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Marie curie feminismo

Documental: Marie Curie, una mujer en el frente

SINOPSIS En 1914, cuando estalla la Gran Guerra, Marie Curie es una reconocida científica, ganadora del Premio Nobel de Física. Su marido Pierre hace ya ocho años que ha muerto y ella está al frente del Instituto de Investigaciones del Radio junto con el doctor Claudius Regaud. Dispuesta a aplicar sus conocimientos para salvar vidas, recorre el frente de batalla con su hija Irene, de 17 años, convenciendo a los médicos de campaña para que utilicen la radiología en la atención a los heridos. Su compañero Regaud, especializado en el tratamiento del cáncer con radio, es requerido para desarrollar nuevos tratamientos y cuidados en los hospitales del frente. A lo largo de los cuatro años que duró la guerra, Claudius y Marie contribuyeron a increíbles avances en la medicina y pusieron en marcha el hospital universitario moderno, donde se unen los cuidados, la investigación y la enseñanza. Al término de la guerra, abren una unidad de tratamiento y cuidados en el Instituto del Radio, combinando investigación y terapia.

La noche temática – Marie Curie, una mujer en el frente

La Noche Temática utiliza un formato poco habitual en la programación de las televisiones generalistas. Un formato interesante y distinto, abordar un mismo asunto desde distintas ópticas en una combinación de documentales, apoyado en ocasiones con largometrajes. Un espacio abierto a todos los conocimientos, que explora todas las corrientes de ideas, abierto a la innovación y al cambio.

Los contenidos de los documentales de La Noche Temática facilitan una mirada a los acontecimientos que han marcado el último siglo y a los asuntos que marcan las tendencias del actual. El programa invita cada semana al telespectador a perfeccionar sus conocimientos, a analizar los más importantes acontecimientos de la historia, a profundizar en los temas sociales, a conocer a fondo personajes relevantes, a descubrir otros horizontes y a entender otras culturas.

El equipo del programa utiliza una gran parte de sus recursos e infraestructuras en la búsqueda de las mejores piezas documentales que existen en el mercado mundial para proponer al espectador tanto obras originales como obras de patrimonio, nuevos talentos y valores seguros, formas sorprendentes y formas clásicas.

Este contenido solo está disponible para España y Andorra por restricciones de derechos.

Cultura en Tiempos de Crisis

Director: Alain Brunard

Intérpretes: Denis Podalydès, Dominique Reymond, Laurent Bateau, Patrick Descamps, Olivier Massart, Fanny Dumont, Fabio Zenoni, Benoît Strulus, Epona Guillaume, Lætitia Reva, Eric GodonDenis Podalydès, Dominique Reymond, Laurent Bateau, Patrick Descamps, Olivier Massart, Fanny Dumont, Fabio Zenoni, Benoît Strulus, Epona Guillaume, Lætitia Reva, Eric Godon

Sinopsis: En 1914, cuando estalla la Gran Guerra, Marie Curie es una reconocida científica, ganadora del Premio Nobel de Física. Su marido Pierre hace ya ocho años que ha muerto y ella está al frente del Instituto de Investigaciones del Radio junto con el doctor Claudius Regaud. Dispuesta a aplicar sus conocimientos para salvar vidas, recorre el frente de batalla con su hija Irene, de 17 años, convenciendo a los médicos de campaña para que utilicen la radiología en la atención a los heridos. (FILMAFFINITY)

Crítica de José Luis Vázquez

Un telefilme galo esforzado y de apreciable esmero ambiental. En realidad, una docu ficción sobria y parece ser que rigurosa, enriquecida con imágenes de archivo sobre la Gran Guerra. Precisamente este fue el período álgido en el que la científica aplicaría felizmente sus descubrimientos de radiología.

En el frente, en la importante batalla de Marne, la biografiada, Marie Curie, utilizó el primer camión con un equipo de rayos X, los “pequeños Curies”. Puso en circulación 18 de estos carros e instaló 200 puestos fijos en hospitales. Evitó la mitad de las amputaciones de aquella brutal Gran Guerra.

La francesa Dominique Reymond se ajusta perfectamente en el traje y la austera silueta de la protagonista, una científica de origen polaco que obtendría en dos ocasiones el Premio Nobel, el de Física en 1903 al alimón con su marido Pierre Curie y el de Química en solitario en 2011. Por su composición y esa estampa de austera silueta, de erudita vestida de negro, como se ha referido a ella algún colega, obtendía el priemio de nterpretación femenina en el Festival de Creaciones Televisivas de Louchon en 2014.

Su aportación acaba resultando lo más interesante de un conjunto un tanto soso y plasta (y raquítico en cuanto a medios de producción puestos en liza), junto a su carácter divulgativo y a las imágenes de archivo insertadas.

Recabo otra interesante información a través de la red: “Reivindica la figura del profesor Claudius Rigaud (Laurent Bateau), un oscuro investigador de Lyon, que compartió las instalaciones del Instituto Pasteur con Marie Curie y que gracias a su experiencia sentó las bases del moderno hospital”.

José Luis Vázquez

10 frases feministas de Marie Curie

Estas frases te enseñarán por qué además de ser una de las científicas más importantes de la historia, Marie Curie es un símbolo invaluable para el feminismo.

Incluso antes de que el feminismo fuese concebido como esa postura que toda mujer debe asumir para ser completamente libre, en un modesto laboratorio francés, Marie Curie no sólo estaba revolucionando la ciencia con sus investigaciones sobre la radiactividad, mismos que le valieron un par de premios Nobel en 1903 y 1911 ─convirtiéndose además en la primera mujer en ser reconocida con esta presea─, también era pionera en apoyar uno de los movimientos más influyentes del siglo XX.

Más allá de su privilegiada posición en el panteón de la ciencia, Curie comparte junto con otras mujeres esa especie de resignificación de su figura y no es para menos: la valentía que mostró al dedicarse a un campo en el que pocas mujeres se habían atrevido a entrar como lo hizo ella, llevando sus ideales hasta, literalmente, la muerte.

Vivió con fuerza y trabajó con pasión por lo que amaba. Se empoderó y gracias a esa bendita terquedad, por llamarla de alguna manera, es que hoy es posible la separación y aislamiento de isótopos radiactivos ─práctica de vital importancia en la mayoría de las plantas nucleares del mundo─ y no sólo eso, sino que de no ser por ella, elementos como el polonio y el radio ni siquiera existirían en la tabla periódica.

Como símbolo de liberación femenina y mujer de ciencia, es comprensible que aquellas frases con las que la recordamos hablen sí, de descubrimientos científicos y avances tecnológicos, sin embargo, incluso de temas tan duros como estos se puede apreciar esa sensibilidad de quien empatiza con su género en pos de una reivindicación que siempre ha sido totalmente necersaria.

«A menudo me han preguntado, sobre todo por las mujeres, de cómo podía conciliar la vida familiar con una carrera científica. Bueno, no ha sido fácil».

«No hay que temer nada en la vida, sólo hay cosas que entender. Ahora es el momento de comprender más para que podamos temer menos».

«El día que el hombre se dé cuenta de sus profundas equivocaciones, habrá terminado el progreso de la ciencia».

«Ten menos curiosidad por la gente y más curiosidad por las ideas».

«La vida no es fácil, para ninguno de nosotros ¡Pero qué importa! Hay que perseverar y, sobre todo, tener confianza en uno mismo».

«La humanidad también necesita soñadores, para quienes el desarrollo de una tarea sea tan cautivante que les resulte imposible dedicar su atención a su propio beneficio».

«Usted no puede esperar construir un mundo mejor sin mejorar a las personas. Cada uno de nosotros debe trabajar para su propia mejora».

«Las mentiras son muy difíciles de matar, pero una mentira que atribuye a un hombre lo que en realidad era el trabajo de una mujer tiene más vidas que un gato».

«Nunca me fijo en lo que ya se ha hecho, sólo en lo que aún queda por hacer».

«No tengo vestidos, excepto el que me pongo todos los días. Si usted va a ser tan amable de darme uno, por favor, que sea práctico y oscuro, así me lo pueda poner después de ir al laboratorio».

Al igual que muchas mujeres a lo largo de la historia, sin saberlo, Curie se ha convertido en un símbolo de liberación que debe estar presente en la mente no sólo de las mujeres, sino de toda persona que crea en la justicia como una necesidad que se otorga a todas las personas sin excepción alguna.

25 frases feministas de celebrities para empoderar a la mujer

Apenas un mes después de haber celebrado el Día Internacional de la Mujer, la lucha sigue con más contundencia que nunca. El feminismo se ha reforzado de forma inédita en los últimos meses, en gran parte debido a iniciativas contra el acoso como Time’s Up o Me too. Artistas como Rose McGowan sacaron a la venta el relato de su historia, otras se vistieron de negro en los Globos de Oro y muchas más participaron en la Marcha por las Mujeres el pasado mes de enero… Pero somos millones las que tenemos que hacer que sea posible la igualdad. Y no solo «las», sino «los». Ya que la paridad es un asunto que incumbe precisamente a ambos géneros. No se trata de una ideología extrema e ideada por un puñado de mujeres anti-hombres, es la reivindicación de un estatus igualitario en todos los ámbitos. «Ser mujer» no debería condicionar ninguna acción, ni ser una excusa y mucho menos un impedimento.

Aunque el movimiento haya cobrado fuerza, conviene no olvidar que estamos lejos de conseguir una plena igualdad. Nada menos que un siglo será necesario para cerrar la brecha de género. A esta terrible conclusión llegó el Foro Económico Mundial (WEF) que presentó su informe el pasado 2 de noviembre. Peor aún, la igualdad ha retrocedido por primera vez desde el 2008 debido al descenso de la presencia de mujeres en política y la marcada brecha salarial. El único rayo de luz: las disparidades en el ámbito de la educación están a punto de desaparecer. Menos de 15 años serán necesarios para conseguir la paridad en en este ámbito. Los avances son aún lentos. Y requieren un esfuerzo conjunto.

En una era compleja en la que las redes sociales han permitido dar voz a mujeres ignoradas o criticadas por la sociedad pero también han reforzado el culto de la imagen, no olvidemos nuestra responsabilidad y compromiso. El respeto y la libertad no son negociables. Y algunas celebrities, que destacaron a lo largo de la historia por sus escritos, canciones y otros talentos, nos lo recuerdan con frases que nos empoderan. No te pierdas las 25 declaraciones que nos dan aún más fuerza para seguir.

El de Marie Skłodowska Curie es uno de los árboles genealógicos más bellos, entrelazados y trágicos de la historia reciente. Cada rama de su descendencia es un avatar del siglo XX. La física nuclear Hélène Langevin-Joliot (París, 1927) carga media historia de la física nuclear en sus apellidos, pese a que el Curie se haya desvanecido. La nieta de la primera científica en hacerse con dos Nobel continúa a sus 90 años haciendo un apostolado ateo del poder de la ciencia colaborativa, menos competitiva y cortoplacista.

La historia de sus abuelos. La historia de sus padres. La historia propia, la de su marido y su hijo. La historia, al fin y al cabo, del siglo XX se escribe en cuatro generaciones de químicos y físicos que vivieron en primera persona las alegrías y sinsabores de la política y la ciencia. Vinculados de forma especial a España, creyeron tanto en la investigación como en la familia. | Vídeo: M.V.

Hija de dos eminencias de la física (Irene y Frédéric), Hélène, se casó con el nieto de Paul Langevin, destacado físico del magnetismo que se enamoró de Marie Curie tras enviudar ésta. Tal como relata la reciente película Marie Curie, tuvo con su abuela un romance condenado por la prensa y que casi le cuesta el Nobel a la madre del radio y el polonio. Cierre de un círculo que continúa abierto en una familia que, un siglo después, sigue haciendo aportes a la física y la lucha de la mujer.

