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Que es dopamina

Introducción

No use Dopamina Grifols 200 mg:

  • si es alérgico a la dopamina o a cualquiera de los demás componentes de este medicamento (incluidos en la sección 6)

– si padece feocromocitoma (tumor que generalmente se desarrolla en la médula de las glándulas suprarrenales)

  • si presenta taquiarritmias (ritmo cardíaco rápido o irregular) como fibrilación auricular, taquicardia ventricular o fibrilación ventricular.

Advertencias y precauciones

Consulte a su médico o enfermero antes de empezar a usar Dopamina Grifols 200 mg.

– Antes de iniciar el tratamiento con este medicamento, si es conveniente, se le deberá restaurar el volumen sanguíneo con sangre total o con un expansor del plasma.

– La dopamina siempre debe diluirse antes de su administración.

– Se debe controlar cuidadosamente la velocidad de administración, para evitar la administración accidental de un bolus.

  • Las situaciones de hipoxia (disminución de oxígeno en sangre), hipercapnia (aumento excesivo de dióxido de carbono en sangre) o acidosis (disminución del pH sanguíneo) deberán corregirse antes o durante la administración del medicamento para evitar que aumenten los efectos adversos o que se reduzca su eficacia.

  • El uso de la dopamina debe ser valorado en función de su situación clínica, debiéndose administrar con especial cuidado si padece estado de shock debido a infarto de miocardio, cirugía a corazón abierto o insuficiencia cardíaca aguda, así como si padece arritmias, cardiopatía isquémica o hipertensión (presión arterial alta).

  • Si padece hipertiroidismo (aumento de la actividad de la glándula tiroides) puede tener más riesgo de efectos cardíacos o ser más sensible al medicamento.

  • Si padece o ha padecido alguna enfermedad que provoque obstrucción de las arterias (enfermedad vascular oclusiva) como aterosclerosis, embolia arterial, enfermedad de Raynaud, lesión a frigore, endarteritis diabética o enfermedad de Buerger, le deberá comunicar al médico cualquier cambio en el color o temperatura de la piel o si tiene dolor en las extremidades, quien deberá valorar los beneficios de continuar el tratamiento frente al riesgo de sufrir una posible necrosis. Este estado puede revertir disminuyendo o interrumpiendo la administración del medicamento.

  • Puesto que este medicamento debe diluirse en una solución para perfusión antes de su administración, se puede producir una sobrecarga de líquidos y/o sustancias disueltas y provocar una dilución de las concentraciones de electrolitos en la sangre, hiperhidratación, situaciones de congestión o edema pulmonar (acumulación de líquido en el pulmón). Asimismo, la administración excesiva de soluciones intravenosas exentas de potasio puede provocar hipopotasemia (niveles bajos de potasio en sangre). Se le deberán realizar exámenes clínicos y de laboratorio para controlar el equilibrio hídrico, las concentraciones de electrolitos y el equilibrio ácido-base si el tratamiento intravenoso es largo o su estado de salud lo requiere.

– Durante la administración de este medicamento es necesario que le controlen determinados parámetros fisiológicos como la frecuencia cardíaca, diuresis, gasto cardíaco y presión sanguínea.

Si se observa taquiarritmia o aumenta el número de latidos ectópicos (trastorno del ritmo cardíaco), le deberán reducir si es posible la dosis de dopamina.

Si a velocidades de perfusión bajas se le observara disminución de la presión sanguínea, se le deberá aumentar la velocidad hasta conseguir una presión arterial adecuada. Si su presión sanguínea no aumenta, deberá interrumpirse el tratamiento y administrarle un vasoconstrictor más potente como la norepinefrina.

La interrupción de la administración se le realizará disminuyendo gradualmente la dosis de dopamina, al mismo tiempo que se aumenta el volumen sanguíneo con soluciones intravenosas. Una suspensión repentina del tratamiento podría provocar una importante disminución de la presión arterial.

Si se le detecta un aumento desproporcionado de la presión diastólica (valor mínimo de la presión arterial), se deberá disminuir la velocidad de perfusión. El médico deberá controlar su estado, pudiendo ser necesario en algunos casos la administración de un medicamento del grupo de los llamados bloqueantes alfa-adrenérgicos de corta acción, como la fentolamina.

– La extravasación de la solución durante la administración puede originar necrosis en la zona de la infusión, por lo que se le deberá vigilar continuamente la zona.

  • Si durante las semanas previas al inicio del tratamiento con este medicamento ha recibido medicamentos inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), le deberán administrar dosis reducidas de dopamina.

Uso de Dopamina Grifols 200 mg con otros medicamentos

Informe a su médico si está utilizando, ha utilizado recientemente o podría tener que utilizar cualquier otro medicamento.

Es importante que informe a su médico si utiliza alguno de los siguientes medicamentos:

– medicamentos diuréticos (como la furosemida): su administración conjunta con una dosis baja de dopamina puede aumentar los efectos diuréticos.

– antidepresivos tricíclicos: pueden potenciar los efectos cardiovasculares de la dopamina.

– medicamentos vasopresores o vasoconstrictores como los alcaloides del cornezuelo del centeno (por ejemplo, ergometrina) u otros fármacos oxitócicos (sustancias que producen la contracción del músculo uterino y que ayudan a provocar el parto): su administración conjunta con dopamina puede producir un importante aumento de la presión arterial.

– bloqueantes beta-adrenérgicos (como el propranolol o el metoprolol): ejercen un efecto contrario a la dopamina a nivel cardíaco.

– bloqueantes alfa-adrenérgicos (como la tolazolina): la administración conjunta de dopamina y tolazolina podría dar lugar a una disminución severa de la presión arterial, puesto que ejercen un efecto contrario a la vasoconstricción periférica causada por altas dosis de dopamina.

  • butirofenonas (como el haloperidol) y fenotiazinas: estas sustancias pueden suprimir la vasodilatación mesentérica y renal provocada por la administración de dopamina a dosis bajas.

– fenitoína: su administración conjunta con dopamina puede provocar un descenso de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca (pulsaciones por minuto).

– medicamentos inhibidores de la monoaminoxidasa (IMAO) (como la tranilcipromina y la moclobemida): estos medicamentos prolongan y potencian la acción de la dopamina, por lo que si los ha utilizado antes de la administración de dopamina requerirá una dosis sustancialmente inferior. Se calcula que si ha utilizado estos medicamentos 2-3 semanas antes de la administración de dopamina, le deberán administrar una dosis inicial de dopamina como máximo de una décima parte de la dosis normal.

