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Mortadela y embarazo

Los fiambres y embutidos

Los fiambres se fabrican generalmente con carne de cerdo, pero hay algunos tipos que contienen exclusivamente carne bovina y otros que mezclan los dos tipos de carne. La variedad es amplia y todos pasan por distintos procesos de elaboración.

Los fiambres crudos son los que han tenido un proceso de salazón por medio del cual es posible conservarlos, se consumen sin necesidad de cocción, después de un período de estacionamiento que varía según los casos. Los principales son el jamón crudo, el salame, y la panceta. Los crudos frescos son los que necesitan cocinarse antes de ser consumidos como la salchicha, la morcilla, etc. Los cocidos durante la elaboración como la mortadela, el jamón cocido y el salchichón tienen sus adeptos.

Los más utilizados.

Jamón. Se obtiene con la carne de las patas traseras del cerdo, en las cuales se conserva el cuero, que constituye luego la cubierta del jamón. Se fabrican dos tipos: jamón cocido y jamón crudo. El primero, que se cocina durante la elaboración, tiene color rosado, sabor delicado y es tan digestible que puede ser consumido por niños y ancianos. Mientras este tipo de jamón se prepara con carne deshuesada, en el jamón crudo se conserva el hueso. El jamón crudo es muy sabroso y su elaboración requiere más tiempo y trabajo y su estacionamiento a diferencia del jamón cocido, debe ser más prolongado.

Con la carne de la paleta del cerdo se prepara un tipo de jamón cocido de color más oscuro al que conocemos como paleta.

Lomito. Se prepara con lomo fresco de cerdo, el cual es sometido a un tratamiento parecido al del jamón.

Bondiola. Se fabrica con la carne que reviste las vértebras del cogote del cerdo, tiene un color rojo vivo y está entrecruzada con anchas estrías de grasa.

Mortadela. Típico producto de origen Boloñés, la mortadela es conocida y apreciada en todas parte por su apetitoso sabor y su inconfundible aroma. Es un embutido en el cual la mezcla está constituida por carne de cerdo y de ternera picadas finamente, grasa de cerdo picada más gruesa, pimienta y especias varias. Su color es rosado, con redondeles blancos constituidos por la grasa.

Salame. Está compuesto por carne de cerdo picada, grasa, sal, pimienta molida y en grano, especias. Los tipos de salame se diferencian entre sí por el picado: grueso, mediano o fino. El de picado fino es el delicioso salame Milán. Los más pequeños se denominan salamines.

Panceta. Es la parte adiposa que rodea el vientre del cerdo, puede ser salada o ahumada.

Morcilla. Se elabora con sangre de cerdo a la que se agregan manteca, cebolla, condimentos, etc.

Chorizos. Pueden elaborarse de puro cerdo o mezcla de cerdo y ternera, distintos condimentos, y son la tentación en los asados de chicos y grandes.

Frankfurters. Son tentadores y se integran bien en el copetín.

JAMÓN SORPRESA.

2 peras grandes y jugosas, jugo de limón, 150 g. de queso cuartirolo, 1/2 taza de apio picado, 1/2 taza de crema de leche, sal y pimienta, rodajas de jamón crudo.

Elaboración.

Pelar las peras y cortarlas en cubitos, rociar con limón y colocarlas en un bol. Agregar el queso cuartirolo cortado en cubitos y el apio picado. Aderezar con una mezcla de crema de leche, sal y pimienta. Colocar parte del relleno sobre cada rodaja de jamón crudo, formar una bolsita y sujetarla con palillos, levantar bien los bordes del jamón para que luzca como una flor. Presentarlos sobre una base de hojas de rúcula, lechuga morada, etc.

SALPICÓN DE ESPINACA.

2 tazas de hojas de espinaca cruda, 2 tomates, 100 gramos de panceta magra finita, 1 taza de champiñones frescos cortados, 1 taza de florcitas cocidas de brócoli. Aderezo. 1/3 taza de aceite de oliva, jugo de limón, sal y pimienta, 1/3 taza de yogur natural, 1 diente de ajo machacado.

Colocar en un bol o ensaladera la espinaca cruda cortada en juliana grande, los tomates cortados en cubitos, la panceta en rollitos, los champiñones cortados y las florcitas de brócoli. Aderezar con una mezcla de aceite de oliva, jugo de limón, sal y pimienta. Servir con un copo de yogur mezclado con el ajo machacado y sal.

CERDO AL CHUCRUT CON SALCHICHAS.

1/4 taza de manteca, 1 cebolla picada, 100 gramos de panceta picada, 1 manzana verde grande, 1 repollo blanco, 1/2 taza de vinagre, caldo, 4 costillitas de cerdo, 8 salchichitas (húngaras).

Colocar en una olla la manteca y dorar allí la cebolla, la panceta, la manzana cortada en rodajas finas y el repollo cortado en juliana muy fina. Agregar el vinagre y cubrir con caldo. Agregar caldo si es necesario. Antes de servirlo colocarlo dentro las costillitas de cerdo y las salchichas previamente cocidas a la plancha o grill. Dejar calentar bien y servir rodeado de papas hervidas. Espolvorear con un poco de pimienta.

Pescado al vino – Ideal para una cena en la costa.

Para quienes todavía estén de vacaciones o para quienes recién empiecen la temporada, una buena idea en Rocha es probar el Pescado a la Lyon ($ 380), de City Café: filet con salsa de cebolla al vino blanco. Dirección: José P. Ramírez 112.

Ensalada de quinoa – Una buena opción para comer rico y sano.

