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No agobiar a un hombre

Diez claves para no agobiar a un hombre

Autor: Raquel 14 Comparte este artículo

A veces los celos, la desconfianza o simplemente el afán por demostrar lo mucho que queremos a nuestra pareja hacen que ésta se sienta asfixiada, con lo que sólo lograremos el efecto contrario al deseado: que se aleje de nosotras. No agobiar ni aburrir a un hombre es fundamental para mantenerlo a nuestro lado, pues muchas relaciones se rompen a diario por este motivo.

En Cosas de Mujer te indicamos diez consejos que te ayudarán a evitar esta situación:

1) Dale su espacio. Y dátelo también a ti misma, pues ninguna relación es sana si anula al otro como individuo. Es importante buscar un tiempo para vuestros amigos y aficiones por separado; si pasáis todo el día juntos haciendo las mismas cosas no podréis aportar nada nuevo a la relación.

2) Respeta su privacidad. La intimidad personal es algo necesario; a nadie nos gusta que hurguen entre nuestras cosas. Además, esto demuestra un importante grado de desconfianza.

3) No le exijas que sea perfecto. Tampoco te lo exijas a ti misma; piensa que os queréis a pesar de vuestros defectos.

4) Controla tus celos. De la misma forma que tú tienes amigos, él también puede tener amigas sin necesidad de que exista algo más. Los celos injustificados son enemigos mortales en una relación.

5) No quieras saber dónde está en todo momento. Él también tiene derecho a hacer sus propios planes.

6) No tengas miedo al rechazo. Hay personas que viven con temor a ser abandonadas por sus parejas. Asume que a veces el amor no es para siempre, y que lo mejor que puedes hacer es disfrutar del presente sin pensar en lo que pueda ocurrir más adelante.

7) Evita los interrogatorios. Una comunicación adecuada se basa en el diálogo, no en los interrogatorios.

8 ) No necesitas continuar con demostraciones de amor. Los detalles y el romanticismo avivan mucho la pareja, pero se vuelven en tu contra cuando se convierten en continuas exigencias y en pesadas obligaciones. La espontaneidad será vuestro mejor aliado en este sentido.
9) Respeta su opinión. Las cosas no tienen por qué hacerse siempre según la voluntad de uno u otro; ambos tenéis igual valor en la relación.

10) Quiérete a ti misma. La falta de confianza es muchas veces la culpable de que permanezcamos continuamente a la defensiva ante posibles traiciones. Si tienes claro cuáles son sus sentimientos, no tienes por qué tener ningún miedo.

Por: Raquel Etiquetas: celos, Relaciones Categorías: Relaciones

 Mujeres que asustan a los hombres, ¿Por qué las relaciones terminan antes de iniciar?

Armanda Haller es una buena compañera de vivencias Silenthillescas de México. Psícologa de profesión y más psicoanalítica de vocación, grandes veces hemos tenido discusiones acerca de millares de puntos referentes al ser humano, las emociones y como nos encadenamos a ellas. Hace poco escribió un texto que retrata muy bien algunas actitudes que normalmente se dan las relaciones de pareja, y veo apropiado colocarlo aquí. Obviamente toda la gratitud a la autora por dejarme colocar este texto en El Libro.
Mujeres que asustan a los hombres, ¿Por qué las relaciones terminan antes de iniciar?
¡Hombres! Es el tema inagotable de conversación de todas las mujeres; de todas las edades, de todos los países, de todas las idiosincrasias, no importa cuánto los amemos, los odiemos, los critiquemos o nos embelesen con sus mieles, nunca nos cansamos de hablar de ellos, en especial de esos que nos hacen mal y nos hacen quedar con las amigas como auténticas estúpidas emocionales.
Que si me dijo, que le contesté, que si me alejo, que si lo alejo, que si lo busco, que si lo mando al cuerno… eso, aunado a un agudo “Ya estoy hasta la madre y no sé ni qué demonios hacer” son las frases más comunes y proclives a salir de la boca de una fémina enardecida. Luego pues, vienen el llanto, la desesperación y el correspondiente consuelo trillado de la (o las) amiga(s) de la susodicha en cuestión “No hagas caso, es un imbécil y no sabe de lo que se pierde”
Pero la realidad es, señoras y señores (seños y señoritas), que cuanto más nos batean más nos enamoramos y cuanto más nos enamoramos más nos apendejamos, y entonces una misma provoca esa conducta tan errática que nos molesta, nos desilusiona y (‘pa acabar pronto) nos encabrona.
No hace mucho, una buena amiga y yo nos quejábamos amargamente sobre nuestras respectivas solterías y, en un momento de lucidez entre las cuitas amorosas, concluímos que no sabemos amar ya que damos en demasía, exigimos poco y, cuando llega la hora de pedir lo que nos toca, ellos huyen espantados por la «seriedad» del asunto. «Es como darle comida de más a un pez» comentamos, si le pones comida de más no sólo no se la comerá, sino que terminará por rechazarla y, como extra, se ensuciará la pecera. ¿Y qué pasa cuando tienes mugre en la pecera? Que sólo quieres desaparecerla.
Dentro de las actitudes que he identificado en el gremio femenino ( y en las cuales me incluyo) están:
1.-Ponerse en plan persecutorio: Mensajitos a todas horas, llamarle 40 veces al día sólo para decirle que lo quieres, aparecértele hasta en la sopa, hacer que tus amigas (y sus amigos) hablen de ti frente a él… todo eso que pueda sonar a que coincidentemente estás todo el tiempo en su vida pero que tú y yo sabemos que no es mera coincidencia. Altamente perjudicial, el estar encima de ellos solo te llevará a que quieran estar cada vez menos encima de ti (figurativa o literalmente).
2.-Ser la doncella en desgracia: En algún momento del medievo a alguien se le ocurrió que una chica indefensa y en peligro era lo mas atractivo, tierno, bueno y deseable del mundo: la figura ideal de la mujer. Si miras tu calendario te darás cuenta que ya estamos en 2010, de manera que olvídate de esas payasadas; ser una chica frágil y en apuros no te ayudará a ganarte su corazón y
aparte ¡Qué weba!
3.-Ser la hembra alfa: Es el lado opuesto a la doncella en apuros, todas sabemos que somos autosuficientes y que no necesitamos de nadie y que nos mandamos solas, pero dale chance, de vez en cuando, de ser el héroe de la película.
4.- Volverte su mamá: Verificar si trae lunch, si tiene el saco bien acomodado, ofrecerte a hacerle de comer y todo eso que tu mamá hace por ti, sólo te hará ver com alguien que quiere controlarlo, sé que un cuello mal acomodado se ve feo y es un pretexto para acercarte, pero si es tu pretexto todos los días descártalo y deja que lo haga solo!
5.-Llenarlo de regalos y elogios: ¡Es que es tan lindo! ¡Tan inteligente, tan bello, tan perfecto! ¡Hasta sus mocos tienen un verde divino! Todas esas cosas lo agobian, recuerdas el ejemplo de la
pecera? ¡No lo alimentes de más! (Además lo vas a hacer bien narciso, pensará que te tiene ganada, cuando eso pasa, pierden el interés y de todos modos te mandará al queso)
6.-Brotes histéricos y amenazas: ¿Sospechas que te pone el cuerno? Acláralo, no lo amenaces. ¿Andas en tus días y no lo soportas? Dile, no le hagas un drama. ¿No sabes qué pasa con su relación, estas confundida y quieres aclarar? Primero despeja tu cabeza y luego habla con él, la amenaza y la histeria sólo sirven para ahuyentarlo (y darle la impresión de que estás loca).
7.-Ver moros con tranchete y enemigas en todas las mujeres: Sí yo sé que su risa de puerquito es para enamorar a cualquiera y su olor a pies tiene un no-sé-qué pero seamos realistas: no a todas nos interesa él en particular y él no es un adonis por el que se mueran todas las mujeres (y si lo es seguro tiene por lo menos algún defecto que a mas de una le caiga gordo). El pedirle que se aleje de sus amigas solo demuestra tu inseguridad, así que tranquila, respira profundo y si los celos son muchos… Pasa con mi secretaria y saca una cita conmigo porque eso no es normal (jajaja)
8.-Involucrarlo en todas tus actividades: Lo invitas al gym, desayuna en tu casa, comes en la suya, trabajan juntos, si sales con tus amigas lo llevas y si sale a cualquier lado te pegas ¡Dale su espacio! Por mucho que nos guste estar con él, al estar siempre pegados no lo
acariñas ¡Lo asfixias!
9.-Respeta su modo de ser y de pensar: Éste es el craso error que se da no solo en los noviazgos sino hasta en los matrimonios. Todas pensamos que cuando estén con nosotras cambiarán, serán más tiernos, dejaran de fumar/beber/drogarse/ser infieles/ser violentos, etc, etc, etc. Pero, ABRE LOS OJOS los hombres no son ni barro ni plastilina para moldear a tu gusto. Si hay más cosas que no te gustan de él que las que te gustan, mejor búscate otra pareja.
10.- Comunicación ambigua.- Típica escena de típicos novios: ella con su jeta de mula y él con su cara de tonto; él “¿Qué tienes mi amor?” ella -fría y tajante- “Nada, no tengo absolutamente nada” se da la media vuelta, él la manda al queso y ella monta en cólera porque no la siguió interrogando, con todo respeto ¡No mams! Si quieres algo díselo, sé directa, no porque no entiendan (bueno, aunque hay algunos especímenes que realmente no entienden las directas, mucho menos las indirectas) sino porque es necesario expresarlo, los seres humanos podemos intuir las cosas pero no tenemos el don de la telepatía para leer la mente del otro y saber por qué está enojado con nosotros, evita todo tipo de doble comunicación, a final de cuentas, no sirve para nada.
11.-¡No seas su tapete!.- Por último pero no menos importante; no te pongas de tapete, decía mi bisabuela muy sabiamente “Hija, no te mueras tú para que otro viva”, tenemos la mala costumbre de creer que porque nos agarran de secretarias, de encargada de preparar los cafés o de IBM nos quieren; NO, hazte a la idea, eso es que se aprovechen de ti, no lo permitas, ser demasiado servicial te vuelve servil, estar siempre ahí te vuelve cotidiana y no fallar nunca te vuelve predeciblemente aburrida, ésta no es una forma de amor, sino una forma de aprovecharse de ti que, desgraciadamente no todo el mundo nota porque es algo que uno hace precisamente por amor a ellos.
Pues bien, hasta aquí lo que me dio a pensar mi retorcida cabecilla, se aceptan puntos nuevos a añadir, comentarios, aclaraciones, pedradas y jitomatazos; por último quisiera agregar, inténtenlo, funciona de verdad, la mayor parte del tiempo uno cree que está haciendo lo correcto o que está dando todo para que una relación (o un prospecto) funcione, pero a veces hace falta que lo jalen de las orejas, le den un zape, le abran los ojos y le digan “¡Estás metiendo la pata!”, a mí me la aplicaron en un momento en que estuve persecutoria, acosadora y cuasi neurótica, al grado que alejé a mi prospecto (y a un buen amigo) de mi lado, pero el regaño funcionó y ahora puedo presumir que las cosas se van recuperando y viento en popa. En fin, les deseo un excelente inicio de año y que todos sus deseos (sobre todo los amorosos) se cumplan. Un beso y un abrazo enormes.

En muchas ocasiones hablamos de las cosas que hay que hacer para enamorar a un hombre, pero hay que ser conscientes que también son muy importantes las cosas que no debemos de hacer para enamorar a un hombre.

Enamorar a un hombre, qué no hacer

Por eso en este artículo queremos ayudaros con 8 cosas que no debes de hacer para enamorar a un hombre:

No insistas

No seas demasiado insistente.

Tienes que estar presente para él, pero no ser demasiado insistente ya que si a un hombre lo agobias no querrá saber nada de ti y por lo tanto perderás la oportunidad de enamorarlo.

Habla con él, queda con él, pero a la vez déjale su propio espacio personal y que las cosas vayan a su ritmo, porque si intentas acelerar todo lo agobiarás demasiado.

No intentes darle pena

No intentes darle pena. Cuando le das demasiada pena a un hombre, lo único que vas a conseguir es que te vea como una chica muy débil, como una amiga que necesita apoyo.

Entonces pasarás de ser una posible pareja a ser una amiga con la que no tendría nunca nada más.

Digamos que en este punto pasas de ser una mujer para él y pasas a ser una amiga más con la que hablar, con la salir y poco más, eso realmente es diferente a lo que buscamos ¿No es enamorar a un hombre?.

No seas demasiado fácil

No te muestres como una chica facilona, ya que las cosas fáciles normalmente no gustan ni atraen. Demuestra que no eres fácil pero tampoco te pases, ya que de parecer algo imposible tampoco despertarás ningún tipo de interés en el hombre.

Tiene que ser algo relativamente complicado el que pueda alcanzarte, pero no imposible, así será una forma de que muestre mucho más interés por ti y por conocerte e intentar conquistarte.

No le dejes descubrir todo sobre ti

No le enseñes todo sobre ti. Uno de los secretos de cómo enamorar a un hombre es guardar cierto misterio para que así el hombre tenga un mayor interés por conocer cosas sobre ti, por saber más sobre una chica con misterio y con una vida interesante.

Si le cuentas todo en profundidad en tus primeras citas, va a saber de ti todo y por lo tanto no necesitará saber nada más y el interés hacia tu persona morirá totalmente.

No le hagas escenas de celos

No te muestres celosa ante él. Si ve que eres una chica celosa y controladora no se va a interesar por ti.

Tienes que mostrarte como una chica abierta, una chica moderna que cuando se compromete con alguien confía ciegamente en esa persona y no va a sentir celos porque es algo absurdo.

De este modo ganarás puntos para que se pueda interesar en ti y se pueda enamorar de una chica que no lo va a agobiar.

Intenta no agobiarle con el futuro

No le agobies con ideas de tener hijos o de casarte ya que muchos hombres tienen miedo al compromiso y no van a interesarse por una mujer que ya tiene planificada toda su vida y con la que se va a ver sin ningún otro tipo de opción.

Ante este tipo de hechos intenta parecer natural y que lo que surja surgirá sin ningún tipo de presiones ni de ideas de futuro tan prematuras.

No te preocupes por tener hijos o casarte, ya tendrás tiempo de hablarlo una vez lo hayas conseguido enamorar.

No quieras correr

No vayas demasiado rápido pero tampoco demasiado lento.

Si vas muy rápido con él, vas a agobiarlo en cuanto a que no va a poder pensar nada y va a perder todo el interés por ti, solo va a querer huir de tu vida.

Si vas demasiado lento es posible que piense que no quieres nada con él y por lo tanto pierda todo el interés que había tenido en algún momento por ti.

Por ello lo que tienes que hacer es llevar un ritmo natural, que las cosas vayan surgiendo y si no surgen intentar hacer que surjan, pero todo a un ritmo normal, sin querer correr, pero sin pararnos del todo tampoco.

No te hagas de menos

No le hagas ver que eres poquita cosa.

Aunque te sientas poca cosa comparado con él, hazle ver que no lo eres, hazle ver que eres una gran mujer y que mereces la pena.

De otra forma estarás tirando piedras sobre tu propio tejado y quitándole el interés que pueda tener por ti.

Siempre tienes que hacerle ver que lo vales y que lo vales mucho más que el resto de mujeres, de otra forma

¿Qué más le daría elegirte a ti que elegir a otra mujer?

Con esto conseguiremos que vea realmente nuestras cualidades y que vea realmente que somos una mujer que merece la pena de verdad.

Esperamos que todos estos consejos hayan sido de vuestra utilidad para no cometer este tipo de errores y así que podáis conseguir enamorar al hombre de vuestros sueños.

Cómo Olvidar a tu Ex

Instrucciones para el Desamor

¿No todos hemos tenido alguna vez la enfermedad de amor?

32552593 – jealous boyfriend watching his girlfriend texting on the phone on the beach

Los agobios que implican distanciamiento pueden ser el principio del fin. Si nuestra vida se complica por factores externos, lo que más buscas es apoyarte en tu compañero (a), pues tu pareja no se percibe como una carga, sino como un sostén y un alivio.

Cuando las cosas van bien, nos sentimos excelentes, pero cuando van mal, no hay nada peor para los nervios que una mala relación con la persona a la que estás afectivamente vinculado.

Una mala convivencia mata cualquier posibilidad de bienestar, y si se mantiene en el tiempo acaba generando problemas muy serios. Es mucho mejor no llegar a esos extremos, y aclarar las cosas antes. Y si no es posible, hasta tendrás que plantearte si estás con la persona adecuada.

El agobio de uno de los miembros de la pareja hacia el otro es uno de los principales motivos de discusiones. Hay personas que agobian mucho a su pareja con preguntas constantes, con temas de celos u otro tipo de circunstancias.

Cuando actúas de este modo la persona a la que quieres, lejos de hacerte más caso lo que va a hacer es alejarse de ti. La sensación de agobio es semejante a la asfixia, es decir, es la sensación de que hay algo que te impide respirar de forma adecuada.

En cambio en un amor equilibrado, tienes la sensación contraria. De estar con una persona que te perfecciona, te valora y te quiere de verdad. Y puedes disfrutar de la sensación de libertad en el seno de la convivencia porque estás con alguien que no te vigila, ni te agobia. Sencillamente, estás con alguien que confía en ti porque sabe quién y cómo eres.

Las discusiones de pareja son, desafortunadamente pequeños desacuerdos que pueden ir haciéndose más grandes, hasta que desembocan en una crisis. El aumento del tiempo de convivencia entre los miembros de la pareja hace crecer la sensación de agobio y a partir de ahí, todo puede empeorar. Por ello es bueno hacerse un auto examen de vez en cuando y preguntarse ¿Soy de las/los que agobia a su pareja?

En una relación, es necesario que las dos personas tengan un espacio propio. Invadir el espacio del otro, aunque a veces pueda parecer romántico o necesario no lo es y solo contribuye a empeorar la relación. Muchas veces no eres consciente de la presión que ejerces en tu pareja hasta que ya es muy tarde.

Las señales de agobio deben hacerte plantear tu actitud dentro de la relación, se pueden descubrir en el día a día, incluso dentro de las acciones que, para ti son normales.

Cuestionamientos permanentes

Pueden ser cuando de regreso a casa se convierte en un interrogatorio. Es cierto que parte de vivir en pareja es poder crecer y mejorar como persona. Hacer señalamientos sobre actitudes inadecuadas o sobre los errores que cometa la pareja, es un aporte para avanzar en este sentido.

Pero estar permanentemente evaluado puede por generar inseguridad o llevar a que la persona se sienta atacada y reaccione para defenderse con rabia o rechazo.

Los celos

Las escenas de celos continuas son otro de los grandes indicadores del agobio que ejerces a tu pareja. Experimentar temor de perder al otro es un sentimiento que cabe dentro de una relación y que lleva a cuidarlo y a expresarle nuestro afecto.

Los celos que se extienden a los amigos, la familia, el trabajo e incluso, los hijos pueden llevar a grandes desencuentros. Detrás de la idea de “solo te quiero para mí” puede existir una profunda inseguridad o necesidad de posesión que pueden ser extremadamente dañinos para una relación.

Encargar a la pareja la felicidad propia

Sentir que depende de mí hacer que mi pareja se sienta satisfecha y feliz puede ser halagador. Esta puede ser una expresión que indica el grado de importancia que un miembro de la pareja tiene para el otro. Sin embargo, buscar ser felices es la tarea más importante para construir en proyecto de pareja, por lo tanto esta le corresponde a los dos.

Todos estos indicios pueden ser, en un primer momento considerados como normales, pero no lo son. El amor por una persona no es poseerla porque el agobio es una muy pobre explicación para justificar la falta de atención, de cariño y de comunicación.

Los cambios de actitud repentinos y los agobios en la pareja no aparecen solos, suelen aparecer de la mano de un tercero por el que precisamente, nuestra pareja está sintiendo de todo menos agobio.

Si en mi trabajo me va mal o tengo problemas familiares, mi compañero/a de vida es mi reducto de paz, mi descanso. En caso de percibirlo como una carga o un fastidio, hay un serio problema.

Como evitarlo

Es necesario cambiar de actitud, ya que solo trae consecuencias negativas. Estos son algunos consejos.

  • Lo mejor para intentar dejar de agobiar a tu pareja es cambiar de filosofíade vida. Muchas veces el agobio es una consecuencia directa del miedo a perder a tu pareja, por lo que es sumamente importante comenzar a pensar en el presente y hacer un esfuerzo por mejorar tu autoestima. De esta manera, evitarás agobiarle y, además, disfrutarás más de la relació
  • No abuses del teléfono ni de las nuevas tecnologías para tenerle vigilado/a en todo momento, mejor una vez que llegue o lleguen a casa, platicar sobre el día que tuvieron, sin

Es normal que te mantengas en comunicación con tu pareja, pero un control casi judicial sobre cada uno de sus actos es una acción que terminará por asfixiarla.

  • En una pareja, los dos miembros tienen derecho a su propia libertad y privacidad, por lo que ver el teléfono o el correo de tu pareja no va a ser nada beneficioso para la relació

Confiar en la otra persona, darle libertad para hacer sus propias actividades y respetar sus espacios individuales son aspectos muy valiosos en las parejas.

Solo ten cuidado de no asumir esta postura frente a muchos aspectos de la relación, pues ese extremo también puede excluir al otro/a de cosas importantes y terminar llevando a la pareja a tener mundos separados.

Ten muy presente que una relación que marcha bien, en la que ambas personas tienen lugar para tener una vida propia y donde hay libertad, equilibrio y correspondencia, no hay sitio para el agobio.

Si te esfuerzas por llevar estos sencillos consejos a la práctica y lo complementas con la comunicación en pareja, uno de los pilares fundamentales, podrás evitar muchas complicaciones. Tomar un tratamiento psicológico en pareja con un profesional, podrá ayudarles y guiarles en el proceso.

ERRORES, CONSEJOS y MUCHO MÁS  para que tu pareja no pierda el interés en ti sin que sepas porqué

DOS HISTORIAS MUY COMUNES…

El primer mes todo va estupendo. Su pareja es muy atenta con ella, es amable y encantador, la cuida, y se desvive en detalles bonitos. Carmen no se lo cree. Parece que por fin ha encontrado el hombre de su vida. ¡Todo es tan maravilloso!… que parece un sueño.

Hasta que de repente él empieza a cambiar y se distancia. A Carmen no le queda otro remedio que perseguirle, o eso piensa ella. Él la repite que no pasa nada, pero ella se está volviendo loca viendo cómo se aleja. Su bonita historia se ha convertido en un infierno. Es increíble, no entiende nada. Lo único que se le ocurre para no perderle es callarse y complacerle más y más, esperando que las cosas vuelvan a ser como al principio.

A Juan le sucede algo muy parecido con Bea. Él ha ido por las claras desde el primer día. Le ha dicho cuánto le gusta y las ganas que tenía de tener una pareja en serio. Ella quiere ir más despacio y Juan lo respeta, pero no entiende por qué no pueden verse todos los fines de semana. Está insistiendo tanto, que Bea le ha pedido espacio y Juan ya no puede más. Está obsesionado con eso de ser sólo amigos. No entiende nada, porque cuando están juntos Bea es muy apasionada y son la pareja perfecta, pero luego pasa de él totalmente.

Pero entonces, si todo empezó estupendamente…

  • ¿Qué les ha pasado a Carmen y a Juan?
  • ¿Cómo es que sus parejas al poco tiempo de comenzar la relación se distancian?
  • ¿De quién es la culpa?

Parece incomprensible, pero todo tiene su explicación, y para encontrarla lo mejor será comenzar por el principio.

EL COMIENZO:

¡La historia se repite!

Chico conoce a chica, chica conoce a chico. O chica conoce a chica y chico conoce a chico. Se gustan, se miran, se atraen, coquetean cada uno a su estilo, y de algún modo comienza el ritual más antiguo del mundo, propio de todas las especies animales, incluidos los humanos. Me refiero al cortejo.

El propósito no es otro que atraer a quien previamente he echado el ojo e intentar seducirle para ser elegido/a por él o ella, porque si no esto se termina aquí mismo, y queremos que continúe, claro que sí.

Disfruta a tope del cortejo porque como dice el poeta Robert Frost «el amor es el deseo irresistible de sentirse irresistiblemente deseado».

Sin embargo, aunque al principio todo vaya sobre ruedas, ya has visto que a veces las cosas se tuercen y cuesta mucho entender los motivos.

  • ¿Por qué al poco tiempo el otro cambia?
  • ¿Cómo es que tu pareja ya no es tan atenta como al principio?
  • ¿Qué sucede para que no muestre el mismo interés que tú?

5 ERRORES QUE NO DEBES COMETER:

No te vuelvas loco, y antes de pensar que tienes un problema, descubre los 5 errores que nunca debes cometer si quieres que tu pareja esté encantada contigo y no se aleje al poco tiempo de conoceros. Te vendrán de maravilla para gustar a quien tú quieres, si realmente esa persona tiene que ver contigo:

1.- Deja de mostrarte más divino/a de lo que eres y de disimular tu carácter.

Haz justo lo contrario de lo que te sale, deja de intentar complacerle/a y gustarle/a a toda costa. Muéstrate como eres. Si eres callado/a, tímido/a, o lo que sea que eres, sé así y punto.

2.- Deja de callarte lo que no te gusta.

Porque tu rabia y tu enfado se te quedan dentro, esperando para salir en la próxima ocasión. Y cuando lo hacen pierdes todo tu encanto, te muestras resentido y suspicaz, y claro… tu pareja no entenderá qué te sucede.

3.- Deja de tirarle indirectas.

A ver si se entera de lo que deseas porque el otro puede que hable un idioma de signos muy diferente al tuyo. Así que arriesga y habla, que nadie se ha muerto por hacerlo.

4.- Cuéntale cuanto antes tu filosofía de vida.

Sigue hablando. Cuéntale tus planes de futuro, lo que valoras, o sencillamente dile que no tienes ni idea de lo que quieres, si es así. No tengas miedo a que parezca que te estás adelantando, porque tú hablas de ti, no de lo que esperas de él/ella.

5.- No te quedes con las ganas de decir lo que esperas.

No te calles lo que esperas de vuestra relación por miedo a que salga corriendo. Será el momento de comprobar si buscáis lo mismo. Piensa que si uno tiene pensado ir a Marte y el otro a Saturno, entonces será imposible compartir el viaje.

Además de desplegar tus encantos, si quieres conocer a alguien de verdad, tienes que enseñar lo que llevas dentro.

¿Sabes qué sucede cuando te enamoras?

Descubre por qué a veces te decepcionas o te sientes engañado/a, y qué puedes hacer para evitar que estas situaciones tan desagradables terminen con lo vuestro nada más empezar.

EL DESCONCIERTO:

Si cometes estos errores, lo más probable es que empieces a hacer cosas raras que tu pareja no sabrá cómo interpretar.
¿Te ha sucedido algo así?:

  • Le dices que estás de acuerdo en que no sois pareja, pero luego le/la echas en cara que no te presente a sus amigos como alguien especial.
  • Le interrogas sutilmente para averiguar qué puñetas hizo ese fin de semana que te dijo que no podía verte. No es que a ti te importe, pero la tontería de no saberlo no te ha dejado dormir.
  • No te atreves a decirle que quieres volver a verle pronto, cuando lo estás deseando, por miedo a que se agobie.

  • Te muestras muy compresivo/a cuando te dice que necesita espacio, pero luego no resistes la tentación de enviarle mensajes a ver si responde enseguida, y en qué tono lo hace porque necesitas averiguar si “sigue ahí”.

¿Hace falta que sigua o ya sabes a qué me refiero?

LA EXPLICACIÓN:

Todas estas conductas vienen de que no estás tranquilo/a.

¡Cómo vas a estarlo si no tienes claro qué hay entre vosotros ni estás siendo como realmente eres!.

No sabes si sois amigos, si sois pareja o qué puñetas sois.

Tienes claro que esto no es lo que tú quieres, pero con este miedo a perderle/a no piensas con claridad.

Y aunque es muy tentador hacer todo lo posible para que tu pareja permanezca a tu lado…

Si quieres una relación auténtica deja que las cosas sean mucho más naturales. No las fuerces.

LOS MEJORES CONSEJOS:

Un momento… ¿no se supone que estar enamorado es estar feliz?, entonces ¿qué está sucediendo entre vosotros?, ¿qué estás haciendo mal?

Ya te lo he dicho, pero no me importa repetírtelo: lo que pasa es que te olvidas de ti, y en lugar de ser como eres te transformas en algo extraño.

Si eres auténtico el otro lo nota, lo huele. Pronto sabrá lo que hay, y cuánto antes vea si le cuadra, mejor. Y lo mismo por tu lado. ¿Para qué quieres prolongar la duda?

Una cosa es el cortejo y el misterio del principio, necesarios para que os acerquéis y os deis una oportunidad, y otra es retrasar el conoceros de verdad por miedo a no haber dado con la persona adecuada, aunque os hayáis gustado.

Ten en cuenta que:

1.- La seguridad atrae, el “pedir permiso” no.

Si vas seguro de ti, con ganas de gustar y disfrutar, y convencido de que no tienes que hacer nada para resultar atractivo, tu pareja lo percibe.

2.- La firmeza atrae, el dudar de ti no.

Si ve que confías en ti, confiará en ti.

3.- La honestidad despierta lo mejor en el otro, las dobles intenciones no.

Si ve que llevas buenas intenciones, perderá el miedo a acercarse y se mostrará tal cual es.

4.- La entrega atrae, la estrechez de miras no.

Si ve que amas la vida y él o ella también la ama, estará encantado/a de conocerte mejor.

5.- La fortaleza atrae, la debilidad no.

Y si ve que no le gustas te lo dirá, pero sólo si cree que puedes encajar un no.

Así que de tu autenticidad y la suya depende el éxito de vuestros primeros encuentros y que seáis capaces de construir una base sana para vuestra relación.

LOS ÚLTIMOS CONSEJOS:

  • Merece mucho más la pena un “nosotros” sin autoengaños y construido con tiempo, que una unión que comienza como un sueño de hadas, pero pronto se desinfla.
  • Ahórrate experiencias que sólo sirven para destruir tu autoestima y no aportan más que escasez a tu vida. y una falsa conclusión de lo que verdaderamente es el AMOR.

¿Sabes por qué no se cumple lo que esperas cuando te enamoras?

Descubre cómo mantener a raya tus expectativas acerca de tu pareja y de lo que hay entre vosotros, y consigue ser más realista sin perder ni una pizca de ilusión.

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Ellos se alejan al ver esto | Foto:

Hay algunas cosas que cuando los hombres las ven en la mujer los hace alejarse de ellas, son comportamientos, actitudes que algunas mujeres pueden tener y que les restan atracción e interés.

Actitudes femeninas por las que los hombres se alejan:

DRAMATISMO

Una actitud que sin duda no les gusta a la mayoría de los hombres es el drama, las escenas en público, las demostraciones de celos, todas esas cosas ellos prefieren evitar.

El drama no es atractivo Foto: Freepik

Cuando surja algún conflicto se debe de solucionar entre ustedes dos en privado, es la manera adecuada de resolver los problemas de pareja, el drama es una mala idea, que es algo muy evidente y no sirve de nada, solo para causar más conflicto.

NEGATIVIDAD

Cuando una mujer tiene una actitud negativa y constante hacia la relación, es algo que puede agobiar al hombre, las acusaciones sin bases no son un argumento válido.

La actitud negativa es desagradable Foto:Freepik

Antes de hacer acusaciones sobre la pareja, debes de tener la seguridad de que de lo que lo señalas es verdad, de lo contrario lo harás sentir juzgado innecesariamente y perderá el gusto de estar a tu lado, incomprendido.

UNA ACTITUD DE SOBREANALIZAR

Algunas maneras pueden darle demasiadas vueltas a algún asunto en su cabeza, o a las emociones, si es por esto o aquello, pensar en los hubiera, qué hubiera pasado, o por qué.

Obsesionarse con algo puede ser cansado Foto: Freepik

Los hombres son más prácticos, no piensan tanto las cosas y actúan algo más impulsivos, no todos, pero la mayoría, cuando te obsesionas por algún asunto puede llegar a ser molesto.

UNA MUJER QUE QUIERE CAMBIAR AL HOMBRE

Algunas mujeres no están conformes con la pareja que tienen y lo tratan de hacer que adopte ciertas características o forma de ser, esa actitud inquisitiva los fastidia.

Lo ideal es aceptar a la persona tal como es Foto: Freepik

Además, es un signo negativo tener esta actitud de tratar de cambiar a la pareja, demuestra que no hay aceptación, no es cualquier cosa, este problema puede tener muchas repercusiones incluso terminar con la relación por falsas expectativas.

UNA MUJER QUE VA MUY RÁPIDO

Planes a futuro muy rápido pueden ahuyentar Foto: Freepik

Podrías pensar que un hombre estaría encantado de que quieras avanzar en la relación con el, que sepa que te gusta mucho, pero la verdad es que el hecho de que le digas muy pronto que lo amas, o que es el hombre de tu vida, que te quieres casar con el, tener hijos, puede ser una actitud que al hombre le cause miedo.

UNA MUJER QUE VIVE PENSANDO EN EL PASADO

Detalles como que hables y menciones frecuentemente a tu expareja, que cuentes aspectos o detalles de su relación, puede estar bien si surge el tema, pero si lo mencionas de repente, puede ser algo que no le interese oír.

Debes de concentrarte en la relación que tienes actualmente, poner tu fuerza y energía en lo que tienes y no desenfocarte pensando en lo que ya fue.

ACTITUD DE DESCONFIANZA

Deja el pasado atras Foto: Freepik

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  • 5 PRENDAS QUE ELLOS ODIAN VER EN UNA MUJER
  • 5 SITUACIONES QUE TE CONDUCEN A LA INFIDELIDAD

Una mujer que busca problemas donde no los hay, es probable que lo que encuentre es la molestia de su pareja por esa muestra de desconfianza.

No es bueno continuar en una relación donde hay desconfianza, es un elemento indispensable entre las parejas, debes de trabajar en ese aspecto antes de que les afecte.

Ocho señales para detectar a los hombres que le temen al compromiso

Saltan de una relación breve a otra. Compartir la intimidad con una pareja los incomoda hasta el agobio. Si encuentras uno así… ¡Diviértete o huye!

La intimidad los agobia y se sienten invadidos. Ph.

A la hora de relacionarse, un estudio realizado en los años 80 divide a la población en personas seguras (50%), ansiosas (25%) y elusivas (25%). Estas últimas son aquellos hombres y mujeres que no pueden comprometerse con ninguna relación. Si bien estos roles no están ligados a un género concreto, a la mujer siempre se la ha asociado con la etiqueta de “ansiosa” y al hombre con la de “elusivo”. Por presión social es frecuente que la mujer intente perseguir el compromiso en una relación, mientras que el hombre busque evitarlo. Entonces, cuando se cruzan los caminos de una ansiosa y un elusivo, ¡problema en puerta!

La pregunta es: ¿Cómo desenmascarar a un hombre elusivo? En su libro Amor. La psicología de la atracción, la Doctora en Psicología Leslie Becker-Phelps enumera y explica cuáles son las señales de alarma que nos indican cuándo estamos ante la presencia de un hombre alérgico al compromiso.

