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Salir de cuentas embarazo

¡He salido de cuentas! ¿Qué hacer?

Alrededor del 30% de mujeres embarazadas salen de cuentas y llegan a la semana 40 sin haber tenido ninguna señal del comienzo del trabajo del parto: se trata de las futuras mamás que darán a luz entre el final de la semana 40 y el principio de la 42, sin que esto implique complicaciones. Lo mejor es ser muy pacientes.

Por qué el parto se retrasa

Éstos son algunos de los motivos por los que el bebé nace más tarde de lo esperado.

– Parentesco

Las mujeres que tienen una madre o una abuela que también han tenido partos postérmino tienen más posibilidades de vivir la misma experiencia. Está demostrado que la consanguinidad tiene un papel importante en la duración del embarazo.

– Ciclos largos

Las mujeres que tienen ciclos menstruales más largos del promedio de 28 días suelen dar a luz más tarde, comparado con las que tienen flujos más frecuentes, cada 25-27 días. También las mujeres con ciclos irregulares, estadísticamente, tienen más probabilidades de dar a luz más tarde.

– Los errores de cálculo

La fecha del parto se calcula basándose en la hipótesis de que la concepción haya ocurrido 14 días después del principio de la última menstruación. Se trata de un cálculo muy teórico, porque también en las mujeres con ciclos muy regulares puede ocurrir que la ovulación se presente más tarde que a mitad de ciclo.

– La píldora

Se ha observado que las mujeres, que se quedan embarazadas en los primeros tres meses siguientes a la interrupción de la píldora anticonceptiva, tienden a tener partos postérmino. Lo mismo ocurre si la concepción tiene lugar durante la lactancia. En los dos casos, las hormonas experimentan variaciones que pueden posponer la ovulación.

– Medicamentos retardantes

Todos los AINE (antiinflamatorios no esteroideos), y primero entre todos la aspirina, pueden retardar la fecha del parto: alivian el dolor y la inflamación bloqueando la producción de prostaglandinas, es decir, las sustancias liberadas por el organismo para facilitar las contracciones del útero e iniciar las manifestaciones típicas del trabajo de parto. Es posible que el parto se retrase después de tomar antiinflamatorios no esteroideos de forma ocasional en las últimas semanas de embarazo.

Qué controles hay que hacer si el parto se retrasa

A partir de la semana 39+5, la futura mamá debe hacerse una serie de controles para asegurarse de que todo va bien. Estos controles se repiten en la semana 40+3, en la 41 y en la 42+2. Normalmente, todo se acaba aquí, porque, si el bebé aún no ha nacido, hay que inducir el parto.

– Monitorización fetal

A partir de dos días antes del principio de la semana 40, se hace una monitorización fetal para registrar el latido cardíaco del pequeño y las contracciones del útero. Se hace apoyando en la barriga de la mamá un sensor conectado con un ordenador. Dura unos 20 minutos y se repite cada 48 horas entre la semana 40 y 41, y cada 24 horas entre la semana 41 y 42.

– Flujometría doppler

Con este término se indica un tipo de ecografía que observa el cordón umbilical y la placenta, para comprobar que el niño reciba siempre la cantidad adecuada de oxígeno y alimento. Dura 10 minutos y suele hacerse en cada ecografía a partir de la semana 20, y cada tres o cuatro días a partir de la semana 39+3.

– Ecografía

Otro examen al que se suele recurrir cuando la fecha límite se acerca es una ecografía para controlar la situación de la placenta y, sobre todo, la cantidad de líquido amniótico. Si todo va bien, éste no debe disminuir por debajo de un límite establecido. En caso contrario, es posible que la placenta no esté haciendo su trabajo correctamente.

– La amnioscopia

Es un simple examen que permite controlar el color y la transparencia del líquido amniótico. Si todo va bien, es límpido y claro como el agua. Esta práctica hoy en día no se usa mucho por su imprecisión, pues permite observar sólo la cantidad de líquido que se encuentra cerca del cuello uterino, y no la totalidad del líquido amniótico: éste podría ser claro y transparente cerca de la apertura del cérvix, pero verde y opaco en otras zonas.

