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Santa adriana dia

Adriana

Nombre de bebé: Adriana

Género: Femenino

Santo de Adriana: 5 de Marzo

Origen del nombre Adriana: Latino

Significado del nombre Adriana:

Adriana es un nombre de origen latino que significa ‘mujer del mar’, haciendo referencia a la antigua ciudad que se desarrolló a origllas del Mar Adriático. Es el equivalente femenino de Adrián y se usa a lo largo y ancho de todo el mundo, encontrándose variantes como Adrianna, Adrianne, Adrijana, Andriana o Hadriana. El Santoral indica que no hay día de Santa Adriana, pero se celebra el día de San Andrián, el 5 de marzo.

Sobre su personalidad, las Adrianas son personas muy activas, decididas y con una gran voluntad por ayudar y hacer la vida más fácil a los que están a su alrededor. Precisamente por eso es una persona comprensiva, franca y con facilidad para tratar con todo tipo de personas en cualquier situación. De ahí también que sea esa amiga fiel en la que todo el mundo confía para contarle sus más profundos secretos. En cuanto a su vida en pareja, Adriana necesita tener a alguien a su lado y vivir siempre en compañía pero, eso sí, son mujeres que necesitan su propio espacio y que nunca permitirán a su pareja que les quite esa independencia tan necesaria.

A lo largo de la historia ha habido muchas Adrianas famosas. Entre ellas muchas intérpretes como Adriana Barraza, Adriana Fonseca, Adriana Ozores o Adriana Vacarezza. Además no podemos olvidarnos de la popular modelo Adriana Lima.

Países donde es común Adriana: España

Famosos con nombre Adriana:

Santa Adriana de Frisia

El Origen del nombre

En las leyendas griegas, Ariana o Ariadna era hija del dios mítico Minos, rey de Creta. Amada de Tedeseo, fue abandonada por el semidios en la isla. Por fortuna se casó en con el dios Dioniso.

Pero hablando de Ariana, hay que decir que se la considera como el prototipo de la feminidad y del trabajo, una especie de “beata”(feliz) de la antigüedad.

Ariana en griego significa “castísima o santísima”. Esta de hoy es la única santa que figura en el calendario con este nombre.

La historia de Santa Adriana

Se cuenta que fue una bella mártir por amor a Cristo en el siglo I. Se ve que asimiló muy pronto la profundidad de la vida encerrada en el Evangelio y, sin la menor duda, no tuvo reparos en entregar la propia existencia por una causa tan clave para toda su vida.

La leyenda que se inventó sobre ella, dice que era una esclava preferida del rey de Frigia. El hecho es que se convirtió al cristianismo y, por esta razón fue procesada.

Los jueces, antes de dictar el juicio premeditado, le permitieron que se fuera a pensar lo bien a solas a la montaña.

Cuando volvió, le preguntaron acerca de su última decisión. Era la misma. Entonces mandaron ejecutarla.

Significado de Adriana

¿Cuál es la etimología y el origen de Adriana?

El nombre de Adriana es de origen Latino: «Hadrianus». El significado de este nombre es «aquella que está muy cerca del mar».

¿Cuál es el significado de Adriana?

Santa Adriana, nacida en Frigia, era una santa y mártir cristiana del siglo II. Dice la leyenda que era esclava de un príncipe frigio, y que en el cumpleaños de este, Adriana rechazó participar en ritos paganos, siendo así arrestada por las autoridades romanas. Su onomástica se celebra el día 17 de setiembre.

San Adrián fe soldado de la guardia pretoriana del emperador Galerio, elegido césar de Oriente por Diocleciano el año 293. En un imperio decadente donde la injusticia campaba por sus fueros, Adrián se percató de la fortaleza y serenidad de los cristianos y fue martirizado en Nicomedia, en la parte septentrional del Asia Menor, el año 303.

