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Niños enseñando sus partes

La mayoría de niños lo hacen desde que son bebés; forma parte de la exploración del propio cuerpo y, además, este comportamiento se ve favorecido por el placer que les produce. Que los niños se toquen los genitales es algo normal, variable de unos niños a otros y generalmente se produce de modo ocasional, aunque por temporadas puede ser más frecuente.

Casi todos los niños tienen la «manía» de tocarse «ahí». ¡NO LE REGAÑES! El interés por descubrir sus genitales varía de un niño a otro: hay algunos que pasan los primeros años sin dedicarles atención; otros sienten gran curiosidad por ellos.
Para el pequeño no hay diferencia entre tocar su barriga o sus partes íntimas, aunque sí nota que las sensaciones son distintas y que unas son más placenteras que otras. De hecho, el niño tiene erecciones regulares desde el nacimiento, pero su reacción ante ellas es de sorpresa e interés: ¿qué le pasa a mi cuerpo?
En todo caso, es esencial que si descubres a tu hijo explorando sus genitales, no pongas el grito en el cielo. Ten en cuenta que él vive sus primeras experiencias de amor, seguridad y placer corporal en relación con los cuidados que le proporcionáis su padre y tú (caricias, besos…). Y que éstas forman la base para sus futuras relaciones y su sexualidad adulta. Si le regañas cuando le ves tocarse, pensará que hay algo malo en él.

“Eso, de nuevo, es muy normal (…). Simplemente hacen cosas que se sienten bien, de la misma forma en la que podrían jugar con su cabello”, dijo.

Algunos niños realizan estos actos por imitación, porque los vieron en algún lugar.

“No conocen las normas sociales. No han aprendido qué es educado y qué no lo es, hasta que los padres les enseñan”.

Cuando un niño explora su cuerpo de formas inapropiadas, los adultos deben intervenir inmediatamente y detener ese comportamiento, dijo. Deben explicar que dichos actos no son aceptables en lugares públicos y enseñar a sus hijos que hay “partes privadas” que necesitan ser cubiertas en público. También deben hablar con ellos acerca del espacio personal.

La forma en que los padres enfrenten la supuesta situación en California modificará el impacto a largo plazo que pueda tener en los niños, dijo Seifert. Si el adulto se molesta o se enoja, el niño podría sentir que se metió en problemas y adquirir cierta ansiedad respecto a su sexualidad. Lo mejor es preguntar calmadamente qué ocurrió y por qué, para saber si el niño fue traumatizado por la situación.

Un terapeuta profesional puede ayudar a determinar el grado de trauma y trabajar con la familia para la recuperación, dijo Seifert. Incluso si el niño no relaciona la actividad sexual con algo negativo, podría presentar secuelas.

Aunque cierto grado de exploración es natural, los actos sexuales como el sexo oral pueden “hacerlos sentirse raros, confundidos, tristes o enojados”, dijo. “Esas emociones son las que tienen que ser atendidas”.

La mejor forma de evitar este tipo de situaciones es conversar regularmente con los hijos sobre los comportamientos sexuales, dijo Myers-Walls. “Es importante que los padres se percaten que no solo tienes que ‘platicar’ y ya”.

Cuando los niños tienen aproximadamente dos años, los padres pueden discutir las partes del cuerpo y las diferencias entre los niños y las niñas, dijo.

A medida que los niños crecen, los padres pueden hablar sobre las partes privadas y cuándo está bien (y cuándo NO lo está) que exploren sus cuerpos.

Eventualmente, los niños preguntarán de dónde vienen los bebés. No es indispensable explicarles hasta llegar a los temas de anticonceptivos y aborto, pero debes responder sus preguntas sencillamente y directamente, dijo Myers-Walls.

Antes de los 2 años: Comienza la autoexploración; los niños reconocen la diferencia entre niños y niñas.

De 2 a 5 años: Los niños aprenden a vestirse y desvestirse. Les gusta estar desnudos; se interesan por los cuerpos de otros y aprenden las partes del cuerpo.

De 6 a 9 años: Comienzan las etapas tempranas de la pubertad. Inicia la curiosidad por los cambios físicos. Los niños podrían enseñar a los demás sus partes privadas y aprender más lenguaje sexual.

“El sexo es muy diferente de las drogas y el tabaco. No quisiéramos que los hijos consumieran drogas o cigarrillo. (Pero) ser un ser sexual es lo que somos”, dijo Myers-Walls.

Hay señales de advertencia de que tu hijo participa en comportamientos inapropiados o que fue abusado sexualmente, dijo Seifert. A diario, los padres deberían hablar con sus hijos sobre su día: lo que ocurrió, con quién estuvieron, qué hicieron. Si surgen temas que el niño no debería conocer, haz más preguntas calmadamente, sugirió.

