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Relaciones con gay

El ABC de las prácticas sexuales gays

Todas tenemos algún amigo, hermano, primo o incluso hijo gay. Y aunque, tristemente, aún hay países o zonas del mundo donde la homosexualidad no esta ampliamente aceptada ni es respetada, vamos avanzando paso a paso. Hoy en día, cada vez somos más personas las que entendemos que el amor no debe ni tiene que tener barreras y que es tan normal que dos chicos se quieran como que lo haga un hombre y una mujer o dos mujeres.
Las series, las películas y los medios, cada vez contribuyen más a dar visibilidad a algo tan habitual como el amor entre personas del mismo sexo y nos han dado a conocer en muchas ocasiones cuáles son las prácticas sexuales gays más habituales.

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Tanto si tienes otro tipo de mentalidad y quieres aprender a ver la homosexualidad con naturalidad, como si quieres aconsejar a algún amigo o familiar gay o incluso si quieres probar nuevas prácticas… vamos a hablarte de las prácticas sexuales gays más comunes pero seguro que no te llevas mucha sorpresa porque… ¡No hay tanta diferencia respecto a las heterosexuales. Puedes empezar viendo algunas películas LGTB que son un ejemplo de tolerancia y, a continuación, pasamos a hablar de algunas de las prácticas gays más comunes.

© Weekend

Las relaciones sexuales gays: ¡a por las zonas erógenas!

Contrariamente a las ideas preconcebidas, las prácticas homosexuales no difieren tanto de las heterosexuales. Dado que el coito no es centro de la relación, la pareja gay da más importancia a las caricias y la estimulación mutua. El excelente conocimiento del cuerpo del compañero y de sus zonas erógenas, puede permitir caricias de una dulzura y una sensualidad que no siempre es tan intensa en las parejas heterosexuales.
De hecho, la felación es uno de los preliminares estrella, es mucho más habitual en las prácticas sexuales gays que en las heterosexuales. Otro punto positivo para ellos es que al conocer su propio cuerpo, suelen saber con más facilidad qué botones tocar en su pareja para excitarle. Por ejemplo, los pezones, las axilas, los testículos o las ingles son zonas que, por lo general, se estimulan mucho más en las relaciones gays.

Penetración

El sexo anal es a la homosexualidad lo que el coito vaginal a las relaciones heterosexuales. Al ser el ano un conducto más estrecho y menos preparado biológicamente para la penetración que la vagina, hay que proceder a introducir el pene después de haber dilatado perfectamente la zona. Esto se consigue, principalmente, a través de la saliva o el lubricante e introduciendo uno o dos dedos progresivamente. La excitación también es un factor clave para que la zona dilate de forma natural.
Una vez dilatado el ano, la penetración se puede hacer de múltiples formas diferentes. Según el tamaño del pene se recomiendan más unas posturas u otras. Para penes pequeños es más recomendable buscar posturas donde las piernas estén más abiertas y faciliten la entrada del miembro, mientras que para penes grandes, lo más aconsejable son posiciones donde haya más contacto físico entre los dos.
En cualquier caso, sea como sea el pene, hay anos que dilatan más y otros menos, por lo que lo mejor es probar qué es más placentero en cada caso. Aquí os dejamos unas cuantas posturas para practicar sexo anal para que toméis ideas.

© Weekend

Felación, masturbación y annilingus

Como decíamos, la felación es una de las prácticas sexuales más comunes entre hombres. Las posturas en este caso, son casi infinitas (desde la clásica postura de rodillas al 69, a hacerlo tumbados o de lado), y la forma del pene determinará qué postura se adapta mejor a la cavidad de la boca para que pueda haber mayor profundidad en la felación. Para un mayor placer, se puede jugar con la respiración y las caricias en la zona del pubis, las ingles o los testículos. Sobre el glande, eso sí, hay que tener algo más de cuidado, ya que es una zona extremadamente sensible.
Al sexo oral le acompaña en muchas ocasiones la masturbación, lo que hace aumentar aún más la excitación durante la felación. Lo cierto es que la masturbación es otra de las prácticas más comunes entre los gays por razones obvias. Uno puede masturbar al otro a su lado mientras se acarician con la otra mano, enfrente mientras se besan, o mientras uno practica al otro un annilingus.
Y es que aunque haya sido un tema tabú a lo largo de los años el annilingus es uno de los preliminares más practicados. Se trata de una práctica muy placentera si se practica bien y, por supuesto, con total higiene. Además, tanto para relaciones homosexuales como heterosexuales, se trata de un estupendo dilatador de la zona anal, perfecto para antes de practicar la penetración. Por cierto, para dilatar también y para disfrutar en otros muchos niveles, algunos de los mejores juguetes sexuales seguro que ayudan y mucho.

Prácticas de riesgo en las relaciones gays

A lo largo de los años, y especialmente a raíz de la locura colectiva que desató el sida a finales del siglo XX, se ha asociado en numerosas ocasiones las prácticas gays con prácticas sexuales de riesgo. En cualquier caso, los homosexuales no tienen por qué tener más riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual que los heterosexuales. Es decir, hay prácticas que se asocian a los gays pero que también practican y pueden practicar heterosexuales y, por cierto, es algo que hace una minoría de personas.

  • Hacerlo «a pelo». Si en las relaciones heterosexuales puede suponer, además, de embarazos no deseados, la transmisión de ETS, en las relaciones gays hay mayor riesgo ya que la zona del ano puede albergar mayor número de bacterias por motivos obvios y, al haber mucha más fricción, se producen micro roturas en el durante la penetración que pueden ser la puerta de entrada de unas cuantas enfermedades. Por ello es siempre recomendable la utilización de preservativo para practicar sexo anal, a no ser que haya una total confianza en la pareja y la prueba mediante análisis de que todo esta perfectamente entre los dos.
  • Fisting o fist-fucking. Esto consiste en introducir gran parte de la mano o el puño en el ano del otro. Con mucha dilatación, es posible llegar a ponerla en práctica, pero no es demasiado recomendable: puede suponer numerosas lesiones de las mucosas del ano, desde una simple irritación o infección, hasta contusiones graves, como roturas musculares que pueden derivar en incontinencia fecal.
  • Beso blanco. Esta práctica consiste en eyacular en la boca de la pareja y besarse después con el semen en la boca. A no ser que sea una pareja de total y absoluta confianza, el beso blanco es una práctica de riesgo ya que todo contacto del semen con la sangre puede transmitir enfermedades, por lo que una llaga en la boca puede ser peligrosa.

En cualquier caso, hay que saber protegerse. Tanto si hay penetración o no, existe un riesgo de infección de enfermedades de transmisión sexual. Como medida de prevención, se aconseja utilizar un preservativo para los actos de penetración penetración o limpiar muy bien los juguetes sexuales antes de utilizarlos. Y es que los juguetes multiplican las formas de conseguir placer, pero también hay que extremar el cuidado con ellos.

Normalidad y naturalidad, imprescindibles

Aunque afortunadamente nos sintamos libres para hablar con total naturalidad de las prácticas sexuales gays, no siempre ha sido así. En 1968, por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud clasificaba la homosexualidad entre las enfermedades mentales y no fue hasta 1992 cuando se desclasificó como enfermedad. Las películas y series de temática gay o con personajes homosexuales, así como la aprobación del matrimonio gay en muchos países o la salida del armario de famosos influyentes ha contribuido a ver, por fin, la homosexualidad como algo totalmente normal.

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© Gtres

Es por ello que es importante que cada uno ponga su granito de arena y sea capaz de verlo como algo normal. Al fin y al cabo, ¿qué tiene de malo el amor? Siempre que sea consentido, ¡que cada uno haga lo que le haga feliz!

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Se encuentra en el interior del recto, en dirección al perineo y hay quienes lo llaman punto G masculino, también quien lo define como punto P (de próstata) o punto H (de hombre). Según señalan algunos estudios, la mayoría de hombres que han probado el sexo anal han reconocido que se ha tratado de una placentera experiencia y el descubrimiento de una de las zonas erógenas que mayor placer les ha proporcionado durante sus relaciones sexuales.

Evidentemente, para ello hace falta que haya algún tipo de penetración a través del orificio rectal, con el fin de estimular esa pequeña protuberancia, de un tamaño aproximado a una nuez y que se encuentra entre cuatro y seis centímetros en dirección al pubis, ya sea realizándolo con un dedo, dildo, pene u otro objeto, del inmenso catálogo de juguetes eróticos que existen.

Pero no todos los hombres heterosexuales están dispuestos a probar esa nueva fuente de placer, con el convencimiento de que realizar o proponer a su pareja algún tipo de juego sexual que conlleve tocar o introducir algo por su puerta trasera podría dar a lugar algún tipo de confusión sobre su masculinidad.

Por tal motivo, los expertos en sexología llevan a cabo numerosas campañas de concienciación con el fin de normalizar sobre esta placentera práctica haciendo llegar a los hombres el mensaje de que sexo anal «no es sólo para gays».

Cursos para explicarlo

Esta es una de las muchas cuestiones que abarca y explica, entre otros, la terapeuta y experta en sexología, Ana Lombardía, a través de consulta privadas, publicaciones en la red (blog y RRSS) o sus reconocidos talleres presenciales en los que conciencia a los asistentes sobre cómo practicar y disfrutar plenamente del sexo anal sin tapujos ni complejos.

No solo en el mencionado Punto P es donde se encuentra centralizada la fuente de placer anal, ya que existe en una extensa área dentro del recto donde acaban numerosas terminaciones nerviosas que, en definitiva, son las que proporcionan placer cuando son estimuladas.

El sexo anal no es solo algo que puede realizarse en pareja (tanto hetero como homosexual) sino que son muchos los hombres que han descubierto que una adecuada autoestimulación en su ano, durante sus momentos masturbatorios, pueden proporcionarles grandes y placenteros momentos.

Entre los consejos que se dan para disfrutar sin ningún tipo de problema del sexo anal –que sirven tanto para hombres como para mujeres- está en primer lugar la buena disposición y consentimiento.

Debe ser algo consensuado, con el fin de que, quien debe ser penetrado, no se encuentre en tensión y se mantenga relajado, lo que hará que ese juego y práctica sexual sea totalmente placentera.

La utilización de algún tipo de aceite o crema es imprescindible, debido a que en caso de intentar introducir algo en la cavidad rectal sin estar lubricada puede provocar algún desgarro o fisura, que se convierten en altamente dolorosas.

Mantener una adecuada higiene en aquella zona es otro de factores sumamente importantes. Uno de los métodos más comunes y placenteros, entre parejas heterosexuales que lo practican, es la introducción de un dedo por el ano del hombre en el momento en el que éste va a llegar al orgasmo.

Esto provoca, en un gran número de ocasiones, que la eyaculación sea mucho más intensa y más abundante el esperma expelido. Para los no iniciados, se recomienda una serie de pautas y claves con el fin de que, la primera vez que se decida incluir el ano en el juego sexual, se convierta en algo plenamente satisfactorio.

Dependiendo de cómo vaya la experiencia inicial habrá una segunda vez. Es muy importante tener en cuenta que el sexo anal no se limita a un simple mete-saca, sino que la clave para alcanzar lo que se conoce como orgasmo prostático es estimulando la zona masajeándola con movimientos circulares.

¿Qué buscan las mujeres al hacer un trío con dos hombres?

Artículo publicado originalmente por VICE Reino Unido.

No te sorprenderá saber que los tríos con dos hombres y una mujer no se hayan investigado a profundidad. Por alguna razón, no existen artículos extensos sobre el arte de una mujer masturbando a dos tipos. El mundo académico tiene mucho que aprender de la extraña y sudorosa noche que tuviste con esas otras dos personas.

Sin embargo, recientemente, una nueva investigación del académico de la Birmingham City University, el Dr. Ryan Scoats, encontró que, en tríos con dos hombres y una mujer, a las mujeres les resulta más deseable que los hombres interactúen sexualmente entre sí, en lugar de esquivarse el uno al otro como si se electrocutaran cada vez que sus pitos están a punto de tocarse.

Aquí está el comunicado de prensa:

“El académico de la Birmingham City University, el Dr. Ryan Scoats, identificó que mientras los participantes muchas veces estigmatizaban los tríos con dos hombres y una mujer, eran más las mujeres que estaban interesadas en experimentar el acto que las que no.

Las mujeres en el estudio mencionaron que les gustaría ver a dos hombres interactuar sexualmente durante un trío porque aumentaba su excitación sexual y les brindaba un ambiente más seguro haciéndolas sentir menos objetivizadas.

La investigación sugiere que el estigma en torno a lo tríos con dos hombres y una mujer está disminuyendo y que las mujeres se sienten cada vez más cómodas buscando el tipo de sexo que desean».

Aquí está la metodología:

«Dieciséis mujeres fueron entrevistadas como parte del estudio, todas habían participado al menos una vez en un trío de sexo mixto Casi el 20 por ciento de las mujeres que participaron en el estudio habían experimentado un trío con dos hombres, y todas dijeron que estarían encantadas de volver a participar en uno, y más del 37 por ciento expresaron su deseo de experimentar uno».

Y aquí está la idea principal:

«La mayoría de las mujeres entrevistadas hicieron énfasis en que obtuvieron placer sexual al ver a dos hombres interactuar sexualmente, describiendo el acto como ‘bastante cachondo’. Una mujer explicó que ‘tal vez era yo quien más quería hacerlo y ver con otro chico».

Aquí Scoats nos explica los resultados:

“Aunque los tríos son un área poco investigada, la disposición de los hombres a participar en ellos ha sido bien documentada, al mismo tiempo se han realizado pocas investigaciones sobre las expectativas de las mujeres en cuanto a las experiencias de los tríos.

“En general, ha habido más estigma en torno a los tríos con dos hombres y una mujer, que a los que involucran a dos mujeres con un hombre. Las mujeres que buscan activamente placer sexual a veces han sido calificadas de «fáciles» o «promiscuas», por ejemplo, y el contenido pornográfico puede haber dado a sus espectadores una idea no representativa de cómo podría ser un trío entre dos hombres y una mujer.

“Sin embargo, esta investigación muestra que las mujeres que están abiertas al sexo en grupo se están volviendo más abiertas a los tríos con dos hombres y quizás están más interesadas en participar en el acto de lo que se pensaba anteriormente. También destaca la forma en que el contenido pornográfico puede influir en las percepciones del sexo y cómo esto puede afectar el comportamiento sexual de las personas».

Así que, en conclusión: los tríos no están bien investigados, Sin embargo, los tríos entre dos hombres y una mujer van en aumento a medida que la sociedad se relaja, y los hombres deben, como mínimo, acariciarse mutuamente si quieren que la mujer tenga la cantidad adecuada de diversión.

Vamos, muchachos. Pónganse a la altura de 2018 y déjense llevar por el momento.

Categoría: Sexo Gay

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‘Bud Sex’: sexo entre hombres que no son homosexuales sólo por placer

Una pareja de hombres, lista para pasar a la acción. Zdorov Kirill Vladimirovich

Los miembros de este colectivo no buscan amistad, ni cariño esporádico, ni entablar conversaciones… sólo saciar el apetito sexual

La amistad entre hombres y mujeres es imposible, según la ciencia

19/02/2017 03:06

¿Se pueden mantener relaciones homosexuales sin ser gay o bisexual? Aunque muchos lo consideren imposible, entendiendo la homosexualidad tal y como es definida por la Real Academia de la Lengua Española (RAE), es decir, como la «inclinación erótica hacia individuos del mismo sexo», hay quien sostiene que ni mucho menos lo es.

Esto es lo que reivindica un colectivo, apoyado por la ciencia. Un estudio elaborado por la Universidad de Oregon (Estados Unidos), ha analizado el comportamiento sexual de un grupo de hombres de raza blanca afincados en algunos de los estados más conservadores del país. Los sujetos estudiados se declaraban abiertamente heterosexuales -en muchos casos casados y con hijos- admitiendo al mismo tiempo mantener aproximaciones sexuales esporádicas con otros varones con el único fin de satisfacer así sus instintos más primarios.

Es tras esta investigación cuando se ha acuñado el término Bud Sex (en español, sexo entre colegas). El doctor Silva, al frente de la publicación, explica que, en estos actos sexuales, «los participantes lo interpretan como una ayuda en secreto a un amigo». Además de en ambientes rurales, el otro entorno donde se suelen dar este tipo de prácticas es en las cárceles.

Lejos de lo que pueda parecer, y a pesar de alternar a lo largo de su vida encuentros heterosexuales rutinarios con sus parejas con el Bud Sex, aquellos hombres que lo practican no suelen sufrir ninguna crisis de identidad sexual a lo largo de su vida debido a cinco factores que, para ellos, les diferencian claramente de los puramente homosexuales y que se también recogían en el citado estudio:

Ven el Bud sex como un entretenimiento, una diversión o un pasatiempo. Los asistentes a estos encuentros no buscan relación personal alguna con la otra parte, ni cariño esporádico, ni una persona con la que compartir una charla de bar.

Relacionado con el primero, el segundo punto aboga porque en sus gélidos encuentros no hay más deseo que el de saciar el apetito sexual evitando besos, gestos cariñosos y hasta mirarse a los ojos, alejándose de cualquier posible connotación emocional.

Aún formando parte de sus vidas, estos acercamientos no se producen con una regularidad meridianamente pautada. No tienen por qué ser diarios, ni semanales, si no cuando vuelve el deseo irrefrenable de volver a practicarlo e independientemente de quién sea la pareja de baile.

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Muchas de estas relaciones se desencadenan justo después de una fuerte discusión con sus parejas o cuando los implicados se encuentran bajo los efectos del alcohol y otras drogas.

Hace referencia al intercambio económico que se produce en muchos de los Bud Sex meetings subrayando la ausencia de cualquier ápice de romanticismo en este tipo de desahogos ocasionales. Es un aquí te pillo, aquí te mato, sin cruce de palabras ni miradas.

Otra publicación, en este caso realizada por Jane Ward, profesora de la Universidad de California, ahonda en la realidad de este colectivo asegurando que sus miembros, a pesar de mantener sexo con otros hombres, «rechazan fuertemente los comportamientos gays», poniendo el acento en lo prosaico de estos desahogos sexuales, cosificándolos y calificándolos en muchos casos como simples «juegos». En estas quedadas no hay sitio para buddies mínimamente afeminados.

Unas tesis que, para muchos, no hacen más que confirmar su obsesión por diferenciar sus juegos sexuales de las relaciones homosexuales tradicionales. Algo que les ha valido el calificativo de homosexuales homófobos por parte de miembros de colectivos como el LGTB, quienes creen encontrar en las arraigadas tradiciones socioculturales de muchos de los budsexers la raíz del empecinamiento enfermizo en no asumir su verdadera tendencia sexual. Sin embargo, otros como los queer ven en su visibilización otra muestra más de la «ficticia y arquetípica construcción social de las identidades de género, las identidades sexuales y las distintas orientaciones sexuales».

Más psicológica pretende ser la reflexión publicada por la teórica Judith Butler, quien entiende las relaciones sexuales como actos tremendamente complejos en los que, a menudo, se manifiestan sensaciones como la atracción o la repulsión, llegándose a veces a dar el caso de que el asco, el deseo y el miedo se entremezclan en un mismo encuentro carnal, pudiendo ser este el caso de muchos budsexers.

Amparados por muchas de las tesis surgidas a raíz de la revolución sexual de los 60, que aseguraban que las prácticas sexuales no están ligadas al género ni sujetas a etiquetas, además de estar expuestas a una constante evolución en función de los deseos del ser humano, los practicantes del Bud Sex lo tienen claro: tener sexo homosexual y no serlo es posible.

Cómo es tener sexo con… otro hombre

Eso no impidió que estuviera con ellas, se suponía que era lo que debía hacer, eran los años donde lo normal era llevar a las novias a la casa para que los padres les dieran el «visto bueno» y los primos especularan sobre el buen sexo que tenía con ella. Eso me daba pereza.
Al tirar con las cuatro novias que tuve me aburría tener que satisfacerlas y conocerlas, cuando algo adentro (no sabía qué) me gritaba que una vieja no era lo que quería tener en mi cama, que su olor no me excitaba y que sus tetas, aunque me provocaran, no me llevaban al clímax. Esa delicadeza y ese extremo pudor no me dejaban explotar atómicamente para regar por todos lados mi salvajismo. Tiempo después, el azar me mostró el otro lado: los hombres.
Con ellos, supe que la fuerza me convertía en animal, y que en la cama y en la vida no quería cazar una presa ni ser cazado, lo que buscaba era una lucha en igualdad de condiciones donde la decencia que había que tener con las mujeres quedara esparcida por las sábanas. O simplemente esparcida.
En la transición entre dejar de ser lo que era y aceptarme como gay tuve un momento de bisexualidad, pude comparar el placer de follar con ambos sexos y descubrí que prefería ser devorado por un león y no arañado por una gatita, que me gustaban el olor y la pasión de un hombre que me rasgara la ropa hasta dejarme sin piel.
A muchas mujeres les gusta ser entendidas y amadas solo por ciertos lados. A los hombres nos gusta ser tragados literalmente por donde haya espacio, perder el pudor para jugar con cuanta cavidad se nos haya dado. No es solo sexo, es hacer el amor de la forma más desenfrenada, penetrándose por los sitios prohibidos, es romperle de frente la cara a un dios y encontrar puntos «ges» donde solo nosotros sabemos que existen, es jugar con lo que el Todopoderoso nos dio. Aquí no hay machos ni hembras: son dos humanos chupándose, sodomizándose, dándose y hundiéndose en la libido.
Una relación gay no indica mayores fijaciones de las que puede haber en una relación heterosexual. Hablar del tamaño del pene y su importancia en una relación gay es lo mismo: radica en el uso que se le dé. En una penetración anal, algunos prefieren luchar con el dolor y sufrir como metáfora de éxito y otros optar por un sutil placer para llegar a estados celestiales. En cuatro, de lado con la pierna alzada, uno encima del otro, en cualquier posición que se ocurra en el momento, como en cualquier tipo de relación. Cuando hago el amor con mi pareja la versatilidad e imaginación priman ante todas las cosas, siempre y cuando ambos estemos de acuerdo. Dura lo que dure y no siempre hay penetración, como con cualquier pareja. Lo mismo pasa con los gustos: que sean velludos o no es como para los hombres «normales» que las mujeres sean tetonas o no. Lo único que hace diferente al sexo entre hombres es que se trata de la lucha de dos leones enjaulados que se quieren destrozar el uno al otro.

Cómo preparar tu primera vez

Independientemente de tu edad, sexo o sexualidad, la primera vez que te acuestas con una persona supone un hito excitante en tu vida que puede ser la base para hacer crecer el amor entre tú y tu pareja. Pero esa primera vez trae consigo una serie de expectativas que pueden hacer que los nervios se acumulen en los días previos a vuestro encuentro romántico.

Teniendo eso en cuenta, hemos reunido algo de información que ayudará a reducir todos esos nervios y esas dudas.

No sientas presión

Puede resultar ridículo estar nervioso por algo tan común como el sexo, pero teniendo en cuenta la intimidad y la confianza que conlleva, es algo habitual no tener confianza cuando se va a dar esa primera vez. Una de las cosas más importantes que debes recordar es que solo tú decides cuándo quieres hacerlo. Independientemente de lo que hagan las personas a tu alrededor, la decisión de acostarte con alguien es tuya y solo tú puedes tomarla. Es importante conocer cuál es la edad legal de consentimiento, pero a partir de ahí, no hay un momento bueno o malo para dar ese paso.

Si tu relación es tan importante para tu pareja como para ti, entenderá cómo te sientes y si necesitas esperar, esperará. Acostarte con alguien sin estar preparado o listo, hará que no lo disfrutes y al final acabarás lamentándolo.

Si además no estás seguro sobre tu orientación sexual, la presión puede intimidarte aún más. El proceso de entender tu género e identidad sexual puede resultar confuso y difícil de evaluar, tanto a nivel emocional como físico. En este caso es aún más importante ir despacio y decidir si la persona con la que estás pensando acostarte es la adecuada para ti.

No te compares

En la Gran Bretaña del siglo XXI, tan preocupada por el cuerpo, los hombres, en particular, tienen muchas dudas sobre su imagen y son cuatro de cada cinco hombres los que sufren ansiedad por su cuerpo. Un 29 % de los encuestados además pensaban en su apariencia al menos cinco veces al día.

Las estadísticas son aún más claras entre los hombres que se identifican como homosexuales, y una reciente encuesta de la revista Attitude mostraba que un 84 % de los hombres gay sentían una inmensa presión por tener un «buen» cuerpo por cómo se les muestra en la televisión y las películas.

En cuanto a las mujeres, un aplastante 75 % se sentía preocupada por cómo se veía y cómo otras personas las veían. Los últimos estudios han destacado que el trastorno dismórfico corporal lo sufren 5 de cada 1.000 personas en todo Reino Unido, lo que sin duda afecta enormemente a la confianza y autonomía sexual.

Nuestros miedos están aún más pronunciados si comparamos nuestros cuerpos con los que se ven en los medios de comunicación. No es raro mirar a los actores de las películas para adultos y sentir que quizás nosotros no estemos a la altura, ya sea en masa muscular o en cuanto al tamaño del pene o de los pechos. Si la persona que se acuesta contigo te hace sentir que no estás bien físicamente, quizás lo que debas cuestionarte es si es la persona adecuada para ti.

Una nueva relación puede ser algo excitante y abrumador para las parejas y el furor que rodea a la preparación de la primera vez y los nervios pueden hacer que os olvidéis de usar un preservativo.

Actúa con seguridad

Una nueva relación puede ser algo excitante y abrumador para las parejas y el furor que rodea a la preparación de la primera vez y los nervios pueden hacer que os olvidéis de usar un preservativo. Además, puede darte vergüenza o puede preocuparte que hablar sobre sexo seguro os enfríe el momento. Sin embargo, tener sexo sin un método anticonceptivo hace que corras el riesgo de sufrir alguna ETS o, en el caso de las parejas heterosexuales, un embarazo.

Los casos de VIH no paran de aumentar, y los homosexuales son uno de los grupos con mayor riesgo de contraer la enfermedad. En 2014, se diagnosticaron más de 3.000 nuevos casos de VIH en la comunidad gay, casi el doble que en 2001. De las ETS más comunes, la clamidia es la más común en Reino Unido, y se informó de más de 200.000 casos en 2015.

Aunque se considera que tienen menos riesgo, las mujeres homosexuales no deben dejar de lado el sexo seguro para evitar transmitir enfermedades en el sexo oral y al compartir juguetes sexuales. Las estadísticas en la comunidad heterosexual son similares a las de las personas que se identifican como LGBT. En 2014, se diagnosticó con VIH a 968 hombres heterosexuales y algo más de 1.200 mujeres heterosexuales.

Aunque son muchas las opciones disponibles como métodos anticonceptivos, el preservativo sigue siendo la forma más fiable para evitar contraer ETS. Gracias a la gran variedad de preservativos que hay en el mercado, desde condones con sabor hasta otros extrafinos, podrás protegerte de embarazos e infecciones no deseados, y divertirte haciéndolo. Podéis usar protectores dentales para un cunnilingus seguro (sexo oral a una mujer) y si tú y tu pareja queréis usar juguetes sexuales, no os olvidéis lavarlos periódicamente y evitad compartirlos.

Intenta relajarte

El sexo puede resultar engorroso. Eso está claro. A veces también puede ser muy divertido. Por eso, asegúrate de escoger una pareja que te lo facilite y te deje relajarte. Si es tu primera vez, cuanto más te relajes, más lo disfrutarás.

No te bloquees por etiquetas. Si eres un hombre homosexual, no te preocupe preguntar quién está arriba y quién abajo; todo irá surgiendo de forma natural y la persona con la que hayas decidido acostarte lo entenderá perfectamente, sea su primera vez o no.

Quizás te interese usar un gel de masaje y lubricante de Durex para estar más cómodo. Un masaje mutuo os ayudará a relajaros antes de empezar el coito y el lubricante os ayudará a reducir esa atmósfera engorrosa que os habéis esforzado en evitar. También te ayudará a no sentir las molestias que podrías sentir en tu primera vez.

Sea cual sea tu sexo y tu identidad sexual, la primera vez que te acuestes con alguien será una experiencia intensa, pero la parte buena es que tendrás la oportunidad de conectar con otra persona en un grado que antes no lo habías hecho. Recuerda estos sencillos consejos para disfrutar de una primera vez segura, relajante y satisfactoria para ti y tu amante.

‘José’, una historia épica de amor gay en Guatemala, rompe tabúes sobre la sexualidad | El Nuevo Herald

La trama narra la historia de amor y descubrimiento de un adolescente gay que, como muchos otros durante la pubertad, se debaten entre la autenticidad y el clóset cuando se enamoran de verdad. Parece un tema común, pero en esta película es extraordinario, porque se desenvuelve en una Guatemala conservadora y su protagonista es indígena.

José, del director chino Li Cheng, sigue los pasos de un joven repartidor de comida que vive en la indigencia con su madre, una devota cristiana, en una cultura marcada por la violencia, el machismo, el puritanismo religioso y la codependencia familiar. Y es precisamente por temor al rechazo, que José esconde su amor por un obrero de construcción y los encuentros sexuales furtivos que consigue en aplicaciones para ligar.

Ganador del Queer Lion en el Festival de Cine de Venecia 2018, el drama se presenta esta noche a las 9 p.m. en Regal Cinemas South Beach como parte del Outshine Film Festival, el festival de cine LGBTQ de Miami, que en su edición número 21 presenta 85 películas estadounidenses e internacionales, entre el 18 y 28 de abril.

Ni el director, Cheng, ni su productor y coguionista, George Roberson, tenían planeado filmar una película de temática gay, ni grabarla en Guatemala. Recorrieron una docena de países en América Latina para escuchar a la juventud, sus vivencias y preocupaciones, y muchos de estos testimonios los conmovieron. Pero el sufrimiento y el dolor más agudo lo percibieron entre los jóvenes LGBTQ centroamericanos.

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“Los testimonios que escuchamos fueron sorprendentes: un chico al que la madre le dijo que nunca encontraría el amor; otro chico al que la mamá lo amenazó con un cuchillo en el cuello cuando le reveló que era gay”, cuenta Cheng en entrevista con el Nuevo Herald. “Con la película quise hablar en nombre de ellos; muchos estaban apasionadamente enamorados y se sentían desconsolados”.

Le advirtieron que jamás podría producir el filme en Guatemala, que mejor se fuera a México, porque Guatemala era demasiado conservadora y cristiana como para encontrar dos actores dispuestos a besarse, desnudarse y simular relaciones ante las cámaras en escenas homoeróticas, dijo el cineasta, quien vino a Estados Unidos hace 20 años a estudiar Biología en la universidad.

Más de 600 personas se presentaron en el casting para interpretar los diversos papeles del guión, que contiene también ritos católicos y evangélicos. Todos son actores no profesionales.

“Estábamos muy decididos, queríamos hacer algo allí, porque ellos merecen una mejor vida”, señaló Cheng. “La gente en Centroamérica vive muchas dificultades, incluso si no son gay. Eso lo reflejamos en la película”.

Enrique Salanic viajó cinco horas en autobús para llegar al casting. Interpretar a José, de 19 años en la trama, representó para él una oportunidad de mostrar, visibilizar y dar voz a la realidad que muchos viven en una Guatemala “conservadora y racista”, así como en sus países vecinos, señaló.

De origen maya, Salanic cree que el filme logra combatir la homofobia en Centroamérica, porque “es una muestra que ante todo somos humanos y como tal experimentamos el amor, frustraciones, retos, etcétera”, dijo en una entrevista desde Guatemala. “Sin embargo, pienso que va a visibilizar más la homofobia existente, para de ahí poder partir a crear espacios y discusiones que logren avances para contrarrestarla”.

El camino por andar es largo. Aunque su distribución internacional en más de 50 festivales ha tenido el visto bueno de los críticos por estar exenta de estereotipos y lugares comunes, José no se ha proyectado en los cines guatemaltecos aún, por temor a la seguridad personal de los actores, dijo el director. Los comentarios en redes sociales y foros incitan al odio y la discriminación.

Al respecto, observó el actor “que es un temor constante, la seguridad, que me lleva a pensar en todas esas demás personas que viven con este miedo también. Sin embargo, pienso que José tiene que llegar a Guatemala y llegará cuando tenga que llegar”.

Entre leves terremotos y robos callejeros, caricias tiernas y torpeza sexual, José presenta una realidad cruda y auténtica. Los jóvenes enamorados quieren escapar juntos de Guatemala en busca de un destino que los acepte como pareja gay. Pero José se siente obligado a atenerse a su empalagosa madre, quien ora a Dios para que perdone a su hijo por su vida clandestina y apuesta a que la religión puede solucionar su sexualidad.

Una codependencia entre madre e hijo con la que muchos se pueden identificar. “Al final, queríamos hacer esta historia lo más universal posible”, explicó el director. “Cualquier persona puede sentir las dificultades de una relación romántica y de un amor prohibido”.

Daniel Shoer Roth es un galardonado autor, biógrafo y periodista con 20 años en la plantilla de el Nuevo Herald, donde se ha desempeñado como reportero, columnista de noticias y actual productor de crecimiento digital. También es coordinador de AccesoMiami.com, una guía sobre todo lo que necesitas saber sobre Miami, asuntos legales e inmigración.

Es viernes por la tarde, acabas de salir de trabajar y lo único que te apetece es ‘irte de cañas con los colegas’. Es el plan de siempre: reuniros en el bar del barrio a ‘echar la tarde’. Sin embargo, has empezado a notar que con un número considerable de cervezas, tu amigo de toda la vida se torna cada vez más atractivo a un nivel más allá de lo considerado ‘exaltación de la amistad’.

Casi todos hemos experimentado cómo el alcohol nos desinhibe y nos hace más abiertos a la experimentación con el mismo sexo. El efecto ‘filtro de alcohol” nos puede hacer ver, copa tras copa, a nuestro amigo como el ser más deseable de la tierra.

Cuanto más alcohol, más atractivo

Ahora un nuevo estudio, publicado en The Journal of Social Psychology, reafirma esta incógnita de por qué hombres heterosexuales se sienten más atraídos por otros hombres cuando beben alcohol.

“Lo más notable es que la ingesta de alcohol está relacionada con el aumento de la voluntad sexual de los hombres hacia una pareja del mismo sexo, lo que sugiere un cambio potencial en el comportamiento sexual normativo ocasional entre hombres heterosexuales”, aseguran los autores del estudio de las universidades del estado de Wayne e Illinois Oeste.

Los hombres heterosexuales se sienten más atraídos por otros hombres cuando beben alcohol”

Como no era para menos, el campo de estudio fueron los bares del Midwest norteamericano. Allí mostraron diversos vídeos a los voluntarios en los que aparecían tanto protagonistas femeninos como masculinos, a la vez que se les proporcionaban varias bebidas alcohólicas.

En principio, los participantes masculinos se sentían atraídos por mujeres y eran más propensos a hacer comentarios sexuales sobre la mujer después del vídeo. No obstante, todo cambiaba cuando sobrepasaban el umbral de las diez copas. Cuando se consumía este ‘número mágico’, se sentían igual de atraídos por hombres que por mujeres, es decir, se mostraban más proclives a tener sexo gay que estando sobrios.

La teoría de “las gafas de cerveza”

Tal y como afirman los investigadores escoceses de las universidades St Andrews y Glasgow, hombres y mujeres que han consumido una cantidad moderada de alcohol encuentran las caras de los miembros del sexo opuesto un 25% más atractivas que sus homólogos sobrios.

Para el experimento se mostró a 80 universitarios, entre los cuales un grupo había bebido entre una y cuatro unidades de alcohol y el otro nada, fotografías en color de 120 estudiantes de ambos sexos de 18 a 26 años de edad y además, se les pidió que calificaran su atractivo.

La sorpresa fue al descubrir el efecto potenciador que tenía el alcohol sobre la belleza, tanto en los voluntarios masculinos como femeninos que habían consumido. Las conclusiones sugieren que el alcohol aumenta la actividad de la parte del cerebro humano que se utiliza para determinar el atractivo facial, el núcleo accumbens.

El alcohol reduce nuestra capacidad para percibir la asimetría bilateral de los rostros”

Por otro lado, el que bajemos nuestro nivel de exigencia cuando llevamos unas copas de más, se debe a que vemos reducida nuestra capacidad para percibir la asimetría bilateral. Si por lo general sentimos mayor atracción por aquellos quienes presentan un rostro más simétrico, tras unos litros esta percepción queda anulada y básicamente, nos da igual “ocho que ochenta”.

Ahora cuando salgas con tus amigos, si no quieres malos entendidos, modérate o por el contrario, expresa tus sentimientos libremente. Eso sí, siempre bajo el control y el respeto.

Las posturas sexuales más populares para el sexo gay

Las posturas sexuales más populares para el sexo gay.

Nos encanta el sexo, y también nos encanta divertirnos y odiamos aburrirnos. Por eso es muy importante contar con formas morbosas y a la vez originales de practicar sexo. ¿A quién no le gusta inventarse algo nuevo que nos saque de la rutina?

Lo sabemos, por eso hemos querido recopilar las 10 mejores posturas sexuales para gays, para que cuando te aburras con una, pases a la siguiente, para que busques la que mejor te funcione a ti y a tu pareja, y para que te diviertas en la cama como tiene que ser.

Las mejores posturas sexuales gays

1. El árbol

Empezamos fuerte, con un clásico que además hace referencia a la naturalez, que eso nos encanta. Seguro que cuando lo veas lo entiendes: el pasivo se estira de espaldas, levanta una pierna y ahí es donde entra en juego el activo, que es el que lleva el ritmo de la penetración. ¿La mejor parte? Que los dos chicos se pueden mirar a la cara, algo que si te gusta te va a hacer disfrutar el doble.

2. La cuchara

Ahora pasamos a una opción alternativa y que también es muy cómoda y agradable. Como cuando duermes haciendo la cuchara, pero añadiendo la penetración. Lo maravilloso de esta forma de tener sexo es que el activo puede acariciar y masturbar al pasivo, por lo que la diversión se multiplica.

3. El perrito

Otra posición que no hace falta explicar mucho porque ya lo dice todo: a cuatro patas, de rodillas y apoyándote sobre las manos o los propio codos. Eso el pasivo, por supuesto. El activo se sitúa justo detrás para penetrarle en una de las posiciones más famosas y conocidas del mundo gay.

4. El caballo

Seguimos con los referentes animales, y en este caso vamos a ponernos un poco más cañeros. Aquí vamos a ser lo más cowboys posibles. El pasivo se estira boca abajo, intenta relajarse y se prepara mucho porque vienen curvas. El activo lo va a montar literalmente y le va a cabalgar, así que si te va la marcha y la caña, esta es tu opción, que no deja a nadie indiferente.

5. La profunda

Con un nombre tan intenso no nos podemos más que encontrar con una de las posturas sexuales para gays más deseadas. No todo el mundo la puede disfrutar de la misma manera, pero todo es intentarlo. El pasivo se estira, levanta las rodillas y las flexiona, mientras el activo se sube delante y le penetra. Se supone que esta es la forma en la que el pasivo estimula su ano de la forma más placentera posible, así que si tanto lo dicen, nada como probarlo para confirmarlo, ¿no crees?

6. La sorpresa

En esta versión alternativa del perrito nos encontramos con que el pasivo, en vez de ponerse a cuatro patas, lo hace de pie. Es un poco arriesgada y no apta para cualquier tipo de pasivo, pero como siempre decimos, todo es probar, y con la pareja adecuada, la paciencia y la tranquilidad de saber que si no te gusta puedes parar, lo recomendamos.

7. El cangrejo

¡Y más animales! Parece que los animales son una forma estupenda y muy gráfica de definir las posturas sexuales para los gays. El cangrejo tiene una función muy clara: verse la cara, aunque eso sí, exige fuerza y resistencia por parte de los dos: el pasivo se tumba de espaldas con las piernas sobre su pecho, y el activo le penetra directamente. No será la penetración más profunda de todas, pero sin duda es una postura que puede funcionarles a muchos que buscan experiencias diferentes.

8. El columpio

Todo un clásico que nunca falla: el activo se sienta sobre su espalda, y el pasivo encima suyo. No se ven las caras, pero el activo puede acariciar y masturbar al pasivo. La diferencia en este caso, muy significativa, es que es el pasivo el que lleva las riendas de la situación. En casos en los que los pasivos quieran un poco más de protagonismo y liderazgo, es la situación perfecta: ellos mandan, ellos saben cómo hacerlo y ellos disfrutan a tope. El activo, eso sí, trabaja menos, es una cuestión de preferencias.

9. El espejo

Imagínate la postura gay profunda que te hemos comentado antes, pero con las piernas totalmente levantadas, al contrario de La profunda, en la que el pasivo flexiona las rodillas. De esta forma, el activo acompaña con su cuerpo la forma de las piernas del pasivo y os fundiréis en uno solo. Suena muy romántico, pero también es muy morboso. Aseguran que de esta forma la penetración será absoluta y muy, muy profunda. ¡Habrá que probarlo!

10. El misionero

Y no nos podemos olvidar del misionero. Es una postura sexual que se asocia poco con los gays pero que también existe y muchos la practican. Al final, todos queremos vernos la cara y es algo tan sencillo como tumbarse uno frente al otro, con el pasivo debajo, y empezar la penetración como si se tratara de una relación heterosexual. Es evidente que no todo el mundo puede aceptar esta posición, ya sea por los diferentes tipos de cuerpo, por el aguante que tiene el pasivo o la fuerza del activo, pero sin duda, es una gran recomendación para probarlo almenos una vez, para ver si te convence.

Las mejores posturas para el sexo gay según el tipo de pene

La postura ideal para F*LLAR (o que te f*llen) según el tipo de PENE está aquí.

El tamaño importa, pero también importa la forma. Estas son las 8 mejores posturas para el sexo anal y estas son las 5 mejores posturas para el sexo gay en el coche, pero ahora te contamos cuáles son las mejores posturas para el sexo gay según el tipo de pene.

Primera posibilidad: que el activo tenga un pene cimitarra, es decir, con una forma curvada y que se ensancha en la parte del glande. Para este caso, la mejor postura de sexo gay es con el pasivo posando las piernas en los hombros del activo, ya sea en la cama o encima de una mesa, encimera o similar. Es la postura perfecta para una sesión de sexo gay lenta o para un polvazo rápido.

Si el activo tiene un pene lápiz no hablamos de que lo tenga diminuto, sino de que el pene es más grueso en la base y más estrecho según se acerca al glande. Para este pene, la mejor postura es ponerse a cuatro patas y hacer el perrito, en cualquiera de sus variantes, o la carretilla.

Si el pene que va a penetrar es más o menos uniforme, tipo tronco, sin mucha variación en el grosor, la postura que se recomienda es una que permita una penetración profunda. Que el pasivo no esté solo a cuatro patas, sino que se ponga en pie y que el activo se ponga en modo empotrador contra una pared, por ejemplo.

Por último, aunque son menos comunes, existen los penes anudados, que son aquellos miembros que son más anchos en el medio. Para esta posibilidad la postura recomendada es el clásico misionero. ¿Has probado todo tipo de posturas y penes? Ya tienes deberes pendientes.

Información disponible en: http://www.cromosomax.com/33440-las-mejores-posturas-para-el-sexo-gay-segun-el-tipo-de-pene

Para los que creen que la intimidad entre hombres es bastante limitada, realmente no se han ocupado de investigar. Las mejores posturas sexuales para gays son solamente las que encabezan una amplia lista. Las preferidas de quienes se entregan al placer sin miedos a las nuevas experiencias.

Es muy probable que una vez que comienzan a cambiar su rutina en la cama ya no deseen volver a repetir las de aquella primera vez. La satisfacción que causa sentir que se reconocen en cada encuentro con su pareja, otorga un plus de goce imposible de notar.

7 mejores posturas sexuales para gays que deben probar

1. El perrito

Una de las elegidas en las relaciones sexuales de individuos de todas las condiciones. Pero en el caso de los hombres homosexuales la posición es muy favorecedora. Quien actúa de pasivo se coloca en 4 patas y su compañero arrodillado por detrás tiene vía directa para la penetración. Por el ángulo la misma es profunda y muy excitante.

Quien permanece debajo puede ayudar con balanceos de su cuerpo o cambiando la posición de su espalda. Acercar el pecho hacia la superficie, le otorga otras sensaciones extra durante el coito, que son dignas de comprobar en persona.

2. La fusión

Dentro de las mejores posturas sexuales para gays la fusión tiene un lugar de privilegio. Es equilibrada y permite al pasivo dominar el ritmo y la intensidad de la penetración. Mientras tanto el amante se dedica a relajarse y satisfacer sus deseos con los movimientos ajenos.

Quien oficia de activo se sienta en la cama apoyando sus brazos en los laterales con la espalda inclinada hacia atrás. Su pareja se coloca encima enfrentado y tomando la misma postura. El resto es cuestión de gusto y hábitos.

3. La sorpresa

A todos los llena de orgullo sentirse atractivos y excitar a su pareja en cualquier ocasión. Recibir una propuesta erótica de sorpresa es, en ocasiones, tan estimulante que no se pueden resistir.

Una de las mejores posturas sexuales para gays que se puede realizar en cualquier ambiente. Todo lugar en el que encuentren unos minutos para la intimidad es propicio para practicarla.

Uno es sorprendido por detrás y solo debe quitarse la ropa e inclinarse hacia adelante. Su amado por detrás hace el resto y ambos forman el clímax ideal. De parados y sin ninguna dificultad para un coito con toda la energía que puedan tener.

4. La cucharita

Clásica entre los más románticos que gustan de los abrazos durante las relaciones sexuales. Muy conocida entre aquellos que disfrutan de los famosos ‘mañaneros’.

Cuando despiertan al amanecer, abrazados, ambos mirando hacia el mismo horizonte, la cucharita es una tentación. Quien está por detrás puede penetrar y utilizar sus manos para estimular el resto del cuerpo.

Asimismo el pasivo tiene total libertad para masturbarse durante el acto. También tiene la posibilidad de girar su cabeza y recibir los besos más pasionales. La contención y la pasión se conjugan perfectamente en esos instantes de entrega mutua.

5. El 69

El sexo oral no queda fuera de la lista y muchos gays logran grandes emociones con el 69. Una manera de otorgarse placer y estimularse al mismo tiempo. En algunas situaciones se utiliza como un paso previo a la penetración, en otras se convierte en todo el acto sexual puro.

Según sea el tamaño de los cuerpos se intenta con un hombre encima del otro colocados de manera inversa. O también pueden mantener esa misma posición pero de lado. Así ninguno soporta el peso del otro y resulta más sencillo.

6. El vaquero inverso

No siempre el sexo se practica en una cama, por lo que tener otras alternativas siempre ayuda. Hacerlo sentados también es una opción muy sensual y la penetración es tan profunda como deseen.

El activo permanece sentado en una silla, sofá o al borde de un mueble. Su compañero se sienta sobre sus genitales dándole la espalda y dominando el coito. Ritmo, fuerza y frecuencia están en su poder y hacer variaciones con estos factores los hace terminar con una pasión incalculable.

Descubre: 5 posturas sexuales para hacer el amor en el sofá

7. La profunda

Tener un contacto visual es imprescindible algunos días y para eso está posición. Muy aconsejable en las reconciliaciones o cuando uno de los dos está con baja autoestima. Mirar a los ojos y decir palabras afectuosas es lo que necesitan para aumentar su autoestima.

El hombre que realizará la penetración se arrodilla frente a su pareja, quien por su lado eleva a los lados sus piernas flexionadas. Cada gesto y vibración muscular pueden ser analizados si mantienen la luz encendida. Un consejo, es medir la intensidad para no provocar lesiones.

¿Qué te parece?

Si hoy tienen una visita sería una linda ocasión para comenzar a incursionar con estas mejores posturas sexuales para gays. Tal vez con la sorpresa pueden iniciar este camino hacia las nuevas experiencias. Ambos vuelven a elegirse y se genera un lazo que va más allá del romanticismo cotidiano de la relación. fuente:https://mejorconsalud.com

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