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Recien nacido no come

El parto no es igual para todas las mujeres ni para todos los bebés. Para algunos resulta más cansado y agotador y encima, llegan a mundo desconocido que les resulta abrumador. Por eso, es normal que algunos bebés se pasen la mayor parte de sus primeras horas de vida durmiendo, lo que no significa necesariamente que vayan a ser muy dormilones. Simplemente, están agotados y solo quieren descansar.

El problema es que están tan cansados que no quieren ni comer, lo cual puede resultar muy preocupante para sus padres, que por más que lo ponen al pecho no consiguen que se agarre ni coma ni un poco de calostro. El riesgo en estos casos es una hipoglicemia o nivel bajo de glucosa en sangre que, en niveles por debajo de 30 durante mucho tiempo, puede causar daños graves al bebé. Pero no hay que preocuparse sin motivo ya que los bebés nacen con reservas calóricas suficientes para pasar horas sin comer, así que no hay que angustiarse.

Eso sí, tienes que intentar que coma cada 3 o 4 horas algo para evitar una hipoglicemia, para que su sistema digestivo empiece a funcionar y pueda expulsar el meconio, para evitar la acumulación de bilirrubina y para que no pierda mucho peso tras el parto.

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¿Por qué los recién nacidos duermen mucho?

Dormir mucho puede ser interpretado de manera incorrecta cuando se trata de nuestro recién nacido, puesto que esto es algo totalmente normal en estos bebés, por ello te recomendamos saber por qué lo hacen.

Por lo tanto, es importante que, si tu recién nacido se niega a comer, sigas las siguientes recomendaciones:

– Aunque hay que poner a los bebés al pecho a demanda, si pasan más de 4 horas despiértalo y ponlo al pecho. Una buena manera de hacerlo es quitándole algo de ropa o los calcetines para que note un poco de frío y se despeje. No te preocupes que no va a resfriarse.

– Otra opción es hacerle cosquillas en los pies o tocándole de tal manera que le “molestemos” y así no pueda conciliar el sueño de nuevo.

– El problema puede ser que no sabe agarrarse bien al pecho o que le cuesta. Comprueba tu postura y la del bebé. Recuerda que su boca debe cubrir el pezón y la aréola y que las mejillas no deben estar hundidas. Además, puedes acercar tu oído a su boquita ya que se le escucha tragar. Solo con que ingiera unas cuantas gotas de calostro es suficiente, recuerda que su estómago es muy pequeño y apenas si caben unos 7 ml en él.

– Si no hay manera de que agarre el pecho, antes de probar con biberón hazlo con otros métodos que no vayan a interferir en el establecimiento de la lactancia, como usar una cuchara o una aguja para introducir directamente en su boca unas gotitas de calostro que previamente te tienes que haber sacado del pecho.

– No te obsesiones con que tiene que comer cada 3 horas o con que come poco. Si el bebé duerme bien, está a gusto, no llora, va cogiendo peso, hace pis y caca con frecuencia y no presenta ningún problema de salud, es posible que su apetito sea menor o que le baste con comer más espaciadamente. Recuerda que el lema es darle de comer a demanda, por lo que si tu bebé pide cada 4 horas, debes respetarlo. Solo hay que despertarle para evitar una hipoglucemia en las primeras 2 o 3 semanas de vida, pasado este tiempo, si todo va bien, déjale dormir que también le alimenta. La naturaleza es muy sabia y cada bebé sabe, mejor que nadie, lo que necesita.

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Las dosis de biberón para un bebé de 1 mes deben ser definidas por el propio bebé tal y como se hace con la lactancia materna, que es a demanda. De esta manera, el bebé se regula en función de las necesidades de cada momento.

Fecha de actualización: 25-04-2018

Redacción: Irene García

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Cuando una pareja acaba de tener un bebé y pregunta acerca de la cantidad que tiene que comer su hijo la respuesta es bastante fácil: lo que quiera. Eso significa que debe ser alimentado a demanda, de manera que sea el bebé quien decida cuándo comer, cuándo dejar de hacerlo y que decida también cuánto comer en base a su hambre y su saciedad.

Sin embargo, hay momentos en los que a pesar de hacerlo a demanda podemos estar dándoles de más, y hay momentos en los que el bebé podría estar comiendo poco: ¿Cómo saber si un recién nacido está comiendo poco o si come demasiado?

¿Por qué se les alimenta a demanda?

Se hace así porque se ha visto que es la mejor manera de que los bebés crezcan sanos y engorden sin problemas, dado que a menudo, cuando intervenimos los padres, lo hacemos para alimentarlos «de menos». Es decir, que intentemos espaciar las tomas para que el bebé aguante más tiempo sin comer y de ese modo coma más en cada toma y sea menos dependiente.

También lo hacemos porque alguien nos dice que no puede ser a demanda cuando el niño quiera, y que tiene que ser cada tres horas (es lo más habitual, que digan tres). Esto, claro, no siempre funciona, y muchos bebés lloran porque tienen hambre; de hecho, muchas lactancias han fracasado precisamente por esperar y esperar a las tres horas, pensar que el bebé llora por otra cosa, y al final dar biberón para suplementar una lactancia que podría haber funcionado de haber sido a demanda.

¿Cómo saber si está comiendo poco?

El caso es que si no estamos respetando la demanda (si hemos puesto un horario más espaciado que el que haría el bebé), o si hay algún problema en la succión o agarre, o a nivel de producción, el bebé podría estar comiendo poco.

Para saber si un bebé come poco lo que se hace es mirar la báscula, claro, porque tiene que estar ganando al principio unos 120-150 gramos por semana. Sin embargo, si no tenemos báscula, o para saber si necesitamos pesarle, hay otras señales que nos pueden ser de utilidad si tenemos esa sensación (y que podrían llevarnos al pediatra para consultarle por el peso, bajo la sospecha de que está comiendo poco). Según la Academia Americana de Pediatría (AAP) serían los siguientes:

  • Si el bebé toma pecho, que a los 10 minutos o incluso antes se quede ya dormido.
  • Si está mojando menos de cuatro pañales al día.
  • Su piel sigue arrugada después de la primera semana.
  • Al cabo de tres semanas aún no se le ha puesto la cara redondita.
  • Después de hacer una toma y quedarse dormido, pide otra vez enseguida, como si tuviera aún mucha hambre.
  • Parece que se está poniendo más amarillo, en vez de menos, en la primera semana de vida.

Como digo, son signos de alarma que tendrían que llevarnos a la consulta del pediatra para ver si hay algún problema o si por el contrario va todo bien. Allí se pesa al bebé, se compara con el peso anterior, y si se confirma el problema habría que buscar las causas de que el bebé esté comiendo poco para solucionarlas.

¿Cómo saber si está comiendo demasiado?

A veces sucede lo contrario, que el bebé come demasiado. Normalmente esto solo sucede con los niños de biberón porque darle más cantidad es tan fácil como preparar más y forzar un poco. De hecho, si un recién nacido tiene que tomar entre 30 y 60 ml de leche artificial, se le pueden preparar tranquilamente 180 ml y ponérselos en el biberón para irle forzando a que se los coma (al bebé le costará horas, pero al final lo hará no sin esfuerzo… un esfuerzo que cada vez será menor a medida que le vayamos acostumbrando a llenar el estómago siempre hasta los topes).

Por eso se recomienda que los niños de biberón coman también a demanda y que el tamaño del biberón no sea muy grande, o lo que es lo mismo, que preparemos la cantidad justa que creamos que se va a comer, o si preparamos más, que no forcemos nunca al bebé a seguir un poco más ni a acabárselo (aunque le quede muy poco).

En los niños que toman lactancia no suele pasar nunca, porque es muy difícil sobrealimentar a un bebé de pecho (por eso se les da a demanda). Sin embargo, en bebés que no toleran bien la separación podría suceder. Hablo, por ejemplo, de un bebé que come, se queda saciado, se duerme en la teta, la madre lo deja en la minicuna o cuna, y se despierta minutos después porque se da cuenta de que está solo. En ese momento la madre puede pensar que llora porque se ha quedado con hambre, puede volver a darle el pecho y que el niño se coja de nuevo y coma simplemente porque la succión le calma (el problema en este caso será la cuna o minicuna, es decir, la separación).

De nuevo según la AAP, los signos de que un bebé está comiendo demasiado son:

  • Si se le da el biberón, el bebé toma más de 120 a 180 ml por toma.
  • Después de alimentarlo, el bebé vomita la mayor parte o todo lo que ha ingerido.
  • Las evacuaciones son blandas y acuosas y hace ocho o más deposiciones al día (los amamantados podrían incluso hacer más).

El peso confirmará la sospecha, obviamente, porque el bebé habrá ganado mucho peso (de no ser así habrá que descartar alergia a la leche, pues los síntomas son muy parecidos). Entonces el pediatra recomendará a los padres que dan biberón que disminuyan la cantidad por toma y, si hace falta, lo alimenten de manera más frecuente (en vez de 120-180 cada 3-4 horas, que tome 60-90 cada 2-3 horas, según pida el bebé).

En el caso de los bebés amamantados, la recomendación será diferente: seguir alimentando a demanda, pero tratando de no dejar solo al bebé para evitar esos despertares. Una opción es intentar tenerlo más tiempo en brazos para que, en el momento de pasarlo a la cunita esté profundamente dormido. Otra opción es amamantarlo con un chal o mantita liviana (que no le dé apenas calor) con que se le pueda envolver un poco los brazos y el pecho (las piernas siempre libres), que podría ayudar a que el dejarlo en la cunita no lo despierte. Y otra opción sería portearlo: directamente, no separarlo del cuerpo de mamá, para que esta pueda levantarse y tener las dos manos libres mientras el bebé sigue durmiendo con ella. Si llora, darle teta siempre, pero llevándolo encima es más difícil que se despierte por sentirse solo.

Fotos | iStock
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El sueño y los recién nacidos

Los recién nacidos aún no tienen conciencia del día y la noche. Duermen a lo largo de las 24 horas del día y, puesto que sus diminutos estómagos no retienen suficiente leche materna o de fórmula como para mantenerse satisfechos durante mucho tiempo, se despiertan con frecuencia para comer, sin importarles la hora del día o de la noche que sea.

¿Durante cuánto tiempo dormirá mi recién nacido?

Según la Fundación Nacional del Sueño de EE.UU. (NSF, por sus siglas en inglés), los bebés recién nacidos deben dormir de 14 a 17 horas en cada período de 24 horas. Algunos recién nacidos duermen hasta 18-19 horas al día.

Los recién nacidos se despiertan cada pocas horas para comer. Los bebés amamantados se alimentan con mayor frecuencia, aproximadamente cada 2-3 horas. Los bebés que se alimentan con biberón se suelen alimentar con menos frecuencia, aproximadamente cada 3-4 horas.

Cuando un recién nacido duerme durante períodos más largos de tiempo, se le tiene que despertar para que se alimente. Despierte a su bebé cada 3-4 horas para comer hasta que muestre una buena ganancia de peso, lo que suele ocurrir en las primeras semanas de vida. A partir de entonces, podrá dejar dormir a su bebé durante períodos de tiempo más largos por la noche.

Los primeros meses de la vida de un bebé pueden ser los más duros para los padres, que se pueden tener que despertar muchas veces por la noche para atenderlo. Cada bebé tiene su propio patrón de sueño. Algunos empiezan a dormir «toda la noche de un tirón» (de 5 a 6 horas seguidas) cuando tienen de 2 a 3 meses de edad, pero hay otros que no.

¿Cómo deben dormir los bebés?

Durante las primeras semanas de vida del bebé, algunos padres optan por compartir la habitación con él. Compartir la habitación con un bebé consiste en acostar al bebé en una cuna, cunita portátil o moisés dentro de la habitación de sus padres, en vez de dejarlo dormir en una habitación independiente. Esto permite tener al bebé cerca por la noche y facilita las tomas, así como la posibilidad de consolarlo y de supervisarlo por la noche. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda compartir la habitación con el bebé sin compartir la cama.

Si bien compartir la habitación es seguro, colocar al bebé a dormir en la cama junto con los padres no lo es. Compartir la cama con un bebé aumenta el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) y otras muertes relacionadas con el sueño.

Siga las siguientes recomendaciones para que el ambiente de su pequeño para dormir sea seguro:

  • Coloque siempre a su bebé boca arriba (sobre la espalda) para dormir, no lo coloque nunca boca abajo (sobre el abdomen) ni de costado. El índice de SMSL se ha reducido mucho desde que la AAP introdujo esta recomendación en 1992.
  • Utilice una superficie firme y estable como colchón. Cubra el colchón con una sábana que quede bien ajustada. Asegúrese de que la cuna o el moisés cumpla con las normas de seguridad vigentes en la actualidad.
  • No coloque nada más en la cuna o el moisés. Guarde los juguetes de peluche, las almohadas, las mantas, las cubiertas, edredones, o colchas, las sábanas que no ajusten bien y los protectores de cuna apartados del área donde duerma el bebé.
  • Evite el sobrecalentamiento. Vista a su bebé según la temperatura de la habitación, sin abrigarlo más de lo necesario. Fíjese en los signos del sobrecalentamiento, como el sudor o estar muy caliente al tacto.
  • Mantenga a su bebé alejado del humo del tabaco. Ser fumador pasivo aumenta el riesgo de SMSL.
  • Ponga a dormir a su bebé llevando puesto el chupete. Pero, si su hijo rechaza el chupete, no le fuerce a dormir con él. Si suelta el chupete mientras está dormido, no se lo vuelva a poner. Si amamanta a su bebé, espere a ofrecerle un chupete hasta que la lactancia esté firmemente establecida.

Ayudar a su recién nacido a dormir

Cada recién nacido sigue su propio patrón. A lo largo del siguiente par de semanas o meses, usted y su bebé empezarán a elaborar su propia rutina.

Es posible que al cerebro de su bebé le lleve varias semanas aprender a distinguir entre el día y la noche. Lamentablemente, no hay trucos para acelerar este proceso, pero puede ayudar el hecho de mantener el silencio y la calma durante las tomas y los cambios de pañal nocturnos. Intente mantener las luces en penumbra y resístase al deseo de hablar o jugar con su bebé. Esto reforzará el mensaje de que la noche es para dormir. De ser posible, deje que su bebé se duerma en su cuna o moisés por la noche para que aprenda que ese es el lugar adecuado para dormir.

No trate de mantener despierto a su bebé durante el día esperando que duerma mejor por la noche. Los bebés que están muy cansados tienen más problemas para dormir por la noche que los que han dormido lo suficiente durante el día.

Si su recién nacido está molesto o inquieto, está bien que lo acune, lo abrace y le cante hasta que se tranquilice. Envolver a su bebé en una sábana o mantita ligera también puede ayudar a calmarlo cuando esté llorando. Durante los primeros meses de vida, es imposible «mimar o malcriar» a un bebé.(De hecho, los recién nacidos que se llevan en brazos durante el día tienden a tener menos cólicos y a estar menos inquietos o molestos.)

¿Cuándo debería llamar al médico?

Aunque la mayoría de los padres pueden esperar que su recién nacido duerma o haga muchas siestas a lo largo del día, la variedad dentro de lo que se considera normal es bastante amplia. Si hay algo que le preocupa sobre el sueño de su bebé, hable con su médico.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD Fecha de revisión: junio de 2019

Los bebés comen en relación a su tamaño, mucho más que los adultos. Por este motivo, en el proceso de hacerse adultos, tarde o temprano, empiezan a comer menos.

El motivo de este cambio alrededor del primer año de vida es la disminución de la velocidad de crecimiento. Algunos niños dejan de comer a los nueve meses y otros esperan hasta el año y medio o los dos años. Durante el primer año, los bebés engordan y crecen más rápidamente que en ninguna otra época de su vida extrauterina.

Qué hacer cuando el niño no quiere comer

Durante el segundo año, en cambio, el crecimiento es mucho más lento: unos 9 cm de alto y un par de kilos. Según los cálculos de los expertos, los niños de año y medio comen un poquito más que los de nueve meses y los padres, que no están informados de este hecho, piensan que si con un año su bebé come tanto, con dos comerá el doble. El resultado es un conflicto es inevitable y violento entre los padres y el niño.

Hasta cuándo siguen los niños sin comer

Muchos niños empiezan a comer más hacia los cinco o siete años, cuando aumenta su tamaño corporal. Sin embargo, la cantidad de alimento que cada persona necesita es muy variable, y algunos niños comen mucho más o mucho menos que sus compañeros de la misma edad y tamaño.

Por otra parte, las expectativas de los padres pueden ser también muy distintas y mientras algunas madres se conformarían con que su hijo se acabase el plato de espaguetis, otras esperan que después de los espaguetis se coma también un filete con patatas, una manzana y un yogur. Por este motivo, es importante respetar la sabiduría natural de los niños frente a sus necesidades fisiológicas.

El niño come por necesidad, no por obligación

El hambre, que es la normal demanda del alimento, es diferente al apetito que es el normal deseo de satisfacer el gusto. La conducta alimenticia de los niños necesita una guía desde que son pequeños y nadie mejor que la madre o el padre para valorar este hecho de gran importancia en el crecimiento físico y emocional de su hijo.

7 consejos para educar la conducta alimenticia de los niños

Los padres pueden hacer mucho por educar correctamente a sus hijos en sus hábitos alimenticios, en su forma de comer, en su manera de demandar el alimento y en la percepción que tienen de la comida.

1. Crea un ambiente agradable. La hora de la comida debe ser agradable y necesaria para el niño. Evita que la comida esté condicionada al castigo, si no concluye el plato.

2. Cambia su percepción de la cantidad de comida. Sirve a tu hijo la cantidad de comida que necesita en función de su edad en el plato más grande. De este modo, percibirá que hay poca cantidad de comida dentro de su plato.

3. Fomenta su autonomía. Puede motivarle poner la mesa, dejar que él mismo se sirva y que decida y tenga autonomía sobre sus gustos alimenticios.

4. Enséñale a comer en familia. Siempre que puedas permítele que coma en familia para que se apropie de los hábitos alimenticios de los adultos, asimilando la conducta y los modelos de la familia.

5. Fomenta la alimentación equilibrada. Permitirle escoger su menú puede influir en el éxito o en el fracaso de su alimentación. El éxito significa que el niño debe probar una variada cantidad de alimentos saludables para ir acostumbrando su paladar a distintos sabores.

6. Evita complacencias y exquisiteces. La hora de la comida tiene un lugar, un tiempo y un fin claro y necesario.

7. Ofrécele sólo lo que necesita. No pretendas que el niño coma la misma cantidad de alimento que vosotros. Deje que él decida y coma la cantidad de comida que necesita para satisfacer su hambre y desarrollar de forma sana sus gustos.

5 motivos por los que NO obligar a comer a los niños

Cada niño es un mundo y único en su forma de ser y también de comer. Según un estudio realizado por la Universidad de California, más de un 80% de los padres y cuidadores obliga a comer a los niños. Por ello, nos da motivos para no obligar a comer todo a los niños:

1. Obligar a un niño a terminarse la comida que se pone en su plato, es obligarle a comer más de lo que necesita. Es aconsejable escucharles, y respetar sus gustos y decisiones.

2. Obligar al niño a que coma todo es hacer de la hora de la comida una tortura diaria. Cada vez el niño llega a la mesa con menos ganas y los padres con menos paciencia.

3. Al obligar a comer al niño le da a entender que es normal que sea otra persona la que toma decisiones sobre su cuerpo y sobre sus necesidades.

4. También se está limitando la autonomía del niño, reprimiéndole.

5. La obligación de comer favorece al sobrepeso y la obesidad infantil.

¿Qué hacer si no come?

​¿Tu hijo no come? Los pediatras y los psicólogos recomiendan no dejarse llevar por el miedo a que el niño no coma suficiente. El niño está dotado del instinto de supervivencia y, si se le ofrece leche y alimentos sólidos que pueda comer, nunca estará desnutrido.
Si su peso y su altura se sitúan dentro de los márgenes de los gráficos de crecimiento, que son muy amplios, si se muestra vivaz y activo, no hay motivo para preocuparse, aunque se salte alguna comida o no se acabe todo lo que hay en el plato: el pequeño toma lo que su organismo necesita en función de su constitución.
Te ofrecemos algunas sugerencias para evitar que la falta de apetito se transforme en una inapetencia crónica.
Respeta sus gustos
“¡Come, que está muy bueno!”, dicen muchas mamás a sus hijos. Sin embargo, ante un juicio materno opuesto al suyo, el pequeño puede confundirse. Para él, la mamá representa la verdad universal: entonces, “¿cómo es que a mí no me gusta una cosa que para ella es tan buena?”. Sea como sea, acabará contradiciendo a alguien, o a sí mismo, negando sus propios gustos, o bien a la mamá, negando la validez de su juicio.
Habituarle a probarlo todo para poder decidir si le gusta o no es lo mejor. Pero, no hay que presentar la comida como un deber, sino como un descubrimiento, dejándole libertad también para expresar su rechazo. La comida tiene que ser un momento de placer y no una ocasión de tensión. Según los pediatras, además, ningún alimento es indispensable: si el niño no quiere verdura, puede obtener las vitaminas y las sales minerales de la fruta. Lo importante es ofrecerle alimentos sanos que coma a gusto. Si un alimento no le gusta, vuelve a ofrecérselo después de un tiempo.
No insistas para que coma
Inducir al niño a que coma más de lo que necesita puede provocar, en su delicado sistema de regulación del apetito, alteraciones que, en el futuro, pueden transformarse en desórdenes alimentarios. Por lo tanto, antes de servir la comida, pregúntale qué cantidad quiere. Si se trata de una pequeña ración y se la termina, pregúntale si quiere más. Tendrá la satisfacción de repetir.
No confundas la comida con el cariño
Una frase del tipo “Si no comes, no te quiero”, transmite al niño el mensaje de que hay que comer por amor y no por hambre, y esto es un problema. Quizás, las primeras veces, el pequeño se dejará convencer para comer algo, con el fin de contentarte, pero muy pronto descubrirá que, si come para satisfacer a alguien, también puede rechazar la comida para hacerle un desaire. Entonces, la comida se convierte en una especie de moneda de cambio, y de aquí al chantaje hay un paso.
No realices promesas ni “intercambios”
“Si te lo comes todo, te doy un caramelo”. De esta manera, el dulce es el premio y no el alimento bueno, que representa para él una obligación. Además, este tipo de intercambio no logra su objetivo. Una investigación ha demostrado que, alentados por la posibilidad de conseguir un caramelo, sólo tres de cada 12 se dejan convencer, mientras que los otros nueve refuerzan su antipatía por el alimento.
No recurras a entretenimientos
En la mesa, la atención que se dedica a la comida no debe concentrarse en cuánto y cómo come el niño, sino en apreciar el alimento, en degustarlo y en transmitir al niño entusiasmo e interés. Por lo tanto, durante la comida, no utilices juegos y cuentos para distraerle e introducirle un bocado en la boca, cogiéndole por sorpresa. Debes hacer qué el participe.

Mi bebé no quiere comer nada sólido

Por fin llega la edad en que el bebé puede ¡y debe! comer alimentos sólidos. El problema es que no los quiere. No le gusta el sabor, el olor, la textura o el color. En esta situación una mamá puede entrar en desesperación.
Si es tu caso, lee lo que aconsejan otras mamás en la Comunidad de BabyCenter:
Jimena: A mi hijo de 8 meses tuve que empezar a darle más agua y menos leche porque solo quería su biberón de leche materna o fórmula y no tenía ningún interés en comer alimentos sólidos ni papillas. Ya empezaba a bajar un poquito de peso y eso me preocupaba. Al principio me pedía su leche, pero con a los pocos días empezó a comer más y a querer menos leche.
María: A mí me funciona ponerle una música que le guste y cantarle mientras come, así se distrae y le meto las cucharadas. Y trata de que lo que le ofrezcas sea muy nutritivo, así aunque coma poco, le servirá.

Celia: Pues mucha, pero mucha paciencia. Dedícale un buen rato al asunto, no te desesperes y verás que poco a poco irá aceptando los alimentos. Tal vez no le gusta la textura del puré y podrías darle trocitos finamente picados. Algunos niños empiezan así, saltándose los purés.
Martha: Come al mismo tiempo que tu bebé, puede ser que por imitación acepte los alimentos. Y prepara tu misma la comida, mejor que se acostumbre a tu sazón y gastas menos que si compras la comida de bebé hecha.
Leti: Yo le pongo trocitos pequeñísimos en su charola y me espero a que se los meta en la boca, no me ha funcionado darle cucharadas, es mejor que él solito lo haga. Es muy tardado pero se come todo y se divierte.
Jenny: Jugar. Puede no ser ideal pero yo le pongo muñequitos en su charola o un libro y distraído se come todo.
Claudia: Podrías tratar con sopas de verduras para empezar, no tienen la consistencia de los purés y son muy nutritivas. A veces hay que tratar muchas muchas veces hasta que se acostumbren a un sabor.
Consuelo: Aunque te desesperes un poco, no le hagas comer a la fuerza porque será peor. Intenta, y si no quiere déjalo un rato y vuelve a insistir, pero yo no le daría biberón hasta que coma (aunque sea poco), porque se llena y otra vez no vuelve a comer.
Cecilia: Mi hija también come muy mal, pero trato de darle alimentos variados todos los días para que conozca de todo y, ni modo, insistir mucho y paciencia.
Yesi: Cada niño tiene su ritmo, no te preocupes tanto. A mí me ha funcionado presentarle la comida de forma divertida, hacerle caritas con la comida etc.
Susana: Mi hija comía muy poquito hasta antes del año. El pediatra me dijo que estaba bien y que al año empezaría a comer más y es cierto, a partir del año se alimenta mucho mejor. Recuerda que su estómago es muy pequeñito, Porciones por alimentos
Liz: Te podría servir que lo dejes explorar la comida con sus manitas. Sí, te hará un batidero, pero puede ser que así se interese en comer.
Andrea: Batidos de leche, con frutas, con yogur, con avena. Es lo que me funciona mejor con mi hijo. Al principio no se los tomaba bien pero ahora los pide.
Iveth: Sienta a tu bebé a la mesa con el resto de la familia y que observe cómo comen los demás. Verás que le irá dando curiosidad y querrá participar. Mientras, ponle pedacitos en su charola y dale cucharadas conforme las vaya aceptando.
Guini: Como te dicen todas, insistir con mucho amor y paciencia pero también que lo revisé el médico, no vaya a ser que de verdad tenga algún problema que no has identificado.
Revisado en julio 2019

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