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Me encuentro mal

Me siento mal – 6 consejos para recuperar tu salud

Me siento mal y no sé porqué. Voy al médico y me dice que no tengo nada. Cada vez me siento peor y, a veces, incluso siento que voy a morir. Estoy deprimido/a y siento que nadie comprende mi enfermedad. No sé a quién contárselo.

Antes que nada, decirte que yo he pasado por todo este calvario. Lo que he escrito a continuación surge a través de mi propio prueba y error, durante dos años y después de haber visitado muchos médicos, homeópatas, fisioterapeutas y un largo etcétera. Jamás me diagnosticaron ninguna enfermedad, pero no estaba sano y ahora sí.

Primero, ¿qué síntomas tienes?

Cuando te preguntan: ¿Qué te pasa? y tu respuesta es: “No lo sé, no me encuentro bien. Me siento mal.”, los síntomas que puedes sentir son muy distintos y varían según el día, sin embargo probablemente tus síntomas principales son:

Ataques de pánico
No sabía que los tenía hasta que lo leí. En mi caso había tenido ansiedad anteriormente, lo típico que todos hemos sentido en algún momento de nuestras vidas. Un ataque de ansiedad es peor que la ansiedad y se podría resumir en un pico de ansiedad concentrado: opresión en el pecho, dificultad por respirar, sensación de mareo y desvanecimiento, taquicardias, sudores,… Un ataque de pánico es, literalmente, la sensación que vas a morir. Es un ataque de ansiedad multiplicado por veinte y, al ser impredecible, te genera un estado de tensión y miedo interior continuo. Pero tranquil/a nadie muere por un ataque de pánico, simplemente tu cuerpo te está diciendo que se encuentra desbordado por todo lo que te ha pasado en los últimos tiempos.

Mareos
De golpe empiezas a tener la sensación que todo da vueltas y/o que te vas a caer. Es una especie de desvanecimiento, sin embargo, no te desmayas. Cuando te pasa sientes un gran susto interior.

Cansancio
Tengo la sensación que no tengo fuerza para levantar las cosas, para caminar, me siento desganado, sin fuerzas,… Es como si a mi cuerpo no tuviera fuerza.

Sensación de malestar general
Interiormente no me siento bien, como si tuviera algo dentro de mi que no funciona bien. Como si subiera algo estraño por mi cuerpo, como si fuera a darme algo.

Dolor en el costado derecho
Notas un dolor o una molestia en la zona derecha, puede ir variando la localización exacta, pero se mueve entre el abdomen, cuando se terminan las costillas, hasta la ingle. El punto donde más duele es en la parte derecha del ombligo, donde tienes el apéndice. En mi caso podía marcar perfectamente una línea desde las costillas hasta la ingle. Si presionaba e iba masajeando la zona el dolor remitía un poco. Probablemente si buscas sobre ‘colon irritable’ te sentirás identificado, el 30% de la población lo sufre. A veces podemos pensar que se trata de una apendicitis, pero no lo es, una apendicitis es una infección y genera fiebre.

Pérdida de apetito
Comer te da pereza. En mi caso adelgacé 4 quilos en un mes. Y, como es normal, te asustas. Lo bueno es que alimentándome correctamente no los he vuelto a recuperar. Al final lo acabé interpretando como si mi cuerpo hubiera elminado un peso que no necesitaba.

Gases
Notas un incremento de gases en tu cuerpo. Te sientes hinchado, puedes notar pinchazos puntuales, malestar, irritabilidad, mareos,… Se quedan estancados y no hay manera de que salgan. Las infusiones de eneldo y anís son muy útiles para aliviarlos, además de una gran variedad de ejercicios que puedes encontrar por internet.

Muchos de estos síntomas se manifiestan o incrementan después de comer.

Sin embargo…
Todos estos síntomas, y aunque a ti en ese momento te parece que estás a un paso de la muerte, no son graves y simplemente indican un desequilibrio en tu cuerpo. Es decir, tu cuerpo está enfermo pero, afortunadamente, tu vida no corre ningún tipo de peligro. Además, al ser síntomas tan generales los médicos no saben decir un diagnóstico concreto y muchas veces lo asocian simplemente a ansiedad.

Entonces, ¿cuándo debo preocuparme? Siempre debes intentar mantener la calma, respirar hondo tres veces y confiar en que todo saldrá bien. Debes acudir rápidamente al médico si, además de los síntomas mencionados, te desmayas, tienes fiebre o notas algún bulto permanente en tu cuerpo. Sino los tienes probablemente el médico, igual que a mi, te volverá a enviar a casa.

Y ahora, los 6 consejos y remedios para volver a recuperar tu salud

1. Comprueba tu estado de salud
Con un análisis de sangre y un chequeo médico podrás evaluar el estado de salud de tu cuerpo de una forma objetiva. Lo normal es que todo salga bien y que el doctor te diga que no tienes nada. Que salga bien no implica que no tengas nada, implica que debes buscar otras formas de curar la enfermedad, distintas a tomar sólo unas pastillas. Así podrás empezar a eliminar la hipocondría y depresión que generan estos síntomas.

2. Mejora tu alimentación
La alimentación es la base de tu salud. Una buena alimentación será la clave de tu recuperación. Empieza por eliminar los siguientes alimentos: EL GLUTEN, LOS LÁCTEOS (solamente queso fresco de cabra, nada más), el cerdo, EL CAFÉ y los tés (solamente infusiones). Toma manzanillas y come manzanas diariamente. Intenta comer todos los alimentos ecológicos que puedas, almenos deja de comprar todo lo que puedas en los supermercados e intenta que los alimentos no sean procesados. Tómatelo enserio, a medias no sirve de nada, no te lo saltes más de dos comidas por semana y hazlo durante mínimo tres meses para notar resultados, ten paciencia, recierda que no enfermaste en un día y, por lo tanto, no te curarás en un día.

3. Sal a caminar 30 minutos al día en la naturaleza.
¡Como mínimo! Tu cuerpo está tenso y tu mente está nublada por todos estos síntomas. Debes relajar tu sistema nervioso y respirar aire fresco. Además, al andar generas un suave masaje interno a tu organismo y todo funcionará mucho mejor.

4. Expresa tus emociones
LLORA Y GRITA, expresa tus emociones. Llegado a este punto has guardado demasiado dentro de ti. Si lo prefieres puedes guardarte momentos específicos para ti para sacar las emociones, incluso una persona de tu máxima confianza puede ayudarte a hacerlo. Abrázate o que te abracen, permítete sacar el dolor, la rabia, la tristeza o cualquier emoción que tengas dentro. Recuerdo que en mi etapa más crítica pasé largos ratos llorando, sacando emociones de lo más profundo de mi ser.

5. Medita
Conecta contigo mismo. Conecta con la enfermedad y descubre dentro de ti que es lo que no está funcionando. Aumenta tu consciencia y relaja tu espíritu. Busca la calma y el sosiego interior. Hazlo dos veces al día: al levantarte y por la noche (antes de la cena, después,… cuando te vaya mejor). Un mes seguido meditando almenos una vez al día tiene efectos espectaculares para tu cuerpo, mente y espíritu.

6. Trabaja menos, mantén un ritmo sostenible
Tranquilo/a, no vas a morir de hambre. Recuerda que eres un ser humano, no eres un esclavo. Debes mantener un ritmo de trabajo sostenible. ¿Cómo saber si es sostenible? Si tuvieras que mantener el ritmo que llevas ahora durante 20 años, podrías hacerlo cómodamente? Si la respuesta es afirmativa, vas bien. En caso contrario estás trabajando demasiado.

7. Dedícate tiempo a tu mismo/a
Si aplicas los consejos del segundo al sexto ya te estarás dedicando tiempo a ti mismo, pero siempre es bueno recordarlo. Si te gusta pintar, pinta. Si te gusta cantar, canta. Si te gusta correr, sal a correr. Pero dedícate un rato a ti mismo/a cada día. Así también conseguirás relajar tu sistema nervioso e incrementar tu bienestar.

Por último, en la medida de lo posible, intenta evitar tomar ansiolíticos o medicarte, excepto en situaciones extremas que veas que la cosa se desborda. La medicación debe ser una cosa puntual, y para nada algo habitual. Si tienes estos síntomas debes encontrar la raíz de ellos y eliminarlos. Sino el problema persitirá y nunca recuperarás la salud total de tu ser (cuerpo, alma y mente). Sino lo consigues busca ayuda en un psicólogo, treapeuta, homeóptata, psiconeuroimunólogo, etc. Tomar infusiones o pastillas de valeriana o pasiflora a diario son remedios muy suaves para desbloquear tu cuerpo hasta recuperar el control de tu situación.

Un líbro que puede ayudarte
Como bonus a mi me recomendaron este libro y me ayudó enormemente a entender que la enfermedad, y con ello mi salud, es mi responsabilidad y debes entenderla como tal. Se llama “La enfermedad como camino” y puedes comprarlo directamente en Amazon por 8,5 € (5,7 € en versión kindle).

Recuerda que hay muchos profesionales que te pueden ayudar, pero estar sano/a es cosa tuya. Con esfuerzo y dedicación a tu ser, puedes dejar de sentirte mal. Todo saldrá bien.

Narcís Vilà
Equipo MeSiento.com

Un entrenamiento intenso y prolongado sobre la bicicleta produce una serie de daños musculares (lo que se conoce como microrroturas del músculo) que tienen que ser reparados por el organismo durante un período comprendido entre las 2 y 72 horas posteriores al ejercicio. Cuando el esfuerzo ha sido muy intenso, el cuerpo utiliza demasiados recursos para reparar los tejidos dañados, produciéndose una bajada de defensas que, como norma general, suele afectar a las vías respiratorias superiores.

Vaso con zumo de naranja. ©Steve Buissinne/

La ventana inmunológica

El tiempo que dura esta bajada de defensas se denomina ventana inmunológica, un estado de inmunodepresión que suele originarse tras haber realizado una actividad física intensa y de larga duración o cuando algún tipo de infección ya está afectando al organismo. Tras las dos primeras horas siguientes al entrenamiento y durante un período aproximado de 70 horas más, la nutrición juega un papel fundamental a la hora de reponer los depósitos de glucógeno y de reforzar el sistema inmunológico para evitar los típicos resfriados y otras infecciones similares.

La mejor manera de conseguir que la ventana inmunológica esté abierta el menor tiempo posible es a través de la alimentación. Hay que cuidar la ingesta posentreno procurando consumir carbohidratos, alimentos ricos en antioxidantes e incluso valorar una posible suplementación con algún multivitamínico. De este modo, se favorece la prevención de resfriados y otras enfermedades relacionadas con las vías respiratorias al disminuir el tiempo de estado de inmunodepresión del organismo.

La ventana de la oportunidad

Sabiendo que la nutrición es clave para reducir el tiempo de la ventana inmunológica, es de vital importancia conocer cuándo es el mejor momento para ingerir los alimentos y suplementos adecuados. Aquí entra en juego lo que se conoce como ventana de la oportunidad o ventana metabólica, que es el tiempo en el que el ritmo de llenado de los depósitos de glucógeno y de la asimilación de nutrientes por parte del organismo se encuentra en su mayor efectividad.

La ventana de la oportunidad o tiempo óptimo de recarga de glucógeno comprende más o menos las dos primeras horas siguientes al entrenamiento. Después de estas dos primeras horas y durante las cuatro horas siguientes, los depósitos de glucógeno se recargan más lentamente, aunque todavía a un mayor ritmo de lo que sería normal. Solamente tras seis horas después de haber finalizado el ejercicio físico, el organismo vuelve a recargar los depósitos de glucógeno a un ritmo considerado normal.

Más sobre: Ventana Inmunologica | Bajada De Defensas | Ventana De La Oportunidad | Ventana Metabolica | Nutricion | Salud

Me enfermo muy seguido a qué se debe

Algunas de las pistas para saber por qué te sientes enfermo muy seguido pueden ser: sentirte decaído, con dolor, si despiertas con fiebre o padeces de dolor de garganta. Quizás esto se deba a que tu sistema inmune está debilitado o que necesitas un buen descanso para recuperarte.

El círculo vicioso de la enfermedad

Según los profesionales de la salud, si nos enfermamos es porque hay algún desorden o problema en nuestro sistema inmunitario. Cuando nuestras defensas se debilitan somos más vulnerables a la entrada y el desarrollo de los agentes infecciosos. Por el contrario, si el sistema inmune está fuerte los virus y bacterias no pueden penetrar en el organismo.

Al no contar con una buena barrera defensora (a causa del estrés, la mala alimentación o una enfermedad) el cuerpo es susceptible a todo tipo de patógenos e infecciones.

También puede dar pie a una condición frecuente de «ciclo». Lo que sucede es que el organismo trabaja incansablemente para eliminar un microorganismo pero no tiene tiempo suficiente para recuperar las fuerzas por completo. Si en ese momento el enemigo vuelve a atacar no tendrá maneras de protegerse.

Defensas bajas

Otro de los problemas habituales es que el sistema inmune se prepara para repeler ciertos virus pero aparecen otros y el ciclo comienza de nuevo. Esta sería la respuesta al título de este artículo: ¿por qué enfermo tan a menudo?

Está comprobado a su vez que la carga genética de cada persona puede determinar cómo se comporta el sistema inmunológico.

A veces incluso las defensas trabajan más de lo habitual y atacan a las células o tejidos normales como si fueran cuerpos extraños. En esos casos tenemos problemas de lupus eritematoso, diabetes tipo 1 y artritis reumatoide.

Ver también: 4 bebidas para reforzar tu sistema inmunitario

La crisis de curación del enfermo

Sentirse enfermo muy seguido (una o dos veces al mes sin importar la época del año) puede deberse a una acumulación de toxinas. Si el cuerpo está repleto de desechos que se han ido acumulando a lo largo del tiempo es más probable tener gripe, dolor de garganta o fiebre.

Todo lo que ingresa en nuestro organismo (comidas, bebidas, aire…) lo va llenando de sustancias benéficas y nocivas. Si estas últimas no son eliminadas correctamente comienzan a acumularse en los intestinos, la sangre, los órganos o la piel.

Sin embargo, en ese momento empiezan a modificarse y a ralentizarse las funciones básicas, te sientes enfermo muy seguido. Esto quiere decir queel cuerpo nos está «avisando» de que hay muchas toxinas acumuladas.

Los signos más frecuentes son:

  • Dolores articulares
  • Fiebre
  • Exceso de mucosidad (catarro, flemas, resfriados)
  • Diarrea
  • Llagas, aftas
  • Erupciones cutáneas, comezón, picor

¿Qué provoca esta acumulación de toxinas?

Son varias las vías de entrada de los agentes perjudiciales para nuestra salud:

  • Dieta inadecuada (fritos, grasas, hidratos de carbono, enlatados, azúcares)
  • Consumo excesivo de sal
  • Comer en exceso o a cada rato
  • Ingesta de ciertos medicamentos
  • Falta de actividad física
  • Vivir en un sitio contaminado (polución)
  • Estrés, preocupaciones, ansiedad
  • Poco descanso

Las tan conocidas «recaídas» se deben, principalmente, a que solonos enfocamos en reducir un síntoma para no estar enfermo muy seguido, y nos olvidamos del resto.

Si no prestamos atención a las verdaderas causas de las enfermedades nuevamente debemos hablar de un círculo vicioso. Es decir que, por ejemplo, reducimos la fiebre pero luego seguimos comiendo mal. Tomamos un antibiótico para ello pero, al sentirnos mejor, no hacemos ejercicio… y así sucesivamente.

Igualmente, aliviar momentánea o pasajeramente el problema hará al cuerpo más propenso a las recaídas. Es probable que el organismo no haya acabado completamente con ese virus pero, al consumir un medicamento, «adormecemos» el síntoma y creemos que nos hemos curado.

Te recomendamos leer: Las mejores infusiones para regular tus nervios y la ansiedad

¿Cómo evitar sentirte enfermo muy seguido?

Para sanar y fortalecer nuestro sistema inmune es preciso hacer un cambio en nuestros hábitos cotidianos. No solo en lo que se refiere a la comida, sino también a nuestras actividades.

Es bueno saber que tras estas técnicas el organismo cae en lo que se conoce como una «crisis de curación». En esta etapa los síntomas se agudizan. Esto significa que la enfermedad será más severa porque el cuerpo está eliminando todas las toxinas.

Durante esta crisis puede haber:

  • Secreciones excesivas
  • Dolores de cabeza
  • Dolores de estómago
  • Sudoración
  • Sarpullidos
  • Acné

Además, sucederá algo similar a lo que ocurre cuando nos ponen una vacuna: el sistema de defensas comienza a generar más anticuerpos para esa sustancia extraña, por lo que es probable que nos terminemos enfermando de lo que supuestamente evita la inyección.

Tras la etapa de evacuación donde el cuerpo eliminará todo lo que no necesita comienza el proceso de reparación, rejuvenecimiento y limpieza (puede durar varios días o semanas). Lo bueno es que a partir de ese momento las enfermedades serán más la excepción que la regla.

No obstante, para ello, debemos cambiar rotundamente nuestros hábitos. Si no, todo esfuerzo será en vano.

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Immunocal descubrió la manera de hacer que el Glutatión se genere de manera natural en el organismo y lo regule, fortalezca el Sistema Inmunológico y lo defienda contra todas las enfermedades. Algunas enfermedades crónicas ya no tienen cura, sin embargo, hay otras que sí. Sin embargo, aunque no exista la cura, Immunocal ayuda a que la calidad de vida mejore y por lo menos se combata la enfermedad y no avance.

¿Por qué son caros los dos tratamientos?

Mucha gente ve el precio y nos comenta, son muy caros, sin embargo, es más caro generar alguna enfermedad más grave. Los dos tratamientos se pueden combinar con el tratamiento médico y ayudar a que el tratamiento médico actúe de manera más efectiva acelerando el proceso de recuperación en el cuerpo.

Ahora ya lo sabes, fortalece tu Sistema Inmune, combate y ataca la enfermedad antes de que sea más grave. Búscanos si quieres más información y comparte a quien creas le puede interesar.

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Cuando lo que piensas te enferma

“Hay algo más allá de nuestra mente que reside en el silencio.

Es el supremo misterio que hay más allá de nuestros pensamientos.

Deja que la mente descanse en el silencio, y en ninguna cosa más”

Todo aquello que ocurre en la mente, puede hacerse realidad. Esta premisa es muy bonita, si la usamos correctamente. Claro, porque también se refiere a los pensamientos negativos. Hasta tal punto pueden tener efectos en nuestra vida que hay personas que contraen enfermedades de tanto pensar en ellas.

No estamos hablando únicamente de los hipocondríacos, aquellas personas que sienten todo el tiempo que están enfermas. ¿Has oído hablar alguna vez del término “psicosomático”? Quiere decir tener cierto síntoma luego de haber pensado en él. Por ejemplo, alguien está leyendo sobre la migraña y la sugestión hace que empiece a sentir un gran dolor de cabeza.

Sin embargo, enfermarnos de tanto pensar puede ir más allá. Los psicólogos indican que las razones por las cuáles alguien se enferma por sus pensamientos negativos son variadas. Una de ellas es la distorsión cognitiva. Este tipo de desequilibrio puede generar muchas perturbaciones emocionales, entre ellas, la enfermedad “auto causada”.

Las experiencias o estímulos que recibimos a lo largo de nuestra vida se van guardando en la mente y se “sacan” cuando se cree necesarias. Nosotros mismos somos los que abrimos las gavetas para tomar ciertos datos, emociones o recuerdos. Eso nos puede alegrar, deprimir, enfermar, etc.

Sin embargo, tal y como decía Epícteto: “No son los hechos que suceden los que perturban a las personas, sino la interpretación que hacen de estas situaciones”. Esto significa que el diálogo interno excesivo de malas noticias y opiniones negativas, nos pueden llevar a un estado de enfermedad real. No es como en los hipocondríacos, que se “inventan” o creen sentirse enfermos, sino que la mente tiene la capacidad para enfermarnos. Pero también, y ahí está la buena noticia, para curarnos.

Podríamos a su vez hablar en este artículo sobre el efecto placebo que tiene la capacidad contraria a la distorsión cognitiva, sin embargo, lo dejaremos para otro momento (o puedes encontrar más información siguiendo el enlace).

Lo peor que puedes hacer por tu salud es pensar de manera negativa. Si dices todo el tiempo “me siento mal”, “creo que me estoy por enfermar”, “dentro de poco caeré en cama”, “no puedo resistir más”, “si salgo a la calle y hace frío voy a coger una pulmonía”, será más probable que esto termine siendo realidad.

Algunos indican que no sólo la mente tiene la capacidad de curarnos o enfermarnos, sino que las células y órganos pueden “escucharnos” y actuar en consecuencia. Recuerda que tu organismo en general trabaja en pos de cumplir tus deseos. Tu eres el Rey y ellos, tus súbditos. Por ello, dirán “tus deseos son órdenes, su Majestad”. Sé muy cuidadoso con lo que piensas, porque puede hacerse realidad. Esto aplica para lo bueno y también para lo malo.

Si tus pensamientoste llevan a sentir todo el tiempo temor, inseguridad, angustia o depresión, esto es percibido por el sistema inmune, el cuál, en pos de cumplir con tus deseos, “baja la guardia” y deja ingresar cualquier virus o bacteria.

¿Te has puesto a relacionar en qué momento de la vida nos enfermamos más? Así es, cuando estamos tristes. No le podemos echar la culpa solamente al invierno o a las bajas temperaturas, sino a nuestros pensamientos.

Por ejemplo, si vas en el metro y al lado tuyo un pasajero estornuda porque está con gripe, tu primera reacción al respecto será “ahora seguro se me pega el resfriado”. Este mensaje es recibido en tu cuerpo y en ese mismo instante todo el organismo empieza a trabajar para hacer realidad tu pedido. Entonces, al otro día, caes en cama, con fiebre, dolor de garganta y tos. Puede parecerte exagerado, pero es la verdad.

Entonces, la idea es que dejes de pensar en la enfermedad si no quieres enfermarte. Si estás atravesando por alguna afección, imagina cómo te sentirás al curarte, no te quedes “enfrascado” en el dolor y en los síntomas. Piensa en positivo, en que estás sano y fuerte y verás qué cambios se producen en tu organismo.

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