  • guanetidina: la dopamina disminuye el efecto de este medicamento.

  • metildopa y entacapona: estos medicamentos incrementan el efecto de la dopamina.

La dopamina debe emplearse con extrema precaución en pacientes anestesiados por inhalación de ciclopropano o de hidrocarburos halogenados, ya que su administración simultánea puede provocar arritmias y aumento de la presión arterial.

También se ha descrito que la administración conjunta de dopamina y del anestésico propofol provoca una disminución en la concentración del anestésico.

Embarazo y lactancia

Si está embarazada o en periodo de lactancia, cree que podría estar embarazada o tiene intención de quedarse embarazada, consulte a su médico antes de utilizar este medicamento.

No se han realizado estudios adecuados y bien controlados en mujeres embarazadas y se desconoce si la dopamina atraviesa la placenta. Dopamina Grifols 200 mg no debería utilizarse durante el embarazo excepto si, a juicio del médico, fuese claramente necesario.

En caso de que fuese necesario administrar dopamina a la mujer gestante para el soporte vital avanzado (SVA) durante la resucitación cardiopulmonar, el médico deberá tener en cuenta que el flujo de sangre hacia el útero puede disminuir. Asimismo, en caso de utilizarse dopamina durante el parto junto con fármacos oxitócicos, se debe tener en cuenta que el uso simultáneo de ambos medicamentos puede dar lugar a un severo aumento de la presión arterial.

Se desconoce si la dopamina se excreta por la leche materna. El médico evaluará el posible riesgo para el lactante y le informará si la administración de dopamina durante la lactancia es conveniente.

Muchas veces se habla de la serotonina, de los beneficios sobre el estado de ánimo, de su función como antidepresivo, etc… Pero casi siempre se deja de lado a su “hermana”, la dopamina (decimos hermana porque la serotonina participa en la modulación de la función de la dopamina). Hoy vamos a contaros que funciones y beneficios tiene la dopamina y cómo podéis aumentar sus niveles.

La dopamina es un mensajero químico (neurotransmisor) del sistema nervioso central (nuestro cerebro). Activa 5 tipos de receptores celulares de dopamina, del D1 al D5.

Esta sustancia aunque es producida en diferentes partes del cerebro encuentra su fábrica principal en la sustancia negra (en la zona del mesencéfalo). Pero así mismo también es una hormona que puede ser liberada por el hipotálamo, pero en este caso más como función de inhibir la producción de prolactina de la hipófisis.

La dopamina no puede atravesar la barrera hematoencefálica por lo que su administración como droga no afecta al sistema nervioso central. La L-Dopa (3,4-dihidroxifenilalanina), el precursor sintético de la dopamamina, en cambio si la cruza.

La dopamina es precursor de la norepinefrina (noradrenalina) y la epinefrina (adrenalina). La dopamina se ve modulada por la serotonina. Cuando la dopamina disminuye también lo hacen las endorfinas.

La mayor abundancia de neuronas dopaminérgicas la encontramos en el área tegmental ventral (VTA), la sustancia negra y el hipotálamo. Los axones de las neuronas de estas áreas utilizan 4 vías para comunicarse con el resto del cerebro:

  1. La vía mesocortical: Transporta la dopamina desde el VTA hasta la corteza frontal.
  2. La vía mesolimbica: Transporta la dopamina desde el área ventral tegmental (VTA) hasta el núcleo accumbens.
  3. La via nigrostriatal: Transporta la dopamina desde la sustancia negra hasta el cuerpo estriado. Asociada sobre todo al sistema motor.
  4. La vía tuberoinfundibular: Transporta la dopamina desde el hipotálamo hasta la glándula hipófisis

Entre las funciones más conocidas de la dopamina encontramos: Aumento de la frecuencia y presión cardíaca, regula el sueño, la atención y la actividad motora. En el lóbulo frontal regula funciones como la memoria (hipocampo), la atención y la solución de problemas. Es también vital en la regulación del humor.

Se considera a la dopamina el centro del placer, ya que regula la motivación y el deseo y hace que repitamos conductas que nos proporcionan beneficios o placer. Se libera tanto con estímulos agradable como con desagradables, haciendo que nos aproximemos o conseguir más o que los evitemos si el resultado es desagradable.

Uno de los papeles más importantes de la dopamina es la regulación del aprendizaje, concretamente el aprendizaje por condicionamiento. Las neuronas dopaminérgicas responden cuando se les presenta una recompensa inesperada, con apareamientos repetidos esta respuesta se traslada al inicio del estímulo (ya condicionado). Cuando la recompensa esperada se omite las neuronas se deprimen. Este sistema es clave en nuestro aprendizaje. La dopamina influye en este y muchos otros procesos cognitivos, recientemente se ha estudiado su papel en el córtex prefrontal y se ha visto que la dopamina mejor, por ejemplo, los cálculos matemáticos simple, mejorando el funcionamiento de las neuronas encargados de los mismos.

Algunos estudios incluso relacionan la cantidad de dopamina basal presente en la amígdala con los tipos de personalidad, por ejemplo unos investigadores en Berlín encontraron que en personas tranquilas y confiadas en sí mismas las concentraciones eran bajas, mientras que en personas miedosas y con tendencia al estrés las concentraciones eran altas. Incluso la pasión por el riesgo de los adolescentes puede deberse a aumentos (picos) de dopamina durante estas épocas que les hace ser erróneos en sus expectativas tendiendo a sobreestimar la posibilidad de resultados positivos de sus acciones. ¡La dopamina incluso afecta a la creatividad! Se ha encontrado que las personas más creativas tienen menor cantidad de receptores D2 en el tálamo.

Otros estudios han asociado la falta de dopamina con el sobrepeso, de esta forma a las personas con menor concentración de dopamina les haría falta comer más para obtener el mismo “placer”

Niveles bajos de dopamina se asocian con problemas de socialización (por ejemplo ansiedad social), apatía, anhedonia. Niveles altos con hiperactivación, hipersexualidad, hipersocialización.

Los trastornos más frecuentemente asociados a la dopamina son la esquizofrenia y el parkinson. También se le asocia al TDAH alguna alteración en este sistema.

¿Cómo aumentar sus niveles?

Sobretodo evita (o combate) el estrés, el estrés disminuye los niveles de dopamina. Se recomienda también respetar las necesidades de sueño, es decir dormir un mínimo de 7 horas diarias, lo ideal serían 8. Si no duermes nada tus niveles de dopamina también aumentarán (y mucho) pero no para hacerte sentir bien, sino más bien al contrario. Otro gran aliado de unos buenos niveles de neurotransmisores es el ejercicio físico moderado regular. La meditación también aumenta los niveles de dopamina.

Algunos médicos recomiendan que una dieta rica en antioxidantes (betacarotenos, vitamina C y vitamina E) puede reducir el daño que los radicales libres hacen a las células (la dopamina se oxida rápidamente) y mejorar los niveles dopaminérgicos, alimentos como el kiwi, las fresas, frutos secos, pomelo, zanahoria, brócoli, etc… Así mismo estos recomendarían evitar grasas saturadas, azúcares, harina refinada, cafeína, alimentos precocinados, etc… Que además potencia los déficits de magnesio también relacionados a bajadas de dopamina. Así mismo se recomiendan alimentos ricos en tirosina (su precursor es la L-fenilalanina): Banana, almendra, aguacate, lácteos, productos de soja, carne, etc… (Siempre teniendo en cuenta que las carnes y lácteos tienen grasas y hay que controlar la cantidad que ingerimos como se mencionaba antes).

La medicación antipsicótica es agonista de la dopamina (aumenta sus niveles). Los medicamentos indicados para el Parkinson (Ropinirol, Pramipexole) también lo son.

La cocaína, la anfetamina, el opio, el tabaco y el alcohol la liberan, o bueno, utilizan varios procesos para garantizar la mayor cantidad (inhibir su recaptación por ejemplo). Ojo, siguen siendo todas sustancias altamente tóxicas y nocivas, pero las enumero a modo de ilustración.

La Levadopa, como medicamento precursor de la producción de dopamina aumenta sus niveles y es utilizada en el tratamiento del Parkinson.

Fuente: Psypost, Wikipedia, elitemedical, rdnattural, naturísima, Muy Interesante.

Imagen: Wikipedia, Wikimedia Commons, Wikipedia,

Estudios científicos recientes afirman que determinados rasgos de personalidad están relacionados con los neurotransmisores.

Hablemos hoy de la dopamina.

By AJC ajcann.wordpress.com via flickr

La dopamina es un neurotransmisor producido en el cerebro. Su liberación se ha relacionado desde siempre con el placer, la recompensa y la motivación. Lo que se creía era que cuando se producen situaciones que nos generan placer, se libera en grandes cantidades en el organismo. El cerebro registra esa asociación y queremos que esa situación que nos ha hecho liberarla se repita de nuevo.

Determinadas sustancias estimulan su producción, con lo que aumentan sus niveles y el individuo siente una sensación de euforia y subida. Al desaparecer la sustancia del organismo, deja una sensación de depresión y enlentecimiento.

No sólo son sustancias ajenas las que producen esa liberación de dopamina. Por ejemplo, la comida o la actividad sexual tienen esa misma consecuencia. Cuando se produce una situación placentera se segrega dopamina.

Pero las últimas investigaciones afirman que la dopamina no solo se libera en situaciones de placer sino también en situaciones de dolor o pérdida. Según estudios realizados por científicos de La Universidad Jaume I, parece ser que la dopamina es la que nos mueve a actuar, se libera para conseguir algo, alcanzar un bien o evitar un mal.

En el caso de las adicciones, la dopamina está elevada durante el esfuerzo que hay que realizar para conseguir la droga: “no está regulando lo que se siente al conseguir la droga sino que está provocando que persevere hasta conseguirla” afirma la investigadora.

Además, como el nivel de dopamina varía de unos individuos a otros, hay unos más perseverantes que otros.

Se pensaba que la producción de dopamina hacía que lo vivido produjera más placer pero al parecer lo que hace es que las personas sean más activas para conseguir ese placer.

Por ello, en personas deprimidas, los niveles de dopamina son muy bajos, con lo que no tienen energía para hacer nada y falta motivación. Además está relacionada con otras enfermedades como el Parkinson y la fibromialgia entre otros, enfermedades que se asocian a la fatiga mental. Pero, cuando hay un déficit, la solución no es tan fácil como administrarla desde fuera ya que la dopamina no atraviesa la barrera hematoencefálica. Lo que se hace es administrar precursores, para que el organismo, a partir de ellos, pueda sintetizarla.

En cambio, en personas con niveles elevados, se presentan casos de adicciones. Hasta ahora se utilizaban antagonistas dopaminergicos en el tratamiento de las adicciones pero no han funcionado como se esperaba, al parecer por la concepción errónea de que regulaba las emociones y no la motivación para satisfacerlas.

By epSos .de vía flickr

Fuente: John D. Salamote, Mercè Correa “The Mysterious Motivational Functions of Mesolimbic Dopamine” Neuron, November 2012, 470–485.

¿Qué es la dopamina y para qué sirve? Preguntas y respuestas

Seguro que todos hemos oído hablar alguna vez de la dopamina. Se ha dicho es la hormona de la felicidad, o la del placer, o la responsable de las adicciones… Pero, dejando de lado mitos y leyendas ¿Qué sabemos de la dopamina? Hoy respondemos a algunas preguntas que quizás alguna vez han pasado por tu mente. Qué es la dopamina y para qué sirve ¡Descúbrelo!

¿Qué es la dopamina y para qué sirve?

¿Qué es la dopamina y para qué sirve?

La dopamina es una molécula que produce nuestro cuerpo de forma natural. Se localiza en el Sistema Nervioso Autónomo (SNA). Se trata de un mensajero químico, es decir, un neurotransmisor. Los neurotransmisores son los encargados de propagar las señales nerviosas entre las neuronas, conectadas entre sí.

Sus principales funciones son el placer (en especial si este es anticipatorio), la motivación (el «querer hacer»), la coordinación de movimientos, la toma de decisiones, el aprendizaje, etc. En el siguiente apartado profundizaremos en estas y otras más.

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1. Dopamina y sensación de placer

Los sistemas cerebrales de recompensa se ven activados ante la presencia de dopamina y responden ante estímulos con carga emocional (ya sea positiva o negativa, es decir, lograr algo bueno o evitar algo malo). Una de las estructuras más potentes en este ámbito es el núcleo accumbens, considerado el principal centro del placer en el cerebro.

Así, cuando se libera dopamina en estos sistemas, sentimos placer, bienestar, relajación… Son sensaciones de gran importancia a lo largo de nuestra evolución y están presentes en las necesidades básicas de supervivencia (por ejemplo, la alimentación y el sexo).

