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Que se siente al follar

Ocho mujeres revelan lo que sienten al tener un orgasmo

24/06/2017 05:00 – Actualizado: 24/06/2017 15:44

El orgasmo femenino es tan enigmático, complicado y diferente que es difícil describirlo con palabras. Las onomatopeyas ayudan a explicar lo que se sienten ellas al conseguir el placer máximo, pero algunas de ellas han hecho un esfuerzo para relatar con la mayor exactitud posible qué ocurre en su cuerpo y mente cuando este llega.

Excitación, calambres, sacudidas, sudor frío… Las confesiones son diversas pero a la vez parecidas. Recogemos ocho declaraciones de mujeres que han contado de forma sincera a ‘Cosmopolitan’ lo que sienten exactamente al alcanzar el clímax.

Mi respiración se vuelve irregular, y no puedo concentrarme en nada, pierdo la conciencia de mí misma

1) «Como un cubo de agua caliente»

«Siento mucho placer cuando se introduce en mí. Lo único que puedo hacer es ver cómo actúa mi cuerpo. Empiezo a jadear y a sentir como si un cubo de agua caliente me cayese encima. Es algo confuso, sientes que te gusta, te duele, quieres más y a la vez que pare. Todo a la vez. Y luego cruzas la línea al orgasmo, y cuando es fuerte realmente te consume entera». Alexandra.

2) «Una sacudida»

«Tuve un orgasmo que realmente me hizo sentir fuera de mí. Empezó como un latido ahí abajo, luego mi cabeza iba a mil por hora, mi cuerpo empezó a sacudirse incontrolablemente. Fue como una erupción volcánica… Pero en la vagina. Luego colapsé junto a él, no me podía mover ni hablar. Haley.

3) «Una liberación»

«Te sientes libre y es realmente fantástico lo que se experimenta unos segundos antes de que ocurra. Y luego llega, y quieres más. A veces tienes suerte y se producen repeticiones del orgasmo». Lexa.

4) «Un grifo que se enciende»

«Sé que empieza porque todos los músculos comienzan a contraerse y a temblar. Tengo un sudor ligero que parece como si hubiera un grifo que se abre dentro de mí. Sé que he tenido un orgasmo completo y de verdad cuando necesito un snack y una siesta». Nina.

5) «Subidón de energía sexual»

«Lo describiría como un subidón de energía sexual que llega a mi cuerpo, que comienza en mis dedos de pie y sube hasta llegar a mi vagina. Tras el clímax me quedo tirada, exhausta». Jaclyn.

6) «Caliente»

«Es una experiencia corporal total en la que dejas de sentir todo, excepto la sensación caliente que recorre tu cuerpo». Lexi.

7) «Pérdida de conciencia»

«Mi respiración se vuelve irregular, y no puedo concentrarme en nada, y pierdo la conciencia de mí misma. Mi cuerpo deja de moverse, y lo único que quiero es apretarlo contra mi pareja y disfrutar de la explosión que está a punto de suceder en mi cuerpo. Me abruma e impresiona al mismo tiempo… Termino cayendo encima de mi marido diciéndole que deje de moverse». Heather.

8) «Como un vaso que se desborda»

«La mejor explicación que puedo dar es la sensación de placer que se acumula y que te llena como un vaso de agua hasta que se desborda». Molly.

45. La masturbación parece ser un tema tabú entre las mujeres. La Organización Mundial de la Salud la defiende, con eso ya debería estar todo dicho. Pero, por si acaso, añadamos que es la mejor forma de conocerse a una misma para luego explicarle al otro lo que más le va.

46. ¿Incluso teniendo pareja? Claro. Porque convivamos con alguien no hemos de renunciar a nuestra individualidad sexual. Además, dos personas no tienen necesariamente las mismas necesidades sexuales.

47. ¿Se refiere a lo de que uno quiere y el otro no? Por ejemplo. Cuando pasa eso, lo normal es que uno se quede con las ganas o que el otro se vea obligado a mantener relaciones sin desearlo. Si aceptáramos que la masturbación es admisible en pareja, no existiría el problema, tanto si se hace a solas como si es el otro quien le estimula.

48. ¿La masturbación mutua es una relación sexual? Parece cosa de la infancia. ¿Por qué? Ya estamos con la manía de los juegos preliminares. Sexo es cualquier cosa que los amantes deseen. Nada es mejor ni peor. Todo vale, siempre que eso sea lo que quieran quienes comparten sus cuerpos. Además, existen muchas formas de masturbarse y masturbar al otro.

49. ¿Y el sexo oral? Está en alza. Existen estudios que apuntan a que el «cunnilingus» se está convirtiendo en la práctica favorita de muchas mujeres. Y tiene un valor añadido: no embaraza.

50. ¿Por qué a tantas mujeres les da reparo hacer una felación? Quizá tenga que ver con el cuidado del cuerpo. Las mujeres suelen preparar un encuentro: se depilan, se perfuman… Muchos hombres deberían aprender de ellas.

51. No todos son guarros y aún así, muchas se niegan. Si es un desconocido, no me extraña. Y si es la pareja, es verdad que algunas se niegan, básicamente por temor a que él no se controle. Pero eso se pacta.

52. ¿Qué pasa con el sexo anal? Tema tabú. Desde pequeños se nos ha enseñado que ésa es la parte más sucia de nuestro cuerpo. Sin embargo, siempre que ambos lo decidan libremente y se tomen medidas de precaución -el sexo seguro es fundamental- es asunto suyo.

53. Pongamos que uno no tiene pareja y le interesa una chica, antes de llegar a la cama, ¿ha de discutir con ella cómo va ser la relación sexual? Aunque suene duro, algo de eso hay. Básicamente, porque es imprescindible practicar el sexo seguro. Luego, entrados en materia, es mejor preguntar si vamos por el buen camino, ya que no todas las mujeres son iguales.

54. ¿Dónde deja usted el romanticismo? Ah, pero ¿los hombres son románticos? La primera noticia que tengo. Ahora en serio, no le estoy hablando de rellenar un cuestionario, sino de comunicarse y eso es necesario hacerlo antes, durante y después del acto.

55. Sin embargo, hablar de sexo resulta muy difícil. Sí, pero imprescindible para que sea bueno. Las mujeres que hablan de sexo con su pareja lo practican y disfrutan más. Lo importante es el tacto. Pensar bien lo que se quiere decir y expresarlo sin herir ni molestar al otro.

56. Un médico estadounidense ha inventado un implante electrónico que, colocado en la espina dorsal, causa orgasmos instantáneos en las mujeres. ¿Qué pasa entonces con el juego, la excitación, el compartirse…? Eso estará muy bien para algunos casos graves de anorgasmia. No obstante, utilizar el llamado «orgasmatrón» por sistema, no gracias.

57. Dicen que el tamaño medio del pene en erección es de 13, 58 centímetros… Al clítoris le tienen sin cuidado los centímetros fálicos y, en lo que respecta a la vagina, el tercio inferior suele ser el más sensible, o sea que… Lo que importa es la sintonía de la pareja, cómo ellos utilizan su pene y juegan con nosotras y, por supuesto, nosotras con ellos.

58. ¿Es malo tener fantasías sexuales cuando se está en pareja? No, es lo habitual. Estas recreaciones tienen un gran poder de excitación, y siempre que no nos causen ansiedad, nos desagrade su contenido o nos sintamos fatal por usarlas, podemos seguir con ellas.

59. ¿Cuáles son las más comunes en las mujeres? Sexo con su pareja, con otro hombre, probar algo nuevo o considerado sucio o prohibido, ser forzada…

60. Sorprende que una mujer se excite imaginándose que la obligan a algo. Estamos hablando de una fantasía, no de algo que desee que ocurra de verdad. Si imagina que la fuerza un desconocido, ella no es responsable de sus actos -la está obligando- y puede permitirse cosas que su educación le prohíbe hacer.

