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Lunares en labios genitales

Una ampolla roja en la vagina es una ampolla vaginal y puede aparecer en la entrada de la vagina, en los labios menores o interiores, en los labios mayores o externos, en el clítoris e incluso en el pubis. Las ampollas aparecen debido a un roce constante, a quemaduras o a causa de un virus infeccioso. Antes de que aparezcan las ampollas las mujeres pueden sentir dolores, ardores e incluso hormigueo en la zona de la vulva donde saldrá posteriormente.

Cualquier mujer puede tener ampollas vaginales y por lo general no duele hasta que se tocan directamente. Las ampollas pueden ser diferentes según las causas que las generan. Una ampolla roja normalmente está llena de sangre –las que están llenas de líquido que no es sangre suelen ser amarillentas-, pueden tener una forma circular u ovular.

Las ampollas en la vagina y sus causas

Las ampollas rojas pueden ser causadas por un trauma vaginal causado por unas relaciones sexuales demasiado agresivas, mala nutrición o estrés, las infecciones de transmisión sexual, por el uso de ropa incorrecta que causa demasiada fricción en el área genital femenino –es importante asegurarse de llevar ropa suficientemente holgada, de algodón y transpirables-, infecciones bacterianas o algunas actividades recreativas –como ir en bicicleta que aumenta la fricción vaginal-.

Es fundamental prevenir las ampollas rojas –y cualquier tipo de ampollas- para evitar las molestias que se pueden ocasionar. Es necesario que cuando se tienen relaciones sexuales se realicen juegos previos necesarios para que exista una lubricación femenina adecuada y que de este modo no exista una fricción dolorosa. Además, las mujeres deberán llevar ropas holgadas en el área genital, que sea transpirable y además de algodón. Evitar la fricción de cualquier tipo en esta área para evitar que se creen ampollas rojas y llenas de sangre. Por supuesto, también será necesario que se mantengan relaciones sexuales con preservativo y en caso de saber que la otra persona tiene algún tipo de infección o virus, es mejor abstenerse de mantener relaciones sexuales hasta que esté curada.

¿Es normal tener lunares en la vulva?

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La mayoría de los lunares que tenemos en el cuerpo salen en los primeros años de vida y pueden surgir en cualquier zona de nuestra piel, incluida la vulva. Estos lunares son inofensivos. Sin embargo, algunos pueden malignizarse y dar lugar a un melanoma.

Los lunares son tumores de la piel que se forman cuando los melanocitos (las células pigmentadas de la piel) crecen agrupados. Algunos lunares pueden ser congénitos (el bebé nace con ellos), pero la mayoría son adquiridos, es decir, nacen a lo largo de la vida de la persona, especialmente en la niñez y la adolescencia. Hasta los 40 años es normal que siga saliendo algún lunar nuevo de vez en cuando, pero más allá de esta edad es raro.

La mayoría de adultos cuenta con entre 10 y 40 lunares comunes, generalmente en brazos y espalda, zonas expuestas al sol. Son más raros en el cuero cabelludo, los senos, los glúteos o la vulva, aunque también se puede encontrar algún lunar en estas zonas más “escondidas”.

Los lunares comunes miden, normalmente, menos de 5 mm de ancho y son redondos u ovalados, con una superficie lisa y un borde bien definido. Suelen ser de color rosado o marrón uniforme, aunque dependerá del color de piel de la persona ya que aquellas con piel más oscura suelen presentar lunares más oscuros que las personas de piel clara.

Rara vez los lunares se convierten en melanomas, el tipo más común de cáncer de piel, aunque puede pasar, por eso hay que estar atento a los cambios que indican que un lunar se puede estar convirtiendo en melanoma:

– El lunar se vuelve más pequeño o grande de repente y sin uniformidad

– Cambia su forma, textura o color

– La piel de la superficie se vuelve seca o escamosa

– Pica

– Sangra o exuda pus

Si notas alguno de estos cambios, debes acudir al médico para que evalúe el lunar y realice una biopsia si lo considera necesario.

Los nevos displásicos

Por otra parte, existen los nevos displásicos, que pueden confundirse con los lunares pero no son lo mismo. El nevo displásico es más grande que un lunar común (miden más de 5 mm), su color, superficie y bordes son irregulares y su color no es uniforme, suele ser mezcla de varios colores que van desde el rosado hasta el marrón oscuro. Además, su superficie es escamosa o arenosa.

