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Retortijones sin diarrea

Cómo diferenciar los síntomas del embarazo

¿Estaré o no estaré embarazada? Desde que decidiste engendrar un bebé, cada pequeña molestia enciende una lucecita y te preguntas si será o no un síntoma de embarazo.

Lo cierto es que el embarazo, como nos explica el doctor Juan Luna, director médico del Hospital La Milagrosa, de Madrid, “no tiene una sintomatología general. Yo siempre digo que no hay dos embarazos iguales”. Pero también nos comenta que existen una serie de síntomas de embarazo que son frecuentes en el primer trimestre… No todas las mujeres los padecen, pero sí muchas.

Lo malo es que estos síntomas también pueden darse en los días previos a la menstruación y hacer albergar a la mujer falsas esperanzas. Te contamos cómo diferenciarlos.

Molestias en el pecho, primeros síntomas de embarazo

Es probable que cuando te vaya a venir la regla notes que tus pechos se inflaman y que te duelen… y algo muy similar ocurre en los primeros días de embarazo.

  • En el síndrome premenstrual, la hinchazón y el dolor se deben a que el organismo femenino a mitad del ciclo menstrual empieza a secretar en grandes cantidades las hormonas femeninas, estrógeno y progesterona. Los pechos tienen receptores a estas dos hormonas y por eso se inflaman durante unos días. Lo habitual es que en los días previos a la regla, vuelvan a su ser y el dolor remita.
  • En el embarazo, ocurre algo parecido, pero además de estos dos síntomas la mujer puede notar cómo las venas que recorren su seno se vuelven más visibles, que la areola se obscurece, los pezones se vuelven más sensibles y que le “pican”, como una especie de desazón. Por otra parte, esa inflamación no remite, ni a va menos con el paso de los días. Al contrario, aumenta porque los pechos de la mujer se preparan para la lactancia materna. “Es similar, pero más prolongado y marcado, ocasionados por picos altos de progesterona, una de las hormonas del embarazo”, dice el doctor Juan Luna.

Molestias digestivas: náuseas, vómitos…

Las náuseas, con o sin vómitos, son bastante frecuentes. Se cree que se debe a la acción de una hormona que al comienzo del embarazo se encuentra muy elevada: la hormona gonadotropina coriónica humana (HGC). Pero una gastroenteritis puede dar una sintomatología muy similar.

  • En una infección gástrica, lo normal es sentir náuseas y vómitos a lo largo de todo el día, a menudo acompañado de diarrea e incluso de unas décimas de fiebre y dolor de estómago, retortijones, ruidos estomacales…
  • En el embarazo, las náuseas y el vómito en muchas ocasiones se producen solo por la mañana y ante la presencia de alimentos muy especiados o fritos. Y, sobre todo, no hay dolor de estómago. Además, es frecuente que la mujer note cambios en su sentido del gusto, y que las comidas le sepan distintas. O sentir aversión a algunos alimentos.

Pérdidas de sangre o manchados extraños

El principal síntoma de embarazo es sin duda la falta de regla. Pero algunas mujeres experimentan unas pequeñas pérdidas de sangre que piensan que se trata de la regla. Estas pequeñas hemorragias se deben a la implantación del embrión en el endometrio, la pared del útero. “Se confunden con una regla rara”, nos comenta el doctor Juan Luna.

  • La menstruación suele ser una hemorragia, que si bien empieza con pequeñas pérdidas, estas aumentan al día siguiente y suele durar entre tres o más días.
  • El sangrado por implantación suele ser más obscuro, como amarronado, y es una pequeña pérdida, que no suele durar más de un par de días.

Siempre hay que confirmar el embarazo

Para salir de dudas, lo mejor es realizar un test de embarazo, a la venta en farmacias y parafarmacias. Estas pruebas detectan una hormona que produce el tejido corial, que luego se convertirá en la placenta: la Hormona Gonadotropina Coriónica (HCG). A lo pocos días de la concepción, la HCG llega a la sangre materna y la orina, y su concentración aumenta de día en día hasta la duodécima semana de embarazo. A partir de entonces desciende porque la placenta ya está desarrollada y es capaz de producir las hormonas necesarias para el crecimiento y desarrollo del feto.

