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Que es una ninfomana

Ninfomanía: qué es, síntomas y tratamiento

Significado de ninfomanía

Etimológicamente, la palabra ninfomanía deriva de “ninfa” (divinidad femenina de la mitología y también labios menores de la vulva) y de “manía” (que en latín significa locura).

En el diccionario de la RAE (Real Academia Española), la definición que aparece de ninfomanía es un “deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula”, pero en psicología cuando hablamos de ninfomanía esta definición va más allá, ya que hablamos de un trastorno sexual en la mujer.

Qué es la ninfomanía.

Cuando se habla de deseo sexual, es difícil establecer límites entre lo normal y lo patológico. Aún así, se hace referencia a la ninfomanía cuando los pensamientos sobre el sexo dominan la mente de la mujer. A la ninfómana le resulta difícil pensar en otra cosa que no sea el sexo y a menudo le confiere implicaciones sexuales a situaciones cotidianas que no las tienen.

Por otra parte, al igual que ocurre con el resto de las adicciones, para que la persona pueda hallar cierta satisfacción debe pasar cada vez más tiempo involucrada en las experiencias sexuales o buscándolas, lo cual hace que el resto de las esferas de su vida se vean relegadas a un segundo plano o incluso desaparezcan por completo.

Desgraciadamente, las mujeres ninfómanas que desarrollan una adicción al sexo tardan mucho en reconocer que tienen un problema, por lo que cuando solicitan ayuda el trastorno psicológico ya lleva años instaurado. De hecho, durante las primeras fases a la mayoría de las mujeres no les resulta preocupante ese estado permanente de excitación. Es más tarde, cuando la ninfomanía se agudiza, que los pensamientos sobre el sexo y los signos fisiológicos de excitación sexual resultan agobiantes, inoportunos e indeseables.

¿Cómo puedo saber si soy ninfómana?

El síntoma principal de la ninfomanía es un comportamiento sexual compulsivo, que suele inducir a la promiscuidad. No obstante, también pueden aparecer síntomas propios de un trastorno obsesivo-compulsivo o solaparse con otras psicopatologías, como un trastorno de personalidad.

Síntomas de la ninfomania

En sentido general, los síntomas más comunes de la ninfomanía son:

  • Aumento desmedido del deseo sexual. La persona experimenta una necesidad incontrolable de mantener sexo, ya sea a través de las relaciones sexuales, la masturbación o el consumo de pornografía.
  • Obsesiones sexuales. Se trata de pensamientos no deseados que provocan un malestar significativo o fantasías sexuales que aparecen reiteradamente y le impiden a la persona concentrarse en otras actividades.
  • La ninfómana no solo piensa en el sexo sino que experimenta una pulsión difícil de dominar que la impulsa a la búsqueda constante de relaciones sexuales, que suelen terminar en conductas de riesgo.
  • Insatisfacción sexual permanente. Aunque la mujer mantiene relaciones sexuales que podrían calificarse como satisfactorias, no encuentra en ellas la satisfacción sexual o emocional que buscaba, lo cual perpetúa el círculo vicioso de la ninfomanía.
  • Excitación sexual persistente. Las propias obsesiones sexuales hacen que estímulos que no tienen ninguna connotación sexual, sean excitantes para la mujer.
  • Vergüenza y sensación de inadecuación. Estos sentimientos suelen estar provocados por la incapacidad para controlar los deseos. Como resultado, después del acto sexual, la mujer suele avergonzarse o arrepentirse.

Las causas de la hipersexualidad femenina

Las mujeres de menos de 30 años, con una historia familiar o personal matizada por la existencia de trastornos mentales y que hayan vivido experiencias de vida traumáticas, son más propensas a desarrollar la ninfomanía.

Al igual que la mayoría de los trastornos psicológicos, las causas de la ninfomanía están determinadas por una multiplicidad de factores.

Al tener varios puntos en común con el trastorno obsesivo-compulsivo, no se descarta que pueda existir en su base un componente biológico, dado por un desequilibrio en los neurotransmisores.

De hecho, a lo largo de la historia la ninfomanía se ha relacionado con estados maníacos y la presencia de daños a nivel cerebral. En algunas investigaciones también se ha podido apreciar que el 90% de los casos de orgasmos espontáneos están provocados por una actividad epiléptica en el lóbulo temporal, un área que, junto al lóbulo frontal, desempeña un papel fundamental en la regulación de la libido. Desde esta perspectiva, se hipotetiza que la ninfomanía sería una ruptura del equilibrio cerebral entre la excitación y la inhibición sexual.

Sin embargo, los aspectos biológicos no son sino un factor predisponente. A menudo la ninfomanía está vinculada a situaciones estresantes, que son las que realmente desencadenan esa obsesión por el sexo. Una situación vital que haya sido vivida de forma traumática puede dejar profundas huellas emocionales y la mujer puede pretender curarlas recurriendo al sexo. A veces estos traumas tienen su origen en un abuso sexual sufrido en el pasado.

En muchos casos, detrás de la ninfomanía se esconde la pérdida de la pareja o una ruptura amorosa particularmente dolorosa. Entonces la mujer intenta suplir la falta de afecto a través de las relaciones sexuales, busca en la masturbación o en el sexo lo que no encuentra en el terreno afectivo. Sin embargo, estas experiencias normalmente no suelen satisfacerla, por lo que termina sumida en un círculo vicioso que la conduce a la adicción al sexo.

En otras ocasiones, la mujer busca el sexo como forma de reconocimiento, para ella el hecho de sentirse deseada es una manera de sentirse valorada, una manera de tapar un vacío emocional y la falta de autoestima.

Un estudio realizado recientemente por investigadores de la Johannes Gutenberg-University Mainz también ha sugerido que el aumento de los casos de ninfomanía que se ha producido en los últimos años puede estar relacionado con lo que se conoce como la “new porn culture”, un fenómeno que se ha generalizado entre las nuevas generaciones. Estos psicólogos encuestaron a casi 1.000 mujeres y hallaron que a más consumo de pornografía, mayores probabilidades de desarrollar comportamientos típicos de la hipersexualidad.