Quienes estén en Montevideo y quieran comer rico y sano pueden elegir la ensalada Taboulé de quinoa ($ 170) de Los Tontos: quinoa, verdeo, tomate, menta, perejil, limón y vinagreta. Dirección: Barrios Amorín 1116.

Chivito Alberto´s – Un clásico para disfrutar con amigos.

En Alberto´s uno de los recomendados es el Chivito que lleva el nombre del lugar ($ 430): lomito, jamón, muzzarella, aceitunas, morrón, dos huevos fritos, arvejas, choclo, ensalada rusa y papas. Dirección: L. A. de Herrera 1144.

Pizzeta capresse – Para compartir una noche en familia.

En Piriápolis, una opción ideal para una noche con amigos o en familia son las pizzas de Pizzería Navegando, en especial la Pizzeta capresse ($ 350), que incluye muzzarella, tomate y albahaca. Dirección: O’Higgins y Av. Artigas.

Postre de chocolate – Una buena alternativa para los helados.

Para endulzar un día de verano o para una merienda con amigos, las opciones dulces de Chelato son una buena idea. Especialmente, el postre de chocolate, dulce de leche y brownie ($ 150). Dirección: Rivera 3512.

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  • ¿Cuáles son los alimentos prohibidos en el embarazo? ¿Y los recomendados? .
  • ¿Por qué a algunas mujeres les prohiben comer carne por miedo a la toxoplasmosis y otras no?.
  • En este artículo intentamos responder todas estas dudas que surgen durante el embarazo.

Cuando me quedé embarazada, una de mis actividades favoritas, además de pensar en cómo mi pareja y yo íbamos a salir indemnes de esta aventura, era buscar en google cualquier tipo de información y consejos que me pudieran venir bien para tener una gestación sin problemas. Leí prácticamente todos los blogs que trataban el tema, casi siempre con una marca detrás promocionando sus productos, y tomé en consideración a todas aquellas personas que, con la mejor de las intenciones – eso quiero creer al menos – me dijeron lo que tenía que comer y hacer para que ni yo ni mi bebé corriésemos ningún riesgo.

El resultado de esta frenética actividad fue que prácticamente me volví loca. Entre los consejos de madres, tías, vecinas, amigas y todo lo que veía en la web, mi ginecólogo terminó prohibiéndome que leyese nada más al respecto. Le hice caso y mi nivel de estrés bajó bastante pero, aun así, entiendo perfectamente que cuando una mujer está esperando un hijo la preocupación le lleve a querer informarse y, a veces, no filtrar correctamente la información que obtiene.

Con este artículo pretendo recopilar los consejos que me dio mi médico en materia de alimentación y encomiaros a que, en caso de que tengáis alguna duda o alguien os dé algún consejo, se lo consultéis a vuestro ginecólogo o médico de cabecera. De la misma forma en que no debemos tomar un medicamento sin consultar con él por mucho que a nuestro vecina le haya ido estupendamente, tampoco debemos tener en cuenta cualquier dato que obtengamos en la web y que pueda afectar a nuestro embarazo.

Dieta para embarazadas, comidas recomendadas y las que debes evitar

Uno de los temas que más me ‘obsesionaba’ durante mi embarazo era el de qué podía comer y qué no. Y no me preocupaba en absoluto coger peso: mi preocupación era si mi alimentación podía afectar de alguna manera, positiva o negativa, a mi feto.

Descubrí que, efectivamente, hay estudios que han establecido una relación directa entre los alimentos que ingiere una mujer embaraza y la salud de su hijo. De hecho, uno de ellos, publicado en la revista médica Cell (en inglés) afirma que la forma en que nuestros padres se alimentan antes de que nazcamos, puede predisponernos a tener o no sobrepeso.

Para demostrarlo, los científicos alimentaron a ratones a base de una dieta rica en grasas en distintas fases de su embarazo para intentar determinar qué periodo de gestación era el más determinante en la futura salud de la cría.

El resultado obtenido fue que los ratones que se habían alimentado con una dieta rica en grasas tuvieron crías con un porcentaje más alto de grasa corporal que las madres que se alimentaron con una dieta más sana. Es más, estas crías presentaban un índice mayor de resistencia a la insulina e intolerancia a la glucosa, siendo ambos factores indicadores de una mayor propensión a desarrollar diabetes de tipo 2 incluso si las propias crías se van a alimentar de una forma sana a lo largo de su vida.

Alimentos buenos durante el embarazo

Una vez establecida esta relación directa entre lo que comemos durante el estado de gestación y la posible predisposición a la obesidad de nuestros hijos, empecé a preocuparme por los alimentos recomendados durante el embarazo. ¿Había alguna base científica detrás o era simplemente una estrategia para que las marcas pudiesen vender más productos?

En general, todos los médicos a los que consulté coincidan en que la dieta perfecta era aquella que mantenía un equilibro entre los lípidos (grasas), prótidos (proteínas), glúcidos (azúcares) y minerales.

Las proteínas animales (carne, pescados, huevos) son alimentos fundamentales para el correcto desarrollo del embrión. Se recomienda una ingesta de 70g al día. Lo único que debe preocuparnos es la forma de cocinarlos como ya veremos en el siguiente epígrafe.

Las grasas vegetales, como el aceite de girasol u oliva, favorece la construcción de las membranas de las células.

El calcio también es vital para el correcto desarrollo del embrión. Productos lácteos, frutas y verduras van a ayudarnos durante el embarazo ya que favorece la formación de los huesos y dientes del bebé y ayuda a combatir los trastornos de tensión durante el embarazo. Se recomienda la ingesta de 1000 mg al día de calcio.