Reconoce que, de algún modo, cada generación ha sido un poco más feminista, siendo «como fue mi abuela, un símbolo para el movimiento, aunque ella no lo manifestaba mucho. Fue más una feminista en la ciencia por el ejemplo que dio», señala a El Independiente tras su última conferencia, impartida este lunes en el Ayuntamiento de Madrid de la mano del Instituto Francés.

«Mi madre militó en la defensa de las mujeres más que mi abuela, está claro» En tiempos de su abueba se debatía sobre el voto femenino, pero Marie, aunque un símbolo, no fue una activista. «En lo que se refiere a mí, tras la guerra, yo estaba más preocupada por las armas nucleares y las guerras». Hélène, que estudió en la ESPCI ParisTech de sus abuelos, ha crecido profesionalmente investigando en el centro de Orsay del CNRS (el equivalente al CSIC francés).

Desde 1980, su activismo feminista se hizo más patente. Recuerda que cuando accedió la dirección de investigación «había una importante influencia sindical» que, de algún modo, hacía más paritaria esta entidad. «Hablo de aquella generación, no la de después, que se ha encontrado el techo de cristal que yo no viví. Para una científica era mejor investigar en el CNRS –un órgano de decisiones más colegiadas– que en la universidad, donde una sola persona podía eliminar a una mujer».

Sus padres, con los refugiados republicanos españoles

Su padre Frédéric hacía experimentos en su casa cuando se apuntó a la escuela donde Marie y Pierre tenían su laboratorio. Su madre, con apenas 17 años, fue enfermera en las llamadas petites curies, ambulancias radiológicas en la Primera Guerra Mundial. «Personalidades muy diferentes que se encontraron en el Instituto del Radio (fundado por Marie y en el que publicó Irene su primer trabajo en 1921)», recuerda Hélène. «El principio fue difícil para Frédéric, puesto que era él quien tenía que aprender de mi madre» en un tiempo en que había que hacer un esfuerzo «para no ver a las mujeres como objetos de conquista».

Por aquel entonces, Frédéric era un joven discípulo de Paul Langevin, otrora enamorado de la directora del Instituto, Marie. El amor y la ciencia se abren paso, esta vez sí, en esta segunda generación: En 1926 contraen matrimonio civil y los Joliot-Curie (adoptaron el apellido conjunto) comienzan a trabajar mano a mano «en lo que es su etapa más prolífica» sobre la misteriosa radiación de Bothe.

Llega así la efervescencia de los años treinta. No son ajenos a los acontecimientos políticos. La saga ha mostrado un constante compromiso con las libertades y el antifascismo «con los que hoy me siento identificada plenamente», reconoce Hélène. Su padre participó en la formación del Partido Comunista Francés y llegó a ser responsable del Frente Popular.

Mis padres y Einstein apoyaron a los refugiados españoles en EE.UU.

«Convenció a mi madre para apoyar a los refugiados españoles en Estados Unidos», recuerda Hélène. Viajó hasta Nueva York, «donde al principio no la dejaron entrar» y se reunió con Einstein, «del que pocas personas saben que fue una pieza clave del Comité Antifascista». Por aquel tiempo, Irene Joliot-Curie es la primera Secretaria de Estado de Investigación en un gobierno que aún no reconocía el derecho al voto femenino. «Fue una enorme decepción que Francia no ayudase España y eso terminó alejándolos del gobierno del Frente Popular».

Es cierto que en el mundillo universitario se habían organizado para ayudar, extraoficialmente, quienes lucharon contra Franco. «Ahí estaba mi padre y su entorno, no tanto para ayudar con armas, sino con todo tipo de medios de defensa que había que reunir y pasar a España clandestinamente, pero con cierta buena voluntad del gobierno francés».

Pero, más allá de la decepción con sus dirigentes, había un temor por no ayudar a España. «Aquella decisión sabían que les llevaría a la guerra». Y los científicos sabían que esa podía ser una guerra muy distinta.

Congreso de Solvay de 1933. Dos generaciones científicas van a modelar el siglo XX a base de energía atómica, con la presencia de dos Curies B. Couprie / M.V.

Científicos por la paz

Son los tiempos en que varias investigaciones, entre las que están las de los Joliot-Curie, apuntan a la posibilidad de que se produzcan reacciones atómicas en cadena, base de funcionamiento de una central nuclear pero también de una bomba. Como recuerda Hélène en sus conferencias, «en marzo de 1940 mis padres preparaban un experimento de reacción en cadena. La debacle de la guerra obliga a mandar todo el material a Inglaterra. El uranio se escondió». Paradójicamente, al término de la contienda, con la primera bomba atómica, se relanza la investigación de la que se beneficia la medicina nuclear.

Si se hubiese escuchado sólo a los físicos, hubiera habido un uso pacífico de la energía nuclear

«Si se hubiese escuchado sólo a los físicos, hubiera habido un uso pacífico de la energía nuclear. Pero , así hemos llegado a nuestros días, donde tenemos motivos para inquietarnos», expresa vigorosamente Hélène, en un profundo tirón de orejas a los políticos. «Mi propio padre no midió el alcance de lo que era hasta que llegaron las primeras imágenes de Japón.

Tras la guerra, la obsesión de Irene fue construir un acelerador de partículas en Orsay. Su sueño se hizo realidad en 1955, unas semanas antes de morir víctima del cáncer, como su abuela. Frédéric, fundador del Comisariado de la Energía Atómica con los parabienes de De Gaulle, es destituido en 1950 por su todavía cercanía al PCF, mal vista por Estados Unidos. Ahí, como una Curie más, toma el relevo de su fallecida esposa y de su suegra al frente del ya mítico Instituto del Radio.

Dice en ocasiones Hélène Langevin que hoy no hubiera estudiado Física. «En nuestros días hay un enfoque muy utilitario de la ciencia y los jóvenes tienen que perder el tiempo compitiendo». Se queda con una frase que dijo su madre a un grupo de estudiantes en 1938:

«La investigación es reconfortante moralmente por cuanto tiene de descubrimiento, aunque el descubrimiento tenga poca importancia».

Hélène Langevin-Joliot-Curie tiene un hijo, también físico. Él, sin embargo, ha dedicado su vida a algo mucho más grande que el núcleo del átomo: el planeta Marte y su eventual vida en él. La saga Curie conquista las estrellas.

Las Curie, casi el 17% de las Nobel de ciencias

El Independiente Podcast: Marie, más allá de Eve Curie

Marie Curie abrió la puerta. Pero hoy, apenas un 5% de los premios Nobel recaen en mujeres. Eso sí, la saga familiar de físicas y químicas acumula el 16,6% de los premios de ciencias. Son tan pocas que el porcentaje se dispara con el doble galardón de Marie (Física, 1903. Química, 1911) e Irene (Química, 1935).

Para cuando los Curie empiezan a investigar conjuntamente, eran los rayos X, descritos en 1895, los que estaban de moda. “Se podían ver sus consecuencias y además eran fáciles de producir, a partir del residuo de fabricar bombillas a gran escala”, recuerda el profesor de Historia de la Ciencia de la UAB Xavier Roqué, autor de Marie Curie, icona ambivalent (UAB).

Con el polonio y el radio la cosa es más complicada. Pierre Curie estaba interesado por los efectos de la radiactividad, pero es Marie quien centra el foco. “Pierre era brillante (descubrió la piezoelectricidad con menos de 20 años), pero creo que le faltaba disciplina”, apunta a El Independiente la catedrática de Química Inorgánica de la US Adela Muñoz Páez. «Ella empezó un campo nuevo, no siguió la estela de él. Lo llevó al terreno de su interés”, después de que el científico hubiese abandonado el tema de su tesis doctoral.

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