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Me cuesta respirar ansiedad

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La ansiedad se manifiesta de muchas maneras a nivel físico y psicológico y tal vez uno de los síntomas que más miedo nos da es la dificultad para respirar. Esa sensación de falta de aire, la hiperventilación, la respiración agitada, da bastante miedo porque el pensamiento más evidente es que vamos a morir asfixiadas. Cuesta respirar cuando tienes ansiedad, ¿verdad? Y cuesta mucho más cuando estás a punto de sufrir una crisis de ansiedad o un ataque de pánico. Pero esa falta de aire se puede frenar y te contamos cómo.

Qué es la hiperventilación por ansiedad

La hiperventilación es uno de los primeros síntomas de ansiedad. Aparece cuando tienes una crisis o te sientes desbordada emocionalmente. Luego llegan los demás, es cierto, pero de lo primero de lo que te das cuenta es de que te falta el aire, te estás ahogando o eso parece y comienzas a hiperventilar.

La dificultad para respirar te da la sensación de que vas a morir ahogada o asfixiada por falta de aire. El miedo a morir aumenta la ansiedad, eso ya lo habrás comprobado muchas veces. Y es la sensación de falta de aire lo que provoca la hiperventilación. Veamos a qué círculo de temor te lleva esto.

Notas dificultad para respirar, por lo que tienes miedo. El miedo te lleva a respirar más rápidamente y profundamente, así que te encuentras respirando en exceso. Así es como te falta el aire, porque estás respirando más rápido de lo que tus pulmones pueden trabajar. Es entonces cuando notas la presión y el dolor en el pecho, síntomas que no puedes evitar relacionar con un infarto o algún problema cardiovascular. Y el miedo a morir se hace más grande. Ya no lo puedes gestionar.

Los efectos de la hiperventilación en el cuerpo

Luego llega todo lo demás. Porque la dificultad para respirar, si no la frenas a tiempo, te va a llevar irremediablemente a una crisis de ansiedad. Es la falta de aire la que provoca el resto de los síntomas, ya que la hiperventilación rompe el equilibrio de la cantidad de Oxígeno y Dióxido de Carbono que debe tener la sangre. Esa falta de equilibrio, tal y como señala una tesis de la Universidad Complutense de Madrid, es el origen de otros muchos síntomas: sudoración, temblores, hormigueo en piernas y brazos, parestesias cuando se te duerme por completo una parte del cuerpo mareos, tensión muscular, nudo en la garganta o en el estómago, alteraciones visuales, escalofríos, despersonalización, etc.

Sabiendo esto es lógico pensar que podríamos evitar una crisis de ansiedad o un ataque de pánico si logramos remediar esa dificultad para respirar inicial. Pero antes de ponernos a la tarea conviene recordar algo muy importante: la hiperventilación no te va a matar.

La dificultad para respirar no es peligrosa para tu salud

Hay que reconocer que cuando la ansiedad se desborda es muy difícil pensar con claridad. Y lo primero que te viene a la cabeza cuando notas la falta de aire es que vas a morir. El espacio (o tiempo) para razonar en medio de una crisis es muy breve, así que tienes que reaccionar justo en esos escasos segundos en los que tu mente aún puede funcionar con claridad.

Pero si no lo consigues, no pasa nada. Ya sabes que la crisis de ansiedad se pasa sola en unos minutos y por más que la muerte por asfixia se te antoje como la opción más evidente y probable, no es así. Los médicos insisten en que fisiológicamente no es posible asfixiarse por esta hiperventilación producto de la ansiedad.

Te falta el aire, es cierto, porque tus pulmones no pueden trabajar con ese exceso de aire que estás introduciendo al respirar cada vez más rápido. Pero la hiperventilación no es más que una respuesta de emergencia de nuestro organismo que indica que debes prepararte para luchar o huir frente al peligro. Como no vas a hacer nada de eso porque en realidad no hay ninguna amenaza, sino que es un aviso erróneo de la ansiedad desbordada y desubicada, terminas por respirar con una cantidad de aire mayor que la que necesitas.

Como ves, la sensación de falta de aire es en realidad un exceso de aire imposible de gestionar. Seguro que mientras estás leyendo esto estás comprendiendo lo que te ocurre antes de sufrir una crisis de ansiedad, pero es más difícil pararse a pensarlo cuando ya está ocurriendo, ¿verdad?