Algunas vitaminas, como la B9 (ácido fólico) no son fabricadas por el organismo así que tenemos que suplir su ausencia a través de la alimentación. Las espinacas, lechuga, nueces, almendras, huevos, naranjas y los plátanos nos aportarán el ácido fólico que necesitamos.

El Omega 3 es un ácido graso muy beneficioso para el embarazo, y se recomienda durante los primeros 6 meses una gesta de 2 gramos y subirlo levemente durante el tercer trimestre y la lactancia. Entre los alimentos ricos en Omega 3 destaca el salmón, pero también puedes encontrarlo en sardinas, bacalao y marisco.

Qué no comer durante el embarazo: alimentos prohibidos

Aunque lleves una dieta equilibrada, tienes que saber que existen una serie de alimentos prohibidos en el embarazo y otros que puedes comer sólo según cómo estén preparados. Dentro de los lácteos, por ejemplo, no debes recurrir nunca a los quesos sin pasteurizar, blandos, azules o que tengan moho (Cabrales, Camembert, etc). Pueden contener una bacteria llamada listeria.

Antes hemos comentado que se recomienda comer huevos pero, ojo, asegúrate de que no estén crudos o poco hechos. Mejor olvidarte de la mayonesa casera, las tortillas poco cocinadas o las cremas y postres elaborados con huevo crudo.

No comas pescados crudos o poco hechos. Pueden contener listeria.

La cafeína no está precisamente muy bien vista durante el embarazo. En principio se puede tomar sin problema una taza al día pero si puedes evitarla totalmente, mejor. Recuerda que la cafeína no está sólo en el café: el té y muchos refrescos también la contienen.

La vitamina A puede suponer un riesgo así que, durante al menos los 3 primeros meses, evita comer hígado. Su alto contenido en vitamina A puede suponer un problema. Mejor que prescindas completamente del alcohol.

Comer o no jamón serrano durante el embarazo: la polémica

He dejado la carne y la toxoplasmosis para el final porque probablemente sea el aspecto más polémico. Y cuando usamos el término “polémica” no estoy exagerando.

El parásito responsable, el toxoplasma, se desarrolla en los animales que comen hierba previamente contaminada por heces de gatos y permanece en la carne cruda del animal una vez muerto. De ahí que tradicionalmente hayan aconsejado a las mujeres embarazadas evitar el consumo de carnes no cocinadas (carpaccio, steak tartar) y embutidos como el jamón serrano.

Recientemente se han escuchado voces que afirman que todo esto es una especie de mito. En la web de El Parto es Nuestro , entidad independiente y crítica cuyo objetivo es mejorar la atención a la salud perinatal, han publicado diversos artículos en los que, siempre basándose en diferentes estudios, han llegado a afirmar que todas las mujeres embarazadas pueden comer jamón serrano sin peligro.

Toxoplasmosis, gatos, jamón serrano y embarazadas

El Parto es Nuestro se apoya en diversos estudios, publicados y de fácil acceso al público, como el “Toxoplasma gondii in commercially available pork meat and cured ham: a contribution to risk assessment for consumers”. (Toxoplasma gondii en la carne de cerdo y jamones curados disponibles comercialmente: una contribución a la evaluación de riesgos del consumidor”) en el que se afirma que el jamón curado (español para más señas) no contiene toxoplasma.

Para llegar a esa conclusión se recogieron 50 muestras de carne de cerdo (25 fresca y 25 curada) y tras analizarlas se detectó la presencia de Toxoplasma en el 8% de las muestras de carne fresca pero no detectaron nada en las de jamón curado.

Julio Basulto de Comer o no Comer respondió en este artículo afirmando que el resultado del estudio muestra que es más fácil encontrar la toxoplasma en carne cruda que en carne curada pero que no se puede afirmar que el proceso de curación la elimine ya que habría que saber si esos cerdos de los que se sacó la carne curada, estaban infectados.

Dada la falta de unanimidad al respecto y está en vuestras manos decidir qué opción dais por buena. Lo que sí está claro es que teniendo acceso a la información – información contrastada, ojo, no un artículo de un blog cualquiera – y pudiendo respaldarla con vuestro médico, no debería haber mayor problema. De todas formas, en lo que sí que parece que hay unanimidad es que congelando la carne y el embutido no vais a tener ningún riesgo.

Como dicen las autoras de “El parto es nuestro”, y en esto sí que no se las puede poner ninguna objeción: “la ciencia y el cuidado de la salud están en constante evolución y deben ser revisados periódicamente a la luz de posibles nuevos descubrimientos y de conocimientos actualizados que puedan contradecir o poner en duda las ideas o las recomendaciones anteriores”.

Por qué a algunas mujeres se les previene contra la toxoplasmosis y otras no?

Fácil. Si has contraído la toxoplasmosis – es muy probable que ni te hayas enterado porque en adultos es una infección muy banal – con anterioridad a quedarte embarazada eres toxoplasma positiva. Eso quiere decir que has desarrollado inmunidad y tu bebé no corre peligro alguno. De ahí que a las toxoplasmas positivas no se les alerte contra los peligros de la carne.

En cambio, si eres toxoplasma negativa – nunca has estado infectada por la bacteria – el peligro es mayor y tendrás que tener especial cuidado.

Bola Extra: la toxoplasmosis en las frutas y verduras

Si hemos dicho antes que los animales que comen hierba previamente contaminada con heces de gato son transmisores de la bacteria, ¿puede darse el caso de que las frutas y vegetales que estén en contacto con estos gatos estén infectadas? Efectivamente, pueden estarlo pero si seguís estás indicaciones no va a pasar nada.

Cómo evitar la toxoplasmosis

  • Lávate muy bien las manos después de manipular carne cruda y verdura fresca. También debes hacerlo si estás en contacto con tierra (jardín, parque, etc.)
  • Si vas a consumir carne y es de vaca no tienes de qué preocuparte siempre y cuando sepas que no está mezclada con carne de cerdo. Como hoy en día es bastante difícil estar 100% segura, casi mejor que cocines la carne por completo o la congeles a -20º antes de cocinarla.
  • La verdura cruda ha podido estar en contacto con agua o tierra infectada así que es imprescindible lavarla con mucho cuidado. No es suficiente con bañarla en agua ni agregarle un desinfectante: tienes que lavarla por arrastre, bajo el chorro del grifo y frotando la hoja a conciencia.

Espero que todos estos consejos te sirvan para despejar las mayores dudas que surgen durante esta ebullición de los primeros meses, pero sobre todo, recuerda que siguiendo los consejos de tu médico y matrona, no debes de tener ningún problema.

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Qué comer durante el embarazo

  • 5 mayo, 2015
  • /
  • Alimentación Embarazada
  • /
  • 4 comentarios

Extenuante y lleno de emociones sorprendentes. Seguramente la mayor prueba física que afrontes en tu vida. Sí, hablamos del embarazo y de sus muchas circunstancias. Concretamente, de la adaptación de las necesidades nutricionales ahora que estás fabricando un ser por la gracia de la naturaleza.

Atrás quedó la leyenda, mil veces desmontada, sobre ‘comer por dos’. Hoy los expertos recomiendan añadir únicamente 300 kilocalorías extra, y algunos sólo en el último trimestre a tenor del meteórico aumento de peso del feto. Y ojo que 300 kcals no es un banquete: son 3 plátanos maduros, un pequeño bocadillo de atún y huevo, un vaso de gazpacho y una porción de tortilla de patatas, un pedazo de queso fresco con miel…

Y ¿cuánto gana la esforzada ‘horneadora’? Aunque no existe un parámetro común –hay mujeres que adelgazan durante la gestación-, la báscula podría dividirse aproximadamente en:

Aumento del tamaño de los pechos: 0,5 kg

Placenta: 0,7 kg.

Líquido amniótico: 1 kg.

Aumento del útero: 1 kg.

Aumento del volumen sanguíneo: 1,5 kg.

Agua: 2,5 kg.

Grasa: 2,5 kg.

Bebé: 3-4 kg.

Pero no es el objetivo de este post hablar de cifras, sino poner el acento en la calidad de las mismas. A igualdad de kcals y macronutrientes, no es lo mismo una grasa que otra, un micronutriente que procede de la fruta u otro que sale de la miel. Tampoco es la misma mesa para quien ha dado negativo en toxoplasmosis. Así que… ¿qué comemos hoy, chef?

Un menú muy saludable en el que primen frutas y verduras acompañadas de proteínas magras (sin grasa), algo de hidratos de carbono complejos (mejor granos integrales que harinas) y grasas ‘buenas’ (aceites de oliva y coco, aguacate, frutos secos, aceitunas). ¡Sin olvidar el pescado azul!

A evitar fritos, azúcar (sacarosa) y grasas hidrogenadas y saturadas (como las de los embutidos y bollería industrial). Si te ves asaltada por el antojo de dulce, puedes tomar alimentos preparados con miel, sirope de arce, stevia, panela o azúcar de coco. O concederte algo de dulce polvo blanco, ¡pero sin abusos! La diabetes gestacional es una realidad, y el azúcar ni siquiera es recomendable en cualquier otro escenario. No hay que complicarse demasiado: la dieta de la embarazada se parece mucho a la de una persona que ‘se cuida’.

Si has dado negativo en toxoplasmosis, es imprescindible alejarse de alimentos crudos, como los boquerones en vinagre que no hayan sido congelados previamente, el sashimi y el steak tartare y también los pescados ahumados. Además hay que lavar perfectamente la ensalada y la verdura con Amukina (o con unas gotitas de lejía) puesto que los alimentos pueden estar contaminados por heces de animales.

El jamón de nuestras entretelas, poesía y caricia para el espíritu, ha sufrido una demonización injusta. Definitivamente no hay como desmontar mitos. He aquí toda una serie de enlaces extraídos de elpartoesnuestro.org sobre el jamón y la abnegada gestante. Adiós, veto, adiós… (hola, adorables vetas).

Las matronas recomiendan aumentar la ingesta de calcio. Si la leche te hace arrugar la nariz, prueba con yogures y quesos, preferiblemente frescos por aquello de aligerar calorías. ¡Y nada de crudos a base de leches sin pasteurizar! Pueden transmitir listeriosis. Para prevenir esta devastadora enfermedad, se recomienda evitar también los patés y los quesos blandos y húmedos como el Brie, Camembert o Chamois, y los de vetas azules como el Roquefort o el Gorgonzola.

A medida que crece el feto, es probable que empieces a sufrir acidez. Además de los remedios farmacéuticos, puedes tomar zanahoria y almendras crudas.

También es probable que, sencillamente, te sientas llena enseguida puesto que el feto no deja espacio para explayar el estómago. Paciencia y sobre todo tranquilidad, el cuerpo extrae nutrientes de las reservas y no hay que temer por que le falte alimento.

