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Recetas pollo al ajillo

Tabla de contenidos

  • Preparación: 15 min
  • Cocción: 20 min
  • Total: 35 min
  • Comensales: 3
  • Calorías: 359
  • Tipo de comida: Principal
  • Tipo de cocina: Española

Con frecuencia, las recetas más sencillas son las más efectivas. El pollo al ajillo da fe de esta máxima. Inconfundible y lleno de colores, este plato forma parte del gran recetario español.

Ingredientes para cocinar pollo al ajillo

  • Pollo de corral, 1 kg
  • Dientes de ajo, 10
  • Vino blanco, 150 ml
  • Perejil, al gusto
  • Laurel, 1 hoja

01: Salpimentar el pollo

Si no queremos la piel del pollo, podemos retirarla en este momento. Comenzamos salpimentando los trozos. Les damos la vuelta y repetimos para que la sal y la pimienta lleguen a todas las partes. Reservamos.

02: Dorar los dientes de ajo

Echamos un chorro de aceite de oliva generoso en la sartén o cacerola que vayamos a emplear. Preparamos 10 dientes de ajo pelados. Nada más se caliente el aceite, bajamos a fuego o potencia media y agregamos los ajos. Tenemos que dorarlos, con cuidado de no freírlos del todo. La razón es que terminarán de cocinarse en el paso final de la receta. Cuando tengan un color dorado, reservamos.

03: Dorar el pollo

En el mismo aceite, agregamos el pollo que teníamos reservado. Mantenemos el fuego o la potencia a intensidad media. Doramos la carne por un lado. Cuando veamos el color amarillo, damos la vuelta y doramos la otra parte. Reservamos y guardamos una parte del aceite empleado. Nosotros hemos retirado la mitad, para que el acabado del plato no sean tan aceitoso. Si os gusta con abundante aceite, dejad la cantidad original y pasad al siguiente paso.

04: Cocinar todos los ingredientes

Volvemos a agregar el pollo a fuego o potencia media. Añadimos los dientes de ajo. Agregamos una hoja de laurel. Vertemos los 150 ml de vino blanco. Removemos todo para integrar los sabores. Tapamos durante 20 minutos con fuego o potencia baja.

05: Servir

Destapamos. Como la potencia de inducción o los fuegos de cocinas de gas pueden variar, tenemos que asegurarnos que la carne esté correctamente cocinada y el alcohol del vino se haya evaporado. Podemos cortar un trocito y valorar.

También podemos rectificar de sal y pimienta si lo vemos necesario. Servimos cuando esté a nuestro gusto y espolvoreamos perejil fresco por encima.

Resultado

Esta receta pertenece al repertorio de clásicos españoles de todos los tiempos. Los ingredientes son inconfundibles y accesibles a todos los bolsillos. El sabor es impresionante. Si no te gusta el ajo, creo que has pinchado en esta receta por morbo hacia tus peores pesadillas.

Como en toda cocina viva, hay variables de esta receta que merecen una mención. Por ejemplo, algunas personas intensifican el sabor añadiendo caldo de pollo casero. Es decir, además del vino que aporta ese inconfundible aroma, también podemos ampliar el resultado con un buen caldo.

En lo que concierne al vino, mencionar que es muy frecuente usar las variedades del Jerez seco. Os animamos a probar otras variedades y experimentar con los sabores. Por lo general, el blanco envuelve al pollo y al ajo de manera natural, por lo que el sabor final es suave y agradable.

¿Más trucos? Podemos emplear una ramita de tomillo fresco o de romero. Ambos aromas lo cambian todo, como si comiésemos directamente en el campo, con pollo de nuestra granja y vino de la tierra.

La frescura le proporciona un añadido que tenéis que probar. Si podéis conseguir fácilmente unas ramitas o si las plantáis vosotros, es una apuesta segura en este plato. Podéis agregarlo nada más añadir el vino. Previo a servir, retiráis la ramita.

Por último, es un plato de por sí contundente y muy propicio a las siestas. Cuidado con ese gesto igualmente ibérico: «voy a repetir otro poco…». Si nos apetece acompañar una ración equilibrada con algo más, podemos acompañar esta receta de un arroz blanco hervido, unas patatas a lo pobre o de un entrante ligero, como una ensalada.

En caso de enfrentarnos al pollo como segundo, recomendamos reducir generosamente la cantidad para mantener una dieta dentro de lo sensato, equilibrado y nutricionalmente humano.

Pollo al ajillo: plato de colores dorados que enlaza todo el árbol genealógico gastronómico. Desde nuestros curtidos abuelos hasta los millennials de sus nietos. El pollo al ajillo perdura, enamora y nos lleva a todos a la mesa. Por favor, abstenerse delicados: aquí hay que arremangarse, mojar pan y comer con las manos.

El pollo al ajillo es una cosa que suena bastante a infancia, al menos a mí. Mi madre lo hacía frito sin más y le daba un salseo antes de servirlo con el propio aceite de la fritura, con ajos picados y tostaditos, y un chorretón de vinagre que saltaba como un condenado en la sartén.

La receta del pollo al ajillo

Pero reconozcamos que el pollo frito tal cual puede quedar un poquito seco, así que esta fórmula, que es como un pollo al ajillo en salsa, en la que se guisa con algo de caldo de pollo y vinito para dejar la carne más tierna me gusta más.

Yo siempre he sido muy de pollo. Sin recibir comisión ni nada, cuando era pequeña y salíamos a comer (no creáis que eso ocurría todos los días) era conocida por pedir siempre pollo asado.

Así estuve años. Tanto que aún recuerdo la primera vez que varié el menú, pidiendo una sopa de cocido en el restaurante Verruga de Lugo. Casi causo algún colapso parental.

Así que vamos a preparar este platillo tan sencillo y tradicional. Y campero. Y consulta las dudas después de la receta.

5.0 from 4 reviews Pollo al ajillo, receta tradicional Preparación 10 min Cocinado 45 min Total 55 min Receta tradicional de pollo al ajillo, frito con ajos y guisado con vino Autor: Miriam García Raciones: 4 Ingredientes

  • 1 pollo en trozos no muy grandes y parejos (alrededor de 1¼ kg)
  • 1 buena cabeza de ajos
  • El zumo de un limón
  • Aceite de oliva virgen para freír el pollo
  • 1 ramita de tomillo fresco (o un pellizco de tomillo seco)
  • ¾ cucharada de harina corriente
  • 200 ml de vino de Jerez seco
  • 300 ml de caldo de pollo casero
  • Perejil
  • Sal

Instrucciones

  1. Si queremos podemos quitarle la piel a los trozos de pollo, hay a quien no le gusta porque es muy grasa.
  2. Sacamos los dientes de ajo de la cabeza y partimos la mitad de ellos por la mitad, sin quitar la piel. Pelamos la otra mitad y picamos menudito los dientes. Reservamos.
  3. Cubrimos el fondo de una buena sartén con aceite de oliva virgen, lo calentamos a fuego medio y freímos los ajos que hemos dejado con piel hasta que estén dorados, para que den sabor al aceite; los retiramos.
  4. Freímos después a fuego alto las piezas de pollo, previamente saladas. Iremos dando la vuelta al pollo para que se dore bien (hay quien pasa el pollo por harina antes de freírlo, pero yo prefiero no hacerlo porque se absorbe aún más aceite).
  5. Que por cierto, cualquiera que haya frito pollo sabe que es un poco castaña, porque hace saltar el aceite como un condenado y además luego lo deja hecho unos zorros de sucio.
  6. Retiramos el pollo y el aceite. En el plato en el que hayamos puesto el pollo lo rociamos con el zumo de limón.
  7. Ponemos aceite nuevo en una cazuela y añadimos los ajos picaditos. Cuando empiecen a dorarse agregamos la harina, la tostamos un poco, removiendo con cuchara de madera y añadimos algo de caldo; le damos unas vueltas hasta que empiece a espesar.
  8. Agregamos entonces los trozos de pollo reservados y el tomillo; no olvidarse de añadir el juguillo que hayan soltado mientras estaban apartados. Vertemos el vino y el caldo de pollo; el líquido debe cubrir el pollo casi por completo para que se hagan todas las piezas.
  9. Dejamos cocer suavemente 15-20 minutos, hasta que el pollo esté tierno y la salsita vaya espesando.
  10. Al servirlo lo espolvoreamos con perejil picado. Y ya está.

3.5.3208

Cuestiones sobre el pollo al ajillo

  1. Tradicionalmente los trozos en que se parte el pollo deben ser bastante pequeños, en mi plato había muslos enteros, pero hay quien los parte por la mitad.
  2. Que los pollos industriales que nos venden no son una maravilla no hace falta ni decirlo, por lo que yo prefiero alguno que al menos haya olido el corral y estirado las patas siquiera alguna vez en su vida. Alguno se encuentra si sabemos buscar.
  3. Sin duda los no adictos al ajo deben abstenerse, aunque no saben lo que se pierden. La salsita queda con un delicioso saborcete a ajo. Yo lo adoro, no lo voy a negar, por eso me encanta el saborcillo de este platejo tan campero y facilón. Porque no tiene mucho arte, ¿eh? Pero tiene el encanto de lo simplón.
  4. Hay quien preparar el pollo al ajillo al horno, aunque no es lo más tradicional.
  5. También hay quien le pone un chorretín de vinagre al acabar de guisarlo.
  6. Ah, este pollo se come con las manos. No me seáis cursis.

La chefa recomienda

  1. Os recomiendo la reinterpretación del pollo al ajillo que tiene Secocina en su último libro, Sin receta, y que hice aquí, confitado a baja temperatura en azumbres de buen aceite y profusión de ajo. De lo mejor que he probado nunca.
  2. Igualmente este ajillo de pollo almeriense que no se lo salta un gitano.
  3. Estas alitas de pollo al horno, también a baja temperatura.
  4. Estos pollos picantones en ajillo, en un adobo peruano y luego asados.
  5. Y un guiso de pollo muy tradicional, como el pollo en pepitoria, receta genuina de mi suegra.

Si es que este matrimonio del pollo con el ajo es una cosa que da mucho de sí, para disfrute nuestro.

El pollo al ajillo pide a gritos unas patatas fritas, corrientes o estilo panadera o a lo pobre, ¿no creéis? Es curioso las asociaciones mentales de platillos que uno conserva en la cabeza, que vienen sin duda de la infancia. Yo, por ejemplo, tengo indisolublemente asociadas las lentejas estofadas al huevo frito. Es así y no lo puedo remediar. Van juntos como el culo y el pañal.

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Pollo al ajillo, ¡receta de pollo al ajillo fácil!

El pollo al ajillo es probablemente una de las recetas de pollo más tradicionales, y con unas patatas fritas es un plato muy completo que gusta a toda la familia.

Si los niños son muy peques podéis hacerlo igual pero con trozos de pechuga de pollo , así no tendremos ningún problema con los huesos y se lo comerán estupendamente. Además esta receta de pollo al ajillo es una apuesta segura con los peques de la casa, ya que el pollo es una de sus carnes favoritas, por su textura y por su sabor suave, una carne muy nutritiva y al alcance de todos los bolsillos.

La receta que os traemos hoy os conquistará porque es perfecta para cualquier día, aunque vayamos con prisas; este pollo al ajillo fácil os resolverá la cena. Además os traemos unos extras: si sois de los que miran al ajo con desconfianza, os contaremos cómo pelar ajos fácil y rápido, cómo lograr que sea más digerible y otros secretos más; también los trucos para que el pollo al ajillo os quede perfecto.

INGREDIENTES DEL POLLO AL AJILLO

Para 4 personas

  • 1 pollo (aprox. 1,5 kg)
  • una cabeza de ajos
  • 1 ñora seca
  • 1 vaso (250 ml) de vino blanco
  • Tomillo y romero al gusto
  • Sal
  • Pimienta negra molida al gusto
  • 75 ml Aceite de oliva virgen extra

RECETA DE POLLO AL AJILLO

Preparamos el pollo

  • Pedimos en la carnicería que nos troceen el pollo y que le quiten la piel, si no, lo haremos nosotros en casa.
  • Salpimentamos y reservamos.

El ajillo

  • En una sartén ponemos aceite de oliva virgen extra y freímos los ajos a fuego medio, dejamos unos enteros con piel y otros pelados y fileteados. Tendremos cuidado de que no se quemen.
  • Cuando comiencen a dorarse incorporamos el pollo, la ñora troceada y unas ramitas de tomillo y romero.

Freímos el pollo con el ajillo

  • Dejamos que el pollo se cocine, dorándose bien. Para ello lo iremos girando para que se dore bien por todos los lados.
  • Cuando esté dorado añadimos el vino blanco, lo dejamos un rato más hasta que se evapore el líquido y sólo nos quede el aceite.

Y ya tenemos preparado un delicioso pollo al ajillo para chuparse los dedos.

CONSEJOS PARA COCINAR EL POLLO AL AJILLO

  • ¿Podemos sustituir la ñora en la receta? Si no encontráis ñora (para nuestros amigos latinoaméricanos, es un pimiento rojo algo dulzón) podéis sustituirla por un pimiento rojo seco.
  • ¿Qué tipo de vino blanco se utiliza en la receta? Para que el pollo al ajillo esté riquísimo os aconsejamos que el vino blanco sea bueno. Al igual que el aceite, lo mejor de oliva virgen extra. Podéis usar el vino blanco que os guste, nosotros os aconsejamos un vino blanco de Jerez.
  • ¿Pueden tomar la receta los niños aunque lleve vino? No os preocupéis por el vino, el alcohol se evapora completamente, por lo que pueden comerlo los niños.
  • ¿Con qué podemos acompañar este plato de pollo? A la hora de servir el pollo al ajillo como más rico está es con unas patatas fritas; pero también está delicioso con unos champiñones salteados.
  • ¿Se puede congelar el pollo una vez hecha la receta? El pollo al ajillo se puede preparar en la víspera y también se puede congelar.
  • ¿Qué cortes de pollo son mejores? Si lo hacéis con pollo deshuesado es ideal para llevarlo de excursión o al trabajo, ya que queda muy jugoso.

Y lo más importante, no os olvidéis de poner pan para poder hacer barquitos en el aceite.

POLLO AL AJILLO AL HORNO

Seguro que os habéis preguntado si se puede hacer pollo al ajillo al horno, y la respuesta es sí. Naturalmente no queda la misma salsa puesto que el secreto de esta receta es sobre todo la salsa que se forma cuando se fríen los ajos y se incorpora el vino blanco, pero si maceráis el pollo previamente os aseguro que también puede estar muy rico al horno.

Ingredientes: 1 pollo troceado; 6 dientes de ajo; 1 limón grande; perejil fresco; Aceite de oliva virgen extra; Vino blanco; Sal y pimienta

Cómo hacer pollo al ajillo al horno:

Troceamos el pollo y salpimentamos. Colocamos en un bol grande. Picamos el perejil y lo ponemos en un cuenco junto con el ajo muy picado y el zumo del limón. Batimos bien, añadimos medio vaso de vino blanco y medio de agua. Embadurnamos bien el pollo troceado con esta mezcla y dejamos en la nevera tapado durante 1 hora.

Precalentamos el horno a 170ºC. Ponemos el pollo al horno en una bandeja, 170ºC una hora aproximadamente. A mitad del tiempo volteamos para que se dore bien por todas partes.
Cuando el pollo esté bien dorado apagamos el horno. Servimos el pollo con patatas fritas o, si queréis aprovechar el horno podéis hacerlo con patatas asadas al horno con romero, que están deliciosas.

Patatas al horno: patatas perfectas en 4 pasos

5 TRUCOS SECRETOS SOBRE EL AJO

  1. Para pelarlo fácilmente, hay que cocerlos en el microondas 15 o 20 segundos. Luego los dejamos enfriar y veréis como la piel se quita sin problemas. Si no tenéis microondas podéis hervirlos por 30 segundos.
  2. Para que sean más digeribles, debemos cortarlos al medio longitudinalmente y retirar el brote verde central. Si el ajo os sienta mal, podéis usarlo con cáscara, como suele decirse «en camisa».
  3. Para quitar el olor a ajo de las manos probad estos trucos: lavarlas con jabón natural mezclado con una cucharadita de café; lavarlas con una mezcla de vinagre blanco y aceite de oliva, y luego con jabón natural; restregarlas con zumo de limón; lavarlas con una pasta de bicarbonato y agua; refregarlas con pasta dental y luego aclarar.
  4. Si no soportáis el mal aliento que suele dejar el ajo, probad estos remedios: masticar granos de café; beber leche o yogur antes o durante la comida; masticar hojas de salvia fresca o perejil; masticar clavos de olor; en lugar de postre, comer fruta como manzana, frutos rojos, kiwi o plátano, que contrastan los componentes a base de azufre contenidos en el ajo.
  5. Para eliminar el olor a ajo de la tabla y el cuchillo, refregarlos varias veces con una zahahoria cruda.

¿Qué vais a comer hoy?… Seguro que os animáis con un pollo al ajillo ¿a que sí?…

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Cómo hacer pollo en salsa al ajillo. Receta fácil

Me encanta el pollo y todas las posibilidades que ofrece de cocinado, además de que está muy ligado a recetas tradicionales de lo más sencillas y sabrosas, y está claro que si son recetas que perduran es porque están de auténtico… ¡escándalo!

Este pollo en salsa al ajillo es quizás la receta más sencilla de pollo en salsa, ya que con poquitos ingredientes conseguimos una salsa muy sabrosa y el pollo queda tierno y riquísimo. Es una receta que suele gustarle a todo el mundo, y si le añades una buena guarnición a base de patatas o verduras salteadas, tienes un plato de lo más completo.

Si te ha gustado esta receta, te va a encantar el pollo al ajillo tradicional, de sabor muy parecido a esta receta pero sin salsa y con un resultado final más doradito del pollo. También te gustarán el tradicional pollo en pepitoria o el escabeche de pollo, y si buscas un plato de cuchara, nada mejor que un rico caldo de pollo casero con garbanzos.

En cuanto a los asados, una de mis recetas preferidas es el asado de pollo con patatas, y como variante también tenemos en el el blog el pollo asado al horno con champiñones. Si lo que buscas es algo más exótico, prueba el pollo con almendras al estilo chino o las alitas de pollo al horno con miel y salsa de soja.

Ingredientes para la receta de pollo en salsa al ajillo fácil (4 personas):

  • 1 kg de pollo cortado en trozos.
  • 4 dientes de ajos secos (aunque si quieres potenciar aún más el sabor del ajo, puedes echarle incluso el doble, ya va en gustos).
  • 1 cebolla.
  • 150 ml de vino blanco.
  • 200 ml de caldo de pollo, o de agua con media pastilla de caldo de pollo concentrado.
  • El zumo de 1/2 limón.
  • 2 hojas de laurel.
  • Una rama de tomillo y otra de romero frescas. Si no tienes frescas, puedes utilizarlas secas.
  • 1 cucharada sopera de harina de trigo.
  • Aceite de oliva, sal y pimienta negra recién molida.

Preparación, cómo hacer la receta de pollo en salsa al ajillo:

  1. Pon una sartén antiadherente a fuego medio-alto, y echa aceite hasta que se cubra justito el fondo, no más.
  2. Pela los dientes de ajo y aplástalos con una paleta o la hoja del cuchillo para que se abran un poco.

    Ajos secos aplastados

  3. Pela la cebolla y pícala muy finita.
  4. Cuando el aceite esté caliente, echa los ajos y la cebolla a la sartén y deja que se doren sin llegar a quemarse.
  5. Mientras, échale sal y pimienta a los trozos de pollo por ambos lados.
  6. Cuando los ajos estén dorados y la cebolla ligeramente transparente, retíralos y vuelve a poner la sartén en el fuego. Coloca en ella los trozos de pollo junto con las hojas de laurel y las ramas de tomillo y romero para que se vayan cocinando, dejando que se doren ligeramente 3-4 minutos por cada lado. Esto sirve para sellar la carne y que el interior se mantenga jugoso.

    Comenzando a cocinar el pollo

    El pollo ya está dorándose

  7. Cuando el pollo esté listo, añade a la sartén los ajos y la cebolla que habíamos retirado junto con el zumo de limón. Revuélvelo todo.
  8. Incorpora el vino blanco y deja que se evapore el alcohol, tardará 2-3 minutos.
  9. Disuelve la cucharada de harina en el caldo de pollo, removiendo con una cuchara.
  10. Ahora añade el caldo de pollo, y deja que se cocine todo junto a fuego medio unos 25-30 minutos, hasta que el pollo esté perfectamente cocinado. Prueba la salsa y rectifícala de sal o pimienta si es necesario.

    Cocinando el pollo en salsa al ajillo

    Pollo en salsa al ajillo recién hecho

Tiempo: 45 minutos

Sirve y degusta:

Sírvelo en la mesa recién hecho y caliente, y si quieres una guarnición, le va genial son unas patatas fritas o un puré de patatas, así que anímate y mientras cocinas el pollo prepara el acompañamiento.

Si te sobra pollo en salsa, puedes mantenerlo en la nevera durante 2-3 días o incluso congelarlo. Cuando vuelvas a consumirlo seguirá estando riquísimo o incluso un poco más, ya que al día siguiente los sabores estarán más asentados y potentes.

Pollo en salsa al ajillo

Variantes de la receta tradicional de pollo en salsa al ajillo:

Si quieres que la receta sea más gustosa aún, puedes utilizar pollo de corral, y también puedes decidir utilizar solamente ciertas partes del pollo, como los muslos o las pechugas.

Para darle un puntito picante, incluye unas guindillas secas junto con el ajo y la cebolla, con 3 o 4 es suficiente, o si quieres un resultado más potente añade alguna más, verás qué delicia.

Consejos:

Es importante enharinar bien el pollo para después dorarlo en aceite caliente, de forma que se crea una capa que protegerá y mantendrá la jugosidad del interior de la carne y no la perderá.

Lo ideal es que el pollo te lo troceen en la carnicería con un buen cuchillo y con cortes limpios y rápidos, para evitar que queden huesos sueltos que luego son tan desagradables de encontrar, sobre todo para recetas como ésta con salsa. Si te lo arreglan bien, te quedará perfecto y no tendrás este problema.

Una de las primeras cosas que se nos ocurren a buen seguro si tenemos invitados es encargar comida para llevar o realizar algún plato típico que ya hayamos cocinado mil veces y que, seguramente, nuestros invitados ya habrán degustado en alguna ocasión.

Pero, si lo que quieres es sorprender a tus invitados y dejarles con la boca abierta y con ganas de repetir, lo mejor será preparar esta sencilla receta: un rico pollo al ajillo con salsa de soja que seguro que a todos cautivará.

¿Qué ingredientes necesitamos?

  • Pollo entero troceado en trozos pequeños para facilitar su elaboración
  • Aceite de oliva
  • 200 ml de brandy o licor (aproximadamente un vaso)
  • Seis dientes de ajo
  • Perejil
  • Una cucharada sopera de miel
  • Dos cucharadas sopera de salsa de soja
  • Pimienta y sal

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Preparación

El proceso de elaboración del pollo al ajillo con salsa de soja es muy sencillo a la vez que rápido, y solo hay que seguir algunos pasos que mostramos a continuación. Para empezar, lo primero que debes hacer es pelar los seis dientes de ajo y meterlos en un vaso de batidora manual o eléctrica (esto es a gusto del consumidor).

En ese mismo momento, cuando hayas pelado y añadido los ajos, también añadirás los 200 ml de brandy o licor que has separado en un vaso previamente, añadiéndole también la cucharada sopera de miel y las dos cucharadas soperas de salsa de soja.

Cuando tengas todo esto en el vaso de batidora, añade un poco de agua para facilitar el trabajo y bate todo hasta que quede bien triturado con una mezcla más o menos homogénea, que debes reservar mientras continúas con el resto del proceso de elaboración de tu plato estrella.

Una vez que hayas terminado de triturar todos estos ingredientes y los hayas reservado, pasa a cocinar el pollo. Para ello, pon el pollo previamente troceado en pequeños trozos en una cazuela con un chorrito de aceite de oliva. Lo salpientas y lo dejas cocinar a fuego lento hasta que se haga por todos lados y quede un color más o menos dorado (puedes cocinarlo más o menos, al punto que tú elijas).

Cuando el pollo esté listo, añade la mezcla que hayas triturado a la cazuela y la juntas bien con el pollo para que pueda unificar bien el sabor. Remueve continuamente hasta que todos los ingredientes se mezclen a la perfección, dejando reducir un poco la salsa.

Cuando compruebes que está a tu gusto y en su punto, lo apartas del fuego y lo pones en una fuente, añadiendo un poco más de perejil para la decoración de tu plato, ¡y ya estará listo para servir!

¿Se acuerdan que les conté que estaba probando QueSeCome.com, la empresa que te lleva ingredientes e instructivos para cocinar en tu casa? Bueno, esta semana trajeron pollo al ajillo.

El pollo al ajillo es una de las formas de cocinar el pollo que más me gusta.

Pero, ¿saben qué? JAMÁS pido pollo al ajillo en un restaurante.

Esto es porque el pollo al ajillo admite un montón de variantes. Si pedís pollo al ajillo en un restaurante es posible que te traigan una salsa suave que contiene vino… o un pollo recubierto por completo con un kilo de ajo casi crudo.

El problema está en la palabra “ajillo”. Ah, ajillo, sí, con ajo; deben pensar algunos cocineros. Entonces le ponen una cantidad de ajo al pollo y escriben en la carta: pollo al ajillo. Supongo que será eso.

Nunca aprendí a hacer pollo al ajillo. Siempre lo como en casas de otros y mi favorito es el que hace mi tía Emira.

¿Cómo?, ¿Emira? Ay, sí chicos, yo colecciono tías con nombres raros: Emira, Ermelinda… esto no es un recurso literario, mis tías se llaman así.

Les decía: NO SE IMAGINAN lo que es el pollo al ajillo de mi tía Emira. No se cómo explicarles el sabor. Es suave y fuerte a la vez, es el pollo al ajillo perfecto.


No me pregunten por qué nunca le pedía la receta, ni yo lo sé.

La cosa es que en la bolsa de QueSeCome me llegó la receta de pollo al ajillo y me dispuse a prepararla sin demasiadas expectativas, esperando un buen pollo, pero no el pollo al ajillo de la tía Emira.

¿Saben qué pasó? Y se los juro por la providencia mundial planetaria que esto es verdad, como que mi tía se llama así: el pollo al ajillo tenía el sabor igualito, igualito al pollo al ajillo de mi tía Emira.

No me lo explico: ¿es una receta demasiado simple que nunca me digné a aprender?, ¿es una receta sin secretos? o, lo más probable: ¿Mi tía Emira asesora a los de QuéSeCome?

Averiguaremos. Por ahora los dejo con la receta de pollo al ajillo. Y me cuentan si la hicieron, que de verdad es una maravilla.

En este caso era una bondiolita que me partió el corazón

QueSeCome, el pollo al ajillo y esas cosas

Ya les conté en posts anteriores que QueSeCome.com es una empresa que envía a tu casa todos los ingredientes necesarios e instructivos para preparar las comidas de la semana.


Esta vez me extenderé un poco más porque tuve la oportunidad de probar el servicio por unas semanas, así que les cuento un poco qué me pareció.

Ante todo les digo que me parece una opción de verdad para tener en cuenta, ya que si trabajás, si no tenés demasiado tiempo pero te gusta comer bien, esta empresa te soluciona el tema de la comida sin tener que recurrir al delivery tan seguido. Si tendría que definir a este tipo de servicio con una palabra diría que es práctico.

la cosa es más o menos así:

Vos elegís una “bolsa” con tus platos para la semana (hay tres tipos de bolsa: básica, premium y vegetariana). Cada bolsa contiene los ingredientes para preparar 4 platos diferentes y las instrucciones, que llegan en una tarjeta como esta que ves al costado.

Un señor con cara de bueno te toca el timbre, te da las bolsas, le agradecés, le firmás un papel y le pagás (también se puede pagar con tarjeta, homebanking, etc.).

Chismorreas un poco las recetas, las ponés con un imán en la heladera y listo, ya tenés tus 4 comidas importantes para la semana listas para hacer. Doy fe de que son recetas fáciles y rápidas (en 30-40 minutos estás comiendo).

otras cosas que me gustaron de QueSeCome

  • – Los ingredientes son frescos y más baratos que en el súper, de verdad.
  • – Los ingredientes son de buena calidad. La carne, por ejemplo, es envasada al vacío, de esas “con marca”. Y cuando envían productos de supermercado, fideos por ejemplo, son de buena marca.
  • – Realmente traen todos los ingredientes: hierbas, especias, si lleva un dientito de ajo… ¡te mandan un diente de ajo! o sea: NO tenés que ir a comprar. Generalmente las recetas requieren que tengas sal, pimienta y aceite en casa, en algunos casos, harina, solo eso.
  • – Las porciones son generosas: si te gusta la pizza con mucho queso, la pasta con mucha salsa, podrás comerla así.
  • – Los ingredientes vienen muy bien etiquetados con su nombre. Si una receta lleva curry, otra condimento para arroz y otra cúrcuma, no hay forma de que te confundas.
  • – Si tuviera que hacer una crítica, diría que por ahí estaría bueno seleccionar qué recetas meter en la bolsa. Pero tengo que decir también que algunas recetas que no hubiera elegido me sorprendieron gratamente y aprendí cosas nuevas.
  • – El packaging es divino, parece una bolsa de una tienda de ropa. ¿Importa esto? No, pero no podía dejar de decirlo porque es hermoso ♥
  • – Traen recetas buenazas como las de mi tía Emira.

si se tientan con el pollo al ajillo…

Pueden pedir la receta y todos los ingredientes para que QueSeCome se los lleve hasta su casa (), es económico y los costos de envío son ínfimos.

Ingredientes

para 2 porciones

  • 4 muslos de pollo
  • 4 dientes de ajo
  • 1 taza de vino blanco
  • 2 tazas de caldo de pollo (o agua + calditos)
  • Aceite de oliva, sal y pimienta

Receta de pollo al ajillo

emira’s style


1. Picar los dientes de ajo grandes.

2. En una olla o sartén, poner un par de cucharadas de aceite de oliva y rehogar el ajo. Es importante que el ajo no se queme ni se dore demasiado porque sino no quedará bien el sabor del pollo al ajillo. Son unos 30 segundos, cuando lo veas apenas amarillento, lo sacás con una espumadera.

3. En ese fondo de cocción del ajo, colocás las presas de pollo y las cocinás a fuego medio hasta que estén bien doradas de ambos lados.

4. Agregá el vino blanco de una sola vez y cociná hasta que evapore todo el alcohol, son unos 4-5 minutos.

5. Agregar los ajos y el caldo de pollo. Tapá la sartén y cociná unos 10 minutos, hasta que el pollo esté bien cocido. ¡Listo! ya está listo tu pollo al ajillo.

6. La salsa de este pollo al ajillo queda espesita sola, pero si quisieras espesarla más, mirá cómo espesar una salsa con maicena. A mí me gusta como está. En la receta la guarnición era de papas al romero, te las enseño porque son muy fáciles y le quedaban bien el pollo: cortás las papas de 1 cm. de espesor, las colocás en una fuente y las llevás 15 minutos al horno rociadas con aceite de oliva, sal, pimienta y romero picado.

Y aquí la foteli de mi pollo al ajillo

que devoramos en pocos minutos

Y si te gustan las recetas de pollo, podés mirar estas:

Pollo a la mostaza en 8 pasos

Pollo al verdeo con crema liviana

Alitas de pollo adobadas

Cómo preparar pollo al ajillo, un clásico dentro de la cocina tradicional española.

Tanto es así que raro es el bar o restaurante que no cuenta con este plato en su carta, bien como tapa o como sugerencia en la mesa.

El pollo es el ingrediente estrella, aromatizado con hierbas y, cómo no, con ajo. En el blog tenéis un montón de recetas de pollo, soy el fan número uno de este tipo de recetas, la mayoría son muy sencillas y sobre todo baratas. Quizás esta receta con pollo es una de las más visitadas junto con el pollo al horno con patatas.

El pollo debe tener un color uniforme, blanco o ligeramente amarillento, sin manchas, lo que será indicativo de una pieza fresca. Se trata de una carne baja en grasa, de gran valor nutricional. Muy fácil de digerir y que además se puede preparar de mil maneras.

Y es que esta receta recuerda a infancia, a preparar algo fácil para comer el domingo y que a toda la familia le gustase. Si encima mi abuela Lucrecia nos regalaba un pollo de corral, de esos alimentados como uno más de casa, el resultado era delicioso.

Esa salsita que quedaba de la fritura, con los ajos picados y avenallados, y con un toque de vinagre para el más atrevido hacía las delicias de un buen trozo de pan. Si encima te dejaban meterlo en la sartén directamente, ya era la gloria.

Como veis tenemos en esta receta un par de ingredientes muy saludables, os animo a prepararla ya que, además de muy sencilla y rápida, estoy seguro de que os enganchará. Ya me contaréis.

Preparación del pollo guisado al ajillo

  1. Lo primero que hacemos al comprar el pollo es pedirle al carnicero que nos lo trocee. Ya en casa limpiamos bien los trozos de restos de grasa y les retiramos la piel salvo a las alitas.
  2. Eliminar la piel es opcional, pero considero que añade al plato un exceso de grasa innecesaria. Salpimentamos los trozos ligeramente.
  3. En una cazuela ancha ponemos a calentar abundante aceite de oliva y echamos los ajos sin pelar.
  4. Los cocinamos a fuego medio, estando pendientes de que no se nos quemen. La idea es que queden caramelizados y que sirvan de aromatizante de nuestro aceite. Cuando vemos que están blanditos tras unos 5 minutos, los retiramos y reservamos.
  5. Añadimos los trozos de pollo a la cazuela con el aceite aromatizado de los ajos, junto con la hojita de laurel, la rama de romero y el tomillo.
  6. El pollo debe de quedar bien frito, lo cual nos llevará unos 15 a 20 minutos por lo menos. Tenemos que estar pendientes de darle la vuelva a los trozos de vez en cuando para procurar que quede tostadito por todas partes.
  7. No se trata simplemente de dorarlo y sellarlo como cuando lo preparamos para un guiso. Lo que queremos es que el pollo quede perfectamente cocinado y tierno por dentro y tostadito por fuera.

Preparación final del pollo al ajillo

  1. Cuando vemos que nuestra carne está casi lista retiramos el exceso de aceite. Añadimos de nuevo los ajos que tenemos reservados y agregamos el vino.
  2. Seguimos cocinando la carne hasta que el vino se haya reducido casi por completo.
  3. Si no tenemos vino de Jerez podemos emplear perfectamente cualquier otro vino blanco de calidad que tengamos por casa. Un Albariño, un Godello… el Jerez le da un toque particular, pero con cualquiera de estos quedará estupendamente.
  4. Servimos calentito en la mesa con un poco de perejil picado por encima o cilantro. Sólo nos queda disfrutar de este auténtico “platazo”.

Echad un poco de la salsa que quedará en la cazuela por encima. No os olvidéis de un buen pedazo de pan para degustar esta salsa de pollo, vino y ajo. Delicioso.

Os animo a que lo probéis en casa, una recetaza de mi madre. Podéis ver todas las fotos del paso a paso de este pollo al ajillo en este álbum.

Consejos para un pollo al ajillo de rechupete

  1. Si te queda un poco seco, siempre puedes añadir a tu pollo al ajillo en salsa un poquito de caldo de pollo además del vino blanco que lleva la receta. Aunque en este caso os aseguro que si sigues la receta paso a paso te quedará perfecto.
  2. Tal como veis, el pollo va sin piel excepto las alitas. Si os da igual, dejaría un poco más de fritura para que la piel del pollo quede lo más crujiente posible, la grasa que soltará en la salsa también dará mayor sabor.
  3. Hay quien pasa el pollo por harina antes de freírlo para sellar el pollo, pero en mi caso creo que no hace falta, sólo conseguiremos que absorba aún más aceite.
  4. El toque del vinagre, ese punto ácido le va genial pero es opcional. Se añadiría al final de todo, al acabar de guisar el pollo, un chorretín sólamente. No me seáis valientes.
  5. La guarnición para acompañar este plato puede ser una simple ensalada mixta. Casi por el tema de equilibrar el plato. Pero el pollo al ajillo pide a gritos unas patatas fritas, patatas panadera o patatas a lo pobre, ¿no creéis?
  6. Otras guarniciones sencillas serían unos champiñones guisado con guisantes, arroz blanco o un puré de patatas.
  7. Las patatas al microondas que hemos preparado ya varias veces en el blog le van también como anillo al dedo. Una idea de acompañamiento casi sin grasa, una buena opción.

El pollo al ajillo es un clásico dentro de nuestra gastronomía. Ese plato que siempre han hecho las abuelas, eso en mi caso, y que ahora os quiero transmitir su receta. Una receta fácil y tradicional.

El ajo es un de los ingredientes que más me gustan y la verdad que no puede haber un producto más sano que él. Es genial para el sistema circulatorio así que no os preocupéis por el mal aliento jejeje que tendréis un corazón sanísimo.

Hay varios factores a tener en cuenta para hacer un buen pollo al ajillo. Creo que el más importante es retirar todo el exceso de aceite. Por otra parte, como digo siempre, lo mejor es usar pollo de corral ya que un buen pollo de corral es un manjar.

Mi abuela a veces hacia el pollo al ajillo con vinagre pero esta receta ha ido abriéndose paso en la familia ya que el toque de vino dulce parece que al final carameliza el pollo y queda genial, os lo garantizo.

El mejor acompañamiento para esta receta son unas ricas patatas fritas, nada mas, bueno si…. mucho pan jejeje.

Vayamos con esta receta de pollo tan tradicional.

Ingredientes para pollo al ajillo

  • 1 kilo de pollo de corral en trozos
  • 10 ajos
  • 200 ml de vino dulce
  • Sal
  • Laurel
  • Perejil

Cómo hacer pollo al ajillo

1.- Lo primero que haremos será chascar unos ajos y freírlos en aceite, así podremos dar mucho aroma a ese aceite. Una vez fritos retiramos y reservamos. En ese mismo aceite agregamos el pollo con un toque de sal.

Pollo al Ajillo en Salsa

33 m Calorias: 195 Fácil

El pollo al Ajillo en salsa es una receta tradicional de la cocina española. A pesar de ser elaboración clásica, tiene multitud de variantes, ya que existe pollo al ajillo frito, en salsa, con vino o guindillas. Todas las formas de hacerlo son correctas, porque todas son deliciosas.

No solo se trata de una receta muy económica, ya que solo necesitaremos pollo troceado y unos ajos, sino que resulta muy fácil de hacer, apta para los cocineros principiantes, y para la gente que no dispone de mucho tiempo para cocinar.

Puedes probar a modificar la receta por otro tipo de carne. Te recomiendo que elijas carnes blancas y bajas en grasa (magras) para conservar el valor nutritivo de la elaboración, como por ejemplo pavo o conejo. También podemos conseguir carnes blancas de cerdo dependiendo de la pieza que elijamos. Por ejemplo la babilla o el lomo bajo, se tratan de piezas muy bajas en grasa.

Ingredientes para 2 personas

  • Pollo entero – Medio pollo troceado
  • Ajo – 8 a 10 dientes según tamaño
  • Vino blanco – 150 ml
  • Pimienta negra – 1 cucharada pequeña
  • Sal – 2 cucharadas pequeñas
  • Perejil fresco – Un manojo

Cómo hacer la receta de Pollo al Ajillo en Salsa

  1. Lo primero que haremos para hacer nuestro pollo al ajillo será, cortar y pelar los ajos. Para ello, los pelamos y dejamos enteros. Reservamos.
  2. En una cazo, añadimos un buen chorro de aceite y ponemos calentar. Una vez caliente doramos los ajos a temperatura media para que después el pollo coja el aroma. Durante 8 minutos aprox.
  3. Acto seguido, añadimos un poco de sal y pimienta a nuestras piezas de pollo. Una vez hecho esto vamos a saltearlos en el mismo cazo de los ajos unos 3 minutos dándoles la vuelta para que se hagan por ambas partes.
  4. Añadimos los ajos que habíamos dorado y el vaso de vino blanco. Mantenemos a fuego medio durante 20 minutos, un minuto antes de sacarlo picamos un poco de perejil y lo añadimos y removemos. Ya podemos servir nuestro Pollo al Ajillo!

Notas y Consejos

Para conseguir el mejor resultado posible de esta elaboración, recomendamos que uses un pollo de corral, ya que son mucho más grandes, tienen más carne y son más jugosos,pero también aumentaría el precio. Si no puedes gastar tanto, asegurate que el pollo que compras tiene buen aspecto, una piel lisa, libre de manchas y plumas.

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Pollo al ajillo. Cómo hacer la receta tradicional

Existe una gran cantidad de recetas tradicionales de nuestra gastronomía en las que el pollo es el absoluto protagonista, y está probado que si son recetas que perduran es porque están de auténtico… ¡escándalo!

Lo cierto es que la carne de pollo se puede cocinar de formas muy diversas, es muy versátil y lo cierto es que es complicado que no te quede bien, porque con nada que aprendas alguna técnica básica, lo tienes listo. Guisado, asado, a la plancha, al vapor, cocido… riquísimo!

Este pollo al ajillo es un buen ejemplo de receta casera y tradicional, de esas que suelen gustar a todo el mundo, y si le añades una buena guarnición a base de patatas o verduras salteadas, tienes un plato de lo más completo.

Nosotros hemos preparado esta receta utilizando nuestra sartén Bra antiadherente. Es perfecta para este tipo de platos porque reparte muy bien el calor (y se calienta rápidamente, ahorrando tiempo!), no se pega nada y consigue un punto doradito que ya veréis en el pollo, queda perfecto.

Sarten Bra Eficcient Orange antiadherente

Si te ha gustado esta receta, te va a encantar el tradicional pollo en pepitoria, o el escabeche de pollo, y si buscas un plato de cuchara, nada mejor que un rico caldo de pollo casero con garbanzos.

En cuanto a los asados, te va a encantar el clásico asado de pollo con patatas, y el rico pollo asado al horno con champiñones. Si lo que buscas es algo más exótico, prueba el pollo con almendras al estilo chino o las alitas de pollo al horno con miel y salsa de soja.

Ingredientes para la receta tradicional de pollo al ajillo (4 personas):

  • 1 kg de pollo cortado en trozos (también puedes utilizar solamente un muslo con su contramuslo por persona, en trozos, así lo hemos hecho nosotros porque nos gusta más esa parte).
  • 150 ml de vino blanco.
  • El zumo de 1/2 limón.
  • 6 dientes ajos secos (aunque si quieres potenciar aún más el sabor del ajo, puedes echarle incluso el doble, ya va en gustos).
  • 2 hojas de laurel.
  • 3 cucharada soperas de harina de trigo.
  • 2 cucharadas soperas de perejil picado.
  • Aceite de oliva, sal y pimienta negra recién molida.

Preparación, cómo hacer la receta tradicional de pollo al ajillo:

  1. Pon una sartén antiadherente a fuego medio-alto, y echa aceite hasta que se cubra el fondo, no más.
  2. Pela los dientes de ajo y aplástalos con una paleta o la hoja del cuchillo para que se abran un poco. Cuando el aceite esté caliente, échalos a la sartén y deja que se doren sin llegar a quemarse.

    Ajos secos aplastados

  3. Mientras, échale sal y pimienta a los trozos de pollo por ambos lados. Pon en un plato hondo las cucharadas de harina, y a continuación pasa cada trozo de pollo por ella, enharinándolo por completo.

    Salpimentando y enharinando el pollo

  4. Cuando los ajos estén dorados, retíralos y vuelve a poner la sartén en el fuego. Coloca en ella los trozos de pollo para que se vayan cocinando, dejando que se doren ligeramente 3-4 minutos por cada lado. Esto sirve para sellar la carne y que el interior se mantenga jugoso.

    Salteando los ajos y el pollo al ajillo

  5. Cuando el pollo esté listo, quita con una cuchara sopera el aceite que ha quedado (puedes ir guardándolo en un vaso para otra preparación).
  6. Añade a la sartén los ajos que habíamos retirado, el perejil y el zumo de limón. Revuélvelo todo.
  7. Incorpora el vino blanco y las hojas de laurel, y deja que se cocine a fuego medio hasta que se consuma casi por completo, tardará unos 5 minutos, y ya estará listo.

    Pollo al ajillo cocinándose con todos los ingredientes

    Pollo al ajillo ya listo

Tiempo: 30 minutos

Nada más salir del fuego, debe ir directo a la mesa para que lo degustéis bien calentito. La guarnición que le va genial son unas patatas salteadas o patatas fritas, así que anímate y mientras cocinas el pollo prepara unas patatas para acompañarlo.

Si te sobra pollo al ajillo, puedes mantenerlo en la nevera durante 2-3 días o incluso congelarlo. Cuando vuelvas a consumirlo seguirá estando riquísimo o incluso un poco más, ya que al día siguiente los sabores se habrán fusionado más aún.

Pollo al ajillo con patatas, receta tradicional

Variantes de la receta tradicional de pollo al ajillo:

Si quieres que la receta sea más gustosa aún, puedes utilizar pollo de corral, y tal y como te hemos sugerido en los ingredientes, puedes utilizar las partes del pollo que más te gusten, por ejemplo solo muslitos o incluso las clásicas alitas de pollo al ajillo.

Si quieres que la receta quede con salsita, puedes incorporar 200 ml de caldo de pollo (muchísimo mejor si es casero) justo cuando has quitado el exceso de aceite, y seguir con la receta tal cual. Cuando añades el vino, simplemente deja que se evapore durante un par de minutos pero no esperes a que se consuma porque te quedarías sin salsa.

Procura enharinar bien el pollo y después dorarlo en aceite caliente, porque de esta forma te aseguras que se crea una capa que protegerá la jugosidad del interior de la carne y no la perderá.

Lo ideal es que el pollo te lo troceen en la carnicería con un buen cuchillo y con cortes limpios y rápidos, para evitar que queden huesos sueltos que luego son tan desagradables de encontrar, sobre todo si lo preparas con salsa. Si te lo arreglan bien, te quedará perfecto y no tendrás este problema.

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