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Nudo en la garganta

El nudo en la garganta ¿un síntoma de ansiedad?

Uno de los síntomas, aunque algo más inusual, de la ansiedad es el “nudo en la garganta”. Es uno de los síntomas más molestos e incómodos, parece como si nos costase hablar (e incluso tragar saliva). ¿Por qué ocurre esto? Lo descubrimos en la entrada del blog de esta semana.

El nudo en la garganta, un síntoma típico de ansiedad

El nudo en la garganta (también llamado “globo faríngeo”) es uno de los síntomas digestivos de la ansiedad, que se caracteriza por una sensación de contracción de los músculos de la garganta (en concreto, la faringe), originándose una sensación subjetiva de “globo” o “bola”, que en ocasiones dificulta en parte el habla o incluso la deglución (en casos más extremos). Sentimos como si tuviésemos un alimento o bulto “atascado” en la garganta.

En ocasiones nos puede llegar incluso a asustar puesto que podemos pensar que está relacionado con un hipotético ahogo o asfixia, o con una enfermedad física grave. Nada más lejos de la realidad. Veamos por qué.

¿Por qué aparece el nudo en la garganta cuando estoy nervioso/a?

Como acabamos de ver, el nudo en la garganta es uno de los síntomas típicos de ansiedad, que se dispara tras un estado de activación del cuerpo, el cual se prepara para afrontar un posible peligro y/o amenaza. El objetivo es, ni más ni menos, el de inhibir o bloquear aquellas actividades incompatibles con la respuesta de ataque/huida, para estar más preparados para afrontar esa amenaza y garantizar nuestra supervivencia.

Y una de esas actividades es precisamente la ingesta de alimentos, ya que es irrelevante cuando estamos ante un peligro o amenaza (comer o no durante una situación de amenaza no aporta nada significativo -como sí ocurre con la tensión muscular de las extremidades, por ejemplo, la cual, al contrario que los síntomas digestivos, sí cumple una importante función, tensar nuestros músculos para correr más rápido y huir o atacar con fuerza a nuestra amenaza, por lo que este síntoma sí que se activa en momentos de ansiedad-).

Es más, si nos paramos un momento a pensar en esta función adaptativa de cada síntoma de ansiedad, nos damos cuenta de que lo mismo ocurre con otro síntoma digestivo también característico de la ansiedad, la sequedad bucal (los vasos sanguíneos de las glándulas salivales se contraen y por eso se limita la producción de saliva, porque una vez más vuelve a ser irrelevante en términos de supervivencia) o incluso la respuesta sexual, que se inhibe totalmente cuando estamos nerviosos/as.

En definitiva, el nudo en la garganta como síntoma de ansiedad es una sensación temporal de tensión de los músculos de la garganta que cumple una función adaptativa: inhibir la ingesta de alimentos, ya que es una actividad irrelevante en situaciones de peligro/amenaza. No debe preocuparnos, puesto que en el momento en el que la ansiedad disminuya, éste también desaparecerá espontáneamente.

SELF PORTRAIT – Male Holding Head in hands with stressful look

MTF. Alfredo Arévalo

Esta es una expresión que comúnmente utilizamos cuando se nos cierra la garganta y nos impide hablar de lo que sentimos, pero este es solo un síntoma de algo más grande. La angustia es un estado afectivo que causa malestar, sensación de sofoco, sufrimiento mental e incluso tristeza, es frecuente que el término angustia se confunda con ansiedad, en ambos casos se tiene un efecto paralizante, sin embargo, las personas que padecen ansiedad afecta a nivel físico y psicológico.

Dicho esto, podemos ver que sufrir angustia es varios niveles menor que la ansiedad, no obstante, es una de las peores sensaciones que se pueden presentar, causa todo tipo de síntomas, y puede ser a su vez, iniciada por cualquier problema cotidiano, aunque no se sepa realmente cuál es.

