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Relacion de pareja toxica

Tabla de contenidos

Sobre las relaciones sexuales, suelen explicarte algo en la Escuela, incluso sobre lo que implica el matrimonio, sobre sus derechos y sus deberes. Pero absolutamente nadie te explica nada sobre las relaciones interpersonales, sobre la sexoafectividad, sobre las relaciones de pareja…¿Qué debemos esperar de nuestra pareja? ¿Qué está bien y qué mal en una relación amorosa?

La violencia de género es una realidad en nuestra sociedad y la preocupación por la prevalencia de este fenómeno en nuestros adolescentes es clara, solo hay que ver los anuncios dirigidos a este colectivo que salen ahora en TV. Es un hecho que los adolescentes del siglo XXI siguen sufriendo maltrato físico y/o psicológico. ¿Tal vez deberíamos esforzarnos en dar una educación adecuada sobre lo que es y lo que no es una relación de pareja sana?

Afortunadamente, ha habido una gran cantidad de investigación científica sobre las relaciones de pareja, en las últimas décadas, que han permitido saber más sobre las relaciones tóxicas.

Signos de alarma que te pueden hacer sospechar que tu relación es tóxica:

  1. No te hace feliz ni te deja crecer como persona.

Una relación que te hace llorar más veces de las que te hace reír, es probablemente una relación que no te deja crecer como persona. Está claro que la felicidad no te la aporta nadie, eres tú mismo quien debe encontrarla, pero una relación de pareja debe aportar alegría y fomentar tu propia felicidad. Tu crecimiento personal es un pilar fundamental de tu felicidad y una relación de pareja debe fomentar siempre el crecimiento de ambos miembros, no cortar las alas. Debe darte el apoyo necesario para hacerte crecer, debe ser uno de los pilares donde apoyar tu crecimiento.

  1. Relaciones que se rigen por el chantaje emocional

Cuando uno de los miembros de la pareja usa constantemente el chantaje emocional para conseguir que la otra persona haga exactamente lo que él o ella quiere. Una relación sana debería estar basada en la libertad individual de cada uno. No se debe usar este chantaje en beneficio de uno mismo. Son relaciones en que siempre sale perdiendo el mismo miembro de la pareja.

  1. Relaciones de exclusividad

Tu pareja no debería decidir con quién sales a tomar algo o con quién te puedes relacionar. Una relación sana respetará tus amistades y tu familia y fomentará tus relaciones con ellos si sabe que eso te hace feliz. Si desde que has iniciado esa relación, has dejado de salir con tus amigos y de relacionarte con tu familia, puede que algo no vaya bien. Aunque es cierto que al principio de una relación siempre dejas más de lado otras relaciones, esto no debería durar en el tiempo y mucho menos deberse a la coacción del otro miembro de la pareja.

Suelen ser personas que critican frecuentemente a tus amigos y familia, que no ven bien que quedes con ellos o los llames, que te quieren en exclusividad, eso no debe confundirse con amor, es más un deseo de posesión.

  1. Vampiros energéticos

Son personas que necesitan tu energía para vivir. Tu sientes que empiezas el día con muchas ganas, fuerzas renovadas y optimismo y ellos/as te van dejando sin esa energía, notas como esa relación te va desgastando y tu vitalidad disminuye. Suelen ser personas pesimistas que no ponen ilusión en las cosas y usan tu energía para alimentarse. Al final sientes que ya no te quedan fuerzas. Son personas que usan el victimismo y las quejas constantemente y después no hacen nada para cambiar lo que no les gusta.

  1. Relaciones que utilizan la culpa

Son constantes los reproches sobre hechos del pasado que parece que constantemente tienes que subsanar. Hagas lo que hagas, nunca es suficiente para borrar el error que cometiste hace ya mucho tiempo.

Además siempre tienes la culpa de vuestras discusiones y de su malestar.

Las relaciones que usan los reproches y los sentimientos de culpa, son relaciones que te hacen sentir mal y además no hay nada que puedas hacer para que esto desaparezca porque siguen reprochándote tus errores y culpándote por todo lo que pasa.

  1. Relaciones de dependencia

Cuando una persona te hace sentir que depende de ti para ser feliz, ves con cuidado. El concepto de amor romántico que tenemos ha hecho mucho daño en este sentido. Las canciones de desamor están llenas de letras que dicen que no pueden vivir sin ella/él y esto no es cierto. Tú debes depender exclusivamente de tí para vivir, puedes desear, evidentemente, compartir con alguien tu vida, pero si esa relación se acaba, tú seguirás.

Frases tan bonitas como: “no puedo vivir sin tí” “si tú me dejaras no sé qué haría” “si me abandonaras, me volvería loco/a”…Son frases de dependencia, no de amor. Son frases que pretenden atarte a la relación bajo cualquier circunstancia.

Cuando se establece el precedente de que la otra persona es responsable de cómo se siente en todo momento (y viceversa), se desarrollan tendencias codependientes. De repente, no se permite que ninguno pueda planificar algo sin obtener la aprobación del otro. Todas las actividades – incluso las cosas más mundanas, como ver un programa de televisión – deben ser negociadas y comprometidas. Cuando tus necesidades personales quedan relegadas a un segundo plano siempre por detrás de las suyas, estás en una relación tóxica.

  1. Cuando siempre estás justificando su comportamiento

Delante de los demás debes justificar lo que ha hecho o dicho. Usa gritos, humillaciones, críticas e incluso insultos cuando se dirige a tí. Esto es maltrato psicológico, nadie debe ser tratado así, bajo ningún concepto. Una relación sana está basada en el respeto mutuo. Si alguien te trata así, no te respeta.

  1. Los celos no son amor

Una persona celosa no te quiere más que una que no lo es. “Donde hay fuego hay humo y donde hay amor hay celos”, es un mito. Las relaciones de pareja deben estar construidas sobre la confianza. Tu pareja no debe desconfiar de tí constantemente, no debes tener la necesidad siempre de justificar lo que haces, lo que dices o con quién te relacionas. Los celos no reflejan su amor, reflejan su inseguridad y su desconfianza. Nadie debe decirte qué ropa te debes poner o a quién puedes o no mirar.

  1. Los reproches

Una relación debe hacerte sentir bien contigo mismo, debe sacar lo mejor de tí. Alguien que continuamente te pide que cambies, te reprocha lo que haces, dices o piensas y no valora nada en tí, no te hará feliz. Tu pareja debe aceptarte cómo eres, con tus virtudes y tus defectos, no debe intentar hacerse un traje a medida contigo.

  1. Las relaciones que siempre te ponen en un segundo plano

Siempre hay algo más importante que estar contigo, antes están sus propios deseos y compromisos que tú. Nunca tiene tiempo para tí…

A las relaciones hay que dedicarles tiempo, tiempo de calidad. Tu pareja debe desear salir contigo a cenar de vez en cuando, aunque tengáis hijos y un millón de obligaciones por atender. Si a tus relaciones importantes no les dedicas tiempo, acabarán por morir. Si tu pareja siempre te deja en un segundo plano, tal vez no te da la importancia que verdaderamente tienes.

No todas las relaciones tóxicas tienen todos estos signos, unas tienen más de unos que de otros y no por tener uno o dos de estos síntomas significa que tu relación es tóxica. Cambia lo que veas que no funciona y si ves que no puedes cambiar nada, tal vez debas cambiar de pareja 😉

¿Qué podemos hacer ante una relación tóxica?

El primer paso es darse cuenta que tu relación de pareja es tóxica, el segundo paso es cambiarlo. Si sigues haciendo exactamente las mismas cosas, todo seguirá igual y tú saldrás perdiendo una y otra vez.

Para cambiar tu relación debes hablarlo con tu pareja, describirle lo que no te hace feliz y lo que necesitas que cambie. Tu pareja debe decidir si quiere o no hacer ese cambio. Recuerda que no se trata de hacerte un traje a medida.

Tal vez, solo con la buena intención, no sea suficiente y se haga necesario realizar terapia de pareja.

También puede pasar, que tu pareja no esté dispuesta a hacer ningún cambio porque la relación le gusta tal y como está. En este caso, debes decidir si te vas o te quedas, debes decidir si sigues o no con esa relación.

Lo que nunca se debería hacer es esperar a que algo cambie con el tiempo, porque eso no pasa. Las relaciones siguen una inercia y una dinámica que es muy difícil de cambiar. Si lo que vives no te gusta ni te hace feliz, debes cambiarlo tú mismo y no esperar a que cambie por sí solo. Frases como: “con el tiempo se fiará más de mí y dejará de reprochármelo” “cuando nos casemos confiará más en mi” “con el tiempo cambiará”, perpetuarán esa misma relación tóxica durante más y más tiempo.

“Uno no será feliz con alguien a quien no admira o que sueña que un día sea diferente”

Silvia Congost Psicóloga especializada en dependencia emocional

Unos límites desdibujados pueden ser también un detonante para este tipo de relaciones. “Si no tenemos claro qué es lo que para nosotros no es negociable, es probable que cuando sucedan determinadas cosas no sepamos si aquello es muy grave o si debemos dejarlo pasar”, añade Congost.

“También es muy frecuente que haya manipulación por parte de un miembro de la pareja. En este caso, para que haya uno que manipule tiene que haber otro u otra que se resigne y se someta porque de no haber una víctima, el papel de agresor no tendría sentido”, aporta Salinas.

En una relación de pareja tiene que haber un mínimo de coincidencia en los valores; de lo contrario, el conflicto está servido. praetorianphoto

Amor ciego

En la fase de enamoramiento, ni los defectos se ven claros ni es fácil ser racional ante actitudes que no se comparten. “En ella, las emociones están a flor de piel y todo se ve de color de rosa. La parte más negativa de esta etapa es que suele costar más razonar con claridad. Tantear lo que gusta y lo que no, es algo que deberíamos tener en cuenta siempre para no vernos inmersos en una relación tóxica”, advierte Salinas.

Asimismo, un alto grado de empatía puede fomentar la toxicidad. El entendimiento hacia la otra parte es positivo, pero hasta un punto. “Una empatía excesiva puede llevarnos a que nos manipulen y a comprender y justificar actos injustificables, llegando incluso a ser capaces de renunciar a nosotros mismos a cambio de mantenernos al lado de una persona que no nos conviene”, justifica.

Al principio solo vemos lo bueno del otro; el tiempo nos ayuda a descubrir lo que no nos gusta y a aprender a gestionarlo (o no). Caspar Benson

La toxicidad es cosa de dos

Como dice Congost: “Se considera tóxico quien hace sufrir a la otra persona con su conducta”. Sin embargo, que esa persona desarrolle este tipo de comportamiento con la pareja no significa que siempre sea así. “Una persona puede ser tóxica para ti, porque su manera de hablarte, de comportarse, de hacer las cosas te hace sufrir, pero no ser una persona tóxica en sí misma, e incluso funcionar perfectamente con otros perfiles”, añade la psicóloga.

No obstante, cuando una relación es tóxica el malestar suele generarse en ambas partes. “Son casos en los que nos enfadamos por cómo se comporta el otro, por cómo hace las cosas, por cualquier situación… Lo más absurdo, puede desencadenar la pelea más grande. Eso va creando una sensación de frustración, de desgaste y de vacío en nuestro interior, que nos va alejando emocionalmente cada vez más.

¿Hay esperanza para estas relaciones?

Al llegar a un punto en la relación, conviene plantearse si vale la pena cambiar o es mejor tomar caminos separados. skynesher

La voluntad es la cualidad indispensable para comenzar a trabajar en este tipo de relaciones, siempre que no se hayan producido daños en la autoestima. “Si las diferencias no son aspectos que choquen con los valores principales de la persona y la otra parte no ha dañado la dignidad con su conducta, se pueden aprender nuevas formas de relacionarse que permitirán fluir mejor”, indica Congost. Pero subraya que eso solo sucederá si ambas partes están motivadas por igual para conseguir ese objetivo.

Cambiar la forma de relacionarse requiere mucha voluntad e implicación

Salinas coincide en este aspecto, y alude al interés real para la transformación. “En muchas ocasiones el cambio tiene que ser muy profundo y requiere acudir a terapia, lo cual conlleva una gran implicación” en la misma, comenta.

Las psicólogas alertan sobre los casos en que es uno mismo quien se crea expectativas y confía en que se modifique el comportamiento de la pareja. “Muchas veces esperamos que la otra persona cambie aunque no existe por su parte un interés real en hacerlo. No vale con que la persona tóxica manifieste intención de cambio, importan los hechos, porque son los únicos que nos va a aportar información real”, enfatiza Salinas.

“No vale con que la persona tóxica diga que quiere cambiar; importan los hechos”

Esmeralda Salinas Psicóloga. El Prado Psicólogos

Tipos de relación tóxica: características, cómo identificarlas

¿Qué son las relaciones tóxicas?

Las relaciones tóxicas son relaciones en las que ambas partes son incapaces, por alguna razón, de impedir hacerse daño. Puede tratarse de una relación de pareja, pero también de amistad, de trabajo, incluso de una relación familiar. Los signos que deben alertar de que se está en una relación tóxica con frecuencia son indirectos y subjetivos, lo que dificulta a las víctimas de alejarse de la relación tóxica antes de que sea demasiado tarde. Sin embargo, se recomienda prestar atención cuando se empieza a experimentar un malestar difuso e indescriptible, cuando el comportamiento cambia, por ejemplo de extrovertido pasa a ser retraído, o cuando uno se siente desorientado sin lograr admitirlo; en este momento es importante cuestionarse y hacer un examen de lo que pasa. Lo cual no es sencillo, pues la sociedad en la que vivimos no nos invita realmente a estar atentos a nuestras emociones y a lo que nos ocurre.

Si en la relación en que te encuentras de alguna u otra forma te hace sentir mal, por ejemplo te sientes juzgado, desvalorizado, manipulado, amenazado, acosado, maltratado, o sientes un vacío difuso después de verte con la persona tóxica, si tienes alguno de estos sentimientos, es importante que te preguntes si estás en una relación tóxica y que busques la manera de salir.

Características de las relaciones tóxicas

En general, las relaciones tóxicas pueden definirse como relaciones en las que ambas partes son incapaces de lograr un trato de igual a igual. Una relación se vuelve tóxica en el momento en que una de las partes «se aprovecha» de la otra, cuando aparentemente solo uno de los dos obtiene un beneficio. Por ejemplo, la persona que actúa viendo únicamente su interés, que se propone manipular e intentar controlar, o que simplemente quiere sacar provecho. Lo que motiva a una persona a tener conductas tóxicas es la voluntad de tener control completo y de tener todo el poder en la relación. En una relación tóxica el poder no se comparte. Por el contrario, la persona tóxica es aquella que intenta que la otra persona obtenga el mínimo de poder. La toxicidad misma, de hecho, consiste en eso: en implementar dinámicas en las que se genera una desigualdad entre los dos, en la que el poder queda repartido de modo que favorezca a uno y desfavorezca al otro. Si bien las peleas de poder son algo normal en cualquier relación, principalmente en los primeros años del matrimonio, las relaciones tóxicas están caracterizados por la insistencia constante y absoluta de uno de los dos en tener el control.

Generalmente, una relación tóxica se establece entre dos tipos de personas, una persona manipuladora (perverso narcisista), y una persona susceptible a la culpabilidad, sensible y vulnerable, que sufre de dependencia afectiva y que usualmente está volcada a los demás. Cuando dos personas con estas características se encuentran, se produce una especie de red dañina en la que quedan atrapados y de la que es muy difícil salir. Es importante tener presente que los métodos utilizados por una persona tóxica para controlar a su pareja no necesariamente son evidentes ni aparentes, ni siquiera para la pareja víctima.

A continuación describiremos dinámicas presentes en las relaciones tóxicas. En estas, si bien sobresalen las conductas de la persona tóxica, es igual de importante atender y comprender al individuo que recibe el comportamiento tóxico. Es necesario preguntarnos ¿por qué un adulto permanence en una relación que constantemente lo daña emocional y físicamente? ¿por qué no solo soporta conductas dañinas sino que, muchas veces, lucha también por mantener viva la relación?

Tipos de relaciones tóxicas

A continuación se describirán las conductas tóxicas presentes los diferentes tipos de relaciones.

Menosprecio y denigración

En una relación tóxica, una persona puede tener la tendencia a denigrar y menospreciar constantemente a la persona con la que está, ya sea pareja, amigo incluso familiar. El menosprecio se puede dar a través del humor o las bromas, emitiendo juicios sobre las cualidades, competencias o la personalidad del otro, o bien mediante la burla explícita, implicando con esto que todo lo que expresa la otra persona, sus ideas, sus creencias o sus deseos, es algo estúpido. También puede hacerlo mediante la crítica discreta pero intensa. Aun en los casos en que se logra confrontar a la persona que denigra, ésta se muestra evasiva y disfraza su actitud diciendo que simplemente está bromeando. Al lado de una persona que denigra, la persona que creías ser habrá perdido poco a poco toda importancia. Te vuelves banal, poco interesante, extremadamente inferior.

Intimidación y control mediante «mal carácter»

En una relación tóxica, una persona puede tender a mostrarse furiosa simplemente por recibir alguna crítica o porque no se esté de acuerdo con algo de su persona, y podrá permanecer molesta durante días. Esta es una forma que tiene de controlar y chantajear emocionalmente. Nunca se sabe qué puede hacer que pierda el control y se enoje. Las parejas de estas personas tienden a describir su relación como constantemente estar cuidando no decir o hacer algo inapropiado, pues es impredecible cuando la pareja de mal carácter puede estallar en furia. Esta vigilancia e incapacidad para saber cuando su pareja se enojará y por qué razón, desgasta emocional y físicamente su salud. Por otra parte, la pareja de «mal carácter» tiende a responsabilizar a los demás por sus enojos, que es su culpa que el grite e insulte. Este renegar de la responsabilidad por su comportamiento disfuncional es un rasgo típico de una relación tóxica.

Inducción de culpa

En una relación tóxica, una de las personas puede inducir la culpa en el otro, y con esto, trata de obtener control. Cada vez que hace algo que hace sentir mal a la otra persona, intentará hacerle sentir culpable por la situación, por lo que la hace sentir mal. Esto puede ocurrir en relaciones de pareja, pero también es frecuente en la relación de los padres con sus hijos adultos. Es frecuente que los padres busquen poner a otro a su lado para hacer más efectivo el hacer sentir culpable: por ejemplo, cuando el padre llama al hijo para decirle lo mucho que está dolida su madre por no haber asistido a la reunión familiar. Esta es una forma muy usual de los padres para controlar tóxicamente a sus hijos. Como todos los comportamientos y dinámicas tóxicos, inducir culpa tiene la finalidad de controlar la conducta del control, de modo que el padre, el amigo o la pareja haga lo que quiera.

Excesiva independencia, no tener en cuenta al otro

En una relación tóxica, una de las personas de la relación puede llevar su independencia demasiado lejos. Para esta persona, compartir lo que hizo en su día o anunciar lo que va a hacer, lo expone a que el otro lo controle, y por lo tanto a perder su independencia. Esto necesariamente hace sentir insegura a la persona que está a su lado. No solo se trata de que su comportamiento sea impredecible, sino que tampoco se está seguro nunca de que esta persona esté comprometido emocionalmente con uno, de que la relación que tiene con uno es una prioridad en su vida. Incluso en los momentos en que se le pregunta explícitamente acerca de su compromiso, si ama a su pareja, si la encuentra atractiva, o si está comprometida en la relación, su respuesta tiende a ser vaga, incluso defensiva, lo cual por un lado genera más inseguridad en la otra persona, y tiene la finalidad de hacer que la otra persona siga haciendo cosas para «ganarse» su compromiso. La ansiedad que genera todo esto, necesariamente debilita emocionalmente a la persona víctima de tan comportamiento y puede afectar tanto la salud física como la emocional.

Actitud utilitaria

Una relación tóxica puede ser entre dos personas de las cuales una utiliza al otro para obtener lo que quiere, y la otra intenta complacerlo constantemente sin nunca conseguirlo. Lo que hace tóxica este tipo de relación es que sea una relación solo en un sentido, solo uno obtiene beneficios, y el hecho de que la otra persona nunca saciara la necesidad del otro de ser complacido. Las personas que utilizan a otros realmente absorben la energía de los otros, y tienden a dejar a sus relaciones sin encuentran a alguien más que puede hacer más por ellas.

Actitud posesiva y controladora

Las relaciones que tienen una confianza deteriorada tienden a ser relaciones tóxicas en las que uno de los dos es posesivo, y el otro sufre los celos y la desconfianza de su pareja. Si se deja que simplemente pase el tiempo, las personas posesivas serán cada vez más sospechosas y controladoras. Un ejemplo puede ser revisar el celular, incluso el kilometraje del automóvil para asegurarse que no haya ido a algún lugar que no debiera. Más que estar con alguien en una relación, estas personas quieren poseerla. Los esfuerzos de su pareja de asegurarle su fidelidad y compromiso serán en vano. Quedarse en una relación aceptando el ser tratado como una persona no confiable tendrá como resultado el perder cualquier espacio personal y propio.

¿Por qué las personas tienen conductas tóxicas y por qué los demás lo toleran?

La respuesta breve es que ambas personas tienen una autoestima pobre y una inseguridad arraigada.

¿Es amor u obsesión? — Test

1. Entro a sus redes sociales todos los dias

  1. Obvio! Varias veces al dia. Tengo que estar [email protected] de todo lo que sube
  2. Solo algunas veces
  3. No, sólo [email protected] tengo en face y sólo veo lo que pone si me aparece en home.

2. Le doy like a todas sus fotos y a todo lo que sube .

  1. Si! Fb, instagram, snapchat….
  2. Nada mas que si me gusta de verdad
  3. No

3. Me choca que hable con otras chavas o chavos

  1. No lo soporto, seguro me [email protected] quieren bajar
  2. Claro que no, me encanta que tenga muchos amigos, por eso me enamoré de él o ella.
  3. No me interesa con quien habla

4. Cuando no me contesta el whats

  1. Me enojo e insisto hasta que me conteste, me pongo a pensar con quien está
  2. Le mando un par de mensajes y espero a que me conteste, seguro esta ocupado.
  3. Yo nunca [email protected] busco.

5. Cuando se pone celoso o celosa :

  1. Me gusta porque significa que le importo, yo tambien [email protected] celo.
  2. Los celos son inseguridad, intento platicarlo y explicar que no hay motivos para sentir celos.
  3. ¡Que miedo! [email protected] corto de inmediato.

6. Cuando discuten :

  1. nos enojamos cañon, peleamos todo el tiempo pero siempre nos reconciliamos.
  2. Casi no discutimos, cuando algo no me gusta trato le platicarlo y arreglarlo.
  3. No hemos discutido.

7. Hablamos todo el dia.

  1. Si por teléfono, whats, messenger, skype etc.
  2. Hablamos una o dos veces al dia.
  3. Solo hablamos cuando vamos a salir y los fines de semana.

8. Descuido mis actividades normales por estar con él o ella .

  1. Me pasa todo el tiempo
  2. Me pasaba al principio de la relación
  3. No, que flojera

9. Mis amigos me han dicho que he cambiado mucho desde que ando con el o ella

  1. Si, me dicen de mi forma de vestir, que ya no salgo con ellos, que estoy [email protected]
  2. Dicen que me ven más feliz
  3. Mis amigos ni saben que andamos.

10. Me da miedo cortar porque

  1. No me gusta estar [email protected] y tenemos muchos recuerdos juntos.
  2. En verdad lo [email protected]
  3. Me da igual, de todos modos puedo conseguir otro [email protected]

Todos, en algún momento, hemos sentido esas ganas irrefrenables de compartirlo todo con alguien. Tiempo, secretos, espacio, intimidad, alegrías, tristezas. Todo se tiñe del color de esa persona, ya elevada en un pedestal de ilusiones y espejismos. Actos, actitudes, rutinas y pensamientos quedan condicionados y controlados por él o ella. Todo esto solo puede significar algo: estás enamorado/a. O no, puede que estés locamente enamorado/a. Literalmente. Puede que estés obsesionado/a.

Si es así, no te preocupes. pese a sentirse mal, es un sentimiento inofensivo. Pero de no reconocerlos con claridad, distinguirlos y reaccionar adecuadamente ante ellos, el potencial perjudicial que pueden tener estas obsesiones es muy elevado. En este caso es cuando aparece la limerencia.

El amor obsesivo

Es un estado mental involuntario que surge de una atracción romántica combinada con una necesidad obsesiva de ser respondido de la misma forma, pese a no serlo

Este término se refiere al amor obsesivo. Es un estado mental involuntario que surge de una atracción romántica combinada con una necesidad obsesiva de ser respondido de la misma forma.

Fue acuñado por primera vez en 1979, en el libro ‘Love and Limerence: the experience of being in love’, de la psicóloga Dorothy Tennoy. La doctora creó el término gracias a su trabajo en la década de los 60, tras entrevistar a más de 500 personas sobre temas románticos. En la actualidad, la palabra se relaciona con el trastorno obsesivo-compulsivo.

A diferencia del enamoramiento a primera vista, de un flechazo, este estado puede durar meses o años. Aquella persona que padece limerencia sufre una gran cantidad de pensamientos intrusivos y ve evidencias inexistentes de reciprocidad en cualquier evento externo que involucre, aunque de refilón, a la otra persona. “Me ha mirado: me ama” o “le gustan los macarrones como a mi: está enamorada de mi”.

Cómo diferenciar amor de obsesión

Al principio puede ser difícil de diferenciar entre amor real del amor obsesivo, tal y como recuerda Kat Van Kirk, doctora experta en matrimonios, familia y terapeuta sexual. Van Kirk, sin embargo, destaca que lo más importante está en preguntarse si las raíces de este enamoramiento (o encaprichamiento) son reales o una fantasía.

Si tu atracción hacia una persona desconocida (o no) se basa en sus perfiles de Instagram, Facebook o cualquier otra red social, la limerencia tiene una raíz irreal. Pero esto no se puede convertir en norma, ya que este encaprichamiento obsesivo también puede tener una base palpable, real.

Una detección a tiempo

Conocer los efectos de un amor obsesivo y reconocerse en ellos es una manera de detectar un comportamiento enfermizo

Otra manera de identificar la diferencia, según apunta la doctora, es ver si uno está tratando de imitar la actitud de la persona supuestamente amada.

Efectos físicos y psicológicos

Tennoy, la creadora del término, identificó efectos psicológicos afectan a las personas que sufren de limerencia. Reconocerse en ellos puede ser una manera de detectar un comportamiento obsesivo, o lo que Van Kirk reconoce como “enfermedad del amor”. Cambiar la propia agenda para encontrarse con la persona deseada, adquiriendo un comportamiento parecido al de un acosador; desear de forma extrema el bienestar de la persona amada por encima de todo; enfatizar lo que se considera admirable en la persona y evitar su parte negativa; falsear la actitud para forzar una personalidad acorde a los gustos de la otra persona; o, entre otras actitudes, sentir alivio al pensar en la otra persona, al hablar con ella o, simplemente, al mirarla.

Hay también efectos físicos (como palpitaciones aceleradas, temblores, sudoración inconstante o desordenes alimentarios), pero también peligros latentes. Si la limerencia se experimenta dentro de una relación, puede terminar rápidamente en un desastre, escribió el Dr. Tennov en su investigación. En una relación sana, ninguna de las personas sufre esta limerencia, y asume con tranquilidad los cambios habituales (fogosidad, estabilidad…) que suceden en el marco de la relación.

Fuera de una relación, el tiempo suele poner las cosas en su lugar. “O el propio individuo objetivo de la limerencia o alguien cercano a él ayudará a la persona encaprichada a darse cuenta de que su interés es unilateral y no sostenible en una relación realista”. Es por eso que hablar de lo que uno siente con amigos, familia, profesionales puede ayudar a la persona encallada en esta obsesión a salir de ella.

El tiempo ayuda

“O el propio individuo objetivo de la limerencia o alguien cercano a él ayudará a la persona encaprichada a darse cuenta de que su interés es unilateral y no sostenible en una relación realista”

25 preguntas para saber si eres obsesivo compulsivo

March 17, 2017 4 min read Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Escrito originalmente para Cultura Colectiva

Por Diego Cera

Cuando se viralizó el video de Neil Hilborn recitando su poema “OCD”, en el slam poético regional de Rustbelt en 2013, la gente comenzó a tomar consciencia sobre la gravedad del trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Las personas que padecen este desorden sufren muchas dificultades para relacionarse y en general para llevar su día a día, pues las manías y tics que éste les genera los orilla a recluirse en sí mismos.

Aunque no se sabe con exactitud cuál es la causa de este trastorno, se sospecha que puede tener orígenes sociales. Por ejemplo, muchos de los pacientes analizados aseguran que sus padres fueron muy controladores y estrictos con ellos cuando eran pequeños, esto generó una falta de autoestima que los individuos trataron de sustituir con la aprobación de las demás personas.

Hasta ahora la manera más certera de saber si una persona tiene TOC es observando su comportamiento, sobre todo si el individuo presenta cierto tipo de obsesiones como usar un determinado color para cada día de la semana o llevar un horario muy estricto para todas sus actividades. El profesor Wayne Goodman de la Universidad de Florida formuló un cuestionario con el que nos podríamos apoyar para saber si padecemos este trastorno a través de 25 preguntas:

1. ¿Te preocupa la contaminación, suciedad, gérmenes, productos químicos, radiación, etc. o contraer una enfermedad grave como el SIDA?

2. ¿Te preocupas demasiado por mantener objetos (ropa, compras, herramientas) en perfecto orden, o dispuestos exactamente?

3. ¿Tienes imágenes mentales sobre la muerte u otros eventos horribles?

4. ¿Tienes pensamientos religiosos o sexuales inaceptables?

5. ¿Te preocupa que tu casa sufra un incendio, robo o inundación?

6. ¿Te preocupa golpear accidentalmente a un peatón con tu coche y dejarlo rodar por una colina?

7. ¿Te preocupa propagar una enfermedad, por ejemplo una de transmisión sexual?

8. ¿Te preocupa perder algo valioso?

9. ¿Te preocupas por el mal que puedas causarle a un ser querido porque no has sido lo suficientemente cuidadoso?

10. ¿Te preocupa dañar físicamente a un ser querido, empujar a un extraño frente a un autobús, dirigir tu automóvil hacia el tráfico que se aproxima, el contacto sexual inapropiado o intoxicar a tus invitados en una cena?

11. ¿Realizas rituales excesivos de lavado, limpieza o aseo?

12. ¿Revisas los interruptores de luz, los grifos, el horno, las cerraduras de las puertas o el freno de mano de tu automóvil?

13. ¿Realizas conteos y revisiones numerosas veces nocturnas para organizar tus pendientes y asegurarte de que todo esté en orden?

14. ¿Coleccionas objetos inútiles o inspeccionas la basura antes de tirarla?

15. ¿Repites las acciones de rutina (entrar/ salir de algún lugar, pasar por una puerta, reencender un cigarrillo) varias veces al día y nunca son suficientes?

16. ¿Necesitas tocar objetos o personas todo el tiempo?

17. ¿Innecesariamente relees o reescribes cartas, incluso vuelves a abrir los sobres antes de enviarlos?

18. ¿Examinas tu cuerpo para detectar signos de enfermedad?

19. ¿Evitas ciertos colores (rojo significa sangre), números (13 es de mala suerte) o nombres (aquellos que empiezan con “M” significan muerte) que están asociados con acontecimientos temerosos o pensamientos desagradables?

20. ¿Sientes la necesidad de pedirle a alguien que te repita lo que dijiste o hiciste para asegurarte de que lo hiciste correctamente?

21. Varios pensamientos o imágenes desagradables entran repetidamente en tu mente.

22. ¿Cuánto malestar te causan tus propios pensamientos?

23. ¿Qué tan difícil te resulta controlar la velocidad de tus ideas?

24. ¿Todos esos pensamientos te impiden ir a algún lugar o estar con alguien?

25. ¿Cuánto interfieren estas ideas con tu escuela, trabajo o vida social?

Puedes tomar el test aquí

Debemos recordar que éste es un padecimiento que no se puede tomar a la ligera, ya que sus consecuencias, sobre todo en nuestra vida social, podrían ser irreversibles. Actualmente hay muchos tratamientos para controlarlo, sin embargo, podemos mantenerlo al margen si buscamos ayuda a tiempo y este test puede servirnos como un indicador de que algo no está bien o todo lo contrario.

Escrito originalmente para Cultura Colectiva

Las relaciones de pareja son, casi siempre, complicadas. En la consulta psicológica, los profesionales de la salud mental solemos ver casos de parejas que se llevan mal, hasta el punto de estar alcanzando cotas de estrés y de malestar importantes.

Hoy hablaremos de las relaciones de pareja tóxicas: esas relaciones en las que por lo menos un integrante de la relación tiene comportamientos y actitudes totalmente impropias, que pueden llegar a suponer una situación de vulnerabilidad psicológica y emocional para la otra persona.

Relaciones tóxicas: novios y novias que hacen la vida imposible

Cuidado, porque aunque exista amor (o algo que se le parezca), hay parejas en las que se producen dinámicas realmente peligrosas, y que pueden rozar el maltrato psicológico.

  • Puedes saber más en este artículo: “Las 30 señales de maltrato psicológico en una relación”

Los casos de relaciones tóxicas pueden ser más o menos severos, y en el artículo de hoy hemos intentado detectar y describir un total de veintitrés señales de que una relación puede estar yendo por muy mal camino. Ciertas situaciones y circunstancias pueden ser más proclives a que surjan estas “diferencias” entre los miembros de la pareja.

Las 23 señales de que tu relación es tóxica

En muchas ocasiones, las personas que están inmersas en relaciones amorosas tóxicas no son capaces de darse cuenta de que están viviendo situaciones de abuso. El amor que sentimos hacia esa persona puede obnubilar nuestro juicio y podemos tender a perdonar cualquier cosa. Es muy frecuente que este tipo de actitudes tóxicas se “normalicen” por parte de la víctima.

Y a pesar de que los familiares y amigos puedan advertirnos de que algunas cosas que estamos soportando simplemente no son de recibo, podemos seguir con los ojos vendados. Este artículo quiere contribuir a que las personas que están en un noviazgo o matrimonio de estas características puedan mejorar su situación.

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Vamos allá con las 23 señales de que tu pareja es tóxica o está pasando por un momento en el que puede causar conflictos:

Actitudes de control y celosía

1. Le molesta que pases tiempo con tus amigos o familiares.

2. Controla tus gastos personales, lleva un control innecesario sobre tus cuentas bancarias, o te pide explicaciones sobre tus facturas.

3. Investiga tus redes sociales y tu teléfono móvil. No respeta tu privacidad.

4. Pregunta constantemente por tus horarios y te planifica la vida sin pedirte opinión.

5. Cuando te hace un favor, exige que le compenses inmediatamente.

6. Te menosprecia y te da a entender que sin él/ella no serías nadie ni podrías seguir adelante.

7. En reuniones familiares o con amigos, evitas emitir tu opinión sobre algo por miedo a que vuelva a reprenderte o a cuestionarte.

8. Es habitual que use el chantaje emocional contigo: si no haces lo que él/ella quiere, se enfada.

9. Notas que cada vez que pasas tiempo con alguien del sexo opuesto, tu pareja se molesta en exceso y se pone celoso, obligándote a no ver más a esa persona.

10. Te trata con un exceso de paternalismo y sobreprotección.

Actitudes de falta de respeto y conflicto

11. Se mete con tu forma de vestir, intenta influir de malas maneras para que cambies tu estilo, etcétera.

12. Hace lo posible por restarle importancia a tus méritos y virtudes.

13. Le quita importancia a los problemas que le expresas, minimizándolos y diciendo frases del estilo “eso no es para tanto”, “no te quejes por vicio”, etc.

14. Cuando se produce una discusión, tienes que ceder tú siempre, porque en caso contrario puede estar días sin dirigirte la palabra.

15. Te culpabiliza de problemas que tiene en su vida laboral o con otras personas ajenas a la relación.

16. Siempre está recordándote todos los fallos y errores que cometiste en el pasado.

17. Has dejado de contarle los problemas de pareja a tus familiares, amigos y allegados porque sabes que si él/ella se entera, montaría en cólera.

18. Evitas explicarle los problemas o hablar sobre ciertos temas con él/ella porque sabes que se lo tomaría mal.

19. Se dirige a ti con exigencias y malos modos muy frecuentemente.

20. Toma decisiones que afectan a ambos sin pedir tu opinión, e incluso sin informarte.

Actitudes tóxicas en el ámbito sexual

21. Notas que mantienes relaciones sexuales con él/ella a pesar de que no tienes muchas ganas, solo por complacer sus deseos o para evitar que se enfade.

22. Te chantajea o exige que realicéis prácticas sexuales que no te gustan.

23. Te compara con otras parejas sexuales de su pasado.

¡Cuidado! Todos tenemos actitudes tóxicas en algún momento

Hemos estado explicando todas aquellas actitudes y conductas que pueden ser señal de que tu pareja es tóxica. Pero cuidado, porque es muy fácil ver los fallos en los demás y muy difícil hacer autocrítica.

Todos, en algún momento de nuestra vida, podemos cometer errores y tener uno o varios fallos como los que hemos descrito. Por tanto, debemos ser cuidadosos a la hora de enjuiciar a nuestra pareja. Solo será una relación tóxica aquella en que, de forma habitual, se produzcan varios de los problemas comentados. De todos modos, en ocasiones la situación puede ser reconducible gracias a la comunicación y las buenas maneras.

En otras parejas, es posible que no exista marcha atrás y que la relación esté condenada al fracaso. Es obligación de cada persona analizar detenidamente la situación para saber si vale la pena intentar arreglar las cosas.

Referencias bibliográficas:

Test: ¿estás en una relación tóxica?

A veces, querer a una persona no es suficiente para que una relación funcione. Por mucho que nos duela, hay personas incompatibles a nosotros, con vidas que no casan o con puntos de vista muy diferentes sobre la vida y el amor. Y eso no significa que haya culpables, sino solo víctimas de una relación mal enfocada. En cualquier caso, hablamos de relación tóxica cuando esas incompatibilidades se llevan al extremo y una de las partes de la pareja provoca que la otra deje de ser ella misma por sus reproches, enfados o peticiones. O cuando una parte de la pareja depende hasta el extremo de la otra. Hay muchas formas de que una relación sea perjudicial pero, ¿es tu caso? ¿Es la tuya una relación tóxica?

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Tanto si quieres conservar a tu pareja como si las cosas marchan bien pero crees que podrían ir mejor, siempre hay unos cuantos consejos para que una relación crezca, mejore y sea mucho más duradera, si quieres descubrirlos, solo tienes que pasar las páginas de este álbum.

Descubre: 25 consejos muy útiles para que tu relación funcione

© Señor y señora Smith

Por otro lado, hay veces que tristemente no hay mucho que se puede hacer para salvar la relación. Cuando estás en una situación de dependencia insana, de celos enfermizos, de ansiedad por la otra persona, de desconfianza mutua o, directamente, de infelicidad, lo mejor es pasar página cuanto antes para que los dos podáis rehacer vuestra vida con una persona que encaje más con vosotros. Estas frases seguro que te ayudan a apaciguar ese duro momento.

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Cómo saber si estás en una relación tóxica de pareja

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Información extra
Preguntas, respuestas y resultados propuestos del test: «¿Estás en una relación tóxica?»

Más arriba tienes el test con su aplicación online para que puedas realizarlo. No obstante, nos ha parecido interesante transcribirlo para que puedas leer el contenido con más detenimiento

1. Cuando tu pareja y tú tenéis un desacuerdo, ¿qué suele suceder?
  1. Acabamos gritando y discutiendo los dos.
  2. Lo hablamos para intentar llegar a un acuerdo y solucionarlo.
  3. Al final soy yo quien cede siempre por evitar discutir o le pido perdón sabiendo que no tengo la culpa.
2. Llega el viernes por la noche y me llama un grupo de amigos para hacer un plan, mi pareja está cansada y a mí me apetecería ir, ¿qué hago?
  1. No voy para que no se enfade, le sienta mal que haga cosas sin él/ella.
  2. Le digo que me apetece ir, que si no le importa que vaya, le convenzo para poder irme tranquilo/a.
  3. Voy sin problema.
3. Cuando mi pareja comete un error o dice/hace algo negativo…
  1. Lo reconoce y me pide perdón en el momento.
  2. En el momento no lo reconoce pero al rato se da cuenta de lo que ha pasado y lo reconoce aunque sea “a su manera”.
  3. Me culpa a mí, da “la vuelta a la tortilla”, no reconoce nunca lo que hace mal y lo paga conmigo.
4. ¿Alguna vez mi pareja ha invadido mi intimidad?
  1. Sí, mirándome el móvil, metiéndose en mis redes sociales, controlando con quién voy…
  2. Puntualmente.
  3. Nunca, es muy respetuoso/a y para mí es algo sagrado el que tengamos nuestro espacio de intimidad.
5. ¿Cómo soy yo cuando estoy con mi pareja?
  1. La mayor parte del tiempo soy natural, aunque a veces me arrepiento de mis actos.
  2. Yo mismo/a, con mis virtudes y defectos.
  3. Me da la sensación de que no soy yo al 100%, estoy pendiente o alerta de sus reacciones, evito los conflictos, cedo…, intento siempre ser la mejor versión de mí mismo/a.

6. Cuando tengo un problema o estoy pasando por un mal momento…
  1. Me apoya incondicionalmente.
  2. Sé que no le da tanta importancia como yo a ciertas cosas, pero me apoya.
  3. Tiende a quitarle importancia o siento que no me escucha, que está demasiado centrado/a en sus cosas, o me culpa de mis circunstancias.
7. Cuando tengo detalles con mi pareja…
  1. Nunca parece suficiente, siempre me pone alguna pega.
  2. Le cuesta expresar emociones, pero sé que le gusta y lo agradece.
  3. Me lo agradece sinceramente, con afecto y cariño.
8. Es fin de semana y estoy en medio de un plan social con amigos, mi pareja está fuera dos días por trabajo, ¿qué siento?
  1. Pena o nostalgia, qué rabia que se lo esté perdiendo.
  2. Nada especial, disfruto con mi gente.
  3. Cierto alivio, aunque me apetece verle sorprendentemente me siento más tranquilo/a y relajado/a, puedo ser yo mismo/a.
9. ¿Alguna vez te has replanteado tu relación?
  1. Hemos tenido algún momento de crisis, pero no ha trascendido.
  2. Hasta ahora no, estoy muy satisfecho/a.
  3. No creo que fuera capaz de dejarlo, me da miedo su reacción o el hecho de verme solo/a.
10. ¿Con qué frecuencia tu pareja prioriza otros planes frente a hacer planes contigo?
  1. En varias ocasiones me ha cancelado un plan para hacer otra cosa por su cuenta, me siento “el segundo plato”.
  2. Somos muy independientes los dos en general.
  3. No es habitual, nos gusta pasar la mayor parte del tiempo juntos aunque también hacemos cosas por separado.

Resultados del test

Tu relación es estable y adaptativa.

Sois capaces de dialogar para llegar a acuerdos a pesar de que tengáis visiones distintas de las cosas. En vuestra relación predomina el respeto mutuo, la empatía y la comprensión. Os mostráis apoyo en momentos complicados y confiáis mutuamente, sin necesidad de ejercer un control exhaustivo o de invadir la intimidad del otro. Compartís la mayoría del tiempo pero también respetáis vuestras propias parcelas de intimidad. No os cuesta reconocer vuestros errores y valoráis los detalles del otro. Esto no quiere decir que no existan momentos negativos, pero en general el nivel de satisfacción en la pareja es elevado.

Vuestra relación de pareja es como una montaña rusa.

Soléis chocar en ocasiones puesto que sois muy distintos e independientes, pero a pesar de todo termináis buscando soluciones a vuestras diferencias. Sería enriquecedor el poder identificar aquellas situaciones o aspectos que disparan estos mecanismos, por ejemplo puntos de vista encontrados, formas de expresar emociones o de comunicarse en pareja; para poder posteriormente trabajar ciertos cambios y evitar llegar en el futuro a puntos de no retorno.

Podrías estar en una relación tóxica.

No eres tú al 100%, ni te sientes confortable en la mayoría de las situaciones, por miedo a la reacción de la otra persona o por miedo a la ruptura. Sueles ceder o no defender tus opiniones y derechos con el fin de evitar discutir o molestar a la otra persona. Tiendes a justificar sus reacciones exageradas o su falta de empatía y afecto. Incluso cambias tu forma de pensar y te hace sentir confusión acerca de tu forma de ver las cosas, lo que te lleva a cuestionarte y acabar culpabilizándote. Sientes cierto alivio cuando estás realizando algún plan o actividad por tu cuenta, ya que sientes menos presión y control de tu pareja. Sientes una sensación de insatisfacción permanente que te bloquea y te impide pensar con claridad.

Así es como se supera (en 5 pasos) una relación tóxica

Era el fin, era definitivo: habían hecho ya todo lo posible para estar juntos y habían fracasado en cada uno de sus intentos. Poco importaba el amor y sus esfuerzos si continuamente se enfrentaban a las mismas conductas pasivoagresivas: humillaciones y resentimientos, amenazas de terminar la relación ante cualquier pelea, ley de hielo o insultos disfrazados de bromas pesadas, celos, colgarse el teléfono, revisarle los mensajes, prohibir o manipular emocionalmente para evitar que la pareja vea a amigos o familiares; e incluso trataban de comprar soluciones a las peleas y problemas mediante cartas de disculpas, flores, chocolates, globos, viajes, joyas o ropa. Sólo regresaban al mismo punto de inicio, en donde sólo aumentaba el deseo de regresar al enamoramiento y sólo disminuía cada posibilidad no sólo de lograrlo, también de pasar un día sin pelear.

Era el fin, era definitivo y tenía que haber una manera de superar esa relación tóxica lo más pronto posible. Aunque existe la posibilidad de terminar bien con la expareja e inclusive de entablar un vínculo de amistad que perdure a lo largo de los años, realmente las rupturas nunca son fáciles. Suelen venir acompañadas de tristeza, enfado e impotencia; llantos, gritos y culpas.

Y es en ese momento, cuando el fin de una relación se vuelve inevitable, que uno tiene que decir adiós, es momento de desintoxicarse de esa relación. A continuación te compartimos cinco pasos a seguir, que probablemente requieran de poco o mucho trabajo personal:

  • Volverse responsable de uno mismo.

Frases como “¿Ves lo que me hiciste hacer?” al estilo Taylor Swift o “¿Por qué me estás haciendo sufrir?” demuestran cierta inmadurez psíquica y emocional en la que culpamos al otro por no satisfacer las necesidades de nuestra propia existencia.

Cuando uno se vuelve responsable de sus propias emociones, sentimientos, conductas y reacciones, entonces no existe otra persona más apta que uno mismo para cuidarse, procurarse y reducir el contacto con personas tóxicas que sólo producen malestar. Nosotros somos los únicos responsables de nuestra salud tanto física como psicológica.

Es verdad, siempre se siente bien que alguien nos ame incondicionalmente. Sin embargo, cuando ese amor provee incomodidad, inseguridad y estancamiento en lugar de bienestar, empoderamiento y libertad, es indispensable comprender que: a) eso no es amor; b) uno mismo es capaz de cubrir todas las necesidades personales responsabilizándonos de las consecuencias de las decisiones de uno y c) regresándole la responsabilidad al otro por sus respectivas acciones. En pocas palabras, si uno no es feliz en la relación pese a los esfuerzos de mejorar, de comunicarse, de cuidarse… Lo mejor que se puede hacer para auto cuidarse y volverse responsable de sí es cerrar ese ciclo y alejarse.

© Instagram @gigihadid

  • Identificar las conductas tóxicas tanto del otro como de uno

Dejar de justificar acciones como “Me encela porque me quiere” o “Es así porque ha sufrido mucho”, permite poner en perspectiva falsas ideas del amor romántico. Se trata de ponerle “nombre y apellido” a los actos que nos hicieron sentir cada vez más pequeños, más débiles, más vulnerables, más lastimados. Basta una broma pesada, limitarnos las salidas o pláticas con amigos, cambiar nuestra forma de vestir, hacernos ghosting o benching, love crumbing o la ley del hielo, entre otras. La idea es que una vez que se han identificado, procurar no reproducirlos una y otra vez en nuestras siguientes relaciones.

  • Reframing

Se trata de una técnica de terapia en que permite poner en perspectiva la relación de pareja: en vez de cuestionarnos incesantemente “¿por qué no me deja ir en paz y tiene siempre que regresar?”, es dejarse en claro que el otro regresa porque uno siempre le abre la puerta como si uno lo esperara inconscientemente.

Esta técnica ayuda a desmentir todas las creencias irracionales que nos hemos dicho acerca de nosotros o que nos han llegado a decir los otros sobre nosotros mismos –y nos las hemos creído–. Como por ejemplo, que nadie podrá querernos como esa persona, que nadie nos amará con nuestro físico o carácter, que el amor a veces duele. El reframing también nos ayuda tanto a comprender como a cuestionar por qué nos quedamos en esa relación que nos hace infelices. Es decir, poner en palabras los pros y contras de ese vínculo para traer beneficios desde el Inconsciente: el desapego del crush así como la desactivación de ese miedo autodestructivo: “¿Por qué me estoy quedando con alguien que no me está haciendo bien?”

Bella Hadid y The Weeknd

© Getty Images

  • Aceptar que las pérdidas forman parte de la vida y que nada es eterno

En este momento del inevitable y doloroso duelo, aceptar que ese vínculo no era saludable para uno facilita el cierre emocional de ese ciclo. Al mismo tiempo, uno empieza a entrever que tanto el cambio como el movimiento son sinónimo de enseñanzas, aprendizajes y nuevas experiencias por venir. No se trata de tan sólo ignorar o reprimir que se tuvo un pasado con el ex, sino de rescatar las enseñanzas conseguidas a lo largo de la relación y aceptar que aquello que se vivió ya no forma parte de nuestro presente.

Las razones por las que uno decide cerrar ese ciclo pueden ser varias: un abrumador sentido de estancamiento, dejo de existir el amor y se convirtió en una batalla de “a ver quién puede más”, etcétera. Sin embargo esto poco impacto tiene cuando la atención se enfoca en nuestra evolución desde el principio, durante, al final hasta después de la relación: ¿cómo era antes y cómo soy ahora?, ¿la nueva yo podría continuar con una persona como el ex?, ¿sigo teniendo el miedo a ser abandonada o cambiada o que nadie me ame realmente? Responder a estas preguntas darán lugar a una curación paulatina, que incluso cuando existe la posibilidad de regresar con ese ex, uno no puede dejar de recordar las palabras del escritor inglés Lewis Carroll: “No tiene sentido regresar al ayer, porque ayer yo era otra persona”.

© Getty Images

  • Aprender a vivir en el aquí y en el ahora

El UCLA Mindful Awareness Research Center, en EE.UU., explica que la práctica del **Mindfulness ** meditación cuya base es la conexión entre mente y cuerpo– fortalece el sistema inmunológico, reduce la presión arterial, incrementa la atención y otras habilidades cognitivas, disminuye los síntomas de la ansiedad, depresión y bipolaridad, fortalece la toma de decisiones y aumenta tanto la flexibilidad emocional como la empatía.

De este modo el vivir en el aquí y en el ahora, prestando suma atención a las sensaciones corporales, permite tomar conciencia de uno mismo y de dejar fluir el sentimiento de empoderamiento –fortaleza de uno mismo–. Se liberan las cadenas del pasado, se perdona, se vuelve uno resiliente, se empieza a amar desde la libertad, se realizan acciones de auto cuidado que nos regresan la vitalidad y al amor propio.

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Cómo recuperarte después de vivir una relación tóxica

Checa estos consejos para superar una relación de pareja tóxica y aprende de nuevo a quererte a ti misma.

Romper con una persona tóxica puede hacerte sentir que el mundo se ha derrumbado por completo. Aunque al final te sientas libre de sus garras, lleva un tiempo poder tomar la decisión y llegar allí. Debido a algo que llaman “vinculación traumática”, las relaciones abusivas pueden ser increíblemente difíciles de abandonar. Con el tiempo, el abusador, especialmente si es narcisista, te hará sentir que no puedes vivir sin él.

Sin embargo, en cierto punto, te darás cuenta de lo mucho mejor que estás sin alguien tóxico en tu vida, por lo que estarás mejor equipada para las relaciones en el futuro. Durante una relación tóxica, lo más probable es que hayas olvidado cuidarte a ti misma.

Existen varias maneras de practicar el amor propio después de que una mala relación haya terminado. Éstas se pueden aplicar a cualquier pérdida, y no sólo al final de una relación tóxica.

Aprende a dejar ir

Es más fácil decirlo que hacerlo, pero aprender a dejar ir es uno de los pasos más importantes a seguir si quieres liberarte de una relación tóxica. Acepta que todos cometen errores y que todos estos quedan en el pasado. Sólo atesora todo aquello que aprendiste de la situación. Al principio será difícil, pero cuanto más practiques, más fácil será.

Busca tiempo para ti

Es más importante que nunca hacer las cosas que disfrutabas hacer. Este es el momento perfecto para dedicarte a un nuevo pasatiempo, o completar ese proyecto que habías dejado a medias.

Reserva un par de noches a la semana para hacer algo que realmente disfrutes fuera del trabajo, ya que eso disminuirá drásticamente tus niveles de estrés y te ayudará a tener un mejor ánimo.

Toma el control

Una vez que hayas tomado suficiente tiempo para controlar tus sentimientos, puedes enfocar tu energía en otra cosa.

Cada vez que nos sentimos mal sobre una situación que está fuera de nuestras manos, puede ser empoderador hacerse cargo de algo que está completamente bajo nuestro control.

Puede ser cualquier cosa, desde un nuevo proyecto en el trabajo, hasta preparar tus comidas para la próxima semana. Ver algo que sí hace la diferencia puede ser de gran ayuda para evitar que te sientas enojada y frustrada.

Minimiza tus malos hábitos

Aunque pueda ser tentador, trata de evitar el consumo de alcohol, fumar u otros hábitos no saludables. Puedes pensar que esto te hará escapar en el momento, pero no lo agradecerás a largo plazo.

Este tipo de hábitos no te ayuda a abordar, o lidiar con tus sentimientos, sino que crea un escape temporal y más sentimientos amargos. En vez de esto, haz algo más que disfrutes y concéntrate en sentirte saludable y más feliz.

Haz de tu salud una prioridad

No recurras a la comida chatarra o a estar todo el día en cama viendo televisión; lo mejor es que te alimentes de manera saludable y que te asegures de hacer ejercicio. De este modo potenciarás tus endorfinas y dormirás mejor.

Comunícate con los demás

Una ruptura, en especial una difícil, puede hacernos perder perspectiva. Así que tener amigos y seres queridos con los que puedas conversar puede ayudarte a lidiar con tus emociones.

Discute cómo te sientes después de la ruptura, pues esto te ayudará a ver los problemas que enfrentas bajo una luz diferente y quizás te ayude a soltar. Incluso si no encuentras una respuesta, la socialización te despejará la mente y te ayudará a relajarte.

Practica el mindfulness

Después de una ruptura puede ser difícil enfocarse en otra cosa. De hecho, es posible que ni siquiera nos demos cuenta de que estamos dejando que los pensamientos obsesivos y negativos se apoderen de nuestras mentes. Es aquí donde la atención plena puede ser muy útil.

Toma tan solo tres minutos para enfocarte en tu respiración y concéntrate en todos esos recuerdos de la relación tóxica: de esta manera estarás más cerca de desprenderte de la relación y seguir adelante.

Enfócate en lo positivo

Te tomará un tiempo poder hacer esto, pero cuando mires hacia atrás en la relación, trata de encontrar el lado positivo de la experiencia. Encontrar un bagaje emocional positivo puede, en realidad, convertir la experiencia negativa en positiva, transformando el ‘bagaje’ en una curva de aprendizaje.

Practicar diferentes formas de pensar y ejercitar nuevos hábitos te ayudará a olvidar el pasado y a ser mucho más segura. Entonces, no te desesperes si no ves cambios de la noche a la mañana, pues tomarán tiempo, pero cuando sucedan, te sentirás mucho más feliz.

Descubre las señales en su lenguaje corporal que indican que ya no está enamorado de ti y las mentiras que nos ha hecho creer el porno.

Cómo salir de una relación de pareja tóxica

Una relación de pareja tóxica puede durar años. Esas dinámicas afectivas desgastantes quedan impresas en la comunicación, en el trato y en un amor que va erosionando autoconceptos e identidades. Salir de estos círculos tan dañinos no resulta nada sencillo, en primer lugar porque no siempre somos conscientes de ello, y en segundo, porque no sabemos cómo dar fin a este tipo de vínculos.

¿Por qué sucede? ¿Por qué razón iniciamos (y mantenemos) este tipo relaciones altamente peligrosas? La verdad es que cuando hablamos de amor nadie dispone del manual perfecto que ofrezca respuesta a todas las preguntas. Enamorarnossupone dejarnos llevar por una serie de emociones intensas, ahí donde es muy difícil en ocasiones mantener el equilibrio y la perspectiva de lo que está ocurriendo. Hay muchas maneras de amar y a veces, acabamos dando forma a la más dañina, a la que más secuelas suele dejar.

Es mejor prevenir que curar y tomar consciencia antes del flechazo. Conocer las tretas que lleva a cabo una persona tóxica nos evitará caer en relaciones peligrosas.

-Walter Riso-

Asimismo, resulta también indicativo que una misma persona puede vivir más de una relación tóxica a lo largo de su vida. ¿Quiere decir esto que tal vez algunas personas tengamos el perfil de «víctima», de persona que puede ser fácilmente manipulada?

La verdad es que no podemos asegurar tal ideal. En absoluto. Tampoco hemos de ver a la persona tóxica centrada exclusivamente en el «papel masculino» y a la víctima, en el «papel femenino». El manipulador, la persona que coacciona, sanciona y que maltrata, puede caer perfectamente del lado de los dos géneros.

Vale la pena tenerlo en cuenta, a pesar de que, sin duda, son más conocidos los casos de mujeres quienes acaban siendo el foco de la mayoría de abusos. Conviene entonces conocer qué medidas podemos seguir para salir de una relación de pareja tóxica. Por nuestro bien, por nuestra salud emocional.

¿Por qué no nos damos cuenta que estamos viviendo una relación de pareja tóxica?

Puede que en tu círculo personal conozcas a alguna persona que está viviendo una relación de pareja tóxica. Tú lo sabes, pero ella no es consciente. No lo ve. Y a pesar de que intentamos mostrarle que lo que está viviendo no es normal, la persona en cuestión se niega a admitirlo. ¿Por qué ocurre? Básicamente por estas dimensiones:

  • Pensamos que nuestra pareja puede cambiar, que lo que está ocurriendo es algo temporal. Puesto que nos ama, tarde o temprano su conducta acabará mejorando. Es decir, creamos una visión «idealizada» de la pareja que no se relaciona con la realidad.
  • La persona manipulada, en ocasiones, presenta una autoestima muy baja. Puede que antes de iniciar esa relación fuera alguien fuerte y seguro de sí mismo. Pero con el tiempo, todo ese tejido psicológico acaba boicoteado hasta conformar una dependencia absoluta.
  • A menudo caemos en los chantajes. No podemos olvidar que una relación de pareja tóxica se sustenta a través de una serie de patrones emocionales muy concretos por parte de uno de los miembros: la manipulación, el victimismo, el control y esos chantajes emocionales con los que coaccionar a la víctima.
  • El miedo a la soledad, al abandono o al rechazo. A pesar de estar viviendo una relación de pareja tóxica, pensamos que siempre será mejor «eso» a estar solos. Suele ocurrir con frecuencia, aunque parezca sorprendente.
  • Miedo a las consecuencias por dejar a esa persona: puede existir un claro temor a cómo va a reaccionar la persona en sí. Tal vez exista un componente violento a tener en cuenta.

Estrategias para salir de una relación de pareja tóxica

Toma de conciencia: acabar con el autoengaño

Lo decíamos al inicio. No resulta nada sencillo percibir el ciclo del abuso, el lazo que atosiga, los celos que nos persiguen, el vocabulario que controla y que denigra. No resulta fácil porque nos ponemos una venda en los ojos y otra en el corazón, esa que nos coloca el propio amor hacia la persona tóxica.

  • Darnos cuenta de ello implica asumir algo muy concreto: aún existiendo amor, hay ciertos casos en que es mejor la distancia. Asimismo, esto es algo que siempre ve en primer lugar nuestro entorno, nuestra familia y amigos. Es probable que en algún momento hayan intentado abrirnos los ojos, pero nosotros, reacios a ver más allá, preferíamos quedarnos más aquí, pegados a la persona tóxica.
  • Terminar con el autoengaño es ser capaces de ver en qué situación estamos. Es mirar hacia dentro para percibir el relieve del abuso, el dolor encerrado, la autoestima ausente… En esencia, la infelicidad.

Un mantra para poder poner distancia emocional

Un mantra es una expresión, una palabra que repetida muchas veces adquiere un significado en nuestra mente. Así, y desde una perspectiva terapéutica, este tipo de estrategias mentales nos ayudan también a tomar conciencia emocional de ciertos aspectos que pueden ser dañinos para nosotros.

Por ejemplo, un mantra que deberíamos integrar en estos casos es el siguiente:»lo que dice y hace me hace daño. Esto no es amor. Su conducta no va a cambiar». Esta estrategia sencilla nos ayudará a poner distancia cuando demos ese primer paso y aparezcan los intentos por retomar la relación. Son muchas las personas que reinician una y otra vez sus relaciones con este tipo de perfil. De ahí que sea necesario no solo el «contacto cero» sino servirnos de esta herramienta para mantener la distancia.

Decir no al miedo, merecemos algo mejor

Hay que hacerlo: decir no al miedo, porque esa será la principal barrera que habremos de saltar. Si no nos vemos con fuerzas, jamás debemos dudar en solicitar ayuda. A un amigo, a una compañera, a ese familiar que siempre nos apoya o cualquier profesional de la salud o servicios sociales. No tenemos por qué hacerlo en soledad. Nadie merece una vida habitada por el desgaste psicológico, por la presión y el miedo.

Queda claro que cada pareja es un universo propio y particular, pero en ocasiones, la soledades mucho mejor que este tipo de vinculos dañinos establecidos por una relación de pareja tóxica.

Invierte todas las energías en ti mismo. Has pasado un tiempo excesivo sido como un pequeño satélite orbitando alrededor de un planeta que no te ha aportado nada. Es hora de moverte, de encontrar tu propio horizonte y recuperar nuevas ilusiones, esas que son propias y que todos merecemos.

Salir de una relación tóxica es posible, requiere valentía y una buena autoestima. Pero todos somos capaces de conseguirlo, está al alcance de tu mano y es la oportunidad de girar el pomo hacia esa puerta que te abrirá una nueva felicidad.

Imagen: Viaska, John Cotmann

El test para saber si tu relación va ya camino del divorcio (o durará)

14/05/2019 05:00

¿Cuál es la base para tener una relación estable y feliz? ¿Ser de un mismo sitio? ¿Tener la misma educación? ¿Los mismos intereses? ¿Practicar sexo sin límites ni tabués? Quizá la mezcla de todos ellos sea un pilar fundamental a la hora de elegir con quién pasar el resto de nuestras vidas.

Andrew G. Marshall ha aprendido una valiosa lección de cómo funcionan las parejas a lo largo de treinta años trabajando como terapeuta matrimonial. Ha asesorado a más de 3.000 clientes en Reino Unido y ha escrito más de 19 libros sobre el amor y las habilidades necesarias además de la química. Algo importante para que funcione es saber discutir bien para estar de acuerdo sin hacerse daño.

«A diario veo a parejas en mi oficina que están frustradas y amargadas por las largas y duras disputas. Incluso la tontería más grande puede desencadenar en divorcio. Cuanto más quieres a alguien más te duele que te rechacen, te reprendan o te castiguen. Discutir no es algo malo sino crucial para una relación sana, pero hay buenas y malas maneras de hacerlo», asegura a ‘The Daily Mail’.

Para saber si tu estilo es el adecuado, te proponemos el siguiente cuestionario. Después de responder lee el resultado y mira si te sorprendes o no de lo que has descubierto y déjate aconsejar para mejorar este viaje que no quieres dejar, o sí. La realidad es que muchos no saben cómo hablar bien y entenderse, pero también discutir correctamente sin gritar. ¿Cuál eres tú?

Pruébalo

Mayormente A: conflicto medio. No reaccionas exageradamente a los problemas, pero no los ignoras. Enhorabuena por encontrar el camino del medio. Sin embargo, ten cuidado, especialmente si contestasr ‘b’ o ‘c’ a algunas preguntas: ciertos temas, o estar cansado y estresado, pueden fastidiar tus habilidades para argumentar.

Bajo estas circunstancias, el ambiente del hogar puede fácilmente cambiar de feliz a insatisfecho. Alrededor del 30%de las parejas que buscan la ayuda de un terapeuta tienen relaciones así. No dejes las cosas pasar y habla cuando lo necesites.

Mayormente B: alto conflicto. Hay demasidada pasión en tu relación, pero ¿es siempre positiva? Aunque no tengas miedo de dejar que se rompa, las discusiones tienden a empujarte a esquinas separadas en lugar de resolver cualquier cosa.

Ten más paciencia y cuenta hasta diez antes de decir algo de lo que te puedas arrrepentir. Si crees que hay que poner un punto y final, no lo alargues

Cuando estás molesto, la respuesta automática es el castigo, retirándote o criticando, y es probable que tu pareja haga lo mismo. ¿Por qué no predicar con el ejemplo y hacer algo bueno en su lugar? En poco tiempo, tu media naranja se sentirá más dispuesta y lista para devolver el favor.

Mayormente C: bajo conflicto. Vosotros os lleváis lo suficientemente bien y la vida transcurre sin problemas, pero hay muy poca pasión. A veces, puede parecer que eres más hermano o amiga que marido y mujer. Reacciona y busca la chispa para no entrar en la monotonía.

No te asustes, es posible recuperar la chispa. Contrariamente a la opinión popular, discutir es bueno para tu relación. Di y valora lo que es verdaderamente importante y explica que algo debe cambiar. Expresar ira, inventar y encontrar una solución es lo más íntimo que una pareja puede hacer.

Mayormente D: se ha vuelto una relación tóxica. No os tenéis ningún tipo de respeto y vais a hacer daño cada vez que no estáis de acuerdo. Todo tiene solución en esta vida, pero o hacéis borrón y cuenta nueva o la cosa está difícil. Ten más paciencia y cuenta hasta diez antes de decir algo de lo que te puedas arrrepentir. Si crees que hay que poner un punto y final y ya es hora porque os estáis haciendo daño, no lo alargues más.

Test para saber si tu relación de pareja tiene futuro

¿Estás comenzando una relación y no sabes qué expectativas tener al respecto? ¿Llevas una relación hace tiempo y hay problemas que te hacen dudar? ¿Estás teniendo crisis de pareja y quieres saber cuando terminar una relación?

Es importante que antes de tomar cualquier decisión, hagas una evaluación y un balance de tu relación de pareja. A continuación te enseñaré las 6 claves básicas que debe tener una relación para ser duradera.

Cómo saber si mi relación tiene futuro

Estas 6 pautas te servirán como guía, pero no significa que una buena relación tenga siempre absolutamente todos los puntos que a continuación te señalaré.

Si es importante que si la mayoría de estos puntos no se cumplen, probablemente estás compartiendo una relación carente de atención, confianza y cariño:

  1. Hay buena comunicación: este punto es importante, no solo por el hecho de saber transmitir los sentimientos que cada uno posee, sino generar lazos de confianza que te permitan sentirte seguro con tu pareja. Saber que si tienes un problema, existe alguien que sepa escucharte, que le dará la importancia que merece y que puede acompañarte con un interés real.
  2. Tienen planes a largo plazo: esto es muy importante en una relación de calidad. Si la perspectiva del futuro nunca está presente en las conversaciones con tu pareja, es una señal para dudar de un compromiso real y serio.

    Esto no significa que cualquiera que exprese deseo de continuar en el futuro sea garante de una relación sana. Pero esas acciones son las que generan sentimientos de seguridad y compañía, claves para una buena pareja.

  3. Se establecen acuerdos, se manejan los conflictos: si las discusiones o peleas con tu pareja terminan en acuerdos, es una señal muy favorable. Existen parejas que funcionan muy bien cuando todo está en paz, pero que al primer conflicto el respeto y el cariño se tiran por la ventana.

    El tema de establecer acuerdos no es algo fácil y es algo que se trabaja con el tiempo y con la voluntad de ambas partes de la pareja.

  4. Se comprometen al mismo nivel: no solamente con el hecho de no salir con otras personas, sino que ambos sean el motor de una relación que genere felicidad.
  5. Hay tiempos compartidos y tiempos personales: no es sano pasar todo el día con tu pareja, o no compartir ninguna actividad con ella. Para que una relación sea sana, fresca y no caiga en la rutina, debes compartir actividades con tu pareja pero también tener tu propio espacio personal (y dejárselo a tu pareja).
  6. Hay respeto por las elecciones de cada uno: ambos deben respetar las elecciones de la otra persona, y hacer respetar sus propias elecciones. Las amistades, la ropa, las salidas, no deben estar condicionadas. Si hay respeto, hay amor verdadero.

Cuándo una relación no funciona

Terminar una relación es difícil. No siempre son claros los límites o hechos que provocan que una relación haga más mal que bien. A continuación te compartiré algunos puntos que pueden ayudarte a saber cuándo dejar una relación o cuando trabajar por recomponerla y salir adelante:

Falla la comunicación

El momento en donde las discusiones parecen no tener fin o ya prácticamente prefieres no hablar porque sabes que puede terminar en pelea, es una señal de que uno de los componentes más importantes en una relación, la comunicación, está fallando.

Alegrías vs enojos

Hay que aprender a poner en la balanza el tiempo invertido en la relación y cuánto de ese tiempo es ameno y agradable y cuánto suele generar dolores de cabeza. Si los enojos, discusiones y tristezas están sobrepoblando tus días, puedes tomarlo como una señal de agotamiento de la relación.

Falta de confianza

Cuando existe una desconfianza manifiesta, que se trasnforma en acciones asfixiantes para con el otro, es poco probable que una relación así, pueda llegar a durar en el tiempo.

Falta de prioridad

Tener y llevar una relación de pareja requiere esfuerzo y compromiso de ambas partes. Si uno o los dos integrantes de la pareja deja de alimentar la relación, deriva en la mayoría de los casos, en una debacle.

Si quieres saber si tu relación de pareja tiene futuro o no, contesta las preguntas del siguiente test y descúbrelo

¿Mi relación de pareja tiene futuro?

Si quieres saber si tu pareja va bien o mal, y si existen expectativas de que sea duradera, contesta las preguntas del siguiente test.

1. ¿Cuándo fue la última vez que tu pareja te hizo un regalo?

Hace unos días. Hace más de un mes. En mi cumpleaños o navidad.

2. ¿Cuánto tiempo lleva la relación?

Hace varios años. Hace más de un año. Hace meses.

3. ¿Cuánto tiempo pasan juntos?

Mucho. Estamos todo el día juntos. Lo justo. Cada uno tiene su espacio personal. Poco. Nos vemos muy poco tiempo.

4. En las conversaciones… ¿suelen hablar del futuro?

No. No hacemos proyectos a futuro. A veces proyectamos cosas a futuro. Sí. Siempre hablamos de lo que haremos en el futuro.

5. Cuando hay una discusión:

Nos distanciamos y nos dejamos de hablar por días. Uno de los dos se entristece y no deja de llorar. Discutimos hasta llegar a un acuerdo.

6. ¿Sueles desconfiar de tu pareja?

Sí. Suelo desconfiar de mi pareja. Solo si hace algo que me haga sospechar. No. Nunca desconfío de mi pareja.

Otros test para parejas

Ya has aprendido como saber cuando terminar una relacion, ahora aprenderás algunos tips que te ayudarán a mejorar tu relación y entablar un vínculo sólido y de calidad. Es importante que conozcas los siguientes tres aspectos que debes trabajar en la pareja.

  • La amistad en la pareja: mantener la amistad en la pareja es fundamental para que ambos se conviertan en verdaderos compañeros de la vida. Descubre cómo ser buenos amigos, además de novios, pareja o matrimonio.
  • La confianza en la pareja: tema difícil si los hay. La confianza es la base de cualquier relación, tanto de pareja como de amistad. Si hay confianza, muy probablemente logres ser feliz con tu pareja. Descubre como generar confianza y cómo fortalecerla.
  • La madurez en la pareja: la madurez se va adquiriendo con el pasar de los años. Parte de madurar es aprender a tener confianza en el otro, evitar los celos, respetar las decisiones y elecciones de la pareja. Descubre si tu pareja es lo suficientemente madura como para mantener una relación comprometida.

¿Tu relación tiene futuro?

Sí. Tiene futuro

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