La alimentación es, sin lugar a dudas, uno de los aspectos más importantes que la mujer debe proceder a cuidar cuando está esperando un hijo. Por ese motivo, es esencial que lleve a cabo una dieta sana, completa y equilibrada. En concreto, eso hará que tenga que tomar frutas, verduras o pescado, por ejemplo. Y no solo eso sino también las que están consideradas las mejores carnes para comer en el embarazo.

Sigue leyendo y podrás conocer a qué carnes nos estamos refiriendo en concreto:

Carne de pollo

Carne de pollo

Sin lugar a dudas, una de las mejores carnes que se pueden comer cuando se está esperando un hijo es la de pollo. Eso es debido a que, entre otras cosas, realiza unas importantes aportaciones de hierro, que es un elemento esencial para evitar que la mujer sufra anemia.

De la misma manera, hay que tener en cuenta que también consigue aportar al organismo desde vitamina B hasta ácido fólico, que van a jugar un papel esencial a la hora de conseguir que se produzca un correcto crecimiento y desarrollo del bebé.

Además, se destaca que es un alimento rico en proteínas, potasio y fósforo.

Carne de pavo

Otra de las mejores carnes para comer en el embarazo es la de pavo. Y lo es, sobre todo, porque es muy rica en hierro, contribuyendo a que la mujer no sufra anemia, a que mejore su sistema inmunológico o a reducir los riesgos de que pueda padecer algún tipo de infección.

Por supuesto, también hay que tener en cuenta que pone su granito de arena para que el feto se desarrolle como es debido. Además es una de las más saludables que existen en cuanto a aporte de calorías y grasa se refiere.

Carne de cerdo

Carne de cerdo

También esta otra carne debe formar parte de la dieta de una embarazada que quiera comer sano y de forma equilibrada. Eso es debido, sobre todo, a que es muy rica en proteínas, lo que supone que favorezca el crecimiento del feto y la mujer deje de lado síntomas habituales durante los nueve meses como el cansancio.

De la misma manera, aporta vitamina B al organismo así como hierro, fósforo y calcio. Por eso, pasa a ser una buena propuesta para evitar la anemia e incluso para hacer que el sistema óseo del bebé y de su madre estén en perfecto estado.

Carne de ternera

En esta lista de las mejores carnes para comer en el embarazo no podía faltar la de ternera, enclavada dentro del grupo de las llamadas carnes rojas. Es rica en minerales y vitamina B así como en hierro.

Por todo lo expuesto, tenemos que subrayar que se trata de una carne que ayuda a evitar que la mujer sufra anemia, que regula lo que son los niveles hormonales, que le da energía a la madre y que viene a estimular lo que es el ritmo cardíaco del bebé.

A todo eso hay que añadir que ayuda al crecimiento de los tejidos del pequeño y que sirve para que la embarazada tenga una piel suave y libre de impurezas.

Consejos para comer carne en el embarazo

Nada de embutidos

Además de toda la información que te hemos dado hasta el momento, llega el instante perfecto para conocer más. Nos estamos refiriendo al hecho de que hay que tener en consideración una serie de cuestiones que son claves para poder comer toda esa carne con seguridad durante el embarazo:

  • La gestante no debe tomar carne cruda bajo ningún concepto.

  • Es fundamental que no coma embutidos o carne en salazón, porque no han sido cocinados. Si los llega a ingerir eso puede dar lugar a que tenga que hacerle frente a un problema como es la toxoplasmosis, que puede provocar malformaciones en el bebé. De ahí que nada de salchichón, chorizo o productos similares. En cuanto al jamón, en los últimos meses se ha dado a conocer que se puede comer siempre y cuando cuente con ciertas características.

  • La carne, sea la que sea la que elija, debe estar bien cocinada. Lo ideal es hacerla a la plancha.

  • Cuando la carne se vaya a guardar en el frigorífico debe hacerse en recipientes con tapa y que sean individuales para que así no esté en contacto con otros alimentos. En el caso de que se congele, se recomienda que en ese tupper se indique la fecha de su compra.

  • Después de manipularla, la mujer deberá lavarse muy bien las manos así como hacer lo propio con los utensilios que haya utilizado en ese sentido.

En el embarazo hay que tener mucho cuidado con lo que se come ya que ciertas sustancias pueden atravesar la placenta o llegar al bebé a través del cordón umbilical, provocando diversos problemas al desarrollo del feto o del embarazo, como abortos o malformaciones. Por eso, en cuanto te quedes embarazada te darán una serie de consejos sobre qué alimentos y bebidas tomar y cuáles no en estos meses. No obstante, en cuanto a los alimentos, el consejos general es no comer nada que no haya sido cocinado o congelado previamente para evitar la toxoplasmosis o la listeriosis.
La toxoplasmosis es una enfermedad muy grave en embarazadas ya que puede provocar abortos, malformaciones serias en el feto o partos prematuros. Por eso, al inicio de la gestación te hacen un análisis de sangre –que se repite cada trimestre- para ver si has pasado la toxoplasmosis o no.

Lo cierto es que en países con una buena sanidad y un sistema de control de alimentación seguro, como España, es raro haber pasado la toxoplasmosis y, por lo tanto, contraerla en el embarazo ya que la mayoría de alimentos que comemos pasan muchos controles que aseguran su buen estado. Sin embargo, por si acaso, ya que las consecuencias son tan graves, los médicos aconsejan evitar las carnes crudas y los alimentos poco cocinados, como ciertos embutidos (chorizo, fuet, salchichón, etc.).

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¿Puede una embarazada comer jamón york?

