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Pasos para separarse

Tabla de contenidos

Si piensa que su matrimonio no va por buen camino y necesita saber los pasos para una separación matrimonial, a continuación damos las claves para ahorrar tiempo, dinero y sobre todo disgustos.

Primero hay que distinguir entre separación y divorcio.

Por la separación se pone fin a la convivencia pero no se extingue el vínculo matrimonial.

Con el divorcio, además de poner fin a la convivencia se extingue el vínculo lo que permite que los cónyuges puedan volver se a casar.

El tramite para la separación se encuentra regulado en los art. 748 y siguientes de la LEC

La separación puede ser de hecho y judicial.

Mediante la separación de hecho, se cesa en la convivencia conyugal sin que dicha situación sea legalizada por el Juzgado, pero mientras no haya sentencia judicial el régimen económico matrimonial persiste, salvo que existan capitulaciones matrimoniales.

Por ejemplo, si hay régimen de gananciales, las deudas contraídas por uno de los cónyuges sigue afectando a los bienes gananciales.

Pasos a Seguir Para una Separación Matrimonial

Con la sentencia judicial que acuerda la separación matrimonial, se pone fin al vínculo de matrimonio por el cual cada cónyuge podrá regir su persona y patrimonio sin interferir en la del otro.

El único requisito para la separación matrimonial, tras la reforma del 2005 es que haya transcurrido al menos 3 meses desde la celebración del matrimonio y lo solicite uno de los cónyuges.

Podrá interponerse la demanda de separación, aunque no haya transcurrido dicho plazo cuando se acredite la existencia de riesgo para la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o libertad e indemnidad sexual del cónyuge demandante o de los hijos de ambos.

Procedimiento de la Separación Matrimonial

La separación matrimonial se puede hace de mutuo acuerdo o contenciosa (cuando no hay acuerdo entre los cónyuges).

En el primer caso, se realiza de mutuo acuerdo o a instancia de uno con el consentimiento del otro cónyuge.

Es la forma más rápida de conseguir la separación matrimonial y a que no hay celebración de juicio.

Los pasos a seguir son:

  • >Presentación de la demanda de mutuo acuerdo o con el consentimiento del otro cónyuge, acompañando Convenio Regulador y documentos(entre ellos, los certificados de matrimonio y nacimiento del Registro Civil).
  • >Ratificación ante el Juzgado del Convenio en el día señalado
  • >Sentencia, en la que el Juez decreta la Separación y la aprobación del Convenio regulador.

La sentencia se inscribe de oficio en el Registro Civil y a petición de parte en el Registro de la Propiedad y Mercantil.

Es preceptiva la intervención de abogado y Procurador.

Si hay hijos Menores interviene el Misterio Fiscal para la salvaguarda de los derechos de los hijos menores.

Pasos para la Separación Matrimonial Judicial Contenciosa

En este caso, es uno de los cónyuges quien presenta la demanda de separación.Procedimiento que es más largo y costoso que el de mutuo acuerdo.

Los trámites de la separacion son:

  • >Presentación de la demanda más documentos justificativos de la situación económica de los cónyuges y certificados de Matrimonio y de los hijos.
  • >Citación a Juicio de las partes que deben acudir con Abogado y Procurador y la intervención del Ministerio Fiscal si hay hijos menores.
  • >En la vista se practicarán las pruebas necesarias para adoptar los pronunciamientos sobre guardia y custodia de los hijos, uso de vivienda familiar y pensiones alimenticias y compensatorias.
  • >Sentencia que se inscribirá de oficio en el Registro Civil y a instancia de parte en el Registro de la Propiedad y Mercantil.

Las sentencias dictadas en los procedimientos de separación y divorcio son susceptibles de ser recurridas en Apelación ante la Audiencia Provincial.

Estos son los trámites para una separación.Si está interesado en saber más sobre los pasos para una separación matrimonial o necesita un Despacho especializado en Derecho de Familia, Separaciones y Divorcio, no dude en contactar con este despacho.

Quiero divorciarme, ¿Qué pasos básicos debo de dar?

Es importantísimo evitar llevarnos sorpresas desagradables, tanto en el momento de la ruptura como en el futuro cuando se pongan en practica las medidas establecidas.

Tercero.- Elegir el tipo de procedimiento judicial a seguir

En España, la declaración legal de separación o divorcio (salvo casos muy concretos que se pueden hacer por medio de notario) ha de hacerse judicialmente por medio de demanda con abogado y procurador ante el Juzgado al que pertenezca la ultima vivienda familiar del matrimonio.

