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Porque no puedo adelgazar

Si has probado más de una dieta, pasas horas y horas entrenando en el gimnasio y ves que sigues en la casilla de salida, es posible que haya algún dato dentro de la fórmula que no sea correcto. Los expertos en fitness de los gimnasios Virgin Active nos recuerdan tres claves imprescindibles que debemos cumplir a rajatabla si lo que queremos es deshacernos de los kilos de más.

«Hay diferentes aspectos a tener en cuenta, pero, sobre todo, lo importante es aprender a reflexionar sobre qué estamos haciendo mal para ser capaces de dar un último empujón a nuestro cambio de hábitos. Por supuesto, es importante dejar claro que estos son conceptos básicos que no son válidos para personas que sufran algún tipo de patología relacionada con el sistema endocrino o cualquier otra dolencia», apunta el experto en fitness Alex Guardiola. Si no es tu caso, en tu mano está poner remedio a esos malos hábitos que no te dejan perder peso.

¡Muévete todos los días!

El ritmo de vida que llevemos es una de las bases para nuestra mejora. Si tu día a día es muy sedentario, con cualquier pequeño cambio que generes en tu rutina va a hacer que notes la diferencia. Un ejemplo claro es simplemente bajarte del metro una parada antes y ver cada subida en ascensor como una oportunidad para activar tu cuerpo.

– Lee: ¡Apúntate a nuestro reto: ‘no al sedentarismo’!

Si llevas tiempo entrenando y ves que te has estancado, muy posiblemente haya llegado el momento de cambiar tu plan de entrenamiento, introduce nuevos desafíos y sistemas de entrenamiento que generen un estímulo realmente efectivo. Para poder llevar este cambio a cabo existen multitud de opciones por las que decantarse, pudiendo aplicar entrenamientos metabólicos, introducir series de fuerza en el plan de entrenamiento o aumentando la cantidad de tiempo que dedicamos al entrenamiento cardiovascular.

– Lee: ¡Quema calorías con estos ejercicios en plancha!

¿Sabías que dormir poco engorda?

Puede que te sorprenda pero el descanso tiene la misma importancia que los demás elementos de los que estamos hablando. Si descansas de manera efectiva entre unas 7 y 8 horas diarias, harás que tu cuerpo funcione de manera más eficiente. Por el contrario, si no descansas lo que tu cuerpo te demanda, se desencadenarán una serie de procesos que pueden frenar la pérdida de peso. Para hacernos una idea de la importancia que el sueño tiene en nuestro peso, un estudio del Centro de Investigación Biomédica sobre la obesidad y la nutrición considera que por cada hora adicional de sueño reduciríamos hasta un 36% el riesgo de sobrepeso.

¡Cambia tu dieta!

Generar unos hábitos nutricionales saludables es fundamental para ver una reacción en tu cuerpo. Mantener un número de comidas regular y una ingesta de hidratos de carbono, proteínas y grasas equilibrada, harán que bajar de peso sea cuestión tiempo y constancia. Además, es muy importante no dejarse llevar por dietas de moda que ponen en riesgo la salud y nos exponen al efecto rebote. Recuerda que comer 5 veces al día es clave para que el cuerpo siempre esté alimentado y no necesite generar reservas. Si comemos cada 3 ó 4 horas haremos que nuestro metabolismo funcione correctamente.

En función de nuestra edad, estatura, la frecuencia e intensidad con la que realizamos deporte, etcétera, deberemos establecer un plan nutricional personalizado. Conocer tu peso ideal y las calorías diarias recomendadas es un primer paso para comenzar.

– Lee: Adapta tu dieta a tu metabolismo

– Lee: 8 formas de acelerar tu metabolismo para quemar más

Descubre las claves para conseguir adelgazarte y dejar de decir eso de «no consigo perder peso»

¿Te suena? Tú también eres de los que no consigue perder peso? Es algo muy común, que le ocurre a más personas de las que puedas imaginar y por ello hoy quiero contarte qué hacer para acabar de perder esos quilos que no consigues quitarte de encima.

Independientemente de si te sobran o no esos quilos, debes tener en cuenta varios aspectos a la hora de perder peso que son, probablemente, los que te estén dificultando la faena.

