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Santo de david dia

David es uno de esos nombres para niños de origen hebreo que significa ‘el que es amado’. Se trata de un nombre que ha sabido mantener su actualidad a lo largo de la historia y que sigue siendo uno de los nombres más frecuentes y de los preferidos por todos aquellos padres que huyen de la extravagancia. Además el nombre David se utiliza en todo el mundo sin presentar apenas variantes. Celebra su onomástica el 29 de diciembre, que es el día de San David.

El 29 de diciembre es el día del santo de David

Quedan muy pocos días para el final del año pero, antes de que termine, nos queda una pequeña gran celebración: el día del santo de David. Cada 29 de diciembre y en honor al Rey David de Israel, sucesor de Saúl, se dedica este día del santoral a todos los niños que lleven este nombre.

El Rey David ha pasado a la historia por sus grandes batallas y por lo mucho que consiguió engrandecer el territorio israelita. De hecho, a día de hoy se le considera un profeta muy importante para el cristianismo, pero también lo es para el judaísmo y para el islam.

Entre todas las leyendas que se cuentan del rey David, no podemos dejar de recordar la historia de David y Goliat. Esta cuenta que el joven David consiguió vencer al temible gigante Goliat, que estaba atemorizando a sus vecinos. Fue tras este asalto ganador cuando David se convirtió en el auténtico rey de Israel. Una lucha la de David y Goliat que representa el poder de la astucia, la inteligencia y la perseverancia y que supone aceptar que nada es imposible, y que con esfuerzo podemos conseguir las metas más difíciles.

Personajes famosos que se llaman David

Es curioso que, a pesar de que encontramos el nombre de David en muchos países del mundo, tiene muy pocas variaciones, más allá de las distintas formas de pronunciarse. Por ejemplo, tanto en inglés como en francés, checo, noruego, portugués… se dice David. Por otro lado, David es uno de esos nombres que no tiene diminutivos, por lo que es raro que se utilicen abreviaciones de este nombre.

No podemos olvidar tampoco que David es uno de los nombres más frecuentes que nos encontramos con célebres personajes que llevan este nombre. Desde el futbolista David Beckham, al mítico cantante David Bowie.

Además, también es un nombre presente en el arte. Artistas de la talla de Donatello, Verrocchio y Caravaggio han tomado a David como modelo para sus obras de arte, aunque la que más fama tiene es la escultura que se encuentra en la Galería de la Academia en Florencia, el ‘David’ de Miguel Ángel.

Lo que la numerología dice del nombre David

Nos detenemos un momento para analizar un poco más lo que la numerología dice del nombre de David. Como ya sabes, esta determina que cada letra tiene un valor según la posición que ocupa en el abecedario. Y cuando sumamos todas estas cifras llegamos a un número que corresponde con la forma de ser de la persona que lleva dicho nombre. En el caso de David tenemos el siguiente reparto: D(4), A(1), V(4), I(9), D(4). Al sumarlo obtenemos el número 22 que, de nuevo, al sumar las dos cifras tenemos el número 4.

Según la numerología, los niños que llevan el número 4 son pequeños con una gran capacidad de esfuerzo. Cuando se proponen algo, luchan día a día hasta que lo consiguen. De hecho, hay quien dice que pueden llegar a ser un poco cabezotas… Más allá de esto, son niños con un gran corazón que siempre buscan ayudar a los que les rodean.

El nombre David conlleva una personalidad carismática. Habilidoso tanto en el trabajo como en las relaciones sociales, David recibe la admiración de su grupo familiar y todo el que le rodea y sabe manejarse perfectamente en cualquier situación. Responsable y con un gran sentido del deber, persigue enérgicamente sus metas mientras que es un referente de vida para los demás.

Más nombres para niños con D igual de bonitos

Si has llegado a este artículo buscando inspiración para dar con el nombre perfecto para tu hijo, y David está entre tus posibles opciones, a continuación te proponemos algunos nombres que también te podrían gustar. Son nombres para niños que empiezan por la letra D. ¿Cuál es tu favorito?

  • Daniel. Entre los nombres más populares de las últimas décadas damos con el nombre Daniel. Este es de origen hebreo y significa ‘justicia de Dios’. Por supuesto, no podemos dejar de acordarnos del personaje de dibujos animados de Daniel el travieso. Sabiendo cómo era este pequeño, ¿te atreverías a ponerle este nombre a tu hijo?
  • Darío. Por otro lado, tenemos que proponerte el nombre de Darío. Este nombre que suena tan original es de origen persa y significa ‘el que tiene bienes’ o ‘el que es poderoso’. Por si no lo sabías, este era un nombre de reyes en Persia.
  • Diego. Diego, Santiago, Jaime, Jacobo… Cualquiera de estos nombres que, por cierto, vienen de la misma raíz, nos parece un nombre precioso para tu hijo que está a punto de nacer. Diego es un nombre de origen griego que significa ‘instruido’ o ‘sabio’.
  • Dante. Y si estás buscando un nombre muy original que, al mismo tiempo, tenga una gran historia a sus espaldas, te proponemos Dante, en honor al famosísimo poeta Dante Alighieri.

Si finalmente te decides a llamar David a tu hijo, recuerda: ¡el 29 de diciembre es su santo!

Conoce al santo rey David, pequeño pero matón

La Iglesia ha decidido celebrar durante el año a algunos de los grandes personajes de la Biblia: profetas, caudillos, mujeres valientes,…

La razón es muy sencilla: si los santos son canonizados para ser ejemplo para los creyentes, cuánto más esas figuras de la Escritura que han sido claves en la Historia Sagrada, y que son testigos de la intervención de Dios en la historia.

De entre todas ellas, el Rey David, de quien desciende Jesús, merece una mención especial. De él dijo Dios mismo que su trono permanecería para siempre, aunque David nunca llegó siquiera a imaginar cómo la realidad superaría sus más locos sueños, y que Dios mismo se haría descendiente suyo.

Hijo de un terrateniente de Judea, era el más pequeño de los hermanos (y no, no era el más mimado: se le dejaban los recados y las tareas más penosas, como cuidar el rebaño). Para sorpresa suya y de su familia, el profeta Samuel le ungiría como futuro rey de Israel cuando aún era solo un niño.

Enrolado en el ejército a pesar de su joven edad, desafió y derrotó al gigante Goliat, en una hazaña tan increíble que aún hoy el lenguaje popular la recuerda cuando quiere mostrar cómo el pequeño, apoyado en su fe, puede derrotar al grande.

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Sorteando mil peligros y amenazas de muerte, calumnias e incluso el destierro, David acabó siendo coronado rey. Su reinado constituyó la época más gloriosa de la historia de Israel, ese pasado mítico que aún hoy los judíos añoran.

Y sin embargo, David no fue un rey ejemplar en muchos aspectos: fue un adúltero y un asesino, y no trató siempre con bondad a su pueblo ni a sus enemigos.

¿Por qué hoy David puede ser un modelo para nosotros? Pues porque David era un hombre de corazón humilde. Podía haberse aprovechado de su poder para encubrir sus pecados, podía haber reaccionado con soberbia cuando Dios le echó en cara, a través de un profeta, el mal que había hecho. Pero no lo hizo, sino que humildemente pidió perdón e intentó reparar.

