0

Mi marido no me habla

Una relación de pareja que se mantiene en el tiempo va a experimentar, tarde a temprano, algún tipo de conflicto. A pesar de que a casi nadie le resultan agradables, en realidad su existencia es sana, ya que permite expresar emociones y pensamientos y negociar pautas de actuación y puntos intermedios.

Ahora bien, es necesario saber cómo gestionarlos, y ello puede no resultar tan fácil. En ello influyen las experiencias de pareja previas, los diversos estilos a lo la hora de gestionar problemas o incluso diversos rasgos de personalidad.

Algunas personas por ejemplo se encuentran que tras una discusión con su pareja esta se enfada y no le habla. ¿Por qué ocurre esto? ¿Cómo reaccionar? A lo largo de este artículo vamos a intentar dar algunas respuestas a estas cuestiones.

  • Artículo relacionado: «12 consejos para gestionar mejor las discusiones de pareja»

La ley del hielo: se enfada y no me habla

En todas las relaciones, y especialmente en las de pareja, es relativamente frecuente que por algún motivo aparezcan conflictos, pequeñas riñas y disputas, en que ambos miembros de la pareja terminan enfadándose.

En algunas personas, una discusión conlleva que una de las partes deje de hablarse con la otra y la ignore. Cuando es empleada de manera voluntaria, esta manera de proceder recibe el nombre popular de la ley del hielo.

Se trata de pauta de actuación en la que la persona que se enfada deja de hablar con la otra durante un tiempo, durante el que es posible que no solo exista un silencio a nivel conductual sino que el sujeto que lo practique se aisle mental y emocionalmente. La ausencia de comunicación puede ser completa, o bien limitarse a respuestas cortas, secas e incluso monosilábicas. Asimismo es probable que además del silencio se produzcan contradicciones entre comunicación verbal y no verbal.

Esta conducta, con grandes semejanzas con el fenómeno del ghosting, puede tener diferentes objetivos y que nace en parte de una personalidad que puede ser o bien inmadura o bien surgir de un intento de suprimir la reacción emocional que surge en uno mismo o en la pareja. Puede ser empleada de manera defensiva o agresiva (bien para protegerse de un daño procedente del otro o para provocarlo en el otro).

Por norma general suele emplearse sólo mientras dura un conflicto o durante un periodo de tiempo posterior más o menos corto, pero en ocasiones la incomunicación puede permanecer durante períodos prolongados.

Esta manera de actuar es en realidad altamente desadaptativo porque va a generar dolor e insatisfacción, y de hecho se ha observado que contribuye a deteriorar la satisfacción con la relación y el vínculo de pareja. Además, tampoco permite trabajar sobre los aspectos que han generado el enfado, con lo que el motivo del conflicto puede permanecer latente.

Algunas causas habituales de esta reacción

Tal y como hemos visto, no hablar a la pareja tras enfadarse con ella puede obedecer a muy diversas motivaciones. Entre ellas, algunas de las más usuales son las que siguen.

1. Autogestionar las propias emociones

Una de las causas de tipo defensivo de este tipo de conducta es la que se produce cuando el sujeto que ignora no se ve capaz de hacer frente a las emociones que suscita la discusión o la presencia de la pareja con la que acaba de discutir.

En estos casos el sujeto busca un escape o evitación a unas emociones que no sabe cómo gestionar adecuadamente, sea por miedo a hacer o decir algo que perjudique la relación o que le haga tener que ceder en algo en lo que no está dispuesto a hacerlo. Suele ocurrir en personas muy racionales y poco conectadas con sus emociones, o bien en aquellas altamente emocionales pero con dificultades para gestionarlas.

2. Cesar una discusión dolorosa

A veces que uno de los miembros de la pareja deje de hablar al otro tras enfadarse tiene como objetivo intentar terminar con la discusión. En este caso estamos ante una conducta defensiva que no permite resolver lo que ha causado el conflicto, aunque puede buscar retomar la conversación en una situación de mayor calma o bien tras preparar algún tipo de argumentación.

3. Búsqueda de petición de perdón

En algunos casos el cese de la comunicación persigue una restitución o compensación por parte del otro, generalmente a modo de petición de perdón. Se trata de una posición agresiva que busca modificar la actuación del otro. Se asemeja en gran medida al siguiente punto, con la diferencia que en este caso no se busca en realidad hacer daño porque sí sino que el otro se de cuenta de que el sujeto considera que se le ha generado un cierto nivel de malestar.

4. Manipular la conducta

Otra de las causas más habituales de esta conducta es un intento por parte del que ignora de conseguir lo quiere. El silencio se hace incómodo y doloroso para que el que lo recibe, que puede llegar a sentirse mal y modificar su conducta con el fin de contentar al otro.

Estamos en el fondo ante un tipo de comportamiento con tintes de violencia psicológica en que uno de los miembros puede llegar a verse impelido a hacer algo que no quiere hacer, de tal modo que se coarta la libertad personal.

5. “Castigar” al otro

Otra de las causas de que aparezca la ley del hielo es un intento de hacer daño al otro a modo de castigo o sanción por una posible afrenta, sea ésta real (una discusión o una infidelidad confesada o real) o imaginada (por ejemplo por celos). En este caso estamos ante una conducta de características un tanto inmaduras que no permite un avance y una resolución del conflicto, además de poder revestir características abusivas en algunos casos.

Efectos sobre quien padece este tipo de hostiliad

El hecho de que tu pareja se enfade y no te hable suele generar una afectación a quien lo sufre, independientemente de cual sea el objetivo del que ignora. Por norma general la persona se va a sentir rechazada, algo que puede generar dolor y sufrimiento. Y es que ser ignorado por alguien a quien queremos es un motivo de estrés.

Este dolor puede llegar incluso a ser físico: no es infrecuente que puedan aparecer cefaleas, dolor cervical o molestias intestinales. Asimismo es posible que puede aparecer sentimientos de culpa, problemas de sueño y alteraciones vasculares y de la tensión arterial. Incluso en algunos casos pueden aparecer desregulaciones endocrinas y cambios en los niveles de glucosa.

Además de lo anterior pueden aparecer problemas de rendimiento y ejecución debido a la preocupación que esta conducta puede generar, así como desmotivación y pérdida de ganas de hacer cosas. También puede llegar a generar enfado y rencor contra el que nos ignora, así como perder algo de ilusión para con dicha persona e incluso replantearse algunos aspectos de la relación o la conveniencia de mantenerla o no.

Una forma de abuso

Hasta el momento hemos hablado de diferentes motivos por los cuales uno de los miembros de la pareja deja de hablar con el otro producto un enfado, que puede ser desde un intento de darse un tiempo para gestionar las propias emociones hasta una forma de castigo por algún tipo de agravio percibido (sea o no real).