2. Dopamina, aprendizaje y memoria

En varios estudios como este apuntan a que la dopamina es clave para el aprendizaje y la memoria. La dopamina es un elemento esencial para el recuerdo de la información. Y es que el núcleo accumbens se comunica con aquellas áreas cerebrales encargadas de la memoria. De hecho, los aprendizajes que contienen carga emocional duran más. Aquello que nos emociona permanece más tiempo en nuestra memoria.

Por otro lado, cuando aprendemos algo que nos produce satisfacción, la dopamina activa el hipocampo y retenemos la información durante más tiempo.

¿Qué funciones tiene la dopamina?

También se relaciona con el aprendizaje asociativo. Se ha comprobado que, si se estimulan las vías dopaminérgicas mientras se recibe una recompensa, aumenta la tendencia a repetir la estimulación que originó dicha recompensa.

3. Dopamina y motivación

Muchos estudios, como este, apuntan a la función motivacional de la dopamina. Parece ser que este neurotransmisor no solo nos recompensa cuando hemos llevado a cabo una acción placentera, sino que actúa antes de eso. La dopamina es liberada para lograr algo bueno y evitar algo malo. La falta de dopamina que cursa en muchas enfermedades se refleja en sintomas como la baja motivación o anhedonia.

4. Dopamina y curiosidad

Podemos situar la curiosidad dentro de la motivación intrínseca. Nos mueve a hallar la respuesta a incógnitas, conseguir información que desconocemos. Para ello exploramos, investigamos y aprendemos, tres aspectos fundamentales para la supervivencia.

También está regulada por la dopamina: existe implicación de los mecanismos de recompensa, así como activación del núcleo accumbens.

En el reciente trabajo de Grubber sobre la curiosidad y la memoria, se ha visto que en la curiosidad intervienen las conexiones y estructuras implicadas en los mecanismos de recompensa como el sistema dopaminérgico y la activación del núcleo accumbens. Por ello podemos decir que la memoria también se relaciona con la curiosidad. Recordamos mejor la información de aquello que nos intriga, aunque sea poco importante.

5. Dopamina y creatividad

La creatividad y el pensamiento divergente se relacionan con la dopamina. Tanto es así que se estima que los receptores dopaminérgicos de las personas muy creativas se asemejan a los de las diagnosticadas de esquizofrenia. Ambos perfiles poseen menos densidad de estos receptores en el tálamo, encargado de filtrar la información que recibimos. ¿Cuál es la consecuencia? Si se filtra menos, más información llega al cerebro. Esto aumenta la probabilidad de que tengan lugar conexiones inusuales, generando esa creatividad a la hora de, por ejemplo, solucionar problemas o afrontar situaciones.

6. Dopamina y personalidad

La extraversión es un rasgo de personalidad presente en muchas personas. Los individuos extravertidos se inclinan hacia el mundo exterior y la gente, procurando una mayor interacción social. También incluye niveles más altos de impulsividad, característica modulada por la dopamina.

Según varios estudios, las personas con mayor tendencia a la impulsividad y a la búsqueda de nuevas sensaciones también muestran mayor activación de los circuitos dopaminérgicos. Suelen presentar una mayor inclinación a las adicciones y a las conductas de riesgo: unas altas cantidades de dopamina aumentan las expectativas de éxito a la hora de buscar emociones fuertes.

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7. Dopamina y status social

Se estima que cuando un individuo tiene mayor estatus social, más cantidad de receptores dopaminérgicos posee. Esto significa que produce una mayor cantidad de dopamina, por lo que su tendencia al bienestar es mayor.

8. Dopamina y obesidad

Se piensa que aquellas personas que tienden a la obesidad

poseen menor cantidad de receptores dopaminérgicos. Por eso, necesitan ingerir más cantidad de alimentos adictivos (como los dulces) para obtener un nivel aceptable de satisfacción.

Enfermedades asociadas a la falta o exceso de dopamina

La dopamina no siempre se mantiene en niveles óptimos. Cuando se produce un desequilibrio de este neurotransmisor, los efectos pueden ser diversos, llegando incluso a desembocar en trastornos.

Falta de dopamina

Los motivos de este déficit pueden ser varios: mala alimentación, problemas estructurales, ciertos medicamentos, algunas drogas, etc.

Ciertas enfermedades están asociadas a niveles bajos de dopamina. A continuación, exponemos algunas de ellas:

  • Depresión. Bajos niveles de dopamina alteran el humor, inclinándolo hacia la tristeza, la anhedonia (ya no se disfruta de cosas que antes nos gustaban), la desmotivación y la angustia.
  • TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad). El déficit de dopamina causa problemas atencionales y de falta de concentración, además de dificultades para encontrar algo que motive a quienes lo padecen (recordemos que la motivación influye en la atención y aprendizaje).
  • Enfermedad de Parkinson. Esta enfermedad va destruyendo poco a poco las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra, por lo que la cantidad de dopamina se ve reducida. Como esta se encarga de mandar información a los músculos y de la coordinación del movimiento, los niveles bajos causarán los problemas motores del Parkinson.

Otros trastornos causados por el déficit de dopamina son la fobia social, el síndrome de piernas inquietas y el hipertiroidismo.

Los fármacos utilizados para subir los niveles de dopamina deben ser recetados por el médico. Se administran a dosis bajas y controladas, pues pueden convertirse en sustancias igual de adictivas que otras clases de drogas.

Sin embargo, la dopamina externa no será demasiado eficaz si los pensamientos y las actitudes se mantienen disfuncionales. Una terapia psicológica cognitiva ayuda a afrontar e interpretar la realidad de un modo más adaptativo. Conseguido, es más fácil volver a establecer unos adecuados niveles del neurotransmisor.

Exceso de dopamina

Existen ciertos trastornos mentales asociados a una cantidad exagerada de dopamina:

  • Esquizofrenia. Niveles anormalmente altos de dopamina parecen ser los causantes de los síntomas positivos de la esquizofrenia (es decir, la sintomatología añadida, que antes no se poseía): delirios, alucinaciones, desorganización cognitiva, etc.
  • Trastorno bipolar. Se cree que la mayor cantidad de dopamina en las personas diagnosticadas con trastorno bipolar es la causante de las fases de manía e hipomanía.

Una vez más, debe ser el médico quien prescriba los medicamentos adecuados para la reducción de dopamina. Inhiben la acción del neurotransmisor para que se encuentre durante menos tiempo en el espacio sináptico.

En cualquier caso, no debemos automedicarnos para tratar el exceso o el déficit de dopamina. Puede ser contraproducente y peligroso: pueden aparecer efectos secundarios que quizá compliquen aún más nuestra situación.

¿Cómo se mide la dopamina?

¿Y cómo podemos saber si tenemos déficit o exceso de dopamina? Los procedimientos más usuales son los análisis de sangre u orina. No obstante, el método más preciso es la cromatografía líquida de alta presión con detección electroquímica en el plasma (HPLC).

¿Cómo interviene la dopamina en las adicciones?

La Real Academia Española define adicción como «hábito de quien se deja dominar por el uso de alguna o algunas drogas tóxicas «. Es decir, se trata de un deseo intenso que implica pérdida de control, a pesar de las consecuencias indeseadas.

Las adicciones cambian el cerebro: modifican el modo de registrar el placer. Y no solo eso, sino que alteran el normal funcionamiento de la motivación y el aprendizaje.

Las drogas aumentan la producción de dopamina, y además inhiben su vía natural de recaptación (eliminación). ¿Cuál es el resultado? La acumulación exagerada de este neurotransmisor. Dicho de otra forma, se acumula más del 150% de la dopamina en el espacio sináptico (espacio entre neuronas).

La exposición repetida a sustancias adictivas provoca que se comuniquen las neuronas del núcleo accumbens y las de la corteza prefrontal (área encargada de la toma de decisiones y otras funciones ejecutivas). Así, asociamos el «me gusta» con «lo quiero» y nos motivamos para buscar aquello que nos produce placer.

El exceso de dopamina provoca la creación de nuevos receptores dopaminérgicos. Esta adaptación hace que, para lograr el mismo efecto, se necesiten más cantidades de dopamina. A este fenómeno lo conocemos como tolerancia.

Adicciones conductuales

No solo debemos pensar en sustancias tóxicas cuando hablamos de adicciones, sino que existen diversas conductas que también se consideran como tales. Llevarlas a cabo de forma desproporcionada puede llegar a acarrear efectos similares que una sustancia. A estas condiciones se las denomina trastornos del control de impulsos. Son ejemplos la adicción al juego, a las compras, al sexo, a la comida rápida, etc. También se realizan asociaciones con este tipo de comportamientos compulsivos (por ejemplo, «si me siento ansioso, comprar X conseguirá calmarme»).

No aumentan la dopamina de forma artificial como sí hacen las drogas, por lo que los efectos dañinos para el cerebro son menores. Aun así, no debemos subestimar las consecuencias nocivas que traen consigo las conductas adictivas.

Estímulos naturales vs drogas

La dopamina generada por los estímulos naturales no es suficiente para crear una adicción. Algunos los hemos nombrado más arriba: aprendizaje, motivación, curiosidad, etc. Se hace un poco raro pensar en volvernos adictos, por ejemplo, al aprendizaje, ¿verdad? La dopamina generada en estos casos alcanza niveles razonables, sin excesos, y se va eliminando a un ritmo adecuado. Existe equilibrio.

Emocionarnos con una escena en el cine, experimentar bienestar ante un paisaje bello, ilusionarnos al encontrar ese libro que tanto andábamos buscando, enamorarnos… La dopamina se encuentra presente en todos y cada uno de esos momentos. Plantearnos renunciar a ella es como negarnos la felicidad. En su justa medida y por sí misma, no genera adicción.

Ahora bien, si lo que buscamos es, con sustancias o conductas, conseguir niveles altos y continuos de dopamina, la adicción sí aparece. Esto es lo que debemos evitar.

Adicción a las redes sociales

No es descabellado catalogarlo como uno de los problemas que han traído las nuevas tecnologías, ¿verdad? Y es que, cuando vemos un «me gusta» o un comentario positivo en Facebook, Twitter, Instagram, etc., liberamos dopamina. Esta actúa en el sistema límbico, estructura encargada de interpretar y procesar nuestras emociones. También interviene en la aceptación de grupo y en la cognición social. Por tanto, sentimos sensaciones agradables de placer y satisfacción ante interacciones digitales positivas. La adicción aparece cuando sentimos la necesidad imperativa de repetir estas interacciones para sentirnos bien.

Tratamiento contra las adicciones

Una vez que la persona afectada reconozca que tiene una adicción y acepte que necesita tratamiento, este debe llevarse a cabo por profesionales cualificados. Un equipo multidisciplinar, que contará con atención psicológica, se encargará del proceso de desintoxicación, así como de la corrección cognitiva y de conducta en el caso de los problemas con el control de impulsos.

Diferencias entre la Dopamina y la Serotonina

La dopamina y la serotonina son dos neurotransmisores fundamentales para el funcionamiento adecuado de nuestro cerebro. Un desequilibrio en cualquiera de ellas puede acarrear diversas disfunciones. Pero ¿cuáles son las diferencias entre ambas?

Dopamina

  • A nivel cerebral, su papel es excitatorio.
  • Cuanta más dopamina, más motivación y felicidad.
  • Cuanta menos dopamina, más apatía y decaimiento.
  • A partir del aminoácido tirosina, se sintetiza en la sustancia negra (mesencéfalo) y el hipotálamo.

Serotonina

  • A nivel cerebral, su papel es inhibitorio.
  • Cuanta más serotonina, menos dolor y tristeza.
  • Cuanta menos serotonina, más irritabilidad, sensibilidad, ansiedad, depresión, etc.
  • A partir del aminoácido triptófano, se sintetiza en los núcleos del rafe (en la columna medial del tallo encefálico).

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¿Cómo podemos aumentar nuestros niveles de dopamina?

Controlar los niveles de estrés

El estrés crónico inhibe la liberación de dopamina, lo que puede desembocar en una apatía, tristeza y anhedonia crónicas. Para evitarlo, tenemos que procurar desconectarnos de vez en cuando.

El deporte es una de esas actividades que no solo nos hará reducir el estrés y evadirnos, sino que también favorecerá la creación de los neurotransmisores implicados en la felicidad (entre ellos, la dopamina). Dar un paseo o actividades al aire libre también sirven para este fin.

Las actividades como yoga, taichí, meditación o incluso el baile también propician la producción de dopamina.

Disfrutar de las aficiones

Aunque pueda parecer obvio, hay que recordarlo. Aquello que más nos gusta activa los centros del placer en nuestro cerebro, por lo que generaremos dopamina de forma natural.

La música, por ejemplo, es una gran potenciadora. ¿Has sentido alguna vez cómo te recorre un escalofrío al escuchar tu parte favorita de una canción? Estás experimentando la acción de la dopamina.

Cuidar la alimentación

En el punto anterior desvelábamos que la dopamina procede de la tirosina (procedente, a su vez, de la fenilalanina; la tirosina también es precursora de la adrenalina y la noradrenalina). Nuestra alimentación no nos va a proporcionar dopamina directamente, sino que la obtendremos a partir del consumo de alimentos ricos en este aminoácido. ¿Dónde podemos encontrar la tirosina? En los lácteos, la soja, el té verde, el chocolate, las almendras, la carne y en frutas como el plátano, la sandía, los arándanos, el aguacate, etc.

Los alimentos ricos en antioxidantes también contribuyen a la formación de la dopamina. ¿En qué ayudan? En la neutralización de los radicales libres dañinos para nuestras células. Las verduras y las frutas tienen un papel importante en esta función.

En la medida de lo posible, hay que evitar el consumo de azúcar o café. A corto plazo, estas sustancias producen un incremento rápido, pero, como ya sabemos, terminan interfiriendo en la recaptación normal de la dopamina. Esto ocurre con la mayoría de las sustancias adictivas (tabaco, alcohol, drogas, etc.).

Orientarse a los demás

La cooperación, por encima de la competición, favorece las recompensas sociales. Es por eso que se trata de una gran forma de generación de dopamina.

La gratitud es otra buena opción para crear este neurotransmisor, fomentando unas mayores cuotas de felicidad. Además, afrontar con gratitud nuestro día a día (por lo que tenemos, por lo que hacen por nosotros, por lo que nosotros hacemos, por aquellos que nos rodean, etc.) nos ayudará a conseguir una perspectiva más positiva.

Disfrutar de las pequeñas cosas

Parece un cliché, pero es en las pequeñas cosas donde residen la mayoría de las alegrías. Ve al cine a ver la película que tanto te llama la atención, date un baño de burbujas con música relajante, contempla la lluvia desde el calor de tu casa, canta tu canción favorita, ríete con tus amigos… ¡Te sorprenderás de lo bien que te sienta!

Es importante que también procures terminar las tareas que empiezas. Los objetivos cumplidos y la satisfacción por el trabajo bien hecho aumentan la cantidad de dopamina en el cerebro.

Mantener las rutinas

Cumplir con unos horarios regulares y respetar los ciclos de luz y oscuridad, de sueño y de vigilia, es beneficioso. Nos proporciona sensaciones de placer y más niveles de dopamina. Es otra forma de ir cumpliendo objetivos a lo largo del día. Sin embargo, no olvides que introducir novedades a la rutina también es positivo y un buen modo de saciar la curiosidad.

Por supuesto, esto incluye una buena higiene del sueño. Recuerda que lo óptimo es dormir entre 7 y 9 horas diarias y en condiciones favorables (temperatura, luminosidad, tranquilidad, etc.). ¡Tu dopamina te lo agradecerá!

Psicóloga colegiada con orientación social e inquietudes literarias, dispuesta a contribuir al desarrollo de las personas. Escritora con varios libros publicados. Madrid.

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La dopamina es un neurotransmisor liberado por el cerebro que desempeña numerosas e importantes funciones en nuestro organismo. La dopamina se produce en las neuronas dopaminérgicas en el área tegmental ventral (VTA) del mesencéfalo, en la sustancia negra y el núcleo arqueado del hipotálamo.

Función de la dopamina

Algunas de sus funciones son las siguientes:

  • Movimiento
  • Memoria
  • Recompensa de placer
  • Comportamiento
  • Atención
  • Inhibición de la producción de prolactina
  • Sueño
  • Estado anímico
  • Aprendizaje

La deficiencia o el exceso y de esta sustancia química es la causa de trastornos más o menos severos. La enfermedad de Parkinson y la drogadicción son algunos de los ejemplos de problemas asociados con niveles de dopamina anormales.

Cómo nos afecta la dopamina

Una parte del cerebro llamada ganglios basales regula el movimiento. Los ganglios basales, a su vez, dependen de una cierta cantidad de dopamina para funcionar con la máxima eficiencia. La acción de la dopamina se produce a través de los receptores de dopamina D1-5.

La dopamina reduce la influencia de la vía indirecta y aumenta las acciones de la vía directa dentro de los ganglios basales. Cuando hay una deficiencia de dopamina en el cerebro, los movimientos pueden resultar retardados y descoordinados. Por otro lado, si hay un exceso de dopamina, el cerebro induce al el cuerpo a llevar a cabo movimientos innecesarios, como los tics repetitivos.

La dopamina y el placer como recompensa

La dopamina es la sustancia química que interviene en los receptores del placer del cerebro. Se libera en situaciones placenteras y estimula al individuo a ir en busca de aquello que le ha proporcionado esta sensación. Aquí se encuentra principalmente la comida, el sexo y drogas de abuso, ya que todos ellos estimulantes de la liberación de dopamina en el cerebro, particularmente en áreas tales como el núcleo accumbens y la corteza prefrontal.

De hecho el sobrepeso se ha relacionado con el déficit de receptores dopaminérgicos en el sistema nervioso del sujeto, motivo por el cual parecen necesitar ingerir más cantidad de comida para notar la misma satisfacción que otras personas.

La dopamina y la adicción

La cocaína y las anfetaminas inhiben la recaptación de la dopamina.

La cocaína es un bloqueador de transportador de dopamina que inhibe competitivamente la captación de dopamina para aumentar su presencia en los receptores.

La anfetamina aumenta la concentración de dopamina en el espacio sináptico, pero a través de un mecanismo diferente. Las anfetaminas son similares en estructura a la dopamina, y así pueden entrar en la neurona presináptica a través de sus transportadores de dopamina. Las anfetaminas fuerzan a las moléculas de dopamina a salir fuera de sus vesículas de almacenamiento. Al aumentar la presencia de dopamina en el espacio sináptico, se produce un aumento de los sentimientos placenteros y finalmente a la adicción.

La dopamina y la memoria

Los elevados niveles de dopamina en el cerebro, especialmente la corteza prefrontal, ayuda en la mejora de la memoria de trabajo. Sin embargo, esto es un equilibrio delicado, ya que los niveles tanto aumentan como se reducen a niveles anormales, por lo que la memoria acaba sufriendo.

La dopamina y la atención

La dopamina ayuda a la concentración y la atención. La dopamina ayuda a enfocar la visión, y esto a su vez ayuda a dirigir mejor la atención. La dopamina también parece ser la responsable de determinar lo que se queda en nuestra memoria a corto plazo según la información recibida. Se cree que las concentraciones reducidas de dopamina en la corteza prefrontal contribuye al desorden de déficit de atención TDAH.

La dopamina y la cognición

La dopamina controla el flujo de información de los lóbulos frontales del cerebro y también de otras áreas. Los trastornos de la dopamina en esta región llevan a la disminución en las funciones neurocognitivas, especialmente la memoria, la atención y resolución de problemas.

Los receptores dopaminérgicos D1 y receptores D4 son responsables de la mejora de los procesos cognitivos. Algunos de los medicamentos antipsicóticos utilizados en trastornos como la esquizofrenia actúan como antagonistas de la dopamina. Los llamados antipsicóticos «típicos» actúan con mayor frecuencia en los receptores D2, mientras que los fármacos atípicos también actúan sobre los receptores D1, D3 y D4.

La dopamina y la creatividad

Se ha podido observar que las personas con una densidad menor de receptores D2 de dopamina a nivel talámico son más creativas.

Una de las funciones del tálamo es filtrar los estímulos procedentes de la corteza cerebral. Al parecer una menor cantidad de receptores facilitaría las conexiones neuronales que nos permiten asociar conceptos de una forma más eficiente, mejorando así la creatividad.

La dopamina y las relaciones sociales

La sociabilidad se encuentra también muy ligada a la neurotransmisión de dopamina. Una baja captación y unión de la D2 de la dopamina con frecuencia se encuentra en personas con ansiedad social o fobia social.

Se cree que algunas de las características negativas de la esquizofrenia (retraimiento social, apatía, anhedonia) pueden estar relacionadas con bajos niveles de dopamina en ciertas áreas del cerebro.

Por otro lado, las personas con trastorno bipolar en los estados maníacos se convierten en hipersociales, así como hipersexuales. Esto se atribuye a un aumento de la dopamina. Los estados maníacos se pueden reducir con bloqueantes de la dopamina como los antipsicóticos.

La personalidad según el nivel de dopamina

algunas investigaciones muestran que la cantidad de dopamina que se encuentra en la amígdala cerebral podría ser un indicador del grado de nerviosismo o tranquilidad habitual de una persona, así como la confianza que tiene en sí misma o la tendencia a ser más o menos temerosa.

Otra característica de la personalidad que se ve afectada por la dopamina es la búsqueda de emociones fuertes. Al parecer una mayor presencia de dopamina en ciertas regiones cerebrales influye en tener expectativas más “optimistas” o de falta de peligro asumiendo riesgos demasiado altos.

También puede ayudar a crear una personalidad más motivada. Las personas con mayores niveles de dopamina en el córtex prefrontal, se muestran más dispuestas y motivadas a cumplir con objetivos exigentes.

Los niveles de dopamina y la psicosis

La anormalmente alta transmisión dopaminérgica se ha relacionado con la psicosis y la esquizofrenia. Por este motivo, los antipsicótcis funcionan en gran parte por la inhibición de la dopamina a nivel del receptor.

El procesamiento del dolor

La dopamina juega un papel en el procesamiento del dolor en múltiples niveles del sistema nervioso central. Esto incluye la médula espinal, sustancia gris periacueductal (PAG), el tálamo, los ganglios basales, la corteza insular y la corteza cingulada. Los bajos niveles de dopamina están asociados con síntomas dolorosos que se producen frecuentemente en la enfermedad de Parkinson.

La dopamina y la regulación de la secreción de prolactina

La dopamina es el principal inhibidor neuroendocrino de la secreción de prolactina de la glándula pituitaria anterior. La dopamina producida por las neuronas en el núcleo arqueado del hipotálamo se libera en los vasos sanguíneos hipotálamo-hipofisario de la eminencia media, que abastecen a la glándula pituitaria. Este actúa sobre las células que producen la prolactina. Estas células pueden producir prolactina en ausencia de dopamina. La dopamina es la hormona inhibidora de la prolactina (PIH), o prolactostatina.

La dopamina en náuseas y vómitos

La dopamina es uno de los neurotransmisores implicados en el control de las náuseas y vómitos a través de interacciones en la zona de activación de los quimiorreceptores. La metoclopramida es un antagonista de D2-receptor y evita las náuseas y los vómitos.

Referencias

Bradford, H.F. (1988). Fundamentos de neuroquímica. Barcelona: Labor.

Carpenter, M. 1994. Neuroanatomía, Fundamentos. Cuarta Edición. Editorial Médica Panamericana

González, S. et al. Circadian-related heteromerization of adrenergic and dopamine D4 receptors modulates melatonin synthesis and release in the pineal gland. PLoS Biology 10 (6), 19 de junio de 2012

Guyton, A. anatomía y fisiología del sistema nervioso. Neurociencia básica. Segunda edición. Editorial Médica Panamericana

Schultz W (2002). «Getting formal with dopamine and reward». Neuron 36 (2): 241-263. PMID 12383780

Uribe, C. Arana, A. Lorenzana, P. 1997. Fundamentos de medicina. Neurología. Quinta edición. Corporación para Investigaciones Biológicas

Investigadores de la Harvard Medical School emplearon ratones de laboratorio para estudiar las neuronas productoras de dopamina en el cuerpo o núcleo estriado, la región del cerebro encargada de regular el movimiento, el habla o el aprendizaje.

Dichas neuronas liberan dopamina, el neurotransmisor que nos permite ejecutar dichas funciones. Cuando dichas células mueren, como les ocurre a los enfermos de Parkinson, perdemos nuestra capacidad de iniciar movimiento de forma voluntaria. Los fármacos contra el Parkinson empleados en la actualidad (la L-DOPA) son precursores de dopamina que son convertidos en dopamina por el cerebro para reemplazar la dopamina que no puede producir el cerebro del enfermo. Por otra parte, la superabundancia o hiperactividad de dopamina también es un problema: la heroína, la cocaína y las anfetaminas “aceleran” o imitan la acción de las neuronas de dopamina, lo que viene a reforzar la adicción a las drogas. Otras patologías como el trastorno obsesivo-compulsivo, el síndrome de Tourette e incluso la esquizofrenia podrían estar relacionadas de algún modo con la alteración de la función reguladora de la dopamina.

No obstante, la falta o la hiperactividad de dopamina podría no ser el único factor de la ecuación. Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard coordinados por el Dr. Bernardo Sabatini habría descubierto que las neuronas de dopamina no sólo producen dopamina, sino también otro neurotransmisor denominado ácido γ-aminobutírico (GABA), el cual disminuye o ralentiza la actividad neuronal. La presencia de GABA podría explicar por qué restablecer el suministro de dopamina sólo mejora los síntomas de la enfermedad de Parkinson de forma temporal. Por tanto, afirman los autores, si lo que se ha descubierto en ratones de laboratorio también es aplicable al cerebro humano, “la dopamina es sólo la mitad de la historia”.

