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Lugares donde hacer el amor

Hacer el amor en lugares públicos: ¿te atreves?

Hacer el amor en lugares públicos es una fantasía muy común y realizada. Si sientes necesidad de hacerlo con tu pareja o, simplemente, curiosidad, no temas, no es nada raro ni nada de lo que alarmarse. El riesgo de que te descubran y saber que estás haciendo algo que no está bien mezclan la sensación de miedo con la excitación y aumentan el placer. Si tienes ganas de enriquecer tu vida sexual y de hacerla más abierta, puedes probar a practicar sexo en la calle o en algún lugar público pero debes ser cauta. Por ejemplo, lo más recomendable es practicar con posturas que te puedan hacer huir fácilmente si viene alguien, así que nada de tumbarse en el suelo.

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Hacer el amor al aire libre

La sexuales. Siente el frescor de la brisa en tu piel, el roce de la hierba fresca, el tacto de una fría pared en tu piel… Si os excita, ¡cualquier sitio es recomendable! Eso sí, como decíamos antes, cautela.
Si no es un clásico «aquí te pillo aquí te mato», recuerda ser precavida: no te olvides del mantel o la toalla para que la arena o las espigas no te incomoden. Te llevarás un gran recuerdo además de un inmenso placer. Haz el amor al aire libre, te dará libertad, te desinhibirás, desafiarás todos los elementos y escucharás cómo habla tu cuerpo. Es el ambiente ideal para los arrumacos. Pero cuidado si lo haces en el agua, ya sea piscina o mar, ya que la irritación por la fricción puede ser más incómodo que placentero… Primero, puedes probar algo mucho más cómodo: el coche. ¿sabías que hay muchísimas posturas a probar en un espacio tan reducido?

Descubre: Las mejores posturas del kamasutra para practicar sexo en el coche

© iStock

Hacer el amor medio a escondidas

​El hueco de la escalera o el ascensor son grandes clásicos para alcanzar el séptimo cielo. En el caso del ascensor, deberás comprobar que haya un botón de stop, a menos que seáis más rápidos que el viento o lo hagáis a altas horas de la madrugada cuando nadie lo use. Estos sitios son menos sexys pero más típicos de un momento de pasión irrefrenable.

La piscina pública, un parking mal iluminado, el coche, la oficina, el probador en rebajas con una cola interminable, los baños de un restaurante chic o del tren (sacudidas garantizadas), el cine… La lista es larga. El arte de hacer el amor en público reside en no ser pillados intentando llamar la atención y viviendo experiencias sexuales lo más estimulantes posibles. La complicidad con la pareja es esencial para estos jueguecitos de los que seguro que ambos os acordaréis. La cuestión está en ser o no ser vistos. Y bueno, si tenéis dudas, siempre puedes hacer este test y descubrir qué fantasía sexual deberías probar.

Consumar la relación a veces resulta delicado en algunos lugares demasiado indiscretos, por eso también puedes optar por la alternativa de la masturbación. Acariciaos mutuamente para volverle loco, hazle una felación debajo de la mesa o por debajo del mantel intentando ser lo más discretos posibles. ¡Empieza con una explosión de deseo y acaba con un recuerdo apasionado!

Reglas que no hay que olvidar

Importante: infórmate acerca de si hacer el amor en lugares públicos está penado en tú país. En Francia, por ejemplo, el artículo 222-232 del Código Penal condena el exhibicionismo con penas de cárcel y 15.000 € de multa. Esto da que pensar antes de juguetear en según qué lugares. Por favor, dis-cre-ción. Si quieres ensayar, prueba con hacerlo en todos los lugares de la casa. Ya sabes, por eso de ir poco a poco.

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¡Atención a los que disfrutan experimentar nuevos situaciones de placer!

El sexo en la cama puede ser fantástico, pero a veces la relación necesita algo emocionante. Tener sexo en alguno de estos lugares poco convencionales podría convertir su experiencia sexual en una aventura.

1. En el bosque

Pon una cobija, o no. Deja que la naturaleza sea tu cuarto de juegos y que tus instintos animales florezcan sin pudor.

2. En el cuarto de lavado

Súbete a la lavadora o secadora para tener el mejor sexo de tu vida. Las vibraciones de la maquina harán de este uno de tus lugares favoritos para tener sexo.

3. En tu cuarto de cuando eras niña

Tiene algo excitante hacerlo exactamente en el mismo lugar donde estudiaste para tus exámenes de álgebra. Sólo asegúrate de taparle los ojos a tu oso de peluche favorito.

4. Sobre una pila de dinero

No, en serio. Sólo asegúrate que sean billetes y no monedas, de lo contrario no será nada placentero.

5. En el ?rooftop? de un hotel elegante

Subir a horas prohibidas y tener el rooftop para ustedes dos solos como si fuera privado.

6. Sobre un columpio

Si te gusta hacerlo de manera acrobática, ésta será tu favorita.

7. En un vestidor

Es el lugar más natural para tener sexo. Piensalo, es privado y estás desnuda. Tener sexo sería es siguiente paso.

8. En el asiento delantero de un coche.

Obvio el asiento trasero es divertido, pero tener sexo en el delantero es mucho más emocionante.

9. En un campo de fútbol

¿Roleplay de porrista y coach de fútbol?

10. En una mesa de billar

Hay algo muy sesentero en esta opción. Es casi lo mismo a en la mesa de tu cocina, pero más divertido.

11. La bodega del trabajo

¡Estás en el trabajo sin trabajar! Eso es como lo más hot.

12. En una biblioteca

Perfecta para roleplay también. Tú eres la sexy bibliotecaria ayudando a un pobre galán que no tiene ni idea de donde está el libro que busca.

13. En un bote

Sexo sobre el agua es lo más cool.

7 lugares públicos más típicos para tener sexo

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Cuando estamos en pareja hay veces en las que nos apetece ir más allá de la cama y dar rienda suelta a la pasión en ciertos lugares públicos, algo que solemos hacer especialmente durante los primeros meses de relación.

En este artículo vamos a repasar esos sitios públicos más típicos para tener sexo y, quizás, también algunos más peculiares con tal de abrir la mente y desatar la pasión.

1. En un probador

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Una de las fantasías más típicas es la de tener sexo en los probadores de unos grandes almacenes.

Sé sutil, enseña tu modelito, que entre para decir su veredicto y, a ser posible, que sea el último probador del pasillo aunque, quizás, tratándose de época de rebajas el bullicio acompañe y pasen incluso desapercibidos.

2. En el coche

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Por muy incómodo que sea y, aunque finalmente tengan su propia cama para tener sexo, siempre habrá algún momento en el que se les cruce por la cabeza ese pensamiento acerca de las furtivas noches de sexo en un coche, en la parte trasera, sobre el capó, cubiertos por el maletero y bajo un manto de estrellas.

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3. En un ascensor

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He aquí un ejemplo similar al de los probadores, salvo que en este el riesgo de ser descubierto es mucho mayor y la tensión sexual se combina con otra algo más desesperante aunque, ahora que lo pensamos, ¿no existe la mítica opción de bloquear el ascensor?

Todo es posible sin renunciar al morbo.

4. En una cala

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Durante los meses de verano, las playas son lugares más disfrutable pero, especialmente las calas, aseguran una mayor intimidad e inspiran esa esencia de lugar secreto en el que las miradas son menos, el confort más amplio y la intimidad un lujo en plena naturaleza.

Eso sí, procura que sea una cala de arena blanca.

5. En un avión

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Gracias a la nueva app para ligar en aviones, Wingman, es posible conocer gente nueva mientras volamos. Una idea tan interesante como depravada para otros, pero que nos aseguran placer y morbo del modo más instantáneo.

Si, por otra parte, viajas con tu chico, puede que las ganas de ir al baño juntos también surjan rápidamente y si, tu caso es el de azafata que espera a su piloto, siempre habrá tiempo tras el aterrizaje.

6. Sobre una mesa de billar

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Te gusta el camarero de ese bar al que siempre vas a jugar al billar o, también, es posible que alguna amiga traiga nuevas compañías para jugar a tan sensual juego.

Si tu caso es el primero, juguetea, tómate una copa de vino y espera a que el cartel de «Cerrado» permita la intimidad para tener sexo ¿indiscreto? ¿o no? Tú decides.

7. En una biblioteca

Giphy

Las bibliotecarias son, posiblemente, unas de las personas más silenciosas del mundo, sea por tópicos o pura realidad. Tener sexo en un lugar tan sobrio y discreto, entre los libros de 50 Sombras de Grey y Orgullo y Prejuicio puede ser una interesante idea para tener sexo con tu pareja en un lugar público.

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Estos 7 lugares públicos para tener sexo siempre han aparecido en alguna de nuestras fantasías, véase por un entorno provocativo, el morbo de la situación o el instinto por vislumbrar otras salidas a una cierta rutina sexual. Lo mejor de todo es que estos sitios aún siguen ahí para revitalizar tu actividad sexual y, aunque sea políticamente incorrecto, pocos se libran de su poder de atracción.

¿Cuál es tu sitio público favorito para tener sexo?

¿Está de moda tener sexo en lugares públicos?

¿Usted se ha preguntado por qué han pillado a tantas parejas teniendo sexo en público? En las redes sociales hay todo tipo de fotos, videos y gifs que lo demuestran. Además, también hacen parte de las noticias descatadas de los medios en todo el mundo. Por ejemplo, recuerda a la pareja que grabaron en el vagón de un metro de Barcelona (algunos que esperaban el transporte se mostraban indiferentes y otros celebraron el amor). (Así fue el peor polvo de mi vida)

Y es imposible olvidar a los jovenes, muy acalorados, que fueron vistos en una pizzería en Reino Unido, dándose cariño en el mostrador mientras esperaban su pedido. Qué podemos decir de la pareja de paraguayos que arriesgaron su vida por echarse un polvo lleno de adrenalina en una moto en movimiento.

El último vídeo viral en redes sociales fue el de tres amigos que salieron de una discoteca y escogieron un callejón oscuro para hacer un trío. Aunque nadie los vio, las cámaras lo registaron todo y esa noche se hicieron famosos en PornHub, la página de porno más famosa en el mundo.

Aunque el dogging, el arte de tener sexo en público, nació en Reino Unido; en otros países se está practicando con frecuencia. Por eso, SoHo habló con el sexólogo Óscar Díaz Sotelo y le cuenta si esto es una enfermedad, un fetiche y si es recomendable.(¿Sabe qué es el bukakke? ¿Se lo haría a su pareja?)

¿Qué es el dogging y por qué se está practicando cada vez más?

El dogging o ‘sexo en público’ es una práctica que consiste en sostener relaciones sexuales en lugares públicos, generalmente sin pensar en las consecuencias que esto puede traer.

Las generaciones contemporáneas de jóvenes y adultos han tenido mayor interés de explorar y poner en práctica ciertas maneras de vivir su sexualidad. Probablemente, antes no eran tan comunes o frecuentes pero ahora pueden implicar nuevas formas de buscar placer. (El corazón de abajo de Esperanza Gómez)

Es la búsqueda es un proceso natural e inherente al ser humano y, mientras en el contexto en que las personas nos desenvolvemos exista la facilidad, seguramente encontramos los mecanismos para vivir experiencias diferentes.

¿Por qué algo íntimo como las relaciones sexuales se están volviendo públicas?

No es que las relaciones sexuales que, son por norma social y moral íntimas, se estén volviendo públicas. Esto implicaría una generalización que realmente excede el fenómeno que vemos hoy en día. El tener relaciones sexuales en lugares públicos, donde exista un riesgo de ser sorprendidos y que rompa los esquemas del sexo bajo las cobijas y la cama, se constituye como una fantasía sexual para cualquier persona.

Gracias al internet la gente gente ahora se preocupa por ponerle picante a sus relaciones. Usan la imaginación y otros mecanismos a favor del sexo. El sexólogo dice que nos permitimos romper esquemas y dar rienda suelta a una cantidad de escenarios nunca antes aceptados.

¿El dogging es una enfermedad?

No podemos pensar que el dogging sea algún trastorno o una patología de salud mental asociada a la conducta sexual. Si se trata de una práctica que puede suceder eventualmente y hace parte de ese proceso de exploración de nuevas formas de vivir la sexualidad, se podría afirmar que hace parte de un parámetro normal.

Esto se vuelve un problema si la persona empieza a depender de estos lugares para conseguir placer. O peor aún cuando lo hacen por incumplir las normas sociales.