Sin embargo, hay ocasiones en que se produce un cese o disminución de la comunicación de la pareja de forma activa no en el contexto de un conflicto puntual, sino como un mecanismo de control que se utiliza de manera constante a lo largo de la relación.

Dicho de otro modo, hemos de tener en cuenta que aunque puede ser utilizada de manera puntual sin tener como un objetivo real hacer daño, puede ser una de las expresiones de la presencia de abusos psicológicos. Y es que en el fondo, si se hace intencionalmente estamos ante un tipo de violencia pasiva hacia la pareja que busca manipularla o vejarla a través de su invisibilización.

En estos casos estaríamos ante el uso de la presencia o ausencia de comunicación como instrumento utilizado de manera habitual para hacer sentir al otro poco importante.

Se pretende en estos casos hacer un daño y poner a la pareja en inferioridad de condiciones: el silencio tiene como objetivo vejar al otro fingiendo que no existe o que lo que piensa o diga no es importante de cara a moldear su comportamiento de tal manera que haga lo que el sujeto desea o simplemente con el fin de hacerle sufrir para mantener una dominancia sobre él o ella.

Cómo reaccionar ante esta situación

Encontrarse en esta situación puede ser altamente frustrante y es posible que no sepamos qué hacer. En este sentido, resulta recomendable en primer lugar procurar no responder con la misma conducta ya que ello puede llegar a conducir a una escalada simétrica del conflicto, un empeoramiento de la situación y un deterioro de las relaciones.

Cabe preguntarse en primer lugar por las causas del enfado o el motivo que pueda haber generado que la pareja deje de hablarnos. Se trata de intentar ver las cosas desde la perspectiva del otro, aunque el hecho de que nos ignore nos genere rabia o malestar, de cara a comprender por qué puede estar reaccionando así. Del mismo modo también hay que valorar si nuestra propia conducta puede ser responsable de ello, y en caso afirmativo intentar reparar el posible daño causado.

Resulta fundamental intentar aproximarse al otro de forma positiva e intentar hacer ver que la falta de comunicación está provocando sufrimiento en nosotros, así como que dificulta la resolución del conflicto. Se trata de favorecer una comunicación que permita a ambos miembros expresar lo que sienten y piensan de forma libre y sin miedo.

Ahora bien, no es necesario ser excesivamente insistente: en ocasiones puede ser necesario dejar que el otro sujeto reflexione sobre la situación. Forzar las cosas puede resultar contraproducente.

También hay que tener en cuenta que debemos respetarnos a nosotros mismos, y en el caso de que la conducta persista y nuestros intentos resulten infructuosos durante un tiempo puede ser necesario poner límites respecto a lo que estamos dispuestos a tolerar. Es incluso posible replantearse incluso los términos de la relación. Asimismo hemos de ser capaces de alejarnos de la situación y verla en perspectiva, con el fin de que no nos provoque sufrimiento o reducir su impacto.

En caso de dinámicas abusivas y tóxicas que pretenden manipular al ignorado y hacerle daño sin más, no resulta adecuado ceder dado que ello puede dar pie al uso de este método como dinámica para lograr los propios propósitos. Asimismo también es necesario poner límites y alejarse de este tipo de relaciones.

Puede ser de utilidad en algunos casos plantearse acudira ayuda profesional, como por ejemplo terapia de pareja, o bien terapia individual para uno o ambos miembros. También fortalecer nuestras habilidades comunicativas y la gestión de emociones puede ser de gran utilidad.

Referencias bibliográficas:

  • Dahrendorf, R. (1996). Elementos para una teoría del conflicto social. Madrid: Tecnos. p. 128.

Mi pareja no me habla

@arcoiris
Cuando una persona (sea pareja, amigo, vecino, familiar, etc), la caga y echa la culpa a la otra persona o la hace sentir mal dándole la vuelta a la tortilla siempre de modo que tu en este caso, acabes siendo la mala y la que ha de disculparse: se llama manipulación.
Sé que es duro que una pareja te esquive de esa manera y no te hable, pero lamentablemente mucha gente funciona así. Cuanto más les preguntas, más se niegan a decir qué les pasa o más se encierran en sí mismos para no tratar el tema.
No existe fórmula exacta para solucionar este tipo de cosas. Deja que se le pasa, esfuérzate por concentrarte en otras cosas. Si tu ya le has preguntado qué le pasa unas cuantas veces, déjalo estar. Ya irá a hablar contigo cuando se le pase.
En algún momento tendrás que comentar con él que la situación que se produce cuando hay un enfado cada vez te cuesta más de llevar. Es comprensible que la gente reaccione de maneras diferentes, pero hay que saber parar. No puede estar con esa actitud durante un tiempo indefinido y cuando se le pase, aquí no ha pasado nada.
Habla con él, dile que tenéis que encontrar una forma más dialogante de solucionar este tipo de problemas y malentendidos. Es importante que no se emplee el «no argumento» de apuntar con el dedo y echar la culpa de manera constante en las discusiones de pareja. A la larga, eso quema y desgasta mucho la relación.
Para distraerte cuando esté así ponte a hacer cosas que realmente te mantengan entretenida, desde leer un libro a ver una serie, a hacer la colada, lavar los platos, llamar a una amiga…esas cositas que hacen que tu mente desconecte del tema durante un ratito para así poderte relajar.
Suerte!

8 likesMe gusta Respuesta útil !

En todas las relaciones de pareja hay discusiones, pero crees que la actitud combativa de tu novio ya está pasándose de normal y empieza a ser un problema. Si bien discutir en pareja es una actividad saludable, todo depende de cómo se haga y también de los motivos. Si tu novio se enfada por todo, la relación se puede convertir en un infierno en el que no merezca la pena permanecer. Pero seguro que quieres entender por qué se enfada tanto. En Diario Femenino hemos investigado las distintas razones posibles. Aquí las tienes.

Motivos por los que tu novio se enfada continuamente

Tu novio se enfada. Por un malentendido con el horario, porque no le dejas dormir, por asuntos culinarios, porque se te ha olvidado comprar el pan, porque pones demasiado la calefacción…Cualquier asunto le irrita y le provoca un enfado que os lleva a una discusión estéril porque tú no entiendes que se ponga así.

Y hablar no funciona. Cuando tu novio está enfadado, la comunicación deja de ser una aliada de la pareja para convertirse en un arma arrojadiza más. ¿A qué vienen estas batallas campales por tonterías? ¿Por qué se enfada tu novio continuamente?

+ Por estrés

El motivo más recurrente de esos enfados sin mucho sentido es el estrés. Si está pasando una época con mucha presión laboral o tal vez inestabilidad, si ha perdido su trabajo o si su trabajo le demanda mucha atención y responsabilidad puede que el estrés le esté pasando factura en forma de enfado permanente.

+ Por falta de amor

Muchas personas no se atreven a reconocer que ya no están enamoradas de sus parejas y eso les provoca muchos conflictos internos que sacan a la luz en forma de enfado y discusiones estériles. Ya no te quiere, pero él ni siquiera lo sabe y teme el momento de enfrentarse a la verdad.

+ Porque tiene mal carácter

Hay persona que tienen mal carácter y creen que los demás tienen que convivir con esa particularidad aunque eso incluya gritos y enfados continuados. Si es así, te toca a ti decidir si quieres vivir con una persona así, pero en ningún caso esperes que él cambie.

+ Porque no te respeta

También depende mucho de los motivos por los que se enfada tu novio. Presta atención especial si se refieren a tu independencia porque entonces estás en una relación tóxica en la que él no te respeta. Y en estos casos hay que poner solución cuanto antes.

+ Por no hablar los problemas

Si insistimos en la importancia de la comunicación en pareja es porque a través de ella se resuelven problemas. Esconder un problema debajo de la alfombra o no hablar de ello, no va a hacer que desaparezca. Va a hacer que se vayan acumulando reproches y malentendidos que saldrán más adelante en forma de enfados sin motivo.

+ Por falta de inteligencia emocional

El motivo más habitual de los enfados de tu novio es la falta de inteligencia emocional. Las emociones en una relación siempre están ahí definiendo cada momento que vivís. Si él no sabe reconocer ni gestionar las emociones, es posible que utilice la ira o el enfado como método para no enfrentarse a esas emociones.

Qué hacer si tu pareja se enfada por todo: Soluciones

Como ves, los enfados de tu novio pueden tener varias causas pero lo que más importa es saber si este problema tiene solución. Y eso depende. Depende de si tu novio quiere solucionarlo, de si ve sus enfados como un problema o en cambio cree que tiene todo el derecho del mundo a comportarse así.

También depende de las ganas que tenga de hablar, por supuesto. Si él no entiende que hablando se entiende la gente, sino que el primero que se enfada es el que tiene razón, no hay nada que hacer. Valora especialmente este punto de la comunicación en pareja, porque si tu novio no la practica, será mejor que pienses seriamente si te conviene estar con una persona que no sabe manejar su propio carácter.

Las relaciones de pareja requieren de mucho trabajo por parte de ambos y una excelente comunicación. Expresar todo lo que sentimos suele ser la salvación de muchas uniones. Del dialogo respetuoso depende que todos los problemas puedan solucionarse, sin embargo en muchas ocasiones a los hombres se les complica más decir aquellas cosas que le agradan de la convivencia y se alejan o mantienen un silencio que suele lastimar a la pareja.

Sin embargo hay muchas cosas que se pueden hacer para acabar con esta desagradable situación y lograr que la relación pueda superar este bache. Es por eso que si tu novio te aplicó la ley del hielo, debes de actuar con inteligencia y hacer lo siguiente:

DARLE SU ESPACIO

En ocasiones su silencio no se debe a que este molesto, puede que desee estar solo por otras circunstancias que no tienen nada que ver con su relación. Por lo general cuando los hombres estan preocupados se alejan para solucionar el problema que tengan. Así que lo más recomendable es que le des un tiempo considerable para que ponga sus cosas en orden. Trata de que este no se alargue, ya verás que en poco tiempo regresará como si nada hubiera pasado.

Una publicación compartida de BELOVED STORIES COMMUNITY (@belovedstories) el 29 May, 2018 a las 7:00 PDT

SIGUE CON TU VIDA

No detengas tus actividades por esta desagradable situación sino todo lo contrario, demuéstrale que puedes ser feliz con o sin su compañía. No hay nada que les guste más a los hombres que una mujer independiente por lo tanto no dejes que su comportamiento te detenga.

NO LO SIGAS

Este es un gran error, no frecuentes los lugares a los que iban juntos o que sabes que estará para encontrarlo, peor aún si lo haces a escondidas. Esta situación será desagradable para ambos.

Una publicación compartida de Amanda Goodin (@amandamgoodin) el 29 May, 2018 a las 12:28 PDT

EVITA PREGUNTAR A SUS AMIGOS SOBRE SU COMPORTAMIENTO

Recuerda que las relaciones de pareja son de dos, por lo tanto no involucres a nadie más en lo que esta pasando, esto solamente les corresponde a ustedes dos. Puede que después se moleste de que se hizo un escándalo por algo que él considera sin importancia.

Una publicación compartida de A L I N A A T Z L E R (@alinaatzler) el 29 May, 2018 a las 12:25 PDT

EVALÚA TU COMPORTAMIENTO

Cuando hay un problema por lo general solemos culpar a todos para evitar reconocer nuestra culpa. Puede que hayas sido demasiado aprensiva, estabas todo el tiempo mandando mensajes o acosando. Hay una posibilidad de que necesite su espacio y por eso no te habla. También será necesario que cambies algunas cosas en ti, esto por el bien de la relación.

HABLA DIRECTAMENTE SOBRE LO QUE PASA

Si quieres saber cómo están las cosas en realidad, lo que siente o el motivo de su indiferencia la mejor opción es que se lo preguntes de manera directa. Hablen de la situación, de las cosas que les gustan o disgustan de la convivencia. Solamente así podrán llegar a acuerdos que los beneficien a ambos.

Razones por las que tu novio te ignora

iStockphoto/Thinkstock

Tienes una relación divina con tu chico, se llevan muy bien, son cercanos, tienes planes, platican todo el tiempo pero, repentinamente lo notas distante y hasta diferente.

Obviamente esta es una situación que preocuparía hasta a la más segura de las mujeres; no contesta tus mensajes, no responde a tus muestras de cariño, se le ve serio, preocupado… ¿por qué tu novio te ignora?

El peor escenario de una pareja

No hay nada peor que experimentar incertidumbre dentro de una relación. ¿Por qué no me habla? ¿Estará enojado conmigo? ¿Me estará engañando? ¿Quiere terminar?

Y como estos mil pensamientos angustiosos pasan por nuestra mente, pues es muy fácil que ante la indiferencia de nuestra pareja pensemos lo peor. Sin embargo, que tu chico te ignore últimamente, puede deberse a otras razones.

Lo mejor es hablar

Antes de sacar conclusiones que seguramente serán negativas, habla con tu chico. A veces tanto ellos como nosotras nos encerramos en nuestro propio mundo sin darnos cuenta del daño que le hacemos a nuestra pareja y esto es inconsciente hasta que alguien nos hace ver la situación.

Así que si sientes que algo no está bien, lo mejor es decírselo con paciencia y tacto, algo como: “Mi amor, últimamente te he notado serio, ¿hay algo que te moleste?» Utiliza frases como esta en lugar de atacarle al instante, pues en lugar de abrirse puede que se sienta más molesto independientemente de lo que lo tenga preocupado.

¿Por qué tu pareja te ignora?

Está preocupado

iStockphoto/Thinkstock Los hombres no tienen la misma facilidad que nosotras para mostrar sus sentimientos, por lo tanto si hay algo que le preocupa o molesta seguramente se cerrarán en sí mismos mientras lo analizan. Puede ser por problemas en el trabajo, con amigos, su familia, etc.

No es aficionado a la tecnología

iStockphoto/Thinkstock Hay que reconocer que a las mujeres nos gusta hablar sea cual sea el medio, pero esto no se da tanto en los hombres. Muchas veces me he sentido ignorada por mi pareja porque tras mandarle un largo y empalagoso mensaje, él sólo me contesta con un “Gracias, yo también”. Sin embargo, al llegar él a casa su expresión cambia por completo ya en persona, así que aprendí a no darle importancia a los mensajes o llamadas telefónicas hasta esperar tenerlo de frente.

No tiene tiempo

iStockphoto/Thinkstock Aunque es una de las razones más obvias del por qué un hombre se muestra distante, es también una de las menos consideradas. A veces lo único que pasa es que nuestro novio o esposo se encuentra muy envuelto en su trabajo o simplemente está muy concentrado en lo que se encuentra haciendo.

Realmente está molesto

Fuse/Thinkstock Bueno, si ya le hemos dado vuelta a varias posibles causas y resulta que nuestro chico realmente está molesto con nosotras, esto tampoco quiere decir que sea el fin del mundo. Lo mejor es darle su tiempo y espacio o bien hablarlo.

Recuerda que los hombres y las mujeres tenemos maneras muy diferentes de expresarnos. Además, cada relación pasa por diferentes etapas de adaptación, incluso, las parejas más estables tienen sus altibajos, así que antes de pensar en el peor de los panoramas acércate a él y pregúntale qué es lo que está ocurriendo.

Si en algo puedes ayudar o simplemente necesitas darle espacio, siempre hazle saber que si son pareja es por algo y necesitas conocerlo y entenderlo. ¿Te ha pasado?

Nadie nos enseña cómo no ser un novio o una novia absolutamente HORRIBLE.

Llevan años explicándonos cómo se hacen los hijos; todo el mundo nos habla de las precauciones que debemos tomar en el sexo, pero nadie nos da la más mínima pista sobre la parte emocional. Tener pareja es difícil: es difícil hacerlo bien e incluso saber dónde están los límites.

Admitámoslo: Hollywood ha hecho mucho daño. Las relaciones en las series y películas son TAN ideales que cuando vivimos la nuestra no hacemos más que preguntarnos qué estamos haciendo mal.

Mucho hablar de sexo seguro, pero quién te enseña cómo no ser un novio o novia HORRIBLE, ¿eh?

¿Quién te enseña a arreglar los conflictos? ¿Cómo saber que están jugando contigo antes de que pisoteen tus sentimientos? NADIE (y lo necesitamos).

(Danny Feld)

Por eso hemos querido detallarte los seis comportamientos tóxicos que NI DE COÑA debes desarrollar en tu relación de pareja.

Recuerda que la persona que quieres no es de tu propiedad y, por tanto, no debes tratarlo (ni dejar que te trate) como tal. Se trata de encontrar un compañero de viaje con el que disfrutar, entenderse y apoyarse siempre que sea necesario, teniendo una relación sana y feliz. ¡Apunta bien estos DONT’S porque si caes en alguno de ellos, es que lo estás haciendo mal!

1. Recordarle que (un día) fue LO PEOR

Ok, te traicionó en el pasado y es algo que no puedes olvidar. Te la hizo bien gorda y lo pasaste fatal. Por eso, a la mínima que discutís, se lo sacas en cara para hacerle saber que es LO PEOR. ¡No! Debes superarlo y dejar el pasado donde está.

Si sigues con la otra persona es porque le perdonaste. ¡Olvida ya!

Si en su momento decidiste seguir adelante con esa persona fue con todas sus consecuencias, así que lo de pasarte el día removiendo aquello más feo de vuestra relación no puede traer nada bueno. O perdonas o lo dejas, pero las medias tintas no harán más que haceros daño. Además, puedes caer en la trampa de convertirte en peor persona que tu love si lo que haces es usar ESE fallo para justificar tus cagadas actuales. Move on!

2. Acabar llevándole siempre a tu terreno

No sabes cómo se lo monta pero tu pareja siempre acaba dirigiendo tus actos hacia aquello que ella quiere y que a ti, en realidad, no te apetece. ¡Eso no se puede permitir! Y evidentemente, tampoco se debe hacer.

Al final siempre acabas haciendo lo quiere el otro: ¡MAL!

Tener una comunicación abierta y sincera es esencial para que el amor perdure. De lo contrario, entraréis en un juego de manipulación psicológica que nada tiene que ver con querer a alguien. Si hay algo que realmente deseas, dilo sin miedo.

Y recuerda que la otra persona no está obligada a seguirte, pero si le dejas claro que te gustaría contar con su apoyo, seguro que llegáis a un buen entendimiento. #asíSÍ

3. Una relación siempre en peligro

Hay personas que creen que la mejor manera de conseguir cambios es amenazando a los demás. No, no nos referimos a que tu pareja vaya de matón por la vida sino a que, ante cualquier mal rollo, ponga en duda la solidez de la relación. Un mal gesto, una mala palabra o una reacción poco adecuada no tienen que significar el FIN absoluto de vuestro amor.

La amenaza continua, entre el amor eterno y el fin de la relación (Ivo Berg (Crazy-Ivory))

Hay gente que en vez de decir “oye, llevas unos días un poco a tu rollo”, prefiere lanzar un “no puedo estar con una persona que va a su bola”, sin más miramientos. Stop the drama! No es lógico ni necesario.

‘Stop the drama!’ Piensa antes de convertir tu relación en el peliculón que ven tus padres el sábado”

Piensa antes de hacer de tu relación el peliculón que ve tu madre el sábado por la tarde y relájate. Poder hablar de lo malo de tu relación y de vuestros puntos débiles no sólo os irá bien para mejorar sino que os unirá mucho más. ¡Esa es la clave!

4. Culpar al otro de tus sentimientos

Esto es muy habitual. Responsabilizar a tu pareja de tu mal día o de tus sentimientos rarunos ocurre con frecuencia, aunque no debería ser así. Vale que estás de bajón, que te apetece un poco de mimitos y que él o ella ha estado a ‘full’ con sus cosas y para colmo se va con los colegas. ¿Y quéeeeeeeeeee?

Revisa por qué te sientes mal antes de culpar al otro (Digital Vision)

Esa no es razón para que le des la vuelta a la tortilla y le montes un pollo diciéndole que lo suyo es puro egoísmo. Tal vez quien está siendo egoísta seas tú por querer que tu pareja cambie su vida porque tú estás tonti.

Di NO a las dependencias emocionales, ya somos mayorcitos para esas tonterías, ¿no crees? Todos debemos tener nuestro espacio y eso no es incompatible con tener una pareja. Llegad a acuerdos y verás que el entendimiento es mucho más fácil de lo que crees.

5. Creer que los celos son sinónimo de amor O.O

#celos #love #jealous #couple #fit #feeling #nike #f4f #girl #sexy #romantic #hurt #boy #beautiful #beach #aroundtheworld

Una foto publicada por ♡Enamorados totalmente♡ (@parejaenamorada) el 28 de Abr de 2016 a la(s) 7:45 PDT

Celos no es sinónimo de amor. Hay gente que así lo cree y por eso les va de pena en las relaciones. Hay quien cree que si su novio/a no se pone celoso es porque no les quiere ¿¿¿En serio???

Es triste, pero este pensamiento no hace más que reflejar una falta de autoestima muy grande. Por eso te aconsejamos que pases de darle la vuelta a esos mensajes, abrazos o palabras bonitas que tu [email protected] se dedique con otra persona.

Los celos solo reflejan una falta de autoestima enorme y no tienen nada que ver con el amor”

No entres en la psicosis de espiarle el móvil (¡PROHIBIDO!), de meterte en su mail (que además es un delito) o de aparecer por sorpresa cuando menos se lo espere. Confía en esa persona y ya verás qué bien vivirás. ¡Adiós a los celos desde YA!

No entres en una psicosis (Martin Dimitrov)

6. Regalitos para tapar problemas

Esto es muy típico de las relaciones largas, pero debes saber que NO es nada bueno. A la que hay un problema o conflicto, la solución viene con un regalo o con un viaje (o algo que os haga ilusión y que os distraiga de aquello que os ha hecho discutir). ¡Fail!

Se trata de una solución temporal por lo que el problema volverá a aparecer (eso es así). Lo mejor que podéis hacer es hablarlo con claridad, con calma y con respeto el uno hacia al otro.

Si hay voluntad de encontrar soluciones, éstas aparecerán fijo. El amor no es fácil, pero tampoco tan complicado como crees. ¡Con pequeños cambios todo puede ir a mejor!

Samira y Adrián, venga romper

Cuando mi pareja se enfada y no me habla ¿por qué lo hace?

Cuando mi pareja se enfada y no me habla, no sé cómo debo actuar. ¿Le pido perdón por algo de lo que quizá no soy responsable o mejor me espero a que se «desenfade» y reanudemos de nuevo la relación? Esta serie de cuestiones, por llamativas que nos parezcan, se las plantean a diario un gran número de personas (puede que incluso nosotros mismos). Porque dicha artimaña, basada en la ley del hielo, es un recurso tan común como desgastante.

«Si te enfadas, piensa siempre en las consecuencias», decía Confucio con gran acierto. Ahora bien, a este sabio consejo deberíamos añadirle otro pequeño detalle: «cuando te enfades, piensa en la imagen que das de ti».

Queda claro que todos tenemos pleno derecho a enfadarnos, pero hacerlo de la manera adecuada es un arte y dice mucho de la calidad humana, emocional y psicológica de cada persona.

Así, una de las situaciones más complejas es sin duda saber manejar las discrepancias a nivel de pareja. No podemos olvidar que en este contexto, cualquier diferencia, pequeña desavenencia y enfado, las emociones se magnifican y quedan a flor de piel.

De este modo, quienes no sean hábiles a la hora de comunicar, de gestionar ese universo interno para saber llegar a acuerdos y encauzar las pequeñas fricciones del día a día, derivará sin duda en situaciones muy complicadas en su relación.

«La razón trata de decidir lo que es justo. La cólera trata de que sea justo todo lo que ella ha decidido».

-Séneca-

Cuando mi pareja se enfada y no me habla: el silencio como forma de castigo

Muchos habremos escuchado alguna vez a un niño decir eso de «pues ahora me enfado y no respiro». Puede que este tipo de comentarios infantiles nos hagan cierta gracia, pero hay quien vistiendo ya ropa y vida de adulto, recurre a las mismas estrategias inmaduras. Es posible que alguien de nuestro entorno actúe de este modo, retirándonos la palabra tras una discusión, conteniendo la respiración o simplemente provocando escenas realmente incómodas.

No obstante, esa incompetencia a la hora de gestionar las diferencias es más problemática cuando hablamos de vínculos afectivos. Porque si mi pareja se enfada y no me habla no solo sufro; además, acabo sometiéndome a un tipo de manipulación emocional muy sibilina.

Es más, lo más complicado de este tipo situaciones es que no suelen pasar solo una vez. Las personas que mantienen relaciones con perfiles que usan el silencio como castigo saben que este es un recurso muy habitual. Ahora bien, pero… ¿por qué lo hacen?

La ley del hielo y el cerebro que actúa con ira

Hay muchos tipos de abuso psicológico. El ser humano está doctorado en esta especialidad y lo aplica de muy diversas maneras, algunas de forma más burdas y otras un poco más sofisticadas.

Así, cuando mi pareja se enfada y no me habla, está haciendo uso de un tipo de habilidad que requiere de tres dimensiones muy concretas: ira dirigida, ego y propósito.

Así, quien aplica la ley del hielo sabe bien lo que hace y lo que quiere. Hace uso del silencio para desgastar al otro, para proyectar sobre la pareja el peso de la culpabilidad y entonces lograr su sometimiento.

También espera, claro está, que tarde o temprano la otra parte se acerque pidiendo perdón. El silencio es, por encima de todo, un sofisticado recurso arbitrado por la ira: tú me has ofendido y ahora va a recibir tu castigo.

Por otro lado, hay un detalle importante que vale la pena considerar. Cuando nos enfadamos, los lóbulos prefrontales, relacionados con el juicio y la reflexión se apagan.

Es entonces cuando el cerebro queda secuestrado por completo por la amígdala, disparándose esas emociones límite que nos hacen actuar de la manera menos acertada. Así, hay quien ejerce un mayor autocontrol sobre las mismas y no llega a estos límites, pero en cambio otros, se dejan llevar por completo por la ira y la rabia.

Las personas que se enfadan y dejan de hablarnos, rasgos que los caracterizan

Si mi pareja se enfada y no me habla, sé que está demostrando un comportamiento claramente infantil. No obstante, su reacción me daña, me vulnera y me desespera, porque una relación debe estar hecha de diálogos y no de muros.

También de mentalidades maduras que sean capaces de respetar las diferencias, de llegar a consensos aplicando la reciprocidad y el entendimiento.

Así, quien opta por el silencio y el «ahora te ignoro y no te hablo» se define básicamente por una serie de dimensiones:

  • Inmadurez emocional y escasas solvencia para manejar las discusiones y discrepancias.
  • Baja resistencia a la frustración.
  • Deseo expreso de manipular al otro, de ser el centro de atención para lograr que el otro claudique y así, asumir mayor poder.
  • Nula habilidad para resolver problemas y para hacer uso de una adecuada comunicación.

Ahora bien, más allá de estas características hay un hecho innegable que debemos asumir: hacer uso del silencio, de la indiferencia más dura cuando hay un problema o una discrepancia es una forma de abuso. Si te devalúa, si te hace el vacío cuando opinas diferente y te retira la palabra durante días, te está anulando como persona valiéndose del lazo emocional.

Nadie merece una relación de este calibre, ahí donde lejos de conjugarse el respeto, se acentúa una sola realidad: el sufrimiento.

Por Valeria Sabater

Hay personas que están permanentemente enfadadas, es como si el enfado fuera su estado natural. Y no dudan ni un segundo en descargar ese enfado sobre todos aquellos que encuentran en su camino. Estas personas se comportan como verdaderos camiones de basura, no quieren reconocer la carga que llevan a cuestas pero están dispuestas a colocarla encima del primero que pasa.

En otras ocasiones, somos nosotros quienes experimentamos fases de enfado crónico. A veces incluso podemos pasar días enteros enfadados sin ser plenamente conscientes de ello. Nos sentimos irritados y explotamos ante el menor estímulo, reaccionando de manera exagerada ante situaciones que en otras circunstancias, no nos habrían molestado tanto. En esos casos, nos resulta difícil controlar nuestro comportamiento y las emociones negativas están a flor de piel.

¿Qué es el enfado crónico?

Ante todo, es importante aclarar que en algunos casos, es perfectamente comprensible que reaccionemos con enfado. De hecho, tener pequeñas explosiones incluso puede tener un poder catártico ya que nos permiten liberar la tensión acumulada y continuar adelante. Obviamente, debemos intentar que esas explosiones de mal humor no dañen a otras personas y que no nos lleven a hacer o decir cosas de las que después podemos arrepentirnos.

Sin embargo, el enfado crónico no es una simple frustración pasajera, es un estado mucho más complejo.

La persona que experimenta un enfado crónico casi siempre está de mal humor, ese estado se extiende durante semanas, meses o incluso años. De hecho, todos conocemos a personas que podríamos calificar como “gruñones perennes”, enfadados eternos que casi nunca sonríen y a los que todo les molesta.

Estas personas han hecho del enfado una manera habitual de afrontar la vida, lo han convertido en una estrategia de afrontamiento. Por eso, todo les produce fastidio, incluso las situaciones más triviales, pierden el control fácilmente y se vuelven difíciles de tratar.

Lo curioso es que su enfado normalmente no está dirigido contra una persona, situación o hecho sino contra el mundo y la vida en sentido general. Y es que estas personas experimentan una sensación de fastidio y hastío permanente. Desarrollan una actitud intolerante y son híper críticos para con los demás o recurren a la descalificación.

Por supuesto, el enfado crónico también tiene profundas implicaciones para la salud ya que puede provocar desde hipertensión hasta dolor de cabeza emocional o agravar enfermedades ya existentes. En el plano psicológico, se ha relacionado con la depresión ya que ese enfado termina provocando una tristeza profunda que, a la larga, se convierte en desesperanza. La persona que está permanentemente enfadada, pone en su balanza emocional más sentimientos negativos que positivos, por lo que no es extraño que el desencanto y la depresión sienten casa.

Obviamente, el enfado crónico también provoca problemas en las relaciones interpersonales. Las personas que están continuamente enfadadas son difíciles de tratar por lo que a menudo vulneran los derechos de los demás reaccionando con violencia. Las discusiones son pan cotidiano por lo que quienes están a su alrededor poco a poco comienzan a evitar el contacto y le dejan solo.

¿Qué subyace en la base del enfado crónico?

La ira no es más que un intento de reducir la tensión que percibimos ante una situación que nos resulta difícil de manejar. Al redefinir la situación, logramos poner en práctica una solución más sencilla: el enfado. Por ejemplo, si una persona bromea sobre un error que hemos cometido, podemos reaccionar de diferentes maneras. Las personas seguras de sí incluso pueden llegar a reírse del error, pero una persona insegura no sabrá cómo manejar la situación y es probable que termine enfadándose. Como esa persona es incapaz de ser ingeniosa y reírse de sí misma, lleva la conversación a otro plano e intenta inspirar miedo, ya que percibe la broma como un ataque a su “yo”.

Por tanto, el enfado cambia la naturaleza de la situación que lo desencadenó. Sin embargo, lo curioso es que aunque el enfado se manifiesta como una reacción ante determinadas situaciones del medio, en realidad su base se esconde en nuestro interior. El enfado crónico no es una mera reacción sino que es la expresión de un problema interior.

Por supuesto, cada persona es un mundo y resulta difícil hallar una sola causa pero en la base del enfado crónico suele haber una profunda insatisfacción. En realidad, esa persona no está enfadada con el mundo, sino consigo misma. Esa persona se ha convertido, sin darse cuenta, en su peor enemigo.

Las causas del enfado crónico

  1. No logras aceptarte. Todos tenemos una imagen ideal de cómo debemos ser. Sin embargo, a menudo nos exigimos demasiado y no logramos ajustarnos a nuestros parámetros. Cuando nos juzgamos de forma demasiado severa, se genera dentro de nosotros un profundo sentimiento de insatisfacción. Entonces pensamos que no somos lo suficientemente buenos y comenzamos a atormentarnos. De esta forma, aunque proyectamos el enfado hacia el exterior, en realidad estamos enfadados con nosotros mismos.
  2. Tienes un asunto pendiente que genera culpa. Los errores son unas de las principales causas del enfado crónico. Cuando nos hemos equivocado pero no lo aceptamos, porque ese error va en contra de la imagen idealizada que tenemos de nuestro “yo”, nos enfadamos. Hasta que no aceptemos esa equivocación, hasta que no hagamos las paces con nuestro pasado, no podremos seguir adelante y seguiremos arrastrando ese enfado.
  3. Te sientes insatisfecho con la realidad. Cuando tenemos expectativas demasiado elevadas y estas no se corresponden con la realidad, comenzamos a sentirnos mal. Sin embargo, en muchos casos, en vez de adecuar nuestras expectativas, queremos que el mundo cambie para satisfacerlas. Como no es posible, poco a poco se va generando una sensación de frustración que nos lleva a estar enfadados con el mundo.
  4. Te sientes inseguro y vulnerable. A menudo, el enfado no es la emoción primaria sino que es una respuesta a emociones como el dolor, el miedo, la culpa o la tristeza. Sin embargo, estas emociones primarias nos convierten en personas vulnerables y eso nos asusta. Por eso, desarrollamos otra emoción para encubrirlas, como el enfado. Por tanto, en algunos casos el enfado es una reacción defensiva que esconde en su base un miedo a la vulnerabilidad.
  5. Quieres autosabotearte. En algunos casos, el enfado es una herramienta que usa nuestro inconsciente para indicarnos que hay algo que nos molesta. Cuando llevamos semanas o incluso meses enfadados, sabotear nuestras relaciones interpersonales y nuestra propia vida emocional es una forma para llamar la atención sobre la necesidad de un cambio. Este tipo de respuesta normalmente surge cuando nos obligamos a llevar una vida que no nos satisface.

¿Cómo superar ese enfado?

El enfado es como un fuego interno, arde continuamente y si no lo apagamos, terminará consumiendo todo lo que encuentre a su paso. Sin embargo, el primer paso consiste en descubrir cuál es su causa. ¿De dónde proviene ese enfado permanente?

Considera que cuando te enfadas porque el vecino ha puesto la música demasiado alta, porque alguien ha aparcado utilizando dos puestos cuando necesitaba solo uno o porque tu compañero de trabajo se ha equivocado en el informe, en realidad esa no es más que la gota que ha colmado el vaso.

Cuando hemos alcanzado un estado de paz interior, los pequeños problemas cotidianos no son capaces de irritarnos. Sin embargo, cuando ya estamos enfadados, esos pequeños problemas pueden desencadenar una tormenta emocional.

Por tanto, para combatir el enfado crónico, es necesario bucear dentro de nosotros mismos, en la búsqueda de respuestas.

Imagen extraída de

¿Qué es la compatía? ¿Cuál es la finalidad de la compatía?

Tal y como he dicho en la introducción a este artículo, la compatía es una palabra acuñada por Al Siebert que vendría a ser el resultado de unir estas dos palabras: compasión y empatía.

Al Siebert decidió crear este término para dar respuesta a situaciones en las que como persona requieres de una fortaleza emocional significativa y una inteligencia emocional considerable para escuchar y comprender a las personas que están enojadas o molestas contigo.

Por tanto, la compatía tiene como finalidad poder resolver aquellos conflictos que te suceden con personas que están enfadadas contigo por alguna razón. La compatía puede serte de gran utilidad porque, proyectándola hacia esas personas que están enojadas contigo, serás capaz de comprenderlas mejor, tendrás mayor capacidad de resolución y sabrás qué decir y cómo decirlo para que la situación de enojo pueda revertirse en una situación de calma y diálogo.

¿Qué expresiones debes evitar cuando una persona está enojada o enfadada contigo?

Sé que lo que voy a decirte ahora puede resultarte algo extraño, pero estoy completamente convecido de ello. Cuando tengas ante ti a una persona muy enojada por algún motivo, evita iniciar la conversación con las expresiones:

  • Tranquilo
  • Cálmate
  • Ponte tranquilo
  • No te pongas nervioso
  • Relájate

En mi opinión no soy partidario de iniciar un tipo de conversación con estas expresiones por una razón muy sencilla: cuando dices estas expresiones nunca estás creando opciones. Ahora quiero que te pongas en el lado de la persona enfadada y quiero que te hagas la siguiente pregunta: ¿Cuántas veces estando enojado te has calmado oyendo decir al otro que te pongas tranquilo? A mí no me ha pasado nunca.

Si le decimos a alguien que se calme, lo que pasa es que en muchas ocasiones se pone más nervioso. Y se pone más nervioso porque la respuesta que le damos no es empática, porque carece de compasión, porque es incapaz de generar opciones y mucho menos soluciones. Es más, en algunas ocasiones puede empeorar el estado de ánimo de la persona enojada.

Es por ello que, en lugar de pedirle a la persona enojada que se calme, lo que debes hacer es practicar la compasión y la empatía a la vez mediante lo que Al Siebert denomina la compatía. ¿Cómo? Déjame que te dé algunas pautas de cómo debes hacerlo.

9 Consejos para resolver conflictos con personas enojadas mediante la compatía.

Cuando tengas delante de ti a una persona muy molesta o enfadada contigo puedes llevar a cabo estos sencillos pasos que promueven la compatía hacia el otro:

1. Empieza preguntando a la persona enojada qué les molesta. Fíjate que, si le preguntas a la persona enojada qué le molesta, lo que estás haciendo es generar opciones en lugar de pedirle que se calme.

2. Escucha atentamente lo que te dice la persona enojada. Es muy importante que en el momento en el que la persona te cuenta lo que le pasa, escuches atentamente a dicha persona. Deja de hacer lo que estabas haciendo, mírale a la cara y mientras te está hablando asiente con la cabeza en señal de demostración de que lo que te está contando te importa.

3. Clarifica la respuesta de la persona enojada con una o dos preguntas. Una vez te haya contado el porqué de su enojo contigo es muy importante que formules a la persona enojada una o dos preguntas que ayuden a aclarar al máximo lo que te ha contado. Es importante que esas preguntas sean lo más concisas posible, y no olvides que deben ser preguntas abiertas para generar más opciones a la persona enojada.

4. Repite lo más fielmente posible lo que te diga la persona ofendida. Es muy importante que la persona ofendida hable y luego escuche por boca tuya aquello que te ha contado. A la persona enojada le ayuda muchísimo escucharse a sí misma por boca de otra persona, porque la percepción de lo que dices y lo que escuchas sobre lo que dices puede ayudar a clarificar y ordenar el pensamiento de la persona.

5. Concede mucho valor al sentimiento que tiene contigo la persona enojada. Es muy importante que expreses comprensión por lo que te ha contado. Pero, cuidado. En este momento no debes ser simpático, sino empático. Esta diferencia en este momento del conflicto determinará muy probablemente su resolución. Si quieres saber cómo diferenciar entre simpatía y empatía, aquí te dejo un enlace que te enseña la diferencia.

6. Agradece a la persona enojada que haya tenido la valentía de decirte lo que te tenía que decirte a ti en lugar de hacerlo con otros y a tu espalda. Una persona enojada nunca espera que en la conversación para la resolución del conflicito la otra persona le dé algún tipo de agradecimiento. Es un arma tremendamente efectiva y que ayuda a la persona enojada a ir cambiando su visión y estado de ánimo acerca del conflicto. Si quieres saber cuál es la mejor manera de dar las gracias a una persona aquí te dejo un enlace donde te lo enseño.

7. Añade alguna observación que dé riqueza a los argumentos de la persona enojada. Ahora es cuando llega el momento de generar opciones que acerquen posiciones entre tú y la persona enojada.

8. Pregunta a la persona enojada qué es lo que quiere. Esto le permitirá a esa persona verbalizar un objetivo concreto que al decirlo de palabra también será compartido contigo. Es muy difícil que un conflicto se resuelva sin saber cómo se quiere resolver y sin que uno de los dos lo sepa. Compartiendo un objetivo común daréis el primer paso para una posible solución al conflicto que ha causado el enojo.

9. Tranforma el objetivo, es decir, transforma lo que quiere o lo que pide la persona enojada contigo en posibles soluciones. Esta es la última fase. Una fase en la que la unidireccionalidad de la perona enojada contigo se tranforma en diálogo. Un diálogo que ambas partes deben entender que es la única manera de llegar a posibles soluciones. Es muy importante hacerle ver a la persona enojada que no estáis discutiendo en paralelo, sino que estáis discutiendo posibles soluciones a través del diálogo y de forma bidireccional.

¿Qué efecto tiene la compatía en las personas?

No hay nada más efectivo cuando te enfrentas a una persona enojada que dicha persona perciba que la estás escuchando. En muchas ocasiones en lugar de escuchar se tiende a mirar para el otro lado o pensar en una réplica contundente. Si no escuchas o piensas en cómo defenderte del enojo, difícilmente conseguirás crear opciones frente a la persona enojada.

Soy consciente de que mostrar compatía frente a una persona enojada no es fácil, pero es un indicador realmente valioso de tu capacidad de resistencia frente a las adversidades, de tu nivel de resiliencia frente a un conflicto.

Ten por seguro que, si demuestras la compatía frente a una persona enojada, dicha persona no tardará mucho en darse cuenta de su comportamiento y te pedirá perdón por haberse enojado contigo. De lo que se trata de aprender a ponerte en el lugar de la persona enojada cuando está enojada para establecer opciones y buscar soluciones a través del diálogo.

Además, si sigues estos pasos, lo que harás también es enseñarle el camino a la persona enojada de cómo debe afrontar dicha persona el enojo de otra persona.

Simpatía, empatía, compasión y compatía. A modo de conclusión.

Es común cuando te enfrentas a un conflicto intentar ser simpático. Pero la simpatía no te ayudará a generar opciones ni a solucionar dichos conflictos, porque siendo simpático cierras la puerta a soluciones conjuntas, cierras la puerta al diálogo y a la discusión que busca opciones.

En lugar de ser simpático, debes tratar de ser empático y fomentar la compatía hacia el otro, es decir, comprender cómo el otro ve la realidad que le rodea.

Siendo empático lograrás comprender lo que siente el otro y siempre separando su estado emocional del tuyo. Aun así, la empatía no está destinada principalmente a crear opciones, sino a la escucha activa o empática. Es por ello que la compatía te permite ser empático, pero a la vez generar opciones para resolver un conflicto. En resumen, la empatía sirve para escuchar, mientras que la compatía es la empatía destinada a la actuación y a la resolución de conflictos.

Quisiera acabar con la siguiente reflexión: nunca podrás evitar que las personas se enojen contigo sin entrar a valorar si tienen o no tienen razón. Si ves el enojo de una persona como un ataque en lugar de una oportunidad, difícilmente serás capaz de escuchar a la persona enojada y, sin escucharla, difícilmente sabrás por qué está enojada. Por tanto, en lugar de defenderte de dicha persona, escúchala atentamente y genera opciones que permitan la resolución del conflicto.

Fuente del artículo: La resiliencia: Construir en la adversidad, de Al Siebert.

Gracias por ayudarme con sus consejos. Dios bendiga esta hermosa página donde muchas mujeres encontramos ayuda para nuestras aflicciones. Yo ya he aconsejado aquí mismo y, pues… ahora me toca a mí. Necesito salir de este problema rápido. ¡Ya no aguanto! Me dan ganas de largarme lejos, aunque yo sé que lastimaría a mi familia, sobre todo a mis hijos que son adolescentes.

Me casé con Fernando a los 30 y el tenía 32. De eso, ya hace 17 años. Tenemos una niña y un varoncito, de 16 y 14 respectivamente.

Yo trabajo en una dependencia federal en México. Soy abogada de profesión, pero aquí en mi trabajo termino haciendo de todo. Mi marido es contador y trabaja para una empresa de medicinas.
Hemos llevado una vida relativamente feliz. Hemos tenido tensiones en el pasado por problemas financieros, desacuerdos en cómo corregir a los hijos y otros problemas típicos de otras parejas, creo yo.

Nuestra vida íntima, pues siempre ha estado más o menos. No creo que él sea totalmente feliz conmigo como mujer, y en el fondo, para que les miento, yo tampoco estoy del todo satisfecha. Siempre me queda esa sensación de que me hace falta algo, y a él también, pienso yo. Aun así, hemos vivido, digamos a un 90 % de nuestro potencial como pareja y familia, en felicidad y estabilidad.

Pero, de repente, de un año para acá, nuestra relación se ha venido a pique. ¿Por qué? No sé. El me culpa a mí de todo cuando hemos hablado del asunto, aunque nunca hemos tenido una conversación seria en la que él no termine gritándome y aventándome cualquier cosa que encuentra en el camino.

Me echa en cara que yo me vista bien para ir al trabajo. Me echa en cara que yo me mantenga delgada y en forma. Me echa en cara que yo siempre le sonrió a todos los hombres (¿Y qué quería, què les lloré?).
Me recrimina que nunca soy cariñosa con él. Según yo, sí lo soy. Mis hijos me dicen que lo soy. No sé por qué me dice él eso.

¿Y yo que le contesto al…? Pues, también, no me quedo callada. Mi marido es muy dejado, mi esposo es un tonto. Tiene tantas cosas a su favor en su vida, y hasta en su familia, y siempre termina decidiendo por lo más bajo, lo más pobre y lo más miserable. En su manera de arreglarse, en su manera de comprarles ropa a los niños y a mí. Odio que él me compre “regalos”. Siempre me trae utensilios de cocina y lo único que me ha comprado de prenda de vestir fue un delantal para cocinar.

Hace un mes él se presentó de repente en mi trabajo sin avisar, y por casualidad, me encontró encerrada en una oficina con el…

DEJE SU CONSEJO, EN LA PÁGINA SIGUIENTE

CARTAS SIMILARES A ESTA:

Enamorada de un hombre que no es mi marido.

Regresa a mi vida un amante del pasado

Mi esposa me deja porque es una mujer moderna

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *