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No puedo olvidar ami ex

La ciencia revela por qué es tan difícil olvidar un gran amor

Suspira ella, llamémosla Paula, y dice que ya pasó un año de la noche en la que se abrazaron y decidieron terminar con esa relación. Y que a pesar de haber bajado miles de veces a cavar en su tristeza, hay recuerdos que todavía se activan con el olor del aceite de oliva o con esa canción. Dice que en el cuerpo esos recuerdos se sienten como el amor –aunque nunca más distinto–: un nudo en el estómago, palpitaciones, dolor de pecho. Lo que no sabe es que si esas imágenes insisten en volver es porque no todo depende de la voluntad de olvidar: existe un circuito neurológico que fija con más intensidad los recuerdos que fueron incorporados de la mano de un fuerte contexto emocional. Este ovillo es el que está empezando a desenredar la neurobiología para explicar por qué resulta tan difícil olvidar a un gran amor.

“Desde el punto de vista neurológico, quedarse solo durante un tiempo no ayuda a superar el fin de una relación”, dice Antoine Bechara, un neurobiólogo reconocido mundialmente por sus investigaciones sobre las funciones cerebrales que intervienen en la toma de decisiones. Se refiere a que estar solo después de una separación o tapar todo con una nueva pareja no evita que el cerebro siga enviando recuerdos. Lo que Bechara investigó es lo que llama “conflicto cerebral”: por un lado la relación se termina; por otro, el cerebro sigue disparando imágenes y reacciones corporales. Para estudiarlo, los neurobiólogos utilizan la Resonancia Magnética Funcional, una técnica que les permite determinar qué áreas cerebrales desempeñan ciertas funciones, como el habla, el movimiento y la sensibilidad.

¿Qué hace que un recuerdo quede sellado a fuego? “En el lóbulo temporal hay dos estructuras. Una se llama hipocampo y por allí pasa la memoria declarativa, es decir, desde acordarse qué día es hoy hasta la cara de una pareja. Al lado hay otra llamada amígdala, que contiene a la memoria emocional. Para que la información declarativa pase por el hipocampo y se distribuya en el cerebro, debe haber un contexto emocional: por ejemplo, una situación atípica y desconocida vivida con ese gran afecto. Cuando la amígdala detecta ese contexto emocional envía neurotransmisores al hipocampo. Así se incorpora en la memoria como fenómeno de fijación”, detalla Ignacio Brusco, director del Centro de Neurología de la Conducta y Neuropsiquiatría de la UBA.

¿Por qué entonces, aun después de un largo tiempo, vuelven esas imágenes y esas sensaciones que secuestran al cuerpo? “Es la amígdala que sigue respondiendo con descargas emocionales involuntarias, como el dolor en el estómago o las palpitaciones”, dice Brusco.

Y no pasa lo mismo cuando se trata de un romance pasajero que con un verdadero amor: “Cuanto mayor sea la información que se grabó hacia ese afecto, en cantidad o calidad, más grabado va a estar en la amígdala y más reacciones va a seguir enviando. Estos recuerdos pueden aparecer como imágenes pero también como olores, sensaciones auditivas y como procesos de pensamiento”, agrega. Quienes aún están transitando el año que suele demorar un duelo amoroso saben lo que duelen esos olores.

Cruzarse con una ex pareja y sentir cómo se despliega una catarata de recuerdos vívidos (aunque él o ella ni nos haya visto), también es frecuente. Para explicarlo, Ezequiel Gleichgerrcht, neurobiólogo del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), cita la hipótesis de Antonio Damasio, otro prestigioso investigador en neurociencias: “Según su hipótesis del ‘marcador somático’ hay experiencias que gatillan señales químicas en nuestro organismo. Por ejemplo: si caminamos por el campo y por primera vez en la vida nos cruzamos con una víbora que abre la boca y se abalanza hacia nosotros, se disparará un conjunto de moléculas que quedarán asociadas a la sensación del miedo. Si nos volvemos a cruzar con una víbora volverá a gatillarse este patrón y nos producirá la misma sensación de miedo aunque ni siquiera abra la boca”. ¿Le dijo víbora a la ex? No. “Aunque este modelo aún está siendo debatido, podemos comprender por qué ciertas emociones, positivas o negativas, pueden perdurar cuando nos exponemos a la persona que generó esos sentimientos”.

Así, la frase hecha “el tiempo ayuda a olvidar” también tiene su explicación científica: “Con el tiempo, cuando las conexiones cerebrales que facilitan la revisión de situaciones críticas y emociones negativas se saturan, pueden sufrir lo que se llama ‘down regulation’: una disminución de los neurotransmisores en la zona de intercambio neuronal. Esto explicaría por qué los recuerdos vinculados a alguien importante van perdiendo peso”, dice Claudio Waisburg, neurólogo del la Fundación Favaloro. Tiempo al tiempo.

Un mes, siete meses, un año, toda una vida. A veces, y aunque digan que el tiempo lo cura todo, cada segundo que pasa no corre a nuestro favor a la hora de olvidar a un ex. Sea novio, novia, marido, mujer… Afrontar una ruptura sentimental desencadena una tormentosa situación interna en la que afloran sentimientos de rabia, de culpabilidad y de unas cuantas preguntas sin respuesta. “¿Por qué no me quiere?, ¿por qué no a mí?, ¿qué hice mal?” Da igual las veces que nos lo preguntemos: esa persona no nos amará más. Puede que olvidemos a esa persona en menos de un día o que necesitemos años para olvidar. Puede que rehagamos nuestra vida y volvamos a ser felices, pero, también, puede que aunque comencemos otra relación, la espinita de nuestra ex pareja quede clavada.

¿Por qué nos cuesta tanto dejar atrás ciertas relaciones de pareja? La explicación está en la neurobiología. “Olvidamos de manera casi automática lo que nos es indiferente o no tiene carga emocional, mientras que los recuerdos de alta carga emocional junto otra persona son más difíciles de eliminar”, asegura David A. Pérez, director de la Fundación del Cerebro. De ahí que, a veces, una simple aventura corta e intensa pueda ser más difícil de borrar de la memoria que una relación larga y aburrida en la que los momentos emotivos hayan sido banales.

Aunque parezca complicado luchar contra los mecanismos del cerebro, sí que existen ciertas claves y pautas que ayudan a acelerar ese periodo de zozobra (incluso hasta cierto punto de duelo) al que de forma natural todos nos enfrentamos tras una ruptura. “No se puede evitar el dolor, es como cuando alguien cercano fallece”, explica la psicoanalista y escritora Mariela Michelena, autora del libro Me cuesta tanto olvidarte (La Esfera de los Libros). “En una ruptura también hay una pérdida de un ser querido de forma concreta y real, pierdes la rutina con esa persona, el presente y el futuro”, añade Michelena.

Los periodos son distintos dependiendo de la edad. No es lo mismo terminar una relación con 15 años, cuando parece que por dejar de ver a esa persona se acaba el mundo, que con 30, momento en que entra en juego el reloj biológico. A los 40 muchas relaciones acaban con hijos de por medio, y con 50, creemos que pasaremos el resto de nuestros días solos si abandonamos a nuestra pareja. Sea cual sea la edad, he aquí algunos pasos y pautas para saber afrontar el periodo de duelo.

EL ESTADO DE SHOCK

Es posible que la primera reacción tras la ruptura sea no caber en sí de asombro. Que una persona decida dejarnos es un duro golpe para la autoestima y para el ego. Aunque tuviéramos sospechas tiempo atrás de que la relación no funcionaba o, incluso, nosotros mismos hubiéramos fantaseado con dejar a la otra persona, escuchar esas palabras de ruptura nos produce una sacudida emocional. “Te sientes engañado, feo, de menos que la otra persona”, explica la escritora italiana Federica Bosco, experta en libros de autoayuda en la temática del amor y autora de 101 modos de olvidar a tu ex (Martínez Roca). “Todos te dicen: es mi culpa, tomémonos una pausa, te prefiero como amiga –analiza la escritora–; pero ninguno te explica por qué te ha dejado de querer o simplemente prefiere a otra persona”.

Durante los primeros días tras la ruptura está permitido llorar, patalear, sacar la rabia y el dolor al exterior. A veces, como si de un funeral se tratase, los amigos y la familia son el apoyo fundamental para sujetar a la persona que está en duelo. Pero cuidado, porque muchas veces los amigos no nos reconocen el mismo derecho al dolor que cuando se trata de la muerte de un ser querido. “En vez de estar ahí para que les contemos el cuento por enésima vez, nos tratan de alentar con frases como: es mejor así, esa relación estaba predestinada al fracaso, no eras feliz”, explica Mariela Michelena. Error, hacer ver que esa relación nunca hubiera funcionado no acompaña a la persona, sino que la deja más sola. “Ese intento de sacar al otro del duelo tiene que ver con el miedo a que podamos ser nosotros mismos quienes nos encontremos en la situación”, añade la psicoanalista.

EL EGO HERIDO

La moneda de cambio con la que uno apuesta en una relación es el ego. Por eso, con la ruptura afloran múltiples sentimientos de inseguridad. “¿Encontraré a otra persona?, ¿me va a pasar siempre lo mismo?, ¿conseguiré que alguien me quiera como yo necesito?, ¿permaneceré solo para siempre?” son algunas de las preguntas que constantemente nos formulamos. “Existen dos tipos de ego: el que modela la propia identidad y el de las propias circunstancias –explica Michelena–, cuando nos dejan nos dañan la identidad, haciéndonos cuestionar nuestra valía personal”. De ahí que la frase más recurrente tras el fin de una relación sea “no valgo nada”.

El ego se rige por el miedo de no ser suficientemente bueno como para ser amado y aceptado. Y para dejar de sentir este miedo, lo más importante es cambiar algo de nuestra vida: comenzar a hacer deporte, a diseñar, a hacer manualidades, cambiar nuestro estilo de ropa… Es el momento para retomar aquella idea que nos rondaba desde hacía tiempo por la cabeza y que nunca encontrábamos tiempo para materializar.

¿NO ME AMAS? ¡GRACIAS!

“Hay que ser consciente de que cuando una persona te deja te está haciendo un favor que hasta habría que agradecer, ¡porque no te quiere! –afirma Federica Bosco–, lo que quiere decir que te estabas contentando con muy poco”. Si una relación está predestinada al fracaso y tiene que acabar, aunque suene duro, es mejor que finalice cuanto antes. “Somos 6.000 millones de personas en el mundo y es difícil encontrar a esa persona con la que estar juntos toda la vida y, aunque la encontremos, antes o después alguno de los dos muere”, añade la escritora.

Pensamos que es mejor estar con alguien con el que nos encontramos bien “a medias” antes que solos. Sabemos que la historia no está funcionando, pero fingimos que todo va bien. ¿Por qué si sabemos que esa relación tiene que acabar no pasamos página? “Es un discurso del miedo a la soledad”, explica Bosco. Pero a veces, hay que ser consciente de que es mejor terminar solo, que permanecer eternamente junto a alguien que nos lo hace sentir.

LAS REDES SOCIALES, ESE NUEVO ENEMIGO

Hubo un tiempo en el que las parejas terminaban, se alejaban y se dedicaban a olvidar. Hoy, en un mundo diseñado para estar comunicados, eliminar a una persona no es una tarea tan fácil. El psicólogo estadounidense Matt Borer lo explica en su reciente libro Deleting ur ex: getting over a breakup in a world of tweets, texts & social updates (5th Corner Publishing) (eliminando al ex: cómo superar una ruptura en un mundo de tuits, textos y actualizaciones sociales; no editado en castellano). La forma tradicional de romper es ya cosa del pasado, ahora además hay que terminar la relación en materia virtual. Ya no basta con alejarte de esa persona dejando de frecuentar los lugares comunes, sino que también hay que alejarse en Facebook, Twitter, LinkedIn, Instagram, WhatsApp, Pinterest, Tumblr y Google+, entre otros.

Aunque cueste trabajo, es necesario sacar al ex de todas las redes sociales. Sin embargo, la tecnología no es siempre un enemigo para superar el fin de una relación. Aplicaciones como KillSwitch (disponible sólo para Android) o The Ex-App ayudan a eliminar el rastro digital de tu ex. La primera permite eliminar las fotografías, vídeos y actualizaciones de estado en Facebook en las que esté etiquetada esa persona a la que queremos olvidar. La segunda aplicación, va todavía más allá, bloqueando los mensajes de texto, llamadas y correos electrónicos de la expareja.

La efectividad de esta técnica de bloqueo en las plataformas sociales a la hora de olvidar a una persona ha sido probada por la ciencia. Un estudio del 2011 de la psicóloga Tara C. Marshall, de la Brunel University de Londres, analizó a 464 estudiantes: el 54% seguía siendo amigo en Facebook de su ex sin apenas mantener el contacto, el 25% lo había borrado y respecto al último 12%, la expareja se había adelantado a borrarle. Para el estudio se les pidió que respondieran preguntas como “¿con qué frecuencia te fijas en el perfil de tu ex?” o “¿cuántas veces consultas su lista de amigos?”, pidiéndoles después que expresaran sus sentimientos hacia esa persona: rabia, confusión, odio o decepción. Los resultados revelaron que las personas que consultaban con más continuidad el perfil de su expareja experimentan más emociones negativas y tienen menos posibilidades de recuperarse de la ruptura.

LOS MECANISMOS DE NUESTRO CEREBRO

¿Cómo funciona nuestra mente a la hora de olvidar a una persona? “En primer lugar habría que introducir cómo afectan las emociones a la memoria”, explica el neurólogo David A. Pérez. Existen dos tipos de memoria: la semántica, que comprende el conocimiento general de las cosas con mínima carga emocional, y la episódica, que almacena los hechos temporales que nos van sucediendo y las emociones. “El cerebro no graba todos los recuerdos, sino que selecciona de todas las percepciones diarias aquellas que tienen alta carga emocional para recogerlas en la memoria episódica”, añade. Por eso, el primer paso para intentar olvidar a una persona es eliminar la carga emocional de los recuerdos que se tienen junto a ella, “eliminar las emociones negativas que los rodean”, afirma el neurólogo.

El paso del tiempo puede ayudar a debilitar el recuerdo, siempre y cuando la emocionalidad vaya disminuyendo a su vez. “El tiempo atempera esa carga emotiva y facilita, quizás no el olvido, pero sí la rememorización sin angustia de la emoción”, asegura Pérez. No obstante, cuanto más fre­cuentemente recordemos los momentos vividos, más difícil es que se nos olviden. “El recordar de forma continua los hechos y situaciones junto a esa persona, podría generar todavía más emo­ciones perpetuando nuevos recuerdos”, concluye el neurólogo.

EL RENACIMIENTO

Cuanto más dolorosa es una ruptura, más se pierde la fe en las relaciones futuras. Pero en algún momento llega el renacimiento. “Siempre acabas por darte cuenta de que puedes seguir viviendo sin esa persona e, incluso, de la posibilidad de encontrar un nuevo amor”, asegura Federica Bosco. Antes o después, todos podemos levantarnos, caminar con nuestros propios pies, y sanar las heridas sufridas. Y que nadie se avergüence de solicitar consejo a un buen psicólogo en caso de no ser capaz de olvidar. “Una persona que tarda más de 4 años en pasar página puede sufrir una patología, y aunque parezca ridículo, consultar a un experto al margen de nuestra vida que no nos diga sólo lo que queremos oír y que no nos conozca puede ser de gran ayuda”, concluye la escritora. Debemos aceptar el pasado y vivir el presente, ya que al fin y al cabo, como en cualquier otro aspecto o situación que nos depare la vida, esa será siempre la clave de la felicidad.

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Tratar de superar una ruptura zambulléndonos de cabeza en otra relación es una tendencia natural del ser humano. “Sobre todo en una relación clavo, porque todavía estás en duelo, y una persona en duelo no está en condiciones de enamorarse ni de dar a otra persona lo que se merece”, explica la psicoanalista Mariela Michelena.

Es el género masculino el que más peca de aferrarse a este tipo de relaciones. “En raras ocasiones un hombre deja a su pareja sin tener claro que tiene a otra persona disponible”, asegura Michelena. Eso no quiere decir que los hombres no sufran lo mismo que sufren las mujeres con el término de una relación. “Simplemente tratan de probarse, mediante la búsqueda de otra mujer, que todavía no están acabados y que pueden seguir gustando –afirma la escritora Federica Bosco–; es una necesidad ancestral”.
Dice Michelena que las relaciones clavo pueden acabar con un martillazo en la cabeza. “Uno no puede poner toda la carne en el asador, porque parte de esa carne está en el asador de la pena del pasado”, explica la psicoanalista. “Es como si estuviésemos en una casa de empeño: lo tuyo lo tiene otro y para recuperarlo tienes que pagar un precio”, añade. Ese precio es el dolor del periodo de duelo.

Es cierto que las relaciones clavo pueden aliviar el sufrimiento y acompañarnos en esos momentos terribles de abismo y angustia, pero hay que tener claras las posibles consecuencias que conllevan. “Muchas veces conocemos a una persona que está afrontando una ruptura y nos encanta comenzar una relación asumiendo el papel de pareja salvadora”, explica Michelena. El problema es que es bastante fácil que el que adquiere el papel de salvador acabe profundamente herido cuando la otra persona salga del duelo y decida rehacer su vida con un nuevo amante. He ahí el gran martillazo que muchas veces saca de golpe al clavo que, servicial y placenteramente, decidió reemplazar al primero.

No, yo tampoco puedo olvidar a mi ex

Mi historia es como la de muchas otras; conocí a ese chico por cosas del destino, comenzamos a hablar sin planificarlo y en pocos meses saltábamos en una nube.

El amor cuando nace y está ahí te hace sentir única, plena, llena de vida; te convierte en una soñadora despierta y tu único estado anímico es la felicidad.

Así fui yo durante varios años, lo único que hacía era sonreír, era pronunciar su nombre. Era suspirar mientras veía sus ojos, esos ojos que pensé que jamás dejaría de ver, que jamás tendría que olvidar.

@fictionpulpeuse

Había tenido otros novios pero nada como esto, tal vez por mi edad, pero sinceramente había sentido que el amor me había tocado. Ese amor bonito, ese amor de las películas donde no sólo encuentras a un novio, sino a un amigo, un compañero, un cómplice.

Fue inevitable que hiciéramos planes, me veía agarrada de su mano al frente de un altar, haciendo juntos la cena de los viernes, llevando a nuestros hijos a la casa de nuestros padres. Era tanto así que todos los nombres que pensaba para mis futuros hijos llevaban su nombre o sus iniciales en algún lugar.

Pero pasó, y cómo pasó… lo que me temía en muchos de mis sueños llegó a suceder, nos convertimos de juntos para siempre a final inevitable. Con el tiempo, las cosas que nos hacían diferentes, pero que aportaban ese brillo especial a la relación, luego fueron dándole un tono no tan rosa a la relación que ya no rimaba con esa palabra felicidad que por tanto tiempo nos definió.

@fictionpulpeuse

Nuestros gustos por la vida, yo una mujer extrovertida y el un introvertido de primera; nuestras carreras; la distancia que se interponía entre nosotros por cuestiones personales y mi riesgo a no afrontar la edad que tenía para el momento, hicieron que ese amor cayera al precipicio sin un freno que lo contuviera.

Aunque tenemos mucho tiempo sin ser nada, y sólo hemos compartido un par de veces algunas palabras, hay algo en mí corazón que no me deja olvidarlo y no me deja que pase esa página. Luego del duelo que se genera cuando terminas con alguien llegó a mi esa fase de recuerdos, donde lo veo en todas partes, donde recuerdo nuestras sonrisas en tantos momentos.

Es difícil esta situación en la que me ha puesto la vida, he llegado a esa cápsula donde no recuerdo nuestras peleas, ni recuerdo mi mal genio al verlo en shorts cuando quería que se vistiera en jeans, ni tampoco recuerdo su subida de peso tan estrepitosa, sólo recuerdo a ese par que hacía más feliz el mundo cuando tan solo se miraban a los ojos.

@fictionpulpeuse

Quiero decirles que hoy siento que perdí, porque aunque no lo amo como antes no puedo borrar su recuerdo, no puedo borrar su presencia, esa presencia que por más de tres años tuvo en mi vida. Me han dicho muchas veces que todo pasa, que todo se olvida y sí, tal vez tienen razón, el amor pasa, la necesidad de ver a esa persona va disminuyendo, pero cuando se quiere a alguien esos recuerdos no se olvidan. Simplemente toca aprender a vivir con ellos.

Sé que él fue mi primer amor real, con el que planifiqué muchas cosas, con el que conocí lo que es un compromiso con el que me vi en tantos momentos en el futuro, pero aquí estoy, tratando de vivir con su recuerdo, esforzándome día a día por ser independiente de su vida y cumpliendo mis metas.

Definitivamente cuando amas también pierdes, porque cuando se es tan feliz nunca se prepara para la caída y el dolor.

¿Llevas rato que rompiste con ex y no sabes porque no puedes olvidarlo? Si quieres saber por qué no lo has hecho y cómo hacerlo te invito a que no te pierdas lo que te presentare en este post. Notaras como olvidarlo estuvo más cerca de lo que te imaginaste. Así que, presta atención y responde esa pregunta que tanto te has hecho, la cual es por qué no puedo olvidar a mi ex.

Es inevitable que inmediatamente luego del momento de la ruptura los momentos vividos con esa persona no hagan eco en tu memoria, repitiéndose una y otra vez. Con el pasar del tiempo, los recuerdos deberían ir mitigando, al igual que el efecto que causa en tu ser el hecho de pensar en tu ex; pero esto no es algo que siempre ocurre.

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Hola soy Andreina Sifontes, tuve una decepción Amorosa Dolorosa, Me sentía perdida y Muy sola, el mudo se me vino encima y me dije como voy a continuar.

Esos días quedaron atrás, supere la Separación Amorosa y salí mas fortalecida, y Hoy te digo no esta todo perdido, Yo lo supere por completo, con mucha valentía y seguí un método que me llevo paso a paso y lo mas importante creí en mi

Seguramente te haces preguntas como: “¿por qué tengo esa necesidad de aferrarme a alguien para quien ya soy cosa del pasado?”, o “¿por qué aún conservo la esperanza de volver a estar a su lado?” Aunque no lo creas, este hecho es muy común.

Las razones por las cuales no puedes olvidar a tu ex son muchas, y dependen de tu caso en particular. Si continuas leyendo, podrás encontrar algunas de esas razones. Quédate con nosotros y descubre el misterio que hay detrás del porque no lo olvidas.

5 Razones Que Influyen En Tu Dificultad Por Olvidar A Tu Ex

¿Ya tienes mucho tiempo separado de tu ex y aun así no consigues superarlo? La relación que mantengas con él o ella después de la ruptura y las actitudes que muestres influyen en gran medida en el éxito de la superación de tu ex pareja.

A continuación, te mostraré algunos de esos factores que impiden que puedas olvidarlo de manera definitiva.

  • Sigues en Contacto Continuo Con tu Ex

Sin lugar a dudas, este es uno de los principales errores que puedes cometer si quieres olvidarte de tu ex. De seguro pensarás que ser amigos no está mal, y tienes razón, sin embargo, si continúan una relación de amistad sin haber superado por completo su relación de antes, te será mucho más difícil olvidar.

Aunque te parezca doloroso, debes pasar el período de duelo lejos de quien fue tu pareja. Esto es lo más saludable para poder seguir tu vida alejado del otro, pues el permanecer juntos continuamente impedirá que aceptes la realidad de la separación.

¡Ojo! Con esto no quiero decir que el trato que tienen se debe romper para siempre, sino que se tomen el tiempo para superar el proceso que están atravesando. Más adelante, por qué no, podrían llegar a ser muy buenos amigos.

  • Te Empeñas en Mantener sus Recuerdos

Sé que resulta un poco difícil desprenderte por completo de los recuerdos que tienes de tu ex; esto incluye la fotografía que se tomaron aquel día en el parque, el peluche que te regaló el día de los enamorados o la carta que te escribió en su aniversario.

Sea cual sea tu caso, si te empeñas en mantener todos los objetos especiales para ti, también mantendrás vivo el recuerdo de los momentos vividos junto a tu ex. Puede que pienses en lo feliz que fuiste aquella vez y quieras volver a sentirte así.

Si posees cualquier detalle que te hago pensarlo, será mejor que te deshagas de ello. Podría ser uno de los principales obstáculos en tu lucha por olvidarle.

  • No Quieres Cambiar Tus Hábitos o Sitios Frecuentados

Debes tener en cuenta que si sigues realizando las mismas actividades que hacías con tu ex o visitando los mismos lugares a los que iban juntos, jamás podrás borrarlo de tu mente. El proceso será mucho más complicado si te empeñas en buscar lo que te haga recordar.

Hasta el hecho de seguir frecuentando a los amigos en común con tu ex podría ser una de las causas por las que no puedes olvidar como esperas.

Cambia tu rutina, haz cosas nuevas, sal a conocer nuevos lugares, relaciónate con nuevas personas. Enfócate en lo que es mejor para ti, si realmente quieres superarte.

  1. Piensas Sólo en los Aspectos Positivos de tu Ex.

Comúnmente, cuando una ruptura amorosa ocurre, nos enfocamos sólo en los aspectos positivos de nuestra ex pareja y en todo lo que hemos perdido. Esto, lejos de brindar alivio, agranda el dolor sentido. Puede que este sea tu caso y por eso no consigues dejarlo atrás.

No te engañes con la idea de que todo fue perfecto y mucho menos pienses que no hay alguien mejor para ti que él o ella. Esto sólo conseguirá mantenerte atado a un amor sin futuro ni propósito.

Un buen ejercicio que puedes realizar es pensar en las cosas negativas de tu ex, de este modo lograrás adentrarte un poco más en la realidad y ver que en realidad hay muchas otras personas mejores en el mundo.

  • Aún Sigues Enamorado de tu Ex pareja

Esta es la razón más común por la cual las personas no consiguen olvidar a sus ex parejas y puede que te pase lo mismo.

Cuando una relación se rompe, sobre todo si fue de manera repentina e inesperada, es complicado olvidar a esa persona amada. Lo único que puedo aconsejarte ante esta situación es que te des el tiempo necesario para sanar y que no te encierres ante ese sentimiento.

Procura mantenerte rodeado de personas queridas y realizar actividades que mantengan tu mente ocupada. Ya verás que con el paso del tiempo el sentimiento se irá debilitando y estarás listo para continuar con tu vida amorosa.

Así termino con estas 5 razones que te impiden olvidar a tu ex. ¿Te sientes identificado con alguna de ellas? Es tiempo de darle un alto a esos pensamientos que te impide avanzar.

No permitas que las malas relaciones que hayas tenido te priven del gozo de disfrutar de una relación sana. ¡El amor verdadero es posible! Solo tienes que examinarte y descubrir qué es lo que realmente necesitas.

Obviamente, primero tienes que liberarte de cualquier secuela negativa que pudo dejar tu relación anterior. Solo así lograrás olvidar completamente a esa persona y estar abierto a nuevas experiencias.

Cuando se termina una relación siempre trae consigo una serie de emociones sin importar el motivo por el que esta haya sucedido. Olvidar a tu ex resulta imposible para muchos debido a que en medio de la relación se conoce a los amigos, familia y gente cercana que lo rodea, por lo tanto cuando hay una ruptura hay quienes se alejan de todo para olvidar y aún así se preguntan por que no pueden dejar de hacerlo.

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Claro que también esta la otra parte de la historia, quienes buscan la manera de saber de sus ex ya sea indagando por las redes sociales o en las cuentas de cercanas a ellos, pero cual es el motivo que lleva a ese tipo de personas a no poder olvidarlas.

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El olvido es un proceso que lleva tiempo, es imposible que de la noche a la mañana no se extrañe el habito que tenías de estar con tu pareja, las salidas, las conversaciones, en sí la rutina día en la que el o ella estaba incluido.

Expertos señalan que dependiendo del tiempo que ambos le dedicaron a la relación es lo que dura en sanar la separación, hay quienes sufren esta separación tal y como lo sienten cuando un familiar fallece por lo tanto si no haz olvidado tu proceso de duelo aún no ha terminado.

Te resistes al cambio, a pesar de que ya paso algo de tiempo aún no asimilas que la vida sigue y que de ahora en delante tienes que hacer cambios en tus actividades así como en tu vida futura si no cambias de chip va ser mas lenta la superación.

Venganza, hay quienes tiene el recuerdo de cada cosa que le dieron a la otra persona, lo que invirtieron entre lo material o lo emocional y si la ruptura fue un poco buscan la manera de que esa persona pague lo que para su sentir les deben y por lo tanto día y noche están en sus pensamientos planeando lo que van hacer.

Inseguridad, el miedo a soltar esa parte de tí que te hacía más fuerte, dejar eso por quien sentías que no caminabas si no era a su lado, debes saber que la soledad es parte de la evolución, desde bebés nos enseñan a caminar seguros y dando un paso a la vez, ser independientes es parte de la felicidad.

Confusión

Muchas veces confundimos el apego con el estar enamorados, nos apegamos a alguien que nos hace sentir bien en la vida, el apego está más relacionado con los niños quienes mientras van creciendo deben tener el cuidado de sus padres pero ya de grandes hay que entender que para ser felices ni necesitamos a otra persona jamás lo seremos si primero no lo somos dentro de nosotros, por lo tanto si en realidad se necesitaran ¿por qué tendrían que romper relación?

Cada persona de acuerdo a su personalidad toma una postura distinta ante una ruptura, cuando se inicia una relación hay que estar cocientes que no es seguro que en cualquier momento se puede romper y para que esto no suceda debe haber comunicación, interés y amor entre las parejas, si todo esto es a fuerzas seguramente no llegaran lejos.

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Cuando mi ex está 24/7 en mi cabeza

Si has sufrido una ruptura y te cuesta aceptar lo que has perdido, entiendo que estés leyendo este artículo.

Buscas alguna herramienta para conseguir asimilar que vuestra historia ha finalizado y poder, por fin, dejar atrás los pensamientos repetitivos e insistentes sobre tu expareja.

Tal vez los demás no comprendan por qué aún sigues así, pero tú necesitas pasar página por miles de razones:

  • Sigues despertándote por las mañanas con una tristeza profunda y una presión en el pecho.
  • Aún te sorprendes a ti mismo pensando que quizá te llame o quizá os encontréis en algún lugar.
  • Tienes la sensación de seguir dedicándole gran parte de tus pensamientos, y te cuesta mantener la concentración en otras cosas.
  • Estás harto de tenerlo aún tan presente.
  • Te da rabia que él o ella no piense en ti ni la décima parte de lo que tú haces.

Da igual que haya pasado poco o mucho tiempo, eso no es lo determinante, pues en ambos casos la obsesión por el pasado puede acecharte igualmente, si todavía estás elaborando tu duelo.

Sin pedirlo ni desearlo, es tu primer pensamiento del día y, muy a tu pesar, también el último. Su recuerdo, su imagen, hasta su olor y su voz, no entienden de vacaciones, ahí está contigo de lunes a domingo.

Sin apenas ser consciente, cualquier cosa puede desencadenarte su recuerdo, provocarte ese nudo en el estómago y esas ganas inmensas de huir de dondequiera que estés en ese momento.

En el trabajo te han dado un toque de atención, estás de cuerpo presente, pero de mente ausente. Intentas disimularlo, pero eso te crea mucha más ansiedad.

Te cuesta comer y poder dormir tranquilamente. Hay noches que te despiertas varias veces. Algunas no recuerdas nada, pero tienes una sensación de angustia. Otras, sabes que has soñado que volvías con tu ex, lo cual te hace despertarte con una mayor sensación de impotencia y rabia.

Estás harto de recibir el mismo consejo, una y otra vez, por boca de todos, como si fuera tan fácil de aplicar: “Tienes que olvidar ya a tu ex, no puedes estar siempre pensando en lo mismo. Deja de darle vueltas al mismo tema”.

Es inútil, sientes que, hagas lo que hagas, su recuerdo te va a acompañar siempre.

Cuando olvidar a tu ex no es la solución

Imagino que, hasta llegar aquí, te habrás empapado ya de mil y un consejos que desfilan por la red para olvidar un amor que te ha dañado, por lo que entiendo que dispongo de tan sólo unos renglones y unos segundos para captar tu atención, romper tu escepticismo e infundirte esperanza.

Pues siento tener que decirte que, no solo no puedes olvidar a tu ex, sino que no debes hacerlo; no es viable ni deseable.

No consigues recuperar tu bienestar, porque te has convencido de que “debes olvidar a tu ex”, porque crees que “no deberías pensar en tu ex”.

De hecho, he tenido que asignar este título al artículo para poder llegar a ti, ya que sabía que previamente estabas buscando alivio en el lugar equivocado de la manera equivocada.

Cuanto más quiero olvidar, más recuerdo

¡Y si te digo que, cuánto más insistas en no pensar en tu ex, más lo harás! Seguro que ya te has dado cuenta que te estás presionando a ti mismo, que esa obligación que te has autoimpuesto para olvidar a tu expareja, te está conduciendo a la obsesión por ella.

Nuestra mente (la de todos, no sólo la tuya, tranquilo) se comporta así: cuánto más insistentemente queremos anular un pensamiento, paradójicamente más lo atraemos.

Hagamos la prueba. Deja que entre a tu mente un número. Piensa en un número cualquiera, menos en el número tres. Elige el que tú quieras, pero no pienses, bajo ningún concepto, en el número tres. Por favor, no pienses en el número tres, Insisto, no tengas en la mente el número tres.

Imposible, ¿verdad?

Repítete “no quiero pensar en el numero tres, no existe el número tres, no hay tres”, y ¡zas! No podrás desprenderte del maldito número tres.

Ahora sustituye la palabra “tres” por “mi ex (o su nombre)” y será tu perdición. Justo el punto en el que te encuentras, deseando olvidar y no haces más que pensar.

Has obtenido lo contrario de lo que tanto deseabas.

¿El objetivo es olvidar a tu ex o asimilar la despedida?

¿Y si no consigues el objetivo porque está mal planteado?

¿Qué tal si lo reformulamos?

¿Y si en vez de “olvidar a tu ex” o “no pensar en tu ex” te propusieras otra meta? Tendrás que escoger la tuya, pero hasta entonces, te presto varias alternativas, mucho más sanas, realistas y alcanzables:

“Me propongo permitirme pensar en mi ex durante unos minutos al día, cuando yo decida. Lo agendaré, igual que hago con otras actividades”

“Me propongo pensar en mi ex como alguien que formó parte importante de mi vida pasada. Es parte de mi experiencia vital”.

“Me propongo poder pensar en mi ex sin adivinar lo que piensa o siente. Cuando haga esto, me recordaré que no soy adivino y no tengo ni idea”

“Me propongo dejar que desfilen los pensamientos sobre mi ex como ruido de fondo. Ahí están, me guste o no, ya se irán diluyendo”

“Me propongo despedirme de mi ex y cada vez que me venga su recuerdo aprovechar para decirle adiós, y ser consciente de por qué no estamos juntos”

Técnicas para superar a mi ex

Si quieres superar tu ruptura, no intentes olvidar a tu ex por favor, sólo redirige su recuerdo.

Imagina un balón que quieres sumergir en el agua. Tienes que destinar mucha energía en intentar que no flote. Tus brazos y músculos se tensarán, y cuando ya no puedas más, el balón emergerá bruscamente, y su presencia se hará más evidente que nunca.

Sin embargo, si dejas sencillamente que flote, puede que vaya alejándose poco a poco, y te permita nadar.

Tus músculos se relajarán, no tendrás que hacer sobreesfuerzos, y lo dejarás marcharse.

Puesto que ya has comprobado que no puedes dejar de pensar en él/ella, deja de intentarlo. No gastes más esfuerzos en algo que es improductivo.

Aprendiendo a redirigir su recuerdo

Hay algo que puedes hacer, pero te advierto que no es de un día para otro, pues requiere de entrenamiento.

Has rediseñado tu vida, has dejado de hacer cosas con esa persona, y te estás acostumbrando. Así que puedes entrenarte en redirigir su recuerdo y su imagen.

Cada vez que acuda a tu mente algún contenido relacionado con tu ex, no intentes ocultarlo ni eliminarlo rápidamente, simplemente comprométete a atenderlo en un momento del día específico.

No pierdas tiempo y energía en convencerte de que no deberías de pensar en tu ex, sencillamente acepta que su visita está ya en tu mente, pero tú vas a elegir cuándo atenderla

Es decir, cuando aparezca, concédele el derecho a existir, déjale que esté por ahí vagando, pero únicamente le darás tu atención plena cuando te hayas citado en el momento elegido.

El hecho de saber que a una determinada hora podrás concederle unos minutos en exclusividad, hace que el pensamiento obsesivo pierda fuerza, porque ya no encuentra resistencia. Sabe que le vas a escuchar, pero “ahora no”

Le permites estar, pero tu atención está en otras cosas. Puede insistir, pero tu atención está puesta en otros focos o actividades.

Y cuando llegue la hora elegida, permítele la entrada y que acampe a sus anchas. Escribe lo que piensas, dale tiempo para manifestarse, porque después de esa cita, ya no le volverás a prestar la misma atención hasta que vuelvas a citarle.

Si has acordado contigo mismo que vas a permitirte pensar en tu ex 15 minutos, aunque a los 5 minutos ya no quieras seguir pensando, sigue haciéndolo, hasta que te satures, te aburras, y el pensamiento se empiece a convertir en pesado, absurdo y saciante

Repite este ejercicio tantas veces como sea necesario cada día, hasta que el pensamiento vaya perdiendo fuerza por sí solo.

Puede que llegue un momento que el recuerdo no acuda a la cita acordada, ¡mejor para ti, perdió su oportunidad, porque hasta que no vuelvas a citarle, no le prestarás atención plena!

No es un ritual mágico, es una práctica basada en la técnica de saciación cognitiva que, como cualquier otra, requiere de un entrenamiento continuado para obtener resultados positivos.

Así que, no abandones porque las primeras veces te resulte complicado.

Esta técnica está diseñada para reducir el atractivo de estímulos que son dañinos, como por ejemplo, tus pensamientos recurrentes acerca de tu ex.

Te permite tener un espacio para pensar masivamente en tu ex hasta que “te sacies”, hasta que el pensamiento reiterativo se convierta en aversivo y pierda su atracción.

La fuerza de sumar varias herramientas

Por sí sola ninguna técnica resulta 100% efectiva, si no se combina con otras.

Es decir, que acabar saciado o harto de pensar en tu ex durante unos minutos al día es útil, si va acompañado de otros cambios de conducta en tu vida, y de la implantación de otros pensamientos positivos y racionales fuera de los momentos del ejercicio.

En este otro artículo podrás aprender a debatir y refutar algunos de esos pensamientos negativos e irracionales sobre la ruptura y a sustituirlos por otros más racionales:

Cómo superar una ruptura de pareja

Conclusiones y propuestas:

En definitiva, se acabó eso de luchar y luchar por eliminar el recuerdo de tu ex, desgastándote energética y emocionalmente.

Mejor prueba a:

#1. Permitir que te acompañe a veces. Déjale de ruido de fondo. ¿Conoces esa sensación de tener la radio o la tele encendidas, oírlas, pero realmente no prestarles atención consciente?

Pon tu atención en otras cosas, pero sin intentar eliminar su recuerdo, déjalo encendido sin luchar. “Ah, ya veo que estás por aquí, hola, adiós, voy a seguir con lo mío”.

#2. Tú agendas tus recuerdos.

Como si se tratara de alguien pesado e insistente, cítale. “Está bien, a x hora tengo espacio para ti”.

Cuando llegue el momento, escúchale, dale todo ese tiempo que has pactado hasta que se canse y te canses, hasta que ya no sepa qué más decirte, porque te lo ha dicho todo.

#3. No elimines un pensamiento, solo gestiónalo.

Recuerda que no hay actos mágicos sobre el control de pensamiento, pero sí redireccionamiento, cuestionamiento y refutación de las distorsiones.

¿Has intentado olvidar a tu ex?

¿Qué haces cuando te invade el recuerdo de tu ex?

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