0

Niño 2 años no habla

Es muy importante detectar estos posibles problemas lo antes posible para que de este modo, se puedan trabajar lo antes posible desde una estimulación temprana. La estimulación temprana puede marcar una gran diferencia en los niños que no reciben este tipo de atención y que en el futuro pueden tener problemas con la lectura, la escritura y el aprendizaje en general. También pueden conducir a problemas en las habilidades sociales, como por ejemplo hacer amigos. La detección precoz conduce a un tratamiento temprano. Cuanto antes recibas ayuda para tu hijo, mejor.

Los logopedas, por ejemplo, ayudan a los niños de todas las edades que han podido tener trastornos del lenguaje, del habla, tartamudeos, trastornos de la voz… Los audiólogos ayudan a los niños con una pérdida auditiva a mejorar su comunicación. Los niños pueden tener uno o más de estos trastornos de la comunicación y es necesario trabajarlos lo antes posible.

Si crees que tu hijo puede tener algún tipo de problema auditivo o del lenguaje, no dudes en llevarle al pediatra para que le hagan las pruebas pertinentes, y si todo está bien, entonces no te preocupes que seguro que hablará sin problema. Pero recuerda, que si tiene dos años o menos y no habla, no tienes que alarmarte.

Retraso en el desarrollo del habla o del lenguaje

  • Tamaño de texto más grandeTamaño de texto grandeTamaño de texto regular

Al igual que con otras habilidades e hitos evolutivos, la edad a la que los niños aprenden el lenguaje y empiezan a hablar puede variar. Conocer algunas cosas sobre el desarrollo del habla y del lenguaje puede ayudar a los padres a saber si deberían o no preocuparse.

¿En qué se distinguen el habla y el lenguaje?

  • El habla es la expresión verbal del lenguaje e incluye la articulación, que es el modo en que formamos los sonidos y las palabras.
  • El lenguaje es expresar y recibir información. Se refiere a entender y ser entendido a través de la comunicación: verbal, no verbal y escrita.

¿Qué es un retraso en el desarrollo del habla o del lenguaje?

Los problemas del habla y del lenguaje difieren, pero a menudo se superponen. Por ejemplo:

  • Un niño con un retraso del habla puede ser capaz de utilizar palabras y frases para expresar sus ideas, pero lo que dice puede resultar difícil de entender.
  • Un niño con un retraso del lenguaje puede decir correctamente las palabras pero ser incapaz de combinar dos palabras en una frase.

¿Cuáles son los signos de un retraso del habla o del lenguaje?

Un bebé que no reacciona al sonido o que no vocaliza debe ser evaluado por un médico lo antes posible. Pero suele ser difícil que los padres sepan si su hijo solo está tardando más tiempo en alcanzar un hito evolutivo en el desarrollo del habla o del lenguaje o si tiene un problema.

He aquí algunas cosas en las que usted se debería fijar. Llame al médico de su hijo si:

  • con 12 meses: no utiliza gestos, como señalar o despedirse con la mano
  • con 18 meses: prefiere comunicarse con gestos en lugar de con vocalizaciones
  • con 18 meses: tiene dificultades para imitar sonidos
  • tiene dificultades para entender órdenes verbales sencillas
  • con 2 años: solo imita el habla o los actos ajenos pero no genera palabras o frases de forma espontánea
  • con 2 años: solo emite algunos sonidos o palabras de forma repetitiva y no puede utilizar el lenguaje oral para comunicar más que sus necesidades inmediatas
  • con 2 años: no puede seguir instrucciones sencillas
  • con 2 años: tiene un tono de voz extraño o una pronunciación extraña (como ronquera o nasalidad)

Llame también al médico si el habla de su hijo es más difícil de entender que lo que sería esperable según su edad:

  • Los padres y los cuidadores habituales del niño deberían entender aproximadamente el 50% de lo que dice un niño de 2 años y aproximadamente el 75% de lo que dice un niño de 3 años.
  • Con 4 años de edad, a un niño se le debería entender prácticamente todo, incluso cuando habla con desconocidos.

