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Masa croquetas blanda

A poca gente conozco que no le gusten las croquetas. Ahora bien, cuando hay que hacer la bechamel, darles forma, rebozarlas, y freírlas correctamente, parece que todos aquellos que nos habían pedido croquetas desaparecen de la cocina.

Y es que hacer bien croquetas como las de las fotos que ilustran el artículo tiene su intríngulis, así que hoy te vamos a descubrir los siete fallos más habituales al cocinar croquetas para que se conviertan en siete próximos éxitos.

El mejor ejemplo de unas croquetas perfectas

1-Croquetas sin forma y desiguales

Las croquetas ideales deben ser todas del mismo tamaño y de la misma forma, pero esto es difícil de conseguir. Así que hoy te proponemos algunos trucos para que dar forma a las croquetas no sea desesperante.

Para conseguir el mismo tamaño, lo más sencillo sería, una vez que la masa esté fría, coger porciones con un racionador de helados, así la cantidad será siempre la misma y no tendremos que calcularla a ojo de buen cubero.

Para la forma, lo ideal es echar la masa en caliente en una manga pastelera con una boquilla ancha especial para croquetas. Suelen vender kits de boquilla y manga juntos. Entonces, vamos haciendo churros encima de una bandeja donde hemos echado abundante pan rallado. Solo nos quedará cortar con un cuchillo esos rulos al mismo tamaño y voila ya tenemos las croquetas rectangulares y todas de igual apariencia.

Si esto te parece complicado, simplemente prueba a hacerlas redondas como las de la foto. Es mucho más fácil hacer una bolita entre las manos, que conseguir de manera uniforme esa forma semirectangular de las croquetas precongeladas.

Y… ¿Por qué no pruebas lo más fácil? ¡Hazlas redondas!

2- Croquetas muy blandas o muy duras

Por lo general cuando una croqueta queda blanda solemos echarle la culpa a la falta de harina en la bechamel, puede ser esta la causa, pero otras muchas veces es que a ésta le falta cocción.

La bechamel va espesando a medida que cuece ya que se le va evaporando el agua de la masa, así que debemos de cocerla hasta que se despegue fácilmente de los laterales de la sartén cuando le damos vueltas con una espátula o cuchara de madera o, si pasamos la cuchara por la base de la cazuela, está haga un camino que nos permita ver el fondo.

3- Croquetas crudas por dentro

No hay cosa peor que morder una croqueta supuestamente calentita y ¡horror! encontrarse la masa fría y cruda por dentro. Para evitar esto si tus croquetas caseras están congeladas de antemano, deja que se descongelen a temperatura ambiente un rato. La bechamel se calienta bastante rápido y en poco tiempo las tendrás listas para freír.

Si las croquetas son precongeladas no las frías en aceite demasiado caliente que arrebate el rebozado e impida, antes de que se quemen, que se cocinen por dentro.

4- Croquetas quemadas

Resulta complicado cogerle el punto cuando tenemos que freír una croqueta casera congelada, pues el contraste entre el excesivo calor del aceite y el frío de la croqueta hace que se dore muy rápido lo de fuera, pero el interior no llegue a hacerse.

Cuando tengas que freír croquetas echa abundante aceite de oliva, el mejor sin duda, en la sartén o freidora y caliéntalo a una temperatura de unos 175 a 180 grados y vigila que sea constante esta temperatura.

Para saber más o menos cuando está a estos grados os podéis guiar por este truco: si al echar una primera croqueta ésta hace burbujitas a su alrededor el aceite está a temperatura correcta. No eches muchas piezas al mismo tiempo para que así puedas darles la vuelta a todas fácilmente y se vayan haciendo todas por igual.

¡Mirad que rebozado fino y crujiente!

5- Croquetas mal rebozadas

Un buen rebozado es imprescindible para el buen acabado de una croqueta. Para hacerlo correctamente bate bien los huevos durante unos minutos hasta que no veas trozos de clara, estos trozos se pegan después al pan rallado haciendo grumos que impiden que el rebozado quede liso y regular.

Lo ideal es pasarlas por pan rallado o harina, huevo y, de nuevo, pan rallado. Es mejor utilizar un pan rallado algo grueso que hace que el rebozado sea mas crujiente.

6- Croquetas sin sabor

La base de las croquetas suele ser una bechamel elaborada con leche, aceite o mantequilla y harina. Para que ésta quede sin grumos y lisa el único truco es una vez que se ha cocinado la harina ir echando la leche muy poco a poco y removiendo sin parar. La leche para que la masa quede más cremosa mejor que sea entera.