El nevo displásico puede aparecer en cualquier zona del cuerpo, pero es más habitual en aquellas zonas expuestas al sol, como la espalda. No obstante, puede aparecer también en el cuero cabelludo, los senos o las partes por debajo de la cintura. Algunas personas no tienen ni un solo nevo displásico, otras tienen un par y otras presentan más de 10. Normalmente, las personas que tienen muchos nevos displásicos también tiene muchos lunares.

Aunque es más probable que un nevo displásico dé lugar a un melanoma, tampoco es lo habitual. La mayoría se mantienen estables con el tiempo y no cambian. Los médicos calculan que una persona con más de 5 nevos displásicos tiene 10 veces más posibilidades de padecer melanoma que una que no tiene ninguno.

Todo el mundo debe protegerse del sol y evitarlo en las horas centrales del día, no estar mucho tiempo expuesto a los rayos solares y usar cremas de protección solar siempre que estén al sol, sin embargo, las personas que tiene muchos lunares o nevos displásicos aún más.

Si notas que alguno de tus nevos displásicos se hace más grande o pequeño, cambia su forma o textura, la piel de alrededor se vuelve escamosa, te pica o sangra, acude al médico de inmediato para que te examine.

Generalmente no hace falta extirpar los lunares comunes o nevos ya que muy pocos se convierten en un melanoma, solo se extirpan quirúrgicamente aquellos que cambian. En ese caso, además, hay que hacerlos una biopsia para comprobar si tienen células cancerosas o no.

Por lo tanto, que tengas un lunar en la vulva desde pequeña no debe preocuparte a no ser que este empiece a cambiar de forma, tamaño, color, se vuelva irregular, te pique o sangre. En estos casos debes acudir al médico de inmediato. Tampoco debe preocuparte si te aparece de repente un nuevo lunar pequeño, uniforme, liso, etc.

Pero si no tenías ningún lunar y de repente aparece uno de color rosado, rojo, blanco o gris acompañado de otros síntomas como engrosamiento de la piel, úlceras cutáneas, picor en la vagina, dolor al orinar, relaciones sexuales dolorosas u olor inusual debes ir al médico ya que pueden ser síntomas de un cáncer de vulva.

CANCER DE VULVA (ESPAÑOL)

Apr 23, 2013For PatientsFor ProvidersMemberespañol

CANCER DE VULVA

¿Dónde está la vulva?

La vulva es la porción externa de los órganos genitales femeninos. Se compone de los labios mayores (dos labios grandes y carnosos), los labios menores (por dentro de los labios mayores), el prepucio ( un pliegue de piel que cubre el clítoris), el clítoris, el periné (el área entre la vagina y el ano) el ano y la uretra.

Usted puede encontrar más información acerca de esto mirando en el folleto para el paciente “Vulva Normal”.

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¿Qué es el cáncer vulvar?

El cáncer vulvar es consecuencia del crecimiento anormal de las células que forman parte de la vulva y puede afectar cualquier región de la misma.

Es una enfermedad infrecuente, representa aproximadamente el 4 % de los cánceres del tracto genital femenino y menos del 1% de todos los cánceres en las mujeres.

El cáncer de vulva se clasifica según la célula afectada en cada caso. El carcinoma de células escamosas es el subtipo más frecuente (más del 90%). Las células escamosas representan la capa externa de la piel. La localización más habitual es en los labios mayores, pero se puede encontrar en cualquier región de la vulva .

El melanoma es el segundo tipo más frecuente de cáncer vulvar. Se desarrolla a partir de las células productoras de pigmentos de la piel llamadas melanocitos, y se encuentra con mayor frecuencia en los labios menores o el clítoris.

Otros tipos de cáncer de vulva son:

  • Adenocarcinomas de vulva
  • Enfermedad de Paget
  • Sarcomas
  • Carcinoma verrugoso
  • Carcinoma basocelular

¿Qué debo tener en cuenta?

El diagnóstico precoz del cáncer vulgar permite un tratamiento de menor complejidad y con mejores resultados para la mayoría de los pacientes.

El autoexamen vulvar regular puede ayudar a evidenciar cambios anormales de manera temprana y así lograr beneficios en los tratamientos posteriores. La mujer debe mirar regularmente su vulva con un espejo, en busca de cambios en el color de la piel, la textura, o causas de irritación. Cualquier variación debe ser reportado a su médico.

Los signos y síntomas del cáncer vulvar incluyen:

  • Lesión o úlcera en la vulva que no cicatriza o cura
  • Un bulto, un crecimiento verrugoso o una masa en la vulva
  • Cambios de color, lesiones blancas u oscuras.
  • Cambios en la textura, regiones mas ásperas que la piel circundante.
  • Cualquier cambio en el color o tamaño de un lunar ya conocido
  • Prurito vulvar persistente
  • Ardor vulvar
  • Dolor o molestias al orinar
  • Sangrado

Es importante evitar cremas o lociones que puedan ocultar los síntomas, por ejemplo cremas con anestésicos locales o con corticoides pueden aliviar los síntomas y retrasar la consulta. Si usted tiene un síntoma que le incomoda debe obtener asesoramiento profesional con el fin de lograr el diagnóstico y tratamiento más adecuado.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de vulva?

Cuando se detectan cambios anormales en la vulva puede realizarse una biopsia (extracción de una pequeña muestra de tejido) para lograr un diagnóstico correcto y así decidir el mejor tratamiento. Una biopsia se lleva a cabo realizando anestesia local en la región a biopsiar.

Puede utilizarse lentes con aumento o lupas para identificar la zona con mayor precisión. En algunas ocasiones es necesario realizar varias biopsias. El tejido obtenido se enviará a un laboratorio para su revisión.

Estadios del cáncer de la vulva

Luego de realizado el diagnóstico de cáncer de vulva es importante evaluar la extensión de la enfermedad, comprobar si la enfermedad se localiza solo en la vulva o si presenta diseminación a otras partes del cuerpo ( Proceso conocido como “Estadificacacion”) .

Una correcta estadificación de la enfermedad es importante para determinar el tratamiento adecuado. La estadificación puede requerir estudios complementarios (radiografía de tórax, tomografía computarizada, resonancia magnética, etc ) antes de decidir un tratamiento.

¿Cómo se trata el cáncer vulvar?

El tratamiento del cáncer de vulva está estrechamente relacionada con el estadío, el tipo y la ubicación de la enfermedad. El estado de salud del paciente también es importante en la determinación del tratamiento adecuado.

El tratamiento habitual es la cirugía. La extensión del tratamiento está determinada por el tamaño de la lesión y su ubicación. Cuando el área es pequeña, la resección de la lesión con un margen de tejido sano (resección radical amplia) es suficiente. Las lesiones más grandes requieren resecciones más amplias. En ocasiones es necesario realizar la extirpación de los ganglios linfáticos inguinales.

Otras opciones de tratamiento:

La radioterapia utiliza rayos de alta energía (rayos gamma o los rayos X ) y partículas (electrones, protones, neutrones) para destruir las células cancerígenas y reducir el tamaño tumoral . La radiación se puede administrar antes o después de la cirugía, y en algunos casos se utiliza para el tratamiento de los ganglios linfáticos inguinales y pelvianos comprometidos. La quimioterapia utiliza fármacos para eliminar las células tumorales. Puede administrarse por vía oral o por vía endovenosa.

¿Cómo se puede prevenir el cáncer vulvar?

No se conoce la causa del cáncer del vulva. Sin embargo, hay ciertas circunstancias que pueden aumentar las probabilidades de desarrollarlo (factores de riesgo) .Una estrategia para la prevención del cáncer es evitar cualquier factor de riesgo controlable. Otra medida es identificar y tratar de forma temprana cualquier lesión precancerosa. Estas estrategias reducen en gran medida la probabilidades de desarrollar un carcinoma invasor. El cáncer de vulva relacionado al HPV podría prevenirse mediante el uso de la vacuna tetravalente anti HPV.

