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Se puede recalentar un biberon

Preevid

En 4 Guías de Práctica Clínica (GPC) para la lactancia materna con respecto a la utilización/conservación de la leche materna (LM) extraída, indican en general que no se debe volver a utilizar o congelar (sobre todo si ha sido previamente descongelada) las porciones de LM calentadas al baño de maría y de conservarse debe hacerse un tiempo máximo de 1-2 horas. Por lo que recomiendan guardar en contenedores de entre 60 ml a 120 ml que son las cantidades que habitualmente consumen los bebés en cada toma, y por lo tanto calentar esas cantidades, lo que evitará tener que desechar los residuos no ingeridos.

Sin embargo, el documento de información a las madres que incluye un SE de Uptodate, indica que la LM descongela se puede volver a congelar.

Una GPC(1) con recomendaciones sobre el almacenamiento de la LM extraída señala que:

  • Hay poca información sobre volver a congelar LM descongelada, por lo que no se pueden hacer recomendaciones. El crecimiento bacteriano y la pérdida de actividad antibacteriana en la leche descongelada variarán dependiendo de la técnica y la duración de la descongelación, y de la cantidad de bacterias en la leche en el momento de la extracción.
  • La LM que ha sido descongelada durante 24 horas no se debe dejar a temperatura ambiente más de unas pocas horas.
  • Una vez que un bebé comienza a beber LM extraída, se produce cierta contaminación bacteriana a través de su propia boca. El tiempo que se puede mantener a temperatura ambiente, una vez que el bebé se ha alimentado parcialmente del biberón, teóricamente dependerá de la carga bacteriana inicial en la LM extraída, cuánto tiempo ha estado descongelada, y la temperatura ambiente. No se han realizado estudios para hacer recomendaciones al respecto. Basándose en la evidencia relacionada, parece razonable desechar el resto de la leche dentro de 1 a 2 horas después de que el bebé haya terminado de comer.

Señala la GPC que la ingesta de leche en cada toma es habitualmente de 60 a 120 ml de LM extraída. Por lo tanto, el almacenamiento de LM en envases de 60 a 120 ml es una forma de evitar el desperdicio de LM descongelada. Por otra parte, se debe evitar añadir leche caliente a leche refrigerada o congelada, a fin de evitar el recalentamiento de la leche ya almacenada. Se debe enfriar la LM de nueva extracción antes de añadirla a la leche más antigua almacenada.

Tres GPC posteriores señalan:
Una de las GPC(2), con respecto al almacenamiento de la LM extraída, indica que los requisitos para los bebés enfermos o prematuros en el hospital son mas estrictos que para los bebés saludables en el hogar.
Indica que cuando se trasporta la LM debe hacerse en una nevera portátil (con ladrillo congelador) y si una parte de la LM se ha descongelado debe ser utilizada dentro de las 4 horas siguientes y no volverla a congelar.

La segunda GPC(3), para la lactancia saludable en recién nacidos a término, con respecto a la alimentación con LM extraída recomienda:

  • La leche descongelada en un refrigerador (que ha sido previamente congelada), debe usarse dentro de 24 horas y no se debe volver a congelar.
  • La leche previamente congelada y posteriormente llevada a temperatura ambiente es segura, pero se debe desechar lo que sobre después de la alimentación.

La tercera GPC(4) sobre nutrición en los bebés prematuros, entre las pautas de almacenamiento de la LM extraída recomienda:

  • Almacenarla en porciones separadas de unos 60 a 120 ml, cantidad que se supone se va a consumir en cada toma, puede reducir los residuos desechados.
  • Usar la LM descongelada en las siguientes 24 horas. Nunca volver a congelar.
  • No se sabe si la LM que queda en el biberón después de alimentar al bebé se puede mantener de forma segura hasta la siguiente toma o si debe ser desechada. En general se recomienda descartar una a dos horas después de la alimentación. No volver a refrigerar la leche sobrante para más adelante.

Sin embargo, el documento de información a las madres que incluye el SE (5) de Uptodate sobre la extracción de LM para el recién nacido prematuro señala que:

  • La LM que se congela y descongela se puede volver a congelar.

Aunque indica que debe ser almacenada en pequeñas cantidades. Y aunque se puede combinar la leche de distintas extracciones, debe ser enfriada en la nevera antes de combinarla; y la LM que se ha calentado y refrigerado no debe mezclarse con LM congelada. La LM más antigua debe utilizarse primero.

Por otra parte, dos de las GPC(1,4) señalan que, en raras ocasiones, la LM almacenada puede tener un olor y sabor alterado debido a que la leche de algunas mujeres tienen un alto contenido en lipasa, enzima que descompone las grasas en ácidos grasos. Esta descomposición de la grasa ayuda a digerir al bebé la LM, en particular a los recién nacidos prematuros, y no es perjudicial, aunque algunos bebés pueden rechazarla. Para evitar este rechazo, una de las GPC(1)recomienda no calentarla por encima de 40 ° C porque producirá la pérdida de la actividad enzimática. Sin embargo, la otra GPC(4) recomienda escaldar los lotes de LM (sumergiendo en agua hirviendo durante 10 y 20 segundos aproximadamente) después de la extracción, tras esto enfriar y finalmente congelar rápidamente, lo que desactivará la lipasa.

Con respecto a la temperatura y a la forma de congelar, descongelar y calentar la LM extraída, una de las GPC (3) recomienda:

  • Nunca calentarla en el microondas.
  • Introducir el envase en agua tibia unos minutos o mantenerlo bajo agua caliente del grifo, evitando que entre agua.
  • A los bebés se les puede dar leche fría (temperatura ambiente)
  • La LM recién extraída es segura a temperatura ambiente durante 4 – 6 horas.
  • Puede refrigerarse (≤4 ° C) durante un máximo de 8 días.
  • La LM recién extraída que se ha refrigerado previamente se puede añadir a la ya congelada; si el bebé está enfermo u hospitalizado, usar un contenedor diferente cada vez que es extraída.
  • Puede congelarse durante un máximo de 12 meses para los recién nacidos a término (a -20 ° ± 2 ° C). Tras asegúrese de que está completamente descongelada, agitar antes de administrarla, pues la materia grasa de la LM suele separarse de los demás componentes al congelarse.

El SE de Uptodate(5), con respecto a la temperatura señala que:

  • La temperatura a la que se almacena la leche depende de la duración prevista de almacenamiento antes de la alimentación. Muchas de las propiedades antimicrobianas de protección de la LM son sensibles a la temperatura.
  • Calentar, congelar, descongelar y almacenar de forma prolongada provoca cierta pérdida de su bioactividad. Aunque las propiedades de protección antimicrobiana y nutricional de la LM congelada y almacenada permanezcan, la que se administra inmediatamente después de la extracción ofrece más alto grado de bioactividad natural. Por lo que, siempre que sea posible, se recomienda que al menos una toma al día sea de leche fresca/recién extraída (nunca extraída y congelada dentro de las 96 horas).
  • La leche se puede calentar gradualmente a aproximadamente 37ºC en un baño de agua tibia (no más de 20 a 30 minutos). El calentamiento rápido o en microondas es desfavorable en cuanto a las propiedades inmunológicas y nutricionales. Si el bebé está en incubadora, la jeringa de alimentación se puede colocar un rato antes dentro de la incubadora para el calentamiento gradual. Se debe etiquetar la botella con fecha y hora en que se descongela la leche.
  • Según la Asociación de Bancos de Leche Humana de América del Norte y la Asociación Dietética Americana se hacen las siguientes recomendaciones de temperatura para el almacenamiento de la LM extraída para lactantes hospitalizados. La temperatura depende del tiempo de la extracción y cuando se utilizará:
  • A temperatura ambiente (25 a 27º C): utilizar en las siguientes 4 horas tras la extracción.
  • Refrigerada (1 a 4º C): utilizar en las siguientes 4 y 48 horas tras la extracción.
  • Congelada (-18 a -20 ° C), utilizar entre las 48 horas y 3 meses tras la extracción.

El almacenamiento prolongado en el hogar o fuera de la supervisión del personal hospitalario debe desaconsejarse para reducir la posibilidad de congelación/descongelación o contaminación inadvertida.

¿Cómo podemos conservar y calentar la leche materna?

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La leche materna es la alimentación más apropiada para un bebé, pues le suministra todos los nutrientes que necesita durante los primeros meses de vida.La leche materna es la alimentación más apropiada para un bebé, pues le suministra todos los nutrientes que necesita durante los primeros meses de vida.

Darle el pecho al niño es sencillo, pues la leche materna está a la temperatura perfecta. No es necesario calentarla ni envasarla. ¡Siempre está lista para tomar!

Pero no todas las madres pueden permitirse el lujo de estar presentes cuando el niño necesita comer y tienen que recurrir a la extracción con un sacaleches.

Después del proceso de extracción, es importante almacenar la leche correctamente, en un lugar seguro, con la temperatura adecuada y durante el tiempo recomendado:

Antes de darle el biberón al bebé es necesario que alcance la temperatura ideal para que la pueda tomar. El calentamiento de la leche materna es completamente seguro y fácil de hacer.

Para facilitar tanto el descongelamiento como el calentamiento, lo mejor es almacenar la leche en porciones pequeñas, de 30 a 120 ml.

¿Cómo descongelar la leche materna?

Es importante realizar una descongelación adecuada. Nada más sacar la leche del congelador, hay que introducirla en el frigorífico, para que no se rompa la cadena de frío. El proceso de descongelación tarda aproximadamente 12 horas, por lo que es recomendable hacerlo con tiempo suficiente.

Si necesitas acelerar el proceso de descongelación, se puede poner el recipiente con la leche bajo un chorro de agua fría e ir aumentando la temperatura gradualmente.