Croquetas cremosas en su interior

Si el ingrediente es un poco insípido como cuando le añadimos restos de pollo asado o bien hacemos croquetas de pescado, le da un plus de sabor sofreír cebolla antes de echar la harina en la bechamel, o también podemos cambiar parte de la leche por un poco de caldo de pollo o caldo de pescado o marisco.

Casi al final ya añadimos la sal según el ingrediente elegido, pues si es jamón serrano no conviene pasarse, también un punto de pimienta, y, si os gusta, nuez moscada, que le da un sabor especial a la bechamel.

Por último no por mezclar más cosas en una croqueta vamos a lograr más sabor. Lo ideal es que si una croqueta es de pollo que sepa a pollo, y si es de jamón pues a jamón, así que busca un ingrediente principal que sea el protagonista de tu croqueta.

7- Croquetas que se abren al freír

Cuando una croqueta se abre al freír es porque el aceite no estaba a una temperatura adecuada. Lo ideal, es contar con una sartén de pequeño tamaño para que puedas echar abundante aceite, que éste esté a la temperatura correcta cómo ya te habíamos explicado antes, y no freír más de seis en cada tanda, así conseguirás una corteza sin fisuras y perfecta.

Y para que comencéis con unas recetas para que os salgan perfectas, en Directo al Paladar tenemos muchas deliciosas. Entre ellas:

  • Receta de croquetas caseras de chorizo
  • Croquetas de cecina y puerro
  • Croquetas de queso variado
  • Croquetas de arroz y queso pecorino
  • Croquetas suaves y cremosas de morcilla

En Directo al Paladar | Cómo conservar y congelar correctamente croquetas Imagen | Flickr

Masa para croquetas perfectas

Este 16 de enero se celebra el Día Internacional de la Croqueta y desde Cocinillas queremos rendir homenaje a este plato tan típico de nuestra gastronomía compartiendo con todos vosotros nuestros trucos para conseguir las croquetas perfectas.

Os contaremos nuestros trucos para hacer la masa, para darles forma, para congelarlas y tener siempre una reserva de croquetas caseras en el congelador a la que poder echar mano en caso de apuro, para freírlas correctamente y para servirlas y que se mantengan crujientes el tiempo que están en la mesa, pues no hay nada peor que una croqueta con el rebozado “blandurrio”.

No os descubro nada nuevo si os digo que la masa de las croquetas es una salsa bechamel espesa. Hasta ahí bien, pero la pregunta es ¿qué significa espesa? Porque en este caso ni siquiera la Real Academia de la Lengua Española nos saca de dudas, que va y nos dice que “espeso” es “una masa con mucha densidad”, lo que yo llamo definición indefinida.

Pero no os preocupéis que lo vamos a aclarar en un momento, porque amigos, algo muy importante para conseguir unas buenas croquetas es que la masa esté en su punto, pues no buscamos ni natillas de croqueta ni croquetas ladrillo, pretendemos hacer croquetas perfectas, sin más.

  • Pues bien, hablando de croquetas, para hacer la bechamel necesitaremos la misma cantidad de harina que de mantequilla o aceite y serán entre 120 y 160 g de cada por cada litro de leche (o caldo o mezcla de ambos). Tan simple como eso, si las queremos muy muy cremosas usaremos 120-130 g, si las queremos algo más compactas y que resulte más fácil darles forma usaremos 150-160 g. Tendremos también en cuenta que si el relleno suelta grasa (como el jamón) debemos restarla de la mantequilla o el aceite.
  • La cantidad de relleno va un poco en gustos, así como el añadir cebolla a la bechamel. En mi opinión personal, 150 g de “chicha” por cada litro de leche es lo más equilibrado, pero por supuesto, se puede poner más. La cebolla, solo cuando son rellenos que no tienen mucho sabor, como cuando se hacen para aprovechar restos de pollo cocido que suele ser bastante insípido.

La forma y el rebozado, la primera clave

A todos los cocinillas se nos han abierto alguna vez las croquetas al freírlas, es inevitable. Y una de las claves para evitarlo es rebozarlas correctamente. Si lo hacemos bien, conseguiremos unas croquetas perfectas que no se abren y con un rebozado crujiente y nada grasiento.

Y hacerlo bien es muy fácil, pues solo tenemos que tener en cuenta dos cosas:

  • En cuanto a la forma, que podemos dársela con un par de cucharas, con nuestras manos bien limpias o con ayuda de una manga pastelera, debemos intentar que todas las croquetas sean más o menos del mismo tamaño.
  • En cuanto al rebozado, debe ser uniforme y constar de 3 capas, pan rallado fino o harina, huevo batido y pan rallado preferiblemente grueso para conseguir un rebozado extracrujiente. A la hora de batir el huevo es importante batirlo muy bien para que no queden grumos de clara.

