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Preparacion al parto seguridad social

¿Cómo es la preparación al parto? – Teoría y práctica

Preguntas de los usuarios

¿Cuándo deben empezarse las clases de preparación al parto?

Por Dr. Óscar Oviedo Moreno (ginecólogo).

Normalmente los cursos de preparación al parto comienzan sobre el 6º – 7º mes de embarazo, aunque pueden comenzarse en el primer trimestre de embarazo.

Constan de una parte teórica y otra de gimnasia prenatal.

La decisión mayoritaria de las parejas es realizar un curso de 6/8 sesiones durante los últimos meses de gestación.

¿Las clases de preparación al parto son gratis?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Si la mujer está llevando a cabo el control del embarazo por la Seguridad Social, puede acudir a los cursos preparto impartidos por los ambulatorios, centros de salud u hospitales públicos de forma totalmente gratuita.

No obstante, también hay centros privados que ofrecen clases de preparación al parto por un coste aproximado de unos 300 euros por pareja. Estos cursos son similares a los que ofrece la Seguridad Social o, en ocasiones, son complementarios.

¿Puede venir mi pareja a las clases de preparación al parto?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Por supuesto. De hecho, es recomendable que la mujer vaya acompañada de su pareja en las clases preparto, ya que así pueden hacer algunos ejercicios conjuntamente. Además, es importante que la pareja conozca los métodos necesarios para ayudar a la mujer a relajarse o hacer fuerza en el momento indicado.

Lectura recomendada

Si quieres saber más sobre cómo es el parto y su desarrollo natural, no te pierdas el siguiente artículo: El parto natural: el proceso paso a paso, ventajas y desventajas.

Llegados a este punto, también es posible que te interese saber cómo es la atención al parto en el hospital, ya que puede haber diferencias en función del país donde te encuentres.

Tercera clase de preparación al parto

La tercera clase de preparación al parto que estamos llevando a cabo en la Seguridad Social, se centró básicamente en explicar que es el plan de parto y era recomendable que las embarazadas acudiésemos con nuestras parejas, y no solitas. Para algunas resultó ser algo desconocido por completo y otras, como yo, ya teníamos más o menos definido lo que queríamos hacer, aunque después de que nos explicaran detalladamente cada uno de los puntos he de reconocer que el futuro papá y yo cambiamos de opinión en una de las cuestiones principales: la de donar la sangre del cordón umbilical al banco público. Pero iremos paso por paso. En general, todos los planes de parto constan más o menos de los mismos epígrafes, si bien cada hospital formula y adapta algunos según su estilo. Os detallaré el mío, pero os pongo este link al Plan de parto y nacimiento del Ministerio de Sanidad, porque lo detallan a la perfección e incluso se puede descargar el modelo de documento y llevarlo relleno el día que ingresemos en el hospital.

1. Datos personales y nombre del acompañante. El encabezamiento del plan de parto debe contener nuestros datos identificativos (edad incluida), la fecha probable de parto y el nombre de la persona que deseamos que esté con nosotras durante ese momento. Esto hay que pensarlo bien, porque la matrona insiste en que si los padres tienen pánico al parto quizás sea mejor poder contar con el apoyo de otra persona, que nos pueda ser realmente de ayuda en esos momentos.

2. Preferencias relacionadas con el espacio físico. Podemos elegir si queremos que la sala de dilatación y la de parto estén en un único espacio, si queremos escuchar música (deberemos llevar nosotras la música, el aparato y ponerla a un volumen bajito) y si deseamos poder graduar la intensidad de la luz. A mí todo esto no me parece muy relevante, pero ya que lo preguntan contestaremos a todo.

3. Preferencias relacionadas con los procedimientos. Desean saber si queremos que nos pongan un enema, que nos rasuren el pubis, que nos permitan deambular, ingerir líquidos y si queremos que en el caso de que tengan que administrarnos algún fármaco se nos informe previamente y se nos pregunte nuestra opinión. Todo esto sí me parece interesante, porque la verdad, yo soy de ir muy bien de vientre por mí misma y si me puedo ahorrar lo del enema mejor. Tampoco me gustaría que me dejaran los bajos como los de una Barbie si no hay necesidad, ni tener que estar tumbada en una camilla sin moverme y sin beber ni agua sólo por gusto.

4. Monitoreo fetal. Podemos elegir si queremos estar constantemente conectada a los monitores de control o que se nos conecte puntualmente mientras todo transcurra con normalidad. Es evidente que si se produce alguna complicación, o hay algún indicio de sufrimiento del bebé, nos van a mantener enganchadas a los monitores queramos o no, pero si todo va bien, el hecho de poder movernos libremente sin estar atadas al aparato puede favorecer que el parto se desarrolle con mayor rapidez. Claro que también hay gente que se siente más segura conectada a la maquinita de por vida ¡por eso nos dejan elegir!

5. Métodos alternativos para aliviar el dolor. Podemos decir si queremos usar técnicas de relajación, de respiración, masajes por parte de nuestro acompañante e incluso la posibilidad de llevar a cabo el proceso de dilatación dentro de una bañera de agua calentita. También podemos elegir entre probar a tener un parto sin ningún tipo de anestesia, o pedir que nos pongan la epidural lo antes posible, o que sólo usen anestesia local en caso de sutura, e incluso que nos den información adicional para aliviar el dolor en el propio momento del parto. Al final dejan un espacio para proponer otras técnicas que queramos utilizar y que no estén recogidas previamente en este plan.

6. Cuestiones sobre el periodo de dilatación. Podremos usar material de ayuda como pelotas (de esas gigantes de pilates que nos las prestarán en el hospital), espejos o cojines (hay que llevarlos de casa) y pedir que no nos rompan la bolsa del líquido amniótico si no es necesario.

7. Preferencias durante el periodo de expulsión. Aquí hay una variedad enorme de opciones como empezar con los pujos cuando sintamos ganas, o cuando la matrona nos lo indique, poder elegir la posición de parto en la que nos encontremos más cómodas. También pedir que la pareja nos ayude en todo momento, o tener un espejo para mirar lo que ocurre en las bajuras cuando vaya a salir el bebé, así como que no nos efectúen la episiotomía a lo loco si no es indispensable. Cuando el bebé ya haya nacido, se nos permitirá decidir si queremos que nos lo pongan inmediatamente sobre la piel (o que se lo lleven para higienizarlo un poquito), que no le corten el cordón umbilical hasta que este no haya dejado de latir y poder darle el pecho en la misma sala de partos. Nosotros teníamos muy claro que no contrataríamos una empresa de donación privada de sangre del cordón y demás casquería del parto (por resultarnos un negocio bastante poco claro y de dudosa fiabilidad) así que habíamos decidido donarlo al banco público de cordones. Pero resulta que la matrona sostiene que desde hace unos años a esta parte a ellas cada vez les insisten menos en que nos hablen a las embarazadas de este tema (el banco público parece que está a rebosar de donaciones) y suelen poner bastantes pegas para admitir nuevos donantes (no se puede donar si se suministran antibióticos durante el parto, si se realiza una cesárea, si no se llega a una cantidad mínima de sangre…) por lo que ella nos recomienda que dejemos toda la sangre del cordón a nuestro propio bichillo, que le vendrá muy bien ese aporte extra durante los primeros días de vida. Y visto el panorama, hemos cambiado nuestra opinión acerca de la donación. Respecto a los bancos privados, en 13 años de profesión, ella no conoce ningún caso en los que las muestras se hayan utilizado para curar a nadie, no está demostrado que las donaciones puedan mantenerse inalterables durante más de 10 años (estas empresas te venden el mantenimiento por 20-25 años) y sólo se han destinado a la investigación en laboratorio. Con lo cual, aún nos convence menos el invento.

8. Preferencias después del parto. Decidir si queremos que nuestra estancia hospitalaria sea lo más breve posibles (¿es que alguien quiere permanecer allí más días de la cuenta sólo por gusto?) y que no nos separen nunca del bebé, a no ser que sea estrictamente necesario.

9. Preferencias sobre la lactancia. Decidiremos si queremos dar el pecho o no, si no queremos que le den ningún tipo de alimento al bebé sin consultarnos previamente, y si durante nuestra estancia en el hospital queremos instaurar la lactancia a demanda.

Y hasta aquí la explicación del plan de parto de nuestro hospital. Aún nos quedan un par de puntos que rellenar (tengo que consultarlos con otra experta: mi madre), pero en general me parece muy bien que se nos dé la oportunidad de decidir cómo queremos que se desarrolle el parto. Eso sí, hay que tener en cuenta que todas estas peticiones son orientativas para los profesionales y que no se tendrán en cuenta en caso de que exista un riesgo para la madre o el bebé que impidan su cumplimiento. Pero mientras todo transcurra con normalidad ¡qué bueno es tener derecho a decidir!

Cómo elegir un buen curso de preparación al parto

Se trata de una preparación que no es obligatoria pero sí muy necesaria para resolver dudas y mejorar la calidad de vida de las embarazadas en las últimas semanas de gestación Miércoles, 18 septiembre 2019, 13:53

Resolver dudas en las últimas semanas de gestación o simplemente prepararse físicamente para dar a luz son algunas de las cuestiones que animan a las embarazadas a apuntarse a un curso de preparación al parto.

Aunque la mayor parte de las inquietudes se resuelven en las visitas a la consulta de ginecología y a la matrona, acudir a estos cursos ayuda no solo a disipar otro tipo de incertidumbres, sino a compartir experiencia con otras futuras madres y, sobre todo, a prepararse física y psicológicamente para afrontar el embarazo, el parto y posparto con información y seguridad.

Aunque estas clases no son obligatorias ni forman parte de las pruebas médicas que deben realizar las mujeres durante su embarazo, sí son recomendables, sobre todo para madres primerizas, pues las preparan para afrontar el esfuerzo físico del parto enseñándoles técnicas de relajación y respiración, junto con ejercicios para aliviar el dolor.

Estos cursos de preparación al parto se inician, por regla general, alrededor del sexto o séptimo mes de gestación, y lo más frecuente es que se repartan en dos clases semanales de dos horas de duración en las que se imparten contenidos teóricos y prácticos. La parte teórica se centra en explicar los cambios que se registran durante la gestación y se instruye sobre cuidados del recién nacido y lactancia, y técnicas de rehabilitación durante el postparto. En la parte práctica se realizan ejercicios de gimnasia prenatal que ayudan a la gestante a mejorar su forma física y a conocer el modo más adecuado de respirar, así como otras técnicas de relajación y control para afrontar el parto de manera óptima.

Actualmente existen diversas metodologías dentro del universo de los cursos de preparación al parto, por lo que no es fácil escoger qué curso es el más adecuado para cada una. Lo recomendable es consultar previamente con el ginecólogo, informarse sobre las contraindicaciones que podría tener cada metodología y acudir también al boca a boca, conociendo la experiencia de otras mujeres que hayan asistido a estas clases.

La mayoría de los cursos coinciden en temario y contenidos en la parte teórica, pero difieren en la parte práctica en función de la metodología que apliquen los formadores. Dos técnicas son las más extendidas: la técnica Lamaze y el Método Bradley. La primera propone una serie de pautas enfocadas a aliviar el dolor de dar a luz y aplica técnicas como el yoga o el pilates; la segunda tiene como principal objetivo evitar que se le administren medicamentos a la madre y se basa en enseñar técnicas de relajación. Ambas técnicas implican al padre en el proceso de acompañamiento y apoyo en el momento de dar a luz.

Pero en los últimos años se han extendido otro tipo de cursos, centrados en la preparación al parto con yoga; con stretching o gimnasia suave; a través de la natación o matronatación; o con técnicas de relajación basadas en principios sofrológicos, entre otras. Algunos futuros padres también optan por asistir a clases de puericultura, en las que aprender todo lo relativo a los cuidados que necesitan los recién nacidos durante las primeras semanas.

Combinar las visitas a profesionales sanitarios junto con la asistencia a alguno de estos cursos puede ayudar a las futuras madres a llevar de manera óptima su embarazo. Dar a luz será el último paso antes de conocer al bebé, tras nueve meses de pruebas médicas y cuidados, pero durante las semanas de gestación también se habrá de decidir si se confía en la sanidad pública o en una clínica privada para el momento del parto. Si se recurre a un seguro médico para seguir el embarazo semana a semana, es necesario revisar si este tiene carencias que puedan reducir sus coberturas en un momento tan importante para la salud de la madre y del bebé.

Ya me quedan pocas clases, en teoría solo 1 si llego a mi FPP. (Espero no llegar todo sea dicho).

Hace unos días os conté como fueron las primeras clases preparto por la seguridad social a las que he asistido en este segundo embarazo, lo que se hace en todas y lo que nos explicó la matrona en cada una de ellas. Como vi que la cosa se estaba extendiendo, hoy os cuento las siguientes 3 clases. En este embarazo no me he perdido ninguna desde que empecé porque no me ha coincidido con médicos ni he tenido malita a la beba, así que genial.

Me había quedado por la cuarta clase. Como todos los días, tras preguntar a todas que tal estábamos, hacer los ejercicios, y poner a parir a la que estuviera de 38 semanas o más, nos habló y enseñó varios artículos relacionados con la lactancia. La clase anterior había hablado de las «sombras de la lactancia», esos problemas grandes o pequeños que pueden surgir, y fueron saliendo preguntas sobre pezoneras, sacaleches… y nos trajo artículos de muestra para que conociéramos de primera mano.

  • Discos de lactancia: nos dio un par a cada una, ya nos indicó que lo mejor es llevar los pechos «al aire» que los discos resecan mucho, pero que a veces son necesarios. (Existen de tela)
  • Pezoneras y conchas de leche. Trajo una de cada de muestra para verlas. Las conchas, que no las conocía, sirven para que la leche que sale sola se acumule, tienen unos agujeritos para que respire el pezón, y así no se guarda la humedad como con los discos.
  • Sacapezones: tortura. A mi me pareció eso, tortura pfff. Trajo dos modelos, que al fin y al cabo es como ponerte una jeringuilla y tirar para afuera. Vamos que no lo veo un artículo nada nada práctico conmigo, solo de pensarlo me dan escalofríos!

Comentó el uso del sacaleches, que puede venir bien para almacenar la leche o para bajar los pechos hinchados, pero que cuidado, que también estimula y puede hacerte tener más leche; como almacenar la leche, congelarla… Dado que la anterior clase había hablado de la lactancia materna, en esta nos habló también de la artificial, como preparar un biberón, como esterilizar…

En la siguiente clase estuvimos haciendo respiraciones. Ya nos dijo que no es un método infalible para soportar o aliviar el dolor, pero que concentrarse en respirar en vez de en el dolor de las contracciones puede ayudar a relajarnos. Habló de respiraciones profundas, que sirven para oxigenar al bebé, pero que nos pueden causar ciertos mareos, y respiraciones cortas para los momentos de dolor más intenso. Nos indicó que respirar por la boca nos puede producir mucha sequedad, y dado que no suelen dejar beber agua, que mejor por la nariz, y sino pedir agua para enjuagarnos la boca y no estar tan incómodas. Creo que también habló sobre la epidural, pero porque salió el tema con alguna parturienta. Normalmente la ponen a partir de los 4 cm de dilatación y que hasta ese momento puedes pasar un ratico «malo». En ningún momento nos ha dicho que el parto sea un camino de rosas, siempre dice que tendremos un ratico malo, así con suavidad para no asustarnos…

En la última clase a la que he ido me tocó «parir» únicamente a mi, ya estoy de más de 38. Esto consiste en que te indica donde tienes que hacer la fuerza al empujar, en la parte de más abajo de la tripa. Y se ve un montón cuando lo haces bien o mal, la tripa cambia de forma… a ver cuando llega el día de parir de verdad.

Nos habló de cuando acudir de nuevo al médico tras el parto por la seguridad social. Dijo que nos citásemos con ella a la semana del parto, para que nos revisara puntos si llevamos, y ver como va volviendo a su sitio el útero. Además de que si tenemos alguna duda de lactancia nos la podría solucionar. Indicó que a un mes de haber parido nos mandará hacer unos análisis de sangre, para ver como llevamos sobre todo el hierro en sangre, que suele bajar los niveles tras el parto. Además tras la cuarentena nos dijo que ella suele hablar con todas de métodos anticonceptivos, y aprovechó el final de la clase para darnos a conocer los que hay. Como el tema me parece interesante, lo dejo para otro post, solo sobre los métodos anticonceptivos tras el parto.

Veremos si acudo a las clases que me quedan o no…

Os recuerdo que si no podéis acudir a clases presenciales, existe un curso online impartido por profesionales, Matertraining, y que si os queréis apuntar tenéis aquí info y un descuento.

¿Cómo van vuestras clases? ¿son parecidas?

Educación maternal Seguridad Social I: recursos para el parto.

Educación maternal: recursos para el parto.

Ayer tuve mi primera clase de educación maternal en mi ambulatorio. Ya había conocido anteriormente a la matrona, Mariola. Es una persona dulce, empática y que transmite bastante seguridad por su experiencia.

Llegué unos minutos tarde y ya había como veinte personas sentadas en círculo. De ellas, tan sólo cuatro eran padres. Supongo que será más que nada porque los papis estarían trabajando. No obstante, seguro que alguno no asistió porque consideró que este tipo de charlas son más para las embarazadas. Puede que sea algo educacional, pero considero que es muy importante la presencia de las parejas para que conozcan los protocolos, las maneras de relajarnos y aprender cómo gestionar las futuras situaciones que le esperan cuando la mujer se ponga de parto y con el bebé una vez que nazca.

Mi chico no vino 😉, pero porque él ha decidido asistir a las del seguro privado solamente -no creo que sea necesario asistir a las dos, pero como tendré a Liam en un hospital público quiero tener contacto con sus profesionales.- Dejando a un lado esto os contaré cómo fue y las sensaciones que fue sintiendo durante las casi dos horas que duró la clase.

Al llegar la matrona nos entregó un folio en el que se explicaba de manera detallada como realizar el masaje perineal, el librito del “Plan de parto y nacimiento” y el calendario con las fechas y temáticas de cada clase. Cuando llegaron todas las parejas y madres procedimos a presentarnos uno por uno. Suele ser habitual cuando te enfrentas a un público por primera vez en que la persona que lo dirige realice este tipo de dinámicas de grupo. Sirve para romper el hielo y conocer las historias de los demás.

Presentaciones

Me tocó presentarme en segundo lugar, detrás de otra mami de 40 años que ya tenía experiencia en la maternidad. Os dije en el post anterior que noto las hormonas un poco más revolucionadas desde hace un par de semanas. Pues siguen igual. Desde que me quedé embarazada he hablado del tema con total tranquilidad, pero al tenerme que presentar hoy me he emocionado. La matrona lo ha notado y rápidamente a pasado a la siguiente, supongo que para que me tranquilizase. No he podido decir mucho: mi nombre, mi edad, cómo me quedé embarazada y lo querido que es mi niño. Al final he pensado: “¡Qué tonta! Me hubiera gustado decir más cosas.” Pero luego he entendido que he dicho lo que tenía que decir, ni más ni menos.

Los testimonios se iban sucediendo y he de decir que ha sido muy interesante escuchar todas las experiencias de los padres de la sala. De todas las parejas, extrañamente -o eso nos ha indicado la matrona- había bastantes embarazadas por segunda vez, lo que es positivo porque seguro que nos ayudan mucho a las mamás primerizas. El origen de las parejas era diverso. Vivo en un sitio muy turístico, por lo que es normal que haya personas de diferentes nacionalidades. Ha sido curioso ver cómo se afronta el embarazo en otros países y cómo se actúa en el momento del parto. No es que sea muy distinto a cómo se procede en España, pero sí había algunas diferencias.

Podría hablar de cada caso y seguro que algo os encantaría de ellos, pero de todos me quedo con uno en especial. No diré sus nombres sí lo que me ha llamado la atención. Ella es un mamá de 41 años y él se ve también un papá de unos 45 ó así, aunque no lo ha dicho. Como nosotros han tenido que recurrir a tratamientos de reproducción asistida para poder tener el que será su primer hijo. Ambos parecían personas entrañables. Hasta aquí nada extraordinario. Hay muchas parejas en su situación. Lo que me ha impactado ha sido su fortaleza. Ella estaba embarazada de 28 semanas y desde la semana 15 se está sometiendo a quimioterapia porque le diagnosticaron cáncer de pecho. El tratamiento que tiene ahora no afecta a la gestación, de hecho dice que lleva un embarazo muy bueno. Sin embargo, a mediados de junio le han programado una cesárea porque le tienen que poner una quimio más fuerte y que puede poner en riesgo la vida del bebé. Por eso, en la semana 32 le practicarán la intervención. Al escucharlos y ver su entereza me he vuelto a emocionar. No lo he podido evitar, pero los he visto tan bien que estoy convencida de que les va a salir genial. Espero verlos después y confirmarlo.

Recursos para el parto

Una vez terminadas las presentaciones, hemos pasado a la charla en cuestión: “Recursos para el parto.” No sé cómo serán estas clases en otros centros, pero en este me da la sensación de que la matrona la va a dirigir de una manera muy emocional, cosa que me gusta porque creo que el tema es muy bonito y no hay de qué avergonzarse.

Lo primero ha sido describir con una palabra el parto. En concreto la pregunta ha sido: “¿Qué es lo primero que os viene a la cabeza cuando pensáis en el parto?” La lista ha sido larga, pero sorprendentemente las palabras fuerza, potencia, ilusión -la que yo he elegido-, principio o vida han ganado a dolor, sufrimiento, miedo, nerviosismo o incertidumbre. Jajaja Creo que me ha tocado un grupo muy positivo, pero está claro que a pesar de nuestro buenos pensamientos detrás hay mil dudas y temores y sobre todo el deseo de que salga todo bien.

Tras esta primera toma de contacto, las veteranas han contado como fueron sus anteriores partos. Opiniones y experiencias de todo tipo. Unas tuvieron partos de muchas horas y dolorosos, otras terminaron en cesáreas, otras casi escupieron a sus hijos. En fin, ya estoy acostumbrada a escuchar de todo. Mariola, la matrona, nos ha recomendado que el día del parto intentemos relajarnos para que la dilatación sea mejor, para que no entremos en pánico y sobre todo para no transmitirle esos nervios al bebé. Me considero una persona bastante tranquila y espero seguir así cuando llegue ese día, pero nunca se sabe y siempre viene bien que te den pautas para conseguirlo.

Otra de las cosas que me ha llamado la atención ha sido cuando nos ha dado el esqueleto de una pelvis y nos ha enseñado el hueco por donde tiene que salir el niño. ¡Madre mía! ¿Por ese “agujerito”? Mientras lo mirábamos asustadas nos ha explicado el movimiento que se genera con la dilatación, la mejor posición para facilitar que el hueso del coxis se coloque en la posición adecuada para que el bebé salga. Esa posición es en cuclillas o semi-sentada. Para ello, nos ha enseñado una serie de ejercicios que debemos realizar con la pelota de pilates a ser posible desde ya. Con esa rutina no sólo fortaleceremos el suelo pélvico, sino que además facilitaremos la colocación del peque el día del parto.

Le he comentado a Mariola el dolor que tengo en el pubis, el que os conté en el post anterior, la sínfisis púbica. Como os dije es algo normal, aunque solo le pasa a un 30% de las embarazadas. Para aliviar las molestias me ha recomendado comprar una faja sacroilíaca. Dice que sostiene la pelvis y las caderas y es también útil para después del parto.

Más tarde nos ha recomendado una serie de masajes en la espalda para relajarnos y que los futuros papis deberían practicarnos en día “D”. Como no estaba mi chico, se lo he hecho a mi compañera de al lado y luego ella a mí y he de decir que sí que relaja, por tonto que parezca.

No ha dado tiempo a mucho más, ya que algunas presentaciones han sido largas. Nos han quedado temas que daremos el próximo martes. Y para terminar hemos tenido otra dinámica de grupo en la que hemos practica el contacto físico con el resto del grupo mediante unas “palmaditas” en la espalda mientras caminábamos por un pasillo que hemos creado entre nosotros. ¿Curioso no? Desconozco el procedimiento en otros centros de salud, pero he de decir que me he sentido a gusto.

¡Ah! Otra cosa que nos comentó Mariola es que el próximo día 30 de mayo podemos realizar la visita al hospital que nos corresponde para dar a luz. Esto me parece muy interesante para familiarizarnos con el entorno en el que estaremos dentro de tres meses y así ir a “tiro fijo” y no perdernos en el recinto. Además ver en qué condiciones se encuentran las instalaciones seguro que nos dará tranquilidad. La semana que viene os cuento qué tal.

A PUNTITO DE VER LA CARA DE MI BEBÉ

El viernes pasado tuvimos taller PREPARTO en Numantium. Como viene siendo costumbre, reunimos a 4 o 5 embarazadas que se encuentren en la última fase de la gestación (entre la semana 34 y la 38) para realizar un monográfico sobre el bienestar de la mamá en las últimas semanas del embarazo y la preparación al parto.

Estos talleres resultan muy productivos para mis alumnas y muy divertidos para mí. Lo primero porque asisten con sus parejas. Muchas de los futuros papás (por no decir el 90%) no pueden asistir a las clases preparto que realizan las matronas en la seguridad social debido a los horarios de dichos cursos, generalmente matinales. Así que los papás se sienten un poco perdidos en cuanto a su papel de cara al parto, y con cierta impotencia ante las molestias y dolores que le van surgiendo a sus parejas durante las últimas semanas.

Lo segundo, porque pasamos un rato muy divertido y las risas están aseguradas.

Es por ello, que desde hace un año aproximadamente, se me ocurrió que una buena forma de poder interactuar con ellos y trasmitirles mis conocimientos, era realizar este tipo de talleres.

La idea es que fueran de pocas personas para crear un ambiente familiar y distendido. Lo importante es que las parejas se sientan libres para preguntar y que yo pueda pasar un rato con cada una de ellas para darles esa información o simplemente apoyo para ese proceso que ya se encuentra tan cerca.

Durante el taller hay tiempo para conocernos, para trabajar las respiraciones, aprender movimientos para la liberación miofascial, realizar movimientos específicos sobre fitball de cara a la etapa preparto, y sobre todo identificar las partes del parto entendiendo nuestro papel y el de nuestro bebé.