Los 5 errores más comunes

  1. Restricciones demasiado severas: Si has decidido reducir al máximo las calorías de tu dieta para conseguir perder peso, te has equivocado. Cuando reducimos las calorías por debajo de nuestras necesidades basales, el cuerpo entra en un estado de «ahorrador» que lo que consigues es todo lo contrario, aumentar esas reservas y en consecuencia la grasa y por lo tanto, el peso. Desde las épocas del paleolítico, nuestro organismo tiene un sistema ahorrador, para que, dada la escasez de entonces de alimentos, nunca faltara un sustrato del que alimentarse. Es ese cerebro primitivo el que, cuando ve que no le das suficiente energía activa ese mecanismo ahorrador, no fuera a ser que hubiéramos vuelto a una escasez alimentaria. Además estas restricciones tan acusadas de calorías, aumentan el hambre emocional, lo cual puede llevarte a realizar atracones y con ello el exceso de peso.
  2. Eliminación de ciertos alimentos: Si has eliminado de tu dieta un alimento o un grupo de alimentos o quizá todo un macronutriente, siento decirte que vuelves a equivocarte. Por lo general los alimentos prohibidos y eliminados con mayor frecuencia suelen ser los carbohidratos: la pasta, el arroz, el pan… pero hay dietas de todo tipo en que llegan a eliminar hasta la fruta! Eso es un error tan grave que no solo va a hacer que no pierdas peso sino que vas a recuperar hasta el doble de lo prohibido.
  3. Pasar hambre: Mucha gente asocia el pasar hambre con adelgazar. Debe estar escrito en el más secreto de los manuales de nutrición que si pasas hambre adelgazas. El simple hecho de pasar hambre ya es indicativo de que algo va mal. Nunca debes pasar hambre, estés o no bajo tratamiento dietético. Si tienes hambre, come. Sin miedo. Sin temor. Simplemente come, eso si, alimentos saludables. Verás que maravilla sentirte saciado, no impulsar la aparición de la ansiedad y evitar un atracón.
  4. Compensar las comidas: Tampoco sirve de nada eso de compensar las comidas. Hay varios métodos de compensación y ninguno de ellos es válido. Está la opción píldora mágica con la que parece que comerse un cochinillo entero o 4 paquetes de galletas de chocolate industrializadas es insignificante (porque la pastillita hará que no absorba las grasas) o la opción de me convierto en ultratrainer y quemo 5000kcal en 1 hora. Ninguna de ellas vale y ninguna de ellas es saludable.
  5. Basar la alimentación en «productos de dieta». Es un error bastante común también, empezar a comprar todo producto light, bio, eco, con la imagen de cuerpos esbeltos o barrigas planas. Todo ello no dejan de ser productos ultraprocesados igualmente insanos. Por si queréis algunos ejemplos podéis escuchar los podcasts 64. Alimentos que parecen saludables y 70. Alimentos que parecen saludables II.

La clave del éxito

Si te has visto identificado con alguno de los errores explicados anteriormente, ya sabes qué tienes que hacer para conseguir perder peso. Sin embargo es posible que no cometas ninguno de esos fallos y en cambio sigas estancada sin perder peso. Para ello te voy a dar unos consejitos y trucos, a ver si acabas de conseguirlo.

  1. Basa tu alimentación en alimentos. Come únicamente producto natural: frutas, verduras hortalizas, legumbres, frutos secos, semillas, proteínas de calidad… elimina todo producto ultraprocesado de tu dieta, pero directamente no lo compres, no lo tengas a mano ni a tu disposición. Lleva siempre contigo snacks saludables como frutos secos y ten a punto una pieza de fruta. Cuando salgas a cenar o comer fuera, elige aquellos platos más saludable y bebe siempre agua.
  2. Haz ejercicio a diario o como mínimo mantente activo. Sube escaleras, ve a los sitios caminando, sal a correr, pasea a tu mascota, haz senderismo, apúntate a un gimnasio, nada en la piscina o el mar, sal a bailar, patina… hay mil y una manera de practicar actividad física de forma dinámica, divertida y entretenida.
  3. Organiza y planifica tus comidas. Una buena planificación y organización hará que lleves una alimentación saludable. Tener siempre a punto la comida y cena, evitará que picotees o recurras a comida precocinada o fast food a domicilio.
  4. Evita pasar hambre, come más frecuentemente. No tengas miedo a comer. Pasar hambre no hará que adelgaces. Si tienes hambre, come. Introduce ingestas, come 7 veces al día si es necesario pero no pases hambre porque eso puede llevarte a ansiedad y la ansiedad a cometer atracones.
  5. Practica mindful eating. Si lo has probado todo y nada funciona, prueba con el mindful eating. Es una técnica procedente del mindfulness que te ayudará a conectar con la comida a ser consciente y a controlar lo que comes. Una de las definiciones que más me gustan de esta técnica es esta: «Comer atentos es una experiencia que implica todas las partes de nuestro ser, cuerpo, corazón y mente, a la hora de elegir, preparar y consumir alimentos. comer atentos incluye todos los sentidos. nos sumerge en los colores, texturas, aromas, sabores e incluso en los sonidos de comer y beber. nos permite sentirnos curiosos e incluso juguetones a la hora de investigar nuestras respuestas a los alimentos y nuestras señales internas respecto al hambre y la satisfacción”.

Si aún así no lo consigues ya sabes que yo dispongo de consulta online especializada en tratamientos para la pérdida de peso.

¿Por qué no pierdo peso? 6 posibles razones

Vigilas la dieta, haces ejercicio regularmente y das 10.000 pasos al día. Y aun así no consigues perder peso. Hay montones de factores que pueden causar esto y la mayoría ni te los imaginas. Aquí tienes 6 razones sorprendentes que podrían estar obstaculizando tu pérdida de peso.

1. Beber demasiado

Y no estamos hablando de agua. Zumos de frutas, refrescos y batidos: estas bebidas contienen altas cantidades de fructosa y no deberías optar por ellas para saciar tu sed. Tampoco deberías subestimar el número de calorías que contiene el alcohol. ¡1 g de alcohol contiene casi tantas calorías como 1 g de grasa (9 calorías por cada gramo)! El consumo de grasas de alta calidad es esencial para el cuerpo y te mantienen saciado. El alcohol, al contrario, sólo proporciona calorías vacías.

2. Comer mucho después de entrenar

¿Acabas de terminar tu entrenamiento con el propio peso de 25 minutos y has quemado muchas calorías? ¡Genial! Saca provecho de este ejercicio y no vuelvas a ganarlas. A veces tomamos más calorías de las que necesitamos después de un entrenamiento. No te cebes después de entrenar, come normalmente.

3. Comer viendo la tele

Siéntate a la mesa a comer con tu familia en lugar de ver la tele. ¡La gente que se distrae mientras come tiende a comer más! No perciben la sensación de saciedad y consumen más calorías de las que necesitan. Asegúrate de que eres consciente de lo que comes, sin distracciones, y concéntrate en masticar bien la comida.

4. Dormir poco

¿Sabías que dormir poco ayuda a ganar peso? Si duermes menos de 7 horas cada noche puedes estar incrementando la producción de la hormona del hambre, la grelina, por lo que sentirás antojos de pizza, hamburguesas, patatas fritas… y te sentirás sin energía. ¡Así que dedica su debido tiempo al descanso!

5. El estrés

El estrés afecta a las hormonas y al peso. Si no aprendes a relajarte en el trabajo y en tu vida privada, podrás tener ataques de hambre. Los antojos de azúcar y carbohidratos simples aumentan. Y con ellos, la ingesta de calorías. Entonces, ¿qué puedes hacer para solucionarlo? Busca formas de aliviar el estrés: running, yoga, un baño caliente o una noche de relax con los amigos son actividades que te pueden ayudar a aliviar el estrés.

6. No variar los entrenamientos

La variedad no sólo es importante en la dieta. Si no cambias tu rutina de entrenamiento te estancarás y dejarás de hacer progresos. Cambia y rétate: haz ejercicio en compañía, prueba nuevos deportes e incorpora supersets en los entrenamientos. Así quemarás calorías adicionales y sentirás los músculos al día siguiente.

Prueba la nueva función de la app adidas Training: “Mis entrenamientos”. Puedes seleccionar el grupo muscular que quieres trabajar, la duración del entrenamiento y recibirás un entreno personalizado en cada sesión.

¿Te suena alguna de estas razones? Entonces es hora de cambiar. ¡Que te diviertas y tengas suerte en tu camino fitness!

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¿No puedes bajar de peso? Conoce por qué puede pasar esto

Puede que hayas hecho diferentes dietas o te hayas sometido a fuertes rutinas de ejercicio. Asimismo, quizá has probado suplementos y muchos otros trucos para adelgazar. Sin embargo, a pesar de esto, no consigues los resultados que esperabas. Entonces, te preguntarás el por qué de estas dificultades para bajar de peso. ¿A qué se deben y qué hacer al respecto?

El problema para bajar de peso puede tener sus causas detrás de la genética, de ciertos hábitos poco saludables o quizás por problemas hormonales. Por esta razón, antes de probar cualquier plan de alimentación, remedio, suplemento o otro método para adelgazar, lo mejor es consultar al médico.

Este profesional, al igual que nutricionistas o endocrinólogos, pueden determinar con más precisión las causas del sobrepeso y, a partir de ahí, sugerir un tratamiento oportuno y eficaz. Y es que, aunque lo pasamos por alto, hay causas del aumento de peso, más allá de la dieta, que se nos salen de las manos. ¡Descúbrelas!

Analizando las causas de por qué no puedes bajar de peso

Como lo detalla una publicación en National Center for Biotechnology Information, hay muchos factores que inciden en el peso corporal. De estos, algunos como la composición genética, la edad y el género no son modificables, mientras que la actividad física, la dieta y algunos factores ambientales sí lo son.

Entonces, como mencionamos anteriormente, hay causas que pueden explicar el por qué muchas veces no logramos bajar de peso a pesar de comer bien o hacer ejercicio regular. ¿Cuáles son las más frecuentes? A continuación las detallamos.

Problemas de tiroides

Hay que tener en cuenta la tan conocida y a la vez problemática glándula tiroides. Muchas personas se dan cuenta que tienen un problema en esta glándula porque no pueden bajar de peso. También puede ocurrirles que bajen demasiado de peso sin hacer nada.

Y es que, como lo detalla una publicación en European Thyroid Journal, las hormonas que segrega esta glándula son determinantes en el control del peso corporal. Así, si tu tiroides se encuentra desequilibrada, puede que experimentes otros síntomascomo:

  • Intolerancia al frío
  • Fatiga
  • Estreñimiento
  • Cabello fino
  • Mala memoria

Si sospechas que esa puede ser la causa de tu problema para adelgazar, o existen antecedentes en tu familia,es recomendable realizar una revisión rutinaria (análisis de sangre) para evaluar esta condición.

Problemas de síndrome metabólico

Por otra parte, existe lo que se denomina el síndrome metabólico. Es algo muy frecuente en nuestra población y, de acuerdo con una publicación en The Journals of Gerontology, interfiere en la capacidad del cuerpo para mejorar o manejar los niveles de azúcar en sangre.En consecuencia, se almacena más grasa de la prevista.

Y no solo este es el síntoma a tener en cuenta, también si se tiene más grasa en el abdomen que en otra parte del cuerpo o si los triglicéridos están muy elevados. Presta atención a la presión arterial.