Y nos regaló el salmo más bello, la expresión más sublime de humildad que se haya escrito jamás en toda la historia de la humanidad

Misericordia, Dios mío, por tu bondad
por tu inmensa compasión, borra mi culpa…

Su historia se encuentra en los libros primero y segundo de Samuel, y Primero de los Reyes.

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David

Nombre de bebé: David

Género: Masculino

Santo de David: 29 de Diciembre

Origen del nombre David: Hebreo

Significado del nombre David:

Es un nombre de origen hebreo que significa «Amado por Dios» o «Querido por el pueblo». Es uno de los nombres preferidos por los padres, puesto que David es un nombre muy sencillo y poco extravagante.

Tiene una fuerte personalidad, por lo que puede resultar a veces un tanto cargante y agobiante, ya que siempre le gusta llevar la razón en cualquier tema. Pero por otra parte, tienen una gran energía y son muy activos, por lo que en la mayoría de los casos consiguen lo que se proponen porque son luchadores y fuertes, aunque también sufridores puesto que les gustan las causas perdidas. Son personas muy hábiles y carismáticas que casi siempre encuentran soluciones a sus problemas, además son muy positivos por lo que esto les ayuda bastante.

Es independiente, pero a la vez afectuoso con los que están cerca de él. Por lo que en sus relaciones amorosas necesita encontrar paz y estabilidad en su pareja y si no lo encuentra puede desestabilizarse, ya que son personas también con un alto grado de sensibilidad y ternura.

El santo de David es el día 29 de Diciembre. Hay un gran número de famosos que llevan este nombre entre los que destacan el tenista, David Ferrer, el futbolista David Beckham, el director de cine, David Lean o el gran músico David Bowie.

Países donde es común David: España, Rumanía, Alemania

Famosos con nombre David:

San David de Jerusalén, rey.

San David de Jerusalén, rey. 29 de diciembre.
Infancia y elección.
Nació David en Belen, y fue el hijo menor de San Jessé (4 de noviembre), en la tribu de Judá. Era aún pequeño cuando el profeta San Samuel (20 de agosto) tuvo la revelación divina sobre que debía elegir por rey a uno de los hijos de Jessé. Les fueron presentados, pero Dios fue revelando a Samuel que ninguno de ellos era el elegido. Como era David el pequeño, no le tenían en consideración y ni le habían llamado. Al preguntar Samuel por él y decirle que estaba con las ovejas, mandó buscarle. Llegó David, de 15 años, rubio y hermoso. Y Dios dijo a Samuel que era ese el elegido. Y el santo profeta, en presencia de su padre y hermanos, le ungió. No nos dice la Biblia si Samuel reveló a todos el carácter de aquella unción, o si al menos lo reveló en secreto a Jessé o al mismo David, que continuó su vida ordinaria de pastor, aunque ya había sido marcado como rey para los israelitas.
Tenía ya rey Israel, llamado Saúl, del cual la Escritura dice estaba poseído por un mal espíritu que le hacía padecer. Sus pecados y vilezas le atormentaban y le causaban males de ira, tristeza y melancolía. Le dijeron sus cortesanos sobre un joven, hijo de Jessé, que tocaba el arpa como nadie, y que su música podía calmarle sus nervios. Saúl le llamó junto a sí y apenas David tocó el arpa, Saúl quedó en paz, y cada vez que el demonio le desesperaba, mandaba llamar a David, que le serenaba con su música celestial. Y Saúl tomó gran cariño a David, le hizo su escudero y no se separaba nunca de él.
David y Goliat.
Cuando Saúl se fue a la guerra con los filisteos, David volvió a su ocupación de pastorcillo. Tres de sus hermanos se habían ido a la guerra y, pasado un tiempo, Jessé mandó al niño a que llevara algunas provisiones a sus hermanos. Allí supo David de la causa de la resistencia filistea: un gigante llamado Goliat, que era invencible. Además, desafiaba a los israelitas a que lucharan solo con él, y quien venciera dominaría a ambos pueblos. Pero ni aunque el rey había ofrecido a su hija y numerosos bienes en recompensa, ningún hijo de Israel había dado el paso al frente. Y lo hizo David, el cual, aunque niño, ya había enfrentado al peligro y la muerte luchando con osos y leones por defender sus rebaños. Sin embargo, David rechazó las armas, por no saber usarlas y solo con su cayado y una honda se plantó ante el gigante filisteo. Este le gritó: «Acaso soy un perro para que vengas contra mí con un palo? Ven aquí, y yo daré tus carnes a las aves del cielo, y a las bestias de la tierra». «Vengo» – respondió inspirado David – «en el nombre del Señor de los ejércitos, del Dios de los escuadrones de Israel, a los que has insultado hoy, y con su favor te mataré y cortaré la cabeza. Y con tu cuerpo sucederá lo que has dicho del mío, pues será alimento de aves y bestias».

El gigante respondió lanzándose contra David, pero este solamente tomó una piedra de su zurrón, y con su honda la lanzó certeramente a la frente descubierta de Goliat, que cayó herido a tierra. Luego David corrió hacia él, le quitó su espada y le degolló. Los filisteos huyeron despavoridos y Saúl aprovechó esta ventaja para perseguirles. David por su parte, ofreció la espada de Goliat frente al Arca de la Alianza y llevó a Jerusalén la cabeza. Saúl le recompensó con grandes bienes, le encomendó ejércitos, mas no le dio a su hija mayor, como había prometido. Pero la mayor recompensa fue la amistad de San Jonatán (10 de agosto), el hijo de Saúl. Este le tomó gran cariño a David desde el primer momento, pues le entregó su capa y vestido de príncipe, y sus preciosas armas. No tuvo David amigo tan fiel y cariñoso con él como Jonatán.
Saúl contra David.
Sin embargo, poco le duró a Saúl el agradecimiento y el cariño. Pronto los celos y el temor a ser destronado le invadieron. Cada vez que el pueblo cantaba: «Saul hirió a mil, y David a diez mil» era como si una espina le atravesara. Y por ello el espíritu inmundo le poseyó de nuevo. Y ya no eran los tiempos en los que el arpa de David le calmaba, sino al contrario, aquella música le enervaba más, pues veía frente a él no a un siervo fiel, sino a un enemigo. Y eso que no sabía de lo de la unción de Samuel.

Como dije, Saúl no le entregó a su hija Merob, sino que la casó con Hadriel, hijo de Berzelay. David no protestó por ello, e incluso prefirió a Mical, la segunda hija. Pero Saúl antes de dársela, urdió un plan para deshacerse de él. Pidió a David le trajera 100 cabezas de filisteos, para tomar más venganza de sus enemigos, y luego le casaría con Mical. Quería Saúl que David muriera a manos de sus enemigos y no de las suyas propias, lo que sería un escándalo. Y David no le trajo 100, sino 200 cabezas cortadas, con lo cual Saúl tuvo que cumplir y entregarle a Mical. Tanto llegó el odio de Saúl a David, que mandó llamarle para matarle él mismo sin más, pero Jonatán avisó a David, el cual se alejó de la corte. También recriminó Jonatán a Saúl su conducta, pues debía agradecer a David su victoria sobre los filisteos, y su fidelidad, diciéndole que sería gran pecado contra Dios procurar la muerte de tan fiel siervo. Y Saúl se calmó, con lo que David regresó junto al rey, sin rencores.

Pero nada, que el demonio no daba tregua a Saúl, el cual, después de otra victoria de David contra los filisteos y vendo el clamor popular por el otrora pastorcillo, volvió a odiar a David. Un día que este tocaba el arpa, le arrojó el rey una lanza, que David pudo esquivar y salvarse. Mandó Saúl que matasen a David sin más, pero Mical le ayudó a escapar descolgándolo por una ventana y simulando con una estatua de David que puso en la cama, dijo que estaba enfermo y en cama. Saúl mandó lo sacasen del lecho y lo llevasen a su presencia. Fueron los soldados, pero vieron el engaño. Saúl reprendió a Mical y ella dijo que David la había amenazado de muerte, y Saúl se calmó. En tanto, David se ponía a salvo.

David desterrado.
Se reunió David con Samuel y otros profetas en Ramata, adonde envio soldados Saúl a perseguirle, pero estos, oyendo a los profetas alabar a Dios, se llenaron de Dios e igualmente le alabaron. Tres veces pasó esto, hasta que fue el mismo Saúl en persona a matar a David, pero con solo llegar, le invadió el espíritu de Dios y, desnudándose, cantó y alabó a Dios con los demás. Entretanto David pudo escapar se reunió con y Jonatán, este le consoló e intercedió ante Saúl por su amigo, pero Saúl en respuesta amenazó a su propio hijo. Entonces huyó David a Nobe, donde le recibió el sacerdote Aquimelec, el cual, cual presagio, le dio de comer de los panes sagrados, de los cuales solo podían comer los sacerdotes. Igualmente el sacerdote le entregó la espada de Goliat, que David antes había ofrecido al santuario. Así, alimentado y armado, David se fue adonde el rey de Get, pero allí hubo de fingir ser un loco, porque le reconocieron como quien había ajusticiado a Goliat.

Y se fue David a Judá, a unas cuevas solitarias, donde se le unió su familia y amigos, igualmente perseguidos por Saúl. Hasta 400 hombres llegó a juntar, que le aclamaron como caudillo. Allí se le unió Abiatar, hijo de Aquimelec, a quien Saúl hizo matar por socorrer a David con panes sagrados, como si de un ungido se tratara. Pero es que lo era.

Saúl se reduce y David se fortalece.
Con esta oposición a David, Saúl solo fue ganando más enemigos y haciéndose más débil ante los filisteos. David iba ganando batallas y ciudades, mientras Saúl las perdía. En el desierto de Maon, Saúl cercó a David, pero los filisteos, al acecho siempre, aprovecharon y se metieron en Israel, con lo que Saúl tuvo que levantar el cerco e ir a defender sus tierras.

Y aún más débil moralmente se volvía cuando en dos ocasiones David mostró la magnanimidad que Saúl no tenía, mostrándose así superior al rey ante el pueblo: en la primera ocasión entró Saúl a una cueva donde estaban David y sus seguidores. Tuvo la oportunidad de matarle mientras Saúl hacía de vientre, pero solo cortó un trozo de su manto, diciendo a sus fieles: «No quiera Dios que yo ponga la mano en el ungido del Señor». Apenas salió de la cueva Saúl, David hizo lo mismo y le dijo: «Mi rey y señor ¿Por qué das oidos a los que dicen de mí que busco tu daño? Ahora puedes ver si es así, pues Dios permitió hoy que vinieses a mis manos, y te pudiera matar, y no lo hice, porque no permita el Señor que yo levante mi espada contra ti, que eres mi rey, y el ungido del Señor. Echa de ver en tu ropa, que quien te cortó de ella este pedazo, te pudiera cortar la cabeza. Sea Dios juez entre los dos, y él me haga justicia. Mira, oh rey de Israel, a quien persigues, que no soy para contigo sino como un perro muerto». Saúl, conmovido, dijo: «Más justo eres tú que yo, porque tú no me has hecho sino bienes, y yo te he pagado con males: tú has mostrado hoy el bien que me has hecho, puesto que el Señor me ha entregado en tus manos, y no me has quitado la vida. Porque ¿quién es el que hallando a su enemigo desprevenido le deja ir sin hacerle daño? El Señor te de la recompensa por lo que hoy has hecho conmigo. Y ahora, sabiendo como sé que tú has de reinar y poseer el reino de Israel, júrame por el Señor que no extinguirás mi descendencia después de mi muerte, ni borrarás mi nombre de la casa de mi padre». Y se lo juró David, demostrando su esplendidez.

Igualmente la demostró cuando fue despreciado por el rico Nabal, y escuchó las súplicas de Abigaíl, mujer de este, aplacándose y deponiendo su enojo. Esta acción valiente de la mujer, que salvó su hacienda, provocó que David la tomase como esposa cuando enviudó, que fue a los 10 días. Al mismo tiempo David se unió a Achinoam, con lo cual eran tres sus mujeres.

Pero no quedaba en paz Saúl, el cual, sabiendo que David estaba en el desierto de Zif, se fue con 3000 hombres a prenderle. Pero de nuevo David supo mostrarse dignamente: entró a la tienda del rey mientras dormía y en lugar de matarle, David se contentó con llevarse la copa y la lanza de Saúl. Cuando este supo lo ocurrido y viendo que David podía haberlo matado y no lo había hecho, dijo al santo: «He pecado: vuelve, hijo mío, que de hoy en adelante me guardaré de hacerte mal alguno, pues me has mirado con ojos de compasión». Pero David se fue con sus seguidores a Get, donde el rey le dio la ciudad de Siceleg. Desde allí asolaba a las tierras filisteas y amalecitas, una y otra vez, cada vez con más aciertos, cubriéndose de gloria.

David, rey de Israel.
Entretanto, los filisteos invadieron Israel y Saúl les presentó batalla. En el campo cayó muerto el casto Jonatán y sus hermanos Aminadab y Melchisua. Y Saúl, viéndose á punto de caer en manos de sus enemigos, se arrojó sobre su espada y se suicidó. Un soldado tomó la corona y el brazalete del rey y los llevó ante David, al tiempo que se postraba ante él, diciéndole que él mismo había matado a Saúl, pues pensaba que alegraría a David. Pero este, espantado, mandó le mataran, por asesinar al verdadero rey. Y David, que tenía noble corazón, lloró la muerte de Saúl, componiendo un salmo que mandó entonar a todo Israel. Luego se dirigió a Hebron, donde los ancianos de la tribu de Judá, le ungieron públicamente, y le proclamaron rey. Pero las otras once tribus preferían a Isboset, hijo de Saúl, un príncipe pusilánime dominado por Abner, capitán de Saúl. Cinco años duró la guerra hasta que Abner le traicionó y los traidores Recab y Baana, mataron a Isboset, quedando David como único pretendiente al trono y sin faltar a la promesa hecha a Saúl de no exterminar a su descendencia.

30 años tenía David cuando comenzó a reinar. Derrotó a los moabitas, a los filisteos, a los sirios. Expulsó a los jebuseos de Jerusalén, la embelleció y amplió, y aunque quiso hacer un bello templo al Señor, el profeta Natán le dijo que ya lo haría un hijo suyo, como efectivamente lo hizo San Salomón (17 de junio). Trasladó allí triunfalmente el Arca de la Alianza, haciendo una hermosa procesión en la que él mismo bailó desnudo delante del Señor. Esta muestra de fervor le valió una burla de Mical, su primera mujer, a la cual Dios castigó con la esterilidad por dicha reprimenda.

David peca gravemente.
Estando David en Jerusalén, un día mientras se paseaba, vio bañarse a una hermosa mujer. Preguntó quien era y fue informado: Era Betsabé, mujer de Urías, uno de los principales oficiales de su ejército ye le había sido fiel mientras anduvo desterrado de Israel. David llamó a la mujer y ambos se hicieron amantes. Para poseerla plenamente, David cometió la bajeza de enviarle a lo más peligroso del cerco de Rabbac (Israel estaba en guerra con los amonitas) y que allí le dejasen solo para que lo matasen. Así pasó y David tomó por esposa a Betsabé, siendo la cuarta.

El profeta Natán, sabiendo aquello por revelación divina amonestó duramente a David diciéndole: «tenías muchas mujeres, Urías una sola, y se la quitaste, y encima le has dado muerte con la espada de los amonitas. En castigo de este delito dentro de tu casa habrá cuchillo que hiera y mate largo tiempo; y porque le deshonraste la mujer, aunque haya sido en secreto, no faltará quien en público y a vista del sol, deshonre las tuyas». Y David, compungido totalmente, reconoció su pecado e hizo penitencia por ello. Aún rezamos con sus palabras de arrepentimiento cada vez que rezamos el salmo 50. Natán, luego de constatar su arrepentimiento sincero, le dijo: «El Señor, que ve tu dolor, te ha perdonado tu culpa. No morirás, pero como has sido causa de que los enemigos del Señor blasfemasen contra él, morirá el hijo que te ha nacido de tu adulterio». Y aunque David oró e hizo ayunos y más penitencias, su hijo y de Betsabé murió a los 7 días de nacer. Su segundo hijo con Betsabé fue el gran rey Salomón, que reinaría tras David.

David es afrentado y nuevamente reina.
Pero como había profetizado Natán, aún tenía David que sufrir la humillación pública: Su hijo Absalon mató a su otro hijo Ammon (ambos eran medio hermanos), que había violentado a la hermana carnal de aquel. Además, formó un ejército para destronarle cuando David tenía ya 60 años. Hubo de salir David de Jerusalén y Absalon entró a la ciudad y en medio de una plaza tomó a una por una a las diez concubinas de David. Así se cumplió como había dicho Natán: si David había deshonrado en secreto a la mujer ajena, otro deshonraría las suyas en público. Tuvo que padecer David destierro y humillaciones. Incluso fue apedreado por parientes de Saúl. Abisaí, su fiel capitán, quiso matarles, pero David le dijo, pacientemente: «Déjalo que me maldiga y afrente, que no se atreviera a hacerlo si el Señor no se lo mandara; el cual puede ser que me perdone y libre de este trabajo si sufriere yo pacientemente esta afrenta que tengo muy bien merecida».

Al poco tiempo presentó batalla Absalón a su padre, atravesando el Jordán. David quería presentar batalla en persona, pero sus generales le guardaron para no exponerlo. Los ejércitos de Absalón fueron vencidos y él mismo halló la muerte cuando su mulo pasó bajo una encina y entre las ramas de esta quedaron sus cabellos entrelazados. Allí colgado le halló Joab y le mató, arrojándole luego a una sima. David, al saber de la muerte de su hijo clamó: «¡Hijo mio Absalon! ¡Absalon hijo mio! ¡¿Quién mediera morir en lugar luyo?!», pues le amaba tiernísimamente. Perdonó, además, a los que le habían injuriado en su desgracia y a las 10 concubinas las separó de su casa.

Últimos años, sucesión y muerte.
Pecó David nuevamente cuando movido por vanidad y soberbia forzó al pueblo a censarse, así que una vez hubo terminado, le remordió la conciencia y pidió perdón a Dios de su pecado. El profeta Gad le advirtió que si bien Dios le perdonaba, debía pagar por su culpa. Podía elegir entre la hambruna, la guerra o la peste. Pensó David para sí: «Si pido el hambre, a mí poco o nada me alcanzará; si pido la guerra, sucederán muchas crueldades y desafueros, de las cuales seré yo siempre quien más se libre». Así que dijo al profeta: «Prefiero la peste, porque mejor es caer en manos de Dios, cuya misericordia no tiene fin, que en las manos de hombres». Y la peste asoló Israel. David dejó las vestiduras reales y se puso un hábito de penitencia y oró por su pueblo para que Dios le castigara solo a él y no al pueblo. Levantó la vista y vio a un ángel con una espada sobre Jerusalén. Entonces Dios inspiró a Gad y este mandó levantar un altar donde se ofrecieron sacrificios de bueyes con los cuales Dios se aplacó, y cesó la peste inmediatamente en Israel.

Era viejo David cuando se casó con una quinta mujer: Abisag, que era muy joven y bella. En esa vejez le llegó el momento de nombrar sucesor. Él pensaba en Salomón, pero he aquí que Adonías se proclamó él mismo sucesor, haciendo para ello grandes festejos y sacrificios. El profeta Natán advirtió a Betsabé de aquel peligro y esta se quejó a David, pidiéndole que cumpliese su palabra: que Salomón, su hijo, seria rey. David llamó a los sacerdotes y profetas, a los que mandó arreglaran la coronación de Salomón cuanto antes. El profeta Sadoc ungió a Salomón y este entró triunfante en Jerusalén. Los que hacían fiesta con Adonías huyeron por piernas y este tuvo que prometer fidelidad a Salomón, el cual le prometió que le perdonaría si le juraba fidelidad. Después de esto, David se despidió de Salomón, ordenándole ser fiel al Señor de Israel. Así, a los 70 años y 40 de reinado falleció David, en el año 1011 antes de su descendiente Cristo, el Mesías. Fue sepultado en la ciudad de Jerusalen dentro del alcázar de Sion.

Culto.
La historia del rey David la podemos leer en las Escrituras en 1 Samuel, 2 Reyes y en 1 Crónicas. Los exégetas, Padres de la Iglesia y teólogos a lo largo de los tiempos le han hecho autor de los 150 salmos de la Biblia, pero la crítica moderna le concede la autoría de unos pocos. Algunos son muy posteriores a su tiempo. Desde muy antiguo se le han dedicado numerosas reflexiones y su figura siempre ha sido ejemplo de gracia y pecado, de esfuerzo propio frente a la voluntad divina. Desde el medievo su imagen es frecuente en las iglesias, en los coros catedralicios o monásticos, por su doble vertiente de músico y profeta. La memoria litúrgica del rey David es de las pocas que entró a la liturgia católica, de entre los santos del Antiguo Testamento, y se mantuvo durante siglos.

El breviario carmelitano del siglo XVII le pone como santo propio. Santa Teresa de Jesús le tenía como santo de su devoción, y en ocasiones le dedica algunas palabras:

«Esto (enorme gozo en la presencia de Dios) me parece debía sentir el admirable espíritu del real profeta David, cuando tañía y cantaba con el arpa en alabanzas de Dios. De este glorioso Rey soy yo muy devota y querría todos lo fuesen, en especial los que somos pecadores». (Vida 16, 4)
«Yo gusté mucho se fundase aquel día, por ser el rezado del rey David, de quien yo soy devota». (Fundaciones 29, 11). Se refiere a la fundación del monasterio de Palencia, a 29 de diciembre de 1580.

Fuentes:
-Biblia de Jerrusalén.
-Obras Completas Santa Teresa de Jesús. Ed. Monte Carmelo.

A 29 de diciembre además se celebra a San Maccuil, penitente y obispo.

Rey, antepasado de Jesùs

Martirologio Romano: Conmemoración de san David, rey y profeta, hijo de Jesé betlehemita, quien encontró gracia ante Dios y fue ungido con el santo óleo por el profeta Samuel para regir el pueblo de Israel. Trasladó a la ciudad de Jerusalén el arca del Señor, y el Señor le juró que su descendencia permanecería para siempre, porque de él nacería Jesucristo según la carne.
Etimología: David = aquel que es amado, es de origen hebreo.
En la Biblia, el nombre de David sólo lo ostenta el segundo rey de Israel, el bisnieto de Booz y Rut (Rut 4 18 ss.). Era el más joven de los ocho hijos de Isaí, o Jesé (I Reyes 16 8; cf. I Cro 2 13), un pequeño propietario de la tribu de Judá que habitaba en Belén, dónde nació David. Nuestro conocimiento de la vida y características de David se deriva exclusivamente de las páginas de Sagrada Escritura (ver I R 16; II R 2; I Cro 2, 3 y 10-19; Rut 4 18-22) y los títulos de muchos Salmos. Según la cronología usual, David nació en 1085 y reinó de 1055 a 1015 a.C. Recientes escritores han datado su reinado, deduciéndolo de inscripciones asírias, unos 30 ó 50 años más tarde. Por las limitaciones, no es posible dar más que un esbozo de los eventos de su vida y una simple estimación de sus características y su importancia en la historia del pueblo elegido, como rey, salmista, profeta e imagen del Mesías.
La historia de David se divide en tres períodos: (1) antes de su elevación al trono; (2) su reinado, en Hebrón sobre Judá y en Jerusalén sobre todo Israel, hasta su pecado; (3) su pecado y sus últimos años. Aparece primero en la historia sagrada como un joven pastor que cuidaba los rebaños de su padre en los campos cercanos a Belén, «rubio, de bellos ojos y hermosa presencia”.
Samuel, el profeta y último de los jueces, fue enviado a ungirlo en lugar de Saúl. a quien Dios había rechazado por su desobediencia. Los relatos de David no parecen haber reconocido la importancia de esta unción que lo marcó como sucesor al trono después de la muerte de Saúl.
Durante un período de enfermedad, cuando un espíritu maligno atormentaba a Saúl, David fue llevado a la corte para aliviar al rey tocando el arpa. Ganó la gratitud de Saúl y lo puso al frente del ejército, pero su estancia en la corte fue breve. Más tarde, mientras sus tres hermanos mayores estaban en el campo, luchando bajo Saúl contra los Filisteos, David fue enviado al campamento con algunos comestibles y regalos; allí oyó las palabras con las que el gigante, Goliat de Gat, desafiaba a todo Israel a un combate singularizar y él se ofreció para matar al filisteo con la ayuda de Dios. Su victoria sobre Goliat provocó la derrota del enemigo. Las preguntas de Saúl a Abner en este momento, parecen implicar que él nunca había visto antes a David, sin embargo, como hemos visto, David ya había estado en la corte. Se han hecho varias conjeturas para explicar esta dificultad. Como el pasaje hace pensar en una contradicción en el texto hebreo, es omitido por la traducción de los Setenta, algunos autores han aceptado el texto griego en preferencia al hebreo. Otros suponen que el orden de las narraciones se ha confundido en nuestro texto hebreo actual. Un solución más simple y más probable mantiene que, en la segunda ocasión, Saúl sólo preguntó a Abner por la familia de David y sobre su infancia. Antes no había prestado atención a estas cosas.
La victoria de David sobre Goliat le ganó la amistad entrañable de Jonatán, el hijo de Saúl. Obtuvo un lugar permanente en la corte, pero su gran popularidad y las imprudentes canciones de las mujeres excitaron los celos del rey, que intentó matarlo en dos ocasiones. Como jefe de mil hombres buscó nuevos riesgos para ganar la mano de Merab, la hija mayor de Saúl: pero, a pesar de la promesa del rey, fue dada a Adriel de Mejolá. Mical, la otra hija de Saúl, estaba enamorada de David, y, con la esperanza de que finalmente fuera muerto por los Filisteos, su padre prometió dársela en matrimonio, con tal de que David matara a cien Filisteos. David tuvo éxito y se caso con Mical. Este éxito, sin embargo, hizo temer más a Saúl y finalmente le indujo a ordenar que debiera matarse a David. Por mediación de Jonatán fue perdonado durante un tiempo, pero el odio de Saúl le obligó finalmente a huir de la corte.

