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Papilla de bebe

Es el caso del tomate o la cebolla: hay quien los recomienda ya a partir de los 6 meses y quien prefiere esperar a los 12. Si queremos ofrecerle esos alimentos antes del año, lo mejor es que lo hagamos por separado y observemos la reacción del bebé. Si los acepta sin problemas, podemos seguir incluyéndolos en su dieta.

Características nutricionales de verduras y hortalizas

Las verduras aportan fibra vegetal importante para un buen transito intestinal y aportan vitaminas (generalmente A y C), minerales y oligoelementos. Tienen pocas calorías (desde 20 Kcal/100 g de los espárragos hasta 60 Kcal/100 g de las habas) y se recomiendan acompañadas de otros alimentos como legumbres, arroz, y/o carne, pescado.

Las verduras además poseen una bajo contenido de proteína y de grasa y mucha agua. La mayoría de los vegetales contienen mucho potasio y poco sodio.

Estos alimentos son muy saludables, porque aportan muchos micronutrientes que actúan como antioxidantes y protegen de varias enfermedades crónicas y ayudan a mantener la salud de tejidos como piel y mucosas del cuerpo. Por todo ello las verduras se encuentran en el segundo nivel fundamental de la pirámide de los alimentos.

Preparación de las hortalizas

Las verduras y hortalizas se ofrecerán cocidas a partir de los 6 meses en forma de puré, y a partir de los 8-9 meses dejando algunos trocitos más grandes para que empiecen a masticar y probar nuevas texturas diferenciando las distintas verduras. No se añadirá sal a las verduras hasta los 12 meses. Se puede añadir un poco de aceite (mejor de oliva) en frío a la papilla lista para tomar.

Antes de hervirlas, las hortalizas se han de lavar, pelar o cepillar cuidadosamente, según se trate de hojas, raíces o tubérculos. Al limpiarlas bien eliminamos sustancias que puedan estar en la piel, porque las hortalizas se riegan a veces con aguas no potables que pueden contener numerosas bacterias y entran en contacto con la piel.

Las vitaminas de las hortalizas se destruyen si están abiertas o cortadas con la exposición a la luz, el aire y el calor. Las sales minerales se disuelven en gran medida en el agua al cocer las hortalizas. Las verduras han de cocerse hasta que estén blandas para poder ser trituradas fácilmente.

El agua de cocción puede aprovecharse para preparar los cereales y así aprovechar la sustancia, las vitaminas y minerales concentradas. Las hortalizas cocidas que no se vayan a consumir en el momento, deben enfriarse, taparse y guardarse en la nevera. Después se pueden volver a calentar pero durante poco tiempo porque el recalentamiento aumenta el nivel de nitritos en las verduras.

Las papillas elaboradas se pueden guardar en la nevera bien tapadas si se consumen al día siguiente. También pueden congelarse para consumir más adelante, descongelándolas en el frigorífico 24 horas antes y calentándolas a la hora de ofrecerla al bebé.

Siguiendo estos consejos de preparación e introducción de estos alimentos en la dieta del bebé les estaremos ofreciendo todos los beneficios de las verduras y hortalizas en la alimentación infantil como parte de unos platos sanos y equilibrados.

Más información | Botanical online, Sabor mediterráneo, Consumer Fotos | mckaysavage (Flickr), Young in Panama (Flickr) En Bebés y más | Alimentación infantil, Alimentación complementaria: las verduras y hortalizas

Puré de calabacín. Cómo hacer un puré de calabacín, una receta muy fácil de preparar. GuiaInfantil.com les enseña a elaborar paso a paso, un puré de calabacín casero. El calabacín es una exquisita verdura que, por su alto contenido en agua, tiene efectos diuréticos y no aportan demasiadas calorías.

Puré de patata. El puré de patatas es un plato tradicional que encanta a los niños. Te enseñamos a elaborar una receta casera de puré de patatas, un plato ideal para combinarlo con carnes, verduras y todo tipo de alimento. Además, la patata aporta energía y vitaminas a todos los que lo consumen.

Puré de pescado blanco. Este puré suave de pescado blanco con verduras contiene todo lo necesario para ser una cena sana y equilibrada para tu bebé. Una receta casera para niños con muchas vitaminas. Este rico y saludable puré de pescado puede ser introducido en el décimo mes de vida del bebé.

Puré de verduras y pollo. Con el puré de verduras y pollo, especialmente pensado para el bebé, tendrás un plato que le aporta vitaminas, proteínas y todos los nutrientes que necesita tu hijo para crecer sano. Receta casera de puré de pollo con verduras. Receta paso a paso con fotos, fácil y sana, ideal para que toda la familia coma verduras.

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Crema de puerros. Receta de crema de puerros para la cena de Nochebuena de los niños. Crema de puerros, una receta tradicional para la comida de Navidad. receta fácil de vichyssoise, crema de puerros sana para niños.

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Puré de batata y calabacín. Te enseñamos cómo hacer un puré de calabacín y patatas para bebés de seis meses. Puré de batata y calabacín para niños. Crema de calabacín y boniatos para los bebés. En Guiainfantil.com, además, encontrarás un montón de propuestas de recetas de purés para bebés y niños.

Alimentación del bebé, cómo introducir las verduras.

En este artículo os voy a hablar de la introducción de las verduras en la alimentación del bebé.

Ya dijimos que la OMS recomienda introducir indistintamente los cereales sin gluten, las frutas o las verduras en primer lugar en la alimentación del bebé. Mi opinión es dejar estas últimas para el final, ya que por su contenido en nitratos, oxalatos y fibra necesitan que el aparato digestivo y renal del bebé esté un poco más maduro.

Veremos cuales son las verduras más apropiadas para empezar y cuales tenemos que evitar. Y os daré pautas para que evitéis al máximo la pérdida de vitaminas y minerales, así como la formación de nitritos, tan perjudiciales para los bebés.

¿Qué verduras son apropiadas para empezar?

Las verduras y hortalizas apropiadas para empezar a los 6 meses son: judía verde, calabacín, calabaza, patata y boniato. La cebolla y el puerro se pueden introducir con precaución viendo la tolerancia del niño, ya que pueden provocar gases. Siempre introduciéndolas de una en una para de este modo saber si alguna le ha producido alergia, gases, estreñimiento, diarrea…

Hay verduras, que por su aporte alto en oxalatos y nitritos no son aptas hasta los 12 meses, como espinacas, acelgas, coles, chirivía, espárragos, nabos, remolacha y apio.

Las zanahorias también tienen niveles altos de nitritos, pero se pueden ofrecer a partir de los 6 meses si es en poca cantidad (y siempre desechando el agua de cocción, ya que la mayor parte de los nitritos quedarán ahí), si no, mejor esperar a los 9 meses. Si queremos beneficiarnos de los betacarotenos (presentes en la zanahoria) también lo podemos hacer mediante la calabaza o el boniato. A veces, a algunos bebés se les puede teñir la nariz comiendo zanahoria o calabaza, esto no es negativo, los carotenos tienen un efecto protector de piel y mucosas, es simplemente un problema estético y se elimina quitando estas verduras durante un tiempo de la alimentación del niño.

El tomate también es un caso aparte. Es una de las verduras más alergénicas. Suele provocar erupciones alrededor de la boca (por contacto), así que es fácil detectarlo. Lo podremos dar a partir de los 6-7 meses y si vemos reacción esperaremos a los 9-12 meses. Elegid los más maduros y ponedlos cocidos sin piel ni pepitas. Los tomates son ricos en licopeno, este antioxidante se asimila mejor si el tomate ha sido cocinado y si está mezclado con grasa (en este caso aceite de oliva).

Los guisantes se suelen dar a los 6 meses, pero yo por precaución recomiendo incorporarlos con las demás legumbres.

¿Qué aportan las verduras y hortalizas?

Vitaminas, en mayor proporción acido fólico (su carencia se relaciona con anemia), vitamina C y betacaroteno (Provitamina A). Una carencia de vitamina A provoca sequedad en la piel y las mucosas.

Sales minerales, sobretodo magnesio y potasio, pero también hierro y calcio.

Fibra, y muy pocas calorías, una vez más (al igual que con la fruta) nada tiene que ver el valor nutricional de la leche al de las verduras, así que recordad de que la fruta y la verdura son “complementarias” a la leche y no al revés. Por tanto, dar papillas de fruta o verdura (incluso con pollo) para engordar al niño no tiene sentido, ya que le estaremos aportando menos calorías que con una toma de leche.

¿Cómo hacer la primera papilla de verdura?

Las verduras pueden introducirse mediante el mismo sistema que las frutas, con una base de leche.

Podemos poner 100gr de patata (que no tenga zonas verdes y bien pelada) y 50gr de judía verde hervidas en agua sin sal o al vapor, triturándolas en 100ml de leche. A esta papilla le incorporaremos 3-5gr de aceite de oliva virgen (1/2-1 cucharada postre). Se puede hacer más liquida agregándole leche o más espesa poniendo una cacito de cereales sin gluten.

Cuando el bebé ya lleve 3-4 días aceptándola sin problema ya podemos introducir otras verduras: calabacín, cebolla, calabaza, boniato… Todas las verduras han de estar peladas y sin pepitas o semillas.

El volumen total será de unos 250ml de puré. Recordad no forzar al bebé.

Es conveniente ir haciendo diferentes combinaciones de verduras para que el bebé se acostumbre a la variedad de sabores.

Del mismo modo que comentamos el Baby-led Weaning con la fruta, también lo podemos hacer con la verdura siempre que veáis que vuestro bebé está preparado y a partir de los 6 meses. Por ejemplo, podemos usar un trozo grande de patata, boniato, brócoli, zanahoria… ya hervidos.

¿Qué podemos hacer para aprovechar al máximo vitaminas y minerales, y evitar que se formen nitritos?

  • Es preferible hervir las verduras en trozos grandes, cuanto más pequeños los hagáis más vitaminas y minerales perderán en la cocción.
  • Introducir las verduras en el agua ya hirviendo o hacerlas al vapor.
  • Utilizar el mínimo volumen de agua.
  • Una vez cocidas, consumirlas lo antes posible.
  • No es conveniente preparar la papilla con mucha antelación, ya que los nitratos de las verduras se transforman en nitritos. Una buena idea es hervir las cantidades adecuadas para unas cuantas raciones y triturarlas sin caldo ni leche, quedará un puré muy espeso, guardad cada ración por separado y congeladlo lo antes posible. Para utilizar cada ración se puede calentar la leche, mezclar y triturar. La congelación frena totalmente las reacciones de oxidación de las verduras, su pérdida vitamínica y la formación de nitritos. Un acumulo de nitritos y nitratos en la sangre del bebé puede producir síntomas de asfixia y azulamiento de la piel (cianosis) con graves consecuencias.

Para acabar, recordad que el puré de verdura no tiene casi valor calórico, por eso es el complemento ideal de la carne, los huevos, el pescado y las legumbres, ya que el hierro de estos alimentos se absorbe mucho mejor en compañía de las verduras. Poco a poco iremos hablando de cómo y cuando introducir estos nuevos alimentos en la alimentación del bebé.

Imágenes: jessicafm y ConspiracyofHappiness.

A medida que los bebés van creciendo, van pasando por diferentes etapas a lo largo de su vida. Uno de los cambios más importantes a lo largo de su trayectoria, es la alimentación. El paso de la comida líquida a la comida sólida supone un gran cambio para ellos. Una alimentación sana y equilibrada es vital, y sobre todo, a medida que el bebé crece, necesita otro tipo de nutrientes necesarios para su desarrollo físico e intelectual.

La primera papilla de verduras con carne para tu bebé

No siempre es fácil la adaptación del bebé a este cambio, de hecho, muchas veces les cuesta asimilar los nuevos sabores. El cambio no siempre es fácil.

La primera papilla en la alimentación del bebé deberá ser introducida cuando el pequeño tenga aproximadamente los 5 meses y medio o 6 meses de edad. Normalmente, el primer puré será de verduras con pollo, luego la carne, el pescado, y el huevo. A partir de esa edad, resulta recomendable ir introduciendo en la dieta de los más pequeños, alimentos semi sólidos para que se vayan acostumbrando y evitar un posible rechazo en el paso a la comida sólida.

Ingredientes para el puré de verduras con carne

  • 50 grs. de patatas
  • 40 grs. de zanahoria
  • 40 grs. de judías verdes
  • 10 grs. de aceite de oliva

Preparación de la papilla de verduras con carne

Se pone a hervir todo, introduciendo además: 100 grs. de pollo, o 100 grs. de ternera, o 100 gr. de rape, merluza o lenguado, o 75 grs. de huevo duro, hasta la cocción completa. Al final, se añade un poco de sal.

Aportes nutricionales (por ración)

  • 282 Kilocalorías
  • 23 gramos de proteínas
  • 14 gramos de grasa
  • 15 gramos de hidratos de carbono
  • 3 gramos de fibra neta.
  • Aporte nutricional de la papilla de verduras con carne

Las verduras aportan fibra vegetal importante para un buen tránsito intestinal, dan volumen a las heces y aportan vitaminas, minerales y oligoelementos. Se puede aumentar el aporte de fibra incrementándose la cantidad de judía verde a 80-90 gramos. El pollo sin piel es una carne fácil de cortar o triturar y fácil de masticar.

En cuanto a la ternera, es mejor utilizar un trozo de carne entera, sin grasa y trocearla después de la cocción que utilizar carne picada ya que es más sabrosa y con menor riesgo de contaminación bacteriológica. Mejor consumir el pescado el mismo día de la compra ya que se estropea con rapidez. Se puede utilizar pescado congelado con igual calidad nutricional pero son algo más secos y difíciles de tragar.

Por otro lado, la introducción del huevo forma parte de la diversificación de la dieta del lactante, aporta gran cantidad de colesterol, por lo que no debe abusarse de él, máximo 1-2 veces semanales.

Patro Gabaldón. Redactora de Guiainfantil.com

Seis recetas para sorprender a tu bebé en sus primeras papillas y purés

A partir de los 6 meses de vida del niño podemos empezar con la alimentación complementaria, introduciendo poco a poco nuevos alimentos. Al principio no comen mucha cantidad pero poco a poco irán comiendo cantidades más sustanciales. Para que no se cansen pronto del puré, conviene ir probando nuevas recetas y nuevos alimentos para que así los peques descubran nuevos sabores. Estas recetas de papillas y purés para el bebé le sorprenderán:

Utilizar boniato en lugar de patata. Los primeros purés de verduras suelen ser muy básicos: patata, puerro, zanahoria y calabaza. Para conseguir un punto más dulce podemos sustituir la patata por el boniato o batata. ¡A tu bebé le encantará!

Papilla con pavo. Los primeros purés de carne los solemos hacer con pollo, que es una carne suave y fácil de digerir, pero el pavo también aporta muchas proteínas magras. Un puré con pavo, calabacín, un poco de crema de maíz o arroz para espesar, agua y una cucharadita de aceite de oliva será perfecto.

Crema de manzanas y arroz. Igual los primeros cereales no le gustan demasiado al pequeño, y mezclados con la fruta, más dulce, los admite mejor. Recuerda hacer el puré ligero para que lo coma fácilmente.

Crema de patatas. Las verduras de hoja verde se suelen introducir al final del año de vida. Tienen un sabor muy fuerte y con dos o tres hojas de espinacas es suficiente. Este puré lleva patatas, espinacas, caldo vegetal, aceite de oliva y una hojita de perejil.

Puré de brócoli. El brócoli tiene un sabor peculiar pero es un alimento muy saludable, al que el bebé se puede ir acostumbrando poco a poco, combinado con patata, caldo vegetal, y una cucharada de aceite de oliva.

Puré de ciruelas y manzanas. En cuanto a las frutas, podemos ir más allá del clásico plátano, manzana y pera, y probar también frutas de temporada como las ciruelas. Juntas hacen una combinación espectacular.

Todavía será más fácil tener listos los purés al momento con un solo robot que cocine al vapor y bata en el mismo recipiente y sin tener que manchar toda la cocina. El Robot Avent de cocina hace las comidas del bebé mucho más sencillas.

Foto | iStock ginew

En Mi Mundo Philips | Dime la edad de tu bebé y te diré los mejores alimentos para darle

Cómo preparar la comida de tu bebé

Preparar tú misma la comida de tu bebé es más fácil de lo que piensas y más económico que comprar comida para bebé envasada. También es conveniente porque puedes usar frutas y verduras frescas, granos y carne que tengas a la mano. Pero tal vez lo mejor de todo sea que sabrás exactamente qué le estás dando de comer a tu bebé.
La comida de tu bebé podría ser simplemente una versión triturada o hecha puré de lo que comen los demás miembros de la familia. Esta no solo es la manera más fácil de preparar sus papillas sino que, como beneficio adicional, haces que tu bebé se acostumbre a comer lo mismo que los demás, una práctica que podría valer la pena cuando tenga 2 o 3 años, edad en la que por lo general los niños son más quisquillosos en cuanto a la comida.

Elige el equipo adecuado

Necesitarás algo para moler o hacer puré la comida. Una licuadora, un procesador de alimentos o un molinillo funcionará, o puedes simplemente machacar la comida con un tenedor.
Un procesador de comida para bebé todo en uno. Es un aparato que primero cocina al vapor y luego hace puré de frutas, vegetales y carne para tu bebé. Algunos modelos también descongelan y recalientan la comida previamente preparada. (Busca en Internet «procesadores de comida de bebé» o en inglés «baby food maker»).
Una licuadora regular de cocina o un procesador de comida. Probablemente ya tienes al menos uno en casa. Una licuadora o un procesador de comida puede funcionar bien para ti, pero puede que no lo encuentres ideal para preparar pequeñas porciones.
Una batidora de mano es un aparato eléctrico útil para hacer puré la comida. Trabaja como una licuadora, aunque en forma opuesta: la batidora de mano la pones en la comida en lugar de a la inversa. (Busca «batidoras de mano» o en inglés «hand blender»).
Un pasapurés o «chino» con diferentes cuchillas para varias texturas de comida. Muchos padres dicen que este aparato portátil, no eléctrico, es su herramienta favorita. (Busca en el Internet «molinillos para comida» o en inglés, «food mill»).
Un molinillo o molino de comida de bebé. Es una manera simple y barata de hacer pedacitos la comida de tu bebé. Este aparato no es eléctrico pero sí portátil. Ten en cuenta además que no to ofrece una selección de texturas. Lee las críticas en Internet antes de ordenarlo. Los molinillos no siempre trabajan tan bien como prometen, pero a algunos padres les encantan. (Busca «molinillos para comida de bebé» o en inglés «baby food grinder»).
Un buen y anticuado tenedor. Esta simple pieza que se encuentra en todas las cocinas funciona muy bien para hacer puré o machacar alimentos como camotes (boniatos o batatas), aguacates y plátanos.
Otras herramientas útiles: Contenedores para almacenar y moldes para cubitos de hielo (o moldes similares hechos para comida de bebé) para refrigerar y congelar porciones extras.
Infórmate de cuándo puedes introducir papillas a la dieta de tu bebé.

Compra las mejores frutas y verduras

Elige las frutas y verduras más frescas (muchos padres de familia optan por los alimentos orgánicos cuando es posible) y trata de usar lo que compras en uno o dos días. Cuando no hay frutas o verduras frescas disponibles, comprar las congeladas es una buena opción.
Buenas frutas para empezar incluyen las manzanas, chabacanos (albaricoques), plátanos, arándanos, mangos, duraznos (melocotones), peras, ciruelas y ciruelas pasas.
Las verduras que es bueno probar incluyen puntas de espárragos, aguacates, zanahorias, chícharos (arvejas o guisantes), papas, pimientos, camotes y calabazas (zapallos). Pero no te limites a estos. Para más ideas, te recomendamos consultar nuestra sección de recetas para bebé.
Para algunos bebés el maíz es difícil de digerir, y algunos incluso son alérgicos. Otros tienen dificultades con los gases después de comer brócoli o coliflor, así que tal vez prefieras posponer la introducción de estas verduras en la dieta de tu bebé.

¿Debo preocuparme por los nitratos?

No. Los nitratos son una sustancia química que se encuentra en el agua y en la tierra, y también en algunos vegetales, como las espinacas, los betabeles (remolacha), las zanahorias, los ejotes (habichuelas o judías verdes) y la calabaza.
La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP por sus siglas en inglés) advierte a los padres que no les den estos vegetales a sus bebés antes de los 3 meses porque la cantidad de nitratos que contienen podría ser tóxica para los bebés.
Pero eso no es motivo de preocupación, ya que la AAP recomienda esperar a darles cualquier tipo de alimentos sólidos a los bebés hasta que tengan entre 4 y 6 meses.
A esa edad, el sistema digestivo de tu bebé habrá madurado lo suficiente para lograr procesar los nitratos que contienen estos vegetales. O sea que no hay por qué excluir estos ingredientes nutritivos del menú de tu pequeño si esperas hasta los 4 o 6 meses para dárselos, como recomienda la AAP.
Primero lávate las manos y lava las frutas y verduras, así como todos los recipientes y utensilios que vas a utilizar.
Todas las verduras (y las frutas como las manzanas y ciruelas pasas, que necesitan suavizarse) deben cocerse antes de molerlas o hacerlas puré. Para conservar las vitaminas y los minerales, hornea, hierve o cocina al vapor las frutas o verduras hasta que estén blandas.
Si las hierves, usa tan poca agua como sea posible y agrega un poco de ese líquido a la comida de tu bebé al machacarla (o añade las frutas o verduras al caldo de la sopa de tu familia).
Pela y quítale las semillas a las frutas o verduras si es necesario. A algunas de estas no necesitarás agregarles nada de líquido al prepararlas. Simplemente las puedes moler, añadir uno o dos condimentos y servirlas.
Otras necesitarán un poco de líquido, tal vez quieras añadirles una cantidad pequeña de leche materna, leche de fórmula o agua, al molerlas o hacerlas puré para lograr la consistencia que deseas.
Al irse adaptando tu pequeño a los alimentos sólidos, podrás añadir menos líquido. Si la fruta tiene semillas, cuélala antes de dársela a tu bebé.
Los granos, como la quinua, el arroz o el mijo, también pueden molerse en un molinillo para alimentos. Cocínalos antes según las instrucciones del paquete. Para los bebés más grandes, los granos integrales son alimentos fabulosos porque los pueden agarrar con los dedos.
Para preparar pollo y carne, quítales la piel y la grasa antes de cocinarlos. Luego muele la carne cocida en una licuadora o en un molinillo con un poco de líquido. Para bebés mayores puedes cortar trocitos muy pequeños.
Si todo esto se te hace mucho trabajo, recuerda que puedes servirle a tu bebé lo mismo que come el resto de la familia. Sólo usa el molino u otro aparato para hacer puré, licuar o moler la comida y transformarla instantáneamente en la papilla del bebé.
Por ejemplo, las sopas y guisos pueden ser preparadas para alimentar a tu bebé. Lo mismo sucede con las comidas más saludables que tu familia consuma. Guarda en los envases vacíos de comida para bebé, lo que te queda extra. ¡Así tendrás su comidita lista para el día siguiente!
¿Cuánto debe comer tu bebé al día? Mira aquí porciones para niños de 9 a 12 meses.

Cómo servirle la comida a tu bebé

  • Sírvela a una temperatura no más alta que la temperatura del cuerpo.
  • Evita calentar los alimentos en el microondas. Estos no calientan la comida de manera uniforme y pueden crear secciones de comida que están mucho más calientes que otras. Así que antes de servirle a tu pequeño la comida que calentaste en el microondas, asegúrate de mezclarla muy bien y dejarla reposar unos minutos.
  • Sírvele solo la cantidad de comida que crees que se va a comer en ese momento. Tendrás que tirar lo que sobre, porque la saliva de tu bebé se mezclará a la comida y facilitará el crecimiento de bacterias.
  • No endulces la comida de tu bebé. Los bebés no necesitan azúcar adicional. Y nunca uses miel de abeja ni miel de maíz, que pueden causar botulismo (una forma de envenenamiento alimentario potencialmente fatal) en los bebés.
  • Usa condimentos. A pesar de la tradición de alimentar a los bebés con comida desabrida, ellos pueden tolerar y disfrutar diferentes sabores. Descubre cuando es seguro darle a tu bebé alimentos picantes o con especias.
  • Refrigera las sobras en un recipiente herméticamente cerrado y úsalas dentro de un día o dos. También puedes congelar lo que sobre en moldes para cubitos de hielo. Una vez que los cubos estén bien congelados, sácalos del molde y mételos en bolsitas de plástico especiales para el congelador. Las frutas y verduras congeladas de esta manera durarán de seis a ocho meses. La carne, incluidos el pollo y el pescado, durará de uno a dos meses.

Te recomendamos que consultes nuestra sección de recetas para bebés.
Visita nuestro foro de Alimentos sólidos para hablar de este tema con otras mamás y papás. Revisado en febrero 2017

Referencias

AAP. 2009. Clinical report (reaffirmed): Infant methemoglobinemia: The role of dietary nitrate in food and water. Pediatrics. 2005;116(3):784-786. American Academy of Pediatrics. pediatrics.aappublications.org/content/116/3/784.full
AAP. 2012. La transición a los alimentos sólidos. American Academy of Pediatrics. www.healthychildren.org/spanish/ages-stages/baby/feeding-nutrition/paginas/switching-to-solid-foods.aspx

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Manzana, pera y sandía (9 meses). A partir de los ocho o nueve meses podemos darle al bebé esta papilla de manzana, pera y sandía, perfecta para los días de calor y muy completo para su alimentación. Una receta rica en fibra, vitaminas, y que ayudará a hidratar a tu bebé de una forma saludable y adecuada.

Kiwi, fresa y plátano (12 meses). Las papillas de fruta son un complemento necesario en la dieta de los bebés para que crezcan sanos. Esta papilla de kiwi, fresa y plátano, que pueden tomar desde el año de edad, les encantará. Además son frutas que aportarán vitaminas, fibras y otros muchos nutrientes a la salud del bebé.

Mango, pera y fresa (12 meses). Para la merienda o el almuerzo, esta papilla de mango, pera y fresa encantará a los niños. Adecuada pata los bebés a partir del año de edad, para evitar alergias alimentarias. En Guiainfantil.com te enseñamos a elaborar en casa esta rica y saludable receta de papillas de frutas, para tu bebé.

Cereza, pera y plátano (12 meses). La dieta de un bebé tiene que ser lo más variada posible, para que no se aburra. Con la receta de papilla de cereza, pera y plátano tu hijo tomará un alimento con muchas vitaminas a partir de los doce meses de edad. Te enseñamos a elaborar la receta de este puré de frutas para tu bebé.

Melocotón, pera y kiwi (12 meses). A partir del año de vida, el bebé puede empezar a tomar más frutas. Con esta papilla de melocotón, pera y kiwi le darás un alimento sano y lleno de vitaminas. Claro que la alimentación en los primeros años de vida del bebé debe ser orientada por su pediatra.

Melón, melocotón y manzana (12 meses). La receta de una rica y casera papilla de melón, melocotón y manzana para tu bebé. A partir de los 12 meses puedes prepararle esta receta llena de vitaminas para los bebés. En Guiainfantil.com te contamos qué ingredientes necesitas y cómo puedes elaborar esta receta.

Manzana, melocotón y fresa (12 meses). Las fresas son una de las frutas que más gustan a los niños. Inclúyela en su dieta con esta receta de papilla junto a la manzana y el melocotón. Una receta que los bebés, por lo general, puede probar, a partir de los doce meses de edad, y según lo que aconseje su pediatra.

Papilla de avena con plátano (12 meses). Una receta muy casera de cómo preparar una papilla de avena con trocitos de plátano para el bebé. Receta para bebés, para niños y embarazadas. Guiainfantil.com te enseña a preparar una rica y nutritiva receta de papilla con cereales y fruta, para una correcta dieta infantil.

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