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Qué hacer ante la sensación de falta de aire por ansiedad

Pues hay que intentarlo, porque solo frenando la hiperventilación conseguirás parar una crisis de ansiedad. ¿Y qué hay que hacer ante esa sensación de falta de aire? Pues acudir a la respiración consciente, una de nuestras mejores herramientas para la gestión de la ansiedad. ¿Sabes cómo hacer esa respiración? Anota los pasos.

1 Puedes hacer estos ejercicios de respiración sentada o tumbada, con los ojos abiertos o cerrados.

2 Coloca una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen.

3 Procura estar vestida con ropa cómoda o suelta, que no apriete. Desabrocha botones o el cinturón si es necesario.

4 Inspira por la nariz durante 4 segundos. Ve contando los segundos mentalmente y procura prestar atención al recorrido que hace el aire.

5 Mantén el aire dentro otros 4 segundos y sigue focalizando tu mente en ese aire.

6 Espira por la boca soltando el aire muy despacito después de haber hecho con tu mente el mismo camino que hace el aire.

7 Intenta no respirar ni muy profundamente ni de forma superficial. Se busca una respiración lo más natural posible.

Con este ejercicio recuperarás tu respiración normal y podrás frenar la inminente crisis de ansiedad, pero sabemos que en estos momentos es difícil mantener la calma y ocuparse cualquier cosa, ya que estás paralizada por el miedo. Por eso, insistimos cuando hablamos de ansiedad en hacer cada día un par de veces estos ejercicios de respiración.

Da igual si te encuentras mejor, si estás calmada, si hoy no hay rastro de nervios o angustia, sigue haciendo los ejercicios de respiración, no los dejes para un momento de tensión porque no podrás recurrir a ellos. El objetivo es que incluyas esta forma de respirar entre tus hábitos diarios para que cuando tengas que utilizarlo para frenar una crisis lo puedas hacer sin pensar, de forma automática.

El truco de la bolsa para la ansiedad

Seguro que has visto más de una vez ponerle una bolsa en la boca a una persona que está sufriendo una crisis de ansiedad. ¿Funciona este truco? Parece que sí. Ya hemos comentado que la hiperventilación produce un desequilibrio en las cantidades de Oxígeno y Dióxido de Carbono en sangre. Más concretamente, aumenta la cantidad de Oxígeno y se reduce de forma alarmante la de Dióxido de Carbono.

Al colocar una bolsa en la boca para que esa persona respire, lo que se consigue es que el Dióxido de Carbono aumente. Al respirar en la bolsa, el Oxígeno se va reduciendo y al final se restaura el equilibrio. Ahora bien, hay que tener cuidado a la hora de colocar una bolsa en la boca a una persona que está sufriendo una crisis de ansiedad. Es necesario calmar a esa persona, hablar suavemente y avisar de que vamos a colocarle una bolsa en la cara, que tiene que respirar en esa bolsa.

Y, por supuesto, no hay que dejar la bolsa mucho tiempo. Es conveniente hacer unas cuantas respiraciones dentro de la bolsa y alternarlas con respiraciones fuera. En unos minutos, la frecuencia de la respiración volverá a ser la habitual. Un truco, el de la bolsa, que también puede hacerse uno mismo para recuperar la respiración y frenar la crisis.

Los hombres entre los 30 y los 65 años son más propensos a sufrir la enfermedad, que afecta del 2 al 4% de la población mundial en edad media. Tienen más riesgo, además, los fumadores, las personas mayores y quienes tienen sobrepeso, hipotiroidismo y diabetes, entre otros problemas.
Para llegar al diagnóstico, existe un estudio llamado ?polisomnografía?, que consiste en pasar la noche en un centro especializado mientras se monitorea las ondas cerebrales, el esfuerzo respiratorio, el movimiento ocular, los niveles de oxígeno en la sangre y la posición corporal. Una vez confirmada la enfermedad, comienza la etapa de tratamiento, que muchas veces dependerá de cambiar hábitos de vida: bajar de peso, realizar ejercicio físico, evitar el alcohol, el cigarrillo y ciertos fármacos son parte esencial de la terapia. También existen soluciones tecnológicas, como el uso nocturno de una máscara de silicona que envía aire a presión y permite respirar normalmente.
El doctor Pérez Chada resalta la investigación que se está realizando actualmente en este campo para indagar en las causas y en los tratamientos posibles de la apnea. El tema será el eje del Simposio de Actualización sobre Apneas que se realizará el próximo viernes 17 de abril en el Hospital Universitario Austral. La figura del evento será el doctor David P. White, Profesor de Medicina del Sueño de la Universidad de Harvard, quien hablará sobre ?Apneas y consecuencias cardiovasculares? y ?El futuro de la medicina del sueño?, apoyándose en la evidencia clínica y en los tratamientos que se desarrollan en la prestigiosa universidad estadounidense.
Programa del Simposio
14 – 14:10: Palabras de apertura: doctor Leonardo Mc Lean, Decano FCBM, Universidad Austral. Presentación del simposio: doctor Daniel Pérez Chada.
14:10 – 15:00: Apneas durante el sueño: Fisiopatología, doctor David White, Harvard Medical School, Boston
15:00 – 15:50: Apneas de sueño complejas. Doctor José P. Arcos, Universidad de la República, Montevideo.
15:50-16:20: Break
16:20 – 17:10: Apneas durante el sueño y aparato cardiovascular: Evidencias Clínicas y Oportunidades de Tratamiento. Doctor David White, Harvard Medical School, Boston
17:10 – 18:00: Fatiga, sueño, alerta y stress en grupos de riesgo. Doctor Daniel Cardinali, UBA, CONICET
18 – 18:50: El futuro de la medicina del sueño. Doctor David White, Harvard Medical School, Boston
18:50 – 19:00: Preguntas, conclusiones y cierre. Doctor Daniel Pérez Chada.