Causas de los retrasos del habla o del lenguaje

Un retraso del habla en un niño se puede deber a:

  • problemas orales, como alteraciones en la lengua o en el paladar
  • un frenillo corto (el pliegue que hay debajo de la lengua), que puede limitar los movimientos de la lengua

Muchos niños con retrasos del habla tienen problemas orales-motores. Estos ocurren cuando hay un problema en las áreas cerebrales responsables de la producción del habla. Esto dificulta que el niño coordine labios, lengua y mandíbula para emitir los sonidos del habla. Estos niños pueden tener otros problemas orales-motores, como dificultades para alimentarse.

Los problemas auditivos también pueden afectar al habla. Por lo tanto, un audiólogo debería evaluar la audición del niño siempre que haya una preocupación por el habla. Los niños con problemas auditivos pueden tener problemas para decir, entender, imitar y usar el lenguaje.

Las infecciones de oído, sobre todo las infecciones crónicas, pueden afectar a la audición. Pero, siempre que haya una audición normal en un oído, tanto el habla como el lenguaje se desarrollarán con normalidad.

¿Cómo se diagnostican los retrasos del habla o del lenguaje?

Si su hijo podría tener un problema en el habla, es importante que lo lleve a un logopeda (patólogo del habla y del lenguaje) lo antes posible. Puede buscar un logopeda por sí mismo o puede pedir al profesional de la salud que lleva a su hijo que le recomiende uno.

El logopeda evaluará el habla y el lenguaje de su hijo. Le pasará una serie de pruebas estandarizadas y comprobará si ha alcanzado o no los distintos hitos en el desarrollo del habla y del lenguaje.

El logopeda también avaluará:

  • lo que entiende su hijo (lo que se conoce como lenguaje receptivo)
  • lo que puede decir su hijo (lo que se conoce como lenguaje expresivo)
  • el desarrollo de los sonidos y la claridad del habla
  • el estatus oral-motor de su hijo (cómo trabajan conjuntamente boca, lengua, paladar, etc. al hablar, así como al comer y al tragar)

Basándose en los resultados de las pruebas, es posible que el logopeda recomiende sesiones de logopedia para su hijo.

¿Cómo ayuda la logopedia?

El logopeda trabajará con su hijo para mejorar sus habilidades lingüísticas, y le indicará qué puede hacer en casa para ayudar a su hijo.

¿Cómo pueden ayudar los padres?

Los padres son una parte importante en el proceso de ayudar a sus hijos con problemas en el habla o el lenguaje.

He aquí unas pocas formas de favorecer el desarrollo del habla en casa:

  • Céntrese en la comunicación. Hable a su bebé, cántele y fomente en él la imitación de sonidos y de gestos.
  • Lea a su hijo. Empiece a leerle cuando tan solo sea un bebé. Busque libros que sean apropiados para su edad, de tapa blanda o dura, y con imágenes que animen a su hijo a mirarlas mientras usted las vaya nombrando.
  • Aproveche las situaciones de la vida cotidiana. Para reforzar el habla y el lenguaje de su hijo, pásese todo el día hablándole. Nombre los alimentos que compra en la tienda de comestibles, explíquele lo que vaya haciendo mientras prepara la comida o limpia una habitación, y vaya señalando objetos de la casa. Háblele de una forma sencilla, pero evite utilizar el «habla infantil», es decir, la forma de hablar propia de los bebés.

Reconocer y tratar un retraso del habla o del lenguaje lo antes posible es el mejor enfoque a seguir. Llame al médico si hay algo que le preocupa sobre el desarrollo del habla o el lenguaje de su hijo.

Revisado por: Julia K. Hartnett, MS, CCC-SLP Fecha de revisión: noviembre de 2019

Por tanto cuando hablamos de lenguaje, no solo hablamos de lenguaje oral, es decir de las palabras que se emiten. A todos nos ha sucedido en alguna ocasión no ser capaces de entendernos con una persona a pesar de compartir y manejar el mismo idioma, o al revés, llegar a entenderte perfectamente con alguien que habla otro idioma desconocido para ti, a través de gestos, y con muchas ganas.

La comunicación y el lenguaje tiene detrás todas las emociones y la comunicación no verbal que se transmite a través de la cultura y la pertenencia a un grupo. De hecho, cuando alguien nos está hablando y su mensaje a nivel verbal no coincide con el mensaje no verbal (gestos, entonación, mirada, etc.), ¿sabes cuál es el mensaje que prevalece? El que transmite lo no verbal. Es decir que si tú me dices que no te pasa nada y que no hay ningún problema, pero tus gestos me transmiten lo contrario, daré más crédito a lo segundo. Primero aprendemos a leer e interpretar emociones y sentimientos, los bebés muestran una clara preferencia por el rostro humano, y se interesan por los cambios y variaciones en la expresión gestual del adulto. Y eso va configurando su inteligencia emocional.

Cuáles son las señales de alarma

Tal y como ya sabes ahora, el desarrollo del lenguaje empieza mucho antes de que el bebé emita su primera palabra inteligible. De forma que las señales de alarma también se pueden observar de forma temprana:

– Antes de los 24 meses ha de existir un amplio repertorio de palabras con funcionalidad, es decir palabras que se usan con el deseo de referirse a algo, no de forma aleatoria. La mayor parte de los niños a los 18 meses hablan bastante, algunos lo hacen de forma mucho más precoz, de hecho es muy habitual observar que las niñas acumulan un mayor repertorio de palabras y empiezan a construir frases más pronto en la etapa 1-2 años.

– Regresiones: sería llamativo también que el niño pierda o deje de utilizar vocablos que ya había incorporado y utilizado (y que son representativos de su vida diaria, es decir palabras que designan objetos comunes: pan, agua, papá, mamá…).

– Contacto visual: de manera muy precoz, a los pocos meses de vida, el bebé empieza a establecer contacto ocular con su figura de apego, es decir que busca y conecta preferentemente con la mirada de la persona que tiene delante frente a cualquier otro estímulo en el campo visual. Si no es así, debemos consultar con el pediatra este hecho.

– Ausencia de deseo comunicativo: el bebé y el niño trata de llamar la atención del adulto y demandar lo que necesita de muchas formas, y lo podemos observar desde los primeros meses (señala algo que quiere, niega o sacude la cabeza si algo no le gusta). Hemos de atender que los intentos comunicativos van en aumento y cada vez son más sofisticados.

– Apego indiscriminado a la hora de recurrir al adulto: a partir de los 7 u 8 meses los bebés empiezan a mostrar malestar o rechazo hacia las figuras que no le son conocidas, si bien hasta ese momento no mostraba mucha preferencia. Se llama ansiedad ante los extraños, y es un proceso natural y normal que cada bebé exterioriza de una forma. Hay niños que se adaptan fácilmente a los desconocidos, pero cuando se asustan o necesitan algo recurren preferentemente a la figura conocida, es decir que están confortables con otros, pero de alguna forma sabe quién es la figura responsable de su bienestar, y es la primera a la que va a buscar. Asegurarnos de que esto es así garantiza que el bebé está desarrollando un apego seguro y estable.

– Bebé que no interacciona (mirada, balbuceos, gestos, reacciones ante sucesos): esto sería una señal llamativa para cualquier padre o madre, a partir de los primeros meses los bebés tratan de establecer contacto con nosotros, y reaccionan ante los ruidos o los estímulos externos. La reacción al mundo exterior evidencia que es un niño que está conectado y sano. Si nos da la sensación de que hay momentos de desconexión o apatía debemos indagar un poco más.

Retraso en el habla

Si bien lo normal es que el niño empiece a pronunciar sus primeras palabras antes del año, algunos pequeños siguen usando su “lenguaje de signos” bien pasado su segundo año y muestran un claro retraso en el habla cuando se les compara con niños de su edad. Esta situación suele preocupar a los padres que se preguntan por el motivo. Puede encontrarse en alguno o varios de estos punto

  1. El orden de nacimiento. Los primogénitos suelen hablar antes que sus hermanos menores. No tienen que compartir la atención de sus padres y desarrollan antes un lenguaje rico y preciso. En una familia con varios hijos, las tareas se multiplican y no se pone tanto hincapié en sustituir los mensajes no verbales por palabras. Pero esta regla general tiene muchas excepciones. El contacto con un hermano mayor, que ya habla muy bien puede ser el mejor de los estímulos, al igual que la rivalidad que a veces se instala entre los hermanos. ¿Y qué mejor que atrapar la atención de los padres con un buen discurso?
  2. El sexo. Las niñas suelen hablar antes de los niños y no solamente por un cuestión de genes. Se ha demostrado que los padres tienden a hablar más con sus hijas y a desarrollar más actividades físicas con sus hijos.
  3. La herencia. Los padres que han hablado tarde o de forma precoz pueden tener hijos con las mismas características. El componente hereditario no solamente interviene en la capacidad lingüística sino también en el desarrollo de las estructuras que intervienen en la emisión de las palabras como la musculatura bucal o la lengua.
  4. El ambiente. Un niño que vive en un entorno comunicativo, en el que se le solicita para que pronuncie palabras y se le escucha con paciencia, hablará antes independientemente de sus capacidades lingüísticas. Si todas las personas que le rodean –padres, hermanos, abuelos, cuidadores- refuerzan su desarrollo verbal, el niño recibirá todo lo que necesita para hablar.
  5. El bilingüismo. Los niños que aprenden dos o más idiomas a la vez suelen arrancar un poco más tarde. Pero el retraso es temporal y cuando empiezan a hablar, lo harán en los dos idiomas. Se ha demostrado que las ventajas del bilingüismo en edades tempranas superan con crecen las pequeñas dificultades que pueden surgir.
  6. La escuela infantil. Los niños que acuden a la guardería desde pequeños suelen encontrar más estímulos para hablar. El contacto con los niños mayores y la necesidad de atraer la atención de sus cuidadores entre tantos niños suele ser un buen motivo para hacer esfuerzos.
  7. Su calendario interno. Todos los niños son únicos en su desarrollo y sólo deben preocupar los retrasos importantes. Antes que el número de palabras que pronuncia, lo relevante es comprobar que entiende lo que se le dice. Comprendemos primero (lenguaje receptivo) y luego hablamos (lenguaje expresivo). Los niños que aun no hablan utilizan un lenguaje de signos muy eficaz. En cambio, si tu hijo no parece comprender u oír lo que se le dice, consulta con tu pediatra. Si no es el caso, ten paciencia y pon en práctica los 10 puntos para ayudar a tu hijo a hablar.

A esta edad, tu hijo ya debería empezar a “parlotear” más fluidamente, pero si no es así, no tiene porque significar que sufra un retraso del lenguaje. Cada niño tiene su ritmo.

Son muchos los padres que asisten a la consulta del pediatra con la misma pregunta: “mire doctor, mi hijo tiene dos años y apenas habla, ¿es normal?”. Y es que, hoy en día, junto a los controles de peso, talla, calendario vacunal, etcétera, el desarrollo psicomotor del niño es uno de los temas que más preocupan a los padres y educadores. En las revisiones habituales que se hacen a los pequeños, ya sea el centro de salud o en centros hospitalarios, será el pediatra el que se encargue de valorar el desarrollo, tanto físico como mental del niño; centrándose fundamentalmente cuatro áreas:

  1. Movimientos finos: coger una cuchara, un lápiz…
  2. Movimientos gruesos: andar, subir escaleras…
  3. Área psico-social: decir adiós con la mano, jugar con otros niños…
  4. Área del leguaje: decir “ta-ta-ta… ma-ma-ma…”, juntar dos o tres palabras…

Aprendiendo a hablar

Podemos resumir el desarrollo del lenguaje de nuestros hijos, por edades, de la siguiente manera:

  • De 0 a 1 mes: se comunica a través del llanto, buscando cubrir sus necesidades.
  • A los 3 meses: emite sonidos guturales: “ga, ga” “gu, gu”.
  • A los 6 meses: emite las primeras sílabas: pa, ma, ta…
  • A los 8 meses: parlotea, repite sílabas: “ma-ma”, “ta-ta”.
  • A los 12 meses: imita la entonación y dice dos o tres palabras simples como mamá, pan, etcétera.
  • A los 18 meses: dice unas 10 palabras, y ya señala partes de su cuerpo.
  • A los 2 años: comienza a usar frases cortas de unas dos o tres palabras.
  • A los 3 años: esta es una fase de mayor incremento de vocabulario en el que el pequeño conversa con los demás.
  • A los 4 años: domina la gramática, usa pronombres, verbos, artículos; usa preguntas ¿por qué?, ¿para qué?…

Por tanto, a los dos años todavía los niños están en una fase inicial en la que no tienen que ser unos grandes oradores, pero sí que es habitual que ya empiecen un mayor desarrollo del lenguaje.

Para valorar las distintas áreas del desarrollo psicomotor del niño, incluida la del lenguaje, los pediatras utilizan distintos test. El test de Denver II y el de Llevant-Haizea son de los más usados y, según los rangos de edad, intentan averiguar si coincide la edad del niño con la edad del desarrollo psicomotor. Para ello, se le realizan a los padres varias preguntas como si los pequeños hacen torres de cubos, si juegan, cuántas palabras dicen, si se visten solos…

¿Mi niño es normal?

El término “normal”, significa simplemente, lo que la mayoría de los niños hacen en un tiempo “esperado o deseado”; consideración que está basada en criterios consensuales y/o estadísticos. Pero todos sabemos que los niños no son datos estadísticos, y que cada pequeño es un ser individual, y como tal, se debe valorar su desarrollo.

Cabe reseñar, que el desarrollo del lenguaje, como expresión verbal, suele ser posterior a la compresión del mismo, es decir, que primero los niños nos deben comprender para poder expresarse.

Si un niño, a los dos años, no utiliza frases cortas de dos o tres palabras, o a los 18 meses, no usa una decena de palabras, se puede considerar un “hablante tardío”, y será el pediatra el que deberá valorar la situación del pequeño. En la mayoría de las ocasiones, se va a tratar simplemente de un retraso simple del lenguaje, que supone una aparición más tardía del lenguaje, pero normal al fin y al cabo. Para llegar a catalogar a un niño con un retraso simple del lenguaje, antes tu pediatra deberá haber descartado que “oiga bien” (no presenta hipoacusia), que recibe un “estímulo adecuado” para el desarrollo de su lenguaje (padres sordomudos), y que no presenta características de algún problema global del desarrollo, como, por ejemplo, parálisis cerebral u otras lesiones neurológicas que afectan al lenguaje (autismos, epilepsias afásicas…). Así pues, una vez que el pediatra o el neuropediatra ha descartado la presencia de alguno de estos problemas que pueden influir en le desarrollo del lenguaje, lo que habría que hacer es seguir una serie de pautas y consejos para mejorar el desarrollo lingüístico del niño. Porque el tiempo que pasamos con el niño, nunca es un tiempo perdido.

Estímulo y cariño

La mayor parte de los niños que no alcanzan los “ítems” del desarrollo del lenguaje, se puede decir que sufren de retrasos simples; y la mayoría mejoran aunando esfuerzos, es decir, mediante la estimulación, entre la familia y la guardería o escuela infantil, facilitando a los niños la comunicación e invirtiendo tiempo en ellos. Cuando nos encontramos con niños, ellos necesitan un cien por cien, tanto de tu estímulo, como de tu comprensión del problema. Tu pediatra será el se encargará del seguimiento de los controles posteriores y ver la evaluación del niño y su entorno.

Diez consejos para estimularle

  1. Háblale y comunícate con el niño desde que es bebé, verás como emite sonidos, balbuceos y luego palabras.
  2. Responde verbalmente y con mucho afecto a sus llamadas
  3. Juega a hacer sonidos con los labios (soplar, hacer “pedorretas”…).
  4. Intenta vocalizar bien las sílabas y las palabras, de forma clara y lenta.
  5. Enséñale canciones sencillas y cortas, acompañadas de gestos y palmadas.
  6. Enséñale vocabulario, nombrando las cosas que él te va señalando.
  7. Léele cuentos y muéstrale los dibujos y las láminas.
  8. No presiones al niño, ni lo corrijas en exceso al utilizar mal los verbos. Repítele las cosas una vez, y con una sonrisa.
  9. Facilítale la comunicación, que pida las cosas a través de palabras o frases.
  10. No olvides felicitarlo cuando lo haya hecho bien, si puede ser, con un fuerte abrazo.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *