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Perdida fuerza patas traseras perros

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Una visita al veterinario te ayudará a diagnosticar la debilidad en la pierna trasera de tu perro. Un cachorro joven es normal que corra y juegue sin perder el paso. Si tu cachorro juega demasiado y siente un poco de dolor durante un día o dos, es normal, pero si muestra signos de debilidad frecuente o dolor en sus patas traseras, la condición puede ser mucho más grave. También hay factores que predisponen a tener problemas en las patas posteriores, como por ejemplo, la obesidad, la diabetes o la alimentación excesiva en los cachorros.

Es importante también informar al veterinario si se trata de una alteración aguda (aparición súbita e intensa) o crónica (aparición lenta y progresiva) ya que esto puede ayudar mucho en el diagnóstico. Otras causas pueden ser:

Mielopatía degenerativa. La mielopatía degenerativa es una enfermedad que afecta a los perros, sobre todo, de edad avanzada y es una posible causa de la debilidad en las patas traseras. En la mielopatía degenerativa, la médula espinal comienza a deteriorarse y las fibras que llevan las señales del cerebro a las patas se desintegran. Los perros con mielopatía degenerativa comienzan a tener debilidad en las patas traseras y con el tiempo, pierden el control de las mismas. No es una enfermedad dolorosa pero los perros afectados van perdiendo la movilidad. Actualmente no existe una prueba definitiva para determinar la mielopatía degenerativa sino hasta después de que el perro ha muerto. Tampoco hay un tratamiento convencional eficaz, aunque la medicina holística proporciona sustancias vegetales que parecen aliviar los síntomas. Si tu perro adulto comienza a mostrar debilidad en las patas traseras, habla con el veterinario para que te diga si hay alguna posibilidad de que tenga mielopatía degenerativa.

Lesiones. Una segunda razón común de debilidad en las patas traseras es una lesión en la médula espinal o la espalda. Las lesiones en la médula espinal, a menudo como consecuencia de un traumatismo, ruptura de disco o un derrame cerebral, representan el 2 por ciento de todas las visitas caninas al veterinario. Si la médula espinal o la espalda de tu mascota está dañada, magullada o inflamada, las patas traseras pueden estar débiles o inestables. Si tu perro no ha tenido ningún tipo de trauma y tiene debilidad en las patas traseras, visita al veterinario tan pronto como puedas.

Enfermedad de Cushing. La debilidad en las patas de tu perro puede estar relacionado con la enfermedad de Cushing, esta es causada por la sobreproducción de cortisol en las glándulas suprarrenales. La enfermedad de Cushing se desarrolla generalmente en perros mayores de 6 años, pero puede desarrollarse en perros más jóvenes. Si tu mascota tiene debilidad en las patas traseras acompañada de pérdida de pelo, un aspecto barrigón, así como aumento del apetito y sed, puedes sospechar que tiene la enfermedad de Cushing. Si este es el caso, debes acudir de inmediato al veterinario para que le realice las pruebas pertinentes.

Diabetes. Los perros con diabetes pueden mostrar signos de debilidad en las patas traseras, aunque este síntoma es más común en los gatos diabéticos. La diabetes es más común en las hembras que en los machos y tiende a ser más frecuente en el Golden retriever, los Pastores alemanes, el Schnauzer miniatura, el Keeshond y el Poodle, a pesar de que todas las razas pueden ser afectadas. Los perros con sobrepeso o que comen dietas con alto contenido de azúcares y granos, están en mayor riesgo que los que tiene pesos saludables y dietas altas en proteínas. Si tu perro está experimentando debilidad en las patas traseras y otros síntomas comunes de la diabetes, un simple análisis de sangre puede determinar si la diabetes es la causa.

Artritis. La causa de debilidad de las patas traseras de tu perro puede ser causado por artritis. A medida que los perros envejecen, especialmente los perros grandes, las articulaciones de la cadera y de la rodilla comienzan a deteriorarse y la amortiguación de las articulaciones se afecta. Una radiografía puede confirmar la presencia general de artritis en tu mascota. Por suerte, varios medicamentos no esteroideos antiinflamatorios como el Rimadyl y el Metacam, están disponibles para ayudar a controlar la artritis canina, estos ayudan a mejorar la calidad de vida de un perro que tiene dolor en las articulaciones y debilidad.

Como ves, las causas pueden ser diversas y algunas de ellas graves, por lo que es muy importante acudir al veterinario ante la detección de algún síntoma.

El tratamiento, obviamente, depende en gran medida de la causa de esta claudicación y lo primero que se debe intentar es corregir, en la medida de lo posible, la causa. Por ejemplo: si la debilidad está causada por una hernia discal, primero se deberá intentar estabilizar, ya sea mediante cirugía o vendaje y reposo (depende del caso), sino, aunque proporcionemos antiinflamatorio y un lecho confortable y el animal se sienta mucho mejor, no resolveremos el problema (más bien todo lo contrario).

Una vez tratada la causa principal, tenemos un amplio abanico de ayudas que pueden aumentar la calidad de vida del animal: el uso de camas ortopédicas está indicado sobretodo en aquellos casos donde hay enfermedad articular (displasia de cadera, artrosis, hernias…) ya que permite que al animal reparta su peso por toda la superficie corporal y no sólo en las articulaciones. Los condroprotectores también están indicados en cualquier patología articular ya que ayudan a ralentizar la progresión de la artrosis. Los antiinflamatorios tiene un papel fundamental en el tratamiento del dolor. En perros muy mayores pueden estar contraindicados aunque existen antiinflamatorios naturales con menos efectos secundarios.

Un soporte de cadera es la ayuda más novedosa para reducir las molestias de una displasia o artrosis localizada:

  • Ejerce una ligera presión y mantiene la articulación de la cadera caliente
  • Reduce notablemente los dolores de la zona.
  • Estimula la actividad muscular fortaleciéndola.

Esto produce los efectos que buscamos.

  • Aumento de la sujeción de la cabeza del fémur al acetábulo
  • Mayor estabilidad la articulación

Es sumamente recomendable en caso de displasia leve o moderada ya que ejerce una ligera presión y mantiene la cadera caliente. Esto fomenta la utilización de los grupos musculares y estabiliza la cadera haciendo que la cabeza del fémur encuentre mayores problemas a la hora de desplazarse fuera del acetábulo, ralentizando la progresión y reduciendo los dolores que esta salida producen al perro. La utilización de un soporte de cadera también reduce considerablemente las dosis necesarias de antiinflamatorios.

En los casos en los que la debilidad está causada por una disminución de la masa muscular es muy importante proporcionar rehabilitación para que, poco a poco, el animal pueda ir recuperando su ritmo normal. El uso de sillas de ruedas, al permitir al animal andar por él mismo y ser autónomo, es muy interesante, bajo el punto de vista corporal y mental.

Existen arneses para las patas de atrás con los que poder ayudar al animal con debilidad posterior. El propietario sujeta parte del peso del animal para que le sea más fácil desplazarse. Asimismo, la mayoría de animales se beneficiarán de botas antideslizantes que reducirá el esfuerzo necesario para levantarse al permitir un apoyo menos exigente y les ayudará a no desestabilizarse.

Como se puede ver, las causas y posibles tratamientos para perros con debilidad de las patas posteriores son numerosas. Siempre se debe consultar al veterinario ante la aparición de los primeros síntomas. El diagnóstico precoz y el conocimiento de todas las alternativas terapéuticas pueden suponer una gran mejora para el pronóstico del animal.

  • Darle mucho cariño y atención, además de llevarlo a todas las revisiones veterinarias.
  • El tratamiento para la cojera de un perro dependerá por completo del motivo que la esté provocando, así que es vital que se diagnostique correctamente y se empiece a tratar cuanto antes. De este modo, se evitarán empeoramientos y que nuestro compañero padezca dolor y molestias por más tiempo.

    Además, descubre en este otro artículo más detalles sobre Qué hacer si mi perro cojea.

    Cuándo acudir al veterinario

    Ahora que ya conoces los motivos por los que tu perro puede tener dificultades para mover bien sus patas de atrás y cómo puede ayudarle, también debes conocer cuándo hay que ir al veterinario en estos casos:

    • Ante los primeros síntomas de que tu perro cojea.
    • Siempre que observes cambios en su comportamiento habitual o en su aspecto.
    • Para realizar las pruebas que sean necesarias para dar con un diagnóstico certero y empezar un tratamiento adecuado.
    • Si observas cualquier signo de empeoramiento.
    • Para hacer rehabilitación, fisioterapia o hidroterapia para sus patas.
    • Para todas las revisiones anuales y para el seguimiento de su recuperación si es necesario.

    Prevenir que a mi perro le fallen las patas de atrás

    No siempre se puede evitar que esto suceda, pero hay cosas básicas y cotidianas que se pueden hacer para disminuir las probabilidades de que a tu mascota le surjan problemas en sus patas posteriores. Presta atención a los siguientes consejos para prevenir que a tu perro le fallen las patas de atrás:

    • Procura darle una dieta equilibrada, que sea nutritiva para que no le falte ningún nutriente pero no te excedas para no provocarle sobrepeso ni obesidad a largo plazo.
    • Debe hacer ejercicio moderado, no es bueno que nunca salga de casa o que camine pocos minutos diarios, pero tampoco debes excederte ejercitándolo ya que en tal caso puede sufrir lesiones y desgastes en las articulaciones.
    • Acostúmbrale a pasear con correa y cerca de ti, de esta forma evitarás accidentes y golpes que puedan hacerle daño serio. Ya lo soltarás para que corra en parques acondicionados para ello, en el campo o en casa.
    • Recuerda ponerle todas las vacunas, desparasitarlo y acudir a todas las revisiones veterinarias para evitar enfermedades o detectarlas a tiempo.

    Espero te haya sido de mucha ayudada, yo me despido ¡Hasta la próxima!

    Causas de la debilidad en las patas traseras en los perros

    Una visita al veterinario te ayudará a diagnosticar la debilidad en la pierna trasera de tu perro. Un cachorro joven es normal que corra y juegue sin perder el paso. Si tu cachorro juega demasiado y siente un poco de dolor durante un día o dos, es normal, pero si muestra signos de debilidad frecuente o dolor en sus patas traseras, la condición puede ser mucho más grave.

    Mielopatía degenerativa. La mielopatía degenerativa es una enfermedad que afecta a los perros, sobre todo, de edad avanzada y es una posible causa de la debilidad en las patas traseras. En la mielopatía degenerativa, la médula espinal comienza a deteriorarse y las fibras que llevan las señales del cerebro a las patas se desintegran. Los perros con mielopatía degenerativa comienzan a tener debilidad en las patas traseras y con el tiempo, pierden el control de las mismas. No es una enfermedad dolorosa pero los perros afectados van perdiendo la movilidad. Actualmente no existe una prueba definitiva para determinar la mielopatía degenerativa sino hasta después de que el perro ha muerto. Tampoco hay un tratamiento convencional eficaz, aunque la medicina holística proporciona sustancias vegetales que parecen aliviar los síntomas. Si tu perro adulto comienza a mostrar debilidad en las patas traseras, habla con el veterinario para que te diga si hay alguna posibilidad de que tenga mielopatía degenerativa.

    Lesiones. Una segunda razón común de debilidad en las patas traseras es una lesión en la médula espinal o la espalda. Las lesiones en la médula espinal, a menudo como consecuencia de un traumatismo, ruptura de disco o un derrame cerebral, representan el 2 por ciento de todas las visitas caninas al veterinario. Si la médula espinal o la espalda de tu mascota está dañada, magullada o inflamada, las patas traseras pueden estar débiles o inestables. Si tu perro no ha tenido ningún tipo de trauma y tiene debilidad en las patas traseras, visita al veterinario tan pronto como puedas.

    Enfermedad de Cushing. La debilidad en las patas de tu perro puede estar relacionado con la enfermedad de Cushing, esta es causada por la sobreproducción de cortisol en las glándulas suprarrenales. La enfermedad de Cushing se desarrolla generalmente en perros mayores de 6 años, pero puede desarrollarse en perros más jóvenes. Si tu mascota tiene debilidad en las patas traseras acompañada de pérdida de pelo, un aspecto barrigón, así como aumento del apetito y sed, puedes sospechar que tiene la enfermedad de Cushing. Si este es el caso, debes acudir de inmediato al veterinario para que le realice las pruebas pertinentes.

    Diabetes. Los perros con diabetes pueden mostrar signos de debilidad en las patas traseras, aunque este síntoma es más común en los gatos diabéticos. La diabetes es más común en las hembras que en los machos y tiende a ser más frecuente en el Golden retriever, los Pastores alemanes, el Schnauzer miniatura, el Keeshond y el Poodle, a pesar de que todas las razas pueden ser afectadas. Los perros con sobrepeso o que comen dietas con alto contenido de azúcares y granos, están en mayor riesgo que los que tiene pesos saludables y dietas altas en proteínas. Si tu perro está experimentando debilidad en las patas traseras y otros síntomas comunes de la diabetes, un simple análisis de sangre puede determinar si la diabetes es la causa.

    Artritis. La causa de debilidad de las patas traseras de tu perro puede ser causado por artritis. A medida que los perros envejecen, especialmente los perros grandes, las articulaciones de la cadera y de la rodilla comienzan a deteriorarse y la amortiguación de las articulaciones se afecta. Una radiografía puede confirmar la presencia general de artritis en tu mascota. Por suerte, varios medicamentos no esteroideos antiinflamatorios como el Rimadyl y el Metacam, están disponibles para ayudar a controlar la artritis canina, estos ayudan a mejorar la calidad de vida de un perro que tiene dolor en las articulaciones y debilidad.

    Consultorio veterinario: ¿Por qué mi perro camina arrastrando la parte trasera?

    Como cada semana, el veterinario a domicilio del barrio, Urban Vet*, contesta a preguntas de los vecinos sobre cuidados animales. Si tú también quieres dejar la tuya a nuestro experto, tienes que enviarla al correo [email protected]

    Tengo un perro y desde hace días veo que se pone en posición sentado y camina con las patas delanteras arrastrando la parte trasera. Lo tengo deparasitado. ¿Que puede ser? Gracias.

    Un perro correctamente desparasitado que presenta un comportamiento como el descrito podría estar padeciendo una inflamación de glándulas perianales.

    Estas glándulas se localizan a ambos lados del orificio anal. No son visibles pero pueden ser palpables. Cada una presenta en su interior un pequeño saco que conecta, a través de un conducto, con la apertura del ano. En ellos se almacenan las secreciones de la glándula y van drenándose regularmente por la presión que ejerce el paso de las heces. También pueden ser vaciados por contracciones fuertes del esfínter anal, algo que puede ocurrir cuando el perro esta nervioso o asustado.

    Las funciones principales de las glándulas perianales son las de comunicación y marcaje. El olor que producen identifican al individuo. Es por ello que los perros acostumbran a olfatearse el ano cuando se encuentran con otros de su especie. La información que intercambian es muy amplia: sexo, edad, estado de salud y si están o no castrados. Otras funciones pueden ser las de defensa o como lubricante de las heces.

    Existen ocasiones en las cuales los sacos no se vacían de manera adecuada. Los motivos son múltiples como obesidad, heces blandas, conductos de drenaje muy estrechos o secreciones muy espesas. En estos casos, el fluido de la glándula queda retenido en el interior de los sacos, que pueden llegar a inflamarse, infectarse e incluso formar un absceso.

    Los perros con problemas de glándulas anales suelen arrastrar el trasero por el suelo para aliviar la presión e irritación que produce la inflamación. Además, se puede observar lamido de la zona, dificultad para defecar, inflamación y/o dolor alrededor del ano.