61. ¿Es bueno compartir las fantasías? Depende. A veces enriquece la vida sexual de la pareja, incluso la reanima en momentos bajos, pero otras puede provocar disgustos por celos, malas interpretaciones o porque se crean falsas expectativas.

62. Explíquese. Pongamos que ella le cuenta a él que se imagina un trío. Ése es el mayor anhelo de él y como ella le ha contado que fantasea con la idea, él cree que tal vez la puedan hacer realidad y empieza a presionarla en esa dirección. Ya hemos dicho que fantasear una escena no significa querer vivirla… El caso es que ella no quiere. ¿Cómo acabará entonces esta historia?

63. ¿Las mujeres piensan menos en el sexo que los hombres? Sí y al ser la mente nuestro órgano sexual más poderoso, no estaría de más erotizarla. Le facilito algunas pistas para ello: leer literatura erótica; crear nuestro propio material -sea dibujando o escribiendo, por ejemplo-; compartir historias con amigas; imaginar situaciones en diferentes momentos del día… Hay muchos juegos que pueden erotizar la mente.

64. ¿Para el buen sexo, hace falta amor? Hay mucho enamorado que se lo «monta» fatal y otros que no se quieren que se entienden de maravilla.

65. Entonces, ¿qué se necesita? Conocimiento, quererse a uno mismo, curiosidad, ganas de compartirse, de aprender del otro, morbo…, las dosis las pone usted y según la ocasión.

66. Un consejo para ligar… No olvidarse del preservativo. Y si es mujer, llevarlo ella, así sabrá que es de fiar. ¿Sabe, por ejemplo, que un preservativo guardado mucho tiempo en la cartera puede estropearse por el roce y el calor?

67. Dígame algo para romper la rutina. No dar nada por sentado. Rescatar la curiosidad infantil, proponer, experimentar, retarse a uno mismo y al otro…

68. Y una frase. «El sexo no es algo que te sucede, sino algo que tú haces suceder». Por lo tanto, si no te gusta cómo es tu vida sexual, haz algo para que cambie. Infórmate, aprende qué necesita tu cuerpo y compártelo con tu pareja.

69. Para acabar, ¿qué opina del 69? Está bien para quien le guste. Si me lo pregunta a mí, prefiero que me cuiden o cuidar del otro. Sin distracciones.

En los libros «Tu sexo es tuyo», de Silvia de Béjar (Ed. Planeta), «La senda del éxtasis», de Margo Anand (Ed. Martínez Roca) y «Anatomía del deseo», de Simon Andreae (Ed. Planeta).

Porque al igual que todas nosotras, sabemos que tú también te has preguntado si realmente son TAN buenos. Cosmo le preguntó a 12 chicos para responder la siguiente cuestión: ¿qué sienten los hombres con el sexo oral?

1. “Algo así como tener sexo, honestamente creo que la sensación es similar, excepto que creo que las mujeres tienen más control en un sentido, lo que me calienta” – Craig, 23 años

2. “Es como tener relaciones sexuales con una vagina que tiene lengua, excepto que no es tan asqueroso como suena” – Chris, 28 años

3. “Puedes perderte en ello más que en el sexo, creo, porque no tienes que hacer nada más que experimentarlo. Con el sexo, casi siempre te estás enfocando no solo en ti mismo, sino también en tu pareja. Un blow job es bellamente egoísta” – Alex, 26

4. “La reacción inmediata en mi mente es siempre “OH SÍ, AQUÍ VAMOS”” – David, 24

5. “Yo diría que físicamente, mientras que se siente similar al sexo, la capacidad de la mujer para controlar la velocidad, la presión y las áreas de enfoque lo hacen único y placentero. Y mentalmente, definitivamente es más HOT saber que está concentrada en tu placer” – Steve, 26

6. “Recibir sexo oral es uno de los eventos más grandes en la vida de un hombre cuando se hace correctamente. Estás en una posición de poder sobre tu pareja, y solo tienes que relajarte y disfrutar del espectáculo. El sentimiento es tremendo y te sacude de una manera que el sexo no puede igualar” – Jay, 29 años