La genética tiene mucho que ver en estos temas, no dejes de consultar con el médico. Y, además, recuerda que una mala alimentación, el sedentarismo, el consumo de alcohol o el cigarrillo pueden agravar la situación.

¿No logras bajar de peso? Pueden ser los niveles de estrógenos

Las hormonas sexuales tienen mucho que ver con la forma en que el organismo distribuye la grasa corporal. En el caso de las mujeres, las alteraciones en los niveles de estrógenos pueden ser la razón de por qué no consiguen adelgazar.

De acuerdo con información de una investigación publicada en BioMed Research International, los bajos niveles de estrógenos que experimentan las mujeres durante la menopausia podrían tener relación con su tendencia al sobrepeso y la obesidad. De hecho, se está investigando la relación entre esta baja de hormonas y el riesgo a sufrir otras enfermedades.

Ahora bien, en este caso, la mujer podría acceder a terapias de remplazo hormonal. Sin embargo,también se puede contrarrestar manteniendo un estilo de vida saludable, especialmente en lo asociado a la alimentación. Lo idóneo, es obtener un plan para un peso saludable desarrollado por un profesional.

En definitiva

La pérdida de peso depende de muchos factores que no siempre están en nuestras manos. Por eso, aunque actualmente nos proponen muchos tipos de dietas y planes para adelgazar, lo mejor es consultar por individual con el médico para determinar las mejores opciones en nuestro caso.

El profesional, sea médico, nutricionista o endocrinólogo nos puede asesorar sobre las causas de nuestro sobrepeso y sus respectivos tratamientos. Además, en cuanto a la dieta, nos ayuda a diseñarla según nuestras necesidades de acuerdo a la edad y estado de salud. Anímate a pasar a la acción y toma medidas, siempre bajo asesoramiento de un buen profesional.

¿Por qué no consigo adelgazar? Las 5 claves definitivas para bajar de peso

Te has puesto a dieta cientos de veces y siempre vuelves a recuperar esos kilos, o bien no logras adelgazar todo lo que te habías propuesto. Esto provoca frustración y que entres en una espiral de diferentes dietas fallidas encadenadas que no son nada sanas para el organismo. Pueden ser varias las razones por las que no estás perdiendo peso y te vamos a contar cuáles son los errores más comunes.

El efecto rebote, el estancamiento, la impaciencia o la falta de constancia a causa del hastío que terminan provocando las llamadas dietas ‘milagro’, son factores que te están impidiendo adelgazar o mantener fácilmente un peso saludable. Revisa bien estos cinco puntos, porque probablemente no los hayas tenido en cuenta y te estén impidiendo controlar tu peso.

Tener demasiado en cuenta la báscula

Esto parece paradójico pero piensa que la báscula va a sumar grasa, músculo y agua, el número que vas a marcar es la suma de esos tres elementos. Si tú desarrollas músculo, quemas grasa y pierdes agua puede ser, o bien que la báscula muestre un número que te agrade por ser menor de los kilos que pesabas o bien que muestre un número mayor pero sin embargo realmente estés más delgada que al comienzo de tu dieta y tu entrenamiento porque has desarrollado músculo tonificando y remodelado el cuerpo. Por lo que la báscula no es tan fiable en el caso de hacer ejercicio físico unido a la dieta y, probablemente, si no haces ejercicio te muestre solamente pérdida de agua que, aunque parezca que has adelgazado, es un peso que se recupera fácilmente.

Tips para conseguir adelgazar

Apostar por dietas ‘milagro’

Las dietas ‘milagro’ y las estrictas hipocalóricas prolongadas tienen siempre efecto rebote. Es cierto que se bajan kilos rápidamente y que en un principio parece que efectivamente funcionan porque has adelgazado, pero nada más volver a tu dieta habitual, esos kilos vuelven incluso más rápido de lo que se fueron y lo más probable es que vengan acompañados de nuevos kilos amigos.

Este tipo de dietas no son nada recomendables, suelen ser causantes de ansiedad, irritabilidad, dolores de cabeza… y seguramente acabes atacando la nevera a lo loco por culpa de la restricción alimentaria tan radical que le has impuesto a tu cuerpo.

Una dieta libre de azúcares, productos procesados y bollería industrial, en la que verduras, proteínas de calidad y frutas fueran protagonistas, te ayudarían a controlar el peso sin pasar hambre y sin apenas esfuerzo.

Aunque al principio no notes esa bajada espectacular de peso que se consigue con una restricción calórica ‘loca’, ten por seguro que vas a notar los resultados a largo plazo y sobre todo, podrás mantenerlos porque habrás conseguido integrar una dieta saludable en tu estilo de vida.

Tomar únicamente productos ‘light’

Este es uno de los mayores errores que se cometen al ponerse a dieta para adelgazar. Los productos denominados ‘light’ son generalmente alimentos a los que se les ha quitado grasa para poder aplicarles la denominación de ‘light’, en concreto deben contener un 30% menos para poder ponerles esa etiqueta. Sin embargo, en muchas ocasiones, esos productos con menos grasa siguen incluyendo azúcares, féculas, harinas… que elevan el nivel de glucosa en sangre provocando un pico de insulina que termina acumulándose en el organismo en forma de grasa. Lee siempre muy bien las etiquetas para saber lo que estás ingiriendo, ‘light’ no es siempre sinónimo de más sano.

Tips para conseguir adelgazar

No hacer ejercicio físico

Practicar deporte es fundamental si estás haciendo una dieta de adelgazamiento, ya que si pierdes peso necesitarás tonificar el cuerpo para evitar la flacidez que conlleva indefectiblemente.

Hacer ejercicio, además de ayudarte a quemar calorías, libera endorfinas, elevando el estado de ánimo, mejorando el humor y aportándote bienestar tanto al cuerpo como a la mente. No hace falta que te mates en el gym pero practicar ejercicio moderado te ayudará a estar en forma.

Ejercicios como nadar, yoga, pilates, bici o incluso andar a paso ligero son una fantástica opción, y si lo que quieres es desarrollar más músculo entrena a conciencia con un entrenador personal haciendo series de ejercicios personalizadas para trabajar grupos de músculos o apúntate a disciplinas deportivas como boxeo o CrossFit.

No saltarse la dieta

Te sonará de haberlo leído más de una vez y los gurús del fitness lo practican religiosamente. El cheat meal o comida trampa supone saltarse la dieta una vez a la semana (o dos) para que el metabolismo permanezca alerta y aprenda a tolerar una mayor carga calórica cada pocos días. Además, es una motivación extra a la hora de hacer una dieta pautada ya que sabes que te podrás dar un capricho en poquísimo tiempo. Una alegría que no te esperabas , ¿verdad?

Si el beneficio psicológico ya es grande al ser un aliciente para no abandonar la dieta, a nivel metabólico le estarías dando un aporte calórico mayor por lo que favorece la termogénesis, es decir, contribuiría a quemar grasa aunque pueda parecer paradójico.

Esta comida trampa estimularía los niveles de leptina, hormona responsable de que se incremente el gasto calórico y la sensación de saciedad, reduciendo así la sensación de hambre que te puede hacer picar entre horas snacks poco recomendables. El cheat meal, en definitiva, evitaría que te estancaras en la dieta, así que apúntate ese día de peli, pizza y helado en tu agenda de dieta porque ¡está permitido!

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Hay muchas personas que cuidan su alimentación y se privan de no comer cosas que no deben con la finalidad de perder algo de peso, pero todos sus esfuerzos son en vano, porque no consiguen perder ni un solo gramo. Es entonces cuando la desmotivación, la frustración, la vulnerabilidad ante las dietas milagro e incluso la posibilidad de desarrollar algún tipo de desorden psicológico como depresión, ansiedad o trastornos en la conducta alimentaria. Pero, ¿qué es lo que está pasando?

Ocho factores que pueden impedirnos perder peso.

Cuando se sigue una dieta saludable y se mantienen todas las tentaciones a raya y aun así no se consigue bajar de peso, existen varios motivos que pueden explicar por qué no estamos perdiendo peso como cabría esperar. Pueden darse de manera aislada o en conjunto.

Metabolismo lento. Existen multitud de procesos metabólicos que se suceden en nuestro cuerpo tras la ingesta por lo que no se puede hablar de un único metabolismo. Para cada grupo alimentario se ponen en funcionamiento distintos mecanismos, con lo que podríamos hablar del metabolismo de las proteínas, de los hidratos de carbono o de las grasas. En el aprovechamiento de los nutrientes, interfieren diversas enzimas, y la escasez o abundancia de las mismas puede determinar una insuficiente gestión de un tipo de nutriente que haga que nuestro cuerpo almacene en forma de grasa en vez de utilizarlo para conseguir energía. La glándula principal que regula el metabolismo es la glándula tiroides. Un funcionamiento anormal de dicha glándula suele ser una de las causas más comunes de sobrepeso. Pide a tu médico que te haga un análisis de sangre para ver tus niveles de hormonas tiroideas si aun haciendo dieta no consigues perder peso.

Horarios irregulares en las comidas. La falta de regularidad en los horarios alimenticios, favorece la obesidad. Nuestro cuerpo trabaja de forma más eficiente si se acostumbra a trabajar con unos horarios fijos. Si acostumbramos al cuerpo a comer a la misma hora, se anticipará a la ingesta fabricando las enzimas que le harán falta para digerir el alimento de forma eficiente con anticipación y por lo tanto hacer que el cuerpo aproveche al máximo los nutrientes, en vez de almacenarlos en forma de grasa.

Edad y sexo. Las consecuencias que trae la obesidad parecen tener distintas vertientes dependiendo de la edad y el sexo de quien la padece. Por ejemplo, las mujeres con obesidad abdominal tienen más riesgo de padecer problemas cardíacos y cáncer. La prevalencia de esta enfermedad en la población de 65 años es de 17% de los varones y el 27% de las mujeres. Sin embargo entre los 25 y 65 años es de 17% en las mujeres y un 13% en los varones. Entre los niños, el 22,45% padece sobrepeso. Esto indica que hay que adecuar la alimentación a las características individuales de edad y sexo para prevenir la obesidad y ciertas enfermedades.

¿Es mi dieta lo suficientemente saludable? A veces no estamos siguiendo una dieta demasiado saludable. Hay que elegir los alimentos que comemos de forma adecuada, así como las horas a las que los comemos. Detectar cuáles son las debilidades alimentarias que cometemos a diario, es el primer paso para tomar conciencia de que necesitamos un cambio en nuestra alimentación.

Comer en malas compañías. Se ha demostrado que comer en compañía o solo, influye determinantemente en la elección alimentaria. Cuando comemos en compañía solemos comer más cantidad y cuando lo hacemos solos, cosas menos saludables. Es importante hacer una especie de plan familiar, no para que toda la familia se ponga a dieta, pero sí para que mantener una alimentación más saludable sea algo común a todos los miembros de la familia.

Vida sedentaria. Llevar una vida demasiado sedentaria hace que nuestro consumo calórico disminuya considerablemente y por lo tanto, nuestro organismo no necesite procesar parte de los nutrientes que aportamos con la alimentación, y queden almacenados en forma de grasa subcutánea.

Engordar al dejar de hacer deporte. Esto es una cosa muy común. Personas que han hecho deporte en periodos prolongados de tiempo y que al dejarlo, engordan considerablemente. Normalmente suele pasar porque se sigue llevando la misma alimentación que se tenía cuando se realizaba actividad física y que al haberlo dejado y el gasto calórico ser menor, el cuerpo no gasta toda la energía que le suministramos.

Intolerancias alimentarias y peso. No se trata exactamente de que haya intolerancias alimentarias que conduzcan a la obesidad. Pero si es cierto que pueden ser causa de ciertos trastornos como hinchazón abdominal y un volumen corporal que no se corresponde con la naturaleza del paciente. Suprimiendo de la dieta algunos alimentos que inducen a la persona intolerante a liberar histaminas, un alto porcentaje de pacientes reducen peso y volumen a veces de forma muy llamativa. Las personas que presenten dolor por presión, estreñimiento o diarrea, piel seca y signos que hagan sospechar de deshidrataciones de discos intervertebrales, pueden estar afectada de histaminosis alimentaria no alérgica, como consecuencia de estar tomando alimentos que no le sientan bien. Es muy importante hacer un diagnóstico de intolerancias alimentarias en caso de sospecharse que pudiera ser una de las causas de no perder peso. Puede ocurrir que una persona que esté siguiendo una dieta hipocalórica en la que come alimentos sin grasa como pollo, pescado, ternera o lácteos desnatados, haya desarrollado “histaminosis alimentaria” a alguno de los alimentos que esté tomando, y eso explicaría parte de las molestias que sufre y en cierta medida el fracaso de la dieta que está realizando. Una vez identificado el alimento, el nutricionista pauta una dieta de exclusión del alimento problemático y el paciente no sólo dejaría de sufrir esos molestos síntomas, sino que además lograría reducir volumen y bajar de peso.

En El Instituto Médico Europeo de la obesidad, tenemos a disposición de nuestros pacientes el test de intolerancias alimentarias para que conozcan cuáles son los alimentos a los que son intolerantes. ¡Pide información sin compromiso!.

Si quieres información sobre cualquiera de nuestros tratamientos para perder peso, puedes pedir información sin compromiso rellenando este formulario de contacto y aprovecha las excelentes posibilidades de financiación que ofrecemos. También puedes contactar con nosotros en el 91.737.70.70 o en [email protected]

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Los 6 peores errores que te impiden adelgazar: esto es lo que haces mal

Si tu dieta supone un cambio importante en tu forma de comer, así como en el tipo de alimentos que suelen ocupar tu menú semanal, los kilos que quieres perder se terminarán haciendo más fuertes a largo plazo. En cuanto dejes de comer lo que establece el régimen escogido recuperarás en menos que canta un gallo el peso que habías perdido (e incluso más).

“En lugar de pensar en lo que comes, piensa en cuándo, dónde y por qué lo comes”, explica Norton quien recomienda hacer un ejercicio mental para averiguar cuál o cuáles son los hábitos alimenticios que tenemos y que nos impiden adelgazar. Por ejemplo, si en tu casa le das a la fruta y la verdura pero no dejas de engordar, quizás tu perdición esté siendo la máquina expendedora del trabajo o el tapeo que haces por las tardes. A veces un gesto tan simple como reducir de dos a una cucharada de azúcar en tu café diario puede resultar mucho más efectivo que pasarte a la sacarina durante el mes que hagas dieta.

Vives en un permanente vaivén de pesos. Basta ya. (iStock)

No tienes 20 años

A medida que envejecemos perdemos masa muscular. Se llama sarcopenia y se traduce en que con el paso de los años podemos llegar a perder alrededor de un 8% por década. “Esto hace que se reduzca nuestro metabolismo y puede hacer más difícil que consigamos perder peso”, comenta la doctora.

“Las mujeres adultas, en particular, no se dan cuenta de que por mucho que vayan al gimnasio si no comen lo adecuado no perderán kilos ni volumen”, continúa Norton. Pensamos en las proteínas como algo que nos hace engordar, pero en realidad aumentar su consumo y acompañarlo de ejercicio es la única forma de tonificar los músculos y conseguir una figura más esbelta. Pero claro, no es magia: ármate de paciencia y trabaja duro.

No duermes lo suficiente

El sueño puede tener mucha más influencia en lo que pesas de lo que crees. Varias investigaciones han demostrado que dormir mal una noche hace que al día siguiente consumamos muchas más calorías, especialmente alimentos grasos y con altos niveles de azúcar, para conseguir un impulso de energía.

Sentirnos agotados también influye en nuestro estado de ánimo: nos sentimos tristes, cansados y desanimados y esto afecta a nuestra fuerza de voluntad que se toma el día libre para dormitar por las esquinas. Dormir las horas suficientes y sentirnos llenos de energía impulsará la pérdida de peso y ayudará a que seamos capaces de no saltarnos la dieta.

En lugar de pensar en lo que comes, piensa en cuándo, dónde y por qué lo comes

Comida saludable, pero envasada

“Con tanta gente intentando comer más sano, las compañías de alimentos y comercializadores han tomado buena nota y lo han utilizado para hacer sus productos más atractivos etiquetándolos como si fuesen alternativas saludables. Esto está muy bien cuando sí lo son, pero muy a menudo la terminología o las imágenes que ponen para que creamos que son productos súper sanos no son más que un engaño”, advierte Norton.

Las barritas de muesli, algunos zumos de frutas, determinados cereales o ensaladas bañadas en sabrosas salsas, en realidad pueden estar llenos de azúcares y calorías extra. El problema es que, como han demostrado varios estudios de mercado, cuando pensamos que algo es sano tendemos a comer más cantidad, y ante estas engañifas no es una buena idea. Cuando vayas a hacer la compra evita dejarte llevar por las fotos y eslóganes saludables y procura consumir productos frescos que tu mismo cocines y no alimentos envasados y procesados.

Vives estresado

Cuando estamos nerviosos y tensos nuestro cuerpo nos pide consumir más alimentos grasos y azucarados porque éstos activan las zonas de placer de nuestro cerebro y nos hacen sentir mejor. No sólo eso, el cortisol, una de nuestras hormonas del estrés, es uno de los culpables de que acumles grasas porque impulsa el aumento del peso alrededor de nuestra cintura…

“Sé que eliminar el estrés de nuestras vidas por completo es casi un caso imposible, pero llevar a cabo simples hábitos que ayuden a minimizar los niveles de estrés podrían ser la clave para ayudarnos a bajar de peso”, explica la doctora.

No hay que torturarse sino asumir que tienes que cambiar tu estilo de vida para siempre y no solo unos días. (iStock)

Las dietas rápidas no funcionan

“Lo he visto una y otra vez”, relata Norton, “mujeres y hombres que se hacen la cirugía a la desesperada para bajar de peso después de haber hecho durante años una dieta detrás de otra. Cada vez que fallan con otro régimen de choque o solución rápida, terminan sintiéndose deprimidos y decepcionados consigo mismos como si fuese culpa suya y su fuerza de voluntad les defraudase otra vez… Lo digo siempre: las dietas milagrosas simplemente no funcionan”.

La pérdida de peso duradera no suele pasar de la noche a la mañana. Adelgazar unos kilos y no recuperarlos al poco tiempo es algo que implica tiempo, esfuerzo y trabajo duro, pero, especialmente, un cambio en tus hábitos y tu mentalidad. “Recuerda, adelgazar es un maratón, no un sprint”, sentencia.

Es un problema que también puede requerir la realización de pruebas especializadas. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, aproximadamente el 30% de los adultos y casi el 70% de los adultos con sobrepeso tienen síndrome metabólico, una constelación de anomalías fuertemente asociadas con la resistencia a la insulina y el exceso de producción de insulina.

La insulina suprime la liberación de grasa almacenada y promueve la formación de grasa del azúcar. El metabolismo de una persona que tiene resistencia a la insulina o exceso de insulina se desplazará desde la pérdida de grasa hacia el almacenamiento de grasa.

La solución: si eres mujer y tu circunferencia de cintura es más de 88 centímetros o eres un hombre con una cintura de más de 101 centímetros, habla con tu médico para verificar la resistencia a la insulina. Si la tienes, puede haber modificaciones en la dieta y en los medicamentos que podrían ayudarte a perder peso.

Hay otras razones potenciales por las cuales el número en la balanza puede no estar cambiando: corta duración del sueño, comportamiento sedentario excesivo, comer en exceso después de los entrenamientos, comer por estrés y comer una dieta altamente inflamatoria llena de alimentos procesados ​​y frutas y verduras inadecuadas. Pero la lista anterior debería ayudarte a comenzar a pensar en cómo mover la balanza en la dirección correcta.

Si no es una anomalía, ¿dónde diantres está el truco?

Cabe preguntarse si los que engullen sin consecuencias reseñables en la báscula están poniendo en práctica triquiñuelas secretas para acelerar su metabolismo (ya sabe, los clásicos «bebe agua fría», «echa más picante a la comida» o «toma a diario una cucharadita de canela», todos ejemplos reales leídos en medios españoles). Burguera responde: «No existen técnicas o productos aprobados que lo hagan sin poner en peligro la salud con taquicardias y otros efectos adversos». De hecho, lo más frecuente es que este tienda a enlentecerse durante un proceso de adelgazamiento, de ahí lo complicado de mantener una pérdida de peso en el tiempo. «Al reducirse las calorías, el gasto energético basal disminuye al tiempo que aumenta la concentración de hormonas orexígenas implicadas en aumentar la ingesta, y se reducen las de la saciedad», comenta Vilarrasa. Es decir, su cuerpo se confabula para que vuelva a engordar.

Entonces, ¿hay algo que sí funcione y que podamos controlar? «Aumentar la masa muscular», propone Juan del Coso, director del Laboratorio de Fisiología del Ejercicio en la Universidad Camilo José Cela (Madrid). «Se trata de una estrategia que ya recomienda el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) a personas con sobrepeso, pues es una forma de gastar energía durante las 23 horas al día en que no se hace deporte». Y moverse. Ojo: la actividad física (movimiento a secas) representa el 30% del gasto energético en individuos activos. Y aunque el ejercicio planeado es la estrategia más rentable a la hora de perder peso (nada para adelgazar como empapar la camiseta), un estudio de la Clínica Mayo, en Rochester, EE UU, puso de manifiesto que la diferencia de peso entre 20 sujetos que se consideraban patatas de sofá residía en que los más delgados pasaban sentados 2,5 horas menos al día que los ligeramente obesos. Es decir, aunque uno piense que hace el mismo poco ejercicio que un conocido con un par de tallas menos, el tiempo de más que pasamos repantingados frente al ordenador o la tele también cuenta como bollo relleno de crema, confirma Del Coso.

La lotería del ADN

Hay cinco factores que, según el investigador especializado en obesidad Claude Bouchard, predisponen al sobrepeso: 1. Poca masa muscular. 2. Falta de ejercicio. 3. Bajos niveles de testosterona. 4. Tardar más en saciarse debido a las hormonas. 5. Que el cuerpo genere más energía a partir de la glucosa y no de la grasa. De estos, los dos primeros se pueden regular pagando religiosamente la mensualidad del gimnasio -ojo, el primer mes no se nota gran cosa-. (Y es el único modo seguro que avala la ciencia para acelerar el metabolismo, aunque si ya peina canas, no espere milagros, «pues de los 25 a los 75 años, tendemos a perder, gradualmente, 11 kilos de músculo a cambio de 12 de grasa», afirma Ramón de Cangas, doctor en Biología Funcional y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo).

El tercer factor, que afecta negativamente al tejido magro, «debe ser evaluado de forma individual por el médico, que administrará, en caso de que sea necesario, un tratamiento de reemplazo con testosterona», aclara Burguera, quien dicta algunas de las causas que conducen a este déficit: estrés, alcohol, edad avanzada, apnea del sueño o consumo de opiáceos y esteroides. De los otros dos puntos, olvídese: hay poco que pueda hacer. Algunos organismos, simplemente, trabajan mejor el exceso de comida que otros.

Habla De Cangas: «Un estudio clásico de Claude Bouchard es el mejor ejemplo para visualizar que la genética influye en la facilidad o no para perder o ganar peso. En esta investigación se le dio un aporte extra de 1.000 kilocalorías a gemelos genéticamente iguales durante 84 días. El aumento de peso, aunque no exactamente igual, fue similar entre hermanos, pero al comparar a las parejas de gemelos se vio que había diferencias importantes «. Posteriormente, continúa el dietista-nutricionista, numerosos estudios han relacionado ciertas variantes genéticas con diferentes respuestas a la dieta: «Por ejemplo, la interacción del gen APOA5 con las grasas ingeridas hace que algunos individuos no se beneficien de su reducción. Y se han descrito variantes del gen PLIN que provocan que algunas personas sean más resistentes a perder peso con la restricción calórica».

Las chuletas que comiste de niño cuentan

Otro metabolismo que no hay que perder de vista es el bacteriano, el de los millones de bichitos que pululan por nuestro estómago y que pueden resultar determinantes para el sobrepeso. «Depuran toxinas de la dieta; sintetizan micronutrientes necesarios como las vitaminas K y B12 o el ácido fólico; intervienen en la absorción de electrolitos y minerales; y realizan la fermentación de sustancias indigeribles», enumera Constanza Ballesta, directora adjunta de la Unidad de Cirugía de la Obesidad y Diabetes del Centro Laparoscópico Dr. Ballesta, ubicado en el centro Teknon de Barcelona. «Además, diversos estudios plantean que la flora intestinal también determina la eficacia en la extracción de energía de los alimentos, y que de ella depende una mayor o menor tendencia a transformarla en tejido adiposo», sostiene Ballesta. Y aporta cifras: los sujetos con microbiota pro obesidad presentan una absorción energética de 120-130 kcal/día superior a las que no la tienen. «A este efecto directo, hay que sumar otro: la secreción de sustancias hormonales que aumentan el apetito», añade.

Pero, ¿por qué hay personas con una microbiota tan hostil? «El estilo de vida materno y la primera alimentación del recién nacido influyen», contesta. Aunque si sientes el impulso de llamar a tu madre con aires de indignación, frena: lo que estás comiendo ahora también es clave. «Los factores dietéticos van modificando la composición de la microbiota. Una alimentación rica en proteínas y grasas animales traerá una mayor proporción de bacterias poco beneficiosas que otra vegetariana rica en carbohidratos, fibra y proteína vegetal», zanja la experta.

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