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Recetas salmon marinado

Hoy he preparado un paso a paso, de como hacer en casa, salmón marinado, la receta que os dejo, es la típica que se hace aquí en Noruega, recordad que podéis ver más recetas para estas fiestas en el Especial Navidad. Es una receta muy sencilla, y que si os animáis a preparar, notareis como el sabor es impresionante, y no tiene nada que ver, con los que compramos ya preparados.

En Noruega se le llama gravlaks, grav = arena – laks = salmón. El nombre proviene de la Edad Media, cuando los pescadores, enterraban el pescado salado en la arena para fermentarlo, y así hacer que durará mas y poder consumirlo mas tarde.

Ahora esa practica no es muy habitual, aunque se sigue haciendo por el norte, con trucha, pero el consumo es muy bajo, y puntual, y la verdad esta hecho para paladares, un poco especiales.

Como el salmón, no va a cocinarse, lo primero que tenemos que hacer es congelarlo, y mantenerlo congelado durante al menos 48 horas a una temperatura de -18° para evitar problemas con el anisakis. Es importante que congelemos el pescado, ya limpio, sin vísceras.

Ingredientes para 6 personas

  • 1 filete de salmón de 1kg, limpio, sin espinas, pero con la piel, cortado en 2 piezas.
  • 60 g de sal.
  • 40 g de azúcar.
  • Pimienta blanca molida.
  • 1 – 2 manojos de eneldo fresco.

Elaboración

  1. En una placa, ponemos un poco de papel de horno,mezclamos, la sal, el azúcar y la pimienta en un bol. Y ponemos un par de cucharadas sobre el papel de, y sobre estas el eneldo.
  2. Colocamos una de las partes del salmón, con la piel sobre el eneldo como veis el la foto, espolvoreamos un par de cucharadas sobre el lomo, ponemos mas eneldo y el resto de la mezcla de sal, azúcar y pimienta. Ponemos la otra mitad del salmón, esta vez con la piel hacia arriba.
  3. Tapamos con un papel de horno y ponemos un poco de peso encima.
  4. Ahora lo dejaremos en la nevera, de 2 a 3 días aproximadamente, dependiendo del grosor del salmón, una vez listo lo sacamos, y retiramos, de la placa. Veréis que se ha acumulado liquido; es normal. Para quitar la sal y demás, lo haremos con un poco de papel, nunca con agua.
  5. Y ahora solo tenemos que cortarlo muy finito y disfrutarlo.

Aquí en Noruega, se acompaña con una salsa de mostaza, o simplemente, con un poco de pan.

“Bon Profit”

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Venga, ha llegado la hora de aprender a marinar vuestro pescado. Es fácil, y apenas lleva ingredientes, así que no hay que ser ningún experto en la cocina, no tiene ninguna ciencia y queda muy rico. Lo primero que tenemos que saber es la diferencia entre “marinar” y ahumar” para que nadie se nos líe, porque el resultado no es el mismo. Vamos a ello 😀

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  • Qué es “Marinar” según la RAE*: “Dar cierta sazón al pescado para conservarlo”. “Conservar en crudo ciertos alimentos, especialmente pescado, con adobo de vino, vinagre, hierbas, especias, etc., a fin de que se ablanden y adquieran aroma”.
  • Qué es “Ahumar”, según la RAE*: “Someter al humo algún alimento para su conservación o para comunicarle cierto sabor”.

Ahora que ya sabemos que no es lo mismo una cosa que otra, nos pondremos manos a la obra con la receta, pero antes, recordad que este pescado os va a servir para preparar muchos entrantes en las fiestas. El salmón marinado está delicioso, aunque podéis adornarlo y complicarlo todo lo que queráis a la hora de sacarlo a la mesa. Una buena idea es ponerlo sobre unos Blinis polacos o encima de unas tostas con queso de untar y eneldo, o salmón con aguacate, también presentado como un carpaccio de salmón con un buena aceite de oliva virgen extra o un aceite aromatizado con hierbas frescas y seguro que queda perfecto en un rico tartar…

Hay millones de opciones y todas seguro que deliciosas. Si se os ocurren más, ya sabéis, compartidlas en los comentarios. Yo os dejo ya con el paso a paso en fotos.

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Lo primero que vamos a hacer es tener a mano todos los ingredientes que son muy simples y los tenemos en casa: azúcar, sal y eneldo -este es más complicado de encontrar fresco, pero podéis encargarlo a vuestro frutero-. Ah!! que se me olvidaba el ingrediente más importante… el Salmón sin espinas pero con piel -como veis en la fotografía-.

Yo he usado la parte de la cola porque me va a resultar más fácil de cortar después en finas láminas. Ahora mezcla la sal y el azúcar. Pon los lomos boca arriba con la piel tocando la mesa y ponle la mezcla.

Llega el momento de poner la pimienta en grano y el eneldo encima, cubriendo todo el pescado. Una vez hecho esto con uno de los lomos, al otro solo le pongo un poco de sal -la que se pegue de la humedad-, para que al darle la vuelta no se caiga todo y los “emparedo”.

Es el momento de poner el film trasnparente apretando la carne de pescado y dejando los extremos abiertos para que salga el líquido que va a ir soltando y que tiraremos al día siguiente cuando le demos la vuelta al pescado.

Solo falta que tengas una fuente honda, como esta de Le Creuset –mejor si es rectángular– o un pirex, para poner dentro el salmón marinado con peso encima. El peso lo puedes conseguir con el tetra brick de la leche, el caldo o lo que tengas por la nevera… El resto te lo cuento en la receta 😀

4.2 de 10 opiniones Cómo marinar salmón en casa Preparación 5 min Cocción Tiempo total 5 min Hoy te enseñamos a marinar salmón fácilmente en casa. Con este marinado conseguirás preparar unos deliciosos entrantes y primeros para tus fiestas. Autor: Rosa Ardá Tipo de receta: Cómo se hace, Marinados, Pescados, Salmón Cocina: Española Raciones: 20 Ingredientes

  • 2 lomos de salmón con piel y sin espinas (1 kg aprox)
  • 30 gr de sal gorda
  • 30 gr de azúcar
  • 10 gr de pimienta en grano
  • Ramas de eneldo fresco (no vale el seco) y si no os gusta usad orégano.

Pasos a seguir

  1. Pídele al pescadero que retire la espina al salmón y las espinas que pueda tener el pescado. En casa comprueba que esté perfecto y si hay partes grasas, retíraselas.
  2. Mezcla la sal con el azúcar y la pimienta. Vierte esta mezcla por la parte de la carne rosa del salmón, pon la pimienta en grano y luegocoloca encima las ramas de eneldo. Pon un lomo contra el otro. Carne con carne -como si fuera un bocadillo-, dejando la piel en los exteriores de ambas partes y envuelve ambos lomos con film transparente, apretándolos bien pero dejando los laterales un poco abiertos para que por ahí escurra el líquido que irá soltando por la cantidad de sal que lo va a deshidratar.
  3. Pon en una fuente los lomos y encima ponles peso -servirán unos bricks de leche- y déjalos en la nevera durante 24 horas.
  4. Escurre el líquido que ha soltado y dale la vuelta. Vuelve a dejar otras 24 horas en la nevera.
  5. Pasados los 2 días totales, retirar el film, lava el salmón muy bien y seca con papel de cocina. No queremos que queden restos de la marinada. Ya está listo para laminar con un cuchillo bien afilado. Los cortes deben ser muy finitos. (Os pondré fotos en cuanto termine de marinar el mío)

3.5.3251

Notas:

-Este marinado se puede usar con otros pescados: Con bonito (solo con sal, pimienta y azúcar), con bacalao (sal, azúcar, pimienta y cebolleta).

-Como estamos aromatizando y conservando el pescado, si te gusta ese toque de ahumado, usa sal ahumada y cambia los “ingredientes” al gusto.

-La parte de la cola del salmón es más fácil de cortar, así que intenta empezar practicando el marinado con esta parte del pescado.

–Los que quieran, pueden congelar después el salmón unas 72 horas en total antes de consumir para evitar problemas o congelar para tener listo en cualquier momento, aguanta bien hasta 3 meses en el congelador, bien cerrado en film transparente para que no se reseque.

-Para conservar en la nevera, deberéis cubrir en un tupper, el salmón con aceite de girasol para no quitarle el sabor. Aguanta perfectamente 7 días.

–Queda ideal si lo preparar sobre los típicos Blinis Polacos, aquí tienes la receta.

RAE*: Real Academia Española

Salmón marinado (Gravlax)

Este plato que conocemos como salmón marinado es de origen noruego, el tradicional Gravlax. Es muy fácil prepararlo en casa y disfrutar de un sano y fresco salmón para tus ensaladas y aperitivos.

Recuerda que el salmón lo vamos a tomar semi curado en sal por lo que es necesario que la pieza haya estado congeladas a -20 ºc al menos durante 48 h para evitar el anisakis.

INGREDIENTES

  • 1 cola de salmón fresco descongelado de entre 1 y 1,5 kg (2 lomos sin espinas, con la piel)
  • 1 kg de sal gruesa
  • 700 gr de azúcar blanca
  • Aceite de oliva refinado (no virgen extra)
  • Limón
  • Eneldo (mejor si es fresco)
  • Para servir: Eneldo fresco y bayas de pimienta rosa

ELABORACIÓN

  1. Rociamos el salmón limpio con unas gotas de limón. Mezclamos muy bien la sal con el azúcar hasta que no se diferencien. Podemos añadir a la mezcla de sal y azúcar un poco de eneldo picado para aromatizar, y un poco de pimienta rosa molida, o una mezcla de pimientas.
  2. Ponemos un trozo grande de film transparente en el fondo de una fuente honda. Cubrimos con una fina base de mezcla sal-azúcar, encima ponemos los lomos con la piel hacia abajo, cubrimos con unas ramas de eneldo y unos golpes de pimienta blanca. Terminamos por encima con el resto de sal-azúcar.
  3. Después cerramos con cuidado el film presionando al máximo y lo llevamos a una fuente honda. Colocamos algún peso encima (una tabla de corte, por ejemplo, cubierta con latas) para que se prense bien el pescado. Si te gusta poco curado no es necesario prensar.
  4. Lo dejamos en la nevera tapado entre 36-48 horas, eliminando cada 12 horas el líquido que va soltando.
  5. Al cabo de ese tiempo, ya curado el salmón, lo escurrimos y lo lavamos muy bien bajo el grifo para eliminar los restos de sal. Lo secamos muy bien y despacio con papel de cocina y lo vamos cortando con un buen cuchillo en filetes finos desechando la piel.
  6. Embadurnamos las lonchas con un aceite de oliva suave (no tiene que ser virgen extra, le mata el sabor) y eneldo picado. Las colocamos en un recipiente hermético hasta el momento en que vayan a ser servidos.

AL MINUTO

Ya venden en casi todas las grandes superficies sal especialmente preparada para salmón y ahumados. Esto simplifica la preparación de la mezcla de sal y azúcar y el resultado es bastante bueno aunque recuerda más al salmón ahumado. Hemos usado la sal de Mercadona y ha estado 24 horas, y el resultado es perfecto si te gusta poco ‘curado’.

Crema agria con eneldo para acompañar: 1 yogur natural sin azúcar – 1 cucharadita de mostaza – 1 cucharadita de vodka – sal, pimienta – 1 cucharada sopera de eneldo picado – 1 cucharada de cebollino picado. Mezclamos bien todos los ingredientes.

  • Una idea es presentarlo sobre tostadas, con unas lonchas de pepino cortadas finas sin pelar, y cebollino picado.
  • También podemos decorar el centro del plato con media cebolla picada y unas alcaparras ó pepinillos en vinagre en rodajas, y el salmón en dados aliñado con un poco de aceite de oliva.

CONSEJOS Y COMENTARIOS

  • IMPORTANTE: Este plato es una preparación de pescado sin cocción y hay que congelarlo antes para evitar el anisakis. Tiene que estar congelado al menos 48 h. a -20º. También tienes que tener en cuenta que no es una conserva ni lleva los procesos de conservación del salmón envasado por lo que no debes tardar mucho en consumirlo.

El salmón a la sal es un plato que se origina, presumiblemente, en los pueblos cercanos al Mar Muerto. La técnica de cocina que se utiliza para prepararlo es milenaria; como resultado de salar pescado se obtiene una carne jugosa y con el particular aroma del yodo. Con esta técnica se protege la carne del salmón, a la vez que se cocina, obteniéndose una textura fina al paladar y un intenso sabor a pescado.

El salmón es una fuente de proteínas, uno de los nutrientes indispensables para la formación y reestructuración de los tejidos. También aporta vitaminas A, D y algunas del grupo B, importantes para los huesos, el sentido de la vista y el buen funcionamiento del sistema nervioso.

Ingredientes:

  • 1 salmón de 2 kilos, limpio y entero
  • 2 K de sal gruesa
  • 6 claras de huevo
  • ½ taza de agua
  • 2 dientes de ajo
  • 2 ramitas de romero
  • 1 limón
  • Cómo preparar salmón a la sal:

    1. Poner los dos kilos de sal dentro de un bol grande. Agregar las claras de huevo y mezclar. Integrar de manera homogénea para que la sal se humedezca con la clara de huevo. Esto ayudará a que la sal se compacte, formando un caparazón donde se cocinará el salmón. Agregar un chorrito de agua para seguir humedeciendo la sal. Humedecer hasta que sea maleable.
    2. Rallar la piel del limón y volver a mezclar. El limón otorgará sus aromas.
    3. Hacer una cama de sal de aproximadamente 2 centímetros de grosor en una fuente para hornear.
    4. Colocar el salmón (con sus escamas) sobre la cama de sal. Rellenar con las dos ramitas de romero y con los dos dientes de ajo cortados por la mitad. Cubrir el resto con otra capa de sal hasta que todo el pescado esté encapsulado.
    5. Tener el horno precalentado a 220°C con 15 minutos de antelación y meter la fuente con el salmón. Hornear durante 45 minutos. Se debe tener presente que por cada kilo de salmón son, aproximadamente, 20 minutos de horneado.
    6. Pasados los 45 minutos, retirar del horno y dejar reposar 5 minutos. La sal se habrá solidificado creando una costra dura. Con cuidado, se debe ir quebrando esa costra hasta dejar expuesto el pescado. Retirar la piel cuidadosamente y cortar los filetes en un plato aparte.

    El salmón a la sal es un plato especial. Una vez que domines la técnica podrás sorprender a tus comensales. Romper la capa de sal y descubrir la deliciosa carne del pescado resulta una verdadera experiencia.

