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Porque se engorda

Tabla de contenidos

Durante el embarazo, es natural que aumentemos de peso conforme vayan transcurriendo los meses, pues nuestro bebé continúa creciendo día con día. Pero el que esto sea algo normal y esperado, no significa que debamos tomarlo a la ligera y no llevar un control de los kilos que vamos aumentando.

Te contamos por qué debes mantener un peso saludable y cuáles son las consecuencias de pasarse con los kilos en el embarazo.

¿A qué se debe el aumento de peso en el embarazo?

Aunque nosotras podamos vernos con mayor volumen en todo nuestro cuerpo y no únicamente en la barriga, el aumento de peso que se produce durante el embarazo está relacionado con el bebé.

Pongamos como ejemplo un embarazo en donde se ganaron 12.6 kilos (que es un promedio recomendable para quienes tengan un índice de masa corporal en el rango normal), éstos se repartirían de la siguiente manera:

¿Por qué es importante mantener un peso saludable en el embarazo?

En realidad, mantener un peso saludable es algo que debemos hacer durante toda nuestra vida y no únicamente durante el embarazo. Un consejo de los médicos es que éste debe cuidarse incluso antes de buscar tener un bebé, para que cuando llegue el momento, tengamos un embarazo saludable desde el inicio.

Ya en el embarazo, debemos controlar y cuidar el aumento de peso, pero ojo: no se trata de obsesionarnos y dejar de comer, sino de elegir opciones saludables y nutritivas, porque también el ganar poco peso en el embarazo puede tener consecuencias para el bebé.

En esta etapa es más importante la calidad que la cantidad y debemos evitar caer en esa famosa frase de «comer por dos», pues el metabolismo cambia durante el embarazo, lo que permite extraer más calorías de los alimentos y conservar esa energía adicional sin tener que ingerir más.

Tener un control de peso adecuado, además de ejercitarnos regularmente durante el embarazo (siempre y cuando se cuente con el visto bueno del médico), nos ayudará a tener una gestación tranquila y segura, en la que el bebé se desarrollo sanamente y no se presenten complicaciones, como las que a continuación mencionaremos.

Consecuencias de aumentar demasiado de peso

Un pensamiento que a veces se tiene sobre el aumento de peso en el embarazo, es que no pasará nada si nos pasamos con algunos kilos de más, pues de cualquier forma vamos a engordar. Pero como comentábamos, el aumento de peso no se debe a la grasa del cuerpo de la embarazada, sino al bebé.

¿Y qué pasa si aumentamos mucho de peso en el embarazo? Que será mayor la probabilidad de que se presenten ciertas consecuencias negativas o complicaciones en la madre, como:

  • Hipertensión
  • Diabetes gestacional
  • Preeclampsia
  • Tromboembolismo
  • Infecciones del tracto urinario
  • Amenaza de parto pretérmino
  • Cesárea
  • Hemorragia postparto
  • Problemas circulatorios (como várices o hemorroides)

Mientras que en el caso del bebé, también podrían presentarse algunos problemas, pues las condiciones del útero materno, condicionan su desarrollo durante su vida postnatal. Algunas de ellas son:

  • Desarrollar obesidad o diabetes en el futuro.
  • Problemas neurológicos.
  • Macrosomía fetal (bebés que nacen con exceso de peso). *Malformaciones congénitas, como espina bífida.
  • Aumento del riesgo de muerte fetal.

Además, aumentar demasiado de peso en el embarazo provoca que la madre tenga más grasa en el abdomen, lo que dificultaría la determinación y medición del feto. En el caso de que el bebé sea demasiado grande, también dificultaría su paso por el canal del parto.

¿Cuántos kilos puedo subir durante el embarazo?

La cantidad de kilos recomendada para aumentar de peso durante el embarazo es diferente para cada mujer y se toma como referencia el índice de masa corporal (IMC) para determinarla:

  • Si tu IMC es menor a 18.5, debes aumentar de 13 a 18 kilos.
  • Si tu IMC se encuentra entre 18.5 y 24.9 (el rango normal o saludable), debes aumentar de 11 a 16 kilos.
  • Si tu IMC se encuentra entre 25.0 y 29.9, debes aumentar entre seis y 11 kilos.
  • Si tu IMC supera los 30.0, debes aumentar entre cinco y nueve kilos.

Una forma de controlar el número de kilos que aumentes en esta etapa, es llevando un registro de tu peso en casa, además del que te realizan durante las consultas prenatales, para que así seas más consciente de cómo va evolucionando tu peso y puedas tomar mejores decisiones en cuanto a tu alimentación.

Recuerda siempre consultar con tu médico, pues será él quien te dé las indicaciones más adecuadas de acuerdo a tus propias necesidades, y así evitar engordar demasiado en el embarazo y pasarte con los kilos.

Fotos | iStock
En Bebés y más | ¿Cuántos kilos puedo engordar en el embarazo?, Nueve maneras de llevar un embarazo saludable si tienes sobrepeso, Mujeres obesas o muy delgadas, mayor riesgo para el embarazo

Así cambia tu cuerpo durante el embarazo

Figura

El cambio en el pecho es uno de los más evidentes (y más tempranos): aumenta de tamaño, está más sensible, y tu areola y pezón se oscurecen. Sin embargo, la tripita de embaraza tardará más en mostrarse: hasta el quinto mes aproximadamente puedes aumentar de peso de manera generalizada, pero tu abdomen no será redondo. Semana a semana notarás como tus caderas se ensanchan ligeramente, y, hacia el final de la gestación, serán tus extremidades y tu rostro los que se hincharán.

¿Por qué?: durante el embarazo, tu cuerpo va acumulando grasa en abdomen, espalda, brazos y muslos, que utilizará en el último mes de gestación, y tu pecho se prepara para su cometido durante la lactancia.

¿Qué puedes hacer?: los masajes de drenaje y los ejercicios como Pilates, yoga o natación te ayudarán a acumular solo lo necesario. Por lo demás, ¡presume de silueta! Luce tus nuevas formas con alegría y orgullo.

Metabolismo y aparato digestivo

Las náuseas y los vómitos matutinos, el aumento de apetito y los famosos “antojos” son quizá, lo más conocido del embarazo. Pero durante la gestación también aparecen otros fenómenos, como el reflujo, la retención de líquidos y, en ocasiones, la diabetes gestacional.

¿Por qué?: en el embarazo segregas estrógenos y hormona gonadotrofina coriónica, causantes de las náuseas y los vómitos; también tienes menos ácido clorhídrico y pepsina en el estómago – lo que te causa las pesadas digestiones –; eres más resistente a la insulina – y, con ella, tienes riesgo de diabetes – y aumentas tu contenido de agua (unos siete litros), por lo que se acrecienta la retención de líquidos.

¿Qué puedes hacer?: seguir una dieta sana y equilibrada (evitando picantes y alimentos muy ácidos), practicar ejercicio físico moderado y ajustado a cada fase y realizarte las pruebas que te indique tu ginecólogo te ayudará a no aumentar desmesuradamente de peso, a no sufrir en exceso con el reflujo y/o las hemorroides y a detectar y controlar las posibles complicaciones del embarazo.

Ojos

Es probable que sientas que ves un poco menos que antes de quedarte embarazada. Además, puedes sufrir sequedad ocular, sensibilidad a la luz, fatiga visual y, en el caso de llevar la vista graduada, pueden acentuarse tus problemas preexistentes (astigmatismo, miopía…).

¿Por qué?: el cambio en el nivel hormonal y la retención de líquidos – que puede causar que tanto el grosor como la curvatura de la córnea de tu ojo incrementen ligeramente – son los responsables.

¿Qué puedes hacer?: hazte, al menos, una revisión oftalmológica durante el embarazo, más aún si ya has padecido alguna dolencia ocular. No uses colirio o lágrima artificial sin consultarlo previamente con tu médico.

Sistema urinario

Desde prácticamente el primer día orinas con mucha asiduidad, pero, a la vez, tu riesgo de infecciones es mayor ahora.

¿Por qué?: tu vejiga está presionada por tu útero en crecimiento y, además, tus riñones ahora deben eliminar no solo tus residuos sino también los del bebé. Por eso produces más orina.

¿Qué puedes hacer?: No dejes de hidratarte porque te incomoden las frecuentes visitas al baño: sigue bebiendo agua, zumos naturales e infusiones hasta los dos litros diarios. Sigue los controles rutinarios del embarazo, que incluyen pruebas de orina, para evitar riesgos.

Boca

Seguramente notes tus encías más hinchadas y más enrojecidas, que sangran a menudo cuando te cepilles los dientes. Además, ahora tienes más posibilidades de sufrir caries y las erosiones en tus dientes es mayor.

¿Por qué?: los cambios hormonales, acompañados de la variación de los hábitos alimenticios y los vómitos son los culpables de provocar estos efectos no deseados en tus dientes y, sobre todo, en tus encías.

¿Qué puedes hacer? : acude a una revisión a la consulta dental durante el embarazo y no olvides cuidar tu higiene dental como siempre, a pesar del sangrado.

Piel, pelo y uñas

Ya lo has notado y probablemente te lo hayan dicho: tu pelo está más brillante, fuerte y saludable. Sin embargo, notarás las uñas más frágiles, y, aunque en cada embarazada es diferente e, incluso, en una misma mujer en distintos embarazos, tu piel estará distinta: puede estar resplandeciente o llena de granitos. La pigmentación de tu cara y pecho también ha cambiado, y ha aparecido la línea de alba, que va desde el pubis hasta el ombligo. En cambio las estrías, especialmente en abdomen, muslos y pecho, persistirán tras el embarazo.

¿Por qué?: la alteración del tejido elástico por el estiramiento de la piel y el aumento de la producción de la melanina por los cambios hormonales son los responsables.

