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Restaurante italiano madrid

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Hoy es 25 de octubre y ¿sabéis qué se celebra? ¡El Día Mundial de la Pasta! Y para conmemorarlo no se nos ocurre mejor plan, que presentarte los mejores italianos de Madrid en los que comerte un suculento plato de deliciosa pasta. Como decía Federico Fellini: “La vida es una combinación de magia y pasta”. Prepárate para disfrutar de platos que son puro boccato di cardinale.

Gioia

El dúo formado por el chef David Bonato y su mujer Daniela Rosso al frente de la sala, ha hecho que en pocos años caigamos rendidos a sus pies. Su cocina venida de la zona del Piamonte, de donde es original Davide, bebía de lo aprendido junto a Stefano Cavallini, el primer italiano en conseguir una estrella Michelin en Londres. Con el tiempo Davide ha sabido crear un discurso propio con platos diferentes y sorprendentes. Es el caso de creaciones como la bagna cauda, un plato típico difícil de encontrar en otros italianos.

Con la nueva temporada presentan platos como unos gnocchi de patata y harina de garbanzos tostados con boletus y crema de queso taleggio. No puedes irte de allí sin probar sus clásicos: salivarás con sus tagliolini hechos a mano que termina de preparar en mesa con yema de huevo, queso cacio nerone y trufa rallada, morirás de placer con el huevo mórbido en costra de arroz negro y terminarás tocando el cielo con su tiramisú.

Los mejores italianos de Madrid – gioia

Ficha y datos de Gioia

Este clásico entre los clásicos es el buque insignia del carismático chef Andrea Tumbarello, todo un referente en la gastronomía italiana en la ciudad. Lo llaman el rey de la trufa y es que ya son famosas sus apariciones en las subastas del preciado hongo, donde siempre se hace con lo mejor de lo mejor para su restaurante, con los que además ha creado una línea de productos que se puede adquirir en el local.

Muchos de sus platos ya se consideran clásicos que uno no debe perderse en cada visita. Algunos de ellos son el aclamado huevo Millesimé, una delicia con huevo, trufa y crema de boletus. Entre sus pastas, por aquello de celebrar el Día Mundial, cada día cuentan con más adeptos la marbonara, hecha como una carbonara con atún y bottarga y la bosconara, con boletus y trufa. También borda las pastas frescas rellenas como los ravioli de corzo o los triangoli neri de mero y vieira.

Los mejores italianos de Madrid – Don Giovanni

Ficha y datos de Don Giovanni

Don Lisander

Abrieron sus puertas nada menos que en 2012 y ha sido desde el primero momento, en el que el restaurante regentado por Gonzalo Ruiz Vernacci, ha enamorado a sus comensales con recetas deliciosas. Suyas son las pizzas de forma ovalada, estrellas de la casa, pero aquí también ponen especial atención a los platos de pasta casera que preparan allí mismo.

En carta encontrarás más de una veintena de estos platos y siempre algún fuera de carta. La elección la dejamos en tus manos. Desde unos triangoli rellenos de pera, gorgonzola y nueces para llorar de buenos, hasta una original carbonara que terminan en sala y a la vista del cliente. Sin olvidarnos de rigattoni a l’arrabiata o los spaghetti cartoccio, un plato para dos personas de pasta con cigala, gamba roja, cangrejo de río, almejas, mejillones y chipirones. Pasen y disfruten.

Los mejores italianos de Madrid – Don Lisander

Ficha y datos de Don Lisander

La Piperna

Todos coinciden en que lo que hace el chef Nello de Biase en La Piperna es digno de mención. En su trattoria, con un recetario tradicional de su Nápoles natal, incluye toques modernos que nos hacen suspirar por su cocina. Es una prueba fidedigna de que no hace falta tener el mejor local o el más bonito, para dar de comer y divertirse alrededor de una mesa.

Es un maestro de las pastas, que domina a la perfección y prepara en platos como una pasta casera con boletus y trufa frescos -ahora que estamos en temporada-, unos tagliatelle verde con ragú de jabalí y una verdadera joya, la pasta con erizo de mar y un toque picante. Solo éste plato ya hace que merezca la pena la visita.

erizo

Ficha y datos de La Piperna

Mercato Ballaró

Tanto en Mercato Ballaró como en su hermano pequeño Premiata Forneria Ballaró, te aseguramos que comerás genial. Son los proyectos del chef siciliano Angelo Marino, uno de los fundadores también de aquella mítica Taverna Siciliana que cerró.

El primero pone las miras en la cocina del sur de Italia con platos como los busiati con ragú de costillas de cerdo ibérico o los spaghetti con albóndigas en homenaje a la cultura italoamericana. En el segundo, el que manda es el horno y aquí encontrarás recetas más divertidas como unos “fideos” con caballa de Barbate a su estilo o unos riquísimos panzerotti de pato y foie en su propia salsa.

Los mejores italianos de Madrid – Mercato Ballaro

Ficha y datos de Mercato Ballaró

En apenas un año Fellina ha conseguido hacerse un hueco en el panorama gastronómico madrileño. Surgió como un restaurante con sello del país de la bota, en el que se cocinan recetas de la nonna. Pertenece al grupo Le Cocó, que recientemente también ha abierto Guilietta y en su carta encontrarás bastantes referencias de pasta en todas sus versiones, corta, lunga o ripiena.

Las preparan al dente y eso es sinónimo de calidad porque se trata de una forma de hacerla veramente italiana. Nos gusta la clásica carbonara que terminan en mesa y preparan con guanciale y pecorino, los culurgiones caseros rellenos de pecorino, patata y menta con salsa de San Marzano o los fazzoleto rellenos de calabaza, galleta de amaretto y parmesano.

Los mejores italianos de Madrid – Preparación Spaghetti Alla Carbonara originale en FELLINA 3

Ficha y datos de Fellina

Da Giuseppina

De uno reciente pasamos a otro italiano de los de toda la vida en Madrid. Ignazio Deias es un virtuoso de origen sardo que en apenas diez mesas, hace disfrutar a todo el que pasa por allí. Abrieron en 2013 y allí encontrarás un espacio que combina un colmado con productos traídos directamente de Italia, con el restaurante propiamente dicho.

Al grito de “Pastaaaaaa!!! Mo te magno!!!” tiene en su carta más de 12 tipos de pasta, originales y singulares, de esos que no encontrarás en otro restaurante, además de recetas clásicas. Prueba de ello so los espaguetis con alcachofa y hueva de mújol curada, los paccheri, típicos de Nápoles, que preparan con tomate, aceitunas, alcaparras y bacalao o los malloreddus originales de Cerdeña con brócoli, mejillones y fondo de anchoa. Éstos conviven en el menú con platos más clásicos como los penne a l’arrabiata o unos sabrosos gnocchi de patata en salsa carbonara con crema de trufa negra.

Los mejores italianos de Madrid -Da Giuseppina

Ficha y datos de Da Giuseppina

Los mejores restaurantes italianos de Madrid: viaje transalpino por la ciudad

Los mejores restaurantes italianos de Madrid te llevarán de viaje hasta el país de la bota sin coger ni una maleta.