Dos neurotransmisores: GABA y dopamina

Los científicos de la Universidad de Harvard llevaron a cabo una serie de experimentos para ver qué ocurre cuando las células liberan dopamina. Para ello, emplearon técnicas de optogenética: manipularon genéticamente ciertas células para que reaccionen a la luz. Se estudió tejido cerebral de ratones modificado genéticamente para mostrar la actividad de las neuronas de dopamina. En este tipo de experimentos suele anularse la actividad de otros neurotransmisores para que la actividad de la dopamina fuera más fácil de ver; no obstante, esta vez se decidió mantener la célula en un estado lo más natural posible. Cuando se activaron las neuronas de dopamina para examinar sus efectos sobre las neuronas del cuerpo estriado, para su sorpresa comprobaron que inhibían rápidamente las neuronas del cuerpo estriado. Era evidente que un segundo neurotransmisor (GABA) estaba interviniendo.

Todos los modelos de Parkinson disponibles hasta la fecha no sólo eliminan dopamina; también eliminan GABA. Por lo tanto, lo que ahora tenemos que hacer es replantearnos: cuál de los síntomas del Parkinson es provocado por la pérdida de GABA, y cuáles por la pérdida de la dopamina? Si estos descubrimientos son confirmados por estudios posteriores, se abrirán nuevas vías para la investigación de fármacos eficaces contra el Parkinson.

Mal de Parkinson

No hay ninguna cura para el mal de Parkinson, pero el tratamiento puede ayudar a controlar los síntomas.

MEDICAMENTOS

Su proveedor le recetará medicamentos para ayudar a controlar los síntomas de temblores y movimientos.

En ciertos momentos del día, el medicamento puede dejar de hacer efecto y los síntomas pueden regresar. Si esto sucede, su proveedor posiblemente necesite cambiar alguno de los siguientes:

  • El tipo de medicamento
  • La dosis
  • La cantidad de tiempo entre las dosis
  • La forma de tomar el medicamento

También deberá tomar medicamentos que le ayuden con:

  • El estado de ánimo y los problemas de pensamiento
  • El alivio del dolor
  • Los problemas para dormir
  • La salivación (a menudo se utiliza la toxina botulínica)

Los medicamentos para el Parkinson pueden causar efectos secundarios graves, por ejemplo:

  • Confusión
  • Ver o escuchar cosas que no existen (alucinaciones)
  • Náuseas, vómitos o diarrea
  • Sentir mareo o desmayo
  • Comportamientos que son difíciles de controlar como apostar
  • Delirio

Coméntele a su proveedor inmediatamente si presenta estos efectos secundarios. Nunca cambie ni deje de tomar ningún medicamento sin antes hablar con su proveedor. Suspender algunos medicamentos para el mal de Parkinson puede llevar a una reacción grave. Colabore con su proveedor para encontrar un plan de tratamiento que funcione para usted.

A medida que la enfermedad empeora, es posible que los síntomas como postura encorvada, movimientos congelados y problemas del habla no reaccionen favorablemente a los medicamentos.

CIRUGÍA

La cirugía puede ser una opción para algunas personas. No cura el mal de Parkinson, pero puede ayudar a aliviar los síntomas. Los tipos de cirugía incluyen:

  • Estimulación cerebral profunda. Esto implica la colocación de estimuladores eléctricos en zonas del cerebro que controlan el movimiento.
  • Cirugía para destruir el tejido cerebral que causa los síntomas del Parkinson.
  • Se están estudiando los trasplantes de células madre y otros procedimientos.

ESTILO DE VIDA

Ciertos cambios en el estilo de vida pueden ayudarle a hacerle frente al mal de Parkinson:

  • Manténgase sano consumiendo una dieta saludable y no fumando.
  • Haga cambios en lo que come o lo que bebe si tiene problemas de deglución.
  • Use la terapia del habla para ayudarle a adaptarse a los cambios en la deglución y el habla.
  • Manténgase activo tanto como sea posible cuando se sienta bien. No exagere cuando su energía esté baja.
  • Descanse cuando sea necesario durante el día y evite el estrés.
  • Utilice la fisioterapia y la terapia ocupacional para ayudarle a ser independiente y reducir el riesgo de caídas.
  • Coloque pasamanos en toda la casa para ayudar a prevenir caídas. Póngalos en baños y a lo largo de las escaleras.
  • Cuando sea necesario, utilice dispositivos de ayuda para facilitar el desplazamiento. Esto puede incluir utensilios especiales, sillas de ruedas, elevadores de camas, sillas para ducha y caminadores.
  • Hable con trabajadores sociales u otros servicios de asesoría para que le ayuden a usted y a su familia a manejar el trastorno. También pueden ayudarle a conseguir ayuda externa, como servicios de comidas a domicilio.

EP / MADRID | miércoles, 31 de agosto de 2016 h |

La dopamina es comúnmente conocida por ser la ‘hormona de la felicidad’, pero puede ocasionar serios problemas de salud si se produce en exceso o demasiado poco, como párkinson o esquizofrenia, según han asegurado un equipo de expertos con motivo de la Conferencia de Dopamina 2016 de la Universidad de Viena.

Se trata de un neurotransmisor que está presente en diversas áreas del cerebro y que es especialmente importante para la función motora del organismo. Transmite las señales entre las neuronas y, no sólo controla las respuestas mentales y emocionales, sino también las reacciones motoras.

“La liberación de dopamina puede hacer que las personas se conviertan en adictos ya que siempre están buscando el placer y llegar a niveles cada vez más altos”, ha explicado Harald Sitte, del MedUni Vienna’s Institute of Pharmacology.

Problemas asociados

Sin embargo, apuntan, si no se liberan suficientes moléculas de dopamina, el organismo puede desarrollar la enfermedad de Parkinson. Por otro lado, un exceso de esta hormona puede conducir a manías, alucinaciones o esquizofrenia. “La liberación excesiva de dopamina en el momento equivocado puede hacer que las cosas insignificantes adquieran una importancia injustificada”, ha declarado Matthäus Willeit, del MedUni Vienna’s Department of Psychiatry and Psychotherapy.

A pesar de conocer sus consecuencias, aún no está claro cómo se produce la liberación excesiva y, desde el MedUni Viena, están investigando los motivos. Por ello, el objetivo de la Conferencia de Dopamina 2016 es promover la investigación clínica y reunir a expertos para cubrir el estudio.

Un exceso de esta hormona puede conducir a manías, alucinaciones o esquizofrenia.

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