Las consecuencias de la adicción al sexo en mujeres

  • Dificultades para concentrarse. Los problemas para concentrarse suelen aparecer como resultado de la monopolización de la mente por parte de la sexualidad. A la persona que sufre una obsesión le resulta difícil dirigir su atención hacia temas ajenos a esta, en este caso, la sexualidad.
  • Problemas en las relaciones interpersonales. A menudo, el estilo de vida que siguen las ninfómanas no es aprobado por sus amigos o familiares, lo cual suele provocar discusiones y un distanciamiento que termina recluyendo a la mujer de su entorno social.
  • Comportamientos sexuales de riesgo. La ninfomanía, en tanto adicción sexual, puede hacer que la mujer tenga sexo desprotegido, lo cual, unido a la promiscuidad, aumenta considerablemente el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual como el sida (VIH) o el HPV.
  • Síntomas depresivos. En muchos casos, la ninfomanía está asociada a trastornos del estado de ánimo, fundamentalmente la depresión ya que la soledad, el aislamiento social y la falta de sentido de la vida se convierten en problemas que el sexo no logra ocultar.
  • Incapacidad para realizar normalmente otras actividades. El hecho de que la mujer necesite dedicarle cada vez más tiempo al sexo, hace que descuide otras actividades, como el trabajo. Por eso, no es extraño que termine perdiéndolo.

Ninfomanía masculina: la ninfomanía en hombres

El equivalente al problema de ninfomanía en hombres es la satiriasis. En el caso de la ninfomanía masculina, el hombre sufre una obsesión por mantener relaciones sexuales. La adicción al sexo en hombres es más frecuente que en mujeres.

Te recomendamos este artículo: Adicción al sexo, cuando la hipersexualidad se convierte en un problema.

El tratamiento de la ninfomanía en mujeres

En algunos casos el tratamiento para la ninfomanía demanda el uso de medicación, generalmente se suele recurrir a los antidepresivos o ansiolíticos. De hecho, el uso de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina ha mostrado una gran eficacia en los casos más graves.

En El Prado Psicólogos asumimos una perspectiva integradora por lo que, si necesitas una ayuda adicional durante las primeras fases del tratamiento, contamos con la asistencia de un psiquiatra.

No obstante, el tratamiento psicológico es fundamental para superar la ninfomanía. De hecho, la terapia cognitiva es muy útil para cambiar las creencias irracionales que se encuentran en su base.

También aplicamos técnicas como el mindfulness, la hipnosis y la terapia EMDR, ésta última fundamental cuando encontramos traumas en la historia personal de la mujer, para descubrir y eliminar las causas que se encuentran en el inconsciente y fomentar un estado de equilibrio y serenidad.

¿Qué lograrás con la terapia?

  • Mantener una vida sexual realmente satisfactoria.
  • Mejorar las relaciones interpersonales, tanto en el plano familiar como laboral.
  • Equilibrar todas las esferas de tu vida.
  • Eliminar la adicción a la pornografía o al sexo ocasional.

Confía en nosotros, nuestros sexólogos y sexólogas pueden ayudarte a superar la ninfomanía.

Tarifas

Si lo deseas podemos realizar una primera entrevista informativa gratuita en la que valoraremos tu caso y te indicaremos cual es el tratamiento más adecuado para ti.

En el tratamiento de la ninfomanía el precio de cada consulta psicológica es de 80 euros. Ofrecemos un bono descuento de 5 sesiones por 345 euros (69 euros por sesión).

Ninfomania: 6 principais sinais e sintomas

A ninfomania, também chamada de desejo sexual hiperativo, é um transtorno psiquiátrico caracterizado pelo excesso de apetite sexual ou desejo compulsivo por sexo, sem que ocorra alterações nos níveis hormônios sexuais que justifiquem esse problema.

As mulheres com ninfomania perdem o controle sobre os seus desejos sexuais, o que pode prejudicar sua qualidade de vida, pois pode perder aulas, reuniões de trabalho ou encontros com a família ou amigos para buscar experiências sexuais. No entanto, as relações normalmente não resultam em prazer e é comum que depois a mulher se sinta culpada e angustiada.

A palavra ninfomania se refere à presença desse transtorno apenas em mulheres, pois quando esse mesmo problema psiquiátrico é identificado nos homens, é chamado de satiríase. Conheça as características da satiríase nos homens.

Sinais e sintomas de ninfomania

A ninfomania é um transtorno psicológico normalmente acompanhado de crises de ansiedade e depressão, além de sentimento de culpa. As mulheres normalmente possuem comportamento sexual compulsivo e quase sempre sem que haja laço afetivo. Os principais sinais e sintomas da ninfomania são:

1. Masturbação em excesso

As mulheres que possuem esse distúrbio psicológico tendem a realizar a masturbação várias vezes por dia em locais e momentos inoportunos, já que seu desejo sexual é ativado sem causa definida. Veja quais são os benefícios da masturbação feminina.

2. Uso exagerado de objetos sexuais

Os objetos e brinquedos sexuais são utilizados de forma excessiva ou frequente, seja sozinha ou com o (s) parceiro (s) de modo a tentar satisfazer-se sexualmente.

3. Fantasias sexuais frequentes e intensas

As fantasias sexuais são intensas e podem ocorrer a qualquer momento, em qualquer lugar e com qualquer pessoa, o que pode levar a mulher a masturbar-se em locais ou momentos inapropriados. As ninfomaníacas normalmente não conseguem controlar as fantasias e quando tentam, sentem-se ansiosas ou deprimidas

4. Uso excessivo de pornografias

As pornografia são utilizadas com o objetivo de promover a satisfação sexual, levando à masturbação excessiva e fantasias sexuais intensas.

5. Falta de prazer e satisfação

As mulheres com ninfomania sentem dificuldade de sentir prazer e se sentirem satisfeitas sexualmente, apesar de utilizarem de diversos meios para isso, o que pode levar à crises de ansiedade ou depressão.

6. Múltiplos parceiros sexuais

A falta de prazer pode levar a mulher a ter relações sexuais com vários homens, pois acreditam que assim se sentiriam prazer e mais satisfeitas sexualmente.

Como é feito o diagnóstico

O diagnóstico deve ser feito por um psiquiatra e é baseado principalmente nos sintomas apresentados pela paciente.

Em geral, amigos e familiares também ajudam a mulher a notar as alterações no comportamento da mulher, e devem apoiá-la a procurar ajuda ao invés de apenas criticá-la.

Como tratar

O tratamento desse transtorno é feito com acompanhamento psiquiátrico e psicológico, podendo também ser utilizada a psicoterapia em grupo e o uso de medicamentos que diminuem a sensação de prazer no cérebro.

Em média, o tratamento dura cerca de 8 meses e é importante que a mulher tenha o apoio familiar e de amigos para superar o problema e evitar recaídas da doença.

Além disso, é importante lembrar que a ninfomania e o aumento do número de parceiros sexuais também aumenta o risco de contágio com doenças sexualmente transmissíveis, como AIDS e sífilis, sendo importante estar atenta aos sintomas e fazer exames que avaliam a presença dessas doenças. Veja os sintomas de cada DST.

No es lo mismo ser adicto al sexo que tener un elevado nivel de libido sana. Muchas veces, cualquier persona con un deseo sexual más alto de lo normal es considerada ninfómana.

