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Que es el griego

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Los griegos son los europeos que practican el sexo más a menudo: hasta un 83% lo hace al menos una vez por semana. Podría decirse que los griegos son los cantabrones de Europa, incluso del mundo, pues son quienes admiten tener más sexo del planeta, según la encuesta sobre hábitos sexuales que Durex publica periódicamente, y cuyos últimos datos desglosados son del año 2009 (cuando los griegos aún andaban por el Pireo bailando sirtakis a la luz de la luna).

La famosa tonadilla de Rafaela Carrá que nos sirve de título debería decir “para hacer bien el amor hay que venir al este”, por aquello de la precisión, en tanto son los rusos y los polacos los siguientes europeos más fogosos: con un 80 y un 76% de frecuencia sexual semanal (o más). El sur no queda mal representado, porque los italianos empatan con los polacos en ese mismo porcentaje y los españoles quedamos levemente detrás, con un 74%, en la mitad de la tabla. Los datos de esta encuesta no son extrapolables a los hallazgos del estudio sobre frecuencia sexual de Salud Envidiable en España que desvelamos en su día en Strambotic.

Si los griegos son los cántabros de Europa, los ingleses serían los riojanos -farolillo rojo de España, con apenas 5,9 prestaciones semanales- de Europa. Poco sorprendentemente (los british son los primeros en bromear con ello), en la Pérfida Albión se folla poco (y mal): poco más de la mitad de sus nacionales mojan el porridge más de una vez por semana.

No obstante, los británicos pueden considerarse unos ‘sex machine’ en la yacija si los comparamos con los abúlicos nipones. El país del Sol Naciente, también conocido como “el Imperio de los Sin Sexo”, cierra la clasificación mundial con un efímero 34% de japoneses practicantes del sexo. Y ya no hablamos de frecuencia sino en general: Japón se extingue por falta de ganas y hiperinflación de pornografía. Follar es cosa de otro siglo.

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Con información de Durex y Strambotic.

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Un francés, un griego, un alemán, practicar sexo a la japonesa… Nuestra sexóloga nos cuenta los más curiosos gentilicios asociados a prácticas sexuales.

Fuente: Tumblr

«Perdona, ¿hablas español? ¿No? Do you speak english? No? Parlez-vous français? Non? bueno, ¡qué más da!», dice ella y se lanza a darle un beso mientras la otra persona ya está desabrochando su ropa… La verdad es que el idioma nunca ha sido un problema a la hora de las relaciones sexuales, ya que nuestro cuerpo, las miradas, las caricias, hablan por sí solos y la única lengua que importa realmente es la que tenemos en la boca.

Las diferentes costumbres, creencias y estereotipos han llevado a bautizar algunas prácticas sexuales con el gentilicio de determinados países. Voy a hacer un repasito por ellas, ¿me acompañas? Would you like to join me? Voulez vous m’acompagner? 😉

Un FRANCÉS: el sexo oral, básica y llanamente. La verdad es que se utiliza más cuando se habla de una felación (cuando se le hace a un hombre) que de un cunnilingus (a una mujer) pero supongo que a los franceses, ya puestos, lo mismo les dará una cosa que ambas.

Un GRIEGO: si alguien te dice «Γεια σας» y luego te mira con ojitos golosones que sepas que se habla de un griego para referirse al sexo anal. Esto, la verdad, es que no viene porque los griegos sean asiduos a esta práctica determinada, sino por un tinte homófobo ya que lo vinculaban a la homosexualidad. Pero bueno, tampoco sabemos cómo se han ganado las otras prácticas su nombre… Me han dicho que a veces, a esta práctica en Chile se le dice «hacerlo por Detroit» ¡y me ha parecido una genialidad!

Un ITALIANO: este es uno de los raros, raros, raros… Y no es que nos tiremos encima espaguetis o lo hagamos untados en pizza (uhmmm), sino que es cuando se masturba un hombre poniendo su pene bajo la axila de su compi de cama y éste aplica más o menos presión para ello. Supongo que todo surgió el típico día de resaca que te atrapa la cama y no quieres ni cambiar de posición.

Un RUSO: de este he oído diferentes acepciones, desde un masaje anal sin que luego haya penetración, hasta masaje vaginal con aceites, por lo que queda claro que masaje es y que el dónde lo puedes poner tú sin problema.

Una CUBANA: en España conocemos por cubana a la masturbación del pene utilizando los pechos, es decir, el modo hot-dog de «yo pongo el pan y tú la salchicha», ejem. Pero he descubierto que, por ejemplo en Chile y Argentina, a esto le llaman una TURCA y en el resto del mundo se suele conocer como una ESPAÑOLA. Vamos, que tiene más nombres que uno que tenía muchos, pero lo que está claro es que gusta mundialmente.