7. “Un blow job se siente como poner tu pene en una vagina, pero puedes ver tu pene en la boca de tu pareja, lo cual es genial” – Rick, 25 años

8. “No sé si puedo describir como se siente realmente, pero te puedo decir que se siente muy sucio en una buena manera, tipo porno”- Daryl, 26 años

9. “Si sexo es poner tu pene en una aspiradora mojada y desconectada, el sexo oral es conectar y prender esa aspiradora” – Andrew, 25

10. “Todos los lados positivos del sexo, sin nada del trabajo o esfuerzo” – Mike, 24 años

11. “En mi primer blow job hubo muchos… dientes involucrados y hasta el día de hoy recibir sexo oral me da mucha ansiedad. Son PELIGROSOS” – Jordan, 28 años

12. “Creo que lo que diferencia los blow jobs de todo lo demás es el contacto visual, honestamente. Hay otras cosas obviamente, pero verla mientras estás dentro de su boca es una LOCURA” – Scott, 27

Este artículo fue originalmente publicado en Cosmopolitan US

Mujer cuenta qué se siente echarse un polvo

Me dispongo a narrar uno de los 337,5 polvos que en promedio hemos debido haber tenido mi novio y yo en los 900 días que llevamos aproximadamente, pues aunque ya van a ser más de cuatro años de conocernos, han estado llenos de ires y venires. (20 cosas que hacen a un hombre buen polvo)
Hay una celebración previa con amigos íntimos de lado y lado. Una celebración que por mi parte llevo años esperando. Mi novio se fue a vivir solo al fin. Estamos en su nuevo apartamento. Bailamos y tomamos y cantamos y en medio de ello nos tomamos fotos con pañoletas en la cabeza y yo saco de su colección de discos ese que aparece en la foto que dice love/hate (amor/odio). Un paso nos ha separado siempre y ese mismo paso nos une con tanta naturalidad que incluso olvidamos nuestros problemas. Los amigos se van, yo pongo una canción que descubrí en el cuarto de un hotel en Nueva York y que de inmediato me hizo entender que nunca voy a dejar de buscar a Eugenio. El Cerrito Place, se llama, y aún estando separados se la envié para que lo supiera. El trago, aunque no en demasía, hace lo suyo. Repito la canción una y otra vez.


Lo que viene a continuación es un mediometraje porno-melancólico. No tengo ropa interior de encaje, ni mi brasier es compañero de mis calzones. La luz está prendida pero no temo que mi celulitis sea evidente. No hay penumbra, no hay velas. Somos dos cuerpos que se reconocen al instante. Ninguno está seduciendo al otro, cada uno se quita su ropa como cuando uno va a ponerse la piyama. Después nos damos un beso, largo, verdadero. Eugenio me empuja a la cama, siempre tiene afán de comenzar, aunque cada vez se ha hecho más diestro en el tema del preámbulo. Baja su cara hasta mi entrepierna y yo me dejo hacer. Su lengua en mi coño (no pienso usar palabras sutiles, así que acá pueden parar de leer las amantes de Cincuenta sombras de Grey) hace unos movimientos circulares que otrora no me hacían ni cosquillas, y que ahora me hacen enloquecer. Las rutinas tienen lo suyo, me digo. (¿Polvo de gallo? Consejos para dejar de serlo)
Luego sube hasta mi boca y al tiempo que me besa entra en mí y, en un ritmo que llamaremos allegro ma non troppo, comienza a moverse. Nos miramos a los ojos intensamente. Luego él, como siempre, me pide que le diga porquerías, y acto seguido me muerde el cuello porque sabe exactamente dónde y cómo hacerlo. Yo hago caso y le digo porquerías, nos decimos porquerías, pero la que más nos repetimos y la que más nos pone es “te amo”. Me detengo para repetir la canción (a estas alturas ya parece un disco rayado) pero yo quiero insistir en eso: I’ve been looking for you baby, I’ve been looking for you baby all night long (Te he estado buscando toda la noche, y por noches me refiero a todas las noches en las que estuve sola o en los brazos de otro).

Pero como lo romántico no quita lo porno, saco mi celular para grabarnos, primero me siento encima de él y con el brazo alzado logro un plano cenital de su cuerpo perpendicular al mío, que lo cabalga piano piano. Y el solo hecho de estar grabando también nos pone. Aquí viene el scherzo. Sucede cuando me acuesto y nos grabamos en la famosísima y trillada posición del misionero, que con Eugenio cobra otro significado. Él hace algo que jamás me ha hecho ningún otro hombre en esta posición (y confieso sin vergüenza que han sido muchos hombres, y que quizá habrían sido menos de haber encontrado a Eugenio antes). No estira las piernas del todo y me penetra cogiéndome los muslos justo abajo de las rodillas en un acto tan especializado y a la vez tan sencillo que se asemeja a la división de un átomo, y me hace tener un orgasmo inmediatamente sin falla, a la fija, de manera que casi todo lo demás es parafernalia para mí y el número de veces que lo haga (espaciado por algunos minutos, claro) será directamente proporcional al número de orgasmos que tendré. (Ellas hablan de lo que hace a un tipo buen polvo)


Ahora me pone boca abajo, en cuatro, frente a un espejo. También esto lo grabamos un par de minutos. Me da palmadas en el culo (spanking, para los que creen que el sexo es menos sucio en inglés) me penetra y me coge las tetas desde atrás suavemente y las siente brincar entre sus manos. Y me avisa que está a punto de llegar (han trascurrido al menos 15 minutos desde la primera estocada y unos 25 desde que todo comenzó). Entonces le pido que se venga en mi espalda, no por temor a quedar embarazada, sino por simple placer de presenciar todo lo que suscito en ese otro cuerpo que de tanto conocer y entrepiernar no sé distinguir del mío. Todo esto puede sonar a sexo cochino, pero para mí es la idea absoluta del amor y se completa cuando nos quedamos dormidos el uno al lado del otro, sin querernos separar, y a lo lejos, desde la sala, sigue sonando El Cerrito Place, a modo de rondó. (Así fue el peor polvo de mi vida)
Y aunque al leer el lado B o A de esta historia de cuatro movimientos resulte eso que Cortázar escribió en Rayuela, una obra tan trillada como el acto del amor (“Hacíamos el amor como dos músicos que se juntan para tocar sonatas. El piano iba por su lado y el violín por el suyo”), a mí me basta y me sobra con la línea que le sigue: “En el fondo no nos encontrábamos, pero las sonatas eran tan hermosas…”. Lo importante es que siempre tendremos El Cerrito Place para buscarnos, una y otra, y otra vez.

Todo lo que siempre quisiste saber sobre el sexo anal

Un verdadero tesoro para tu ano. Foto vía Daily VICE.

Como escribimos tanto sobre el tema aquí en VICE, cualquiera creería que los fundamentos básicos para el sexo anal están más que claros dentro y fuera de la oficina. Pero la verdad es que todavía quedan muchas ideas erróneas y mitos sobre el sexo anal. ¿Cuánto es demasiado? ¿El dolor es inevitable? ¿Siempre hay caca? Le hice estas preguntas a la educadora sexual y autora de Anal Sex Basics, Carlyle Jansen. Jesnsen fue muy paciente con mis preguntas raras y me explicó amablemente todo sobre el arte anal mientras yo trataba de no reírme por lo infantil e idiota que soy.

Esto es todo lo que siempre quisiste saber sobre el sexo anal.

VICE: ¿El sexo anal está sobrevalorado?
Carlyle Jansen: La gente que lo ha probado en la forma estándar (es decir: «oye, ¿y si probamos el sexo anal?»; OK; insertar pene) y ha descubierto que duele, seguramente cree que está sobrevalorado. Las mujeres siempre preguntan «¿En serio es placentero?» o se sorprenden cuando digo que no tiene que doler, ya que muchas creen que el dolor es una parte inevitable del sexo anal. Creo que de ahí vienen los comentarios de que está sobrevalorado.

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Yo diría que, en general, el sexo anal esta subestimado, en especial si incluimos los besos negros, los masajes, la penetración con dedos, los plugs los juguetes vibradores como parte del sexo anal. Está subestimado porque no ha sido explorado en su totalidad y en toda su diversidad de opciones. No creemos que el sexo es una habilidad y hacemos lo que se supone que debemos hacer o lo que «nos nace». La mayoría de nosotros (en especial las mujeres) necesitamos un poco más de exploración y variación para sentir más placer con otros tipos de sexo. Pasa lo mismo con el sexo anal.

¿Qué mito sobre el sexo anal es el que más te gustaría romper?
Que duele. El dolor indica que algo anda mal. Tu culo trata de decirte algo. Mucha gente se aguanta el dolor y lo que pasa es que el ano, la próxima vez que algo se acerca, se pone así de «Noooo, no quiero que nada entre. ¡la última vez dolió mucho!» y se cierra y mientras más se cierra, más duele. Hay que seducir al ano. Hay que hacer que confíe en ti. Solo así se va a abrir y va a disfrutar. El dolor significa detente, añade más lubricante, usa algo más pequeño.

Sí, mucha gente cree que debe soportar el dolor pero tu dices que el dolor significa que algo anda mal.
No es un maratón. El sexo anal, como cualquier otro tipo de sexo, debe ser placentero. Mientras más miedo te da, mas se cierra tu ano.

También está el mito de que los hombres lo disfrutan más que las mujeres. ¿En verdad la sensación es diferente en los hombres y las mujeres?
Como el ano es más estrecho que la vagina, es más placentero para el pene (además de la excitación sicológica por el tabú del sexo anal). Recibir sexo anal es intenso. El ano (en los primeros 2,5 cm) es muy sensible al dolor y al placer. Los hombres y las mujeres trans con próstatas experimentan una sensación muy intensa con una penetración más profunda (entre 7 y 12 cm dentro). Puede provocar orgasmos intensos que normalmente son más profundos que los del pene. Y no necesariamente hay eyaculación. A veces se pierde la erección con la estimulación de la próstata pero está bien, solo significa que el enfoque se movió.

Una mujer o un hombre trans siente el ano y la esponja perineal más o menos a la profundidad de lo que mide un pulgar en la pared frontal del ano (y en la pared trasera de la vagina).

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¿Cuál es el peor error que cometen los novatos anales?
Uno es querer meter algo muy grande a la primera y otro es no usar suficiente lubricante o el lubricante correcto. Muchos utilizan lubricantes desensibilizantes para calmar el dolor. Pero lo que pasa es que se desgarra la zona porque van muy rápido y después, al ir al baño, se dan cuenta de que la zona está desgarrada. Lo mejor es usar lubricantes espesos y naturales para que no se escurran demasiado y no irriten el recto cuando se absorban.

Entonces, como principiante ¿por dónde debo empezar?
Prueba con algo pequeño. Mi juguete favorito para principiantes es el Quatro. Es pequeño, del ancho de un dedo y es negro. Los juguetes sexuales negros son los mejores porque no se ven los restos de popó que quedan.

Ok, perfecto.
Y puedes metértelo por el ano y usarlo como plug anal mientras juegas con tu vagina o pene y si te mueves, se siente mucho También puedes probar con las cuentas anales: mételas y sácalas lentamente. Se siente riquísimo cuando el esfínter anal se abre y se cierra. Cuando compres los juguetes con los que vas a empezar, no escojas algo grande, escoge algo versátil y que tenga más de un uso.

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Hablando de eso, ¿siempre hay caca? ¿Siempre queda popó en los juguetes o en el pene?
Si tu caca es de esas que no son ni muy sólidas ni muy suaves, es probable que queden rastros de popó. A veces quedan manchitas en el juguete o en el pene, sobre todo si hay grietas, pero es muy raro que ocurra una evacuación total.

¿Si lo haces mucho, el esfínter se hace grande?
Esa es otra idea equivocada. Yo no uso pañales. Hay un mito que dice que si uno practica mucho sexo anal, el esfínter se estira y ya no regresa a su tamaño original. Pero no funciona así. En realidad, el punto es relajar el ano. Mientras más relajado esté, más se abre. De hecho, muchos dicen que el sexo anal es una forma excelente de prevenir las hemorroides porque la zona está mucho más relajada.

¿Qué pasa si no quiero tener sexo anal? ¿Significa que soy una reprimida?
No es obligatorio. A mí me gusta mucho. ¿Cómo puedes saber que algo no te gusta si no lo has probado? No digo que todos deben probar el sexo anal. Conozco mucha gente que dice «¡No soy muy fan de meterlo pero por fuera se siente muy bien!». Inténtalo por fuera, puede que te de curiosidad y hasta quieras más.

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¿Qué sienten los hombres luego de tener intimidad? Aquí te lo contamos

Las parejas experimentan una serie de cosas, que, por lo general son repetitivas tras sostener una buena relación sexual, pero, ¿alguna vez te has preguntado qué siente o piensa tu partner después de este encuentro? Los hombres experimentan una serie de situaciones como cansancio, hambre, etc. Si quieres saber más, no te pierdas nuestro listado para responder finalmente todas tus dudas.

1. Cansancio

El arduo trabajo realizado por él -en realidad ambos, pero es él quien piensa que hizo más esfuerzo- se ve reflejado en su cuerpo. Muchas habrán notado que tras haber llegado al éxtasis, ese hombre apasionado termina como un ‘costal de papas’ que no puede moverse.

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2. Sueño

Vamos por pasos, una vez que el hombre está completamente cansado, ya no tiene tiempo para ti, claro su ‘pequeño amigo’ está en una fase de sueño profundo, por lo que él también necesita pasar por una siestecita para recobrar fuerzas. Al menos eso es lo que suelen decir, ¿no?

No dejes de ver estas notas y tranquila. Estos momentos íntimos son increíbles cuando la pasión y el amor se complementan.

3. Dolor

Dependerá mucho cómo fue la sesión de amor, para que tu chico quede con el cuerpo adolorido. Al menos es una buena señal, la cual indica que eres una chica muy trabajadora.

4. Hambre – sed

Si el sexo fue intenso, él quedará súper hambriento y no dudará en pedir servicio al cuarto y te preguntará si se te antoja algún bocadillo para recuperar energías. Claro, esto viene acompañado por litros y libros de agua, rehidratantes e incluso energizantes.

5. Deseos de tener más encuentros

Una vez que ya se encuentra más recuperado, ellos suelen recordar que tienen a una mujer a su lado, por lo que los besos y caricias retornan para un nuevo encuentro de amor.

6. Ganas de tomar una ducha

Hay chicos que no soportan ese calorcillo generado en las sesiones de sexo, por lo que deciden darse un duchazo para volver frescos a una nueva sesión de placer.

7. Remordimientos

Siempre habrá un momento de remordimientos, de dudas. Es ahí en donde ellos suelen darse un tiempo para pensar, para reflexionar. Las frases más comunes que aparecen en la mente de él suelen ser:

– «¿Lo habré hecho bien?»

– «¡Espero que no salga embarazada!»

– «Espero que no diga: ¿Y qué somos ahora?»

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8. Orgullo

Así como en el punto anterior en donde ellos se encuentran llenos de incertidumbres, hay quienes se sienten muy confiados, hasta orgullosos y no dudan en pensar cosas como:

– «Estoy seguro que le encantó»

– «Soy el mejor»

– «Con esto quedará satisfecha»

9. Placer

También hay chicos que son más sensitivos y con una buena sesión de amor quedan encantados y entregados completamente al placer.

10. Felicidad

Con esto llega una serie de sentimientos que ellos detestan hablar, pero sí, son muy felices.

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