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R1 azul tabaco

(CNN Español) — Los cigarrillos contendrían menos nicotina adictiva, perdiendo el atractivo que tienen para los fumadores, bajo un plan “sin precedentes” que acaba de anunciar la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés).

Despojar a los cigarrillos de todo, o la mayor parte, de su poder adictivo podría llevar a 5 millones de adultos a dejar de fumar durante el año siguiente al lanzamiento del plan, y a otros 8 millones a abandonar el tabaco en cinco años, según un análisis publicado el jueves 15 de marzo en The New England Journal of Medicine.

Para 2100, este plan evitaría que 33 millones de personas, que ahora son niños o adultos jóvenes, siquiera tengan contacto con el tabaco, salvando 8 millones de vidas.

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La idea de reducir la nicotina a niveles no adictivos o “mínimamente adictivos” es la “piedra angular” de un plan integral de control del tabaco anunciado en julio pasado por Scott Gottlieb, comisionado de la FDA.

Un cigarrillo con menos nicotina puede salvar millones de vidas en los próximos años, según el estudio que presentamos. En la foto, una mujer fuma tabaco fuera de su oficina. (Créditos: CHANDAN KHANNA/AFP/Getty Images)

“Damos un paso fundamental que, en última instancia, podría acercarnos a nuestra visión de un mundo en el que los cigarrillos ya no generarían o mantendrían la adicción, haciendo más difícil que las generaciones futuras sean adictas, y logrando que los que hoy tienen adicción al tabaco dejen el hábito o cambien a productos potencialmente menos dañinos”, explicó Gottlieb.

Las compañías de tabaco han diseñado cuidadosamente sus productos para que sean lo más adictivos posible, dijo Mitch Zeller, director del Centro para Productos de Tabaco de la FDA. Los cigarrillos combustibles son la forma más mortal y más eficiente de administrar nicotina, agregó.

“El aviso de hoy es una solicitud de información, no una regla propuesta, y es el primer paso en un proceso de varios años”, dijo Murray Garnick, vicepresidente ejecutivo y asesor general de Altria Group, la empresa matriz de Philip Morris USA. “La FDA está buscando información sobre un umbral de nivel de nicotina, la naturaleza de su implementación, los métodos de prueba analítica, la capacidad técnica y el potencial surgimiento de un mercado ilegal… y nosotros planeamos participar en cada paso de este proceso”.

“Esperamos con interés trabajar con la FDA en su revisión científica de los niveles de nicotina en cigarrillos y aprovechar la oportunidad de establecer un marco regulatorio basado en la reducción del daño que produce el tabaco, y en reconocer la continuidad del riesgo”, dijo el doctor James Figlar, vicepresidente ejecutivo de investigación y desarrollo de RJ Reynolds Tobacco Co.

Activistas antitabaco definieron a esta acción como “extraordinaria”.

Matthew Myers, presidente de la Campaña para Niños Libres de Tabaco, instó a la FDA a actuar rápidamente y fijar un plazo muy estricto para reducir los niveles de nicotina no solo en cigarrillos, sino también en habanos y en todos los productos de tabaco combustible. El tabaco mata a más de 480.000 estadounidenses al año. Fumar también le cuesta al país 300.000 millones al año en atención médica directa y en pérdida de productividad, dijo Gottlieb.

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“No hay otra acción que nuestro país pueda tomar para evitar que más jóvenes fumen o para salvar más vidas”, dijo Myers. “Esta es realmente una oportunidad única para acelerar en gran medida el progreso en la reducción del consumo de tabaco, la causa número uno de muertes prevenibles en el país, y acercarnos a la eliminación de la muerte y las enfermedades que causa”.

En 2009, el Congreso otorgó a la FDA el poder para regular, pero no prohibir, el tabaco.

Las tasas de fumadores han disminuido de casi el 21% en 2005 al 15,5% en 2016, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Esta baja se ha atribuido en parte a los impuestos más altos al tabaco y a las leyes antitabaco que dificultan que las personas encuentren lugares donde fumar.

La FDA está aceptando comentarios públicos sobre la propuesta.

Myers instó a la FDA a tomar medidas agresivas adicionales, como exigir que las advertencias gráficas de salud pública sobre los peligros del consumo de tabaco cubran al menos la mitad de las cajetillas de cigarrillos. Dijo que la FDA también debería prohibir los cigarrillos mentolados y otros productos con sabor a tabaco, que a menudo son más atractivos para los jóvenes porque ocultan su sabor rústico.

La entidad federal está considerando una serie de preguntas claves sobre la implementación de la propuesta. Estas incluyen: ¿Qué nivel potencial máximo de nicotina sería apropiado? ¿Debería implementarse el nuevo estándar todo de una vez o gradualmente? ¿Los límites de nicotina fomentarían el crecimiento de un mercado negro de cigarrillos con alto contenido de nicotina? ¿Compensarían los fumadores la pérdida de nicotina fumando más cigarrillos?

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La FDA hará dos anuncios adicionales sobre las reglas propuestas para el tabaco, incluidas las relacionadas con los sabores en los cigarrillos y otra sobre los denominados cigarros premium.

Ya que es probable que la industria tabacalera combata estas propuestas, pasarán entre ocho y diez años antes que los cigarrillos con nicotina reducida sean una realidad, dijo Erika Sward, vicepresidenta asistente de promoción nacional de la American Lung Association.

La velocidad con la que actúa la FDA depende en gran medida de “la voluntad política de la administración”, dijo Sward.

¿Sabes cuáles son las marcas de tabaco más dañinas para la salud?

Expositor de tabaco en un estanco

Según un estudio de la Universidad de Alicante, el tabaco que se vende en nuestro país contiene varias sustancias nocivas que no están reguladas por la legislación

R.I. Sábado, 27 junio 2015, 13:05

Un estudio realizado por la Gerencia Regional de Salud de Castilla y León determinó que el tabaco mata cada día en España a 166 hombres y 40 mujeres, lo que conlleva al año, la muerte de más de 60.500 personas en España. Aunque el dato positivo está en que la tendencia al consumo de tabaco va en descenso aun siendo los datos de mortalidad son mayores.

Ahora, un estudio de la Universidad de Alicante ha analizado los niveles de alquitrán, nicotina y monóxido de carbono de diez marcas de tabaco consumidas y comercializadas en España, que han dado unos resultados que podrían explicar que los cigarros que se fuman son más nocivos de lo que se piensa.

«Deberían establecerse parámetros más adecuados para determinar la toxicidad del tabaco», revela el estudio.

Los expertos mostraron un grado de preocupación por la proporción de gases encontrada en cada una de las marcas, ya que es especialmente nocivos son los niveles del tolueno, isopreno y el crotonaldehído.

10 marcas perjudiciales para la salud

-Fortuna. El alquitrán declarado de esta marca es de 15 mg mientras que la nicotina que contiene es de 1,1 mg.

-Ducados. El nivel de alquitrán es de 15 mg y nivel de nicotina declarada: 1,1 mg.

-Nobel. El nivel de alquitrán declarado es de 9 mg (justo el mismo que de monóxido de carbono) mientras que de nicotina tiene 0,7 mg.

-Marlboro. 15 mg de nivel de alquitrán y 1,1 mg de nicotina, respectivamente.

-Winston. Esta marca cuenta con un nivel de alquitrán de 12 mg, nivel de nicotina de 0,9 mg y 11 mg de monóxido de carbono.

-Chesterfield: Cuenta con un nivel de alquitrán (9 mg), de nicotina (0,6 mg) y monóxido de carbono (9 mg).

-L&M: Niveles de nicotina 0,8 mg y 10 mg, respectivamente.

-Lucky Strike: Nivel de alquitrán, 12 mg, nivel de nicotina: 0,9 mg y nivel de monóxido de carbono, 12 mg.

-John Player. Nivel de alquitrán (12 mg), nivel de nicotina (1 mg) y nivel de monóxido de carbono (12 mg).

Conclusiones del estudio para los fumadores

– Los cigarrillos que contienen más tabaco es menor la cantidad que se consume en un número fijo de caladas.

– Un cigarrillo que genere más alquitranes no tiene por qué ser más tóxico que uno que produzca menos.

-E l nivel de monóxido de carbono de todas las marcas españolas analizadas se encuentran en un nivel medio-alto, alguna superando el límite legal, aunque la Universidad prefirió no desvelar los valores de cada marca, para no crear ningún conflicto de intereses y las llegó a renombrar de la ‘A’ a la ‘J’.

El alquitrán no es el elemento más peligroso de los cigarrillos, aunque si el responsable de la adicción, según María Isabel Beltrán, una de las autoras del estudio, que determinó que los elementos más peligrosos son los fenoles, nitrosaminas y el hidrógeno.

Como dejé de fumar

Hoy es el día mundial contra el Tabaco. En realidad supongo que contra el Tabaquismo. Yo soy un fumador que hace ya algunos años que no fuma y esta es mi experiencia al respecto.

Empecé a fumar con doce años. Al salir del colegio, de camino para casa, pasábamos por detrás del Matadero Municipal. En un recoveco entre unos troncos cortados que había allí amontonados teníamos nuestra ‘cabaña’ y allí encendí el primer pitillo. Convertirme en un fumador no fue fácil. Los compañeros decían que había que tragarse el humo, pero cada vez que lo intentaba la garganta me quemaba, tosía como un demonio y me entraban una nauseas terribles. No obstante insistí hasta que dos años después, con catorce, ya me tragaba el humo. Al principio fumaba ‘Ideales’ o ‘Peninsulares’ porque era lo más barato que podíamos encontrar. Luego pasamos a los ‘Celtas’ y de ahí al ‘Ducados’.

Me di cuenta al poco tiempo que había empezado a fumar por la tontería de parecer ‘mayor’, algo que nos obsesiona durante unos pocos años de nuestra vida para luego pasar a obsesionarnos justamente lo contrario. Aunque como digo pasó poco tiempo, en realidad ya era tarde: me había convertido en un fumador. Aunque era consciente de ello, el tema no me preocupaba. Con la sensación de inmortalidad que se tiene en la adolescencia no percibía que tras las amenazas de contraer el cáncer u otras enfermedades hubiera un peligro real para mí. Tengo que confesar que a pesar de haberlo aceptado sin dudas de una forma intelectual, nunca en mi vida de fumador me ha preocupado la amenaza contra mi salud que suponía el tabaco.

De estudiante lo de fumar se llevaba mucho. Muy pocos de mis compañeros no eran fumadores y en la estricta disciplina de la academia militar en nuestra taquilla había un lugar reglamentado para el cenicero que tenía que estar limpio y colocado boca abajo al pasar revista, de forma que los no fumadores también tenían que tener su cenicero en el sitio previsto. Fumar era algo que reforzaba nuestra ‘pose’. Fumando nos creíamos interesantes para las mujeres, nos entretenía en los descansos de las clases, de la instrucción o en las horas de estudio. En mi maltrecha economía el tabaco ocupaba una prioridad importante ya que si no tenías tabaco te veías obligado a pedir y a convertirte en un gorrón, algo que estaba mal visto si se repetía con excesiva frecuencia. Tener tabaco era una muestra de poder e independencia y concedía un ascendiente sobre los que, malos administradores de su pecunio o desconsiderados con sus compañeros, dejaban de comprar sin dejar de fumar.

Tuve una ocasión para dejar de fumar cuando contraje hepatitis, semanas antes de acabar la carrera. Al ingresarme en el Hospital Naval de Cartagena me advirtieron que estaba estrictamente prohibido fumar. E cuanto la enfermera salió de la habitación eché mano al paquete de Ducados que había dejado en la mesilla y encendí un cigarro. La sensación de nauseas fue tan fuerte y el sabor tan desagradable que no necesité más recomendaciones ni prohibiciones y en el mes en que estuve hospitalizado no se me ocurrió volver a probar ni una calada. Convaleciente aún recogí mi despacho de Teniente y me casé con Mercedes.

Mercedes no había fumado nunca. De novios le dio una calada a un cigarro y casi se ahoga. A las pocas semanas de casarnos, en casa de unos amigos me ofrecieron un cigarro y allí se acabó mi abstinencia. En nuestro viaje de novios le pedí a Mercedes que me encendiera un cigarro mientras conducía y tuve que parar porque casi vomita entre toses y arcadas. Creo que han sido sus dos únicas caladas de tabaco en su vida, salvo las que como fumadora pasiva ha podido ‘disfrutar’ a mi lado. Gracias a una pequeña quemadura en un tapete de la mesilla consiguió presionarme para que no fumase en nuestro dormitorio pero en realidad yo no percibía el ambiente cargado del tabaco como algo molesto, así que sus quejas de molestias en la garganta me parecían más un exceso de sensibilidad o una táctica para perturbar mis costumbres de fumador empedernido.

Durante muchos años seguí fumando sin plantearme el dejarlo. Estaba convencido de que fumar me gustaba, me calmaba los nervios y me entretenía cuando no tenía otra cosa que hacer. En un momento determinado me di cuenta de que a pesar de que me gustaba el tabaco rubio fumaba negro como una costumbre heredada de mi exigua economía de estudiante. Ya que podía permitírmelo, pasé a fumar tabaco rubio, algo más caro en aquella época. Las cualidades administrativas de Mercedes, paradójicamente eran mis aliadas. Para evitar que comprase el tabaco en los bares, donde era más caro, compraba en el estanco un cartón a la semana, que era lo que me fumaba aproximadamente, de forma que nunca me faltaba tabaco. Algo que era muy molesto cuando sucedía, porque tanto si era de día o de noche tenía que salir a buscar una máquina expendedora o un bar abierto para fumarme un cigarro antes de dormir o tener el paquete a mano en cuanto me levantaba.

Llegó un momento en que fui aumentando la dosis y eran muchos los días en que tenía que comprar un paquete en la máquina expendedora del cuartel. Esta dependencia me molestaba.

Creo que soy un militar vocacional. Creo que ‘siempre’ deseé ser militar. Pero siempre he creído que el líder no nace, sino que se hace. He llegado a la conclusión de que la esencia de la carrera militar es la toma de decisiones. Debemos prepararnos para tomar decisiones lo más acertadas posibles, en situaciones críticas y bajo presión porque en una situación de combate, de esas decisiones dependerán la vida de los hombres a nuestro cargo, la nuestra, el cumplimiento de nuestra misión o todo a la vez. Pero no existen los ‘ungidos’ del destino. Con más o menos cualidades, como para cualquier otro trabajo, el líder se hace. Tomar decisiones es más una técnica –aplicación de conocimientos científicos basada en un método- que un ‘Arte’ o una cualidad innata.

En esta creencia firme de que tenía que educar y acrecentar mis cualidades como líder para ejercer bien mi trabajo siempre fui celoso de mi independencia de criterio. Mi capacidad para diseccionar la realidad, examinarla y sacar conclusiones fiables ha sido algo que he cultivado con esmero y defendido celosamente. Salir en medio de la noche en busca de tabaco o estar presa de un estado de excitación o de nervios por verme privado del tabaco no encajaba en absoluto en este esquema de lo que yo creía debía ser mi actuación profesional y vital. Sentí que el tabaco me controlaba y eso no alentaba mi autoestima. Por otra parte no quería dar una imagen de debilidad o falta de carácter dejando de fumar para volver a ello a los pocos días y convertirme en el “eterno ex fumador”. Durante bastante tiempo fui pensando sobre cual sería mi estrategia para dejar de fumar, convenciéndome de que debía hacerlo y al propio tiempo resistiéndome con argumentos sobre lo ‘bien’ que me sentaba y lo ‘bueno’ que era el tabaco.

Una de mis pasiones es la informática y por aquella época se empezaban a comercializar los lectores de CD-ROM para ordenadores, aunque eran muy caros para mi economía. Un día hacia finales de octubre pensé que un aparato de ese tipo costaba aproximadamente lo que me gastaba en tabaco en un par de meses. La cuestión era como “justificaba” ante mi mujer, cancerbero guardián de la economía doméstica, el gasto en aquel otro aparatito. “Si dejo de fumar hasta Navidad, me lo puedo comprar con lo que ahorre en tabaco”. Lo podía haber pedido como regalo de Navidad o de Reyes y lo habría tenido igual, pero esa excusa tan tonta fue la palanca que usé para dejar el tabaco. Dicho y hecho. Cuando me entraban ganas de fumar, pensaba en el CD-ROM. Aguanté hasta Navidad, me compré el CD-ROM y pensé: “¿Y si me compro un módem nuevo?” y seguí sin fumar ahorrando para el siguiente aparatito. Después del módem ya no necesité más excusas y seguí sin fumar.

No obstante, un par de años después tuve un fallo bastante frecuente en los que han dejado de fumar: el exceso de confianza. En una celebración decidí fumarme un puro. Pensé que me repugnaría, ya que ni siquiera cuando era fumador, fumaba puros. Sorprendentemente, lo encontré delicioso. Pensé que no había nada malo en fumar un purito de vez en cuando y empecé a fumar los fines de semana unos pequeños puros del tamaño de cigarrillos. Pronto pasé a desear que fuera fin de semana y acabé fumando de nuevo en unos meses. Y al poco tiempo estaba fumando de nuevo un paquete diario. Pensé que el truco del CD-ROM ya no me iba a funcionar y mientras pensaba en la estrategia para salir de nuevo de aquella esclavitud, empecé a fumar una marca que se llamaba “R1 Mínima” y que al parecer contenía veinte veces menos nicotina y alquitrán que los conocidos “Winston” o “Malboro”, aunque yo fumaba “Lucky Strike Light”. Fumaba aquellos cigarros y no fumaba más de los que fumaba antes porque realmente en el día ya no me daba tiempo para fumar más. Cuando alguien me pedía un cigarro al encenderlo miraba la lumbre para comprobar que estaba encendido pues realmente parecía que solo inhalabas aire caliente. Sin embargo yo podía sustituir perfectamente cualquier cantidad de cigarrillos suaves por Malboros o cualquier otra marca sin que ese incremente de nicotina atenuase mi ritmo de fumador.

También leí el libro “Dejar de fumar es fácil si sabes cómo hacerlo”. No es que dejase de fumar gracias al libro, pero me pareció interesante leer ordenadas una serie de razones con las que yo ya coincidia y otras en las que no había pensado pero eran igualmente ciertas. El tabaco no tranquiliza, no tiene buen sabor y uno deja de fumar cuando realmente quiere dejar de fumar.

Dos años después de haber vuelto a fumar estaba pensando cómo iba a dejarlo esta vez. Un sábado, volviendo con Mercedes de la compra, en un cruce de calles donde habían cambiado recientemente la preferencia me salté el stop y un coche nos embistió. Por suerte no nos pasó nada. Salí del coche, me apoyé en la pared y encendí un cigarro. Lo miré y pensé: “este va a ser el último cigarro que me fume”. Y así fue.

No recuerdo bien cuantos años hace. Durante un tiempo tuve un programa que había hecho yo mismo, que cuando arrancaba el ordenador me decía cuanto tiempo llevaba sin fumar, como una forma de motivación. Luego podía recordarlo calculando el tiempo que hacía que cambié de coche (aquel accidente llevó el coche a la chatarra) y finalmente lo olvidé. Debe hacer como unos siete u ocho años quizás alguno más, que no fumo. Sin embargo ahora soy consciente de que soy un fumador, es decir un adicto, que hace todo ese tiempo que no fuma. Una de las cosas que más me refuerzan mi decisión de no fumar es pensar que un solo cigarrillo puede hacer que vuelva a fumar y no quiero verme de nuevo esclavizado por esa costumbre que no me aporta nada. Es posible que si hubiera fumado entre tres a cinco cigarrillos diarios, no hubiera dejado de fumar nunca, pero ahora no fumo porque no creo que eso sea posible.

Después de dejar de fumar salió la Ley Antitabaco. Me pareció horroroso que se desarrollase tal persecución hacia los fumadores cuando por otra parte el Estado se enriquece con los impuestos y la distribución de tabaco es uno de los pocos –y más fuertes- monopolios de nuestra economía, ostentado por una empresa de titularidad pública. Creo que a pesar de la efectividad de la represión, una elemental muestra de respeto hacia aquellos a los que se les ha explotado vendiéndoles veneno sería dedicar recursos a la rehabilitación. El mínimo serían los ingresos por tabaco, pero invertir en contra del tabaquismo es rentable en términos económicos ya que los fumadores son una gran fuente de gastos para el sistema de salud público. Es importante que al efecto moral se acompañe el efecto económico porque no seamos ilusos: el dinero mueve más voluntades que los buenos sentimientos.

Sobre la forma en que yo he dejado de fumar dos veces no creo que haya motivo para crear escuela. Yo usé el CD-ROM porque era una fuerte motivación. Otros pueden usar su salud o la de los demás, la economía o cualquier otra excusa que les sirva para convencerse de que quieren dejar de fumar. El “mono” y otros efectos producidos por la abstinencia son reales, pero nadie se muere de eso si se quiere controlarlo, se controla. Hace falta una buena motivación. A veces un factor externo ayuda a encontrarla, como en el caso del accidente de coche, un hecho sin relación alguna con el tabaquismo, pero que para mi supuso un momento de meditación, algo así como “lo del accidente no tiene remedio, pero lo del tabaco, se va a acabar hoy”.