Un TAILANDÉS: tiene muchas variantes y es que lo de los masajes tailandeses ha inspirado a muchas personas. Puede referirse desde un masaje cuerpo con cuerpo, hasta un masaje utilizando los genitales o los pechos para darlo, pasando por un masaje al pene utilizando los músculos que rodean nuestra vagina. Ahí queda eso.

Se habla de sexo INGLÉS cuando nos referimos al SM ligero, el juego de cambio de roles sumiso/dominante y siempre sin ningún tipo de daño físico. Vamos, que si atamos a nuestra pareja, le tapamos los ojos o algo, estamos practicándolo sin ni siquiera tener que aprender su idioma… Great!

Al clásico misionero de siempre, tumbados, el hombre encima de la mujer, se le conoce también como un ALEMÁN, vete a saber por qué. Y si nos masturbamos el uno al otro, estamos haciendo un SUECO. ¿Cómo te quedas?

Si hacemos un rapidito, un «aquí te pillo, aquí te mato», un «corre que en 10 minutos tenemos que irnos» lo estamos haciendo a la JAPONESA y, si lo hacemos de pie, a la PARAGUAYA.

Cómo hacer un griego: descubre esta práctica sexual

Gran parte de la gente se ha preguntado alguna vez cómo hacer un griego. Esta postura sexual, tan tabú hace solo unos años, se ha vuelto más popular; ya no se trata de algo reservado para los más atrevidos, sino que cada vez más parejas se deciden a probarlo.

Pero, ¿en qué consiste exactamente? Tras este nombre se esconde la práctica del sexo anal, es decir, el pene se introduce en el ano de la pareja en lugar de en la vagina. Esto, que a priori puede parecer poco apetecible, es en realidad una práctica sexual muy placentera si se hace bien.

El problema es que, al contrario que el sexo vaginal, el sexo anal requiere cierta preparación y cuidados para que sea una experiencia agradable. Por eso, en el artículo de hoy te traemos toda la información que necesitas para saber cómo hacer un griego.

¿Por qué hacer un griego?

Hoy en día, todavía hay muchas mujeres que piensan que el sexo anal es doloroso, que no proporciona placer o que es algo que solo atrae a los hombres. Sin embargo, no hay nada más lejos de la verdad: si se realiza bien, hacer un griego puede ser una gran experiencia para ambos miembros de la pareja.

La realidad es que la zona del ano está rodeada de gran cantidad de terminaciones nerviosas, por lo que es muy sensible a la estimulación. Por ello, muchas mujeres sienten placer si son estimuladas en la parte de atrás y, de hecho, para algunas es posible alcanzar un orgasmo siendo penetradas analmente.

Para los hombres, por otra parte, hacer un griego ofrece también algunas ventajas: el esfínter es un conducto más estrecho que la vagina, por lo que recibirán más estimulación y podrán sentir un mayor placer.

Por último, ambos miembros de la pareja podrán beneficiarse de una variable más: la estimulación que provoca la variedad. Si están hartos de probar las mismas posturas en la cama, hacer un griego podrá añadir un toque picante al encuentro íntimo y reavivar la llama de la pasión.

¿Están decididos a probar el sexo anal? Te damos algunas claves para hacerlo correctamente.

Cómo hacer un griego: los 5 secretos más importantes

Si ambos han tomado la decisión de adentrarse en el mundo del sexo anal, deben tener claro algunos «secretos» para disfrutarlo al máximo. Debido a las características especiales de la zona, es necesario seguir algunos pasos previos para que la experiencia sea lo más placentera posible.

1- Cuida la higiene

Uno de los mayores problemas de hacer un griego (y lo que más echa para atrás a las parejas que quieren probarlo) es que la zona anal se asocia con la suciedad y con algo desagradable. Por eso, es fundamental cuidar la higiene antes de intentar tener sexo anal.

Para sentir más comodidad al momento de hacerlo, una buena idea es tomar una ducha en pareja. De hecho, se puede aprovechar este momento para disfrutar de los preliminares.

Lee también: Medidas de higiene para practicar sexo anal

2- Relájate

El ano es un músculo muy flexible, pero para conseguir que se dilate,es fundamental permanecer en un estado de relajación. Por ello, es mejor tratar de hacer un griego en un día en el que ambos tengan buen estado de ánimo y deseos de experimentar.

3- Haz preliminares

Aparte de la relajación, tanto la mujer como el hombre tienen que estar muy excitados para poder hacer un griego correctamente. Por lo tanto, unos buenos preliminares son algo casi obligatorio antes de practicar el sexo anal.

En el caso de la chica, de esta forma logrará disfrutar más y sentirá menos dolor; y en el del chico, lograr una buena erección es muy importante, ya que tendrá que penetrar un conducto más estrecho.

4- Consigue una buena lubricación

Debido a que, al contrario que la vagina, el ano no se humedece de forma natural, es fundamental utilizar un buen lubricante para poder hacer un griego de forma placentera.

Las mejores opciones son los lubricantes diseñados específicamente para ello. Es mejor no intentar ahorrar dinero en esto, ya que si usan alguno de mala calidad, la experiencia puede ser algo desagradable.

Te recomendamos leer: Postura del perrito: todo lo que hay que saber sobre esta posición sexual

5- Ten paciencia

Las primeras veces que se intenta tener sexo anal pueden ser un poco frustrantes. Ten en cuenta que el ano no está acostumbrado a ser penetrado, por lo que puede ser difícil conseguirlo. Lo más importante aquí es mantener la paciencia; intentar forzar las cosas tan solo llevará a que la experiencia sea dolorosa y desagradable.

Estos son los cinco pasos más importantes para aprender a hacer un griego. Si los sigues correctamente, tú y tu pareja van a disfrutar de esta nueva y excitante práctica sexual sin ningún problema.

Las posiciones sexuales con nombres de países

Curiosamente, varias posiciones sexuales llevan el nombre de distintos países, o están relacionadas con ellos. Como en Sopitas.com somos bien caldufos curiosos, y a propósito del final de la vacación veraniega, se nos ocurrió que hacer ‘turismo sexual’ a distancia no parece tan mala idea.

Ignoramos si de verdad estas practicas eróticas sean las más populares en cada nación, pues de acuerdo a varios portales femeninos, esta asociación puede estar determinada por prejuicios, pero bueno, puede darte una idea de qué esperar si alguna vez conoces alguna muchachona extranjera o viajas por alguno de los sitios que estamos por mencionar.

Algunas posiciones sexuales relacionadas con naciones son:

La postura del alemán. Ella recostada, el encima. Nada más ni nada menos que el famoso ‘misionero’. Dicen que entre sus ventajas está la libertad para usar las manos y el roce frente a frente. Muchos la consideran aburrida… bueno, los alemanes nunca se han caracterizado por ser divertidos. Es la más usada en Europa y Norteamérica.

La postura del francés. Suponemos que algo tiene que ver con el famoso ‘beso francés’, pues en realidad estamos hablando del siempre sabrosón 69. Esa práctica que tantos adeptos tiene y que involucra el uso de boca, labios, lengua y genitales.

Sexo Griego. Cuando alguien te diga de forma elegante y refinada que le gustaría ‘amarte a la griega’, lo que en realidad quiere es jugar al proctólogo. Coito anal, para ser más específicos. Así que ponte abusado(a), no te vayas a llevar una sorpresa a la hora del encontronazo.

Sexo inglés. Pa’ los perversos. Hablamos de una combinación de sadomasoquismo y cambio de roles. Ya saben, un dominante, un dominado, mascaras de cuero, castigos, etc. Tan recataditos que se ven los ingleses.

Sexo a la italiana. Algo raro, pero igual y a ustedes sí se les antoja. Se trata de colocar el pene en el hueco de la axila, y entonces ejercer con el brazo la presión necesaria. Eso sí, a quien ponga su axila le recomendamos tenerla limpia, y de preferencia, que ese día no use desodorante con alcohol (por aquello de evitar ardores).

India. Los maestros de las posiciones sexuales… aquí aplican todas las del Kama Sutra.

Sexo Sueco. Hay dos variedades, en una la pareja se masturba mutuamente. En la otra la mujer sujeta el pene de su pareja, hace atrás el prepucio del caballero y facilita la penetración.

Posición Cubana o española. No, no hablamos de nombres de tortas. Bueno, más o menos. Esta es de las más populares en México. Creemos que no es necesario explicarla, pero bueno, si por ahí algún despistado lee esto, les contamos que hablamos de colocar el pene en medio de los pechos de la damisela, y hacer el frotamiento mientras ella los aprieta. Ay qué rico.

Y acá entra la duda, porque comúnmente, la práctica arriba mencionada es conocida en México como ‘la rusa’. Sin embargo, como sexo ruso también entendemos la acción de dar un masaje en la zona genital con ayuda de un aceite. También se le conoce así a la acción de frotar el pene entre los muslos de la otra persona.