¿Qué puedes hacer?: desde el primer mes de embarazo hidrata tu piel con productos específicos para evitar la aparición de estrías, no olvides aplicarte protección solar a diario y disfruta de tu pelo, pues durará poco: en la lactancia verás cómo deja de estar tan suave y brillante y empieza a caérsete (pero no te preocupes, será temporal).

¿Tienes dudas? Plantéalas en los comentarios y te responderemos gustosamente.

Esta información ha sido elaborada a partir de las reflexiones de los doctores Felipe Atutxa (jefe de sección de obstetricia de Hospital Quirón Donostia) y José Enrique Martín (coordinador de la unidad de ginecología y obstetricia de Hospital Quirón Valencia).

La finalidad de este blog es proporcionar información de salud que, en ningún caso, sustituye la consulta con su médico. Este blog está sujeto a moderación, de manera que se excluyen de él los comentarios ofensivos, publicitarios, o que no se consideren oportunos en relación con el tema que trata cada uno de los artículos.

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Los futuros padres también engordan

El aumento de peso durante el embarazo no es un problema totalmente femenino. Una encuesta encontró que en promedio el papá puede subir hasta 6,35 kilos de peso durante el embarazo de su pareja.

Image caption Los hombres suben en promedio más de 6 kilos durante el embarazo de su mujer.

En el sondeo llevado a cabo en Gran Bretaña por la compañía publicitaria Onepoll, 20% de los 5.000 hombres encuestados dijo que durante el embarazo de su pareja habían tenido comidas más grandes.

Y 41% expresó que solía comer más refrigerios cuando estaba en su casa.

La encuestra también encontró que 25% de los hombres comía más para que su mujer no se sintiera mal por aumentar de peso durante el embarazo.

Entre los antojos favoritos de los «padres embarazados» están las pizzas, chocolate, papas fritas y cerveza.

El peso promedio que aumentaron los hombres durante el embarazo equivalía a un incremento de 5 centímetros en la cintura. Y un 25% de los encuestados se vio obligado a comprar ropa de «paternidad».

De hecho, el 20% de los futuros padres se dio cuenta de que había aumentado de peso cuando la ropa ya no le quedaba, dice Onepoll.

Más comidas afuera

Además de mostrar solidaridad con su pareja, otra de las razones de este aumento de peso podría ser que la pareja pasó más tiempo en bares y restaurantes durante el embarazo para aprovechar el poco tiempo que les quedaría juntos antes de la llegada del bebé.

Pero una vez que nació el bebé, sólo una tercera parte de los hombres siguió con su pareja una dieta para bajar de peso.

«La mujer promedio aumenta unos 15 kilos de peso durante el embarazo», expresó un portavoz de la empresa Onepoll.

«Y no es raro que durante este tiempo la mujer tenga antojos de alimentos grasosos y necesite comer refrigerios regulares.

Image caption Los hombres se ven tentados con los «antojos» que consume su pareja embarazada.

«De hecho, se recomienda a las mujeres que consuman unas 300 calorías adicionales diarias con alimentos sanos para asegurarse de que se cumplan las necesidades nutricionales del bebé.

«De manera que si las despensas de la cocina de pronto se llenan de bocadillos y alimentos, no sorprende que los hombres se vean tentados también a comer», afirma el portavoz.

Pero agrega que «el único problema parece ser que los hombres prefieren consumir las opciones no saludables, como dulces y tortas, y no creo que se deba culpar a las mujeres porque los hombres beben más cerveza durante el embarazo».

El sondeo, dicen los expertos, confirma que el embarazo también tiene un impacto en los hombres y los servicios de salud deberían prestar más atención a los futuros padres.

«Los estudios han demostrado que la salud y la conducta de los padres durante el embarazo es realmente importante», afirma un portavoz del Instituto de Paternidad del Reino Unido.

«No sólo por ellos mismos sino por el impacto que su conducta tiene en la salud de la madre y el bebé.

«Esto es importante porque muchas veces no se trata sólo del consumo de alimentos sino de abuso de sustancias.

«Por eso es vital que los servicios de salud además de atender a las madres también atiendan a los padres durante este periodo vital y que la atención continúe una vez que nazca el bebé», expresa el portavoz.

Aumento de peso – involuntario

El aumento de peso involuntario puede ser causado por muchos factores diferentes.

El metabolismo se reduce a medida que usted envejece. Esto puede causar aumento de peso si come demasiado, consume los alimentos equivocados o no hace suficiente ejercicio.

Los medicamentos que pueden causar aumento de peso incluyen:

  • Píldoras anticonceptivas
  • Corticosteroides
  • Algunos fármacos empleados para tratar el trastorno bipolar, la esquizofrenia y la depresión
  • Algunos fármacos empleados para tratar la diabetes

Los cambios hormonales o problemas de salud también pueden causar aumento involuntario de peso. Esto puede deberse a:

  • Síndrome de Cushing
  • Tiroides hipoactiva o baja actividad tiroidea (hipotiroidismo)
  • Síndrome del ovario poliquístico
  • Menopausia
  • Embarazo

La distensión o hinchazón debido a una acumulación de líquido en los tejidos puede causar aumento de peso. Esto puede deberse a la menstruación, insuficiencia renal o cardíaca, preeclampsia o medicinas que usted tome. Un rápido aumento de peso puede ser un signo de retención peligrosa de líquidos.

Si usted deja de fumar, podría subir de peso. La mayoría de las personas que dejan de fumar aumentan de 4 a 10 libras (2 a 4.5 kg) en los primeros 6 meses después de abandonar el cigarrillo. Algunas aumentan hasta 25 a 30 libras (11 a 14 kg). Este aumento de peso no se debe simplemente al hecho de comer más.

Algunas personas bajan de peso durante el tratamiento contra el cáncer, mientras que otras aumentan de peso. En general, los aumentos leves de peso durante el tratamiento contra el cáncer no son un problema. Sin embargo, si el aumento de peso es significativo, puede afectar la salud del paciente.

El aumento de peso es un problema de salud especialmente importante para las mujeres con cáncer de mama. Más de la mitad de dichas mujeres aumentan de peso durante el tratamiento. Los informes indican que el aumento de peso durante el tratamiento está vinculado con una posibilidad de recuperación más desalentadora. Tener sobrepeso antes de comenzar el tratamiento también aumenta el riesgo de tener afecciones graves de salud. Estas incluyen presión arterial alta, diabetes y problemas cardíacos.

Causas del aumento de peso durante el tratamiento contra el cáncer

Los tratamientos contra el cáncer mencionados a continuación pueden producir aumento de peso:

Quimioterapia. La quimioterapia puede provocar aumento de peso de varias maneras, incluidas las siguientes:

  • Haciendo que el cuerpo retenga un exceso de líquido, denominado edema.

  • Haciendo que las personas reduzcan su actividad física, generalmente por la fatiga.

  • Provocando náuseas que mejoran al comer.

  • Desencadenando un apetito voraz.

  • Disminuyendo el metabolismo de una persona, que es la frecuencia con la que el cuerpo consume energía.

  • Provocando menopausia en algunas mujeres, lo cual disminuye el metabolismo.

Esteroides. Los médicos recetan esteroides para el tratamiento contra el cáncer por diversos motivos, incluidos los siguientes:

  • Para reducir síntomas de inflamación, como hinchazón y dolor.

  • Para tratar las náuseas.

  • Como parte del tratamiento específico contra el cáncer.

Sin embargo, los esteroides pueden ocasionar ciertos efectos secundarios que incluyen los siguientes:

  • Aumento del apetito.

  • Aumento del tejido adiposo (con el uso a largo plazo), lo cual puede aumentar el tamaño del abdomen de una persona y engordar la cara o el cuello.

  • Pérdida de peso y masa muscular, lo que se denomina emaciación.

  • Aumento de peso notable (con el uso continuo y a largo plazo).

Terapia hormonal. La terapia hormonal puede usarse para tratar el cáncer de mama, de útero, de próstata y de testículo. Incluye medicamentos que disminuyen la cantidad de estrógeno o progesterona en las mujeres y de testosterona en los hombres. La disminución de estos niveles hormonales puede aumentar la grasa, y disminuir la musculatura y el metabolismo.

Manejo del aumento de peso

El alivio de los efectos secundarios es un aspecto importante de la atención y del tratamiento para el cáncer. Esto se denomina cuidados paliativos o atención de apoyo. Hable con su equipo de atención médica sobre cualquier síntoma que experimente y cualquier cambio en los síntomas.

Si el aumento de peso se convierte en una preocupación, hable con su médico o dietista matriculado (registered dietitian, RD) antes de comenzar una dieta o cambiar sus hábitos alimenticios. Pueden ayudarle a encontrar la posible causa y la mejor forma de manejarlo. Un RD también puede brindarle pautas nutricionales o una dieta personalizada.

Considere las siguientes maneras de tratar el aumento de peso mediante dieta y actividad física:

  • Coma muchas frutas, verduras y cereales integrales.

  • Limite la ingesta de grasas, azúcar y harinas refinadas.

  • Beba mucha agua.

  • Use métodos de cocción más sanos cada vez que sea posible. Por ejemplo, trate de cocinar al vapor en lugar de freír.

  • Identifique patrones alimenticios diarios que llevan a una alimentación en exceso y a la inactividad. Su RD puede ayudarle con esto.

  • Encuentre actividades físicas que disfrute, como caminar o andar en bicicleta. Trate de realizar ejercicios de fortalecimiento si ha perdido musculatura. Sin embargo, consulte con su médico antes de comenzar un nuevo tipo de ejercicio o aumentar la actividad física.

Manejo del aumento de peso relacionado con retención de líquidos

Llame a su médico ante la presencia de los siguientes signos de retención de líquidos:

  • La piel se siente rígida o quedan pequeñas hendiduras después de presionar sobre el área hinchada.

  • Hinchazón en los brazos o las piernas, en especial alrededor de los tobillos y las muñecas.

  • Anillos, relojes, pulseras o calzado que ajusta más de lo habitual.

