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Peliculas de guerra 2015

Tabla de contenidos

¿Qué tiene la Segunda Guerra Mundial que nos gusta tanto? Batallas aún más cruentas y salvajes que las de la Gran Guerra (aquí el top 10 de películas de la Primera Guerra Mundial), nazis que son como los villanos perfectos pero que existieron de verdad, el destino del mundo y de cómo se configuraría el futuro… en definitiva: cuando lo imposible ocurre y el ser humano llega a mostrarnos su lado más extremo en cuanto a maldad y, en contraposición, su lado más heroico en cuanto a bondad y valentía. Y eso es lo que trata de enseñarnos en el cine, así que aquí tenéis las mejores películas de la Segunda Guerra Mundial.

Para los interesados en el formato vídeo os hemos hecho un resumen de las 10 mejores películas de la Segunda Guerra Mundial.

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Como hay tantas películas y poner un orden es muy difícil vamos a organizarnos en cuanto a cronología, es decir de las más antiguas a las más modernas. Y como siempre decimos, como es un ranking no va a llover a gusto de todos por lo que lo que esperamos vuestros comentarios con vuestras opiniones.

1. Casablanca (1942)

No sólo es un clásico del cine sino que fue rodada y estrenada durante la Segunda Guerra Mundial. Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid… un reparto a la altura de un guion inolvidable en el que se juntan en la ciudad marroquí de Casablanca decenas de personas que huyen de los nazis. La Gestapo y las autoridades colaboracionistas francesas buscan a Lazslo, un líder de la resistencia checa que deposita sus esperanzas en Rick, el dueño de Rick’s Café y antiguo amante de su mujer (tuvieron un affaire en París). Memorable Sam tocando el piano y la frase “tócala, Sam” (nunca se dice “tócala otra vez, Sam»), inmortal los parroquianos cantando la Marsellesa y, sobre todo, el “siempre nos quedará París”.

2. El puente sobre el río Kwai (1957)

Alec Guinnes ya era una estrella antes de ser Obi Wan, y es que en 1957 participó en una producción que sigue gozando de gran reconocimiento a día de hoy. Un grupo de prisioneros británicos son obligados a construir un puente bajo las órdenes de los japoneses. Sus condiciones infrahumanas no les quitarán el valor de oponerse a toda orden que viole la Convención de Ginebra. Gran película aunque lo más recordado puede ser la melodía del silbido que entonan los soldados al ir a trabajar. (Y, como curiosidad, deciros que esta película inspiró una pantalla del mítico videojuego Commandos 2)

3. Los Cañones de Navarone (1961)

Gregory Peck interpreta al líder de un comando que debe inutilizar las defensas de Navarone, una isla Griega clave para que las tropas aliadas puedan avanzar por el mediterráneo. Infiltración, contactos con la resistencia local, misiones de sigilo y un gran peligro. Esta película resultó impresionante por sus efectos especiales pero también por la tensión y sacrificio que implica una misión de este calibre.

4. La Gran Evasión (1963)

¿Quién no recuerda a Steve McQueen saltando alambradas en su Triump Boneville? Esta película es un clásico indiscutible de la Segunda Guerra Mundial y cuenta cómo hasta setenta y seis presos británicos y estadounidenses se organizaron para fugarse de un campo de prisioneros nazi cavando tres túneles. Llevar a cabo semejante plan descabellado, como suele ser en estos casos, gana en intensidad al saber que detrás hay una historia real.

5. Doce del patíbulo (1967)

Un comandante excelente en lo militar pero nefasto en la disciplina es propuesto para una misión clave: asaltar una fortaleza nazi. Para ello deberá entrenar a un grupo de presidiarios que se ganarán el perdón si cumplen los objetivos. Parece un guion típico pero esta película es capaz de unir humor, acción y tensión magistralmente, siendo la máxima inspiración de Tarantino para su Malditos Bastardos. Grandes actores de la época estaban involucrados en este film (Lee Marvin, Charles Bronson, John Cassavetes, Ernest Borgnine, George Kennedy…) que resulta magníficamente entretenido. Se podría decir que The Monument Mens, del 2014, con un montón de caras famosas, era la idea actualizada de esto pero con el objetivo de intentar salvar obras de arte, no obstante se queda a medio camino.

6. Tora! Tora! Tora! (1970)

El ataque a Pearl Harbor contando desde una producción japonesa y estadounidense (de hecho, el rodaje lo empezó Akira Kurosawa, pero lo continuó Fleitscher). Unos efectos especiales deslumbrantes para la época y, sobre todo, la idea de que la película no iba a vender la idea de la “gloria estadounidense” sin más. Profunda, bélica e histórica en su máxima medida. Este “tigre, tigre, tigre” es un ejemplo de cine bien hecho.

7. Un puente lejano (1977)

Sean Connery pegando tiros en el contexto de la operación Market Garden de Normandía. ¿Hace falta más? Si te parece poco esta película tiene una gran cantidad de los actores más famosos del momento: Edward Fox, James Caan, Dirk Bogarde, Michael Caine, Robert Redford, Anthony Hopkins… casi nada. La trama gira en torno a la necesidad de controlar los puentes de la región francesa para que las tropas aliadas pudiesen avanzar. Fue uno de los éxitos de esa década.

8. Evasión o victoria (1981)

¿El futbolista Pelé junto con Michael Caine y Sylvester Stallone en una buena película ambientada en la Segunda Guerra Mundial? Sí, eso ha pasado y el resultado es maravilloso. La trama, divertida, emocionante y con momentos de tensión, trata de un comandante de un campo de prisioneros que organiza un partido de fútbol entre la selección alemana y una selección de soldados enemigos a los que ha visto jugar en los patios de su prisión. Esta idea puede parecer peregrina pero no era extraño montar partidos entre soldados y reos, algo así como solteros contra casados. Recordemos el famoso Partido de la Muerte, en el que los ucranianos del equipo FC Start ganaron a soldados de la Wehrmarcht y fueron fusilados por ello. En cualquier caso es la película resulta muy entretenida y se sale de los tópicos bélicos y a veces encasillados de la Segunda Guerra Mundial.

9. El Imperio del sol (1987)

Steven Spielberg y Segunda Guerra Mundial es un combo ganador, y con esta película comenzó esta relación perfecta. Christian Bale interpreta a un niño inglés de clase alta cuya vida se ve truncada tras la ocupación japonesa de Shanghai. Es separado de sus padres y confinado en un campo de concentración, lo que le obligará a madurar y a asumir los horrores del mundo. El papel del joven Bale fue tan bien interpretado que, años más tarde, cuando Zhang Yimou llamó a Spielberg en el 2010 para pedirle consejo sobre qué actor debería interpretar Las Flores de la Guerra, éste le recomendó al galés pese a no haber vuelto a trabajar con él en veinticinco años.

10. La Tumba de las Luciérnagas (1988)

La animación puede ser tan didáctica, dramática e intensa como las películas con actores de carne y hueso. Esto es lo que demuestra esta belleza de la factoría japonesa Ghibli. Es una de las mejores películas de este ranking y una imprescindible para entender la vida de los japoneses durante los bombardeos. Los protagonistas, Seita y Setsuko son hijos de un oficial que durante un bombardeo, no consiguen llegar a tiempo al búnker donde su madre los espera. El paisaje desolador, el amor familiar y las reflexiones de los adultos y los niños son el motor de esta belleza bélica. Muy emocionante.

11. Stalingrado (1993)

Va un director alemán, Joseph Vilsmaier, y dice que va a hacer una película sobre la Segunda Guerra Mundial. Y encima sobre la batalla de Stalingrado, la más sangrienta y dura de todo el conflicto. La curiosidad por ver cómo uno del país que llevó al desastre al mundo puede abordar este tema es máxima… y va y hace un clásico en el que no importa el bando sino entender los horrores de la guerra. Un grupo de soldados del Tercer Reich vuelven de permiso y conviven con la muerte y el brutal invierno durante la ofensiva a la ciudad rusa. Cruda, pero necesaria. Como curiosidad, en el 2013 hubo una versión rusa de este conflicto cuyo objetivo era el mismo: mostrar la brutalidad de la guerra pero desde el punto de vista del bando comunista.

12. La lista de Schindler (1993)

De nuevo Spielberg se luce con una gran película tan intensa como dura y con Liam Nelson de protagonista. Sólo este director puede estar haciendo a la vez Jurassic Park y La Lista de Schindler, y que las dos sean una maravilla dentro de su género. La trama gira en torno al empresario alemán que, pese a tener una vida personal desastrosa, se gana la simpatía de los nazis para que le den permisos para gestionar una fábrica en la Polonia ocupada y así rescatar judíos del holocausto. Aunque los Oscars no es indicativo de calidad esta película tiene siete y se los merece todos.

13. La vida es bella (1997)

¿Se puede hacer un humor en un drama sobre el holocausto? Roberto Beningni demostró que sí en esta dura y enternecedora película. La trama gira en torno a un padre de familia un tanto extravagante logra enamorar a una mujer y, pese a que son llevados a un campo de exterminio, hace lo imposible para convencer a su hijo de que todo es juego y no la macabra realidad. Trágica y emotiva, logró ser el mayor éxito del cine italiano hasta la fecha (si no tenemos en cuenta la época dorada de Fellini).

14. La delgada línea roja (1998)

Sean Penn interpreta a un soldado que tiene que luchar en la Isla del Guadalcanal, en la batalla del Pacífico contra los japoneses. Terrence Malick, el director, nos ofreció un cine bélico profundo y lleno de reflexiones. Con batallas sí, acción y tiros como cabe esperar, pero con pausas que dan lugar al desarrollo filosófico de los implicados en la guerra. Para algunos pretenciosa, demasiado larga y lejos del cine de la Segunda Guerra Mundial que se espera, para otros necesaria y clásico antibelicista. Si queremos eliminar las reflexiones y recrearnos en los enfrentamientos en el pacífico podemos recurrir a Windtalkers, del 2002, donde los diálogos podrían eliminarse y simplemente dejar las escenas de tiros dirigidas por John Woo.

15. Salvar al Soldado Ryan (1998)

Para muchos la mejor película sobre la Segunda Guerra Mundial. Spielberg logró un éxito al relatar la misión de un grupo de soldados que deben rescatar a un soldado que ha perdido a cinco hermanos. Nada más comenzar el espectador se queda pasmado al verse inmerso en el desembarco de Normandía, la batalla más brutal y sangrienta rodada en el cine comercial hasta el momento. Esos veinte minutos hicieron olvidar a la genial aunque demasiado densa El día más largo a la hora de contar lo sucedido en las costas francesas en el año cuarenta y cuatro. Quizás el hecho de haber tenido tanto éxito y cinco Oscars hizo que muchos renegasen de ella pero ha sido una de las grandes influencias culturales con respecto a este periodo histórico. Incluso videojuegos como el Medal Of Honor o el Day Of Defeat, con millones de jugadores en todo el mundo, intentaron recrear esa escena. De hecho, el Call Of Duty lo va a volver a intentar. Históricamente, además, el desembarco representa el comienzo del fin del nazismo.

16. Enemigo a las puertas (2001)

En la batalla de Stalingrado un francotirador ruso destaca convirtiéndose en la pesadilla del ejército alemán, que tiene que enviar a otro experimentado tirador para acabar con él. Mientras su duelo transcurre, la ciudad se desangra y él es elevado a la categoría de héroe gracias a un amigo encargado de la propaganda soviética. Un reparto de lujo (Jude Law, Joseph Fiennes, Rachel Weisz, Ed Harris…) en una producción europea que resulta intensa en las tomas bélicas y también en las pausas debido a los dramas personales. Además, también está basado en una historia real ya que el francotirador más mortífero de la Segunda Guerra Mundial luchó en la batalla de Stalingrado, siendo el propio Hitler el que mandase a alguien para acabar con él.

17. Pearl Harbor (2001)

Puede resultar un pastiche amoroso para muchos, pero el principio es brutal y representa con espectacularidad el ataque japonés a Estados Unidos desencadenando así su participación en la guerra (es de Michael Bay, ¿qué podemos esperar?). Además, desde La Batalla de Inglaterra de 1969 o la mediocre Red Tails del 2012 no hay películas que aborden la temática de los aviadores en la Segunda Guerra Mundial, y Pearl Harbor puede ser un buen acercamiento. Como curiosidad, dicen, y ojalá que sea verdad el rumor, que los encargados de Hermanos de Sangre y The Pacific tienen pensado una serie sobre la RAF. En cualquier caso la historia trata de cómo dos amigos, en un triángulo amoroso con una enfermera, participan en luchas aéreas y bombardeos en islas niponas.

18. El Pianista (2002)

Roman Polanski y Adrien Brody en un intenso drama que cuenta la historia de un excelente pianista polaco que se ven inmerso en un periplo de persecuciones a los judíos y reclusiones en campos de trabajo y el gueto de Varsovia. Muy dura y muy intensa, con una potente trama de amor y un dato que nos hará valorar más esta película: el director no tuvo que inspirarse para recrear el Gueto de Varsovia, sólo tuvo que recordar. Polanski fue prisionero ahí de pequeño. Además, siendo consciente de que La lista de Schindler tiene la última palabra cinematográfica en este tema, narra la odisea del protagonista con una belleza para recrear la desolación.

19. El hundimiento (2004)

Las últimas horas de Hitler tratadas acertadamente y dejando ver de qué se componía el Tercer Reich: un líder, que era un inteligente megalómano con ideas despiadadas y que se volvió loco; ciegos seguidores embelesados por sus ideas; sumisos que se escudaban en el deber patriótico; y algún rebelde que no quería permanecer ajeno a toda es locura. Todo ello expresado desde un Führer que ve cómo la guerra avanza irremediablemente hacia el corazón del imperio que ha levantado. No vemos a las tropas rusas pero fracaso tras fracaso estratégico las sentimos llegar. Su desesperación está interpretada magistralmente hasta el punto de haber servido para numerosas parodias y memes de toda índole en internet. No obstante, la productora, Constantin Film, pidió a youtube que retirase todos esos vídeos en los que Hitler se cabreaba por los motivos más absurdos, dejándonos sin el lado cómico de este excepcional film.

20. Cartas desde Iwo Jima (2006) y Banderas de Nuestros Padres (2006)

No se puede entender una película sin la otra, son una pareja dirigida por Clint Eastwood al mismo tiempo, y que cuentan la batalla de Iwo Jima en la que murieron 20.000 japoneses y 7.000 estadounidenses. ¿Y qué había en este islote? El honor, el famoso y elevado honor nipón. Era el primer territorio legítimamente del Emperador y que no había sido conquistado a otra nación: si se perdía era el comienzo de la derrota. La primera está rodada íntegramente en japonés y cuenta el punto de vista de este país, humanizando a los derrotados. Por su parte la segunda es el punto de vista estadounidense y cuenta también con un desembarco que ha sido comparado con un intento de imitar a Salvar al Soldado Ryan.

21. Valkiria (2008)

Nazis intentando matar a Hitler. Eso ya de por sí es interesante y más cuando descubrimos que la película es un relato exacto de los acontecimientos que llevaron a varios generales a planear un golpe de estado no sin antes matar a su líder. Dirigidos por el héroe nacional Stauffenberg (interpretado por Tom Cruise, que tiene un parecido más que razonable) los conjurados buscan finalizar la guerra de golpe eliminando la cabeza de la serpiente con una bomba y un ingenioso plan que, por cosas del azar, no pudo llevarse a cabo. La magia de esta película está en que, aun sabiendo que no consiguen su objetivo, logran crear tensión hasta el punto de desear que lo consigan.

22. Malditos Bastardos (2008)

Para muchos la mejor película de Tarantino. Para Tarantino la película con su mejor personaje: el general Hans Landa, interpretado por un magistral Christopher Waltz, que fue premiado con un Oscar por este papel. Si te gusta el director y te gusta el contexto histórico vas a amar esta película: largas conversaciones con profundas reflexiones y diálogos muy dementes, sangre, una francesa dispuesta a vengarse contra los nazis, un comando de sanguinarios aliados dirigidos por Brad Pitt y un plan para hacer caer a todos los máximos dirigentes del Reich. Ingeniosa, entretenida y muy vistosa.

23. Corazones de acero (2014)

Las batallas de tanques en la Segunda Guerra Mundial no se habían cubierto tan bien desde La Batalla de las Ardenas en 1965. La diferencia está en que ahora el cine bélico quiere enseñarte a qué se tiene que enfrentar un soldado y deja de mostrar la guerra como un simple enfrentamiento sino como una carnicería brutal, injusta y despiadada. Brad Pitt dirige una brigada a la que tiene que templar para la enfrentarse al horror, mostrándonos el agobio de permanecer en una caja de metal camino a Berlín mientras recibes tiros. Es una trama cruda y por eso antibelicista.

24. Descifrando Enigma (2014)

Alang Turing obtuvo su reconocimiento de héroe nacional muchos años después de que descifrase Enigma, la máquina de encriptación nazi que nadie podía entender. Salvó millones de vidas pero era homosexual, lo que le condenó para la sociedad del momento. La película, con un acertado Benedict Cumberbatch como protagonista, muestra el proceso de descubrir el misterio y lo más difícil: actuar como si no lo hubiesen descubierto, incluso cuando eso supone un coste en vidas humanas.

25. Hasta el último hombre (2016)

Esta película quedó definida en esta misma web como “lo más sangriento y gore que se ha proyectado en salas de cine comercial”. Y nos mantenemos. La trama cuenta como Desmond Doss, que se niega a empuñar armas y matar debido a sus firmes creencias religiosas, se alista en el ejército únicamente para salvar vidas. En infernal campo de batalla de Okinawa recorre el frente rescatando decenas de hombres, sean del bando que sean, y llevándolos a zona segura, donde se podrán recuperar. La brutalidad de la batalla, el sin descanso de las ofensivas, nos hace valorar aún más su hazaña que, increíblemente, está basada en hechos reales. Cada escena hace estallar las retinas del espectador dejándonos ver el lado más salvaje del ser humano al mismo tiempo que se defienden las ideas pacifistas del protagonista.

MENCIONES DE HONOR PORQUE HAN SALIDO DESPUÉS DE CUANDO SE ESCRIBIÓ EL ARTÍCULO

Nolan repitió con una obra maestra del cine. (Aquí la crítica) Le gustan los montajes raros sí, pero eso da fuerza a una historia en la que se cuenta cómo los aliados tuvieron que rescatar a 300.000 soldados aislados en la ciudad francesa de Dunkerque. Ni se ven soldados alemanes pero se nota la presión. Impresionante. Y si quieres entender la gestión política del momento El instante más oscuro con un Gary Oldman impresionante interpretando a Churchill.


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Las 12 mejores películas sobre el Holocausto nazi

La Segunda Guerra Mundial dio lugar a millones de anécdotas e historias que se plasmaron en la gran pantalla a modo de películas. Dentro de pocas semanas llega a las carteleras La Casa de la Esperanza, un caso real acaecido en Polonia tras arrancar el conflicto bélico. Iba a estrenarse esta semana pero el «efecto Final de Champions» ha movido muchos títulos de fecha y este ha sido uno de los ejemplos.

El matrimonio formado por Jan y Antonina Zabinski, propietarios de un zoo, salvaron la vida de muchos judíos gracias a sus instalaciones, ocultándolos entre jaulas y zulos. Este próximo estreno, con la actriz Jessica Chastain como máxima protagonista en la piel de Antonina, nos ha dado la idea para repasar otros grandes títulos que no deberías perderte basados en el Holocausto.

Hay muchos títulos pero hemos seleccionado los 12 imprescindibles que deberías conocer. Aunque a buen seguro que te suenan todos o casi todos…

¿Cuál es tu película favorita sobre esta temática acerca del Holocausto?

El Pianista (2002)

El mejor papel de la carrera de Adrien Brody, quien a partir de entonces parece no haber sido recuperar el pulso como actor de bandera. Aquí demostró ser un grande y se llevó el merecido Oscar por su papel del pianista Wladyslaw Szpilman.

Dirigida por el siempre notable Roman Polanski (que también se llevó el Oscar a mejor dirección) es una de las mejores biografías jamás llevadas a la gran pantalla, con lágrimas y dolor traspasando las imágenes.

La Lista de Schindler (1993)

Hablar en IGN España de Steven Spielberg siempre es un placer, y más cuando consigue una de las mejores películas de su carrera (para bastantes entendidos, la mejor). Ganó 7 Oscar y estuvo nominada a 12 categorías.

Obra maestra por saber llevar con clase la dura temática del film, además de incorporar una sobria fotografía en blanco y negro solamente modificada en un plano concreto que todos recordarán con la niña y su abrigo rojo de fondo.

Las argucias para salvar a miles de judíos gracias al ingenio del empresario Oskar Schindler a través del actor Liam Neeson. Spielberg arrasó en 1993 con esta cinta y encima habiendo estrenado casi a la vez Parque Jurásico. Un grande por partida doble.

La vida es bella (1997)

Roberto Benigni se ganó a todo el mundo con esta película que decidió dirigir e interpretar. Acompañado de su esposa, Nicoletta Braschi, y el descubrimiento del pequeño Giorgio Cantarini (alejado de la interpretación a pesar de haber conseguido uno de los papeles más icónicos del cine italiano en esta cinta y haber aparecido de pasada en Gladiator), el hiperactivo Benigni dio en la diana y dividió esta cinta en dos partes claramente diferenciadas. Una de las películas imprescindibles sobre esta temática en cualquier listado que se precie.

La crudeza del Holocausto a partir de un grupo de judíos, en la segunda parte de la película donde tiene lugar el encierro, es simplemente magistral por su mezcla de lágrimas, humor, dureza y guión…

«¡Buongiorno principessa!»

Hijo de Saúl (2015)

Opera prima de László Nemes, quien plasmó su visión del Holocausto bajo un punto de vista muy experimental. Película muy auténtica que se filma en formato de 4/3 (opuesto al panorámico) a partir de los ojos de un único personaje al que sigue siempre la cámara (gran papel de Géza Röhrig como el propio Saúl del título).

Además, otro punto de giro es que este protagonista es un prisionero húngaro que trabaja limpiando en un crematorio donde suceden miles de atrocidades. Película bastante dura pero también necesaria.

En las siguientes páginas seguimos repasando películas del Holocausto.

La Segunda Guerra Mundial paso a paso en cien películas

Pero serían dos medidas, tomadas por el nuevo gobierno a mediados de los años treinta, las que tendrían mayores consecuencias en el futuro inmediato de Europa: la aprobación de las leyes raciales de Nuremberg y el rearme. La primera daría lugar a la persecución de los judíos, un asunto sobre el que luego volveremos y que se muestra en Europa, Europa, una adaptación al cine de la autobiografía de Salomón Perel, un judío alemán que se hizo pasar por ario para sobrevivir, llegando a trabajar de intérprete para la Wehrmacht y a ingresar en una de las mencionadas escuelas nazis. Respecto al rearme, realizado vulnerando cada vez más explícitamente las prohibiciones del Tratado de Versalles, tenía como finalidad servir a la política de expansión imperialista que acabaría desatando la guerra. Tras la incorporación de Sarre llegaría en 1938 la anexión de Austria. Es en ese tiempo y lugar donde se ubica la trama de Sonrisas y lágrimas, basada en la vida de María von Trapp, que huiría del país con el barón y sus siete cantarines hijos tras el Anschluss. Unos meses más tarde se produce la invasión de Checoslovaquia. Fritz Lang mostraría la resistencia en este país en una película rodada en plena guerra, Los verdugos también mueren, que gira en torno al asesinato del máximo representante del Reich en este país, Reinhard Heydrich, quien fue también director de la Gestapo y segundo de las SS. Su muerte y la despiadada represalia posterior, que incluyó la aniquilación de un pueblo entero, Lidice, es un suceso que se expone en la película de título homónimo al de dicha localidad. Pero la invasión alemana de Checoslovaquia no fue sin embargo motivo suficiente para iniciar la guerra. Las potencias aliadas seguían una política de apaciguamiento con Hitler, entre otros motivos porque dentro de sus países había una parte de la población que simpatizaba con él. Un ejemplo de ello lo vemos en Lo que queda del día, en la que Anthony Hopkins interpreta al mayordomo de un aristócrata inglés que quiere evitar el enfrentamiento con Alemania. Las ideas sobre la democracia que imperaban en ciertos sectores a lo largo de toda Europa quedan bien señaladas en esta escena.

Comienza la guerra

De nada sirvieron las concesiones. El 1 de septiembre de 1939 Alemania invade Polonia, lo que supone la inmediata declaración de guerra por Francia y el Reino Unido. El día 3 el rey Jorge VI pronunció de la mejor manera que fue capaz el discurso más importante de su vida, como refleja en su escena final El discurso del rey. Para compararlo podemos oír aquí una grabación real de dicho momento. Mientras tanto Polonia era repartida entre alemanes y soviéticos, que en la primavera del siguiente año ejecutarían una implacable purga en su parte mediante la policía política NKVD, que tendría su culminación en la masacre del bosque de Katyn, donde mataron a unas veintiún mil personas y que nos muestra el film llamado precisamente Katyn. En el sector alemán las cosas fueron aún peor, dado que el diez por ciento de los polacos eran judíos, mientras que en la capital, Varsovia, hasta una tercera parte de sus habitantes lo eran. Allí los ocupantes nazis crearon un gueto para encerrarlos y dejarlos morir de hambre y enfermedades, cuando no directamente ejecutados. El pianista recoge las memorias de Władysław Szpilman, que logró sobrevivir escondido en la parte aria de la ciudad tras haber pasado una temporada en el gueto, donde contribuyó a la formación de una resistencia. La película Rebelión en Polonia, con Donald Sutherland, se centra en esa insurgencia, que terminaría siendo exterminada por el ejército alemán. En ese contexto se sitúa también Ser o no ser de Ernst Lubitsch, considerada por muchos una de las mejores comedias hechas nunca. No fueron los judíos los únicos perseguidos en Polonia, Y los violines dejaron de sonar nos presenta a otras víctimas menos conocidas del Holocausto, mediante la historia de un grupo de gitanos que huyen de sus perseguidores nazis.

Mientras Polonia iba siendo arrasada para integrarse al «espacio vital alemán», la Wehrmacht continuó con una fulminante gira europea de conquista que incluyó a Dinamarca —cuya resistencia tras la ocupación vemos en Flame y Citrón—y Noruega en abril, Bélgica y Holanda en mayo —en este caso la película nacional sobre su resistencia es El libro negro— y Francia entre mayo y junio. Los restos de las tropas aliadas, más de trescientos mil soldados británicos y franceses, acabaron en la localidad costera de Dunkerque. Desde donde fueron trasladados a Gran Bretaña antes de que el ejército nazi se les viniera encima. Esto podemos verlo en la muy recomendable Expiación. París por su parte fue declarada ciudad abierta para evitar una carnicería, y en ese lapso de tiempo les dio tiempo a Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en Casablanca a mantener un apasionado romance que recordarían el resto de sus vidas a falta de algo mejor, que el deber es el deber. Respecto a la «Résistance» se han hecho innumerables películas al respecto, quizá en más de un caso como una forma de salvar la cara del orgullo francés. Pero en cualquier caso no se puede negar que hay algunas magníficas, tanto en torno a ella como a la deportación de judíos. Un condenado a muerte se ha escapado, dirigida por Robert Bresson, es un buen ejemplo, basada en las memorias de André Devigny, que logró fugarse de la prisión de Fort Montluc antes de que lo fusilaran los nazis por sus actividades subversivas, así como El ejército de las sombras, de Jean-Pierre Melville. Top Secret es otra pequeña joya, aunque en este caso hay que advertir a quienes aún no la conozcan de que su fidelidad a los hechos históricos es un tanto dudosa, al igual que sucede con Malditos bastardos. Por su parte, Adiós muchachos de Louis Malle es todo un clásico del cine, sobre un niño judío oculto en un internado católico. Absolutamente recomendable.

Una vez ocupada la Europa continental el siguiente paso debía ser ir contra Gran Bretaña. Para ello debía conquistarse su espacio aéreo y aislarla cortando sus vías marítimas de suministro. Lo primero fue lo que se conoció como «La Batalla de Inglaterra», narrada en la película del mismo nombre. Para la segunda Alemania se empleó a fondo en la guerra submarina, que fue bautizada como «La Batalla del Atlántico». Un buen ejemplo lo tenemos en la genial El submarino, de Wolfgang Petersen. Aunque en los primeros años el número de toneladas hundidas fue considerable y llegó a suponer una gran preocupación para las autoridades británicas, al igual que con la guerra aérea la ventaja acabó cambiando de lado gracias a los avances tecnológicos. Influyó también la captura de la máquina Enigma, con la que se enviaban mensajes encriptados a los submarinos alemanes. Episodio que se retrata dejando mucha vía libre a la imaginación en U-571, donde resultan ser los americanos y no los ingleses los responsables de tal logro. Por lo demás es una película bastante entretenida. El equipo de matemáticos que contribuyeron a descifrar dicho código también cuenta con su adaptación al cine, llamada precisamente Enigma.

De manera que Gran Bretaña se convirtió con todo ello en el primer obstáculo serio que se encontró Hitler en un continente en el que aquellos países que no habían sido invadidos eran o bien neutrales o aliados suyos. Como era por ejemplo el caso de Rumanía, cuyo dictador Ion Antonescu prestó su ayuda al Tercer Reich tanto con el envío de tropas como en la deportación de judíos. Una película ambientada en este país, no muy conocida aunque muy apreciable es La Hora 25, protagonizada por Anthony Quinn, que muestra a un individuo, un humilde campesino, arrastrado de un lado a otro por eventos históricos que ni siquiera alcanza a comprender. Todos somos, de una forma u otra, como él. Así que, dado que la situación en Europa estaba controlada, el 22 de junio de 1941 da comienzo al mayor despliegue militar de la historia para invadir la Unión Soviética.

El film ruso Masacre, ven y mira muestra la extraordinaria brutalidad del Frente Oriental, en el que las tropas alemanas avanzaron muy rápido a costa de dejar tras de sí a un gran número de partisanos, cuya labor de resistencia hacía que los soldados alemanes considerasen ser destinados a Francia como unas «vacaciones» (esa es literalmente la expresión que usaban). Resistencia, protagonizada por Daniel Craig, ubica su acción en los bosques de Bielorrusia y permite hacerse una idea de la situación. La gran cantidad de población judía que encontraban a su paso era exterminada en grandes matanzas por comandos de las SS llamados Einsatzgruppen, tal como ya había ocurrido en Polonia. Sin embargo no lograban alcanzar el ritmo deseado y, para acelerar el proceso, en la mente de los dirigentes del Reich comenzó a plantearse la llamada «solución final». El anteriormente mencionado Reinhard Heydrich, unos meses antes de ser asesinado por la resistencia checa, convocó la Conferencia de Wannsee en diciembre de 1941, que debido a un imprevisto finalmente tuvo que aplazarse para el 20 de enero. En el interesante telefilm rodado para la HBO La solución final, Heydrich es interpretado por Kenneth Branagh y lo vemos presidiendo la reunión en la que se decidió el destino de los judíos europeos. Mientras los más tibios, como Wilhelm Stuckart (coautor de las mencionadas Leyes de Nuremberg) aquí interpretado por Colin Firth, abogaban por esterilizarlos, la opción acordada por todos finalmente fue su exterminio en campos de concentración emplenado para ello las cámaras de gas. Un sistema que ya habían utilizado previamente en discapacitados y que había demostrado ser muy eficaz… hasta que el programa fue interrumpido por un ingeniero del Instituto de Higiene de las SS llamado Kurt Gerstein. Al enterarse posteriormente de que se hacía los mismo con los judíos, apeló sin éxito a la Iglesia católica para volver a detenerlos, tal como se muestra en Amén, de Costa-Gavras.

El Amon Göth real a la izquierda y el interpretado por Ralph Fiennes a la derecha.

De todas las películas que han abordado el Holocausto y los campos de concentración, sin duda la que más hondo ha calado en la memoria colectiva es La lista de Schindler. Como sabemos se basa en la historia real de Oskar Schindler, que salvó la vida de unas mil doscientas personas al contratarlas para su fábrica, negociando para ello con el comandante del campo de Plaszow-Cracovia Amon Göth, que tal como vemos en la película acostumbraba a disparar al azar con un rifle de francotirador a los prisioneros. Pero hay otras dignas de mención, como La Zona Gris, en torno a los prisioneros que trabajaban al servicio de los guardias, llamados sonderkommandos (les recomiendo esta entrevista al respecto), o Los falsificadores, prisioneros que se dedicaban a falsificar moneda inglesa para introducirla masivamente en el país y hundir su economía. Y en lo que casi podría considerarse un subgénero están las películas de prisioneros de guerra, que naturalmente intentarán fugarse. La principal es evidentemente La gran evasión, con Steve McQueen, aunque Traidor en el infierno, dirigida por Billy Wilder, le sigue de cerca. Una antigua serie británica, titulada La fuga de Colditz, también nos trae buenos recuerdos. Se basó en las memorias de Pat Reid, un oficial británico que estuvo preso en dicho castillo y que contabilizó treinta y una fugas, la de él mismo entre ellas. Y por último hay otras como Evasión o victoria —remotamente inspirada en un hecho falseado en su día por la propaganda soviética— que cuenta con la explosiva combinación de Sylvester Stallone y Pelé y en la que solo echamos en falta aliens.

Pero mientras todo esto ocurría en Europa, otros lugares tampoco eran remansos de paz. Antes mencionábamos que la conferencia convocada por Heydrich para decidir la Solución Final fue aplazada debido a un imprevisto. Pues bien, ese imprevisto fue el bombardeo de Pearl Harbor.

Ciudad de vida y muerte.

La guerra en el Pacífico

El imperio japonés llevaba ya unos años expandiéndonse, como en la conquista de Manchuria en 1931, pero la situación en Asia se tornó especialmente dramática a partir de 1937. La invasión de China provocó una de las mayores matanzas de la historia: en total la guerra se llevó la vida de unos diez millones de chinos, aunque algunas estimaciones son aún mayores. Uno de los episodios más sangrientos fue la llamada «masacre de Nankín», llevada al cine en 2009 en la película Ciudad de vida y muerte. Pero la voracidad de Japón no parecía tener límites y la presencia de Estados Unidos en el Pacífico suponía un obstáculo contra el que muchos temían que acabase embistiendo. Algunos, como el contraalmirante Kelly Turner, incluso alertaban de un posible ataque por sorpresa a una de sus bases, Pearl Harbor. Por si esto fuera poco en 1940 se aliaron con los enemigos aún no declarados de Estados Unidos, concretamente un edicto imperial explicaba que se adoptó la decisión de «aliarse con Alemania e Italia, naciones que comparten nuestras mismas buenas intenciones». El 7 de diciembre de 1941 finalmente se produjo el ataque. Una circunstancia que ha dado lugar posteriormente a grandes filmes como Tora! Tora! Tora! y De aquí a la eternidad. También a otros como Pearl Harbor. Rodada con muchos medios y con la ambición de contar una gran historia llena de épica y heroísmo, podría haber llegado a ser una gran película si hubiera contado con otro guión, otros actores y otro director. Otra historia, ambientada en Shanghái justo en los días previos al ataque, es El imperio del sol, otra fantástica obra de Spielberg en la que además podemos ver al polimórfico Christian Bale, esta vez interpretando a un niño.

Tras el ataque, la población de origen japonés en Estados Unidos fue encerrada en campos de concentración para evitar sabotajes e infiltración (algo que sin embargo no ocurrió con la mucho más numerosa de raíces alemanas e italianas), algo que vemos en Bienvenido al paraíso. Pero de todas las que podamos nombrar, seguramente la película con la que asociamos la guerra en Asia y el Pacífico es El puente sobre el Rio Kwai. El puente existió realmente en Tailandia y fue construido por prisioneros de guerra, hasta que resultó destruido en un bombardeo aliado en 1945. Otra con bastantes elementos en común es Feliz Navidad Mr. Lawrence, sobre la difícil relación entre los prisioneros y sus guardianes japoneses. También tenemos la muy recomendable Comando en el Mar de la China, con Michael Caine. Objetivo Birmania, sobre unos soldados americanos lanzados en paracaídas en plena selva para destruir una estación de radio japonesa, es considerada un clásico aunque no ha envejecido demasiado bien. El Motin del Caine, con Humphrey Bogart, que está ambientada en esta época y lugar aunque no describe ninguna batalla o acontecimiento en concreto. La batalla de Midway, por su parte, está protagonizada por Charlton Heston y narra un momento crucial de la guerra, un ataque japonés que pudo ser repelido gracias a la labor de la inteligencia militar, que pudo captar y descifrar mensajes en torno a esa operación. Pese al interés del episodio histórico que aborda la película en sí lo cierto es que no es demasiado buena. Comparte además con otras muchas películas bélicas de los años cincuenta y sesenta errores en el aspecto militar, dado que conseguir los modelos exactos de tanques, barcos y aviones era en ocasiones muy dificultoso y se pasaba por alto confiando en el que el público no se daría cuenta. En las producciones más recientes eso es menos frecuente, en parte debido a la infografía… aunque a cambio suponga contemplar escenas propias de un videojuego de los años noventa, como en el segundo episodio de Hermanos de sangre (aunque luego volveremos con esta, por otra parte, excelente serie).

Una bastante original en su planteamiento es Infierno en el Pacífico, sobre un soldado americano (Lee Marvin) y otro japonés (Toshiro Mifune) que se quedan atrapados en una isla y se van haciendo perrerías mutuamente. Aunque no esté basada en un hecho concreto, sí que aborda un asunto fascinante: el de los soldados japoneses que, al quedar incomunicados en plena selva o en alguna isla, siguieron creyendo durante muchos años que la guerra continuaba. El último murió recientemente, tras haberse entregado a las autoridades nada menos que en 1974. Por último, hay que destacar en los últimos años la recuperación del género con films como Banderas de nuestros Padres, Cartas desde Iwo Jima, la soporífera La delgada línea roja y la aceptable serie The Pacific.

El día más largo.

Declive y final de la guerra

Mientras tanto en Europa el ataque a las ciudades alemanas por bombarderos angloamericanos, como en Memphis Belle, estaba causando un daño devastador a la población civil y desde el Frente Oriental solo llegaban disgustos. Tras la fallida toma de Moscú a finales de 1941, el gran desastre que torcería definitivamente la suerte del Tercer Reich llegaría el invierno siguiente en la ciudad de Stalingrado. Hay una estupenda película alemana de título homónimo que retrata esta batalla en la que murieron cerca de dos millones de personas y otra mucho más reciente, de nacionalidad rusa, un tanto desconcertante al estar rodada con una estética moderna tipo Matrix y 300 que no encaja bien en todo esto. Parece que de un momento a otro vaya a salir un decepticon a darle su merecido a los nazis. Mucho más interesante resulta Enemigo a las puertas, que narra las proezas del francotirador Vasili Záitsev, aunque el duelo con su equivalente alemán entra ya en el terreno de la ficción, según afirma el historiador Antony Beevor. Ambientada en 1943, con unas tropas invasoras ya en retirada y cuya convivencia en las trincheras se basa en el sencillo principio moral de «eructos sí, pedos no», La cruz de hierro es una de las mejores películas bélicas que se hayan rodado, por algo su director es Sam Peckinpah.

En otros frentes la situación era también de retirada. La invasión de Grecia en 1941 había perjudicado las posiciones británicas en el norte de África, que intentarían recuperar mediante la campaña del Dodecaneso (que inspiraría Los cañones de Navarone) y enfrentándose en el desierto al Afrika Korps del general Erwin Rommel, en una serie de batallas mostradas en Rommel, el zorro del desierto. Una vez derrotado el ejército alemán en el norte de África, el siguiente paso sería invadir desde allí Sicilia. Una operación que estaría al mando del general Patton. El biopic que lleva por título su apellido ha sido considerado por el Congreso de Estados Unidos como «culturalmente importante». Una vez fue liberada Sicilia la derrota de Italia parecía segura, de manera que el 25 de julio de 1943 Mussolini es arrestado por orden del rey Víctor Manuel, que designa a un gobierno favorable a los Aliados. La reacción inmediata del Tercer Reich es ocupar Italia. Es en ese contexto en el que se sitúa la excelente El secreto de Santa Victoria, protagonizada por Anthony Quinn. Un pueblo italiano dedicado al vino es ocupado por los alemanes, que pretenden llevarse todas sus reservas de vino, hábilmente escondidas unos días antes de su llegada. La historia se inspira en los innumerables actos de expolio que cometieron los nazis en los territorios que ocuparon, llevándose tantos las obras de arte (sobre cuyo rescate trata The Monuments Men) como botellas de vino y champán, especialmente en Francia. La conquista palmo a palmo de dicho territorio italiano ahora alemán resultó ardua y es el escenario donde se ubica parte de la historia de El paciente inglés. Finalmente las tropas aliadas pudieron llegar a Roma, que se declaró ciudad abierta quedando así libre de combates, lo que daría título una de las grandes películas que Rossellini dedicaría a la guerra y posguerra en Europa, Roma: ciudad abierta.

Stalin mientras tanto pedía a los angloamericanos que abrieran un segundo frente europeo, quienes además estaban interesados en ganar posiciones allí para evitar que el avance ruso acabase barriendo Europa. Por la experiencia ganada en África e Italia ya se sentían preparados para una operación de esa magnitud y se barajaron diferentes lugares para un gran desembarco, entre ellos España. Hitler se sentía muy confiado por el llamado Muro Atlántico, la línea defensiva que había construido a lo largo de la costa francesa y no quería ni oír hablar de cualquier comparación con la Línea Maginot. Además puso al frente de ella a alguien de su plena confianza que ya hemos mencionado anteriormente, Rommel.

De manera que tras una larga preparación y una habilidosa operación de engaño finalmente el 6 de junio de 1944 desembarcaría la primera oleada de un total de tres millones de soldados. Una batalla que hemos visto muy bien contada en Salvar al soldado Ryan, Hermanos de sangre y El día más largo. Naturalmente siempre pueden sacarse objeciones a todo, pero merece más la pena destacar la cantidad de pequeños detalles que se cumplen en tales recreaciones. Los soldados rezando y vomitando momentos antes de entrar en combate, siendo acribillados según se abrían las puertas de las lanchas de desembarco, ahogándose por el peso de su equipo, quedándose paralizados de terror detrás de algún obstáculo de acero, la desorientación de los paracaidistas al caer en el lugar equivocado, la contraseña de «rayo/trueno» cuando se encontraban entre ellos, la negativa a hacer prisioneros… Sobre todos estos detalles el libro de Antony Beevor El Día D es muy minucioso y gustará a quienes estén interesados en este tema.

Poco más de un mes después del desembarco, el 20 de julio de 1944 tendrá lugar un atentado fallido contra Hitler, como parte de una conspiración realizada por su entorno y que fue narrada en la película Valkiria, en la que Tom Cruise interpretaba a Claus von Stauffenberg. Hubo otros actos de resistencia dentro de Alemania contra el régimen, como este que contamos aquí —del que podría hacerse una buena película, por cierto— o el de la organización La Rosa Blanca, que podemos ver en Sophie Scholl: los últimos días y cuyos miembros acabarían en la guillotina (spoiler).

Pero nos habíamos quedado en Normandía. Tras ganar esa posición el siguiente paso era avanzar en dirección a París (aunque inicialmente no eran esos los planes, sino ir directamente a Berlín), que fue liberada el 25 de agosto. Las tropas alemanas recibieron la orden de Hitler de destruirla antes de retirarse, una orden que no llegó a cumplirse y que da pie al título ¿Arde París?, en la que se muestra la labor de la resistencia y la llegada de las tropas liberadoras el 25 de agosto. En ese contexto de avance a través de Francia es donde tiene lugar la historia de Los violentos de Kelly, con un comando que pretende robar el oro guardado en un banco. Sencillamente imprescindible. El avance debía continuar y en septiembre tuvo lugar la Operación Market Garden en Holanda, por la que se debían controlar varios puentes en Holanda y que tuvo un saldo bastante negativo para los Aliados. Un puente lejano retrata el episodio y a pesar de su rutilante plantel de estrellas (están todos los actores que pintaban algo en 1977) no ha envejecido bien y vista hoy en día es un tanto decepcionante. A continuación tuvo lugar, ya en diciembre del 44 y enero del siguiente año, una contraofensiva alemana que acabó en fracaso, llamada «La batalla de las Ardenas», que también cuenta con una película del mismo nombre. En abril de 1945 los ejércitos aliados están en terreno alemán, un país ya exhausto tras seis años de guerra y donde ya solo quedan ancianos y niños para ser llamados a filas. En esa premisa y teniendo como referencia un hecho real se basa El puente de Bernhard Wicki, un film de la RFA de 1959 muy apreciable. Es de otro estilo diferente al de las mencionadas hasta ahora, merece la pena.

Alemania, año cero.

Para finales de abril y comienzos de mayo Berlín ya está sitiado por las tropas soviéticas, entregadas a cobrarse «fuego por fuego, sangre por sangre, muerte por muerte», y dejando a su paso a cientos de miles de mujeres alemanas violadas repetidamente tal como vemos en Una mujer en Berlín, una película muy dura e interesante, basada en un libro autobiográfico que publicó bajo anonimato una superviviente berlinesa. Mientras tanto Hitler vivía sus últimos momentos aislado en su búnker, realizando movimientos de tropas imaginarias hasta que finalmente se pegó un tiro. Hablamos, naturalmente de la formidable El hundimiento. Finalmente la guerra se declaró terminada a las 2:41 de la mañana del 7 de mayo de 1945, con la rendición incondicional de Alemania. Pero aún quedaba la posguerra.