Sin embargo, a pesar de que la mayoría de la gente diagnosticada con adicción al sexo no sufre de ningún problema real, existe una pequeña parte de la población que realmente podría ser considerada hipersexual.

El término ninfomanía se utilizaba para describir un trastorno mental no oficial específico en mujeres con un comportamiento sexual compulsivo. En el caso de los hombres, el vocablo empleado de manera clásica era ‘satiriasis’.

Llamar a una mujer “ninfómana” tiene una connotación negativa ligada históricamente al papel de la mujer en la sociedad y a los intentos de controlar el deseo sexual femenino.

Si bien ambos nombres han sido sustituidos por el de «hipersexualidad», mucho más neutro y de carácter científico, comúnmente el trastorno mental asociado con las personas ninfómanas e hipersexuales se conoce como adicción al sexo.

Aunque todavía no existe un consenso dentro de la comunidad científica sobre la existencia de este trastorno, en las últimas décadas se ha empezado a tratar este problema como cualquier otro tipo de adicción.

Por otra parte, se utiliza el concepto de ninfomanía a menudo para describir comportamientos sexuales diferentes de lo habitual, como los fetiches, el sadismo o el sadomasoquismo. Los expertos coinciden en que este tipo de conductas sólo podrían considerarse adictivas si ocasionan problemas en la vida de la persona que las practica.

Tres señales que indican si sos ninfómana

De todos modos, existen características particulares que pueden evidenciar si una persona es ninfómana.

1. Utiliza el sexo para sentirse mejor frente a sus problemas.

En cualquier tipo de adicción el primer síntoma es la repetición compulsiva de un comportamiento para mejorar el estado de ánimo. Frente a sus problemas, un adicto al alcohol comenzará a beber, mientras que un adicto a las drogas irá en busca de su próxima dosis.

En el caso de una persona ninfómana, buscará obtener placer sexual cuando esté atravesando problemas en su día a día. Dependiendo de sus características individuales, podrá hacerlo mediante el uso de la masturbación y la pornografía, o persiguiendo encuentros sexuales con otras personas.

Aunque esto no pareciera generar ningún tipo de daño, el problema de este tipo de comportamiento es que la persona evita solucionar sus problemas, concentrada solo en obtener placer inmediato, mientras que el aspecto que está mal en su vida sigue empeorando.

2. Si tiene pareja, la engaña a pesar de sentirse mal por eso

Otro de los síntomas claros de la adicción al sexo es que la persona ninfómana es incapaz de resistirse a un encuentro sexual, incluso si éste la perjudica. Por eso, incluso en el contexto de una relación monógama, tendrá sexo fuera de su pareja si se presenta la ocasión.

Esto no quiere decir que todas las personas que cometen una infidelidad sean adictas al sexo. La principal diferencia es que la persona con la libido alta sólo se siente mal si descubren su engaño, la ninfómana será incapaz de disfrutar del encuentro pero no podrá dejarlo pasar.

Por eso, si le estás siendo infiel a tu pareja pero no lo disfrutás, tal vez debas considerar una posible adicción y buscar ayuda terapéutica para evitar que este trastorno te perjudique.

3. Busca nuevas sensaciones por encima de todo

Uno de los componentes de una libido sana es la búsqueda de variedad y nuevas emociones durante el sexo. Sin embargo, la persona ninfómana lleva este deseo mucho más allá.

La necesidad de experimentar nuevas sensaciones se convierte en uno de los componentes principales del sexo, sin importar si estos nuevos comportamientos son placenteros o no.

Así, el adicto al sexo podría caer en todo tipo de fetiches cada vez más extremos, siendo incapaz de obtener placer sin ellos en sus encuentros sexuales.

¿Qué es una ninfómana? Detecta las señales que las identifican

La obsesión a las relaciones sexuales tiene nombre: ninfomanía. Este tiene como significado ser un impulso excesivo sexual por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las personas ninfómanas suelen tener pensamientos y fantasías eróticas muy recurrentes.

Sin embargo, eso no es cuestión de juego, pues las personas que lo padecen pueden afectar la salud, el trabajo y la relación con amigos y pareja, si es que no logran satisfacer sus deseos sexuales.

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Ninfómana

¿Cómo reconocer a una ninfómana?

Según Carlos Chiclana, psiquiatra e investigador de la Universidad San Pablo CEU de Madrid, las causas de la ninfomanía no son claras, pero se asocia con factores neurológicos y perturbaciones del ritmo cerebral. Estas son las señales para identificar a una persona adicta a las relaciones coitales:

1. Deseo sexual incansable. El psicólogo César Menéndez explica que se puede generar si la persona no llega a experimentar un orgasmo completo y se queda satisfecha e insaciable.

2. Relaciones coitales en todo momento. Relacionar todo tema con el sexología no es normal y puede ser otro síntoma.

3. Pornografía. El psicólogo David Ley asegura que el ver pornografía de forma es excesiva es otro síntoma de un ninfómana. Esta es una salida para incrementar las sensaciones de placer.

4. Libido anormal. Robert Weiss, director del Sexual Recovery Institute en Los Ángeles, California, afirma que estados como la fase maníaca del trastorno bipolar o el uso de algunos medicamentos pueden provocar súbitamente el aumento de la libido.

5. Masturbación. Esta práctica es normal, siempre que no se convierte en algo obsesivo que está fuera de control, según el médico sexólogo y terapeuta Joan Mir Pizá.

6. Escape. Las personas que sufren de depresión, estrés, ansiedad o soledad son propensas a ser ninfómanas.

¿Qué es una ninfómana?

¿Qué es una ninfómana?

El término ninfomanía, a primeros de siglo, se aplicaba a las mujeres que o bien se masturbaban o sentían más deseos que sus maridos. En la actualidad se aplica a las mujeres que sienten deseos compulsivos de tener relaciones sexuales o de masturbarse sin sentirse satisfechas, es sinónimo de sexo-adicción en mujeres. El término que se aplica a los hombres sexo-adictos es satiriasis.

¿Cuantos años debe tener una persona para tener relaciones sexuales?

La edad del consentimiento en nuestro Código es de catorce años, pero las relaciones sexuales no son obligatorias como votar o trabajar, son una actividad que debe comenzar cuando uno se sienta preparado para ello, y cada uno debe de saber en el fondo de su corazón cual es el momento adecuado y con quién.

¿Los discapacitados tienen que tener relaciones sexuales?

Sí, la mayoría de los discapacitados tanto psíquicos como físicos pueden tener una vida sexual activa y muy creativa si se les da la oportunidad de experimentar tanto con su propio cuerpo como con el de sus compañeros/as.

¿Qué son las zonas erógenas y donde están?

