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Opresion en la cabeza

Signos de peligro con los dolores de cabeza

Si no puede visitar a su proveedor de inmediato, vaya a la sala de emergencias o llame al número local de emergencias (911 en los Estados Unidos) si:

  • Es el primer dolor de cabeza fuerte que usted haya tenido en su vida e interfiere con sus actividades diarias.
  • Le da un dolor de cabeza justo después de actividades tales como levantamiento de pesas, aeróbicos, trotar o tener relaciones sexuales.
  • Su dolor de cabeza aparece de repente y es explosivo o violento.
  • Su dolor de cabeza es el «peor que jamás haya sentido», incluso si regularmente le dan dolores de cabeza.
  • También presenta mala articulación del lenguaje, un cambio en la visión, problemas para mover los brazos o las piernas, pérdida del equilibrio, confusión o pérdida de la memoria con su dolor de cabeza.
  • Su dolor de cabeza empeora durante un período de 24 horas.
  • También tiene fiebre, rigidez en el cuello, náuseas y vómitos con su dolor de cabeza.
  • Su dolor de cabeza se presenta con un traumatismo craneal.
  • Su dolor de cabeza es intenso y solo en uno de los ojos, con enrojecimiento en dicho ojo.
  • Apenas comenzó a tener dolores de cabeza, especialmente si es mayor de 50.
  • Tiene dolores de cabeza junto con problemas de visión y dolor al masticar o pérdida de peso.
  • Tiene antecedentes de cáncer y presenta un nuevo dolor de cabeza.
  • Su sistema inmunitario ha sido debilitado por una enfermedad (como una infección de VIH) o por medicamentos (como fármacos de quimioterapia y esteroides).

Acuda pronto a su proveedor si:

  • Los dolores de cabeza lo despiertan.
  • Un dolor de cabeza dura más de unos cuantos días.
  • Los dolores de cabeza son peores por la mañana.
  • Usted tiene antecedentes de dolores de cabeza pero han cambiado de patrón o intensidad.
  • Tiene dolores de cabeza con frecuencia y no hay ninguna causa conocida.

CEFALEA TENSIONAL

18 diciembre 2015

“Doctor, mi dolor es como si tuviera un casco que me aprieta”

Para la mayoría de las personas, tener un “dolor de cabeza” puede ser algo de lo más normal, y muy a menudo tratamos de mitigar los dolores sin preguntarnos si realmente es “de lo más normal”. Debemos tener en cuenta qué tipo de dolor es, en qué zona afecta, la frecuencia con la que sucede, y si el dolor es leve o fuerte, así como repentino o progresivo.

En este artículo, vamos a tratar de explicar la cefalea tensional, así como sus diferencias con la migraña, y hablaremos también de su relación con los trastornos de sueño. Además, explicaremos cuándo debería acudir a su neurólogo, y cómo identificar en qué casos debemos ir a urgencias.

La cefalea tensional es la más frecuente de todas las cefaleas. El 80% de la población la sufre en algún momento en su vida y el 3% llega a padecer cefalea tensional crónica. Comparte con la migraña el predominio en sexo femenino (3 mujeres por cada hombre).

La ausencia de especificidad justifica la necesidad de realizar pruebas diagnósticas para excluir procesos orgánicos. La génesis de este tipo de cefalea no se conoce bien, sin embargo la teoría clásica consiste en la tensión mantenida de los músculos pericraneales y la insuficiente relajación de los mismos.

Síntomas:
Aunque puede comenzar a cualquier edad, es más corriente el comienzo en la edad media sobre todo en mujeres. También es la cefalea “de novo” más frecuente en pacientes mayores de 65 años. El dolor suele instaurarse de forma insidiosa, siendo de tipo opresivo (como un casco que aprieta o a modo de cinta, o como un peso) de intensidad variable y bilateral en el 90% de los casos. La localización suele ser frontal, temporal o en la región occipitocervical. Muchos pacientes además pueden percibir pinchazos u hormigueos en la superficie craneal. La duración y la frecuencia del dolor es muy variable, pudiendo clasificarse en episódico o crónico. Normalmente el dolor empeora conforme pasa el día y se ve agravado por el estrés físico, emocional o la falta de sueño. Es muy frecuente que estos pacientes además padezcan de depresión, ansiedad, sensación inespecífica de mareo e insomnio.

Cefalea tensional vs Migrañas

Puede resultar muy complicado diferenciar una cefalea tensional de la migraña común. Además puede coexistir con la migraña. Normalmente la cefalea tensional no suele acompañarse de náuseas ni vómitos. Puede haber hipersensibilidad a la luz o a los sonidos pero no es lo más frecuente. Al contrario que en la migraña, el dolor suele no empeorar con la actividad física o puede mejorar.

Cefalea tensional y trastornos del sueño

La alteración del sueño puede desencadenar la aparición de cefalea tensional episódica y además puede empeorar o exacerbar la cefalea existente. Además, la mayor parte de los pacientes con cefalea tensional crónica padecen insomnio, o bien, el insomnio puede comportarse como un factor de riesgo para desencadenar la cefalea tensional de nueva aparición. El insomnio también puede ser el factor que transforma la cefalea episódica en crónica. La privación de sueño o dormir en exceso también pueden ser desencadenantes de la cefalea tensional. La cefalea secundaria a síndrome de apneas obstructivas del sueño (SAOS) comparte las características de la cefalea tensional, aunque suele ser matutina y cede en unas 4 horas. El tratamiento adecuado de las apneas la resuelve.

Cuándo acudir al neurólogo

Si el dolor de cabeza te altera de modo que tengas que tomar tratamiento analgésico más de dos veces por semana, consulte a su médico.

Incluso si habitualmente padecía de dolores de cabeza, consulte a su médico si el patrón cambia o si de repente el dolor se vuelve muy intenso. Ocasionalmente la cefalea podría indicar el inicio de otra enfermedad como un tumor cerebral o la presencia :de un aneurisma.

Cuándo acudir a Urgencias

Acuda a urgencias si presenta alguno de los siguientes signos o síntomas:

Dolor de aparición brusca, muy intenso, que se pueda acompañar de fiebre, rigidez de cuello, alteración del estado mental, pérdida de conocimiento, visión doble, debilidad, dificultad para hablar, o bien ha tenido recientemente un traumatismo craneal y el dolor de cabeza empeora en las siguientes horas o días.

La cefalea, cualquier tipo de dolor de cabeza, afecta aproximadamente al 50% de la población adulta en el mundo. El dolor de cabeza se produce en las meninges, las membranas que envuelven al cerebro, donde se ubican las terminaciones sensitivas del nervio trigénimo que cuando se activa entre otros estímulos por estrés, hambre, alimentos o ingredientes, olores o sobrecargas musculares envía mensajes al tálamo, el núcleo cerebral, que conecta con áreas que activan la conciencia del dolor. Hay más de 150 tipos de cefaleas y según un estudio publicado en 2015 por la Organización Mundial de la Salud es la sexta causa de discapacidad en todo el mundo.

Causas de la cefalea

Diversas

Los factores desencadenantes de las cefaleas pueden ser diversos. Aunque cada tipo de cefalea específica puede tener sus propios desencadenantes las razones generales suelen ser: falta o exceso de sueño, consumo de medicamentos, cambios hormonales, obesidad, sobreesfuerzo mental por bajo nivel educativo en la etapa escolar, consumo de alcohol, ingesta de alimentos o aditivos, estrés o antecedentes familiares.

Las cefaleas se pueden agrupar en primarias, con características propias, y secundarias, que habitualmente son consecuencia de otra enfermedad.

Cefaleas primarias:

– Cefalea tensional. Es frecuente y suele ser leve. La produce la tensión muscular en la cabeza. Se siente una presión a ambos lados de la cabeza, frente y nuca. Puede durar un día o varios e, incluso, convertirse en crónica.

– Migraña o jaqueca. Dolores de intensidad variable que pueden llegar a ser muy fuertes. Puede ser episódica o recurrente llegando a ser crónica. Se inicia en un lado de la cabeza y se extiende al resto. Suele ser pulsátil y puede estar acompañada de náuseas y vómitos además de fotofobia, fonofobia y osmofobia (fobias a la luz, ruidos y olores respectivamente). Mejora con descanso y suele ser causada por estrés aunque su origen suele ser hereditario.

– Cefalea en racimos. Episodios muy intensos que se manifiestan entre una y ocho veces al día, incluida la noche, con duraciones de 15 a 180 minutos. No mejora con el descanso sino que produce inquietud. Es más frecuente en hombres y se inicia en torno a los 30 años.

– Cefalea hemicránea. Episodios de dolor muy intenso con duración de dos a treinta minutos más de cinco veces al día. Puede ser paroxística o crónica. Afecta a un solo lado de la cabeza.

– Cefalea neuralgiforme unilateral con inyección conjuntival y lagrimeo (SUCNT). Es muy poco frecuente y suele afectar a hombres de más de 50 años con episodios de intensidad moderada a severa entre cinco segundos y unos minutos pero muchísimas veces al día. Se han llegado a sumar hasta 200 veces.

– Cefalea tusígena. Dolor que dura entre un segundo y treinta minutos con molestias que duran horas tras un episodio de tos, estornudos o levantar pesos entre otros esfuerzos.

– Cefalea por esfuerzo físico. Dolor producido por practicar ejercicio de fuerte intensidad. Es de tipo pulsátil y dura entre cinco y 48 horas.

– Cefalea asociada a la actividad sexual. Suele producirse al alcanzar el orgasmo en ambos lados de la cabeza con una duración de minutos a horas.

– Cefalea por crioestímulo. Causada por frío que se nota en la cabeza: por contacto, porque se inhala o porque se ingiere. Suele ser unilateral, punzante y de corta duración,

– Cefalea hípnica. Aparece en el sueño y provoca un despertar. Dura entre 30 y 180 minutos y puede estar acompañada de náusecas.

– Neuralgia del trigénimo. Dolor agudo y punznante con inicio y fin inesperados que aparecen en la cara o un lado de la cara. Dura unos segundos y el desencadenante es la activación de una “zona gatillo” al masticar, hablar, sonarse la nariz o afeitarse.

Cefaleas secundarias:

– Cefalea por traumatismo. Producida por un golpe en la cabeza o una explosión con entrada de cuerpos extraños en la cabeza.

– Cefalea por patología vascular cerebral. Producida por una oclusión, una malformación arteriovenosa, un ictus, accidente cerebrovascular o un aneurisma.

– Cefalea por sustancias. La causa es el consumo abusivo de sustancias como las drogas o el alcohol o la exposición frecuente a monóxido de carbono u óxido nítrico.

– Por infecciones como la sinusitis, meningitis o encefalitis. Normalmente se presenta con fiebre.

– Por patología psiquiátrica como ansiedad o depresión.

– Por hipertensión arterial.

– Por un tumor o por aumento de la presión intracraneal. El dolor empeora al tumbarse y se presentan vómitos bruscos.

– Por hipotensión del líquido cefalorraquídeo tras una punción lumbar, anestesia epidural o un traumatismo craneal.

– Por malformaciones de Chiari, un problema estructural en la base del cráneo.

– Por deshidratación.

– Por problemas dentales.

– Por glaucoma.

Síntomas de la cefalea

Dolor de cabeza

Dolor de cabeza frecuente e incapacitante en una parte de la cabeza o en su totalidad de intensidad moderada a severa. El dolor puede ser: pulsátil, como un calambre, explosivo, como un taladro u opresivo. Otros síntomas pueden ser: párpados casi cerrados o caídos, náuseas o vómitos, pupilas con diferente dilatación (anisocoria), ojos enrojecidos, lagrimeo o vértigo.

Se debe acudir con urgencia al médico si hay alteraciones en la visión como manchas negras, distorsión, visión doble o luces brillantes, problemas en el habla, espasmos faciales sensación de hormigueo en brazos y piernas, debilidad en una extremidad, erupción cutánea, fiebre o rigidez en la nuca.

Diagnóstico de la cefalea

Historia clínica, examen neurológico y pruebas

Para obtener un diagnóstico el primer paso es la elaboración de la historia clínica que incluirá el tipo de dolor, su localización, hábitos, posibles factores desencadenantes y síntomas asociados. El neurólogo examinará la cabeza, los ojos, los oídos, la garganta y el cuello.

También solicitará una analítica sanguínea y pruebas de imagen como radiografías de los senos paranasales, tomografía computerizada craneal, resonancia magnética craneal, angriografía por tomografía computerizada o por resonancia magnética y punción lumbar. Excepcionalmente puede pedir una cisternografía isotópica o una mielografía-TC para el estudio de la hipotensión del líquido cefalorraquídeo.

Tratamiento y medicación de la cefalea

Adaptado al tipo de cefalea

Cada caso o tipo de cefalea requerirá un abordaje concreto pero normalmente hay unas pautas de estilo de vida que suelen incluir buenos hábitos de sueño, evitar el tabaco, el alcohol, seguir una dieta saludable y equilibrada rica en fibra para evitar el estreñimiento y realizar ejercicio moderado.

Dentro de las opciones farmacológicas en las migrañas se suelen recetar antiinflamatorios no esteroideos de absorción rápida ante un brote y si no hay respuesta con triptanes (fármacos agonistas selectivos de la serotonina). El orden se puede invertir en las crisis moderadas-severas. La cefalea hemicránea se trata con indometacina; y la cefalea en racimos con triptanes como sumatriptán subcutáneo o zolmitriptán intranasal.

Prevención de la cefalea

Buenos hábitos y vida ordenada

La pauta de prevención ante las cefaleas son la alimentación saludable y equilibrada baja en grasas y rica en fibra. Realizar ejercicio moderado de forma regular. Dormir bien y las horas suficientes. Evitar el alcohol y el tabaco. No consumir demasiados analgésicos y no consumir demasiada cafeína.

Para controlar una crisis se recomienda descansar en una habitación tranquila y a oscuras, colocar un paño fresco sobre la cabeza y aplicar técnicas de relajación.

Ante una crisis conviene anotar inicio, tipo de dolor, duración, los alimentos que se ingirieron, las horas de sueño además de qué motivo el cese del brote. Cualquier alteración del patrón habitual de la cefalea, cambio en el estado de ánimo o anomalías motoras o visuales debe hacernos solicitar atención médica inmediata.

Pesadez en la cabeza que no desaparece

Actualizado lunes 29/01/2007 15:59 (CET)

PREGUNTA.- Hace 23 días caí con un estrés tremendo debido a problemas emocionales que vengo acarreando desde hace varios años. El médico clínico que me vio me dio ese diagnóstico porque tanto mi pulso como mi presión arterial están normales, todos mis reflejos también, sólo el sistema nervioso anda mal y para eso me recomendó a una fisioterapeuta, que me está relajando dicho sistema mediante ejercicios, masajes, y aplicaciones de infrarrojos.

Sólo que la sensación de pesadez en mi cabeza que siento desde el primer día en que caí enferma no pasa, a pesar de los remedios para el tratamiento de los nervios, la angustia, la ansiedad, etc. y la fisioterapia. Todo esto está pasando paulatinamente pero, repito, sigo con la sensación de pesadez en mi cabeza la que no me permite caminar bien, pues me desequilibro, lo que me hace andar como un robot.

La preocupación de la fisioterapeuta es que la pesadez se deba a algún trauma en las cervicales y me ha ordenado sacarme una radiografía de las mismas. Como tengo pavor a los médicos pues las pocas veces que he acudido a ellos me han dado diagnósticos terribles, que gracias ha Dios han resultado completamente falsos, es por eso que pido su opinión al respecto. Muchas gracias. Teresa Sossa

05 Aug La Depresion Y El Dolor de Cabeza

Posted at 12:15h in Headache Fact Sheets – Spanish by headache

Seymour Diamond, M.D.
Presidente Ejecutivo, National Headache Foundation
Director, Diamond Headache Clinic

Es bien conocido que el paciente que sufre de un dolor de cabeza tipo-tensión leve, el cual puede ser aliviado con una aspirina, raramente visita al médico para ser tratado por esta condición. Sin embargo, si el dolor de cabeza ocurre diariamente, está presente cuando el paciente se despierta y dura la mayor parte del día y ha sido recurrente por meses o años, este paciente sufre de un problema terapéutico importante. Estos han sido los pacientes que han sido vistos por un médico debido a los continuos dolores de cabeza que no pueden ser tratados con analgésicos comunes.

En 1964, el dolor de cabeza tensional fue reconocido (por el autor) como un síntoma serio de la depresión. La depresión no es una enfermedad fácil de reconocer y sus síntomas son usualmente mal interpretados. Los típicos pacientes depresivos son reconocidos con facilidad por la mayoría de doctores. Estos pacientes se caracterizan por su entrada a la oficina del médico con un cierto aire de tristeza, sus movimientos son torpes, la comunicación es lenta, se ven desanimados y suspiran frecuentemente. Sin embargo, la mayoría de pacientes con depresión presentan diferentes síntomas, que non necesariamente los síntomas clásicos. Para diagnosticar estos casos de depresión, es esencial que el doctor efecúe una labor de detective y que obtenga un minucioso antecedente siquiátrico del paciente, como su estado civil, vocación, vínculos sociales, situaciones de estrés, características de personalidad, hábitos, maneras de combatir la depresión, y problemas sexuales. También es importante tomar en cuenta antecedentes familiares, y previos síntomas similares. Dos preguntas básicas son usualmente utilizadas para ayudar en el diagnóstico de una depresión. Primero, deberán hacerse preguntas sobre la familia, historia personal previa a la depresión, o si el paciente ha sufrido de síntomas similares antes. Segundo, el paciente deberá responder a preguntas sobre como comenzaron sus síntomas y que tipo de evento los precipitó.

El paciente depresivo presenta una amplia variedad de síntomas que pueden ser clasificados como corporales, emocionales, y anímicos. Los síntomas corporales que más predominan incluyen dolores corporales crónicos, dolores de cabeza crónicos, problemas para dormir (insomnio severo), problemas con despertarse temprano y para comer (cambios de apetito, anorexia, rápida perdida de peso); también predomina el dolor de cabeza crónico, y la disminución del deseo sexual – desde impotencia en los hombres hasta amenorrea (ausencia de la menstruación) o frigidez en las mujeres. Los síntomas emocionales por lo general son melancolía, ansiedad, y preocupación sobre el pasado, presente, y futuro. Finalmente, los síntomas anímicos consisten en pensamientos suicidas, y deseos de morir, y declaraciones como “la mañana es la peor parte del día”. El dolor de cabeza que cohabita con la depresión es considerado un dolor de cabeza tensional (tensión muscular).

El dolor de cabeza tensional puede ser producido por tensión muscular del cuello y cuero cabelludo. Este dolor, ocasionado por la contracción muscular voluntaria del paciente puede ocasionar dolor y se intensifica por la presencia de metabolitos tóxicos en los músculos afectados, o por el suministro deficiente de sangre, y por lo tanto de oxigeno en el área de la sien (isquemia cerebral). Los ejercicios y la relajación son muy beneficiosos para acortar el inicio del proceso doloroso.

Previamente, otro estudio sugirió que el dolor de cabeza tensional también puede ser producido por vasoconstricción extracraneal. Los investigadores observaron que ambas reacciones, vasoconstricción y tensión muscular, ocurren simultáneamente en situaciones de angustia. En un nuevo estudio se comprobó que durante el dolor de cabeza tensional los músculos del cuero cabelludo reciben mayor suministro de sangre.

El rol de los músculos ha sido cuestionado en recientes estudios. Según los investigadores, los músculos no manifiestan ningún tipo de actividad anormal durante el momento del dolor. Sin embargo, el concepto de tensión muscular, a pesar de ser contradictorio, sigue siendo importante. El dolor de cabeza tensional crónico puede disimular un serio desorden emocional como la depresión. Muchos pacientes prefieren los síntomas físicos, antes que los síntomas depresivos o de ansiedad. Ellos creen que el dolor es de origen orgánico, y prefieren este diagnóstico, ya que es más aceptable socialmente que el de un desorden emocional como la depresión.

Los síntomas de la depresión se pueden tornar en síntomas físicos y viceversa. La depresión es una enfermedad que yace oculta por los síntomas físicos del dolor de cabeza. Ciertos detalles de estos síntomas físicos pueden desenmascarar un caso de depresión. Por ejemplo, el dolor de cabeza que ocurre periódicamente por las mañanas (4-8 a.m.) y por las tardes (4-8 p.m.), especialmente durante los fines de semana, después de exámenes, o durante los primeros días de vacación. No es un dolor pulsante, pero si es firme y adormecedor. Puede afectar cualquier parte de la cabeza, comúnmente el área occipital del cráneo. Los pacientes describen el dolor como si sintieran una presión con sensación de calambre. También aseguran haber padecido los dolores por muchos años o por toda la vida. Los pacientes sienten estos dolores característicamente durante la mañana y la noche.

El diagnóstico del dolor de cabeza depresivo no debe incluir causas orgánicas (artritis cervical, anomalía ósea intervertebral de las articulaciones occipito-cervicales, invaginación o impresión basilar, mastoiditis crónica, mala oclusión en la articulación temporomandibular, lesión de la fosa posterior del cerebro).

Según estudios biológicos, la depresión es una enfermedad que afecta la producción de neurotransmisores de monoamino oxidasa en el cerebro (serotoninas y norepinefrinas). El descubrimiento de opioides o endógenos en el cerebro, endorfinas y encefalinas, ha sido un adelanto significante para nuestro conocimiento del dolor.

En la actualidad, el tratamiento del dolor de cabeza tensional se centraliza o enfoca en la depresión subyacente, y puede tratarse con terapia de auto sugestión relajante (biofeedback) o medicamentos antidepresivos.

Algunos investigadores afirman la posible relación entre la depresión y la migraña. En las investigaciones, se encontró una correlación interesante de algunos síntomas de ambas enfermedades. La migraña y la depresión presentan síntomas como debilidad, disturbio sensorial, dificultad al hablar y pérdida del conocimiento.

Aún no se ha determinado si el efecto antimigrañoso de la amitriptilina se debe a su acción incrementadora de los niveles de serotonina y norepinefrina en los extremos del nervio, o a su acción anticolinérgica, antihistamínica, y antiserotonérgica. Lo que si se ha comprobado es que su efecto antimigrañoso no está relacionado con su efecto antidepresivo.

En resumen, la depresión es una enfermedad común que se puede tratar una vez que sea reconocida. Es importante que el doctor asignado reconozca que el dolor de cabeza es producto de unal depresión, ya que el dolor es muy real y es un síntoma muy serio. El paciente debe saber que su recuperación se logrará, pero no será inmediata, y requiere de mucha cooperación y tiempo.

Los medicamentos prescritos que más se utilizan en el tratamiento del dolor de cabeza depresivo son: antidepresivos tricíclicos, inhibidores selectivos de recaptación de serotonina, y bloqueadores de monoamino oxidasa. Un médico deberá prescribir este tipo de medicamentos.

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