Una vez que la leche está descongelada, hay dos opciones: guardarla en el frigorífico o calentarla para dársela al bebé.

¿Cómo calentar correctamente la leche materna?

Hay varias formas de calentar la leche, pero las más seguras son: colocar el biberón en agua tibia y utilizar un calienta biberones.

Sumergir el biberón en agua tibia, es la forma más económica de calentar la leche materna. Simplemente hay que llenar un recipiente con agua tibia, y colocar dentro el biberón (o la bolsa de leche), agitándolo de vez en cuando para lograr una temperatura uniforme en todo el líquido.

Este proceso es más largo (aproximadamente 15-20 minutos) y requiere que estemos presentes y pendientes, ya que si el calentamiento se prolonga demasiado, empezará el desarrollo de bacterias. Además es un método poco exacto, ya que no podemos saber específicamente la temperatura a la que se encuentra la leche y requiere de varias pruebas hasta dar con la adecuada.

Si quieres lograr la temperatura óptima de la leche, lo mejor es que utilices un calienta biberones. Estos aparatos descongelan y calientan inteligentemente la leche a la temperatura adecuada, teniendo en cuenta la temperatura inicial, el tipo de biberón y la cantidad de leche.

El calentamiento es gradual, de esta forma se mantienen todas las propiedades beneficiosas de la leche materna.
El proceso es muy rápido y sencillo. En apenas 5 minutos ya estará caliente, listo para la toma. Además, la leche permanece caliente durante más tiempo y no necesita supervisión por nuestra parte.

Si estás fuera o de viaje, existen calienta biberones de viaje o portátiles que son compactos y eficientes.

Recuerda que nunca debes calentar la leche materna en el microondas o hervirla en un recipiente, pues se destruirán todos los nutrientes beneficiosos y se pueden crear puntos calientes que quemen la boca del bebé.

Consejos para la conservación de la leche materna

A la hora de conservar la leche, es conveniente que sigas estos consejos:

  1. Una vez extraída y envasada la leche, hay que rotular la fecha de extracción para utilizar los recipientes con fechas más antiguas en primer lugar.
  2. Hay que colocar la leche en el centro del congelador, donde la temperatura es más constante, para evitar las fluctuaciones de los lados.
  3. La leche congelada que se ha descongelado se puede conservar en el frigorífico durante 24 horas, pero nunca hay que volver a congelarla.
  4. Antes de darle el biberón al bebé, hay que agitarlo suavemente para homogeneizar el líquido. Es importante no agitarlo vigorosamente, ya que se podrían dañar algunos de los componentes de la leche materna.
  5. Si el bebé no termina la leche durante la toma, se puede refrigerar y volver a calentar en un plazo de 1-2 horas antes de desecharla.

¿Qué tipo de contenedor utilizar para conservar la leche?

No importa el método de calentamiento que se escoja, la leche debe estar almacenada en un recipiente adecuado, como los biberones de vidrio o de plástico (libre de BPS y BPA), con tapas herméticas. También podemos utilizar las bolsas de leche diseñadas específicamente para almacenar leche materna.

Ya hemos escrito en este blog que la lactancia materna exclusiva es lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud para alimentar a un niño sano hasta los 6 meses. Sin embargo, ya sea por motivos médicos o simplemente por una decisión personal, hay madres y padres que no dan el pecho a sus hijos o que abandonan en algún momento esta práctica y se pasan a las formulas artificiales, en general administradas con biberón, hasta que el niño está preparado para beber leche de vaca.

Estas madres (o padres) no son ni mejores ni peores que las que dan el pecho. Toda persona que decide traer un hijo a este mundo es maravillosa por haber tomado una decisión tan valiente. Si es vuestra primera vez, ya veréis cómo cambia la perspectiva de la vida y diréis “¡¡Ostrás!!, no me imaginaba que esto fuera a ser así”. Así que no permitáis que nadie os afee esta experiencia por dar de comer a vuestro hijo de una forma u otra. Ante todo, siempre respeto.

Pero no nos vayamos por los cerros de Úbeda, que aquí a lo que hemos venido hoy es a hablar de cómo se preparan los biberones y si es necesaria toda esa parafernalia que habéis leído en otros sitios o que os ha contado una amiga.

Ya os anticipo que, con un poco de sentido común y organización, es mucho más sencillo de lo que parece.

¿Qué leches artificiales existen para un bebé sano?

Básicamente hay dos: las Fórmulas de Inicio (o tipo 1) y las Fórmulas de Continuación (o tipo 2).

Las primeras, las de inicio, son aptas para dar a los bebés desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad, mientras que las segundas están diseñadas para los bebes desde 6 meses hasta el año de vida.

Y os preguntaréis, ¿y a partir de los 12 meses?…. Pues lo que recomienda la Sociedad Pediátrica Europea de Digestivo, Gastroenterología y Nutrición es la leche entera de vaca. Vamos, que no hace falta comprar ninguna leche especial a partir de esa edad, cosa que ya os contamos en otro post. Por este motivo, solo habrá que preparar biberones con leche en polvo hasta los 12 meses de edad.

