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Que agua beber

El agua es un componente esencial de nuestro cuerpo y desempeña un papel importante para nuestra salud y para mantenernos con vida.

Es esencial para el funcionamiento de los sistemas circulatorios, respiratorio, excretor y nervioso, junto con las reacciones metabólicas, el mantenimiento de los componentes de la piel y la prevención de una serie de trastornos.

Los beneficios del agua

El agua es el compuesto más abundante de nuestro planeta, y todos los seres vivos requieren de este componente para realizar para sus actividades metabólicas. Por tanto, tiene un papel vital para nuestro cuerpo y es imposible imaginar la existencia de un individuo sin agua.

El agua forma parte del 70 % del peso del cuerpo humano: la sangre, los músculos, el cerebro y los huesos… todos contienen agua.

Los beneficios para la salud de esta sustancia son fundamentales para el equilibrio del pH, la temperatura corporal, el metabolismo y la respiración. Así como para la prevención del estreñimiento, acidez estomacal, migrañas, gastritis, úlceras, cálculos renales, problemas cardiovasculares, artritis reumatoide, dolores de espalda y osteoporosis, etc.

Las mujeres embarazadas requieren de mayores cantidades de agua, que también es importante para función renal y el tono de la piel.

Mejores marcas de agua mineral

Cuando vamos al supermercado es habitual encontrar en las estanterías diferentes marcas de agua, todas ellas con precios distintos. Por eso la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha decidido elaborar un ranking de mejores aguas.

Este organismo destaca que la mayoría de nombres de las aguas embotelladas coinciden con el del manatial, y subraya que en caso de no ser asi, el nombre del manantial debe aparecer en el etiquetado, con una dimensión mayor que el nombre comercial. También es necesario indicar el municipio y la provincia de dicho manantial.

La OCU nos recuerda que algunas marcas contienen agua de diferentes manantiales, y algunos manantiales embotellan agua para diferentes marcas.

Ahora bien, ¿cuáles son las mejores marcas según la OCU? En las siguientes líneas puedes encontrar la lista elaborada por esta institución.

1. Veri

El agua Veri es considerada la mejor, junto a otras dos marcas. Tiene su origen en el Pirineo aragonés, concretamente en el manantial de San Martín de Veri (Huesca). Se caracteriza por poseer una mineralización débil y buenas puntuaciones en los estudios sobre restos contaminantes.

Es un agua muy popular, y es una de las que posee menor contenido en sodio.

2. Fuente Liviana

Fuente Liviana comparte podio con el agua Veri y la siguiente agua en la lista. Su precio medio está en 26 céntimos, un coste apto para todos los bolsillos pero para nada bajo. Como la agua anterior, es de mineralización débil, por lo que se puede emplearse para la elaboración de alimentos infantiles.

Se embotella en Cuenca, en la Huerta del Marquesado. Las notas de esta agua, teniendo en cuenta los criterios de evaluación, son muy buenas.

3. Aquadeus

Se obtiene del manantial de Masegoso (Albacete), y junto con las anteriores, es considerada una de las mejores aguas del mercado, principalmente por la relación entre su calidad y su precio.

El precio por litro es menor a las anteriores, solamente 16 céntimos. También de mineralización débil, es un agua con buenas puntuaciones por sus gran concordancia con la mineralización y por los niveles bajos de agentes contaminantes.

4. Solán de Cabras

Esta agua es una de las más conocidas, en gran parte por la calidad que ofrece. Es más cara que las anteriores, con un precio que ronda los 40 céntimos por litro. Procede de. manantial de Beteta en Cuenca y los resultados obtenidos en la valoración son excelentes. Es de mineralización débil.

5. Fuenteblanca

Es el agua del Carrefour y es de origen andaluz, pues procede de Jaén, del manantial de Sorihuela del Guadalimar. Su relación calidad precio es excelente, y posee uno de los precios más bajos respecto a la competencia. Tan solo 14 céntimos el litro. En todos los apartados tienen notas muy buena. Es de mineralización débil, como la gran mayoría de aguas de esta lista.

6. Font Vella

Posiblemente el agua más famosa de España, gracias a sus campañas de marketing y a su papel en la televisión desde los años 70. Es una agua de calidad, con un precio que ronda los 30 céntimos el litro. Procede de Gerona.

7. Agua de Cuevas

Es un agua poco conocida; sin embargo, posee unos resultados excelentes en las valoraciones. Es de procedencia asturiana, del manantial que se encuentra en Felechosa. Su precio medio por litro es de 30 céntimos y goza de una gran calidad, aunque mejorable en algunos criterios de valoración. Es de mineralización débil.

8. Monte Pinos

Es el agua de El Corte Inglés, y está en este ranking porque es una gran agua. Su precio medio está en 26 céntimos por litro. Respecto a su puntuación en la concordancia de su mineralización y el apartado de contaminantes los resultados son excelentes. Se obtiene en Soria, del manantial de Almazán.

9. Naturis

Es el agua del Lidl y, como la mayoría de productos de esta marca, su precio es económico: 19 céntimos por litro. Un agua excelente en relación a su calidad y su precio. Se pueden mejorar algunos parámetros de la evaluación, pero es una buena agua. Es perfecta para todas la edades, y es de Albacete, del manantial de Masegoso.

10. Fontecabras

Para cerrar la lista, tenemos el agua Fontecabras, que es considerada de buena calidad, y excelente en su relación calidad precio. De hecho, el precio por litro está solamente en 12 céntimos. Es de mineralización media y se obtiene del manantial de Jaraba en Zaragoza.

Referencias bibliográficas:

Más del 50% de nuestro cuerpo es agua, y todos sabemos que beberla es imprescindible para mantenernos sanos y energéticos. Está claro que hemos de tomarla, pero como no estamos en la Edad del Bronce, ya no tenemos un manantial de aguas cristalinas al lado de la cueva. La civilización nos la trae a casa por vías artificiales y hace que nos planteemos de entrada, si es mejor elegirla mineral embotellada o directamente del grifo.

Y si estiramos del hilo podemos preguntarnos muchas más cosas, como si deberíamos utilizar filtros en el grifo, si las botellas de plástico son saludables, si el polvo que puede caer en los vasos con agua es nocivo, si le debe tocar el sol a los recipientes que la contengan…

(sonsam / Getty)

Las respuestas las dan los expertos y por eso aquí discriminaremos entre qué es leyenda urbana y qué es científico, preguntando a los que más saben. Aquí van los 10 errores más frecuentes que podemos cometer con el agua, envases y grifos como protagonistas.

1. Pensar que la del grifo es menos saludable

“No hay ninguna duda. Toda agua de consumo humano de la red pública es potable y por tanto es saludable, la legislación así lo exige”, responde Jordi Oliver-Rodés, director general del laboratorio Dr. Oliver Rodés, que se dedica al análisis químico y microbiológico del agua y es una referencia en España desde 1902.

Toda agua de consumo humano de la red pública es potable y por tanto es saludable, la legislación así lo exige

“Otra cosa es tener claro que el agua del grifo y el agua mineral natural son productos diferentes que el consumidor elige en función de sus gustos o necesidades”, apunta. El agua mineral natural es originariamente apta para el consumo y no necesita ser tratada, como ocurre con la del grifo. Por otro lado, “la mineral natural tiene siempre la misma composición química y los mismos minerales, compres la botella en Barcelona o en Canarias. Por ejemplo, si comparas la analítica que hizo mi bisabuelo de Vichy Catalán en 1904 con una actual, ves que es idéntica”, apunta Oliver-Rodés.

En cambio, “la del grifo puede provenir de embalses, ríos y pozos, y varía según la meteorología, por el contacto con los minerales que encuentra a su paso, (por ejemplo, si circula por terrenos salinos), y según las necesidades de la compañía de agua que la distribuya”.

(yanik88 / Getty)

2. Rellenar las botellas de plástico una y otra vez

Las botellas de plástico están diseñadas para ser utilizadas una sola vez por tanto no es recomendable rellenarlas. Si compramos envases de 5 litros y vamos rellenando las mismas botellas de plástico pequeñas una y otra vez por comodidad, existe una manipulación continuada “y por tanto crece el riesgo de que haya una contaminación de microorganismos”, explica el doctor Antoni Borrell, responsable de aguas envasadas en los laboratorios Dr. Oliver Rodés.

Y si las rellenamos con agua clorada “esta podría atacar el envase y haber alguna migración de los compuestos que forman el plástico al líquido”, apostilla. Pero no hay que alarmarse. “Simplemente es una cuestión de precaución que vale la pena seguir”.

Agua mineral embotellada (Guido Mieth / Getty)

3. Dejar la botella fuera de la nevera con el tapón abierto

No es recomendable dejar botellas fuera de la nevera con el tapón abierto “porque puede entrar polvo o partículas que contengan microorganismos, bacterias o hongos que estén en el ambiente de la casa”, cuenta Borrell. Incluso podrían reproducirse en la botella, cosa que ocurre sobre todo si la botella es de una bebida azucarada. Dentro de la nevera no pasa “porque las bajas temperaturas ralentizan el crecimiento de microorganismos.

Por el mismo motivo no es recomendable beber el vaso de agua que llenamos la noche anterior (“como la boca es mayor se nos puede colar hasta una mosca”, ríe Oliver-Rodés), aunque en los dos casos no hay que alarmarse ni mucho menos porque, es una cuestión de precaución.

(kana / Getty)

4. No cuidar los filtros de los grifos

Para los expertos en análisis de aguas, colocar filtros en el grifo de casa o en alguna jarra para purificar el agua, “es una opción tan válida como no hacerlo”, pero si se opta por este sistema “se ha de realizar un mantenimiento correcto de los filtros que hemos colocado, según la recomendación del fabricante”, apunta Oliver-Rodés.

Si no seguimos las indicaciones, el filtro puede convertirse en un foco de contaminación y también perder efectividad. Para la sommelier Meritxell Falgueras, en cuestión de sabor, el agua filtrada, obviamente, “pierde matices y personalidad.”

agua grifo (cesaria1 / Getty)

5. Colocar botellas en determinados lugares o suelos

Si estamos viendo la tele y dejamos nuestra botellita de agua en el suelo, todo está bien. Pero si el suelo del que hablamos es el de un supermercado y está húmedo, las botellas que se coloquen encima cogerán el gusto a humedad.

“El plástico es un material impermeable a los líquidos pero permeable a los olores, y en el caso de las botellas de agua la capa de material es muy fina”, cuenta Antoni Borrell. Si se coloca la botella junto a un surtidor de gasolina también puede tomar su olor, cosa que no ocurre con el vidrio, que es totalmente impermeable.

(Andrija1 / Getty)

“En las catas de aguas se utiliza cristal porque no interfiere para nada con el sabor”, apunta Falgueras autora del libro Qué beber cuando no bebes (Urano).

6. Dejar la botella junto a una fuente de calor

Los químicos tienen claro que no es lo mismo salir a correr con una botellita de agua a la que le da el sol de manera intermitente y solo un ratito, que colocar la misma botella horas y horas al lado de una fuente de calor fuerte y constante.

Todas las botellas que han pasado los controles pertinentes para uso alimentario son válidas

“¿Verdad que a nadie se le ocurre dejar el jamón cocido dentro del coche aparcado a pleno sol? Pues con el agua pasa igual”, cuenta Jordi Oliver-Rodés, que alerta de la posible alteración y migración de componentes del plástico que pueden ir a parar al agua.

Por el mismo motivo hay que evitar almacenar agua en una tienda junto a un motor potente, como el de un congelador. En cambio, si hablamos de tomar agua caliente, por ejemplo, directamente del grifo, el experto no ve ningún problema siempre que, obviamente, no nos quememos. Para la sommelier Falgueras, la temperatura de degustación ideal del agua es de 10 – 12 grados centígrados.

(ljubaphoto / Getty)

7. Agobiarse eligiendo el material de la botella

Ante la duda de si es mejor utilizar una botella de plástico, de silicona o de aluminio para beber agua, por ejemplo, en el gimnasio, la respuesta del experto en aguas envasadas Antoni Borrell, es que “todas las botellas que han pasado los controles pertinentes para uso alimentario son válidas, sean del material que sean”. Incluso las botellas de plástico de colores distintos.

O sea, tan solo debemos asegurarnos de que no sean de fabricación fraudulenta. “Cuando hablamos de aguas de calidad que se venden como agua de lujo, es habitual que el envase sea de vidrio, con diseños pensados que a veces son hasta de coleccionista”, apunta Falgueras.