  • Menos flexibilidad en las manos, los codos, las muñecas, los dedos o las piernas.

Los siguientes consejos pueden ser útiles para manejar la retención de líquidos:

  • Pídale a un médico que le recete un medicamento que aumenta la micción para eliminar el exceso de agua del cuerpo. Estos medicamentos se denominan diuréticos.

  • Reduzca la cantidad de sal de su dieta.

  • Evite estar de pie durante períodos prolongados.

  • Eleve los pies tan seguido como le sea posible.

  • Evite cruzar las piernas porque eso restringe el flujo sanguíneo.

  • Controle su peso a la misma hora todos los días y lleve un registro de los cambios. Lleve ese registro a sus citas para que su equipo de atención médica lo evalúe.

  • Evite la ropa y el calzado ajustados.

  • Pregúntele a su equipo de atención médica si el uso de medias elásticas o de compresión puede ayudarle.

Recursos relacionados

Obesidad y cáncer

Recomendaciones sobre nutrición durante y después del tratamiento

Efectos secundarios

Luchando contra el aumento de peso

No es raro aumentar unas cuantas libras cuando nos recuperamos de una lesión o problema de salud. Esto es algo que la doctora en psicología, Amy Waters, ve con frecuencia en su práctica, en la cual ayuda a personas a implementar las recomendaciones de sus médicos para mejorar su salud.

“Usualmente los médicos y dietistas envian a sus pacientes a mí porque estos tienen dificultad para mejorar su salud y realizar cambios en su conducta y estilos de vida,” señaló la doctora Walters. “El peso es uno de los factores de salud que más toco con mis pacientes. A veces, este viene acompañado de varios otros problemas de salud. Así que no sorprende que la gente diga que tiene dificultad para ceñirse al tratamiento.”

¿Entonces, de qué forma una psicóloga como la dotora Walters ayuda a las personas a perder peso y superar las barreras que les impiden llevar una vida saludable? La Asociación Americana de Psicología, (American Psychological Association, APA), le pidió a la doctora Walters que nos describiera, paso a paso, el tratamiento en un caso típico.

Caso real: los psicólogos ayudan con los cambios de conducta

Un varón adulto de cincuenta y tantos años con diabetes tipo 2 tiene una cirugía de importancia para reparar una lesión en el hombro. Durante el período de recuperación se ve limitado en el ejercicio y comienza a aumentar de peso. Su médico le dice que debe adelgazar. El hombre intenta varias dietas sin ningún resultado. El dietista envía este paciente a la doctora Walters, que trabaja en el centro de diabetes, para que lo ayude a realizar cambios en su conducta.

¿Qué sucedió en la primera visita?

Walters: Cuando este paciente vino a mí, hablamos de sus objetivos y se le tomaron todos los antecedentes, incluyendo los de salud, anteriores intentos de adelgazar, salud mental, educación, condiciones de vida actuales, apoyo social, niveles de estrés y su aptitud para sobrellevar situaciones difíciles. Exploré las preocupaciones emocionales y conductuales que pudiera tener mientras hablábamos de sus antecedentes médicos y sus creencias básicas sobre la comida. En su caso, me di cuenta de que tenía varios hábitos y actitudes arraigados que no le ayudaban a alcanzar sus objetivos de salud. Por ejemplo, él pensaba que debía dejar siempre el plato limpio, no perdonaba el postre y se comía cualquier cosa después de hacer ejercicio. Tenía la costumbre de ir a la pastelería al salir del gimnasio. También hacía todas las comidas, aún cuando no sentía hambre, y a menudo usaba la comida para lidiar con el aburrimiento. Estos son patrones comunes que con frecuencia veo en mis pacientes. Desafortunadamente estos hábitos y creencias con frecuencia constituyen un sabotaje a los esfuerzos para adelgazar. También hablamos sobre la dificultad para tomar decisiones beneficiosas para su salud e identificamos las cosas que lo hacían tomar decisiones poco saludables. Además, le hice una evaluación para la ansiedad y la depresión, ambas comunes en las personas con enfermedades crónicas como la diabetes y que pueden a veces contribuir a los problemas con el peso.

¿Qué logró en esa primera visita?

Walters: Al concluir la primera visita, me había hecho un retrato global de esta persona. Resalté aquellas cosas que estaba haciendo bien y que debía seguir haciendo. Luego, hablamos sobre sus necesidades y dificultades. En su caso, tenía muchas creencias y hábitos que le impedían llegar a su peso meta. Accedió a continuar conmigo así que fijamos citas semanales y diseñamos un plan de tratamiento.

¿En qué consistía el plan de tratamiento?

Walters: Los planes de tratamiento son individuales. El tratamiento con frecuencia incluye aprender conductas de autocontrol, cuestionar y cambiar viejas creencias, fortalecer las aptitudes para lidiar con situaciones difíciles y cambiar los entornos doméstico y laboral de manera que éstos contribuyan a alcanzar sus objetivos de salud. En última instancia, ayudo a la gente a enfrentarse a los obstáculos y desarrollar nuevas destrezas de conducta y maneras de pensar. Evalúo y analizo la conducta actual e identifico formas positivas de cambiar los hábitos poco saludables.

En el caso de este paciente, primero identificamos lo que quería lograr y su meta principal, en la que nos enfocamos. Nos concentramos en una conducta a la vez. Por ejemplo, las tardes eran una parte del día en que se le dificultaba mucho mantener buenos hábitos de alimentación. Le pedí que llevara un diario sobre los alimentos que consumía en las tardes y las noches y que tomara notas sobre su entorno, cómo se sentía y en qué pensaba al momento de comer. Estos factores revelaron información importante sobre las motivaciones detrás de sus hábitos de alimentación y nos ayudó a decidir cómo atenderlas.

Díganos más sobre cómo manejó la diabetes de este paciente.

Walters: El paciente de diabetes es responsable del manejo de su enfermedad, así que el autocontrol y la disciplina en la conducta y los estilos de vida son importantes. El régimen adecuado para la diabetes incluye hacerse controles de azúcar a través del día, ejercitarse con regularidad, vigilar la ingesta de alimentos y, en algunos casos, tomar medicamentos. Es imperativo ser disciplinado. He visto casos en que las personas con diabetes dejan de medir el azúcar en la sangre o ponerse insulina por la ansiedad que esto les provoca. Por esto, parte de mi trabajo con estos pacientes es atender este problema.

Otro aspecto importante del manejo de la diabetes es ceñirse a un régimen alimentario. Muchos pacientes saben que necesitan realizar cambios pero no saben bien por dónde empezar o cómo hacerlo. Ayudo a los pacientes a decidir cómo comenzar el proceso de cambio y realizar los cambios deseados un día a la vez. La diabetes es una enfermedad que requiere mucho del paciente. Estos tienen que adherirse a un régimen médico complejo para obtener buenos resultados. Esto puede ser muy tedioso y lleva a muchos pacientes hasta el agotamiento total. En muchos casos, los médicos envian sus pacientes a mí para que los motive.

¿Qué ocurrió entonces con ese paciente?

Walters: Tras varias sesiones, el paciente comenzó a implementar cambios importantes. Empezó a cuestionar viejas creencias sobre la alimentación y a adoptar nuevas prácticas que lo ayudaran a lograr sus objetivos. Modificó su rutina diaria, lo cual le permitió adoptar conductas más saludables y le facilitó tomar las decisiones adecuadas. Dejó de pasar por la pastelería a la salida del gimnasio y ahorró el dinero que se hubiese gastado allí para comprarse un reproductor de MP3 que ahora usa para escuchar música mientras hace ejercicio. Por último, descubrió nuevas formas de lidiar con el aburrimiento. Como resultado, comenzó a perder peso y sus niveles de azúcar comenzaron a mejorar. Tanto él como su médico están contentos con su progreso.

¿Cuánto dura un tratamiento típico?

Walters: Cada persona es diferente. Siempre analizo el estado mental y físico de la persona y de ahí partimos. Los tratamientos suelen durar entre 6 y 10 visitas semanales o bisemanales. Luego se hacen visitas de seguimiento mensuales o según se necesiten. Las personas que tienen ansiedad extrema y depresión (o cualquier enfermedad mental) podrían necesitar tratamientos más largos o de mayor frecuencia.

Mi meta principal es ayudar a las personas a desarrollar las destrezas que les permitan llevar una vida más saludable.

La doctora Amy Walterstccdzcctffwbayywcbfwyzuvurzfrvb es directora de servicios de salud conductuales en el St. Luke’s Humphrey Diabetes Center en Boise, Idaho. Es miembro de la APA.

Cambios en los hábitos de alimentación

Cambiós típicos en los hábitos de alimentación que Walters sugiere a sus pacientes.

  • Vigilar la conducta
    Las investigaciones dicen claramente que la gente que lleva un diario de lo que come tiene mejores resultados perdiendo peso. Además, les pido a los pacientes que apunten información sobre lo que piensan y sienten, además de observaciones acerca de su entorno, para ayudarlos a comprender sus conductas relacionadas con la alimentación e identificar áreas que se pueden atender.

  • Comprender y cambiar las actividades asociadas a la comida
    La conducta es aprendida y rutinaria. A veces, las personas asocian ciertas emociones, experiencias y actividades cotidianas con ciertas conductas. Por ejemplo, si suele comer frente al televisor, su cerebro asociará la comida a la televisión. Puede que usted esté viendo televisión y no tenga hambre. Pero, en su mente, la televisión y la comida van de la mano, así que siente el deseo de comer en ese instante aunque no tenga hambre. Es por esto que nos esforzamos por romper el vínculo entre comer y ver televisión.

  • Estar consciente de las emociones
    Es importante tomar consciencia de las emociones que sentimos cuando picamos entre comidas, comemos en exceso o escogemos alimentos que no son saludables. ¿Lo hacemos por aburrimiento? Les digo a los pacientes que se pregunten si realmente tienen hambre o si lo hacen en respuesta a otra emoción, como puede ser el aburrimiento. En segundo lugar, les pido que piensen en otras cosas que pueden hacer que no sea comer para satisfacer esa necesidad. Si están aburridos, identificamos maneras de sentirse estimulados o entretenidos que no tengan que ver con comida, como leer un libro o salir a caminar. También hay que lidiar con las emociones negativas. Cuando nos sentimos desanimados o estresados, con frecuencia usamos la comida para hacernos sentir mejor. Por ejemplo, alguien que ha pasado por un día difícil y siente deseos de comerse medio litro de helado en la noche. Desafortunadamente esta conducta es contraria a los objetivos de salud que se ha propuesto. Así que la toma de consciencia sobre las emociones conlleva también estar pendiente de los sentimientos y buscar formas saludables de lidiar con ellos.

  • Cambiar el entorno
    Una de mis pacientes tenía debilidad por las galletas Oreo®. Cuando ganó un suministro considerable en un concurso, se le hacía difícil no comerlas porque las tenía al alcance de la mano. Así que tomamos la decisión de sacar las galletas de la alacena y las guardamos en un contenedor en el garaje. Este pequeño cambio hizo que no tuviese las galletas a la vista y eliminó la tentación de comerlas.

  • Cambiar la conducta
    La ciencia de la psicología nos dice que es importante reforzar las conductas que queremos potenciar. Con frecuencia, los pacientes experimentan sentimientos negativos al realizar cambios para la salud y ven el proceso como uno punitivo. Trabajamos juntos para encontrar formas de recompensar los cambios que realizan en sus hábitos alimentarios. Por ejemplo, cuando un paciente trata de reducir la ingesta de golosinas, suelo pedirle que ponga el dinero que normalmente gastaría en comprarlas en una alcancía. Luego, puede usar ese dinero para comprar otras cosas que le gusten, por ejemplo ropa, música o un masaje. Esto se convierte en una recompensa por tomar buenas decisiones de alimentación y refuerza la conducta positiva.

Uno de los objetivos principales de la gente que entrena con pesas es ganar masa muscular y volumen, por lo que muchos de los amantes de las pesas se preguntan cómo engordar rápido para conseguir sus objetivos con mayor facilidad.

Generalmente, a todos nos gusta mucho comer (a unos más que a otros); por eso, hay quien espera con muchas ganas el invierno para empezar con el volumen y poder comer más cantidad de comida que el resto del año. Pero, hay que tener cuidado con esto, porque, si aumentamos demasiado nuestro consumo calórico sin aumentar también la intensidad de los entrenamientos y el cardio, subiremos de peso de forma un tanto descontrolada. Ahora bien, ¿se puede engordar rápido?

A continuación, repasaremos algunos consejos prácticos para saber cómo engordar rápido, pero intentaremos hacerlo de la forma correcta, que es ganar músculo manteniendo al mínimo la acumulación de grasa. ¿Ya pensabas que te ibas a volver loco con las pizzas, hamburguesas, patatas fritas y los helados? Quizá deberías pensarlo dos veces…

En este artículo encontrarás:

  • Alimentación

  • Entrenamiento

  • Recuperación

  • Dormir

1. Alimentación en los entrenamientos

Apelando a una analogía para entender mejor lo que analizaremos a continuación, pensemos en un viaje en coche. Podemos hacer un viaje largo recorriendo el país o, por el contrario, podemos hacer un viaje corto para visitar la ciudad más cercana. Para el viaje más largo necesitaremos llenar el depósito del coche para llegar a nuestro destino; en cambio, para el viaje corto tan solo necesitaremos una pequeña cantidad de combustible. Pero, en cualquier caso, ¿qué pasa si olvidamos repostar? Que no podremos utilizar nuestro coche.

Seguro que has entendido la analogía; nosotros somos el coche, el combustible es la comida y el viaje son los entrenamientos. Entonces, ¿cómo debemos alimentarnos en plena etapa de volumen?

¿Qué tengo que comer para engordar rápido?

Como ya hemos mencionado más arriba, el simple hecho de estar en volumen no es excusa para aumentar la ingesta de comida basura. Sigue comiendo lo más limpio posible para ganar masa muscular de calidad. Con “comer limpio” nos referimos a fuentes proteicas de buena calidad, como por ejemplo pollo, pescado, huevos y yogur natural, que son ricos en aminoácidos esenciales, necesarios para la construcción de nuevas proteínas musculares.¹

El aminoácido más importante para el desarrollo muscular es la leucina, que forma parte del grupo de aminoácidos ramificados. La leucina es el mejor estimulador de la vía metabólica que lleva a la producción de nuevas proteínas musculares. Se podría decir que es como una especie de “botón de encendido”.² Se recomienda un consumo de 50 mg de leucina al día por cada kg de masa muscular, a través de la comida (algunas buenas fuentes de leucina son el pollo, el atún y el tofu) o de los suplementos (la proteína de suero cuenta con el mayor nivel de leucina).³

Si queremos conseguir una recuperación óptima después de un entrenamiento, también necesitaremos consumir una buena cantidad de carbohidratos. Principalmente, estos se acumulan en el cuerpo en forma de glucógeno muscular y son la fuente principal de combustible durante el ejercicio. Después de un entrenamiento, necesitamos reabastecer las reservas de glucógeno muscular para asegurarnos de estar preparados para el siguiente entrenamiento, y el consumo de carbohidratos es la mejor forma de hacerlo.4 Estas son algunas buenas opciones:

  • Pasta de trigo integral
  • Arroz
  • Patata y boniato
  • Pan integral
  • Avena
  • Fruta

Las grasas son el macronutriente más energético, con 9 calorías por gramo, lo que supone más del doble que las proteínas y los carbohidratos. Esto quiere decir que aumentar la ingesta de grasas es una forma fácil de aumentar el consumo de calorías para conseguir un superávit calórico. Pero, del mismo modo, también puede ser muy fácil pasarse y consumir demasiadas calorías procedentes de las grasas, por eso es muy importante controlar las raciones. Decántate por las grasas buenas (grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas) como:

  • Frutos secos y mantequillas de frutos secos
  • Semillas
  • Aguacate
  • Aceites
  • Productos lácteos

Además de los macronutrientes, no hay que descuidar los micronutrientes. Las vitaminas y minerales son esenciales para la salud en general, por eso hay que asegurarse de consumir frutas y verduras variadas cada día.

¿Cuándo comer para engordar rápido?

Para engordar rápido y ganar volumen muscular, se debe mantener un estado de equilibrio positivo de nitrógeno. Este estado se consigue cuando la síntesis muscular (desarrollo muscular) es mayor que la degradación muscular. Para conseguirlo, intenta consumir una ración de proteína (unos 20 g aproximadamente) cada 3-4 horas; los tiempos clave son el desayuno, después de entrenar y antes de acostarse.5 Esto se traduce en tres comidas principales y batidos o snacks entre horas.

Como ya hemos mencionado, los carbohidratos son la fuente principal de energía del cuerpo para sobrevivir y para hacer ejercicio, por eso hay que consumir carbohidratos a lo largo del día. Puesto que estos juegan un papel clave en la recuperación después de un entrenamiento, es importante consumir carbohidratos después de entrenar para reponer las reservas de glucógeno muscular.4 Esto se puede conseguir fácilmente consumiendo un batido de proteínas con leche.

Aún así, consume los carbohidratos de forma razonable y varía la cantidad en base a la intensidad de los entrenamientos. En los días de descanso no necesitamos la misma cantidad de carbohidratos (o de calorías totales) que en los días de entrenamiento intenso. Para tener una guía, consume alrededor de 3 g por kilo de peso corporal en los días de descanso o de entrenamiento ligero (para una persona de 80 kg, eso son unos 240 g de carbohidratos) y aumenta la ingesta en base a los entrenamientos.6

Engordar rápido con la suplementación

Los suplementos no son vitales para engordar rápido, pero pueden ayudarnos haciendo que el proceso sea más fácil. Son una buena opción si viajas mucho y una forma fácil y rápida de cumplir con las necesidades nutricionales, sobre todo si no te gusta cocinar. Durante la etapa de volumen, estos son los mejores suplementos:

  • Proteínas en polvo: suero, caseína, soja, guisantes, etc.
  • Barritas de proteínas
  • Creatina
  • Leucina
  • Ganadores de peso (mezclas de carbohidratos y proteínas)
  • Cafeína: energía extra pre-entrenamiento

2. Entrenamiento

Ahora que ya sabes cómo tienes que alimentarte correctamente, ¿qué pasa con el entrenamiento? Combinar diferentes tipos de entrenamientos está bien para que el cuerpo no se acostumbre a hacer siempre lo mismo. Sorprende al cuerpo con nuevos estímulos cambiando los ejercicios, la intensidad o la duración de los entrenamientos para que esté en un periodo de adaptación constante y así puedas seguir evolucionando y creciendo.

Seguro que ya conoces esa sensación de dolor y agujetas cuando entrenas un músculo que hacía tiempo que no entrenabas. Pues bien, cuando vuelvas a entrenarlo ya no te dolerá tanto, y eso es por la adaptación del entrenamiento, algo importante durante la etapa de volumen.

Sabiendo esto, estos son algunos buenos ejercicios para ganar masa muscular:

  • Ejercicios compuestos (sentadillas, peso muerto, press de banca)
  • Ejercicios de resistencia
  • Calistenia (dominadas, flexiones, fondos de tríceps, etc.)
  • HIIT (entrenamiento en intervalos de alta intensidad)
  • LISS (cardio suave)

Aunque no lo creas, el cardio es importante para mantener una buena salud cardiovascular y una buena forma física en general, por eso debes incluirlo en tus entrenamientos aun estando en plena etapa de volumen. Pero, tampoco te pases haciendo cardio porque puede quemar muchas calorías. Primero asegúrate de haber comido bien.

3. Recuperación

Mucha gente piensa que cuanto más se entrena, más se crece; pero esa es una enorme equivocación. De hecho, no recuperarse como es debido después de un entrenamiento o sobreentrenar, puede llegar a complicar el proceso del crecimiento muscular.

Durante un entrenamiento de resistencia, las fibras musculares se dañan (se estiran, se rompen y se degradan). Los músculos se reparan y reconstruyen durante el proceso de recuperación, haciéndose así más grandes y fuertes. Por eso, la recuperación después del ejercicio es una parte clave para engordar rápido y ganar volumen muscular.7

Es normal asociar la etapa de volumen con levantar pesos más grandes o hacer más repeticiones. En general, realizar entrenamientos más duros para estimular el crecimiento muscular. Pues bien, una mala recuperación podría impedir que entrenemos más duro.

En un estudio realizado en hombres con experiencia en entrenamientos de resistencia, ninguno de ellos pudo llegar a su 10RM (peso máximo en 10 repeticiones) en 8 ejercicios tras solo 24 horas de recuperación. Incluso después de 4 días de descanso, solo el 80% de los participantes pudo llegar a su 10RM.8

Para sacar el máximo beneficio a un entrenamiento, descansa unos días antes de volver a entrenar el mismo grupo muscular. Además, también aumenta el riesgo de lesiones; por eso es conveniente descansar el tiempo adecuado.

Obviamente, no hay que olvidar la nutrición. Hay que reabastecer los depósitos de glucógeno muscular (carbohidratos) dentro de los 30 minutos posteriores a un entrenamiento. En cuanto a las proteínas, el lapso de tiempo es más amplio. Disponemos de hasta dos horas después de un entrenamiento para consumir proteínas y estimular el desarrollo muscular.9

4. Dormir

Dormir lo suficiente es importante para la salud y bienestar en general. Dormir mal por la noche o dormir poco de forma regular, puede afectar negativamente en la función fisiológica y cognitiva, además de afectar a las ganancias musculares.10

Durante el sueño sin movimientos oculares rápidos (NREM, por sus siglas en inglés), que es cuando estás dormido, pero no estás soñando, tu cuerpo libera la hormona del crecimiento. Como su nombre bien indica, esta hormona está implicada en el crecimiento y reparación de tejidos. También libera hormonas anabólicas (de construcción muscular) durante el NREM, que evitan la degradación de las proteínas musculares y te ayudan a mantener el volumen muscular.11

Durante la etapa de volumen, hay que asegurarse de liberar la suficiente hormona del crecimiento y hormonas anabólicas (construcción muscular) que ataquen a los músculos durante la fase NREM del sueño. Dormir 7 horas por la noche debería ser suficiente.

Conclusión

Engordar rápido va mucho más allá de comer lo que quieras, cuando quieras. Para engordar rápido de la forma correcta y conseguir buenos resultados, primero hay que conocer los conceptos básicos adecuados. Sigue los pasos que te hemos marcado, ten paciencia y comprueba por ti mismo hasta dónde puedes llegar en tu etapa de volumen. No es solo ganar masa muscular, hay más:

Entrenar, comer, descansar, dormir repetir.

Cómo ganar peso rápidamente | El Nuevo Herald

Aumenta tu consumo de proteína

La proteína es un nutriente que juega un papel muy importante en la difícil tarea de ganar peso.

Impide que las calorías que ingerimos se acumulen en forma de grasa en el cuerpo y en su lugar se transformen en músculo.

Además, sacia mucho más que otros nutrientes y, por consiguiente, disminuye el apetito y te impulsa a consumir menos calorías.

Normalmente, se recomienda entre 1,5 g y 2,2 g de proteína por cada kilo de peso.

Elige alimentos con un alto contenido calórico

Existe una variedad de alimentos que se caracterizan por tener una elevada densidad energética.

Esto es, un alto contenido de calorías en relación a su peso, lo que les convierte en una opción excelente para subir de peso.

Algunos alimentos ricos en calorías incluyen los cereales, los productos lácteos (ricos en grasa), la carne, los frutos secos, los tubérculos, las grasas y aceites, los aguacates, etc.

Practica ejercicio

El entrenamiento de resistencia, por ejemplo, ejercicio con pesas, es una buena forma de impedir que las calorías se conviertan en grasa y se transformen en su lugar en masa muscular.

Haz ejercicios con pesas entre 2 y 4 veces a la semana y vete añadiendo peso y volumen poco a poco.

Otros tips

1. Realiza 3 comidas al día repletas de proteína, carbohidratos y grasa.

2. Evita consumir muchas verduras, son muy saciantes y llenan tu estómago.

3. Toma leche.

4. Utiliza platos más grandes.

5. Come fruta que sea fácil de masticar.

6. Evita beber agua antes de las comidas, ya que tu estómago se llenará de agua y comerás menos.

7. Respeta tus horas de sueño: duerme al menos 7h diarias.

Pero ante todo, no olvides basar tu alimentación en productos naturales y frescos.

Los alimentos procesados contienen muchas sustancias que favorecen el aumento de

peso.

Sin embargo, al consumir estos productos no solo ganarás kilos, sino también problemas de salud.

Llena tu carro de la compra con alimentos saludables, sigue las pautas arriba descritas y pronto la báscula empezará a aumentar.

Fuente: http://nutricionsinmas.com/como-subir-de-peso-de-forma-rapida-y-saludable/

¿Qué enfermedades te hacen subir de peso?

Al estar revisando datos y estudios sobre la pérdida de peso, llegamos a un punto donde nos sorprendió el hecho de que las enfermedades autoinmunes pueden estar provocando que subas de peso en forma constante.

Una de las características de algunas de ellas es que producen un gran incremento de peso que muchas veces no se puede controlar aun estando en dietas estrictas.

TE RECOMENDAMOS: Dietas poco saludables ¿funcionan?

Por ejemplo, el tratamiento para la “artritis reumatoide” puede hacerte subir de peso, ya los esteroides que se emplean para reducir la inflamación y pueden causar retención de agua ya hacerte aumentar unos kilos.

El “hipotiroidismo” es un trastorno autoinmune que provoca problemas en la tiroides y que también ocasiona un incremento en el peso. Lo que ocurre es que no se puede controlar el metabolismo y este se ralentiza provocando la subida de peso.

La “enfermedad celíaca” se produce cuando el cuerpo padece intolerancia al gluten. Es decir que la persona celíaca no debe consumir alimentos que contengan trigo, avena, cebada y centeno, pues su consumo causa uno de los más notables aumento de peso o, por el contrario, su disminución drástica.

La “enfermedad de Hashimoto” se caracteriza por no producir hormonas tiroideas, lo que trae varios problemas relacionados, entre ellos el incremento de peso. Además, ocasiona estreñimiento, sensibilidad al clima frío, hinchazón en el rostro y muchos dolores musculares.

TE RECOMENDAMOS: ¿Qué es el hipoparatiroidismo?

Algunas de estas enfermedades es probable que te hagan aumentar de peso en forma drástica pero recuerda que eso también es controlable.

AG

Razones de aumento de peso repentino en hombres

    Estas son algunas causas de esos inexplicables kilos de más.

    Autor: Michelle Prats 14 marzo, 2019

    FOTO: GettyImages

    Estas son algunas de las razones por las que pudieras estar subiendo de peso de un momento a otro.

    Toma nota y pon más atención en tus hábitos, así podrás detectar cuál es tu problema y si es alguno de los que mencionamos aquí.

    Las pequeñas fluctuaciones de peso son normales y es un poco más común en las mujeres, sin embargo, si notas que subes tres kilos en cuestión de semanas o días, si puede tener una causa que merece atención. Estas son algunas de las causas más comunes en los hombres:

    LA SAL Y TÚ SON MEJORES AMIGOS

    La sal es ese condimento que no puede faltar en ninguno de tus platillos, le añades sal hasta a tu colación de media mañana, a la fruta, a tu ensalada, ya sólo te falta echarle sal a tu bebida… puede que esta sea una de las primeras causas de tu aumento de peso.

    Como bien sabes este ingrediente tiene mucho sodio lo que hace que tu cuerpo retenga líquidos, y el agua claramente tiene peso. Por lo que, si comes alimentos salados varios días seguidos puede que veas ese aumento de peso repentino.

    COMES Y BEBES MÁS DE LO QUE DEBES

    Claro que si comes más es obvio que subirás de peso . Pero no olvides que el alcohol contiene calorías al igual que la comida, a lo mejor no estás tomando en cuenta esos tragos por la noche o los fines de semana llenos de planes en los que no llevas la cuenta de las bebidas que traen a tu mesa.

    Tómalo en consideración la siguiente vez que salgas y toma nota, fíjate también en las porciones de alimentos que sueles servirte, puede ser que la hayas aumentado.

    NO DUERMES LO SUFICIENTE

    Si no estás durmiendo las 7 a 8 horas recomendadas, puede ser una de las causas de estos kilos de más. Una de las teorías dice que los niveles de la hormona que lanza la señal al cuerpo de que estás lleno es menor, por lo que esta sustancia química llamada leptina no te alerta.

    La depresión y el estrés son otros factores que pueden afectarte, sobre todo si sueles recurrir a la comida

    ALGÚN PROBLEMA DE SALUD

    Hay una condición que podría estar causando tu aumento de peso, el hipotiroidismo, este ocurre cuando la glándula tiroides no produce suficientes hormonas, que regulan el metabolismo, esto afecta la rapidez con la que quemas calorías. Según el National Institute of Health, uno de cada cinco adultos tiene un problema de tiroides.

    Algunos de los síntomas son fatiga, aumento de peso, estreñimiento, intolerancia al frío, depresión entre otros.

    Si crees tener algunos de estos síntomas, ve a tu médico y asegúrate de no tener esta condición, para poder tratarla a tiempo.

    Sigue trabajando tu abdomen y consigue tu six pack.

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Estas son algunas causas de esos inexplicables kilos de más.

Publicado: 05/12/2016 – Actualizado: 25/11/2019

Tenías un peso adecuado, ó por lo menos un peso con el que te sentías có[email protected], y de repente, ganaste peso. Ganar peso repentinamente puede ser un gran problema, sobre todo si no conoces la causa. Si ese es tu problema este artículo podría ser de tu interés.

En realidad, hay varias situaciones por las que podemos ganar peso repentinamente, para corregirlo y volver a nuestro peso anterior definitivamente debemos encontrar la causa. Todos podemos ser víctimas de la ganancia repentina de peso… Un ligero cambio en nuestra rutina podría desencadenar grandes cambios en nuestro organismo y en nuestro peso.

¿Porqué es importante conocer las causas de un aumento rápido de peso?

Sabemos que la obesidad es una enfermedad y cuando la padecemos buscamos corregirla, pero, el conocimiento de la causa detrás de la ganancia de masa grasa nos puede dar pistas de cómo combatir nuestros problemas con el peso.

Siempre he insistido en tratar de escuchar a nuestro cuerpo y estar alertas ante posibles síntomas que notemos, pero, no siempre nos damos cuenta de los cambios que aparecen en nuestro cuerpo hasta que es un poco tarde.

¿Por qué subí de peso repentinamente?

Ya que la ganancia de peso suele ser paulatina, la mayoría de nosotros no notamos cuando ganamos uno o dos kilos, sino hasta que hemos ganado un promedio de 5 kilogramos, e incluso, muchas veces podemos «notar» que subimos, pero no le damos importancia hasta que hemos ganado un par de tallas más, cuando esto ocurre, ha pasado algo de tiempo desde el cambio que provocó que ganáramos peso y nos es difícil encontrar una relación, por ello, nos cuesta identificar la principal causa.

¿Cuándo empecé a ganar peso?

Quizás ya tengas varios kilos extras y te cueste recordar cómo fue que todo pasó, por supuesto, la alimentación juega un papel clave, pero, muchos aspectos pueden ser los culpables de que cambiemos nuestra dieta.

Hacer memoria y tratar de recordar qué fue lo que hicimos diferente antes de empezar a ganar peso, es un buen inicio.

7 razones de una subida de peso repentina

1. Cambio de Alimentación

Recuerdo que, en un viaje que realicé en el que me hospedé en la casa de unas amigas, mi alimentación cambió drásticamente, y, aunque comía técnicamente porciones similares, la calidad de mi dieta era muy diferente a lo que estaba acostumbrada, por supuesto, gané peso y con mucha facilidad.

Un cambio en tu alimentación, es posiblemente una de las principales causas de la ganancia de peso, este cambio puede ocurrir cuando te mudas de casa, cuando cambias de trabajo, cuando viajas mucho o simplemente quizás empezaste a comer más y no lo has notado.

2. Falta de ejercicio

Una de las razones por las que podemos subir de peso es el sedentarismo, especialmente si antes hacíamos ejercicio. Mantener un peso adecuado o estable significa que hay un balance entre las calorías que consumimos y las que gastamos, quienes hacen más ejercicio gastan más calorías que quienes no lo hacen en las mismas condiciones, y por lo tanto su dieta puede incluir un poco más de calorías sin motivo de preocupación.

No obstante, si abandonamos el ejercicio y no hacemos modificaciones a nuestra alimentación es posible que exista una ganancia de peso repentina.

3. Cambio de trabajo

No todos los trabajos son iguales, y algunos exigen más físicamente que otros, yo por ejemplo, durante mucho tiempo estuve trabajando en un sitio en donde tenía que estar de pie casi todo el tiempo, y adelgacé bastante y mantuve ese peso todo el tiempo que trabajé en el lugar, pero tan pronto lo dejé, comencé a notar que gané con peso con relativa facilidad, a pesar de trabajar las mismas horas, mi nuevo trabajo exigía que estuviera sentada la mayoría del tiempo, parece insignificantico, pero en realidad, hizo una diferencia de una talla, sólo por el hecho de pasar de estar de pie, a estar sentada.

Además, el estrés puede facilitar la ganancia de peso en algunos casos, si lo que cambió fue tu trabajo y te sientes mucho más estresado, esta combinación de estrés y nueva rutina podría ser la razón.

4. Alteraciones de sueño

Es una de las causas más comunes de ganar peso repentinamente… Solías dormir bien, pero de pronto comenzaste con problemas de sueño, lo creas o no, la falta de sueño se ha relacionado con la ganancia de peso, no estar durmiendo lo suficiente puede ser la causa de que estés ganando peso.

5. El estrés

Una situación estresante puede provocar que comamos en exceso y esto, puede generar aumento de peso. Es difícil identificar el estrés como el motivo de nuestra ganancia de peso ya que muchos de nosotros ni siquiera notamos cuando estamos estresados, pero, si estas comiendo en exceso aún cuando no sientes hambre, es posible que estés sufriendo de ansiedad, o bien, acumulación de estrés.

Te recomiendo que hagas una reflexión sobre los últimos meses y las diferentes situaciones a las que te hayas enfrentado.

6. Enfermedad y problemas hormonales

En algunos casos la ganancia de peso parece repentina y sin ningún cambio de rutina con el que podamos relacionarla, en estos casos, es posible que sospechemos de una enfermedad o alteración hormonal.

Si además de la ganancia de peso has notado que sufres de otros síntomas cómo, cansancio, sensibilidad al frío, estreñimiento, somnolencia, retención de líquidos, entre otros, procura consultar a tu médico para que te realice una evaluación adecuada.

Algunas enfermedades como el hipotiroidismo pueden causar una ganancia de peso significativa en un breve periodo de tiempo, además, otras alteraciones hormonales como los que ocurren durante la menopausia también pueden propiciar la ganancia de peso.

7. Uso de Fármacos

Desafortunadamente, algunos fármacos van a alterar nuestro metabolismo y nos harán propensos en ganar peso, podemos mencionar como claro ejemplo las pastillas anticonceptivas, aunque, hay otros tratamientos como los medicamentos con corticoides que pueden dar a lugar a una ganancia de peso repentina e importante.

Si estas bajo alguno de estos tratamientos y puedes suspenderlos o cambiarlos por otras alternativas, considéralo, sino esto no es posible, habla con tu médico sobre tus opciones para cuidar tu peso.

Espero que conocer las posibles causas te ayuden a no ganar peso repentinamente. Si conoces más, o algunos consejos para evitar ganar peso repentinamente puedes colaborar en los comentarios!

Referencias

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NovaLife

Piénsalo bien: tienes una lista laaarga, laaaaaaarga, de alimentos tachados de tu alimentación y que evitas comer en cualquier ocasión. Ya no tocas pasteles pan, pasta y demás ni con un palo. Y, sin embargo, no solo no consigues adelgazar sino que continúas engordando. ¿Dónde puede estar la clave? Pues quizá en hábitos que poco o nada tienen que ver con lo que comes. He aquí 5 circunstancias que hacen que ganes de peso sin que haya comida de por medio.No lo decimos nosotros, sino un estudio aparecido en ‘The International Journal of Obesity’.

Estudiante estresada | CollegeDegrees360

Estrés crónico. El ritmo de vida que llevas puede conducirte a un aumento de tu peso. El estrés puede hacer que aparezcan niveles de cortisol relativamente más altos, lo que lo te hace más propenso al aumento de peso, sobre todo en la aprte del abdomen, lo que conlleva un mayor riesgo de presión arterial, diabetes y la posible aparición de problemas de colesterol. Y todo esto sin comer nada.

Medicamentos. Su objetivo es curar, pero algunos pueden causar el efecto contrario. Hay medicamentos que tienen el potencial de causar aumento de peso al aumentar el apetito (un mecanismo habitual) o ralentizar el metabolismo (algo más inusual, pero también posible). Entre los culpables, nos encontramos antidepresivos, antihistamínicos, medicamentos para la diabetes, estabilizadores del estado de ánimo y esteroides.

Medicamentos |

Plástico. El bisfenol-A (BPA) se encuentra enmarcado en un grupo de sustancias denominadas sustancias químicas que alteran el sistema endocrino (que se encuentran en nuestro medioambiente, alimentos y productos de consumo) y que interfieren con el metabolismo. Hay estudios que han demostrado que los tratamientos agudos con BPA causan altos niveles de insulina, del mismo modo que la exposición a largo plazo provoca resistencia a la insulina con niveles elevados de forma crónica. El BPA también podría aumentar la formación de células grasas, aunque el grado en que contribuyen a la obesidad aún no está claro.

Maternidad tardía. Las mujeres que conciben a una edad más tardía son más propensas a la diabetes gestacional, y los hijos de estas madres serán más propensos a la obesidad y la diabetes (la mera exposición a altos niveles de glucosa en el embarazo equivale a un riesgo mayor).

Métodos anticonceptivos | Agencias

Anticonceptivos.Está demostrado que las mujeres que usan la inyección anticonceptiva son más propensas al aumento de peso. En el caso de la píldora, pese a que hay muchas ocasiones en las que se ha trazado un vínculo directo, no existen evidencias sólidas al cien por cien.

¿Por qué se engorda? Las principales causas del aumento de peso

– Haz deporte. Asociar tu régimen alimentario a una actividad deportiva es la mejor manera de perder peso y no recuperarlo después. Por tanto, prográmate al menos tres horas de ejercicio físico a la semana, preferentemente de resistencia: marcha activa, bicicleta, correr, natación…
– Cambia tus costumbres. Para adelgazar de manera eficaz, debes llevar un ritmo de alimentación ordenado, es decir, hacer cinco comidas al día, cocinar sin materias grasas, no comprar productos preparados, golosinas, galletas o bebidas gaseosas y azucaradas. Es importante comer más frutas, verduras y productos lácteos naturales… Si consigues hacerlo, no solamente restablecerás tu peso, sino que además ¡no volverás a engordar! Comer de forma saludable no tiene por qué ser aburrido, hay miles de recetas que harán que te enamores de las frutas y las verduras, y si no nos crees, échale un vistazo a estas recetas de ensaladas alrededor del mundo ¡deliciosas!

Descubre: La vuelta al mundo en 30 ensaladas

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Un cambio de vida

Después de haber repasado las pautas básicas para llevar una buena alimentación, veremos cómo enfrentarnos a los posibles cambios que pueden surgir en nuestra vida. Ejemplo de ello son situaciones como empezar a trabajar, instalarse en la pareja, separarse, mudarse de casa, quedarse en paro. Todo cambio de actividad implica una modificación de las costumbres y, a veces, también de la alimentación.
Algunas mujeres demasiado ocupadas dejan de hacer deporte. Otras pican entre horas para compensar y otras abusan de los deliciosos menús preparados en pareja. Resultado: si no se tiene cuidado y se reacciona a tiempo, los kilos se irán acumulando rápidamente. Pero tranquila, ¡podremos con ello siguiendo algunos consejos básicos!
– Conserva tus puntos de referencia. Es decir, cinco comidas al día a horas fijas. Intenta mantener una dieta equilibrada: una ración de pescado, carne y huevos con todas las verduras que se quiera. Un poco de hidratos, una fruta y un producto lácteo. Independientemente de que te encuentres profundamente enamorada e instalada en pareja, desbordada por un estresante trabajo o recién mudada a Londres, mantén imperativamente estas reglas para no perturbar a tu organismo.
– Reacciona a tiempo. Con el primer kilo llegan todos los demás y lo hacen con extremada rapidez. En cuanto se produzca el más mínimo cambio en tu vida, pésate con regularidad, al menos una vez por semana, desnuda y en ayunas. De esta manera, podrás actuar con rapidez: siempre es más fácil eliminar un kilo que diez.

Cómo conseguir no engordar con los cambios de vida

– Organízate. Para conservar tus puntos alimentarios de referencia, tienes que adoptar un nuevo ritmo de vida. En el extranjero, trata de localizar los alimentos que ya conozcas. En pareja, come lo mismo pero en menor cantidad, especialmente todo lo que sea grasa e hidratos de carbono. Desbordada en el trabajo, intenta hacer pausas relajantes, aunque sean cortas, y prepárate en casa la comida.
– Haz deporte. Da igual la actividad que elijas, lo importante es hacer deporte el mejor aliado para perder peso: quema la grasa superflua, perfila una bonita silueta y mantiene la mente distraída frente a la tentación de picotear. Elige un deporte que se adapte a tu ritmo, practícalo al menos 3 horas por semana y sal a caminar 30 minutos todos los días.
– Compensa los excesos. Comidas de trabajo y cenas a la luz de las velas forman parte de la vida y no siempre se puede prescindir de ello. Tras realizar una comida demasiado rica, instaura un sistema para recuperarte de los excesos; consume en la siguiente comida un huevo duro acompañado de todas las verduras u hortalizas que quieras.
– Cuídate. Los kilos que aparecen después de un cambio de vida suelen ser la consecuencia inmediata de dejar de cuidarnos. No hagas pasar tu vida sentimental, profesional o tus preocupaciones por delante de ti misma, es importante que conserves una buena imagen. Vístete, maquíllate, ve a la peluquería, a la esteticien… ¡Siéntete guapa! Será el impulso necesario para empezar un nuevo régimen. Estas frases motivadoras seguro que te ayudan a animarte a cambiar de estilo de vida y cuidarte más.

Descubre: Consejos motivadores para una vida sana

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¿Estás dejando de fumar?

Las cifras hablan por sí mismas: las mujeres que dejan de fumar aumentan una media de 3,8 kilos. Al dejar de fumar, disminuye el ritmo del metabolismo de base (gasto energético en descanso), despertando tu apetito y tu, cada vez mayor, estrés y sensibilidad. Sin embargo, la apuesta vale la pena: el cigarrillo perjudica seriamente a la salud, al bienestar y a nuestra belleza. Para superar esta prueba, ayúdate con nuestros consejos:
– Reduce los aportes energéticos. Al dejar de fumar, quemas diariamente menos calorías de lo habitual: entre 250 a 300 kcal. La única solución para evitar el aumento de peso, por lo tanto, es reducir tu alimentación, prestando especial atención a la ingesta de grasas y azúcares rápidos.
– Favorece la saciedad. El apetito y el estrés vuelven: ¡cuidado con los atracones!Para evitarlos, haz lo posible para no pasar nunca hambre: prevé entre 4 a 5 comidas al día, mejor que 2 o 3. Opta por los azúcares lentos (hidratos, pan) y las fibras (frutas y verduras) y bebe mucha agua, toma infusiones y caldos.

Evita el aumento de peso si estás dejando de fumar

– Varía la alimentación. Procura tomar todos los nutrientes indispensables para el buen funcionamiento del organismo. Consume cada día entre 1,5 a 2 litros de agua, un plato de hidratos de carbono, pan en cada comida, 3 frutas, 1 porción de verduras crudas u hortalizas, 3 a 4 productos lácteos, 1 porción de carne o pescado, un poco de mantequilla y aceite.
– Cambia la manera de cocinar. Se acabaron los platos precocinados: prepara tú misma tus menús con alimentos al vapor, al horno o al grill, con hierbas y especias. Da preferencia a los edulcorantes y a las materias grasas ligeras. ¡Sé astuta e inventiva!
-Cambia las ideas. No te obsesiones con dejar de fumar y engordar. Para evitar los atracones y el estrés, combina cada semana entre 2 y 3 horas de deporte, una actividad artística (teatro, pintura…) y una sesión de relajación. Es la mejor manera de perder los kilos superfluos. Una buena canción puede, además de motivarte, ayudarte a marcar el ritmo de tus pasos y hacer del deporte algo intenso y divertido. Anímate a escuchar algunas de las canciones que te proponemos.

Descubre: ¡Motívate! Las mejores canciones para hacer deporte

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Es posible no engordar durante la menopausia

La menopausia es una etapa más de la vida en la que, como cualquier otra, hay queentenderla y adaptarse a los cambios que vienen con ella. Mantener un cuerpo firme requiere ciertas pautas, sobre todo, en una etapa tan delicada en la que las hormonas pueden causar estragos en nuestro cuerpo. Por ello, existen ciertos consejos que puedes seguir y evitar que el paso del tiempo cambie de forma radical tu físico. ¡Aquí te los contamos!
– Nutrición. Alrededor de la menopausia han surgido numerosos mitos. El más conocido es que el aumento de peso es inevitable. Es cierto que esta variación hormonal hace que el cuerpo cambie. Por eso, lo importante es entender a nuestro cuerpo y adaptarnos a este cambio. Para ello, debemos seguir una dieta equilibrada y controlar la ingesta de grasas que son más difíciles de eliminar.
– Deporte. La práctica de deporte es fundamental en cualquier etapa de la vida pero en la menopausia es clave. Debido al descenso de los estrógenos, se pierde masa muscular por lo que los entrenamientos de fuerza son lo más indicado. Es bueno combinar este tipo de ejercicios con entrenamientos cardiovasculares en los que es mejor que se busque mayor intensidad y menor duración.

Engordar en el embarazo

La gran mayoría de mujeres aumentan de peso cuando tienen un hijo. La causa: los cambios hormonales y la creencia, muy extendida, de que hay que comer dos veces más. ¿Cuál es el resultado? la mujer embarazada almacena grasas, las caderas se le redondean y se encuentra con algunos kilos de más después del parto. Si estás esperando un bebé o lo acabas de tener, estos consejos son para ti:
– Vigila tu peso. El hecho de que estés esperando un bebé, no significa que puedas olvidar tu peso en un armario. Una mujer embarazada necesita entre 2000 kcal/día y 2200 al principio, y después a 2500. Si antes del embarazo estabas delgada, debes aumentar entre 12,5 a 18 kg, si te encontrabas en un peso ideal, deberás aumentar entre 11,5 a 16 kg, y, si tenías un exceso de peso, entre 6 a 10 kg.
-Equilibra las comidas. Tanto para ti como para tu bebé, evita las grasas y el azúcar y privilegia los nutrimentos indispensables para el desarrollo del bebé, las proteínas (carne,pescado, huevos) y, para su crecimiento: los azúcares lentos (hidratos y pan). Para la energía, los ácidos grasos (aceites, mantequilla) y para el sistema nervioso: calcio (lácteos) para los huesos, vitaminas y fibras (frutas y verduras). En muchas ocasiones hay alimentos cuyos beneficios desconocemos. El hierro es uno de los más importantes minerales que debemos incluir en nuestra alimentación. ¿Quieres saber qué alimentos son ricos en fibra? En este álbum los tenemos todos, y están listos para que los añadas a todos tus platos. ¡Qué aproveche!

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¿Cómo evitar el aumento de peso en el embarazo?

-Mantente en forma. Muévete pero olvídate de los deportes arriesgados y apuesta, en su lugar, por actividades suaves (natación, aquagym, gimnasia suave, marcha).
-Dar el pecho. No solamente es bueno para el bebé, sino también para ti, ya que facilita la pérdida de peso y de celulitis. Contra esta última, piensa también en aplicarte cremas reductoras mediante un masaje.
-Disminuye los aportes energéticos globales. Acabas de dar a luz y te sientes cansada y frágil. Por ello, una pérdida de 500 gr a la semana es un objetivo razonable. Para adelgazar, conserva una alimentación variada y equilibrada pero disminuye las cantidades (de 1700 a 1800 kcal/día), evitando los atracones.
Estos consejos hablan de la experiencia de muchas mujeres que por una razón u otra han visto como su cuerpo ha cambiado. Es cierto que no tenemos que obsesionarnos con nuestro físico pero tener un peso recomendable va más allá de lo visual, se trata de salud.

