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Mango guia de tallas

Mango no da la talla: casi el 70% de sus pantalones y faldas no pasa de una 42

07/10/2016 05:00 – Actualizado: 09/10/2016 16:54

Ester tiene 56 años, mide 1,62 y pesa 66 kilos. Siempre se ha considerado de constitución normal, ni gorda ni flaca, y nunca ha tenido problemas para encontrar prendas de su talla. Hasta ahora. Ha pedido una 44 de un vaquero de Mango y le han dicho que solo fabrican hasta la 42 en ese modelo. Únicamente encontró tres pantalones que superaban esa talla y, casualidad o no, “estaban agotados en almacén”. Tras varios intentos frustrados, esta madrileña se dirigió a la encargada de la tienda para intentar entender qué hay de raro en una talla 44.

“Las dependientas se pasaban la pelota, ninguna me sabía explicar el porqué. La responsable me aconsejó que acudiese a Violeta”, la división para mujeres ‘curvies’ de Mango. Algo parecido le ocurrió a Begoña hace unos días; al probarse unos pantalones de una 40, sintió que le quedaban demasiado ajustados y preguntó por una 42. “No existe en ese modelo”, le respondieron.

Begoña pidió este modelo en una talla 42, pero le contestaron que no se fabrica.

Este periódico ha analizado las 364 referencias de faldas y pantalones que Mango tiene en su página web para comprobar si es cierto que cuesta encontrar una 44. En el 69,2% de los casos, la máxima talla disponible es una 42 o una L. El porcentaje asciende al 69,5% si nos ceñimos exclusivamente a pantalones (con 276 referencias en total) y desciende hasta el 68,1% si hablamos de faldas (88 referencias). Las pocas que alcanzan una 44 son largas en su mayoría.

El 15% de los pantalones analizados ni siquiera pasa de una talla 40, es decir, poco más que una MEl 15% de los pantalones analizados ni siquiera pasa de una 40, es decir, poco más que una M según la tabla de equivalencias de la firma de moda. El porcentaje se reduce al 8% en el caso de las faldas. «Mango dispone de talla 44 y 46 en algunos de sus modelos, si bien es cierto que en menor cantidad porque son tallas menos demandadas. Además, ofrece a los clientes la posibilidad de localizar prendas de la colección que no estén expuestas o disponibles en ese momento y solicitarlas a través de nuestra tienda ‘online’, que en ocasiones tiene mayor profundidad de ‘stock’ que algunas tiendas físicas», explican fuentes de la compañía.

Tabla de equivalencias de Mango.

«Mango en ningún caso considera que una determinada talla sea grande, el surtido se produce en base al histórico de la demanda», añaden. Aunque la firma presidida por Isak Andic justifica así la escasa presencia de estos tamaños en las tiendas, el experimento realizado por este periódico prueba que no siempre es así. Hemos registrado al menos 35 casos en los que las tallas que oscilan entre la 42 y la 44 están agotadas en la web.

De la misma manera, la respuesta de los dependientes que nos han atendido en las cinco tiendas donde hemos solicitado una 44 ha sido siempre la misma: no queda en almacén, no se fabrica porque “este modelo ya de por sí da mucha talla”, no se presta por el tipo de corte, “es mejor que vayas a Violeta by Mango…”. Fuentes de la firma sostienen que la decisión de sacar o no ciertos modelos en dimensiones más grandes “depende también de los diseñadores” y de su criterio.

En muchos casos, las tallas que superan una 40 están agotadas.

Violeta es la división de tallas grandes de la multinacional catalana, y allí sí se pueden encontrar prendas que van desde una 42 hasta una 54. Fuentes de la compañía destacan que se trata de una cadena independiente donde existe “otro patronaje completamente distinto”. Hay 35 tiendas de Violeta en toda España frente a los 377 establecimientos de Mango. Cuatro de ellas están en Madrid, aunque hace un mes escaso eran cinco. La que estaba situada en la calle Orense acaba de cerrar porque “no funcionaba”, pero la empresa tiene intención de abrir otras dos en Logroño y Granada a finales de año.

Modelos de Violeta by Mango, firma dirigida a mujeres ‘curvies’.

¿A qué llamamos ‘tallas grandes’?

La Federación Española de Empresas de Confección (Fedecom) considera que una 42 o 44 está dentro de lo normal. “A partir de una 46 ya podemos hablar de tallas grandes”, explica Carmen Torres, secretaria general de Fedecom y de la Asociación de Empresas de Confección y Moda de la Comunidad de Madrid (Asecom). Al no existir una tabla de equivalencias universal, cada firma hace lo que crea conveniente con los tamaños de sus prendas.

“En general, prefieren tener variedad de modelos antes que variedad de tamaños. No es que no se fabrique una 44 o 46, es que no les interesa venderla, ya sea por imagen o por política comercial; pero esas mujeres también existen y tienen que vestirse”, concluye Torres.

Vamos a contar mentiras: El tallaje en España

Empezamos una nueva serie en la que os voy a contar mentiras. Sí, no me estoy equivocando, son esas mentiras que siempre han estado allí y que, pese a que ahora ya hay evidencias de su falsedad, por cultura popular, por costumbre o por que a alguien le interesa que las consideremos como verdades, seguimos creyendo. Hablaremos de peso, de calorías, de superalimentos, de licuados y de sistemas detox, pero hoy, hoy empiezo con la reina de las mentiras, vamos a hablar de las tallas y de como nos han vendido una moto que no existe y que muchas veces nos condiciona la vida. ¿Queréis saber más?

Por entrar en materia quería explicaros cómo funciona el sistema del tallaje en España, que, aunque parezca sencillo, me ha costado investigar. Las tallas españolas se consideran medidas convencionales usadas para indicar el tamaño relativo de las prendas de vestir (también del calzado pero de eso no hablaremos hoy). Están regladas por la Norma UNE-EN 13402-1-2-3, que establece como medidas principales el contorno de pecho y cintura y como secundarias el largo del torso o la longitud de brazos. Hasta aquí todo parece correcto, el mayor problema es que la industria de la moda va por libre, la reglamentación a aplicar es solo informativa y no es de obligado cumplimiento, de manera que, si quieres la sigues y si no aplicas tu propio criterio, nadie va a multarte por ello.

Si bien lo lógico sería pensar que los consorcios de la moda deberían ponerse de acuerdo en mantener un tallaje universal para facilitar la labor de compra y para no crear diferenciaciones, la realidad es que cada marca maneja sus propias medidas. Estoy segura que más de una vez habréis oído eso de que “en Mango no me puedo comprar pantalones” o que “en H&M me siento muy delgada”.

Una misma persona en la misma tienda puede tener dos o tres tallas diferentes, más aún cuando hablamos de marcas distintas. Todos lo sabemos, pero seguimos deprimiéndonos cuando, en esa tienda tan de moda, no nos cierra el botón de la talla 40. Eso en adultos es hasta jocoso, pero me contaba hace poco una mamá que su hija adolescente no va a comprarse ropa con las amigas para que no vean que lleva una 42 (no es una niña gorda, es una niña muy grande y fuerte). Así que estoy harta y, aunque ya lo han hecho otras blogueras y seguro que mejor que yo, hoy he decidido que nos riamos un poco de todo: de las tallas, de las tiendas, de la moda y de mí (que aún estoy pensando si debo o no debo mostraros algunas de las fotos que me he sacado). Por que yo ya soy capaz de burlarme de mi y de mis imperfecciones, y si alguna chica joven, es capaz de reírse también de ellas y darse cuenta de que la talla que marque su pantalón no tiene ninguna importancia, habrán valido la pena todas las poses ridículas que llevo haciendo desde hace un par de días.

Ojo, en este post se ve mi ropa interior, no pretendo provocar a nadie, las fotos tienen una mera voluntad cómica o informativa, pero no quiero que os enfadéis si no os aviso. Comenzamos.

Por empezar el experimento con la mente abierta y sin ir a lo seguro, decidí medirme y buscar cual era mi talla estandar en Internet.

Altura: 1,71 m

Peso: 57,5 kgs

Pecho: 80 cms

Cintura: 72 cms

Cadera: 94 cms

Según la norma estandarizada, yo debería llevar una talla 38 de pantalón y una talla 36 en la parte superior, aunque si la prenda llega hasta la cadera debería usar una 38 (soy lo que se llama una figura triangular). Si rebusco en mi armario las diez últimas prendas que me he comprado todas son de la talla 36, así que voy a moverme en ese margen, tallas 36-38.

Por otra parte voy a centrarme en los pantalones (soy muy estrecha en la parte superior del cuerpo, tengo poco pecho y podía dar una impresión incorrecta del tallaje porque en algunos casos la XS me va grande y eso no debería ser lo habitual). Además, para que no me digáis que todo depende del tejido o del patronaje de la prenda, en todas las tiendas voy a probarme cuatro tipos de pantalones más o menos similares (es fácil, vestimos como fotocopias, en todas las marcas acabamos encontrando lo mismo en otros colores y con diferentes nombres): skinny o super skinny (de los que llevan elastano en su composición), unos vaqueros de tejido denim normal, es decir de los que no se estiran, unos pantalones fluidos y unos pantalones de vestir (los llamados suite). No he mirado mucho si el modelo era más o menos bonito, de hecho me he probado alguno que me cerraba pero me quedaba horroroso… ¡¡¡incluso hay uno tan roto que deja a la vista los huesos de la cadera!!!. Mientras cumpliera los parámetros me parecía bien. Finalmente no me he llevado ninguno a casa, alguno me gustaba pero ninguno tanto como para consumir sin necesitar.

En fin, que me voy del tema, aquí lo que os importa es empezar a ver chicha no?

EL CORTE INGLÉS

La verdad es que aquí comenzó todo. Por motivos que no vienen al caso tenía que hacer tiempo cerca de un corte inglés y entré a cotillear. Era final del periodo de rebajas de verano y encontré unos vaqueros rectos de la marca Green Coast (que creo que son marca propia de El Corte Inglés) muy rebajados, así que los cogí para probármelos y camino del probador ví otros, exactamente de la misma marca, pero con elastano, de los que llamamos pitillo. Normalmente estos pantalones con elastano siempre nos permiten jugar un poco más con las tallas. El objetivo es que queden muy pegados y, al ser un poco elásticos, con un par de saltitos toreros puedes acabar embutida en ellos.

Vaqueros Denim rectos marca Green Coast talla 36.

Empezábamos genial. Me sentaban bien, estaban bien de precio y aunque en la foto den la sensación de ser algo estrechos la verdad es que me sentía cómoda y ya sabéis que un vaquero sin elastano tiene que ir bien ceñido porque sino la segunda vez que te sientes lo has perdido.

Vaqueros elásticos marca Green Coast talla 36

Y ya estaba yo con el mundo por montera pensando: “si la talla 36 de los vaqueros normales me está, tendría que haber cogido una talla menos de los vaqueros elásticos”sí, sí… atentos porque esta foto es el inicio de todo.

No es que no me cerrara, es que no me pasaba de la cadera.

Misma marca, misma talla, pantalones elásticos versus vaquero normal y no me entran. Ni la 36, ni la 38, conseguí abrochar una 40.

BERSHKA

En Bershka no sé si me asombró más el nivel de la música que estaban poniendo, que me llamaba más a pedirle un cubata a la dependienta y subirme a un podium que a comprarme una blusa, o que realmente entré en todos los pantalones que me probé. Mi idea era que, al ser una marca dirigida a un público joven, casi adolescente, las tallas serían ridículas, pero no fue así.

Bershka Superskinny talla 36

Perfectos, nada que comentar. No descarto volver a por ellos aunque no me hagan mucha falta.

Bershka Denim talla 36

Y sí, llevan unos agujeros en los bolsillos de delante con no sé que lujuriosa misión.

Bershka pantalones suite Talla 36

Me quedan pero vaya largo extraño, sinceramente la moda pesquera no es para mí.

Bershka pantalones fluidos talla 36

Estilo Bitelchus… incluso un poco grandes.

MANGO

Yo no suelo comprar en Mango pero tenía la idea preconcebida de que era una de esas tiendas que tallaba grande. No sé si porque sacó su línea Violeta pensé que era una marca concienciada con las tallas o sencillamente que la veía una línea más madura y más adaptada a cuerpos de mi edad (con la adolescencia ya bastante lejos), pero al contrario, Mango fue, de las tiendas que visité, la que en general tallaba más pequeño. Se lo comenté luego a mis amigas y algunas afirmaron que no podían comprarse ropa allí (os estoy hablando de tallas 38-40)

Mango pantalones skinny Talla 36

Cierto, estos me quedan bien, de hecho mejor que los skinny en Bershka.

Mango Denim Talla 36

Sin más que decir. Falta poco, pero no me cierra. Me probé la 38 y perfecta.

Mango pantalón vestir Talla 36

No me cierra, pero ni de lejos. No tenían talla 38, estaba agotada pero por lo poco que me faltaba para cerrar creo que me hubiera cerrado bien

Definitivamente en Mango, exceptuando en pitillos con elastano, llevo una 38 de pantalón. He subido una talla solo con cruzar la calle.

H&M

No voy a sorprender a nadie… H&M en general talla grande. Y digo en general porque ellos mismos admiten que no tienen un tallaje uniforme. Las tallas de H&M suelen ser más grandes pero luego hacen un modelo tamaño barbie de guardería. ¿Por qué? No se sabe, igual tienen un excedente de tela y deciden hacer un pantalón en el que no cabe nadie. Ojo con esas prendas de ropa baratas a la entrada de la tienda, suelen ser los de la talla para muñecas.

H&M skinny talla 36

Perfectos, incluso menos skinny de lo habitual, no lo intenté pero igual me embutía en una 34.

H&M Denim Talla 36

Lo mismo, nada que decir, no son elásticos pero cerraban perfectamente y me encontraba cómoda con ellos.

H&M Suite Talla 36

Empezamos con el baile de números, la talla 36 de los pantalones de vestir, tipo traje, se me cae, necesito una 34.

H&M pantalones Fluidos Talla 34

No es el pantalón que mejor me siente del mundo pero una talla más se me cae puesto (aunque me queda igual de mal). Asumo que el corte no me favorece pero que mi talla es la 34.

Por ahora me he tenido que probar tres tallas diferentess y de Mango a H&M llevo dos tallas de diferencia. Esto supone que si llevo una talla 42 en H&M (que es una talla media de la mujer española) en muchos casos en Mango llevaré una 44 y por lo tanto me mandarán a comprar a Violeta, su línea de tallas grandes (que maneja tallas tan enormes como la 42!!!!!). ¿Estamos locos?.

PULL AND BEAR

Pues no sé muy bien que decir. De todas las tiendas que he nombrado es probablemente donde personalmente me compro más ropa (aunque yo no suelo comprar en ninguna de estas marcas en exceso) y normalmente no tengo problemas con las tallas… me las prometía muy felices pero, vais a volver a ver braguitas.

Pull and Bear Superskinny T36

Bien, muy skinny, eso sí, pero ya lo dice el nombre. Me cierran y los llevo cómodos.

Pull and bear Denim Talla 36

Sin más, son mi talla.

Pull and Bear Suite Talla 36

Por supuesto por el tipo de corte son algo más amplios, pero de cintura son mi talla, ni quepo en una talla menos y una talla más se me escurrían por la cintura.

Pull and Bear Fluido Talla 36

En principio el pantalón que menos problemas tenía que dar, el fluido, el cómodo, el sueltecito… no me subía de la cadera… no, no es que me apretara, no es que me marcara el culo, es que no me subía más. ¿Cómo es posible?

Es decir, en Pull and Bear llevo dos tallas tan diferentes como la 36 y la 40 o 42. No he cambiado de tienda y no he engordado ni me ha aumentado la cadera en los dos minutos que tardé en probarme uno y otro pantalón. Como veis no se trata de un tema de unos centímetros que puede cambiar el patronaje del pantalón, se trata de que habría que cortarme las caderas para que esa talla me entrara.

SFERA

No tengo ninguna referencia de Sfera. Alguien me dijo una vez que tallaban pequeño pero jamás me había comprado nada en esa tienda que no fuera un collar. Creo, de hecho, que era la primera vez que entraba en sus vestuarios.

Sfera Superskinny Talla 36

Bastante más ajustado de lo que considero necesario, pero una talla más me quedaba grande. Entiendo que el corte del superskinny también implica el super poder de no respirar demasiado.

Sfera Denim Talla 36

Muy bien, me encantaron. Si no llega a ser porque estoy en modo contención de gastos y no eran nada baratos, iban a la bolsa.

Sfera Suite Talla 36

Grande, enorme, la talla 34 me quedaba algo mejor, pero en general daba la sensación de que tenía mal patrón.

Sfera fluido Talla 36

El último pantalón tiene el dudoso orgullo de ser el más feo que me he probado en los últimos tiempos. Ojo, que quizás a vosotras os siente mejor y os encandile ese color, pero a mi de cintura y cadera me quedaba grande y me apretaba en muslos y gemelos. ¿Os acordáis de Mc Hammer y sus famosos pantalones? Ea, pues así me quedaban.

En definitiva, en un mismo día he llevado la talla 36, 38, 40 y 42 (algunos pantalones no los cogí en otras tallas, como el fluido de pull and bear, pero al menos tendría que haberme probado dos tallas más). He encontrado pantalones que me encantaban y con los que me sentía cómoda y algunos con los que era mejor que jamás me hubierais visto, pero lamentablemente así es la moda. No existe una regulación de tallas y por tanto, según cuales sean los objetivos comerciales de una marca, el público al que vayan dirigido, su nivel de vinculación a un segmento poblacional… y otros cientos de factores, así serán sus tallas. Hace relativamente poco en Decathlon han retallado toda su ropa y ahora tengo que comprarme las mallas de deporte XS, me pregunto que talla llevarán amigas mías que son bastante más pequeñas que yo (la XXS???, existe eso???).

Lo único que quiero que extraigáis de esta entrada, además de unas risas, es que no debéis dejar que una herramienta de venta, de marketing o de posicionamiento de marca, os amargue la tarde, somos gente sin tallas. No importa si llevas una 36, una 40 o una 42, lo importante es estar saludable, feliz y orgulloso de tu cuerpo. No existen modelos de hombres o mujeres, existen tantas formas, tantos cuerpos, tantos pesos y alturas, que amargarnos por el número que ponga un determinado patrón es completamente ridículo.

No dejéis que os ganen la batalla, vivid sin tallas desde ya.

«El estilo de colección y ese patronaje especial que tenemos gusta tanto que cada vez nos piden tallas más pequeñas en lugar de grandes, y eso es algo que no esperábamos». Diez meses después del lanzamiento de Violeta by Mango, la línea capitaneada por Violeta Andic y enfocada a la mujer con curvas segura de sí misma, la sobrina del fundador de la firma catalana, Isak Andic, hace un balance positivo del proyecto. «Estamos muy contentos, tenemos un plan brutal de expansión: abrir el máximo posible de tiendas, aumentar los metros cuadrados de las existentes y seguir creciendo en facturación. Queremos que nos conozcan en todo el mundo», cuenta con una sonrisa.