    Torres en la cocina – Salmón marinado

    Hola a todos.

    Bienvenidos a un nuevo programa de «Torres en la cocina».

    Hoy duelo de salmones.

    Es verdad. Salmones marinados.

    Hoy es duelo de verdad, ¿eh? De verdad, de verdad.

    Yo lo tengo… De verdad, de verdad.

    Vamos a ver qué pasa hoy.

    Yo hoy no lo sé lo que va a pasar.

    Vamos a ver qué pasa. Vamos primero con el salmón.

    Fijaos, un salmón, que sabéis…

    Bueno en grasa, tiene un montón de cualidades.

    Se puede hacer de muchísimas maneras.

    Tienes miedo, ¿eh? ¿Tú cómo lo vas a hacer?

    Te veo con cara de miedo, ¿eh? No, yo no tengo miedo.

    Yo lo que pasa es que el tío ha dicho:

    «Yo lo voy a hacer no sé qué, le voy a poner no sé cuántos.»

    Y ha cogido…

    Y con lo que me ha dejado he dicho:

    «Lo voy a hacer con lo que tenga.»

    Bueno, vamos a filetear salmón.

    O lo fileteamos nosotros o evidentemente

    se lo pedimos al pescadero que nos lo filetee.

    Primero haremos el salmón, primero marinarlo.

    Ahora nos concentramos en marinarlo.

    Después haremos cada uno su receta.

    Pero incluso en el marinado

    él lo va a marinar de una manera.

    Exactamente. Y yo lo voy a marinar de otra.

    Que si quieres que lo prueben una vez marinado

    y nos la jugamos aquí. Venga, yo lo veo.

    ¿Vale? Vale.

    Pero no terminado, marinado.

    Sí, sí, sí. Marinado y después terminado.

    No, no, sólo marinado.

    Marinado lo prueban y terminado también.

    Bueno, te has dejado medio salmón ahí.

    Qué va, qué va. Eso también cuenta, ¿eh?

    No, a mí no me des ese. Yo me fileteo el mío. Quita.

    Dámelo. Toma y yo me quedo con ese.

    Mira: «Traka, traka, traka.»

    Vaya hachazo, tío.

    A ver, eso también cuenta, ¿eh?

    Fijaros que está perfecto.

    Lo que pasa es que Sergio tiene miedo.

    Ahora tiene la presión.

    Yo voy a enseñar una fórmula más fácil para limpiarlo.

    Bueno, no es que estuviera mal el que ha hecho Javi.

    No, no. Pero le has metido el…

    Yo voy aquí cerca de la espina.

    Tranquilamente, sin prisa.

    Sin apretar.

    Y ahora os voy a enseñar cómo es la cosa.

    Yo lo saco así de momento.

    Aquí yo creo que todo puntúa.

    Fijaros qué manera de sacar el salmón.

    Y fijaros, este lado…

    ¿Tienes miedo, Sergio? Está a ras de la espina.

    Y este de aquí está con todo el salmón en la espina.

    (Sintonía de «Tiburón»)

    Eh, con lo cual eso ya…

    Bueno, sacamos las espinas, que sabéis que es muy fácil.

    Con unas pinzas hacia la parte

    de la cabeza siempre para no romperlo.

    Entonces veis que sale muy fácil.

    Y luego tenemos un cacharrito con agua aquí.

    Quitamos y salen enseguida, salen muy fácil, ¿eh?

    Vale. ¿Que lo podéis pedir hecho?

    Lo podéis pedir hecho. Pero no cuesta nada quitarlas.

    Esto es como… Sergio, al lío, ¿no?

    Vamos a cocinar. Como lo de las cejas.

    Ese es mi lado. No, te lo he cambiado

    porque me has quitado mi lado. Vale.

    Es que tenía que… La sal. Sal gorda.

    Tenía que filetear bien el salmón.

    Después ponemos una parte de azúcar.

    Sal, azúcar. ¿Vale?

    Este va a ser mi marinado,

    que es muy diferente al marinado de Sergio.

    Y ya veréis por qué.

    Realmente es un marinado que tiene mucho más que ver

    con la época que estamos, con la temporada,

    que es el invierno, que es el frío.

    Sí, véndete, chaval, porque si no…

    Que es la fuerza. Lo tienes mal.

    Y entonces le voy a poner pimienta en grano.

    Y sabéis que la pimienta rosa

    no es pimienta, sino es una baya.

    Pero que le da un toque muy bueno.

    Ni la machacas ni nada. No, no, entero. ¿Qué pasa?

    No, no, sólo pregunto.

    Y después aquí tengo…

    bourbon.

    Huy, huy, huy. Invierno, solera.

    Entonces le pongo un buen chorro.

    Y mezclo bien.

    Ahora… lo ponemos aquí

    en una fuente.

    Y todo va a ser demasiado, pero vamos a poner.

    Pon, ponlo todo. Ponlo todo.

    Lo ponemos aquí y ponemos una base.

    Y luego ya ponemos el salmón y lo cubrimos con la sal.

    Sergio, tú puedes ir con lo tuyo.

    Bueno, vamos allá. Vamos allá.

    Atención, atención.

    Vale, mirad yo lo que voy a hacer.

    Mira, voy a coger…

    Yo lo voy a hacer más herbáceo, más natural.

    Bueno, o como a mí más me ha llamado la atención.

    Bueno, naturales son los dos.

    Ya, pero que no tanto bourbon, invierno…

    No sé qué rollo te cuentas ahí que no entendemos nada.

    No hemos entendido nada.

    Bueno, no pasa nada. Yo voy a hacer eneldo.

    Salmón, eneldo. Ya sabéis que los países del frío,

    sobre todo en el norte se le pone

    mucho eneldo al salmón,

    porque es una combinación perfecta, ¿no?

    Eh…

    En Finlandia también. Allí se come mucho eneldo.

    La verdad es que todo lleva eneldo.

    Pero bueno, un poco va muy bien, ¿eh?

    Como en este caso pues le vamos a poner.

    Y además es una hierba que a mí me fascina

    para el pescado. Y también le voy a poner

    otra de las hierbas que más me gusta.

    Es tomillo limón.

    Tomillo limón, que le va muy bien ese toque cítrico.

    Vamos a picar todas las hierbas.

    No como Javier, que las ha puesto enteras…

    sin sentido.

    O sea, sólo por poner. Ha sido una cosa…

    No lo sé, no lo entiendo.

    Entonces lo vamos a picar.

    Vamos a poner aquí dentro las hierbas.

    Y le voy a poner ahora un toque cítrico. ¿Qué miras?

    No, estoy viendo tu obra maestra.

    Un poco de ralladura de lima.

    Chaval, como no tengas un as guardado debajo de la manga

    no tienes nada que hacer.

    No tengo uno, tengo más de uno. No, ya lo sé.

    Ya me lo imagino.

    No lo sé, pero me lo imagino. Te conozco.

    No sabes nada. No, anda que no.

    Habrás compinchado con Requena y con Nil y con todos.

    No, mis armas son estas.

    (Música de western)

    Pues las mías estas.

    Bueno, vale, vamos allá. Yo tengo el salmón.

    Vamos a poner una capa.

    Ni… ¿qué le has puesto? ¿Bourbon?

    Bou… bou… ¿Bourbon?

    (SE MOFA)

    Vale, pues yo pongo aquí una capa de sal.

    Tu ve criticando. Que no es crítica.

    Ve criticando. ¿Veis cómo me critica?

    Bueno, vamos allá. ¿Tú le has puesto toda la sal?

    Bueno, ¿y qué si se la pongo toda?

    No, si tú la pones yo también.

    Vale, ya está. ¿Cuánto tiempo lo vamos a dejar?

    45 minutos.

    Qué rápido, qué fácil es hacer el salmón marinado.

    Venga, lo dejamos en la nevera. Eso sí, ¿eh?

    Han pasado 45 minutos. Ya lo tenemos a punto.

    Exactamente, tenemos él el suyo, yo el mío.

    Cada uno con su marinado. Vamos a lavarlo.

    Vale. Venga.

    Hay que quitarle, eso sí, bien la sal.

    Es importante quitarle bien la sal.

    Porque si no nos queda…

    Veis que ha cambiado completamente el color,

    que es un color mucho más intenso.

    Bueno, y la sal lo que hace es que ayuda a sudar el salmón.

    A sudar, a quitar el agua.

    Exacto. Y lo marina.

    Bueno, pues simplemente está ahora marinado.

    Pero queda un marinado muy bueno.

    Bueno, el mío mucho más herbáceo.

    El rollito de la madera ese no lo he entendido yo.

    Bueno, ya lo verás. Ahora lo entenderás.

    Ahora lo entenderás, Sergio.

    Mira, este plato… ¡No!

    Que ese es para emplatar.

    Ah. ¿Qué te crees?

    ¿Que te lo he puesto ahí?

    Vale, yo lo pongo aquí encima de la tabla

    para que se vea bien. ¿A quién le gusta el salmón?

    A mí. ¿A ti te gusta? Pues ven.

    ¿Cómo te llamas? Lucas.

    Lucas, muy bien.

    Además, tú tienes el paladar ahí limpio y puro.

    Te vamos a cortar un par de trocitos.

    Vale. La diferencia es muy pequeña.

    Pero tú pruébalo. Los dos están buenos.

    Eso sí es verdad. Sí, eso sí.

    Pero bueno… Córtale, córtale. Dale.

    Voy a darle de la parte que está…

    Yo quito la primera parte. Yo también.

    Sí, porque la primera hay que quitarla a veces

    porque te puede quedar un poquito fuerte.

    Te doy un trocito pequeño.

    Huy, qué bien huele el mío.

    Está bien, ¿no? Sí.

    Bueno. Toma este.

    Pues a mí me gusta más este.

    Bueno, mira… ¿Ah, sí?

    Bueno, va, pues entonces lo acepto.

    Vale, Lucas, te puedes ir a sentar.

    (Risas)

    Un aplauso para Lucas.

    (Aplausos)

    Bueno, no quiere decir nada esto, ¿eh?

    Bueno, a ver, el resto de ingredientes.

    Nil. Nil.

    Bueno, después de Requena

    pues es la autoridad en la cocina.

    ¿Qué tal, chicos?

    ¿Qué tal? ¿Cómo estás? Aquí traigo…

    Estos son mis ingredientes.

    Vale, y yo con esta. Tú viendo estos ingredientes

    y estos, ¿qué te llama más la atención?

    Fríamente, calculadamente. Cuidado lo que dices.

    Cuidado, Nil. Cuidado. A mí las cosas fresquitas,

    que sean ligeritas. Pero mójate.

    A mí no me vengas con… A mí lo tuyo, Sergio, me llama.

    Venga, muy bien. Vale, Nil, ya te puedes ir.

    Muchas gracias. A vosotros.

    Ya hablaremos.

    Por eso digo, no está todo hecho.

    Todo puede pasar. Sergio, cómo eres.

    Eres un manipulador.

    Pues si yo no he hecho nada. Bueno…

    Nil es más majo que, vamos… Vamos ahí.

    Vamos ahora, primero, con mi receta.

    Y yo tengo un ayudante de lujo, Javier Torres, que es el chaval,

    la persona indicada para ayudarme

    y hacer lo que yo le pida. Yo te voy a ayudar.

    Luego, te ayudo a ti. Yo te ayudo.

    ¿Qué quieres que haga? Sácame las hojas de lechuga

    y que limpies el aguacate y lo pongas en una… en un…

    en un vaso, que vamos a hacer… ¿En un vaso?

    Mira, primero, yo voy a limpiar el salmón.

    Vamos a ir por pasos, esto es importante.

    Yo le voy a quitar la piel al salmón.

    Le quito la piel, ya lo veis.

    Y yo lo voy a hacer, voy a intentar hacer una cosa…

    bueno, intentar no, voy a hacer una… un…

    Bueno, pues… mejor que… Ya lo has dicho, ya lo has dicho.

    «Lo voy a intentar». No, voy a intentar no.

    No dice «yo voy a hacer», «voy a intentar».

    Uhm.

    Uhm, Sergio, no sé.

    Vale, bueno, yo tengo aquí el salmón, que aprovechamos todo.

    Vale. Ahora veréis. Aguacate.

    Voy a hacer un bocado, eh…

    Eh, bueno, pues que se pueda comer informal, con la mano,

    haré algo que he pensado, pero es muy fácil.

    Muy sencillo, pero muy bueno. Ya tengo el salmón.

    Tengo el salmón marinado con una pinta fantástica.

    Bueno, ya lo veis. Superpinta, ¿eh?

    Y yo, por otro lado, mientras Javier…

    Vale, tú vas haciendo ahí tu…

    Vale. Un aguacate bien maduro, cogimos un aguacate que está…

    La verdad es que está bien este. Está tierno, bueno, está…

    Vale, lo pongo dentro del vaso. Lo pones dentro del vaso.

    Y, mira, yo dentro del vaso…

    Uno, ¿no? Con uno ya está. Bueno, ya lo vemos.

    Sabemos que por aquí detrás,

    cuando le quitamos el tallo y quita fácil.

    Y, luego, el aguacate tiene que estar…

    bueno, pues tierno, ya se ve que está bien.

    Si está muy duro es que está verde.

    Y, luego, también, si está muy blando, está pasado.

    Tiene que estar que le pones el dedo

    y tiene un poco de resistencia, pero…

    se hunde el dedo. Y lo del rabito, ¿eh?

    Sí, lo del rabito también. Vale.

    Vale. Vamos a poner zumo de naranja,

    un poco de zumo de limón, un poco de salsa de soja.

    ¿Cómo lo has dicho? Lo has dicho muy rápido.

    Un poco de zumo de naranja y de zumo de limón.

    Vale. ¿Tienes el limón? Lo tienes aquí, Javi.

    Te doy del mío, para que veas. Si tengo aquí, tengo aquí.

    Bueno, pero te doy del mío. Vale.

    Que yo soy generoso. Pero poco, ¿eh? Espérate.

    Te tengo que controlar.

    Para que vea todo el mundo la diferencia.

    ¿De qué? Ya, ya, ya… ya lo saben, ya.

    Vale. Unas gotas de… Además, ayuda a que no se oxide,

    porque, si no, el aguacate enseguida se oxida

    y queda muy oscuro, muy negro.

    Y el limón, como sabéis, antioxidante, vitamina C,

    no deja que se ponga oscuro. ¿Trituramos?

    Trituramos y ponemos en una manga. O en cuchara, da igual.

    Bueno, también.

    Sal y pimienta, ¿eh?

    Sal y pimienta, es tu receta, Sergio, no sé…

    Ya, pero bueno, te tengo que vigilar.

    Temo que me boicotees, fíjate lo que te digo.

    (RÍEN) Sal.

    Yo aportar más, no voy a aportar. No, no, ya, ya te veo, ya.

    Vale, ya, ¿no? ¿Ya? Sí, pero vamos a probarlo, espera.

    Siempre hay que probarlo todo bien.

    Entonces, yo lo voy a probar.

    Poco limón. Lo único que tenías que poner y no lo pones.

    Jolines, puse un montón. ¡Mecachis en la mar!

    Aquí tengo más. No lo has cortado bien. Espera.

    Ahora no pongas demasiado. Vaya.

    Venga, ya está, vale.

    No has cogido mi limón. Ahora has cogido…

    No has cogido tu limón, has cogido el mío.

    Bueno, ya te daré yo.

    Venga, aprovecha bien ahí la… el tema y ya está.

    Vale. Luego, ¿qué voy a hacer? Voy a hacer, con el eneldo,

    el eneldo es una hierba que con el salmón me combina bien.

    Pues le pongo eneldo y, ayúdame, Javi. Saca de ahí, del…

    del huerto vertical pues, mira, dame un poco de hierbabuena.

    Me llevas… «Una manga, tal, oye». Pero tranquilo, que…

    Venga, hombre, que estás sobando. Yo te ayudo, pero no te pases, ¿eh?

    Un poco de eneldo, cuidado con esta hierba que es potente,

    es muy buena, es una hierba increíblemente buena, pero potente.

    Entonces, a mí me gusta pero, claro, tampoco hay que abusar.

    O sea, que no sea, eh… solo eneldo.

    Entonces, vale, lo ponemos aquí.

    Vamos a poner un poquito de escarola.

    Mira, tu salsa, por un lado, ¿eh? Vale.

    Venga, le pongo un poco de escarola.

    Perfecto, ahí está, hala. Escarola rizada, opcional.

    ¿Qué quieres? Venga, hierbas, hierbas.

    Orégano, eh, hierbabuena, de todo

    Te veo nervioso, Sergio. Hombre, claro que lo estoy,

    ¿cómo no voy a estar nervioso? ¿Esto es un duelo o no?

    ¿Quieres salvia también o no? Hay que estar nervioso,

    en tensión, motivado. ¿Quieres salvia?

    Eh… ¿Salvia? Salvia.

    Dame un poco, va, también. ¿Por qué no?

    Tomillo limón. O sea, voy a hacer como una ensalada de hierbas.

    Vale. ¿Ya está? ¿Esto me das?

    Trae, trae hierbas. Trae hierbas aquí, a tope.

    Bueno. A tope, a tope.

    Hay que respetar el salmón. Demasiada hierba no sé yo si…

    Tranquilo, tranquilo, tú tranquilo, que yo respeto.

    Vale. Hierbas.

    No por poner más va a quedar mucho mejor.

    Sí, bueno, yo quiero ver cómo tú, a ver luego lo que le pones.

    Poca cosa. Sí.

    Poca cosa. Lo de menos es más ya me lo sé.

    No, menta, menta, menta, Javi, hierbabuena.

    Vale. Muy bien.

    Tenemos aquí esto, vale, ya está. Vale, bien, O.K.

    Muy bien. Muy bien.

    Gracias, ¿eh? Vale y, luego, ahora unos, una…

    un poco de tomate, que hay tomate ahí cherry también.

    ¿Y cómo lo hacemos? Pues lo puedes hacer o, mira,

    lo puedes hacer o a… o a rebanadas o a cuartos.

    Me da igual, ¿eh? Como quieras.

    Vale, le voy a poner un poquito más de escarola.

    Vale. Bueno, y fijaos, vale. Yo tengo aquí ya.

    Estoy… ya habéis visto que es muy sencillo, ¿eh?

    Lo he hecho muy fácil, muy sencillo,

    no quiero tampoco… Bueno, pues ya sabéis que…

    Hombre, el mío es muy sencillo, una vez marinado, ha sido sencillo.

    Mirad, tengo aquí las hojas de lechuga que me limpió Javier,

    que son unas hojas de lechuga…

    que no las has escurrido, ¿eh? Pero bueno.

    Sí, las he dejado ahí escurriendo. Sí, sí, sí.

    Vale. Entonces, vamos a poner las hojas de lechuga,

    porque esto va a ser mi envoltorio, mi plato.

    No sé si ponerlo así. Bueno, sí lo voy a poner así, vale.

    Y vamos a poner aquí esto.

    Vale, rodajas de tomate. Al final, he hecho rodajas.

    Ahí va. Así… o así. No, así.

    Vale, venga, perfecto. Vamos a poner ahora…

    fijaos, ¿eh? Fácil, es muy fácil, fácil para no…

    Y vamos a poner aquí ahora el aguacate.

    Cítrico, que está bueno, que está bien.

    Con la naranja también, que le va muy bien.

    Córtame un poco de cebollino, Javi, picado.

    Vale. De aquí, de aquí, sí.

    Y, ahora, mira, todavía le voy a poner un poco más,

    porque es que esto le da… lo hidrata.

    Tú ya lo terminas, veo que lo estás terminando.

    Yo voy a tope, Javi. Yo sin miramientos.

    Yo voy a tope. Vale, lima. Venga, perfecto.

    Le voy a poner, nada, pues, eh…

    un par de rodajas de tomate, muy poquito,

    pero para darle frescor, lo mío es como una ensalada.

    Pero, bueno, ya veréis, luego, el rollo que tiene porque…

    bueno, ya lo veréis. Bueno, no me quiero anticipar.

    Vale. Perfecto. Perfecto.

    Vale. Muy bien.

    ¿Dónde quieres el cebollino? Eh, aquí.

    Vale. mira, un poquito aquí. Ya está.

    Vale. Y ahora, lo que voy a hacer es coger el salmón,

    que yo he hecho aquí… pues lo voy a cortar a tiras.

    Dos, tres y cuatro. Y, una vez lo tengo así,

    fijaos qué bonito queda así, con este aspecto tan…

    ¿No me has dicho que ibas a poner unas cebollas encurtidas?

    No, mira, acabo de cambiar. ¿O te has olvidado?

    No, no, de verdad, por eso te pedí el cebollino.

    No, no, no. No lo ibas a hacer

    cuando dijiste que lo ibas a hacer. Claro, porque estaba…

    No es que te has olvidado, es que no… vamos, que no lo pones.

    Que no sé qué me dices, Javi, que… que… que no me líes.

    Se le ha olvidado. Yo lo pongo así.

    Venga, perfecto. Mira, lo pongo de pie.

    Lo iba a poner tumbado, pero lo pongo de pie, ya os explicaré.

    Id memorizando lo que pongo, el aguacate debajo bien aliñado,

    bien sazonado, tomate fresquito, eh…

    Y, ahora, el salmón, que es el toque salmón.

    Y, ahora, yo pongo aquí encima las hierbas.

    Lo que haremos, a la hora de comer, luego os explico cómo se come esto,

    porque haremos como un bocadillo, haremos un sándwich de lechuga,

    lo rulamos, hacemos un canelón y «tracs», con las…

    con las manos, te explota en la boca, y flipas.

    Literalmente, o sea, ya… Venga, va.

    Eh, bueno, salmón marinado con hierbas y aguacate.

    Ya está, nada más. Podéis aplaudir, ¿eh?

    (Risas y aplausos)

    Voy a hacerlo de otra manera, hacerlo diferente.

    Lo que hago, también, es sacar la piel del salmón.

    ¿Vale?

    Porque yo voy a hacer un tartar.

    ¿Un tartar? Sí, sí. Un tartar.

    Como si fuera un tartar de carne, pero con el salmón.

    Es como… Sí. Es como…

    Como mejor, ¿no?

    No. Como… Claro. Pobre salmón, ¿no?

    Bueno, veis. Aquí tenemos el salmón.

    Y lo que hacemos, lo cortamos así, en láminas.

    Yo te ayudo, Javi. Tú me has ayudado. Yo te ayudo.

    Ya está. Estaba limpiando un poco.

    Corta chalota superfina.

    Se me había olvidado una cosa. Perdón. Con esto, ya estoy.

    La ralladura de limón, de lima.

    Sergio. Ya está. Ya está.

    Sergio, ya está. Ya ha pasado tu tiempo, tío. Ya está.

    Ahora, tú me tienes que ayudar. ¿Qué te hago?

    Un poco de chalota cortada bien fina.

    Chalota cortada bien fina. ¿Dónde la tienes?

    Aquí. Venga.

    Bueno, cortamos en dados el salmón. ¿Vale?

    Unos dados, como si fuera…

    Vamos a hacer como un tartar de carne,

    pero no muy machacada la carne del salmón,

    sino que tenga esos daditos, que se note la textura en la boca.

    Eso es importante.

    Y veréis. ¿Qué conseguimos?

    Que sea más fácil de comer,

    pero que mantenga la estructura, la textura.

    Ahora, cortamos así, en dados.

    Y luego, tiene un toque final que creo que os gustará a todos

    y sorprendente. ¿Cuál?

    Bueno, un toque. ¿Pero qué toque?

    Un toque. Mi toque.

    ¿Toque Torres? Sí. Toque Javier.

    No haces equipo hoy. No te veo ahí.

    Vale. Te veo muy solitario.

    Tenía un bol aquí, que es este.

    Así no es cómo se ganan las grandes batallas.

    Bueno, ponemos el…

    Vale. Chalota. ¿Más? Una yema de huevo.

    No. Está bien. Una yema de huevo. Vale. Una yema de huevo.

    Ponemos la carne del salmón. Chalota.

    Vale. Muy bien.

    El salmón cortado.

    Aceite de oliva.

    Buen aceite de oliva. Y generosos, ¿eh?

    Vamos a poner un poquito de pimienta.

    Luego, ya probaremos de sal.

    Yema de huevo quieres, ¿no? Sí.

    Vamos a hacer como si fuera un tartar de carne,

    igual que un tartar de carne.

    Vamos a poner un poquito de sésamo negro,

    que le va muy bien. Está bien.

    Espérate, que no he terminado. Vale. Está muy visto.

    Después, un poquito de alcaparra que voy a picar.

    Ahí va.

    También, un poquitín de mostaza.

    Es mostaza de Dijon y mostaza en grano.

    Vale. Ponla.

    Yema de huevo, que le da cremosidad, le da untuosidad.

    Las mostazas, no abusar, pero un poquito le va bien.

    Sí, porque la mostaza le quita sabor.

    Un poco, no. Pero si pones mucha, sí.

    Vale, Sergio. Llévate esto. Llévate la bandeja.

    (Risas)

    Sí, sí, señor.

    Es mi turno. Es mi momento de grandeza.

    Y ahora, movemos. Dame un poco de zumo de limón.

    De lima, ¿no? Sí.

    ¿Un poco o mucho? No. Un poquito. Vale.

    Vale.

    Y toma. Pica un poco de pepinillo. No mucho. Un poquito.

    Pero yo voy, eh. Tú me dices y yo…

    Y tú… (HACE BURLAS)

    ¿Fino? Pequeñito, muy pequeño.

    Sí, señor. Y ahora, probamos.

    Ahora mismo. ¡Marchando una de pepinito!

    No digo nada. Yo no digo nada.

    No soy como tú, Sergio. Yo no digo nada…

    No. Es que no digo nada. No dirás nada ahora.

    Llevas toda la mañana…

    Eso es mentira. No. Qué va.

    No te inventes las cosas.

    Y ahora, me limpias bien el plato, con alcohol y un trapito.

    Es verdad, que está sucio.

    Ya está. No más. Sí, sí.

    ¿El pepinillo dónde lo quiere usted?

    Aquí dentro. Aquí dentro. Sí, señor.

    Vale. Y ahora, alcohol y con un trapo,

    bien limpio el plato. Sí. Corriendo.

    Venga, ya lo tengo.

    Voy a emplatar también.

    Vale.

    Muy bien. Ya está. Muy bien, muy bien, chaval.

    Ahora… un aro.

    Y lo montamos.

    Seamos generosos. Es un tartar bueno, un tartar…

    Está bien aliñado. Tiene mucho sabor.

    La verdad es que tiene muchísimo sabor.

    Y estamos hablando… Bueno, ya está, ¿no?

    No, no. No he terminado.

    ¿Qué le pasa? No. No he terminado todavía.

    ¿Qué quieres hacer ahora? Mucho más.

    Hombre, mucho más… O sea, no mucho más.

    Tampoco hay que colarse ahora.

    No es mucho más, pero déjame acabarlo,

    que yo no te he metido prisa.

    Y has estado más rato. No es por mí.

    Es que vamos a aburrir al personal.

    Dale un poco… Has estado más rato que yo.

    Lo has hecho bien. Has hecho un tartar y pastelito.

    ¿Qué tenemos? Huevas de salmón.

    ¿Qué le va al salmón? La hueva de salmón.

    Claro. Entonces, ponemos un poquito

    de hueva de salmón.

    Sí. Menos es más. Qué fácil. Muy bien.

    ¿Qué le va al salmón? Más salmón, claro.

    No. Huevas de salmón, porque le va muy bien.

    Claro, claro. Yo ya lo sé.

    Y no cuatro o cinco, no. Le has metido el bote.

    O sea, para ver si es más rico.

    Sinceramente, ya que lo tengo, pues lo pongo.

    Yo te digo. Mira, este es más suave y tiene más lechuguita y tal.

    Vale. Aquí lo tengo.

    Y estaría una capita. Sí, una capita muy fina.

    Una capita de huevas de salmón. Solo una lata.

    Solo una lata, una capita pequeña, eh.

    Y aquí tenemos este supermanjar. Bien. Vale.

    Pero hay una sorpresa. Por favor, Neal.

    ¿Qué es esto, Neal? Esto aún no ha acabado.

    Esto aún no ha terminado.

    Esto aún no ha terminado. ¿Por qué no me has dicho nada?

    Yo no puedo decir nada aquí.

    Esto era el toque de Javier. Esto es una sorpresa,

    porque yo voy a hacer un salmón ahumado.

    Señoras y señores, voy a hacer

    un salmón ahumado con… (SILBA)

    Un momento, Sergio. Con madera de bourbon.

    Esto es una madera de bourbon.

    Y esto es un aparato que vais a ver, que es la leche.

    Javier, ahora sí que lo de menos, es más.

    Ahora, sí entro yo y os digo a los dos, a ti también…

    Bueno, Neal, no tienes nada que ver.

    No es mi culpa. Ponemos el bourbon.

    Aquí arriba. Esto es una maquinita fantástica.

    Esto es un ahumador, que bien, vale, que bueno.

    Que lo ponemos en marcha. Le damos fuego.

    Y tenemos la magia.

    Ahumamos al minuto el salmón.

    Sacamos. Venga, perfecto.

    ¿Quién va a probar el salmón o los salmones? ¿Tú?

    Bueno, te gusta el salmón, ¿no? Sí.

    ¿Y el aguacate? Un poquito.

    ¡Huy! Empezamos mal.

    ¿Y ese taco, tan grande lo vas a hacer?

    Esto, tú lo coges así y ¡patapam!, le pegas un bocado.

    Eso es un… Es de origen… Bueno, pues eso.

    Un trocito, ¿no? Más callejero.

    Dale. Un poco más.

    Está bien. Si quieres así, está bien.

    Tú saborea y tal. Tranquila.

    Vamos al siguiente. Primero, juguemos con los aromas.

    Y ahora…

    (TOSE) ¡Oh!

    (Risas) Huy, huy.

    Huele a madera, eh.

    Es madera. Es madera de bourbon. Nada. Tú misma.

    Piensa que es un tartar más de invierno.

    Con la hueva de salmón, el toque de humo.

    ¿Tengo que decidirme? Sí.

    Uno de los dos. Pero libremente.

    Lo siento, porque me encantas. Pero este está muy bueno.

    (Aplausos)

    (Canción «The best» de Tina Turner) Está bien.

    Está bien. Bueno.

    Muchas gracias. Muchas gracias.

    Los dos están muy buenos. Sí.

    Lo importante es que siempre hay un buen motivo para cocinar,

    para divertirse en la cocina y para comer sano y bien.

    Muy bien. Pues nada, voy a hacer lo de las pizarritas.

    Venga, vale. Nos vemos pronto. ¡Adiós!

    Siempre hay un buen motivo para cocinar.

    ¿Qué voy a hacer? No se puede ganar siempre.

    Noticias

    ¿Sabes cómo marinar salmón en tu propia casa y con un resultado espectacular? El método para marinar este pescado, pero también otros muchos como el bonito o el bacalao, es muy sencillo. De hecho, sólo son necesarios cinco ingredientes y, eso sí, un reposo de 48 horas antes de poder tomarlo.

    Marinar el salmón en casa es sencillo, si bien son necesarias 48 horas de reposo en la nevera

    Al marinar el salmón lo que estamos haciendo es darle una sazón para conservarlo o, dicho de otra manera, conservarlo de una manera por la cual se ablanda y adquiere aroma. No tiene nada que ver con ahumar, ya que para este proceso hay que someter este alimento a humo. En ambos casos el resultado es brillante, pero nada tiene que ver el proceso ni su sabor final.

    Para marinar el salmón necesitaremos, además del propio pescado con piel y sin espinas, azúcar, sal gorda, pimienta y eneldo fresco. El salmón debe estar en lomos y siempre es mejor utilizar la parte de la cola del mismo.

    El primer paso que debemos realizar es mezclar el azúcar con la sal y ponerlo sobre uno de los lomos, por el lado de la carne, no por el de la piel. Sobre ese mismo lomo deberemos poner la pimienta y el eneldo. Sobre el otro, simplemente echaremos un poco de sal y lo pondremos sobre el lomo que lleva todos los ingredientes, como si de un emparedado se tratase.

    El siguiente paso es poner el pescado dentro de un film transparente con dos lados abiertos. ¿Por qué? Durante las primeras 24 horas de reposo en la nevera, el salmón irá soltando un líquido que deberemos quitar pasado ese primer día. Es por ello que hay que colocar los lomos en un recipiente profundo que pueda contener ese líquido. Además, siempre es recomendable poner algo de peso (un tetrabrik, por ejemplo) para hacer presión y que salga más líquido.

    Con papel de cocina

    Daremos la vuelta al salmón para, pasadas otras 24 horas, volver a desechar el líquido que la pieza haya soltado. Además, una vez retirado el film, deberemos lavar el salmón y limpiarlo con papel de cocina para evitar cualquier resto de la mezcla. Ya sólo nos queda cortar el pescado en finas láminas y degustar el excelente resultado.

    Receta de salmón marinado o gravlax. Esta receta de pescado es un plato de origen escandinavo que consiste en la preparación del salmón madurándolo en sal, azúcar y eneldo.

    Se trata de una receta muy antigua, ya en la Edad Media. Los vikingos preparaban el salmón aderezándolo con hierbas, miel y sal, para luego enterrarlo, envuelto en pieles, bajo la tierra en época invernal. Gracias a las bajas temperaturas, el pescado se conservaba durante largo tiempo. En la época del año en la tenían mayor escasez de alimentos, hasta la siguiente temporada de pesca.

    Si nos fijamos en su nombre gravlax, significa en sueco, literalmente, salmón enterrado. Una vez bajo tierra el pescado se deshidrataba lentamente y se curaba perdiendo la humedad. Este lento proceso de maduración aportaba un sabor característico al pescado que se perpetuo en el tiempo. Aunque en España se conoce como salmón marinado y es bastante apreciado en tiendas gourmet por su calidad… y por su precio. Aquí veréis que por poco dinero puedes tener tu salmón marinado en casa tan ricamente.

    Podemos hacer esta receta no sólo con salmón. Con cualquier otro pescado de carne grasa y firma conseguiremos unos estupendos resultados. Aunque los ingredientes originales y básicos son sal, azúcar y eneldo, en esta ocasión e sumado el hinojo y la ralladura de limón a la preparación. Nos queda un pescado muy aromático, nada salado. Contrariamente a lo que pudiera parecer, y con unos toques sutiles y delicados de las especias e ingredientes con los que acompañamos su maduración.

    Veréis súper explicada esta receta que preparamos en un curso de cocina escandinava. Cómo preparar salmón gravlax o a la escandinava, un plato muy sencillo y que seguro le sacáis partido. Os animo a que preparéis esta receta que además de sencillísima, os permitirá disponer en casa de un salmón marinado de auténtica categoría. Ya me contaréis.

    Preparación del salmón marinado o gravlax

    1. Para librarnos del peligro del anisakis (para evitar problemas parasitarios), congelamos el salmón fresco durante 48 horas. Pasado este tiempo lo dejamos que se descongele a temperatura ambiente antes de trabajar con él.
    2. Con un cuchillo afilado retiramos la piel de una de sus caras. Con la ayuda de unas pinzas intentamos quitar todas las espinas que pueda tener. Es fácil situarlas si pasamos las yemas de los dedos sobre su superficie, se notan perfectamente. Reservamos.
    3. Debemos quitarle las espinas con unas pinzas.

    Elaboración del gravlax

    1. En un cuenco mezclamos la sal gruesa con el azúcar moreno. Lavamos y cortamos el hinojo en juliana y troceamos las ramitas de eneldo fresco. Con todo el aliño preparado montamos el marinado.
    2. En una fuente honda y adaptada al tamaño de nuestro trozo de salmón, colocamos el pescado. Distribuimos la mezcla de sal y azúcar por toda su superficie cubriendo incluso los laterales.
    3. Repartimos el hinojo por encima, espolvoreamos con eneldo fresco y rallamos por toda su superficie la piel del limón.
    4. Tapamos con papel transparente y colocamos encima un peso, un cartón de leche o similar servirá.
    5. Guardamos el pescado en el frigo durante 24 horas.
    6. Al cabo de este tiempo podemos ver que la fuente se ha llenado de agua. Es debido a la deshidratación que ha sufrido el pescado gracias a la sal. Lavamos el salmón y lo secamos con papel de cocina.

    Presentación final del salmón marinado

    1. Podemos conservarlo envuelto en papel transparente durante dos semanas e ir cortándolo a medida que vayamos a consumirlo. Podemos tenerlo bien envuelto en el frigorífico durante un máximo de 15 días.
    2. Con este salmón marinado podemos preparar infinidad de canapés, incluso en ensaladilla o disfrutarlo sólo.
    3. Acompañado con una salsa de yogur y eneldo sobre una tostada. Las opciones son infinitas y el resultado de este salmón marinado casero de rechupete.

    Podéis ver todas las fotos del paso a paso de esta receta de salmón marinado en este álbum. No os perdáis detalle y os aseguro que os saldrá una receta perfecta.

    Consejos para un salmón marinado de rechupete

    • Este salmón marinado es perfecto para preparar una ensalada, un plato de pasta, hacer unos sencillos canapés o incluso una pizza.
    • Os aconsejo acompañarlo por la salsa de yogur y un poco pan y mantequilla con su punto de sal.
    • También con unos bagels con queso crema y lechuga o para cualquier otro canapé frío que nos apetezca.
    • No dejéis de disfrutar de todas las recetas de pescado y marisco que tenemos en el blog.

    Esta receta de salmón marinado nos va a venir muy bien puesto que el salmón es uno de los pescados más ricos en omega-3, un ácido graso esencial en nuestro organismo ya que reduce e impide la acumulación del colesterol, reduce el nivel de triglicéridos y la presión arterial, previene del infarto de miocardio y otras enfermedades cardiovasculares, y combate la artritis, entre otras muchas virtudes.

    Esta receta de Salmón marinado, consiste en hacer una salazón con el pescado fresco, dándole una textura diferente. Incluso el sabor cambia y a los que no les gusta este pescado, lo disfrutan en su versión marinada.

    Ingredientes: 1,5kg. de salmón fresco cortado en dos filetes (preferentemente la zona del cogote, ya que es más jugosa), 750gr. de sal gorda, 750gr. de azúcar y eneldo.

    Elaboración: Aunque en la pescadería nos hayan preparado el salmón en filetes, será recomendable limpiarlo de las partes más grasas y retirar todas las espinas. Para ello las buscaremos con presionando con el dedo y las extraeremos con ayuda de unas pinzas. Es importante este paso, ya que posteriormente serán un obstáculo para cortar lonchas al bies con el cuchillo. No se debe de quitar la piel. A uno de los trozos de pescado le espolvoreamos eneldo, para darle aroma a bosque y tener un sabor diferente.

    Una vez los lomos estén bien limpios, prepararemos la marinada con sal y azúcar, mezclándola bien y añadiendo, si se desea, especias como pimienta, curry o pimentón ahumado. Se puede añadir sal ahumada o añadir al final unas gotas de humo líquido y conseguiremos una buena reproducción del salmón ahumado.

    Ponemos parte de la mezcla de sal y azúcar en una fuente grande, y sobre ello colocamos los lomos de salmón acostados sobre su piel. Tapamos con el resto de la marinada, hasta que este completamente cubierto. Con papel film cubrimos la fuente y colocamos peso encima, unos bricks de leche o latas de conserva, por ejemplo. Guardamos en la nevera durante 36-48 horas, ya queda menos para tener nuestro salmón marinado.

    La sal hace que el salmón vaya expulsado agua, que al mezclarse con el azúcar hará que se cree un almíbar que deberemos ir retirando. En mitad del proceso se desentierra el pescado y se le da la vuelta. Según como le guste a cada uno de curado, se puede dejar más o menos tiempo y/u omitir el paso de voltear el salmón. Después de muchas pruebas, lo encuentro mucho más jugoso y sabroso después de 36 horas y sin dar la vuelta, sino queda demasiado reseco.

    Una vez pasado el tiempo oportuno, se saca el pescado y se pasa por agua del grifo para quitar cualquier resto de marinada. Se seca bien con papel de cocina y se guarda en un envase que evite cualquier tipo de humedad. Podemos conservarlo en la nevera durante semana y media o dos semanas.

    Hay miles de formas de degustar esta receta de salmón marinado, cortado en láminas con una emulsión de aceite de oliva con limón sobre una tosta acompañado de hojas de rúcula, cortado en pequeños dados y preparado como un tartar, loncheado con unas gotas de humo líquido, en tacos para ensalada…

    En Directo al paladar | Rollitos de espinacas con salmón. Receta En Directo al paladar | Sabor a leña, humo líquido natural

    A quién no le apetece un plato de Salmón Marinado? Hoy lo vamos a preparar acompañado de una deliciosa Salsa de Mostaza. Es muy fácil y rápido de hacer y os aseguro que si lo preparáis en casa os gustará mucho, y en el frigorífico se puede guardar durante varios días. Si te gusta esta receta clica al “me gusta” y compártela con tus amigos.

    INGREDIENTES:

    • 600 grs. Lomo de Salmón Fresco sin espinas
    • 300 grs. Sal
    • 300 grs. Azúcar
    • 1 cucharada sopera de Eneldo
    • Pimienta Negra

    PARA LA SALSA DE MOSTAZA

    • 4 cucharadas pequeñas de café de Vinagre de Manzana
    • 1 cucharada pequeña de café de Azúcar
    • 1 cucharada pequeña de café de Eneldo triturado
    • 2 cucharadas soperas de Mostaza de Dijon
    • 125 ml. Aceite de Oliva

    ELABORACIÓN:

    • Sacamos todas las espinas del lomo de salmón. Lo podemos hacer con unas pinzas, no tiene que quedar ninguna.
    • Pondremos la pimienta negra al gusto por encima del salmón.
    • En un bol mezclamos el azúcar, la sal y el eneldo.
    • En una fuente aproximadamente de la medida del salmón, pondremos una capa de la mezcla que hemos preparado.
    • Encima pondremos el salmón, con la piel en la parte de abajo.
    • Cubriremos todo el salmón con el resto de la mezcla. Taparemos con papel film y lo reservaremos en el frigorífico durante dos días.
    • Cada 12 horas iremos sacando el agua que vaya desprendiendo el salmón.
    • Una vez pasados los dos días, lavaremos bien con agua fría el salmón y lo secaremos con papel absorbente por la parte de arriba y abajo.
    • Cuando esté bien seco, pintaremos la parte de arriba del salmón con un poco de aceite de oliva y lo dejaremos un día más en el frigorífico, tapado con papel film.
    • Ya estará listo para comer. Para servirlo hay que cortar las lonchas lo más fino posible
    • Hacemos la salsa de mostaza, para ello pondremos en un recipiente el aceite de oliva, el eneldo, el vinagre de manzana, el azúcar y la mostaza de Dijon. Lo batimos bien con un batidor eléctrico.

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