Croquetas perfectas, pero congeladas y caseras

Como hacer croquetas resulta entretenido, si somos pocos en casa no creo que a nadie se le ocurra ponerse a hacer croquetas para comer solo un día, sino que siempre compensará hacer una buena cantidad y congelar. Para hacerlo y que luego a la hora de comerlas sigan siendo las croquetas perfectas debemos ceñirnos a lo siguiente:

  • El tamaño. Aunque nos gusten los croquetones de ración, si las vamos a congelar, es mejor que su diámetro no sea superior a los 2 cm. Si tenemos en cuenta esto, luego podremos freírlas sin descongelar sin problema ninguno. Por supuesto, podemos hacer los croquetones que vayamos a freír en el momento, y al resto de la masa darle forma de croquetas más pequeñas.
  • Las que vayamos a congelar, según las terminamos de rebozar, las vamos colocando sobre una bandeja sin que se toquen unas a otras. Cuando las tengamos todas, metemos la bandeja en el congelador con las croquetas sin tapar. Esto hará que el rebozado se reseque y cuando se frían quedarán aún más crujientes. Cuando estén completamente congeladas podremos pasarlas a una bolsa y conservarlas durante meses.

Cómo freír croquetas perfectas

Es mucho más fácil de lo que parece tanto si las freímos recién hechas como si están congeladas:

Freír croquetas que no están congeladas

  • Si es posible las dejamos en la nevera 10 o 15 minutos una vez rebozadas para que el rebozado se seque un poco y se endurezca.
  • El aceite para freír. Mucho mejor si podemos freírlas es un buen aceite de oliva virgen extra porque resisten mejor las temperaturas. Me gusta especialmente la variedad picual.
  • La temperatura. Lo óptimo es hacerlo a una temperatura de 175-180ºC, muy fácil de controlar si lo hacemos con una freidora. Si no tenemos freidora eléctrica podemos freírlas en un cazo pequeño con aceite suficiente para que queden sumergidas y comprobar la temperatura con un termómetro de cocina. Si no tenemos termómetro, un truquito es usar un palillo de dientes o un trozo de corcho limpio, que los echamos en la sartén y sabremos que el aceite está en su punto cuando veamos que alrededor de ellos se forma un burbujeo constante.
  • Para mantener constante la temperatura echaremos pocas croquetas de cada vez ya que si echamos muchas, la temperatura baja y absorben más aceite.
  • Cuando estén doradas, podemos retirarlas a un papel absorbente si las vamos a comer de inmediato. Si vamos a tardar aún unos minutos en servirlas, por ejemplo, porque tengamos que freír mucha cantidad es mejor dejarlas escurrir sobre un colador para que no “suden” sobre la grasa que han escurrido en el papel y se pongan blanditas.

Freír croquetas congeladas

  • Si las descongelamos previamente, seguiremos las mismas recomendaciones que para las que no están congeladas.
  • Si las freímos congeladas, que será más habitual cuando echamos mano de ellas en caso de apuro, lo único que cambia es que las freiremos a 150ºC para asegurarnos de que se descongelan bien por dentro y siguen siendo unas croquetas perfectas.

El microondas, el principal enemigo de las croquetas perfectas

Nunca, nunca, jamás de los jamases, meteremos una croqueta en el microondas. Ni para cocinarla, ni para recalentarla, para nada. Croquetas perfectas y microondas son enemigos declarados desde que se inventó este aparato que sería capaz de arruinarle las croquetas al mismísimo Ferrán Adriá, así que luego no digáis que no os avisamos.

A lo largo de estos años, desde que empecé a escribir libros en 1996, ¡cuántos habéis acudido a mí lanzando un SOS, incluso días festivos, porque estabais elaborando una pasta de croquetas y de repente se os había vuelto demasiado líquida, o cuando después de terminada y enfriada, al querer moldearlas no podíais porque estaba demasiado blanda!

Mis recetas de croquetas son “famosas” porque han aparecido en 25 ediciones de 3 libros míos diferentes, y muchos habéis coincidido en que son únicas. Creo sinceramente que lo son porque he «experimentado» con ellas muchas muchas veces para que salieran perfectas.

A pesar de esto, posiblemente porque os “saltáis” tranquilamente las largas explicaciones que os doy, pensando que es “paja” o ganas de embadurnar cuartillas, sois todavía muchos los que os encontráis con este problema.

Vamos a ver si con este post en el que os voy a explicar cómo solucionarlo para no tirar esta masa de croquetas, os dais todos por enterados.

♦ Si estáis confeccionando la pasta de croquetas en el robot, que es dónde indudablemente queda mejor y con el mínimo esfuerzo, y veis que en lugar de espesar, que es lo correcto, de repente se vuelve más líquida, no sigáis insistiendo porque ya no espesará más, hagáis lo que hagáis.
La bechamel, o la pasta de croquetas, si se bate demasiado se licua, es decir que la harina pierde su poder espesante. Esto puede pasar a mano, aunque es raro, pero en el robot, con sus altísimas revoluciones, es más fácil aunque a mí no me ha sucedido nunca.

♦ Si la masa está realmente líquida, algo que no tendría explicación si habéis seguido alguna de mis recetas paso a paso, volcarla en una ensaladera honda y concentrarla en el microondas a potencia máxima removiendo continuamente con una cuchara de madera, hasta que veáis que ha espesado un poco.

♦ Si esta masa por el contrario estuviera espesa, pero no lo suficiente para poder moldear las croquetas, añadirle un poco de leche e incorporarla batiendo bien con un batidor de alambre o mezclando simplemente dentro del mismo robot.
La consistencia que debemos conseguir es precisamente la de una masa de croquetas blandita, para tomarla con cucharita, pero nunca líquida.

Pero como todo lo que lleva esta bechamel es muy rico, pollo, jamón, pescado, gambas, huevos duros… hay siempre una manera de aprovecharla, no como croquetas sino sirviéndola en forma de lo que se llaman “conchas rellenas de bechamel”.
¡No la tiréis nunca!

La podéis utilizar tal cual está, o si queréis que se noten más «tropezones», añadirle algún otro ingrediente como unas rodajitas finas de champiñones que habéis cocinado previamente, también en el microondas en 2′ o 3’ dependiendo de su cantidad.

Volcar esta masa en simples platos de postre si es para niños, en cazuelitas pequeñas de barro que existen para hacer huevos a la flamenca o en auténticas conchas de vieira.
Si queréis entreteneros un poquito más, espolvorearlas por encima con queso rallado e introducirlas en el horno tradicional únicamente con el gratinador encendido para que se doren, o en el microondas dónde no solo se calentaran sino que el queso se fundirá.

Para todos los que tenéis niños pequeños, y sois muchos, incluso si son mayores, en cuanto ya puedan tomar leche de vaca, siempre semidesnatada, y carne, pescado, huevos… estas conchas son mucho más recomendables que nuestras queridas croquetas que al estar rebozadas con huevo y pan rallado son bastante más indigestas y demasiado calóricas.
Son un alimento completísimo y, además, un medio fantástico para que tomen toda clase de pescados e incluso de marisco, gambas, langostinos, mejillones… que luego decís que no les gustan.

En realidad con el problema de obesidad que tienen en la actualidad los niños españoles se les debería dar muy pocos fritos y rebozados, filetes empanados, san jacobos, croquetas, varitas de pescado rebozadas… para que no se acostumbren a ellos.
Pero como los padres los han tomado de pequeños, cuando este problema no existía, quieren seguir dándoselos a sus hijos.

En otros muchos países de Europa se toman mucho más frecuentemente estas conchas que nuestras croquetas, tanto niños como adultos.

Los mejores trucos para hacer croquetas caseras

  • La primera parte importante de una buena croqueta es que queden muy cremosas por dentro; por eso necesitamos una buena masa, hecha, o bien con bechamel y harina, o bien con patata. Para hacerla con bechamel, el reto es conseguir una masa homogénea de ‘roux’ (mantequilla y harina) con un líquido y un ingrediente principal, que no se enganche en la cazuela ni en la cuchara o espátula.
  • Para empezar, la elección de la harina es muy importante, puesto que a la croqueta no se le puede notar el sabor, y por eso la mejor opción son las harinas bajas en gluten. La harina es el primer ingrediente que se incorpora en el sofrito, junto con el pollo, las setas, el jamón, el bacalao o el elemento elegido, por eso hay que bajar el fuego, para que aquella no se queme y el gusto no penetre en exceso.
  • En el momento de hacer el sofrito, las carnes como el pollo, el jamón o la carne asada quedan más sabrosas con cebolla, mientras que el bacalao, la merluza o los calamarcitos quedan mejor con ajo.
  • Después se tiene que añadir el líquido, que suele ser leche. Sin embargo, en algunas croquetas, como las de marisco, se pueden utilizar otros líquidos que acentuen el gusto, como la salsa de ‘fumet’, o para las de jamón y pollo va muy bien la salsa barbacoa. El líquido se debe añadir despacio y caliente o tibio, nunca frío, para poder jugar con la textura de la masa de la croqueta. Si se quiere que sea untuosa, es mejor que sea un líquido con grasa como la leche, la crema de leche o el queso fresco.
  • Seguidamente, se añade la grasa. Normalmente se suele añadir la misma cantidad de mantequilla que de harina. Se tiene que incorporar en la masa tibia y dejarle tiempo para que se vaya integrando. Cuando la masa ya esté lista, se puede dejar enfriar.