Jarra de agua (kvkirillov / Getty)

8. Beber agua del grifo en países con escaso control sanitario

Parece una obviedad pero no está de más repetir que no es recomendable beber agua del grifo en países donde existan dudas de que no se trata correctamente el agua de la red pública.

“El agua mineral natural embotellada en este caso es la que nos da garantías de salubridad”, apunta Oliver-Rodés, mientras Meritxell Falgueras recuerda que, precisamente, la tradición dice que trae mala suerte brindar con agua “porque en la Edad Media europea el agua podía estar contaminada y mucha gente enfermaba y moría al ingerirla”.

(Imgorthand / Getty)

Afortunadamente ahora todo ha quedado en superstición. “Aunque mi padre siempre decía que el cava ¡lo que más lleva es agua!”, apunta Oliver-Rodés.

9. No tener en cuenta la fecha de consumo preferente

Las botellas de agua de plástico llevan indicada la fecha de consumo preferente y no la fecha de caducidad, ya que el agua no caduca. El consumo preferente suele estar entre los 18 meses y los 3 años a partir de la fecha de envasado.

Se dice que trae mala suerte brindar con agua porque en la Edad Media el agua podía estar contaminada y mucha gente enfermaba y moría al ingerirla

Los expertos aconsejan respetar la indicación. Otra cosa es obsesionarse con lo que aparece en las etiquetas. No debemos asustarnos si leemos cosas como “residuo seco 400”, porque “no hablamos de porquería. No es más que la cifra que indica la cantidad de minerales disueltos en agua que hay en la botella, y los minerales no son nocivos, son necesarios”, según Borrell.

10. Preocuparse por cambiar habitualmente de marca de agua

Para los expertos del laboratorio Dr. Oliver Rodés, no tiene mayor relevancia consumir siempre la misma marca de agua mineral natural o variar habitualmente, ni siquiera comprarla cara o barata, siempre que no haya una prescripción médica que nos indique, por ejemplo, consumir un agua baja en sodio.

(97 / Getty)

En general, es una cuestión de gusto personal y, aunque hablemos de una bebida inodora, incolora e insípida, el gusto es muy diverso. “A cada persona le puede gustar una distinta porque cada una de ellas es fruto de su historia geológica: las hay con calcio y magnesio, que tienen un gusto más duro y terroso; con sodio y cloruros, de un gusto ligeramente salado…”, cuenta Falgueras.

En definitiva, ¿cuál es el agua ideal? “Mi abuelo lo tenía claro: la que quita la sed y no hace daño”, explica Jordi Oliver-Rodés, cuarta generación al frente del laboratorio que analiza 100 de las 140 aguas que consumimos en España.

Las 5 mejores aguas en botella, según la OCU

La OCU ha analizado las marcas de agua embotellada del mercado para determinar cuál es la mejor

YOLANDA GUTIÉRREZ Miércoles, 13 junio 2018, 11:30

La Organización de Consumidores y Usuarios ha querido constatar cuáles son las mejores aguas embotelladas del mercado. Para ello ha analizado decenas de marcas que finalmente ha clasificado por su calidad, además de por el precio. Es normal que la OCU analice diferentes productos para determinar cuáles son los de mayor calidad como ya ha hecho con las masas precocinadas o que de ciertos consejos como de cuál es el mejor programa para la lavadora.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que existen diferentes tipos de agua embotellada. Y que el nombre de estos diferentes tipos viene determinado por el origen. De esta manera, están las aguas minerales naturales que tienen un origen subterráneo y que son de mineralización constante; las aguas de manantial, de origen subterráneo también, pero con mineralización variable; y las aguas preparadas, que pueden tener varios orígenes y han sido sometidas a tratamientos para su potabilización. Además de todas estas, también se pueden diferenciar entre aguas embotelladas con gas y aguas embotelladas sin gas.

Por todo esto es importante que antes de realizar la compra en tu supermercado habitual, más barata si utilizas estos cupones de descuento, te fijes en la etiqueta. Y dejando claro todo esto la OCU ha informado de las 5 mejores marcas del mercado:

1. Fuente Liviana, Manantial Serranía 1. El agua Fuente Liviana (Manantial Serranía 1) procede de Huerta del Marquesado (Cuenca). Su precio es de 0,40-0,60€ para el formato de 2l. La OCU le da una valoración de 90 sobre 100.

2. Veri, Manantial Veri 1. El agua Veri (Manantial Veri I) procede de San Martín de Veri (Huesca). Su precio oscila entre 0,38-0,50€. La OCU le da una valoración de 90 sobre 100.

Galería.

3. Agua de Beteta, Manantial Fuente del Arca. El Agua de Beteta (Manantial Fuente del Arca) procede de Beteta (Cuenca). Su precio es de 0,23-0,34€. Y la OCU le da una valoración de 90 sobre 100.

4. Aquadeu, Manantial Fuente Arquillo. El agua Aquadeus (Manantial Fuente Arquillo) procede de Masegoso (Albacete). Su precio es de 0,21-0,27€. La OCU le da una puntuación de 90 sobre 100.

5. Solán de Cabras, Manatial Solán de Cabras. El agua Solán de Cabras (Manantial Solán de Cabras) procede de Beteta (Cuenca). Su precio es de 0,54-0,73€. La OCU le da una valoración de 89 sobre 100.

¿Qué agua mineral es la mejor?

En primer lugar, hay que entender que el agua mineral es aquella que contiene minerales u otras sustancias disueltas. Estas, alteran su sabor y le aportan cierto valor terapéutico. Es importante tener en cuenta que existen distintas clasificaciones de agua mineral.

Según un estudio realizado por la Oficina del Consumidor, se considera que beber agua del grifo, sin embargo, es mejor opción que el agua embotellada. Esto es por la cantidad de dinero que se podría ahorrar y por la contaminación que genera el agua embotellada, principalmente por la comercialización del envase y el transporte.

Se ha llegado a valorar que el gasto anual en una familia que consume agua embotellada a diario se aproxima a unos 150 euros. Sin embargo, beber agua del grifo no tiene por qué superar más de 2.

Ahora bien, no todo el mundo puede permitirse consumir agua del grifo debido a la variabilidad de la misma. Según la zona del territorio nacional en la que se encuentra la persona, el agua, sus propiedades y dureza varían considerablemente.

Debido a esto, la importancia del agua mineral embotellada se pone de manifiesto.

¿No lo sabías? 4 razones para beber agua tibia en lugar de fría

Tipos de agua mineral embotellada

En el mercado existen diversas marcas de agua mineral. Cada una identifica en su etiqueta la cantidad de minerales que posee. Conocer los tipos permite consumirel agua mineral más adecuada para el organismo.Las más comunes son las siguienes:

El agua mineral débil cuenta con pocos niveles de magnesio y calcio. Suele recomendarse para bebés y pacientes con problemas renales. Debido a su baja mineralización, el cuerpo puede procesar las sales más fácilmente.

Sin embargo, el agua mineral fuerte tiene residuos de calcio y magnesio. Esto hace que tenga una alta concentración de sales. Suele encontrarse contraindicada para personas con discapacidad renal.

A parte, existe el agua baja en sodio, conocida como hiposódica diurética. Este tipo de agua es la másrecomendada para personas con problemas de riñón e hipertensión. También favorece a pacientes con problemas cardíacos o retención de líquido.

Por el contrario, el agua alta en sodio, a diferencia de la hiposódica diurética, tiene una alta concentración de sal. Se recomienda a los deportistas, para recuperar el cuerpo tras las competiciones.

Otras clasificaciones de agua mineral

También cabe mencionar la existencia del agua sulfatada. Esta posee más de 200 mg de sulfato. A pesar de que posee un sabor amargo, puede beneficiar a la piel por su capacidad regeneradora.

    • El agua ferruginosa, como su nombre lo indica, posee un alto contenido de hierro. Suele estar recomendada para personas anémicas o con pérdida de hierro.
    • Las aguas cálcicas presentan un alto contenido de calcio. Recomendadas para niños, adultos mayores y embarazadas. Ayudan a la reabsorción de calcio.
    • Las aguas magnésicas destacan por sus propiedades laxantes. También poseen propiedades que ayudan a combatir el estrés. Del mismo modo, ayudan a la regeneración muscular después de actividades físicas intensas.

En ocasiones, expertos pueden recomendar el consumo de aguas magnésicas a pacientes con problemas de hipertensión. Esto es porquesus propiedades ayudan a disminuir el colesterol.

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Las marcas de agua mineral más recomendadas

Generalmente debido a su mejor sabor o debido a que sus propiedades resulten las más beneficiosas, siguiendo un estudio realizado por la Oficina del Consumidor,las siguientes son las más recomendadas.

En primer lugar, destaca el Agua Fuente Liviana, del Manantial Serranía 1. Destacó debido a su mineralización débil. Además, su proporción calidad-precio resulta muy conveniente.

Le sigue el Agua Veri, del Manantial Veri I. También de mineralización débil, especialmente recomendada para el consumo de los más pequeños. En tercer lugar, del Manantial Fuente del Arca, resulta el Agua de Beteta. Esta también presenta mineralización débil.

A continuación, cabe destacar el Agua Solán de Cabras, del Manantial Solán de Cabras. También de mineralización muy débil, cabe mencionar que su precio resulta de los más elevados del mercado.

Seguidamente, en quinto lugar, destaca el Agua Carrefour Sierra de Segura, del Manantial Fuenteblanca. Presenta uno de los precios más económicos del mercado, según el análisis calidad-precio.

¿Sabes los litros de agua que deberías beber cada día? Según el Instituto de Investigación Agua y Salud, las mujeres deberían beber unos 2 litros de agua al día; mientras que los hombres, 3 litros diarios. En los niños, el consumo aumenta a medida que se van haciendo mayores. Por ejemplo, un bebé de 3 meses debería beber unos 750 ml de agua o líquido al día, mientras que al cumplir los 10 ya debería beber 1,5 litros.

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Mejor agua mineral para el riñón

Además, si nuestro cuerpo es agua en un 65%, ¿cuál es la mejor agua mineral que podemos beber? En #cuídateconBosch sabemos lo importante que es hidratarse para estar sanos, por ello queremos que encuentres la mejor para ti. Según los expertos, la mejor agua es el agua mineral natural con una mineralización débil y una dureza blanda, es decir, que contenga pocos minerales y pocas sales. Especialmente si no se padece ninguna necesidad especial o problema de salud.

Como ves, existen distintos tipos de agua en función de sus minerales y de su dureza, que es el carbonato cálcico que tiene. Entre todas las aguas minerales embotelladas del mercado, encontramos diferentes tipos:

Aguas de mineralización débil o muy débil

Destaca por los bajos niveles de magnesio (menos de 50 mg/l) y calcio (menos de 150 mg/l). Está recomendada para todos, aunque es la mejor agua mineral para bebés y para acompañar comidas infantiles. También para aquellos con dolencias renales ya que, debido a su baja mineralización, el organismo procesa mejor las sales.

Aguas de mineralización fuerte

Tienen residuos, es decir, calcio y magnesio en altas cantidades. Se recomienda beber esta agua si tu salud es de hierro y no tienes ningún problema de riñón, para que procesen la alta concentración de sales que hay en un litro de agua (1500 mg/l aproximadamente).

Aguas hiposódicas diuréticas

Los niveles de sodio de esta agua son muy bajos (inferiores a 20 mg/l) y, por lo tanto, adecuados para personas con problemas de riñón, hipertensión, problemas cardiacos o retención de líquidos, ya que su organismo las procesa mejor y no se acumula sal. Si estás siguiendo una dieta baja en sal, esta es la mejor agua que puedes beber.

Aguas bicarbonatadas

Son aquellas en las que los bicarbonatos superan los 600 mg por litro. Por su efervescencia, el bicarbonato ayuda a la digestión, así que si tienes una comida pesada o te cuesta digerir los alimentos, bebiendo esta agua aligerarás el proceso y no te sentirás tan hinchado.

Aguas sódicas

Al contrario de las aguas hiposódicas diuréticas que están recomendadas para dietas bajas en sal, las aguas sódicas están pensadas para la recuperación después de hacer deporte debido a su alta concentración de sodio (200 mg/l). Al sudar, se pierden muchas sales que se pueden recuperar bebiendo aguas sódicas frías.

Aguas sulfatadas

Aunque tienen un sabor algo amargo, su contenido en sulfatos es beneficioso y regenerador para nuestra piel. Distinguirás las aguas sulfatadas porque tienen más de 200 mg/l de sulfatos.

Aguas ferruginosas

Con más de 1mg/l de hierro, este tipo de agua es recomendable para personas con problemas de anemia, para suplir la carencia de hierro en su organismo.

Calidad
de Vida
Laboratorios
Farmacéuticos

El acuífero es único por su capacidad, pureza y antigüedad. La larguísima permanencia del agua en el interior de la tierra -más de 400 años- y la lentitud con que el agua incorpora sus materiales garantiza un agua siempre igual, que en el manantial brota a la temperatura de 21 ºC y con un caudal constante de 5.410 litros por minuto.
Los primeros análisis químicos datan del siglo XVIII en el que el Agua Solán de Cabras obtiene el reconocimiento oficial de minero-medicinal. En 1790, bajo el reinado de Carlos IV es declarada de Utilidad Pública.
Un agua clara, inodora, de sabor suave y finísima al paladar. El gran reserva de las aguas minerales.

Un único manantial

Cada vez son más las marcas que envasan agua procedente de manantiales distintos con distinta composición sin que el consumidor a primera vista lo note. El agua Solán de Cabras procede de un único manantial del que salen cerca de 8 millones de litros diarios de la misma agua de hace 500 años.

La mineralización de Solán de Cabras

Solán de Cabras está clasificada según el código alimentario español como Agua de mineralización débil, Hipotermal e Hipotónica Bicarbonatada cálcico litínica.
Su bajo nivel de sodio hace que el intestino la absorba de forma rápida, provocando una abundante diuresis beneficiosa para problemas genito-urinarios, tales como infecciones urinarias y litiasis renal.
Su contenido en calcio, al no ser excesivamente alto es recomendable para mujeres de mediana edad y en la peri menopausia. y en pacientes con litiasis cálcica, ya que nunca se debe restringir el calcio.
Por su concentración de bicarbonato (285’8 mg/l), alcaliniza la orina, neutraliza la acidez gástrica y potencia la secreción exocrina pancreática. Favorece la función digestiva, el tránsito intestinal, y la función biliar.

La mejor relación Calcio-Magnesio

Solán de Cabras aporta una cantidad significativa de magnesio, 25’1 mg/l. El magnesio es un inhibidor de la formación de cálculos. Forma parte de más de 300 enzimas del metabolismo intermediario e interviene en la contractibilidad muscular y la transmisión neuromuscular. La necesidad de magnesio aumenta en cuadros de mal absorción intestinal, enfermedades inflamatorias intestinales, enfermedades consuntivas, procesos crónicos, enfermedades renales…
Se estima que la relación calcio / magnesio del agua debe acercarse a 2. Cuanto menor relación, mejor es la eficacia del agua para evitar cálculos.

Solán de Cabras ¿para qué se recomienda?

Solán de Cabras es el agua más recomendada por más profesionales de la salud de ayer y de hoy.
Por ser bicarbonatada, Solan de Cabras mejora la respuesta a la insulina en los diabéticos. Está indicada contra las alteraciones del aparato digestivo (dispepsias gastrointestinales y cuadros inflamatorios del intestino) o las deficiencias hepáticas. Las aguas bicarbonatadas cloruradas como Solán de Cabras favorecen la incorporación de las grasas a los jugos biliares y mejoran el nivel de colesterol.
Por su bajo contenido en sodio (5’2 mg/l), Solán de Cabras está especialmente recomendada en personas con hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal, ascitis por insuficiencia hepática severa, etc. También está indicada en la gestación a todos niveles y es recomendable para la preparación de biberones.
A nivel ginecológico estimula las glándulas endocrinas y aumenta las defensas locales. Es ideal en edades en las que el calcio es deficitario (mujeres de mediana edad y en la peri menopausia) porque además tiene el mejor equilibrio calcio / magnesio.
Ayuda en las dolencias reumáticas en todas sus manifestaciones. Gracias a sus propiedades, Solán de Cabras facilita el arrastre del ácido úrico. Por ello resulta de gran utilidad en metabolopatías hiperuricémicas.
Con Solán de Cabras la rehidratación y liberación de toxinas se acelera e intensifica. Esto favorece una buena y rápida hidratación de la piel que le da elasticidad, textura.
Solán de Cabras está especialmente indicada para prevenir, evitar el crecimiento y favorecer la expulsión de cálculos de riñón. Puede decirse que un 4% de la población femenina y un 6% de la masculina tendrán un cálculo a lo largo de su vida. Estos suelen aparecer entre los 30 y 50 años y tienen un factor hereditario importante.
Por su escasa cantidad de sodio (5’1 mg/l), “provoca una diuresis (producción de orina) muy abundante, lo que hace que su absorción por el intestino sea muy rápida y se elimine totalmente en dos o tres horas”, según indica el urólogo Pedro Sánchez de la Muela. Una eliminación tan brusca hace bajar la concentración de la orina y acelera la eliminación de toxinas evitando la acumulación de sustancias causantes de la formación de los cálculos.
Si hay cálculos de oxalatos, se recomiendan aguas cálcicas; si hay uratos conviene reponer el bicarbonato bebiendo aguas bicarbonatadas. Por eso es ideal Solan de Cabras. Por otra parte, su contenido en bicarbonatos (pH 7’4) la define como alcalina lo que evita la formación de piedras ácidas: “El 90 por ciento de los cálculos son de carácter ácido por lo que el agua Solán, dificulta su formación o, en caso de existir, que crezcan más lentamente” (Sánchez de la Muela).
El calcio que contiene (60’1 mg/l) está en la cifra adecuada para el tratamiento de la mayoría de las litiasis: lo suficientemente bajo para acompañar una dieta restrictiva de este mineral pero la adecuada como para evitar la contraproducente hiperabsorción de oxálico.
En cuanto al magnesio, su concentración (24’6 mg/l) supera a la media, y está comprobado que “un buen aporte de este mineral inhibe la formación de piedras” dice el Dr. Sánchez de la Muela.

No todo es “agua simple”: 7 aguas embotelladas en el mercado

En estos tiempos de consumismo extremo el agua se ha convertido en un producto más que en un derecho vital para los seres humanos. En la ciudad de México, una botella de “agua simple” puede costar hasta 751 veces más que el agua de la red pública, según datos del Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental.

Hoy, México aún ocupa el primer lugar en consumo de agua embotellada por habitante a nivel mundial, con 244 litros per cápita, de acuerdo con cifras de Beverage Marketing Corporation citadas en la más reciente publicación de la Asociación Internacional de Agua Embotellada (IBWA)

El creciente consumo de agua embotellada en México, según el Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental, es resultado de tres cuestiones primordiales: “la desconfianza de los ciudadanos respecto a la calidad del agua del grifo, un marco institucional que cede terreno ante la presión de las empresas multinacionales y la enorme fuerza tanto mercadotécnica como política con que cuentan estas corporaciones embotelladoras.”

Actualmente se comercializa desde agua potable hasta botellas de agua de lluvia recogida en Tasmania, otras de agua obtenida de un manantial bajo un volcán japonés y, ¿por qué no’, botellas de agua filtrada de glaciares canadienses y de Groenlandia. Claro, como suenan, cuestan.

A continuación te ofrecemos una pequeña guía de la variedad de agua embotellada que por ahora rige el mercado.

Agua purificada

Es el agua que se trata por destilación, desionización, ósmosis inversa u otro proceso con el objetivo de ser apta para el consumo humano. También se puede tratar con ozono, un oxidante potente que posee múltiples usos en el tratamiento del agua, incluida la oxidación de sustancias orgánicas. Controlar las aguas destinadas a consumo humano regularmente implica cloro, el agente desinfectante más empleado, pero no el único ni el mejor, ya que el ozono puede utilizarse como desinfectante primario gracias a que degrada eficazmente una gama amplia de plaguicidas y otras sustancias orgánicas.

Agua mineralizada

El agua mineralizada contribuye a satisfacer las necesidades diarias de minerales que el organismo necesita. A diferencia del agua mineral natural, al agua mineralizada o carbonatada se le añade dióxido de carbono. La composición de esta agua supera los 600 mg/l en bicarbonatos y tiene un efecto neutralizante de la secreción gástrica, por lo tanto estimula la digestión. Sin embargo, a pesar de ser un trago de beneficios para algunos -ayuda a reducir los niveles de colesterol malo y aumentar los buenos, además de aportar minerales-, puede ser factor de riesgo para personas con problemas de hipertensión, diabetes o con problemas renales, esto se debe a que el dióxido de carbono se convierte en ácido carbónico que puede dañar otros minerales del organismo y su correcto funcionamiento.

Agua tónica

El agua tónica es un agua carbonatada de forma artificial a la que se le añade quinina, un alcaloide natural, blanco y cristalino de sabor muy amargo; por esta razón se le añade azúcar para equilibrarlo. El hecho de tener azúcar añadida es razón suficiente para no considerarla como principal bebida hidratante. Es utilizada comúnmente en el mundo de la coctelería para preparar tragos.

Agua de glaciar

Esta agua proviene de glaciares. Esta agua destaca por su gran pureza y… por su elevado precio. La empresa Svalbardi empezó a vender agua de icebergs del archipiélago de Svalbar, en el Ártico, por aproximadamente 2 mil pesos la botella de 750 mililitros.

Agua de manantial

Este producto se obtiene de una formación subterránea de la que fluye el agua de forma natural a la superficie de la tierra. El agua de manantial debe ser recogida únicamente en la fuente o con la ayuda de un taladro que atraviesa la formación subterránea hasta encontrar el manantial. Las aguas de manantial son “bacteriológicamente sanas extraídas de yacimientos subterráneos y que brotan de un manantial en uno o varios puntos de alumbramiento naturales o perforados”.

El agua de manantial es potable por su naturaleza y también es microbiológicamente sana pues se encuentra aislada de riesgos de polución. Algunas “impurezas” tales como minerales, sales u otros compuestos, también son de vital valor para la conservación de la salud. Las aguas subterráneas como los manantiales son una excelente opción para encontrar el líquido enriquecido con estas características.

Agua alcalina

El pH o el nivel de acidez del cuerpo se mide en una escala del 0 al 14. De 0 a 7 es un cuerpo ácido mientras que de 7 a 14 se considera un cuerpo alcalino. Existe una teoría que explica que las enfermedades son consecuencia de la acidez del cuerpo, por lo tanto, si se modifica su pH los padecimientos se pueden retraer. En este caso, crear un equilibrio más alcalino en el cuerpo a través del consumo de agua con un pH más alto.

Pero ¡ojo! La razón por la cual beber agua alcalina no va a disminuir la producción de ácido en el cuerpo es que el estómago tiene un nivel de pH de 1.5, por lo tanto, todo lo que consumimos aunque sea alcalino al momento de meterlo en la boca ya es ácido cuando llega a los intestinos.

Si estás duplicando tu gasto de agua por disminuir la producción de ácido proveniente de productos altamente industrializados, mejor te sugerimos cambiar tus hábitos alimenticios, es más barato y saludable.

Aguas hiposódicas “diuréticas”

Son las aguas con bajo contenido en sodio, menos de 20 mg/l. Las dietas con bajo contenido sódico son benéficas para quienes padecen de hipertensión arterial, problemas cardiacos, litiasis, afecciones renales o alteraciones asociadas a retención de líquidos.

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Parece ser que casi todo el mundo carga con una botella de agua en estos días.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) regula los productos de agua embotellada, esforzándose por garantizar que sean seguros para beber.

La FDA protege a los consumidores de agua embotellada a través de la ley federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos (ley FD&C, por sus siglas en inglés), que hace a los fabricantes responsables de producir productos alimenticios seguros, sanos y etiquetados verazmente.

Hay reglamentaciones que se centran específicamente en el agua embotellada, como

  • la “norma de identidad”, que define diferentes tipos de agua embotellada
  • la “norma de calidad”, que establece los niveles máximos de contaminantes (incluyendo los químicos, físicos, microbianos y radiológicos) permitidos en el agua embotellada
  • las “las buenas prácticas de fabricación actuales” (CGMP, como también se les conoce en inglés), que exigen que el agua embotellada sea inocua y producida en condiciones sanitarias

Tipos de agua embotellada

La FDA describe el agua embotellada como agua apta para el consumo humano y sellada en botellas u otros recipientes sin ingredientes añadidos, excepto que puede contener un agente antimicrobiano inocuo y adecuado (puede que también se añada fluoruro dentro de los límites establecidos por la dependencia).

La FDA clasifica algunos productos de agua embotellada por su origen. Éstas son cuatro de esas clasificaciones:

  • Agua de un manantial artesiano. Esta agua se recolecta de un manantial que deriva de un acuífero (capas de roca porosa, arena y tierra que contienen agua) que se encuentra bajo la presión de las capas circundantes de roca o arcilla. Al extraerse, la presión en el acuífero, comúnmente llamada presión artesiana, empuja el agua por encima del nivel del acuífero, a veces hasta la superficie. Se pueden utilizar otros medios para facilitar que el agua ascienda a la superficie.
  • Agua mineral. Esta agua proviene de una fuente subterránea y contiene por lo menos 250 partes por millón de sólidos totales disueltos. Los minerales y oligoelementos deben provenir de la fuente de agua subterránea; no pueden haberse añadido después.
  • Agua de manantial. Derivada de una formación subterránea desde la cual el fluye de manera natural hacia la superficie, esta agua debe recolectarse exclusivamente en el manantial o a través de un pozo de perforación que derive de la formación subterránea que alimenta el manantial. Si se usa alguna fuerza externa para recolectarla a través de un pozo de perforación, el agua debe tener la misma composición y calidad que la que fluye naturalmente hacia la superficie.
  • Agua de pozo. Ésta es agua de un agujero perforado en el suelo, que deriva de un acuífero.

El agua embotellada puede usarse como un ingrediente de bebidas tales como jugos diluidos o aguas de sabores embotelladas. Sin embargo, las bebidas cuya etiqueta indica que contienen “agua carbonatada”, “agua con gas”, “agua de Seltz”, “agua tónica”, “soda” o “club soda” no están incluidas como agua embotellada, acorde al reglamento de la FDA. En cambio, estas bebidas se consideran refrescos.

Puede ser agua de la llave

Parte del agua embotellada también proviene de fuentes municipales; o sea, de la llave. Por lo general, el agua del servicio municipal es tratada antes embotellarse. Algunos ejemplos de tratamientos para el agua son

  • Destilación. El agua se convierte en vapor, dejando atrás los minerales. El vapor se condensa en la forma de agua nuevamente.
  • Ósmosis inversa. El paso del agua se fuerza a través de membranas para eliminar los minerales.
  • Filtración absoluta de 1 micra. El agua fluye a través de filtros que eliminan las partículas con un tamaño mayor de una micra (.001 milímetros). Estas partículas incluyen el Cryptosporidium, un patógeno parasitario que puede causar enfermedades gastrointestinales.
  • Ozonización. Las embotelladoras de todos los tipos de agua generalmente usan gas ozono, un agente antimicrobiano, en lugar de cloro para desinfectar el agua (el cloro puede añadir un sabor y olor residuales al agua).

El agua embotellada que ha sido tratada por destilación, ósmosis inversa u otro proceso apropiado puede cumplir con las normas que le permiten ser etiquetada como “agua purificada”.

Cómo asegurar la calidad y la inocuidad del agua

Las normas federales de calidad para el agua embotellada se adoptaron por primera vez en 1973, fundados en las normas del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos para el agua potable establecidos en 1962.

La ley de Agua Potable Segura de 1974 le encomendó la supervisión reglamentaria del servicio público de agua potable (del agua de la llave) a la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés). La FDA asumió posteriormente la responsabilidad, al amparo de la Ley FD&C, de asegurarse de que las normas de calidad para el agua embotellada sean compatibles con las normas de la EPA para el agua de la llave.

Cada vez que la EPA establece una norma para un contaminante, la FDA la adopta o determina que no es necesaria para el agua embotellada.

En algunos casos, las normas para el agua embotellada y para el agua de la llave difieren. Por ejemplo, como el plomo puede filtrarse al agua desde las tuberías conforme viaja desde el servicio público de abasto de agua hasta los grifos de la casa, la EPA ha fijado el límite para el contenido de plomo en el agua de la llave en 15 partes por cada mil millones (ppmm). Para el agua embotellada, para la cual no se utilizan tuberías de plomo, el límite se establece en 5 ppmm.

Para la producción de agua embotellada, las embotelladoras deben cumplir con el reglamento de las CGMP establecido y puesto en vigor por la FDA. Deben tomarse muestras del agua, analizarlas y determinarse que es inocua y salubre. Este reglamento también exige un diseño de planta y equipo, contabilidad y procedimientos de embotellado adecuados.

Además, la FDA supervisa las inspecciones de las plantas embotelladoras. La agencia inspecciona las plantas de agua embotellada al amparo de su programa general de inocuidad alimentaria y hace que los estados realicen algunas de las inspecciones por contrato (algunos estados también exigen la acreditación anual de las empresas embotelladoras).

Tener agua embotellada, no es un invento de esta generación. Desde el comienzo de la historia humana, la gente ha buscado diferentes maneras de transportarla desde la fuente hasta su hábitat. Los romanos construyeron acueductos a finales del primer milenio para suministrar agua a la ciudad.

Con el pasar de los siglos se utilizaron diferentes envases de arcilla o materiales tejidos para poder transportar este líquido. Los largos viajes y el sedentarismo aumentaron la necesidad de tener agua potable.

La necesidad de poder trasladar agua llevó a diferentes empresarios a crear un envase de vidrio en donde se podría transportar. Una de las marcas pioneras en embotellar agua fue Evian en el año 1826, luego en 1898 un médico francés inició la empresa Perrier, el agua utilizada en las botellas se extrae de un balneario romano llamado Les Bouillens.

Con la llegada del polietileno de alta densidad se introdujo, el plástico se convierte en la opción preferida de salida al final de 1960 y se deja a un lado la botella de vidrio. Poco después, la mayoría de las empresas comenzaron a vender el agua embotellada no tradicional.

Dentro del mundo de las aguas embotelladas, estas se pueden clasificar por:

Minerales: aguas subterráneas bacteriológicamente sanas y puras naturalmente, provenientes de un yacimiento subterráneo y que brotan de un manantial. Estas poseen una composición química constante que se diferencian de las restantes aguas potables.

Manantial: emergen espontáneamente en la superficie de la tierra, manteniendo las características naturales de pureza que permiten su consumo. Son puras naturalmente, les suelen aplicar los mínimos tratamientos físicos para asegurar su total inocuidad.