No hace falta ir juntos hasta Italia (y comprarse un jersey a rayas) para probar la buena cocina italiana. Si dicen que en Madrid se come el mejor pescado del país y no tenemos playa, ¿por qué no vamos a saber preparar también buena comida italiana? Como sabemos que no solo os gusta comer, sino también comer bien, os enseñamos los mejores restaurantes italianos de Madrid. Preparaos para desabrochar el botón del vaquero…

Hot Now

El refinamiento de la pizzerías ha acercado la gastronomía italiana a sus orígenes y, contra todo pronóstico, sin elevar demasiado el precio. En definitiva: pizza de verdad, de calidad y a buen precio, y de eso se trata Hot Now. Sin duda una de las mejores pizzerías de Madrid. Acaso la mejor.
Las hay de burrata fresca, la clásica margarita, de carpaccio de setas coreanas con bacon, de pepperoni con miel y un toque picante e incluso una foccacia de mortadela trufada, pero si hubiera que decantarse por alguna, sin duda la estrella de la película sería su pizza de pesto de pistacho, calabacín, tomate confitado, panko y ralladura de lima fresca.

C/ Barbieri, 14

Compra el plan para disfrutar de sus pizzas

Un italiano en el que los huevos también ocupan una parte importante de la carta. ¡Y que huevos! Son de primera calidad, al igual que la trufa (su cocinero es uno de los mayores importadores de trufa de Madrid), por lo que recomendamos encarecidamente pedir algún plato que contenga ambos. Y si se trata de pasta, ¡su carbonara! Preparada como se hace en Italia, sin nata y con yema de huevo.

Paseo Reina Cristina, 23

Dentro del mercado de Chamartín hay un pequeño rincón dedicado a Italia en el que puedes disfrutar in situ o llevar a casa. Su plato fuerte es la pasta. Tanto, que tienen hasta 13 tipos de pasta casera rellena y cinco variedades sin relleno. Su tiramisú también merece una mención especial y si quedas enamorado de su cocina, tienen una gran variedad de productos italianos para llevar a casa.

Aunque es muy recomendable dejar hueco para su tiramisú.
C/ Bolivia, 9 – 911 649 724

Fortino

Un local y una carta pequeños, pero con mucho encanto e ilusión y aún así se te hace difícil decidir. Nosotros probamos su caponata alla siciliana acompañada de una de sus cervezas tradicionales italianas (dedicadas a Fellini) y su pizza del mes, con base de calabaza, jamón ahumado, tomate seco, rúcula, queso de cabra y mozzarella de buffala y nos conquistó. Como os hemos dicho antes, dejad sitio para el postre, porque su tiramisú si es casero y quita hasta el hipo.
C/ Campoamor, 2

Don Lisander Trattoria

Masa fina y crujiente, huevos de codorniz y trufa ¿se te hace la boca agua? Se trata de un clásico entre los mejores italianos de Madrid por sus pizzas (sobre todo por la que acabamos de describir). Tal es su fama que en la carta cuenta casi con 30 tipos de pizza finísima y ovalada, pero la pasta también tiene bastante protagonismo (tienen más de 20 variedades).

C/ Infanta Mercedes, 17 – 915 709 290

Flavia

Flavia es un restaurante italiano al que van los italianos a comer. Partiendo de ahí, la premisa no puede ser mala. Su pasta se prepara al dente y las pizzas las elaboran en un horno de leña. Lo mejor es que también tienen opciones para celíacos.

Calle Gil de Santivañes, 2

Aquí las pizzas pasan a segundo plano para darle todo el protagonismo a la pasta. Lo mejor es que pidáis la que preparan cada día, porque es su especialidad. Su carta es extensa, pero en ella hay pocas opciones con pescado, sin embargo, sus tagliatelle con funghui porcini (boletus edulis) hacen que olvides de ello.

C/ Gaztambide, 8 – 915 432 069

Pizzi & Dixie

Se trata del primer restaurante italiano vegano de Madrid y es todo una oda al sabor y al color. Sus platos te demostrarán que puedes saborear Italia sin que haya queso de por medio. Sus gnocchis de patata morada son una pasada. Puedes elegir la masa de su pizza con carbón negro (que es mucho más digestivo) o con harina normal.

C/ San Vicente Ferrer, 16

Este italiano está especializado en cocina Siciliana, de hecho, el nombre del restaurante hace referencia al mercado más antiguo de Palermo. En sus platos abunda el pescado, como su guiso de pulpo picante y especiado. El restaurante está dividido en dos plantas, la de abajo es más informal y en ella puedes probar tapas y raciones. Sus raviolis de chocolate amargo relleno de jabalí también son un manjar.

C/ Santa Engracia, 24

GIOIA

Se trata de un restaurante que da un toque moderno a la cocina italiana. Se encarga de ello Davide, chef del local que trabajó en el restaurante de Stefano Cavallino, el primer restaurante italiano de Londres con una estrella Michelin. Su pasta fresca es una maravilla, porque aún siendo fresca, consigue quedar al dente.

C/ San Bartolomé, 23

Trattoria Manzoni

Su horno de leña desprende calor y confianza, porque da cuenta de que sus pizzas van a estar buenas. Y Así es: masa finísima y crujiente en formato ovalado (similares a las de Don Lisander)

C/Bretón de los Herreros, 13.

Buon appetito! Los mejores restaurantes italianos de Madrid

La comida italiana es una de las mas extendidas a nivel internacional, ¿en qué ciudad no se puede comer pizza o pasta? Pero esa popularidad tiene sus puntos negativos, pues se ha convertido en una de las cocinas peor tratadas. El hecho de versionar tanto algo, suele llevar a cambios en las recetas y una gran pérdida de la calidad. Fallos como una mala cocción de la pasta o sustitución de algunos ingredientes por otros pueden cambiar (para mal) las recetas originales. Por no hablar de que, aunque nos encanta la pizza y la pasta, la cocina italiana también cuenta con otros platos deliciosos.
Por todo ello, hemos preparado una selección con los mejores restaurantes italianos de Madrid. Así cada vez que quieras degustar la auténtica comida italiana, sabrás a dónde ir. ¡Apunta y disfruta!

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Fellina

© Fellina

Si lo que buscas es un auténtico viaje con el paladar a la bella Italia, Fellina sin duda es tu sitio para hacerlo. Y es que, el sabor y la tradición son los dos pilares fundamentales de su cocina, y la estética cuidada al detalle, la protagonista de la decoración del local y de sus platos. Por supuesto, es el lugar perfecto para los amantes de la pasta y de la pizza, pero en su carta encontrarás otras muchas opciones con las que saborear lo mejor de Roma, Sicilia y Napoli. ¿Nuestra recomendación? No te puedes ir de allí sin probar su tartar de atún ni sus berenjenas a la parmesana. Si vas a pedir pasta, sus espagueti con trufa, queso parmesano y huevo poché son una apuesta segura, y si lo tuyo son las pizzas su especialidad es la pizza frita (uno de los pocos sitios de Madrid donde la tienen).
El postre es otro de sus platos fuertes, así que si eres golosa más te vale dejar algo de sitio para probar su tiramisú o sus cannoli, ¡nuestros favoritos!
¿Y qué es lo que más apetece después de una buena cena? ¡Una copa en la mejor compañía! Con solo bajar las escaleras te encontrarás con Anónimo, un club clandestino en pleno barrio de Chamberí en el que tomar algo antes de seguir con la noche. Hay que entrar con contraseña, y el ambiente y la decoración están cuidadosamente pensados para dar ese aire de exclusividad y secretismo de todo buen local clandestino.
Dónde está: calle Caracas, 21
Más info: www.fellinamadrid.com