Primero fue a Ramá y desde allí, con Samuel, a Nayot. Los grandes esfuerzos de Saúl por asesinarlo eran frustrado por la interposición directa de Dios. Una entrevista con Jonatán le convenció de que la reconciliación con Saúl era imposible y de que, para el resto del reino, él era un desterrado y un bandido. En Nob, David y sus compañeros fueron armados por el sacerdote Ajimélec, que después fue acusado de conspiración y asesinado con todos sus sacerdotes. De Nob, David fue a la corte de Aquis, rey de Gat, de donde escapó de la muerte fingiendo locura. En su retorno se convirtió en cabeza de una banda de aproximadamente cuatrocientos hombres, algunos parientes suyos otros entrampados y desesperados, que se reunieron en la cueva o refugio de Adulán. Poco tiempo después su número llegó a seiscientos. David liberó la ciudad de Queilá de los filisteos, pero fue obligado a huir de nuevo de Saúl. Su siguiente morada fue el desierto de Zif, memorable por la visita de Jonatán y por la alevosía de los zifitas que avisaron al rey. David se libró por la llamada a Saúl para rechazar un ataque de los filisteos. En los desiertos de Engadí estuvo de nuevo en gran peligro; pero, cuando Saúl estaba a su merced, él generosamente le perdonó la vida. La aventura con Nabal, el matrimonio de David con Abigail, y una segunda ocasión rehusada de matar a Saúl, fueron seguidas por la decisión de David de ofrecer sus servicios a Aquis de Gat y así poner fin a la persecución de Saúl. Como vasallo del rey filisteo, se estableció en Sicelag, desde donde hizo incursiones a las tribus vecinas, devastando sus tierras y no dejando con vida hombre ni mujer. Pretendiendo que estas expediciones eran contra su propio pueblo de Israel, se aseguró el favor de Aquis. Sin embargo, cuando los filisteos se prepararon en Afec para emprender la guerra contra Saúl, los otros príncipes no fueron partidarios de confiar en David, y él regresó a Sicelag. Durante su ausencia había sido atacada por los amalecitas. David los persiguió, destruyó sus fuerzas y recuperó todo su botín. Entretanto había tenido lugar la fatal batalla en el monte de Gelboé, en la que Saúl y Jonatán fueron muertos. La elegía conmovedora, que se conserva para nosotros en II Reyes 1, es un arranque de pesar de David por su muerte.
Por mandato de Dios, David, que tenía ahora treinta años, subió a Hebrón para reclamar el poder real. Los hombres de Judá lo aceptaron como rey y fue ungido de nuevo, solemne y públicamente. Por influencia de Abner, el resto de Israel permanecía fiel a Isbóset, hijo de Saúl. Abner atacó las fuerzas de David, pero fue derrotado en Gabaón. La guerra civil continuó durante algún tiempo, pero el poder de David aumentaba continuamente. En Hebrón tuvo seis hijos: Amnón, Quilab, Absalón, Adonías, Sefatías, y Yitreán. Como resultado de una riña con Isbóset, Abner hizo maniobras para llevar a todo Israel bajo el poder de David; sin embargo, fue alevosamente asesinado por Joab, sin el consentimiento del rey. Isbóset fue asesinado por dos benjamitas y David fue aceptado por todo Israel y ungido rey. Su reinado en Hebrón sobre Judá había durado siete años y medio.
David tuvo éxito en sus sucesivas guerras, haciendo de Israel un estado independiente y provocando que su propio nombre fuera respetado por todas las naciones circundantes. Una notable hazaña fue, al principio de su reinado, la conquista de la ciudad jebusita de Jerusalén, a la que hizo capital de su reino, “la ciudad de David”, el centro político de la nación. Construyó un palacio, tomó más esposas y concubinas, y engendró más hijos e hijas. Habiéndose liberado del yugo de los filisteos, resolvió hacer de Jerusalén el centro religioso de su pueblo, transportando el Arca de la Alianza (ver artículo) desde Baalá (Quiriat Yearín). La trajo a Jerusalén y la puso en la nueva tienda construida por el rey. Después, cuando propuso construir un templo para ella, le fue dicho, por el profeta Natán, que Dios había reservado esta tarea para su sucesor. En premio a su piedad, le fue hecha la promesa de que Dios le construiría a una casa y establecería su reino para siempre.
No hay detalles sobre las diversas guerras emprendidas por David; sólo tenemos algunos hechos aislados. La guerra con los amonitas es recordada de un modo más completo porque, cuando su ejército estaba en el campo durante esta campaña, David cometió los pecados de adulterio y asesinato, atrayendo por ello grandes calamidades para él y su casa. Estaba entonces en la plenitud de su poder, era un gobernante respetado por todas las naciones, del Eufrates al Nilo. Después de su pecado con Betsabé y el asesinato indirecto de Urías su marido, David la convirtió en su esposa. Pasço un año de arrepentimiento por su pecado, pero su contrición fue tan sincera que Dios le perdonó; aunque, al mismo tiempo, le anunció los severos sufrimientos que le sucederían. El espíritu con que David aceptó estas penas lo ha hecho en todo tiempo modelo de penitentes. El incesto de Amnón y el fratricidio de Absalón (ver artículo) trajeron la vergüenza y la aflicción a David. Absalón permaneció tres años en el destierro. Cuando fue llamado de regreso, David lo mantuvo en desgracia durante dos años más y entonces le restauró a su anterior dignidad, sin ninguna señal de arrepentimiento. Molesto por el tratamiento de su padre, Absalón se consagró durante los siguientes cuatro años a seducir a la gente y finalmente se proclamó rey en Hebrón. David fue cogido por sorpresa y obligado a huir de Jerusalén. Las circunstancias de su huída se narran en la Escritura con gran simplicidad y patetismo. El rechazo de Absalón del consejo de Ajitófel y su consecuente retraso en la persecución del rey, hizo posible a éste último reunir sus fuerzas y vencer en Majanáin dónde Absalón murió. David retornó triunfante a Jerusalén. Una gran rebelión bajo Seba fue reprimida rápidamente en el Jordán.
En este punto de la narración de II de Reyes leemos que “hubo hambre, en los días de David, durante tres años consecutivos”, en castigo por el pecado de Saúl contra los gabaonitas. A su llamada, siete de la familia de Saúl fueron entregados para ser crucificados. No es posible fijar la fecha exacta de la hambruna. En otras ocasiones, David mostró gran compasión con los descendientes de Saúl, sobre todo con Mefibóset, el hijo de su amigo Jonatán. Después de una breve mención de cuatro expediciones contra los filisteos, el escritor sagrado recuerda un pecado de orgullo por parte de David en su resolución de hacer un censo del pueblo. Como penitencia por este pecado, se le permitió escoger entre hambre, derrotas o peste. David escogió la tercera y en tres días murieron 70.000. Cuando el ángel estaba a punto de golpear Jerusalén, Dios se apiadó y cesó la peste. David fue enviado a ofrecer un sacrificio en la era de Arauná, el lugar del futuro templo.

Los últimos días de David fueron perturbados por la ambición de Adonías, cuyos planes para la sucesión fueron frustrados por Natán, el profeta, y Betsabé, la madre de Salomón. El hijo que nació después del arrepentimiento de David, fue elegido con preferencia sobre sus hermanos mayores. Para asegurarse que Salomón le sucedería en el trono, David lo había ungido públicamente. Las últimas palabras recogidas del anciano rey son una exhortación a Salomón a ser fiel a Dios, premiar a los sirvientes fieles y para castigar a los malos. David falleció a la edad de setenta años, tras haber reinado en Jerusalén treinta y tres años. Fue enterrado en el Monte Sión. San Pedro dice que su tumba todavía existía en el día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles (Hch 2 29). David es honrado por la Iglesia como un santo. Se le cita en el Martirologio romano, el 29 de diciembre.
El carácter histórico de las narraciones sobre la vida de David ha sido atacado principalmente por escritores que han desatendido el propósito del narrador de I Cro. Este pasa por encima los acontecimientos que no están relacionadas con la historia del Arca. En los Libros de los Reyes se narran los eventos principales, buenos y malos. La Biblia recuerda los pecados de David y sus debilidades sin excusa ni paliativos, pero también recuerda su arrepentimiento, sus actos de virtud, su generosidad hacia Saúl, su gran fe y su piedad. Los críticos que han juzgado duramente su carácter no han considerado las circunstancias difíciles en las que vivió o los modales de su edad. No es crítico ni científico exagerar sus faltas o imaginar que toda la historia es una serie de mitos. La vida de David fue un momento importante en la historia de Israel. Fue el fundador real de la monarquía, la cabeza de la dinastía. Escogido por Dios “como un hombre según Su propio corazón”, David fue probado en la escuela del sufrir durante los días de destierro y se convirtió en un renombrado líder militar. A él es debida la completa organización del ejército. Dio una capital, una corte y un gran centro de culto religioso, a Israel. La pequeña banda de Adulán se convirtió en el núcleo de una eficiente fuerza. Cuando fue proclamado rey de todo Israel, tenía 339.600 hombres bajo su mando. En el censo se cuentan 1.300.000 capaces de empuñar un arma. Un ejército dispuesto, que constaba de doce cuerpos, cada uno con 24.000 hombres, que se turnaban para servir durante un mes cada vez, en la guarnición de Jerusalén. La administración de su palacio y su reino exigió un gran séquito de sirvientes y oficiales. Sus diferentes funciones están fijas en I Cro 27. El rey mismo ejerció la función de juez, aunque posteriormente los levitas fueron designados para este propósito, así como otros oficiales menores.
Cuando el Arca fue llevada a Jerusalén, David emprendió la organización del culto religioso. Las funciones sagradas se confiaron a 24.000 levitas; además 6.000 fueron escribas y jueces, 4.000 porteros, y 4.000 cantores. Organizó las diversas partes de los ritos, y asignó a cada sección sus tareas. Los sacerdotes estaban divididos en veinticuatro familias; los músicos en veinticuatro coros. A Salomón había sido reservado el privilegio de construir la casa de Dios; pero David hizo amplias preparaciones para el trabajo reuniendo tesoros y materiales, así como transmitiendo a su hijo un plan para el edificio y todo sus detalles. Se nos relata en I Cro., cómo exhortó a su hijo Salomón para llevar a cabo este gran trabajo y dio a conocer a la asamblea de jefes la importancia de las preparaciones.
La parte más importante de los trabajos del templo, musicada y cantada, como compuso David, está rápidamente explicada con sus habilidades poéticas y musicales. Su habilidad para la música se recuerda en I Reyes, 16 18 y Amós 6 5. Se encuentran poemas compuestos por él en II Reyes, 1, 3, 22 y 23. Su conexión con el Libro de Salmos, muchos de los cuales se atribuyen expresamente a diferentes situaciones de su carrera, fue tomada para atribuirle por parte de muchos, en los últimos tiempos, todo Salterio. La paternidad literaria de estos himnos y las cuestiones acerca de en qué medida pueden ser considerados un medio para proporcionar material ilustrativo sobre la vida de David, se trata en el artículo los SALMOS.
David no fue meramente un rey y gobernante, también fue un profeta. “El espíritu del Señor ha hablado por mi y su palabra por mi lengua” (II Reyes, 23 2), es una declaración directa de inspiración profética en el poema allí recordado. San Pedro nos dice que era un profeta (Hch 2 30). Sus profecías están inmersas en los Salmos literalmente mesiánicos que compuso y en las “últimas palabras de David” (II R 23). El carácter literal de estos Salmos Mesiánicos se indica en el Nuevo Testamento. Ellos se refieren al sufrimiento, la persecución y la liberación triunfante de Cristo, o a las prerrogativas conferidas a Él por el Padre. Además de estas profecías directas, el propio David siempre ha sido considerado como un modelo del Mesías. En esto la Iglesia siguió las enseñanzas de los profetas del Antiguo Testamento. El Mesías sería el gran rey teocrático; David, el antepasado del Mesías, era un rey según el corazón de Dios. Se atribuyen sus cualidades y su mismo nombre al Mesías. Episodios en la vida de David son considerados por los Padres como prefiguración de la vida de Cristo; Belén es el lugar de nacimiento de ambos; la vida de pastor de David apunta hacia Cristo, el Buen Pastor; las cinco piedras escogidas para matar a Goliat son tipo de las cinco llagas; la traición por su consejero de confianza, Ajitófel, y el pasaje en el Cedrón nos recuerda la Sagrada Pasión de Cristo. Muchos de los Salmos davídicos, tal y como los comprendemos, desde el Nuevo Testamento, son claramente el anuncio del futuro Mesías.


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SANTOS DEL DIA 29 DE DICIEMBRE

Tomás Becket, David rey, Trófimo, Víctor, Primiano

DAVID

David es un nombre hebreo que significa «amado». Las versiones griega y romana de este nombre son Agapito, Erasmo, Amado. Tiene un bello significado que se complementa con un personaje de primera magnitud: El rey David.

Atendiendo a su riquísima iconografía vemos que David ha sido percibido como un modelo de juventud y belleza (Miguel Ángel, Donatello, Verrocchio, Caravaggio…) y que todos los episodios de su vida han inspirado a los artistas desde los primeros tiempos del cristianismo, empezando en las mismas catacumbas. En las puertas de madera de San Ambrosio de Milán, en la fuente de orfebrería chipriota de Nueva York , en vidrieras, frescos, etc. se representa el ciclo completo de la historia del rey David. Su lucha con Goliat aparece en capiteles, en una tabla de Pallaiuolo, en la estatua de Bernini; su consagración como rey fue tratada por Rafael y el Veronés; su penitencia inspiró al Domeniquino; en la Biblia de Carlos el Calvo es representado como músico de Samuel.

El Rey David es un personaje polifacético: adolescente hacendoso, valiente y hábil, que con la gesta contra Goliat dio fin a su oficio de pastor para iniciarse en el de rey. Soldado leal con Saúl, cuya vida respetó a pesar de tenerla unas cuantas veces en sus manos, por más que él le perseguía e intentaba matarle por todos los medios. Amigo fidelísimo de Jonathan, hijo de Saúl. Padre amantísimo de Absalón, a quien nunca quiso hacer daño a pesar de ser perseguido encarnizadamente por él. Débil en su pecado contra Urías, mandándolo a primera línea de combate para que cayese y así quedarse con su mujer, él que tenía cuantas quería. Pero sincero luego en la penitencia. Gran rey, que unificó Israel, conquistó Jerusalén, a la que llamó Ciudad de David; pacificó las fronteras y dejó preparado el camino a su hijo Salomón, que alcanzó el mayor esplendor del reino de Israel y construyó el templo de Yahvé. Gran poeta que compuso numerosos salmos y recopiló otros, creando así una de las más bellas obras literarias de Israel. La memoria del rey David ha permanecido viva a lo largo de los siglos porque su espíritu y su obra se han mantenido en plena vigencia.

Es largo el elenco de los David insignes. Figuran entre ellos filósofos, políticos, científicos, artistas, poetas, eclesiásticos, escritores, músicos, reyes de Georgia y Escocia, dos emperadores de Abisinia, uno de Etiopía y el legendario último emperador de Trebisonda, David Comneno, que prefirió morir con sus siete hijos y su sobrino antes que convertirse al islamismo.

Además de San David obispo de Caerleón en Gales (murió el año 544) y de San David hermano de San Román, llamado también Gleb o Cleph, hijo de San Waldimiro, el primero de los grandes duques de Moscovia que abrazó el cristianismo (hacia el año 1000), el santoral hace mención de otros cinco santos con este nombre.

David es un nombre muy popular en todo el mundo, sin importar del continente que vengas, y si quieres conocer muchos aspectos interesantes como su etimología, significado, origen o cuáles personas se llaman así, quédate leyendo.

El nombre David tiene muchas curiosidades y varias personas destacables, como por ejemplo su aparición en la biblia o varias estrellas famosas, bien sea en el mundo de la actuación, la música o incluso, en el ámbito deportivo (más en el futbol).

Qué significa el nombre David

El nombre David es en realidad bastante simple, pero conserva su belleza, además de que tiene una emocionante historia detrás; si nos vamos al significado de este nombre, tenemos que se refiere a ‘’La persona Elegida por el Señor’’.

Como podrás haber notado ya, s un nombre que tiene una fuerte connotación religiosa, aunque personas no practicantes o incluso ateos suelen colocarle este nombre a sus hijos debido a que es muy popular y bastante bonito.

El diminutivo del nombre David, si bien no se suele usar con mucha popularidad, entre los angloparlantes se conoce como ‘’Dave’’ o ‘’Davy’’.

Origen y etimología de David

Ambas, la etimología y el origen de David, se deben al idioma hebreo, donde se escribía de la siguiente forma: ‘’ דָּוִד’’ el Rey de Israel se llamaba así, por lo que una de sus primeras apariciones en la biblia es esta.

Dicho hombre era el hijo de Isaí, su vida fue tan importante que fue escrita en varias etapas, donde se desenvuelve su juventud, dedicación y la posterior huida, a pesar de esto, fue considerado un Héroe, para variar entre aquella época, un rey electo

Famosos o personas conocidas con el nombre David

Existen muchísimas personas llamadas David que han gozado de renombre en todos los ámbitos, entre ellos destacan los siguientes:

  • David Bowie, su nombre real es David Robert Jones, pero era conocido por su apodo artístico que es el anteriormente mencionado, falleció en el año 2016 y dejó un gran legado como estrella de rock, compositor y excelente músico. Bowie también tuvo varios papeles en películas, como lo fueron El Gran Truco, Laberinto, o el hombre que Cayó a la Tierra.
  • David Bisbal, es un cantante de nacionalidad española, que alcanzó su popularidad desde el año 2001, luego de que el mismo hubiera participado en la primera edición del programa Operación Triunfo. Bisbal es una de las figuras más reconocidas si nos referimos a cantantes españoles pues, durante sus primeros años de auge tuvo un gran éxito en cuanto a ventas y streaming musical.
  • David Guetta es otro de los personajes más aclamados bajo este nombre, siendo una figura en el mundo de la música electrónica y techno en general, llegando a tener varias canciones dentro del Top 10 de Billboard, el cual goza de prestigio.
  • David Delfín fue un diseñador español con bastante prestigio y reconocimiento, quien también tendría su carrera artística como fotógrafo y no solamente como diseñador, nació en Málaga y muere víctima del cáncer en la capital de España.
  • David de Miguel Ángel, fue una escultura creada por Miguel buonarroti en el siglo XVI, compuesta principalmente por mármol y lleva este nombre porque a su autor le gustaba mucho.
  • David Beckham es un futbolista inglés el cual tuvo más de 20 años de trayectoria exitosa en este deporte y en la actualidad se vale de sus actividades para campañas publicitarias gracias a su atractivo físico, ya que trabaja como modelo, nace en Leytonstone Londres en el reino unido.

Variaciones del nombre David en otros idiomas

Aunque el nombre David sea muy popular en todo el mundo, un dato bastante curioso acerca de este es que no existen demasiadas variaciones en los distintos países donde se suele usar, ni tampoco muchas diferencias en cuanto a la pronunciación

Aunque esta última en algunos casos sí que cambia un poco.

  • En idiomas como el francés, inglés portugués e incluso el alemán, solamente se puede apreciar una forma de escribirlo y es ‘’David’’’.
  • No obstante, en el idioma italiano es donde se presenta la variación más notable, ya que se escribe ‘’Davide’’.

Numerología

Las personas llamadas David no suelen tener mucha suerte en los juegos de azar, pero de ocurrir que la tenga, normalmente se llevan un muy buen botín. Si deseas conocer su número de la suerte, debes saber que el mismo es el 2.

Santoral

El santoral de David presenta muchas variaciones, algo que no se suele ver en casi ningún nombre, debido a que se engloban en una sola, en este caso, tenemos

  • 15 de Julio, se celebra el Día de San David, Abad.
  • 27 de Agosto, se celebra el día del presbítero y mártir San David Lewis.
  • 22 de Noviembre, conmemoración del mártir San David Oghlou.
  • 29 de Diciembre; día de San David, quien fuera un profeta y al mismo tiempo, un rey.

Tal cual se conoce, el significado de David, resulta bastante maravilloso, desde los tiempos de la biblia, representa un hombre ideal

David de Gales, Santo

1 DE MARZO

David: de origen hebreo, el querido y amado por todos» o el elegido de Dios.

San David, es el santo patrono de Gales. Fue un monje, abad y obispo celta que vivió durante el siglo VI. Fue arzobispo y uno de los primeros santos que ayudaron a diseminar el Cristianismo entre las tribus celtas paganas del oeste de las islas británicas.

Nació cerca de Capel Non, en la costa suroriental de Gales, cerca de lo que ahora es la ciudad de Sain Dewi. Estudió en un monasterio de nombre Hen Fynyw.

David hizo muchos viajes como misionero por todo Gales, donde estableció varias iglesias. También viajó al sur y oeste de Inglaterra y Cornualles. Fundó un monasterio en Glyn Rhosyn en la ribera del pequeño Río Alun, donde actualmente se yergue la catedral de la ciudad de Saint David.

Existen muchas historias acerca su vida, pero tal vez la más conocida ocurrió en el Sínodo de Llanddewi Brefi. Estaban por decidir que David se convertiría en arzobispo. Una multitud se congregó en el Sínodo y cuando el santo se puso de pie para tomar la palabra, uno de los miembros de la congregación grito: «No podemos verlo ni oírlo». En ese momento, el piso se elevó hasta que todos pudieron verlo y oírlo.

David vivió más de 100 años, y murió en al año 589. Las últimas palabras que dirigió a sus seguidores fueron en un sermón un domingo antes de su muerte. Les dijo: «Sean alegres y mantengan su fe y su credo. Hagan las pequeñas cosas que me han visto u oído hacer. Yo caminaré por la ruta que nuestros ancestros recorrieron antes que nosotros».

«Hagan las pequeñas cosas» es una frase muy conocida en galés que ha sido la inspiración de muchos. Se dice que el martes 1 de marzo del año 589 el monasterio se llenó de ángeles y Cristo recibió su alma.

Tal como se celebra en la actualidad, el Día de San David data del año 1120, cuando fue canonizado por el Papa Callactus Segundo, y el 1 de marzo quedó incluido en el calendario de la Iglesia.

Cecilia es un nombre femenino de origen latino cuyo significado es ‘pequeña ciega’. Hoy, en España, 20.412 mujeres celebran su santo gracias a Santa Cecilia de Roma.

Cecilia fue virgen, santa y mártir romana, patrona de los músicos. A pesar de ser una de las santas más populares de todos los tiempos, es muy poco lo que se conoce sobre ella. Se cree que nació en Roma, en el seno de una ilustre familia, y que fue casada contra su voluntad con un joven pagano llamado Valerio.

Cecilia logró que su marido respetara su virginidad y se convirtiera al cristianismo. Valerio fue bautizado por el papa Urbano, y, junto con su hermano Tiburcio, también convertido, dio sepelio a los mártires de la persecución de Turco Almaquio. Denunciados por esta práctica, ambos hermanos fueron decapitados.

La mujer fue también denunciada y condenada a ser arrojada al fuego de las termas de su propia casa, pero salió ilesa. Turco Almaquio ordenó entonces que fuese degollada; Cecilia, herida tres veces con el hacha, expiró tras tres días de agonía. El papa Urbano, ayudado por sus diáconos, enterró a la mártir y consagró su casa como basílica.

El culto de Santa Cecilia de Roma se difundió ampliamente a causa del relato de su martirio, que la ensalza como ejemplo de la mujer cristiana. Una frase del acta de su martirio, según la cual Santa Cecilia cantó durante el tormento, le valió ser patrona de los músicos. Las agrupaciones musicales, coros y orquestas la celebran como patrona el 22 de noviembre.

Este y otros santos son celebrados durante el 22 de noviembre:

San Ananías

San Apfías

Santa Apia

San Benigno de Milán

San Filemón

San Mauro Mártir

San Miguel de Tver

San Pedro Esqueda Ramírez

San Pragmacio

San Rogerio monje

Beato Baldji Oghlou Ohannes

Beato Bertrán Francisco

Beato Cristóbal Robinson

Beato David Oghlou David

Beato Dimbalac Oghlou Wartavar

Beato Elías Julián

Beato Francisco Ingleby

Beato Juan Bretton

Beato Khodianin Oghlou Kadir

Beato Kouradji Oghlou Tzeroum

Beato Salvador Lillo

Beata Tigrida

Beato Tomás Regio

Beato Toros Oghlou David

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