Haber dejado de fumar es una de las cosas de las que más orgulloso me siento. Me hace sentir que controlo mi vida y refuerza mi autoestima. Claro que podría avergonzarme por haber empezado a fumar de una forma tan estúpida y haber persistido durante tantos años. También lo hago como cura de humildad y hacerlo también me sirve para seguir siendo consciente de que solo soy un fumador que hace años que no fuma.

Tabaco R1

Mi Vida sin Tabaco

Cita Posted on mayo 31, 2018 Actualizado enn noviembre 12, 2018

Siiiiiiiii, quién lo diría, ya 4 años sin un cigarro de la mano, sin ese pestilente olor, sin esos sacrificios de tener que salir a fumar porque sino te da un parraque …

Empecé a fumar con 16 años. Si, fue una estupidez. Una estupidez de esas que se hacen en la época del insti y que luego traen sus consecuencias. Consecuencias transformadas en 20 años de tabaquismo, de casi un paquete diario de medida, superándolo tranquilamente durante los fines de semana y con cero motivación para dejar de fumar.

Tenía muy claro que nunca fumaría embarazada, pero tampoco me planteé que seguir fumando fuera a ser tan «malísimo» mientras lo buscaba. Mis amigas, muchas de ellas ya con niños, fumaban como yo y no tenían ningún problema … ay las comparaciones …

Cuando se me empezó a complicar el tema niños, es cuando pensé seriamente que debería al menos reducir el número de cigarros. Aun deseando tanto un embarazo, me veía incapaz de dejarlo totalmente. Si, es una contradicción, pero os aseguro que era pensarlo y me invadía una ansiedad brutal. Sé que para un no fumador cuesta entender esto un triunfo, pero por Dios y por la Virgen, nunca le digáis a alguien que está tratando de embarazarse eso de: – pues si no lo dejas, es que no lo quieres suficiente o no te esfuerzas lo suficiente … o cositas de ese palo, porque realmente no os podéis imaginar la encrucijada que representan este tipo de situaciones llenas de ansiedad, frustración, culpabilidad etc …

Así que me propuse mi plan de acción:

1- Dejar de fumar en el coche. Tenía muchísimas ganas de hacerlo. Aun siendo fumadora, reconozco que el olor a tabaco es asqueroso y en un coche o cualquier tejido o tapicería más. Me vino genial cambiar de coche y aprovechar que estaba «nuevecito» para darle un mejor trato que al anterior y sobre todo para que ya no trajese de serie el «kit fumador». Parece una broma, pero unos 4 cigarros de media al día conseguí reducir solo con esta medida.

2- Se acabó el tabaco en casa. A fumar al jardín. Por la misma razón que la anterior, una casa con olor a tabaco es lo peor de lo peor (aclarar que la mía no olía especialmente porque me pasaba el día ventilando aun a bajo cero) … otra chorrada pero otros 4 cigarros diarios se quedaron en la cajetilla.

3- Apuntarme a Yoga y hacer deporte. El tiempo que estaba enredada en estas actividades a lo mejor me ahorra 2-3 cigarros y por supuesto la experiencia fue súper positiva y saludable.

4- Quitar voluntariamente alguna salida a fumar, y ahí me podía ahorrar otros 2 diarios …

Así que entre pitos y flautas, conseguí bajar a 5 o 6 cigarros por día. Básicamente me quedé con aquellos que me producían más placer, los de después de las comidas y poco más.

Siguiente paso. Me costaba mucho bajar ya de ahí, pero tenía que seguir haciendo el esfuerzo. Me costaba un triunfo en parte por los tratamientos. Como sabéis, son una bomba emocional y los nervios y la ansiedad están a flor de piel.

Así que decidí seguir reduciendo la dosis de veneno comprando el tabaco más más light que existía en el mercado.

No es ni mucho menos inocuo (no nos vayamos a engañar), pero desde luego fumarse 10 de estos equivale más o menos a 1 de los normales.

Acostumbrándome a este tabaco y al pastizal que vale … conseguí bajar a 5 cigarros diarios de este tipo.

Sea como fuere, me quedé embarazada. El día que me dijeron que la beta era positiva, hice una pelota al paquete que tenía y lo tiré a la basura. Durante el embarazo, ni me acordé del tabaco. Estaba tan centrada en la experiencia, en que todo saliera bien, que mi cabeza anuló esos pensamientos …

Cuando dí a luz, me dije: – ay madre mía, ¿seré capaz ahora de mantenerme sin fumar? Y la verdad es que esto ha sido lo más sencillo.

Pensé en:

  • Lo mal que olería de nuevo la casa, casa en la que había bebés
  • Lo mal que olería de nuevo el coche, coche en el que viajarán bebés
  • Pasear con mi carro gemelar un una mano sujetando un cigarro
  • Tocar a mi pequeños con manos que huelen a tabaco
  • Coger a mis niños con mi ropa y mi pelo oliendo a tabaco
  • Restar años a mi vida disfrutando de mis hijos …

No se me volvió a pasar por la cabeza … ni se me ha vuelto a pasar. El tabaco es una condena.

Hoy 31 de mayo, día sin tabaco, me apetecía mucho recordar esta historia y sentirme orgullosa por ser una ex -fumadora más. También me apetecía enviar un mensaje de fuerza y ánimo a todos aquellos que lucháis por dejar de fumar. Porque sí, es una lucha, muy dura para la que hay que estar muy muy preparado. Porque uno no lucha contra el tabaco, no, lucha contra su propia cabeza.

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Universidad de Alicante

Se ha desarrollado un nuevo filtro combinado que comprende hasta tres tipos diferentes de membranas, cada una con unas características específicas, donde la ubicación de éstas resulta esencial para conseguir una mejora significativa en la eliminación de alquitranes y compuestos tóxicos en el humo del tabaco, pudiendo ser aplicable a cualquier tipo de cigarrillo, tanto en los comerciales como en los tubos para rellenar (tabaco de liar).

Este novedoso filtro combinado comprende los siguientes elementos:

1. Membrana primaria (M1): se trata de una membrana semipermeable o impermeable, de forma circular o cilíndrica (de diámetro igual al de la columna de tabaco o el filtro convencional), que debe situarse, de forma preferente, inmediatamente después de la columna de tabaco y en contacto con ésta. Puede ser de diversos materiales (por ejemplo: papel, cartón, cartulina, madera, cerámica, metal, acetato de celulosa, aluminio u otro metal, plástico, espumas de materiales plásticos de poro cerrado, etc.), siempre y cuando éstos no sean tóxicos, e incluye una pluralidad de orificios de pequeño tamaño que la atraviesan en dirección perpendicular a la sección circular. Regulando el número de orificios y su diámetro, se consigue reducir de forma controlable, la inhalación de alquitrán, nicotina y otras sustancias nocivas presentes en el humo del tabaco. Ésta puede incluir una capa de adhesivo o autoadhesivo para facilitarle al consumidor su incorporación, especialmente en su aplicación directa al filtro convencional en el tabaco de liar. Esta membrana podría ser comercializada separadamente para esta aplicación. Para evitar una excesiva pérdida de carga en el proceso de fumado, el equilibrio entre el número de orificios y su diámetro resulta clave. Esta membrana es susceptible de incorporar aromas o sabores (por ejemplo: mentol, cacao, vainilla, etc.), o cualquier otro aditivo, de modo que el humo, al pasar por los orificios, arrastre estas sustancias transmitiéndolas al fumador.

2. Membrana intermedia (M2): se ubica entre la membrana primaria (M1) y la membrana exterior (M3). Tiene forma cilíndrica y está formada por un material adsorbente compuesto de sólidos del tipo sílice mesoporosa (por ejemplo, SBA-15), silicatos y aluminosilicatos (por ejemplo, MCM-41), zeolitas o carbones activados mesoporosos, todos ellos con una granulometría adecuada. Estos materiales pueden estar incluidos o no, en una matriz permeable de material plástico o de fibras (por ejemplo, de acetato de celulosa o de algodón). Esta membrana puede incorporar aluminio u otros metales activos en su estructura. M2 actúa sobre los gases generados adsorbiendo determinados compuestos nocivos, lo que reduce de forma significativa su inhalación por parte del fumador. El efecto de esta membrana resulta complementario al de la membrana primaria (M1), ya que puede actuar sobre determinados compuestos como el monóxido de carbono, metano, etano, etileno, isopreno, benceno, tolueno, crotonaldehído, u otros más ligeros que no condensan en M1. Este tipo de membrana también permite la incorporación de sabores o aromas, siendo más efectiva para este propósito que la membrana primaria.

3. Membrana exterior (M3): esta membrana está en contacto con la boca del fumador (es el filtro clásico). Es cilíndrica y está formada por fibra de acetato de closa. Puede incorporar conductos de diversas secciones, y es susceptible de incluir cápsulas de aromas, sabores y otras sustancias, bien adsorbidos o como mezcla física, de modo que se liberan en la corriente principal al ser atravesadas por el humo del tabaco.
Figura 1: columna de tabaco (T) y filtro combinado formado por: la membrana primaria (M1), la membrana intermedia (M2) y la membrana exterior (M3).
A continuación, se describen algunas de las realizaciones que se han llevado a cabo en los experimentos.
Realización 1: Se ha probado la combinación de M1 (con 2 orificios) + M3, y se ha observado una importante condensación de alquitrán inmediatamente después de los orificios de M1. También se ha observado que el extremo de M3 (en contacto con la boca del fumador), está considerablemente menos sucio que cuando se prescinde de M1.
Con esta combinación de membranas (M1 + M3), la reducción de gases ligeros (monóxido de carbono, metano, etano, etileno, isopreno, benceno, tolueno y crotonaldehído) es inferior al 15%, sin embargo, se consigue reducir más del 60% de la nicotina y del alquitrán que inhalaría el fumador respecto a los filtros comerciales.
El número de caladas es similar al de los cigarrillos convencionales, por lo que la pérdida de presión no es un factor significativo. Además, se ha probado por fumadores voluntarios, y se ha puesto de manifiesto que sus características de fumado son análogas.
Realización 2: Al disminuir el número de orificios en M1, los fumadores voluntarios pusieron de manifiesto una mayor resistencia al fumado (el número de caladas aumentó notablemente), sin embargo, se observó una reducción en el contenido de sustancias nocivas (alquitrán y nicotina) del 75%.
Variando el diámetro de los orificios, se concluyó que el resultado era dependiente de la sección libre de paso a través de los orificios.
Por tanto, este dispositivo resulta altamente efectivo para reducir el alquitrán y la nicotina del humo del tabaco. De hecho, este efecto es fácilmente perceptible por el fumador, ya que el extremo del filtro que está en contacto con su boca queda mucho más limpio tras el proceso de fumado que en los filtros comerciales (véase Figura 2).
Además, ajustando tanto el número de orificios como su diámetro, se puede regular la pérdida de presión para que no suponga una gran diferencia respecto a los filtros convencionales.
Realización 3: Se ha variado el espesor de la membrana externa (M3), y se ha comprobado que su longitud es independiente del resultado, ya que M1 es mucho más efectiva que M3, por lo que un pequeño espesor en M3 es suficiente para conseguir unos resultados muy satisfactorios; al mismo tiempo, esto supone un ahorro en los costes de fabricación.
Realización 4: Se ha variado tanto el espesor como el tipo de material en M1, y se ha concluido que ambos factores tienen un efecto muy reducido en su comportamiento, por lo que se pueden utilizar materiales muy económicos y con poco espesor para reducir los costes de fabricación.
Realización 5: Se ha introducido una membrana intermedia (M2) entre M1 y M3 que contenía un material adsorbente. Con M2 se ha conseguido reducir la inhalación de alquitrán y nicotina por parte de los fumadores en más del 70%, y lo que es más importante, se ha conseguido una reducción en la inhalación de monóxido de carbono superior al 40%. En el caso de otros componentes de la corriente de humo (metano, etano, etileno, isopreno, benceno, tolueno y crotonaldehído), se han conseguido reducciones importantes comprendidas entre el 30%-60%.
Respecto al grado de compactación de la membrana M2, un aumento en la densidad incrementa su efectividad, aunque tiene un efecto indeseado sobre la resistencia al fumado. Por tanto, parámetros como la proporción de adsorbente/fibra, el espesor y la forma de preparación de esta membrana, pueden afectar considerablemente a los resultados obtenidos.
Realización 6: En cualquiera de las membranas (M1, M2 y M3) se pueden incorporar de forma muy efectiva sabores y aromas, aportando resultados totalmente similares a sus homólogos comerciales.

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