Se han gastado ríos de tinta y miles de páginas a propósito de las zonas erógenas para llegar a la conclusión de que toda la piel es una gran zona erógena, y que cada uno tiene codificadas como eróticas partes de su piel.

En términos generales se puede decir que las zonas erógenas masculinas son la más cercanas a sus genitales y las de las mujeres la más alejadas, pero los amantes que quieran conocer de verdad el cuerpo de sus amados deberán investigar y reconocer palmo a palmo, beso a beso, caricia a caricia cada centímetro de la piel para saber a ciencia cierta donde están esos puntos que elevan la temperatura y predisponen para un relación sexual.

¿Por qué los chicos cambian la voz y las chicas no?

Al nacer, las cuerdas vocales de los chicos y de las chicas son de igual longitud, es decir, que en la niñez las voces de ambos sexos son iguales, tienen el mismo tono. Hacia los diez años, más o menos, las cuerdas de los chicos se hacen, en general más largas y las de las chicas son capaces de emitir sonidos más altos. En la pubertad, la mayoría de los chicos cambian la voz pasando de tonos altos a tonos bajos hasta que se estabilizan. Las voces de las chicas también se hacen más bajas pero apenas se nota, Las cuerdas vocales crecen hasta los treinta años aproximadamente.

La cultura, a veces, es muy exigente y obliga a los hombres a hablar en tono más graves que las mujeres o a estas en tono más agudos. En general las cuerdas vocales se adaptan a las necesidades del lenguaje oral. Es curioso como en algunas culturas como la norteamericana, la mayoría de los hombres hablan en un tono mucho más alto que las mujeres de Grecia o Japón, por ejemplo.

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¿Cómo identificarla?

Recientemente, las salas cine exhibieron un filme polémico en todo el mundo por las escenas de sexo implícito. Ninfomanía cuenta la historia de Joe, una mujer autodiagnosticada como ninfómana que narra capítulos de su vida sexual.

“Para mí el amor era solo lujuria. Tenía sexo con siete u ocho hombres por día y me costaba recordar sus nombres. Me avergüenza haberme convertido en lo que me convertí, pero estaba más allá de mi control”.

Este diálogo que describe el comportamiento de Joe, retrata la realidad que viven muchas mujeres por su fuerte obsesión por el sexo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ninfomanía es un impulso sexual excesivo.

Las mujeres con esta disfunción tienen pensamientos y fantasías eróticas muy recurrentes que pueden afectar su salud, trabajo y la relación con amigos y pareja, porque no logran satisfacer sus deseos sexuales.

Carlos Chiclana, psiquiatra e investigador de la Universidad San Pablo CEU de Madrid, dice que las causas de la ninfomanía no son claras, aunque pueden estar relacionadas con conductas obsesivas y de estado de ánimo. También se asocia con factores neurológicos y perturbaciones del ritmo cerebral.

Los trastornos maniáticos y psiquiátricos como la bipolaridad, sicóticos, medicamentos, alcohol, problemas hormonales, tumores cerebrales o un desequilibrio de las sustancias químicas del cerebro pueden explicar también las razones de esta disfunción.

Generalmente, la ninfomanía se observa al final de la adolescencia o al inicio de la edad adulta y puede presentarse como un cuadro aislado o dentro de un trastorno afectivo, afirma la OMS.

Para no confundir entre una persona con altos deseos sexuales y un trastorno que afecte tu relación, te presentamos siente señales para que identifiques si tu pareja es una ninfómana.

Adicción silenciosa

1. Deseo sexual insaciable e intenso. El psicólogo clínico César Menéndez dice que ésta es una anomalía extraña porque la mujer no llega a experimentar un orgasmo completo, por eso se siente insaciable.

2. Sexo en todo momento. Relacionar todas las situaciones y cada momento con el sexo; escapa de un deseo normal.

3. Gusto excesivo por la pornografía. El psicólogo clínico David Ley asegura que la pornografía es una salida legal para comportamientos o deseos sexuales ilegales que incrementan las sensaciones de placer.

4. Libido anormal. Robert Weiss, director del Sexual Recovery Institute en Los Ángeles, California, afirma que estados como la fase maníaca del trastorno bipolar o el uso de algunos medicamentos pueden provocar súbitamente el aumento de la libido.

5. Manía por la masturbación. Joan Mir Pizà, médico sexólogo y terapeuta de España, dice que esta práctica en su forma simple es una actividad sexual normal, pero si se convierte en algo obsesivo que está fuera de control puede indicar una disfunción sexual.

6. Sexo como escape. Las ninfómanas encuentran en esta actividad una salida a sus problemas de depresión, estrés, ansiedad o soledad.

Pero antes de descubrir si tu pareja es una ninfómana pregúntate: ¿Puede controlar sus impulsos sexuales? ¿Su comportamiento sexual hiere sus relaciones o afecta su trabajo? ¿El sexo invade su mente, incluso cuando no tendría que ser así?

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A qué nos referimos con ninfomanía

La ninfomanía es un término que se utiliza para describir un trastorno mental no oficial específico de mujeres, que incluyen una conducta sexual compulsiva, hipersexualidad y adicción al sexo en mujeres. El término específico de los hombres para la misma condición es satiriasis (deseo sexual exagerado en un hombre, donde los síntomas son una compulsión a tener relaciones sexuales con tantas mujeres como sea posible y una incapacidad para tener relaciones duraderas con ellas).

Utilizar el término de «ninfómana» tiene una connotación negativa ligada históricamente a los intentos de controlar el deseo sexual femenino y el papel de la mujer en la sociedad. En los tiempos modernos, la gente todavía a veces utiliza este término para describir los impulsos más o menos incontrolados de la mujer hacia el sexo.

Este trastorno se caracteriza por un comportamiento sexual compulsivo. Las compulsiones son acciones o rituales no deseados, en los que una persona participa en varias ocasiones sin obtener placer de ellos o ser capaz de controlarlos. En el caso de la ninfomanía, las compulsiones se refieren a la participación en conductas de riesgo como puede ser la promiscuidad. Sea o no la ninfomanía una verdadera enfermedad mental, a menudo se debate en la comunidad médica, pero la evidencia sugiere que el comportamiento sexual compulsivo es una enfermedad real y seria.

Origen y causas de la ninfomanía

La ninfomanía puede aparecer a cualquier edad, aunque se cree que empieza durante la edad adulta temprana y es más común en mujeres y hombres homosexuales. Además de la conducta compulsiva sexual, la ninfomanía puede incluir problemas de pensamiento, pensamientos repetitivos no deseados (obsesión), y sentimientos de culpa, vergüenza o inadecuación.