  1. Se siente incómodo cuando hay mucha intimidad. Lo agobian ese tipo de situaciones y también huye de las confrontaciones. Por lo tanto, tiende a poner distancia con diferentes excusas, sobre todo luego de haber compartido un momento de mucha cercanía. Por ejemplo, compartes todo un día con ese chico elusivo con el que estás saliendo. Seguramente después de eso se tarde al menos tres días en volver a llamarte, si no es que huye despavorido por los sentimientos que le movilizó esa intimidad. Cuando comparte demasiado se siente invadido.
  2. Es el rey del histeriqueo. No le gusta quedar expuesto y es muy orgulloso. Siempre intentará mantener una actitud cool y desinteresada. Si tiene ganas de llamarte, lo pensará dos veces porque siente que es un signo de debilidad. Y si lo llamas tu, no te sorprendas si no demuestra interés o si directamente te da a entender con evasivas que ese programa no le divierte, aunque sólo haya sido la excusa para hacer algo juntos. Hará todo lo que esté a su alcance para demostrate que él tiene el control de la situación.
  3. Son súper cerrados. Su pasado es un misterio. Luego de la primera cita te darás cuenta de que no sabes nada de él. Luego de la segunda y de la tercera te sucederá lo mismo. Sobre todo si ha vivido cosas dolorosas. Las conversaciones siempre se mantendrán en la superficie.
  4. Parece que nada lo afectara. Si logra hablar contigo sobre una situación dolorosa, lo hará friamente, con desapego, sin demostrar sus emociones. Esa dificultad para abrirse a sus sentimientos también la experimentará en su relación contigo.
  5. Salta de una relación breve a otra. Dice que desea encontrar el amor y sentar cabeza, pero la realidad es que una vez que acaba la etapa de conquista y la relación comienza a profundizarse se siente súper incómodo y comienzan los problemas.
  6. Los problemas para él no existen. Vive escapando de las confrontaciones. Entonces, si no respondió a tus tres llamados la noche anterior porque necesitaba recluirse en su propia burbuja, al día siguiente te llamará como si nada hubiera sucedido, conservando ese tono cool. Y hasta quizás te proponga hacer algo como para demostrarte, y demostrarse a sí mismo, quién es el que propone y dispone en esa relación. Mucho cuidado con tu reacción; si le haces un escándalo porque estás enojada, te dirá que ese no es su estilo y te hará sentir completamente fuera de lugar, aunque en realidad no lo estés. La manipulación es un arte que maneja muy bien.
  7. Su afecto es un premio. Andas con cuidado, viendo cómo hacer para lograr que se acerque a ti. No sólo es agotador, sino que destruye tu seguridad.
  8. Es súper exigente. Tiene una lista eterna de requisitos que su pareja ideal debería cumplir. Por lo tanto, se le hace imposible encontrar una mujer que cumpla con todos ellos y, de esa manera, continúa sin entregarse a nadie.

Conclusión; si estás buscando una relación seria, ¡huye! Con este tipo de hombre sólo conseguirás sufrir. Es cierto que todos podemos cambiar, pero la voluntad de cambio está en cada uno de nosotros. Es muy difícil hacer cambiar a alguien cuando esa persona no tiene la verdadera voluntad de hacerlo. En cambio si sólo quieres divertirte y sabes que no te enredarás en su juego; ¡adelante!

“Ti odio poi ti amo poi ti amo, poi ti odio, poi ti amo”, cantaba Mina en Grande Grande Grande en 1971. “Contigo tendré que luchar. Tus defectos son tantos que no los sabes ni tú”, suspiraba la gran intérprete italiana. “El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”, escribió Simone de Beauvoir. Y no cabe duda de que el sexo masculino, además de fuente de alegría, amor y bienestar, también es motivo de irritaciones, disputas o peleas. En este sentido, ellos parecen tener menos exigencias, mientras que ellas no se conforman: aman y detestan al varón al mismo tiempo, como un péndulo que oscila siempre entre dos extremos muy vitales.

Premisa inicial No hay buenos y malos. El psicólogo Joan Garriga, autor de El buen amor en la pareja (Imago Mundi), escribe que “en las relaciones de pareja no hay culpables e inocentes, justos y pecadores. Lo que hay son buenas y malas relaciones”. ¿Debemos por lo tanto rebajar nuestras expectativas? Según Garriga, “no parece un buen negocio hacer depender nuestro bienestar de otro, dándole y a la vez cargándole con ese poder. La felicidad depende de nuestra actitud y estado ante lo que nos toca vivir. Muchos esperan que su pareja las haga felices, y eso es fuente común de equívocos. La pareja por sí misma no da la felicidad”. Es más: da algún quebradero de cabeza. Manuel Castells ve las relaciones en Mujeres y hombres: un amor imposible (Alianza) “como negociaciones de micropoder a nivel individual. Se ha pasado de la lucha de géneros a la lucha entre hombres y mujeres como parte de la lucha general entre las personas”.

Hable con ella “Los hombres entienden las discusiones como el arte de hacer callar al adversario; las mujeres como el arte de no dejar la posibilidad de hablar”. Es una frase del actor austriaco Fritz Eckhardt, conocido en su país por un papel de inspector de policía. Curiosamente, el arte del interrogatorio parece ser una prerrogativa de ellas. Aviso a los hombres desprevenidos: cuando se trata de hablar, ellas no tienen rival. Giampaolo Morelli, actor y escritor, con más de 10.000 fans en Facebook, ha escrito el libro Siete horas para enamorarte (Roca) que ha arrasado en Italia. “Hay estudios que demuestran que los varones usamos un promedio diario de 7.000 palabras, las mujeres 20.000. Está claro que cuando un hombre vuelve por la noche a casa, con toda probabilidad ya ha agotado su reserva de vocabulario, mientras que las mujeres todavía tienen crédito. Y a ellas les encanta ser escuchadas, con lo que los hombres tenemos que tener paciencia”. Marta Rivera de la Cruz, escritora y autora de Maldito amor: guía para entender tu corazón (Oniro), lo suscribe: “Los hombres no quieren hablar de nada, eluden la conversación. Nosotras, en cambio, queremos hablar de todo. Pero, además, ellas hablan de sentimientos. En cambio, es muy difícil que ellos se atrevan a hablar de emociones”.

Escúchame, por favor “Mi marido tiene un defecto. Oye lo que se le dice, pero no escucha. Es enloquecedor” (Clementina). “No me gusta cuando ellos son tan insensibles y no le importan nuestros sentimientos” (Susana). La conversación es uno de los terrenos en que suele haber más desencuentros. El psicólogo Steven Stosny, autor de varios libros sobre el tema, sostiene que “las parejas no se pelean sobre lo que ellos creen que se pelean: dinero, sexo, educación de los hijos, suegros y parientes, tareas domésticas… sino que discuten cuando sienten que el otro no se preocupa de lo que uno siente. Es el dolor de la desconexión lo que lleva al conflicto. En particular, el hombre debería responder con protección y seguridad. Pero si él no sabe cómo hacerlo, descarga su rabia y frustración sobre ellas.”. Los expertos han proporcionado también otra explicación a esta supuesta falta de atención que tienen los hombres hacia ellas. La Universidad de Hertfordshire (Reino Unido) ha demostrado que los hombres han de estar concentrados en lo que están haciendo, porque les cuesta más hacer más cosas a la vez. En un experimento llevado a cabo con 50 sujetos, ellas resultaron superiores en planificar una estrategia múltiple, como buscar unas llaves perdidas.

No soy yo… es el reloj Para Marta Rivera de la Cruz, lo que realmente marca las diferencias es el reloj biológico. “El tiempo corre siempre en contra de las mujeres y marca mucho las relaciones. A veces parece que ellas tengan prisa y el hombre se agobia, pero es que en ellas influye la gestión de un acontecimiento biológico”, apunta. “Yo creo –agrega– que el hombre es consciente del poder que le da la maternidad a ellas. Quizá por ello el hombre ha dominado el poder económico o político, porque estaba asustado por su torpeza en los menesteres emocionales y analógicos”, reconoce Joan Garriga. “La naturaleza ha preparado mejor a las mujeres para ser madres y esposas que a los hombres para ser padres y maridos. Así que los hombres siempre tienen que improvisar”, afirmaba el psicólogo freudiano Theodor Reik.

“Los hombres son como niños” Jean-Claude Kaufmann, reputado sociólogo francés y autor de Irritaciones: las pequeñas guerras de la pareja (Gedisa), recuerda que “las mujeres se ven obligadas a dejar el mundo de la juventud mucho antes y a comprometerse, los hombres no están sometidos a urgencia biológica, con lo que son machos y niños a la vez”. Este sociólogo habla de infantilización. “Emergen en la relación dos polos: uno garante del buen funcionamiento de los asuntos domésticos y de la vigilancia ante los riesgos y otro de despreocupación y felicidad de vivir en el momento. Las mujeres se encuentran masivamente en un lado, los hombres en el otro. Los hombres tratan de hacer más, pero sin conseguirlo, lo que los coloca en posición de culpabilidad latente”. “Lo que me irrita de él es su inmadurez; creo que es ese el verdadero origen del problema. Tenemos tres hijos y a veces siento como si tuviera un cuarto hijo” (Violeta). De hecho, una de las quejas más frecuentes de ellas es que los varones pasan demasiado tiempo enganchados a aparatos electrónicos, desde la tele hasta los videojuegos. Como los niños. “En realidad, un hombre, aunque tenga 36 años, es un adolescente. Yo, en cambio, cuando estoy cansada estallo y es un drama. Busco la disputa para desahogarme” (Carolina).

“¿Cuál es el problema?” “No soporto cuando mi marido quiere solucionar un problema, cuando yo simplemente quiero discutirlo” (Kelly). Kaufmann confirma que la estrategia de los hombres consiste en arreglar asuntos o simplemente negar la existencia de conflictos, a no ser que sean cosas tangibles. “A los hombres parecen importarles cosas más concretas”. O superfluas. Para Lorenzo, el mayor problema de su pareja es que “cuando conduce el coche me irrita. Conduce muy despacio, toma demasiadas precauciones, no se fija en quién tiene prioridad”. El resto, son problemas más secundarios o exagerados (además –añade–, “mi mujer se preocupa en exceso de los niños”).

“Narciso y héroe, no gracias” William Farthing, profesor de Psicología Evolutiva de la Universidad de Maine (EE.UU.), descubrió que las mujeres aman a los machos que actúan como héroes y que le proporcionan protección y cuidado. Con un límite: su acción tiene que ser desinteresada y altruista. En cambio, cuando el hombre para impresionarlas asume riesgos excesivos, todo cambia. Ya no quieren saber nada, porque se sienten en peligro. Y llegan así a detestar su bravuconería, exhibicionismo y narcisismo. “Los hombres en el fondo siempre son egocéntricos. Necesitan hablar siempre de ellos o, si no, todo lo contrario: no hablan nunca. Cuando hacen algo más allá de lo que los papeles sociales les atribuyen están todo el día repitiéndolo como si fuera algo inaudito. Por ejemplo, si se ocupan de las labores del hogar, están echándolo en cara o, si no, se muestran rencorosos por hacerlo. Si se ocupan de la educación de los hijos, lo mismo” (Àngels).

“Al final lo tengo que hacer yo” “En torno a detalles minúsculos –como barrer, la manera de ordenar las cosas, la decoración– pronto se desatan sutiles y difusos conflictos de culturas. Las mujeres suelen caer en la trampa. Al final prefieren asumir las tareas, para luego comprobar que su compañero, protegido por su reputación de incompetencia, reposa cómodamente mientras ellas trabajan”. Así lo describe Jean-Claude Kaufmann. “Yo diría que en el 80% de los casos la responsabilidad doméstica todavía cae sobre las mujeres”, admite Noe Casado, escritora ganadora del VII premio Terciopelo con la novela romántica A contracorriente (Roca). “Y esto es difícil de entender, especialmente en aquellos casos en los que hombres y mujeres trabajan fuera de casa. No creo que se trate de un reflejo machista, sino más bien de que el hombre es comodón”. Rivera de la Cruz pone un ejemplo clarificador: “Nosotras somos más atentas a la gestión del tiempo doméstico. En el fondo, nunca queremos dar la impresión de que nosotras no llevamos la casa. Y, si no, fíjense: ellos son siempre los que preguntan donde está la chaqueta, nunca al revés.Ellos creen que nosotras sabemos siempre dónde están las cosas”.

Amigos, parientes, exnovios… José Bustamante, psicólogo y sexólogo, cuenta que, en su consulta, las quejas clásicas de ellas en terapia de pareja son, aparte las tareas de la casa, la relación con terceras personas. “Hemos comprobado que, con frecuencia, las causas de las disputas eran externas a nuestra pareja: un amigo, un compañero de trabajo, un miembro de la familia…” (Gianni). “Ellas siempre quieren que se pase más tiempo con sus padres. Como la comida de los domingos, por ejemplo. Pero –añade Bustamante–, una de las quejas más importantes… ¡son los amigos! Ellas acostumbran a reclamar más tiempo de pareja mientras que ellos buscan espacios para pasarlos a solas con sus colegas”. Las encuestas demuestran que los hombres suelen reclamar más independencia, que “nos dejen respirar…”. “Es verdad, nosotros somos seres más sociales, y tenemos una cierta tendencia en pensar en nosotros mismos, queremos preservar nuestros espacios”, confirma Giampaolo Morelli. A las mujeres, en cambio, les molesta cuando ellos se ponen celosos de su pasado y les preguntan continuamente sobre novios anteriores. O cuando no aceptan que ellas pueden tener su propia vida al margen de la pareja: “Trabajo mucho y tengo obligaciones profesionales por la noche. Mi marido no lo entiende y, si regreso después de la una de la madrugada, me monta una escena de celos tremenda, como si yo tuviera catorce años. Pero es que tengo 44” (Casiopea).

¡Quiero discutir! “Cuando le hago reproches, dice textualmente: ‘Es cierto. Tienes razón’. No soporto esta frase. Me gustaría equivocarme de vez en cuando” (Violeta). Danilo Martuccelli, profesor de Sociología en la Universidad de Lille (Francia) cree que “las expectativas en las parejas son disimétricas: las mujeres suelen estar en primera línea en el universo familiar, participan más, ponen los problemas sobre la mesa. Sus maridos, en cambio, simplemente tienden a esperar a que pase la tormenta. Lo que buscan es estar en paz”. “Nosotros tenemos una propensión al juego superior. Ellas quieren discutir, nosotros, en cambio ,preferimos aplazar. Ellas son mucho más introspectivas y cerebrales”, dice Giampaolo Morelli. El testimonio de Marc es muy revelador: “Mi mujer me agota. Es un tornado permanente. No para de decirme: ‘Pero reacciona, da tu opinión, sorpréndeme!’. Me cansa. No tenemos más que una vida, y hay que intentar ser feliz. ¿Para qué complicarse la vida? Y encima por tonterías. Al final no digo nada. Y para no explotar, salgo y me voy a correr”.

“Poco importan los argumentos sobre la paz y la amabilidad de las relaciones. Lo que las mujeres quieren es intercambio y presencia en la vida conyugal”, escribe Kaufmann. “Los hombres tan sólo necesitáis una cerveza y un partido de fútbol y sois las personas más felices del mundo. Sois casi inmunes a las envidias y las manías. Esto es lo que no aguanto de los varones: siempre lo pasáis mejor que las mujeres. Será porque sois más sencillos y tenéis un humor más estable que nosotras” (Claudia). “Yo les envidio a los hombres su capacidad para relativizar. Nosotras, en cambio, seguimos dándole a los asuntos, con el runrún. Puede que seamos más vengativas, no sé. Pero ellos olvidan todo enseguida, tienen una gran capacidad para pasar página y a otro argumento”, dice Noe Casado. Rivera de la Cruz cree que, en justa medida, hasta es algo positivo: “Sí, ellos esperan que los problemas se resuelvan solos, pero tampoco es justo dar importancia a algo que no lo tiene”.