Carácter de Adriana

Se dice que las personas con este nombre son impulsivas y espontaneas, pues su carácter las conducen a una inestabilidad y el movimiento. Además, son muy curiosas, adaptables y rápidas, con una gran capacidad de improvisación y adaptabilidad al cambio. Viven la vida a tope, sin importarles los peligros y amenazas. Sin embargo, y a pesar de su poder de seducción, más que femenina es feminista, pues son enérgicas, egocéntricas, oportunistas y siempre apresuradas, pero capaces de asumir todo tipo de responsabilidades de mando y de dirección. Sus defectos residen en su impaciencia, impulsividad, inestabilidad, incapacidad de retroceder en los errores y a veces incluso de agresividad. En el amor les gusta seducir, mariposear y disfrutar de sus vidas en pareja. Se muestran provocativas y liberales, apasionadas y tempestuosas, pues la estabilidad no está hecha para ellas.

Santoral de Adriana

17 de setiembre, Santa Adriana; 5 de marzo, San Adrián

Variantes de Adriana

Forma masculina

Adrián, Adriano

Diminutivos

Adri

Otras variaciones

Ariadna

Variaciones en otros idiomas

Francés: Adrianne

Santoral de hoy 17 de septiembre. Santa Adriana de Frisia

Santoral de hoy / LAS PROVINCIAS

Lista de los santos que se celebran hoy

LAS PROVINCIAS Domingo, 16 septiembre 2018, 21:50

El santoral católico es el conjunto de personas reconocidas por la Iglesia Católica como santos o beatos en una fecha del calendario determinada. Consulta aquí el santoral de hoy lunes 17 de septiembre de 2018. El santoral se fija según el día en el que fueron reconocidos por la Iglesia Católica y son motivo de celebración en diferentes localidades.

¿Qué santo se celebra hoy 17 de septiembre?

El santoral de hoy día 17 de septiembre de 2018 indica que se festejan las siguientes onomásticas:

Santa Adriana de Frisia

Santa Hildegarda de Bingen

San Roberto Belarmino

Santa Columba de Córdoba

San Francisco María de Camporosso

San Lamberto de Lieja

San Manuel Nguyen Van Trieu

San Pedro Arbués

San Reinaldo de Mélinais

San Rodingo de Argona

San Sátiro de Milán

Beato Juan Ventura Solsona

Beato Querubín Testa

Beato Segismundo Félix Felinski

Beato Segismundo Sajna

Beato Timoteo Valero Pérez

Calendario santoral

En LAS PROVINCIAS te ofrecemos una recopilación diaria del santoral.

SANTORAL-ONOMÁSTICA

Santos del día 8 de Septiembre

Natividad de María, Adrián, Adela, Néstor, Sergio, Gracia, Meritxell, Núria y Nuestra Señora de Covadonga

ADRIÁN

Procede de un nombre gentilicio de la localidad italiana de Adria o Hadria, que en otro tiempo fue un puerto marítimo en el Adriático, que dio nombre a este mar y que hoy está separado de la costa unos 20 km debido a los rellenos fluviales. Asimismo el nombre del lugar procede del latín Ater, sombrío, negro como el carbón. La forma latina de este nombre es Adrianus, de la que hemos derivado Adrián, Adriano y Adrión, que pueden escribirse también con h. Tiene dos formas femeninas: Adria y Adriana.

San Adrián (o Adriano) nació a finales del siglo III en Constantinopla. Era hijo del césar Probo que fue emperador 6 años (de 277 a 282). Adrián fue oficial en el ejército romano, y como tal le correspondió tomar parte en las persecuciones decretadas por Maximiano y Galerio. Al ver la entereza de los cristianos ante el martirio, se convirtió al cristianismo. El emperador Licinio decretó una nueva persecución, en la que fue apresado Adrián y sometido a tormento para hacerle renegar de su fe . Le arrancaron las carnes a pedazos, pero no la fe, por la que murió finalmente decapitado. Fue hacia el 306, en Nicomedia.

La onomástica se celebra los días 1, 4 y 5 de marzo; el 17 de mayo, el 8 de julio, el 26 de agosto, el 8 de septiembre, el 2 de diciembre y el 9 de enero.

Entre los Adrianos ilustres hay un emperador romano (76-138), sucedió a su protector y pariente Trajano. Fue el que mandó construir la célebre muralla o limes en Inglaterra, que aún persiste en parte. Centralizó el Imperio y codificó el derecho romano. Designó a Antonino como su sucesor, y su cadáver fue depositado en un colosal mausoleo, hoy castillo de Sant’Angelo. Adriano I papa (m 795), aliado de Carlomagno, al que el emperador confirmó la posesión de los territorios papales, el núcleo de los futuros estados pontificios, que constituyen la llamada donación de Carlomagno. Adriano II (792-972), aprobó la liturgia eslava que le propusieron los santos Cirilo y Metodio. Adriano III, santo; su pontificado duró sólo un año (884- 885). Adriano IV, Nicolás Breaksper (1100-1159), el único papa inglés. Adrianio V (m 1276) y Adriano VI (1459-1523), defensor de Carlos I frente a la locura de su madre, Juana la Loca, en la sucesión de la corona de Castilla; aunque a la postre, en la práctica, se superpusieron sus reinados. Por la austeridad de su vida se ganó, ya papa, la enemiga del pueblo romano, acostumbrado a la fastuosidad de los pontífices renacentistas. En la Iglesia ortodoxa es digno de mención Adriano X, el último de los grandes patriarcas rusos, tras haber sido metropolitano de Kazán. Se enfrentó a las reformas de Pedro el Grande, y éste, a la muerte del patriarca, suprimió esta dignidad eclesiástica.

Es realmente el de Adrián, en todas sus formas, un nombre evocador de grandeza de ánimo y de buen gobierno. Tanto el propio San Adrián, como el emperador Adriano, y los grandes papas que llevaron este nombre, han dejado su marca indeleble en la historia. ¡Felicidades!

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo ruso de la Santa.

El mismo día que celebrábamos la festividad de Santa Agatoclia, esclava mártir, se celebraba también la festividad de otra esclava cristiana y mártir, ésta llamada Ariadna (o Adriana) en Frigia. Como era imposible escribir sobre las dos en el mismo día, hemos reservado a la segunda para el día de hoy.

Muchas son las discusiones que los críticos hagiográficos han realizado sobre esta mártir de Frigia. Existen algunas “Actas” legendarias, muchas de ellas escritas entre los siglos V y VI por parte de algún que otro redactor muy poco hábil.

Passio de la Santa
Esta leyenda, conocida más por la tradición ortodoxa que la católica, hace referencia a una joven esclava denominada Ariadna (en griego, “indómita, indomable”) -aunque a veces también aparece llamada Adriana– que servía a un decurión -oficial romano al mando de una decuria, es decir, un pelotón de diez soldados- llamado Tértulo o Tertulio, en la ciudad frigia de Promisia, en Frigia Salutare.

En tiempos de Adriano, la esposa de Tértulo dio a luz un hijo varón. Con objetivo de festejar este feliz acontecimiento, el oficial hizo un sacrificio en honor a los dioses. Todos los esclavos de su domus estaban obligados a asistir, pues se trataba de una ceremonia de capital importancia, un ritual sagrado. Pero Ariadna, que era ferviente cristiana, se negó a asistir y a comer los alimentos ofrecidos a los dioses, tanto por no participar en los rituales paganos como por no romper el ayuno que seguía.

Y es que que los emperadores Adriano y Antonino Pío habían promulgado un edicto de persecución contra los cristianos en el cual se contemplaba la pena de muerte a quienes se negasen a comer los alimentos ofrecidos a los dioses, prometiendo a quienes los delatasen, recibir parte de los bienes que se incautaran a estos cristianos o al menos, 400 denarios.

Tértulo, indignado ante tal injuria y descubriendo su fe cristiana, la castigó severamente, apaleándola con una vara hasta romperle varios huesos, y abofeteándola hasta desfigurarle la cara. Repitió este macabro trato varias veces, y luego le arrancó trozos de carne con ganchos de hierro. Culminó su ira encerrándola en un cuarto y dejando que sufriera hambre, por espacio de un mes. Quizá hubiera muerto en este encierro, de no ser porque Tértulo fue denunciado al magistrado Gordio, siendo acusado de estar escondiendo a una cristiana.

La Santa, fusionándose con las rocas de la montaña. Iluminación del Menologio de Basilio II (s.XI). Biblioteca Apostolica Vaticana, Roma (Italia).

Tértulo fue a juicio y fue hábilmente defendido por un tal Nicágoras, de suerte que fue absuelto después de argumentar que la esclava Ariadna era parte de la dote de su esposa y que él no tenía conocimiento de su fe cristiana. Entonces llamaron a Ariadna ante el tribunal y ella se proclamó cristiana, procedente de una familia cristiana y que, por tanto, se negaba a sacrificar a los dioses. Condenada a la tortura del caballete, fue salvada gracias a la intervención del pueblo que se apiadó de su juventud, acusando a Gordio de estar cometiendo una ilegalidad. Esto concitó las iras del magistrado quién, de mala gana, concedió a Ariadna un plazo de tres días para que pudiese rectificar: sacrificar a los dioses y salvarse.

Al finalizar los tres días, Ariadna se fugó hacia una zona montañosa. Tértulo reparó en ello, montó en cólera y mandó tras ella a varios de sus hombres, que la alcanzaron en un monte cercano. Ella, sabiendo el castigo que le esperaba si la atrapaban, volvió la vista al cielo y exclamó: “¡Dios mío, ayúdame a escapar de mis enemigos!”. Entonces se abrió una grieta en la montaña, en la que la esclava se metió y desapareció para siempre, pues el boquete se cerró de nuevo ante la estupefacción de los soldados, que presos de una suerte de locura, se mataron unos a otros con las lanzas.

Entonces, Gordio dio una orden al cabecilla de los guardianes del templo, para que rompieran esa roca y la extrajesen de ella, con la intención de mostrar ante el pueblo el poder que tenían los dioses. Pero se desarrolló una terrible tormenta y aparecieron dos ángeles del cielo que dispersaron al populacho muerto de miedo. Así termina la leyenda de Ariadna.

Icono ortodoxo ruso de la Santa.

Interpretación de la passio
Según algunos críticos, Ariadna debe identificarse con una Santa María, esclava y mártir mencionada en el Martirologio Romano el día 1 de noviembre, de la cual sí que se poseen las “Actas” latinas, conocidas como “Passio Sanctae Mariae ancillae”.

Esta identificación parece apoyada por el Sinaxario de Sirmond (Αριάδνη ή υπηρέτρια Μαρία). Estos críticos dicen que la “passio” de Ariadna es la misma que la de María, aunque con algunas variantes, escritas con la intención de elevar la moral a los cristianos en tiempos de persecución. Sin embargo, otros admiten la existencia histórica de Ariadna, aunque le niegan todo valor a sus “Actas” por considerarlas anacrónicas e irrealistas.

Franchi de’ Cavalieri demuestra la fiabilidad de este documento, que salvo en algunos pasajes, tiene un indudable tinte de autenticidad, como puede verse confrontándolo con algunos documentos literarios de los siglos II-III. Parece, pues, que el redactor se sirvió de fuentes contemporáneas a Ariadna, interpolándolas en su obra con pasajes de épocas claramente más tardías. Franchi di’ Cavalieri, examinando la narración del martirio de Ariadna – descubierta en el año 1899 por parte de Juan Mercati en el códice Vaticano-greco 1853 -, la divide en cinco partes, de las cuales, dos seguramente son auténticas, mientras que existen dudas sobre la autenticidad de las otras tres.

Las partes correspondientes a la defensa de Tértulo y el interrogatorio de Ariadna ante el tribunal son, sin ningún género de dudas, auténticas, por la extraordinaria viveza y precisión del texto, y por el recuerdo de un procedimiento (processo coram populo), que fue anterior a las persecuciones de Diocleciano. Pero la última parte, en la que la Santa huye y consigue refugiarse milagrosamente en la roca, es la más sospechosa, ya que no se puede comprender cómo Ariadna consigue la corona del martirio, sin haber muerto como mártir. Se podría concluir que el autor de esta “passio” se dejó influenciar por otras leyendas, como la de Santa Tecla o la de Santa Bárbara, mártires que también huyeron y fueron milagrosamente acogidas por la roca viva. No cabe duda de que estas dos Santas -Tecla y Bárbara- sí que tienen el título de mártires, y en el caso de Tecla, su intento de fuga fue para preservar su virginidad -la roca la protegió de ser violada por sus perseguidores, aunque murió enterrada por ella-, mientras que si nos ceñimos al texto, Ariadna no corrió este peligro. O eso nos hace creer el mismo, yendo por delante lo que ya sabemos sobre la ilegalidad de la ejecución de una virgen en el derecho romano y cómo se recurría a la violación ritual para solventar este problema. En el caso de Bárbara, sólo el fantástico episodio de la roca que la traga es comparable, ya que ella huía del maltrato de su padre Dióscoro, no de una posible violación.

Icono ortodoxo griego de la Santa. Obsérvese la montaña abriéndose para acogerla.

Otro dato interesante, histórico, que encontramos en la passio es la mención de un dineral como 400 denarios para recompensar la delación de los cristianos. Semejante cifra nos lleva a una época anterior a la crisis monetaria del siglo III. El edicto mencionado ciertamente fue publicado, pero no por el emperador, sino, probablemente, por un magistrado a nivel local.

El Martirologio Romano la conmemora el 17 de septiembre, mientras que el Sinaxario Constantinopolitano la recuerda al día siguiente y después, junto con Santa Hripsime, el día 27 del mismo mes. En Rusia y en Grecia es especialmente venerada todavía a día de hoy, existiendo muchos iconos sobre ella. Es bastante más desconocida en el mundo católico, a pesar de que Ariadna es un nombre no tan raro entre las mujeres.

Conclusión
Generalmente se asume que parte de la passio de Santa Ariadna -la parte que es creíble- es una copia de la passio de Santa María, esclava y mártir de la cual hablaré en otra ocasión. La otra parte, la fantástica de la esclava fugada y absorbida por la roca de una montaña, es un motivo recurrente en otras passio, como vemos en el caso de Santa Bárbara y Santa Tecla. Por lo demás, parece que estamos ante un relato que es histórico en parte, por lo que no cabría descartar que estemos ante una mártir real, auténtica, a pesar de los detalles fantásticos, que cabe desechar.

¿Se puede considerar mártir a Santa Ariadna si no murió como mártir, sino que desapareció “tragada por la montaña”? (o simplemente logró escapar, como es el caso de la otra esclava, Santa María). Lo cierto es que ambas son consideradas mártires en razón de que confesaron su fe en Cristo y sufrieron maltratos y torturas por ello, sin ceder al edicto imperial.

Himno de alabanza a la Santa Mártir Ariadna
(de San Nicolás Velimirovich)

La justa doncella Ariadna
servía a su amo honorablemente
pero servía a Dios antes que a un hombre.

Esclava en el cuerpo, pero no en el alma;
no deseó la esclavitud espiritual
y no dio culto a los ídolos.

Ella se inclinó ante Dios Creador
se inclinó ante Cristo Salvador
pero no ante los ídolos.

Vidriera de la Santa. Cementerio de Montparnasse, París (Francia).

Fue torturada por su Señor
y aceptó la tortura con gran alegría,
con alegría y agradecimiento.

Dios misericordioso, con su ojo que todo lo ve
vio el santo sufrimiento de Santa Ariadna
y ordenó a la roca sin vida
ocultar a su sufriente virgen
como ya hizo con Tecla y con Juan.

Ariadna, virgen siempre bendita
ayúdanos con tus oraciones
ante el trono de Dios misericordioso;
y, en compañía de la Santa Madre de Dios,
ayúdanos con tus oraciones.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: Enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1987.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

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