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¡Cuidado! No comer engorda

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Cada vez nos preocupamos más por nuestra alimentación y la información sobre este tema nunca ha sido tan accesible para todos. Libros, publicidad, consejos de “influencers” e incluso métodos personalizados que pueden descargarse en Internet. Da la sensación de que, si no adelgazas, es porque no quieres.

Entonces, ¿por qué cuando decidimos seguir uno de los métodos de adelgazamiento, que nos venden como el más popular y eficaz del momento, terminamos siempre frustrados? Si lo analizamos detenidamente, el proceso suele ser siempre el mismo: lo empezamos con ilusión, cuando vemos los primeros resultados creemos que es “el método” por excelencia y terminamos desilusionados cuando comprobamos que hemos vuelto al punto de partida (la mayoría de las veces, con más kilos que con los que habíamos empezado nuestro plan). Y así, metidos en una espiral de dietas que prometen ayudarnos a conseguir el peso ideal, pasamos de régimen en régimen sin llegar jamás al peso deseado de forma definitiva, desilusionándonos por ello y, lo que es todavía peor, dejándonos nuestra salud en el camino.

¿Y por qué hay tanta gente que las sigue? La doctora Clotilde Vázquez, Jefe del Departamento de endocrinología y nutrición de la Fundación Jiménez Díaz, explica que el éxito de estas “dietas milagro” está en el marketing, en intereses comerciales de marcas que venden productos “indispensables” para bajar de peso e, incluso a veces, en el respaldo que le dan profesionales médicos o rostros conocidos que han sido contratados por esas marcas.

Si quieres adelgazar, mejor acude al médico

¿Cuál es la solución? Seguro que has escuchado muchas veces eso de “lo importante es aprender a comer”. Pues es verdad. Se trata del único método eficaz, duradero y que además es beneficioso para nuestra salud. Si realmente queremos controlar nuestro peso de una forma segura y perdurable, entonces debemos tener en cuenta que esto sólo se consigue de una manera: primero, dejando a un lado a los “gurús de las dietas” que prometen una solución rápida y única para todos y, segundo, buscando el origen del problema en nosotros mismos. En resumen, deberíamos dejarnos de “fórmulas mágicas” y consejos de “celebrities” y acudir a la consulta de un profesional de endocrinología, que es quien realmente tratará este problema con el rigor y la seriedad que merece.

“Quienes siguen las dietas de moda viven un fracaso tras otro, su metabolismo queda terriblemente dañado y al final terminan pesando más que antes de iniciarlas”

No a todos nos sirve el mismo método porque no todos engordamos por las mismas razones. Debemos abandonar la idea de que las dietas populares son las que funcionan y acudir a un endocrino que nos trate como pacientes y no como números.

El proceso que siguen los profesionales médicos suele ser el mismo: comenzará por hacernos un diagnóstico completo de situación que incluirá un estudio de salud (análisis hormonal, situación psicológica, peso, masa muscular…). Tras un interrogatorio, se determinará en qué momento se produjo el almacenaje de grasa, ya que esto arroja muchas pistas acerca de los mecanismos subyacentes del problema. Y, definiendo cuánta grasa hay de sobra y si de fondo existe alguna causa psicológica, se propondrán unos objetivos, tratamientos y, en caso de que sea necesario, incluso fármacos.

Es curioso cómo muchos de los pacientes que acuden a la consulta de un endocrino para adelgazar, llegan después de haber fracasado tras varios intentos de perder peso a través de distintos métodos populares como Dukan, Atkins, disociada, dietas hiperprotéicas en sobres… Tal como afirma la doctora Clotilde Vázquez, “llegan desilusionados y con el metabolismo dañado”. Por eso, los esfuerzos han de centrarse en revertir la situación a través de una dieta saludable, realista y que les enseñe a comer y a convertir su metabolismo en un aliado de su dieta.

Desmontando mitos

No hay que desesperarse ni hacer grandes sacrificios. De hecho, la Doctora Vázquez sentencia que “no comer, engorda” y que si la dieta se hace bien no se tiene por qué pasar hambre. Esto es porque cuando no comemos lo suficiente, además de desnutrirnos, potenciamos todos los mecanismos de ahorro de nuestro organismo. Es decir, como autodefensa, quemamos menos lo que comemos.

“El perfil del paciente que acude al endocrino para adelgazar es el de alguien que tiene la necesidad de hacer las cosas bien después de muchas experiencias negativas” Dra. Clotilde Vázquez.

Tampoco debemos restringir ningún principio inmediato, ni proteínas, ni grasas, ni hidratos. Por ejemplo, los hidratos de carbono tienen una prensa malísima, pero no tomarlos implica no ingerir legumbres, patatas, arroz, pasta o pan (incluidos los integrales)… alimentos absolutamente necesarios. Como señala la doctora Vázquez, una ausencia de hidratos de carbono y el exceso de consumo de proteínas de manera continuada, daña el hígado y el riñón, lleva a la descalcificación de huesos, empeora la hipertensión… entre otros problemas.

Quien sigue este tipo de dietas, como la Dukan, comprobará que puede aguantar mucho tiempo comiendo muy poco. Esto, como indica la doctora Vázquez, se debe a que la grasa produce muchos cuerpos cetónicos, que son muy saciantes y quitan el apetito. Pero hay que saber que en realidad no perdemos grasa, sino músculo y agua. Por eso, seguir este tipo de dietas es altamente peligroso. Esa situación de cetonemia puede producir una deshidratación de nuestro organismo, una insuficiencia renal y arritmias cardiacas, llegando incluso a provocar la muerte súbita, como se ha descrito en ocasiones. Eso, como indica la Doctora Vázquez, no quiere decir que, bajo supervisión médica, no se prescriba esta dieta cetogénica, pero siempre en momentos y circunstancias puntuales y bajo el control de un profesional.

Hay que destacar que la glucosa es necesaria para la vida. Precisamos al menos un 70% de este principio para que nuestro cerebro y corazón funcionen correctamente. Si no consumimos hidratos de carbono, no tenemos reserva de este principio y nuestro organismo no lo puede obtener de la grasa, así que lo saca del músculo. Como indica la Doctora Vázquez, los pacientes que siguen estas dietas terminan con menos peso (porque han perdido masa muscular) pero la misma o más grasa que antes.

Otras de las dietas más populares que ahora están muy de moda son las que abogan por sustituir algunas comidas por el consumo de unos batidos específicos. La Doctora Vázquez aclara que, detrás de estos métodos, existe toda una industria comercial que quiere vender esos batidos, “que proporcionan hidratos de carbono, grasas, vitaminas, minerales… pero que carecen de principios esenciales para nuestro organismo como la fibra y, además, no nos educan en los buenos hábitos y nos provocan una adaptación metabólica que cuando volvemos a comer con normalidad acabamos por pesar más que antes de iniciar la dieta”.

El patrón ideal, al alcance de todos

La alimentación en los últimos años ha mejorado en muchos aspectos, como en la riqueza de alimentos que encontramos en cualquier temporada del año, pero también ha cambiado para mal en muchos aspectos, como por ejemplo en la abundancia de productos que nos aportan muchas calorías, grasas y azúcares y que contribuye a que la obesidad crezca en nuestro país de manera alarmante. Por eso, hay que volver a los buenos hábitos alimenticios de antes, que nos permitan evitar la obesidad y mantenernos en un peso saludable.

En este sentido, la dieta mediterránea es la ideal para mantenernos en el peso deseado. Y esto es así porque es la dieta más completa, la que nos aporta todos los nutrientes necesarios para llevar una alimentación saludable y con la que, además, disfrutaremos de la comida que, al fin y al cabo, es uno de los placeres de la vida al que no tenemos por qué renunciar si seguimos unos hábitos sensatos y respetuosos con nosotros mismos. Siguiendo esta dieta, el médico determinará el consumo de calorías que el paciente necesita después del estudio metabólico que se le practique.

En esta línea, la doctora Vázquez subraya la importancia de ser autónomos a la hora de seguir una dieta, de empoderar al paciente para que no dependa de productos específicos, como por ejemplo batidos o galletas, con los que algunos prometen que bajarás de peso de forma saludable y rápida. Además de costarte un dineral, sólo te condicionarán en tu día a día, te impedirán llevar una vida social normal y no ayudarán a que cambies tus malos hábitos por un estilo de vida saludable, realista y que no te condicione. Es decir, invertirás un tiempo y un dinero muy valioso para acabar frustrado.

“La buena dieta es la que te enseña a comer bien, no la que te ata a productos específicos que prometen maravillas. El paciente debe ser autónomo” Dra. Clotilde Vázquez.

Otro error que suele cometerse en las dietas es el de pesarse todos los días. La báscula no nos dice realmente si estamos adelgazando de la manera adecuada. Puede que hayamos perdido 3 kilos pero que sean de masa muscular y, sin embargo, la grasa siga en el mismo sitio donde la dejamos. De ahí la importancia de tener a un profesional que nos confirme si seguimos el camino correcto.

Tampoco sirve de nada machacarse en el gimnasio porque no todos los tipos de ejercicio son válidos para perder peso ni los debe hacer todo el mundo ni en todas las etapas de la vida. La actividad física debe hacerse de forma progresiva y dependiendo de la edad y de otras situaciones. Y, para no llevarse desilusiones, hay que saber que la actividad física en un principio no adelgaza. Como indica la Doctora Vázquez, no podemos descontar las calorías en función del ejercicio que hagamos.

En resumen, si quieres adelgazar y mantenerte en un peso saludable, deberías seguir la dieta mediterránea, tirar la báscula, complementar el régimen con una actividad física adecuada pero, sobre todo, hacer todo esto bajo la supervisión de un profesional médico que evite que cometas errores y dañes tu salud.

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