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Remedios dolor de cuello

Quién no ha sufrido alguna vez en la vida un dolor en la zona del cuello. Se trata de un problema muy habitual ya que no sólo está vinculado con la realización de movimientos bruscos o incorrectos, sino también con otros muchos factores como el estrés, el peso excesivo de mochilas o bolsos e, incluso, en el caso de las mujeres, con la mala elección del sujetador.

La Organización Mundial de la Salud describe el dolor cervical como «aquel conjunto de signos y síntomas que alteran el normal comportamiento de las estructuras localizadas en la región del cuello, donde se encuentras las vértebras cervicales, ocasionando trastornos en el sistema musculoesquetético y en el tejido conectivo.

Las causas, según Victor Doménech, de la Universidad San Jorge de Zaragoza e investigador del Grupo iPhysio, «son diversas, y a menudo influyen varios factores». Afortunadamente, señala, «sólo un porcentaje muy pequeño es producido por causas graves».

Para la mayoría de las personas que tienen dolor cervical alguna vez, es importante señalar que «éste tiende a remitir al cabo de días, pero para una parte el dolor cervical éste se convierte en un problema cuando no remite de forma natural». En este caso, además de por factores individuales de la persona que lo sufre, hay otros factores que comúnmente suelen influir, como un estilo de vida sedentario, posturas mantenidas durante largos periodos de tiempo, no realizar ejercicios o actividades que impliquen un uso amplio de la movilidad articular, etc.», puntualiza.

Tal y como señala Xavi De Miguel, fisioterapeuta en Fisio Zaragoza y responsable del Área de Dolor Cervical y Orofacial, «nos podemos encontrar dolor cervical causado por disfunciones articulares de origen degenerativo osteoarticular, tensiones musculares o alteraciones neurológicas de la misma región, entre otras».

Aunque puede ser «un dolor referido de regiones adyacentes, como la columna dorsal, el hombro o la región mandibular», lo más habitual es que el paciente acuda al médico «por un componente muscular».

Si ha tenido un dolor cervical antes, sabrá que los síntomas son, fundamentalmente «tensión muscular, acompañada de rigidez en los movimientos articulares, sobretodo ante giros o rotaciones y flexión». Lo más frecuente, según Doménech, «es que sea dolor en solo lado del cuello y que se reproduzca con las posturas mantenidas, que no malas, o movimientos del cuello como la rotación».

En ocasiones, como apunta De Miguel, «los pacientes pueden referir cefaleas, náuseas o dolores radiculares que pueden bajar hasta las manos» y tampoco es extraño que tengan dolores «en la zona mandibular y facial».

¿Qué posturas producen más dolor de cuello?

Para prevenir el dolor cervical es importante conocer qué movimientos, ejercicios o posturas pueden producirlo. «Teniendo en cuenta que el entramado muscular que conecta esta zona con el tórax es considerable, todo aquel movimiento de la cabeza que la desplace fuera de su posición de reposo respecto a la vertical pueden provocar una alteración de los síntomas y, por tanto, cervicalgia», informa De Miguel.

En opinión de Doménech, «las recomendaciones ergonómicas actuales están basadas en el supuesto de que la persona no pueda moverse del puesto de trabajo durante varias horas, de ahí que haya habido una carrera en la industria de la ergonomía por aumentar la comodidad, los ajustes y las sofisticaciones del mobiliario del trabajo como las sillas”. Como señala, “es mucho más barato y saludable tratar de levantarse de la silla cada poco tiempo que tener una silla muy cara”.

Respecto a movimientos o ejercicios que puedan perjudicarnos, Doménech indica que “es difícil encontrarse en la vida diaria movimientos o ejercicios perjudiciales que puedan realmente producir una lesión”. En lo que sí insiste es en evitar el sedentarismo y el mantenimiento de una misma postura (sea con la espalda curvada o recta, da igual) durante un tiempo prolongado”.

Donde sí es importante realizar movimientos con cierto entrenamiento y una técnica correcta es “en aquellos trabajos en donde se manipulan cargas pesadas”.

Consejos posturales

Para la prevención del dolor cervical, Antonio García Quintáns y Rosendo Bugarín González, ambos médicos de atención primaria del Servicio Gallego de Salud, ofrecen consejos sencillos que podemos poner en práctica ante las actividades diarias que realizamos:

  • Dormir: A la hora de dormir se deberá mantener una posición recta del cuello. Si la persona duerme boca arriba, la almohada deberá ser baja y si duerme de lado, sobre un hombro, deberá ser un poco más alta, lo suficiente para que el cuello permanezca en una posición horizontal.
  • En la oficina: Si estamos sentados con una mesa del trabajo delando, procuraremos sentarnos delante de la mesa de trabajo que la silla esté próxima a ella, de esta forma evitaremos tener que inclinarnos hacia adelante. También es importante que el tamaño sea adecuado a la estatura y evitar las mesas bajas que obligan a permanecer encorvado. Es importante, además, evitar sentarse en el borde del asiento, ya que deja la espalda sin apoyo, y no se siente inclinando o con el peso hacia un lado, y los asientos blandos, los que no tengan respaldo y aquéllos que nos quedan demasiado grandes o pequeños.
  • Estar sentado: Se recomienda sentarse en sillas altas, con respaldos rectos. Es importante evitar los sofás excesivamente blandos y hay que sentarse siempre recto, con la espalda bien apoyada en el respaldo, y no en el borde de la silla o con el tronco girado. Si la persona debe permanecer sentada durante mucho tiempo, se recomienda el uso de asientos anatómicos, con una pequeña curva a nivel lumbar y utilizar asientos con reposabrazos, o apoyar los brazos sobre la mesa. El uso de un reposapies en el suelo y de reposacabezas en el coche sería lo ideal.
  • Subir y bajar objetos: Para realizarlo correctamente, hay que agacharse flexionando las rodillas, con la espalda recta y elevar el peso llevando la carga lo más cerca posible del cuerpo. Nunca hay que coger pesos con la espalda flexionada y para transportar objetos, se deberán colocar lo más cerca posible del cuerpo. Si es posible, se deberá repartir el peso entre las dos manos y usar ayudas para el transporte como maletas con ruedas o un carro de la compra. Para finalizar, será preferible empujar el objeto o carro hacia delante, que llevarlo arrastrado o tirar de él.
  • Llamadas de teléfono: Es importante no coger el teléfono entre un hombro levantado y la cabeza inclinada hacia ese lado ya que esto produce contracturas y dolor, y sostener el teléfono sólo con la mano o usando un auricular con micrófono.

Bolsos, mochilas y… sujetadores

Además de las malas posturas, otro de los causantes del dolor cervical son las mochilas o los bolsos utilizados de forma incorrecta o con el peso inadecuado. «El aumento de peso en uno de los lados de la columna puede provocar el desequlibrio muscular y alterar el centro de gravedad del cuerpo», detalla De Miguel. Éste, añade, «actuará para reequilibrarse, aumentando más el tono muscular de otros músculos clave para el cuello como es el trapecio».

Por este motivo, es recomendable no llevar pesos elevados en bolsos y «colocarlos de modo que acerquemos lo máximo posible la carga al centro del cuerpo», incide De Miguel. En el caso de las mochilas, «éstas deberían llevarse con dos asas y, a poder ser, atadas con una cinta a la altura de la cintura para evitar que se mueva el peso en exceso y con una colocación de los libros dentro», aconseja.

En cuanto al peso de las mochilas de dos asas, «éste no deberá superar el 15 por ciento del pesode la persona y en el caso de los bolsos, el 10 por ciento».

Pero no sólo las mochilas y los bolsos pueden perjudicar las cervicales. Es el caso de las mujeres y el sujetador. En opinión de Del Valle «es importante hacerles comprender la importancia de una correcta elección de los sujetadores, que deberían mantener el pecho firme y estable, mejor si son cruzados y con tiras anchas». Esto equivale a una correcta sujeción «que disminuirá un tono excesivo de la musculatura pectoral evitando un desplazamiento anterior de los hombros», describe. La elección de las tiras anchas es importante porque «se clavarán con menos consistencia sobre los trapecios, evitando que los vectores de fuerzas tensionales ascendentes hacia el cuello se vean alterados y provoque mayor dolor».

Tratamiento y ejercicios

Si ya es tarde para aplicar estos consejos y el dolor cervical se ha producido, y persiste, el siguiente paso será acudir al médico de atención primaria, aunque, según Doménech, «a priori no hay que alarmarse cuando se tiene dolor cervical, ya que lo más probable es que sea de naturaleza benigna y no requiera más que un tratamiento conservador y unas pautas generales de salud músculoesquelética como el movimiento, la regulación de la carga y alguna pauta postural».

Sin embargo, advierte de que si el dolor es derivado de un traumatismo severo o accidente o se da al mismo tiempo que síntomas o dolor hacia los brazos, «hay que acudir al médico para descartar patologías importantes».

Para su tratamiento farmacológico, indica De Miguel, «comúnmente se recomendarán analgésicos o antiinflamatorios», señala De Miguel. En cuanto a las medidas no farmacológicas se podrán dividir en pasivo y activo. El primero «se encargará de utilizar todas las técnicas que deberían regular el dolor y el tono muscular alterado, como son las terapias manuales, la masoterapia, la punción seca, la electroterapia o la termoterapia».

El activo, por su parte, «se encargará de normalizar los gestos funcionales alterados, normalizándolos sin que apareciera dolor, utilizando ejercicio terapéutico, técnicas miotensivas o terapias de visualización de movimientos».

En cuanto a los ejercicios que se pueden recomendar: «Serán aquellos con movimientos cervicales que puede realizar el cuello, pero siempre dentro de los rangos de movimiento de amplitud sin dolor». En este campo entrarían flexiones, extensiones y rotaciones. El objetivo de estos ejercicios es «la recuperación del movimiento» y «se deberían recomendar para realizar en casa en lugar de la inmovilización para evitar la kinesiofobia o miedo al movimiento por temor a que duela».

¿Frío o calor?

En ocasiones, ante dolores de este tipo surge la duda de aplicar calor o frío. De Miguel cree que es bueno utilizar la «termoterapia, pero lo recomendable es que un profesional diagnostique la causa para que recomiende si hay que aplicar frío o calor».

Tras este consejo, De Miguel informa: «Habitualmente recomendaremos más calor que hielo y la razón es que el calor realiza una función vasodilatadora del sistema circulatorio y beneficia la zona al crear una hipertermia que provocará una distensión de las fibras musculares, además del efecto relajante de las temperaturas elevadas».

Por el contrario, si existe inflamación o un dolor excesivamente grande «se recomendará hielo por su efecto anestésico».

Ejercicios sencillos para aliviar el dolor leve en la zona del cuello y de las cervicales

Una mala postura al dormir, un movimiento brusco o pasar horas leyendo o frente al ordenador, con la mirada fija y permaneciendo estáticos, son causas habituales de ese molesto dolor en el cuello que provoca un verdadero malestar.

Es algo que ocurre y a lo que, en principio, no hay que dar demasiada importancia, pero si ese dolor es persistente, se repite con frecuencia o aparece justo cuando nos movemos, y no en reposo, podría ser síntoma de alguna patología que necesitaría un tratamiento específico. La Sociedad Española de Reumatología (SER) explica que la cervicalgia, que es como en medicina se denomina al dolor de cuello, es una de las señales que podrían indicar artrosis cervical.

Cómo aliviar las molestias por una mala postura

Cuando se trata de un simple dolor, que resulta evidente que es fruto de una contractura muscular pasajera o de la tensión acumulada en la zona de las cervicales después de un día estresante, profesionales fisioterapeutas aconsejan una serie de ejercicios sencillos que pueden aliviar de manera notable las molestias que surgen al mover el cuello, consiguiendo, además, acelerar la recuperación para que el dolor desaparezca lo antes posible y recuperemos nuestro bienestar.

A la hora de hacer los ejercicios de cuello, es importante estar en una posición cómoda, mejor sentados, con la espalda recta sin tensionarla y manteniendo, en todo momento, una respiración normal y fluida. Los expertos también recuerdan que es normal sentir molestias al comenzar los ejercicios, aunque, lógicamente, ese dolor nunca puede llegar a ser insoportable y debería ir disminuyendo a medida que la musculatura se adapta a la exigencia que le estamos demandando. Si al hacer los ejercicios el cuello te duele demasiado, debes parar inmediatamente.

Si te has levantado con tortícolis, prueba a sentarte en una silla y lentamente gira el cuello hacia la derecha intentando no elevar tus hombros. Mantén la postura unos segundos y, seguidamente, realiza el giro hacia el lado contrario. Es un movimiento simple, pero hacerlo con el cuello absolutamente agarrotado no es tan fácil. La efectividad radica en hacer el giro muy despacio, para dar tiempo tanto a las cervicales como a los músculos del cuello, a eliminar, progresivamente, la tensión acumulada y recuperar su posición habitual.

Un segundo ejercicio consiste en hacer lo mismo pero, esta vez, inclinando la cabeza poco a poco hacia adelante y repetir, posteriormente, hacia atrás. En este caso, lo importante es evitar echar toda la cabeza (y medio tronco) hacia adelante. El movimiento eficaz consiste en conseguir que solo se muevan las primeras vértebras de tu columna.

Para completar la sesión, actúa de la misma manera pero, ahora, girando la cabeza lateralmente, para que sean esos músculos de los lados de tu cuello los que se estiren lentamente y poco a poco, notes alivio.

Ciudad de México.-A menos que se trate de un trauma o un tumor; una fractura que presiona la médula espinal, una infección o hasta una obstrucción cardiovascular, afortunadamente, la mayoría de los casos de dolor de cuello no son graves. De hecho, los verdaderos culpables de esta molesta y cotidiana molestia son las distensiones musculares causadas por el estrés que embarga nuestra vida.

La tensión muscular del cuello puede ser el resultado de movimientos repetitivos o por mantener posiciones sostenidas, por ejemplo:

• Mala postura al sentarnos, mientras trabajamos en un escritorio o una computadora.

• Trabajar con los hombros hacia adelante, lo que hace que la cabeza se incline hacia atrás.

• Dormir en una posición incómoda.

• Conducir más de lo normal.

• Realizar actividades mirando hacia arriba varias veces, por ejemplo: pintar un techo o mirar las estrellas.

También la artritis o cambios relacionados con la edad pueden resultar en espolones óseos y reducido espacio de disco en las vértebras cervicales, lo que provoca dolor de cuello. Otra causa es el estrés emocional que causa tensión en los músculos del cuello.

7 consejos contra el dolor de cuello

1. Alivio del estrés. Mientras que la tensión agrava el dolor de cuello, la relajación puede aliviarlo. Te sugerimos acercarte a terapias que incluyan respiración abdominal profunda, meditación, visualización y otras técnicas de relajación.

2. Descansos frecuentes. A pesar de que sabemos que las posiciones repetitivas y sostenidas fomentan la tensión muscular, seguimos manteniéndolas.

Por ello, tenemos que mentalizarnos y, cuando percibamos que hemos manejado largas distancias o trabajado muchas horas frente a la computadora, asegurémonos de tomar descansos frecuentes. Aprovechemos un «break» para estirarnos, respirar profundamente, tomar un sorbo de agua y volver a la postura correcta.

3. Ejercicios y estiramientos. Lo ideal es que sea un fisioterapeuta quien prescriba determinados ejercicios y estiramientos acordes con nuestra dolencia. Estos pueden incluir: rotación circular de omóplatos; extensión, flexión y rotación de las cervicales; estiramiento de los músculos pectorales; fortalecimiento de los músculos de los hombros y ejercicios isométricos.

Los ejercicios y estiramientos ayudan a reducir el dolor mediante la restauración de la función muscular, optimizando la postura para evitar la sobrecarga de los músculos y aumentar la fuerza y resistencia de los músculos del cuello.

4. Terapia de calor y frío. La mayoría de los terapeutas sugiere alternancia de calor y frío para aliviar un cuello doloroso y tieso. Es importante reducir la inflamación mediante la aplicación de una compresa fría durante 20 minutos varias veces al día y alternar este enfoque con calor, una ducha caliente o una compresa caliente, por un máximo de 20 minutos.

El calor puede ayudar a relajar los músculos doloridos, pero puede agravar la inflamación si el área está roja, caliente y se hincha.

5. Evaluar la ergonomía de nuestro espacio laboral. Otro consejo es ajustar las condiciones ergonómicas en la oficina y el hogar. Esto incluye la colocación adecuada de un escritorio, silla, computadora y teléfono para que la pantalla esté al nivel de los ojos, las rodillas estén ligeramente inferiores a las caderas, los brazos descansen cómodamente en los apoya brazos de la silla, y el cuello esté en una posición neutral relajada mientras hablamos por teléfono.

6. Dormir en condiciones. El dolor de cuello puede estar provocado por una mala posición durante el sueño; por ell, la planificación de una posición para dormir puede prevenir un cuello doloroso. Evitemos dormir sobre el estómago y usemos una almohada que apoye la curva natural del cuello.

A quienes duermen de espaldas se les aconseja el uso de una almohada cilíndrica bajo la curva del cuello, con otra plana para amortiguar la cabeza. Los que duermen de lado deben mantener su espalda recta utilizando una almohada que es más alta bajo el cuello que en la cabeza. El objetivo es evitar durante la noche la flexión del cuello.

7. Calcetines y pelotas de tenis. Por último, este consejo puede ser de gran ayuda y no requiere de grandes inversiones. Nosotros mismos podemos ejercer acupresión cervical con dos pelotas de tenis y un calcetín. Coloquemos dos pelotas de tenis en un calcetín y atemos bien para que las bolas queden fijas.

Colocamos las pelotas de tenis bajo el occipucio para que estén ejerciendo presión sobre los huecos debajo del cráneo a cada lado de la columna vertebral durante unos 10 minutos. Descansar sobre este dispositivo puede ayudar a relajar los músculos posteriores del cuello tensos.

Por suerte, una larga lista de técnicas de terapia de masaje puede ayudar a liberar los músculos hipertónicos del cuello, activar la circulación sanguínea y aumentar el rango de movimiento.

*DR

NovaLife

Si tienes dolores en el cuello, existe una técnica japonesa con la que puedes probar para intentar aliviar el dolor. En este tutorial de Nova Life te explicamos paso por paso cómo conseguirlo.

En cuento notamos que nos empieza a doler un poco el cuello solemos asociarlo a una mala postura como, por ejemplo, al dormir o en el trabajo. Sin embargo, el dolor de cuello puede estar provocado por diversos factores, desde una contractura hasta dolencias más graves.

Si, por ejemplo, se trata de la compresión del nervio de la axila, existe un método japonés que puedes realizar para aliviar el dolor. Este truco, que te contamos en el vídeo, consiste en una serie de estiramientos que te detallamos en el vídeo. Con ellos notarás cómo la zona del cuello se relaja y el dolor disminuye.

Puede ser que te preguntes por qué te duele tanto el cuello. Un motivo puede ser el estrés. Si te encuentras sumergido en una situación estresante es muy probable que se tensen y cargues los músculos que se encuentran en la zona cervical. Otro motivo que suele ser muy común es el peso, como por ejemplo, si has llevado una mochila muy cargada sobre los hombros.

Anímate a probar este remedio japonés y olvídate de estar quejándote por el dolor de cuello. Si este dolor persiste y, después del tiempo estimado como normal, no remite, te recomendamos que consultes a tu médico.

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Dile adiós al dolor en el cuello con estos 6 remedios caseros

El dolor en el cuello es una molestia común que se produce cuando los músculos de esta zona del cuerpo se contraen o resienten, dificultando el movimiento de la cabeza.

La mayoría de los casos se producen como resultado de unas malas posturas al dormir o permanecer sentados, aunque también puede originarse por traumatismos y enfermedades crónicas como la artritis reumatoide.

La persona afectada puede llegar a verse incapacitada durante varios días, dado que la contracción muscular tiende a ser duraderay, además del dolor cervical, ocasiona dolores de cabeza y limitaciones del movimiento.

Sin embargo, es una condición benigna de fácil tratamiento que, con algunos remedios naturales, se puede mejorar en poco tiempo. Teniendo en cuenta que puede producirse en cualquier momento, queremos compartir 6 remedios caseros que pueden ayudarte.

1. Aceite esencial de lavanda

El aceite esencial de lavanda tiene activos antiinflamatorios y calmantes que pueden ayudar a reducir la rigidez y el dolor en el cuello. Su aroma relajante ayudaría también a aliviar el estrés que también puede causar esta condición y, a su vez, ayuda a relajar los músculos.

¿Qué debes hacer?

  • Toma un poco de aceite de lavanda con las palmas de tus manos, frótalas entre sí, y aplícalo sobre el cuello con un ligero masaje.
  • Haz movimientos suaves durante 5 u 8 minutos y repítelo 2 veces al día si lo consideras necesario.

2. Ejercicios y estiramientos para el dolor en el cuello

Los ejercicios y estiramientos de los músculos son una gran solución para calmar los dolores y dificultades de movimiento que se producen en la zona cervical. Estosayudan a restaurar las funciones musculares, minimizando la carga que tienden a sufrir por los sobresfuerzos físicos.

Dedica varios minutos a hacer ejercicios de estiramiento para el cuello, tales como:

  • Rotación circular de omóplatos.
  • Extensión, flexión yrotación de la cervical.
  • Estiramiento de los músculos pectorales.
  • Fortalecimiento de los músculos de los hombros.
  • Ejercicios isométricos.

3. Compresas con té de cáscaras de naranja

Se considera que la infusión de cáscaras de naranja tiene propiedades relajantesque facilitan el tratamiento de la tensión y rigidez en la zona cervical.

Su aplicación a través de compresas calientes ayuda a disminuir el dolor y las contracciones muscularescausadas por este problema.

  • Pon a hervir varias cáscaras de naranja en agua y, cuando obtengas un té, sumerge un paño limpio en el líquido.
  • Asegúrate de comprobar que se encuentre a una temperatura apta para la piel y aplícalo sobre la zona dolorida.

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4. Aceite de romero

Tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas que, tras ser absorbidas, relajan los músculos resentidos del cuello. Su uso mediante masajes mejora la circulación en la zona afectada y, en cuestión de minutos, brinda una agradable sensación de alivio.

  • Aplícate una pequeña cantidad de aceite de romero y frótalo sobre el cuello y los hombros con suaves masajes circulares.
  • Evita ejercer demasiada presión porque podría empeorar esta condición.

5. Tintura de arnica

La tintura de árnica es un relajante muscular que, usado de forma tópica, puede mejorar la salud de los pacientes con dolor en el cuello. Su absorción reduce la inflamación y, a su vez, reactiva la circulación para lograr la oxigenación de los músculos afectados.

  • Agrega varias gotas de tintura de árnica en una taza de agua tibia y, en seguida, aplícala como cataplasma con la ayuda de un pedazo de tela de algodón.
  • Úsalo durante 10 minutos.

Visita este artículo: 8 alimentos que debes evitar si sufres de inflamación

6. Compresas de hielo

La aplicación directa de compresas de hielo es un remedio efectivo que ayuda a calmar la inflamación y mejorar el flujo de la sangre en la zona resentida del cuello.

  • Toma varios cubos de hielo, tritúralos y envuélvelos en un paño limpio o una bolsa, para hacer compresas.
  • Aplícalo sobre las áreas doloridas y déjalo durante 5 o 10 minutos, hasta reducir la inflamación.
  • Pasado este tiempo, aplica un paño caliente para complementar sus efectos relajantes.

Nota final

Antes de recurrir a estos remedios, puedes probar practicar ejercicios de estiramiento suaves, como los que enseñan en el yoga. También sería muy recomendable acudir al fisioterapeuta y preguntarle qué otros ejercicios puedes poner práctica para evitar sufrir molestias en el futuro.

Bajo ninguna circunstancia debes recurrir a la automedicación. Recuerda que aunque te tomes un ibuprofeno para calmar la molestia en el momento, si no corriges tu postura y cuidas otros hábitos, el problema puede empeorar.

Si deseas consumir algún tipo de medicamento, consulta con tu médico primero.

El origen de los mareos cervicales y los vértigos es diferente. Por lo tanto, el tratamiento también lo será.

  1. Vértigos y mareos cervicales
  2. Tratamiento
  3. Remedios
  4. ¿Por qué no se van?

Vértigos y mareos cervicales

El vértigo es un síntoma que cursa con sensación de giro de todo el entorno respecto a la persona o viceversa. Por norma general, refleja un trastorno del oído interno, es decir del nervio vestibular (nervio del equilibrio). Para que se entienda, cuando cualquier enfermedad afecta a todo el entramado del equilibrio situado en el oído, falla la vía refleja y hace que los ojos se muevan de maneras desincronizada con la cabeza, lo que origina la sensación de que todo se mueve.

Por su parte, el mareo se refiere a la sensación puntual de inestabilidad que cursa con bostezos, sudoración fría, palidez y, en algunos casos, vómitos. El más conocido de todos los mareos es la “cinetosis”, que se produce al viajar en barco, avión, coche. etc. La causa de éste muchas veces suele ser por la compresión de la arteria vertebral que se encarga de llevar la sangre al oído interno y al cerebelo. Esta compresión suele darse por contracturas de la musculatura cervical o bloqueo de las vértebras C1, C2.

Mareos cervicales: Tratamiento

El fisioterapeuta actúa a la hora de liberar la musculatura cervical con el objetivo de evitar la compresión de la arteria vertebral y, así, reducir los mareos.

Por norma general, todo lo relacionado con las cervicales va acompañado de un bloqueo cervical que disminuye la amplitud de giro de la cabeza, con lo que costará más mover la cabeza en todas direcciones. Además, se nota pesadez en los hombros y dolor en los puntos gatillo de los trapecios. No obstante, nunca está demás consultar con nuestro médico de cabecera para que valore la situación y de esta manera podamos trabajar de manera multidisciplinaria, es decir, todos juntos.

La recomendación es tratarlo desde dos frentes. El primero, en consulta, liberando toda la musculatura de la zona cervical mediante la realización de estiramientos, tratamiento de puntos gatillo, educación postural… El otro frente es el de meditación o técnicas relajación que pueden ser tan sencillas como dedicarle 10 minutos al día a relajarse, no pensar en nada, intentando liberar todo el estrés, ya que gran parte de las contracturas muchas veces tienen su origen en el estrés.

Remedios para mareos cervicales

Esta es una pregunta mágica que no tiene respuesta. Dependerá del origen del por qué se contractura toda la zona. No es lo mismo que sea por haber ido a correr o porque en el trabajo últimamente hayamos tenido mucho estrés y se ha contracturado toda la zona cervical, que haber sufrido un latigazo cervical por un accidente de coche y, en consecuencia, toda la zona está inflamada e hipertrofiada. Aquí también entra en juego la implicación del paciente. Una vez tratamos en consulta, si el paciente quiere implicarse y relajarse todo mejora, pero si, por el contrario, no colabora ni cambia ningún aspecto de su vida, es cuestión de tiempo que todo vuelva o incluso que no llegue a desaparecer nunca.

Puedes intentar relajarte realizando respiraciones controladas o utilizar bolsas de calor para aumentar la irrigación sanguínea y de esta manera intentar eliminar las contracturas, y en última instancia liberar la compresión de la arteria vertebral que origina los mareos.

Mareos cervicales constantes ¿por qué ocurren?

No hace mucho tuve el caso de un paciente, varón de 45 años, que empezó a tener mareos de manera repetida. El otorrino descartó problemas del sistema vestibular y en consulta la musculatura estaba relajada. El médico de cabecera le dio dos semanas de baja a la espera de evolución de sintomatología, por lo que el factor del estrés del trabajo quedaba también abordado… Fue en este momento en el que fuimos un paso más allá… ¿Había habido algún cambio en su vida antes de los mareos? La respuesta no creáis que salió a la primera… Costó que exteriorizara que le habían puesto gafas progresivas que solamente se ponía en casa para ir probándolas… por lo que ni el médico de cabecera ni el otorrino, ni yo mismo en una primera instancia, nos dimos cuenta, ya que en consulta se presentaba sin ellas. Una vez lo identificamos lo solventamos.

Lo que quiero decir con esto es que quizás los profesionales de la salud que tratemos al paciente se nos pueda pasar algo, es por ello que cuando acudáis a nosotros, preguntéis e informéis de todo, aunque creáis que es absurdo, ya que cualquier información nos ayudará a entender el motivo y poner las herramientas necesarias para solucionarlo.

Considero que aquí el fisioterapeuta debe tener claras sus limitaciones. Nuestro trabajo se limitará a la afectación mecánica/física. La situación que estás viviendo puede provocar tensiones que liberaremos en consulta, pero trabajar junto con un psicólogo ayudará a no mantener esta situación de mareos en el tiempo, ya que dará herramientas para que puedas superar estos baches.

Carlos Maestro Lara – Graduado en Fisioterapia – Fisioterapeuta consultor de Advance Medical

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