Distinguimos dos tipos de procedimientos:

-Mutuo acuerdo: en este caso, la ya ex pareja ha llegado a un entendimiento sobre las medidas que han de establecer: guarda y custodia de hijos menores, pensión de alimentos a favor de estos así como gastos extraordinarios, uso y disfrute de la vivienda conyugal o familiar, régimen de visitas a los hijos a favor del padre no custodio, liquidación y repartos de los bienes en común habidos en el matrimonio…

Este tipo de procedimiento judicial por su sencillez es SIEMPRE mas recomendable por encima de cualquier otro, ya que supone menos conflictividad entre los cónyuges y por ende, menos sufrimiento para los hijos (que es el interés predominante), un importante menor coste económico y una mayor rapidez en la tramitación del mismo.

La demanda puede presentarla los dos cónyuges o uno con el consentimiento del otro, y en todo caso.

Se elaborará junto a la misma, un convenio regulador, o lo que es lo mismo, un documento privado entre ambos cónyuges donde se reflejan todas y cada una de las circunstancias y medidas que afectan al matrimonio y a sus hijos.

Finalmente dicha demanda y convenio, previo comprobación por parte del fiscal en los casos que haya hijos menores, será admitido por el juzgado y citadas las partes para que ratifiquen su contenido en la propia sede judicial, sin necesidad de celebrar juicio.

Una vez realizada la ratificación, se dictará Sentencia que aprobará las medidas reflejadas en el Convenio. Así de simple.

–Proceso contencioso: En este caso, las partes no han llegado a un acuerdo en relación a algunas de las medidas y circunstancias que afectan al matrimonio, por lo que requieren que un Juzgado sea el que decida dichas cuestiones.

Llegado a tal punto, cualquiera de los dos cónyuges puede interponer demanda contra el otro en la que se pedirá la fijación de las medidas que crean convenientes, así como los motivos y documentos en las que base sus alegaciones. En este caso, obviamente ya no es necesario aportar convenio regulador.

Este proceso se antoja mucho mas complicado, mas costoso, mas largo y mas conflictivo para las partes que el mutuo acuerdo. La tramitación del mismo en el juzgado, los plazos, el coste de los profesionales que intervienen… difieren muchísimo con respecto a aquel.

Una vez presentada la demanda, la misma será notificada al otro cónyuge, al cual se le otorgará un plazo de tiempo para presentar sus alegaciones al respecto y solicitar igualmente sus medidas.

Ante esa falta de entendimiento, no habrá mas solución que celebrar un juicio en el que las partes pondrán de manifiesto sus pretensiones y sus motivos, resolviendo el Juez por medio de Sentencia que igualmente es susceptible de ser recurrida, lo que alarga aun mas el procedimiento.

Cuarto.- Reunir la documentación necesaria para iniciar el tramite legal

Tanto en un procedimiento como en otro, nos hará falta la siguiente documentación:

-Certificado de Matrimonio expedido por el Registro Civil correspondiente

-Certificado de Nacimiento de los hijos nacidos del matrimonio expedido por el Registro Civil correspondiente

-Certificado de empadronamiento de ambas partes, a fin de acreditar la competencia del Juzgado que corresponda. Aconsejable.

–Para los procesos de mutuo acuerdo, convenio regulador, tal y como se ha expuesto

–Para los procesos contenciosos, cualquier documento que acredite nuestras pretensiones: nominas, declaraciones de la renta, justificantes o recibos de gastos de los menores, documentos sobre la situación económica y patrimonial del matrimonio, contratos de trabajo, fe de vida laboral, demandas de empleo, certificados de pensiones, denuncias penales por hechos que sucedidos en el matrimonio…

Por ultimo, añadir que todo lo manifestado anteriormente es perfectamente aplicable a parejas que, aun no habiendo contraído matrimonio nunca, sí tienen hijos en común que requieren establecer las mismas medidas y bajo los mismos trámites que lo ya expuesto.

¿Qué es el convenio regulador y que contenido debe de tener? fijar la forma en que cada cónyuge deberá seguir contribuyendo a ellas y la en el supuesto de que el régimen matrimonial sea de separación de bienes), es decir Una vez admitida la demanda, los pasos para llegar a la liquidación serían los siguientes:.24 Ene 2017 Su separación matrimonial la ha convertido en una experta en cerrar . fuera de la ley, fuera de la norma, y Betania quiere seguir sus pasos Pasos a seguir para la separacion matrimonial 14 Jun 2013 Independientemente de cómo se haya producido dicha ruptura, existen varios pasos importantes para ‘volver a empezar’ con los que se Para ello, deberá cumplir con los requisitos y se deberá seguir los procedimientos establecidos por las normas sobre 22 Jul 2015 Oiga no le parece que con un 70% de matrimonios rotos ¡¿no está . al juez (o secretario judicial o notario) que conozca de la separación.

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Abogados Valencia – Separación Matrimonial. Pasos a seguir para la separacion matrimonial

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  • Tomar la decisión de poner fin a una relación de pareja no suele ser cosa fácil, y menos cuando hay hijos de por medio. A las dudas propias que podamos tener acerca de si es mejor seguir o terminar, se añaden los miedos acerca de las consecuencias de pueda tener este cambio en la vida de los niños y y el luto por la idea de familia que teníamos y que ahora parece haberse ido al traste. Es complicado, pero se sobrevive, ya verás.

    Ojalá tuviera la certeza de qué es lo mejor

    Salvo en casos muy concretos en los que se ha producido un evento que evidentísimamente es punto de inflexión para uno de los dos miembros (como puede ser una infidelidad*), en la mayoría de las ocasiones no se suele tener claro qué hacer, si seguir o si poner fin a la relación.

    (*Pongo este ejemplo porque para muchos es una línea roja que en el momento en que se cruza es claramente el fin de la relación, pero también he de decir que hay parejas para las que no es así, y sus líneas rojas son otras.)

    Y es que, voy a decir una obviedad, no es nada fácil tomar esta decisión. Pero, ¿por qué cuesta tanto?

    • El amor no desaparece de la noche a la mañana: después de tener una relación de años, profunda, el amor no es algo que de pronto está y de pronto no, siempre queda algo, lo que hace que dudemos, porque… “si no le quisiera sería más fácil tomar la decisión”.
    • Hay momentos buenos: es frecuente que incluso en relaciones en las que la dinámica es claramente negativa, haya momentos buenos, momentos de disfrute y de cariño. Estos momentos además se viven con mayor intensidad y se valoran muchísimo, precisamente por suponer un rayo de sol en mitad de una tormenta.
    • Nuestro proyecto de familia: cuando uno inicia una relación y se compromete con ello establece, evidentemente, planes a largo plazo. La idea de tener hijos nos lleva a crear un proyecto de familia, con unas características concretas, con unos actores concretos. La llegada de los peques viene a reforzar esa idea, ese proyecto, de manera que cuando nos planteamos poner fin a la relación nos puede invadir la sensación de fracaso, la tristeza de que nuestro proyecto en común no ha salido… Pero también nos cuesta porque esa idea que teníamos de familia, esa “foto” en la que estaban “papá, mamá y los peques” va a dejar de ser así, y eso a los seres humanos nos cuesta mucho: cuando las expectativas y planes no se cumplen hay quien se siente desamparado y tiene dificultades para adaptarse a ello, a los cambios.
    • Por los hijos: la idea de poner fin a la relación y que ello afecte, en la medida que sea, a nuestros hijos es uno de los grandes motivos, por no decir el mayor, que lleva a muchas personas a cuestionarse si verdaderamente merece la pena romper o no.

    Los niños, ¿seguimos juntos por evitar que ellos sufran?

    Muchas veces en consulta escucho “Si no tuviéramos hijos, yo ya habría dejado a mi pareja”. Es evidente que el bienestar de los hijos es lo primero para los padres, y que debemos, ante todo, y por encima de todo, asegurarnos de que ellos estén bien, pero a menudo, cuando nos planteamos una separación, las proyecciones que hacemos sobre cómo les va a afectar esto a ellos son desmesuradas y generan unos miedos y ansiedades que no tienen fundamento.

    Para los niños lo mejor, lo ideal para su correcto desarrollo, es tener a papá y mamá (o a mamá y mamá, o papá y papá, hay muchos modelos de pareja) felices, sanos y contentos, y si la relación entre ellos está fatal, eso no se va a producir, el modelo que van a tener, el día a día, no va a ser el mejor.

    Es infinitamente peor para ellos tener un modelo de familia disfuncional, con unos padres que discuten o que no se demuestran afecto (porque ya no lo hay), unos padres que ya no son EQUIPO, que tener dos casas y que papá y mamá estén felices, de verdad.

    Es cierto que pasar por la separación de los padres no es un paseo para ellos, pero bien gestionado no tiene por qué dejarles el más mínimo trauma, no tiene por qué causarles malestar más allá de la aceptación inicial del cambio. Pero para eso, para que los peques pasen por ello sin que les deje secuelas, los padres, los adultos, tenemos que tener un comportamiento ejemplar, esta es la prioridad.

    Me encantaría decir que es lo que suele darse, pero lo cierto es que los seres humanos a veces nos “ponemos complicados” y hacemos cosas que ojalá no hiciéramos. Por eso pido, siempre, que por favor cuidéis a vuestros hijos, que no se usen como arma arrojadiza ni como moneda de cambio: vosotros sois los adultos, los que han puesto fin a una historia, ellos no han decidido nada, ellos no son responsables de nada, y lo único que se merecen es lo mejor, ¿ha quedado claro? Perdonad la dureza pero es que los peques son peques, y siempre hay que estar de su lado en estos casos.

    Lo que es importante que nos quede claro es que los hijos no pueden ser el motivo para permanecer juntos en una relación: una pareja ha de estar porque se quiere, porque se admira, porque les apetece estar juntos, porque se aportan, no por los hijos, porque, como decía, eso solo lleva a que se críen en un entorno que quizá no sea el mejor para ellos, porque hay riesgo de que presencien discusiones y conflictos, porque lo que necesitan es estabilidad y cariño, venga de una pareja junta o de dos individuos que están estupendos separados.