Durante la gestación no se permite comer embutidos crudos ya que pueden contener un parásito denominado toxoplasma gondii que provoca una enfermedad que, si bien no es grave para la madre, sí puede serlo para el bebé. Sin embargo, el jamón york está cocido, por lo que se puede consumir sin problemas.

Pero el jamón york, o cocido, está, como su nombre indica, cocido, por lo que se puede comer sin problemas ya que, al cocerlo, se matan los posibles microorganismos dañinos que pudiera tener. De igual modo se puede comer mortadela o pechuga de pavo.

Asimismo, se puede comer cualquier embutido que haya sido previamente cocinado, puesto que las altas temperaturas matan las bacterias, o congelado a -20 ºC durante unas 48 horas. Por lo tanto, si tienes un capricho de chorizo o fuet, puedes cocinarlo o congelarlo siguiendo las instrucciones indicadas. En cuanto al jamón serrano, cada vez son más los estudios que afirman que el proceso de curación también sirve para matar el toxoplasma, por lo que podrías tomar sin problemas jamón serrano o curado.

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Algunos padres se preguntan «¿cómo saber qué color de ojos va a tener mi bebé?» ya que muchos recién nacidos nacen con los ojos grises/azulados. Esto es totalmente normal y los ojos irán adquiriendo su color definitivo conforme pasa el tiempo entre los meses 6 y 12.

Tanto el jamón cocido como la pechuga de pavo resultan dos productos de fácil acceso, disponibles en cualquier supermercado.

Muchos los consideran una buena forma de consumir proteína, y forman parte, habitualmente, de desayunos o meriendas calificados como saludables. Incluso están muy presentes en dietas infantiles o terapéuticas. A nivel nutricional podemos determinar claramente las diferencias entre ambos productos basándonos en valores cuantitativos, decantándonos por uno u otro según las preferencias particulares.

Algunos de los más destacables, por 100 g de porción comestible, son los siguientes: (Datos Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente)

¿Pero, sabemos realmente lo que ingerimos cuando los consumimos? Es importante saber cómo se elaboran estos productos para realizar una elección verdaderamente saludable, más allá de la comodidad y precio que ofrecen.

Jamón cocido

El jamón cocido es un producto cárnico derivado del cerdo, tratado con calor. Para su elaboración se utiliza la pata trasera del animal, a la que se le quita o no los huesos, cartílagos, tendones y otros ligamentos. Durante el proceso de fabricación se trata la pieza con gran cantidad de sal (salmuera al 2%) y conservantes varios como nitratos (E-251 y E-252) y nitritos (E-249 y E-250), necesarios para su buena conservación e indispensables para eliminar la bacteria Clostridium botulinum, asociada, entre otros, a alimentos en conserva caseros mal esterilizados, productos cárnicos mal curados o miel sin pasteurizar. Dicha bacteria es la precursora del botulismo, una enfermedad que puede provocar cólicos abdominales, dificultad respiratoria, dificultad al deglutir y al hablar, visión doble, náuseas, vómito, debilidad con parálisis y, tanto en bebés como en ancianos, puede provocar la muerte. Actualmente en España es una enfermedad poco frecuente, con ocho casos detectados en 2010. (Más información)

Nitratos y nitritos

Los nitratos, como sustancias de origen natural, pueden encontrarse en verduras, frutas, agua potable, cereales, leche, debido a la concentración de nitrógeno asimilada naturalmente (fundamentalmente por la contaminación por prácticas agrícolas o aguas residuales urbanas). Si bien el uso de nitratos y nitritos como conservantes en productos como el jamón cocido es necesario para la salud del consumidor y están aceptados oficialmente por la Unión Europea, ambos tienen un efecto secundario poco deseable a tener en cuenta: al ser absorbidos por el intestino, los nitratos se transforman en nitritos por una acción bacteriana. Los nitritos pasan a sangre, se combinan con la hemoglobina, y dan lugar a la metahemoglobina (la hemoglobina pierde su capacidad de llevar oxígeno a todo el cuerpo). El poder de absorción de oxígeno de la sangre disminuye así progresivamente, lo que se traduce en una asfixia interna.

Con una concentración mayor del 1% de metahemoglobina en sangre (0,5-1g de nitrito aproximadamente) y en condiciones normales, en adultos esta metahemoglobina es rápidamente convertida en oxihemoglobina. Cuando los niveles de metahemoglobina aumentan a un 20-50% en sangre los síntomas se vuelven más críticos y afectan el sistema nervioso central, el sistema respiratorio y el sistema cardíaco.

Pero en recién nacidos, hasta aproximadamente los 3-5 meses, el proceso enzimático necesario para la conversión no está completamente desarrollado, y deriva en metahemoglobinemia o síndrome del bebé azul, lo que conduce a la asfixia o incluso a la muerte. Aunque no existen estudios concluyentes que muestren evidencias de que la leche materna pueda contener grandes concentraciones de nitritos o nitratos, tampoco hay estudios suficientes que digan lo contrario, por lo que se recomienda a embarazadas y madres lactantes hacer un consumo reducido o nulo de alimentos con dichos conservantes.