CCHS Website

Síndrome de Hipoventilación Central Congénita.

Qué es el Síndrome de hipoventilación central congénita?

El Síndrome de Hipoventilación Central Congénita (SHCC), antes llamado Maldición de Ondina), es una enfermedad genética, que afecta al sistema nervioso autónomo, el cual controla las funciones automáticas (involuntarias) del cuerpo, entre ellas la respiración.

Es congénito, porque los bebés nacen con esta enfermedad, aunque algunos niños pueden no tener problemas inmediatamente después del nacimiento

Es central porque implica al sistema nervioso central, es decir, al cerebro. Los centros de la respiración están en la parte inferior del cerebro (en el tronco cerebral), justo por encima donde la médula espinal entra en el cráneo.

Hipoventilación significa literalmente, respiración por debajo de lo normal, es decir, muy superficial, inadecuada; a veces se hace más lenta e incluso (aunque raramente) puede desaparecer.

– La hipoventilación se diagnostica midiendo en la sangre la caída de oxígeno (denominada hipoxemia) y el aumento del dióxido de carbono – el gas que eliminamos al exhalar- CO2 (denominado hipercapnia).

– La hipoventilación, característicamente, aparece sólo durante el sueño (más en la fase de sueño tranquilo).

– Sin embargo, en algunos niños con un grado de enfermedad más grave, el problema se presenta también en vigilia (despierto).

Por qué el SHCC se denomina a veces como La maldición de Ondine?

La maldición de Ondina es un nombre negativo que se dio a la entidad en 1962; actualmente se intenta evitar este nombre, por la connotación negativa que conlleva el término «maldición». Proviene de una leyenda alemana en la que la ninfa Ondina, impuso una maldición mortal a su marido por romper su juramento y serla infiel. Le condenó a estar siempre despierto para mantenerse vivo, porque dormido se olvidaría de respirar. La mayoría de las personas con SHCC no dejan de respirar por completo, pero no respiran profundamente

Por qué se produce el SHCC?

En los últimos años, se ha descubierto que se debe a una alteración (una mutación) del gen PHOX2B. Es un gen responsable del desarrollo del tejido del cerebro (del sistema nervioso autónomo) que tiene lugar durante la formación del embrión, antes de las 8 semanas de embarazo.

Esta mutación, en la mayoría de los pacientes, se origina justo en el momento de la fecundación; en este caso se denomina mutación de novo, y los padres no son portadores.

Sin embargo en el 25% de los casos la mutación es transmitida por los padres, aunque ellos no sufran la enfermedad; esto es posible porque el progenitor portador presenta en sus genes el fenómeno llamado «mosaicismo», que significa que algunas de sus células tienen la mutación y otras están sanas.

Diferencias entre los genes de un individuo normal y uno con SHCC

Todos las personas tenemos 46 cromosomas, organizados en parejas de iguales (uno proveniente del padre, otro de la madre); total 23 pares de cromosomas. El gen PHOX2B está situado en el cromosoma 4. Como hemos dicho este gen guarda la información para que se forme el sistema nervioso autónomo durante el desarrollo del embrión.

En los individuos afectados por SHCC, el gen PHOX2B mutado codifica una proteína anormal, que en el punto de la mutación cambia su composición, aumentando las alaninas, pudiendo tener de 25 a 33 alaninas. Esto se llama «expansión de la repetición de polialaninas». La mutación ocurre sólo en uno de sus dos cromosomas del par. Los experimentos en ratones han demostrado que si los dos genes se ven afectados, los fetos no sobreviven al embarazo.

Esta mutación no aparece en individuos normales, por lo que la mutación en el gen PHOX2B determina la enfermedad.

Los hijos de un adulto con mutación en el gen PHOX2B tienen una probabilidad del 50% de heredar el gen afectado. Es posible realizar el diagnóstico en el feto afectado al principio del embarazo. Si hereda el gen el individuo se verá afectado en mayor o menor medida por la enfermedad, es decir, no hay estado de portador sin síntomas.

Con qué frecuencia se produce el SHCC?

Qué órganos o funciones se ven afectadas en el SHCC?

La principal función afectada es respiración, pero se pueden alterar cualquier parte del organismo controlada por el Sistema Nervioso Autónomo , es decir, todas las funciones automáticas pueden verse afectadas. Esto incluye el corazón, los ojos, aparato digestivo, cerebro y piel.

Respiración

Los individuos afectados no perciben ni responden de forma automática a los cambios de concentración en la sangre del oxígeno y del dióxido de carbono, como ocurre en los individuos no afectados. Esto puede originar: pulmones poco inflados, retraso del crecimiento y desarrollo del niño, neumonías severas, tensión en el corazón, convulsiones, daño cerebral y muerte.

La ventilación mecánica se puede administrar mediante:

– Traqueotomía

– Mascarilla o almohadillas nasales

– Estimulación del nervio frénico

– Ventilación con presión negativa

La elección de la técnica o técnicas en cada paciente depende de la edad, de la gravedad de los síntomas, de la experiencia del equipo médico responsable y de la demanda del paciente o padres. Ningún método es superior y todos tienen sus ventajas, inconvenientes y efectos secundarios.

Corazón

Los individuos afectados con SHCC pueden tener pausas en los latidos del corazón, el ritmo cardiaco (paros sinusales). Esto puede manifestarse como episodios de mareo, pérdida de conciencia o convulsiones. En algunos casos es necesario tratamiento con la implantación de un marcapasos cardíaco. Esta complicación es improbable en los casos leves.

Tubo digestivo. Alimentación.

Pueden verse afectados los nervios que controlan la garganta, el estómago y los intestinos. Cuando el intestino grueso se ve afectado, se produce la denominada enfermedad de Hirschsprung, que se manifiesta en los primeros meses de vida por estreñimiento grave y distensión abdominal, que debe ser tratada con cirugía. Si el esófago y el estómago se ven afectados, puede haber dificultad para tragar, reflujo, dificultad para la digestión y falta de apetito.

El cerebro y sistema nervioso

Algunos individuos pueden presentar problemas en su cerebro y desarrollo, que pueden manifestarse como dificultad en el aprendizaje, problemas de visión y de audición o epilepsia. Los espasmos del sollozo (el niño se priva al llorar) son muy frecuentes en estos niños, a edades tempranas, y se corrigen con el crecimiento.

Especialistas en Demencia

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  • Que efecto produce la quetiapina en la demencia? Cuanto es recomendable dar en una fase de inicio?
  • ¿Reminyl se puede usar en otras demencias leves que no sean Alzheimer?
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  • Mi madre de 85 años está tomando Lixben 10grs. Empezó con 5 gr y a los 2 meses 10 gr. A los 4 días de empezar con los 10 gr empezó a notar síntomas de resfriado, debilidad y a veces se pone a llorar. ¿Puede ser debido a la dosis que le esté sentando mal?

La respiración es un proceso de suma importancia en la regulación fisiológica y metabólica del organismo. En los problemas de ansiedad tiene también una incidencia crucial. Hay algunas formas de respiración que pueden agravarla. Es el caso de la hiperventilación, un tipo de respiración rápida, agitada, suspirosa, que da lugar a un exceso de oxigenación y provoca la reducción drástica de los niveles de dióxido de carbono, situación frente a la que el organismo reacciona aumentando las sensaciones de ahogo, opresión en el pecho, calor, mareo, hormigueo, visión borrosa, irrealidad, etc. Pero no es de este tipo de respiración contraproducente de la que vamos a hablar en este capítulo, sino de una modalidad que ayuda a regular la ansiedad: la respiración abdominal.

Las técnicas de relajación, entre ellas y muy particularmente la respiración abdominal, se utilizan para reducir o prevenir la sobre-activación fisiológica producida por la ansiedad y en el estrés, aunque por si solas son insuficientes para un control efectivo del este problema. Han de venir acompañadas de una serie de medidas sobre las fuentes de ansiedad, estrategias de afrontamiento, administración de tiempos, recursos, apoyos, preocupaciones etc. Es importante utilizarlas regular y sistemáticamente, no sólo cuando los estados de tensión ya son muy elevados. Esto último podría dificultar su aplicación y limitar su potencial eficacia.

Básicamente, existen tres tipos de respiración:

  1. La respiración torácica: el aire entra y sale de los pulmones por efecto de la apertura y cierre de la caja torácica, como si de un fuelle se tratara. Se eleva el pecho cuando respiramos. El aire ocupa la parte alta y media de los pulmones.
  2. La respiración abdominal o diafragmática: el aire entra y sale de los pulmones por efecto del movimiento ascendente y descendente del diafragma, como si del émbolo de una jeringuilla se tratara. El diafragma es un músculo en forma de arco situado donde terminan las costillas. Se eleva la zona del abdomen cuando respiramos. El aire ocupa la parta baja, media y alta de los pulmones.
  3. Respiraciones mixtas: respiraciones combinadas de movimientos torácicos y diafragmáticos, con posible predominio de uno u otro. Se elevan el tórax y el abdomen cuando respiramos de este modo.

La respiración torácica favorece en el organismo efectos metabólicos que propician la activación fisiológica. Es una respiración que se da preferentemente durante el día – periodo el que el organismo está movilizado o listo para actuar en función de las demandas o exigencias del medio y de sus propias necesidades o intereses- y muy particularmente en situaciones de actividad física, ansiedad y estrés.

La respiración abdominal favorece procesos fisiológicos que propician la desactivación, la recuperación y la reparación del equilibrio homeostático del organismo, alterado por la actividad diaria. Es una respiración que se da preferentemente por la noche y a veces en situaciones de reposo durante el día, tanto más cuanto más entrenado se está en practicarla. Así pues ambas respiraciones son conocidas y utilizadas por el organismo de forma automática en función de los procesos fisiológicos que necesita favorecer en diferentes momentos. De hecho, cuando hablamos de aprender a respirar abdominalmente, a lo que nos referimos es a aprender a movilizar voluntariamente el diafragma, para respirar abdominalmente en algunos momentos o situaciones que nos convenga, aprovechando una característica del organismo y de esta respiración que ya se produce bajo determinadas condiciones.

Respiración abdominal. Un procedimiento:

Algunas recomendaciones generales para aplicar durante el entrenamiento son las siguientes:

  • Busque un momento y un lugar donde no vaya a ser interrumpido.
  • La primera condición para que el diafragma se mueva es que físicamente pueda hacerlo, es decir, tenga recorrido para poder desplazarse: afloje prendas de ropa o cinturones que puedan apretarle a la altura de la cintura.
  • Los primeros días practique la respiración abdominal acostado, con las rodillas elevadas y la planta de los pies apoyada en el suelo, el sofá o la cama. Posteriormente aprenda a hacerla sentado y, más tarde, también de pie. Si práctica la técnica sentado, apoye bien la zona lumbar en el respaldo y evite posturas cerradas o inclinarse hacia delante, de otro modo podría obstaculizar el desplazamiento del diafragma.
  • Durante los primeros días de aprendizaje, coloque una mano encima de su pecho, y la otra sobre el abdomen. Cuando respire, la mano que debe elevarse es la que está sobre el abdomen, no la que está sobre el pecho -al final de la inspiración podría elevarse muy ligeramente.
  • Aprenda a distinguir una respiración de la otra. Saque bien el aire y después trate de tomarlo con la barriga, sin que se eleve apenas nada el pecho. No se preocupe si los primeros días se confunde, no le sale bien, respira peor que si no hiciera nada, o incluso se fatiga un poco. Eso es normal en la primera fase de aprendizaje.
  • Para empezar a aprender, practique en situaciones o momentos de tranquilidad. En términos generales, se recomienda tomar el aire por la nariz y expulsarlo por la boca, aunque también podía hacerse de otra forma, si le resultase más cómodo, por ejemplo, tomándolo y expulsándolo por la nariz.
  • Si tiene dificultades para seguir el ritmo, inspire durante 3 segundos, haciendo una pequeña pausa y espire durante 5 más. Así llevará una velocidad de 8 respiraciones por minuto, que es el ritmo adecuado. Los primeros días, no obstante, le saldrá un ritmo más elevado e irregular. Es normal. Es preferible que los primeros días se centre en aprender el procedimiento de movilización del diafragma, posteriormente ya irá mejorando el ritmo.
  • Practique la respiración diafragmática entre tres y cinco veces al día, entre 3-5 minutos cada vez. Esto ha de hacerlo así tanto para aprender el procedimiento como para después utilizarlo. Practique la respiración abdominal regularmente, repartiendo los ejercicios a lo largo del día. No la practique sólo cuando se encuentre tenso.

Consideraciones finales

La respiración abdominal es una técnica de desactivación muy efectiva, y es un procedimiento que está en la base de otras muchas técnicas de relajación. De entre todas ellas, la respiración abdominal es, además, la más discreta: podemos practicarla, sentados o de pie, en presencia o cercanía de otras personas, de forma totalmente desapercibida para ellas. Es además una técnica muy versátil: no requiere para su práctica ningún tipo de aparato, ni ropa especial, ni largos periodos de tiempo disponibles para hacerla. Es fácil encontrar cinco minutos: holguras entre actividades, tiempos de espera, desplazamientos en transportes públicos, antes de ir a dormir, etc.

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Fuente: Clínica de la Ansiedad. Psicólogos. Madrid y Barcelona

Video: Ansiedad y respiración. Hiperventilación (minutos 1 a 13) y respiración abdominal(minuto 13 en adelante)

Me cuesta respirar profundo: ¿Por qué y qué hago?

Me cuesta respirar profundo: Ansiedad

La ansiedad es una respuesta de nuestro organismo a estímulos que pueden representar un problema. Se acompaña de un sentimiento desagradable, acelera y dificulta la respiración, provoca pinchazos en el pecho y aumenta la sudoración o los mareos, entre otros síntomas.

Si sufres un ataque de pánico, puede confundirse con un infarto, algo que no hace más que aumentar el estrés. Para controlar la ansiedad, es recomendable acudir a un psiquiatra y llevar a cabo las técnicas de relajación y respiración que te explique.

Me cuesta respirar profundo: Otros problemas

Existen más motivos que pueden provocarte dificultades para respirar profundamente y suelen llegar a ser mucho más comunes que los desarrollados anteriormente. Por ejemplo:

  • Traumatismos y lesiones en el tórax, incluyendo músculos, nervios o tendones. Una resonancia magnética o un TAC podrá revelarlo.
  • Realizar un ejercicio físico muy intenso.
  • Alergias, sobre todo, aquellas que afectan a las vías respiratorias.
  • Problemas digestivos, como las úlceras, el ardor estomacal o los problemas de vesícula.
  • Indigestión, algo común si ocurre después de comer en exceso y/o demasiados alimentos grasos.

Falta de Aire: Principales causas y qué hacer

La falta de aire, también conocida científicamente como disnea, puede tener diversas causas como: exceso de actividad física, ansiedad, nerviosismo, bronquitis o asma, además de otras situaciones que pueden ser más graves y que deben ser investigadas por el médico.

Cuando surge la sensación de falta de aire, el primer paso es sentarse y tratar de calmarse, pero si esta sensación no mejora al cabo de media hora o, en caso de que empeore, se debe acudir al servicio de urgencias.

Principales causas de falta de aire

Algunas de las principales causas o enfermedades que pueden causar falta de aire son:

1. Estrés y ansiedad

Las causas emocionales son las causas más frecuentes de falta de aire en las personas sanas. Por lo que en caso de ansiedad, exceso de estrés o incluso en una crisis de trastorno del pánico, el individuo puede presentar dificultad para respirar.

Qué hacer: Es importante buscar ayuda psicológica para lidiar con los problemas sin perjudicar la salud. Además de esto, se recomienda realizar actividad física, mantener una alimentación saludable, tomar un té relajante como manzanilla o ingerir cápsulas de valeriana. Conozca algunos remedios caseros para calmar la ansiedad.

2. Exceso de actividad física

Las personas que no están acostumbradas a practicar actividad física, pueden sentir falta de aire al iniciar cualquier tipo de ejercicio, principalmente al caminar o correr, debido a la falta de acondicionamiento físico. Por lo general suele ocurrirle a las personas con sobrepeso o sedentarias.

Qué hacer: en este caso, basta con seguir practicando actividad física regularmente para que el corazón y la respiración se acostumbren al esfuerzo físico.

3. Embarazo

La falta de aire es común después de las 26 semanas de gestación, debido a que el diafragma se comprime por el crecimiento de la barriga, esto hace que los pulmones tengan menos espacio para distenderse.

Qué hacer: debe sentarse en una silla cómoda o recostarse en la cama con unas almohadas, cerrando los ojos y concentrándose en su respiración, intentando inspirar y expirar profunda y lentamente. Para dormir, lo ideal es utilizar una almohada para quedar en un ángulo de 45º y facilitar la respiración. Conozca otras causas y si la falta de aire puede afectar al bebé.

4. Problemas cardíacos

Enfermedades como la insuficiencia cardíaca causa falta de aire al realizar esfuerzos, como al levantarse de la cama o al subir escaleras. Normalmente, las personas con esta condición refieren que la falta de aire empeora con el paso del tiempo y el individuo también puede presentar dolor en el pecho, tipo angina. Conozca más síntomas de problemas en el corazón.

Qué hacer: debe seguir el tratamiento indicado por el médico, que generalmente se hace con el uso de medicamentos.

5. Enfermedades respiratorias

La gripe y el resfriado, especialmente cuando el individuo está con mucha flema o catarro, puede causar falta de aire y tos. Pero ciertas enfermedades, como el asma, bronquitis, neumonía, edema pulmonar y neumotórax también pueden causar sensación de falta de aire. A continuación, se indican algunas características de las principales enfermedades respiratorias que causan este síntoma:

  • Asma: la falta de aire comienza de repente, puede sentirse sofocado o con una sensación de opresión en el pecho, y pueden estar presentes signos como tos y expiración prolongada;
  • Bronquitis: la falta de aire está directamente relacionada con la flema acumulada en las vías aéreas o en los pulmones;
  • EPOC: la falta de aire comienza lentamente y va empeorando con el paso del tiempo, normalmente afecta a las personas con bronquitis o enfisema. La falta de aire suele estar acompañada de otros síntomas como tos fuerte con flema y expiración prolongada;
  • Neumonía: la falta de aire comienza de forma gradual y va empeorando con el paso del tiempo. Además, también puede presentar dolor de espalda o directamente en el pulmón (al respirar), fiebre y tos;
  • Neumotórax: la falta de aire comienza de forma repentina, estando acompañado de dolor de espalda o en el pulmón al respirar;
  • Embolia pulmonar: la falta de aire comienza repentinamente, pudiendo estar acompañada de tos, dolor de pecho y desmayo. Esta enfermedad suele afectar a individuos que pasaron por una cirugía reciente y que se mantuvieron en reposo durante algún tiempo. Además de esto, las mujeres que toman pastillas anticonceptivas tienen mayor riesgo de sufrir esta enfermedad.

Qué hacer: en caso de gripe o resfriado, se deben tomar medicamentos, bajo indicación médica, que permitan expulsar las flemas y la mucosidad para respirar mejor. En el caso de enfermedades más graves, debe seguir el tratamiento indicado por el médico, que puede realizarse con uso de medicamentos específicos y fisioterapia respiratoria.

6. Obstrucción de las vías aéreas

Cuando hay una obstrucción de las vías aéreas, la falta de aire surge de forma repentina. Esta obstrucción puede ocurrir en diversas situaciones como: al comer; en el caso de los bebés cuando se tragan algún objeto o lo respiran a través de la nariz; o en personas encamadas.

La obstrucción de las vías aéreas puede ser parcial o total, cuando es parcial el individuo consigue respirar con alguna dificultad y por lo general comienza a toser hasta expulsar el objeto. Sin embargo, cuando la obstrucción es total, se puede identificar porque no se escucha sonido al respirar o el individuo no consigue hablar o toser y, por lo general, sufre de un paro cardiorrespiratorio, cayendo inconsciente.

Qué hacer: cuando el objeto se encuentra en la nariz o se puede remover fácilmente de la boca, se puede intentar retirarlo con mucho cuidado. Sin embargo, lo ideal es colocar a la persona de lado para desobstruir sus vías aéreas, cuando no es posible identificar lo que está dificultando la respiración se debe llamar al número de emergencia o acudir al servicio de urgencias lo más pronto posible.

En caso que la persona caiga inconsciente, se debe iniciar la maniobra de Reanimación Cardiopulmonar, mejor conocida como RCP, hasta que llegue el personal médico al lugar. Vea cómo debe realizarse el RCP.

