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Puré de verdura

El calabacín: ¿ideal para perder peso?

¿Sueles consumir calabacín habitualmente? Si es así, sabrás que es un vegetal magnífico, e incluso puede ser de ayuda para ir perdiendo peso poco a poco,siempre que se lleve un estilo de vida saludable. Combina con muchos platos y es delicioso. ¡Te lo explicamos!

1. Beneficios del calabacín para nuestra salud

El calabacín, también conocido como zucchini, es una pieza indispensable que debería formar parte de una dieta de adelgazamiento. Sin embargo, antes de explicarte cómo puede ayudarte a mejorar tu linea, hagamos primero un leve repaso de sus valores nutricionales:

  • El calabacín es rico en nutrientes y apenas dispone de grasa. Su índice calórico es realmente bajo.
  • Este vegetal es rico en calcio, ¡perfecto para los huesos!
  • Dispone de mucha fibra, de ahí que sea ideal para evitar eso tan molesto como es el estreñimiento.
  • Cuenta con un nivel muy adecuado de potasio, según otras investigaciones, lo cual nos permite evitar la retención de líquidos y eliminar toxinas.
  • Es muy adecuado para la salud cerebral, puesto que cuenta con el indispensable fósforo, ideal para mantener en buen nivel nuestras funciones cerebrales.
  • Dispone además de magnesio ese mineral que a las mujeres nos hace tanta falta para nuestra salud en general.
  • El calabacín tiene además la interesante vitamina B9, muy adecuada por ejemplo para los niños.
  • También tiene vitamina A, vitamina C, vitamina E… y en cuanto a sus minerales, no lo olvides, dispondrás de una dosis adecuada de potasio, zinc, selenio y magnesio.

2. Perder peso con el calabacín

Las ventajas de este vegetal son muchas, pero sobre todo están las que lo vuelven una pieza ideal para esos períodos en los que necesitamos bajar de peso.

Ten presente que el calabacín por sí solo no te hará perder peso; debe estar acompañado de ejercicio físico, una buena alimentación y hábitos saludables. Antes de modificar tu dieta, consulta con un nutricionista.

¿Por qué me ayuda el calabacín a bajar de peso?

  • Porque el calabacín dispone de solo 17 calorías por cada 100 gramos que consumamos. Esto nos permite comer lo suficiente y saciarnos con un aporte bajísimo de calorías.
  • El calabacín, además, dispone de fibra soluble e insoluble. Ambas participan en la digestión y en la absorción de nutrientes. Además, como favorecen la expulsión de las heces, ayudan en el objetivo de bajar de peso.
  • El calabacín también dispone de yodo lo que nos permite que nuestro metabolismo se active y trabaje como debe.

3. Receta sencilla: arroz integral con calabacín y puerros

Si te atreves con esta receta, verás que es realmente fácil y deliciosa. Toma nota, y recuerda consultar al nutricionista acerca del consumo de los ingredientes que aquí te proponemos:

¿Qué necesito?

  • 300 gramos de arroz integral.
  • 1 cebolla.
  • 2 dientes de ajo.
  • 1 puerro.
  • 1 calabacín.
  • 1 litro de caldo de verduras.
  • Medio vasito de vino blanco.
  • Un poco de pimienta.
  • Unos piñones.
  • Unas pasas.

¿Cómo lo preparo?

  1. Lo primero que haremos es lavar las verduras. Cortamos el puerro a trocitos, pelamos el calabacín y lo cortamos. Hacemos lo mismo con la cebolla. En cuanto a los ajos, también, los pelamos y los picamos.
  2. Ahora cogemos un cazo y ponemos un poco de aceite de oliva. Lo primero es sofreír la cebolla y el puerro a fuego medio. Después, dejamos ya los calabacines y el ajo, removiendo bien. Añade un poco de pimienta y un puñadito de piñones y pasas.
  3. Cuando lleve ya unos 5 minutos este rico sofrito, añade medio vasito de vino blanco. Le dará mucho sabor. Cuando haya reducido el alcohol, ponemos ya el caldo de verduras moviendo bien.
  4. Prueba si te gusta el sabor. Si lo ves bien, añade ya el arroz, los 300 gramos. Cubrelo con el cazo y que hierva a fuego alto, no olvides remover.
  5. Una vez que el arroz haya absorbido casi todo el caldo, prueba la consistencia del arroz para ver si ya está listo.

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Las dietas de choque son aquellas que de vez en cuando una o dos veces por semana, incluimos en nuestra dieta para paliar las posibles calorías de más que hemos ingerido y queremos depurar el organismo. O simplemente queremos quitarnos ese par de kilos que hemos cogido en unos días de exceso.
De vez en cuando y sin abusar, son dietas de choque con muy pocas calorías pero con todos los aportes vitamínicos.

Crema de calabacín y puerros.

Elaboración.(½ kg de calabacín pelado + 2 puerros + 1 cubito de caldo vegetal).

Desayuno.
Zumo de naranja o 1 naranja o 2 kiwis
Leche desnatada con café o descafeinado
2 biscotes integrales con confitura light o 60 g de queso fresco desnatado o jamón york o fiambre de pavo

Media mañana.
1 pieza de fruta
Comida
Crema de calabacín y puerro
Bistec de ternera (150g)
Yogurt
Merienda
1 vaso de leche con café o descafeinado o yogur desnatado.

Cena
Crema de calabacín y puerro
2 vasos de agua
Yogur desnatado
Tomar mención especial a beber de 1,5 a 2 litros de agua durante el día y el aceite permitido en un día es de 2 cucharadas soperas.
Esta dieta tiene 1.228 Kcla.

Imagen | Claudiaagramonte

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Una dieta variada es la base para alimentarse correctamente. Las verduras son buenas para tomar durante todo el día, pero es quizás por la noche cuando se toleran mejor y nos hacen sentir menos pesados. Dejaremos de lado, por tanto, los fritos y los azúcares porque no nos dejarán realizar la digestión de manera favorable y podemos sentir ciertas molestias.

¿Qué verduras comer para cenar?

Entre los alimentos que debemos comer por la noche, las verduras se posicionan como los mejores al ofrecer propiedades que el organismo asimila muy bien en horas de reposo. Además, se desaconsejan comer demasiados carbohidratos, rebozados, platos precocinados, embutidos, muchas salsas, dulce y bollos con alto contenido en azúcar y muchas proteínas. Tales alimentos tienen la común característica de tener altos niveles de azúcar que no se queman mientras estamos durmiendo.

Alena Haurylik ||

Verduras de hoja verde

Son consideradas como las mejores verduras para cenar. Las ensaladas, alternadas con otros alimentos, son refrescantes y anti astringentes. Del mismo modo que lo son las acelgas o las espinacas, las verduras de hojas verdes proporcionan ligereza al cuerpo y nos dan las vitaminas y minerales que necesitamos para tener energía. Es mejor no aliñar demasiado las ensaladas y las verduras de hoja verde por la noche, pues la digestión puede ser más mala y pesada.

Las ensaladas, particularmente, hidratan, puesto que más de 90% de la composición de las hortalizas es agua. Además, estos vegetales son nutritivos y fuente de vitaminas. Otra de las características de las ensaladas y de muchas verduras es que son depurativas y diuréticas por lo que dilatan los vasos renales y también nos ayudan a regular el intestino.

Las verduras de hojas también protegen la piel. De esta manera, además de ser una buena cena ligera, si las tomamos por la noche tendremos la piel más tersa y rejuvenecida gracias a su vitamina A, la vitamina C y su producción de colágeno de forma natural.

Brócoli y coliflor

Al igual que las verduras de hoja, el brócoli y la coliflor también triunfan en la cenas. Además de las grandes cantidades de vitaminas que tienen, suelen ser recomendadas para adelgazar. Las podemos mezclar con ensaladas, pues por la noche es mejor que no tomemos una gran cantidad de tales verduras al tener fibra y poder provocar gases, no recomendables para la barriga.

Calabacín

El calabacín es uno de los alimentos más versátiles. Tiene muy pocas calorías y permite comerlo frito (sin pasarse), al horno, aliñado con limón, relleno de queso y de crema de verduras para que sea un alimento más completo.

Nadiia Loboda ||

Sopas, purés y cremas

Entre las muchas posibilidades que ofrecen las verduras es que podemos cocinarlas de forma rápida y ágil en sopas y purés. Tenemos, así, un buen plato para toda la familia. Grandes y pequeños se beneficiarán de las cremas de verduras que siempre saben mejor con una pizca de queso y aceite de oliva. Estas cremas van perfectas para mantenerse hidratado, también son bajas en calorías, algo ideal para la noche. Son alimentos que facilitan la digestión, como hemos comentado anteriormente, y nos permiten entrar en calor, cuando están calientes, en épocas de frío.

  • ¿Te ha servido de ayuda?

La compensación entre comidas es una práctica que muchas personas llevan a cabo a lo largo de la jornada, y consiste en reducir las calorías de una comida en detrimento de otra que ha estado cargada de ellas. Esta práctica suele pasar porque muchas de estas personas decidan consumir fruta por la noche para contrarrestar los excesos de toda la jordana y así compensar los niveles de calorías. Pero hay muchas personas que se preguntan si es mejor elegir fruta o vegetales para la noche.

En esta ocasión queremos detenernos en esta cuestión y ver qué alternativa es la mejor. Las dos son buenas, pero debemos hacer algunas matizaciones con respecto a una y otra, ya que no debemos olvidar que la fruta es un alimento rico en azúcares vegetales que a muchas personas puede pasarles factura consumida por la noche. Por ello queremos ver las razones para decantarnos por la fruta como alternativa para así contrarrestar lo consumido en la jornada.

Comer fruta

Antes de nada vamos a detenernos en las propiedades de la fruta. Como todos sabemos es una rica fuente de vitaminas y minerales necesarios para el correcto funcionamiento del cuerpo. Junto a esto es destacable la fibra que nos aporta y que nos servirá de ayuda a la hora de conseguir saciarnos mucho antes, lo que nos llevará a consumir menos alimento. Pero esto no es solo ya que dentro de lo que nos aporta están los azúcares conocidos como fructosa.

No hay que olvidar que a la fruta se la conoce como la golosina natural, por lo que el contenido de azúcares es alto. El azúcar es necesario para mantener unos correctos niveles de glucosa en el organismo, pero por la noche estos niveles pueden ser contraproducentes, ya que el metabolismo funciona mucho más lento y el consumo de la glucosa es menor y más lento. Por esto a veces la fruta no es la mejor opción para las noches, pues si no tenemos mucha actividad y nos acostamos después de ingerirla lo que haremos será acumular el exceso de glucosa en forma de grasa.

Comer verduras

El índice glucémico de las verduras es mucho menor que el de la fruta, mientras que el aporte de vitaminas y minerales, así como el de fibra es equiparable al de la fruta, y en muchos casos mayor, por lo que las verduras podrían ser una buena opción para compensar los excesos de la jornada por la noche y conseguir así mantener el peso de la manera más saludable posible. Además, los vegetales nos dan opción a cocinarlos de diferentes maneras y no caer en la monotonía a la hora de alimentarnos.

Desde luego que las dos son opciones saludables para consumir por la noche, pero es mucho mejor decantarnos por los vegetales si queremos conservar el peso de manera más sencilla, aunque es cierto que debemos tener en cuenta que a la hora de prepararlos no hay que freírlos ni añadirles grasas adicionales que entonces aumentarán el índice calórico de un alimento que por sí mismo es muy bajo en calorías.

Imagen | karimian

Las hortalizas son las plantas comestibles que se cultivan en las huertas según define el diccionario de la RAE, que a su vez, describe el término verdura como hortalizas, especialmente de hojas verdes. No obstante, el uso popular de la palabra verdura va mucho más allá de los productos hortícolas de color verde. La cuestión es que en respuesta a algunas de vuestras solicitudes, hemos preparado un compendio de recetas con verduras para una cena ligera.

Evidentemente, también son recetas adecuadas para la comida de mediodía, son elaboraciones sencillas que con facilidad se prepararán para comer aunque se tenga poco tiempo para cocinar, y para la cena, aunque después de la jornada laboral se tengan pocas ganas de entrar en la cocina. Comer verdura no es sinónimo de comer algo insípido, como puede resultar para muchas personas unas verduras hervidas. Añadir además que esta forma de prepararlas disminuye el valor nutricional, buena parte se queda en el agua.
Pensamos que es muy fácil conseguir que la verdura no sólo sea aceptada, sino que acabe creando necesidad gustativa. Os animamos a que lo comprobéis con estas recetas con verduras, sean para una cena ligera, para una comida festiva… en cualquier caso queremos que penséis también en el emplatado, en hacerlo lo más atractivo posible, y para ello hay que tener en cuenta algunos detalles dependiendo del método de cocción, no estará de más tener en cuenta el truco para evitar que la verdura se arrugue. ¿Necesitáis algunos trucos más?, mientras pensáis en la respuesta, tomad nota de las recetas.

Tortillitas de calabacín con tomate concasse y parmesano

Calabacines a la nizarda

Crema de calabacín y chirivía con huevo poche

Ensalada de calabacín con migas

Crema de calabacín, manzana y morcilla (se puede prescindir de la morcilla)

Mini calabacines a la parrilla con queso y trufa negra

Salmorejo de berenjena y calabacín

Coliflor y brócoli

Masa de pizza de coliflor

Coliflor con zanahorias y chat masala

Masa de pizza de brócoli

Brócoli al horno con piñones

Brócoli con pangrattato de sésamo, jengibre y chile

Brócoli con shiitake

Judías verdes

Crema de judías al pesto con brocheta de pollo

Crema de judías con patatas al horno y huevo poche

Judías verdes con espárragos ahumados y chistorra (Se puede prescindir de la chistorra)

Alcachofas

Alcachofas al horno

Alcachofas cocidas

Alcachofas en su salsa

Alcachofas marinadas con fresones balsámicos

Huevo poche con crema de alcachofas

Corazones de alcachofa con cecina y salvia

Vichyssoise de alcachofas y aceitunas crujientes

Espinacas

Rollitos de arroz rellenos de espinacas

Espinacas con sésamo y soja

Espinacas con garbanzos tandoori

Otras verduras

Col lombarda con anacardos

Coles de Bruselas con piñones, ajo y guindilla

Coles de Bruselas con dukkah de pistachos

Endivias con gambas y salsa de yogur

Huevo mollet con endibias y jamón

Crema de berros

Con pescado

Ventresca de atún con salsa teriyaki y espinacas

Dorada con verduritas salteadas y espagueti de mar

Bacalao teriyaki con judías verdes

Rape con crema de calabacín y curry verde

Salmonetes con col lombarda al jengibre y sésamo

En este recopilatorio de recetas ligeras con verduras falta incorporar muchas otras variedades, pero esto tiene fácil solución, las comemos a menudo y tenemos muchas recetas que compartir. Si tenéis alguna petición, por ejemplo, queréis algunas elaboraciones para variar la forma de disfrutar de las acelgas o de la verdura que os cueste más de incluir en vuestra dieta, dejadla en los comentarios, igual que vuestras propuestas.

Puré de verduras o crema de verduras. Receta fácil, rica y saludable

Soy muy fan de los purés y cremas de verduras por lo fáciles que son de preparar, lo reconfortantes que resultan cuando hace frío (aunque también se pueden tomar fresquitas cuando el calor aprieta) y lo saludables que resultan. Lo mejor de todo es que podemos experimentar a la hora de combinar las verduras y adaptar el puré a nuestro gusto, utilizando además todo tipo de hierbas y especias para aromatizarla y también servirla con esos «tropezones» que tan ricos nos resultan como frutos secos, puerro crujiente, picatostes, quesos, jamón…

Este puré de verduras o crema de verduras es una receta muy fácil, rica y sobre todo saludable. También es muy flexible y admite múltiples combinaciones de ingredientes aunque en mi caso me he decantado por hacer una base de cebolleta y puerro, patata para espesar un poco y zanahorias, espinacas y de protagonista el calabacín que aporta muy buena textura y también sabor. En la receta os doy todos los trucos para que ajustéis la textura a vuestro gusto y la decoréis para que luzca en la mesa y no parezca una opción aburrida.

Si te gustan las cremas, no te pierdas nuestra sección de sopas y cremas, donde encontrarás además de la famosa y ya mencionada vichyssoise, su variante en caliente, la crema de puerros. También te va a encantar la clásica crema de calabacín y puerros o la crema de brócoli con ajos tiernos y patata y si quieres innovar no tienes más que preparar la crema de colinabo con brocheta de almejas y anchoas.

Tampoco te pierdas nuestra crema de verduras casera, perfecta para aprovechar las verduras que han madurado en la nevera y quieres gastar. Si prefieres sabores más concretos, prueba la crema de calabaza y zanahoria y la versión en forma de puré de calabaza, o la sabrosísima crema de champiñones y setas casera.

Ingredientes para hacer puré de verduras o crema de verduras fácil, rica y saludable (6 personas):

  • 1 puerro.
  • 1 cebolleta tierna.
  • 1 calabacín grande.
  • 2 zanahorias.
  • 100 gr de hojas de espinacas o de acelgas.
  • 1 patata mediana.
  • 50 ml de vino blanco.
  • 1 litro de caldo de verduras o agua, o la cantidad que necesites para prácticamente cubrir las verduras.
  • Aceite de oliva virgen extra y sal.
  • Para decorar he utilizado un poco de yogur griego (le va estupendo su toque ácido), nueces picadas, pimienta negra recién molida y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Preparación, cómo preparar la receta de puré de verduras o crema de verduras fácil, rica y saludable:

  1. Comienza preparando las verduras. Pela la cebolleta y córtala finita.
  2. Corta las raíces del puerro, quítale la capa más externa y córtalo en rodajas finitas.
  3. Lava la patata y pélala. Córtala en gajos pequeños.
  4. Lava el calabacín, córtalo en rodajas y cada rodaja en 4 partes.
  5. Pela las zanahorias y córtalas en rodajas.
  6. Lava las hojas de espinacas o acelgas, escúrrelas y córtalas en tiras gruesas.
  7. En una olla que tenga tapadera, pon un poco de aceite y sal y echa la cebolleta. Cocínala durante 5-10 minutos a fuego medio y, cuando empiece a verse ligeramente transparente y sin dorarse, incorpora el puerro. Deja que se cocine a fuego medio durante 3-4 minutos sin dejar que se dore.
  8. Añade la patata, el calabacín y las zanahorias a la olla, revuelve bien y deja que se cocine todo junto durante 5 minutos. Si se pegan o doran las verduras, baja la temperatura del fuego, e incluso puedes añadir un poquito de agua si están empezando a agarrarse al fondo.
  9. Pon las espinacas o acelgas en la olla y echa el vino blanco.

    Salteamos las verduras un poco en la olla antes de cocerlas

  10. Cuando hayan pasado unos 3 minutos y se haya evaporado el alcohol incorpora el caldo de verduras o agua. Deja que se cueza todo junto alrededor de 15 minutos con la olla tapada y a fuego suave, que borbotee pero poco. Estará listo cuando pinches las verduras y estén tiernas.
  11. Tritura el puré, puedes hacerlo con una batidora de mano dentro de la propia olla o hacerlo en una batidora de vaso o incluso en un robot para obtener una textura muy homogénea. Si lo necesitas, añade líquido hasta que la textura esté a tu gusto y pruébala para rectificarla de sal.
  12. Sírvelo en platos hondos o cuencos y decóralos con un poco de yogur griego (con un palillo le he sacado «puntas» como si fueran estrellas), nueces picadas, pimienta negra recién molida y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Dificultad: fácil

Este puré es perfecto para los meses más fríos ya que se suele servir bien caliente y resulta de lo más reconfortante, pero lo cierto es que si te apetece puedes tomarla templada e incluso fría. Si sobra o si preparas una gran cantidad, aguanta en la nevera 2-3 días sin problemas e incluso puedes congelarla en porciones.

La textura es la que le quieras dejar según cuanto lo tritures y la cantidad de líquido que le añadas pero en todo caso va a resultar sabrosísimo. Sírvela con la decoración que te hemos propuesto y que le aporta unos toques de sabor muy buenos aunque puedes utilizar los ingredientes que prefieras. Eso sí, disfrútala porque está de… ¡escándalo!

Puré de verduras o crema de verduras. Receta fácil, rica y saludable

Variantes de la receta de puré de verduras o crema de verduras:

Las cremas y purés de verduras son recetas de lo más flexibles, y las combinaciones son prácticamente infinitas. Puedes añadirle a este puré de verduras otras verduras como calabaza, alcachofas, alubias verdes o las que más te gusten.

Puedes decorarla como prefieras, yo os sugiero la combinación con yogur, nueces, pimienta y AOVE pero utilizando otro tipo de frutos secos, tus especias favoritas como comino o pimentón e incluso curry para darle un toque exótico le irán fenomenales.

Consejos:

Si tienes un descuido y las verduras empiezan a dorarse demasiado, puedes añadir un poco de agua para que no sigan quemándose. Además, por supuesto, baja la temperatura el fuego.

Si tu idea es conseguir una textura muy homogénea y cremosa es necesario que las verduras esté muy cocidas e idealmente utilizar una buena batidora de mano o incluso un robot, pero si prefieres una crema más grumosa no pases las verduras de cocción y tampoco tritures en exceso.

19 de Octubre de 2018 – 12:32 CEST by Cristina Soria

Elaborar un puré de verduras es la forma más fácil y rápida de comer sano. Pero es muy común que no prestemos una atención especial a la forma en la que los preparamos, y simplemente nos limitemos a meter en una olla todas las verduras que encontramos en casa, aunque alguna no esté en su mejor punto de frescura.

Los purés lo aguantan todo, y hasta cierto punto esa es una de sus bazas: cualquier verdura “afeada” se suma al resto y acaba estando bueno, calentito y siendo saludable. Pero tal vez ha llegado el momento de tomarnos un poco más en serio este plato tan socorrido, elevando su calidad y su sabor, y haciendo de su degustación un placer por encima de la media. A continuación compartimos contigo algunos secretos que puedes poner en práctica para convertir el día que toca comer puré en una auténtica celebración para el paladar.

Cuándo añadir el aceite

Parece que el momento en el que se echa el aceite al puré forma parte de la cultura popular de cada casa y hay multitud de criterios. Sin embargo, te recomendamos no añadir el aceite hasta que el puré no está listo. Si lo añades antes de su cocción (o durante), estarás cocinando las verduras con ese aceite. Entonces la textura se torna más aceitosa y este se pierde algo del impacto de su maravilloso sabor, porque se diluye. La forma más óptima para sumar el delicioso efecto del aceite de oliva virgen extra al puré es servirlo con un hilito sobre el puré.

Leer: Crema de calabaza con jengibre y tomillo

No cuezas todo, también asa

Para aportar unos matices de sabor más complejos al puré puedes hacer dos tipos de elaboración. Selecciona algunos ingredientes y, en vez de cocerlos, ásalos al horno. Esto potenciará sus sabores y al unirse al resto de ingredientes en la trituración crearán unos matices muy diferentes en el resultado final. Ten en cuenta que la patata y la calabaza son dos hortalizas que al asarse adquieren una nueva graduación de sabor, más profundo y matizado.

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Esta práctica no es recomendable realizarla con todos los ingredientes, porque por lo general hay algunas verduras que se resecan demasiado en el horno, y eso haría que al pasarlos a puré este nos quede demasiado compacto y la textura pueda resultar seca. Algunos ingredientes, como las patatas, crean una capa exterior, que es la que se reseca, y dejan el interior hidratado, por lo que en el puré funcionan de maravilla.

Leer: Puré de calabaza y calabacín

No te contentes con batir, bate mucho más

El problema de algunos purés es que no se llega a conseguir la textura ideal, porque consideramos que ya están suficientemente batidos cuando dejabamos de ver grumos en la batidora. Luego, sobre la mesa, descubrimos que no, y comprobamos que la textura es muy irregular.

Esto, no solo puede ser algo molesto al encontrar trozos de verdura donde solo debería haber puré, sino que además hace que la textura general no sea uniforme, y que los sabores no hayan terminado de cuajar y de ligar. Por eso, te recomendamos hacer la prueba en el próximo puré que realices, y cuando creas que has terminado de batir, te concedas un tiempo más. Y después, tal vez otro ratito.

Añade ingredientes nuevos

Probablemente lleves haciendo el mismo puré toda la vida y por eso te sale tan bien, pero a veces resulta aburrido. Incorporar nuevos ingredientes es muy fácil, porque los purés son muy agradecidos y su poder “uniformizador” harán que casi cualquier idea que propongas salga muy airosa. Piensa en incluir en tu puré alguna hierba fresca, aromática o especia. Hay una gran variedad y puedes hacer un cambio continuo para identificar cuál se adapta mejor a los gustos de tu familia: lemongrass, jengibre, curry, hierbabuena… Una vez que pruebes la versión actualizada de tus purés no querrás dejar de hacerlos cambiar.

Leer: Trucos para ‘reciclar’ la pulpa de tus bebidas saludables

Trucos y consejos para obtener los mejores purés

Pelar, trinchar, hervir y triturar, solo cuatro acciones para obtener un puré de verduras, uno de los primeros alimentos que comemos cuando dejamos de mamar y que nos acompañará toda la vida, porque es sano y gusta a pequeños y mayores. Tanto en verano como en invierno, cuando apetece más que nunca un plato caliente de cuchara.

Todos, o casi todos, sabemos preparar un puré o una crema de verduras, pero si lo hacemos siempre igual acabaremos aburridos. Hay pequeños trucos, sin embargo, que nos ayudarán con poco esfuerzo a dar a nuestras cremas y purés un toque diferente que los hará más atractivos cada vez que los saquemos a la mesa. ¿Empezamos?

Ampliar ingredientes

Los purés más habituales, y los más sanos y alimenticios, son los de verduras y los de legumbres, o con ambas cosas, pero si nos detenemos a pensar en ello, nos daremos cuenta que nuestro repertorio suele ser poco variado: patatas, puerros, calabacín, guisantes, quizás zanahoria, calabaza, alguna legumbre, alguna seta …

Pero hay muchas legumbres susceptibles de convertir en puré, y aún más verduras, y con estas podemos jugar mucho más con la temporada: coliflor, apionabo (o celerí), nabo, hinojo o chirivía son raíces y hortalizas con las que se obtienen cremas fantásticas y platos de alta gastronomía. Al igual que con berenjenas y pimientos asados. Por no hablar de las setas, que solas o con otros ingredientes nos permitirán obtener unos purés fantásticos, e incluso podemos recurrir a la fruta para enriquecer nuestras combinaciones.

¿Ejemplos? Una crema de puerro y patata, la conocida vichyssoise, se puede enriquecer con pera, o la recurrente crema de calabacín, con manzana ácida.

Para sorprender con el color, además del sabor, probad a añadir una remolacha a vuestro puré de verduras y veréis el impresionante color que adquiere.

Finalmente, las hierbas y especias: el puré de siempre con el toque de una pizca de jengibre, de comino o de curry, o de una ramita de menta o tomillo añadida durante la cocción, cogerá un sabor nuevo que sorprenderá a la mesa.

Hervir, pero también asar

A menudo asociamos cremas y purés con verduras y/o legumbres hervidas, escurridas y triturados. También podemos cocer las verduras al vapor, tal vez es la forma que pierdan menos propiedades. Son sistemas habituales, perfectamente válidos, pero no son los que realzan más el sabor de las verduras. Para potenciarlo, lo que hay que hacer es asar los ingredientes. ¿Cómo?

Al horno: Si cortamos una calabaza, un boniato o una patata en rodajas y las asamos en el horno, a unos 200º C, cuando las trituremos obtendremos un puré mucho más sabroso que si nos limitamos a hervirlas. También podemos cocer al horno patatas enteras, boniatos o zanahorias y pelarlas y triturarlas una vez cocidas.

A la brasa: Es habitual en algunas zonas asar a la brasa o al horno verduras como la cebolla, la berenjena y los pimientos. Una vez cocidos y pelados, se pueden hacer magníficos purés con estos ingredientes, juntos o por separado, y con otros que también podemos asar, como el boniato, las patatas (con piel) o algunas calabazas.

En la olla o en la cazuela: La manera rápida que más me gusta de potenciar el sabor de las verduras es, una vez cortadas en dados, dorarlas en la olla o cazuela con un chorro de aceite y cubrirlas después con agua o caldo para terminar la cocción.

Hervir con caldo o leche: Otra forma de enriquecer el sabor de nuestros purés es hervir los ingredientes con caldo, o incluso en algunos casos con leche; por ejemplo la coliflor, o incluso la patata o algunas raíces como el nabo o el apio nabo, ganan con una cocción con leche, o con una parte de leche y una de agua o caldo. En el caso de la coliflor, además, la cocción con leche evitará que se esparza por la casa su olor.

Si lo que queremos es preservar todas las propiedades de la verdura, y no queremos añadir una grasa para asarlas, hay una última opción, cocerlas al vapor.

De cuchara, para acompañar o para dipear

Una vez hemos elegido los ingredientes y la forma de cocción, debemos decidir qué uso daremos a nuestro puré. Si queremos hacer una crema para comer con cuchara y plato hondo, escurriremos el líquido antes de triturar los ingredientes, pero reservaremos una parte para añadir hasta conseguir el espesor deseado. También podemos añadir leche o algún otro elemento que nos aporte cremosidad, como nata.

Si queremos hacer un puré espeso para acompañar, tendremos que escurrir muy bien los ingredientes y triturarlos en seco o añadiendo alguna grasa que nos ayude a emulsionar la mezcla; normalmente, utilizaremos aceite, mantequilla o nata líquida. El puré de patata es el más habitual, pero nos acompañarán igual de bien un plato de carne o de pescado un puré de guisantes, de judías o de zanahoria, por ejemplo.

Si queremos preparar una salsa para dipear, también escurriremos bien los ingredientes y los trituraremos con los ingredientes que lleve nuestro dip. El hummus de garbanzos es seguramente la más popular de estas salsas para dipear, pero hay un largo repertorio, desde el puré de berenjenas (babaganuix o mutabal) hasta uno de zanahorias y nueces.

Recetas de purés

El puré se hace como ya hemos explicado: hervimos o asamos verduras, hortalizas, setas, legumbres, etc., trituramos y servimos, con todas las variantes. Vemos algunas recetas de purés de aperitivo, para servir en plato hondo o purés de acompañamiento.

Puré de verduras a gusto de todos

Ingredientes:

1 patata, 1 cebolla, 1 puerro, 2 zanahorias, 200 g de col verde, 1 ramita de apio, 1/2 bulbo de hinojo, 7 u 8 champiñones, caldo de verduras o de pollo, sal y aceite.

Preparación:

Pelamos la patata y la zanahoria, sacamos los hilos del apio y los pies de los champiñones y lavamos bien la col y el puerro. Cortamos la cebolla en dados pequeños y la ponemos a pochar en una olla ancha con un buen chorro de aceite, mientras vamos cortando el resto de ingredientes, empezando por la zanahoria y la patata, que iremos añadiendo a la olla a medida que estén cortados. Sofreímos el conjunto un rato, removiendo con frecuencia, salpimentamos y añadimos caldo de verduras o de pollo, hasta cubrir las verduras y dos dedos más. También podemos utilizar agua, pero no tendrá tanto sabor.

Dejamos cocer hasta que todas las verduras se hayan ablandado y trituramos con el brazo eléctrico. Rectificamos de sal y pimienta, si es necesario, y servimos caliente, con picatostes de pan frito.

Evidentemente, podemos variar los ingredientes según lo que tengamos en la nevera, añadiendo calabaza, puerro, guisantes, espinacas… Si le ponemos una remolacha, le dará un color morado sorprendente y un sabor diferente.

Puré cremoso de apio nabo con manzana

Ingredientes:

1 apio nabo de 3/4 kg aproximadamente, 1 manzana ácida gorda tipo Granny Smith, 1 l de caldo de verduras, 1 vasito de nata o leche, 2 filetes de pescado ahumado (anguila, sardinas …), mantequilla, azúcar negro, aceite y sal.

Preparación:

Limpiamos bien el apio nabo y lo pelamos y cortamos en dados. Los ponemos a sofreír en una olla con un poco de aceite, mientras pelamos la manzana y la cortamos en dados; reservamos una cuarta parte y el resto lo añadimos a la olla, sofreímos unos minutos y cubrimos con el caldo de verduras.

Dejamos cocer hasta que el apio nabo esté hecho, salamos y trituramos. Colamos para obtener una crema fina.

Mientras tanto, los daditos de manzana los caramelizamos en una sartén con mantequilla durante unos minutos, añadimos una cucharada de azúcar negro y dejamos caramelizar.

Cortamos el pescado ahumado en dados.

Servimos la crema (puede ser caliente, tibia como fría) con los daditos de manzana y los dados de pescado ahumado.

Puré de calabaza con jengibre

Ingredientes:

500 g de calabaza, 1 cebolla, 700 ml de caldo de pollo, 1 cucharadita de café de jengibre molido, 1 cc de tomillo picado, aceite, sal y pimienta.

Preparación:

Cortamos la calabaza en dados o en gajos, la salpimentamos, la untamos con un poco de aceite y la ponemos a cocer en el horno precalentado a 200ºC, durante media hora. A media cocción tapamos la calabaza con papel de plata para evitar que se queme.

En una cazuela con aceite, sofreímos la cebolla picada, añadimos el tomillo y el jengibre, mezclamos bien, ponemos la calabaza asada y el caldo y dejamos cocer diez minutos más. Trituramos bien y emplatamos.

Puré de guisantes secos con leche

De Simone Ortega, «1080 recetas de cocina» (Alianza Editorial).

Ingredientes:

350 de guisantes secos, 1 cebolla pequeña, 1 atadillo de hierbas (1 hoja de laurel, 1 diente de ajo, 1 rama de perejil), 1 hueso de ternera, 40 g de mantequilla, 1 vaso de leche, agua y sal.

Preparación:

Ponemos los guisantes en remojo con agua fría 12 horas antes.

En una olla ponemos agua fría, los guisantes escurridos, la cebolla pelada y partida por la mitad, el hueso y las hierbas. Ponemos la olla a cocer a fuego medio hasta que empiece a hervir, y entonces bajamos el fuego y dejamos cocer durante 2’5 o 3 horas.

Sacamos el hueso y las hierbas y pasamos los guisantes con un poco de caldo por el pasapurés o la batidora. Volvemos a poner al fuego, salamos y añadimos la leche caliente y, si hiciera falta, un poco más de caldo de la cocción. Incorporamos la mantequilla y removemos bien mientras calentamos.

Servimos con dados de pan frito.

Crema de verduras especial para dieta

Publicidad ¡Gracias por tu valoración! Parece que ya has votado 20 de Octubre de 2015

Estamos entrando en fechas de frío y empieza a apetecer platos calientes. Nos ponemos a preparar sopas, cremas, etc. Voy a poner mi granito de arena con una crema que seguro os va a encantar, tiene zanahoria, calabacín y puerros, además de otros ingredientes que hace que sea un plato lleno de vitaminas y pocas calorías. Si estáis de dieta podéis cambiar la leche entera por desnatada y quitar la mantequilla, con esto tendréis un plato completo y que no suponga nada de grasa. No os enredo más y paso a daros la receta. Espero vuestros comentarios para saber si os ha gustado y resolver las dudas que tengáis.

0′ 0 raciones Fácil Video paso a paso

Ingredientes

Crema de verduras para 4 personas:

400 gr. De zanahoria.

300 gr. De calabacín.

100 gr. De puerro (solo la parte blanca y cortado en rodajas).

2 ajos.

50 gr. De cebolla.

350 gr. De leche entera.

50 gr. De aceite de oliva virgen extra.

30 gr. De mantequilla.

Sal y pimienta al gusto.

Pan tostado (opcional).

Cubitos de queso roquefort (opcional).

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Crema de verduras especial para dieta, preparación:

Vamos a ver en pocos pasos como hacer esta sencilla crema de verduras.En un cazo a fuego fuerte ponemos a calentar el aceite y la mantequilla. Incorporamos al cazo la cebolla, ajo y puerro. Lo rehogamos durante 2-3 minutos, bajamos a fuego medio y dejamos otros 3-4 minutos removiendo de vez en cuando con una cuchara de madera. A continuación cortamos la zanahoria y el calabacín en rodajas finas. Agregamos en el cazo todos los ingredientes (menos el pan tostado y el queso, si al final se lo vais a poner). Removemos bien y ponemos a fuego fuerte hasta que hierva, una vez logrado bajamos a fuego lento y dejamos 20 minutos. Reservamos y dejamos enfriar un poco. Pasamos por una batidora a máxima potencia 1-2 minutos, que quede una crema sin ningún grumo. Lo servimos en cuencos o platos hondos. Podemos servirlo con los trozos de pan tostado, cubitos de queso roquefort y un hilo de aceite de oliva virgen extra.

Puedes terminar el plato con otros ingredientes, por ejemplo cambia el queso roquefort por queso emmental rallado y los trozos de pan por trozos de calabacín rehogados con mantequilla. Para que el plato sea completamente de dieta, como ya te comenté al principio, elimina todo lo que no sea la verdura, quita queso, pan, el chorrito de aceite de oliva que ponemos al final y cambia la la leche entera por leche desnatada. Esta crema de verduras como podéis ver es muy fácil de hacer y no tiene ninguna complicación, es un plato perfecto para una cena sana y saludable. También sería un buen primer plato para una comida completa si luego tomamos por ejemplo un pescado o una carne, en mi blog tenéis por ejemplo el pastel de pollo y pavo al microondas. Si de todas formas quieres hacer una dieta más estricta, tendrías que revisar algunos ingredientes, pero puedes ver muchos más platos sanos, equilibrados y que si están libres de grasa en la sección comer sano. Si no te gusta alguna de las verduras que tiene esta receta, prueba a cambiarla, pero es muy importante que al menos dos o tres veces a la semana se tomen estos tipos de alimentos, y por supuesto para los niños siempre es recomendable darles crema de verduras.

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