Pante

© Pante

Pante es el ejemplo perfecto de que la comida italiana va más allá de la pizza y de la pasta. Este restaurante italiano ubicado en el barrio de Salamanca, trae a Madrid toda la tradición de la cocina italiana de la mano del chef Massimo Arienti, considerado uno de los mejores chefs jóvenes en S. Pellegrino Young Chef 2018.
Una de sus máximas es utilizar las mejores materias primas y algunas, incluso, llegan directamente desde Italia. Y aunque la tradición es clave en este restaurante, esta también se combina con un toque sofisticado para actualizar cada receta. ¿Qué podrás degustar? Desde entrantes como la caponata siciliana (guiso de berenjenas) o el carpaccio di manzo, hasta principales como la spigola al cartoccio (lubina al horno) o la cotoletta Siciliana (ternera empanada). No obstante, también hay espacio para varias recetas de pasta como la orecchiette con salsa picante de Calabria o los tagliolini con cigalas. Además, también cuentan con una selección de ensaladas y hamburguesas. En cuanto a los postres, los más golosos podrán disfrutar del cannolo siciliano o el tiramisú, entre otros.
Y aparte de la cocina, es importante mencionar el espacio, un local elegante y sofisticado que ha sido decorado por Antonio Facco, un diseñador italiano reconocido en varios países y que con tan solo 27 años ya cuenta con una mesa en el MOMA. Vamos, que en Pante disfrutarás con los cinco sentidos.
Dónde está: calle de Villanueva, 21
Más info: pantehospitality.com

Antonella

© Antonella

Los amantes de la pasta al dente y la pizza napoletana no se pueden perder Antonella. Lo encontrarás en Arturo Soria y su espacio lleno de luz y con el amarillo como color protagonista te trasladará a los campos de la Toscana. Tanto es así, que en la sala tienen un pequeño espacio con viandas que emula la zona de despensa de una cocina italiana.
Allí podrás probar diferentes entrantes tradicionales como la burrata, un trío de quesos frescos con mermela y miel a la trufa, las berenjenas a la parmesana o sus ensaladas, que podrás acompañar con una deliciosa focaccia. Y como principales tendrás diferentes recetas de pizza y pasta con las que deleitarte: desde los clásicos espaguetis a la carbonara hasta la pasta rellena o la pizza frita. ¿Nuestra recomendación? Los espaguetis con trufa, queso parmesano y huevo poché y la pizza Antonella, que además de estar deliciosa, tiene forma de estrella. No puedes finalizar sin algunos de sus postres como la panna cotta con crumble de naranja y frutos rojos o saquito de Nutella. ¡Repetirás!
Dónde está: Diego Ayllón, 16
Más info: www.antonellamadrid.com

Don Giovanni

© Don Giovanni

Si buscas un restaurante italiano con gran prestigio a nivel nacional, Don Giovanni puede ser la opción perfecta para ti. Aunque el precio por comensal es algo más elevado, el restaurante del chef Andrea Tumbarello es considerado uno de los mejores restaurantes italianos de España. ¿Sus claves? Respeto absoluto a la cocina tradicional italiana y la elección de los mejores ingredientes. Su especialidad es la pasta y entre sus platos destacan los tagliatelle con trufa negra y los spaghetti a la carbonara.
Dónde está: Paseo de la Reina Cristina, 23
Más info: www.dongiovanni.es

Propaganda 12

© Instagram @propagandadoce

Si además de la cocina italiana, también eres amante de sus vinos, ¡no puedes dejar de visitar Propaganda 12! No es un restaurante italiano como tal, pero en él podrás probar los mejores vinos italianos y degustarlos junto a algunas de sus tapas italianas como la mortadella trufada, la caponata alla siciliana, el speck del Trentino o las alcachofas confitadas, entre otras. También cuentan con una estupenda seleción de quesos y otros platos entre los que encontrarás pasta fresca del día.
Además, de vez en cuando organizan catas de vino maridadas desde 30 euros por persona, que anuncian en su web y redes sociales. Por si con eso fuera poco, todos los domingos un champange brunch por 25 euros en el que podrás probar comida italiana y también de otras partes del mundo. Suena bien, ¿no?
Dónde está: calle Libertad, 12
Más info: www.propaganda12.com

Grosso Napoletano

© Instagram @grosso_napoletano

Es probable que sea uno de los restaurantes italianos con más éxito del momento. Tanto es así, que ya cuenta con cinco locales en Madrid. Un lugar en el que disfrutar de una deliciosa comida o cena italiana a muy buen precio. Su fuerte son las pizzas, pero en Grosso también podrás probar algún entrante italiano como la burrata o el carpaccio tradicional, y algunos de sus postres típicos como el tiramisú o la panna cotta. ¿Nuestra recomendación? No te vayas de allí sin probar la pizza borghese o la grosso.
Dónde está: Pez, 11 / Hermosilla, 35 / Sta. Engracia, 48 / paseo de la Habana, 27 / Gaztambide, 36
Más info: www.grossonapoletano.com

NAP (Neapolitan Authentic Pizza)

© Instagram @nap_official

¿Adicto a las pizzas? Entonces tienes que probar NAP. Cuenta con dos locales, uno en Chamberí y otro en Lavapiés y en ambos ofrecen unas de las mejores pizzas napolitanas que podrás probar en la capital. Ambos espacios son sencillos, pero la calidad relación precio es inmejorable. No hay mejor prueba de ello que el hecho de que suelen estar llenos en las horas puntas y no es posible hacer reserva, así que es probable que te toque esperar un poquito si vas en horarios clave. Pero si de verdad te apetece comer una buena pizza, ¡hazlo! Merece la pena… 😛
¡Ah, y si eres de Barcelona estás de suerte porque también tienen locales allí!
Dónde está: calle del Ave María, 19 / calle del Cardenal Cisneros, 38
Más info: www.facebook.com/nap.pizzeria

Descubre: 20 recetas con pasta para viajar a Italia desde tu cocina

Advierte del mucho fraude de la trufa: el aceite de trufa que se vende a precio de oro no ha visto la trufa ni en pintura, se hace con una molécula de la alcachofa

Salvemos el planeta Tierra, es el único en el que podemos encontrar trufa», reza la camiseta que lleva puesta las más de las veces Andrea Paolo Tumbarello, el chef propietario de Don Giovanni, el restaurante italiano de Madrid por el que, si pasaras sin conocerlo, no entrarías. Ahí, en un recodo de Reina Cristina, sin más compañía que portales anodinos, se esconde un concurrido palacio.

Tumbarello, siciliano corpulento y apasionado, conoció a una madrileña en Málaga hace años y decidió mudarse de Milán a Madrid para estar cerca de ella. Es economista y por aquel entonces no había entrado en una cocina más que para preguntarles a su madre y a su abuela qué había de comer. Pero la cosa cambió: entró un día a almorzar a lo que hoy es su restaurante y, tras algún toma y daca, se lo compró a la señora que le servía la comida. Con la ayuda de los suyos, empezó sirviendo menús y aprendiendo lo que atesoraba su madre en los fogones. Los inicios fueron rudimentarios, como todo, dejando ver su carácter más extrovertido: un cliente le recriminó un día de forma muy agria que el salmón que llevaba el plato era congelado, a lo que Andrea le respondió que por nueve euros el menú qué esperaba: ¿salmón recién pescado en Islandia? Acto seguido lo invitó a no volver. Poco a poco, fue puliendo su oferta y pasó de regentar un restaurante de menús a uno a la carta con excelencias que fueron asombrando a los amantes de la cocina italiana.

Hoy su Don Giovanni es una cita imprescindible para aquellos que, durante los meses preceptivos, gozan de uno de los elementos más exclusivos y sabrosos de la tierra: la trufa blanca, esa por la que, efectivamente, hay que salvar el planeta. Andrea puede ser, a todas luces, el importador de trufa blanca más importante de España, y las utiliza en una variedad de platos abrumadora. Trufas como cabezas de niños chicos que raspa con generosidad sobre todo tipo de pastas y huevos. La cocina italiana, por demás, es una gran desconocida por haber muerto de éxito: creemos que los italianos solo hierven pasta, y ese es un gran error que Andrea se encarga de corregir mediante una carta sabrosamente representativa, aunque con demasiados lácteos para los enfermos privados de lactasa, la enzima que disocia la lactosa, el disacárido que tanto cuesta absorber. ¿Un puré de patata tiene forzosamente que llevar la repugnante mantequilla nuestra de todos los días?: los que detestamos tal detritus creemos que no, pero no hay restaurante en España –la tierra del mejor aceite del mundo– que no deje de caer en la tentación de soltar en medio de una sartén ‘una nuez’ de mantequilla. También es verdad que Andrea, de personalidad desbordante y arrolladora, le espetó a una clienta algo minuciosa la respuesta del año:

–Soy intolerante a la lactosa, al gluten y, además, soy vegana. ¿Qué puedo pedir? –Pídase un taxi –le contestó el siciliano.

Cierto, uno debe saber cuál es el lugar al que acude a comer. Cuando se traspasa el dintel de la puerta de Don Giovanni, se entra en un lugar de contrastes insospechados, pero donde la cocina está al servicio del cliente, que encontrará, por cierto, en su excepcional bodega una sorpresa inesperada. Y si pertenece al círculo de clientes próximos a Andrea, podrá ocupar su comedor privado, casi secreto y clandestino, para veinte privilegiados que asisten al espectáculo visual de la cocina. Pero no hace falta disponer de claves especiales para sentarse un día a saborear unos huevos con trufa, si estamos en temporada, que ya saben que alcanza poco más de tres meses, y eso si llega. La trufa es un hongo subterráneo y no se da en todas partes; de hecho, la que maneja Tumbarello es la piamontesa y transforma en una fiesta la ceremonia del rallado. Y advierte del mucho fraude de la trufa: el aceite de trufa que se vende a precio de oro no ha visto la trufa ni en pintura, se hace con una molécula de la alcachofa. Recuerda a quien quiera oírle, cosa imposible de evitar cuando se le conoce, que truffa con dos efes significa ‘fraude’. Truffa de la trufa es lo que no van a encontrar ni por asomo en esa casa, llena de grandes sensaciones.

La Bella Italia, además de hermosa, es también muy sabrosa. Plagada de recetas sencillas, generalmente económicas y capaces de encandilar a cualquier paladar, la cocina italiana asienta su éxito mundial sobre el binomio pasta y pizza. Dos platos generalmente muy baratos, responsables también de la difusión que esta gastronomía tiene y de que en nuestro país, como en casi toda Europa, los restaurantes italianos sean los más populares dentro de la cocina ‘internacional’.

Preparaciones como la bolognesa, la carbonara, la amatriciana o la puttanesca se emparentan así con diversos tipos de pasta. Desde clásicos secos como los spaghetti, los penne, los maccheroni o los tagliatelle hasta caprichosas formas rellenas, algunas frecuentes como los ravioli o los tortellini, pero llegando a tipos más raros como los fagottini o los agnolotti.

De ellas se pasa a la otra gran bandera de la cuccina, como son las pizzas, que podemos encontrar desde en locales de fast food hasta restaurantes de alta cocina. Nombres comunes como la margarita (margherita para los puristas), la marinara o la capriciosa, no faltan en casi cualquier carta.

Un colofón redondo al que también secundan los risottos, la gran receta arrocera del país transalpino, y muchos quesos. La colección, aunque no muy extensa, es muy reconocible en torno a varias estrellas como la mozzarella, el parmesano, el gorgonzola y, desde hace unos años, la proliferación de burratas, pecorinos o taleggios.

Todo ello, bien presentado, es un auténtico manjar y una de las razones del éxito internacional de esta cocina. Sin embargo, las mismas virtudes que la ensalzan son un arma de doble filo que hace que las malas experiencias en un restaurante que presume de italiano sean también elevadas.

Por eso, encontrar un buen italiano es una proeza, ya que la oferta es tan amplia y, a priori, tan similar que encontrar uno de calidad resulta una odisea. Razón por la que hoy nos hemos puesto con las manos en la masa, figuradamente, para traeros 13 restuarante italianos en Madrid con los que garantizar el éxito de la visita.

En 2015, en un pequeño rincón de Chueca, Davide Bonato (chef) y Daniela Rosso (jefe de sala) instalaron su Gioia, un restaurante que coquetea con la cocina de autor con claros tintes de la gastronomía típica del Piamonte, región de origen de ambos.

En estos años se han asentado en la capital, con recetas de marcada impronta piamontesa, como es el risotto ‘Riso e Oro’ con azafrán y láminas de oro, que guarda parecido con el clásico risotto zafferano que popularizó el icónico Gualtiero Marchesi, uno de los padres de la cocina italiana moderna.

Reivindicando la tierra, ese húmedo y boscoso Piamonte, las setas también cobran gran relevancia en los fogones de Davide. Trufa blanca y trufa negra aparecen así, en preparaciones como el tagliolini al tartufo, aunque la pasta estrella de la casa es la carbonara, que se elabora con bigoli -una pasta tubular, similar al spaghetti aunque algo más gruesa- y que lleva guanciale -carne curada de la mejilla del cerdo-, huevo a baja temperatura y pimienta, es decir, la carbonara original y no la que en España hemos maltratado con nata. Para cerrar el festín, tiramisú purista o una tabla de quesos del país, que ponen el broche de oro a esta ‘alegría’ culinaria.

Calle de San Bartolomé, 23.

Casi quince son los años que lleva el chef Andrea Tumbarello reivindicando una cocina italiana de autor desde este rinconcito, cerca de Retiro, donde se coquetea con la alta cocina pero sin perder de vista la herencia siciliana del cocinero, que traslada un puñado de recetas de la memoria de las abuelas y madres a Madrid.

De entrada algo escondida, el restaurante reivindica los sabores de trattoria, que incluso impregnan el ambiente de las antiguas mesas que pueblan este largo local, que pocos imaginarían tan extenso viendo la puerta de entrada. Una vez allí, lo mejor es recurrir a las propuestas de la sala o de Andrea, que suele salir con frecuencia a comprobar el servicio.

Reina así la trufa, aunque no sea el más siciliano de los ingredientes, pero a la que el chef ha llevado un peldaño por encima en preparaciones italianas. Ejemplo de ello es el Huevo Millesimé, con caviar y láminas de trufa, además de salsa de boletus. En pastas, antes de sentirte abrumado por la muy extensa carta del restaurante, lo mejor es recurrir al consejo del maître o apostar por los sabores más marinos. Ejemplo de ello son los tagliatelle alla siciliana (con botarga, colas de langostino y un sutil pesto) o los linguine ai frutti di mare (langostinos, mejillones y almejas).

En las pizzas, de masa muy fina, destaca la Andrea, parecida a una Cuatro estaciones pero perfeccionada o la Affumicata, que presenta mozzarella ahumada y le da un toque distinto al conjunto. Por cierto, los amantes del vino están de enhorabuena. Esta carta también es muy extensa e incluye numerosas referencias a vinos italianos, por lo que conviene dejarse aconsejar y salir de la zona de confort enológica.

Paseo de la Reina Cristina 23, Posterior.

Lisanderella

Heredando los mimbres del icónico restaurante Don Lisander, famoso por sus pizzas, el grupo decidió cambiar de aires y reinventarse con Lisanderella, trasladándose a la bulliciosa zona de Doctor Castelo. Aquí sigue oficiando el chef Gonzalo Vernacci, que reivindica los valores de osteria clásica, con una carta que no deja ningún palo de la cocina italiana, dotándole de aires tradicionales.

Así nos encontramos de nuevo a las pizzas como protagonistas, que son boleadas por un pizzaiolo en cocina vista, en más de una veintena de recetas (entre las que más destacan son la Gonzalo Vernacci o la de huevos de codorniz). Sin embargo, el chef ha procurado que la carta esté bien provista desde los entrantes, diferenciando una decena de antipasti entre fríos y calientes, con los que entender que Lisanderella no quiere ser un italiano más.

Para ello ha procurado rodearse de productos puramente italianos, como los embutidos (el speck, el prosciutto San Daniele o el lardo di Colonnata), con los que asegurar el éxito. De ahí se debe pasar a las pastas (con una veintena de referencias aproximadamente), entre rellenas y frescas, donde destacan los rigatoni Bosco o los ravioli de bogavante y cangrejo. Como capricho, los spaghetti al cartoccio -sólo por encargo- y que se terminan de cocinar en una especie de papillote, donde pasta y marisco se ensamblan, merecen por sí solos una visita.

Calle del Doctor Castelo, 26.

Anema e Core

Uno de los clásicos italianos de Madrid deslumbra de nuevo, bajo una nueva dirección y con nuevo chef a los mandos. Fiel al estilo napolitano y volcado al Mediterráneo, el cocinero Jean Carlo ha dado una vuelta de tuerca a la carta del restaurante, manteniendo algunos clásicos de la carta pero renovando buena parte de la propuesta, que también se ha trasladado a la decoración del local.

Siguen siendo imprescindibles las pizzas, al estilo Napolés, cocinadas en horno de leña, por lo que su Margherita es casi obligadas. Más extravagante pero muy curiosa es la salsiccia e frijiarelli (salchicha fresca desmenuzada y grelos), que sorprenderá a más de un comensal o la siempre sustanciosa calzone.

También destacan sus focaccias como entrantes y las pastas y arroces, bastante innovadores en algunos aspectos, como son los panzerotti de calabaza con pesto de pistacho o el risotto amalfitana, que emparenta en el mismo plato al calabacín con el carabinero. Los postres, también caseros, tienen un broche de oro con la pastiera napolitana, un dulce de Semana Santa, poco frecuente en las cartas, que se rellena de requesón y, en Anema e Core, también con naranja escarchada.

Calle de los Donados, 2.

Luna Rossa

Desde hace 25 años Napolés se paladea en este local, regentado por la familia Zucchini, cuya actual propietaria, Anna Carla, tomó el relevo de su padre hace casi dos décadas. Basado en cocina napolitana, por lo que tampoco faltan las pizzas en horno de leña, el restaurante no se escuda únicamente en las recetas del sur, sino que ha ido perfilando una carta que bien podría ser el Giro di Italia. Condensada y perfecta para no complicar la elección al comensal, a la que además suelen secundar fueras de carta y sugerencias del chef a diario.

Eso no implica que no haya pilares sobre los que se asienta Luna Rossa, como la panzanella (en la imagen), una receta toscana donde se aprovecha el pan de leña y se mezcla con tomates frescos y secos, o los bottoni di pappa al pomodoro, también de aires toscanos, en los que pan y tomate sirven de relleno para los bottoni, una pasta fresca circular que aquí miman con una salsa de mantequilla.

En el apartado pizzero no conviene perder de vista las pizzas blancas, que no tienen base de tomate, y que se sustentan sobre mozzarella fior di latte, más ligera que la habitual, sobre la que se añaden diversos ingredientes. Quizá en este sentido la más espectacular sea la Pizza Oro, que lleva queso taleggio, láminas de trufa negra y de lardo di Colonnata. Como postres, irse de Luna Rossa sin probar el tiramisú se consideraría casi un pecado.

Calle de San Bernardo, 24.

Noi

El retorno de Gianni Pinto a los fogones madrileños, tras su exitoso paso por Sinfonía Rossini, se produce con este Noi, el primer restaurante de cocina no española que el Grupo El Pradal abre. Sin embargo, apostar por Pinto es una garantía de calidad, que ha trasladado a la carta guiños locales pero también un recorrido gastro por toda Italia, mimando cada regionalismo con los mejores ingredientes y, sobre todo, saliéndose de algunas normas preestablecidas.

Para ello se han creado dos espacios distintos. Por un lado, una barra, emulando a una salumeria típica, donde disfrutar de manera más informal; por el otro, el comedor, distribuido en dos coloridas salas, donde disfrutar de la cuccina italiana ya en la mesa. Con el sello de Pinto, sabores italianos y españoles se funden, demostrando la dualidad de ambas cocinas. Ejemplo de ello es la panacotta ahumada con anchoas de Cantabria, que comparte protagonismo con clásicos tan italianos como la caponata de berenjenas o una curiosa reinterpretación del vitello tonato, que elabora con ventresca de atún rojo y la salsa del vitel toné.

Sin embargo, es en el mundo de las pastas donde Gianni más se explaya, trayendo sabores de toda la vida como los de los rigatoni con ragú genovese o los spaghetti aglio olio e peperoncico, que irradian los aromas de Puglia, región natal del chef. Todo ello bien secundado por una buena dosis de quesos y embutidos italianos, además de los vinos importados, ofreciendo casi todas las grandes regiones enológicas del país. Como colofón goloso, el tiramisú, herencia de Sinfonía Rossini, que se presenta de forma esférica y que debe romperse con la cuchara para disfrutar de su sabor.

Calle de Recoletos, 6.

Casa Marco

Acogedor y familiar, Marco di Tullio regenta este local, con una impronta muy tradicional en el que la carta no es larga pero que se fortalece con los fuera de carta. No trabaja las pizzas, una rareza para ser un italiano, pero lo compensa con las pastas, que representan a la perfección la italianidad del propio chef.

Especialidad de la casa son los gnocchi, tanto los que se acompañan de gorgonzola y nueces como los gnhocchetti sardi, con trufa negra y queso pecorino. De hecho, una de las señas de identidad de su cocina es la presencia de hongos, que se encarga de mercar muchas de ellas en su propio país. Muestra de ello es el carosello di funghi (un plato que reúne varias setas distintas) o los tagliatelle, que también se acompañan de boletus edulis.

El colofón dulce se pone con algunas recetas clásicas, no muy frecuentes, como la cassata de estilo siciliano -una potente tarta a base de ricotta, mazapán y frutas escarchadas- o la sfogliatina di mela, una aplanada tarta de manzana, que es frecuente en el norte de Italia.

Calle de Gaztambide, 8.

Mercato Ballarò

El nombre de Angelo Marino es uno de los más recurrentes cuando se habla de restauradores italianos en Madrid. A él le conocimos con la ya extinta La Taverna Siciliana, tras la que levantó este Mercato Ballarò, homenajeando a un mercado de su Palermo natal. Con semejante bautizo era lógico esperar que la cocina marinera de Sicilia ganase protagonismo, aunque Marino no reniega de productos y recetas del resto del país.

La carta es breve, algo atípico para un restaurante italiano, trabajando pocas pastas y prescindiendo de pistas. Bajo la misma máxima de «lo breve si bueno dos veces bueno» se encuentran platos como los tagliatelle al cartoccio con frutti di mare -la citada papillote de pasta y marisco mencionada anteriormente- o los tagliolini con spremuta de Sicilia, una salsa a base de cítricos, trabajada en mortero.

A su lado florecen también guisos de cocciones largas, como la mascella di manzo -carrillera de ternera, acompañada de guisantes y puré- o unos intensos bussiatti -una pasta siciliana, fina, alargada y enrrollada, algo más gruesa que un spaghetti- que se acompaña de un ragú de cerdo ibérico. También abundan los fueras de carta y es conveniente preguntar por el risotto del día.

Calle de Santa Engracia, 24.

Ignazio Deias, sardo de pro, regenta este coqueto restaurante con apenas una decena de mesas en el que no sólo presume de la cocina de su Cerdeña natal, sino también del resto del país. Esto se palpa sobre todo en los antipasti, como la burrata -propia de la Puglia, al sur del país-; el saor veneciano, que son unas sabrosas sardinas en escabeche blanco; la caponata de berenjenas, icono de la cocina siciliana; o la baccalá in polpetta, típica de Roma.

Ya entrando en los platos sardos de pasta se reivindican los orígenes del chef. Anchoas, gambas, atún, mújol o la peculiar nduja (similar a una sobrasada, aunque algo más picante) se emparentan con pastas sencillas, principalmente spaghetti, penne y otras pastas cortas, perfectas para que las salsas se impregnen en cada bocado. Fuera de la pasta también se debe prestar a los platos del día y a algunas recetas con carne, como el pollo alla luciana o la trippa alla calabrese, una receta de callos típica de Calabria que Ignazio mezcla con nduja.

Todo ello bien secundado por una carta de vinos bastante extensa, bien provista de referencias italianas, y una buena opción golosa, basada en clásicos como la panacotta, el tiramisú, la pastiera o los cannoli sicilianas. Además, tiene servicio de take away, pudiendo enviar a domicilio cualquier plato, no sólo sus pizzas de masa madre.

Calle de Trafalgar, 17.

Trattoria da Alfredo

Tan inquieto como creativo, el chef Alfredo Gelso presume de cocina siciliana en su coqueto local, ahora cerca de Alonso Martínez, donde apenas hay espacio para una quincena de comensales. No tiene carta, sino que funciona sólo con cocina de mercado, siendo la más relevante la que llega del mar, anotando las propias comandas en la sala.

Ejemplos claro de ello son las sardinas a la siciliana (aderezadas con limón), los boquerones marinados con salicornia o las pastas del día, que pueden entroncarse con mariscos como los carabineros o las gambas, aunque también suelen caer muchos moluscos en sus cazuelas, como almejas o berberechos, que el chef dispone generalmente con spaghetti. Eso no implica que los productos de la tierra no tengan también protagonismo, sobre todo los que piden largas cocciones.

Así, en temporada de caza, no es raro encontrar ragú de ciervo o de jabalí, así como setas durante el otoño y la primavera. Los postres, pocos pero bien elaborados, suelen variar en función de la temporada pero destacan los cannoli y la granita de almendras e higos.

Calle del Españoleto, 4.

La Tavernetta

Angelo Loi, la otra mitad de La Taverna Siciliana, montó por su cuenta esta Tavernetta, donde abundan recetas sicilianas y de Cerdeña, región natal del chef. Abundan productos marinos, como los mejillones, que se sirven dentro de un antipasti con una salsa de tomate ligeramente picante o el pane frattau, un pan plano y crujiente de Cerdeña, que apila en capas con tomate, queso y huevo, que se considera el plato estrella de la casa.

En esa misma disposición por capas se encuentra la lasaña a la bolognesa, posiblemente una de las mejores de la capital, secundada por otra colección de pastas, no demasiado extensa pero sí suficiente. Ejemplo de ello son los gnocchi sardi, acompañados de alcachofas y langostino, o los intensos tallarines con bottarga y queso pecorino, que guardan cierto parecido con una carbonara, sólo que de tintes marineros, realmente sabrosos.

La oferta se completa con algunas recetas de carne, donde resulta curiosa la de cordero al hinojo y entrañable la de conejo con aceitunas y laurel. Todo ello se puede maridar con una colección de vinos italianos bastante amplia, incluyendo muchos por copa, y con precios bastante ajustados para vinos de importación.

Calle de Orellana, 17.

A vÁnvera

Saliéndose de los tópicos decorativos y vistiendo con toques modernos y un ambiente claro, Luigi Bertaccini presenta en A vÁnvera una cocina de su región natal, la Romagna, centrándose en recetas icónicas y prescindiendo, en la medida de lo posible, de preparaciones que no tengan ese arraigo local.

En este sentido destacan los tagliatelle, siendo los más afamados los que se sirven con ragú blanco (en la foto), aunque no deja de lado la clásica bolognesa, tanto en tagliattele como en forma de lasaña. Apostando además por las masas, desde pizzas a piadinas, hasta llegar a las focaccias, con las que es conveniente empezar el ágape. Junto a ellos, otras preparaciones más generalistas de salsas, como el pesto, la amatriciana o los ravioli con burro y salvia, a base de mantequilla.

En los segundos protagonizan las carnes de vaca la carta, desde la tagliata -un corte de carne, generalmente chuleta o entrecot, que se presenta trinchado en mesa- o los escalopines, al limón, o los más especiales, los que se bañan con vino Marsala. Recetas que piden vinos a la altura y que Luigi ha procurado en buena cantidad dentro del restaurante, con más de treinta referencias, que van de los tintos a los vinos de postre, sin olvidar algunos frizzantes, blancos y rosados.

Calle de Zurbano, 85.

Ouh…Babbo!

Casi 15 años lleva el actor Bruno Squarcia regentando este restaurante, al que ha dotado de una estética sencilla en el que es la carta la que habla. De tintes entre sardos y napolitanos, la propuesta de Ouh Babbo basa su propuesta en pizzas de horno de leña, al estilo de Napolés, que en apenas un par de minutos están listas para llegar a la mesa.

Antes de ellas, que podríamos considerar plato principal, destacan algunos entrantes sencillos como el souté di vongole, un plato muy marinero a base de almejas, que sirve de preámbulo además para las pastas, destacando los spaghetti con polpettine (albóndigas de pequeño tamaño), aunque depende de la disponibilidad en carta. Mención especial merece la temporada de otoño, donde las setas cobran protagonismo, tanto en lasañas como en pastas, como los tagliatelle.

En carnes, pasando también por el horno, se suiele encontrar cordero a la leña y, dependiendo del mercado, algunas recetas con caza, tanto en guisos como con pastas, siendo frecuente que se encuentren con pappardelle, una pasta plana y alargada, a la que se suele bañar con ragús.

Calle de los Caños del Peral, 2.

Imágenes | iStock/Gioia/Don Giovanni/Lisanderella/Anema e Core/Noi/Mercato Ballarò/A vÁnvera/La Tavernetta/Ouh Babbo

Los 10 mejores restaurantes italianos de Madrid donde reservar mesa

Actualizado 22/11/2017 11:25

Desde nuestra capital tienes la posibilidad de teletransportarte a la mismísima Italia, no física pero sí gastronómicamente. Para ello sólo necesitas conocer nuestro top ten de restaurantes italianos donde podrás disfrutar de las mejores pizzas, pastas y risottos.

Fellina (Caracas, 21. 91 4109250 Precio medio: 25-30 euros) es el último restaurante italiano en desembarcar en la capital. El recién estrenado espacio de Grupo Le Cocó nos invita a sentarnos a una mesa de mantel y servilla de cuadros y una decoración reposada y actual para saborear platos tan tradicionales como los espaguetis carbonara (¡la de verdad!) preparada en la mesa. No te pierdas su burrata, ¡un caprichazo!, y la melanzane de berenjena. Comparte una pizza de masa frita rellena y termina con un tiramisú servido de una forma diferente.

Piccola Napoli

Cocina tradicional e innovadora es lo que propone el chef Dario y su equipo aunando experiencia, capacidad creativa y un don natural para sorprender con platos típicos de la cucina italiana. En Piccola Napoli (Palencia, 30. 91 1437121. Precio medio: 15 euros) tomaras finas pizzas tradicionales o deliciosas pastas como los Gnocchi alla sorrentina o la Parmigiana de berenjena. Y si no te apetece moverte de casa, tienen servicio take away.

Don Giovanni (Paseo Reina Cristina, 23. 91 4348338. Precio medio: 35-50 euros), el restaurante de Andrea Tumbarello, ganador de numerosos premios, entre ellos dos Soles de la Guía Repsol, recibió en mayo de 2012 el reconocimiento al Mejor Restaurante Italiano de Madrid.

Prueba su pasta seca de Benedetto Cavalieri, productos sin gluten Schär, productos sin lactosa Negrini y postres del maestro Paco Torreblanca. Todo esto y más para hacer las delicias de sus clientes.

Emma y Julia

En Emma y Julia (Cava Baja, 19. 91 3661023. Precio medio: 25-30 euros) llevan 19 años sirviendo comidas en un su restaurante, ubicado en pleno centro de Madrid en el barrio de la Latina. Comidas auténticas basadas en la comida tradicional italiana en un ambiente acogedor para disfrutar junto a familiares y amigos.

Forte

No hay nada mejor que el boca a boca para valorar un restaurante. Por eso mismo, basta con echar un vistazo en la red a los comentarios sobre Forte (Castelló, 52. 91 7274957. Precio medio: 25 euros). Los gnocchi de patatas rellenos de ricotta, mozzarella de buffala, los pappardelle con ragú de jabalí. Eso sin hablar de su moderna selección de vinos italianos.

Pasta Mito

«Nos apasiona Italia, el mediterráneo, los quesos, la pasta, el buen comer, los amigos, cocinar en casa, tomar un buen vino o brindar con una copa de prosecco». Sobre esta idea desarrollan y crece cada día más el restaurante Pasta Mito (Mercado de Chamartín. Bolivia 9, Planta Baja. 91 1649724. Precio medio: 25 euros), que cuenta ya con dos espacios aunque el ‘Local’ por excelencia se encuentra en el Mercado de Chamartín.

Ornella y Pulcinella

Ornella (Velázquez, 18. 91 1385301. Precio medio: 30 euros) ha llegado hace casi un año a la ciudad y viene para quedarse. Un estilo de trattoria italiana con una decoración moderna y alternativa. Enrico Bosco, Iñigo Arrechea y Jorge Blas han conseguido su objetivo, aunar la cocina tradicional italiana con un diseño más divertido y renovado en sus platos.

Pulcinella (Regueros, 7. 91 3197363. Precio medio: 15-20 euros) pertenece al mismo grupo que su antecesor Ornella, aunque con un aire más cool. Pulcinella, al contrario, tiene un estilo más tradicional de trattoria de toda la vida, aunque no por ello peor ya que sus platos son un éxito en toda la ciudad.

En La Piperna (Infanta Mercedes, 98. 911 69 49 50. Precio medio: 15 euros) el chef Nello de Biase deleita a sus comensales con una mezcla entre comida italiana tradicional con toques más modernos. Una amplia carta de comida casera que puedes disfrutar en sus maravillosas terrazas.

En el Mercato Ballaró (Santa Engracia, 24. 91 3084966. Precio medio: 45 euros) lo difícil será decidirte por un solo plato. Dentro de su carta convencional el restaurante también apuesta por eventos especiales donde ofrece platos de temporada que sólo podrás disfrutar en fechas determinadas. Así que decide bien porque sus platos pueden ser únicos.

Limone

Francesca Assandria y Asdrubal Salazar son los propietarios de Limone (Diego de León, 42. 91 0520871. Precio medio: 25 euros), un espacio gastronómico en el que los sabores de su infancia llenan los paladares de los comensales. Las recetas de la nonna son protagonistas, aunque la actualidad se deja ver en nuevas elaboraciones. La focaccia es su plato estrella pero no dejes de probar también sus pastas y sus entrantes en versión tapa.

Gioia (San Bartolomé, 23. 915 245 547 . Precio medio: 35 euros) es el proyecto más personal del chef Davide Bonatoe. Sus raíces piamontesas están muy presentes en su creativa carta donde triunfan la bagna Càuda, un carpaccio de solomillo de ternera y verduras de temporada con esta salsa típica del Piamonte a base de aceite, ajo y anchoas, su steak tartare ligeramente pasado por la plancha y con helado de burrata a la trufa o sus gnocchi con patata morada y salsa de queso gorgonzola de Novara sobre una cesta de parmesano. Terminar con un suave y espumoso tiramisú con café preparado al momento o con una pannacotta casera es imperativo.

¿Cuántas veces no nos apetece una buena pizza o un plato de pasta de calidad? A mí muchas, y es que la comida italiana es de esas que podría comer a diario. Hoy Cris Opositora, otra food lover como yo apasionada de Madrid y de su gran oferta gastronómica ha escrito un post en el que nos cuenta cuáles son los mejores restaurantes italianos de Madrid. ¿Te quedas a leerlo? ¡Comenzamos!

Los mejores restaurantes italianos de Madrid

Que la comida italiana es una de las más conocidas y extendidas a lo largo y ancho del planeta no es ningún secreto. Y tal vez precisamente por ello en muchas ocasiones tratan de colarnos gato por liebre en este maremágnum de italianfood. Pero no os preocupéis, nunca más os vais a equivocar porque yo he seleccionado para todos vosotros los que me parecen los mejores restaurantes italianos de Madrid, ¡los más auténticos!

A Vánvera

Este restaurante situado en la Calle Zurbano (zona Nuevos Ministerios) nos presenta una comida sencilla y honesta y cuenta en su carta con platos representativos de toda la gastronomía italiana (pastas, pizzas, lasagnas, carnes y postres). Su decoración también es sencilla, pero elegante y sin pretensiones, predominando los tonos en blanco de sus manteles y la madera en sus mesas. Suele estar a tope en horario de comidas (que es cuando he ido yo) y el trato es cercano, amable y muy profesional. Entre los platos que pude disfrutar destacaría la lasagna de boletus, el huevo Millesime en el que la trufa tiene un papel esencial y la morcilla de chocolate con helado.

Da Luca

El recién llegado a la calle Prim (metro Chueca) que ha venido para quedarse. Se define como una trattoría por su trato cercano y familiar con el comensal y por el respeto a las recetas tradicionales italianas, desde la presentación hasta la preparación pasando por los ingredientes genuinamente italianos. Los amantes de la pizza de masa fina estáis de enhorabuena porque cuentan con 12 tipos y os puedo asegurar que son absolutamente deliciosas. Si a esto le unimos una decoración tipo cottage con muchísima calidez, un restaurante con balcones abiertos a la calle y unos vinos y postres deliciosos a unos precios muy ajustados, entenderemos los motivos que me han llevado a traerlo hasta aquí.

Massart Pizza

Con dos sedes en la capital (zona Goya y Moncloa) este restaurante me conquistó desde que puse un pie en su amplio, moderno y cosmopolita local de la calle Antonio Acuña, 8. Pero es que lo que vino después fue de diez, sus ravioli de calabaza son todo un espectáculo de sabor y la pizza tartufo con su buena ración de grana padano y setas me llegó al corazón. La tarta de zanahoria, que me apasiona pero que no me conquista en todos los restaurantes, me puso a sus pies. Y todo esto a precios más que moderados teniendo en cuenta el local, su situación y la calidad y cantidad de la comida. Por eso lo considero otro de los mejores restaurantes italianos de Madrid.

Situado en la zona de Plaza Castilla, este italiano que sirve auténtica comida napolitana es algo así como una joya oculta. No verás mucho sobre él en redes sociales, pero te aseguro que merece una visita (o varias). Allí podrás degustar el auténtico ragut napolitano. Toda su pasta está hecha en casa y no te puedes perder los spagetone con mejillones, almejas, azafrán y queso pecorino. Su carta de vinos es muy interesante y la encargada de sala sabe aconsejarte perfectamente según tus gustos y preferencias. Aquí el ticket medio sube algo (hasta los 35 euros por persona), pero sin duda estarán muy bien invertidos.

Più Trentanove

Este restaurante especializado en comida del sur de Italia no podía faltar en esta lista por varias razones: sirve el mejor tiramisú de Madrid, una de las mejores pastas a la carbonara y cuenta con una terraza-jardín en la zona de Chamartín en la que disfrutar de un auténtico aperitivi italiano los jueves. Su ticket medio también ronda los 35 euros, pero creo recordar que cuenta con descuento a través de El Tenedor.

Max Chef Antonio

Un plan distinto pero muy auténtico es ir con Max Chef Antonio. Ya os contó Karime qué es el social dinning en otro post. Id a leerlo, es un plan muy original e ideal para probar auténtica comida italiana.

Hasta aquí mi recorrido por la gastronomía de un país espectacular, espero que os haya gustado acompañarme en este viaje. Ya me contaréis cuáles son los mejores restaurantes italianos de Madrid. ¡A ver si coincidimos en alguno!

Cris Opositora

Únete a nosotros y a nuestra sabrosa ruta de delicias italianas sin salir de Madrid. ¡Te presentamos los 10 mejores restaurantes italianos de Madrid!

1. Don Lisander

Comenzamos nuestro recorrido por la calle Infanta Mercedes, 92, desde donde nos llega un sugerente olor a recetas de antaño y comida casera. Este restaurante italiano de Madrid se ha convertido en la meca para los amantes de la cocina italiana. La razón es simple: más de 30 variedades de pasta elaborada de forma artesanal y pizzas de una curiosa forma ovalada realizadas con materiales frescos y selectos como la trufa blanca o los huevos de codorniz. En la carta abundan también platos de larga tradición, pero inusuales en los menús de hoy en día como la saltimbocca alla romana. ¡Si se te ha hecho la boca agua solo con leerlo, espera a probarlo!

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2. Don Giovanni

Andrea Tumbarello es el responsable de que en la capital española se coma tan bien como en los restaurantes más aclamados de Italia. Este chef, con una curiosa formación de economista, lleva regentando el local desde el 2005. Desde entonces, la fama de este restaurante italiano no ha dejado de crecer. Tiene más de 70 variedades de pasta hecha al momento para deleite de los comensales. Destacan los triangolini neri di mero e vieira, o los tagliatelle con trufa negra. Pero en su oferta también tienen cabida las pizzas, y la espléndida burrata pugliese. ¡Todas ellas, auténticas obras de arte!

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3. Pasta Mito

Que no os confunda su aire informal de risto-shop, si hay un restaurante italiano de Madrid que valga la pena conocer es Pasta Mito. Ubicado en el mercado de Chamartín, funciona como una tienda durante las mañanas. Pero, a las 14h, se abre la cocina y comienza el espectáculo de sabores. El menú incluye un primer plato de pasta, un segundo de carne o pescado, bebida y postre o café. ¡Sin duda es la mejor opción! Aunque hay quien prefiere echar mano de la carta y probar los embutidos y quesos de inigualable calidad. Una cosa es segura, todas sus propuestas están elaboradas con auténticos productos italianos frescos y listos para degustar.

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4. Gioia

Los aromas de la región italiana de Piamonte se condensan en el número 23 de la calle San Bartolomé de Madrid. Aquí es donde está situado el restaurante Gioia, dedicado exclusivamente a la gastronomía italiana, que este año ya figura en la guía Michelin.Su especialidad son los platos que tienen el arroz como base, como el excelente riso e oro, donde el arroz comparte protagonismo con una lámina de oro, o el uovo mórbido, una exquisitez creada con huevo escalfado en polvo de arroz negro. Creaciones innovadoras que el chef Davide Bonato ofrece cada día a sus comensales. Tú podrías ser uno de ellos, solo tienes que reservar una mesa.

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5. La Saleta

Cocina fresca, informal y divertida con un aire joven y atrevido. Estas son las cualidades con las que el equipo de La Saleta viste sus platos. Ubicados en el mercado de San Antón de Madrid, todos sus productos son 100% italianos, y además, las frutas y verduras son del propio mercado, lo que garantiza el sabor único que solo los ingredientes frescos pueden ofrecer. Más allá de las pizzas o de la pasta, la especialidad de este restaurante italiano es la porchetta tronchetto, un enrollado de cerdo que se prepara horneándolo… ¡Durante más de cuatro horas!

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6. Forte

Pocos restaurantes italianos de Madrid pueden competir con los manjares que se sirven en Forte. Desde los entrantes, como el excelente surtido de embutidos italianos, a sus pizzas, como la famosa que lleva burrata, tomate y nduja (sobrasada italiana picante), o sus elaboradas lasañas, como la de pesto y calabacines, cada plato es un auténtico homenaje a la cocina italiana. Y esto no es todo, porque este restaurante tiene una extensa carta de vinos exquisitos con los que acompañar la comida.

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7. Mercato Ballaró

¡Atención! ¡Antes de entrar a este restaurante, piénsalo bien, porque una vez que lo hayas probado, estarás obligado a volver! Mercato Ballaró ofrece una auténtica ruta por los sabores más emblemáticos de Palermo. De hecho, el nombre del restaurante de comida italiana hace referencia al mercado más antiguo de Palermo. Destaca por sus especialidades marineras, como el carpacho de corvina, el famoso guiso de pulpo, o los chipirones rellenos. Todo ello presentado de forma magistral en un ambiente acogedor y luminoso. Una auténtica tentación que una vez probada resulta irrenunciable.

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8. Anema e Core

Si hablamos de disfrutar de la gastronomía italiana, tenemos que nombrar sí o sí al restaurante Anema e Core. Situado en el centro histórico de Madrid (calle de los Donados, 2), destaca su genuino horno de leña para elaborar pizzas tan deliciosas como la tartufona, que combina a la perfección la mozzarella con una crema de trufa negra y boletus. Más allá de las pizzas, este local también ofrece interesantes especialidades provenientes de Nápoles, Cerdeña y Sicilia como los linguine allo scoglio. Completan la carta postres tan sugerentes como el zucotto.

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9. Luna Rossa

Luna Rossa se viste de gala este 2019 para celebrar su 25 aniversario. Este restaurante italiano,situado en el corazón de Madrid, lleva enamorando a sus clientes durante un cuarto de siglo con los platos más tradicionales de la cocina italiana como la pasta con salsa de carne estofada y tomate de San Marzano, receta que en Nápoles se reserva para disfrutar de un domingo en familia. De los entrantes, merece un lugar destacado las melenzane alla parmigiana, cuya salsa requiere de dos horas de cocción a fuego lento o la burratina al tartufo, que sorprende por su cremoso interior. Y así, podríamos ir enumerando cada uno de sus platos ya que todos tienen un sabor sorprendente. ¿El secreto? Ellos dicen que todo lo preparan con ingredientes frescos, tiempo y amor.

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10. Fellina

Finalizamos nuestra ruta de restaurantes italianos en Madrid por todo lo alto. Fellina está situado en un luminoso local del barrio de Chamberí con ciertas reminiscencias modernistas. La carta sigue fielmente la cocina tradicional italiana, y sus platos están finamente elaborados con productos de mercado. Si tuviésemos que escoger alguna de sus propuestas, nos quedaríamos con el carpaccio di pesce spada o su glorioso plato de pasta fresca a la carbonara. Todo ello acompañado de un buen vino italiano que podrás escoger de su extensa bodega, como el Gavi di Gavi o el Marai de Marai.

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