    El tratamiento cuando se produce retención por un mal drenaje, consiste en la aplicación de presión sobre las glándulas anales hasta que las secreciones sean expulsadas de los sacos. Esta práctica, si no está habituado, es conveniente que la realice un profesional. Él puede explicarle cual es el procedimiento a seguir en estos casos.
    En fases más avanzadas, la visita del veterinario es necesaria ya que se requeriría de tratamiento médico y en los casos más graves, tratamiento quirúrgico.

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    118 Comentarios

    1. Nen el 17 diciembre 2019 a las 10:03

      Hola haces unas semanas mi perro de momento se cae en el piso sierra los ojos y empieza a llorar y se orina al momento se levanta y está bien necesito ayudaaaa estoy muy asustada saludos.

      Responder

    2. Claudia el 30 agosto 2019 a las 6:26

      Hola el dia de hoy vacunaron a mi cachorrita boxer de un mes a la hora de eso empezo a llorar y me di cuenta que no tenia mivilidad en sus patitas y se arrastraba su cuello le quedo de lado y su patita izquierda la tiene como aclambrada, sera que le pusieron la vacuna mal o ya estava vencida lguien que me ayude no deja de llorar y ya es tarse para acudir a un doctor por la hora

      Responder

    3. Leila el 19 agosto 2019 a las 1:27

      Hola tengo mi perra que estuvo alzada unos días y ahora sangro un poco y no puede caminar y tiembla no quiere comer ni tomar agua no hace pis ni caca que puede ser algún calmante para darle por favor

      Responder

      • Aure Ballesteros el 23 octubre 2019 a las 22:04

        Hola mi perrita es una Joker Spanic y vota mucho pelo

        Responder

    4. K el 16 julio 2019 a las 0:06

      Hola, mi perra es una caniche, vomita y esta muy agitada, tiene arcadas y eructa, esta inquieta va de un lado al otro y de vez en cuando se le levanta la pata de atrás.

      Responder

      • Malu ducml el 19 noviembre 2019 a las 12:57

        Buen dia tengo una labradora de 4 años y medio y esta en celo pero hoy amanecio que no camina con ñas patitas de atras no se que hacer

        Responder

    5. Noemi el 14 abril 2019 a las 1:29

      Hola tengo una caniche toys de 80 días y la lleve que la bañen y que le haga corte higiénico y ahora anda molesta es como le molesta la parte de la colita se pone nerviosa corre y se sienta y anda molesta de la parte del ano la lleve al veterinario y me dice que puede ser x la toalla o el perfume cuando la bañaron pero se siente molesta que puedo hacer?

      Responder

      • eliane ramos el 30 agosto 2019 a las 21:55

        ola yo temgo a mi perrito i es dogo argentino de 4 meses i sta mal creo k le vacunaron mal su piernita la izquierda le tiembla y ahora ya le ase mas dificil lebantarce i caminar trata de jugar pero no puede su piernas trasera ce caen le cuesta caminar lebantarce le ice inyectar i peor sta xfa alguien me puede decir o ayudar me da mucha pena verlo asi..

        Responder

    6. Norma Angela Chavez el 6 abril 2019 a las 17:44

      Hola mi perra caniche cuando va caminando se le pone de costado las patitas zeatras y la cola y ahí se sienta y no quiere caminar. Cambiamos de vivienda la lleve a cortarle el pelo y ahi empezó todo esta triste

      Responder

    7. jose el 4 abril 2019 a las 19:38

      Hola buen día, tengo un cachorro chihuahua, hace un día que empezó a arrastrar las patas traseras el día de hoy le cuesta mucho mantenerse en pie.

      Responder

    8. William el 28 marzo 2019 a las 1:48

      Mi schnauzer estaba dormido, se despertó y no le respondía el lado derecho, se caía. Duro de 3 a 5 minutos así. A que se se debe esto?

      Responder

      • Bersabel el 15 agosto 2019 a las 3:22

        Tengo un cachorro de 5 meses come bien sus eses al igual están bien.. El. Problema es que no controla estar de pie camina con mucha complicación no se sostiene asienta el paso como si no rubiera control de sus movimientos las cabeza tiene el mobiviwnto de izq derecha.. Y en ocaciones levanta las patas traceras y solo las delanteras y de ahí cae rueda no tiene control me preocupa demaciado

        Responder

      • Carolina Marín el 30 agosto 2019 a las 1:31

        Hola mi perrita french de 10 años fue «montada»pormi perro de la misma raza y ahora sé sé arrastra en sus patas traseras y llora, que puede ser?

        Responder

    9. Vanessa el 16 febrero 2019 a las 5:59

      Mi perro fue golpeado por una moto y va más de 15 días arrastrándo su parte trasera pero cuando está echado mueve sus patas traseras.
      Soy de provincia y el único veterinario le ha puesto antinflamatorios .

      Responder

      • Jose el 3 octubre 2019 a las 17:13

        Hola Vanessa, quiero preguntarte como va con tu problema de tu perrito, lo mismo le paso a mi perrita y ahora no se que hacer, me gustarioa me dieras un consejo.

        Responder

    10. Gisel el 12 febrero 2019 a las 20:53

      Mi caniche bb de 30 dias se callo del sillon.. llora mucho no quiere teta..
      Nose que hacer?

      Responder

    11. Gisel el 12 febrero 2019 a las 20:51

      Hola mi perra caniche subio a sus bbeS de 30 dias arriba de un sillon. Uno de ellos se cayo!! Y desde ahi esta muy molesto.. llora mucho y no toma teta.
      Que puede ser?? Que le puedo dar? Que ago?

      Responder

    ¿Tu perro arrastra su retaguardia por el suelo?

    Cada vez que veo a mi perro caminar con las patas delanteras, mientras arrastra las patas traseras y frota el ano contra el piso, me acuerdo de un comercial de televisión en el que una mujer, al ver la misma escena, gritaba “Sobre mi alfombra noooo”.
    Al principio no entendí por qué le mortificaba tanto que su mascota hiciera eso si, la verdad, es una posición bastante graciosa la que toman. Recién cuando adopté a mi perro e hizo lo mismo con mis tapetes y alfombras, y le pregunté al veterinario por qué andaba así, escuché por primera vez el término ‘glándulas anales’ y entendí todo.
    Hablar de glándulas anales no es ni sexy ni agradable, pero es necesario.
    Tanto perros como gatos tienen unos pequeños sacos ubicados entre la parte interna y externa de los esfínteres (*) anales. Estos acumulan, cada cierto tiempo, una sustancia aceitosa, amarillenta y particularmente apestosa que eventualmente debe de eliminarse.
    A la fecha los expertos aún no han logrado definir una función específica para estas glándulas y su contenido; algunos aseguran que sirven para eliminar un fluido que le permita al animal comunicarse con otros de su especie y marcar territorio, mientras que otros creen que dicho líquido viscoso sirve para lubricar las heces y facilitar su evacuación.

    Además de arrastrar el ano por el piso, las señales de que sus glándulas anales están cargadas incluyen lamerse y morderse esa zona del cuerpo.

    Sea cual sea el motivo, lo importante es ser conscientes de su existencia y estar atentos cuando nuestros perros se arrastran raro o se lamen y se muerden excesivamente el área del ano o al inicio de la cola pues podríamos estar frente a una infección. Los gatos podrán no alertar arrastrándose como lo hacen los perros, pero igual es bueno revisar el área periódicamente por si hay inflamación o enrojecimiento en la zona.
    Muchas clínicas veterinarias ofrecen el servicio de peluquería canina y felina, el que suele incluir no solo baño, secado, corte de pelo y de uñas, sino también la limpieza de las glándulas anales.
    Tal vez nunca hayas escuchado hablar de ellas, y es que según algunos estudios, solo el 12% de los perros presentan ese comportamiento de arrastrarse para calmar la picazón o dolor que le causan las glándulas anales cargadas. La mayoría de los animales son capaces de vaciar sus sacos anales solos, pero muchos de nuestros perros y gatos domésticos han perdido esta capacidad.
    En algunos casos, el líquido se bloquea y causa un problema de salud. En otros casos el animal nace con los ductos de dichas glándulas muy delgados o se dañan tras una infección, golpe, alergia o inflamación. El resto de animales que no presentan este problema suelen tener la habilidad de vaciar sus glándulas anales ellos mismos, generalmente cuando defecan.
    De no hacerlo, es importante que lo consultes con tu médico veterinario de confianza y que exploren las opciones que se acomoden más a tu mascota.

    Si tu mascota presenta síntomas relacionados con glándulas anales cargadas, lo más recomendable es hacerlo atender por un profesional.

    ¿Cómo extraer el aceite sebáceo de las glándulas anales?
    Se hace introduciendo los dedos en el ano del animal, cerca a donde empieza la cola, y presionando las dos glándulas o sacos ubicados entre la parte interna y externa de los esfínteres anales. Este proceso puede ser doloroso para el animal, por eso es importante que lo haga un profesional o estar muy bien asesorado.
    ¿Qué es un esfínter?
    Un esfínter es un músculo con forma circular que permite el paso, o impide el regreso, de una sustancia de un órgano a otro por medio de un tubo u orificio.
    Otros motivos por los cuales tu perro arrastra su retaguardia:
    Parásitos, alergia, inflamación, infección, contaminación fecal, prolapso rectal, tumor.
    EL DATO
    Una alimentación balanceada es clave para evitar mayores problemas en esa zona, una dieta pobre puede generar infecciones o la ruptura de los sacos. En dado caso se recomienda llevar a su mascota de emergencia al veterinario.

    ¿Cómo recuperar fuerza en las patas traseras del perro?

    30 Sep

    Posted at 16:48h en Cuidados, Enfermedades, Perros por mascoteros

    Mejorar la musculatura de los miembros posteriores en los perros es interesante tanto en animales en procesos de rehabilitación como en aquellos sanos que puedan presentar debilidad en estas extremidades.

    Tras la evaluación inicial del can veremos si la masa muscular, aparte de atrofia, presenta tensión o flacidez. Si observamos tensión muscular será conveniente empezar la rehabilitación descargando la musculatura, con masajes, Tens o con calor. En cambio si observamos debilidad y flacidez debemos empezar la rehabilitación con Electroestimulación o ligeros ejercicios de tonificación muscular.

    Los paseos son la forma más sencilla de empezar una rehabilitación, ésta siempre deberá ser libre de dolor. Si el perro presenta dolor debes acudir al veterinario y tomar las medidas antinflamatorias necesarias para resolver la situación. Un tratamiento con Tens también puede ser muy eficaz para eliminar dolor durante los paseos.

    Nos fijaremos en la forma de caminar del perro. Si éste usa principalmente las patas delanteras para realizar su marcha, el ejercicio no nos va a aportar prácticamente ninguna mejora en refuerzamiento de los posteriores.

    Es importante conseguir que el perro trabaje con las patas traseras, esto lo podemos conseguir caminando con la correa corta e indicando al perro que debe cargar peso en los posteriores. Va a ser prácticamente imposible si el perro tiene dolor en las caderas, rodillas o alguna otra estructura del tercio posterior.

    Las sentadillas (hacer que el perro se siente y se levante) va a ser otro de los ejercicios que utilizaremos; debemos reservar este ejercicio para cuando el perro no tenga dolor en los posteriores y su masa muscular sea la suficiente para aguantar este ejercicio o en su defecto nos podemos ayudar de un arnés para posteriores para ayudar al perro a levantarse.

    El trabajo dentro del agua con un tapíz rodante es uno de los mejores ejercicios ya que refuerzan la musculatura protegiendo las articulaciones. Las caminatas en pendiente es otro de los ejercicios que debemos practicar, la inclinación de la pendiente va a forzar más el tercio posterior y el perro trabajará más y aumentará la potencia muscular del tercio posterior.

    En las últimas fases de tratamiento se pueden utilizar pesos para el fortalecimiento muscular en perros.

    Existen varias soluciones que nos pueden ayudar a poder realizar mejor estos ejercicios, que el perro se sienta mejor y pueda realizarlos correctamente, aumentando así la fuerza en el tercio posterior. Algunas de estas son las rodilleras, los soportes de tarso, el soporte de la cadera, o las botas o protectores de pies en caso de tener problemas en la zona plantar o superficies demasiado lisas en casa, como el parquet o gres.

    La displasia de cadera en los perros

    De entre las dolencias que puede padecer nuestro mejor amigo, la displasia de cadera es uno de los más comunes. Propia de los perros de raza grande, afecta a miles de peludos en España. Pero al contrario de lo que puedes pensar, no es exclusivo para los más ancianos.

    ¿Pero qué es la displasia de cadera? Se trata de una malformación genética que se reduce al desgaste del acetábulo, la articulación donde encaja la cabeza del fémur.

    Foto de Ortocanis

    Al no tener un buen recubrimiento “baila”, produciendo dolor, cojera o atrofia muscular en algunos casos. El problema que presenta esta enfermedad, es que si no se trata puede degenerar hasta llegar a ser una artrosis, por lo que es muy importante detectarla y tratarla.

    ¿Cómo puedo identificar que mi perro puede sufrir displasia de cadera?

    Si ves que a tu mejor amigo le cuesta levantarse tal vez sea porque le duele. Si además, se sienta con una pata hacia fuera o al estar en pie tiene las dos patas traseras muy juntas, puede ser un síntoma de ello. También si le ves más torpe de lo habitual, y se resbala sin motivo aparente o se cae.

    El balanceo de las cadera al andar es algo común en perros con displasia de cadera. Para evitar mover la articulación, el perro intentará compensarlo moviéndose de lado a lado.

    Aunque lo más común para delatar la displasia de cadera es la cojera o la dificultad que se le presenta al intentar subir escaleras.

    También deberás tener en cuenta la raza de tu perro, ya que al ser una enfermedad hereditaria, hay razas propensas a ello. Estas son algunas de las más afectadas:

    • Pastor Alemán
    • Rottweiler
    • Retriever (Labrador y Golden)
    • Molosoides (Presa Canario, San Bernardo o Mastin)
    • Bulldog
    • Carlino
    • Dogos

    ¿Cómo tratar la displasia de cadera o ayudar a tu perro a que le duela menos?

    Si tienes un cachorro, la displasia de cadera puede presentarse a partir de los 5 o 6 meses de edad. El tratamiento más frecuente es un procedimiento quirúrgico dependiendo del grado diagnosticado.

    Hay otros alternativos con los que se recurre a antiinflamatorios y condoprotectores. Con algo de ejercicio de forma regular y control de su peso, podemos ayudarle a mitigar los efectos de la degeneración.

    También ayuda la fisioterapia canina y la rehabilitación, ya que ayudan a corregir las posturas compensatorias que ha adoptado el perro. Con ello, se aliviará el dolor mediante la reducción de la tensión en la zona. Por otro lado una de las mejores cosas que puedes hacer para ayudarle, es evitar que pase frío o que se exponga a la humedad, tapándole con una manta o abrigo. También le ayudará dormir en un colchón terapéutico, ya que la rigidez y consistencia del mismo le ayudarán a encontrar una buena posición para dormir.

    Foto de Handicapped Pets

    La última novedad y que está ayudando mucho, es un soporte para la cadera. Se trata de un arnés situado en las patas traseras y que va unido a una correa. Tirando de esta hacia arriba podemos ayudarle a caminar y corregir su caminar para que no le duela.

    Mi experiencia con Max

    A lo largo de 12 buenos años, mi compañero de vida fue un bulldog inglés llamado Max. Era un perro más grande de lo habitual en su raza y pesaba 40kg. Tenía bastante sobrepeso y por más que intentábamos controlarlo, el perro no adelgazaba.

    Max vivía en una casa con jardín, lo cual es suficiente para estos perros. De vez en cuando le sacábamos a dar una vuelta y socializar con otros perros, aunque siempre fue muy de quedarse tranquilo en su rincón favorito: bajo el árbol que teníamos frente a la piscina.

    Max con 6 años

    Cuando tenía 8 años, empezamos a ver que el perro cojeaba y que no podía levantarse durante horas, sobre todo por las mañanas. Se le diagnosticó displasia de cadera en grado III, el cual indica que entre el 50 y el 75% de la cabeza del fémur estaba fuera de la articulación.

    El veterinario nos dijo enseguida que el perro no podía ser operado, ya que además del grado y su sobrepeso, era un bulldog inglés mayor y que posiblemente no resistiera el procedimiento. Nos comentó que lo más probable sería poner fin a su dolor con la eutanasia.

    A pesar de ello decidimos ayudar a Max en lo que pudiéramos así que intentamos reducir su dosis de pienso y darle uno especial. Llegó a los 35kg, aún había mucho camino que recorrer, pero para nosotros ya era un logro. Max volvía a ser un perro activo y se le veía más feliz.

    Junto con antiinflamatorios y llevándolo a pasear más a menudo, conseguimos que Max aguantara 4 años más. Al final no fue la displasia de cadera lo que se llevó a mi perro, sino la torsión gástrica, otro de los terrores de los peludos.

    Me regaló momentos preciosos y le tendré siempre conmigo, fue mi mejor amigo sin duda. Hace ya 1 año que falleció, y hemos dejado sus cenizas bajo el árbol, para que esté siempre donde más le gustaba.

    Si, como Max, tu perro sufre displasia de cadera, comparte su historia con nosotros para ayudar a otros peludos y sus dueños a encontrar la mejor solución. O puedes seguirnos a través de Facebook, Twitter o Instagram para más consejos.

    Que un perro pierda fuerza en sus patas traseras puede deberse a infinidad de causas. Intoxicaciones, problemas neurológicos, sistémicos, traumatismos, etc. pueden afectar a las patas traseras e impedir el normal deambular del animal.

    Al existir tantas posibilidades diagnósticas la visita al veterinario es obligada para poder iniciar un tratamiento. A continuación ofrecemos una muestra de las patologías más comunes detrás de este trastorno.

    • También te puede interesar: Síntomas de Neosporosis canina

    Debilidad en las patas traseras por intoxicación

    El cuadro clínico que provoca una intoxicación o envenenamiento va a depender del tipo de tóxico, de la vía de contacto, de la cantidad y de las características del perro. Algunos desencadenan un cuadro neurológico.

    Destacan síntomas como hipersalivación, movimientos involuntarios de los músculos o debilidad en las patas traseras. Se trata de una urgencia veterinaria ya que, en función de los factores que hemos señalado, puede ser mortal.

    Falta de fuerza por hipotiroidismo

    El hipotiroidismo es una enfermedad que se produce cuando la glándula tiroides no segrega suficientes hormonas. El perro afectado presentará diferentes síntomas, siendo los más comunes el escaso crecimiento del pelo, la alopecia, el aumento de peso, la ausencia de celo, etc.

    Esta patología también se ha asociado a miastenia grave, un trastorno que afecta a la transmisión de los impulsos nerviosos. Esto produce debilidad muscular generalizada que, sobre todo, se hace visible en las patas traseras. Ambas enfermedades necesitan medicación.

    Insuficiencia hepática

    Cuando el hígado falla son varias las toxinas que se acumulan en el organismo. Esto puede originar una encefalopatía hepática, que es una inflamación del cerebro. Entre sus síntomas está la descoordinación, la debilidad, los cambios de comportamiento o la hipersalivación.

    El tratamiento pasa por controlar la sintomatología, evitar en lo posible que se repita la encefalopatía y buscar la causa que está detrás de la insuficiencia hepática. Hay diferentes circunstancias que pueden dañar el hígado.

    Hemorragias cerebrales

    Cuando se produce un sangrado intracraneal tanto dentro como fuera del cerebro, por ejemplo por un golpe fuerte, se forman coágulos que van a presionar diferentes zonas. El perro presentará un nivel de conciencia reducido, la pupila dilatada y debilidad o, directamente, parálisis en una o más extremidades. Es un urgencia.

    Encefalitis

    La encefalitis es la inflamación del cerebro, lo que produce fiebre, cambios de comportamiento, depresión, deambular descoordinado, convulsiones o, en casos más graves, coma. Es una urgencia pues puede asociarse a enfermedades tan graves como el moquillo, la rabia, la pseudorrabia o el herpesvirus.

    Parálisis por garrapatas

    La saliva de algunas garrapatas contiene un tóxico que afecta a los nervios, causando debilidad y parálisis. El cuadro clínico comienza aproximadamente a la semana de la picadura. La debilidad es progresiva y puede provocar una parada respiratoria. Es una urgencia.

    Botulismo

    Se trata de una enfermedad que causa parálisis. Se debe a las neurotoxinas que produce la bacteria Clostridium botulinum. Los perros se contagian al comer carroña en descomposición o alimentos mal enlatados. El pronóstico depende de la evolución de la enfermedad.

    Hipocaliemia

    Hace referencia a un bajo nivel de potasio en la sangre. Provoca una debilidad muscular generalizada. Puede tratarse administrando potasio y controlando la causa. Hay varias como vómitos intensos, uso de diuréticos, síndrome de Cushing o cetoacidosis diabética, que es una complicación grave de la diabetes.

    Lesiones de la médula espinal

    La médula puede lesionarse por accidentes de coche, caídas o disparos. Esto produce síntomas como dolor, debilidad o parálisis en las patas, pérdida de sensibilidad en las extremidades, tropiezos al andar, incontinencia, etc. El perro no puede sostenerse sobre sus patas traseras. Es una emergencia y el pronóstico es reservado.

    Hernias discales en el lomo

    Más habituales en razas pequeñas y sobre todo en el teckel, los signos aparecen entre los 3 y los 6 años. Pueden hacerlo de manera gradual o de repente. Destaca el dolor, la renuencia a saltar o escalar, la debilidad, la cojera, los tambaleos al andar, el temblor e incluso la parálisis total de las patas traseras. Requieren medicación y, en ocasiones, cirugía.

    Eclampsia o paresia puerperal

    Se produce en perras debido a bajos niveles de calcio en sangre unas semanas después del parto. Más común en razas pequeñas, camadas numerosas, madres malnutridas o las que han consumido suplementos de calcio durante la gestación. La perra está ansiosa, respira rápido, sus mucosas empalidecen y anda descoordinada. Es una urgencia.

    Hipoglucemia

    Es el bajo nivel de glucosa en la sangre. Se distingue por depresión, tambaleo al andar, debilidad muscular y temblores. En casos graves se producen convulsiones e incluso la muerte. De ahí la urgencia por acudir al veterinario ante cualquiera de los signos mencionados. Necesita tratamiento y buscar la causa.

    ¿Cómo curar a un perro que no tiene fuerza en las patas traseras?

    Como la debilidad de las patas traseras tiene tantas causas posibles es imprescindible realizar un buen diagnóstico. Para ello es importante que le expliquemos al veterinario cómo se ha presentado la debilidad en las patas del perro y si hemos percibido algún otro síntoma.

    El profesional realizará las pruebas pertinentes para conseguir dar con la causa, ya que solo a partir de ella es posible instaurar un tratamiento y ofrecer un pronóstico sobre su evolución. De ahí la importancia de acudir al centro veterinario al primer síntoma. De hecho, varias de estas patologías suponen verdaderas emergencias.

    Bibliografía
    Carlson y Giffin (2002): Manual práctico de veterinaria canina. Madrid: Editorial el Drac.
    Martínez y Monaldi (2018): Debilidad episódica de origen neuromuscular en perros. Portal Veterinaria. 14 agosto 2018.

    Mi perro no se aguanta de las patas de atrás ¿Qué tiene?

    La incapacidad del perro para mantenerse sobre las patas de atrás o claudicación posterior puede deberse a muchas causas. No siempre se trata de la debilidad propia de la vejez y, en muchos casos, un tratamiento precoz y adecuado puede mejorar el problema.

    Los síntomas que veremos con más frecuencia en un animal con problemas en sus patas traseras son: debilidad, dificultad para levantarse y estar parado, tendencia a cruzar las patas traseras al andar, correr con ambas patas paralelas (como un conejo), resbalar más de lo normal o no coordinar bien sus movimientos.

    Aunque pueda parecerlo, las causas de esta claudicación no siempre son musculares o esqueléticas, por ello es indispensable acudir al veterinario para obtener un diagnóstico. En general, las causas más comunes son:

    • Dolor, ya sea en el área afectada o no
    • Problemas ortopédicos
    • Problemas neurológicos
    • Problemas sistémicos, es decir, que afectan a todo el cuerpo del animal, como es el caso de algunas enfermedades endocrinas (hormonal o de glándulas).

    La edad es importante. En animales jóvenes podríamos sospechar de una malformación u otras enfermedades congénitas y en animales mayores podremos sospechar de una hernia discal o un tumor. También es muy importante la tendencia genética a algunas enfermedades, por ejemplo, la displasia de cadera en los Labrador Retriever o la Mielopatía degenerativa en los Pastores Alemanes. Puedes comprobar las estadísticas de incidencia de la displasia según la raza por ejemplo.

    También hay factores que predisponen a tener problemas en las patas posteriores, como por ejemplo, la obesidad, la diabetes o la alimentación excesiva en los cachorros.

    Es importante también informar al veterinario si se trata de una alteración aguda (aparición súbita e intensa) o crónica (aparición lenta y progresiva) ya que esto puede ayudar mucho en el diagnóstico.

    Es más frecuente la claudicación posterior en animales mayores y de raza grande y las causas suelen ser la displasia de cadera, la artrosis, las hernias discales y problemas en la zona lumbosacra.

    Otras causas pueden ser: Mielopatía Degenerativa, meningomielitis, discoespondilitis, hemivértebra, neoplasias (tumores), quistes, embolismo fibrocartilaginoso (secundario a fracturas), tromboembolismo aórtico, Hiperadrenocorticismo o Síndrome de Cushing,… Como ves, las causas pueden ser diversas y algunas de ellas graves, por lo que es muy importante acudir al veterinario ante la detección de algún síntoma.

    El tratamiento, obviamente, depende en gran medida de la causa de esta claudicación y lo primero que se debe intentar es corregir, en la medida de lo posible, la causa. Por ejemplo: si la debilidad está causada por una hernia discal, primero se deberá intentar estabilizar, ya sea mediante cirugía o vendaje y reposo (depende del caso), sino, aunque proporcionemos antiinflamatorio y un lecho confortable y el animal se sienta mucho mejor, no resolveremos el problema (más bien todo lo contrario).

    Una vez tratada la causa principal, tenemos un amplio abanico de ayudas que pueden aumentar la calidad de vida del animal: el uso de camas ortopédicas está indicado sobretodo en aquellos casos donde hay enfermedad articular (displasia de cadera, artrosis, hernias…) ya que permite que al animal reparta su peso por toda la superficie corporal y no sólo en las articulaciones. Los condroprotectores también están indicados en cualquier patología articular ya que ayudan a ralentizar la progresión de la artrosis. Los antiinflamatorios tiene un papel fundamental en el tratamiento del dolor. En perros muy mayores pueden estar contraindicados aunque existen antiinflamatorios naturales con menos efectos secundarios.

    Un soporte de cadera es la ayuda más novedosa para reducir las molestias de una displasia o artrosis localizada:

    1. Ejerce una ligera presión y mantiene la articulación de la cadera caliente
    2. Reduce notablemente los dolores de la zona
    3. Estimula la actividad muscular fortaleciéndola.

    Esto produce los efectos que buscamos.

    1. Aumento de la sujeción de la cabeza del fémur al acetábulo
    2. Mayor estabilidad la articulación

    Es sumamente recomendable en caso de displasia leve o moderada ya que ejerce una ligera presión y mantiene la cadera caliente. Esto fomenta la utilización de los grupos musculares y estabiliza la cadera haciendo que la cabeza del fémur encuentre mayores problemas a la hora de desplazarse fuera del acetábulo, ralentizando la progresión y reduciendo los dolores que esta salida producen al perro. La utilización de un soporte de cadera también reduce considerablemente las dosis necesarias de antiinflamatorios.

    En los casos en los que la debilidad está causada por una disminución de la masa muscular es muy importante proporcionar rehabilitación para que, poco a poco, el animal pueda ir recuperando su ritmo normal. El uso de sillas de ruedas, al permitir al animal andar por él mismo y ser autónomo, es muy interesante, bajo el punto de vista corporal y mental.

    Existen arneses para las patas de atrás con los que poder ayudar al animal con debilidad posterior. El propietario sujeta parte del peso del animal para que le sea más fácil desplazarse. Asimismo, la mayoría de animales se beneficiarán de botas antideslizantes que reducirá el esfuerzo necesario para levantarse al permitir un apoyo menos exigente y les ayudará a no desestabilizarse.

    Como se puede ver, las causas y posibles tratamientos para perros con debilidad de las patas posteriores son numerosas. Siempre se debe consultar al veterinario ante la aparición de los primeros síntomas. El diagnóstico precoz y el conocimiento de todas las alternativas terapéuticas pueden suponer una gran mejora para el pronóstico del animal.

    Equipo Veterinario de Ortocanis

    Debilidad episódica de origen neuromuscular en perros

    Alessandro Monaldi
    Ana María Martínez Munera
    Veterinarios PetsWorld Torrevieja-San Miguel de Salinas
    Tel.: 965 720 830

    Imágenes cedidas por los autores
    Un motivo frecuente de consulta es la “pérdida de fuerza” y consecuente caída al suelo de un animal. Este tipo de pacientes presentan un estado más o menos consciente, en función de la etiología, de la gravedad del cuadro y del estado emocional del propietario, que a veces interfiere en la identificación del problema, enfatizando mucho lo ocurrido. El objetivo del clínico en estos casos es establecer un protocolo diagnóstico eficaz para descubrir el aparato involucrado y llegar así a un diagnóstico etiológico.

    Causas de polirradiculoneuritis infecciosa

    Toxoplasmosis
    El huésped definitivo es el gato, pero también hombre y perro padecen su sintomatología. En el gato está frecuentemente asociada a la inmunodeficiencia y muestra sintomatología ocular, respiratoria, gastrointestinal, hiperestesia y debilidad muscular; en el perro, está asociada al moquillo y presenta sintomatología gastrointestinal, respiratoria o neurológica (con andar rígido, mialgia, atrofia muscular, debilidad y miositis como expresión de una radiculopatía hasta presentar encefalitis).

    Neosporosis
    Enfermedad similar a la toxoplasmosis caracterizada por ataxia, paresia que evoluciona hacia una hiperextensión rígida, tetraparesia, rigidez del cuello, temblores de cabeza y muerte súbita.

    Hepatozoonosis
    Protozoo que se transmite por ingestión de la garrapata. La sintomatología más frecuente es: fiebre, atrofia muscular, mialgia, debilidad, proliferación perióstica y neutrofilia.

    Debilidad
    La debilidad episódica es un signo muy inespecífico, que conlleva una incapacidad de mantener la normal actividad motora y a veces mental durante un tiempo indeterminado (segundos o minutos). Supone una pérdida de fuerza, en algún miembro o en toda la musculatura, que impide la finalización de una maniobra. Las descripciones de estos eventos abarcan: pérdida de conocimiento, convulsiones, mareos, desplome, pérdida de fuerza en los cuartos traseros e incapacidad de levantarse acompañada por mirada de auxilio. El recorrido semiológico para poder llegar al causante etiológico debe ser meticuloso, pasando por un largo listado de diagnósticos diferenciales.
    Anamnesis
    El primer punto radica en el hecho de calificar el evento como debilidad episódica. Como regla general, la reseña del animal es un prerrequisito.
    Otras patologías
    La anamnesis juega un papel fundamental para diferenciar un síncope, un colapso o una convulsión.
    • Síncope: es la pérdida transitoria del conocimiento. La mayoría de las veces es debida a hipoxia cerebral secundaria a una disminución del flujo sanguíneo cerebral. Es necesario diferenciar el síncope de otras situaciones en las que puede haber debilidad, desvanecimiento o mareo, pero que no cursan con pérdida de la consciencia; también se debe diferenciar de aquellas, como la epilepsia, en las que los pacientes sí suelen perder el conocimiento.
    • El colapso (del Lat. collapsus, part. pas. de collābi, caer, arruinarse) es un estado de postración extrema y baja tensión sanguínea, con insuficiencia circulatoria.
    • Las convulsiones van acompañadas por movimientos involuntarios tónico-clónicos; pueden ser generalizadas o localizadas (parciales), y estas últimas son las que nos confunden con una simple debilidad.
    Qué preguntar
    No hay que omitir ninguna pregunta en la anamnesis, que debería dedicar tiempo a la descripción del evento, con particular atención al estado de consciencia del animal:
    • Cuando demostró la sintomatología, ¿respondía a la llamada del dueño o percibía algún estímulo?
    • ¿Cuánto tiempo duró el evento? (el propietario tiende a alargar la duración).
    • ¿Presentó movimientos tónico-clónicos de los miembros o de alguna parte del cuerpo?
    • ¿Fue acompañado por micción o defecación, o se presentó después de un esfuerzo excesivo?
    • Otros indicios fundamentales salen a la luz en la anamnesis remota, mediante la que investigaremos sobre la presencia de cualquier signo patológico (cojeras, diarrea, vómitos, apatía, anorexia, poliuria-polidipsia, pérdida de peso) o de posible contacto con algún tóxico.

    Figura 1. Cocker, hembra de 13 años, con historial de tumores mamarios. Radiografia latero-lateral. Patrón alveolar compatible con metástasis. Figura 2. Caniche, hembra de 8 años. Marcha rígida, dificultades en el movimiento, falsa cifosis. Radiografía latero-lateral. Discoespondilitis.
    Figura 3. Caniche, hembra de 8 años, lesión macroscópica real de una discoespondilitis. Figura 4. Perro macho de 4 meses en estación de base ancha y ventroflexión del cuello. Neosporosis.

    Examen físico
    Las condiciones en el momento de la llegada a la clínica pueden ser muy variables: animales incapaces de levantarse, aparentemente atáxicos o incluso totalmente normales.
    El protocolo diagnóstico pasa por un meticuloso examen físico, donde no se debe omitir ningún punto semiológico:
    1. Desarrollo esquelético y constitución.
    2. Estado de nutrición y tonicidad muscular.
    3. Estado mental (postración, estupor, coma, etc.).
    4. Signos y actitudes particulares: tendencia al decúbito, etc.
    5. Piel y tejido conectivo subcutáneo.
    6. Mucosas explorables.
    7. Ganglios.
    8. Temperatura.
    9. Pulso: frecuencia, dureza, amplitud.
    10. Respiración: frecuencia, tipo abdominal o costal.
    11. Auscultación torácica.
    12. Funciones orgánicas: defecación, micción, ingesta de agua, etc.
    Éste es el ejercicio mental que hay que efectuar en cualquier consulta y que permite evaluar clínicamente y, sobre todo, objetivamente un animal.
    Pruebas
    El paso sucesivo sería efectuar los exámenes específicos de aparato. En este caso no podemos evitar hacer un examen cardiocirculatorio, neurológico, ortopédico, gastroentérico, análisis hematobioquímico, electrocardiograma y una radiografía de tórax (figura 1).
    El punto de comienzo es confirmar la hipótesis de síndrome de debilidad episódica. El objetivo del clínico es establecer su etiología que, de manera general, puede ser:
    • Ortopédica: displasia de cadera, cauda equina, discopondilitis o cualquier síndrome del dolor lumbosacro.
    • Neurológica: compresión medular, miopatías, polirradiculoneuritis, miastenia gravis, síndrome de Woobler, discoespondilits o síndrome de motonoeurona inferior.
    • Cardio-respiratorio-vascular: anemias, arritmias, fallo cardiaco con patología cardiaca subyacente o ruptura de hemangiosarcoma que lleva a síncope y colapso.
    • Endocrino-metabólico: hipoglucemia, hipocalcemia, hipopotasemia, hipotiroidismo, Addison, hipoparatiroidismo.

    Dificultades diagnósticas
    El desafío está en establecer el aparato involucrado para poder explicar el mecanismo patogénico que está causando la sintomatología de debilidad. La pregunta que tenemos que afrontar es si estamos frente a un paciente con un problema ortopédico, neurológico, gastroentérico, metabólico o cardiovascular.
    Un ejemplo que explica la dificultad de llegar al diagnóstico es el simple hecho de que un animal con dolor agudo abdominal demuestra falsa cifosis, dificultades de movimiento y marcha agachada. Estos signos pueden dar pie a sospechar de un dolor espinal, que se puede manifestar como dolor abdominal reflejo y dificultades de movimiento lo que, al mismo tiempo, puede aparecer en un animal con una displasia de cadera severa (figuras 2 y 3).
    Otro ejemplo que resalta la dificultad de localizar el problema es la diferenciación de un síndrome de cauda equina de un síndrome de dolor lumbosacro; en el primer caso el problema sería neurológico, debido a la compresión de la cauda equina (por hernia discal, tromboembolismo fibrocartilaginoso, espondilitis, neoplasias), mientras en el segundo caso hay un problema ortopédico como es la displasia de cadera. Pero en ambos hay debilidad, dificultades en el movimiento y dolor, así que el síndrome de cauda equina a menudo confundido con otras condiciones ortopédicas, sobre todo cuando no está acompañado por déficits neurológicos como incontinencia o parálisis de la cola (figura 4).
    Desórdenes neuromusculares
    En los casos afrontados por nosotros destaca la debilidad episódica con causantes neurológicos. En particular nos centramos en los desórdenes neuromusculares, es decir, de la motoneurona inferior, que puede estar dañada en diversos sitios.
    Cuerpo celular
    Patología de la médula en la intumescencia. Suelen ser problemas compresivos: hernias, tumores neuronales o de la glía.
    Su salida de la médula
    Se trata de las radiculopatías. Una patología importante es la polirradiculoneuritis, que puede ser infecciosa o no. En el primer caso una causa que hay que considerar es protozoaria: Toxoplasma, Neospora y Hepatozoon están implicados en alteraciones neurológicas y miopáticas pero sin provocar exclusiva y obligatoriamente un síndrome de motoneurona inferior (cuadro 1).
    La forma no infecciosa puede estar causada por hipotiroidismo -la hormona tiroidea es importante en el mantenimiento del revestimiento mielínico de los nervios- y también existe una forma idiopática. El diagnóstico definitivo la mayoría de las veces resulta ser post mórtem por medio de un estudio histopatológico de la porción del nervio en su salida del canal medular.
    Axón
    Son las neuropatías. Podemos destacar causas compresivas, lesiones por decúbitos en animales grandes, inflamaciones post-inyección o tumores.
    Músculo
    Miopatías inflamatorias (miositis), metabólicas o degenerativo-hereditarias. Las más frecuentes son las miositis, que pueden ser infecciosas o no; entre las primeras destaca otra vez la polimiositis por Neospora caninum, que se manifiesta con atrofia muscular, debilidad y dificultad en la marcha. En la mayoría de los casos después de la confirmación serológica de la enfermedad hay buena respuesta a la antibioterapia con clindamicina y sulfamidas.
    Entre las no infecciosas, mencionamos la polimiositis immunomediada y la dermatomiositis del Collie, Pastor de Shetland y Velsh Corgi. Entre las miopatías endocrino-metabólicas, la hipocalcemia (en los raros casos de hipoparatiroidismo) y la hipopotasemia (por ejemplo en el Addison); las hereditarias están representadas por las enfermedades de acúmulo (defecto del metabolismo glicógeno) y las distrofias.
    Placa neuromuscular
    Entre las diversas localizaciones son muy frecuentes los problemas de la placa neuromuscular, desórdenes que a veces son muy difíciles de reconocer y, sobre todo, de demostrar en ausencia de medios diagnósticos como la electromiografía.
    Considerando la patologías de la placa neuromuscular que pueden causar debilidad episódica las podemos diferenciar en desórdenes presinápticos (tabla 1), postsinápticos (tabla 2), o enzimáticos (tabla 3). Podemos sospechar que existen estas patologías neuromusculares después de un atento examen neurológico que demostrará una alteración de los reflejos espinales o alteraciones de la propiocepción.
    En muchos casos hay un típico andar de parálisis progresiva postero-anterior (parálisis por garrapata, poliradiculoneuritis o botulismo).



    Conclusiones
    Considerando la debilidad episódica como un frecuente motivo de consulta, tenemos que saber establecer un riguroso protocolo diagnóstico ya que este síndrome se presenta como expresión inespecífica de patologías que pueden residir en muchos aparatos orgánicos.

    El objetivo inicial del clínico es saberla diferenciar, hasta llegar a un diagnóstico de sede. Sólo así podemos formular y al final confirmar alguna sospecha etiológica, así como establecer un pronóstico y un tratamiento adecuados.Bibliografía:
    1. Simon J. Wheeler: The weak dog: is medical or surgical? Published in IVIS with the permision of NAVC.
    2. Cauzinille Laurent: Neuromuscular disease. IVIS from 12th ESVOT congress, Munich.
    3. Cauzinille Laurent: Nervous diseases that mimic orthopedic condition. IVIS from 12th ESVOT congress, Munich.
    4. Lorenzo Fernández y Bernardini: Neurología del perro y del gato; Intermédica, 2007.
    5. Nelson y Couth: Small animal internal medicine; third edition; Mosby, 2003.
    6. Zuranita, Garibaldi, Pellegrino: El libro de neurología para la práctica clínica; Intermédica, 2003.

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    Displasia de cadera en perros: síntomas

    La displasia de cadera es una de las enfermedades óseas y articulares que más afecta a los perros. Sus síntomas pueden pasar desapercibidos cuando el perro es todavía joven.

    ¿Qué es la displasia de cadera?

    La displasia de cadera en perros es una enfermedad relacionada con el “mal encaje” de los huesos de la cadera. En la cadera del perro, como ocurre también en la de cualquier persona, el fémur debe encajar correctamente en una cavidad llamada acetábulo situada en la cadera. De alguna manera, podría decirse que los huesos del perro forman una especie de puzzle en el que fémur y cadera encajan y permiten la movilidad de la pata del perro. Sin embargo, en algunos perros, ese encaje de piezas no se produce de la manera adecuada y la cabeza del fémur queda desplazada. Este hecho conduce a la deformación y pérdida de profundidad del acetábulo y a la remodelación de la cabeza del fémur. Se trata de un proceso degenerativo de la articulación que, al no encajar de la manera correcta, se desgasta y provoca dolor, cojera, etc. La displasia de cadera en perros se caracteriza por una inestabilidad de la articulación durante la etapa de cachorro que provoca un rozamiento continuo. Ese rozamiento acaba lesionando el cartílago y, a la larga, deriva en artrosis.

    ¿Una enfermedad de transmisión genética?

    La displasia es una malformación genética, es decir que puede transmitirse de padres a hijos. Sin embargo, para su evolución es importante, también, el ambiente en el que se cría el cachorro, la superficie sobre la que camina, su nutrición, etc.

    Cómo detectar la displasia de cadera en perros

    Los signos de la displasia son variables, según la gravedad de cada caso y las características propias de cada perro en particular.

    Síntomas en cachorros

    Durante las primeras semanas de vida del cachorro, es muy difícil detectar una displasia. A medida que el cachorro empieza a crecer, si padece displasia es posible que presente alguno o varios de los siguientes síntomas:

    • Permanece sentado más rato que el resto de cachorros
    • Es menos activo
    • Se queja si juega de forma brusca
    • Al caminar puede mostrar debilidad en las patas traseras
    • Camina con las patas de atrás muy juntas, llegando incluso a cruzarse
    • Rechaza subir escaleras

    Sin embargo, estos síntomas difícilmente se observarán en un cachorro si no es porque se trata de una displasia de cadera grave. De otro modo, los síntomas empiezan a evidenciarse mucho más tarde debido a la progresiva degeneración de la articulación.

    Síntomas en perros adultos

    Podrás detectar la displasia de cadera en perros si observas alguna o varias de estas señales:

    • Signos de dolor por la atrofia muscular
    • Cojera: el caminar del perro se altera para reducir los movimientos de la articulación y evitar el sufrimiento
    • Alteración de movimientos al correr: El perro balancea la cadera de forma exagerada al correr o incluso corre moviendo las dos patas traseras al mismo tiempo (similar a los saltos de un conejo)
    • Dolor cuando la articulación está en frío: cuando el perro se levanta o se mueve después de un rato de reposo, lo hace con dificultad
    • Mejora tras un poco de calentamiento: el perro siente menos dolor si la musculatura está activa.
    • Al estar de pie, parado, el perro mantiene las dos patas de atrás muy juntas.

    En perros adultos, la sintomatología va ligada a la gravedad del daño articular (artrosis).

    ¿Cómo se trata la displasia?

    Lo principal a la hora de tratar una displasia de cadera en perros es que un veterinario valore, mediante una radiografía, el nivel de gravedad de la misma. Frente a esta enfermedad existen dos tipos de tratamiento:

    Tratamiento quirúrgico

    La mayoría de veterinarios recomienda evitar una intervención quirúrgica siempre que sea posible. El veterinario (cirujano traumatólogo) siempre tiene la última palabra sobre si debe intervenirse o no. En líneas generales, si la displasia de cadera se diagnostica a una edad temprana y la artrosis todavía no está presente, es posible realizar una intervención quirúrgica para intentar corregir la posición de la articulación y mejorar su movilidad. Para aquellos perros en los que el daño articular ya ha avanzado demasiado, se aconseja la colocación de una prótesis.

    Tratamiento conservador

    Se trata de mantener al perro con el mínimo nivel de dolor posible, pero sin intervenir quirúrgicamente la articulación. Este tratamiento se basa en la administración de antiinflamatorios y condroprotectores, además de técnicas de rehabilitación y fisioterapia canina o acupuntura. Estas nuevas técnicas han demostrado ya su eficacia en el tratamiento de la displasia de cadera en perros ya que ralentizan el proceso degenerativo, controlan el dolor y aumentan el tono muscular del perro. Otros tratamientos alternativos como los implantes de oro, que cumplirían una función analgésica, no han podido demostrar científicamente su eficacia todavía aunque algunos veterinarios los han aplicado con éxito en pacientes con displasia de cadera.

    Razas de perros más predispuestas a padecer displasia de cadera

    Todas las razas pueden padecer displasia, pero están especialmente predispuestas las razas grandes o de tipo molosoide. También algunas pequeñas como los carlinos. Éstas son algunas de las razas de perros más propensas a sufrir displasia de cadera:

    • Pastor alemán
    • Retrievers (labradores y goldens)
    • Rottweiler
    • Perros de tipo molosoide: mastines, San Bernardos, Presa Canario, etc.
    • Dogos
    • Carlinos
    • Bulldogs

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