Otras señales incluyen cambios drásticos en el comportamiento, problemas para dormir, cambios en la alimentación o problemas de ira, dijo Seifert.

“Queremos que las personas, si se encuentran en esta situación, sepan qué hacer”, dijo. “Incluso si algo desafortunado ocurre con tu hijo, hay ayuda allá afuera”.

Rosalina Nieves e Irving Last de CNN contribuyeron con este reporte

El comportamiento sexual en los niños hasta los 6 años

El desarrollo psicológico y sexual de las personas comienza desde el nacimiento, donde se dan las primeras relaciones sociales, sin embargo, ya desde la gestación se ha podido apreciar en ecografías que el bebé manipula sus genitales y en caso de los varoncitos tienen erecciones.

Cuando los padres y cuidadores crían a los niños, se les enseña de sexualidad ya están aprendiendo de ellos y de su entorno social todo aquello vinculado a las relaciones de género, relaciones afectivas amorosas y sexuales; y además, debemos de considerar que todos los conocimientos y conductas ligadas a la sexualidad siempre deben ser analizados y comprendidos considerando la edad del niño, su cultura y religión, la información que recibe de medios de comunicación y en especial de cómo la sexualidad se vive en casa, como por ejemplo, si los padres se desnudan delante de ellos con naturaleza o son más pudorosas, si nombran a los genitales con sus nombres reales o le ponen sobrenombres, etc.

Debemos hablarles a los niños en un lenguaje acorde a su edad | Fuente: Getty Images

Es por ello, que cuando hablemos de sexualidad con nuestros hijos siempre debemos comprender su etapa de desarrollo y no cometer el error de hablarle en lenguaje no acorde a su edad ni mal informales en temas de abuso sexual, ya que ello los podría angustiar tanto que no sepan discriminar adecuadamente entre roces o toqueteos propios de un jugar de niños de los tocamientos indebidos por parte de personas mayores.

Comparto con ustedes algunas pautas a considerar elaboradas por The National Child Traumatic Stress Network (EE.UU.), sobre qué comportamientos y conductas son esperables en esta etapa con relación al desarrollo sexual, así como la información que debería irse brindando en los seis primeros años de vida.

Se debe informar claramente a los niños sobre qué son los abusos sexuales | Fuente: Getty Images

Comportamientos sexuales comunes en niños hasta 6 años:

Niños hasta 4 años:

– Explorar y tocarse los genitales, en público y en privado.

– Frotarse los genitales (con la mano o contra objetos).

– Mostrar genitales o glúteos a otras personas (aún no conocen el pudor).

– Tratar de tocar los senos de la madre u otras mujeres (sobre todo en espacios públicos)

– Quitarse la ropa y querer estar desnudo.

– Tratar de mirar cuando otras personas están desnudas o desvistiéndose (en especial personas del otro sexo)

– Querer saber para qué sirve distintas partes de su cuerpo

– Hablar con otros niños sobre “la caca” y “la pichi”.

Se debe hablar con claridad sobre los órganos sexuales | Fuente: Getty Images

¿Qué deberían saber como información básica?

– Los niños y las niñas son diferentes

– Nombres correctos para las partes del cuerpo de niños y niñas (pene y vulva)

– Nacieron de sus madres

– Reglas acerca de los límites personales, no tocar las partes íntimas de otros niños.

– Dar respuestas simples a todas las preguntas acerca del cuerpo y para qué sirve.

¿Qué debemos enseñar como prevención?

– La diferencia entre caricias “apropiadas” y “no apropiadas”

– Tu cuerpo es tuyo y te pertenece

– Todos tenemos derecho a decir “no” a ser tocados, acariciados por un adulto.

– Nadie: niño o adulto, tiene derecho a tocar tus partes íntimas (genitales o glúteos)

– Está bien decir que “no” cuando los adultos te piden que hagas cosas que están mal, como tocarte las partes privadas o guardar secretos de mamá o papá.

– Existe diferencia entre un “sorpresa” (que será revelado) y “secreto”(nunca debes decir). Enfatizar que nunca está bien guardar secretos a papá y mamá.

– A qué personas puedes contarles si alguien te hizo algo que no es apropiado.

Los niños de 4 a 6 años tratan de ver a otras personas desnudas | Fuente: Getty Images

Niños entre 4 y 6 años:

– Tocarse los genitales a propósito (masturbación), ocasionalmente en la presencia de otros, pero no de forma compulsiva.

– Tratar de mirar a otras personas cuando están desnudas o desvistiéndose.

– Imitar comportamientos de pareja (como besarse, abrazarse o tomarse de las manos)

– Hablar de los genitales y utilizar “malas” palabras, aunque no comprendan su significado.

– Explorar las partes privadas con otros niños de la misma edad (por ejemplo, “te enseño el mío si me enseñas el tuyo”, “levantar las faldas”, etc.)

Es posible que los niños traten de imitar comportamientos de pareja | Fuente: Getty Images

¿Qué deberían saber como información básica?

– Los cuerpos de niños y niñas cambian con el pasar de los años (usar de referencia a los padres o hermanos)

– Explicaciones simples acerca de cómo crecen los bebés dentro del vientre de las madres y acerca del proceso de nacimiento.

– Reglas acerca de los límites personales (no desvestirse en público, no tocar las partes privadas de otros niños).

– Dar respuestas simples a todas las preguntas acerca del cuerpo para qué sirven.

– Puede que sientas una sensación agradable al tocar genitales pero se deber hacer en privado.

¿Qué debemos enseñar como prevención?

– Abuso sexual es cuando alguien te toca en las partes íntimas o te pide que lo toques en sus partes íntimas.

– Es abuso sexual aunque se trate de alguien que tú conoces.

– El abuso nunca es culpa del niños

– Si una persona desconocida trata de que te vayas con él o ella, corre y cuéntale lo que pasó a tus padres, maestro, vecino, policía o adulto quien tú confíes

– A qué persona puedes contarles si alguien te hizo o te pidió hacer algo que “no es apropiado”

Comportamiento sexual en niños/as: qué es normal y qué no

Aunque el pudor no es un concepto que la mayoría de los niños pequeños puedan comprender, es conveniente establecer las bases para futuras discusiones y modelar un buen comportamiento. Si tenéis hijos de diversas edades, es importante enseñar a los niños más pequeños a respetar la intimidad y privacidad de los hermanos mayores.

3. No les obliguéis a dar abrazos o besos a personas que no quieren

Es su derecho a decir, incluso a la abuela o el abuelo, que no quieren darles un beso o un abrazo. Un tocamiento inadecuado, especialmente proveniente de un adulto de confianza, puede ser muy confuso para un niño. Hay que reforzar constantemente la idea de que su cuerpo es propio y lo puede proteger. Es muy importante que tu hijo sepa decirte a ti o a otro adulto de confianza si se les ha tocado. De esta manera, su hijo sabe que también es vuestro trabajo protegerlos.

4. Tocamientos buenos Vs malos

Explica que hay tocamientos buenos con los que la gente muestra que se cuidan y ayudan mutuamente (abrazarse, cogerse las manos, cambiar el pañal de un bebé), y tocamientos malos cuando al niño/a no le gustan y quieren que se detenga inmediatamente. Tranquilizar a sus hijos diciéndoles que la mayoría de los tocamientos que recibirá son buenos, pero que tendrá que decir «NO» y contaros cualquier tocamiento confuso.

5. Ofreced a vuestros hijos una regla sólida

Enséñales que NO está bien que nadie mire o toque sus partes privadas, o lo que está cubierto por su traje de baño. Es más fácil que un niño siga una regla, y así identificará más fácilmente un «tocamiento malo».

«Muchos castigan a los niños si se tocan los genitales y eso genera problemas a largo plazo»

Facebook 0 Twitter 0 WhatsApp 0 Comentarios 0 La Voz de Galicia JAVIER BECERRA
REDACCIÓN / LA VOZ 14/10/2018 15:44 h

«Hola bombones, ¿qué tal?». Así saluda Raquel Graña (Pontevedra, 1990) a sus seguidores en cada uno de sus vídeos que sube a su canal de YouTube. Cuenta ya con 400.000 suscriptores. En ellos habla de sexo con el mismo tono desenfadado con el que da charlas y talleres en colegios.

-¿Por qué se ha lanzado a la divulgación por YouTube?

-El jueves pasado grabé un vídeo sobre ello. Decidí hacerlo para dar una educación sexual de calidad, porque soy consciente de que mucha gente no tiene acceso a ella. No solo en España, sino en Latinoamérica.

-¿Qué se encuentra cuando trata con adolescentes?

-En ellas, los celos. Muchas consideran que si su novio los tiene es mejor, porque eso demuestra su interés. Imagínate la educación que tienen. Ellos piensan que todo es tal cual como en el porno, que sin coito no hay relación sexual. También es chocante lo de la masturbación femenina. Piensan que es meterse dedos. Cuando les enseñan la anatomía no enseñan los órganos genitales exteriores. Nadie sabe lo que es el clítoris.

-¿Los padres de esos jóvenes no recelan de sus talleres?

-Nunca me ha pasado nada. En 5.º de primaria hago un ejercicio. Ellas y ellos tienen que hacer un pene y una vulva. Les digo que se lo lleven a casa. Unos pocos no lo hacen, pero la mayoría sí. Nunca he tenido una protesta.

-Hay profesionales que consideran que la educación sexual debería empezar a los tres años. ¿Es esa una edad adecuada?

-Con tres años los niños empiezan a explorarse. De repente se tocan los genitales y las familias no saben cómo abordarlo. Para el niño eso no tiene ninguna connotación sexual. Quiere saber que hay ahí, en esa zona que estaba tapada por el pañal y les da gustito. Pero lo mismo que chuparse un dedo. Muchos castigan a los niños si se los tocan. Y eso genera mucha frustración y problemas de sexualidad a largo plazo. Hay que reaccionar de otro modo. Decirle que lo puede hacer, pero que es una conducta privada. En esas edades hay que hablar mucho con los padres. Me he encontrado a padres que le cuentan a los niños el cuento de la ovejita y la flor en lugar de la realidad.

-¿Cuándo hay que empezar en casa a hablar de sexo con ellos?

-Desde el momento en el que ellos preguntan. Los niños preguntan y confían que sus padres les van a decir la verdad. Cuando se empieza a mentir o ocultar ese niño no va a volver a preguntar. A lo mejor lo hace una segunda o tercera vez. Luego buscará otras fuentes para informarse.

-Y ahí es donde aparece el porno.

-Sí, los amigos y, luego, el porno.

-¿Es el gran enemigo, igual que en otro momento pudo haber sido la represión sexual?

-Depende de cómo lo enfoques. También hay porno feminista. Es complejo. El porno al que acceden se centra en que la mujer sufre, todo el mundo llega al orgasmo y la realidad no es así. Tienen una disociación entre la realidad y la ficción. Y piensan que una relación es eso. Es un problema. Aprenden así y luego tienen que volver a aprender.

-¿Qué efecto tiene?

-Normalizan lo que ven. De hecho, algunos asumen que cuando una mujer dice no es que sí. Eso genera muchísimos problemas.

-Hay una idea que dice que casos como del de La Manada tienen una relación con este tipo de educación. ¿Lo comparte?

-Yo creo que sí, que tiene influencia. No directa, porque eso depende de la personalidad de cada uno. Quien tenga unos valores decentes sabe que eso no está bien. Pero ¿qué ejemplo tienes de un comportamiento similar? El único ejemplo es el porno.

-¿Cuál sería el escenario ideal para educar a los chicos? ¿Una asignatura como Matemáticas?

-Si no fuera anual, que al menos fuera de la mitad del curso. Y que si les surgiera alguna duda tuvieran un profesional con el que poder contactar. Cuando doy los programas me doy cuenta que durante la clase hay quien no quiere preguntar, pero cuando estoy a solas vienen. Necesitan tener la cercanía de alguien que les pueda ayudar en el momento que sea. Hace dos años empecé en la costa de Lugo. Hablé de mitos de sexualidad y, entre ellos, la marcha atrás. Una chica me vino llorando al final de la clase. «Es que yo hice eso y pensaba que no podía quedarme embarazada», me decía.

-¿Cómo reaccionan los chicos cuando llega una persona externa al colegio a hablarles de esas cosas?

-En mi caso tengo buena aceptación. En cuando les digo que tengo un canal de YouTube con tantos seguidores y que uso mucho las redes sociales conecto con ellos en nada.

-Les habla también de las diferentes orientaciones sexuales, del amor romántico…

-Claro, ese amor de Disney de la princesa ha cambiado. Ahora son las mujeres luchadoras y protagonistas. Han cambiado porque la gente ha cambiado.

-¿Y ha calado?

-No.

-¿Nada?

-Hay gente que defiende que mirarse el móvil o que tengan sus contraseñas es positivo. Ahora, además, se mandan fotos semidesnudos en los móviles y luego se extienden por todo el instituto. Hay un problema muy gordo con esto. Eso también hay que trabajarlo. Pero también hay chicas que han abierto los ojos y dicen: «Si me está controlando no lo quiero». Te encuentras ya los dos polos, no solo uno.

Cuando la educación sexual es el porno

Javier becerra

El provocativo vídeo del Salón Erótico de Barcelona: «El porno es tu libro de instrucciones»

El uso de webs eróticas se dispara entre los adolescentes y baja la edad de sus primeras relaciones. Expertos alertan de que ese modelo sin formación «es una bomba de relojería»

El escenario es de tormenta perfecta. Los estudios establecen que la media de edad de las primeras relaciones sexuales entre los jóvenes españoles se encuentra alrededor de los 15 años. A su vez, los datos del equipo del profesor Antonio Rial Boubeta de la USC hablan del creciente consumo de pornografía por parte de menores, que se ha duplicado en los últimos tres años. Y todo ello sin que dentro del sistema educativo español exista la educación sexual obligatoria. Todo se reduce a talleres puntuales, que algunos colegios conciertan motu proprio con ayuntamientos o asociaciones. Nada más.

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