    Cuándo es el momento de ponerle fin a nuestra relación

    Esta es una de las preguntas más frecuentes en consulta cuando una pareja acude por primera vez: ¿es el momento de terminar o deberíamos darle otra oportunidad a nuestra relación?

    La verdad, lo siento si esperabas otra cosa, es que no hay una respuesta “buena” a esta pregunta, al menos no una con pautas aplicables a todo el mundo: cada relación de pareja es un universo, compuesto a su vez por otros dos universos, vosotros, de manera que es imposible proponer reglas o directrices que abarquen todas esas variables.

    Una relación se acaba cuando uno de sus miembros, o los dos, así lo deciden. Ahora bien, a pesar de lo dicho, sí que hay unas cuantas cosas que puedes tener en cuenta, unas cuantas reflexiones, que te pueden ayudar a tomar esa decisión si es que tienes dudas acerca de tu relación de pareja:

    • ¿Crees que merece la pena intentar salvar la relación?
    • ¿Qué tipo de relación quieres tener? ¿Cómo es tu pareja “ideal”? * ¿Puede tu relación actual llegar a esos estándares?
    • ¿Qué haría falta para ello?
    • ¿Es factible?

    ¿Tiene arreglo lo nuestro?

    Cuando tenemos problemas de pareja, y más cuando hay peques, intentamos por todos los medios solucionar esos conflictos, arreglar la situación. Lo que sucede a menudo es que nuestros intentos no tienen éxito, de manera que lo único que conseguimos es sentirnos, además, frustrados… y todo parece más negro.

    Si consideras que tu relación merece la pena, que tiene sentido hacer un último esfuerzo, acudid juntos a un profesional, a un terapeuta de pareja que os ayude, que para eso estamos. Es posible que pienses que cómo una desconocida os va a ayudar en “lo vuestro”, lo entiendo, es un pensamiento común, pero la terapia de pareja tiene éxito porque no es “hablar con un amigo”, se trata de aplicar técnicas que sabemos que funcionan para resolver los conflictos o cambiar las dinámicas de pareja.

    Ya lo habéis intentado vosotros por vuestra cuenta y no habéis podido, quizá porque os faltaban herramientas o un cambio de perspectiva, eso es lo que puede ofreceros un profesional.

    Dicho esto, lo cierto es que hay veces que en consulta a lo que se llega es a la conclusión de que, efectivamente, la relación se ha acabado. Pero cuando eso sucede, es tras haber trabajado ambos por intentarlo, de manera que las separaciones en estos casos son menos dolorosas y más civilizadas, si se me permite la expresión. Escuece, pero menos, y “se hace mejor” de cara a los peques.

    Sea como fuere, si crees que le ha llegado la hora a tu relación o si tienes dudas al respecto, siempre, siempre, por favor, abordarlo de la mejor manera posible entre vosotros, sin involucrar a los peques, construyendo un nuevo proyecto para ellos, no destruyendo su futuro. Ánimo, seguro que no es un momento fácil, pero se sobrevive.

    Fotos: .com; Pexels.com

    Cuando la mejor opción es separarse

    No, los que verdaderamente tienen mérito al separarse son las parejas estables: aquéllas en las que sí hay (o hubo en algún momento) un compromiso duradero; en definitiva, una relación con mayúsculas.

    Separarse está muy bien, sí, pero lo ideal sería que fuese la última opción

    Tengamos en cuenta que si tras años de relación acabamos hartos de todo, del día a día, de la monotonía, de la manera de ser del otro, etc., lo primero que nos va a venir a la cabeza es mandarlo todo a la basura.

    Pues bien, antes de dejarnos llevar por el impulso convendría hacer algunas cosas. Lo primero es hablar, pero hablar bien. Transmitir al otro lo que nos frustra y animarle a que haga lo mismo.

    Una vez hablado todo (con eso no basta) hay que ponerse en la piel del otro, sentir lo que ocurre dentro del corazoncito de nuestra pareja.

    Este “ponerse en la piel del otro” sirve para que las palabras no se las lleve el viento: se trata de la comunicación empática. No hay nada que una más a una pareja.

    La otra cara de la moneda es que estas conversaciones empáticas han de convertirse en un proyecto de cambio, en un pacto surgido de la negociación.

    Esto puede llegar a ser harto complicado, sobre todo cuando no hay hábito de hacerlo y la paciencia de los cónyuges está a la altura del betún.

    Por eso aquí es cuando la figura del psicólogo de pareja se hace fundamental. Éste ayuda a desbloquear el proceso, a que fluya entre ambos la capacidad de hablar, empatiza y acordar.

    Y cuando el momento llega…

    Actúa. Para mantener una relación hay que tener un mínimo de ilusión; si no la hay, y ya te digo que aunque sea en cantidad mínima nos sirve, lo mejor es poner distancia de por medio.

    Asimismo, lo ideal es que la separación, si uno no está completamente convencido de ello, es que sea de carácter temporal. Digamos que nos despedimos con un “hasta luego”.

    Muchas veces esta fase transitoria ayuda a airear los malos humos acumulados con el tiempo y a ver las cosas desde otro punto de vista.

    Ojo: esto no siempre es posible, sobre todo para las parejas que son más del estilo “si te vas no vuelvas”.

    La separación transitoria pretende ayudar a que los cónyuges se den cuenta de si quedaba algo de ilusión por recuperar la relación, o de si por el contrario se prefiere poner punto final.

    Si se opta por esto último no es el fin del mundo: con la adecuada actitud y el apoyo psicológico necesario, lo que en apariencia es un fracaso relacional puede tornarse en la mejor decisión de nuestra vida.

    La separación no es un proceso fácil para ninguna de las partes implicadas. Tomar esta decisión y dar el paso tiene, normalmente, como fin que todos estén mejor y encontrar un acuerdo de manera amistosa. No siempre es posible pero hoy nuestra colaboradora y abogada María Dolores de Cárdenas ha preparado un post sobre la separación cuando se tienen buenoshijos. Hay que tener en cuenta, como ella misma afirma, que “depende de cada familia y sus circunstancias”. ¡Esperamos que el post os sirva de ayuda!

    *Podéis seguirla en @CardenasLegal y en su web.

    Cuando tomas la decisión de separarte, teniendo buenoshijos, se te viene el mundo encima. A las Malasmadres (y a los buenospadres también) lo que más les preocupa e inquieta es la situación en que van a quedar los niños tras la ruptura de la convivencia. Por ello, lo primero será plantearse de manera objetiva cuál es la mejor solución para ellos. Cada familia es un mundo, y lo que vale para unos no sirve para otros; nadie mejor que ambos progenitores (y, dependiendo de su edad, también los buenoshijos) para saber y decidir la manera de vivir y relacionarse entre sí después de la separación.

    Los abogados tenemos la tarea de informar y orientar a las familias sobre las posibilidades que nos ofrece la ley para regular estas relaciones futuras. Lo más importante que hay que saber lo vamos a dejar apuntado aquí, y se resume en lo siguiente:

    • Qué tipos de procedimiento judicial existen.
    • Qué opciones de custodia se pueden elegir.
    • Qué responsabilidades económicas implica una separación de cara a los menores.

    1. Opciones de procedimiento

    Los procesos en el juzgado no presentan diferencias importantes dependiendo de si existe o no matrimonio. La primera pregunta que nos debemos hacer es si la separación va a ser de mutuo acuerdo o contenciosa (sabiendo que en ambos casos es necesario tramitarlo ante el juzgado, con abogado y procurador). Siempre va a ser preferible la primera opción, es decir, separarse de manera amistosa, porque ello supondrá que serán los propios padres quienes acuerden y decidan la custodia de los niños, el derecho de visitas y el reparto de sus gastos. La vía contenciosa solo debería utilizarse si no hay forma de llegar a un acuerdo, porque la comunicación sea imposible o porque haya grandes diferencias de criterio entre los miembros de la pareja sobre las medidas a adoptar; aquí será un juez quien determine qué es lo mejor para los menores, oyendo la versión de cada parte y también, si es preciso, a los buenoshijos.

    2. Opciones de custodia

    ¿Con quién van a convivir los buenoshijos?

    Esta es la pregunta clave. Cada vez más frecuente la decisión (amistosa o judicial) de atribuir a ambos progenitores la custodia de los menores por períodos de tiempo alternos – que no necesariamente idénticos en duración -, lo que conocemos como custodia compartida. Pero todavía son muchos quienes temen que este modelo sea perjudicial para los niños y se cuestionan la estabilidad de los buenoshijos si cada semana o cada dos semanas tienen que cambiar de domicilio.

    Sin embargo, por la experiencia que tenemos tras varios años de recorrido en este tipo de solución, los abogados y quienes trabajamos en estos procesos de ruptura nos hemos dado cuenta de que, a la larga, si los progenitores mantienen un trato respetuoso y una comunicación fluida y fructífera sobre los buenoshijos, esta es la mejor solución no solo para los niños, sino también para todos los miembros de la familia, nuclear y extensa: los menores no pierden contacto con ninguno de sus abuelos, tíos, primos, etc., mantienen el apego por igual con ambos progenitores y aprenden más fácilmente a respetar las normas estén con quien estén.

    Sin embargo, no siempre es posible ni deseable este tipo de custodia, por distintas razones, decidiéndose en este caso por atribuirla en exclusiva a uno de los dos progenitores. Esta solución implica que los buenoshijos convivirán con su madre o con su padre, teniendo el otro un derecho de visitas respecto de los menores. Estas visitas deberán ser lo bastante amplias para garantizar el contacto habitual con el progenitor no conviviente, y serán los Fiscales quienes, dentro del proceso judicial garanticen unos mínimos, en atención a las circunstancias de la familia: no será igual que ambos progenitores convivan en la misma ciudad a que lo hagan a trescientos kilómetros de distancia. Pero como regla general, hablaríamos de visitas los fines de semana alternos, más uno o dos días entre semana (todas las semanas), aparte de la mitad de todas las vacaciones escolares, puentes y días festivos.

    3. Responsabilidades económicas

    Tanto si se opta por la custodia compartida como exclusiva, necesariamente habrá que determinar qué cantidad aporta cada progenitor para la manutención de los buenoshijos (la pensión de alimentos). Pese a que existen en Internet unas tablas, estas tienen carácter meramente orientador, ya que la cuantía de la pensión dependerá de muchos factores: el nivel de vida de los menores, los ingresos de los progenitores, los gastos que estos deban sufragar y las posibles ayudas económicas de que dispongan.

    Por último, en un proceso de ruptura tendremos que acordar quién se queda con el uso de la vivienda familiar (con independencia de su derecho de propiedad) y cómo se reparten los gastos extraordinarios que generen los buenoshijos.

    Como veis existen varias soluciones y muy distintas entre sí, de modo que habrá que analizar bien las circunstancias de la familia para saber qué es lo mejor en cada caso. Esto pasa, necesariamente, por plantearse de manera honesta y realista qué conviene más a nuestros buenoshijos, consultando con ellos y negociando, si es posible, con la pareja.

    El abogado transformará el acuerdo de mediación en un convenio regulador. A partir de este momento, deberás instar un proceso judicial de divorcio de mutuo acuerdo o bien, otorgar escritura notarial de divorcio. Nos remitimos a lo expuesto anteriormente para el caso de mutuo acuerdo.

    En un divorcio contencioso

    A falta de acuerdo de los cónyuges habrá que acudir al procedimiento judicial de divorcio contencioso.

    La demanda será presentada por uno solo de los cónyuges, que estará representado por un procurador y asistida por un abogado. No se presentará convenio regulador.

    Ahora bien, en la demanda se deberán precisar las medidas que se deban adoptar en relación a la guarda y custodia de los hijos, régimen de visitas, pensiones de alimentos y compensatoria, en su caso, el uso de la vivienda, la liquidación del régimen económico del matrimonio, cuando proceda, y demás peticiones que interesen.

    Se dará traslado de la demanda al otro cónyuge para que conteste en el plazo de 20 días. Para contestar a la demanda será preciso abogado y procurador. En la contestación se manifestará la conformidad o no con lo solicitado por el demandante y se incluirán las medidas que se solicitan (guarda y custodia, régimen de visitas, pensiones…).

    Contestada la demanda, se citará a las partes a una vista o juicio oral en el que se presentarán las pruebas oportunas en apoyo de las medidas solicitadas. Estas medidas serán revisadas por el Juez y el Fiscal, si hay hijos menores. Celebrado el juicio, el Juez dictará sentencia reconociendo, en todo caso, el divorcio y acordando las medidas que van a regir el mismo.

    4) Documentación necesaria para iniciar el proceso de divorcio

    Para tramitar el divorcio será necesario disponer de la siguiente documentación:

    1. Certificado literal de matrimonio.
    2. Certificado de nacimiento de los hijos.
    3. Certificado de empadronamiento, aunque no siempre se solicita.
    4. Escrituras o documentos de propiedad, tanto de bienes muebles como inmuebles.
    5. Certificados bancarios (cuentas corrientes, planes de pensiones, préstamos personales, hipotecas y demás operaciones bancarias).

    Según cada caso, es posible que se precisen además otros documentos distintos.

    Trámites para comenzar la separación

    ¿Qué se entiende por separación?

    Has de saber, en primer lugar, que separación y divorcio no son sinónimos. De hecho, la separación puede no conllevar el divorcio, mientras que este sí que tendrá aparejada la separación en todos los casos.

    Esto se debe, fundamentalmente, a que, en términos legales, se entiende por separación el punto y final de la convivencia entre dos personas que se encuentren vinculadas mediante la figura del matrimonio sin que ello implique la disolución de esta.

    La separación brinda el derecho a ambos cónyuges de residir en domicilios separados aunque no se haya procedido a la disolución del matrimonio con el propósito de que den inicio a una nueva vida. Generalmente, suele ser una situación provisional hasta el divorcio.

    ¿Qué tipos de separación existen?

    El Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil, la cual aparece recogida en la Ley de Jurisdicción Voluntaria, de 23 de julio de 2015, especifica que existen dos tipos diferentes de separación, que son:

    La separación de hecho

    Tiene lugar cuando la convivencia matrimonial cesa por la decisión de uno o de los dos cónyuges de abandonar el hogar familiar. Sin embargo, este caso posee la peculiaridad de que se produce sin que haya una notificación expresa al juzgado competente.

    Hay que tener en cuenta, respecto a este tipo de separación legal, que mientras no exista una sentencia judicial firme que la acredite se deberá mantener el régimen económico de la unión matrimonial siempre que fuese de gananciales. En caso de que se realizasen capitulaciones matrimoniales, es decir, separación de bienes, no.

    Esto quiere decir, fundamentalmente, que si se adoptó el régimen de gananciales en el momento del matrimonio, este seguirá vigente en cuanto a las actividades económicas de ambos cónyuges, por lo que los negocios de una parte y sus correspondientes deudas afectarán a la otra e implicarán obligación de respuesta.

    Este tipo de separación tiene un hándicap muy claro. Y es que, cuando se produce, el otro cónyuge puede decir que se ha producido abandono de familia. Por este motivo, es realmente importante acudir al juzgado para notificar la separación, a ser posible, de mutuo acuerdo.

    La separación judicial

    Esta se produce cuando, después de haber notificado al juzgado la separación de hecho, el juez competente publica una sentencia judicial que permite a cada uno de los cónyuges a disponer libremente de sus bienes y de su persona sin poner en riesgo el patrimonio del otro.

    Este tipo de separación puede producirse de dos maneras, que son las que definirán el proceso a seguir: de mutuo acuerdo y judicial contenciosa.

    Trámites para la separación judicial de mutuo acuerdo

    Como su propio nombre indica, este tipo de separación se produce cuando existe un acuerdo entre ambos cónyuges para llevarla a cabo. Los únicos requisitos recogidos por la legislación para que se produzca son que, por un lado, hayan transcurrido tres meses de la celebración del matrimonio y que, por otro, la demanda de separación se presente junto a un convenio regulador.

    En ese convenio regulador deben aparecer los datos relacionados con el acuerdo al que hayan llegado en materia de guardia y custodia de los hijos, pensiones alimenticias y compensatorias, régimen de visitas, uso de la vivienda familiar, etc. Puesto que ambas partes consienten, no es necesario alegar causa alguna para proceder a la separación y, evidentemente, no habrá juicio. Solo tendrán que firmar dicho convenio frente al juez competente.

    Estos son, en concreto, los pasos a seguir:

    1.- Presentación de la demanda: es necesario aportar junto a ella el certificado de matrimonio del Registro Civil, el de nacimiento de los hijos si los hubiese, el de empadronamiento o residencia y un poder general para pleitos que avale al procurador que represente a cada cónyuge.

    2.- Esperar a la admisión de la demanda en el juzgado.

    3.- Fijación de la fecha de ratificación: hay que establecer un día para firmar (ratificar) el convenio en el juzgado. Si hay hijos menores, además de ambas partes, debe estar presente el Ministerio Fiscal.

    4.- Publicación de la sentencia e inscripción en el Registro Civil.

    Trámites para la separación judicial contenciosa

    Este tipo de separación se produce cuando ambos cónyuges no alcanzan un acuerdo para llevarla a cabo. Por lo tanto, hay que acudir al Juzgado de Primera Instancia que corresponda al domicilio de estos y presentar una demanda de separación judicial contenciosa.

    Como es obvio, puesto que no hay acuerdo, no hay que presentar un convenio regulador como el que explicamos para el caso anterior. Asimismo, tampoco habrá que alegar causa alguna para proceder a la separación. Por su parte, el único caso en el que no habrá que esperar tres meses tras el inicio de la unión matrimonial es que se haya producido violencia de género o doméstica.

    Ambas partes necesitan de un abogado y un procurador y, por lo general, es bastante más caro y largo que el correspondiente a las separaciones de mutuo acuerdo.

    El juez puede dictar, en función de la situación, medidas provisionales en materia de régimen de visitas, guardia y custodia de los hijos, pensión de alimentos, etc. Estas serán efectivas hasta la publicación de la sentencia definitiva.

    Los pasos que hay que seguir, en concreto, son los siguientes:

    1.- Presentación de la demanda contenciosa: debe acompañarse de todos los documentos que puedan servir para acreditar la situación económica de ambos cónyuges, es decir, extractos de cuentas bancarias, nóminas, declaraciones de la renta, etc.

    2.- Esperar a la respuesta del otro cónyuge: puesto que esta demanda es presentada por una sola de las partes, habrá que esperar a que esta responda, tras lo cual el juez citará a las dos para una vista a la que deberán acudir con sus respectivos abogados y procuradores. El Ministerio Fiscal solo deberá estar presente si hay hijos menores. Estos, además, podrán testificar si el juez lo estima oportuno. También tendrán que presentarse todas las pruebas para que este decida.

    3.- Dictado de la sentencia: en ella el juez establecerá cuáles son las medidas que, a partir de ese momento, deberán ponerse en práctica respecto a la relación de los dos cónyuges y de estos con los hijos.

    4.- Inscripción en el Registro Civil: la sentencia deberá depositarse en este órgano y, en caso de que uno o ambos cónyuges sea empresario, también en el Registro Mercantil y/o de la Propiedad.

    ¿Es posible recurrir o revertir el proceso?

    En caso de que uno de los cónyuges no esté de acuerdo con la sentencia, podrá interponer un recurso de apelación ante la Audiencia Provincial. Todos las medidas que aparecen en el convenio regulador pueden ser modificadas en el juzgado si las circunstancias de una de las partes cambia sustancialmente. Un buen ejemplo de ello se produciría si el responsable de pasar la pensión de alimentos a los hijos pierde su empleo.

    Por otro lado, si se produce una reconciliación entre los cónyuges durante o después del proceso de separación, esta queda anulada siempre y cuando ambos lo notifiquen por separado al juzgado. El juez podrá decidir que se mantengan algunas medidas determinadas respecto a los hijos siempre que haya una causa que lo justifique.

    Esperamos haberte sido de ayuda y que ahora tengas todo más claro acerca de los trámites para comenzar la separación, si necesitas de nuestros servicios como abogados expertos no dudes en contactar con nosotros

    ¿Cómo iniciar un proceso de separación?

    El punto más importante que hay que tener en cuenta a la hora de iniciar un proceso de separación en un matrimonio es que no se está procediendo a la disolución del mismo, sino que únicamente representa el cese de la convivencia. Además, si no se dicta sentencia judicial de separación (separación de hecho), tanto el patrimonio y los bienes como la custodia de los hijos seguirá perteneciendo a ambos. Caso distinto es el de la separación matrimonial con sentencia judicial incluida. En este supuesto, aunque el vínculo matrimonial aún no queda anulado, sí se obtiene cierta libertad para que cada parte pueda gestionar su propio patrimonio.

    ¿En qué consiste el proceso de separación?

    El principal motivo por el que una pareja puede decidir iniciar la separación en lugar de divorciarse directamente es que todavía no tiene claro que la relación no pueda volver a retomarse. Existe esa posibilidad y, por lo tanto, dejan la puerta abierta a volver a compartir la vida que un día compartieron. También podrían decidir separarse judicialmente, y no solicitar el divorcio, si no tienen planeado volver a casarse, ya que con la separación legal no sería posible.

    Como en el caso del divorcio, en todo caso será más recomendable separarse de mutuo acuerdo, para que el proceso sea más sencillo y económico para ambos. Y siempre se tendrá en cuenta que, iniciando este procedimiento, no se disuelve el matrimonio, aunque sus miembros puedan iniciar vidas separadas.

    Si uno o ambos cónyuges desea poner en marcha el mecanismo por el cual se hace efectiva la separación legal del matrimonio, tendrá que seguir una serie de pasos y cumplir algunas condiciones.

    Pasos a seguir en el proceso de separación

    Básicamente, los trámites de separación serán los mismos que en el caso del divorcio, con la diferencia de que el resultado no será la disolución del matrimonio, aunque sí se produce el cese de la convivencia. Lo primero que se tendrá que decidir es si se inicia el procedimiento de forma amistosa o contenciosa.

    Pasos a seguir en una separación de mutuo acuerdo

    Si la separación es de mutuo acuerdo, encontramos dos ventajas:

    • Los cónyuges pueden compartir abogado y procurador, con la consiguiente reducción de costes que ello supone.
    • No será necesario celebrar ningún juicio.

    Bastará con que se presente la demanda de divorcio junto al convenio regulador, en el caso de que existan hijos o bienes compartidos. Al presentar la demanda, se solicitarán los siguientes documentos oficiales: certificado de matrimonio, certificado de nacimiento de los hijos si se tienen, certificado de empadronamiento o residencia y el documento a través del cual se le otorga el poder de representación al procurador. Si no se tiene alguno de estos documentos, se podrá solicitar de forma gratuita en el organismo oficial correspondiente.

    Una vez se hayan entregado todos los certificados y documentos firmados por las dos partes, habrá que esperar a que el juez admita la demanda. Si es así, se fijará y comunicará una fecha y hora para la ratificación. Este acto consiste en la confirmación, por parte de los dos cónyuges, de que se está de acuerdo con la separación y con las condiciones establecidas en el convenio colectivo.

    En este punto, tendrán que asistir las dos partes y mostrar su consentimiento. Asimismo, si hay hijos en el matrimonio que todavía están a cargo de los padres, también acudirá un representante del Ministerio Fiscal. Este será el encargado de comprobar y confirmar que no existe ninguna cláusula que perjudique a los menores o dependientes.

    Procedimiento en una separación contenciosa

    Si hablamos de una separación contenciosa, encontramos varias diferencias:

    • Normalmente cada cónyuge debe contar con su propio abogado y procurador.
    • No se redacta ningún convenio regulador.
    • Es el juez el que decide las condiciones en las que se hace efectiva la separación judicial.

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