¿Están traspasando los fetiches a la realidad?

Es muy importante tener en cuenta que los fetiches siempre han sido reales.Son instrumentos que sirven para dar placer o recibir placer. Lo que se vuelve realidad son las fantasías sexuales.

¿Qué quiere demostrar o experimentar una persona teniendo sexo en público?

La intención de practicar sexo en público es algo que debe ser consensuado en pareja. Es importante que haga una mínima evaluación de las consecuencias que puede tener esta práctica. No solo tendrá sanciones jurídicas, además se expone al juicio moral y al escarnio público de una sociedad conservadora y poco tolerante como la nuestra. (Los juegos sexuales que todo hombre tiene que probar)

¿Es considerado el Dogging como una actividad extrema?

Depende el contexto puede ser extrema o no. Usted puede tener sexo en público cuando va a acampar y no está mal visto, pero si quiere hacerlo en el baño de un bar la cosa cambia.

¿Se puede ver esto como falta de educación sexual?

No. La educación sexual no determina las conductas sexuales de preferencias por personas o parejas. Esto es algo individual y está asociado a fantasías, imaginación, deseo y diversidad. Debe quedar claro que la conducta sexual y las preferencias sexuales son dos elementos independientes entre sí.

¿Es recomendable practicar Dogging en pareja?

El sexólogo dice que es muy arriesgado y no recomienda la práctica de tener sexo en público. Lo que sí recomienda es que se evalúen como pareja y descubran qué es lo que realmente creen que funcionaría para mejorar la relación. Si aparece el dogging como solución háganlo pero consensuado y con responsabilidad. (¿Y usted se anima a probar el mega sexo?)

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IRÍA FERRARI
Pachuca.- Adrenalina, ansiedad, suspenso y emoción son algunas de las sensaciones que experimentan las parejas que practican la agorafilia: la atracción por tener encuentros íntimos o sexo en lugares públicos.

Acción que los expone a miradas o a castigos legales y sociales.

Siempre que sea con aceptación de la pareja, toda expresión de la sexualidad es buena. Si quieres experimentar el sexo en lugares públicos, aquí te proporcionamos algunas posturas para que las intentes.

1. Probador. Él debe sentarse en el asiento del probador (si lo tiene), mientras tú te colocas sobre él dándole la espalda. En el caso que no haya asiento, la mejor postura será en la que ambos estén de piel, tu dándole la espalda a tu compañero.

2. Baño público. Aquí el riesgo de ser descubiertos es muy alto, por lo que la discreción es fundamental. La postura ideal es la del abrazo: él debe cargarte mientras rodeas su cintura con sus piernas.

3. Auto. Puedes optar por el misionero. En la parte de atrás del automóvil te puedes recostar boca arriba sobre el asiento, tu pareja sobre ti marcará el ritmo de la penetración, que debe ser lento para que no los descubran.

4. La playa, más que un clásico es todo un cliché. Si ya has practicado sexo en ella, sabrás que la arena es de todo menos romántica. Ahora bien, el sonido de las olas, el agua tocándote los pies… Qué duda cabe, algo de atractivo sí que tiene.

Para aquellos que estén convencidos de esa aventura de agua salada y arena, los autores proponen una variedad que acarrea menos picores: la plataforma del socorrista. Ahora, una recomendación, es importante percatarse de que esté vacía y llevar consigo una toalla para mantenerse –siempre relativamente– libre de arena.

5. En el caso del ascensor, el peor enemigo es el tiempo. Pero no solo eso; la operación conlleva una cierta preparación y también un poco de suerte. Y es que, además del riesgo claro de que las puertas se abran ante la mirada atónita de los espectadores, está también la circunstancia de que la mayoría de los ascensores actuales llevan cámaras de vigilancia.

Por lo tanto, la clave está en planearlo bien. Salir con una vestimenta cómoda –se trata de perder el menor tiempo posible– y llevar algún abrigo largo para ocultarse. Siempre se puede detener el ascensor entre dos pisos, pero por lo general eso puede activar alguna alarma de emergencia.

6. Oficinas, fáciles de conseguir, un entorno casi perfecto con una mesa robusta que aguante los embates, si tiene llave, mejor todavía. Para todo tipo de juegos y fantasías. La hora del almuerzo suele ser de alta ocupación, sus huéspedes: los habituales del lugar… bien revueltas las jerarquías en ese momento.

7. Aviones y avionetas. Los aviones de líneas comerciales tienen prohibida la práctica de relaciones sexuales a bordo. Por lo mismo, la fantasía de tener sexo en un aeroplano es más que recurrente. Si se decide hacer caso omiso a las normas de la aerolínea, hay dos opciones: Encerrarse en el minúsculo baño después de haber sorteado la vigilancia de azafatas y pasajeros, plegarse como se pueda y tener una relación rápida y poco accidentada. En minutos habrá en la puerta una cola de co-viajeros impacientes que darán la voz de alarma si se tarda más de 10 minutos. Si tiene la desgracia de que haya turbulencias, además de golpes, va a sufrir el incesante timbrecito de alarma para que vuelva a su asiento, que no va a facilitar la concentración.

La otra opción es únicamente practicable en vuelos nocturnos, replegando el apoyabrazos que separa dos asientos y disimulando con la manta el acto. En silencio y sin llamar la atención es posible y divertido, siempre y cuando se arriesgue, sabiendo que es una contravención a las normas de la compañía.

Y por último, el Dogging, que como su nombre reclama, es una práctica o parafilia en la que imita el instinto animal de los perros fornicando en la calle y consiste en realizar orgías o actividades sexuales, genitales y grupales en espacios públicos, generalmente en lugares apartados y al aire libre, con la idea de que otros puedan mirar.

Parece que ese movimiento comenzó en los parques de Reino Unido, en la década de 1970, donde sacar al perro era la excusa perfecta para contactar con personas, en ese caso, heterosexuales, que deseaban practicar sexo genital con desconocidos, siendo a su vez, observados.

De ahí su nombre, dogging o cancaneo, haciendo referencia a ese animal. Algunos también lo han denominado “perreo”, aunque no suele ser muy utilizado, pues genera confusión con el baile sexual, el cual no tiene absolutamente nada que ver.

El boom cibernético del “cancaneo”

Internet ha sido sin duda la clave para la proliferación de esa práctica sexual cada vez más extendida. En menos de un segundo cualquier buscador de Internet puede localizar unas 107 mil webs sobre dogging. En ellas se puede contactar con otros doggers, como son denominados los practicantes exhibicionistas, como con los voyeurs, testigos o mirones. Tanto unos como otros disfrutan y generan disfrute al otro bando.

Esas páginas web sirven también para facilitar fecha y hora del evento, así como para localizar los lugares apropiados para la práctica del cancaneo, porque aunque comenzaron en parques, actualmente podrían realizarse esas en baños públicos, jardines o aparcamientos, entre otros.

Aunque esos espacios no son permanentes y las localizaciones van cambiando por temporadas, entre otras cuestiones para que no estén masificados los encuentros. Es común que se realice esa práctica dentro de los automóviles, de ahí que muchos atribuyan el origen de su nombre, no tanto al paseo canino, sino a la postura del perrito, que se suele considerar la más cómoda para practicar sexo dentro de un vehículo.

Igualmente, conocer los lugares facilita que no exista confusión y nos colemos en el evento que no nos corresponda. Un picadero sexual habitual, donde suelen reunirse los jóvenes, o no tan jóvenes, para realizar prácticas sexuales genitales generalmente en autos, con una persona conocida y sin desear mirones, en principio, no sería el lugar más adecuado para un dogger.

Al igual que no lo sería una orgía de varones homosexuales, denominada como cruising, por ejemplo.

Pues el dooging, aunque pudiera parecer a simple vista que es un juego sin reglamento, no es así, y esas webs te lo facilitan.

Otras reglas del juego que debería conocer

Comunicarse eficazmente es fundamental para que no existan confusiones y se pueda confiar y disfrutar sin altercados ni malas experiencias.

Por ejemplo, si el encuentro fuera en un aparcamiento al aire libre y llevaran a cabo prácticas sexuales dentro de autos, se podría ofrecer información a los voyeurs que deseen participar en la orgía, pues no todo tiene por qué estar permitido para ellos.

Si los doggers dejaran las luces del coche encendidas, informarían sobre su deseo de ser observados.