Los factores de riesgo incluyen:

  • Edad: Las mujeres mayores de 70 años tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de vulva
  • HPV: Se cree que los subtipos 16 y 18 son responsables del cáncer de vulva en las mujeres jóvenes. Existen lesiones precursoras neoplasia intraepitelial vulvar (VIN). Los métodos de barrera no protegen completamente contra las infecciones por el HPV , ya que el contagio se produce por contacto íntimo piel con piel.
  • El riesgo de infección por VPH se puede disminuir mediante la reducción del número de parejas sexuales o retrasando la edad de inicio de relaciones sexuales.
  • La mayoría de los lesiones vulvares pre – neoplásicas están relacionadas con la infección por HPV, sin embargo solo unas pocas progresan a cáncer de vulva.

Inflamación crónica y enfermedades de la piel

La irritación e inflamación crónica (enrojecimiento y dolor) pueden ser factores de riesgo para el desarrollo de cáncer de vulva a largo plazo.

El liquen escleroso y el liquen plano son patologías crónicas de la piel que pueden afectar la vulva y predisponen al desarrollo de cáncer vulvar.

Si usted tiene alguna de las patologías antes mencionadas es necesario el control médico periódico. En caso de evidenciarse cambios en las lesiones con respecto a controles previos se realizara una o varias biopsias con el fin de descartar enfermedad preinvasiva.

El consumo de cigarrillos

Fumar reduce el sistema inmune aumentando el riesgo de desarrollar infecciones persistentes, como sucede en el caso del HPV en las mujeres tabaquistas.

VIH – Inmunosupresión-

La infección por el virus de la inmunodeficiencia humana o cualquier otro tipo de inmunosupresión, aumentan la probabilidad de contraer una gran variedad de enfermedades, incluyendo el cáncer vulvar.

¿Cómo se realiza el seguimiento ?

Una vez realizado el diagnóstico de cáncer de vulva y completado el tratamiento adecuado, es necesario el seguimiento médico regular.

Ante el diagnóstico de cáncer es necesario el apoyo psicológico continuo a lo largo del proceso de recuperación. El sexólogo puede favorecer al mantenimiento de una vida sexual activa, y un estilo de vida saludable puede ayudar a la recuperación.

Verrugas y lunares

En caso de que eso suceda, es muy posible que el médico extirpe el lunar mediante un corte por fuera y debajo de la piel (cuando el fin es cosmético sólo se saca la parte externa), para luego efectuarle una biopsia y determinar si es cancerígeno.

¿Deben extraerse por prevención, para evitar la posibilidad de que se transformen en melanomas? «No hay consenso al respecto. En general, sólo se sacan los que, por sus particularidades, pueden convertirse en cancerígenos. Pero cuando se trata de una zona como el rostro, es común evaluar la ganancia desde el punto de vista médico y la pérdida desde el punto de vista cosmético», señala Busso.

«Mientras tanto, para que no aparezcan más o se desarrollen melanomas, sólo se puede evitar la exposición al sol y camas para broncearse y protegerse con bloqueadores solares en cada salida al exterior», aconseja Leal-Khouri.

Las ranas, tantas veces culpadas por la mitología popular de la aparición de las verrugas, no están relacionadas con esta enfermedad. Los responsables, más bien, son unos virus que afectan la epidermis (capa de la piel) en cualquier parte del cuerpo y se contagian por contacto directo.

Así, hay verrugas que se presentan en lugares tan disímiles como las manos, los pies (son las llamadas plantares, crecen hacia adentro y a diferencia de las demás son dolorosas), debajo y alrededor de las uñas, en párpados, rostro, cuello y hasta en los genitales.

El sistema inmunológico de cada persona reacciona distinto ante una verruga. En los niños, que son los más propensos a adquirirlas porque su sistema inmunológico no las reconoce como agentes externos, por lo general desaparecen sin tratamiento, al igual que en algunos adultos. En otros, en cambio, se multiplican y reaparecen con virulencia luego de un tratamiento.

«Las verrugas son benignas en general, pero las plantares pueden convertirse en células escamosas (responsables de un carcinoma) y las genitales incrementan las posibilidades de contraer cáncer de útero», afirma Leal-Khouri.

Estas últimas, también denominadas venéreas o condyloma, están generadas por el virus papiloma (HPV, por su sigla en inglés) que tiene la capacidad de causar cáncer cervical (el 95% de las mujeres con cáncer cervical presentan HPV) y está vinculado con el cáncer anal.

Esta infección, que se transmite por contacto sexual vaginal, oral y anal, no tiene cura y ataca con más frecuencia a personas de entre 15 y 30 años que han tenido múltiples compañeros sexuales (se estima que entre un cuarto y un tercio de los adolescentes norteamericanos están expuestos al virus papiloma).

El gran inconveniente con su detección, es que estas verrugas aparecen entre seis meses y un año después del contagio, son indoloras (pocas veces producen irritación o picor) y crecen no sólo en el exterior de los genitales, sino también dentro del ano, la vagina, la uretra y el cuello del útero.

En las mujeres, métodos como la colposcopía y el Papanicolau, pueden indicar la presencia de este virus.

Aunque no sólo ellas pueden desarrollar un cáncer. «Las probabilidades de que una verruga se transforme en cáncer se incrementan en las personas que tienen el sistema inmunológico comprometido, como quienes recibieron un transplante de riñón o hígado», añade Busso.

Las formas de quitar las verrugas incluyen desde los medicamentos sin receta (basados en ácido salicílico), la electrodesecación, la crioterapia (aplicación de frío con nitrógeno líquido) y láser.

De todas maneras, la prevención del contagio mediante el uso del condón es el método más infalible para prevenir la aparición de las verrugas genitales y sus posibles complicaciones.

GABRIELA ABIHAGGLE

Tipos de verrugas genitales

Estos son los lugares más frecuentes, pero por supuesto, pueden darse en otros sitios si, por ejemplo, las contagiamos a manos o boca mediante la actividad sexual.

Prevención y contagio: mucho cuidado

A nadie le gustaría que su compañero de juegos le transmitiera algún tipo de enfermedad, por lo tanto, es fundamental que todos seamos responsables de nuestro propio cuerpo y lo cuidemos por nuestro bien y por el de los demás.

La prevención y el diagnóstico temprano es fundamental para evitar el contagio y la propagación de la enfermedad. Realizarse revisiones periódicas y por supuesto utilizar métodos de barrera durante las relaciones son los dos puntos que más nos ayudarán. El preservativo es el único método anticonceptivo que además nos protege de las enfermedades de transmisión sexual por lo que, si no tienes una pareja estable que tengas por seguro que no está infectado o si tienes la más mínima duda, no te arriesgues.

¿Qué ocurre si ya me he contagiado?

Lo primero, no alarmarte. Hay verrugas genitales benignas y verrugas genitales malignas, por lo que no siempre será un tema grave. En cualquier caso, ten siempre presente que las consecuencias pueden ser muy poco halagüeñas, por lo que cuanto antes visites al doctor, mejor. Olvida los miedos y la vergüenza.

Tu médico te pondrá un tratamiento en función de tus necesidades y será él quien te realice un exhaustivo seguimiento hasta que todo esté controlado.

Recuerda: prevenir siempre es la mejor solución. En cuestiones de salud, no te la juegues.

Lunares y verrugas: aprenda a diferenciarlos

“Ese lunar que tienes cielito lindo junto a la boca”, dice una famosa ranchera. Y en realidad, qué bonito y coqueto es un lunar cerca de la boca.
Pero no todos los lunares gustan y si de verrugas se habla, gustan todavía menos.

Sin embargo, no sólo se trata de cuestiones estéticas, es necesario que usted aprenda a diferenciar las características normales de estos aspectos de su piel, y de esta manera sepa en qué momento pueden representar un riesgo para su salud.

LUNARES, SU FORMA Y COLOR
Campo Elías Páez Rodríguez, dermatólogo colombiano adscrito a la Asociación Colombiana de Cirugía Dermatológica, explica lo que se debe tener en cuenta en lo referente a los lunares.

“Hay que ver primero si el lunar apareció en el transcurso de la vida o ya estaba allí; segundo, hay que observar si es oscuro, es decir, si el lunar ha cambiado en su forma y tamaño”, señala.