“¿Por qué tanto drama?” Una investigación del departamento de Psicología de la Universidad de Texas, en Austin, sobre 200 casos, ha descubierto que las mujeres lo pasan peor cuando son rechazadas. Padecen sentimientos de tristeza, confusión y miedo. Para salir del bache, la mayoría, según el mismo estudio, se desahoga con una tarde de compras (algo que, por otra parte, suele encabeza la lista de las cosas que ellos más detestan hacer). Los hombres, al parecer, tendrían una mejor capacidad para recuperarse de la experiencia negativa, mientras que las mujeres tienen la tendencia de dramatizar más la relación y caer en los sentimentalismos. “Yo creo que ambos sexos pueden pecar de sensiblería. Lo que pasa es que ellas tienen una mayor emotividad. Las palabras románticas y edulcoradas no son exclusivas de ellas: tanto hombres como mujeres las detestan”, matiza Morelli.

Historia de habitual desorden Es el testimonio de Alphonsine: “¿Por qué los hombres no cierran la puerta del lavabo cuando orinan? Las gotas que caen no son precisamente una música para los oídos”. Puede parecer algo trivial o anecdótico, pero los objetos y rituales cotidianos dan mucho de sí: desde los pelos en la ducha, la falta de higiene, hasta la cama sin hacer, el catálogo de las quejas femeninas es denso. Y de las masculinas… ¡también! “El lavabo: sí, es cierto. Ellas necesitan pasar allí mucho tiempo. No quiero saber el porqué”, bromea Morelli. Por no hablar del tubo de la pasta de dientes, la manera de colgar la ropa o de masticar la comida. Ellos suelen prestar menos atención a estos detalles. En cambio, a ellas les molesta (y mucho) más la actitud en sí, la dejadez. “No es mi ideal de vida ordenar la casa, pero cuando veo las cosas tiradas por ahí me pongo furiosa” (Agnes). Para salir del atolladero, Noe Casado cree que “hay dos soluciones: o cada uno está en su casa: así no sabes cómo el otro ha dejado el lavabo o si ha hecho la cama. Uno así siempre va de novio. Y es genial: siempre lo llevas bien. Se trata de buscar soluciones pactadas”.

¿Ahora es peor que antes? Según Kaufmann, “antes, las irritaciones se resolvían con una adecuación a los marcos de referencia, que eran incuestionables”. Ahora, con la apertura de más posibilidades, aumenta la fatiga mental de los cónyuges. Es el precio que se debe pagar por la libertad individual. Se abren espacios de improvisación y de libre interpretación que implican que las parejas efectúen un inmenso trabajo de armonización y unificación”. “Ahora las mujeres hemos abiertos los ojos”, asegura Noe Casado. “Antes no había plan B. Ahora tenemos opciones de acceso a la autonomía. Visto desde el lado masculino, esto puede costar un poco de asimilar”.

¿Y si al final pelearse no es tan grave? Un estudio del departamento de Psicología de la Universidad de Michigan (EE.UU.), llevado a cabo en 192 parejas a lo largo de 17 años, ha demostrado que aquellas que no se pelean, que mantienen la rabia dentro, viven menos que las que discuten y luego se reconcilian. El investigador Ernest Harburg reconoce que nadie sabe pelearse bien: “Nadie está entrenado para lidiar con conflictos. Se puede imitar cómo lo hicieron los padres. Pero la pareja suele ir perdida”. Casado concluye: “No hay que hacer todo juntos. Es saludable tener cosas, al margen de la pareja, que haya una válvula de escape. Y esto lo necesitamos tanto nosotras como ellos” .

Tweets por @ESVanguardia

1 No les escuchan

2 Minimizan las cosas o huyen de las discusiones impor­tantes

3 No contribuyen a las tareas del hogar

4 No respetan los hábitos básicos de higiene y orden

5 Sólo se centran en ellos mismos

6 No están comprometidos con la relación y las obligaciones familiares

7 Quieren pasar mucho tiempo con sus amigos o con sus aficiones

8 Sólo se preocupan del aspecto lúdico y frívolo de la convivencia

9 Actúan con algún rastro de machismo o de indolencia

10 Manifiestan una incapacidad para hacer varias cosas a la vez

6 No están comprometidos con la relación y las obligaciones familiares

1 No respetan sus espacios de autonomía

2 Quieren discutir de detalles secundarios

3 Pecan en exceso de sensiblería y romanticismo

4 Les hacen reproches, les leen la cartilla

5 Les montan escenas de celos

6 Quieren controlarles demasiado

7 Tienen excesos de pedantería y coquetería

8 Se encierran demasiado tiempo en el lavabo

Señales que indican que le estás agobiando

¿Te busca, pero al mismo tiempo te evita? ¿Tarda en contestar tus mensajes, pero los responde? Sigue leyendo para saber qué puede estar ocurriendo.

Señales que indican que le estás agobiando(Istock) Compártelo: ★ ★ ★ ★ ★ Puntuación: 2 en 1 votaciones 30 Octubre 2019 – Alba González Cuadrado

Con los hombres hay que jugar al despiste para saber cuáles son sus intenciones y tratar de atraer su atención. Estar muy encima de ellos puede generar el efecto contrario, hacer que huyan. Si no estás segura de cómo estás actuando con él y crees que podrías estar agobiándole, éstas son las señales más evidentes de que igual deberías dejar que él lleve la iniciativa.

1. TARDA MÁS DE LO NORMAL EN CONTESTAR TUS MENSAJES

Si ves que se conecta, desconecta, conecta y no te contesta, o tiene una buena excusa, o le agobian tus mensajes y por eso tarda en contestarlos. ¿Podría ser una indirecta de que no quiere que le escribas o que prefiere que lo hagas con menos frecuencia?

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2. TE DA LARGAS PARA QUEDAR

Si lleváis un tiempo para quedar y siempre lo pospone con cualquier excusa, una y otra vez, puede que esté buscando una forma de decirte que ahora mismo no eres su prioridad. Deja que él mueva ficha.

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3. SIEMPRE PARECE OCUPADO

Siempre que hablas con él parece estar muy ocupado, te habla o te escribe como con prisas y siempre recalcando lo liado que está. Claramente te está diciendo que no tiene tiempo para ti; y cuando uno quiere, siempre se puede sacar tiempo.

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4. TIENE UNA EXCUSA PARA TODO

Siempre se está excusando por no contestarte, no devolverte la llamada o tardar en responder tus mensajes. Son señales claras de que le estás agobiando, pero quiere ser educado contigo.

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5. EVITA HABLAR DEL FUTURO CONTIGO

Aunque es cierto que a los hombres, en general, les agobia los planes futuros de pareja; si lo evita a toda costa, es porque le estás agobiando y mucho. Procura vivir el día a día y esos temas irán saliendo con naturalidad.

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6. PRISAS CUANDO OS VEÍS

Si soleis coincidir ya sea en el trabajo, lugares de ocio o el gimnasio y te saluda como con prisa y con poca atención, también puede ser una señal evidente de que le agobias y necesita su espacio.

PRISAS CUANDO OS VEÍS(Istock)

Recuerda siempre actuar con naturalidad, evita agobiarle con mensajes a todas horas y deja que mueva ficha para saber mejor cómo actuar.

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