Por otro lado, habréis visto en el mercado muchas otras leches con nombres especiales: que si anticólicos, que si antiestreñimiento, que si antirreflujo, semihidrolizadas… La mayoría de ellas no han demostrado eficacia para apaciguar las patologías que mencionan en su nombre y, en cualquier caso, deberían ser indicadas siempre por un pediatra.

Antes de empezar, ¿debo esterilizarlo todo?, ¿y entre toma y toma?

No existe ninguna recomendación oficial por parte de la Academia Española de Pediatría al respecto de que sea necesario esterilizar los biberones antes o después de una toma. Se que esto va a cortocicuitar los esquemas mentales que muchos teníais, sobretodo teniendo en cuenta que esa recomendación te la habrá dado una amiga o tu propia madre. Pues, sintiéndolo mucho, no es necesario.

Sin embargo, lo que está recomendado es limpiar muy bien el biberón después de su uso, tanto el recipiente como la tetina. Emplea agua y jabón de fregar, asegurándote que no quedan restos de leche, luego acláralo bien y déjalo secar al aire. De vez en cuando, también puedes meter los biberones en le lavaplatos, siempre y cuando el fabricante no diga lo contrario. Allí se lavarán con agua muy caliente que, al fin y al cabo, es algo parecido a esterilizar.

¿Necesitas una explicación de porqué no es necesaria la esterilización?, pues muy sencillo. Las bacterias que pueden contaminar un biberón lo harán si hay leche en él. Por tanto, si lo limpias bien, no habrá “caldo de cultivo” y no se contaminarán. Piensa en este ejemplo: antes de beber de un vaso de agua, ¿lo esterilizas?, seguro que no. Por mucho que este ahí en un estante de la cocina, si esta limpio y seco, no se contamina por bacterias del ambiente, ¿no?. Pues con los biberones, si están limpios, pasa lo mismo.

Si eres muy aprensiva de la limpieza y sientes la necesidad de esterilizarlo todo después de cada toma, puedes hacerlo, no estarás haciendo nada perjudicial para tu bebé. Como mucho estarás perdiendo el tiempo…

Lo que sí que debes hacer antes de empezar a preparar el biberón de tu hijo es lavarte bien las manos con agua y jabón, al igual que haría una madre que va a dar el pecho a su hijo o se quiere extraer con un sacaleches.

¿Cómo se prepara un biberón de leche artificial?

Ya tenemos el tipo de la leche en polvo y el recipiente, el biberón. Ahora toca hablar de cómo preparar el bibe para dar de comer al retoño.

Todas las leches, independiente de la marca o de si son de inicio o de continuación, se preparan igual.

La proporción de agua y cacitos es siempre la misma. Se debe poner 30 ml de agua (1 onza) por cada cacito raso de polvo. Y como no se pueden preparar medios cacitos, lo biberones siempre se prepararán “de 30 en 30”. De esta forma tendremos biberones de 30ml, 60ml, 90ml, 120ml o 150ml… y así hasta el infinito y ¡¡más allá!!.

¿Qué agua debo utilizar?

Seguro que habrás oído que el agua de los bebés debe ser mineral… pues es una verdad a medias, no siempre es necesario.

Si en donde vives el agua del grifo es apta para consumo humano podéis usarla. Si por el contrario no es potable o sois vosotros mismos los que usáis agua mineral porque “la del grifo no sabe bien” o, como se dice a veces, “tiene mucha cal y sales”, solo en estos casos, debéis usar agua mineral para preparar un biberón.

Un ejemplo buenísimo es el agua de Madrid que, como todo el mundo sabe, es una autentica maravilla y se puede usar directamente del grifo al biberón.

En el caso de que decidáis utilizar agua envasada, elegid las que tengan bajo contenido en sales (a veces en el envase pone “de mineralización débil”).

Las diferentes marcas que fabrican leche recomiendan hervir el agua antes de usarla. Esto se debe a que no pueden garantizar que en el proceso de fabricación quede alguna bacteria que contamine le leche. La forma de prevenir esto sería hirviendo el agua para que, con ese agua caliente, se murieran las posibles bacterias que hubiera en los polvos. Si siguiéramos esta recomendación, deberíamos hervir tanto el agua del grifo como la embotellada y hasta que dejáramos de dar leche artificial a nuestro hijo (hacia los 12 meses, ¿verdad?). Sin embargo, la OMS, en su documento de cómo preparar un biberón, nos dice que en caso de no disponer de agua hirviendo no sería imprescindible y que siempre podríamos utilizar agua del grifo (si está es apta para consumo humano) o embotellada y administrar el biberón nada más prepararlo. Aquí te dejo también el a la web de familias de la Asociación Española de Pediatría en la que tampoco figura que sea imprescindible hervir el agua.

Recuerda que si finalmente hierves el agua, debes esperar a que se enfríe para que tu bebé no se queme al tomarla. Este proceso puede llevarte de 15 minutos a media hora, así que organízate con tiempo.