“Para esto, usamos la regla del ABCDE (Asimatría, Bordes, Color, Diámetro y Evolución), donde en A, un lunar no puede ser asimétrico, es decir, que si se divide por la mitad, un lado debe ser igual al otro; en B, los bordes del lunar deben ser regulares y si no lo son, se debe consultar de inmediato; en C, el color del lunar no puede cambiar; en D, se debe consultar si el lunar era de un tamaño y luego de volvió más grande; en E, hay que estar pendiente si el lunar era plano y se volvió grueso”, agrega.

Muchos lunares también son genéticos, por lo cual también hay que consultar si otra persona en la familia lo tiene y si existen antecedentes familiares de cáncer de piel o melanoma.

LAS VERDADERAS VERRUGAS
Existen falsas creencias como la de pensar que, aquellos lunares de coloración roja, también llamados “lunares de carne”, son necesariamente futuras verrugas. Éstas en realidad son causadas por un virus y sólo implican compromiso estético.

“La gente tiene conceptos diferentes de lo que en realidad son las verrugas: se llaman mucho verrugas a aquellas que nacen en el cuello o en las axilas, las cuales son fibromas laxos, mientras las verrugas verdaderas son las producidas por el virus papova, y son aquellas que popularmente conocemos como mezquinos, los famosos ‘ojos de pescado’, y aquellas que nacen en la zona genital donde el virus papova llega al estadío de Papiloma Humano”, señala Campo Elías Páez.

Lo anterior implica que, existen diferentes clases de verrugas y que es indispensable saber qué tipo de verruga es, antes de asumir cualquier tratamiento, incluidos los naturales o caseros.

“Si se trata de lunares rojos o de carne, que son los lunares en rubí, sólo tienen compromiso estético y no más”, añade el Dermatólogo.

LA SOLUCIÓN DEPENDE DEL PROBLEMA
Cada lunar o verruga es un mundo y por tanto sus soluciones son distintas y dependen de los agentes que los originen.

Si se trata de lunares que tienen implicaciones de cáncer, por ejemplo, el tratamiento es distinto al de aquellos que implican sólo compromiso estético.

Sin embargo, sea lunar o verruga, es indispensable no estirpar, no quemar, ni intentar arrancar.

En el caso de las verrugas, hay incluso medicamentros de venta libre para tratarlas, pero no son recomendables cuando éstas se encuentran en el rostro o los genitales, pues su tratamiento es especial.

El espejo de tu bolso no solo es bueno para retocar tu maquillaje, mirar tu cabello o checar que no tengas un moco impertinente o un fijolazo. Tu espejo también sirve para que cada 15 días revises tu vulva. ¡Sí, tu vulva! puesto que allí abajo puedes desarrollar diversas enfermedades que cambien la coloración o textura de tu piel.

Lunares, llagas, pecas, manchas oscuras o blancas así como verrugas y otras lesiones pueden aparecer en tus labios menores o mayores, en la zona perianal o en el llamado “monte de Venus”. Incluso puedes sentir un barro doloroso y no saber qué es realmente.

“Lamentablemente muchos ginecólogos se enfocan en la revisión del cuello del útero y de las mamas, pero nunca prestan atención a la zona externa. Por eso, la mujer deberá estar checándose cotidianamente”, recomienda la ginecóloga Elizabeth Cacho.

Pasos para checar tu vulva

  1. Busca privacidad.
  2. Recorta un poco el exceso de vello.
  3. Busca tu espejito.
  4. Colócate cerca de una lámpara o ponte al lado de una ventana luminosa.
  5. Recuéstate y abre las piernas, sin miedo.
  6. Parada en el baño también te puedes checar. Sube una pierna al inodoro y observa.
  7. Revisa, por fuera, si tienes alguna mancha, un lunar (abultado), un barro o espinilla.
  8. Tómale una foto y revisa a detalle la imagen.
  9. Abre tus labios vaginales gentilmente, revisa si entre ellos encuentras algún cambio de coloración: rojo, blanco, negro, gris…
  10. Igual toma una foto y revisa.
  11. Si notas que tienes cualquier cambio acude con un ginecólogo. Recuerda que en Marie Stopes tenemos un grupo de expertos en el cuidado de la salud sexual femenina.

Tipos de lesiones

Blancas brillantes

“Liquen” escleroso, trastorno que provoca manchas blancas en la piel y hace que luzca más delgada de lo normal. Suele afectar la zona de los genitales y el ano.

Verrugas genitales

Pueden ser del mismo color de tu piel o un poco más oscuras. Parecen una cresta de gallo, pueden salir en racimos o separadas. Su origen es el contagio del Virus de Papiloma Humano (VPH). Las lesiones además de los genitales, aparecen en boca o ano.

Sífilis

Aparece una sola llaga (llamada chancro), es una lesión redonda en genitales, puede estar abierta (por la que escurra un líquido) o cerrada. Un tanto enrojecida. No duele y al poco tiempo se “quita”.

Cándida

Enrojecimiento de la vulva, sensación de ardor y secreción vaginal que puede ser blanca, espesa y sin olor. O bien acuosa. También hay picazón.

Herpes genital

Son ampollas dolorosas rojas e inflamadas que aparecen en genitales y los hacen tener picazón todo el día. Puede irse hasta el meato urinario y generar dolor, puesto que hay llagas que impiden el paso de la orina.

Cuando notes que algo anda mal, no dejes pasar el tiempo y accede a tratamiento oportuno para así y evitar el desarrollo de complicaciones; por ejemplo, con el VPH puedes desarrollar cáncer cervicouterino, de pene o de ano.

La atención eficaz de cualquier enfermedad se debe a la prontitud del diagnóstico, no dejes pasar el tiempo y recuerda que tu espejo es un gran aliado. Mírate, revísate ¡te conviene!

Por Guadalupe Camacho, periodista y académica mexicana

Puede ser súper intrigante encontrar unas bolitas en tu zona íntima. Y si están lo suficientemente inflamadas, esos bultos podrían preocuparte muchísimo. Pensarás en cáncer o incluso en herpes, pero en la mayoría de los casos, los bultos son benignos y temporales.

Aunque será tentador llegar a conclusiones negativas, la verdad es que los síntomas del herpes no son difíciles de identificar. De hecho, al tener herpes, las bolitas son llagas y brotes dolorosos.

Así que, al menos que tus bultos estén erupcionando como volcanes, es posible que no tengas nada serio.

Acné

Seguro creíste que los granos volverían a ser cosa del pasado al llegar a la madurez, pero la realidad es que el acné no desaparece con la edad, y a veces podría aparecer en lugares súper incómodos como tu zona íntima. Y se ven exactamente como granitos, según Health Central.

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Y por más incómodos que sean, no deberías reventarlos, tocarlos o apretarlos. Lo ideal es dejar que desaparezcan con cuenta propia.

Depilación

Ya sea que prefieras recortar el vello con rastrillo o quitarlo completamente con cera, la depilación ahí abajo puede ser todo un desastre. Además de que lastima mucho la piel, también puede resultar en vellos encarnados y foliculitis (infección e inflamación de los folículos).

Gracias a tu método de depilación (el que sea), el vello puede tratar de crecer nuevamente y quedar atrapado debajo de la piel, infectarse y provocar bolitas y dolor, según Self. La única solución a esto es evitar la depilación por una semana o 2, pues estos bultos suelen desaparecer con el tiempo.

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Lunares o verrugas

Con el tiempo, tu piel puede desarrollar un gran número de marcas que antes no estaban. La exposición al sol puede crear nuevas pecas o lunares, mientras que la fricción continua puede causar verrugas, según HealthLine. Y estas verrugas pueden aparecer en cualquier lugar, incluyendo tu vagina.

Las verrugas no son la gran cosa y usualmente no requieren atención médica, a menos que te molesten y quieras quitártelas. Los lunares, por otra parte, son un tema completamente diferente. En la mayoría de los casos no son nada importante, pero debes conocer la diferencia entre un lunar normal… y uno sospechoso.

Quistes sebáceos

Entre que estás sentada todo el día en la oficina, sudas en el gimnasio y usas ropa ajustada, tu vagina no puede respirar el tiempo necesario. Un ambiente húmedo y apretado puede provocar el crecimiento de quistes sebáceos ahí abajo, según WebMD.

Estos quistes son como el acné, y casi siempre se desarrollan en la zona íntima. Lo malo de esto es que pueden infectarse. Sin embargo, suelen desaparecer con compresas calientes, aunque no estaría mal consultarlo con un doctor por cualquier cosa.

Foto: Archivo Eme de Mujer

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