Pese a la aparente crisis inicial, surgida por su identificación con las tallas grandes siendo una línea a partir de la 40, la empresaria cree que la polémica nunca debió ser tal, y que se habló antes, incluso, de que las prendas vieran la luz. «En su momento se creó ese revuelo porque la gente pensaba que éramos una marca para tallas grandes, y no es así. Cualquier firma necesariamente tiene que ir de tal talla a tal otra, pero Violeta se caracteriza por su diseño», aclara.

Moda para todas

Llevar las tendencias más allá de la 36 y 38. Crear patronajes que sienten mejor a la mujer. Vestir a la moda con curvas y sin dejarse el sueldo. Con esta vocación nacía Violeta a principios de año, coincidiendo con la diversificación de negocio de Mango, que también ha creado una línea específica para hombre, H.E. By Mango, y otra para niños, Mango KIDS. «Hicimos un estudio de mercado previo y detectamos un nicho a potenciar. Ha sido un ejercicio basado en pensar cuál era nuestra mujer y qué le queríamos ofrecer, y la clave está en que lo que hemos hecho nosotros, hasta ahora, nadie lo había ofrecido, porque las marcas o son muy caras en precio o están enfocadas a otro tipo de público», opina.

En este breve período de existencia, Violeta y su equipo han recorrido continuamente todas sus tiendas para escuchar a las clientas y saber qué les gusta de la línea y qué no. «Hemos trabajado mucho el tiro de los pantalones, que cubran bien la cintura, la zona de la cadera, el contorno de pecho, la sisa… Y todo eso lo hemos adaptado a las tendencias de moda».

A base de testar mercado, ella ha percibido el agradecimiento de muchas mujeres. «Hemos dado en el clavo con Violeta. Muchas clientas están tan encantadas con un modelo de pantalón que no se lo llevan sólo en un color, sino en varios».

Prendas de la nueva colección de O/I 2014-15

Diferencias con Mango

Violeta tiene poco que ver con la marca que le da los apellidos. Así lo explica Andic: «Es obvio que hacemos una reunión común para saber qué vamos a hacer con cada una de las líneas de Mango, pero tenemos una identificación muy clara de lo que es Violeta y los estilos son muy distintos. Nosotros trabajamos con un equipo de diseño propio, porque ofrecemos algo muy diferente».

Según Violeta, no tiene por qué ser la misma clienta, «aunque muchas personas que habitualmente compran en Mango han cambiado a Violeta al enterarse de su existencia».

Este Otoño-Invierno ha supuesto una oportunidad para centrarse en prendas exteriores y de punto que, por la juventud de la marca, no se habían podido confeccionar en la anterior colección. «Toda la información que recogemos del punto de venta es útil para las siguientes temporadas. Ese ‘feedback’ te permite producir el tipo de producto que más gusta y descartar el que no».

Desde cero en la empresa de su tío

Violeta y su embajadora, Vicky Martín Berrocal

Ser ‘sobrina de’ ayuda, sin duda, pero la mujer que ha bautizado una marca dentro de Mango empezó desde el escalafón más bajo en la empresa. Trabajó, incluso, en el almacén. «Para llegar al punto donde estoy yo creo que es fundamental saber cómo funciona todo el engranaje. Nuestra filosofía de marca es empezar desde cero para demostrar, para aprenderlo todo».

¿Y qué se siente llevando su nombre como bandera? Violeta recuerda que todo surgió en un coche y de forma improvisada. «Estábamos con el presidente de la compañía y varios directivos en un viaje y se comentó: ‘Oye, ¿por qué no le ponemos nombre de mujer?’. Y rápidamente lo vimos claro».

Su último proyecto, que acaba de presentar, es la creación de una sudadera solidaria de la mano de su embajadora, Vicky Martín Berrocal, cuyos beneficios se destinarán a la Fundación Mensajeros de la Paz para los niños desfavorecidos.»La sintonía entre ambas es muy buena, y ha sido un placer diseñar juntas. Es la imagen perfecta».

Madrid, seis de la tarde, un calor que aprieta y lo único que apetece es un buen rato de compras. «¿Por qué no?», piensa esta periodista que quiere gastarse los pocos euros que le quedan a final de mes y engordar su armario de ropa que apenas se pone. Ni qué decir tiene que el aire acondicionado de las tiendas también es un buen aliciente para sobrellevar el verano en la capital así que me digo: «Venga, a fundir la tarjeta».

El problema llega cuando, feliz de la vida, entras al probador con unos vaqueros monísimos de tu talla y, oh, sorpresa, no te entra el trasero. ¿Pero si es la 38, mi talla de toda la vida, y yo no he engordado? ¿Cómo puede ser?

Triste, pero con ganas de más, me cambio de tienda para intentarlo de nuevo. Cojo otros vaqueros, de la misma talla, porque es la mía y nadie me la quita, y esta vez sí entran pero me sobran. ¿Qué está pasando? ¿Necesitaré yo una dieta, oh, señor Amancio?

Dime dónde compras y te diré qué talla usas

Lo que me pasa a mí nos pasa a todas y ni es algo nuevo ni está cerca de solucionarse. Porque, aunque me cambie de tienda cinco veces, la realidad es que cada fabricante hace sus prendas como le viene en gana y las que lo sufrimos somos nosotras.

El famoso estudio antropomórfico

Una década después, seguimos sin saber qué talla tenemos de ropa. En el año 2008, el Ministerio de Sanidad realizó un estudio antropomórfico para determinar la talla de las españolas y llegó a la conclusión de que existen tres tipos de cuerpos: los famosos diábolo, campana y cilindro.

Este estudio también recomendaba la adopción en España de un sistema de patronaje más preciso, de acuerdo con la norma EN 13402-3-2004 que regula la designación de tallas para prendas de vestir basada en las dimensiones corporales medidas en centímetros. Aunque exista esta norma, cada fabricante determina la holgura agregada en función del modelo y el tipo de tejido empleado. ¿Ha cambiado algo después de esto? La respuesta es sencilla: no.

Para comprobarlo compramos varios pantalones vaqueros de diferentes marcas en la misma talla: la 38. Esta redactora comprueba, pantalón tras pantalón, que ni se ha unificado nada, y que muchas tallas difieren en varios centímetros las unas de las otras. ¿Cómo es posible que ocurran estas cosas si hace 10 años que, supuestamente, iba a arreglarse?

“Porque no se ha hecho nada”, responde Isabel Moya, miembro del gabinete jurídico de FACUA. La organización de defensa del consumidor sostiene que “a la vista está que no ha cambiado nada y que todavía encontramos el mismo problema”. Moya defiende que no se ha llegado a ver el resultado de ese estudio en la práctica.

La realidad es que la voluntad de las marcas de intentar homogeneizar las tallas ha quedado diluida en eso precisamente, en un intento.

Mientras que en Zara la talla 38 no me cierra, con los de Pull&Bear no puedo respirar. Y pasa algo totalmente diferente con los de Primark, que la misma talla 38 me queda grande. “Para el consumidor esto es caótico”, sentencia Moya, que indica que el problema está en que no hay obligación por parte de los fabricantes de regularlo.

Mientras, las consumidoras en este caso nos volvemos locas por saber qué talla tenemos y vivimos en una confusión permanente que, en muchos casos, puede llevar a consecuencias peligrosas para la salud. Y al final sales de la tienda pensando que no necesitas unos vaqueros nuevos sino una dieta que te ayude a entrar en ellos.

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