Hacer croquetas de forma fácil no es imposible. Aprovechamos el día de la croqueta para darte los trucos básicos y más importantes para preparar croquetas fáciles en casa sin complicación.

La croqueta es un símbolo de nuestra gastronomía. Desde que soy pequeño recuerdo las croquetas como uno de mis platos favoritos. Y que le pregunten a Chicote la importancia de unas buenas croquetas en un bar, basta con pedir una ración y sabremos si el local merece la pena o no por la calidad de sus croquetas.

Preparar croquetas en casa siempre ha sido un pequeño reto al que se enfrentan aquellos menos experimentados en la cocina. La razón principal es la preparación de la bechamel, una salsa que más que habilidad requiere tiempo y paciencia. Pero también hay trucos para preparar bechamel que nos van a ayudar mucho a la hora de hacer croquetas fáciles.

Hacer bechamel fácil en el microondas

Empezamos por el principio, con una bechamel fácil en el microondas. La base de toda buena croqueta es una buena bechamel, y mientras mejoramos nuestras habilidades, o simplemente para aquellos con poco tiempo, podemos empezar preparando la bechamel de forma muy sencilla en el microondas.

Necesitamos 300 mililitros de leche entera, 30 gramos de mantequilla, 2 cucharadas soperas de maizena y 1/4 de cucharadita de sal. Calentamos 30 segundos a 800W la mantequilla en el microondas, añadimos la maizena y la disolvemos bien con unas varillas, añadimos la sal, mezclamos y calentamos 1 minuto y 30 segundos en el microondas a 800W, tras lo cual batimos bien para mezclar.

Por último calentamos de nuevo 1 minuto y 30 segundos a 800W, batimos con energía y ya tendremos lista nuestra bechamel, y sin un solo grumo.

Si queremos usar esta bechamel fácil para croquetas solo tenemos que enfriar en la nevera y esperar a que espese para que sea manejable. Hacemos bolas con la masa, rebozamos y a freír. Por supuesto necesita un relleno, como por ejemplo jamón.

Si tienes dudas puedes consultar la receta completa de bechamel sin grumos en microondas.

Las croquetas más fáciles del mundo

Ahora que sabemos hacer una bechamel básica en el microondas vamos con las croquetas. Después de hacer muchas croquetas no he encontrado una receta más fácil que esta, así que podemos considerar que estas son las croquetas más fáciles del mundo.

Para la masa necesitamos 65 gramos de harina, 65 gramos de aceite de oliva virgen extra, 1 cebolla pequeña, 500 mililitros de leche, 75 gramos de jamón serrano picado, 75 gramos de queso manchego tierno, sal y pimienta. Para rebozar utilizaremos pan rallado, 2 huevos y aceite de oliva.

La preparación de las croquetas es así de fácil: en un bol ponemos el aceite de oliva, la cebolla picada y la sal. Mezclamos y calentamos 3 minutos a 800W en el microondas sin tapar hasta que la cebolla quede transparente. Añadimos la harina, mezclamos y calentamos 1 minuto y 30 segundos a 800W. Añadimos la leche (sin mezclar, tal cual cae), salpimentamos y calentamos primero 3 minutos a 800W y luego otra vez más 3 minutos a 800W (es necesario hacerlo en dos tandas).

Pasamos la batidora para quitar grumos y añadimos el jamón picado y el queso rallado. Mezclamos bien y calentamos 2 minutos a 800W. Para terminar calentamos 2 minutos más a 800W.

Dejamos enfriar en el frigorífico la bechamel para que espese, hacemos bolas con forma de croqueta, pasamos por pan rallado, huevo batido y otra vez pan rallado y freímos en la sartén. Quedan espectaculares, y nos hemos ahorrado un trabajo enorme con esta bechamel sencilla para croquetas fáciles.

Te dejamos la receta completa de croquetas caseras fáciles en microondas por si algún paso no te queda claro.

Proporciones para la croqueta perfecta

Si nos vamos especializando más en el refinado arte de la croqueta necesitamos conocer las proporciones para conseguir la croqueta perfecta. Aquí van algunos consejos importantes:

  • Para la bechamel necesitamos la misma cantidad de harina que de mantequilla (o aceite).
  • Utilizamos entre 120 y 160 gramos de harina por cada litro de leche en la bechamel. Cuanto menos harina más cremosas quedan.
  • Necesitamos 150 gramos de relleno por cada litro de leche para encontrar un buen equilibrio. A partir de ahí podemos jugar según gustos, pero es una buena base de partida.

Croquetas de arroz

Nunca imaginaste que para hacer unas croquetas perfectas ibas a necesitar báscula y calculadora, pero para ir cogiendo el truco es la mejor manera. Está claro que tu abuela hacía tus croquetas favoritas sin utilizar tales instrumentos precisos de medición, pero por alguna parte tenemos que empezar para convertirnos en los genios croqueteros que nuestros antepasados una vez fueron.

Trucos para hacer croquetas perfectas

Y por último vamos con algunos consejos que necesitarás para dominar el arte de la croqueta, las claves para alcanzar el dominio del bocado redondo más delicioso que abordará tu paladar:

  • Las croquetas no tiene forma de croqueta por casualidad. Este diseño podría haber sido diseñado por la naturaleza con su infinita sabiduría y los mejores ingenieros del mundo todavía no habrían podido descifrar el misterio detrás de su importancia para que sean tan perfectas. La clave para darles forma está en hacerlo usando dos cucharas soperas y que queden todas del mismo tamaño. Igual pasa con el rebozado, necesitamos tres capas por este orden: pan rallado fino, huevo muy bien batido y pan rallado grueso. Así quedan croquetas perfectas.
  • Como hacer croquetas tiene su curro es una gran idea hacer muchas y congelar las que nos sobran. Para poder freír directamente sin descongelar la croqueta no puede superar los 2 centímetros de diámetro. Un gran truco para congelar croquetas es ponerlas en una bandeja sin que se toquen entre ellas y meter al congelador sin tapar. Al secarse así el rebozado hará que cuando las friamos queden todavía más crujientes por fuera.
  • Mete las croquetas en la nevera después de rebozar durante 15 minutos para que queden todavía más crujientes.
  • No te cortes y utiliza aceite de oliva virgen extra para freír, resiste mejor las temperaturas altas.
  • La mejor temperatura para freír croquetas es 180ºC. Puedes usar un termómetro o una freidora con control de temperatura. Si las croquetas están congeladas es mejor freír a 150ºC.

Croquetas de Parmesano y nueces

También os dejo esta completa guía de trucos para hacer croquetas perfectas que está bien tener siempre a mano.

Recetas para preparar croquetas fáciles

Con esta clase de croquetas fáciles ya solo queda recomendaros algunas recetas de croquetas fáciles para empezar. Aquí tenéis mis favoritas:

  • Croquetas de queso manchego
  • Croquetas de pollo, nueces y castañas
  • Croquetas de pollo asado sin leche
  • Croquetas sin lactosa de atún y zanahoria
  • Falsas croquetas de mozzarella

Ahora solo queda ponerse el mandil y hacer una visita a la cocina. Celebrad este día preparando las croquetas fáciles más ricas que podáis.

Bechamel para croquetas

La bechamel es una salsa adecuada para multitud de platos, aunque según lo que acompañe, tendrá una textura diferente. Por eso, hoy aprenderás a preparar bechamel para croquetas.

Sin embargo, la bechamel también sirve para acompañar verduras, pasta, canelones, lasaña, etc… La manera de hacerlo es haciendo una bechamel líquida que luego se gratinará en el horno.

No obstante, para hacer croquetas, la bechamel es más espesa y permite incorporar jamón, setas, pollo o todo aquello que sobre por la nevera, porque admite todas las combinaciones y además… ¡están buenísimas!

Aquí te enseñamos 3 recetas para hacer bechamel para croquetas. ¿Te animas a probarlas?

Opción 1: Bechamel para croquetas

Ingredientes

  • 200 g de harina.
  • 1 litro de leche.
  • 100 g de mantequilla.
  • 1 pastilla de caldo de carne.
  • Sal.

Procedimiento

  • Derretir la mantequilla en el fondo de una cacerola.
  • Poner la pastilla de caldo de carne, y cuando esté fundido, añadir la harina.
  • Remover hasta que esté bien mezclada con la mantequilla.
  • Añadir toda la leche y segur removiendo. Si al principio se va añadiendo poco a poco e integrando la harina cada vez que se añade leche, habrá menos probabilidades de que salgan grumos.
  • Si aun así salen grumos, lo mejor es pasarle la batidora, es la forma más sencilla y eficaz de quitarlos.
  • Cocinar la bechamel durante 20 minutos removiendo sin parar.
  • Cuando adquiera una textura espesa, incorporar los ingredientes que se les vayan a añadir a las croquetas (jamón, pollo, etc…).
  • Sacar la bechamel a una fuente, o poner en varios platos, para que repose.
  • Una vez esté dura, ya se puede hacer la forma de las croquetas.

Lee: Croquetas de garbanzos y queso

Opción 2: Bechamel para croquetas

  • 750 ml de leche entera.
  • 75 g de harina de trigo.
  • 75 g de mantequilla.
  • 1 poco de nuez moscada.
  • Sal fina.
  • Poner la leche en una cacerola a fuego lento. Dejar que vaya calentándose poco a poco y retirar antes de que hierva. No hace falta hacer este paso con la leche a temperatura ambiente, lo importante es que no esté fría.
  • En una cacerola aparte, calentar la mantequilla.
  • Cuando se haya fundido, agregar la harina tamizada sin dejar de remover, con la ayuda de unas varillas, hasta conseguir una mezcla amarillenta y homogénea.
  • Dejar que se cueza la harina a fuego lento durante unos minutos y así el resultado será más sabroso.
  • Verter un poco de leche sobre la harina y remover hasta que esté bien incorporada.
  • Añadir más leche y volver a remover hasta que se incorpore.
  • Colocar el resto de la leche y seguir removiendo durante 20 minutos, hasta que la bechamel espese y quede cremosa.
  • Si quedaran grumos, se puede pasar la batidora.
  • Salpimentar al gusto y añadir una pizca de nuez moscada.
  • Poner los ingredientes de las croquetas y dejar reposar en un plato o una fuente antes de darles la forma.

Opción 3: Bechamel para croquetas

  • 1 cebolla pequeña
  • 50 g de mantequilla
  • 50 g de harina
  • 500 ml de leche caliente o templada
  • Sal
  • Pimienta
  • Nuez moscada
  • Derretir la mantequilla en una cacerola y añadir la cebolla.
  • Pochar la cebolla hasta que esté transparente.
  • Una vez transparente, incorporar la harina y remover con una cuchara de madera.
  • Cuando se hayan integrado la harina con la mantequilla, agregar la leche poco a poco.
  • Sin dejar de remover, seguir calentando a fuego bajo hasta que rompa a hervir.
  • Retirar del fuego y condimentar con sal, pimienta y nuez moscada.

Descubre: Las mejores recetas de croquetas de jamón

Si te encantan las croquetas y deseas añadirles un toque diferente, prueba esta bechamel. La podrás reutilizar para otro tipo de recetas o para condimentar alimentos que has guardado en la nevera porque te han sobrado de la comida o cena del día anterior.

La manera de prepararla, como te habrás dado cuenta, no es muy complicada de preparar. Eso sí, recuerda que debes guardar la bechamel en la nevera, aunque no es recomendable mantenerla ahí durante mucho tiempo, pues se puede estropear.

¿Te gustan las croquetas? ¿Alguna vez has preparado esta salsa de bechamel? Te animamos a que pruebes todas las recetas expuestas para que te quedes con aquella (o aquellas) que más te gusten. ¡No podrás vivir sin esta salsa nunca más! Dale un toque diferente a tus croquetas.

Cómo freír croquetas congeladas sin que se rompan

A muchas personas les gustaría saber cómo freír croquetas congeladas sin que se rompan, ya que siempre que se disponen a hacerlo, acaban sacando de la sartén una mezcla de bechamel y rebozado que en nada se asemeja a este apetitoso alimento.

Freír una croqueta puede parecer algo sencillo. De hecho, lo es, pero como todo, requiere de una sencilla técnica y de la aplicación de unos pequeños trucos.

A continuación, vamos a mostrarte, paso a paso, todo lo que debes hacer y así salir de dudas, de una vez por todas, a la hora de preguntarte cómo freír croquetas congeladas sin que se rompan.

  1. Coloca en una sartén amplia suficiente aceite como para que las croquetas queden cubiertas en al menos un 80% de su volumen. Otro consejo es que utilices un buen aceite. El de oliva dará un sabor al rebozado mucho más apetitoso.
  2. Pon la sartén en el fuego a una temperatura elevada. Vas a necesitar que el aceite esté bastante caliente. Piensa que las croquetas congeladas enfriarán el aceite en cuanto las coloques en él.
  3. Si las croquetas son caseras, procura que la bechamel no quede demasiado líquida y que el rebozado cubra bien la masa para que al ser frito selle bien.
  4. Calienta el aceite, mejor de usar aceite de oliva por su valor nutricional, hasta que notes que éste está a punto de humear. Vigila que no se queme.
  5. Una vez caliente, coloca una croqueta para comprobar el punto de fritura. Deben salir burbujas. Si no, significa que el aceite aún no está lo suficientemente caliente.
  6. Gira la croqueta rápidamente, antes de que se dore, para que, al primer golpe de fritura, quede el rebozado bien sellado.
  7. Añade poco a poco más croquetas, no demasiadas, para que no se apelmacen unas con otras y tengan espacio suficiente para poder ser giradas.
  8. Si notas que, al añadir más croquetas, dejan de salir burbujas, significa que el aceite se ha enfriado demasiado al echarlas. Retíralas con una espumadera y espera a que el aceite vuelva a coger el punto de temperatura necesario.
  9. El último truco para saber cómo freír croquetas congeladas sin que se rompan es que, cuando veas que la bechamel asoma por algún poro del rebozado, las retires de la sartén.

Si te interesa tu salud y la de tu familia, consulta a nuestros seguros de salud.

Me encanta cuando los grandes de nuestra cocina se hacen accesibles y nos enseñan parte de sus recetas (otras muchas quedaran en su intimidad para siempre) y ya cuando nos los ingredientes con su paso a paso ni te cuento! casi puedo dar palmas con las orejas 😀

La receta de las croquetas de pollo y jamón de Francis Paniego recoge la tradición familiar que inició su madre. El mérito fundamental de éstas croquetas es que están hechas con una masa fina, cremosa, casi líquida y ésto, hace más de 50 años, cuando las croquetas eran pura espesura. En la actualidad son unas de las mejores croquetas que se pueden tomar en nuestro país.

No tengo la suerte de haber estado en el Hotel Echaurren de Ezcaray y haber degustado las deliciosas croquetas allí pero ya puedo decir que he probado sus famosas croquetas.

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No te agobies porque aunque las recetas son de grandes chefs el nivel de dificultad para elaborarlas no es muy alto y así, tanto los más entendidos en cocina como los que no lo son tanto podrán lucirse con sus invitados y sorprenderlos con platos principales, entrantes y picoteos, postres y bebidas.

Ingredientes:

  • 50 g de cebolla:
  • 10 g de aceite de oliva virgen extra;
  • 50 gr. de pechuga de pollo cortada en dados de 1 cm.;
  • 80 gr. de mantequilla;
  • 30 gr. de jamón serrano;
  • 110 gr. de harina;
  • 1 pastilla de caldo de pollo desmenuzada;
  • 900 g de leche entera;
  • 2 huevos duros picados;

Además necesitamos:

  • 250 g de pan rallado para rebozar;
  • 2 – 3 huevos batidos;
  • 300 – 400 g de aceite de oliva para freír;
  • Una sartén honda

Preparación:

1. Ponemos en el vaso la cebolla y troceamos 4 segundos, velocidad 5. Con ayuda de la espátula bajamos la cebolla hacia el fondo del vaso.

2. Agregamos el aceite y el pollo y rehogamos 7 minutos, temperatura 120º, velocidad cuchara. (7 minutos, temperatura Varoma, velocidad cuchara).

Retiramos a un bol y reservamos.

3. En el vaso sin lavar ponemos la mantequilla y calentamos 2 minutos, temperatura 100º, velocidad cuchara.

4. Agregamos el jamón y rehogamos 3 minutos, temperatura 120º, velocidad cuchara. ( 3 minutos, temperatura Varoma, velocidad cuchara).

5. Incorporamos el pollo con la cebolla que tenemos reservado y la harina y rehogamos 4 minutos, temperatura 120º, velocidad 1. ( 4 minutos, temperatura Varoma, velocidad 1).

6. Agregamos la pastilla desmenuzada de caldo de ave y la leche y mezclamos 15 segundos, velocidad 4. A continuación programamos 18 minutos, temperatura 100º, velocidad 2,5. Dejamos reposar unos minutos en el vaso tal cual.

7. Añadimos los huevos duros picados y mezclamos 5 segundos, velocidad 3. Si es necesario terminamos de mezclar con al espátula. Rectificamos la sal si fuera necesario.

8. Vertemos la bechamel en una bandeja y ponemos por encima un poco de mantequilla para que no forme costra y la dejamos enfriar al menos unas 12 horas. También puedes volcar la masa en una manga pastelera.

9. Una vez fría la masa formamos las croquetas. A mí particularmente me gusta más formarlas con cucharas pequeñas pero puedes formarlas con manga pastelera. Rebozamos en pan rallado, después en huevo batido y de nuevo en pan rallado.

10. Freímos en abundante aceite caliente y servimos.

NOTA: El resultado son unas croquetas de masa muy fina por lo que puede ser que alguna croqueta se abra al freír.

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