La causa subyacente de la ninfomanía no se conoce. La ninfomanía es una condición mental y emocional, y, al igual que en muchas otras tendencias de personalidad o disfunciones, reconocer los motivos es muy complicado. Por este motivo la ninfomanía puede surgir como resultado de eventos ambientales o formar parte de una tendencia hereditaria o congénita. También puede estar relacionada con un desequilibrio químico en el cerebro.

Fundamentos de la conducta sexual compulsiva

La conducta sexual compulsiva aparece cuando existen pensamientos o sentimientos que interfieren en la capacidad normal de mantener relaciones, un trabajo más o menos estable y mostrarse físicamente o mentalmente equilibrado. Para algunas personas las conductas sexuales representan el centro de todos sus deseos y preocupaciones, olvidando casi por completo todo el resto de actividades. En algunos casos incluso desarrollan comportamientos, acciones o pensamientos que violan las normas o leyes sociales. Por lo general, un hombre o una mujer con un comportamiento sexual compulsivo tan solo trata de perseguir sus objetivos sexuales, independientemente de las consecuencias negativas graves o potencialmente graves que puedan llegar a alterar su vida.

Incluso los profesionales de salud mental tienen dificultades para separar los comportamientos sexuales saludables, de aquellos que van demasiado lejos poniendo en peligro su salud. Por esta razón, la conducta sexual compulsiva no se ha definido oficialmente como si fuera un trastorno real.

Causas de la ninfomanía

Por lo que se ha podido comprobar, tanto hombres como mujeres suelen desarrollar una conducta sexual compulsiva como una estrategia de afrontamiento al estrés o la ansiedad grave, no como una respuesta a un auténtico deseo sexual continuado. Otros factores implicados que potencialmente pueden contribuir a la aparición del trastorno incluyen: niveles alterados de sustancias químicas del cerebro como la dopamina y la serotonina; niveles alterados de hormonas sexuales en el cuerpo llamadas andrógenos; y la presencia de alguna enfermedad médica como la enfermedad de Huntington. Además, algunas personas desarrollan la enfermedad a raíz de ciertos tratamientos para la enfermedad de Parkinson. Eventualmente, las alteraciones químicas del cerebro asociadas con hipersexualidad pueden conducir a cambios a largo plazo en la función cerebral normal. A su vez, estos cambios pueden conducir a una adicción a la clínica que se asemeja a otros tipos de adicciones conductuales, tales como adicciones a los juegos de azar o de compras.

Signos y síntomas

Los signos y síntomas de la hipersexualidad incluyen la presencia de los impulsos sexuales que no se pueden controlar, la participación en actividades sexuales que no aportan ningún tipo de placer real, y la dificultad para iniciar o mantener una cercanía emocional con otra persona, tanto si se está o no dentro de una relación de pareja estable.

Otros signos o síntomas potenciales incluyen la utilización de las relaciones sexuales para evitar estados emocionales desagradables y la participación continua en situaciones sexuales que lo expongan a enfermedades de transmisión sexual, pérdida de trabajo, consecuencias legales o pérdida de relaciones a largo plazo. Las actividades ilegales relacionadas con la sexualidad compulsiva pueden incluir la pedofilia, el exhibicionismo y el voyeurismo.

Tratamiento de la ninfomanía

Los tratamientos tanto para las mujeres como para los hombres con una conducta sexual compulsiva, incluyen la psicoterapia, la participación en grupos de autoayuda y el uso de ciertos medicamentos ansiolíticos o antipsicóticos, similares a los medicamentos utilizados para otros trastornos compulsivos. Los tipos de psicoterapia más eficaces suelen ser la terapia de grupo, la terapia familiar, la terapia de pareja, la psicoterapia psicodinámica (que hace hincapié en una mayor auto-conciencia) y la terapia cognitivo-conductual (que hace se basa en el aprendizaje de nuevos comportamientos frente a situaciones de estrés).

Debido a que la conducta sexual compulsiva es arriesgada, las personas con la ninfomanía tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades de transmisión sexual de todo tipo, por lo que es algo a tener en cuenta dentro del tratamiento.

Ninfomanía y adicción al sexo: ¿de verdad es un problema ser insaciable?

“Existe una controversia considerable en torno a cómo debería designarse este síndrome y sobre a qué categoría diagnóstica pertenece. El modelo que describe el origen de la adicción es el que parece más apropiado, ya que comparte características comunes con otras adicciones como el juego, el alcohol o las drogas”, apunta el director científico de la Aesexsame.

La compulsividad sexual se define como una falta de control sobre este comportamiento, lo que implica una conducta autodestructiva de quien lo padeceSin embargo, Miquel Bernardo, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, proclama que no se trata, en ningún caso, de un trastorno psiquiátrico. “Ni la adicción al sexo ni la ninfomanía aparecen en el DSM, sino que solo son consideradas conductas sexuales”, replica.

Otro punto de vista sostiene Carlos Chiclana: “No es un mito, existe tanto en varones como en mujeres”. De hecho, la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) –que redacta la Organización Mundial de la Salud (OMS) con profesionales de todos los países miembros– recoge bajo el epígrafe F52.7 el impulso sexual excesivo.

La definición de la OMS describe que “tanto los varones como las mujeres pueden quejarse ocasionalmente de un impulso sexual excesivo como un problema en sí mismo, generalmente durante el final de la adolescencia o en el comienzo de la edad adulta. Cuando el impulso sexual excesivo es secundario a un trastorno del humor o cuando aparece en los estadios iniciales de la demencia, debe codificarse aquí”.

Aunque la especialidad psiquiátrica no quiere oír hablar de adicción al sexo, la realidad es que hay personas que acuden a consulta por no poder controlar su conducta sexual y existen abundantes publicaciones científicas relacionadas –incluso una revista monotemática, Sexual Addiction & Compulsivity: The Journal of Treatment & Prevention–.

Escena de ‘nymphomaniac’

Cómo es un adicto al sexo

Al contrario que en la película de Lars von Trier, el sujeto hipersexual típico suele ser un varón joven que manifiesta un comportamiento promiscuo, compulsivo y con escaso control durante varios años, asociado a un deterioro en el funcionamiento interpersonal.

Numerosos estudios han demostrado que la hipersexualidad suele presentarse asociada a otras patologías“En algunos casos la interferencia sobre la vida laboral es tal que en algunos países como EEUU el diagnóstico de adicción al sexo implica la suspensión del cargo para los pilotos de líneas aéreas, ya que se ha encontrado una frecuente relación con trastornos de ansiedad, estados depresivos o abuso de sustancias, lo que podría desembocar en accidentes”, señala Chiclana.

Los varones con adicción al sexo poseen niveles muy altos de deseo sexual y con cierta frecuencia se asocian a actividades parafílicas como el exhibicionismo, el voyeurismo, etc. La excitación que obtienen de las relaciones con la pareja habitual es baja, por lo que tienden a buscar otras. Es frecuente que en periodos de estrés, depresión o disforia, su conducta sexual se haga más exagerada.

Numerosos estudios han demostrado que la hipersexualidad suele presentarse asociada a otras patologías, sobre todo a la depresión mayor, las fobias y el abuso de sustancias. También los trastornos de personalidad son frecuentes, particularmente los subtipos paranoide, histriónico, obsesivo compulsivo y pasivo agresivo.

Tratamiento en la consulta

Normalmente las personas que piden ayuda por este trastorno han desarrollado un hábito que les hace daño. Sin que tengan ninguna patología concreta, su conducta erótica les genera grandes dificultades en la vida diaria.

Porque no solo se trata de las consecuencias adversas personales y relacionales, sino de rupturas de familias y parejas afectivas, de disfunción conyugal y divorcios, de riesgo de adquirir y diseminar enfermedades de transmisión sexual –incluida la infección por VIH– y de embarazos no deseados.

“Para una buena práctica médica es conveniente no dejarse llevar por la creencia de que en el sexo todo vale”, asegura el psiquiatra Carlos Chiclana. “Aunque el diagnóstico de la hipersexualidad es muy cuestionable, sí podemos hacer caso del sufrimiento que nos trasmiten algunos pacientes”.

Aunque el diagnóstico de la hipersexualidad es muy cuestionable, sí podemos hacer caso del sufrimiento que nos trasmiten algunos pacientesEl tratamiento de los hipersexuales va dirigido a frenar sus comportamientos compulsivos y mejorar sus relaciones interpersonales. El más utilizado por los expertos incluye consejo profesional y asistencia a programas de autoayuda basados en el modelo de Alcohólicos Anónimos. Estos grupos son frecuentes en países como EEUU, pero tienen poca actividad en España debido a la diferente concepción de la sexualidad en nuestra cultura.

Ante una petición de ayuda médica por una conducta sexual excesiva o fuera de control, los sexólogos describen una historia clínica completa, preguntando por la sexualidad pero sin considerarlo un tema tabú o sin relevancia clínica.

“Así evitamos estigmatizar al paciente, que poco a poco se atreverá a relatar sus conductas sexuales a pesar de los sentimientos de culpa, vergüenza o frustración, porque sabrá que se le va a atender con profesionalidad y respeto”, apunta el investigador de la universidad madrileña.

No sabemos cómo cerrará Nymphomaniac sus cuatro horas de metraje, si su protagonista dejará de pensar que es una ‘mala persona’, pero lo que los expertos dejan claro es que las conductas sexuales compulsivas se pueden tratar si interfieren en el bienestar del individuo: “La población ha de saber que tienen solución”, concluye el psiquiatra.

NINFOMANIA

«Yo me rehúso a dejar pasar a los hombres interesantes. Me encantan las aventuras. Soy amigable con todo el mundo. Para mí el amor es muy importante, pero no busco a través de él la seguridad. Para mí es imposible permanecer mucho tiempo al lado del mismo hombre, porque no busco relaciones profundas con ninguno y no me gusta que me compliquen la vida. Yo soy muy abierta y para mí, hacer el amor es poner en juego las energías esenciales. Es como un principio vital…» dice Violeta, una modelo de 26 años.
«Sufro frecuentes períodos de depresión. Soy muy destructiva conmigo misma y cuando estoy deprimida, busco con todas mis fuerzas caer lo más bajo, envilecerme… Por eso, no importa con quién, no importa cómo, ando en permanente búsqueda de relaciones sexuales. En general, escojo al hombre que menos me gusta. Y le exijo el máximo, pero le doy el mínimo. Yo me dejo hacer… Ellos se ponen furiosos conmigo, pero trato de no volverlos a ver nunca. En general mis depresiones me lanzan a una vida sexual completamente anárquica y autodestructiva, frecuento los bares para buscar hombres. Ninguna de estas relaciones, sin embargo, me deja satisfecha sexualmente. En el fondo, creo que no busco placer, sino sufrimiento. Los hombres me tratan de ninfómana. Ellos creen que tengo un apetito sexual extraordinario, pero yo creo que lo que tengo es un apetito desenfrenado por la muerte», dice Mariana, una profesional de 28 años.
Estos dos casos de mujeres a quienes aparentemente caracteriza una hiperactividad sexual, son comúnmente englobados por la gente bajo un mismo concepto: ninfomanía. Sin embargo, Violeta y Mariana están muy lejos la una de la otra. Mientras el caso de la primera podría enmarcarse dentro del fenómeno que se conoce como «donjuanismo», el caso de Mariana es más bien el cuadro clínico de una persona con un severo trastorno de personalidad. Esta es la verdadera ninfómana. El término, usado tan alegremente para caricaturizar a mujeres liberadas sexualmente, tiene, desde el punto de vista médico y científico, muy graves implicaciones y quien experimente sus síntomas requiere una pronta ayuda profesional.
El «donjuanismo»
A pesar de que el «donjuanismo» es un fenómeno que generalmente se ha atribuido a los hombres, también hay mujeres «don Juanas» que se diferencian de las ninfómanas en que su activa vida sexual no obedece propiamente a trastornos mentales, sino que constituye una manera de comportarse socialmente.
Josef Rattner, en su libro «Psicología y psicopatología de la vida amorosa», recoge la leyenda de Don Juan y afirma que «es una de las figuras más grandes e imperecederas de la fantasía occidental, perfectamente comparable a las de Fausto, Don Quijote y Hamlet». Cada uno de estos personajes es, según el autor, el prototipo de una forma de existencia humana y sostiene que mientras «Fausto personifica al hombre que aspira sin descanso a saber y descubrir; Don Quijote el fantástico ser ajeno al mundo; Hamlet, el hombre desgarrado entre el pensar y el actuar, el irresoluto ante la acción, en Don Juan se ha personificado el irrefrenable conquistador de mujeres, el aristocrático seductor, que colecciona sus triunfos con las mujeres como si fueran trofeos de caza.»
Don Juan, a través de los tiempos, ha calado en el pensamiento y en el sentir de la humanidad. El fenómeno del «donjuanismo» implica una relación entre los sexos que otorga al hombre una superioridad sobre la mujer y no sólo tiene el sello de la aceptación social, sino que con frecuencia despierta admiración. Sin embargo, las mujeres «don Juanas», que en estas épocas de liberación sexual ya no son especímenes exóticos, son señaladas con el dedo e impunemente calificadas de ninfómanas. Las «don Juanas» proclaman su filosofía del goce, su ideal de humillar la virtud y de desmitificar el amor y aun cuando socialmente se alejan de lo que se considera normal, científicamente no puede afirmarse que tengan graves desórdenes mentales.
Las anteriores consideraciones permiten concluir que no todas las mujeres a quienes les gusta hacer el amor como quien come una manzana, por simple apetito, son ninfómanas.
La ninfomanía
¿Qué significa exactamente el término ninfomanía? La sola mención de esta palabra pone los pelos de punta a muchos psicólogos, psiquiatras y sexólogos. La vulgarización del concepto y su aplicación indiscriminada, han determinado que incluso algunos hayan llegado a negar que exista la ninfomanía, y que ultrafeministas afirmen que es una invención más de los hombres.
Sin embargo, cuidadosos estudios realizados sobre el tema, permiten concluir que la ninfomanía no es algo que se pueda tomar a la ligera y que, aunque por fortuna muy poco común, es una realidad y se presenta como síntoma de profundos trastornos mentales. El doctor Jacques Waymberg, fundador del Instituto de Sexología de Francia, ha realizado un intento para definir el verdadero significado del concepto de ninfomanía en los siguientes términos: «El sentido de la palabra ninfómana no es gratificante. El público designa con este término una actitud de bulimia sexual, ignorando que ella no supone ni placer real savoir-faire. Pero científicamente, la palabra no significa lo mismo. Aquélla a quienes los científicos llaman ninfómana es una mujer víctima de un problema psiquiátrico extremadamente grave, que consiste en una demanda de amor y de excitación sexual completamente desordenada e irracional».
La ninfomanía presenta tres síntomas característicos: una necesidad obsesiva de actividad sexual repetida, una insatisfacción sexual permanente y fuertes remordimientos y autorrecriminación subsecuentes.
Una típica ninfómana podría ser aquella secretaria que, al ser solicitada por su jefe para que le tome un dictado, queda convencida de que la está deseando como un loco. Cree ser constantemente solicitada y, al mismo tiempo, intenta seducir a su jefe. En lugar de ser un delirio de persecución, es un delirio de seducción que se produce a pesar de ella.
Muchas veces, sin embargo, la ninfómana no tiene vida sexual activa. Habla de sexo todo el tienipo, incluso alardea de él, pero no pasa al acto. Es un delirio, es una composición intelectual, es un frenesi erótico. Pero el problema más grave es que generalmente obedece a un desorden mental del mismo calibre del que podría llevar a alguien a sentirse Napoleón o Jesucristo, y eso hace que no se encuentren a menudo verdaderas ninfómanas fuera de las áreas de competencia de los psiquiatras.
Estudios adelantados en esta materia, permiten distinguir tres tipos de ninfómanas. Existen las que no logran gozar de su sexualidad, pues no logran llegar al orgasmo. Más que frígidas, entonces, son anorgásmicas. Sus relaciones se multiplican en busca del hombre que logre algún día permitirles llegar al orgasmo.
Un segundo tipo serían aquéllas que se dedican a la sexualidad de grupo, siempre en períodos cortos de sus vidas. En muchos casos, llega a establecerse que son casadas y fieles a sus esposos, y que además son madres de familia modelos.
Finalmente están aquéllas que viven una sexualidad desordenada a causa de un estado depresivo, que constituye el caso más frecuente de ninfomanía. Este tipo de mujeres manifiestan su padecimiento fisiológico por medio de comportamientos aberrantes.
Sin embargo, lo anterior no excluye la posibilidad de que lo que puede considerarse un desordenado apetito sexual se deba a otras causas distintas a las sicológicas. A veces la presencia intempestiva del síndrome de la ninfomanía puede ser asociado con causas fisiológicas. No deben descartarse, entonces, problemas de origen ormonal que pueden manifestarse ambién en cambios como hipertrofia litoral, desarrollo de acné, crecimiento de los ovarios. También es posible que los sintomas de la ninfomanía se presenten a causa de enfermedades infecciosas de los órganos geniales, o como reacción a ciertas drogas como en el caso de la ingestión de esteroides anabólicos que pueden cambiar el tempo y los requerimientos sexuales de algunas mujeres.
Pocas mujeres consultan por un apetitio sexual excesivo, pero el médico o psicólogo se pone alerta con aquellas que lo hacen. Algunas buscan reafirmar que su apetito sexual no es ni excesivo ni patológico, mientras que otras lo hacen con el pretexto de hablar de los problemas que tienen con su pareja o de sus necesidades afectivas. Generalmente, en los casos clínicos que acusan el sindrome de la ninfomanía, éste va acompañado de otros síntomas que son característicos de trastornos graves de la personalidad. En la historia clínica de una paciente que acusa hiperactividad sexual, acompañada de insatisfacción y autorrecriminación, el, médico incluye detalles sobre edad del despertar sexual, duración de los síntomas de la libido excesiva, cambios recientes de comportamiento y potencial orgásmico. Pero el médico generalmente descarta la ninfomanía cuando la paciente que experimenta ese aumento del apetito sexual no presenta los síntomas clásicos de remordimientos y autorrecriminación, porque lo más probable es que más bien se trate de una mujer que vive su sexualidad sin sentimiento de culpa alguno, lo que constituye la principal característica de la «don Juana».
En la ninfómana clásica, la actividad sexual repetida tiende a neutralizar sentimientos de falta de autoestima. Pero ocasionalmente los contactos sexuales repetitivos son sustituidos por comportamientos agresivos, hostiles y desafiantes, que no son otra cosa que la manifestación del profundo estado de depresión que, en la mayoría de los casos, se esconde en la psiquis de una ninfómana.
Las mujeres ninfómanas que se deciden a consultar el problema con su médico lo hacen casi siempre en el momento en el que toman conciencia de que ya no controlan los eventos, sino que son víctima de ellos. Como los alcohólicos, los drogadictos, los anorécticos, los jugadores, las ninfómanas tratan inútilmente de modificar su comportamiento negando inicialmente el problema, y luego desesperándose ante la pérdida casi total de control.
Pero lo que hay en el fondo de una ninfómana es que casi siempre, a diferencia de las «don Juanas», no son verdaderamente hipersexuales, usualmente son anorgásmicas y giran en torno a la obsesión de que son víctimas del desafecto de los demás. Su comportamiento sexual puede ser impulsado por un ansia de intimidad, pero siempre se está en búsqueda de algo imposible: nutrirse y ganar seguridad de parejas ocasionales. De ahí que el comportamiento sexual se vuelva repetitivo, debido a la falta de éxito en conseguir la ansiada intimidad. En su búsqueda de confianza y aceptación se recuestan en la actividad sexual, pero sólo dolor e insatisfacción quedan de estas relaciones, por lo que el ciclo fatalmente se repite. Y hay casos en los que en un intento de romper este ciclo, la víctima llega al extremo de buscar experiencias bisexuales y homosexuales.
Qué hacer
Cuando el problema tiene causas sicológicas, el médico debe presumir que existe un estado pre-psicótico o que la paciente es una maniacodepresiva y obrar en consecuencia a través de un tratamiento siquiátrico. Pero si por el contrario, el problema de la ninfómana ha sido ocasionado por factores biológicos, ni el siquiatra, ni el sicólogo, ni el sexólogo serán de mucha ayuda: ésta deberá buscarse en un cirujano o en un endocrinólogo, o en el propio ginecólogo.
Una vez determinadas las causas de la enfermedad, en especial si éstas resultan ser sicológicas, debe brindársele a la ninfómana adicta tratamiento a largo plazo, que la proteja contra la depresión y el juicio errático y la ayude a evitar el sentimiento autodestructivo. El tratamiento, en últimas, debe convertirse en un proceso educativo, buscando que la paciente recupere una actitud sexual que tenga significado y le produzca satisfacción duradera.
La gente debería pensar, antes de utilizar el calificativo de ninfomaníaca para caricaturizar a las «don Juanas», que en realidad la ninfomanía es casi una forma de suicidio, para quienes se ven abocadas a ella por motivos sicológicos, y una enfermedad para las que manifiesten sus síntomas por motivos biológicos. Pero en uno u otro caso, la ninfomanía genera, además de los padecimientos sicológicos, padecimientos físicos, ya que las ninfómanas tienen excitaciones incontrolables a nivel de su vagina, y también sufren numerosos dolores anexos: en el vientre, por ejemplo, generalmente acompañados de problemas urinarios.
Por eso, mientras las «don Juanas» son impermeables a la censura, ya que su hiperactividad sexual constituye una forma consciente de vida social, con las ninfómanas han comprobado ser totalmente contraproducentes los pronunciamientos morales.
En últimas, la ninfomanía podría definirse como una degradación total de la imagen de la relación sexual. Es lo que la psiquiatría llama una perversión, concepto que científicamente carece de connotación moral y que se traduce en un padecimiento espantoso, por fortuna muy poco común. De ahí que no debiera seguirse utilizando tan alegremente este término. La ninfómana sufre, no goza.

Ninfomanía: Qué es, síntomas y cómo tratarla

La ninfomanía, también llamada deseo sexual hiperactivo, es un trastorno psiquiátrico que se caracteriza por un exceso de apetito sexual, deseo compulsivo o adicción por el sexo, esto ocurre sin haber alteraciones a nivel de las hormonas sexuales que puedan justificar este problema.

Las mujeres con ninfomanía pierden el control sobre sus deseos sexuales, situación que puede perjudicar su calidad de vida, debido a que pueden dejar de asistir a clases o al trabajo, cancelar reuniones familiares o con amigos y todo con la finalidad de buscar experiencias sexuales. Sin embargo, las relaciones sexuales no suelen causarle placer, siendo común que la mujer se sienta culpada y angustiada.

La palabra ninfomanía se refiere a la presencia de este trastorno tan solo en las mujeres, ya que cuando este mismo problema psiquiátrico ocurre en los hombres se le llama satiriasis. Conozca las características de la satiriasis en el hombre.

Signos y síntomas principales

La ninfomanía es un trastorno psicológico normalmente acompañado de crisis de ansiedad y depresión, además de sentimiento de culpa. Las mujeres normalmente poseen comportamiento sexual compulsivo y casi siempre sin que haya lazo afectivo, por ello los principales signos y síntomas de la ninfomanía son:

  • Masturbación en exceso, ocurriendo más de 1 vez por día. Vea más sobre la masturbación femenina;
  • Relaciones sexuales compulsivas;
  • Uso exagerado y constante de objetos sexuales;
  • Visualización exagerada de pornografía;
  • Múltiples compañeros sexuales;
  • Voyerismo;
  • Exhibicionismo;
  • Visitas a lugares de prostitución;
  • Ausencia de la sensación de satisfacción con el sexo.

Además de esto, hay una pérdida sobre el control de los deseos, haciendo que la persona pierda clases, reuniones de trabajos o encuentros de familiares y amigos para buscar experiencias sexuales.

Sin embargo, es importante recordar que no siempre las relaciones sexuales vienen acompañadas de placer, y es común que la mujer se sienta culpable y angustiada después de una nueva experiencia sexual.

Cómo se diagnóstica

El diagnóstico debe ser hecho por un psiquiatra y se basa principalmente en los síntomas que presenta la paciente. En general, los amigos y los familiares también ayudan a identificar las alteraciones en el comportamiento de la mujer, y es importante que se siente apoyada para buscar ayuda.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento de este trastorno se realiza con acompañamiento psiquiátrico y psicológico, pudiendo también ser utilizada la psicoterapia en grupo y el uso de medicamentos que disminuyen la sensación de placer en el cerebro.

El tratamiento dura alrededor de 8 meses, y es muy importante que la mujer tenga el apoyo familiar y de amigos para superar el problema y evitar recaídas de la enfermedad.

Además de esto, es importante recordar que la ninfomanía y el aumento del número de parejas sexuales también aumenta el riesgo de contagiarse con alguna enfermedad de transmisión sexual como el SIDA y la sífilis, siendo importante mantenerse atenta a los síntomas y realizarse exámenes que evalúen la presencia de estas enfermedades. Vea los síntomas de cada ITS.

Ninfomaniaca

Ninfomaniaca (/)

A ninfomania, caracterizada por um apetite sexual excessivo, é um transtorno psiquiátrico – não existem razões biológicas para explicar sua origem. De acordo com o Código Internacional de Doenças (CID), a ninfomania é considerada uma compulsão, não relacionada à produção de hormônios sexuais. Assim como a compulsão por comida, bebida ou por compras, ela acontece quando a paciente não consegue controlar seu impulso – no caso da ninfomania, por sexo. No entanto, a medicina não tem critérios numéricos para classificar a partir de que momento uma mulher se torna ninfomaníaca. “O diagnóstico é feito quando há incômodo da paciente. Ela procura muitos parceiros sexuais, mas não consegue se satisfazer. Na literatura médica, há relatos de pacientes que tiveram até 50 relações sexuais em um mesmo dia”, diz a psiquiatra Fernanda Piotto Frallonardo, do Hospital Estadual Mário Covas. Geralmente, a mulher com compulsão por sexo já apresenta comportamento compulsivo desde criança, seja por doces ou por outros objetos. “O mecanismo da compulsão é o mesmo, só muda o objeto”, diz Fernanda. A mesma compulsão também acomete homens, e com maior frequência, só que é chamada de satiríase.

– Sexo vicia? Existe tratamento?

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