Si quisieran que un tercero se uniera a ellos para participar en el encuentro sexual, dejarían la puerta del vehículo.

Por el contrario, si no quisieran que nadie mirara ni se acercara o participara en el encuentro sexual, cerrar las puertas y ventanas del vehículo sería suficiente para evitar ser observados.

Por supuesto, el uso del preservativo sería fundamental, si no obligatorio, para la seguridad de todos los participantes, ya que sería la única forma de prevenir la mayor parte de las enfermedades o infecciones de transmisión sexual.

Otra cuestión de suma importancia, sería no ofrecer ningún tipo de dato personal por temas de seguridad, como número de teléfono o dirección, tanto en la web como en persona. Sí se podría facilitar un correo electrónico que no descubra su nombre y apellidos, pues suele ser la forma más utilizada para concretar nuevas reuniones.

Y por supuesto, nunca acuda a esas citas con objetos de valor, o vigílelos muy bien, en todo caso, ya que al tener relaciones sexuales se convierte en presa fácil para los ladrones.

Por último, si piensa acudir a un evento de dogging, asegúrese de que nadie lo sigue al finalizar el encuentro.

¿Es el dogging una parafilia?

Las parafilias se refieren a la excitación sexual como respuesta a objetos concretos o situaciones específicas. Suelen conllevar malestar y dificultad para excitarse si no se dan las condiciones adecuadas o existe daño a terceros. Si practicar el dooging, de voyeur o exhibicionista, no conllevara ninguno de esos aspectos, no tendría relevancia clínica y se consideraría únicamente una variante sexual.

Hay que matizar que, aunque hablemos de voyerismo, sería más acertado hablar de escopofilia, escoptofilia, escoptolagnia o mixoscopía en ese caso, pues en esas se mira abiertamente y no de manera clandestina.

En cualquier caso, nos guste o no esa práctica, dicen que el saber no ocupa lugar y conocer todo lo relacionado sobre la sexualidad nos hace más libres para poder elegir.

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 Relaciones sexuales en lugares públicos, ¿tiene beneficios?

Tengamos en cuenta que mantener relaciones sexuales en lugares públicos para algunos es una necesidad al no disponer de un sitio propio. Para otros significa salir de la rutina, cambiar los escenarios, además de agregarle morbo al asunto.

Esta práctica no puede afectar la libertad sexual de terceros que no quieran ser observadores involuntarios de ellas. Por lo tanto, en muchos países el acto es reprimido con multas.

Beneficios

Cambio de rutina

Se produce una excitación diferente en las parejas ya que se suma adrenalina al acto si los ven en ese momento. Eso siempre y cuando el temor a que te vean no te acaba estresando de más.

Dejarse llevar por el momento puede provocar una sensación diferente a la habitual e incluso más intensa.

Fantasía

Estimula el erotismo en la pareja que puede experimentar nuevas sensaciones, y además fomenta la comunicación y la complicidad.

Se puede concretar alguna fantasía de tener sexo rápido en un ascensor, en el avión, en un probador de ropa, en la oficina, en el coche, etc.

Opción

Termina siendo una única opción para la pareja que no tienen otro lugar, y los encuentros íntimos tienen que darse de esa manera.

Riesgos

El tema legal

En muchos países el sexo en público puede estar terminantemente prohibido y sancionado con penas mayores.

Hay que tener cuidado el lugar que van a decidir hacerlo. Si es en un parque, o en una playa a plena luz del día donde haya niños es considerado un delito.

Alguien los vea

Alguien puede verlos, o sacarles foto con el móvil, y resultar que una aventura aparezca en internet o en las redes sociales y llegue a convertirse en una pesadilla.

Salud

El hacerlo en un baño público podría ser un gran encuentro apasionado, pero hay que tener en cuenta la cantidad de gérmenes y bacterias que existen en ese lugar. Por lo que puede resultar un lugar peligroso, y ser un gran foco de contagio de enfermedades.

Ser creativos, experimentar nuevas sensaciones y aventuras incrementa la libido y estimula el erotismo en pareja.

Lo fundamental es elegir con cautela el lugar y la hora de hacerlo. Recuerda protegerte y ser consciente al momento de elegir esta práctica.

Fuente: Nosotras

RA

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