El ritmo de vida que llevamos actualmente nos orilla a vivir estresados sin darnos cuenta, tanto que llegamos al punto en que ni siquiera podemos tragar saliva, y es cuando nos damos cuenta que tenemos un nudo en la garganta. Esta sensación es llamada bolo histérico, es común si se sufre un trastorno de ansiedad, aunque a veces es difícil relacionar este síntoma con un problema psicológico y se confunde con alguna condición médica.

¿Por qué nos sucede?

La sensación de tener un nudo en la garganta se llama bolo histérico o globo faríngeo y es uno de los síntomas principales de la manifestación de un trastorno de ansiedad. Consiste en que los músculos de la garganta se contraigan, pese a no haber un factor o causa orgánicos para ello, dificultándose la capacidad de hablar, deglutir alimentos o, incluso tragar saliva.

El motivo de la aparición de esta sensación es que, cuando se está con ansiedad, el organismo se prepara para un posible peligro o amenaza. Para lograr que la capacidad de huida o ataque se cumpla de la forma más eficiente, se inhiben algunos procesos fisiológicos, especialmente los que están relacionados con el sistema digestivo, siendo la deglución y la digestión las más afectadas.

Muchas personas que tienen altos niveles de estrés pueden llegar a vivir una sensación similar a la de un ahogado o una obstrucción en la garganta, pese a no haber ningún objeto o causa física para ello. Así pues, pese a la sensación, que es muy desagradable, no hay amenaza real para que la persona se llegue a ahogar, de hecho, si mantienes la calma e intentas beber agua lo más probable es que consigas tragártela.

Pero a pesar de que sea solo la sensación, no quiere decir que no pueda empeorar; si la persona comienza a creer realmente que se va a ahogar, el bolo histérico persistirá, además de contribuir a que la persona empiece a comportarse de manera desesperada para curarse.

Cuando esto pasa, el cerebro engaña a la persona, pues aunque se haya tenido esta sensación con anterioridad y se sepa cómo solucionarlo, se pierde por un momento y se deja llevar por el temor de que será permanente, que la sensación de ahogo acaba produciendo alguna reacción emocional en la persona, como llanto o pérdida de la calma.

Muchas personas pueden sufrir esta sensación por muchas causas, pero, si la sensación persiste a lo largo del tiempo, es muy necesario recurrir a un profesional; no únicamente para evitarlo o tratar de disminuir su aparición, sino para comprender el problema que lo causa.

¿Qué hacer?

Lo primordial es hacer un escaneo de las situaciones que nos molestan, para reconocer los detonantes de este comportamiento y tratar de evitar responder de manera alarmada, pues esto contribuye a que la sensación de ahogamiento se empeore, poniendo más nerviosa a la persona, entrando en un bucle que lo único que favorece es que la sensación negativa crezca.

Las causas son principalmente problemas que afectan a nivel psicológico, y el hecho de desconocer o ignorar esto, nos lleva a evitar ahondar en el posible trastorno de ansiedad que debe estar detrás de ello. No profundizar sobre qué es lo que hace que la persona sufra ansiedad puede hacer que sus síntomas se vuelvan crónicos, orillando a desarrollar otros problemas; pues la ansiedad, la angustia, el estrés y el llanto son avisos de que algo no va bien en nuestra vida, y se les debe prestar atención.

El nudo en la garganta, como síntoma de ansiedad, puede ser una señal de que requieres iniciar un proceso terapéutico para tratar el problema que lo causa, que desde luego no es una infección en la faringe o una obstrucción en el cuello, por ello el tomar medicación solo oculta el síntoma en lugar de eliminar la causa, por lo que conseguirás que se vuelva a sufrir esta desagradable sensación en el futuro.

El bolo histérico puede ser el primero de los múltiples síntomas psicosomáticos causados por la ansiedad. Después pueden venir otros, quizá mucho peores, como el dolor en el pecho, que se puede confundir con un infarto, despersonalización, parálisis facial, dolores gastrointestinales, tics…

El nudo en la garganta es un síntoma que, aunque simple, es incapacitante, especialmente por el hecho de que puede aparecer en cualquier momento, sin avisar, ocurre de repente al enfrentarnos a situaciones que están fuera de nuestro control o que dependen de otras personas, y cuando aparece nuestros recursos parecen no ser suficientes, por lo que la mejor opción es buscar ayuda especializada.

“La angustia es la disposición fundamental que nos coloca ante la nada”.
Martin Heidegger

Sobreviviremos al próximo lunes… si nos liberamos de lo que nos angustia.

Las 6 causas más frecuentes de dolor en el pecho

Los dolores repentinos siempre alertan a quienes los padecen, en especial cuando se producen en el pecho, cerca del corazón. La mayoría de las personas piensan que se debe a un ataque cardíaco cuando, en realidad, existen otras causas menos graves y más frecuentes.

De hecho, muchos de los que buscan atención médica en los servicios de emergencia no están teniendo un ataque al corazón, sino que padecen un dolor muscular, reflujo ácido o una crisis de ansiedad. Debido a esto, es importante aprender a asumirlo con calma y conocer en qué momento el dolor en el pecho representa un riesgo para la salud.

Principales causas del dolor en el pecho

1. Angina de pecho

La angina de pecho es una molestia en el tórax que se produce cuando el corazón no recibe la adecuada irrigación sanguínea. Esto puede deberse a una obstrucción parcial de las arterias coronarias, lo que obliga al corazón a trabajar con más esfuerzo.

La sensación de presión se puede ubicar en el centro o en la parte izquierda del pecho y, por lo general, dura solo unos minutos. En los hombres puede ocurrir a partir de los 30 años, mientras que en las mujeres suele tardar un poco más.

Esta afección es más frecuente entre quienes consumen sustancias estimulantes como el tabaco y el alcohol.Del mismo modo, se ve con mayor frecuencia en quienes tienen niveles altos de colesterol.

2. Fatiga crónica

La fatiga crónica o el cansancio extremo son también responsables de los dolores de pecho leves y de poca duración. Esta condición suele derivar de las dificultades para transportar el oxígeno a través del torrente sanguíneo, lo que debilita el cuerpo.

Lo suelen padecer quienes practican actividad física de alto impacto, debido a que el corazón tiene que bombear la sangre a mayor ritmo. Con el fin de evitar este dolor, se recomienda distribuir el esfuerzo en varias sesiones, en especial cuando se es mayor de 40 años.

3. Enfermedades cardiovasculares

Es muy importante conocer los antecedentes familiares de patologías cardiovasculares, ya que existe la posibilidad de padecerlas por cuestiones genéticas. De ser así, los dolores repentinos en el pecho podrían provenir de las dificultades que padece el sistema cardiovascular a causa de una enfermedad.

Se debe llevar a cabo un estricto control médico, en especial porque el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares es más alto si hay antecedentes. Estos dolores suelen durar un poco más de un minuto y se pueden extender hacia las extremidades.

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4. Dificultades en las vías respiratorias

Las personas que fuman suelen presentar más dolores en el pecho debido a las dificultades que sufren las vías respiratorias por las toxinas que van quedando acumuladas. También son más habituales entre las personas con enfermedades pulmonares, sobre todo cuando uno de sus síntomas es la tos.

5. Desórdenes emocionales

Los niveles altos de estrés, ansiedad o depresión producen dolores constantes en la zona cercana al corazón. Estos suelen ser más fáciles de identificar que en otros casos, aunque algunas veces son tan fuertes que se pueden confundir con una patología más grave.

Suelen darse de forma repentina y pueden venir acompañados de una sensación de presión y punzadas. En este caso, se sitúan en el centro del pecho, debido a que es en esta zona y en la boca del estómago donde se forman los nudos relacionados con las emociones.

6. Reflujo gastroesofágico

El reflujo ácido es una condición muy común en la población, ya que alrededor del 7 % lo padece varias veces a la semana. Se produce cuando hay un desbalance entre los factores agresores y los defensivos de la mucosa esofágica, lo que permite que se incremente la acidez.

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Este problema consiste en una sensación de quemazón o dolor a la altura del esternón, la cual aumenta tras ingerir comidas demasiado copiosas o abundantes. Asimismo, se puede presentar un sabor agrio en la boca, dificultades para tragar y un fuerte dolor torácico.

De hecho, es una de las causas más frecuentes de dolor en el pecho no cardíaco. Muchas vecesse confunde con el que se produce con un infarto agudo de miocardio.

En conclusión, debido a los múltiples factores que lo ocasionan, el diagnóstico del dolor en el pecho puede ser un poco complejo. Sin embargo, siempre es conveniente consultar con el médico, sobre todo si se tienen antecedentes o se da de forma repetitiva.

Nudo en la Garganta por Ansiedad – Sensacion de Tener algo en la Garganta por Ansiedad

Quitar Nudo en la Garganta por Ansiedad

La sensación de cuerpo extraño en la garganta y ansiedad puede tener su origen tanto en problemas de depresión y estrés como en haber sufrido de emociones muy fuertes. Esta especie de nudo puede exacerbar el estado ansioso debido a la sensación de oclusión.

No existe un tratamiento específico para el nudo en garganta por ansiedad, los síntomas suelen ceder cuando la emoción pasa y la ansiedad va mermando, y con ella el nudo.

Para quitar el nudo en la garganta por ansiedad muchas veces los médicos pueden recurrir al uso de medicamentos antidepresivos que ayudan a mejorar la condición ansiosa del paciente. Y por lo tanto evitan la sensación opresiva de nudo.

Otra forma de tratar la sensación de tener algo en la garganta por ansiedad es mediante la psicoterapia, lo cual ayuda a tratar con las causas que originan la ansiedad del paciente y por supuesto sus consecuencias como el nudo en la garganta.

Molestias en la Garganta por Ansiedad

La ansiedad puede generar muchas molestias en la garganta como consecuencias de la tensión muscular a la cual se ve sometido el cuerpo.

Una de ellas es la ansiedad y nudo en la garganta, la cual puede generar una falsa sensación de dificultad para tragar por ansiedad. El nudo puede resultar atemorizante la primera vez que se presenta.

Esta aparente dificultad para tragar por ansiedad puede generar miedo y más ansiedad, ya que la persona cree que se está ahogando o asfixiando.

La inflamación de los tejidos y mucosas que ocasionan el nudo puede derivar también en ardor en la garganta por ansiedad, para lo cual se recomienda tomar agua.

Los pinchazos en la garganta por ansiedad también son un síntoma que puede generar mucho malestar en el paciente, pero que pudieran indicar la presencia de otra patología como faringitis o incluso un cáncer. Lo mismo ocurre con el dolor de garganta por ansiedad. Esto se debe a que generalmente los síntomas del nudo no incluyen dolor.

Por ende, la ansiedad y dolor de garganta están asociadas a otras dolencias, por eso es recomendable una revisión completa realizada por el médico, para determinar si el nudo es solamente consecuencia de un estado emocional.

La garganta cerrada por ansiedad o nudo es una sensación que puede presentarse debido a la tensión muscular generada por la ansiedad.

Esta tensión en la garganta por ansiedad ocurre por acción del sistema simpático, el cual activa los músculos como una reacción de defensa ante una situación emocional extrema.

Así mismo, se puede generar presión en la garganta por ansiedad la cual produce una sensación de cerramiento o nudo. Igualmente, se puede presentar una opresión en la garganta por ansiedad.

El nudo en la garganta por ansiedad puede ser diagnosticado una vez que se descarta mediante una revisión física completa otros síntomas que pudieran relacionarse con enfermedades físicas.

Otra sintomatología puede ser la presencia de boca seca por ansiedad, incluso al tragar saliva se puede sentir que el nudo se acrecienta.

Una boca seca por ansiedad puede preceder incluso a un ataque de pánico, por eso el paciente debe estar atento y reconocer los síntomas característicos, para así gestionar estrategias que permitan disminuir o evitar los síntomas del nudo en la garganta y de un posible ataque de pánico.

Trastornos de ansiedad

Hasta una quinta parte de la población puede llegar a tener un trastorno de ansiedad, lo que ha provocado que sean objeto de una mayor atención y no sólo por parte del psiquiatra, sino también del médico de atención primaria. Pero, en paralelo al avance en el conocimiento sobre estos trastornos que se ha producido en las últimas décadas, así como en su terapéutica, se da la paradoja de que un número muy importante de estos enfermos no son diagnosticados y, por lo tanto, no tratados. La ansiedad es el trastorno psiquiátrico de mayor prevalencia en la comunidad. Se presenta en el 15-20% de los pacientes que acuden a la consulta médica.

La ansiedad puede definirse como un mecanismo adaptativo desencadenado ante una situación de peligro, o que es vivenciada como tal por el sujeto, que genera en el organismo una serie de respuestas fisiológicas, cognoscitivas y conductuales, con el fin de producir un estado de activación neurofisiológica de los mecanismos de control cerebrales, aumento del tono simpático a nivel periférico y secreción de hormonas suprarrenales.

Asimismo, aparece un sentimiento subjetivo de incomodidad que puede ir de la inquietud al pánico, así como sensaciones somáticas de constricción como “de nudo” en garganta, estómago o respiración.

Todos experimentamos ansiedad en mayor o menor medida en nuestra vida cotidiana en situaciones de incertidumbre, como los momentos previos a un examen o cuando algo nos amenaza.

Esta ansiedad normal y adaptativa se convierte en patológica, cuando aparece ante un peligro que no es real o cuando su intensidad y duración son desproporcionados con respecto a la situación que la generó.

Las causas de los trastornos de ansiedad no se conocen completamente, pero es sabido que están implicados, tanto factores fisiológicos como psicológicos. Desde la perspectiva de la fisiología, todos los pensamientos y sentimientos pueden considerarse como el resultado de procesos electroquímicos cerebrales (complejas interacciones entre neurotransmisores y neuromoduladores del cerebro). En términos psicológicos, la ansiedad se contempla como una respuesta a factores ambientales de estrés, tales como la ruptura de una relación significativa o la exposición a un suceso que pone en peligro la vida.

Los síntomas clínicos de la ansiedad se vivencian como intranquilidad, aprensión, temores indefinidos o impaciencia. En casos de mayor gravedad se puede tener una sensación inminente de muerte, temor a enloquecer o perder el control.

Se asocia a una serie de alteraciones en la atención y concentración que deterioran el rendimiento intelectual, en general, y, principalmente, la memoria.

El estado de hipervigilancia que se produce en la ansiedad, activa el sistema nervioso central y periférico, así como el endocrino, generándose unos cambios que se manifiestan en diversos sistemas corporales:

  • Cardiovasculares (taquicardia, palpitaciones, dolor precordial)
  • Respiratorios (suspiros, sensación de falta de aire)
  • Digestivos (sensación de nudo en garganta o estómago)
  • Genitourinarios (urgencia miccional, amenorrea)
  • Neuromusculares (tensión, dolor muscular, temblor, insomnio)
  • Neurovegetativos (sequedad de boca, sudoración)

Se producen en la ansiedad también una serie de alteraciones conductuales que pueden manifestarse como inquietud, incapacidad para estar quieto o movimientos repetitivos.

Clínicamente se describen diferentes tipos de trastorno de ansiedad:

  • Trastorno de pánico
  • Trastorno de ansiedad generalizado
  • Trastorno obsesivo-compulsivo
  • Trastorno por estrés postraumático
  • Fobias

En términos generales, cuando la ansiedad es muy molesta, interfiere con las actividades de la persona y no cesa espontáneamente en el plazo de unos cuantos días, se habla de un trastorno de ansiedad que requiere tratamiento.

TRATAMIENTO

El médico debe explicar al paciente con ansiedad que su enfermedad se debe a una alteración, tanto biológica como fisiológica y que la farmacoterapia y la terapia de conducta suelen ayudar a controlar los síntomas. La psicoterapia de apoyo es una parte integral del tratamiento del proceso ansioso. La terapia individual, grupal y familiar puede ayudar a resolver los problemas relacionados con un trastorno de curso prolongado. Los fármacos como los antidepresivos y las benzodiacepinas, previenen o reducen en gran medida la ansiedad anticipatoria, la evitación fóbica y el número e intensidad de las crisis de angustia. El paciente que sigue un tratamiento farmacológico para mejorar su estado de ansiedad debe cumplir perfectamente los criterios médicos pautados (dosificación, duración del tratamiento). Es fundamental la cumplimentación y adhesión del paciente al tratamiento instaurado.

La razón por la que sentimos un “nudo en la garganta” cuando estamos tristes

Desde que tu pareja te dejó, esta es la primera cita que tienes. Le has conocido en Tinder y, sorprendentemente, todo va genial. Habláis, reís e incluso hay un poco de conexión. Pero, este aura de bienestar se desmorona cuando, sin querer, entráis al bar en el que te declaraste a tu ex.

Inevitablemente te entran unas ganas incontrolables de llorar. Te esfuerzas al máximo para no hacerlo y, de pronto, lo notas: el «nudo en la garganta».

¿Por qué cuando nos aguantamos las lágrimas tenemos esta sensación? La respuesta está en nuestro sistema nervioso.

El psicólogo clínico de la Universidad de Tilburg, Ad Vingerhoets, explicó a IFL Science que cuando algo nos suscita estrés la frecuencia cardíaca, la presión sanguínea y la tasa de respiración aumentan. Y esto último es lo que principalmente afecta a nuestra garganta: «el ritmo más rápido de la respiración afecta al músculo, llamado glotis, que controla la apertura de la garganta y se encuentra en medio de la laringe».

Cuando algo nos suscita estrés la frecuencia cardíaca, la presión sanguínea y la tasa de respiración aumentan. Y esto último es lo que principalmente afecta a nuestra garganta

Pero, ¿por qué con este efecto sentimos que tenemos un nudo en la garganta?

Para entender este fenómeno, Vingerhoets ofeció 2 explicaciones. La primera se basa en la expansión de la glotis. Se dice que cuando intentamos tragar, en respuesta al llanto, ejercemos presión contra los músculos y, en consecuencia, sentimos algo similar a tener un nudo en la garganta.

La segunda teoría pone énfasis en que cuando nos esforzamos para no llorar, nuestra respiración se detiene y se desencadena una lucha de fuerzas para expandir y contraer la glotis. De este modo, nuestra garganta se oprime y aparece el susodicho nudo.

¿La solución? Deshace el nudo y deja que caigan las lágrimas. Seguro que luego te sientes mejor.

La angustia es una de las peores sensaciones que se pueden presentar. Causa todo tipo de síntomas, y puede ser, a su vez, causada por cualquier problema cotidiano, aunque no se sepa realmente cuál es.

En ocasiones, vivimos estresados sin darnos cuenta, tanto que llegamos al punto de no poder ni tragar saliva, lo cual nos hace preguntarnos por qué se nos hace un nudo en la garganta.

Esta sensación, llamada bolo histérico, es común si se sufre un trastorno de ansiedad, aunque a veces es difícil relacionar este síntoma con un problema psicológico y se confunde con alguna condición médica. Veamos más a fondo cómo se puede dar esta sensación y qué hacer para combatirla.

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¿Por qué se nos hace un nudo en la garganta?

La sensación de tener un nudo en la garganta se llama bolo histérico o globo faríngeo y es uno de los síntomas principales de la manifestación de un trastorno de ansiedad. Consiste en que los músculos de la garganta se contraigan, pese no haber un factor o causa orgánicos para ello, dificultándose la capacidad de hablar, deglutir alimentos o, incluso tragar saliva.

El motivo de la aparición de esta sensación es que, cuando se está con ansiedad, el organismo se prepara para un posible peligro o amenaza. Para lograr que la capacidad de huida o ataque se cumpla de la forma más eficiente, se inhiben algunos procesos fisiológicos, especialmente los que están relacionados con el sistema digestivo, siendo la deglución y la digestión las más afectadas.

Por ello no únicamente ocurre la sensación de ahogamiento, también se seca la boca debido a que se paraliza la producción de saliva, utilizada en el proceso de la digestión.

Muchas personas que tienen altos niveles de estrés pueden llegar a vivir una sensación similar a la de un ahoga o una obstrucción en la garganta, pese a no haber ningún objeto o causa física para ello. Así pues, pese a la sensación, que es muy desagradable, no hay amenaza real para que la persona se llegue a ahogar. De hecho, si intenta beber agua y trata de mantener la calma, lo más probable es que consiga tragársela.

No obstante, aunque se trate de una sensación, no quiere decir que no pueda empeorar. Si la persona quien lo está sufriendo empieza a creer realmente que se va a ahogar, el bolo histérico persistirá, además de contribuir a que la persona empiece a comportarse de manera desesperada para quitárselo de encima.

Aunque se haya tenido esta sensación con anterioridad y se sepa, objetivamente hablando, que se va a superar con el pasar de unos pocos minutos, sí que la sensación de ahogo acaba produciendo alguna reacción emocional en la persona, como llanto o pérdida de la calma.

Muchas personas pueden sufrir el globo faríngeo por múltiples causas pero, si la sensación persiste a lo largo del tiempo, es muy necesario recurrir a un profesional. No únicamente para evitar o tratar de disminuir su aparición, sino para comprender el problema de ansiedad que lo causa.

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Características de esta molesta sensación

Como ya íbamos comentando, el bolo histérico básicamente se manifiesta en forma de ahogos muy molestos, popularmente comparados como de si un nudo obstaculizara la garganta. No obstante, cabe destacar las siguientes dos características.

1. Aparece en situaciones poco esperadas

A diferencias de las crisis de pánico, el nudo en la garganta es una situación que puede ocurrir sin que haya una señal previa que indique que se va a dar. El bolo histérico aparece cuando todo va bien, sin previo aviso.

Esta sensación aparece a causa de toda la ansiedad que se ha estado padeciendo, la cual, inconscientemente, va progresivamente orquestando y desencadenando una serie de respuestas fisiológicas, siendo el ahogamiento uno de ellas.

Debido a que se da sin llamar la atención ni tampoco en una situación de alto estrés, es más difícil identificar la causa que genera esta sensación.

2. Dificulta el poder hablar fluidamente

Pese a que la sensación de ahogamiento es efectivamente eso, una sensación, ésta provoca tensión en la garganta, lo cual dificulta el poder hablar cómodamente.

Ocurre exactamente lo mismo que pasaría si alrededor del cuello se tuviera una soga o alguien estuviera asfixiando a la persona y, por tanto, no se puede hablar normal.

¿Qué se puede hacer?

En más de una ocasión, especialmente cuando no se sabe qué hacer o no se ha vivido con anterioridad esta sensación, la persona responde de una forma muy alarmada. Esto contribuye a que la sensación de ahogamiento se empeore, poniendo todavía más nerviosa a la persona, entrando en un bucle que lo único que favorece es que la sensación negativa vaya a más.

Así pues, ante la notable sensación de no poder respirar correctamente, se acaba acudiendo a urgencias, lugar en el que, tras realizarse las pruebas adecuadas, se ve que no hay ningún objeto que obstaculice la garganta. Puede darse el caso de que se recete algún tipo de fármaco para calmar la sensación de molestia, sin plantearse que realmente se está ante un síntoma causado por un problema psicológico.

El hecho de desconocer o ignorar esta señal y, por tanto, no ahondar en el posible trastorno de ansiedad que debe estar detrás de ello, es muy perjudicial para el bienestar de la persona. No profundizar sobre qué es lo que hace que la persona sufra ansiedad puede hacer que sus síntomas se cronifiquen. La ansiedad, la angustia, el estrés y el llanto son avisos de que algo no va bien en nuestra vida, y se les debe prestar atención. Ignorar estas señales de alarma no harán que se desconecten ni que por arte de magia desaparezca el problema que hay detrás.

El nudo en la garganta, como síntoma de ansiedad que es, puede ser una señal de que se requiere ir urgentemente a algún profesional para tratar el problema que lo causa, que desde luego no es una infección en la faringe o una obstrucción en el cuello. Tomar medicación que lo único que hace es ‘tapar’ el síntoma en vez de trabajar la causa lo único que conseguirá es que se vuelva a sufrir esta desagradable sensación en el futuro y que, para colmo, se pueda desarrollar algún tipo de adicción a los fármacos que se consumen para tratar esta molestia.

El bolo histérico puede ser el primero de los múltiples síntomas psicosomáticos causados por la ansiedad. Después pueden venir otros, quizás mucho peores, como el dolor en el pecho, que se puede confundir con un infarto, despersonalización, parálisis facial, dolores gastrointestinales, tics…

El nudo en la garganta es un síntoma que, aunque simple, es incapacitante, especialmente por el hecho de que puede aparecer en cualquier momento, sin avisar. Ocurre de repente, como si de una tormenta de verano se tratara. Dado que no es posible prevenirla por medios propios la mejor opción es buscar ayuda especializada.

Referencias bibliográficas:

¿Por qué notamos un nudo en la garganta cuando estamos tristes?

La pena nos pone un nudo en la garganta. Y no es solo una forma de expresar que estamos pasándolo mal. La tristeza hace que sintamos de verdad una presión en la garganta, y hay mecanismos físicos que explican esa sensación.

Cuando lloramos, nuestro sistema nervioso interpreta que estamos viviendo una situación de estrés y prepara todo nuestro cuerpo para afrontar la supuesta amenaza. Por eso, inunda de oxígenos los músculos, por si acaso fuera necesario salir huyendo.

De este modo, el cerebro ordena a la glotis que se mantenga abierta, para ayudar a a que entre más aire en los pulmones. El nudo en la garganta aparece cuando queremos tragar saliva y nuestra garganta se enfrenta a dos órdenes contradictorias: por un lado tiene que cerrarse para poder tragar y por otro debe permanecer abierta para respirar mejor. De esa ‘lucha’ nace la sensación de presión.

Además, cuando lloramos se nos congestiona la nariz y producimos mucosidad, lo que aumenta la necesidad de tragar y, por tanto, la tensión en la garganta.

Lo mejor en estos casos es respirar hondo e intentar calmarse. Solo así lograremos que el sistema nervioso vuelva a su estado normal y que, poco a poco, el nudo se deshaga y podamos recomponernos.

Nudo en la garganta | Foto: Unsplash

Cuando algo nos preocupa o nos afecta demasiado nuestro cuerpo lo expresa de diferentes maneras. Este malestar se puede manifestar en nosotros como un nudo en la garganta, una opresión en el pecho, dolor en el estómago, incluso puedes sentir que no te salen las palabras al intentar hablar.

Esto sucede porque ante situaciones de estrés nuestro cuerpo se pone a la defensiva. Se originan en el organismo una serie de reacciones fisiológicas involuntarias que nos preparan para una posible agresión.

Entramos en un estado de alerta como un animal huyendo del depredador, aunque en la actualidad la amenaza está representada por los retos laborales, la lucha por lograr el bienestar de nuestros hijos, el desamor, las cuentas abrumadoras, etc

El nudo en la garganta se produce porque los músculos de la garganta y el esófago se contraen, resultando en una sensación de estrangulamiento como una bola que nos impide tragar. Esto ocurre por que instintivamente el acto de la ingesta es incompatible con la reacción de huida, nuestro cuerpo se prepara para escapar del peligro.

Foto: Unsplash

Se nos seca la boca porque los vasos sanguíneos que riegan las glándulas salivares se contraen y así se limita la producción de saliva. La respiración se acelera y el ritmo cardiaco aumenta para que llegue más sangre a los órganos y podamos huir.

Cuando desaparece la fuente de ansiedad nos relajamos, el nudo que sentíamos se deshace y todo vuelve a la normalidad.

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También cuando tenemos ganas de llorar e intentamos contenernos surge esta sensación de estrangulamiento en la garganta, la mejor solución para deshacer el nudo es dejar fluir las lágrimas. Puedes buscar un lugar donde te sientas cómodo y dejar que tu cuerpo se desahogue.

¿PARA QUÉ SIRVEN LAS LÁGRIMAS?

Foto: Sistema de Sanación Tinerfe

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