Por otro lado, los nitritos reaccionan en el medio ácido del estómago con los grupos aminos de las proteínas (justamente los productos cárnicos son altos en cantidad de proteínas) originando nitrosaminas, unas substancias altamente cancerígenas. Este efecto se contrarresta con un consumo habitual de frutas y verduras, que disminuyen la formación endógena de nitrosaminas, gracias al alto contenido de vitamina C y E, carotenoides y flavonoides, entre otras sustancias. (Más información)

La ingesta diaria admitida (IDA) por la JECFA establece 0,37 mg/kg de peso para el nitrato y 0,06 mg/kg de peso para el nitrito; cantidades de 0,5-1 g de nitrito producen en un adulto intoxicaciones ligeras; de 1-2 g, intoxicación grave, y de 4 g, intoxicación mortal. La legislación prevé un máximo de 250 ppm nitratos y nitritos en los alimentos. En el caso de niños, la IDA de nitratos se rebaja a 0,2 mg/kg de peso, y es recomendable no dar embutidos hasta los dos años de edad.

Otros ingredientes

En la elaboración del jamón cocido pueden agregarse otro tipo de ingredientes no del todo imprescindibles, que actúan más bien sobre las características organolépticas del producto final:

Colorantes artificiales y naturales, unifican el color de la masa cárnica:
– Curcumina (E100)
– Lactoflavina, riboflavina (E101)
– Tartracina (E102), en grandes dosis es un liberador de histamina y puede aumentar los síntomas del asma y producir eczemas, urticarias e insomnio. Su uso está prohibido en Alemania, Austria, Finlandia y Noruega.
– Amarillo de quinoleína (E104), a largo plazo podría resultar cancerígeno. Prohibido en Estados Unidos, Australia, Noruega y Japón.
– Amarillo anaranjado (E110), a largo plazo podría resultar cancerígeno.
– Cochinilla (E120), peligroso especialmente para los niños. En grandes dosis puede provocar hiperactividad, asma, eczemas e insomnio.
– Azorrubina (E122), puede aumentar los síntomas del asma y producir eczemas, urticaria e insomnio.
– Rojo cochinilla A (E124), puede aumentar los síntomas del asma y producir eczemas, urticaria e insomnio. A largo plazo podría ser cancerígeno.
– Eritrosina (E127), causa un aumento de la fotosensibilidad en las personas sensibles a la luz solar.
– Caramelo (E150), en grandes dosis puede provocar problemas intestinales y disminuir la absorción de vitamina B6.
– Carotenoides (E160)
– Xantófilas (E161)
– Betanina (E162)
– Antocianos (E163)

Antioxidantes y conservantes, ayudan a prolongar la vida útil del jamón protegiéndolo del enranciamiento de las grasas:
– Ácido L-ascórbico (E300)
– Ascorbato de sodio (E301)
– Palmitato de ascorbilo (E304)
– Tocoferoles (E307, E308, E309)
– Ácido sórbico y sus sales (E200, E201, E202)
– Parabenos (E214, E215, E216, E217), si se combinan con E300 se puede formar benceno, un hidrocarburo cancerígeno

Emulsionantes, estabilizantes, espesantes y gelificantes, aportan textura y consistencia, reteniendo agua, mejorando su presencia y conservación
– Ácido alginico (E400)
– Alginato de sodio (E401)
– Alginato de potasio (E402)
– Agar-agar (E406)
– Carragenatos y carragenina (E407), no recomendado en niños y embarazadas. Puede provocar alergias y debilitar el sistema inmunitario. En grandes cantidades puede disminuir la absorción de minerales esenciales.
– Goma garrofín (E410)
– Harina guar o goma guar (E412)
– Goma xantana (E415)
– Alginato de propilenglicol (E405)
– Sorbitol (E420), en dosis bajas provoca flatulencias, diarrea y puede agravar el síndrome del intestino irritable
– Manitol (E421), en dosis bajas provoca flatulencias y diarrea. Está contraindicado en personas con insuficiencia cardíaca
– Glicerol (E422)
– Ortofosfato de sodio (E339) y ortofosfato de potasio (E340), a largo plazo pueden reducir el equilibrio natural de calcio y fósforo en el organismo
– Fosfatos (E450), contraindicados en personas con insuficiencia renal

Potenciadores de sabor: realzan el sabor o el aroma del alimento
– Glutamato monosódico (E621-E625), aditivo relacionado con la obesidad, sobretodo infantil, por su capacidad de incrementar el hambre (síndrome del restaurante chino); daña la regulación hipotalámica del apetito, además de producir destrucciones neuronales. Para más información consultar el trabajo del catedrático Jesús Fernández-Tresguerres.
– Guanilatos (E626, E629)
– Inosinatos (E630, E631, E633)
– Aromas naturales autorizados
– Extracto y oleorresinas
– Extracto de humo natural
– Especies, aderezos y condimentos varios

En el BOE número 159, publicado el 5 de julio de 1983 se describen las normas de calidad aprobadas para el consumo en el Estado español del jamón cocido, y se enumeran estos ingredientes con sus dosis máximas permitidas; en el número 166 de enero de 1984 se publica la lista positiva de aditivos para su elaboración. Es importante identificarlos ya que resulta preferible evitar por completo gran parte de ellos por los efectos negativos descritos anteriormente. Aunque cabe destacar que los aditivos tomados de forma ocasional y siempre que no se sea alérgico, no debería conllevar ningún riesgo para la salud.

Es importante diferenciar el jamón cocido del fiambre de jamón, que es de una calidad inferior ya que, si bien procede también de las patas traseras del cerdo, contiene proteínas vegetales (normalmente de la soja, probablemente transgénica, cuyos efectos en la salud han sido muy bien explicados en el artículo publicado por la nutricionista Lucía Redondo, féculas (almidones) y una mayor cantidad de azúcares y gelificantes, para conseguir un producto más barato y de menos calidad nutritiva. Se distingue del jamón cocido por la consistencia, textura y color de la pieza.