Cuándo hay que inducir el parto

Si tres días después de que acabe la semana 41 todavía no ocurre nada, se induce el parto. Se trata de una praxis que muchas estructuras todavía adoptan, aunque todos los controles les hayan permitido descartar cualquier problema. Para inducir el parto, al principio, se introduce en la vagina, cada 6-8 horas, un gel a base de prostaglandina. Normalmente, se efectúan tres aplicaciones. Si el trabajo no empieza, se efectúa la rotura del saco amniótico (se rompen aguas), que comporta la liberación de una gran cantidad de prostaglandinas que estimulan las contracciones.

Si después de esta intervención el bebé no se decide a nacer, se administra oxitocina por gotero. La oxiticina es una hormona que actúa directamente en el útero, induciéndolo a contraerse regularmente hasta que el bebé nazca.

Cuándo se opta por la cesárea

La cesárea es necesaria cuando todos los métodos para inducir el trabajo han fallado y, además, gracias a los controles, se observa que el niño empieza a dar señales de sufrimiento.

La eventualidad de que todos los métodos para estimular el parto no den resultados es muy improbable.

Niños más gorditos, si el parto se retrasa

Normalmente, los bebés que nacen después de la fecha límite tienen un peso superior a la media. Por eso, tienen más hambre y también más energía para succionar: esto quiere decir que pueden estimular los pechos de forma mucho más eficaz, facilitando una lactancia muy precoz.

Es posible, entonces, que al nacer el bebé tenga una pérdida fisiológica (pérdida de peso) inferior a la de los bebés nacidos en la fecha esperada.

Qué puedes hacer si el parto se retrasaTener relaciones sexuales en la última semana de embarazo puede ser el método más natural para favorecer el parto. Lo que ayuda en este caso es el estímulo mecánico en el cuello uterino y las prostaglandinas, contenidas en abundancia en el líquido seminal del hombre.

  • ¿Cómo saber cuándo voy a dar a luz?

    Muy sencillo, la fecha probable de parto se calcula sumando 280 días (40 semanas) al primer día tu última regla. Hay que tener en cuenta que esta fecha de parto es sólo una previsión, ya que un parto puede retrasarse o adelantarse. Sin embargo, lo más probable es que el bebé nazca en torno a esa fecha posible de parto. No obstante, en la primera revisión con tu obstetra será él quien te proporcione el calendario del parto, que puede llegar a modificarse según el resultado de las ecografías que se vayan realizando.

  • ¿Saber la fecha de parto según la luna?

    Desde siempre muchas personas han tenido la creencia de que las fases lunares influyen en los partos y que en los días de luna llena es cuando más alumbramientos se producen. Pero en la realidad esto no sucede y los partos se producen de manera aleatoria a lo largo del mes, con independencia de en qué fase se encuentre nuestro satélite.

  • ¿Cuál es la semana más frecuente en la que se produce el parto?

    Cualquiera sabe que son muy pocos los bebés que nacen en la fecha de parto estimada ya que, al fin y al cabo, es solo una fecha probable de parto que se calcula teniendo en cuenta el primer día de la última regla y la edad gestacional del bebé (según ecografía). Alrededor del 4% de los bebés nace en la fecha estimada mientras que un 70% nace en los diez días cercanos a esta y un 90% entre la semana 38 y la 42. Pero es que el embarazo no es una ciencia exacta en absoluto. Además, hay que tener en cuenta también que desde la semana 37 se considera que un bebé está a término y puede nacer, pero también se considera normal que nazca en la semana 42, es decir, hasta cinco semanas de diferencia incluso…

  • ¿Quieres saber en qué semana tu bebé ya no es prematuro?

    Normalmente las gestaciones suelen durar unas cuarenta semanas aproximadamente pudiendo alargarse algo más en algunas ocasiones. Otras muchas veces los bebés nacen antes de estas cuarenta semanas, en torno a la semana 37 o 38, pero ¿significa eso que el bebé es prematuro? En absoluto. De hecho, desde la semana 37 se considera que un bebé está totalmente formado y listo para nacer, es decir, que es un bebé a término. Entonces ¿cuándo consideramos que un bebé es prematuro? Cuando nace antes de la semana 37 de gestación. No obstante, la prematuridad también se puede clasificar dependiendo de la semana en la que exactamente el bebé haya nacido:

    1. prematuros extremos: en caso de que el bebé que haya nacido tenga menos de veintiocho semanas

    2. muy prematuros: los bebés que hayan nacido entre la semana 28 y la 32 de gestación

    3. prematuros moderados a tardíos: todos aquellos bebés que nazcan entre la semana 32 y la 37 de gestación

  • ¿No puedes esperar más para saber cuándo vas a dar a luz? ¡Calcúlalo!

    Para calcular tu fecha de parto estimada deberás seguir un proceso muy pero que muy sencillo. Tan solo tienes que introducir la fecha del primer día de tu última regla en esta calculadora de fecha de parto y dar a Calcular. Así sabrás en un segundo la fecha estimada de parto.

    Simplemente introduce el primer día de tu última regla:

    Y una vez hayas calculado tu fecha de parto, puedes darte de alta en la web de TodoPapás y realizar un seguimiento semanal del desarrollo de tu embarazo y seguir así tu calendario maternal. Sabrás en cada momento cómo se desarrolla tu pequeño. ¡Enhorabuena!

Qué hacer si se retrasa el parto

Ha pasado la fecha probable de parto y el bebé no quiere salir. La maleta lleva semanas preparada y preside el vestíbulo en un claro aviso. Pero nada. El niño parece decidido a quedarse más de lo previsto al calor de tu vientre.

Algunos bebés asoman la nariz antes de hora, mientras otros se toman su tiempo y superan los plazos… ¡Cada uno a su ritmo! Te explicamos el proceso de desarrollo del bebé en estos últimos días de embarazo.

Qué hace este niño que no quiere nacer

¡Engordar! El bebé consagra las últimas semanas de embarazo a ponerse “regordete”, aumentando unos 100 gramos cada semana. Acumula reservas para sus primeros días de vida que, al fin y al cabo, son bastante agotadores.

Se pone guapo: además de volverse más rollizo, el niño da el último toque a su aspecto. Por ejemplo, le sigue creciendo el pelo.
•En cambio, esos días de más no sirven para perfeccionar su desarrollo: los últimos órganos que maduran (los pulmones y el hígado) llevan ya 15 días operativos.

Por qué no se inicia el parto

• No es fácil averiguar cuándo sales de cuentas. En principio, la primera ecografía permite al tocólogo determinar la fecha del parto con un margen de error de una semana. En cambio, las rectificaciones que puedan hacerte en la segunda o tercera ecografía no son fiables. Puede que tengan en cuenta la altura del niño, lo que no constituye un criterio adecuado.

Tienes antecedentes familiares. ¿Y tú?, ¿naciste pasada la fecha prevista? ¿Tu hermana dio a luz tres días después de salir de cuentas? Entonces, tienes muchas posibilidades de que te ocurra lo mismo. Ciertos factores familiares y genéticos pueden explicar ese retraso.

Por qué no debe retrasarse demasiado el parto

La placenta está “diseñada” para funcionar 41 semanas. Después, envejece y desempeña peor su papel, especialmente la oxigenación del niño. A partir del día en que sales de cuentas, te controlarán cada 48 horas.

Medirán el ritmo cardíaco del feto por monitorización, te harán una ecografía para comprobar que la cantidad de líquido amniótico no ha disminuido demasiado (signo de envejecimiento de la placenta) y contarán el número de movimientos del bebé para determinar su vitalidad y detectar un posible sufrimiento. También te realizarán un examen general para poder actuar, sobre todo, en caso de hipertensión.

Normalmente, una vez has salido de cuentas, el equipo médico no espera más de una semana para provocar el parto. Porque, pasado ese tiempo, el riesgo de sufrimiento del feto, debido sobre todo a una mala oxigenación, es ya demasiado grande. Pero eso depende de las costumbres del equipo, de los resultados de los exámenes y de tu estado de salud (con hipertensión o diabetes, por ejemplo, está contraindicado sobrepasar la fecha prevista). Algunos médicos provocan el parto a los tres días de retraso, mientras otros esperan hasta diez días.

Cómo conseguir que nazca el bebé

Provocando el parto. Es algo que apenas tiene incidencia en el desarrollo del alumbramiento. El equipo médico simplemente “engaña” a tu cuerpo aplicando uno o varios de los métodos siguientes:

  • • Depositando en la vagina prostaglandinas (en forma de gel o comprimidos). Estas sustancias hormonales provocan cambios en el cuello del útero e inducen las contracciones
  • Administrándote oxitocina gota a gota. Esta hormona, que normalmente secreta la hipófisis durante el parto, provoca las contracciones. Tu cuerpo la hubiera secretado si el parto se hubiera iniciado de forma natural, por lo que no tienes nada que temer, ni por ti ni por el niño rompiendo la bolsa de aguas, lo que desencadena el parto.

Artículo redactado por Pascale Garés con el Dr. Jean Thévenot, tocoginecólogo.

¿Cuál es el origen de la expresión “salir de cuentas”?

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El embarazo es un largo periodo de cambios, de ilusión y preparativos y sobre todo de espera. Tras nueve meses de gestación por fin podremos tener al nuevo miembro de la familia con nosotros y podremos verle la cara, abrazarle y besarle. Aunque llevemos nueve meses preparando el momento, cuando por fin llega la fecha en la que salimos de cuentas, aparecen muchas dudas. Veamos lo que significa salir de cuentas y cuáles son los preparativos que debemos tener.

¿Qué es salir de cuentas?

Cuando una mujer se queda embarazada se hace un cálculo estimado desde la primera falta de menstruación de los días de gestación. Es un cálculo estimado porque no siempre es posible conocer el momento exacto en el que se produce la fecundación, por ello se toma la última falta como fecha estimada, el margen de error no puede ser mayor de 28 días. Contando desde la última menstruación se calcula la fecha del parto, cuando se sale de cuentas, es cuando han pasado los días de gestación y por lo tanto la fecha a partir de la cual se espera el parto.

¿Cuándo se sale de cuentas?

Salir de cuentas implica que el feto se ha desarrollado por completo, que el embarazado ha terminado y que el parto es inminente, esto ocurre en la semana 41 de embarazo. El dato exacto sería contado desde la fecundación, pero normalmente se toma una fecha estimada.

¿Cómo es el bebé en el periodo de salir de cuentas?

En los últimos momentos del embarazo el feto está completamente desarrollado, y por lo tanto el líquido amniótico disminuye y cambia su color. El bebé ya tiene un gran tamaño, con un peso que oscila entre los 2,5 Kg a los 4,5 Kg y una longitud aproximada de unos 53 centímetros. El tamaño del bebé ocupa casi todo el espacio, lo que le será más difícil moverse. Es normal notar menos movimientos.

Cambios en la madre en el periodo de salir de cuentas

El cuerpo de la madre se prepara para el parto es normal notar algunos cambios sutiles. Entre los cambios principales podemos señalar:

  • Nervios que pueden generar estrés. La espera del parto puede provocar un estado de nervios e incluso estrés.
  • Tirones en la tripa, el bebé ya es muy grande y sus movimientos se notan de otra manera.
  • Malestar físico generalizado.
  • Sentirse más pesada y cansada.
  • Puede que aparezcan falsas contracciones.
  • Determinadas hormonas necesarias para el parto, como la Oxitocina responsable de la dilatación, de la producción de leche y del instinto maternal comienzan a ser segregadas es por ello que podemos notar cambios en nuestros estados de ánimo.

¿Qué podemos hacer cuando salimos de cuentas?

  • Mantener la calma. Recuerda que normalmente el embarazo se retrasa por un error de cálculo, en unos días se producirá el nacimiento.
  • Consulta con tu médico que cosas puedes hacer para favorecer el parto.
  • Deja todo preparado para ir al hospital.
  • Descansa todo lo que puedas.
  • Relájate y no te concentres solo en el parto.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

@Celia_RodrigRu

Primer test de embarazo, primera ecogafía… y una fecha para la salida de cuentas, que en la gran mayoría de casos es una estimación. Aunque el período de gestación en humanos dura 38 semanas, es común que la fecha de la salida de cuentas se estableza a las 40, creándose algo de confusión entre si el embarazo dura eso, cuarenta semanas, o lo que es lo mismo, casi diez meses en lugar de los nueve de toda la vida.

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Aunque parezca una cuestión matemática (en parte lo es), la solución a esta incógnita está en la manera en que se establece la posible fecha de concpción del bebé. Esta fecha a menudo es difícil de saber con exactitud ni siquiera por los propios padres, ya que la fecundación en sí a veces se produce días después de la relación sexual: incluso si solamente hay una posibilidad de haber concebido dentro de un ciclo fértil, es difícil determinar el momento exacto de la formación del cigoto. A medida que avanza el embarazo, y según el embrión va pasando por diferentes fases, el obstetra o la matrona son capaces de ajustar esta fecha dependiendo del tamaño del saco gestacional o las medidas del bebé, muy especialmente en la ecografía del tercer mes. En cualquier caso, ya desde el primer momento el momento en que nacerá el bebé es una estimación.

-¿Sabes cómo se ‘lee’ una ecografía?

Pero, ¿por qué 40 semanas y no 38? La manera de realizar este cálculo se basa en la media general de duración del ciclo menstrual. Es decir, 28 días, algo que de entrada no se cumple en todas las mujeres. Sobre este ciclo ‘estándar’, se asume que la ovulación sucede aproximadamente dos semanas después del primer día del último ciclo menstrual de la mujer, o lo que es lo mismo, dos semanas después del primer día de la última regla. A partir de esa fecha, se suman las 40 semanas de rigor, el equivalente a 280 días. De ahí que se estimen dos posibles semanas de más la hora de establecer la fecha en la que nacerá el bebé, pasando del embarazo de 38 semanas a las 40. Aunque ésta es una forma estándar de calcular la salida de cuentas, no es la única: la regla del obstetra alemán Franz Karl Naegele resta tres meses y suma un año y siete días al primer día de la última menstruación, mientras que otras fórmulas cambian los siete días por diez. La diferencia entre los distintos métodos puede variar por tanto en hasta siete días, y lo que es más, el parto a término (es decir, el parto que se produce al final de la gestación, al contrario que uno que llega antes, un parto prematuro) puede darse en cualquier momento entre la semana 37 y la semana 42 de embarazo. Una horquilla considerable, y que explica por qué la gran mayoría de mujeres no dan a luz en la fecha exacta de su salida de cuentas.

Estas estimaciones cambian ligeramente entre las parejas que hacen un seguimiento de lo ciclos fértiles (algo habitual por ejemplo entre las parejas que someten un tratmiento de fertilidad, o que han tenido problemas para concebir en el pasado), ya que a menudo suelen conocer con mayor exactitud la fecha concreta en que se produce la ovulación, y por tanto tienen una idea más aproximada de en qué momento, posterior a una relación íntima, se pudo producir la concepción. En estos casos, la fecha de la salida de cuentas se calcula sumando 38 semanas, o 266 días.

Salir de cuentas

Veintitantos años atrás a un familiar que se puso de parto estaba a punto de practicársele una césarea. Puesto que no era su primera cita con el paritorio, el médico se acercó al marido y le dijo que, aprovechando la circunstancia, podía realizársele ya puestos una ligadura. No conozco a nadie que se haya tirado más tiempo dilatando de media. Se trata, seguramente, de la plusmarquista mundial de la especialidad. Así que, cuando su marido se acercó tan pancho a trasladarle la propuesta del doctor, la mujer agarró al maromo por lo primero que encontró y, a voz en grito, le dijo que hiciera lo que quisiera pero que lo hiciera ¡ya!, mientras que el destinario del mensaje le tomó el relevo bramando porque a él también iba a costarle dilatar por donde había sido agarrado. De episodios como éste parte la creencia popular más que arraigada en torno a la cual existe el convencimiento de que, si los que tuviéramos que parir fuéramos nosotros, la gran problación con la que contamos andaría en unos números algo exiguos. Desconozco exactamente por qué lo dirán puesto que, cada vez que en una reunión se rememora con todo lujo de detalle la experiencia que acabo de relatar, yo ya he abandonado la estancia para evitar que una bajada de tensión muestre bien a las claras quién es el hombre de la casa. Me ha venido a la mente lo acontecido en aquel capítulo al enterarme de que las césareas están aumentando por estos lares que es una bar-baridad y, aunque hay discre-pancias médicas en cuanto a lo recomendable o no que resultan a la hora de afrontar el parto, lo que sí está claro es que lo encarece. Y ahí, discúlpenme el rodeo, es donde yo quería llegar. Estos inmigrantes, que no saben ya qué urdir para hacer gasto.

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