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Mi relacion no funciona

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Nos cuesta aceptar que nuestra pareja ya no nos proporciona el mismo nivel de felicidad del principio. Y, aunque a veces, solo es una crisis, en otros momentos se pueden estar dando señales más que evidentes que indiquen que la relación ya no va a ninguna parte.

Todas las relaciones pasan por una serie de fases hasta su consolidación. Esta evolución no es lineal ni estable, por lo que es normal confundir ciertos signos. Pero debemos también saber identificar cuándo no es una etapa sino una evidente ruptura.

Etapas de la relación

Las relaciones interpersonales son objeto de estudio de la Psicología. Uno de los psicólogos más famosos dedicados a este estudio es George Levinger, célebre por su teoría sobre las 5 etapas de una relación de pareja.

En base a esta teoría, podemos encontrar varias fases por las que atraviesan todas las personas en sus relaciones:

1. Familiarización: comienzo de la relación donde la unión se basa en la atracción física y las similitudes psicológicas.

2. Desarrollo: aumenta la dependencia y se pasa más tiempo juntos.

3. Continuación: compromiso a largo plazo y unión firme de la pareja. Es la consolidación en sí, basada en otros valores, como la confianza.

4. Deterioro: esta fase, que no siempre se produce, se caracteriza por la falta de satisfacción.

5. Finalización: desaparece la confianza, la intimidad y el cariño, y no siempre implica ruptura. A veces es un matrimonio que se mantiene por los hijos o simplemente se extingue a la muerte de uno de los miembros.

Identifica el fin

Las señales no siempre son evidentes, y esto obedece a que sea algo unilateral, donde solo una de las personas no quiere continuar con la relación, o que pensemos que simplemente está evolucionando la pareja a una etapa menos íntima.

Las señales se pueden identificar si sabemos cómo y dónde mirar, basándonos en la relación cotidiana y en los momentos de intimidad.

1. Falta de confianza.

Se caracteriza por la ausencia de momentos y secretos que se comparten. No siempre es debido a que se haya perdido la confianza, sino que se priva al otro como castigo inconsciente de información importante y cotidiana.

2. Interés inexistente o solo por uno de los dos.

No aparecen llamadas de teléfono ni mensajes, y son pocos los planes que se proponen. Es muy evidente cuando uno de los dos es el único que presta atención al otro y hay un desequilibrio marcado. Pero también puede ocurrir por parte de los dos y se debe hacer autocrítica para identificarlo.

3. Poco tiempo en pareja.

Se priorizan las relaciones sociales, con amigos o familiares. Se pasa menos tiempo en pareja y de hacerlo, siempre hay una tercera persona. Aparece aburrimiento, desinterés y apatía en los momentos comunes.

4. Relaciones sexuales inexistentes.

Las relaciones sexuales tienen un notable incremento en las primeras fases de una relación. Normalmente disminuyen a medida que pasan los meses o los años, incluso con periodos de abstinencia. Pero puede ser una señal que demuestre la falta de interés que la pareja ha empezado a generarte.

5. Diferencias sin solución.

Pueden ser debidos a problemas con los hijos o con las metas comunes, pero siempre se procura llegar a un punto intermedio. Cuando las diferencias son irreconciliables, es un claro síntoma de desinterés por el bienestar del otro y de la pareja.

6. Ausencia de metas.

Desde aspectos más básico, como las vacaciones y los viajes, hasta temas más importantes como el tener hijos o comprar una casa. Sin metas comunes nos podemos ver inundados por la apatía y la pareja puede romperse.

7. Toxicidad.

El desinterés se convierte en control sobre el otro. Se vigila su ocio, su trabajo, sus relaciones y, peligrosamente, también su teléfono móvil. Desequilibra la pareja por completo y puede crear baja autoestima y dependencia emocional.

Es fundamental detectar los primeros síntomas cuando aún tienen solución. Sino siempre, mediante, el diálogo y la empatía, se puede reformular la situación y terminar, si fuera necesario, con la relación para poder evolucionar y tener una mayor bienestar futuro.

* Ángel Rull, psicólogo.

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Cómo saber si una relación va mal

Aunque parezca algo evidente, cuando estamos dentro de una relación no siempre sabemos reconocer si esta funciona o, por el contrario, está yendo a pique. Es probable que confundas una mala racha o una crisis de pareja con la crónica de vuestro inminente final. Por este motivo, no siempre resulta sencillo saber si una relación va mal.

Si en las últimas semanas sientes que con tu pareja ha aparecido un abismo de distancia, te recomendamos que evalúes el estado verdadero de vuestra relación. Para ello, aquí te mostraremos los signos más evidentes que son claros indicadores de que vuestra relación no está yendo bien y, así, podrás tomar cartas en el asunto para decidir, o bien romper del todo, o volverlo a intentar con nueva energía y fuerza.

Falta ilusión en la pareja

Uno de los signos más claros de que una relación no funciona es que no tengas apenas ilusión a la hora de hacer planes con él o ella. Está claro que el entusiasmo y la «locura» del principio no aparecerá cuando la pareja lleva ya 4 años pero sí que, igualmente, sigue apareciendo un poco de ilusión y ganas a la hora de hacer planes con tu pareja. Por tanto, te recomendamos que practiques un ejercicio 100% sincero y te preguntes si, realmente, te apetece y te hace ilusión hacer cosas con tu pareja: ir de escapada, salir a cenar, etcétera.

No tienes paciencia con tu pareja

También es muy típico que, cuando una relación está en baja forma, cualquier tontería o pequeño fallo de la pareja nos ponga realmente nerviosos. Puede ser que tu pareja sea despistada y que, ahora, ese defecto sea para ti una auténtica montaña. Esta falta de paciencia viene dada porque, realmente, estáis asqueados el uno del otro y, a la mínima oportunidad, saltáis y entráis en guerra.

Abundan los silencios incómodos en vuestras citas

Si cuando salís a cenar o dar un paseo no tenéis de qué hablar, es que vuestra relación está pasando por un momento bastante complicado. Normalmente, la pareja es la persona con la que más confianza tienes y, por ello, aunque haya algún tipo de silencio este no se vuelve incómodo sino que se vuelve «familiar». Y es que, al igual que no te pones incómodo cuando hay silencio entre tu familia, tampoco te deberías poner incómodo cuando lo hay en la pareja. Si esto ocurre, es porque realmente hay muchas cosas que resolver y existe una grave falta de comunicación entre vosotros.

Discutís mucho

Debido a la falta de comunicación, al hartazgo que sentís el uno del otro y a la distancia que os estará separando, es muy normal que terminéis discutiendo por tonterías. Uno de los signos más claros que te ayudará a saber si una relación va mal es si os pasáis la mayor parte del tiempo entre gritos y malas caras. A veces puede ser que, incluso, el aburrimiento haga que una relación empiece a flaquear y que afloren las discusiones. Sea como sea, antes de continuar por este camino tan tóxico, lo mejor es que te sientes con tu pareja para entender cuál es el origen de vuestros enfados.

Existe una falta de interés

Cuando una relación empieza a ir mal, es normal que los dos miembros de la pareja comiencen a estar más distanciados emocionalmente. Esto hace que, poco a poco, el interés que antes sentían por la vida y la pasión del otro vaya en detrimento. Y esto termina repercutiendo en vuestras conversaciones que, poco a poco, van volviéndose más insulsas y que ocupéis más el tiempo hablando de los demás que de vosotros mismos.

Falta de apetito sexual

Evidentemente, otro de los planos de la pareja donde más se siente esta situación emocional es en la cama. Cuando todo va bien entre vosotros es normal que el sexo sea fluido y funcione con normalidad. Pero, en cuanto las cosas empiezan a flaquear, la situación en la cama se convierte muy fría y distante. Si últimamente no hacéis el amor o, si lo hacéis, pero de una forma mecánica y sin conexión alguna, es porque hay algo que no está funcionando bien.

Piensas que estarías mejor solo/a

Y, por último, otro signo que indica que una relación va mal es cuando fantaseas con la posibilidad de estar solo. Si te sientes atraído por la opción de estar soltero y no tener ninguna atadura es porque, en el fondo, tu pareja te está aportando una emoción negativa en lugar de positiva. Ves tu relación como un «compromiso» u obligación, una carga que quieres quitarte de la espalda para poder respirar y vivir tranquilamente.

Indicadores para saber si mi relación de pareja no funciona

Cuando una relación de pareja no va bien, todos somos capaces de intuirlo. Sin embargo, muchas veces no queremos verlo, nos cuesta admitir que las cosas no discurren por buen camino y que sólo obtenemos infelicidad. ¿Quieres descubrir si tu pareja no funciona?

Problemas en una relación de pareja

1. Falta de comunicación

Es quizá lo más importante. Necesitamos el apoyo de nuestra pareja, ser comprendidos y atendidos. Sin embargo, nuestras palabras no son escuchadas, no nos miramos a los ojos y somos incapaces de establecer un diálogo abierto y constructivo.

Y si lo hacemos, sólo conseguimos caer en disputas y discusiones. Estas situaciones son las que más suelen distanciar a las parejas puesto que ya no existe esa complicidad de antaño. Las emociones o bien se han enfriado o hay demasiado resentimiento como para que se produzca un diálogo sincero.

Ten en cuenta que en ocasiones, la falta de comunicación se debe también a períodos de mucho estrés. El trabajo, por ejemplo, puede hacer que dispongamos de poco tiempo para dedicarle a la pareja, de ahí que el diálogo sea más complejo.

2. Falta de ilusión

Puede que llegue un momento en que ya no notemos la ilusión de antes a la hora de hacer cosas juntos: salir a cenar, una escapada de fin de semana…

Es posible que percibas cierta monotonía en casa o que ya no os miráis con la misma intensidad que antes.

A veces la magia se pierde y no se sabe muy bien por qué. Debemos estar atentas por ejemplo al hecho de ver cómo reacciona nuestra pareja en el momento en que le proponemos cosas. Cosas para el futuro, lo que deseas para ambos.

Si su reacción es fría y no parece poner excesivo interés en esas metas de las que le hablamos, deberemos preguntarnos qué ocurre. Tal vez algo haya cambiado y no hay indicador más importante que perder la ilusión.

3. Más lágrimas que alegrías

Son muchas las ocasiones en las que lo pasamos mal. El amor a veces tiene sus complicaciones y las relaciones de pareja exigen esfuerzo y sacrificio. Pero ve con cuidado, si llega un instante en que solamente recibes razones para sentirte triste y apenas alegrías, poco a poco tu salud emocional ser irá rompiendo.

Hay parejas que se aman mucho y sin embargo son incapaces de hacerse felices el uno al otro. Ambas personas deben esforzarse para lograr que la pareja funcione: si tú te esfuerzas, seguramente te sentirás mal.

4. Aparición de la desconfianza

Otroarma de doble filo que rompe el equilibrio de la pareja es la desconfianza. Si llega un momento en que sientes que no puedes confiar tus emociones a tu pareja, hay algo que no va bien.

Nuestra pareja no es solamente esa persona con la que compartir cama o mesa para comer, es una persona con la cual construir una vida y una familia. Si perdemos su confianza, lo perdemos todo.

5. No somos la prioridad

Ser pareja exige que los dos miembros sean la prioridad en la vida del otro. Que sus preocupaciones sean mis preocupaciones, que su bienestar sea importante para mí. Si llega un día en que notamos que ya no somos la prioridad en la vida de nuestra pareja, entonces aparecerá el sufrimiento y la decepción.

En nuestra relación de pareja tambiénes importante nuestro trabajo, nuestro espacio personal y nuestras aficiones; sin embargo la persona que amamos es siempre nuestra prioridad y aquello que más nos preocupa.

Si llega un momento en que anteponemos a otras personas o nuestro trabajo, entonces aparecerán problemas.

Recuerda que cada vez que identifiques una señal de que tu relación de pareja no funciona, habla con tu pareja.

En ocasiones son factores externos que hay que saber resolver y afrontar. Problemas laborales, económicos o personales pueden dañar nuestra estabilidad, pero con confianza, amor y comunicación podremos superarlo.

De ahí que predecir cuándo una relación no funciona o ha terminado y aconsejar cuando hay que separarse es muy difícil, ya que cada pareja es un mundo y no hay soluciones generales para todos. «Nosotros recomendamos a las parejas comenzar una terapia, que ahí se van a dar cuenta de si quieren seguir juntos y comenzar a construir una nueva forma de relacionarse (se combinan sesiones individuales y de pareja y a medida que se van transformando ellos también se va transformando su forma de relacionarse), o si la mejor decisión es separarse y continuar trabajando cada uno en su crecimiento personal», indica Virginia Valdominos.

La psicóloga leonesa Raquel Fernández concluye: si ves que falla la comunicación, que no hay acuerdos para solucionar los problemas cotidianos, que no existe un proyecto de vida común , y además de todo esto, hay insatisfacción día tras día, muy probablemente “estés mejor solo/a que mal acompañado/a”. Ahora bien, si prefieres seguir acompañada/o plantéate aprender:

  • Habilidades de comunicación y de resolución de conflictos
  • Utilizar tu inteligencia emocional

Señales que indican que tu relación no funciona

Las relaciones de pareja suelen ser uno de los vínculos sociales más complejos. Se parte de la idea de que, para que surja y se consolide una relación amorosa debe haber una conjunción de conductas de parte de los dos involucrados. De no cumplirse con ciertos «requisitos», pueden aparecer señales que indican que tu relación no funciona.

Una buena relación demanda que ambos integrantes de la pareja demuestren una buena comunicación, confianza, empatía y compatibilidad sexual, entre muchos aspectos más. Por el contrario, si sientes constantemente que algo no está bien en tu matrimonio o noviazgo, es bueno que revises estas señales que indican que tu relación no funciona.

Desde la adolescencia y gracias a la literatura y el cine, se ha inculcado tanto en hombres como en mujeres la idea romántica de que el amor todo lo debe soportar; se ha transmitido desde siempre que, ante las adversidades o incluso hasta luego de una infidelidad, se debe perdonar y continuar el vínculo a toda costa.

No obstante, para salvar cualquier tipo de relación,la comunicación asertiva y hasta una buena terapia podrán ayudar a reconducir nuevamente el nexo afectivo por el buen carril.

El tema de las relaciones de pareja ha sido ampliamente analizado por los psicoanalistas. Tomando en cuenta las consideraciones más destacadas, presentamos una lista con las señales más ineludibles de que tu relación de pareja no transita por buen camino.

1. Tu pareja mantiene distancia física

Una de las señales más inequívocas para determinar si tu pareja está distante o no te quiere es observar su lenguaje corporal. Las posturas que tomamos y la cercanía o no que tenemos hacia otra persona devela lo que está en nuestra mente y en nuestro corazón.

Por lo tanto, debes observar qué ocurre cuando están juntos; si no te toma la mano, si cruza los brazos todo el tiempo cuando están sentados uno al lado del otro, si al dormir juntos te da la espalda o gira la cabeza en la dirección opuesta, es posible que ya no se sienta cómodo o atraído hacia ti.

2. Se presentan conflictos entre los dos por cualquier motivo

Cuando constantemente se da en la pareja una dinámica negativa con desentendidos, quejas, incomodidades, señalamientos de culpabilidad, diferencias o alguna de las partes intenta demostrar su valía todo el tiempo, definitivamente algo no anda bien. Esto conduce a que se genere un ambiente de incomodidad y a que surjan reclamos y resentimientos que luego van mellando la relación.

3. No te incluye en sus planes

Una señal muy importante que habla sobre el distanciamiento en la pareja es cuandoya no se incluye al otro en los planes a futuro o no se intenta desarrollar nuevos proyectos juntos. Si al hablarle a tu pareja sobre irse de vacaciones el próximo año o comprar una nueva casa siempre responde con evasivas, es probable que ya no desee continuar la relación por mucho tiempo más.

«Para salvar cualquier tipo de relación, la comunicación asertiva y hasta una buena terapia podrán ayudar a reconducir nuevamente el nexo afectivo por el buen carril»

4. Sientes miedo de hablar y expresar lo que sientes

Si experimentas inconformidad con el trato que te ofrece tu pareja, lo sientes distante o quieres recibir más afecto de su parte pero sientes miedo de hablar con él porque crees que te dirá que no te quiere o que la conversación dará pie a un rompimiento, podemos decirte con honestidad que tu relación está casi perdida.

Es importante que la necesidad de afecto no altere la intuición. Si sientes miedo de demandar lo que te corresponde como pareja, seguramente ya sabes internamente que la relación puede estar en graves problemas.

De todas formas, un principio fundamental en la vida es no asumir o adelantarse a una situación. Sé valiente e inicia la conversación que tanto deseas con tu pareja; si la conclusión final es el rompimiento, al menos ya podrás seguir tu camino sin seguir estancada en una relación tóxica.

5. Ya no existe deseo sexual

En última instancia, debemos hablar de un tema fundamental dentro de las relaciones: el deseo sexual. Antes que nada, debes saber que el deseo sexual tiene sus altos y bajos en una relación y esto es absolutamente normal.

No obstante, si por períodos demasiado largos de tiempo no se tocan entre sí o tienen sexo pero este no llega a satisfacerlos, puede tratarse de un factor que desencadene el rompimiento de la relación.

Como reflexión final, considera que la presencia de una varias de las señales anteriores dentro de la relación no es un indicativo directo de que el matrimonio o noviazgo vaya a terminar irremediablemente. Sí queda claro que están pasando por varias dificultades, pero con paciencia, voluntad e incluso ayuda profesional, cualquier relación puede salir adelante.

Muchos de nosotros obviamos las señales de alerta a las que debemos estar atentos en nuestra relación. La rutina hace que lo que en realidad son malos hábitos, se conviertan en parte de nuestro día a día con nuestra pareja.

Haz un balance de tu relación y mira si tu actitud o la de tu pareja están intentando decirte algo…

1. Críticas

Las críticas son una parte que no puede faltar en vuestras conversaciones, y no te digo que tiene que gustarte todo lo que tu pareja haga o diga, pero la crítica no es la forma en que él/ella van a darse cuenta de si están o no cometiendo un error, todo lo contrario, lo más seguro es que se pongan a la defensiva y nada cambie.

2. Falta de comunicación

La falta de esto es tan o más peligrosa que las críticas, si no hay comunicación la relación cae en un espiral en el cual la pareja se distancia de manera muchas veces irremediable.

3. Siempre asumimos la peor situación

Siempre estamos pensando que si no nos llama es porque está con alguien más o que sencillamente no le apetece hablar o estar con nosotros. Y la mayoría de veces ese es el detonante de discusiones sin sentido que crean momentos tensos que muchas veces sin fundamentos.

4. Cuando la relación es un obstáculo para hacer las cosas que amas

No olvides que tu pareja es parte de tu vida, una muy importante sin duda, pero no es el universo en torno al que giras, no puedes dar la espalda a tus actividades favoritas por intentar encajar o complacer a tu pareja, eso al final te cansará y terminará por deteriorar la relación.

5. Lo que comienza como una discusión siempre termina en una pelea

Las discusiones son saludables para todas las relaciones, nos hacen exteriorizar las cosas con las que estamos de acuerdo o no. Lo que no es saludable es que confundamos el término discusión con pelea, si nuestra forma de discutir comienza de forma negativa, no esperemos que acabe de forma diferente ni que arregle nada.

6. Gritar y faltar el respeto es la forma de comunicaros

La confianza con la pareja no te da derecho a gritar, y mucho menos a faltar el respeto. Y tampoco a que te griten, o te avergüencen ni en privado ni en público.

7. Rencores reprimidos y heridas que no sanan

Si no has podido perdonar o asimilar errores o situaciones desagradables en tu relación y te las guardas; lo único que lograrás es alimentar ese sentimiento negativo y un día ¡explotarás! Así que lo mejor para sanar heridas y seguir adelante con la relación es exteriorizarlo.

8. La intimidad es cada vez más escasa

En todos los aspectos la intimidad juega un rol muy importante en las relaciones de pareja, si el deseo de intimidad es cada vez menos frecuente, algo está fallando.

9. Los abusos de cualquier tipo

No solamente los que te dejan una marca en la piel son maltratos, y no solo los hombres son los autores. Una palabra muchas veces duele más y por más tiempo que un golpe. No pienses que por no levantar la mano no eres agresiva/o.

10. La indiferencia es un arma mortal

Si has llegado al punto en el que te da igual arreglar o no, hablar o no con tu pareja; algo está yendo muy mal. Nada que nos importe puede sernos indiferente. Si ese punto ha llegado en tu relación, lo mas probable es que las situaciones y problemas te hayan superado y que tengas que actuar pronto para recuperar el interés o terminar la relación.

Conclusión y consejos

Si lo que quieres es mejorar y salvar tu relación y estás cometiendo alguno o muchos de estos errores, no te deprimas, trata de mejorarlo. No entres en pánico y pon en práctica estos consejos.

  • Trata de no estar siempre a la defensiva.
  • Intenta ser tu quien da el primer paso por cambiar.
  • Respeta y dale importancia a lo que tenga que decir tu pareja, evita gritar, respira hondo y piensa que casi siempre recibimos lo que damos.
  • No acuses de todos los problemas de la relación a tu pareja, nada ganarás con ello.
  • Sobre todo haz las cosas con amor, y si el amor ya no está, lo mejor es no alargar una situación para ambos poco agradable y sin futuro.
  • Ámate a ti misma/o y recuerda que si la relación no aporta nada bueno a tu vida, no vale la pena.
  • Busca ayuda con profesionales si es necesario.

Lecturas relacionadas

Por qué no rompemos cuando la relación ya no funciona

Cuando todo indica que la unión en pareja llegó a su final, terminar es la única decisión que parece lógica y correcta. Entonces ¿por qué no rompemos cuando la relación ya no funciona? ¿Qué nos hace seguir aferrados a algo que no tiene solución?

Lo has intentado todo, pero ya nada es igual y no parece volver a serlo nunca. Sin embargo, sigues ahí. Muchas veces somos incapaces de tomar la complicada decisión de terminar oficialmente una relación que ya está de plano acabada. Sobre todo cuando ha sido una historia duradera en la que ha existido amor sincero.

Decir adiós y continuar la vida es la salida más sana, pero en ocasiones intentamos convencernos a nosotros mismos de que es algo circunstancial o acostumbrarnos a convivir con un problema que en un principio no existía.

Causas de seguir en una relación que ya no funciona

Muchas personas pueden estar rodeándonos y viendo claramente que, en nuestro caso, lo mejor es finalizar la unión de pareja. No obstante, para nosotros no es una decisión tan fácil ¿Por qué no rompemos cuando la relación ya no funciona? Existen diversas causas:

  • En un vínculo deteriorado no se distingue entre la necesidad de poner fin y la posibilidad de arreglarlo
  • Temor a la pérdida y a la tristeza que puede causar
  • Miedo a la confrontación
  • Terror a lo desconocido
  • Hijos de por medio
  • Preocupación por el juicio social
  • Negación a perder lo invertido
  • Culpa ante el fracaso
  • Falta de amor propio y temor a la soledad
  • Incertidumbre y expectativas aprensivas
  • Pensamientos irracionales como el hecho de que te quedarás sola para siempre, nadie más te querrá, etc.

Descubre más sobre la pareja: Crisis de pareja, ¿necesarias o problemáticas?

Cualquier ruptura implica una pérdida y es innegable que a todos nos causa dolor porque requiere darle un giro al volante y tomar un ritmo distinto. Uno de nuestros mayores miedos es el de arriesgarnos, pues hemos vivido una rutina durante mucho tiempo y fracturarla cuesta.

A veces, permanecemos por problemas de autoestima. “No importa que no me quiera, yo lo quiero y algún día él volverá a sentir lo mismo por mí”, se suele pensar. La ilusión de que algo puede llegar a ser diferente hace incluso que se tracen frustrantes planes de reconquista en los que se revela una fuerte falta de amor propio.

La aversión a la pérdida

El psicólogo y Premio Nobel estadounidense Daniel Kahneman ha establecido un concepto para explicar porqué no rompemos cuando la relación ya no funciona: “La aversión a la pérdida” o la dificultad para dejar ir lo invertido. El insistente pensamiento de que hemos apostado mucho nos limita a tomar la decisión de abandonar la lucha.

También influye el entorno social que nos rodea. El “¿qué dirán?” es poderoso. No solo tememos a fracasar, sino a que el resto lo vea. Mantener las apariencias de una vida feliz y perfecta en ocasiones nos encadena. Otra causa es la existencia de hijos y el temor a que con la ruptura les haremos daño. Este factor puede hacer que un matrimonio viva por años sin sexo y en un ambiente hostil que irónicamente tampoco le hace bien a los hijos.

Señales de que se acabó

Una relación no funciona cuando alguno de los dos, o ambos, pierde la motivación por continuar. A veces nos embarga la duda, pero existen señales innegables de que la conexión tiene fecha de caducidad.

  • El sexo no es satisfactorio o no existe
  • Ausencia de comunicación
  • Ambiente hostil
  • Desconfianza
  • Falta de interés
  • Se está mejor lejos de esa persona que en su presencia
  • No te aporta nada positivo o te impide llevar a cabo tus planes de futuro

Puedes ampliar la información: Indicadores para saber si mi relación de pareja ya no funciona

Merecemos ser felices y ante estas señales es evidente que no lo somos y que hay algo que debemos cambiar. Es una oportunidad para aprender a caminar por sí mismo.

Ya sea porque su tiempo ya pasó o porque su continuidad terminaría siendo destructiva, hay momentos en los que la realidad dicta que pongamos fin a algo. Dejar ir, perdonar si es necesario y seguir adelante es lo más importante para continuar con una vida sana. Si no sabemos cómo manejar esta situación, lo más sensato es pedir ayuda.

¿Por qué no rompemos cuando la relación ya no funciona? Por costumbre, por miedo a perder, por el entorno social… Podemos enmascararlo o acostumbrarnos a las grietas, pero lo más sano es decir adiós. No es muy romántico, pero sí más fácil comprender las razones del cerebro que las del corazón.

15 minutos para saber si una relación va a funcionar

“Bruta, ciega, sordomuda…”
La periodista María Elvira Samper afirma, a partir de su experiencia de divorciada, que la culpa de los fracasos la tiene el enamoramiento: “es la suspensión de la razón y del sentido práctico, y en ese estado hay un riesgo enorme de equivocarse.
Por ejemplo, aunque depende de las neurosis de cada quien, me parece insoportable el personaje que se las sabe todas, o si no inventa, porque es incapaz de decir ‘no sé’. También el de personalidad adictiva, el que por ejemplo no se pierde un partido de fútbol y uno de bobo al comienzo hace concesiones y hasta lo acompaña al estadio”. Opina que no hay que buscar un complemento, ni a la media naranja: “toca ser una naranja entera pues solo así se hace un buen jugo. Lo que hay que tener es una visión común en principios esenciales como los referentes a formar familia.
Eso de que ‘polos opuestos se atraen’ es la peor receta, se necesita cierta compatibilidad en los patrones culturales y de formación. Si uno viene de una familia disfuncional y el otro es casero, al primero le van a saber a cacho los almuerzos con los suegros cada domingo”. La columnista Cecilia Orozco apoya esta visión: “si el esposo es del mundo meditativo y la esposa del mundanal ruido, terminan con vidas paralelas que nunca se encuentran. Es claro que hay que ceder de manera voluntaria y equitativa, pero los proyectos de vida no pueden ser muy diferentes porque alguno termina frustrado”.
En su lista de indicadores añade la confianza y la compenetración “para no vivir con la angustia de en qué andará el otro y relajarse emocionalmente”. Asegura que, como ella, la mayoría de separados sospecha de antemano sus causales de divorcio pese a que les haga caso omiso. “Todas las señales se destapan en la cotidianidad. Se habla con antelación de dónde se va a vivir, de cuántos hijos se planea tener, pero no se menciona por dónde hay que espichar la crema dental, ni la ropa tirada, ni la importancia de mascar con la boca cerrada. Esos detallitos que antes estaban encubiertos por ‘las ganas’ se suman y, en consecuencia, se pierde la admiración, que es requisito del amor”.

Cómo saber si mi relación no funciona

5 cuestiones que debes hacerte para saber si tu relación no funciona

Autora: Ana Hidalgo

Antes de explicarte el cómo saber si mi relación no funciona, déjame que te cuente algo que te ayudará a entenderlo mucho mejor:

Mi coche es una tartana, está bastante viejito y tiene varios desperfectos, pero tiene un motor fantástico que ya quisieran otros tener.

Antes de que digas nada, no, no me he vuelto loca, sé que este artículo no trata de coches, sino de relaciones, pero déjame que continúe con mi historia.

Antes de llevar mi coche a pasar la itv, me gusta acudir a mi mecánico habitual para que lo revise.

Entonces, Anastasio me hace un montón de preguntas:

  • ¿Hace algún ruido extraño?, ¿echa humo?, ¿le cuesta arrancar?…

En función de esta información y de su revisión, me da un diagnóstico para valorar si interesa o no arreglarlo.

Te confieso que a veces he arreglado averías que valían más que el propio coche.

No obstante, aun así me compensaba, pues mi coche es seguro y me trae y me lleva donde yo quiera.

Con las relaciones sucede algo parecido, puede que no funcionen bien, tengan desconchones o pequeñas averías, pero sólo nosotros podemos decidir si queremos tratar de arreglarlos, si nos interesa intentar que vuelvan a funcionar o no merece la pena invertir más en ellas.

Ya en su día compartí contigo un post con los signos de desgaste de pareja más comunes así como otro con las claves para averiguar si tienes o no futuro con tu pareja, sin embargo, hoy quiero ayudarte a averiguar qué es lo que está perturbando tu relación para que puedas valorar si te merece o no la pena solucionarlo y para ello deberás contestarte a las siguientes cuestiones:

  1. ¿Hay mutua confianza?

Al igual que el motor es el alma de un coche, a mi modo de ver la confianza es el motor de toda relación.

No basta con amar a tu pareja, debes confiar en ella.

Para que una relación funcione y perdure en el tiempo, es necesario que la confianza fluya.

Por ello es necesario comunicarse abiertamente, intercambiar puntos de vista, hablar sobre sentimientos, experiencias o temas que nos preocupan…

En más de una ocasión se han roto parejas por culpa de malentendidos que no han llegado a clarificarse.

Si crees que tu relación necesita aclarar ciertos puntos, no lo demores.

Cuanto más se tarda en solucionar un problema, más crece y se enreda la madeja.

  1. ¿Existe respeto entre ambos?

Uno de los signos más efectivos para saber si una relación funciona mal y se va a ir al garete es ver la forma en que se hablan sus miembros.

La falta de respeto lleva al distanciamiento, e incluso puede acabar en maltrato.

Por tanto, si ves síntomas de falta de respeto, háblalo, tendréis que estar atentos a las señales para que esto no vuelva a suceder pues de lo contrario, la relación terminará muriendo.

  1. ¿Cómo de importantes son los aspectos por los que discutís?

No es lo mismo discutir por el volumen de la tele que por los valores que cada uno considera importantes.

No se trata de que tengáis que coincidir en todos los aspectos de la vida, pero desde luego es importante saber cómo de importantes son para vosotros dichos aspectos.

Por ejemplo, si eres un defensor a ultranza de los derechos humanos, te va a resultar muy difícil o imposible mantener una relación con una persona del que viola abierta e indiscriminadamente estos derechos.

  1. ¿Cómo de frecuentes son vuestros enfados?

El tener muchas discusiones aunque sean por aspectos insignificantes puede desgastar la relación.

Quiero ponerte un ejemplo:

Si extiendes el brazo y sujetas una botella de agua, puedes soportar su peso fácilmente.

Ahora bien, si tuvieras que mantener el brazo extendido sosteniendo la botella durante varios días, terminarías con un importante desgarro muscular.

Podéis disminuir la frecuencia de las discusiones sentando las bases que rigen vuestra relación.

Cuanto más claro y sinceros queden los porqués de aquello que os incomoda, más fácil os resultará llegar a un acuerdo para resolverlos, incluso llegar a unas normas o protocolo de actuación ante determinados conflictos.

Por ejemplo, podéis llegar a un acuerdo sobre el reparto de tareas, así como las posibles consecuencias de su incumplimiento.

  1. ¿Existe alguna otra persona en medio de vuestra relación?

En ocasiones creemos que nuestra relación no funciona por la influencia de terceras persona.

En estos casos sentimos que es por culpa de un familiar que se inmiscuye, una antigua relación, los hijos…

Plantéate si estás viendo fantasmas en tu relación por la influencia de terceros y aclara con ellos la situación.

Podéis plantearos:

  • ¿Qué les incomoda de vuestra relación?, ¿están perdiendo algún privilegio con ella y eso hace que estén molestos?…

En cualquier caso, quien decide el futuro de vuestra relación no son ellos, sino tú y tu pareja.

Por tanto, como puedes comprobar, un tema esencial en cada uno de estos aspectos es la comunicación.

Te recuerdo que si necesitas profundizar más en este aspecto, tienes disponible mi libro: “Cómo mejorar la comunicación con nuestra pareja”.

También os puede ser de gran ayuda mi curso: “El ABC de las parejas Felices” con el que comenzar a sentar unas bases sólidas.

Si deseas recibir mi ayuda profesional, puedes contactar conmigo a través de este enlace, estaré encantada de ayudarte.

Ana M. Hidalgo

Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”

10 signos de que algo va mal en tu relación de pareja

No es extraño que este tipo de ideas, en forma de dudas, generen malestar y emociones negativas.

La emoción protagonista suele ser el miedo: miedo a que la relación fracase, miedo a estar perdiendo el tiempo, miedo a perder a esa persona especial y todo lo construido juntos. Miedo a dudar.

El fantasma de la duda

Cuando las dudas asaltan, se convierten en un golpe bajo para la relación. Esto no significa que las dudas sean el acabose; de hecho, es muy normal que aparezcan en un momento de crisis: la mayoría de parejas las tienen.

Lo importante es delimitarlas y resolverlas, pues si se mantienen durante largo tiempo pueden acabar debilitando y perjudicando al vínculo común.

Los 10 signos de que algo va mal en tu relación

Algunos de estos signos pueden avisarte de que algo no funciona en vuestra relación. Si te identificas con todos o muchos de ellos… ¡plantéate seriamente un cambio!

1-. Te molestan demasiadas cosas de tu pareja (por ejemplo: sus comentarios, su forma de hablar, sus comportamientos, su vestimenta…). En ocasiones te sientes irritado con su presencia, y muy frecuentemente estás pensando aspectos que desearías cambiarle.

2-. Cuando lleváis tiempo sin estar juntos, no la echas de menos ni tienes necesidad de contacto. Sientes que estás más tranquilo a solas, o con otras personas como tus amigos.

3-. Te da cierto reparo presentar a tu pareja en sociedad. Cuando estáis con otras personas (como amigos o familiares tuyos) te sientes tenso, pues algunas de las cosas que dice o hace te avergüenzan.

4-. Hace mucho tiempo que no expresas a tu pareja tus sentimientos, ni te nace hacerle algún detalle agradable. Dices expresiones como “te quiero” por simple costumbre, o ni siquiera lo dices.

5-. Vuestro deseo sexual se encuentra apagado o resentido. Tenéis poca o nula iniciativa sexual, o bien vuestro deseo está desequilibrado (uno desea notablemente más que el otro, lo que suele generar conflictos).

6-. Una tercera persona está empezando a cobrar protagonismo en tu vida, aunque te cueste reconocerlo. Probablemente, en este caso los celos también están haciendo mella entre vosotros y empeorando la situación.

7-. Tienes la sensación de que pasas con tu pareja más tiempo mal que bien. La balanza se declina notablemente por los malos ratos, las discusiones, los enfados y los distanciamientos.

8-. Probablemente ya no tienes la misma ilusión por un futuro juntos a medio plazo. No te ves con esa persona de aquí a pocos años. Preferirías no hacer planes que impliquen compromiso entre ambos.

9-. A menudo piensas que estarías mejor solo o con otra persona. Con frecuencia tienes la idea o el plan de finalizar la relación, o bien ya habéis cortado varias veces en la última temporada.

10-. Te notas desmotivado, sin ganas, sientes que “te da igual”. Tus emociones están como dormidas: no sientes felicidad, no sientes rabia ni tristeza, sólo indiferencia hacia la relación.

Esto es lo que a menudo llamamos “estar por estar”, es decir, continuar juntos por costumbre o por rutina.

Si deseas un resultado diferente, haz algo diferente

Si te encuentras en esta situación, sin duda es un momento complicado para la relación.

Pero las crisis son normales y necesarias. Si quieres salir de ellas, ¡tienes que hacer algo distinto! Recuerda: “Si deseas un resultado diferente, haz algo diferente”.

Tomar decisiones importantes es difícil: comúnmente las retrasamos, escondiendo los problemas para ver si pasan desapercibidos… pero, tarde o temprano, salen a la luz.

Hay dos caminos: o echar de tu mente al fantasma de la duda y optar por mejorar la relación con tu pareja; o bifurcar vuestros caminos. No hay una decisión objetivamente mejor que otra.

En ocasiones, resulta inútil empecinarse en mantener una relación que ya no da más de sí. En otros casos, es una pena tirar la toalla cuando lo que de verdad hace falta es implementar ciertos cambios.

En definitiva, lo realmente importante es valorar vuestra situación muy conscientemente, dialogando juntos, de forma adulta y madura.

Con calma, dejando a un lado la impulsividad, tómate tu tiempo y analiza tu relación de pareja: ¿en la actualidad, qué te aporta de positivo y qué de negativo estar con ella?

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Todos deseamos tener a alguien a nuestro lado que nos ame y nos respete. Nuestra pareja debe ser nuestro apoyo cuando lo necesitamos y que nos debe hacer pasar momentos intimos realmente increíbles. Por desgracia, esto no siempre ocurre, y entonces es necesario replantearse la situación.

Pero, ¿cómo podemos saber si estamos en la relación correcta? ¿qué señales nos indican que debemos plantarnos y salir en busca de un nuevo amanecer? En este texto encontrarás las respuestas a estas preguntas.

¿Eres realmente la persona con la que quiero estar?

Ahora bien, tomar la decisión de dejar a tu pareja no es una decisión fácil, y antes de darle vueltas a la cabeza por cosas que no son, lo mejor que puedes hacer es hablar con tu pareja para que te exponga su punto de vista. Muchas veces los conflictos se solucionan con la comunicación correcta.

La relación con tu pareja puede ser variable, porque cada uno tiene su punto de vista y sus creencias y, en ocasiones, los problemas no son percibidos de la misma manera por los dos actores de la relación.

Así que antes de salir corriendo, piensa en si es posible solucionarlo y si merece la pena acudir a terapia de pareja. Si quieres saber cuándo es el momento de acudir a terapia conyugal, solo tienes que visitar nuestro artículo: ”¿Cómo saber cuándo ir a terapia de pareja? 5 razones de peso”.

Los conflictos de pareja

Los conflictos entre personas son normales, en el trabajo, con la familia y, cómo no, con nuestra pareja. Los motivos por los que las parejas tienen conflictos pueden ser múltiples y variados, pero lo realmente perjudicial es no solucionarlos a tiempo, porque puede crearse un efecto bola de nieve.

Suele ocurrir que al principio, por el enamoramiento, pasemos por alto nuestras necesidades, intereses y preferencias personales, para estar al servicio de nuestro nuevo amor. Pero, a medida que el tiempo avanza, volvemos a enfocarnos en nosotros mismos, algo que puede generar una lucha de poder. Éste es un fenómeno que ocurre con cierta frecuencia entre aquellas parejas que no adquirieron las herramientas emocionales necesarias durante el noviazgo para dar solución a lo problemas diarios con lo que la pareja puede enfrentarse. Esto puede desencadenar en una situación en que la pareja no tenga futuro.

  • Para saber más sobre esto, solamente tienes leer nuestro artículo: “La lucha de poder en las relaciones de pareja”.

Señales de que estás en una relación de pareja equivocada

Ahora bien, ¿qué es lo que te puede hacer dudar sobre tu relación? ¿Qué es lo que puede hacerte pensar si te has equivocado estando con esta persona? Estos 6 puntos pueden aportarte información valiosa para que te replantees tu situación o no.

1. Ya no eres tú mismo/a

Cuando las cosas no van bien. esto puede afectarte profundamente. Todo lo que había cuando la relación se inició ha desaparecido, y con ello se han ido las dos personas que ser querían. Puede que pienses que ya no te trata igual, pero tal vez tu tampoco te tratas igual.

Has dejado de ser quien eras y has dejado de lado todo lo que te motivaba. Quizás sea el momento de tomar distancia y recuperar tu mejor versión. Si no te quieres a ti mismo, dificilmente te van a querer.

2. Los conflictos son parte de la rutina diaria

Como se ha dicho, los conflictos pueden surgir cuando convivimos con otras personas, es parte de la naturaleza humana. A veces puede que tengas tú la culpa y otras la otra persona. Los conflictos, de hecho, pueden ser oportunidades para afianzar la relación y crecer juntos.

Sin embargo, cuando entramos en una dinámica negativa, en la que cada uno va por su lado y la comunicación es nula, se puede crear una situación de la que sea muy difícil salir. Asimilar la idea de que la discusiones y los estallidos de ira forman parte de la cotidianidad con la otra persona no hace más que crear conflictos artificiales, generar una normalización del problema y hacer que domine la sensación de expectativa de enfados constantes.

Por supuesto, esto es un círculo vicioso del que es complicado salir cuando ya lleva tiempo funcionando. Más aún cuando alguno de los dos pierde el respeto al otro.

3.Tienes una vida íntima poco a activa o insatisfactoria

La vida íntima puede ser un reflejo de que algo no va bien y, además, puede ser un punto conflictivo si es insatisfactoria. Muchas personas se quejan de que la llama entre ambos se ha apagado, porque los enamorados no se preocupan de que siga encendida.

Ahora bien, si notas que tu pareja está fría contigo y que no te ve con los mismos ojos, puede que algo pase por su mente. En estos casos, aunque sea difícil, lo mejor es hablarlo.

4. Estás constantemente intentando demostrar tu valía

Puede que notes que esto ya no es lo que era y que te culpes a ti porque las cosas no salen como has querido. La relación es vista como un concurso en el que se está solo contra una serie de retos, planteados muchas veces por la pareja. Esto genera situaciones estresantes y una sensación de soledad que no cesa.

No cometas el error de culparte solo a ti, porque la relación es cosa de dos. Si piensas que solo tú tienes la culpa, seguramente estés intentando compensarlo de alguna manera. Si no te sientes querido o querida, házselo saber a tu pareja.

5. Tienes la sensación constante de que algo no funciona

Y es que no podemos fiarnos solo de lo que pensamos, sin embargo, a veces la intuición no nos falla. Te esconde algo, percibes que no es del todo sincero y por alguna razón lo sabes. Este tipo de cosas nos hacen dudar y nos hacen pensar que puede que algo ocurra. Si tienes esta sensación, con mucho tacto, busca la manera de que la otra persona exponga su opinión al respecto.

6. Te sientes emocionalmente distante

Puede ocurrir que estés viviendo con esa persona pero en realidad te sientes solo o sola. No te escucha, no te cuenta sus cosas y notas que está distante. Lo extraño es que antes no era así, pero ahora parece que vivas con otra persona, con con aquella de la que te enamoraste justamente por el grado de intimidad que ganaste con alguien. Si no te muestra afecto, ¿por qué quieres seguir con esa persona? ¿Tiene futuro la relación?

Señales de que estás en una relación tóxica

A la larga, estas relaciones de noviazgo o matrimonio pueden acabar mal si no se busca remedio a tiempo. Lo que comenzó como un bonito amor, puede convertirse en una relación tóxica en la que predomina el sufrimiento. Si quieres saber cómo detectar este tipo de relaciones, visita nuestro artículo: “23 señales de que tienes una ‘relación tóxica’ de pareja”.

Es difícil darse cuenta que aquello que empezó con mucho amor poco a poco se fue convirtiendo en una convivencia poco sana y a veces hasta desagradable, sin embargo aunque cerremos los ojos ante los situaciones desagradables, hay 6 síntomas que nos van a indicar que la relación va de mal en peor.

Ante una crisis ambos miembros de la pareja deben de trabajar en conjunto para salir victoriosos de ella, por eso si es uno quien pone todo su esfuerzo con el paso del tiempo se sentirá decepcionado, frustrado y poco valorado, y será en ese momento cuando se presenten los 6 síntomas que van a demostrar que la relación va de mal en peor.

TE SIENTES CRÓNICAMENTE INFELIZ. La sensación de tristeza se estacionó en tu corazón. De acuerdo a los expertos en relaciones de pareja en algunas ocasiones una cierta cantidad de conflictos es algo normal y hasta saludable en todas las uniones maduras, sin embargo no es normal que te sientas en un estado constante de infelicidad.

Esta sensación te esta indicando que crees estar atrapado en un lugar que no te gusta y de donde deseas con toda el alma huir.

Aceptar que la relación se ha acabado. Foto: Pexels

ESTÁS SOMATIZADO. El cuerpo es sabio y si ya te diste cuenta que estas empezando a sentir algunos síntomas físicos, podrías estar expresando sentimientos de ansiedad o depresión a través de tu cuerpo. Esto ocurre porque tu organismo está dando la alerta de que estás viviendo una situación en la que no deseas estar y/o de la que tienes miedo salir.

CONSTANTEMENTE ESTAS ESTRESADO. Los estados de alerta o tensión se presentan cuando se da una pelea cuando se trata de relaciones de pareja, las cuales pueden solucionarse conversando, y como lo mencionó el experto, son algo completamente normal, siempre y cuando no sean parte del día a día de la pareja.

En caso de que sean parte de la convivencia los sentimientos de ambos miembros se verán lastimados. Las personas que permanecen juntas, pero que están peleando de manera frecuente demuestran que son incapaces de resolver juntos sus problemas, aparte de que dejan en evidencia su intolerancia a la separación.

TE SIENTES CONTROLADO POR TU PAREJA. Seguramente en más de una ocasión has notado esta dinámica en relaciones con amigos o conocidos. En caso de que pienses que estas viviendo lo mismo, que sientas que no tienes la libertad de elegir ni tus amigos, ropa e incluso lo que vas a comer.

La persona controlada siempre acepta las razones del otro por miedo o simple inseguridad. Se podría pensar que el «controlador» es libre, sin embargo en la mayoría de los casos se excusa en factores externos, por otro lado la pareja controlada afirma ser víctima del controlador pero ella tampoco es capaz de liberarse de la manipulación.

Te sientes controlado por tu pareja. Foto: Pexels

CONSTANTEMENTE FANTASEAS CON OTRAS PAREJAS POTENCIALES. El experto menciona que esto no tiene nada que ver con los deseos de tener intimidad, sino más bien con aquellas personas que por las características de su relación se ven prácticamente obligadas a pensar en cómo sería estar con otra persona. Siempre esta en su pensamientos el tener un reemplazo.

El psicólogo mencionó que si un hombre o una mujer entran con su pareja a una habitación llena de hombres y mujeres y siente que no puede apartar la vista de uno o más de uno de los presentes, es porque probablemente no esta muy contento con su pareja.

TE SIENTES SOLO CUANDO ESTÁS CON TU PAREJA. Este es considerado por muchos como uno de los puntos más críticos, ya que básicamente la idea de estar en pareja es sentirse acompañado y apoyado. En caso de que sientas que es mejor estar solo que con alguien o sentirte sin el respaldo de nadie; sientes un cierto vacío cuando estás con tu pareja es la señal de que no están conectados ni emocional ni físicamente.

Lo siguiente también será de tu interés:

Mi relación ya no funciona: ¿qué hago?

A continuación, te mencionaré cuales son las principales señales que puedes tomar en cuenta para saber realmente si tu relación esta funcionando o no. Ten en cuenta que cada situación es diferente y estos indicadores únicamente son para que puedas darte una mayor idea acerca de ello pero no pueden determinar con total fidelidad que realmente tu relación no esté funcionando.

  • Falta de interés. Llevas tiempo notando que el interés que tienes hacia tu pareja o el que tiene tu pareja hacia ti cada vez es menor, al grado de que ahora mismo sientes que te es o le eres total o casi totalmente indiferente en todos los sentidos. Es decir, puede que por ejemplo no te importe si tu pareja se siente bien o mal, no deseas pasar tiempo con ella o ella contigo y por el contrario la evitas o te evita, ha pasado a ser la última en tu lista de prioridades o tu de ella, etc. es decir, sientes que a uno o ambos les da perfectamente igual si continúan o no la relación. Si quieres más consejos, te recomendamos este artículo para saber qué hacer si tu pareja está distante.
  • Problemas y diferencias sin solución. Cuando notas que ahora mismo has llegado al punto de que realmente no te importa o a tu pareja no le importa como antes tratar de darle solución a sus problemas. Sientes que las diferencias que existen entre ustedes los han sobrepasado y no les interesa procurar por el bienestar de la otra persona.
  • Toxicidad. Cuando en la pareja existe un nivel alto de toxicidad desde hace bastante tiempo que no se ha podido solucionar. Con toxicidad me refiero a que por ejemplo uno o ambos esté todo el tiempo tratando de ejercer el control sobre el otro, que nunca haya existido confianza en la pareja, experimentar continuamente una falta de libertad personal y encontrarse cada vez más agotado emocionalmente en compañía de la otra persona.
  • Sensación de estarse limitando. Otro indicador importante para saber si tu relación no está funcionando es que te sientas limitado(a) ya sea porque tu pareja te esté impidiendo o tratando de impedir todo el tiempo que hagas las cosas que realmente deseas (o al contrario que tu se lo hagas a ella), que tengas las sensación de que no puedes tomar tus propias decisiones porque siempre interfiere en ellas tu pareja o viceversa y en pocas palabras, que uno o ambos esté experimentando la sensación constante de agobio y falta de comprensión por parte del otro.
  • Evitar su compañía. Puede que tu, tu pareja o ambos eviten constantemente su compañía y prefieran compartir su tiempo con otras personas. Inlcuso tienen la sensación de que siempre para que la puedan pasar bien juntos necesitan a un tercero para no aburrirse.
  • Ideas y expectativas totalmente distintas. El hecho de tener planes y objetivos vitales en común con la pareja es un pilar fundamental que debe de existir en toda buena relación ya que es un indicador de que ambos se dirigen hacia el mismo camino y se sienten a gusto con ello. Sin embargo cuando esto no sucede, existe un desequilibrio importante en la pareja. Un ejemplo de esto puede ser que tu pareja quiera tener hijos y tu no o viceversa.

Hola, soy una chica de 37 años. Me acabo de separar de la que era mi pareja desde hace dos años porque me he dado cuenta que lo nuestro se estaba convirtiendo en una relación tóxica y negativa para mi salud y mi equilibrio mental. Me estaba consumiendo: todo el día eran quejas, mal humor, humillaciones y faltas de respeto. Me costó mucho, pero al final tuve el valor para tomar la decisión. Esta situación no es la primera vez que la experimento. Me he visto envuelta constantemente en relaciones que no han acabado de funcionar. Lo intento, pero no sé qué ocurre que no acabo de tener suerte. Ya no sé si es por mí o por ellos. Me gustaría saber qué hace que una pareja funcione, en qué me tengo que fijar, qué debo aprender, porque estoy muy perdida. Espero que me pueda ayudar con algunas ideas. Se lo agradezco. Saludos.

Para que una relación perdure es necesario asentar unos pilares y trabajarlos cada día. Wavebreakmedia / Getty Images/iStockphoto

A menudo pensamos que nuestra relación será la excepción, que nuestro actual amor es el definitivo y que a esa persona a la hoy estamos cogiendo de la mano la querremos hasta el final de los días. Pero lo cierto es que la mayoría de las parejas no serán “felices para siempre”. No hace falta mirar mucho más allá de nuestro entorno para observar que cada vez hay más rupturas y más descalabros emocionales.

Cuando esto ocurre y llega la separación, tendemos a atribuir el fracaso a las “incompatibilidades insalvables”. Pero si hacemos el esfuerzo de analizar con perspectiva nuestras relaciones pasadas, en la mayor parte de los casos llegaremos a la conclusión que lo que ha faltado es tener presente las bases, conocer los pilares realmente importantes en una relación de pareja y trabajarlos a lo largo de la relación.

Más allá de la pasión

La (relativa) importancia del sexo

Antiguamente, todas estas reflexiones y planteamientos no existían porque la relación y el matrimonio eran vistos como un pacto social, un contrato. No fue hasta más adelante cuando los compromisos de pareja empezaron a ser fruto del vínculo emocional y el amor.

Pero hoy en día a menudo estamos yendo al otro extremo: creemos que la pasión y el sexo desenfrenado pueden con todo y es lo más importante en una relación. Tampoco es así.

Un grupo de investigadores británicos ha entrevistado a unas 4.494 personas de entre 18 y 65 años para saber qué funciona y qué destruye una relación de pareja. En esta investigación se preguntó a todos los participantes cuáles eran las diez cosas que más les gustaban de su relación de pareja. Y resulta que el sexo no apareció en la mayoría de las respuestas.

El sexo no es una de las cuestiones más importantes para que perdure una relación. Julia Wheeler and Veronika Laws / Getty

Claves para que el amor sobreviva

Del romance al compañerismo

Una de la conclusiones del estudio es que para lograr que el amor sobreviva y que la relación perdure es fundamental superar la transición del romance al compañerismo. Es decir, sobreponerse al síndrome de estrés posromántico.

Los diez aspectos imprescindibles que valoraban los entrevistados para tener una relación sana y duradera fueron:

1.- Reír juntos

2.- Compartir valores e intereses

3.- Ser los mejores amigos

4.- Sentirse cuidados y apoyados

5.- Sentirse seguros

6.- Ser felices

7.- La confianza

8.- Compartir una relación cercana

9.- Hablar y escuchar

10.- Estar enamorado y ser amado

Compartir el sentido del humor es fundamental para una relación de pareja sana. ViewApart / Getty Images/iStockphoto

Un trabajo diario

Los hábitos para que una relación dure

A través de las respuestas recibidas, los investigadores llegaron a la conclusión de que hay muchos aspectos que apreciamos en una relación mucho más que la frecuencia con la que tenemos encuentros sexuales, siempre que estos sean de calidad. Y, por ende, los hábitos para conseguir los diez aspectos nombrados son:

1. Decir “gracias”, tener en cuenta los esfuerzos del otro y tener gestos positivos.

2. Una comunicación sana y positiva, tanto del día a día como de la parte emocional.

3. Hacer detalles sorpresa y tener generosidad hacia el otro.

4. Compartir las tareas de casa y las responsabilidades de forma equitativa.

5. Expresar las emociones de amor hacia el otro; decir “te quiero” como una reafirmación de los sentimientos.

6. Compartir valores, gustos, aficiones, intereses, etcétera. Tener cosas en común.

7. Tener un sentido del humor común

Con todas estas conclusiones, podemos observar que para que una relación funcione es necesario un esfuerzo constante en el día a día para trabajar y conseguir una afinidad, compartir el sentido del humor, generar una admiración mutua y demostrar el afecto.

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