Como aspecto positivo, el jamón cocido destaca por su alto contenido en proteínas, es un alimento de fácil digestión (gracias al tratamiento térmico al que se le somete) y contiene menos calorías que otros derivados cárnicos. Aunque es importante no olvidar su alto contenido en sodio, tal como se describe Lucía Redondo en el artículo “El problema no es la carne, es la carne procesada” de esta misma revista, igual o superior que el resto de productos derivados de la carne, por lo que en personas con problemas de hipertensión se recomienda un consumo limitado: consumiendo 200 g de jamón dulce se ingieren aproximadamente 2 g de sal, lo que equivale a la ingesta máxima aconsejada en dichas patologías.

Pechuga de pavo

Es un producto cárnico elaborado a partir de la musculatura del pecho deshuesado y sin piel del pavo, al que se le agregan condimentos, especias y aditivos.

A diferencia del jamón cocido, la denominación pechuga de pavo incluye tanto pechugas cocidas como los fiambres, que son dos productos de diferente calidad y precio no siempre fáciles de diferenciar, lo que puede confundir al consumidor. Es importante detenerse a observar la pieza: la pechuga de pavo mantiene el tamaño, la forma y la textura de la pieza original, por lo que no es habitual encontrar dos iguales. En cambio, el fiambre presenta siempre la misma forma, ya que los ingredientes se amasan y se meten en moldes. Por otro lado, en la pechuga de pavo se detectan venillas o vetas de grasa propias de la carne, que no se encuentran en el fiambre, que muestra una textura más uniforme y de “mejor” apariencia.

Al igual que el jamón cocido, la pechuga de pavo también puede contener cantidades importantes de potenciadores de sabor, fosfatos, colorantes, gelificantes y sodio. Con frecuencia se agregan también azúcares y proteínas, que dan como resultado un producto que dista considerablemente de lo natural y saludable:

– Azúcares o oligosacáridos, influyen en el sabor y en el color y disminuyen la actividad del agua mejorando su conservación. Se usan solos o combinados; los más comunes son los siguientes:
Sacarosa, resalta el sabor dulce, compensando concentraciones altas, en algunos casos, de sal.
Dextrosa o glucosa: tiene un poder edulcorante menor que el azúcar pero una mayor carga depresora de la actividad del agua. Es importante asegurar una buena cadena de frío del producto, ya que se trata de un monosacárido de digestión directa de muchos microorganismos patógenos.
– Lactosa: procede de la leche; uso y precauciones similares a la dextrosa.
– Fructosa: tiene un poder edulcorante muy superior al azúcar.
– Jarabes de glucosa: mezclas obtenidas por hidrólisis de almidones. Su uso es similar al de la dextrosa y glucosa, con riesgos bacteriológicos inferiores y significativamente más económicos.
– Dextrinas: también son un producto de la hidrólisis de almidones.

– Proteínas: se utilizan para incrementar el contenido proteico de jamón cocido y por su capacidad de retener agua. Su uso está limitado por ley y por el sabor que puede conferir al producto final. Las proteínas más funcionales utilizadas son:
– Proteínas de leche: lactosueros, lactoalbúminas, caseinatos.
– Proteínas de sangre: plasma. Tiene importantes riesgos microbiológicos.
– Proteínas de colágeno: colágeno parcialmente hidrolizado, corteza en polvo.
– Proteínas de huevo: tienen una buena capacidad de retención de agua, poder gelificante y un alto aporte proteico, características que aumentan el coste del producto.
– Proteínas vegetales: básicamente proteína de la soja. Tienen una elevada capacidad de retención de agua y son bastante económicas. Proceden habitualmente de cultivos transgénicos.

Crianza intensiva

Tanto en el caso del cerdo como del pavo, se practica una forma de cría superintensiva que repercute negativamente en la calidad final del producto. La poca o nula movilidad del animal, unida a una alimentación a base de maíz y soja habitualmente transgénica, el uso de antibióticos para combatir el estrés y evitar la propagación de enfermedades propias del hacinamiento en naves superpobladas y un programa de crecimiento acelerado que aumenta desproporcionalmente el tamaño del animal, puede afectar la calidad del producto final, por lo que el uso de aditivos se vería cada vez más justificado para obtener un producto apetecible para el consumidor.

Recomendaciones

Para poder hacer una elección correcta entre estos dos derivados cárnicos resulta sumamente importante tener en cuenta tres aspectos:

  1. Leer las etiquetas para identificar sus ingredientes, sobretodo los no indispensables para la elaboración del producto. En caso de adquirir el producto directamente en charcutería, es importante consultar la información con la persona encargada.
  2. Evaluar la crianza del animal, y decantarse por la extensiva y respetuosa más que por la intensiva y artificial; adquirir, pues, preferentemente productos ecológicos certificados.
  3. Tener en cuenta el aspecto, textura y color, valores a veces subjetivos y difíciles de establecer, pero que deberían remitirnos a un producto natural. En este caso, un producto ecológico certificado vuelve a ser una garantía de calidad.

Más allá de estas recomendaciones, es importante recordar que el consumo de jamón cocido, pechuga de pavo o cualquier otro embutido debe ser muy esporádico para evitar posibles efectos negativos en la salud. A ser posible, es mejor optar siempre por la alternativa ecológica, como máximo dos o tres veces a la semana y en pequeñas cantidades. A la hora de preparar bocadillos, siempre es más saludable recurrir a otros ingredientes como el aguacate, el hummus o patés vegetales.

Milca Burde

Dietista

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