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Queso de cabra con

Receta de Queso de cabra a la plancha

Recetas con queso de cabra

El queso de cabra es excelente para añadir textura a tus recetas, pues es cremoso y, a diferencia de otros quesos, tiene mucho sabor. Una de las formas más populares de disfrutar el queso de cabra a la plancha es acompañándolo con tomate, sal y aceite de oliva.

Para hacer queso de cabra a la plancha con tomate, solo debes cortar tomates cherry y añadirlos a la sartén cuando el queso se esté cocinando. Retíralos después de retirar el queso y colócalos encima de los cuadritos de queso. Puedes agregar especias para darle más sabor y gusto a tu aperitivo.

El sabor dulce de las frutas y las mermeladas también resulta un perfecto acompañante para combinar con los sabores salados del queso. Mermeladas de fresa, frambuesa u otros frutos rojos son ideales para colocar encima de tus quesitos y degustarlos de un solo bocado. Asimismo, puedes preparar unos deliciosos canapés de queso de cabra y manzana.

Ensalada con queso de cabra

Quizás una de las mejores formas de aprovechar este queso de cabra a la plancha es colocarlo como aderezo de tus ensaladas favoritas. Por ejemplo, esta receta de ensalada de queso de cabra y frutos rojos está imperdible y es una opción súper saludable. Aquí tienes otras sugerencias:

  • Ensalada de queso de cabra, nueces y miel
  • Ensalada de espinacas con fresa y queso de cabra
  • Ensalada con canónigos y queso de cabra

Queso de cabra frito

Si te gustan más las preparaciones fritas, también puedes preparar queso de cabra frito. Para prepararlo, reboza el queso pasándolo por huevo y pan rallado y ponlo a freír en una mayor cantidad de aceite (tiene que estar muy caliente). Coloca el queso en papel de cocina para quitar el exceso de grasa. Disfrútalo con pan, mermelada, tomate u otros ingredientes que te gusten. ¡Estará crujiente y delicioso!

Cómo preparar queso a la plancha

Una versión más ligera del tradicional queso frito, que se prepara en muy poco tiempo y que está delicioso. Te enseñamos a preparar queso a la plancha.

En Albacete el queso frito es uno de los aperitivos más típicos, lo encuentras prácticamente en la carta de cualquier bar o tapería. Se suele servir acompañado de mermelada de frutos rojos y es un éxito siempre. En algunos restaurantes de la zona nos hemos encontrado con esta otra alternativa, algo más ligera e igual de deliciosa. ¡El queso a la plancha es una delicia!

El único secreto que tiene preparar queso a la plancha está en encontrar el queso adecuado para que no se derrita cuando lo pones en la plancha. Lo demás es tan sencillo como marcarlo y servirlo.

¿Qué queso hay que usar para que quede un aperitivo de queso a la plancha perfecto? Pues he aquí la cuestión clave: se debe utilizar queso fresco de cabra. Fresco, no de Burgos. Lo encontrarás en prácticamente cualquier supermercado. Este queso no se desintegrará durante la fritura (la aguanta perfectamente) y tiene sabor, por lo que es ideal para preparar esta receta.

Para acompañarlo, puedes optar tanto por un poco de miel, como por una mermelada de frutos rojos o de tomate. Conseguirás una combinación absolutamente deliciosa de sabores. En esta receta no te damos cantidades, ya que dependerá de la cantidad de queso que quieras preparar. Solo te contamos cómo hacerlo.

Si te gusta el queso, tienes que probar a preparar una buena tabla de quesos, eligiendo las variedades de queso adecuadas y acompañándolas apropiadamente, tienes un entrante o un postre de excepción; los bombones de salmón y queso son ideales para el picoteo, ¡deliciosos!; el paté de queso es facilísimo y está para empezar y no parar; y el coulant de queso, es ideal para sorprender a tus comensales. Vamos a por la receta.

Ingredientes para preparar queso a la plancha:

  • Queso fresco de cabra.
  • Mermelada de fresa o mermelada de tomate, para acompañar.

Preparación del queso a la plancha:

– Pon a calentar una sartén plana o plancha sin nada de aceite a temperatura alta.

– Corta lonchas de queso fresco de 1,5 cm. de grosor, aproximadamente.

– Cuando la sartén esté muy caliente, coloca las lonchas de queso y márcalas, vuelta y vuelta, hasta que se doren por todas sus caras. Es importante hacer esto con la sartén o la plancha bien caliente. Se tardan pocos segundos, por lo que hay que estar pendientes de que no se queme.

– Distribuye el queso a la plancha en una fuente y acompáñalo de mermelada de fresa o de tomate.

– Y ya solo te queda disfrutar de este delicioso aperitivo de queso a la plancha. Te lo aseguramos: te vas a enamorar de este plato.

Autor: Cigalita

Más recetas de aperitivos:

  • Mini tacos de salmón y crema de aguacate
  • Hummus o crema de garbanzos
  • Canapés de queso crema y salmón ahumado
  • Paté de salmón
  • Espirales de jamón y queso
  • Queso de rulo de cabra con membrillo

Queso de cabra con cebolla caramelizada. El queso de cabra es un ingrediente que da mucho juego en la cocina porque combina muy bien con todos los sabores. Se puede preparar con miel, nueces, mermelada, como relleno, o en ensaladas y salsas. Aquí lo hemos usado en numerosas ocasiones. Hace poco hicimos unas tostas con salmón y queso. También, con este ingrediente, hemos preparado una tortilla de patatas rellena y una deliciosa ensalada con nueces… incluso lo hemos utilizado para hacer nuggets. En esta ocasión, vamos a cocinarlo a la plancha y lo vamos a acompañar, con otro alimento delicioso, la cebolla caramelizada. Esta última, tiene su elaboración y su tiempo de cocina. Aquí te explico como hacerla. También hay una versión fácil para hacerla en menos tiempo, pero el resultado no es igual de sabroso. Prepara este canapé de queso de cabra con cebolla caramelizada siguiendo estos sencillos pasos.

INGREDIENTES del queso de cabra con cebolla caramelizada para 2 personas:

  • 2 rodajas de queso rulo de cabra
  • 3 cebollas
  • Vinagre balsámico

RECETA:

Tiempo necesario: 2 horas.

Aquí tienes la receta de tu canapé de queso de cabra con cebolla caramelizada ¡Disfrútala!

  1. Preparamos la cebolla caramelizada

    En una sartén a fuego suave, ponemos las cebollas cortadas en juliana, es decir, en tiras finas. Añadimos una pizca de sal y lo tapamos. Dejamos que se cocine entorno a 1 hora y media, removiendo con cierta frecuencia. Poco a poco, la cebolla se irá ablandando, reducirá su tamaño y se empezará a dorar.

  2. Hacemos una cama con la cebolla para colocar el queso de cabra

    Vigilamos la cebolla para que no se seque. Si es necesario, añade un poco de agua. Cuando la cebolla coja un color similar al del café, estará caramelizada y se puede retirar del fuego. Después, la colocamos en un plato. Ésta servirá de cama para el queso de cabra.

  3. Calentamos el queso a la plancha

    Finalmente, en una plancha o sartén a fuego fuerte, colocamos el queso y lo cocinamos unos segundos por cada cara. Hecho esto, lo colocamos sobre la cama de cebolla caramelizada. Lo aliñamos ¡y listo!

Alíñalo con un poco de vinagre balsámico, estilo Pedro Ximénez. Le dará mucho sabor. Como puedes ver, lo más complicado de la receta es preparar la cebolla. Si acompañas este queso de cabra con cebolla caramelizada con nueces, miel o una pizca de azúcar moreno, tendrás un canapé aun más delicioso. Un plato de alta cocina, casera y fácil.

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Hacer tu propio queso en casa es todo un lujo y un verdadero placer, manipular esa leche que tan generosamente nos ofrece la cabra, en este caso de raza murciano-granadinas, unas cabras estupendas, hasta conseguir hacer queso, cuajar la leche y transformarla en un producto nuevo. Es fantástico. Comencé a hacer queso hace unos años, entonces no tenía internet, no había tanta información y, fué muy dificil conseguir hacer queso decente por mi misma y sin ayuda de nadie. Entonces conocí a Rafa Villaden, el Maestro de los maestros que supo pulirme y enfilarme en buena dirección. Un hombre generoso. Gracias Rafa.

Hoy mi amigo Paco me ha traído a casa 5 l. de leche de sus cabras, recién ordeñada, cantidad suficiente para elaborar un queso de algo más de 1 kg. Así que, manos a la obra, voy a intentar explicaros cómo hacer queso fresco de cabra, con esta leche que tanto le agradezco a Paco me haya regalado.

Los ingredientes para un queso de 1 kg.

5 litros de leche recién ordeñada, cuajo (a continuación os explico los tipos), 1 cucharadita de sal fina, ½ kg. de sal gruesa.

Utensilios necesarios para la elaboración

Una olla grande (de más de 5 l.) que no se pegue, 1 gasa de algodón, perfectamente limpia, de aproximadamente 50×50, 1 termómetro que alcance un mínimo de 65ºC, 1 colador grande, 1 colador pequeño, una cucharita, 1 cuchillo afilado.

La elaboración del queso de cabra

Para empezar es de vital importancia limpiar escrupulosamente el lugar de trabajo, los utensilios a utilizar y las manos, claro. Colamos la leche sobre la olla (este paso es importante pues, sea el ordeño a mano o sea con ordeñadora, lo normal es que la leche tenga algún pelo de cabra), y encendemos el fuego, flojo (para evitar que se pegue la leche y se pase de temperatura) y pasteurizamos manteniendo la leche a 65º durante 30 minutos. Pasteurizar la leche es importante para asegurarnos que eliminamos riesgos, al mantener la leche a cierta temperatura durante cierto tiempo, hacemos incomoda la vida a ciertas bacterias y microorganismos patógenos, como los que provocan la temida brucelosis. Sin embargo si los animales llevan un exhaustivo control veterinario, no consumen antibióticos y son de total garantía, no es necesario pasteurizar. De manera que a la mínima duda, pasteurizamos y evitamos así riesgos innecesarios. Una vez pasteurizada la leche, debemos bajarla de temperatura, solo hay que esperar, a 30ºC, en ese momento añadimos el cuajo.

Existen varias formas de cuajar la leche. Nosotros vamos a hacer una fermentación enzimática, mediante la adición de dos enzimas pepsina y quimosina, que actúan sobre la caseína o proteína de la leche precipitándola, dando lugar a la cuajada. Para ello vamos a utilizar cuajo. El cuajo es enzima renina extraída del cuarto estómago de rumiantes lactantes, sin embargo y dada la demanda, existen en el mercado cuajos procesados comercialmente, tanto de origen animal como de origen vegetal, así como microbiano, yo voy a utilizar cuajo líquido.

Una vez la leche a 30ºC, añadimos el cuajo en la proporción que indique el fabricante, el que yo utilizo viene a 1:10.000, esto quiere decir que con 1 l de cuajo puedo cuajar 10.000 litros de leche, en casa podéis utilizar cuajo en polvo, de venta en farmacias y calcular la proporción que debéis añadir en función de la leche que tengáis (para 5 l. la puntita de una cucharilla de café). El cuajo en polvo antes de utilizarlo se disuelve en un vasito de agua con 1 cucharadita de sal fina, para 5 l. de leche. Añadimos entonces el cuajo a la leche y movemos, con mucho cariño, dejamos reposar, manteniendo la temperatura, aproximadamente 35-40 minutos, momento en el cual, veremos cómo sobre la superficie de la olla se cubre con un líquido amarillo-verdoso, el suero, y bajo el se forma la cuajada.

Es el momento de cortar la cuajada, para ello se utiliza la lira, pero nosotros en casa podemos utilizar un cuchillo de hoja larga y afilada,( como veis yo prefiero utilizar las manos, es un verdadero placer meter las manos en la olla de la cuajada, caliente, tierna al tacto, aromática, y romperla con mucha suavidad y notar como cede al contacto con tus dedos… una experiencia), cortamos la cuajada formando cuadrículas y movemos la olla en un ligero vaivén, durante 10 minutos, esto ayuda al desuerado de la cuajada.

Ahora preparamos el colador cubierto con la gasa, sobre un barreño y, con ayuda del colador pequeño, vamos sacando la cuajada sobre la gasa. Dejamos escurrir la cuajada unos minutos, tras los cuales, cogiendo los extremos de la gasa, haremos una especie de hatillo, estrujándolo, forzando así a la salida del suero.

Ponemos un peso encima y dejamos desuerar un par de horas. Pasado ese tiempo, sacamos el queso de la gasa y lo depositamos en la salmuera que habremos hecho con la sal disuelta en agua, mantenemos en la salmuera 1 hora, sacamos y conservamos en frío.

Tiempo de elaboración| de 8 a 10 horas
Dificultad| Difícil

Consejos nutricionales y degustación

El queso fresco de cabra tiene multitud de propiedades beneficiosas para nuestra salud, está cargado de vitaminas y minerales, es un buen aporte de proteínas y tiene muy bajo contenido graso. Es de muy fácil digestión, por lo que resulta un alimento idóneo para personas con problemas digestivos, niños y ancianos. Es importante consumir el queso fresco en los 2 siguientes días a su elaboración, manteniéndolo en todo momento en el frigorífico.

Hoy hemos aprendido cómo elaborar queso fresco de cabra, espero sinceramente que disfrutéis con esta enseñanza que ha sido tan importante para mi. La verdad, me alegro de que entonces no hubiera internet ni ninguna otra información a cerca de la elaboración del queso pues, a pesar de que desperdicié un montón de litros de leche, fué enormemente divertido el aprendizaje y la sensación de haberlo conseguido, por fin, no tiene precio.

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• 5 litros de leche recién ordeñada
• 1 cucharadita de sal fina
• ½ kg de sal gruesa
• Especias a elección
• Cuajo
Hay que tener en cuenta que al ser leche cruda sin pasteurizar, (para no perder propiedades de la leche) el queso debe tener un mínimo de 60 días de curación para evitar ciertas bacterias dañinas que pudieran tener la leche.
Se necesitará en cuanto a materiales: una olla grande de acero inoxidable, tela de queso o gasa de algodón (de las que se usaban en los pañales), un termómetro de cocina, un filtro grande y fino (un colador de harina sería ideal), una espumadera, espátula plástica, y un cuchillo afilado y largo.
Comienza por verter la leche fresca en la olla bien limpia, haciéndola pasar por el filtro delgado y con tela para evitar cualquier impureza. Lleva al fuego bajo y cocina hasta que la leche llegue a los 65°C, manteniéndola en esta temperatura por no menos de 30 minutos, para pasteurizarla y eliminar riesgos a la salud. Ve regulando el fuego de la hornilla para lograrlo.
Pasado el tiempo de la pasteurización, retira la olla del fuego y deja reposar, cubriendo con una tela, hasta que llegue a los 30°C. Ya en esta temperatura agregaremos el cuajo: puedes usar enzima renina, cuajos procesados o en polvo, que se adquiere en tiendas de repostería, droguerías.
La proporción suele indicarse en un litro de este cuajo por cada 10000 litros de leche, es decir que para 5 litros, necesitarás 0,5ml de cuajo, aproximadamente la punta de una cuchara pequeña. Si usas la variedad en polvo para hacer tu queso de cabra casero, disuélvela en un pocillo de agua mineral a temperatura de ambiente antes de agregar.
También se puede cuajar la leche con el cuajo de procedencia animal en polvo que se puede conseguir en cualquier farmacia. Este cuajo se puede conseguir también natural del estómago del animal y en formato líquido, además se podrían utilizar cuajos de otra naturaleza como el cuajo vegetal procedente del cardo.

Si el Lapiz se mantiene arriba, quiere decir que ya se hizo cuajo. Ahora vamos a echar el cuajo a la leche a la vez que la removemos durante cinco minutos para que se disuelva y reparta bien por todo el líquido. Después lo tapamos y podemos esperar al menos dos horas para asegurarnos que ha cuajado correctamente la leche.
Llegado el momento se “corta el cuajo”, para lo cual se utiliza una lira o una espumadera, trazando una superficie cuadriculada imaginaria sobre la masa, para obtener pequeños cubitos sólidos que se separarán del suero líquido.
Este proceso es muy importante ya que define la “personalidad” del queso. Si se pretende que éste tenga poca humedad, se cortan partículas pequeñas. Si se quieren quesos con mayor humedad, se dejan partículas grandes, en cuyo interior quedará retenida una cantidad de suero.

A continuación, agrega la sal fina y las especias que quieras incorporar y revuelve. Vuelve a cubrir la olla y deja reposar, para que se separe la cuajada del suero el cual retiraremos y reservaremos para otras preparaciones. Usando el cuchillo, haz cortes en la preparación para permitir que el suero se separe más eficazmente, retirándolo con la cuchara.
Filtrado y secado del queso de cabra
Coloca gasa sobre el colador y vierte el preparado allí, dejándolo en suspenso sobre un contenedor grande. Deja drenar naturalmente por tanto tiempo como fuera necesario, no menos de 4 horas. Ve removiendo la pasta cada 30 minutos para que drene mejor el líquido y también puedes colocar un plato encima para dar peso y acelerar el secado del queso.

Si el Lápiz se mantiene arriba, quiere decir que ya se hizo cuajo

En este paso es muy importante saber que si lo que se pretende es consumir los quesos en fresco es recomendable no escurrir completamente el cuajo y dejarlo con una pequeña parte líquida de suero para obtener un queso más cremoso.
A medida que vamos introduciendo el cuajo lo vamos moldeando y presionando para que escurra un poco el suero que sigue quedando. Es importante no escurrirlo demasiado si queremos que el queso quede más cremoso, conviene dejarlo con más líquido y que este vaya escurriendo por su propia naturaleza durante las horas posteriores.
Una vez llenado el cincho completamente, dejamos reposar el queso para que se vaya asentando y la forma sea más estable. Se puede dejar reposar un par de horas aunque pasados de 15 a 30 minutos la parte de abajo ya debería estar bien formada. Una vez pasado el tiempo de reposo damos la vuelta al queso y procedemos a salar la primera cara haciendo una montaña de sal.
Con la mano aplastamos la montaña para extender toda la sal y asegurarnos de que ha cubierto por completo toda la cara del queso. Tras salar la primera cara del queso escurrimos el suero que ya ha soltado el queso y lo volvemos a dejar en reposo para que se vaya asentando y moldeando la otra cara.
Una vez pasado el tiempo de reposo la segunda cara se debería haber moldeado correctamente y procedemos a darlos de nuevo la vuelta y salarlos por la otra cara tal y como lo hemos hecho antes, con la montaña de sal y extendiéndola por toda la cara.
Una vez salado el queso por las dos caras lo dejamos reposar de nuevo. Tras unas horas o al día siguiente ya se podría consumir el queso en fresco. Vamos a dejarlo reposar en un lugar fresco y ventilado y dándole vuelta todos los días con la intención de que se cure completamente.

Los quesos van a seguir soltando suero durante unos días por lo que es conveniente dejarlos en reposo con algún sistema para la recogida del suero. Se puede utilizar tanto una tabla de quesos tradicional como las bandejas con rejilla que iremos vaciando todos los días.
Ya bien seco, simplemente toma la pasta y colócala en el molde elegido, o en un contenedor de cierre hermético para que tome esta forma, preparado con salmuera hecha con la sal gruesa, que ayudará a mantener el queso en impecables condiciones. Una vez frío, conserva dentro de la nevera para tener tu queso de cabra casero siempre listo.
Queso curado y conservado en aceite
Ahora vamos a curar el queso fresco en Aceite de Oliva a temperatura ambiente, sin necesidad de usar refrigerador o aparato alguno de temperatura dirigida.
El primer paso es orear nuestro queso fresco durante un periodo de cuatro días, para lo cual lo pondremos en un recipiente ancho y plano envuelto en papel de cocina o un paño. Durante este periodo de cuatro días le daremos la vuelta cada 24 horas para que la parte que apoya sobre la superficie del recipiente quede hacia arriba y oree también.
A los cuatro días cortaremos nuestra pieza de queso fresco en cuartos, separándolos unos de otros y dejándolos otros tres días en oreo. Durante todo el proceso de oreo tendremos nuestro queso en un lugar fresco de la cocina, sin meterlo nunca en el frigorífico.
Ahora si son varios los quesos a curar solo partirás uno en cuartos que será el que empezaras a consumir primero, el otro o los otros quesos lo dejaras entero sin trocear durante los siete días y lo añadirás tal cual con el troceado al recipiente, ya que lo iras troceando a la hora de consumir. De este modo lograras que empape menos aceite y se conserve tierno durante más tiempo, con lo cual aunque hayan pasado meses no se desmenuzara al cortarlo.
Pasados los siete días de oreo entre los dos modos lo pondremos en un recipiente para su conservación, cubriéndolo completamente en aceite de oliva.
A partir de estar 48 horas en aceite de oliva puedes empezar a consumir. Deberás de tener en cuenta que ira tomando más sabor y cogiendo cuerpo conforme pase el tiempo de estar en el aceite.
Si te gusta picante deberás de esperar a que se acerque a los dos meses en el aceite, ir probando y ver cómo va, ya que no es un tiempo definido y exacto en el momento que empiece a picar, dependiendo también de la temperatura ambiente y la época del año en la cual lo estamos curando.

Los quesos de cabra de pasta prensada de 1 kg de peso aguantan muy bien durante 1 ó 2 meses dependiendo de su estado en el momento de la compra.
Los quesos de oveja de pasta prensada de 1 kg de peso pueden conservarse durante varios meses. Cuanto más dura la pasta y más grasa la leche mejor será su maduración y conservación.
Para apreciar todas las cualidades del queso, es importante sacarlo de la nevera una hora u hora y media antes de consumirlo, y procurar cortar sólo la cantidad que vamos a tomar.
Fuente: Comosehace Lalaviajera Extremadurense

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