Gasificadas: se someten a un proceso industrial al que se les añade una cierta cantidad de ácido carbónico disuelto, hace que se formen burbujas. A este tipo de agua de confieren diversas propiedades, una d ellas es que ayuda a la secreción de los jugos gástricos. También mejora las digestiones pesadas.

Preparadas: en cambio a las demás, estas se someten a diversos tratamientos fisicoquímicos necesario para que logren cumplir los requisitos sanitarios. A este tipo de agua las clasifican por su tratamiento como: potables preparadas, aquellas que son de procedencia mineral y son sometidas a tratamiento para que sean potables. Las de abastecimiento estas son de procedencia manantial igualmente deben ser tratas para que sean aptas para el consumo.

S.M

Ander, lector y socio de eldiario.es, nos efectúa la siguiente pregunta en el texto de un correo electrónico: «hola; en la zona donde vivo, Alicante, el agua es muy dura, con mucho calcio, y parecer eso es malo para la salud. O al menos eso nos comentó una técnico que vino a proponernos instalar unos filtros para el agua en el chalé. En concreto nos dijo que las aguas duras pueden acabar provocando cálculos renales. ¿Qué hay de cierto en ello?»

¿Qué son los cálculos renales?

Los cálculos renales, también llamados litiasis renal, nefrolitiasis o popularmente piedras en el riñón, son deposiciones y cristalizaciones de determinados compuestos, no siempre minerales, que se producen en el riñón, obturando las vías de expulsión de la orina y por tanto provocando cólicos renales, que conllevan un dolor espasmódico muy intenso, además de un cierto peligro de infección, e incluso muerte en personas con problemas de diabetes o con el sistema inmunitario deprimido.

Las infecciones se pueden producir porque los cálculos, que pueden tener ángulos cortantes, provocan heridas en los conductos urinarios que permiten la entrada de bacterias presentes en la orina. Por otro lado, si el cálculo no es excesivamente grande se suele expulsar por la vía urinaria de un modo más o menos doloroso, o bien se pueden aplicar diversas técnicas no invasivas, desde disolver químicamente el cálculo a romperlo con ultrasonidos, para facilitar su expulsión. Solo en casos de extremo tamaño se aplica cirugía.

Los principales cálculos pueden ser de cuatro tipos:

  • Cálculos de oxalato cálcico: tienen que ver con la reacción que el ácido oxálico forma con el calcio, creando una sal insoluble que se deposita en los conductos. El ácido oxálico se encuentra en numerosos alimentos tanto de origen vegetal, pero también el riñón puede fabricarlo en cantidades considerables.

  • Cálculos de fosfato cálculo: se forma en el riñón una sal nsoluble entre el ácido fosfórico y el calcio.

  • Cálculos de ácido úrico: el ácido úrico o su forma urea, son el principal subproducto de la degradación de los alimentos para expulsarlos por la orina. Estos cálculos se forman porque la concentración de ácido en la orina es excesivamente alta y se vuelve insoluble, cristalizando.

  • Cálculo de cistina: se debe a una excesiva presencia de determinados aminoácidos en la orina, por un trastorno metabólico de herencia genética llamado cisturia.

Qué provoca los cálculos

Las causas de los cálculos pueden ser muy variadas según el tipo de cálculo y se tiene poca certeza sobre cuáles son los factores desencadenantes exactos de cada uno. Para empezar, decirle a Ander que esté tranquilo porque en general el exceso de calcio en las aguas, si no supera determinados niveles fijados por las autoridades sanitarias, cosa que no ocurre en España, no produce ningún tipo de problema para la salud, tal como explicamos en Siete mitos sobre el agua del grifo que te sorprenderán.

Esto incluye, por descontado, a la promoción de los cálculos relacionados como el calcio, como explicaba el nutricionista Julio Basulto en este artículo, y haciendo referencia a un metaanálisis que concluía que no se ha comprobado una relación entre la ingesta de aguas duras y los cálculos renales, por lo que no se puede establecer causa y efecto.

Esto quiere decir que estadísticamente las personas que beben aguas duras no tienen más cálculos, si bien se recomienda a las personas propensas -que ya hayan sufrido cálculos- no abusar de estas aguas, como tampoco de los derivados lácteos y otros productos ricos en calcio. Más bien todos los indicadores parecen señalar a varios factores determinantes en la formación de los distintos cálculos:

  • Factores genéticos: se sabe que existen personas más propensas a formar cálculos y otras mucho menos, sin que se conozcan los verdaderos motivos de fondo. Se apunta a alteraciones genéticas que inciden en el metabolismo favoreciéndolos. En el caso de los cálculos de cistina está claro el factor genético que provoca la alteración, pero en el resto se cree que de algún modo a igualdad de dietas, existen personas más propensas a sufrirlos.
  • La dieta: sin embargo, la dieta sí interviene. Se ha comprobado que una mala alimentación promueve que los cálculos se repitan cada cinco años. Es decir que en individuos ya propensos una dieta inadecuada propiciará la formación de nuevos cálculos. Por supuesto en este hecho puede pesar que los malos hábitos procedieran de antes de sufrir el primer cálculo y fueran los causantes. De todas formas, la presencia de excesos de proteína animal, en algunos casos de proteína procedente de legumbres -producen purinas que acidifican la orina-, de productos ricos en oxalatos -ojo a los batidos verdes-, de hipervitaminosis -especialmente en vitamina D y C-, pueden aumentar el riesgo de sufrir cálculos.
  • El abuso refrescos y bollería dulce: también los azúcares libres aumentan el nivel de oxalatos en la orina, por lo que se aumenta el riesgo de cálculos de oxalato cálcico.
  • El alcohol, el café, el té y otros diuréticos: el abuso de estas bebidas presenta el problema de que son altamente deshidratantes, con lo que aumentan las posibles concentraciones en la orina de componentes que puedan precipitar o cristalizar. Además, el abuso de café descafeinado presenta alto riesgo por ser muy rico en oxalatos.
  • El beber poca agua: hay que beber bastante agua, aunque no necesariamente dos litro al día; también se puede tener una dieta rica en alimentos con alto contenido de agua. Pero parece claro que tener un nivel de hidratación permanente bajo puede favorecer los cálculos.

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