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Postura misionero origen

Liopardo

Hablemos de sexo. Es un tema del que no suelo hablar mucho en el Cielo, porque los ángeles no tienen. Si a eso le añadimos que mi madre es virgen…Pero yo no estoy en contra del sexo, el sexo solo es pecado cuando se hace mal.

El otro día cayó en mis manos un libro muy parecido a la Biblia, el Kamasutra. Ambos hablan de cosas que nunca se cumplen. Como sabéis, trata de un montón de posturas sexuales, pero yo lo tengo claro: mi favorita es la del misionero.

Hay quien dice que se llama así porque era la que empleaban los misioneros cuando fueron a evangelizar otros continentes. Durante la Edad Media era la única permitida por la Iglesia, ya que se consideraba la postura «más casta» , favorecedora de la fecundación ( «creced y multiplicaos»), con el hombre encima de la mujer, como Dios manda y si se puede, con el camisón puesto y la luz apagada.

El «Summae Confesorum», libro guía para el confesor, algo así como su Código Penal de consulta, establecía varios castigos para aquellos que se saltaran la norma. Por ejemplo, si ella estaba encima durante el coito, tres años de prisión; para la postura lateral, de pie, sentada o por detrás 40 días.

Sin embargo, esta postura tan santa y católica nunca se llamó «del misionero», sino «postura angelical o de la serpiente». El nombre del misionero aparece por primera vez en el libro «Sexual Behaviour in the Human Male», escrito en 1948 por el famoso sexólogo Alfred Kinsey, el del Informe Kinsey ( muchos habréis visto la peli del mismo nombre, protagonizada por Liam Neeson), que hizo una mala interpretación de una anotación de un libro escrito en 1929 por el experto antropólogo Bronislav Malinowski ( éste creo que no tiene peli).

Como los libros de Kinsey se vendieron como churros, la expresión «postura del misionero» pasó a la cultura popular. Y ya sabéis una cosa má, pecadores. ¡Hasta la semana que viene!

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Por qué el misionero es una postura sexual peligrosa

19/09/2017 05:00 – Actualizado: 19/09/2017 09:13

Tener sexo siempre suele ser de lo más divertido, pero también peligroso. La fogosidad del momento, las ganas de probar cosas nuevas, el morbo o las nuevas posturas para que la chispa no se pierda pueden tener graves consecuencias para la salud. Mucho cuidado: más allá de una incómoda contractura o algún que otro moratón, y aunque son pocos los casos, existe la posibilidad de sufrir una fractura del pene.

Según los expertos, hay que controlar la peligrosidad del ángulo de penetración así como el peso que se esté apoyando sobre el pene, pero no sólo eso. Como explica la doctora Kat Van Kirk en ‘Metro’, hay prácticas de lo más habituales que también pueden poner en riesgo la estabilidad de la erección y derivar en ese agónico y doloroso crujido que se traduce en una rotura a través de un cirujano.

Misionero

Esta posición es de las mejores para alcanzar el orgasmo. Ambos están en una posición cómoda que les permite concentrarse en su pareja y asegurarse de que está recibiendo lo que necesita.

Se debe tener cuidado. Demasiada fogosidad puede provocar que el pene se deslice fuera de la vagina y se golpee contra el perineo

Es una de la posturas más clásicas, aunque admite numerosas variaciones. Su funcionamiento es muy simple: ella abre sus piernas y él la penetra. Las miradas de ambos se buscan de manera voluntaria y todo se vuelve más consciente. El acto sexual se convierte en un momento mágico que va más allá de un simple coito. Ahora, debes tener mucho cuidado porque es la segunda postura que más riesgo implica.

Los científicos analizaron las experiencias de 90 pacientes, de entre 18 y 66 años, que habían sufrido esta lesión al menos una vez en su vida y descubrieron que en un 77% de los casos sucedió durante el sexo, por lo que decidieron preguntarles en qué postura lo estaban haciendo cuando se produjo la fractura. En primera posición se encontraba la del perrito, en segunda el misionero y en tercera la amazona.

«Podemos especular que cuando el hombre está en una posición dominante y se encuentra muy excitado, el coito puede volverse extremadamente vigoroso, provocando un mayor impacto en el momento del trauma, cuando el pene se desliza fuera de la vagina y golpea contra el perineo», aseguran los autores del estudio. Durante el misionero, con la mujer en la parte superior, la posición o movimiento de esta, puede que provoque una fractura.

Prueba cosas nuevas

Que el misionero sea una de las posiciones que más fracturas provoca es normal. Es una de las posturas que más se practica, así que es lógico que esté en este ranking porque a la hora de seleccionar una postura u otra, solemos pensar en términos de comodidad y efectividad; la experiencia suele ser una buena consejera (aunque también el camino más corto al aburrimiento) a la hora de saber qué funciona y qué no.

Hay que controlar la peligrosidad del ángulo de penetración así como el peso que se esté apoyando sobre el pene

Según un estudio realizado por ‘dred.com’ (médicos especializados en sexualidad) entre 2.000 personas de varios países europeos y EEUU acerca de sus posiciones sexuales favoritas (y cosas que les gustaría probar dada la oportunidad de hacerlo), encontramos que las posiciones preferidas por los encuestados son el perrito, posición líder con el 35%, seguida por el misionero con casi el 23%. Completan el ranking la amazona o «cowgirl», practicarlo con las piernas hacia arriba o el arado, y la cucharita. Alemania, Reino Unido, Francia, España, Alemania y EEUU estaban, por fin, de acuerdo en algo.

Pero el sexo y las preferencias sexuales no son iguales para hombres y para mujeres: depende de la posición y de quién tiene el control. Aunque la posición líder sí coindice (el perrito), mientras ellos prefieren que ellas tomen el control con ‘la amazona’, estas los prefieren encima en ‘el misionero’, ambas posiciones con un contacto visual directo, que crea más conexión emocional durante el acto sexual.

¿Te ha pasado? (iStock)

Las cosas cambian

En el 2015, una investigación publicada en ‘Advances in Urology’ prometía haber encontrado cuál era la postura sexual más peligrosa, especialmente para los hombres: la cowgirl a la inversa. El estudio destacaba que el 50% de las fracturas de pene en una relación heterosexual solían producirse en esta posición, seguida por la postura del perrito, (que hoy se encuentra en primera posición). Por el contrario, la posición más segura era la del misionero. Como explican los investigadores, “cuando el hombre controla el movimiento, tiene más posibilidades de detener la energía de la penetración en respuesta al dolor que siente en el pene, minimizándolo”, concluyen.

Usted, varón, arriba inseminando, y usted, mujer, abajo, recibiendo la semilla.

LLOCUTOR A continuación, nuestro habitual espacio “El consultorio sexual de la doctora Miralles”.

CONTROL CARACTERÍSTICA CONSULTORIO

DOCTORA Amigas, amigos, ¿cómo están, cómo va esa mente positiva, esas ganas de vivir y de soñar… y de amar? Claro que sí, tenemos derecho a ser felices y a disfrutar del amor. Precisamente, eso es lo que reclamaba Lilith. ¿No saben quién es Lilith? Pues nos conviene saberlo, especialmente a nosotras, mujeres. Cuenta la leyenda que…

CONTROL MÚSICA EVOCADORA

NARRADORA … En el principio, Dios creó al primer hombre y a la primera mujer. Del mismo barro y al mismo tiempo los creó. Él se llamaba Adán y ella, Lilith.

ADÁN Ponte debajo.

LILITH ¿Por qué he de acostarme debajo de ti?

ADÁN Porque yo lo mando. Porque yo soy el hombre.

LILITH Yo fui hecha con el mismo barro que tú. Soy tu igual.

NARRADORA Adán trató de forzarla a obedecer. Pero Lilith, indignada, invocó el nombre de Dios. Y Dios le regaló alas para escapar.

CONTROL MÚSICA EVOCADORA

DOCTORA Después, los varones que escribieron la Biblia se inventaron otra historia. Que Dios había sacado a Eva de una costilla de Adán. Que Eva, después del traspiés con la serpiente, se volvió sumisa y obedecía a Adán y siempre se acostaba debajo de él…

EFECTO TELÉFONO

DOCTORA A ver si nos llama un biblista o un judío… ¿Aló?

HOPMBRE Ni biblista ni judío, doctora. Yo lo que quiero saber es qué tiene que ver lo que usted cuenta de esa tal Litith con su consultorio sexual.

DOCTORA Pues fíjese que tiene muchísimo que ver.

HOMBRE Pues hágame ver ese muchísimo, porque no lo agarro.

DOCTORA ¿Usted no ha oído hablar de la “postura del misionero”?

HOMBRE Sí, claro, él arriba y ella abajo.

DOCTORA ¿Y sabe usted por qué le llaman “del misionero”?

HOMBRE Bueno, como ahora hay tantos curas pedófilos… tal vez…

DOCTORA No, no, nada de eso, no sea tan mal pensado, caramba.

HOMBRE ¿Y por qué es que le llaman así? Cuénteme.

DOCTORA Escuche bien. Le llaman la postura del misionero porque los misioneros cristianos veían que las nativas se ponían arriba, se ponían de lado, en cuclillas, de pie… Disfrutaban libremente del sexo… Y los misioneros dijeron: basta, el sexo sólo sirve para la reproducción. Usted, el varón, arriba inseminando, y usted, mujer, abajo, recibiendo la semilla.

HOMBRE Esa no me la sabía, doctora.

DOCTORA Y eso es lo que quería Adán… pero Lilith le salió respondona.

EFECTO TELÉFONO

DOCTORA Espero que no sea ningún Adán… ¿aló?

CHICA Aló, doctora… Pues yo que le quería preguntar porque… ¿la postura del misionero no es buena?

DOCTORA En realidad, todas las posturas son buenas, todas tienen su gracia, si se disfrutan. Pero, curiosamente, la postura del hombre encima es la menos estimulante para la mujer.

CHICA ¿La menos estimulante?

DOCTORA Sí, porque apenas se masajea el clítoris.

CHICA Explíquese mejor, doctora…

DOCTORA No sé si a te pasa, mi amiga, pero muchísimas mujeres no alcanzan el orgasmo en sus relaciones. ¿Y sabes por qué?

CHICA Dígamelo pronto, doctora, porque yo estoy en ese equipo.

DOCTORA Porque sólo tienen la estimulación del pene en la vagina. Y el interior de la vagina es muy poco sensible.

CHICA ¿Y dónde está lo “sensible”, doctora?

DOCTORA En el clítoris, mija. Y si el clítoris no se estimula es muy probable que no llegues al orgasmo.

CHICA ¿Y qué tiene que ver eso con el misionero?

DOCTORA Con la misionera. Es decir, cuando la mujer está sentada encima del hombre, tiene libertad de movimiento. Puede moverse adelante y atrás, frotando el clítoris directamente o puede hacerlo con su propia mano mientras están en la “acción”.

CHICA ¡Ay, doctora, pero usted sí que habla claro, usted no tiene pelos en la lengua!

DOCTORA Pues ya que mencionas la lengua, te diré que el sexo oral es el camino más directo para estimular el clítoris.

CHICA ¡Ay, doctorcita, la voy a invitar a mi casa para que le dé una clase a mi marido!

DOCTORA Dásela tú misma, pero que sea una clase práctica. Así que, si tu compañero es aburrido, si se parece a Adán, ponte alas para romper la rutina, para volar como Lilith. Y ya me voy despidiendo. Un abrazo para las que están arriba y para los que están abajo. Y ya saben, en www.radialistas.net también pueden hacerme consultas. ¡Hasta la próxima!

LA POSTURA DEL MISIONERO

7 variantes de la postura del misionero que querrás probar

El clásico misionero está muy bien, pero ¿qué te parece modificarlo un poco? Sí, no solo hay una forma de practicar esta postura, existen variantes que te harán disfrutar más de esta posición. No será tan cómodo pero te prometemos que merece la pena probarlo. Pon un poco de picante en tus relaciones con estas siete posturas diferentes del misionero que vas a desear probar ahora mismo.
¿Sabías que no solo hay una forma de hacer la postura del misionero? Esta posición tiene una serie de variantes igual o más estimulantes que te harán llegar al orgasmo de una forma diferente. Si quieres disfrutar más de tus relaciones sexuales, apunta estas 7 formas diferentes de hacer el misionero. Conoce todas las posturas del kamasutra que querrás probar inmediatamente.

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1. Misionero versión el asiento de loto

Recuéstate de espaldas en la cama con las piernas dobladas, te recomendamos que te pongas una almohada detrás para mayor comodidad, mientras él se arrodilla delante de ti. Esta postura sexual es más placentera porque la penetración es más profunda.

2. Misionero versión el número 8

En esta posición deberás tumbarte boca arriba con las piernas elevadas, de nuevo en esta postura una almohada en la espalda hará milagros. Él se colocará encima de ti con los brazos estirados, mientras tú colocas las manos en sus caderas y dirigirás los movimientos y el ritmo. Una de las ventajas de esta postura sexual es que Para un es que el contacto entre tu pareja y tu clítoris es total. Eso sí, para mayor placer te recomendamos que utilices algún lubricante, ¡disfrutarás más!

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© Unsplash

3. Misionero versión la casa

Quizá esta variante solo es apta para las parejas más atrevidas, ya que con ella la dificultad aumenta, pero lo bueno es que el placer también. Eleva la cadera y engancha tus piernas a su cintura, para mantener el equilibrio haz fuerza con tus brazos, él se arrodillará entre tus piernas. Para mayor placer haced movimientos circulares con las caderas en ambas direcciones. ¡No querréis parar!

4. Misionero versión la tregua

Esta postura es mucho más cómoda que la anterior, además de que permite la posibilidad de mirar apasionadamente a tu pareja. La penetración es profunda ya que se hace en ángulo recto, con tu pareja colocada de lado. ¡Esta será tu favorita!

5. Misionero versión la caja de seguridad

Esta posición se parece mucho al misionero original. También estarás recostada sobre tu espalda y él estará encima, pero se colocará totalmente tumbado y haciendo fuerza con sus brazos. Mientras tú enganchas tus piernas a su cintura, lo que facilita la penetración, y realizáis movimientos al mismo ritmo. ¡El contacto con su pene será completo!

6. Misionero versión nirvana

Para esta posición vas a necesitar un cabecero dónde agarrarte. Túmbate en la cama boca arriba y sujétate al cabecero de la cama, él se colocará encima y tú eres la que se mueve. Estira tus piernas hacia abajo lo más que puedas, eso aumentará el placer. Para esta postura podéis animaros a utilizar juguetes sexuales para aumentar la excitación.

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© Getty

7. Misionero versión la pausa zen

Esta postura es para estar relajados, es una buena manera de comenzar vuestras relaciones sexuales. Ambos estaréis tumbados completamente estirados, tú con la pierna por encima de su cadera procurando que la penetración sea profunda. Ambos tenéis que realizar movimientos hasta alcanzar el clímax.

1000 posturas para disfrutar al máximo

El misionero está muy bien y seguro que se te han ocurrido unas cuantas ideas para ponerlo en práctica, pero hay otras muchas formas de innovar en la cama, de hecho hay incontables posiciones que te permitirán disfrutar al máximo de tu sexualidad. Pero, un momento… ¿y por qué tiene que ser en la cama? Si la habitación se os queda pequeña y a ambos os apetece algo más innovador, te proponemos una serie de ideas para hacer el amor por toda la casa.

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El misionero

La posición del misionero es la más frecuente en nuestra civilización. Por eso, tiene la reputación de ser una postura sexual banal y rutinaria. Sin embargo, para muchas parejas sigue siendo una posición cómoda y dadora de sensaciones fuertes. Un preludio para la excitación o, al contrario, la última posición para abandonarse al gozo.

El origen del misionero se remonta a la colonización de América por religiosos españoles. Existen dos versiones. En la primera, los religiosos españoles recomendaban la postura del misionero a los indígenas para que dejaran de hacer el amor “como animales”. En la segunda, era la utilizada por los propios misioneros para fecundar, con la meta de cristianizar, el mayor número posible de mujeres indígenas. Sin embargo, científicamente no se ha probado la relación entre la práctica del misionero y un aumento de las fecundaciones.

En la versión clásica, la mujer se sitúa boca arriba con las piernas algo abiertas y el hombre se coloca encima de ella. El contacto visual establecido otorga la sensación de intimidad característica del misionero. Disfrutamos mientas nos miramos y descubrimos cara a cara. La comodidad que facilita deja abierta la posibilidad de tocar al compañero en las nalgas y a las mujeres en el clítoris, garantizando así un intenso orgasmo.

Es una de las posturas sexuales que más variantes tiene. La mujer puede mover las piernas para darle un toque más picante al clásico y permitir una penetración más profunda. Para los más atléticos la mujer se recuesta sobre la cama y posa uno de sus tobillos en el hombro de su pareja, doblando ligeramente la otra pierna. Él se vuelca sobre ella medio arrodillado.

Más sobre: El misionero

Cómo hacer que la posición de misionero sea más placentera

Fue la primera posición que hiciste en tu primera relación sexual y por mucho tiempo fue tu preferida, pero después de un tiempo y de hacerla de manera continua y repetitiva, ya no te complace tanto. Eso se terminó, te vamos a decir cómo hacer que la posición de misionero sea más placentera.

Siendo una de las posiciones preferidas por los mexicanos llega el momento en que ya no nos complace tanto, tal vez por el nombre que tiene, gracias a la iglesia católica quien la bautizo como misionero y fue la única aprobada por esta, para hacer el amor – si has realizado otra te iras al infierno – .

Bueno para darle sabor y volver a recobrar el amor y excitación a esta posición te diremos cómo hacer que la posición de misionero sea más placentera, tomen nota.

Movimiento.

De nada sirve movimiento sin ritmo o fuerza, busquen su ritmo propongan movimientos en pocas palabras suéltense el pelo.

Apoyo.

Busquen apoyo , pero no apoyo emocional lo indicado es colocar una almohada en la zona lumbar de la mujer. Esto te permite tener mayor y mejor movimiento.

La fórmula secreta.

No olvides realizar movimientos de arriba para abajo o hacer rotaciones. Tu mujer presiona el pene con contracciones vaginales ¡Eso sí que es onda!

Utiliza las piernas.

Juegas con ellas puedes extenderlas, cerrarlas para hacer presión en el pene o bien puede alternar movimiento como flexionándolas y extendiéndolas, esto llega a dar mayor penetración.

Y por supuesto no olvides los besos las caricias y las mordidas, así como el contacto visual que es fundamental en esta posición o bien puedes darle tu toque personal.

Como puedes ver, renovar la posición del misionero no es tan complicado solo falta que le eches más creatividad y muchas ganas para que esta se vuelva a convertir en una de tus preferidas .

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Posiciones sexuales que los mexicanos aman hacer. Aquí.

Las 5 posiciones sexuales que las mujeres odian. Aquí.

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¿De dónde proviene llamar ‘misionero’ a la famosa postura sexual?

La del ‘misionero’ es, posiblemente, una de las posturas más conocidas y utilizadas a la hora de tener relaciones sexuales y que consiste en que la persona que es penetrada se sitúa tumbada boca arriba con las piernas entreabiertas mientras que quien penetra se coloca encima (sobre ésta) cara a cara.

Es común encontrar numerosas publicaciones que explican que el origen de llamar de ese modo a esta postura sexual proviene de los tiempos en los que, aprovechando la colonización de nuevos lugares del planeta, se evangelizaba a la población autóctona y se les indicaba que ese era el modo correcto de colocarse para mantener relaciones sexuales. Como estas explicaciones eran dadas por misioneros los nativos comenzaron a llamar de ese modo a la posición sexual.

Hay quien ubica esto durante la colonización, por parte de los europeos, de América en los siglos XVI y XVII (españoles, portugueses, británicos, franceses y holandeses) pero otros lo sitúan en uno de los viajes que realizó el explorador británico James Cook por las islas del Pacífico Sur (siglo XVIII).

Cabe destacar que dicha postura y modo de mantener relaciones ya era realizada por las antiguas culturas y civilizaciones, existiendo numerosos grabados realizados en la época de la Antigua Roma, Griega, China milenaria e incluso en el Imperio Inca precolombino (por citar unos pocos ejemplos).

Posteriormente desde la Iglesia Católica fue ampliamente recomendada realizar únicamente esta postura (considerándola la más ‘casta’ y efectiva para procrear, evidentemente dentro del matrimonio) y fue el teólogo Tomás de Aquino, en el siglo XIII, uno de los personajes que más se encargó en promulgarla.

Pero esta postura nunca fue llamada ni conocida como ‘postura del misionero’ (de hecho no hay ni una sola constancia escrita de que se le llamara de ese modo antes de mediados del siglo XX) y la forma de referirse a ella solía ser la ‘postura angelical o de la serpiente’, tal y como explica el doctor en antropología Robert J. Priest en su artículo ‘Missionary Positions: Christian, Modernist, Postmodernist’, publicado en febrero de 2001.

En realidad la denominación ‘postura del misionero’ aparece por primera vez en el libro ‘Sexual Behavior in the Human Male’ escrito en 1948 por Alfred Kinsey (mundialmente famoso por el ‘Informe Kinsey’ sobre comportamiento sexual de los seres humanos) tratándose de una mala interpretación que hizo a la hora de referirse a una anotación extraída del libro ‘The Sexual Life of Savages in North-Western Melanesia. An Ethnographic Account of Courtship, Marriage, and Family Life Among the Natives of the Trobriand Islands, British New Guinea’ publicado en 1929 por el experto en antropología Bronislaw Malinowski.

Única referencia a la postura del misionero que aparece en el libro de Alfred Kinsey

Pero realmente en ningún momento de su obra Malinowski utiliza la expresión ‘postura del misionero’ (missionary position) y fue el error de interpretación cometido por Kinsey (y la posterior popularidad que obtuvo su ‘Informe Kinsey’) lo que hizo que esa postura comenzase a ser denominada de ese modo, sobre todo a partir de finales de la década de 1960 y gran parte de 1970 (consideradas como las de la ‘liberación sexual’) en las que sus libros se vendieron como rosquillas y su trabajo fue ampliamente difundido.

Así pues, la autoría de acuñar el término ‘postura del misionero’ se la debemos a Alfred Kinsey y no a ningún colonizador, evangelizador o explorador de nuevas tierras.

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Esta curiosidad es una de las que encontrarás en mi libro “Ya está el listo que todo lo sabe de SEXO”. De venta en librerías y Amazon: https://amzn.to/2q6wNXa

Fuentes de consulta: National Center for Biotechnology Information (NCBI) / Archive.org / Google Books / sexomandamiento / straightdope / nomada.gt / overthinkingit
Fuente de las imágenes: Wikimedia commons (1) / Wikimedia commons (2) / Google Books

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La historia de la posición del misionero

La posición del misionero aparece en obras de arte antiguas de los griegos, egipcios, las civilizaciones antiguas de América del Sur, China y Japón.

Algunas personas creen que esta posición sexual es tan popular debido a la frecuencia del motivo.

En cualquier caso, la posición del misionero ganó su supremacía sobre las demás posturas sexuales, debido a razones tanto religiosas o éticas, así como de salud, y no debido a la superioridad de la propia posición.

Por otra parte, si nos imaginamos la posición del misionero en el suelo duro o la paja del colchón, tenemos una idea de por qué tal posición no era la más agradable, al menos para las mujeres. Pero, ¿quién estaba interesado en lo que las mujeres tenían que decir en aquellos días?

En la antigua Grecia, la gente prefería tener relaciones sexuales de pie hasta que Artemidos popularizó la posición del misionero como la “única correcta y natural”, porque afirmaba la dominación de hombres sobre las mujeres.

La Iglesia Católica Romana llegó a conclusiones similares sobre la base de las observaciones de los animales e incluso Santo Tomás de Aquino la recomendó. Los argumentos se centraron en la premisa de que la posición del misionero es la mejor para quedar embarazada, por tanto era razonable utilizarla mas que otras posiciones.

Si seguimos las enseñanzas de la Iglesia Católica, el único objetivo de las relaciones sexuales es el embarazo y todo lo demás representa el pecado de la pasión. Por lo tanto, cambiar la posición sexual resultaba pecaminoso.

El origen de la posición a término «misionero”

Durante mucho tiempo, las personas no estuvieron familiarizados con el término “posición del misionero”.

Cada idioma tiene su propio nombre para ella. En 1948, un amplio estudio titulado el Comportamiento sexual en el varón, por Alfred Kinsley, se publicó en los EE.UU. (una excelente película sobre su vida y obra se hizo en 2004).

En dicho estudio, Kinsley cita un ejemplo del libro «Los argonautas del Pacífico Oriental» del famoso antropólogo Malinowski donde los nativos de la tribu trobriandeses imitaba el Inglés-estadounidense en torno a una fogata y al que se referían como el “misionero”, para ellos era un horror «ver cómo los hombres blancos se revuelcan sobre el cuerpo de las mujeres y las aplastan.»

Este dato específico no ha sido confirmado hasta la fecha por ningún antropólogo, sexólogo o un lingüista, y Robert Priest cree que fue el resultado de confundir hechos e interpretaciones diferentes, pero no vamos a entrar en detalles.

En definitiva, el término fue mantenido en uso y posteriormente extendido a otros idiomas: Missionarsstellung, Postura del misionero, posición missionaire du …

Pero seguramente aunque cambie el nombre, no podrá parecer interesante. Mejor cambiamos de postura ¿verdad?

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“Desde el punto de vista ginecológico, las mejores posturas en las relaciones sexuales son aquellas que favorezcan la estimulación del clítoris simultáneamente”, dice la doctora Isabel Santillán, ginecóloga de Ava. “En general, esto se consigue mejor cara a cara, en posturas como La Amazona.

“La postura por excelencia para la mujer es la de Andrómaca si le gusta dominar, puesto que le permite jugar con su inclinación corporal y de ese modo controlar la penetración en mayor o menor profundidad, además de poder acariciar su clítoris o si se inclina hacia adelante, se puede frotar contra el pubis del hombre», dice Mireia Rueda, fisiosexóloga de la Unidad del Suelo Pélvico de la Clínica Rozalén. «Pero siempre hablamos de mujeres sanas, hombres con una capacidad eréctil adecuada y que sea la mujer a quien le guste llevar la voz cantante”, añade.

1. Andrómaca

“La postura sexual más placentera para mí es la que llamamos ‘la postura de Andrómaca’, aunque recibe también muchos otros nombres”, dice Valerie Tasso, sexóloga de LELO. “Su nombre proviene de la mitología griega y más concretamente de los personajes de Homero: Andrómaca, mujer de Héctor, el gran héroe de Homero, disfrutaba cabalgando encima de su esposo. La leyenda cuenta que, detrás de la puerta donde yacían los amantes, los esclavos se masturbaban, durante sus coitos”, cuenta. Cómo se hace. Simplemente se trata de que la mujer esté encima del hombre y lo cabalgue. Por qué. “Porque en esta postura, la mujer domina al hombre y se convierte en su maestra del placer. Es ella la que impone el ritmo porque el hombre está totalmente indefenso. Si ella quiere parar, para. Si ella quiere una penetración más profunda, la tiene. Manda al 100%. Esta postura es particularmente ‘apreciada’ por los/as sexólogos/as para las mujeres que desean descubrir el orgasmo y para los hombres que necesitan aprender a retener su eyaculación. Además, la pareja puede, en todo momento, tener contacto visual, lo cual añade mucho morbo a la interacción. Y, lo más importante, ambos miembros de la pareja tienen las manos libres para estimular las zonas erógenas propias o ajenas. Un truco. Esta postura “de manos libres” es maravillosa porque la mujer puede masturbarse durante la penetración, usando, si quiere, algún masajeador de clítoris como Sona o Lily 2, de LELO, intensificando su propio placer e, indirectamente, el de su partner.

Blanchi CostelaGetty Images

2. ‘Cucharita style’ y estimulación clitorial

“El sexo puede ser íntimo pero salvaje, dulce pero rítmico, placentero hasta límites insospechados sin necesidad de que pienses continuamente en qué y cómo hacerlo, la postura sexual ideal está para ayudarte”, dice Elsa Viegas, experta en erotismo de Bijoux Indiscrets. La postura. Viegas propone a la cucharita como mejor postura sexual para el placer femenino. “A pesar de su nombre aparentemente casto, la cucharita es una de las posturas más fogosas del Kamasutra, con mucho contacto físico y hasta con ciertas halo de misterio, ¡lo tiene todo!”. Cómo se hace. “Mientras te acuestas de lado, tu pareja te abraza por detrás generando unos puntos de encuentro muy interesantes: su boca con tu cuello, su pecho con tu espalda, sus genitales con tu trasero. Por qué. “Arropada y siendo la little spoon de la ecuación, puedes ser penetrada desde atrás abriéndose un abanico de posibilidades frente a ti: la estimulación del dios de los órganos de placer, el clítoris”. “Conocerse a una misma es primordial para disfrutar del sexo dejándose llevar y, para eso, nada mejor que explorar con tus propias manos tus puntos de mayor placer. Empieza poco a poco para luego aumentar la intensidad o simplemente déjate guiar por el ritmo de tu pareja”, dice esta experta. Un truco. “Sube de nivel con un juguete erótico. ¿Lo ideal? Un vibrador o un succionador de clítoris que te estimule mientras practicas la cucharita. Si encuentras el punto perfecto donde el juguete se mantenga en contacto contigo sin necesidad de manipularlo puedes dejarte llevar, disfrutar del momento de placer. Si tu vibrador o succionador tiene un ritmo intermitente, ¡actívalo! ¿No tienes? Entonces toma nota del truco de Elsa: utiliza una almohada. “Lo que lees, una almohada entre tus piernas ejercerá la presión perfecta para la estimulación de tu clítoris. Además podrás ayudar a tu pareja con las embestidas moviendo tu cadera para generar fricción entre la almohada y tu punto de placer. Nunca volverás a ver igual una cama”.

3. Misionero con piernas cerradas

“Él encima y ella debajo, en la postura de El misionero de toda la vida”, dice Ana Lombardía, sexóloga colaboradora de Los Placeres de Lola. Cómo se hace. Una vez el pene haya penetrado la vagina, ella debe cerrar las piernas, en paralelo a la cama. Por qué. “De este modo la presión sobre el pene es mayor, aumentando las sensaciones para ambos. Además, el clítoris se verá rodeado y estimulado por las piernas de ella y los mismos labios de la vulva. ¡Maravilloso!”. Un truco. “En esta postura los movimientos deben ser suaves y profundos, sin «sacarla» demasiado, para aumentar las sensaciones y el roce”.

Tara MooreGetty Images

4. Del misionero a la cucharita

“¿Mi postura favorita? Pues depende del día y de qué sea lo que busco”, dice Sonia Encinas, sexóloga, educadora sexual y menstrual y coach de mujeres”. El misionero. “Soy una gran defensora del clásico misionero, que está muy denostado. Se da por hecho que es una postura pasiva para quien está debajo, ¡y ese es el error! ¡El misionero no es para descansar! Una puede tener el cuerpo activo y fluir en el movimiento con su amante estando debajo. Por qué. Si lo que vamos es a tener relaciones con penetración, a muchas mujeres esta postura nos estimula más (tanto el clítoris, como el punto G o el cérvix). La cucharita. “Si lo que me apetece es estimular el clítoris a la vez, entonces me encanta estar de espaldas a mi pareja (la cucharita). Ya sea para estimularme yo con la mano o un juguete, o para que me estimule él. ¡Me encanta! (solo de pensarlo me excito)”. Un truco. Según esta sexóloga, “es importantísimo recordar que salir del coitocentrismo que reina en nuestras prácticas sexuales enriquecerá nuestra vida sexual”. “Hay sexo más allá del coito, nuestro cuerpo nos regala infinitas opciones para experimentar el placer”.

5. La L de espaldas

“Para alcanzar el orgasmo mi preferencia es el sexo oral, la mejor manera es tumbada en alguna superficie para relajarse y concentrarse en las sensaciones. Siempre acompañado de un gel potenciador efecto calor para aumentar las sensaciones”, dice María Hernando, sexóloga de Platanomelón.com. En cuanto a penetración, la postura preferida de María es la “L de espaldas”. Cómo se hace. La mujer se sitúa de espaldas al hombre y tumba la parte superior del cuerpo en una mesa o cama alta y deja las piernas en el suelo. El hombre se sitúa detrás para poder hacer la penetración. Sirve tanto para penetración vaginal como anal, y se puede estimular el clítoris a su vez. Por qué.“Es muy placentera porque estimulas muchas partes del cuerpo a la vez. Puedes levantar un poco el tórax para que acaricien tus pechos también e ir jugando con el vaivén del cuerpo”. Un truco.“Un buen lubricante o un estimulador del punto G. Otra opción muy erótica es usar unas esposas para dejar que la pareja lleve el control”.

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6. La Amazona

“Mi postura preferida (y la que suelo recomendar siempre a las mujeres con las que trabajo en consulta) es la postura de “La Amazona”, también conocida como “La mujer arriba”, dice María Esclapez, sexóloga y experta para Intimina. Cómo se hace. La mujer se coloca a horcajadas sobre la pareja y controla el movimiento, el ritmo y la profundidad de penetración. Por qué. “Cumple con todas las funciones eróticas: es placentera, cómoda (no necesitas hacer peripecias para llevarla a cabo) y es muy útil ponerla en práctica en el tratamiento de las disfunciones sexuales. Además, considero que es la postura más ‘empoderante’ dado que la mujer tiene el control; ella gestiona su propio placer con el movimiento de su pelvis, estimulando así las zonas vaginales que considere más placenteras”. Según esta experta, los estudios han demostrado que a una gran mayoría de mujeres les resulta muy agradable combinar la penetración con la estimulación del clítoris. Para ello esta postura es ideal. Un truco. “Para mejorar la postura es muy recomendable entrenar el suelo pélvico con los ejercicios Kegel”, dice Esclapez. “Los beneficios se empiezan a notar a partir del mes: mayor tonificación de la musculatura íntima (la pareja también nota este cambio en sus genitales a través de la fricción que se produce durante la penetración); aumento de la elasticidad vaginal; mayor facilidad para alcanzar el orgasmo; orgasmos más largos e intensos; mayor capacidad de lubricación y aumento de la sensibilidad vaginal al placer. Psst. La Rutina de Kegel Laselle de Intimina te ayudará a ejercitar la musculatura pélvica. Otra buena opción es el KegelSmartde Intimina, un dispositivo inteligente que selecciona automáticamente el nivel de ejercicio basándose en la fuerza de contracción y resistencia en la última sesión de entrenamiento.

7. En brazos de tu pareja

Es la postura preferida de Marta García, sexóloga de Platanomelón.com, para quien “lo más importante es ir probando todo tipo de posturas, así como probar las mismas en diferentes sitios. Una música sensual de fondo, buena temperatura y una iluminación tenue son buenos aliados para cualquier relación sexual”. Cómo se hace. De pie, el hombre coge en brazos a la mujer sujetando sus piernas y controlando la penetración. La mujer entrelaza sus piernas detrás del hombre para colocarse bien. “El hombre tiene que tener la suficiente fuerza, si no, colocar unas anillas en la pared para agarrarse y así durar más”, dice Marta. Por qué.Es muy placentera y además promueve la intimidad de la pareja porque se pueden abrazar. Truco. Es importante un buen lubricante para facilitar la fricción. Para aumentar el placer en cualquier postura García también recomienda la “Guía de ejercicios de Kegel y bolas chinas” de Marina Monzón by Platanomelón.com.

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