¿Cómo caliento el agua?

Para poder diluir bien los polvos de leche, debéis calentar primero el agua.

Se puede hacer de varias formas. Por ejemplo, podéis calentar el agua en un cazo al fuego, pero vigilad que no se caliente mucho. Otra forma es en el microondas, el cual es muy útil porque tras unas cuantas veces de haberlo probado sabes los segundos exactos que necesitas para calentar tu biberón (ojo las primeras veces: el agua se calienta muy rápido!!)

Siempre debéis probar la temperatura del agua antes de dar el biberón al crío, por ejemplo en el dorso de la mano, para comprobar que no está muy caliente, y siempre es mejor un poco tibia que muy caliente.

También podéis utilizar un calientabiberones. Son unos cacharros que ocupan mucho espacio y que sirven para meter el biberón con agua y que te lo lleven a la temperatura elegida. Nosotros no hemos tenido nunca uno y dudamos que realmente se le saque partido a la inversión si es que ya tenéis un microondas en casa. Además, solo sirven para calentar el agua, no debéis dejar nunca un biberón preparado con leche en un calientabiberones.

¡¡Añade el polvo y agita!!

Una vez que tengas el agua caliente en el biberón, añade los cacitos correspondientes al volumen que has preparado. Recuerda que los cacitos deben ser rasos, es decir, ni medios cacitos, ni colmados. Es muy importante que tengas en cuenta esta recomendación ya que, si preparas la leche en otra proporción, puede ser perjudicial para tu bebé.

Una vez los cacitos estén junto al agua caliente en el biberón, pon la tetina y ciérralo con la tapa. Si no haces esto, cuando lo agites, saldrá todo volando y lo pondrás todo perdido…. Agita bien el biberón para que la mezcla sea homogénea y no quede con grumos y voila!! Listo para tomar!!

Un truco: comprueba la temperatura del agua del biberón ANTES de echar los polvos. Esto te permitirá corregir la temperatura y no tener que estar esperando a que se enfríe la mezcla. Pero ojo, lo que no vale es tirar un poco de leche preparada y añadir más agua para que se temple, ya que estarías cambiando la proporción de agua-cacitos.

¿Qué cantidad de biberón le doy al niño?, ¿tengo que sacarle los gases?

La cantidad de leche que debes dar a tu hijo es aquella que le proporcione la energía suficiente para que crezca y se desarrolle adecuadamente.

Y dirás, “pero eso, ¿cuánto es?”. Pues algo parecido le pasa a las mamás que dan el pecho, que realmente no saben lo que comen sus hijos y se tiene que fiar de que la ganancia de peso y el desarrollo sea adecuada.

Los pediatras, según el peso del niño, sabemos qué cantidad de volumen de leche debe tomar un niño. Sin embargo, son cantidades orientativas porque cada niño es un mundo.

Como norma general, puedes preparar una cantidad y cuando veas que se termina todos los biberones de esa medida, pases a la siguiente.

Por otro lado, los biberones, como el pecho, se deben dar a demanda. Lo que si es verdad es que los niños que toman biberón suelen coger un horario algo más fácil que los niños de pecho, pero esto no significa que tu hijo quiera hacer alguna toma antes de tiempo de lo que os tiene tiene acostumbrados, quiera dejarse un poco de lo que preparasteis o incluso comer más en una toma. Al final lo que importa es que a lo largo del día haya tomado una cantidad adecuada. Así que recuerda, el biberón también es a demanda.

Y volverás a pensar, “vale, yo le voy dando, ¿pero será sufiente?”. Pues la respuesta es la misma. Habrá que tener paciencia y confiar en que las cosas están yendo bien, con el paso de las semanas o meses iras viendo si tu hijo crece de manera adecuada. Y ya sabes, si tienes dudas, acude a tu pediatra.

En cuanto a la postura, para darle el biberón al niño, busca una posición cómoda tanto para ti como para él. Las primeras veces te resultará complicado. Respeta su ritmo y dale su tiempo, no hace falta embutirle el biberón en 3 minutos para quitarte la tarea de encima….

Y respecto a los gases… Hay niños muy glotones que tragan aire cuando hacen una toma de biberón. Si tu bebé es uno de ellos, para que se quede más cómodo después de comer puedes “sacarles los gases”. Para ello puedes sentártelo en las rodillas y ponértele en el hombro y darle unos golpecitos en la espalda de forma suave. Si no consigues que los eche pero está tranquilo despues de comer, no hace falta que insistas.

¿Qué tetina elijo?

Aquí entra el sentido común.

La mejor tetina que puedes usar es aquella que tenga un flujo lo suficientemente rápido para que la toma no se prolongue hasta el infinito pero sin que el bebé se atragante. Será cuestión de ensayo-error e ir probando cuál es la tetina que encaja mejor con tu hijo.

Ten en cuenta que cuando tu hijo crezca, tendrás que cambiar las tetinas para que el flujo sea más rápido dependiendo de la demandada del niño.

Y si me voy de casa, ¿cómo lo hago?

Aquí si que hay que tener un poco de planificación y logística antes de salir de casa.

Las mamás que dan el pecho lo llevan puesto, pero los padres que deciden dar biberón deben preparar bien las cosas antes de salir de casa para que no falte algo llegado el momento de dar la toma al niño. En caso de olvido, tendréis una visita garantizada a una farmacia o supermercado para comprar algo, que por otro lado ya tenéis en casa.

Lo más adecuado es preparar los biberones justo antes de cada toma siguiendo las recomendaciones que te hemos dicho más arriba. También puedes preparar varios biberones para más de una toma, pero lo que guardes debe estar en nevera, lo que no supone una solución en caso de que os hayáis ido de casa.

Lo que no se puede hacer es preparar un biberón y llevártelo caliente en un termo o dejarlo en un calentador hasta la siguiente toma, ya que en estos casos si que se corre el riesgo de que se contamine la leche y tu hijo se intoxique.

Lo que sí puedes hacer en estos casos es llevarte el agua caliente (solo el agua) en un termo y preparar la mezcla en el momento. Existen unos recipientes pequeños con un embudo en el que puedes añadir los cacitos que sabes que luego vas a usar y de esta forma no hace falta que te lleves todo el bote de leche en el bolso o la mochila.

Si por lo que fuera no te has podido llevar el agua caliente, siempre puedes pedir que te la calienten en algún restaurante. Como ultima medida en caso de que todo lo anterior falle, puedes preparar un biberón con agua del tiempo, lo malo es que a veces quedan grumos y, a muchos bebés, no les gusta.

Esperamos que después de leer este texto te hayan quedado los conceptos claros de lo que necesitas para dar de comer a tu hijo con una fórmula artificial y con biberón. A modo de resumen, ten en cuentas estas cosas:

    Elige el tipo de leche.
    Añade el agua al biberón.
    Calienta el agua (mejor tibia que muy caliente).
    Añade los cacitos según la regla de “un cacito por cada 30 ml”.
    Agita bien.
    Al acabar, limpia bien el biberón con agua y jabón.
    1. Recuerda, no es necesario utilizar agua mineral ni esterilizarlo todo tras cada toma.

¿Se puede recalentar un biberón?

La maternidad te cambia la vida, y aunque es uno de los momentos más felices, a menudo genera también situaciones de preocupación y ansiedad. El retorno del hospital y la llegada a casa hacen aflorar nuevas sensaciones y responsabilidades.

Durante los meses de embarazo, seguramente has estado leyendo y releyendo artículos e informaciones varias relacionadas con la maternidad, pero al enfrentarte a la realidad, es inevitable que surjan las dudas. Dudas, a menudo, relacionadas con la alimentación del recién nacido, y más concretamente sobre cómo alimentar al bebé con biberón o ¿cuántas tomas debo darle diariamente? ¿se puede recalentar un biberón?

YAKOBCHUK VIACHESLAV

Alimentación del recién nacido con biberón

Muchas madres deciden, por motivos muy diversos que pueden ser voluntarios o involuntarios no dar el pecho al bebé y alimentar al recién nacido con leche de fórmula.

La leche de fórmula imita a la leche materna e incorpora todas las proteínas y minerales necesarios para el recién nacido. La diferencia principal es que carece de las propiedades inmunitarias de la leche materna.

Si has tomado la decisión de alimentar al bebé con biberón habrás visto que supone múltiples ventajas. La principal es que permite que el padre colabore también en la alimentación del bebé y a la vez se refuerza el vínculo entre padre e hijo.

Pero es muy importante que sepas cómo prepararlo, cómo calentar el biberón cuando sea necesario y qué precauciones debes tomar en su preparación. Probablemente, una de las incertidumbres que más te lleve de cabeza es saber si se puede volver a calentar un biberón. ¡Hoy te sacamos de dudas! No se debe volver a calentar el biberón del bebé tras la toma aunque no se la termine, te contamos a continuación más detalles sobre el tema.

Lo más importante de todo, es preparar el biberón cuidando y manteniendo siempre unas adecuadas medidas de higiene. Es recomendable dar el biberón al bebé inmediatamente después de su preparación. Y si te sobra una parte, deberás evitar guardarla para la próxima toma. ¿Te preguntas por qué? Pues lo que se pretende evitar es que proliferen bacterias en la tetina del biberón que podrían causar enfermedades importantes al bebé. Por este motivo, es importante desechar la leche sobrante.

Si eres de las que se pregunta si se puede recalentar un biberón de fórmula una vez preparado, la respuesta es que no es aconsejable.

Si tienes que salir y llevarte un biberón para la próxima toma, no te lo lleves con la mezcla hecha. Mejor llevar el agua en un termo y preparar el biberón inmediatamente antes de la toma.

Africa Studio

Recuerda que son diversas las formas de calentar el biberón. Las más empleadas son mediante un calienta biberones eléctrico, al baño maría o en el microondas. Existen ciertas dudas sobre si se puede calentar el biberón en el microondas. Algunos recomiendan no calentarlo ya que aseguran que en su composición, se han encontrado numerosos químicos que podrían pasar al preparado de la leche. Para otros no supone ningún inconveniente. ¿Tú qué opinas?

Alimentación del recién nacido con biberón. ¿Cómo se prepara el biberón?

Antes de darle el biberón al bebé, intenta comprobar siempre la temperatura, te ahorrarás algún disgusto innecesario. Toma nota de estos consejos para cuidar la alimentación del bebé y mucho más:

  • El primer paso es esterilizar el biberón. Puedes hacerlo con agua hirviendo durante diez minutos aproximadamente. También mediante las pastillas esterilizadoras disueltas en agua o con un esterilizador eléctrico. Se recomienda hacerlo hasta los 4 meses.
  • Llenar el biberón de agua, calentar y preparar la mezcla con la leche de fórmula. Es muy importante no añadir más cantidad de leche de la necesaria. Y si aún tienes inquietud sobre si se puede volver a calentar un biberón, recuerda que no es recomendable.

En el siguiente artículo te contamos cómo usar el biberón para dar una alimentación adecuada al bebé y que la succión sea la más correcta.

Y en el momento de limpiar el biberón una vez usado, debes saber que hasta los 4 meses recomiendan hacerlo a mano mediante un cepillo para biberones con agua y jabón.

Como habrás leído, son muchas las consideraciones a tener en cuenta en todo lo referido a la alimentación del recién nacido. Esperamos haber resuelto algunas dudas, especialmente en lo relacionado con alimentar al bebé con biberón.

Si quieres conocer más cuidados del recién nacido los primeros días, no te pierdas nuestros consejos sobre cómo coger al bebé, bañarlo o cambiar el pañal con destreza.

No te preocupes porque aunque con la maternidad incorporas muchas novedades en tu vida, a menudo solo tendrás que seguir tu propio instinto y utilizar siempre el sentido común. ¡Disfruta de este momento!.

  • ¿Te ha servido de ayuda?
  • OMS y Organización de Naciones Unidas, Cómo preparar biberones de alimento para lactantes en casa. Consulta en línea: https://www.who.int/foodsafety/publications/micro/PIF_Bottle_sp.pdf
  • ALVAREZ HOLGADO, P. SILVIA MUNOZ, G. y ALCON RODRÍGUEZ, Mª. Lactancia artificial, desdete y alimentación complementaria, Manual para matronas y personal sanitario 2012 ISBN: 10: 129116040X
  • World Healh Organization, Guía para la preparación, almacenamiento y manipulación de las fórmulas infantiles en polvo. 2007. Consulta en línea: https://www.who.int/foodsafety/publications/powdered-infant-formula/en/

Redactora especializada en educación emocional para niños. Formada en Mindfulness y en técnicas de relajación y meditación, es la creadora del Laboratorio de las emociones, un espacio donde encontrar recursos para trabajar la inteligencia emocional con los más pequeños.

Posee años de experiencia como redactora y, en la actualidad se dedica a reseñar, con todo tipo de detalle, libros, cuentos y juegos que servirán de ayuda en el desarrollo de diversas competencias y habilidades emocionales. Considera que el saber identificar, aceptar, comprender y expresar las emociones es fundamental para que los niños de hoy se conviertan mañana en adultos emocionalmente sanos y felices.

Nunca me ha pasado porque mis tres hijos han tomado pecho mínimo hasta los dos años y, excepto el mediano, que tomó biberón unos días en el hospital, por prematuro, los demás no lo han probado y yo nunca he preparado ningún biberón. Pero sí tengo un amigo con el que hablé hace unos días que anda medio zombie porque eso de despertarse por la noche a preparar biberones lo tiene agotado (y eso que él solo los prepara, que se los da ella… si es que a veces damos penica).

Ante su comentario, decidí comentarle un truco que nadie le había dicho antes: «Chico, si tanto problema te supone prepararlos, déjalos hechos antes de irte a dormir». Me puso cara de sorpresa, me preguntó «¿Eso se puede hacer?» y le respondí que sí, y cómo hacerlo. Así que si estáis agotados de preparar los biberones por la noche, o si te despiertas tan dormido que hay riesgo de que te equivoques con la preparación, no os perdáis esta entrada en la que os explico cómo dejarlos listos antes de ir a la cama.

El polvo no es estéril

Aprovecho para comentarlo una vez más, porque viene a cuento. El polvo que viene en las latas de leche artificial no es estéril y, en consecuencia, puede contener ciertos microorganismos como el Cronobacter sakazakii o Salmonella, capaces de producir infecciones de leves a severas, sobre todo en bebés recién nacidos o prematuros. El Cronobacter sakazakii, por ejemplo, puede producir infecciones tan serias como meningitis o bacteriemias (presencia de bacterias en la sangre), como podéis ver en este estudio.

Pensaréis que «bueno, seguro que solo pasa en algún lote concreto», pero parece ser que no, pues unos investigadores acudieron a 5 fábricas de leche artificial para ver hasta qué punto el Cronobacter sakazakii podía encontrarse en ellas y de las 298 muestras ambientales que cogieron en ellas, el 32% contenían el patógeno. Cuánto de eso acaba en la leche en polvo, no se sabe, pero que 1 de cada 3 muestras sea positiva no es muy esperanzador.

Con esto quiero decir, una vez más, que el agua que utilizamos para preparar los biberones tiene que hervirse, no por el agua, sino por el polvo, porque a 70ºC se minimiza el riesgo, pues a esa temperatura el agua empieza a eliminar esos microorganismos. Bueno, para ser sinceros, hacen falta algo más de 20 minutos a más de 70ºC para que la disminución de Salmonella y de Cronobacter Sakazakii sea notable, pero si los preparáis como os diré a continuación seguro que la leche final es mejor que si se prepararan con el agua a temperatura ambiente, sin calentar, como hace mucha gente.

Cómo preparar los biberones

Antes de irte a la cama, sabedor de que el bebé se va a despertar dos o tres veces, prepararas dos o tres biberones. Bien, en realidad puedes preparar más porque el biberón puede permanecer preparado en la nevera 24 horas. Pero decides hacer tres para la noche y mañana, si eso, ya irás preparando más sobre la marcha (la proliferación de otras bacterias siempre será algo menor).

Pongamos que tu bebé está tomando 90 ml de leche por biberón. Como le vas a hacer 3 biberones, pones 270 ml de agua embotellada (a priori es mejor que la del grifo) en un cazo limpio y la pones a calentar hasta que hierva. Una vez está hirviendo sabes que está a 100ºC. Como a esta temperatura tan elevada cabe la posibilidad de que el polvo, al contacto, se aglutine y endurezca, haciendo una mezcla grumosa, y como a esta temperatura podrían activarse esporas bacterianas, lo ideal es hacer la mezcla del agua con el polvo a una temperatura de entre 70 y 90ºC. Tras hervir, basta con esperar 5 minutos para que el agua llegue a esos 90ºC y entonces la pasamos del cazo a los biberones.

En caso de que pase más tiempo, tranquilos, aún estáis en esa ventana de temperatura, a menos que hayan pasado 30 minutos. Entonces se considera que el agua está por debajo de 70ºC y ya no sirve. O sea, tras hervir, esperamos de 5 a 30 minutos (mejor estar más cerca de los 5 que de los 30) y ponemos el agua en los biberones. Entonces echamos los cazos de polvo pertinentes a cada biberón. En el caso del ejemplo, como eran biberones de 90 ml, 3 cazos rasos, uno por cada 30 ml (o lo que indique el bote, ojo).

Agitamos los biberones para que se produzca la mezcla y los metemos en la nevera, que debe estar a menos de 5ºC. Hemos dicho que hacen falta unos cuantos minutos para que los dos microorganismos se vayan eliminando. Pues esos minutos suceden ahora, en el rato en que los hemos preparado, los hemos mezclado y los hemos metido en la nevera. Dentro de la nevera el enfriamiento es más rápido, claro, pero si hemos preparado los biberones a 90ºC el tiempo para eliminar los patógenos es también mucho menor (uno 5-6 minutos) y aún tardará unos minutos, en la nevera, a bajar de los 70ºC.

Cuando el niño quiera comer

Los hemos metido en la nevera y nos hemos ido a dormir. Llega el momento en que el bebé quiere comer. Pues cogemos uno de los biberones y se lo damos. ¿Frío? Bueno, si le gusta frío, adelante, puede tomarlo frío (al menos eso dice la Academia Americana de Pediatría), pero suele ser más agradable tomarlo templado, creo yo.

Coges un biberón y lo calientas, o bien bajo el grifo, con agua caliente corriendo, o bien al baño María. El microondas no es buena idea porque no siempre calienta de manera uniforme y podríamos quemar la boca del niño. Una vez caliente, echamos unas gotas en la cara interna del antebrazo y cuando notemos que la leche está templada (no hace falta que esté caliente) se lo damos.

Con este sistema habremos ahorrado unos cuantos minutos (con el tema de hervir el agua y esperar cinco minutos, que lo hicimos antes de dormir y así no lo tenemos que hacer ahora) y sabremos que está tomando un biberón bien preparado.

Si no os convence este sistema, siempre podéis saltaros las recomendaciones, prepararlo con el agua de botella a temperatura ambiente, que es mucho más rápido, agitar el polvo y listo. Acabas antes, aunque le das un biberón mal preparado con el que tu hijo tiene más riesgo de ingerir los microorganismos comentados.

Más información | OMS, OMS
Fotos | Thinkstock
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Existen muchas dudas sobre si es bueno o malo calentar la leche materna o artificial en el microondas. