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Me meo encima

Puedes ir descubriendo tú misma cuáles son las zonas que más placer te producen, y más adelante podrás decirle a tu pareja por dónde ir. (Foto: Getty Images)

Lamentablemente, y a pesar de estas (nuevas) explicaciones, dar con el ‘punto G’ no es tan sencillo. Una investigación posterior reveló que, aunque la mayoría de las mujeres tienen una “zona sensible”, menos de uno de cada tres orgasmos ocurrió cuando dicha zona fue estimulada.

Sin embargo, no es menos cierto (según ha demostrado este experimento) que presionando ‘algo’ en la vagina a ellas se les ilumina la cara, ¿qué es exactamente?

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En vez de enfocar toda tu atención en un pequeño punto, asegúrate de apuntar a la pared frontal de su vagina. (Imagen: vía Helloforos)

Helen O’Connell, profesora de urología en el Hospital Royal Melbourne, piensa que puede tener la respuesta. Aunque ella misma admite que su trabajo no parece mostrar algo especial o novedoso sobre el misterioso ‘punto G’, sí podría ayudar a desenmarañar el asunto.

Para O’Connell, el orgasmo podría estar vinculado a otra parte sensible de la anatomía femenina.

Es más, Helen cree que lo que Beverly había identificado como el ‘punto G’ no es en absoluto un punto, sino más bien el clítoris, la vagina y la uretra trabajando juntos para alcanzar el culmen en el acto sexual.

El clítoris comparte el flujo sanguíneo y algunos nervios con la uretra y las paredes de la vagina. Por eso, durante el coito, las tres partes pueden empujar, estimularse y excitarse unas a otras.

Por tanto, el ‘punto G’ no está en un lugar determinado como tal, sino que debería llamarse el ‘complejo CUV’ (clítoris, uretra, vaginal).

Así lo corrobora un estudio publicado en Nature Urology que afirma que “el punto G no ha sido identificado, y que la vagina no es un órgano pasivo, sino una estructura muy dinámica con un papel activo en la excitación sexual y el coito”. De manera que las relaciones anatómicas y las interacciones entre el clítoris, la uretra y la pared vaginal anterior han dado lugar al concepto de un complejo clitouretrovaginal.

A pesar de que no suene igual de bien ni tenga, en absoluto el mismo atractivo que el denominado ‘punto G’, la experta asegura que deberíamos utilizar este término porque es más real.

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“Al decir ‘punto G’ parece que todo lo que hay que hacer es encontrar un lugar, presionarlo y ¡alá! Ya estás en la cresta preparada para sucumbir a un mar de orgasmos múltiples.

“Parece que si se estimula lo suficiente o se empuje más fuerte, ese momento mágico va a llegar. Pero, en realidad, esto es solo un paradigma muy malo”, concluye.

mientras trataban de averiguar por qué algunas mujeres confunden los orgasmos con las ganas de orinar. La eyaculación femenina tiene su aquel, no es tan visible como la masculina, y es una fuente continua de confusiones

Además, desde que el efecto “squirting” ha entrado en nuestras vidas por obra y gracia de las pelis porno-cutre en versión light, las mujeres se frustran aún más pensando que tienen algún problema físico y a lo peor, psicológico, si no consiguen descargar grandes cantidades de líquido. Por favor, no os dejéis engañar.

El 50 por ciento de las mujeres expulsa varios tipos de líquido de su uretra durante la excitación sexual o el coito. Los estudios han demostrado que existen tres tipos de líquidos:

  1. La orina, si llevas mucho rato aguantando las ganas, al final se escapa como resultado de la llamada ‘incontinencia urinaria de esfuerzo’.
  2. Una forma diluida de la orina, que se produce debido a las fuertes contracciones musculares que rodean la vejiga durante el orgasmo femenino.
  3. Y la eyaculación femenina, una sustancia muy diferente, blanquecina, similar a las secreciones de la próstata masculina.

Pero, ¿por qué algunas mujeres creen que se están haciendo pis durante los orgasmos?

Las personas son probablemente va a seguir con punto G, aunque …

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Eyaculación Femenina

El «otro» orgasmo femenino

Diversas técnicas lograrán diversas cosas. Todos sabemos sobre el clítoris y los efectos de estimularlo, pero el punto G no está claro para todos – ni hombres, ni mujeres. Aquí está una técnica para lograr diversos orgasmos. Orgasmos que muchas mujeres no conocen y que – consecuentemente – puede producir emociones muy intensas. Pocos hombres saben algo de esto, , algunas mujeres lo conocen pero, no saben qué hacer con él o se sienten avergonzadas con esta eyaculación femenina. No todas las mujeres pueden tenerla y la manera en que lo lo hacen (y la cantidad de líquido que producen) puede ser muy diferente en cada una. La cantidad de líquido puede variar desde algunas gotas a una taza llena. Usted necesita una pequeña técnica para conseguirla, pero primero usted necesita entenderla.

La eyaculación femenina se consigue en el área esponjosa alrededor de la uretra femenina, área conocida como el punto G. Está situado en la parte superior de la vagina, detrás de la entrada en la parte posteriora del hueso púbico. Una mujer puede tener problemas para encontrarlo porque no es un punto fácil de localizar por uno mismo, pero su pareja lo identificará casi inmediatamente porque se percibe realmente como una pequeña esponja. Cuando está estimulada, esta pequeña esponja se llena de líquido. La primera vez que una mujer eyacula siente como si estuviera dejando su orina fluir porque casi se origina de la misma área. No se preocupe, es imposible orinar mientras se está teniendo un orgasmo (la uretra se cerrará temporalmente) lo que siente, no es el orinar

Excitarte con las ganas de mear: hablamos con fetichistas ‘omorashi’

Piensa en algo extremadamente molesto. Además de cosas como las avispas, la gente que camina insultantemente despacio o despertar por la mañana y comprobar que no has enchufado bien el cargador y tienes el móvil sin batería, la inmensa mayoría probablemente pensará en ese momento en que tienes tantas ganas de mear que parece que te vaya a explotar la vejiga, Y digo “la inmensa mayoría” porque existe una minúscula minoría para quienes la necesidad urgente de orinar es algo sexualmente excitante.

Para los versados en la materia, el omorashi —palabra japonesa que significa “mojarse”— designa el fetiche de las personas que se excitan sexualmente con la incomodidad que producen las ganas de orinar. Como cualquier fetiche, tiene diversos grados de intensidad: hay gente a la que le pone ver cómo alguien se muere de ganas de hacer pis, mientras que otros pueden llegar al orgasmo viendo cómo alguien pierde el control de la vejiga y experimenta el alivio y la vergüenza que ello conlleva.

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Estos fetiches no son ninguna novedad. Las lluvias doradas y la urofagia son fetiches que se llevan practicando desde hace tiempo. La diferencia con el omorashi es que este se centra en la incontinencia en personas vestidas.

Aunque obviamente, no hay estadísticas para saber cuántas personas comparten esta parafilia, sí se sabe que tampoco es reciente. Encontramos su origen en los vídeos japoneses de concursos en los que los participantes compiten para ver quién es capaz de aguantar las ganas de orinar más tiempo, pero el interés por el omorashi no es exclusivo del país nipón.

La publicación australiana West Set Magazine está dirigida a chicas que “disfrutan de la emocionante sensación” de orinarse encima. “¡Nuestras chicas siempre se mueren de ganas de ir al lavabo, pero prefieren hacerse pis en las bragas!”.

En vista de todo esto, me surge la duda de cómo se las apaña alguien que se excita con las vejigas llenas con el tema de las citas y las relaciones. Para intentar averiguarlo, charlé con Nick*, un agente inmobiliario jubilado de México que ha formado parte de la comunidad omorashi desde la adolescencia. Su primera experiencia la tuvo a los 13 años en Arizona.

Su padre le prohibía verse con Amber*, una vecina de su misma edad que sufría incontinencia a causa de un trastorno, pero Nick recuerda muy bien lo que le excitaba aquello y la vergüenza que sentía después. “Muchas veces pensaba que un rayo me fulminaría por ser un pervertido asqueroso”, me explica, “pero no era capaz de controlarlo”.

Cuando Amber le dijo a Nick que se había dado cuenta de que sus “accidentes” le provocaban erecciones, Nick recuerda que la chica le hizo una proposición: “Si me dejas jugar con tu pene cada vez que se pone duro, yo me mojaré las bragas siempre que quieras”. Así empezó el juego de omorashi para esta pareja en 1970, un juego que se prolongó un año, periodo que Nick recuerda como “de increíble dicha”, hasta que Amber se marchó de EUA.

MIRA:

Después de varios intentos frustrados de conocer a otras mujeres con el mismo fetiche, no fue hasta el año pasado que Nick encontró por fin otra compañera de juegos, Isabel*, una enfermera de California. Al igual que con Amber, la cosa empezó con sutiles insinuaciones. “Me escribía mensajes en los que me decía: ‘Me encantaría seguir hablando, pero ¡tengo que encontrar un baño o voy a mojar las bragas!’”, explica Nick. “Yo le contestaba algo así: ‘A veces ocurren accidentes, querida’. Y ella respondía: ‘¡Pues sí, cierto!’”.

Como Isabel nunca había compartido su fantasía con ningún hombre, Nick dice que, para cuando empezaron a salir, “ambos estaban convencidos de haber encontrado una pareja de omorashi en potencia”. Sin embargo, ninguno de los dos se atrevió a confesar su fetiche hasta que no les quedó duda alguna de que habían encontrado un compañero de fantasía.

“Isabel se quejaba de que en primavera, el polen la hacía estornudar. Al poco tiempo empezó a estornudar de forma incontrolable y gritó: ‘¡Me voy a hacer pis encima!’. Entonces perdió el control y vi cómo se le oscurecía la entrepierna”, recuerda Nick. “Llevaba los shorts completamente empapados y la orina le bajaba por el interior de la pierna izquierda. Se dio cuenta, por mi reacción, de que estaba excitado”.

Como vivían lejos y solo se veían unas pocas veces al año, empezaron a buscar formas de incorporar el fetiche a sus relaciones sexuales. “A veces basta con hacerle cosquillas un buen rato”, afirma Nick, “aunque otras veces lo convertimos en un juego”. En esos casos, por ejemplo, Nick intentaba hacer reír a Isabel, mientras estaban en un bar y ella tenía la vejiga llena. “Se doblaba de la risa y al final no podía aguantarse más y perdía el control”, recuerda.

Aunque la situación hacía que “se pusiera roja de vergüenza”, Nick recuerda que a ella también le excitaba pensar que algún hombre la hubiera visto orinarse encima.

Teniendo en cuenta que el omorashi se basa en gran medida en las fantasías, Nick tiene mucha suerte de haber tenido la oportunidad de compartir su fetiche con otras mujeres. Pero no siempre ha sido así: Nick recuerda que hubo una “década de soledad” en la que se “conectaba a sitios web que no llevaban a nada”.

Debido a todo ese secretismo derivado del miedo al rechazo, es normal que muchas personas sean incapaces de poner en práctica esas fantasías en su vida sexual. Nick también lo cree: “Hace falta tener mucha confianza para contarle a otra persona un fetiche poco usual. Sé de gente que lleva casada más de diez años y nunca han tenido el valor de confesar su afición por el omorashi a su cónyuge”.

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El propio Nick dijo que tuvo ese problema con su exmujer, con la que se casó a los treinta: “Sabía que tenía un pasado sexual muy aventurero y que había probado todo tipo de cosas. Pese a ello, tuvieron que pasar varios años de casados hasta que reuní el valor suficiente para contarle lo del omorashi”.

Por ello no resulta sorprendente que la comunidad omorashi se congregue, sobre todo, en internet, un espacio seguro y libre de prejuicios. En grupos privados de Facebook (en los que muchos usuarios añaden “Omo” a sus apodos), estas personas comparten fotos y vídeos explícitos en los que se las ve orinándose encima con sus parejas y hacen consultas en el foro, como cuánto tiempo deberían aguantar sin orinar, y se reprenden y felicitan unos a otros.

También hay páginas de Tumblr dedicadas al omorashi, con literatura e ilustraciones hechas por aficionados. Por su parte, los foros de la comunidad se centran en las experiencias húmedas de los usuarios y en sus historias eróticas.

Tom*, que es miembro de la comunidad omorashi y hace vídeos en los que aparece gente desesperada por orinar o que acaba teniendo un “accidente” húmedo, nos cuenta que se inició en el fetiche tras una relación en la que a veces él y su novia se orinaban mutuamente durante el sexo. “No forma parte de mi vida diaria”, añade. “Solo lo practico durante pequeños periodos de tiempo; depende de lo que esté pasando en mi vida”.

Aunque podría creerse que compartir un fetiche tan nicho debería unir a los que lo practican, lo cierto es que resulta muy poco habitual que surjan relaciones estables en estos foros de las redes sociales. “Puedes intercambiar emails con gente de todo tipo a la que le gusta el fetiche y comprobar que eso es precisamente lo único que tenéis en común”, lamenta Nick. “Yo conocí a Amber y a Isabel de la forma tradicional, y ambas quisieron compartir el fetiche del omorashi conmigo al margen de las redes sociales”.

Nick está convencido de que no hay nada de malo en encontrar la incontinencia sexy, pese a que sea algo nada aceptado por la sociedad.

“La sociedad nos adoctrina respecto a lo que se ‘supone’ que nos ha de gustar en cuanto a la sexualidad”, añade. “A través de mensajes, sutiles y también directos, nos dice qué es lo que debería excitarnos. Así que, si tuviera que enviar un mensaje a la gente en general, les diría que no tuvieran miedo de explorar”.

*Se han cambiado los nombres.

@layla_haidrani

Este artículo apareció originalmente en VICE UK.

La vuelve loca la lluvia dorada

Hola, mi problema es que me excita mucho todo lo relacionado con la lluvia dorada. Me gusta mearme encima, pero también me excita mucho hacer que los demás se orinen encima de mí. Me gusta ver cómo aprietan sus piernas y su entrepierna para que la pipí no salga e ir dejando escapar unas pocas gotas hasta no poder controlarlo más y mojar todos sus pantalones o la cama, o lo que sea. ¿Me dicen que estoy enferma? Quiero saber si lo estoy. Ayuda. Karla P.

Lo que presentas es una parafilia, es una de las muchas que existen y que, mientras sea de manera cosensuada, por todos con quienes la practican no tiene nada de malo. El problema es que sea tu única manera de excitación y que sin eso no puedas relacionarte ni sexual ni eróticamente con los demás. Te sugerimos que veas a un sexólogo para que calmes tu ansiedad sobre el tema y descubras hasta dónde poner tus límites en el asunto y cómo manejarlo con tu pareja, ya que esta práctica no le agrada a mucha gente, pues tiene un trasfondo de humillación y denigración de la persona.

Estoy mal y quiero ayuda; estuve un tiempo saliendo con una chica, con la que estuve muy clavado y me terminó haciendo daño. Mi mejor amigo se encaprichó con ella cuando terminamos y no me dijo nada hasta que al final me dí cuenta por mí mismo. Ellos salen y hasta tienen sexo. No puedo soportarlo, aunque han habido otras mujeres en este tiempo, ella me recuerda muchas cosas (malas, sobre todas), y me duele tener que empezar a encajar que mi mejor amigo salga con mi ex, a la que aunque trato como amiga, pues la veo más como la mujer que me hizo tanto daño. ¿Qué puedo hacer?

Hugo F.

Ir al sicólogo y superar el asunto. Primero, presentas un rasgo masoquista al mantener una relación con alguien que te hizo daño, bajo esas condiciones nadie puede tener una amistad verdadera, lo que tienes es dependencia. Lo mismo pasa con tu amigo, es una persona que no te respeta y que por mero código ético no debería mantener una relación con tu ex. El problema es que tú los metes en tu vida. Requieres ayuda para dejar a las personas que te dañan y ver por qué te gusta que lo hagan, pues pese a que sufres, no los sueltas.

Hola, espero me puedan ayudar. Mi nombre es Antonio, tengo 32 años y mi problema es el siguiente: Hace poco tuve relaciones con una chica y me acabo de dar cuenta que me salieron unos granitos chiquitos de color rojo en la parte del glande y la zona como vulgarmente conocemos como la cabeza. He tenido varias parejas sexuales y nunca me había sucedido ésto, espero que me puedas ayudar, mil gracias.

Antonio U.

Córrele al médico de inmediato. Lo más seguro es que tienes una enfermedad de transmisión sexual como herpes o gonorrea. Hasta que no tengas el diagnóstico no debes tener sexo con nadie, ya que son altamente contagiosas. Ambas tienen tratamiento, pero debes atenderlas cuanto antes. Los granos rojos suelen salir también por irritación durante el coito y sólo duran unas horas, si persisten se trata de una infección, ya sea viral, bacteriana o por hongos.

El día que una cucaracha me hizo mearme encima

Están las personas normales y luego estoy yo. Mi vida podría ser perfectamente una serie de Netflix, y con las de audiencia, oye. Me ha pasado prácticamente de todo y es que a mí mis veintitrés primaveras me dan para muchos posts al respecto y a vosotros para mucho descojone.

Para poneros en situación yo le tengo PÁNICO a las cucarachas. Pero entiéndase por pánico ese miedo irracional que surge de lo más profundo del ser humano y que sólo es comparable con la muerte. Pues algo así, pero un poquito más.

Vamos, que la última vez que entró una cucaracha en mi cuarto de baño me pasé 24h sin poder entrar. Si ella hubiera querido, me hubiera echado de mi casa la muy cabrona. Y la única solución para matarlas es llamar a alguien que pase por la calle y sea tan buena persona de querer subir a la casa de una desconocida a matar una cucaracha. #TrueStory

Pues uno de esos fatídicos días, me estaba meando like a bitch, de esto que ya se te empieza a poner la cara roja y te entran los sudores fríos cuando por fin llego a mi casa, entro en el baño cual rinoceronte enfurecida y me siento en el váter.

Y ahí está. El nirvana, el valhalla, el paraíso…cómo queráis llamarlo. Mucho mejor que un orgasmo. Hasta que sientes un cosquilleo en tus pies, miras y…

¡UNA CUCARACHA! ¡EN MI DEDO GORDO! ¡QUE ALGUIEN ME AMPUTE EL PUTO PIE!

Y entonces yo corro. Corro por mi y por todos mis compañeros. Corro como si no hubiera un mañana, sin mirar atrás. Que claro, visto ahora, tampoco es que mirara yo mucho si me había subido las bragas o no. Porque a mi en ese momento sólo me importaba salvar mi vida. Y está claro que cuando corres por tu supervivencia y por la de tu raza, pues no piensas en cosas banales como puede ser subirte las bragas o CERRAR EL CHORRO.

Pero ahí no acaba el drama, amichis. Otra vez tuve que asomarme a la ventana pidiendo auxilio hasta que unos niños de 13 años, sí, de TRECE AÑOS vinieron a matarme la cucaracha. Y ahí estaba yo, con los pantalones subidos (me acordé, menos mal) un moño y la cara de descomposición al ver todo el reguero de pis que había ido dejando en mi huida hacia la salvación.

Pero no pasa nada. Sigo viva y entera.

Paula 1- cucaracha del averno infernal: 0.

Pérdida involuntaria de orina

Millones de personas sufren pérdidas involuntarias de orina. Sin embargo, es un tema desconocido para muchos. Es una pena porque comprender las causas y los tipos de incontinencia facilita su tratamiento para poder disfrutar de la vida al máximo.

Ocurre con mayor frecuencia en personas mayores, y es más común en mujeres. Sin embargo, cualquier persona puede padecerla ya sea de manera aguda, persistente o crónica, sin importar edad o sexo. La Asociación Española de Urología calcula que en España afecta a tres millones de mujeres y a más de un millón de hombres.

Este trastorno desencadena la pérdida del control de la vejiga y sus síntomas pueden variar desde pequeños escapes de orina hasta una incontinencia total. Las personas afectadas aseguran que esta patología no sólo repercute en su vida social y laboral, sino que también les perjudica a nivel psicológico. El 64% de las personas con incontinencia aseguran que sienten vergüenza al hablar su problema y miedo a sufrir «escapes» repentinos en público. Por ello, es común que se vea afectada la autoestima y que estas personas tiendan a aislarse. En muchos casos puede aparecer estrés, ansiedad o depresión. Pero la incontinencia urinaria desencadena también problemas de salud física como: infecciones, sepsis urinarias, maceración y molestias cutáneas, problemas durante el coito…

Antes de continuar responda al cuestionario que le ofrecemos a continuación. Este sencillo cuestionario va a servirnos para ayudarle a identificar que tipo de problema padece y cuál es su causa.
– ¿Siente deseos fuertes y repentinos de orinar?
– ¿Va a orinar más de 8 veces al día?
– ¿Pierde orina cuando salta, estornuda, tose o levanta pesos?
– Si tiene ganas de orinar, ¿puede aguantar más de 15 minutos en llegar al WC?
– ¿Se despierta por la noche para ir a orinar?

Tipos de incontinencia
– Incontinencia de urgencia: Cada vez que vas a un sitio nuevo, ¿buscas automáticamente dónde está el baño más cercano? ¿Tienes unas ganas constantes de orinar aunque acabes de ir al baño? ¿Te levantas varias veces por las noches para ir al servicio?

La sensación frecuente, y casi siempre repentina, de tener ganas apremiantes de orinar, que puede provocar las pérdidas involuntarias de orina, se llama incontinencia de urgencia. También suele conocerse como vejiga hiperactiva.
En ocasiones se desconoce la causa exacta de este tipo de incontinencia urinaria, pero se cree que los receptores del músculo de la vejiga envían señales incorrectas al cerebro indicando que la vejiga está más llena de lo que realmente está.

En otras ocasiones podemos identificar exactamente el origen de la misma como pueden ser las infecciones, inflamaciones o cuerpos extraños dentro de la vejiga.

En otros casos las enfermedades prostáticas o los tumores de vejiga también pueden ser el origen de la incontinencia. Así como enfermedades neurológicas como el Parkinson…. pueden desencadenarla.

Cuando hemos sido capaces de diagnosticar el origen de la incontinencia su solución es sencilla, basta con resolver la causa original para que se solucione el problema y volvamos a poder realizar una micción normalizada.
En ocasiones tenemos que ayudar con algún fármaco que relaje el músculo vesical.

– Incontinencia de esfuerzo: Los pacientes que padecen este tipo de incontinencia no se quejan de dolor o prisas para ir al baño sencillamente se les escapa la orina sin darse cuenta.

En la mujer puede empezar durante el embarazo, siendo muy frecuente tras la menopausia debido a los cambios físicos y hormonales que se producen en estas dos etapas de la vida.

Suele ocurrir después de realizar algún esfuerzo que aumenta la presión abdominal como pueden ser la tos, levantar peso, correr y en ocasiones la perdida ocurre sencillamente al levantarse después de estar un rato sentado.
En estos casos los músculos de la región perineal, pelvis, han perdido fuerza, se han distendido o relajado y son incapaces de mantener la presión de la orina dentro de la vejiga.

En estos casos la primera línea de tratamiento sería reforzar los músculos perineales con ejercicios específicos como son los de Kegel, incluso podemos mejorar su eficacia con electroestimulación.

Siempre aconsejamos aprender a realizar los ejercicios con un profesional, una vez bien aprendidos ya los puede realizar usted solo en cualquier sitio.

Cuando fracasan los métodos conservadores, la cirugía puede resolver la mayoría de los casos. Habla con tu médico. Puede parecer algo obvio, pero que no te dé vergüenza hablar con tu médico sobre la incontinencia urinaria. Ten en cuenta que un diagnóstico correcto será la clave para enfocar el tratamiento adecuado.

Consejos a tener en cuenta
– Evitar las irritaciones cutáneas: Evita el uso de jabones fuertes. Utiliza productos para la incontinencia que sean suaves para la piel y estén fabricados con materiales transpirables para evitar irritaciones cutáneas.
– Calcula la cantidad de líquido que bebes antes de ir a dormir o de subirte a un avión. Pero recuerda que beber poco puede irritar la vejiga y provocar sensación de urgencia.
– Evita retener orina: Planifica las «paradas técnicas» antes de salir de viaje por carretera. para localizar restaurantes, aparcamientos o centros comerciales en los que puedas usar el aseo. Puedes encontrar aplicaciones que te lo indican en App Store o Google play.
– Incorpora los ejercicios de Kegel: dedicar tan solo unos minutos al día a ejercitar el suelo pélvico puede reducir el riesgo de pérdidas.
– Evita cierto tipo de comidas y bebidas que irritan la vejiga como son el alcohol, café, chocolate y alimentos ácidos como los cítricos.
– No beber suficiente agua afecta al funcionamiento de la vejiga. Se recomienda beber al menos seis vasos al día para estar hidratado.
– Alcohol y cafeína: son diuréticos que contribuyen a tener que orinar con frecuencia y, por tanto, a las pérdidas de orina.

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Mojar la cama (enuresis nocturna)

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¿Qué es la enuresis?

El término médico de no ser capaz de controlar la orina es enuresis. A veces, la enuresis también recibe el nombre de micción involuntaria. La enuresis nocturna es la micción involuntaria que ocurre por la noche mientras se duerme, después de la edad en que un niño debería ser capaz de controlar la vejiga. (La micción involuntaria que ocurre durante el día recibe el nombre de enuresis diurna).

La mayoría de nosotros pensamos que mojar la cama es algo que les ocurre a los niños pequeños. Pero se trata de un problema que afecta a entre 1 y 2 de cada 100 adolescentes.

¿Qué ocurre en la enuresis?

Existen dos tipos de enuresis:

  • Las personas con enuresis nocturna primaria llevan mojando la cama desde que eran bebés. Se trata del tipo más frecuente de enuresis.
  • La enuresis secundaria es una afección que se desarrolla, como mínimo, 6 meses después (o incluso varios años después) de haber aprendido a controlar la vejiga.

La vejiga es un receptáculo muscular (un recipiente contenedor) del pis (orina). Se dilata (aumenta de tamaño) a medida que la orina va entrando en su interior y luego se contrae (se reduce de tamaño) para expulsar la orina.

En una persona con un control normal de la vejiga:

  • los nervios de la vejiga envían un mensaje al cerebro cuando está llena.
  • A continuación, el cerebro envía un mensaje a la vejiga para impedir que se vacíe de forma automática hasta que la persona esté preparada para ir al lavabo.

Pero las personas con enuresis nocturna tienen un problema que les hace orinar de forma involuntaria por la noche.

Causas de la enuresis nocturna

Los médicos no siempre conocen la causa exacta de la enuresis nocturna. Pero creen que los siguientes factores pueden desempeñar un papel:

  • Problemas hormonales. Una hormona que recibe el nombre de hormona antidiurética hace que el cuerpo fabrique menos orina por la noche. Pero el cuerpo de algunas personas no fabrica una cantidad suficiente de esta hormona, lo que hace que produzcan demasiada orina mientras duermen.
  • Problemas en la vejiga. En algunas personas con enuresis, un exceso de espasmos musculares en la vejiga puede impedir que este órgano retenga una cantidad normal de orina. Algunos adolescentes y adultos también tienen vejigas relativamente pequeñas que no pueden retener mucha orina en su interior.
  • Genética. Los adolescentes con enuresis suelen tener un padre o una madre que tuvo el mismo problema aproximadamente a la misma edad que ellos. Los científicos han identificado genes específicos que causan la enuresis.
  • Problemas de sueño. Algunos adolescentes duermen tan profundamente que no se despiertan cuando necesitan hacer pis.
  • Cafeína. El consumo de cafeína hace que una persona orine más.
  • Afecciones médicas. Algunas afecciones médicas que pueden desencadenar una enuresis secundaria son la diabetes, las infecciones de orina (problemas en la estructura de las vías urinarias de una persona) y el estreñimiento.
  • Problemas psicológicos. Algunos expertos creen que el estrés puede estar asociado a la enuresis.

Los médicos no saben exactamente por qué, pero la enuresis afecta al doble de niños y chicos que de niñas y chicas. Se suele dar junto con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

¿Cómo se diagnostica la enuresis?

Si tienes problemas para controlar la orina por la noche, habla con tu médico para aprender sobre la enuresis nocturna y para descartar posibles problemas médicos.

Aparte de hacerte una exploración física, el médico te hará preguntas sobre lo que te preocupa, los síntomas que tienes, tus antecedentes médicos y los de tu familia, los medicamentos que estás tomando y si tienes alergias u otras afecciones. Esto es lo que se conoce como tu historial médico. Es posible que el médico te pregunte por tus patrones de sueño, tus hábitos intestinales y tus síntomas urinarios (como la necesidad urgente de hacer pis o el dolor o ardor al orinar). También es posible que tu médico hable contigo sobre cualquier situación estresante que pueda estar contribuyendo al problema.

La evaluación incluirá probablemente un análisis de orina y un cultivo de orina. En estos análisis, se examina la orina para detectar posibles signos de enfermedades. En la mayoría de las personas con enuresis nocturna, estos análisis son completamente normales.

¿Cómo se trata la enuresis?

Los médicos pueden hacer varias cosas para tratar la enuresis nocturna, según cuál sea su causa. Si se debe a una enfermedad, algo muy poco frecuente, recibirás el tratamiento adecuado.

Si la exploración física y tu historial médico no sugieren la presencia de un problema médico y los análisis de orina dan resultados negativos, se pueden utilizar varios enfoques conductuales para tratar la enuresis:

  • Controla lo que comes y lo que bebes antes de acostarte en la cama. La gente con enuresis nocturna puede tomar algunas medidas básicas para impedir que su vejiga se sobrecargue, reduciendo la cantidad de líquido que bebe antes de irse a la cama. Puedes reducir las probabilidades de mojar la cama si vas al baño a orinar justo antes de acostarte.
    Puede ser útil evitar algunos alimentos que pueden irritar la vejiga. Entre ellos, se incluyen el café, el té, el chocolate y los refrescos u otras bebidas con gas y que contengan cafeína.
  • Imagina que pasas la noche completamente seco. El uso de la técnica de la «imaginación positiva», en la que piensas en despertarte seco antes de acostarte por la noche, puede ayudar a algunas personas a dejar de mojar la cama por la noche. Otras personas descubren que recompensarse por levantarse sin haber mojado la cama también les funciona.
  • Uso de alarmas para no mojar la cama. A veces, los médicos y los enfermeros recetan el uso de alarmas para tratar a adolescentes con enuresis nocturna. Estas alarmas hacen sonar una campanilla o un timbre cuando una persona empieza a mojar la cama. Entonces, puedes apagar rápidamente la alarma, ir al baño y volverse a dormir sin haber mojado apenas la cama. Tu cuerpo puede necesitar muchas semanas para dejar de hacer algo que lleva haciendo durante muchos años. Con el tiempo, aprenderás a levantarte antes de que suene la alarma o a retener la orina hasta la mañana siguiente.
    Las personas que duermen muy profundamente pueden tener que depender de uno de sus padres u otro miembro de la familia para que las despierte si no escuchan la alarma. La clave de las alarmas para dejar de mojar la cama está en despertarse rápidamente: cuanto antes se despierte una persona, más eficaz será la modificación de la conducta de avisar al cerebro para que se despierte o de enviar a la vejiga señales para que retenga la orina hasta la mañana siguiente.
  • A veces, los médicos tratan la enuresis con medicamentos. Pero no hay ningún medicamento que se haya demostrado que cura la enuresis de forma permanente, y el problema suele reaparecer cuando se dejar de tomar el medicamento. A veces, los médicos recetan una forma artificial de la hormona antidiurética para reducir la acumulación de orina durante la noche. Hay otros medicamentos que relajan la vejiga, permitiendo que retenga una mayor cantidad de orina.

Si te preocupa la enuresis, lo mejor que puedes hacer es hablar con tu médico para que te dé ideas sobre cómo afrontar este problema. Tus padres también te pueden dar consejos para afrontarlo, sobre todo si alguno de ellos tuvo el mismo problema que tú durante la adolescencia.

Lo mejor es que lo más probable es que tu enuresis nocturna acabe por desaparecer por sí sola.

Revisado por: Marcella A. Escoto, DO Fecha de revisión: diciembre de 2018

Correr y fitness

Cuando una corredora empieza a notar síntomas de hacerse pis en carrera, el primer paso es valorar cuáles son los problemas del suelo pélvico y ver cómo se encuentra la musculatura, aconseja la fisioterapeuta.

Método hipopresivo para evitar hacerse pis en carrera | Miss Leggins Run

¿Cómo prevenir hacerse pis?

Lo que está claro es que, como en la práctica de cualquier deporte, la prevención es el ejercicio más importante para evitar llegar al punto de sufrir la sensación de hacerse pis en plena carrera.

Lo ideal, como apunta Nuria, es que acudas a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico para valorar los síntomas y comprobar en qué estado se encuentra tu musculatura, además de que tomes consciencia de la importancia de la prevención.

Consejos para prevenir lesiones del suelo pélvico:

1.- Uso de paraguas vaginales: se trata de un pequeño dispositivo intravaginal para las mujeres que padecen incontinencia de esfuerzo.

Se introduce a modo de tampón y permite levantar ligeramente la vejiga y modificar el ángulo del cuello vesical (grupo de músculos que conectan la vejiga con la uretra) dificultando así el paso de la orina, a la vez que contribuye a amortiguar la presión abdominal generada durante el esfuerzo.

2.- Práctica de gimnasia abdominal hipopresiva: ayuda a mejorar el tono y reprogramar la cincha abdominal (formada por los músculos: transverso del abdomen, oblicuo mayor y menor) y suelo pélvico.

3.- Adoptar una buena postura al correr: cuanta mayor velocidad y zancada más amplia, mayor es el riesgo de elevar la tensión sobre tu suelo pélvico y tus articulaciones inferiores.

4.- Trabajar la estabilidad lumbo-pélvica: entrenamiento de “la caja central”, el core.

Otras situaciones que pueden ayudar a dañar el suelo pélvico son las cuestas hacia abajo, pues aumentan la presión ejercida por el paso de tu cuerpo y correr distancias largas, así que intenta alternar las tiradas largas con otros entrenamientos más cortos.

Estamos cansadas de escuchar lo fácil que resulta ponerse unas zapatillas y salir a correr, además de la importancia de los estiramientos para evitar las lesiones. Pero antes, asegúrate de que tu suelo pélvico está preparado para resistir el impacto de cada una de tus zancadas. No sufras en silencio, pues este problema puede tratarse y prevenirse.

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