Y ustedes, ¿con qué país se quedan?

Qué es el beso griego y cómo lograrlo

Se trata de una alternativa muy placentera.

El sexo anal es uno de los tipos de sexo que muchas personas no se atreven a practicar, aunque algunas otras sí aunque no puedan aceptarlo públicamente. Así que por eso, el beso griego se ha presentado como una opción bastante placentera para innovar en tus experiencias sexuales.

Si estás buscando un cambio enorme y salir por completo de la rutina que tienes en el sexo, esta beso griego podría ser la opción aunque debes poner bastante atención en cómo lograrlo para poder tener grandes resultados y por supuesto el placer que se espera.

También lee: ¿Cuánto «duran» ellos en el sexo?

El beso griego puede resultar un terrible acto para muchas personas pero la clave está en hacerlo correctamente y tener la actitud ya que es una práctica sexual en donde se involucra el sexo oral y anal porque es una técnica en la que el resultado es besar el ano con la lengua y la boca.

Este tipo de beso sexual no tiene distinciones ya que puede ser placentero tanto para la mujer como para el hombre, sin embargo lo que sí debe cuidarse es que exista una buena higiene antes de practicarlo para evitar accidentes y molestias que podrían terminar en una pesadilla sexual porque también puede causar algunas enfermedades de transmisión sexual como el herpes o el papiloma humano debido a las bacterias de la zona.

El beso griego debe realizarse con toda la seguridad del mundo, con los cuidados y que los dos estén de acuerdo para lograrlo, ya que de hacerlo bien podría ser un buen estímulo y táctica para hacerte o hacerlo llegar a un orgasmo, ¡incluso múltiples!

Existe una cantidad incalculable de posiciones sexuales, estas a su vez tienen múltiples nombres. Descubre cuáles son las posturas que poseen nombres de países y que puedes utilizar para aumentar la temperatura en la cama.

En épocas antiguas, el sexo era un tabú mucho más arraigado que en estos tiempos. Esto motivó a que al hablar de las posturas o prácticas, se utilizaran diversos e ingeniosos nombres para no referirse de forma cruda al acto.

Por múltiples razones diferentes, algunas de estas poses se popularizaron primero en determinados países, lo que llevó a que se les denominara en los demás países con el nombre de aquel lugar. Según Sexomandamiento

El ‘francés’

Este es uno de los nombres más comunes para la felación o sexo oral. En un principio, se refería únicamente en la práctica realizada por una mujer hacia un hombre, cosa que desde hace mucho tiempo cambió y ambos géneros disfrutan de esta práctica.

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Quienes popularizaron esta técnica fueron las prostitutas que trabajaban en los primeros burdeles en Europa en el siglo XIX, específicamente en Francia. Estas trabajadoras sexuales tenían una fama de tener fantásticas habilidades para el sexo oral, por lo que se popularizó la expresión «hacer un francés» para referirse tanto a las felaciones como al cunnilingus.

Sexo alemán

Esta denominación pertenece a la posición sexual más común, y también la más aceptada incluso por religiones de carácter estricto. Se trata de ‘El misionero’, la pose en la que la mujer se acuesta sobre su espalda y el hombre se coloca encima de ella, con la cadera entre sus piernas para poder emprender la penetración.

Foto cortesía

Para explicar porqué se denominó esta práctica como ‘Sexo alemán’ es necesario comentar la siguiente anéctoda.

James Cook, uno de los marinos más famosos de la historia, observó a los habitantes de Samoa practicar un sexo libre, a diferencia de los británicos. Posteriormente los misioneros le inculcaron a los samoanos esta manera de realizar el coito, así que por esto podemos entender el nombre que se le dio a esta práctica.

Sexo griego

Esta es una de las prácticas más conocidas y que aún es considerada tabú por muchas personas, a pesar de que cada vez la practican más personas. Hablamos por supuesto del sexo anal, esta faceta del sexo que debe realizarse con tanto cuidado, y que resulta sumamente placentera para muchos.

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Una creencia bastante popular de la antigüedad es que en Grecia el coito anal era la práctica preferida, ya que la homosexualidad era algo completamente aceptado.

Existían inclusive partes de la Grecia antigua en las que los hombres vivían únicamente entre ellos, como guerreros, únicamente volviendo a las ciudades, donde vivían las mujeres, una vez al año para engendrar hijos y mantener la ‘raza guerrera’. Hablamos de los espartanos, estos temibles soldados que convivían solo entre ellos, e indudablemente practicaban sexo anal o griego entre ellos.

Hacer ‘una rusa’

Seguramente casi todos hemos escuchado esta expresión en alguna ocasión, y para los hombres, es una práctica que al menos una vez quieren realizar en su vida. Nos referimos al acto de la mujer masturbando al hombre utilizando únicamente sus senos.

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Esta práctica recibe distintos nombres en lo largo y ancho del globo, por ejemplo: En Cuba se le conoce como «hacer una española”. Por otro lado, en Chile y en México se nombra como “hacer una rusa” y en Argentina sería “hacer una turca”.

Como comer con las manos, el sexo es uno de los grandes placeres de la vida. Cada día, cientos de miles de personas se entregan a él, exploran nuevas prácticas para alcanzar orgasmos más intensos o prueban nuevas posturas y posiciones con el firme objetivo de disfrutar en mayor medida de sus cuerpos. Sin embargo, hay veces en las que la potencia sin control no sirve de nada y este tipo de experimentos acaban por convertir lo que podría ser una noche de locura y desenfreno en un auténtico desastre.

Lo cierto es que, tal y como dice el refrán, sobre gustos no hay nada escrito. Y en lo que al sexo se refiere, menos aún. Así, con el fin de arrojar algo más de luz al asunto, un conocido portal web británico que aborda temas de salud sexual ha realizado una encuesta entre más de 2.000 usuarios de Estados Unidos y Europa para saber cuáles eran las posturas sexuales preferidas tanto por hombres como por mujeres. Los resultados revelan que nuestro comportamiento en la cama ha variado muy poco en los últimos años y preferimos no arriesgar demasiado.

Según este curioso sondeo cibernético, hay una postura que reina en las preferencias de ambos sexos por encima de las demás: el perrito. Este clásico del kama-sutra es la posición preferida por el 39% de los encuestados. Sin embargo, se trata del único punto de la investigación en el que existe un claro consenso entre los dos géneros.

Tras el doggy style, las mujeres sitúan en segundo y tercer lugar el misionero y la vaquera. «Ambas posturas permiten que la pareja se mire durante el coito, lo que puede ayudar a crear una conexión más profunda y emocional durante el sexo», afirman los autores de la encuesta. Tras ellas, en cuarto lugar, la postura que se conoce en inglés como holding legs up (en la que el hombre agarra las piernas de la mujer hacia arriba) y, otro clásico, la cucharita.

Una pareja manteniendo relaciones sexuales. Freestocks.org | Stocksnaps

Las preferencias de los hombres por el misionero y la vaquera coinciden también con los de las mujeres. Sin embargo, ellos prefieren esta última posición por encima del misionero. La vaquera del revés y el 69 ocupan el cuarto y quinto lugar del ránking de preferencias de los varones.

El ‘doggy style’ en España

Las únicas posiciones en las que ambos géneros no coinciden son el sexo anal y la carretilla de rodillas, que son excluidas de la lista de preferencias de hombres y mujeres respectivamente. «Para las mujeres, obtener placer durante el sexo anal es algo que puede llegar causar incomodidad. Para los hombres, arrodillarse para poder realizar la carretilla puede ser una posición difícil de llevar a cabo y de mantener», apuntan los autores del trabajo.

La web también ha averiguado cuáles son las posturas favoritas por países. Así, el perrito, una vez más, es el dueño y señor del sexo en Europa y en Estados Unidos. Los usuarios de Reino Unido, Francia, España, Alemania y Rumanía prefieren esta postura por encima de cualquier otra. Por el contrario, en países como Italia, Suiza y Bélgica apuestan por la vaquera, y en Holanda, por el misionero. Así, sólo los usuarios de Polonia prefieren practicar sexo haciendo la cucharita.

Dr. Ed no es el único portal que ha ahondado en las preferencias sexuales de sus usuarios. El pasado mes de enero, Superdrug’s Online Doctor, publicaba otra encuesta en la que intentaba averiguar cuáles son las posturas que provocan una mayor incomodidad durante el sexo. Los resultados de este trabajo señalaban que la posición más estresante para las mujeres era el 69. Pero no el 69 habitual, sino el que se realiza de pie, con las mujeres cabeza abajo y agarradas al cuello del hombre con las piernas.

Tras esta postura, el sexo anal inquietaba al 54,6% de las féminas y la postura conocida como ‘kneeling wheelbarrow’ (la carretilla arrodillada) copaban el ‘top 3’ de posiciones incómodas. Curiosamente, y aunque en un porcentaje menor, los hombres también consideran estas cinco posturas como especialmente incómodas durante sus relaciones sexuales.

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