Cuidado con la fiebre alta y la diarrea en el embarazo

A lo largo del embarazo son muchas las infecciones tanto bacterianas como víricas que se pueden adquirir: urinarias, las odontológicas, faríngeas, digestivas…

Estas últimas suelen ser muy frecuentes y fundamentalmente víricas, se manifiestan con febrícula (menos de 38º) y diarreas en el embarazo, curándose por lo general tras unos días de dieta. Sin embargo las embarazadas que manifiestan fiebre (por encima de 38º), dolor abdominal, diarreas con o sin vómitos y malestar general debemos ser muy cautelosos y remitirla a su centro de salud o mejor al hospital, para solicitarle los análisis adecuados.

La infección por listeria puede estar detrás de estos síntomas.

¿Cuál es el origen de la infección?

Debemos descartar la existencia de un origen de la infección, lo que llamamos foco. Es decir descartaremos apendicitis, infección de la placenta (corioamnionitis) realizando una amniocentesis y estudiando si hay infección en el líquido amniótico, infección de la orina, salmonella, shigella, yersinia, aeromonas o campylobacter fundamentalmente. Para lo cual tendremos que realizar un buen número de pruebas:

  • Ecografía obstétrica y abdominal, además de amniocentesis, como ya dijimos antes.
  • Hemocultivos para descartar una bacteria en sangre.
  • Coprocultivos para descartar una bacteria en heces.
  • Analítica completa donde veamos los parámetros infecciosos más importantes como son: leucocitos con porcentaje de neutrófilos (lo que los médicos llamamos desviación a la izquierda).
  • plaquetas y PCR (que es un parámetro muy importante de infección), aparte de otras medidas como hemoglobina, hematocrito, pruebas hepáticas, función renal o glucosa.

Caso real: embarazada con listeria

Os comento el caso de una paciente que ingresó gestante de 25+2 semanas por referir desde hacía unos días vómitos, diarreas, dolor abdominal, malestar general y fiebre alta de 39.4º. Se le realizó ecografía obstétrica observándose un feto vivo y aparentemente todo normal. Se aprovecho para hacer la amniocentesis y remitir el líquido a microbiología para que hiciesen los análisis y cultivos necesarios para descartar la existencia de alguna bacteria. Y además se solicitó analítica completa, observándose unos leucocitos muy elevados de 20.000 con un 84% de neutrófilos y una PCR también elevada de 7.1 mg/dl. Se le solicitaron hemocultivos seriados y coprocultivos y se instauró tratamiento antibiótico intravenoso hasta que llegasen los resultados de los cultivos.

Al día siguiente y a pesar del tratamiento antibiótico la paciente seguía con manifestaciones digestivas, sobre todo con dolor abdominal, por lo que solicitamos una interconsulta con cirujanos para descartar apendicitis. Indicaron la realización de ecografía abdominal para descartarla, observando al realizarla que el feto había fallecido. Indujimos el parto con misoprostol y obtuvimos un feto por vía vaginal de 950g.

Tratamiento de una embarazada con listeria

Al día siguiente nos llegó el resultado del cultivo del líquido amniótico con la existencia de una bacteria que se llama «Listeria Monocytógenes». Inmediatamente cambiamos el tratamiento a ampicilina y gentamicina intravenosos mejorando la paciente progresivamente y siendo dada de alta sin fiebre y sin sintomatología digestiva.

Como veis la Listeria Monocytógenes no es ninguna broma: se trata de una bacteria flagelada Gram + anaerobio facultativo e Intracelular. Provoca infecciones por alimentos muy agresivas con una tasa de mortalidad fetal del 40-50%. Se ha observado un aumento significativo de la incidencia en los últimos años (0,8 por cada 1.000 partos) y sobre todo en verano. Prolifera entre 1º-45ºC y no se destruye con la congelación ni con conservación en sal, únicamente se destruye >50ºC. Se ubica en muchos sitios por lo que es muy difícil su prevención. Suele estar presente en: suelo, agua fresca, agua residual, vegetación, animales domésticos, productos alimentarios como leche y productos lácteos no pasteurizados, productos cárnicos precocinados, marisco. Suele afectar a grupos de riesgos como las embarazadas, neonatos, ancianos e inmunodeprimidos.

Por tanto, ante cualquier embarazada con fiebre de más de 38ºC sin origen claro, nauseas con vómitos, diarreas, malestar general y unos leucocitos aumentados con desviación a la izquierda (aumento de los neutrófilos) y una PCR >5mg/dl hay que iniciar tratamiento con dosis altas de ampicilina y gentamicina intravenosos: Ampicilina 2g/6h iv + Gentamicina 80mg/8h iv y si es alérgica: Eritromicina 1g/6h iv + Gentamicina 80mg/8h iv.

Los gases son una función normal del cuerpo. Normalmente están acompañados de hinchazón leve o moderada y molestia abdominal, como dolor o retortijones.

Los gases tienen muchas y diversas causas:

  • Los gases se forman cuando el cuerpo digiere alimentos. A medida que el alimento llega al intestino grueso, las bacterias lo descomponen. El proceso de descomposición libera muchos gases, entre ellos oxígeno, nitrógeno, metano, dióxido de carbono, hidrógeno y sulfuro de hidrógeno. Los gases pueden causar burbujas en el estómago, que se liberan a través de la boca (eructo) o a través del recto (flatulencia).
  • Los gases pueden formarse cada vez que comes o bebes y tragas aire naturalmente. El aire se desplaza hacia el tubo digestivo y se libera en forma de eructo o flatulencia.
  • Ciertos alimentos pueden causar gases. Los carbohidratos, como las pastas y el pan, son los alimentos que más gases producen. Los alimentos ricos en fibra, entre ellos las frutas, los vegetales, los cereales integrales y las legumbres, pueden producir gases. Las bebidas gasificadas, como la gaseosa y cerveza, pueden causar flatulencia.
  • Los gases pueden provenir de otros problemas digestivos como constipación o diarrea.
  • Las medicaciones de quimioterapia que te administren para tratar el cáncer de mama pueden generar gases acelerando o demorando la digestión. Esto puede aumentar la cantidad de gases liberados en el estómago, lo que suele incrementar los eructos o la flatulencia. La quimioterapia también puede afectar al funcionamiento de las bacterias del estómago y con ello, producir gases y dolor abdominal.
  • Otros medicamentos que quizá estés tomando, como antibióticos, laxantes o medicación para la diarrea o el dolor, pueden causar gases. Los medicamentos para el dolor que pueden producir flatulencia incluyen los AINE (medicamentos antiinflamatorios no esteroides), como naproxeno (un nombre comercial es Naprosyn) e ibuprofeno (un nombre comercial es Advil).

Cómo tratar los gases/la flatulencia

Reducir la entrada de aire al comer y beber puede ayudar a disminuir los gases:

  • No uses pajita para beber.
  • No mastiques con la boca abierta.
  • No hables mientras comes.
  • No mastiques chicle.
  • Evita las bebidas gasificadas.
  • Come lentamente.
  • Mastica bien los alimentos.

Intenta con estas otras recomendaciones para tratar o disminuir la aparición de gases:

  • Come con moderación alimentos ricos en fibra, que producen gases. Estos alimentos incluyen vegetales, frijoles y cereales.
  • Consume pequeñas cantidades de comida que tu cuerpo pueda digerir con mayor facilidad.
  • Relájate mientras comes para ayudar a la digestión.
  • Haz una caminata después de comer. Da una vuelta a la manzana para ayudar a que tu cuerpo digiera los alimentos.
  • Bebe una taza de té de hierbas después de la comida. El té de menta o el de manzanilla pueden ayudar a que tu cuerpo digiera los alimentos.
  • Reduce tu ingesta de alcohol y no fumes. Tanto el alcohol como los cigarrillos pueden irritar el estómago.
  • Intenta con medicamentos de venta libre para los gases, pero no dejes de hablar con tu médico antes de tomar algo.
  • Respira hondo, lentamente y relájate para sobrellevar los retortijones.
  • Aprende cómo tratar problemas digestivos que favorecen la flatulencia, como la constipación y la diarrea.
  • Consulta las recomendaciones para tratar el dolor abdominal.

No dejes de consultar a tu médico si continúas teniendo gases o si los dolores abdominales empeoran. Estos pueden ser indicios de otras afecciones médicas más graves.

Última modificación 17 de septiembre de 2012 19:34

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ERUCTOS, DISTENSIÓN ABDOMINAL Y FLATULENCIA
(BELCHING, BLOATING AND FLATULENCE)

Por: Dr. Larry Szarka, Escuela de Medicina de Mayo Clinic, Rochester, Minnesota
y
Dr. Michael Levitt, Veteran Affairs Medical Center, Minneapolis, Minnesota

¿Cuáles son los síntomas que se relacionan con los gases?

Eructar o regoldar se refiere a la emisión sonora por la boca de aire o gases que provienen del estómago. Esa desagradable sensación de llenura o hinchazón se conoce como distensión abdominal. Flatulencia es expeler cantidades excesivas de gas intestinal o flatos por el ano.

¿Es normal tener gases?

En la población general, hasta un 7% de personas padece de eructos excesivos o molestos, y un 11% informa sentir distensión abdominal con frecuencia. Las personas normales expelen gases (flatos) diez veces al día, en promedio; sin embargo, expeler gases hasta veinte veces diarias todavía se considera normal.

¿Cuál es la razón para tener síntomas de gases?

Existen muchos factores importantes que influyen en los síntomas relacionados con los gases, y entre ellos están: la cantidad de aire tragado; la eficacia del tracto gastrointestinal para movilizar y expeler el aire o gases; y, la cantidad de gases producida por las bacterias que habitan en el colon y actúan sobre los alimentos no digeridos por completo. Además, cada persona es diferente en cuanto a su sensibilidad o tolerancia a cantidades normales de gas retenido, o al paso por el intestino de cantidades normales de flatos.

¿Puede una persona tragar demasiado aire?

Es evidente que algunas personas tragan demasiado aire, el cual ingresa al estómago. Comer rápido, engullir la comida o bebida, y otros hábitos como beber con pajilla, masticar goma de mascar, chupar caramelos o usar dentaduras postizas flojas podrían contribuir a que la persona trague aire en exceso. Cuando una persona está nerviosa, traga con mayor frecuencia y traga más aire. Por otro lado, varias personas tragan y expelen aire en forma voluntaria porque tienen la capacidad de eructar a voluntad. En otras personas, en cambio, eructar en exceso es una conducta aprendida o hábito, que al principio pudo haberse relacionado con sentir algún tipo de alivio a síntomas de indigestión pero que ahora continúa en forma casi inconciente.

El aire tragado que no se expele mediante eructos transita por el tracto digestivo y, al final, sale en forma de flatos por el recto. En personas normales, casi 50% de los gases expelidos por el recto se deben a aire tragado, pero esta cantidad puede aumentar bastante entre aquellos que tragan aire en forma excesiva. Es sorprendente que la mayoría de personas que presentan distensión abdominal y flatulencia excesiva, no tragan ni producen gas en extremo. En esas personas, parece que la movilización del aire tragado, desde el estómago hasta el recto, es mucho más lento que lo normal. Además, a veces los gases podrían movilizarse por el camino equivocado y regresar al estómago. De manera que, pese a que la cantidad de gases podría ser normal, la gente puede presentar distensión abdominal y “gases” debido a que éstos no se movilizaron eficazmente, y podrían acumularse para provocar esas molestias fruto de más estiramiento de las paredes intestinales.

¿Por qué algunos alimentos pueden llevar a exceso de gases?

Algunas personas tienen dificultad para digerir completamente ciertos alimentos, y eso puede conducir a que transiten alimentos parcialmente digeridos desde el intestino delgado al colon. En el colon existe una gran cantidad de bacterias, que fácilmente “digieren” los alimentos aún más, pero este proceso produce gases. Entre los alimentos que contienen ciertos azúcares muy difíciles de digerir para muchas personas, y que todo el mundo los conoce porque producen gases, están los frijoles, habas y lentejas. La mayoría de personas también tiene dificultad para digerir adecuadamente edulcorantes como la fructosa y el sorbitol. Algunas personas (especialmente los adultos descendientes de asiáticos, africanos y europeos del sur) tienen dificultades para digerir la lactosa (azúcar de la leche) porque no producen suficiente cantidad de lactasa, enzima necesaria para descomponer la lactosa. Si hay mucha cantidad de lactosa en la dieta de estas personas, la lactosa parcialmente digerida llegará al colon en donde las bacterias la descomponen, produciendo gas.

Además, se piensa que las personas tienen diferente sensibilidad frente al estiramiento intestinal producido por los gases, así como para tolerar los síntomas relacionados con este problema. La sensibilidad del tracto gastrointestinal y la gravedad de los síntomas tienden a incrementarse conforme aumenta el estrés.

¿Pueden causar gases algunos medicamentos?

Existen algunos medicamentos de venta bajo receta médica que, a propósito, inhiben las enzimas digestivas (la acarbosa, por ejemplo) y otros que contienen azúcares no digeribles (lactulosa y sorbitol), a fin de cumplir con su cometido. Con frecuencia, dichos medicamentos provocarán síntomas asociados a gases.

¿Puede el exceso de gases representar un problema grave?

En los pacientes, la causa de los síntomas de gases muy pocas veces se atribuye a enfermedades graves subyacentes del tracto digestivo, como la enfermedad celíaca (intolerancia al gluten), el síndrome de “dumping” o la insuficiencia pancréatica. Estas enfermedades podrían conducir a la mala digestión de los alimentos y traer como resultado diarrea excesiva, flatulencia y, en última instancia, malnutrición y pérdida de peso.

¿Cuándo se debe acudir al médico debido a eructos, distensión abdominal o flatulencia?

Los síntomas de gases, por sí mismo, no son preocupantes ni indican ninguna enfermedad grave subyacente. Sin embargo, valdría la pena acudir al médico cuando los síntomas soy muy molestos y hay otros síntomas relacionados, por los cuales sería provechoso realizar más exámenes o administrar tratamiento. Entre los síntomas que un médico debe evaluar más a profundidad están: dolor abdominal, vómito, diarrea, estreñimiento, pérdida de peso, sangrado del tracto gastrointestinal y, a veces, acidez estomacal.

Actualmente, se emplean pocas pruebas clínicas (además del historial obtenido del paciente y del examen físico) para evaluar más a fondo los síntomas de gases. En algunos casos, podría ser útil realizar una endoscopía (introducir una pequeña sonda flexible por la boca hasta el esófago y estómago), si se sospecha úlcera o reflujo; o hacer una sigmoidoscopía o colonoscopía (introducir una sonda similar por el recto y colon), ante la presencia de cambios relacionados con los patrones intestinales. En caso de requerirse descartar un bloqueo de los intestinos, podría obtenerse una radiografía del abdomen. A veces, la intolerancia a la lactosa debe evaluarse mediante un período de prueba de dos semanas con una dieta sin lactosa, una prueba de sangre especial o una del aliento. Igualmente, existe a disponibilidad exámenes simples de sangre para detectar la enfermedad celíaca (sensibilidad al gluten) en aquellos casos en que otras características sugieren dicho trastorno.

¿Qué tratamientos hay disponibles para los síntomas asociados a gases?

En ocasiones, eructar excesivamente se relaciona con la enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE), y tratar esta enfermedad aliviaría la molestia de los eructos. Los medicamentos para controlar los gases, como la simeticona, generalmente son inútiles para el exceso de eructos. A menudo se recomienda modificar el estilo de vida, en el sentido de evitar comer rápidamente, masticar goma de mascar y consumir bebidas carbonatadas, además de dejar de fumar, pero la respuesta es variable. Cuando tranquilizar al paciente y realizar modificaciones en el estilo de vida no surte efecto, el abordaje más útil actualmente es recurrir a tratamientos psicológicos, como terapia de relajación o terapia conductual.

La distensión abdominal y la flatulencia, a veces se asocian a estreñimiento; por lo que, tratar la enfermedad subyacente podría ser útil. Después de descartar otras enfermedades, como la intolerancia a la lactosa, es necesario recomendar una dieta que produzca pocos gases. Dicha dieta excluye alimentos de mala digestión como las verduras brásicas (coles de Bruselas, nabos, colza o canola, mostaza y col, así como frijoles y lentejas). Deben evitarse los alimentos (incluso cualquier bebida, caramelo, goma de mascar o refrescante del aliento) que contenga sorbitol y fructosa añadida. Los suplementos de fibra y una dieta alta en fibra pueden empeorar los síntomas de distensión abdominal, y si no ofrecen ninguna ventaja, deben suspenderse. Una dieta que contenga harina de arroz se absorbe completamente en el intestino delgado y produce la menor cantidad de gases. Existen varios medicamentos de venta libre para tratar los síntomas asociados a los gases, entre ellos la simeticona, el carbón activado y el Beano; pero ninguno de estos productos es muy eficaz, lamentablemente.

Trastornos Gastrointestinales

Problemas de funcionamiento

Los problemas de funcionamiento son aquellos en los que los intestinos tienen una apariencia normal pero no funcionan correctamente. Son los problemas más comunes que afectan sobre todo al colon y al recto, e incluyen el estreñimiento y el síndrome de colon irritable (IBS por sus siglas en inglés). Las causas principales para los problemas de funcionamiento incluyen:

  • Comer una dieta baja en fibra
  • No hacer el suficiente ejercicio
  • Viajar u otros cambios en la rutina
  • Comer grandes cantidades de productos lácteos
  • Estar estresado
  • Reprimir la necesidad de ir a defecar
  • Reprimir la necesidad de ir a defecar debido a los dolores causados por la hemorroides
  • Uso abusivo de laxativos (reblandecedor de las heces) que, con el paso del tiempo, debilitan los músculos intestinales
  • Tomar medicamentos para el ácido que contengan calcio o aluminio
  • Tomar ciertos medicamentos (especialmente antidepresivos, pastillas para el hierro, y medicamentos fuertes para el dolor como por ejemplo narcóticos)
  • Estar embarazada

Estreñimiento

El estreñimiento es cuando las heces (defecación) pasan con dificultad o infrecuentemente (menos de tres veces por semana) o las heces pasan de manera incompleta. El estreñimiento suele ser causado por una falta de fibra en la dieta, o una disrupción de la rutina normal o de la dieta. El estreñimiento causa a la persona a hacer esfuerzos durante la defecación. Puede incluir heces pequeñas y duras, y a veces causa problemas con el ano como fisuras o hemorroides. El estreñimiento no suele ser ninguna señal de una enfermedad médica más seria.

El tratamiento para el estreñimiento consta de aumentar la cantidad de fibra que comes, hacer ejercicio regularmente, y mover los intestinos cuando tengas una necesidad (reprimir la necesidad de defecar causa estreñimiento). Si estos métodos de tratamiento no funcionan, los laxativos son una solución temporal. Nota que el abuso de los laxativos puede de hecho agravar los síntomas del estreñimiento. Siempre sigue las instrucciones en el paquete de la medicina laxativa así como los consejos de tu médico.

Síndrome de colon irritable (IBS por sus siglas en inglés)

El síndrome de colon irritable (también llamado colon espástico, colon irritable, intestino irritable, o estómago nervioso) es una enfermedad en la que el músculo del colon se contrae con más facilidad que en el resto de la gente que no sufra de IBS. Hay un número de factores que pueden causar IBS incluyendo ciertos tipos de alimentos, medicamentos, y estrés emocional. Los síntomas de IBS incluyen dolores abdominales y retortijones, exceso de gases, hinchazón, y un cambio en los hábitos intestinales como por ejemplo heces más duras, más blandas o con más urgencia de lo normal. A menudo la gente que sufre de IBS tienen alternativamente estreñimiento y diarrea.

El tratamiento incluye el evitar la cafeína, aumentar la fibra en tu dieta, estar al tanto de qué alimentos causan IBS (y evitar estos alimentos), reducir el estrés o aprender diferentes maneras de sobrellevarlo, y a veces tomar medicamentos que te recete tu médico o proveedor de salud.

Problemas estructurales

Los problemas estructurales son aquellos en los que los intestinos tienen una apariencia anormal y además no funcionan como deben. A veces, la anormalidad estructural tiene que extirparse quirúrgicamente. Los problemas estructurales más comunes son aquellos que afectan al ano, así como la enfermedad de los divertículos y el cáncer.

Problemas del ano o anales

Las hemorroides

Las hemorroides son vasos sanguíneos hinchados que bordean la apertura del ano y están causadas por exceso de presión durante el esfuerzo que se hace al defecar, por una diarrea persistente, o por los embarazos. Hay dos tipos de hemorroides: internas y externas.

Hemorroides internas

Las hemorroides internas son estructuras normales que acolchonan la parte inferior del recto y lo protegen del daño que puedan causar las heces. Cuando caen a la parte del ano debido al esfuerzo, se irritan y empiezan a sangrar. En última instancia, las hemorroides internas pueden caer lo suficiente como para desprenderse (prolapso – hundirse o sobresalir) fuera del ano.

El tratamiento incluye el mejorar los hábitos intestinales (como evitar el estreñimiento, no hacer esfuerzos durante la defecación, y defecar cuando tienes la necesidad), usar gomas elásticas para empujar las hemorroides internas de nuevo al recto, o extirparlas quirúrgicamente. Las operaciones quirúrgicas solo las necesitan un pequeño número de pacientes que tienen unas hemorroides muy grandes, dolorosas y persistentes.

Hemorroides externas

Las hemorroides externas son venas que están justo debajo de la piel en la parte exterior del ano. A veces, después de hacer esfuerzos, las venas hemorroidales externas se rompen y se forma un coagulo de sangre debajo de la piel. Esta enfermedad tan grave se llama hemorroides o almorranas.

El tratamiento incluye extirpar el coagulo y la vena bajo anestesia local en la oficina del médico.

Las fisuras anales

Las fisuras anales son rajas o grietas en el recubrimiento de la apertura anal. La causa más común de las fisuras anales es el paso de heces muy duras o muy licuosas. La grieta en el recubrimiento anal hace que los músculos que están debajo que controlan el paso de las hees a través del ano y a fuera del cuerpo se vean expuestos. Una fisura anal es uno de los problemas más dolorosos porque los músculos que están expuestos se irritan debido a la exposición a las heces y al aire, lo que lleva a un dolor ardiente intenso, hemorragia, o espasmos después de defecar.

El tratamiento inicial para las fisuras anales incluye medicamentos para el dolor, fibra en la dieta para reducir las posibilidades de tener heces voluminosas, grandes, y baños de asiento (sentarse en unas cuantas pulgadas de agua templada). Si estos tratamientos no alivian el dolor, puede que necesites una operación quirúrgica para disminuir los espasmos en el músculo del esfínter.

El absceso perianal

El absceso perianal puede ocurrir cuando las minúsculas glándulas que se abren en el interior del ano se bloquean, y la bacteria que siempre está presente en estas glándulas causa una infección. Cuando se forma la pus, se forma también un absceso. El tratamiento incluye el drenaje del absceso, normalmente bajo anestesia local y en la oficina del médico.

Fístula anal

Una fístula anal suele formarse después del drenaje de un absceso y es un pasillo anormal con forma de tubo del canal anal al agujero en la piel cerca de la apertura del ano. Los desperdicios del cuerpo que van desde el canal del ano se desvían a través de este minúsculo canal y hacia fuera a través de la piel, causando picores e irritación. Las fístulas también causan drenajes, dolores y hemorragias. Raramente se curan ellas solas y normalmente necesitan cirugía para drenar el absceso y «cerrar» la fístula.

Otras infecciones perianales

A veces las glándulas de la piel cerca del ano se infectan y necesitan que las drenen. Justo detrás del ano, se pueden formar abscesos que contienen un pequeño mechón de pelo en la parte posterior de la pelvis (llamado quiste pilonidal).

Las enfermedades que se transmiten sexualmente que pueden afectar al ano incluyen verrugas anales, herpes, SIDA, clamidia, y gonorrea.

La enfermedad diverticular

La diverticulosis es la presencia de pequeñas bolsas (divertículos) en la pared muscular del intestino grueso que se forman en las zonas debilitadas del intestino. Suelen ocurrir en el colon sigmoides, el área de alta presión de la parte inferior del intestino grueso.

La enfermedad diverticular es muy común y ocurre en un 10 por ciento de la gente por encima de los 40 años de edad y en el 50 por ciento de la gente de más de 60 años de edad en las culturas occidentales. A menudo es causada por tomar demasiada poca fibra en la dieta. La diverticulosis rara vez causa síntomas.

En alrededor del 10 por ciento de la gente con bolsas se registran complicaciones de la enfermedad diverticular. Incluyen infección o inflamación (diverticulitis), hemorragia, y obstrucción. El tratamiento de la diverticulitis incluye antibióticos, aumento de líquidos, y una dieta especial. Se necesita hacer una operación quirúrgica en alrededor de la mitad de los pacientes que tienen complicaciones para extirpar el segmento del colon afectado.

Pólipos del colon y cáncer

Cada año 130,000 americanos se les diagnostica con cáncer colorectal, la segunda forma de cáncer más común en los Estados Unidos. Afortunadamente, con los avances en la detección temprana y en los tratamientos, el cáncer colorectal es una de las formas de cáncer más curables de dicha enfermedad. Mediante el uso de una variedad de pruebas de detección, es posible prevenir, detectar, y tratar la enfermedad mucho antes de que los síntomas aparezcan.

La importancia de las pruebas de detección o control

Casi todos los canceres colorectales comienzan como pólipos, crecimientos benignos (no cancerígenos) en el tejido que forra el colon y el recto. El cáncer se desarrolla cuando estos pólipos crecen y se desarrollan células anormales que comienzan a invadir los tejidos de alrededor. La extirpación de los pólipos puede prevenir el desarrollo del cáncer colorectal. Casi todos los pólipos pre-cancerígenos se pueden extirpar sin dolor alguno usando un tubo flexible con luz llamado colonoscopio. Si no se detecta en las fases tempranas, el cáncer colorectal se puede esparcir a través del cuerpo. Un cáncer más avanzado requiere unas técnicas quirúrgicas más avanzadas.

La mayoría de las formas tempranas de cáncer colorectal no causan síntomas, lo que hace que la detección sea especialmente importante. Cuando empiezan a aparecer los síntomas, el cáncer puede que ya esté bastante avanzado. Los síntomas incluyen sangre en o mezclada con las heces, un cambio en los hábitos normales intestinales, estrechamiento de las heces, dolor abdominal, pérdida de peso, o cansancio constante.

La mayoría de los casos de cáncer colorectal se detectan de una de estas cuatro maneras:

  • Haciendo pruebas de detección/control a la gente con riesgo medio de tener cáncer colorectal empezando a los 50 años de edad
  • Haciendo pruebas de derección/control a la gente con alto riesgo de tener cáncer colorectal (por ejemplo, aquellos con una historia familiar o una historia personal de pólipos de colon o cáncer)
  • Investigando los intestinos en los pacientes que tengan síntomas
  • Encontrándolo por casualidad en una revisión rutinaria

Una detección temprana es la mejor posibilidad de curarse.

Colitis

Hay varios tipos de colitis, enfermedades que causan una inflamación de los intestinos. Estas incluyen:

  • Colitis infecciosa
  • Colitis ulcerosa (causa desconocida)
  • Enfermedad de Crohn (causa desconocida)
  • Colitis isquémica (causada porque no hay suficiente sangre yendo al colon)
  • Colitis de radiación (después de la radioterapia)

La colitis causa diarrea, hemorragia rectal, retortijones abdominales, y urgencia (necesidad frecuente e inmediata de vaciar el intestino). El tratamiento depende del diagnóstico, que se hace mediante colonoscopia y biopsia.

Resúmen

Muchas de las enfermedades del colon y del recto se pueden prevenir o minimizar manteniendo un estilo de vida saludable, praticando buenos hábitos intestinales, y haciéndose controles para detectar el cáncer.

Si tienes un historial médico de cáncer colorectal o pólipos, deberías de hacerte una colonoscopia empezando a los 40 años de edad, o 10 años antes que el miembro más joven de tu familia que haya tenido cáncer. (Por ejemplo, si diagnosticaron a tu hermano con cáncer colorectal o pólipos a la edad de 45 años, deberías de comenzar las pruebas de detección/control a la edad de 35 años).

Si no tienes ninguna historia familiar de cáncer colorectal ni ninguna historia personal de otros cánceres, deberías de hacerte una colonoscopia a la edad de 50 años.

Si tienes síntomas de cáncer colorectal deberás de consultar con tu médico inmediatamente. Los síntomas comunes incluyen:

  • Un cambio en los hábitos normales intestinales
  • Sangre en o mezclada con las heces que sea brillante u oscura
  • Dolores abdominales o de gases inusuales
  • Heces muy estrechas
  • Una sensación de que los intestinos no se han vaciado completamente después de defecar
  • Pérdida de peso sin explicación
  • Fatiga

Esta información proviene de la Cleveland Clinic y no es su intención reemplazar el consejo de su médico o proveedor de servicios de salud. Por favor consulte a su proveedor de salud par información acerca de una condición médica específica. ©The Cleveland Clinic 1995-2020

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