7. Reacción alérgica

En este caso, la falta de aire comienza de forma repentina después de ingerir algún medicamento, comer algo a lo que el individuo sea alérgico o después de una picadura de insecto al que se tenga alergia. Este es un síntoma característico que surge cuando se trata de una alergia grave, pudiendo causar un shock anafiláctico.

Qué hacer: las personas con cuadros graves de alergia, por lo general llevan consigo una inyección de adrenalina para su uso en caso de emergencia. Si es así, ésta debe aplicarse inmediatamente, debiendo comentarle al personal médico de que la inyección fue administrada.

Cuando la persona no posee esta inyección, se debe llamar a una ambulancia o trasladar al individuo al servicio de urgencias de inmediato. En caso de paro cardiorrespiratorio debe iniciar la técnica de reanimación cardiopulmonar, mejor conocida como RCP. Vea cómo realizar RCP.

8. Obesidad

El exceso de peso y la obesidad también pueden causar falta de aire cuando se está acostado o durmiendo, porque el peso disminuye la capacidad de expansión de los pulmones durante la entrada de aire.

Qué hacer: para tratar de respirar mejor y con menos esfuerzo, se pueden utilizar almohadas para dormir para intentar quedarse en una posición más inclinada, sin embargo, lo más importante es perder peso a través de una dieta equilibrada indicada por un nutricionista.

9. Enfermedades Neuromusculares

La Miastenia gravis y la Esclerosis lateral amiotrófica también pueden causar sensación de falta de aire, debido a que estas enfermedades producen debilidad de los músculos que producen la respiración.

Qué hacer: se debe seguir el tratamiento indicado por el médico para controlar la enfermedad, además de mantenerlo siempre informado sobre con qué frecuencia siente falta de aire, debido a que puede ser necesario cambiar el medicamento o ajustar su dosis.

10. Disnea paroxística nocturna

Esta es una de las causas más comunes de sensación de falta de aire por la noche, provocando dificultad para dormir. Generalmente, es causada por problemas cardíacos o enfermedades respiratorias, como bronquitis crónica o asma.

Qué hacer: en estos casos, se recomienda una consulta médica, ya que puede ser necesario realizar algunos exámenes de laboratorio para identificar la enfermedad e iniciar el tratamiento adecuado.

¿Qué hacer en caso de falta de aire?

En caso de falta de aire, el primer paso es mantener la calma y sentarse cómodamente, cerrando los ojos de manera que pueda concentrarse en su propia respiración. Después de esto, se deben iniciar ejercicios de inspiración y expiración durante algunos minutos, de manera que pueda regular la respiración y aliviar la falta de aire.

Si la falta de aire está siendo causada por alguna enfermedad pasajera, como gripe o resfriado, puede realizar nebulizaciones inhalando el vapor del té de eucalipto, ya que esto ayudará a desobstruir las vías aéreas, facilitando el paso del aire y disminuyendo la incomodidad.

Sin embargo, si la falta de aire está siendo causada por enfermedades más complicadas, como asma o bronquitis, puede que sea necesario la utilización de medicamentos específicos para desobstruir las vías aéreas, como Aerolin o Salbutamol, indicados por el médico.

Exámenes necesarios

No siempre son necesarios exámenes para identificar la causa de la falta de aire, porque en algunos casos son obvios, como por ejemplo: cansancio, obesidad, estrés, embarazo, asma, bronquitis o alguna enfermedad cardíaca o respiratoria que ya haya sido diagnosticada anteriormente.

Pero en algunos casos, podrá ser necesario realizar una radiografía de tórax, un electrocardiograma, una espirometría, hematología, glucemia, TSH, urea, electrolitos y gases arteriales, para que el médico pueda diagnosticar la causa de este síntoma.

¿Qué debe informarle al médico?

Algunas informaciones que pueden ser útiles al médico para poder descubrir la causa e indicar el tratamiento son:

  • ¿Cuándo surgió la falta de aire?, si fue repentina o fue empeorando poco a poco;
  • ¿En qué época del año?, y si la persona estaba fuera o no del país;
  • Si ha hecho actividad física o algún esfuerzo antes de iniciar este síntoma;
  • Con qué frecuencia surge y los momentos más complicados;
  • Si está acompañado de otros síntomas al mismo tiempo, como por ejemplo: tos, flema o del uso de algún medicamento.

También es muy útil para el médico saber si la sensación de falta de aire da sensación de sofoco, si siente opresión en el pecho o si realmente tiene que esforzarse para respirar.

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