En otro post entraremos a comentar más explícitamente en qué consisten los contenidos de este monográfico, y es que para esta entrada el papá de Javi me hizo una petición muy especial: ¿Elvira, podrías darnos una hoja con las cosas básicas para tener en cuenta y llevar al hospital?

¡¡¡MADRE MÍA, UNA LISTA DE LA BOLSA PARA EL HOSPITAL!!!

Y me lo piden a mí, la persona que ni siquiera había preparado una maletita para el nacimiento de mi hijo L. Y es que cuando tienes planificado un parto en casa, lo que menos piensas (o quieres pensar) es que vas a necesitar una bolsa para un traslado al hospital. Las circunstancias, o más bien, la aparición de meconio, hicieron que tuviésemos que trasladarnos rápidamente al Hospital Santa Bárbara de Soria, así que me vi en el hospital con lo justito. Cómo sólo pasamos 24 horas ingresados no hubo tiempo de organizar nada, así que menos mal que era 16 de junio, porque mi hijo como buen soriano, salió a la calle ni más ni menos que en body. He de decir en mi defensa que iba tapadito y recorrió un metro hasta el coche, pero la anécdota ahí queda.

Así que cuando Javier padre me planteó al final del taller preparar una lista para el hospital, me pareció un reto y algo que seguro que el bebé que llevo dentro de la tripita agradecerá. Vamos allá entonces:

Documentación necesaria:

Ø DNI del papá y la mamá

Ø Libro de Familia

Ø Tarjeta de la Seguridad Social

Ø Cartilla de embarazo

Ø Información de ecos y analíticas en caso de que no des a luz en el hospital en el que te han hecho el seguimiento

Bolsa para el bebé:

Ø Pañales recién nacido

Ø Toalllitas húmedas

Ø Esponja natural

Ø 2 toallas

Ø 5 gasas

Ø 3 arrullos

Ø 2 gorritos de algodón

Ø 2 juegos de manoplas

Ø 2 chupetes ergonómicos

Ø 4 o 5 baberos

Ø 6 bodies

Ø 4 o 5 pares de calcetines o patucos

Ø 4 o 5 conjuntos de primera puestas (peleles, polainas, jerséis…)

Bolsa para la mamá:

Ø 2 camisones

Ø 1 bata

Ø 1 zapatillas de estar por casa

Ø 3 sujetadores de lactancia

Ø Pack de braguitas desechables

Ø Compresas de celulosa

Ø 3 o 4 pares de calcetines

Ø Ropa para la salida del hospital

Ø Crema antiestrías

Ø Pasta y cepillo de dientes

Ø Peine/ cepillo

Ø Champú, gel y suavizante de pelo

Ø Crema para la cara

Ø Crema para las grietas del pezón (karité o purelán)

Ø Saca leches

Ø Desodorante y colonia

Ø Polvos / colorete (ojito con las caritas blancas de la anemia)

Cómo podéis ver, no soy muy amiga de llevar productos para el bebé como es el caso de geles, cremas o colonias. Ya que los bebés nacen con una especie de capa de grasa que les sirve de protección, los productos para bebés (sobre todo si tienen químicos) van eliminando esta capa, así que es preferible intentar evitarlos las primeras semanas.

En cuanto al chupete, siempre recomiendo que si se escoge una lactancia materna es preferible no utilizarlo hasta el mes de edad, ya que colocándoselo antes, podría interrumpir el enganche y la lactancia.

Para las mamás que tienen el parto por cesárea, hay unos apósitos específicos para ayudar a sellar la cicatriz, si vuestro caso es el de una cesárea programada, podéis ser previsoras y meterlos en vuestra bolsa de aseo.

Creo que no me dejo nada… aún me quedan dos mesecitos para la llegada de la princesa de la casa, así que si me podéis dar alguna idea más, estoy con los oídos bien abiertos.

Gracias por vuestra atención.

Un saludo

Elvira Ruiz

Licenciada en CC Actividad Física y Deporte, instructora de Pilates especializada en embarazo y postparto

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