Con la noticia de la muerte del Führer comienza Lore, la odisea de una adolescente que viaja con sus hermanos pequeños por un país en ruinas y con cadáveres desperdigados por los suelos. Los ocupantes obligan a los ciudadanos alemanes a contemplar imágenes del Holocausto, que las consideran montajes o que simplemente menosprecian. Como dice la protagonista: «tuve que mirar judíos muertos durante horas, solo para conseguir pan duro». Muy recomendable, aunque es desoladora y amarga como pocas. Alemania, año cero, de Rossellini, trata también sobre la supervivencia de un niño en el Berlín de la posguerra. Mientras que El tercer hombre muestra la Viena posterior a la guerra, con sus ruinas y su mercado negro. Un aspecto poco conocido y poco tratado por el cine ha sido el de los millones de personas que fueron reubicadas en el nuevo ordenamiento de población y de fronteras que tuvo lugar a finales de los años cuarenta o que tuvieron que regresar a sus hogares, si es que aún los tenían. El escritor Primo Levi narró su viaje desde que fue liberado en el campo de concentración de Auschwitz hasta Italia en un libro titulado La tregua, que también vio su adaptación al cine, mientras que Cornelius Rost narró en Hasta donde los pies me lleven su largo regreso desde el gulag siberiano del que se escapó en 1947 hasta Alemania, aunque hay dudas en torno a la autenticidad de su relato. La película tiene su interés, en cualquier caso. Una historia con elementos comunes a la de Sławomir Rawicz, un polaco que también logró escapar del gulag en el que fue encerrado tras la invasión de Polonia y que Peter Weir llevó al cine: Camino a la libertad. Finalmente otro aspecto de la posguerra en Alemania fue el de juzgar a los culpables, un proceso reflejado en títulos como Vencedores o vencidos, Los juicios de Nuremberg y El lector.

En Japón, una vez derrotado, también hubo un proceso similar, con la acusación de diversos miembros del Gobierno y finalmente la exoneración de toda culpa del emperador Hirohito. Aunque en este caso más que por una cuestión de inocencia, lo que primó fue el dotar de estabilidad y continuidad al nuevo orden. Todo esto lo podemos ver en la reciente Emperador, que tiene cierto interés, aunque está lastrada por una historia de amor metida con calzador —para hacerla más digerible a cierto público, suponemos— y por algunos detalles no muy exactos sobre el papel de MacArthur.

Pero no quisiera terminar sin aludir a otras manifestaciones del cine en torno a la guerra y el nazismo algo menos dramáticas, que no todo en la vida va a ser sufrir. Un tema de especulación recurrente es el de cómo habría sido el mundo si el Tercer Reich hubiera ganado la guerra. Patria, con Rugter Hauer, nos muestra esa distopía. Por otra parte, dada la querencia de los dirigentes nazis por las pseudociencias, la mitología y el esoterismo, podríamos decir que Indiana Jones y el arca perdida e Indiana Jones y la última cruzada si bien no tienen un excesivo rigor histórico… al menos están basadas en hechos reales. Al fin y al cabo Heinrich Himmler quiso hacerse con el Santo Grial, que creía que se mantenía escondido en el monasterio de Montserrat, donde acudió en persona el 23 de octubre de 1940. Y el mismísimo Hitler exclamó, en cierta ocasión que ojeaba un libro ilustrado sobre España:

¡Montserrat! La mera palabra hace que reviva la leyenda. Tiene su origen en el encuentro hostil entre los moros y los elementos romano-germánicos. Un país encantador. Uno bien se puede imaginar allí el castillo del Santo Grial.

Y ya puestos, hay otras que tampoco podemos dejar de mencionar. Está por ejemplo Los surfistas nazis deben morir, de la que sospechamos que lo único bueno de ella es su título. Y también tenemos Iron Sky, que parte de una interesante premisa: los nazis han vivido desde final de la guerra en la cara oculta de la Luna, desde donde volverán para atacarnos montados en ovnis. Mientras que en Nazis en el centro de la Tierra vemos a Mengele y sus secuaces ocultos bajo la Antártida. Hay que decir que es absolutamente espantosa. De ese tipo de películas tan lamentables que si se ven con amigos y en estado de ebriedad pasan a resultar divertidas. Pero esta en concreto requiere beber muchísimo. Y a ser posible fumar algo también. Una que en comparación resulta bastante mejor es Zombis nazis, claro que mezclando esos dos elementos necesariamente ha de salir algo bueno. Y sin embargo, existe una combinación aún mejor, créanme. No hablaremos de ella por tratarse de un videojuego, pero existe. Se trata de… nazis y dinosaurios ¿Cabe imaginar algo mejor?

Fiesta del Cine
Las 20 mejores películas para ver en la Fiesta del cine según los críticos de ABC

La familia Addams (infantil)

Los directores de «La fiesta de las salchichas» rebajan el tono en una nueva versión animada de la familia de monstruos más popular de la pantalla. Las nuevas aventuras de Gomez y Morticia llegan a la cartelera para hacer disfrutar a los más pequeños de la casa durante Halloween. En esta ocasión, la mansión se prepara para la fiesta de «Mazurka con sable» en honor a Pugsley, un rito de iniciación en el que demostrará su aptitud para convertirse en un hombre digno de la familia Addams.

Maléfica 2: Maestra del mal (***)

Resignados a que el Hollywood corporativo solo proponga épicas de superhéroes o -dentro del particular universo Disney- cuentos de hadas, puede tener su gracia la idea de darle la vuelta a una fábula de princesas para centrarse en la madrastra. La de la Bella Durmiente, por ejemplo. Pero eso ya se hizo, me dirán; se llamaba «Maléfica». Claro, pero esto es la secuela, o se creen que íbamos a librarnos… El estudio del ratón sigue imponiendo su implacable lógica de recalentamiento de sus propias franquicias. Una táctica de microondas que debe aplicarse, eso sí, con presupuestos millonarios.

Dentro de esa lógica, casi lo mejor es el prólogo: la voz del «érase una vez» nos dice que el pueblo se había olvidado de que Maléfica era toda una madraza (primera entrega) y volvía a verla como una madastra de cuento. Traducido: podemos hacer lo que nos dé la gana con la segunda y sucesivas entregas. Bueno, mientras siga siendo Angelina Jolie, no hay de qué quejarse. Si bien aquí se la ve un poco perjudicada con una digitalización de su cara que en muchos grandes primeros planos parece un graffiti mal pintado con aerosol, o una operación con bótox hecha por un becario con prisas. Salen peor paradas las tres hadas madrinas: apenas son una carita flotante sobre un mal boceto de Campanilla. Todos esos millones no se notan.

Más barato ha debido salirles contratar a Michelle Pfeiffer, que no parece exhibir efectos digitales sobre su envejecido pero todavía magnífico rostro; mantiene ese rictus de desprecio que debería convertirla en una insustituible Cruela mientras el cuerpo aguante. Y esta secuela se aguanta por ella y por la Maléfica de la Jolie: dos grandes hembras alfa en un terrible duelo de madrastras (hala, ya tienen un eslogan). Cuando no están ellas dos liándola parda, o Elle Fanning intentando que su princesita no sucumba entre lo rancio y el toque posmoderno feminista que le endosan al final, la película tiene menos alicientes.

Una idílica escena inicial supercursi (ha de ser una autoparodia del mundo Disney de antaño, ¿o va en serio?), un príncipe soso e ineficaz… como un príncipe de cuento (ver paréntesis anterior), una excursión al mundo de los cornudos maléficos que parece de otra película (universo Marvel, pero no metería la mano en el fuego). Por lo menos nadie sale cantando. Y hay que reconocer que Disney sigue sabiendo hacer este tipo de producto como nadie. Crítica de Antonio Weinrichter.

Zombieland: mata y remata (**)

Los códigos de esta película ya estaban marcados en la anterior, «Bienvenidos a Zombieland», y también vienen marcados los personajes, los intérpretes, los guionistas y el director. Continúan el argumento y el tono de comedia bruta y de entretenimiento de una total y bendita intrascendencia, dadas las circunstancias que nos rodean y apedrean. Es, en realidad, la misma función con un intermedio de diez años (quizá para que el personal rellene su cuenco de palomitas y vuelva) y con una reactivación en esta segunda mitad del humor, la acción, la brutalidad y el sentido convenientemente actualizado de los chistes: se ríen del pacifismo, del «empoderamiento» de la mujer, de la rubia tonta, de Elvis Presley, del coche de la abuela, de la Casa Blanca y hasta de Bill Murray, que vuelve a tener su momento de gloria (hay una secuencia postcréditos en la que lo genial y lo absurdo se pelean por ponerse delante).

El argumento es diminuto, el conocido cuarteto de resistentes, Eisenberg, Harrelson, Stone y Breslin, continúan en su tarea de destripar zombis; pero se ve enriquecido por una graciosa cartelería que cataloga el tipo de muerto viviente, desde el más tontorrón hasta el más evolucionado, más rápido y con un poco más de luces, y hay un manejo graciosísimo de clichés sociales, desde la mujer que necesita realizarse hasta el papanatas con guitarra y el soplagaitas equidistante… Película perfecta para reírse un rato y por no llorar. Crítica de Oti R. Marchante.

Secretos de estado (**)

Una funcionaria inglesa encuentra, en el curso de su trabajo, una carta que parece revelar juego sucio para facilitar que Naciones Unidas de luz verde a la (segunda) guerra del Golfo. Tras mucho dudarlo, decide hacerla pública: la prensa y, se supone, los políticos deberán hacer el resto. Ya sabemos el resultado: muerte y destrucción, aparición de «califatos» asesinos pero ni una triste arma de destrucción masiva.

El problema de esta película no es que sepamos cómo acabó la cosa: no hace falta recurrir al método Tarantino de reescribir la Historia para hacer interesante una trama basada en hechos bien conocidos. Basta evocar una historia similar, la de la prensa y el Watergate, que dio lugar a «Todos los hombres del presidente», de la que esta es como la versión en femenino, «Todas las mujeres y hombres de la Reina».

La comparación sirve para destacar las carencias de esta demasiado pulcra producción británica. Incluso dentro del registro realista que se ha escogido –en vez de desplegar una trepidante trama de género de espionaje–, cabe concebir un poco más de excitación a la hora de escenificar las discusiones en la sala de redacción del Observer, las reuniones con abogados, las citas clandestinas con activistas… A nivel dramático el «electro» sale completamente plano. Quizá el hecho de tratarse de personajes reales explica, pero no justifica, el respeto temeroso con que los interpreta un elenco presidido por una apagada Keira Knightley y un Ralph Fiennes en modo estreñido (al menos Rhys Ifans se desmelena un poco). Crítica de Antonio Weinrichter.

Géminis (**)

Solo la presencia de un cineasta complejísimo y con un talento descomunal como Ang Lee le procura a la película un interés y un atractivo que ella misma se niega desde la rudimentaria propuesta de su guion. El director de obras importantes como «La tormenta de hielo», «Tigre y dragón», «Brokeback Mountain» o «La vida de Pi» se enfrenta aquí a un argumento de intriga, un thriller de acción de manual, una trama facilona, pero a la que engrandece mediante una puesta en escena que por momentos deslumbra y con unas soluciones tecnológicas y de complejidad digital que te tatúan una interrogación en la cabeza: ¿cómo lo hace?

Will Smith es un ejecutor al servicio del Gobierno, un arma adiestrada para eliminar cabos sueltos sin preguntas, pero ya se siente quemado, deprimido y amortizado, y decide retirarse, lo cual lo convierte a él en un cabo suelto y en objetivo de otro ejecutor más joven y una versión mejorada de él mismo… Así contado, suena al estribillo de un centenar de películas, pero visto ahí, en la pantalla, con un 3D limpísimo y que delata hasta la menor arruga, impresiona, y los dos Will Smith, el más viejo y el muy joven, con la misma jeta separada por treinta años (magia digital), mantienen una sostenida lucha que es, en el fondo, toda la película, con un par de secuencias de persecución y violencia que agotan todo el relumbre de la historieta y toda la disposición para la perplejidad del espectador. La torpeza del guion se ceba con el personaje villano que interpreta Clive Owen, más liso que un posavasos. Da un poco de cosa que Ang Lee, con todas las cartas en su mano, no haya hecho otra gran jugada. Crítica de Oti R. Marchante.

Adults in the room (***)

Esta película reconstruye hechos reales basándose en el libro autobiográfico del exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis. Apenas duró seis meses en el cargo pero la relevancia que adquirió su caso, el martirio de su país más bien, y lo reciente de unos eventos de hace sólo cuatro años, hace que lo recordemos vívidamente. De todos modos, hubiera estado bien que se identificara mejor a los protagonistas centrales, aunque fuera por el truco más o menos barato de hacerle decir a alguien, “Hola, señora Merkel”. Pero Costa Gavras debe pensar que su público se lee todos los días los editoriales económicos de dos o tres rotativos: sólo vemos al aguerrido Varoufakis teniendo reuniones de alto nivel con un alemán hostil, un francés amable pero lleno de dobleces, un inglés que le anima pero sin comprometerse… Hubiera estado genial ofrecer un epílogo viendo dónde acabaron todos estos, pero ciertamente eso tiene fácil solución, una rápida inmersión en la red y listo.

El que sale muy bien parado es Varoufakis, claro, es el único que no se baja los pantalones o dice una cosa en privado y otra en público. Y ese es el movimiento perpetuo de la película, una sístole-diástole entre discusiones a puerta cerrada y declaraciones políticas a veces de sentido opuesto. Lo que aprende el espectador, aun sin necesidad de leer editoriales, es que los países del sur de Europa (aquí es Grecia, pero España anduvo cerca) tienen un gran hermano del copón en sus vecinos del Norte, que juegan en una liga muy diferente. A favor de esta lección de Historia (pero muy poco a favor de nosotros los ciudadanos) juega el hecho de que podrían volver a pasar cosas parecidas… Crítica de Antonio Weinrichter.

Downton Abbey (***)

«Downton Abbey» no critica el «establishment» británico del momento, lo que para muchos significará que está cerca de celebrar un sistema de clases y castas inmune al mundo exterior. Autoinmune, habría que decir parafraseando al Dr. House: una huelga general se solventa, por alusiones, con una de las celebradas salidas de tono de la patricia Maggie Smith. La condesa, su amiga del alma y confidente y su némesis Imelda Staunton forman un trío de arpías que ríete tú de las brujas de Macbeth, o de las más benignas de Terry Pratchett. Sus afiladas réplicas que escuecen como una poción venenosa son razón de sobra para disfrutar con esta expansión a la gran pantalla de una serie que tengo el raro privilegio de desconocer; pero pese a mi prevención disfruté viéndola como si fuera un partido de, hum, cricket.

Hay que decir que los demás personajes tienen unos diálogos casi tan deslumbrantes como los del trío de brujas. Escrita por el mismo Julian Fellowes que escribió la serie (y esa primera variante, más sarcástica, que fue «Gosford Park»), «Downton Abbey» es una maquinaria tan bien engrasada como las instituciones que, de forma idealizada, representa. La de la nobleza rural inglesa; abajo, la del colectivo de empleados que les da servicio; y encima de todos, la de la propia realeza británica que anuncia su visita a la mansión de la familia Crawley.

La misión entonces es acoger como se merece, aunque sea por una sola noche, a la pareja real, quedando a la altura de lo que la familia, las dos familias, representan. Un reto trivial, una mera cuestión de etiqueta, me dirán, pero que aquí se vive como un drama de primer orden, y proporciona además un villano que les dejamos descubrir si van a verla. Hay un final espectacular, una voluntad de clausura a la hora de resolver cada conflicto personal que roza lo paródico de puro rosa, y un inevitable sentido de transmisión de ese mundo-burbuja que se materializa en el relevo que anuncia la condesa Maggie. Esperemos que se quede en eso y no anuncie una nueva franquicia. Crítica de Antonio Weinrichter.

Pequeñas mentiras para estar juntos (estreno especial)

La secuela de la aplaudidísima «Pequeñas mentiras sin importancia» se podrá ver en primicia en cines de nuestro país durante la Fiesta del Cine, que se celebrará los días 28, 29 y 30 de octubre. Su estreno comercial está previsto para el próximo 8 de noviembre, pero los distribuidores han adelantado el estreno con motivo de la Fiesta del cine.

La nueva película del realizador francés Guillaume Canet consiguió grandes números en la taquilla francesa, con casi 3 millones de espectadores, logrando ser la segunda película francesa más exitosa del año en Francia. El filme cuenta cómo Max, arruinado y algo deprimido, regresa a su casa de verano para venderla. Sus viejos amigos, que han pasado en ella grandes momentos juntos, aparecerán por sorpresa en su cumpleaños. Después de mucho tiempo separados, comprobarán la fuerza de su amistad.

Tan cerca, tan lejos

Cédric Klapisch, uno de los grandes autores del cine francés, vuelve a rodar en los suburbios de París una de esas comedias dramáticas que tanto atraen al público de su país. Rémy (François Civil) y Mélanie (Ana Girardot) comparten vecindario, edad y soledad. Recién entrados en la treintena, sufren la depresión de descubrir que la vida con la que soñaban no es más que una ilusión muy alejada de su realidad rutinaria y anodina.

Ad Astra (***)

Películas como «La noche es nuestra» o «Two lovers» delatan que detrás de ellas está la mano de un director mteticuloso y que condimenta con sabiduría y paciencia las pasiones y las ideas de sus relatos, siempre muy bien hervidos y servidos. James Gray tiene una filmografía corta, pero especial y compacta. Y ahora la amplía con este título, «Ad Astra», o hacia las estrellas, con más ambición, más vuelo, pero también más pretensión y, digamos, riesgo intelectual que emocional. La película tiene echadas dos anclas a las que se aferra, por un lado a las dos o tres ideas esenciales de «El corazón de las tinieblas», la obra de Joseph Conrad sobre el viaje hasta el alma del coronel Kurtz, y la insondable paradoja de Christopher Nolan en «Interestellar».

Los personajes son conradianos, un hombre viaja hasta los límites de lo conocido para desentrañar un misterio en el que está relacionado su padre, un astronauta desaparecido veinte años atrás y con el que se perdió contacto y referencia, pero existen indicios de que vive y de que puede tener la solución para la amenaza que acecha a la Tierra y a su supervivencia. Y el interior de la trama y su fructificación en la pantalla tienen ese aire a lo Nolan en el que la imagen y la reflexión cruzan espadas por sobreponerse una a la otra. Y en ambos casos, «Ad Astra» conjuga el verbo adolecer, pues ni la aventura ni el «personaje de Kurtz» tienen el colorido de su referencia, ni en los interiores se alcanza la espiritualidad o la precisión del cálculo, emoción o fórmula matemática que en los soliloquios de Nolan.

El empaquetado visual es magnífico, contemplativo, y tanto se aprecia en ese futuro cercano la cotidianidad de los viajes a la Luna o a Marte, como en la membrana que nos señalan los límites. Se hace demasiado evidente (y pesa lo suyo en la balanza del «entretenimiento») que James Gray busca con más ahínco la odisea interior que la aventura exterior: sólo hay dos o tres momentos en los que la intriga o la acción se ponen de puntillas dentro de la historia, y que además los resuelve entre rápido y de cualquier manera, como el apunte de la piratería en la Luna conquistada. La voz en «off», más que un recurso, es la esencia del texto y sentido de la obra, y se hace tan redundante como la música de Max Richter. Brad Pitt está serio, reflexivo, bien, y uno espera que se encontrará con Marlon Brando, pero es Tommy Lee Jones o, en fin, otro personaje. No tendría por qué decepcionar, pero ahí lo dejo. Crítica de Oti R. Marchante.

«Abominable» (para los peques de la casa)

El mundo ya no es lo que era. Ahora, en las películas de animación se viven aventuras más emocionantes que las de Indiana Jones y los nazis, y los monstruos de la nieve ni siquiera necesitan el frío invernal para salir a rugir a sus anchas. «Abominable», la cinta que Universal estrena este viernes, hace referencia al calificativo que el clásico monstruo de las nieves arrastra desde siempre, pero lejos está la criatura protagonista de infundir miedo alguno, más bien todo lo contrario: Everest, el joven yeti protagonista, necesitará la ayuda de Yin (Chloe Bennet) y sus amigos adolescentes Jin y Peng, que junto a la colaboración de la doctora Zara, con la voz de la siempre recomendable Sarah Paulson, emplearán a fondo todo su coraje para permitir que la mítica criatura invernal se reencuentre con su familia en el pico más alto del mundo.

Por supuesto, los villanos no se lo pondrán nada fácil. Eddie Izzard dobla al ricachón Burnish, que intentará impedir la esperada reunión familiar entre monstruos de la nieve atrapando al yeti «imberbe».

«Abominable» es la primera gran producción de animación del estudio con protagonista femenina dirigida por una mujer, Jill Culton, responsable también del guion y curtida como animadora y artista de storyboards en Pixar, donde colaboró en las dos primeras películas de «Toy Story» y «Bichos» antes de ayudar a crear la historia de «Monstruos, S.A.».

«Cuando tienes que partir de cero, tiendes a llenar ese espacio con lo que conoces y lo que amas», asegura Culton en las notas de producción del filme. Y resultó que su mayor inspiración era de dimensiones gigantescas. «Toda mi vida he tenido perros enormes, de más de 40 kilos. Son como mis hijos; he tenido sobre todo sabuesos, y son animales muy desaliñados, babosos y desternillantes. Me veía muy reflejada en la relación que Yi entabla con el yeti, y eso me llevó a dibujar los primeros bocetos de los dos juntos», explica la realizadora sobre su fuente de inspiración para la entrañable criatura y su amiga humana.

Una influencia personal que no se limita a su mascota, ya que Culton también quería que la historia explorase los temas del amor profundo y la pérdida de un modo honesto y directo. Fue entonces cuando decidió desarrollar en la película la muerte del padre de Yi, así como separar a Everest de su familia. Todo ello pensando en sí misma, «ya que los recuerdos más potentes están acompañados de los más dolorosos, y sabía que para hacer que el público conectase con Yi tenía que afrontar ese dolor de forma directa, sin esquivarlo».

En el fondo, más que adorables criaturas y una aventura fantástica, «Abominable» es una película sobre la amistad, ese vínculo que, en ocasiones, puede ser decisivo en nuestra vida. Y fue precisamente el paralelismo de su vida con la idea de la cinta lo que convenció a Chloe Bennet para poner la voz de la protagonista: «Creo que este proceso ha sido cosa del destino», dice. «Me he sentido un poco marginada porque no era la típica chica femenina y no sabía muy bien cómo interactuar fuera de mi propia gran familia. Me sentía rodeada, pero aislada a la vez, como cualquiera que se vea diferente».

Noche de bodas

Los amantes del gore tienen en esta película una verdadera fiesta de sangre y vísceras: Durante la noche de su boda, una mujer (Weaving) recibe la invitación por parte de la rica y excéntrica familia de su marido para participar en una tradición ancestral que se convierte en un juego letal de superviviencia.

Volvemos una vez más al género bélico, un tipo de cine más duro y que muestra lo peor de la naturaleza humana.

Y es que «La guerra, la guerra nunca cambia» como dirían en cualquier secuencia de inicio de Fallout. Lo cierto es que aunque la guerra es uno de los grandes males de la humanidad, su trascendencia y su peso en nuestra historia es lo que han convertido en uno de los temas recurrentes de las obras de ficción. Quizá, por ello, existen un sinfín de películas de guerra.

Con tan ingente producción artística con los conflictos bélicos de fondo, no hemos podido sino pensar que quizá debiéramos hacer una criba y recabar cuáles son las mejores películas de cine bélico de la historia, seleccionando las que nos parecen las 20 mejores cintas de guerra.

Dicho esto, podemos empezar con el listado, el cual estamos seguros de que no os defraudará. No en vano, hemos metido de lo que hemos considerado que es lo mejorcito del cine bélico.

Las 15 mejores películas de Netflix

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1. Salvar al Soldado Ryan

Steven Spielberg se cubrió de gloria con esta película bélica y es que con Salvar al Soldado Ryan ganó hasta cinco Óscars.

Lo mejor de ella, al margen de si os gusta o no su reparto encabezado por Tom Hanks y Matt Damon es precisamente el realismo con el que está retratado el conflicto en suelo europeo.

El desembarco de Normandía y las batallas fueron alabadas por historiadores, que ensalzaron el exacto y crudo retrato que el director hizo de la II Guerra Mundial en el campo de batalla.

2. Black Hawk derribado

Black Hawk derribado ha pasado a la historia por ser el retrato de una de las mayores pifias del ejército de EEUU en el exterior.

Esta película de guerra de Ridley Scott, relata la desastrosa misión en Somalia en 1993, cuando durante una misión conjunta de Rangers y Delta Force de captura de un jefe guerrillero somalí, un helicóptero estadounidense fue derribado en pleno Mogadisio.

Como resultado murieron 19 soldados norteamericanos frente a 1000 somalies en una operación de duración prevista para una hora y que se alargó un día entero. Históricamente, estos hechos provocaron un cambio de política estratégico-militar en sus operaciones en el extranjero.

3. La Chaqueta Metálica

No es el tutorial que todos desearíamos para Medal of Honor, ni para ningún juego de guerra en primera persona, pero Kubrick se despachó de lo lindo en 1987 con esta crítica a la Guerra de Vietmam.

Ya fuera narrando la ofensiva de Tet o al proceso de formación de los marines, supo dejarnos un regusto amargo.En cualquier caso, La Chaqueta Metálica es uno de esos clásicos del cine bélico que hay que ver.

Por cierto, detallito. El actor que hacía del sargento Hartman, R. Lee Ermey, era en realidad un oficial de los marines que se había prestado como asesor del director. Pidió que le hicieran la audición para el papel, y aunque Kubrick no estaba muy convencido, se lo permitió.

¿El resultado? Vedlo en esta emblemática secuencia. De hecho, la mitad de los insultos, maldiciones y abusos verbales, los escribió el propio Erney, inspirándose en las vivencias que había padecido y en su propia experiencia. De ahí que sus partes sean tan grandes.

4. Apocalypse Now

La adaptación de El Corazón de las Tinieblas de Francis Ford Coppola (que según las malas lenguas fue idea original de George Lucas) es una de las mejores películas bélicas debido al modo en que relata la guerra de Vietnam desde otro punto de vista, el de las misiones especiales encubiertas.

En esta película se mostró una cara bastante sucia del conflicto, contrastando este con la deshumanización del hombre, que tan magistralmente encarnó Marlon Brando.

Por cierto, que un día tenemos que hablar de las curiosidades que hay detrás de esta cinta, empezando porque Dennis Hopper no se leyó el guión e improvisó todo su texto. Dicho esto, si no habéis visto aún Apocalypse Now, no sabemos a qué esperáis.

5. Platoon

Literalmente, Pelotón. En 1986, Oliver Stone ajustó cuentas con Vietnam y con la película Los Boinas Verdes, que glorificaba el conflicto. Para ello, realizó una película que reflejaba sus vivencias en la guerra.

A través de los ojos de Chris Taylor, un soldado novato, vemos el enfrentamiento cainita entre el sargento Elias y el sargento Barnes, que se saldará cuando el segundo deje morir al primero en territorio enemigo. Taylor, horrorizado, tratará de vengar a su superior, en tanto sus ideales principios se van erosionando durante su estancia en el país asiático. Posiblemente Platoon y certeros sobre la Guerra de Vietnam, y con una banda sonora de lujo.

Si sois grandes estudiosos de la historia bélica y, en especial de la Guerra de Vietnam, no os tenéis que perder las reviews del cómic The ‘Nam, ambientadas en esta guerra

6. Das Boot

Das Boot (El submarino) es una película lenta y difícil y bastante larga. Wolfgang Petersen adapta la novela homónima de Lothar-Günther Buchheim, que se trata de uno de los retratos más concienzudos de la vida en un submarino alemán de la II Guerra Mundial.

La cinta narra una misión suicida, encomendada a un grupo de marinos relativamente novatos. Lenta, densa y claustrofóbica seguramente será un título al que no harán ascos los fans de World of Warships.

7. Amanecer Zulú

En 1979, Peter O’Toole, Burt Lancaster y John Mills protagonizaban este drama bélico, basado en una historia real: la de la batalla de Isandlwana entre los británicos y los zulúes en 1879 en el África colonial.

Amanecer Zulú fue a su vez una precuela de la película Zulú (1964), que narraba el sitio de Roarke’s Drift en el que una reducida guarnición de soldados británicos resistió el asalto de un contigente enemigo mucho mayo. Por cierto, el ilustrador catalán Cels Piñol ha realizado varias parodias de estas películas. La última la encontraréis en su Fanhunter: Rorke’s Drift.

8. Waterloo

Sergei Bondarchuk dirigió en 1970 Waterloo, un épico relato cinematográfico sobre la batalla que hundió definitivamente a Napoleón en 1815.

La historia arranca un año antes, con su abdicación en 1814 y expone el intento de restauración que el Emperador trató de llevar a cabo.

Los fans del Assassin’s Creed Unity encontraréis en esta película un material que debería haber sido explorado con más detalles en la elaboración histórica del juego, ya que incide bastante en la personalidad de Napoleón Bonaparte y la dificultades de su época.

Además, la batallas que se muestra es una de las más grandilocuentes de la historia del cine, con un despliegue de medios colosal para su época.

9. Fury

Fury (Corazones de Acero), de David Ayer (Escuadrón Suicida) es alabada precisamente por la representación de la vida de los tripulantes de los M4A3E8 Sherman, unos tanques ligeros, que debían superar en número a los Tigre del ejército Alemán para poder compensar la potencia de fuego de este último.

Como ejemplo de las dificultades de las divisiones acorazadas sobre el terreno, resulta un título muy ejemplificante. Por cierto, de seguro que también es un placer culpable para los viciados al World of Tanks (lo cual, por cierto, entendemos perfectamente) de ahí que no nos extrañe que queráis haceros con una copia del dvd/Blu-Ray de Corazones de Acero, la cual podéis ver también en Netflix.

10. Patton

Y pasamos a un biopic que no deja de ser una cinta icónica del género y una de la mejores pelís de guerra de la historia.

Centrada en la figura de George S. Patton, Patton (1970) está protagonizada por George C. Scott, quien interpreta al controvertido general y su papel en la guerra.

La película arranca además con una versión editada del discurso de Patton al Tercer Ejército. Esta escena es una de las más emblemáticas del cine y que os recomendamos ver, ya que supone una de las arengas más importantes del conflicto y de toda la historia militar.

11. La Batalla de Hadiza

La Batalla de Hadiza nos es una cinta muy muy popular, debido a que narra los eventos sucedidos en 2005 durante la Masacre de Haditha en Irak.

En una misión, un convoy de marines norteamericanos es bombardeado. Como represalia, los marines comienzan a hacer registros violentos en la población vecina de Haditha, liquidando a 24 personas, consideradas civiles.

La trama de esta película bélica tiene el acierto de ofrecer varios puntos de vista: el de los marines, el de los civiles y el de los responsables del ataque al convoy.

Si la guerra no es lo vuestro y preferís otro género, también tenemos las mejores películas musicales

12. Enemigo a las puertas

Aunque la mayor parte de las películas bélicas de la II Guerra Mundial suelen relatar el conflicto desde el punto de vista de los estadounidenses y los británicos, no hemos de olvidar el papel fundamental de URSS en el conflicto.

Enemigo a las puertas retrata la batalla de Stalingrado, pero no solo desde las trincheras sino desde los nidos de los francotiradores.

Esta película de guerra se basa (muy libremente) en la vida de Vassili Záitsev, un fracontirador que sobrevivió a esa lucha y cuyas memorias pueden leerse (sin adornos) en el libro Notas de un Francotirador en Stalingrado.

13. Un puente lejano

Sean Connery, James Caan, Michael Caine, Robert Redford, Anthony Hopkins, Gene Hackman, Laurence Olivier protagonizan Un puente lejano (1977), una adaptación cinematográfica de la operación Market Garden que pretendía privar al III Reich de su industria armamentística.

Un elenco de lujo, con una dirección deslumbrante y una fotografía irrepetible. De lo mejorcito del cine bélico de los 70 y de la historia.

14. El cazador (The Deer Hunter)

Añadimos El cazador (The Deer Hunter) de Michael Cimino a nuestra lista no tanto como película sobre la guerra en sí, sino sobre sus efectos sobre los combatientes.

The Deer Hunter muestra a un grupo de amigos, provenientes de un pequeño pueblo en las montañas de EEUU, que parten a Vietnam en los 60. Sin embargo, ninguno vuelve como se fue, ya que todos arrastran consigo las cicatrices de la guerra, ya sea en forma de heridas físicas o mentales.

Robert De Niro, Christopher Walken, Meryl Streep y John Savage encabezan un reparto sencillamente único.

15. Los cañones de Navarone

Nos dejamos una historia de «comandos» para el final. Y decimos de comandos porque junto a Doce del Patíbulo, los fans de la saga Comandos encontraréis una de las grandes inspiraciones para estos videojuegos.

Gregory Peck, David Niven, Richard Harris y Anthony Quinn nos brindan a uno de los mejores equipos de misiones especiales de los aliados en la II Guerra Mundial.

Basada en la novela homónima, la acción de Los Cañones de Navarone sigue los pasos de unos saboteadores, cuya misión sería crucial en la Batalla de Leros en el Egeo al tener que saborear unos cañones alemanes. ¿Lo conseguirán?

16. En tierra hostil

Jeremy Renner, Anthony Mackie, Brian Geraghty, Guy Pearcey Ralph Fiennes son las principales estrellas de En tierra hostil.

En esta cinta asistimos a la II guerra de Irak y a las peripecias de un pelotón que pierde a su oficial al mando y que es reemplazado por un suboficial temerario que comenzará a poner en riesgo a toda la unidad con sus decisiones poco ortodoxas.

Una de las mejores películas bélicas de toda la historia, dirigida por Kathryn Bigelow, en la que muestra el lado menos amable de la ocupación norteamericana en el país de Oriente Medio.

Para quienes la guerra no sea lo suyo, también hemos recopilado las mejores películas de piratas.

17. y 18. Cartas desde Iwo Jima y Banderas de nuestros padres

Mencionamos las dos películas hermanas de Clint Eastwood dedicadas a la II Guerra Mundial y al teatro de operaciones del Pacífico.

En Cartas desde Iwo Jima y Banderas de nuestros padres, Eastwood nos muestra respectivamente tanto el punto de vista de los soldados japoneses y sus motivos para luchar en la guerra, así como la verdad que hay detrás de efigies significativas de la historia yankee del pasado siglo y de sus logros en el campo de batalla.

19. Senderos de Gloria

Que Stanley Kubrick pasara a la posteridad como uno de los cineastas más geniales de la historia no es algo que debiera de sorprendernos. Tampoco que dedicara varios títulos de su filmografía a la guerra.

Senderos de Gloria (Paths of Glory) es una película bélica clásica dedicada a la I Guerra Mundial, en el que unos oficiales franceses acusan de traición y cobardía a tres soldados para enmascarar su incompetencia y sus desastrosos planes de batalla. El coronel Dax (Kirk Douglas) habrá de ser su abogado, en un caso que está abocado a perder.

Aunque fue muy poco valorada en su momento, se ha consagrado a lo largo de los años como una de las denuncias más claras de las inequidades de los altos mandos franceses y sus prácticas chapuceras y nepóticas durante la Gran Guerra.

20. Los Violentos de Kelly

Cerramos con una película que se mofó, o quizá mejor dicho, restó hierro a la severidad a la II Guerra Mundial, Clint Eastwood, Donald Sutherland, Telly Savalas y Don Rickles dan vida a un grupo de soldados americanos que están hartos de la lucha en Francia y se hacen oídos de que los nazis están atesorando oro en el banco de un pequeño pueblo en las montañas.

El pelotón de infantería, apoyándose en una división de blindados iniciará por su cuenta el asedio del pueblo para hacerse con el botín.

Lo que no saben es que Patton y el resto del Alto Mando tomarán su maniobra como una acción de coraje destinada a insuflar ánimo en la soldadesca, e iniciarán una contraofensiva para ayudar a este grupo de «héroes». Honestamente, Los Violentos de Kelly es una recomendación que nos os defraudará.

20 películas que escandalizaron al público

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Las 10 mejores películas bélicas de la historia

10. Banderas de nuestros padres (2006) / Cartas desde Iwo Jima (2006)

La II Guerra Mundial no acabó con el suicidio de Hitler y la capitulación de Alemania, en el Pacífico Japón siguió resistiendo hasta el lanzamiento de las dos bombas atómicas. Una de las razones por las que se tiró la bomba H es por batallas como la de Iwo Jima donde las tropas japonesas demostraron que su defensa iba a ser encarnizada y dolorosa. El gran Clint Eastwood nos ofrece una doble visión del conflicto, viéndolo desde el punto de vista norteamericano y desde el japonés. Quizás la primera, ‘Banderas de nuestros padres’, cojea un poco, pero ‘Cartas desde Iwo Jima’ es una verdadera maravilla. Un notable dípstico en el que vemos el verdadero horror de la guerra ya que al tener los dos puntos de vista no hay buenos y malos, sólo seres humanos matándose unos a otros.

9. El puente sobre el río Kwai (1957)

David Lean es uno de los mejores directores de la historia del cine y ‘El puente sobre el río Kwai’ fue la película que le especializó en las grandes superproducciones por las que siempre será recordado. Pero más allá de sus increíbles imágenes y planos pocos reconocen en esta película el mensaje de irracionalidad y locura que se da a la guerra y a los militares más cuadriculados. Si el personaje de Shears, el americano impuesto por el estudio e interpretado por William Holden, es el protagonista sobre el papel, Lean basa todo el peso dramático de la película en esos dos personajes intransigentes y testarudos que son los coroneles británico y japonés, Nicholson, interpretado magistralmente por Alec Guinness, y Saito, con un Sessue Hayakawa totalmente a la altura. Más allá de esos silbidos míticos con los que todo el mundo se queda, El puente sobre el río Kwai habla sobre la extraña línea que separa al sentido del deber de la locura o a la obediencia ciega de la intransigencia. La guerra es una tragedia en la que personajes como Nicholson o Saito se encuentran en su salsa.

8. Salvar al soldado Ryan (1998)

Steven Spielberg volvió a la II Guerra Mundial para dar la versión definitiva del desembarco de Normandía. La primera hora de la película te transportaba directamente a la arena de Omaha Beach, con un realismo que no se había visto nunca. Luego el “rey Midas” nos pondrá un final blando y patriotero pero no podremos negarle que durante dos horas y media haya renovado todo el género bélico. Unos años después el mismo equipo rodaría “Hermanos de sangre” una serie todavía más real, de la que muchos expertos opinan que es el más fiel reflejo de los últimos momentos de la guerra.

7. Dunkerque (2017)

Con ‘Dunkerque’ Chistopher Nolan ha conseguido la depuración absoluta de su estilo, sigue siendo grandioso pero no grandilocuente, las imágenes se imponen a la palabra, es cine en su estado más puro, una inmersión en una situación límite, una en la que lo único que vale es el instinto de superviviencia. La película está dividida en tres bloques, uno sigue a un soldado de infantería atrapado en la playa y en sus diversos intentos de salir de allí, otro se centra en un viejo marinero que, junto a su hijo y un amigo de este, zarpa hacia Dunkerque, como parte de la Operación Dinamo, para rescatar a todos los que pueda, y, por último, un piloto de caza Spitfire que, junto a otros dos compañeros, despega rumbo a aquel destino para intentar aliviar los constantes bombardeos por parte de los Stuka de la Luftwaffe. Las tres historias tienen distintos tiempos, la primera se desarrolla en una semana, la segunda en un día y la última en una hora, pero Nolan vuelve a jugar con maestría con el tiempo y las tres terminarán entrelazándose. >> Leer la crítica completa

6. La chaqueta metálica (1987)

Kubrick viaja a Vietnam y entrega otra obra maestra más. La película se divide en dos, el entrenamiento de unos marines y su posterior experiencia en tierras asiáticas. En la primera parte vemos como el sargento Hartman trata de arrebatarles cualquier esbozo de humanidad para convertirles en perfectas máquinas de matar, con algunos lo consigue con otros no, pero nadie sale de allí sin haber perdido, al menos, un trozo de su alma. Tras ese purgatorio preparatorio llega el verdadero infierno, la guerra de verdad. Un lugar en el que casi es mejor no tener alma. Kubrick suelta bilis contra la guerra y el estamento militar al que convierte en triturador de cualquier tipo de compasión o sensibilidad.

5. Roma, ciudad abierta (1945)/ Camarada (1946)/ Alemania año cero (1948)

La trilogía neorrealista de Rossellini tendría que ser estudiada en todas las clases de cine y en todos los cursos sobre la II Guerra Mundial. “Roma, ciudad abierta” está considerada el manifiesto del neorrealismo y se inspira en la historia del sacerdote Luigi Morosini, torturado y asesinado por los nazis por ayudar a la resistencia. La película se empezó a rodar cuando la guerra aún no había terminado y se hizo en escenarios naturales, con actores no profesionales, por pura precariedad. Aun así hay pocas películas más emotivas que esta. “Camarada” es una película que se divide en distintos episodios sobre el avance aliado por la Italia ocupada y “Alemania año cero” una durísima película sobre el Berlín de posguerra. Tres clásicos inevitables.

4. La delgada línea roja (1998)

Terrence Malick no iba a hacer una película bélica normal. No el autor de ‘Malas Tierras’ y ‘Días del cielo’ volvía a rodar después de veinte años para acercarse a la II Guerra Mundial. El resultado fue una película antibelicista, poética, cruda y realista a la vez., conformando una de las pocas obras maestras del cine de los 90. Muchos la consideran un despropósito pero Malick entrega una obra maestra intimista y filosófica, donde consigue meterse en las cabezas de sus personajes y hacernos partícipes de sus pensamientos más profundos. Desde el militar capaz de cualquier cosa por medrar en su carrera hasta el soldado que en medio del horror es capaz de cuestionar si tenemos alma, Malick sigue confiando en su estilo personal y pausado para mostrar el sinsentido de la guerra.

3. Lawrence de Arabia (1962)

Una de las películas más famosas de la historia del cine y también una de las más hermosas. Todo es grande en ‘Lawrence de Arabia’, su duración, su dirección, su música, sus actores, su belleza… Basada en el polémico personaje de T.E. Lawrence y en como ayudó a sublevar a los pueblos árabes contra el imperio turco, ‘Lawrence de Arabia’ cuenta con dos protagonistas, el que da título a la película, al que dio vida (nunca mejor dicho) Peter O´Toole y el desierto. Este se convierte en el escenario mítico de la película, como podemos ver con su magnífica presentación, cuando David Lean pasa abruptamente de la cerilla encendida de Lawrence al ardiente sol del desierto. Lawrence de Arabia es una orgía de planos magistrales y la película más destacada de su creador, una en la que la épica se conjuga a la perfección con una historia tremendamente compleja y humana.

2. Senderos de gloria (1957)

La primera gran obra maestra de Kubrick es una de las películas más rabiosamente antibelicistas de la historia. La película habla sobre la fosilizada jerarquía en el ejército, donde los soldados rasos son enviados desde las trincheras al matadero mientras los altos mandos dan órdenes desde sus confortables despachos. En este caso cuando una ofensiva fracasa, el alto mando francés decide elegir a tres soldados al azar para ser acusados falsamente de cobardía ante el enemigo y enfrentarse a la pena de muerte por fusilamiento. El personaje de Kirk Douglas, un militar que aún cree en el sistema, será el encargado de defenderlos, viendo poco a poco como todo es una farsa y está predispuesto desde el principio. La película cuenta con uno de los finales más bellos de la historia del cine en el que la futura mujer de Kubrick sale cantando ante las tropas francesas. El mensaje de la película no puede ser más claro: en las guerras no hay vencedores, solo vencidos.

1. Apocalypse Now (1979)

El gran proyecto de la carrera de Francis Ford Coppola fue rodar esta adaptación de ‘El corazón de las tinieblas’ de Conrad ambientada en la Guerra de Vietnam, ‘Apocalypse Now’. El infernal rodaje en Filipinas se alargó durante tres años, incluyendo tifones, un ataque al corazón de su protagonista, varias crisis nerviosas y el hecho de que los helicópteros del ejército filipino se dieran la vuelta en pleno rodaje para atacar a la guerrilla. Pero para cuando el infame titular de “Apocalypse when?” se había convertido en una broma recurrente en la prensa estadounidense, Coppola entregó el filme antibélico más grande de la historia. Une película en la que el horror se hacía cine y la guerra se convertía en el escenario perfecto para los locos y desquiciados, los únicos capaces de sobrellevar su vileza. Fue su cuarta obra maestra seguida y cerraba uno de los periodos creativos más importantes de la historia del cine, posiblemente el que más.

La Segunda Guerra Mundial fue la mayor contienda bélica de la historia, con más de cien millones de militares movilizados y un «estado de guerra total» en el que se vieron implicadas la mayor parte de las naciones del mundo, incluidas todas las grandes potencias, agrupadas en dos alianzas militares enfrentadas: los Aliados de la Segunda Guerra Mundial y las Potencias del Eje.

Un guerra que finalizó con más de 50 millones de víctimas y que se recuerda por la masiva de civiles, el Holocausto y el uso, por primera y única vez, de armas nucleares en un conflicto militar.

Semejante hecho histórico, como no podía ser de otra forma, ha formado parte de inumerábles escenificaciones en la historia del cine y muchas de estas películas han tenido un éxtio de taquilla.

En este reportaje vamos a repasar las mejores películas sobre la Segunda Guerra Mundial desde dos vertienetes, tanto aquellos largometrajes que abordan el conflicto bélico desde el campo de batalla como aquellas que tratan sobre las consecuencias de este.

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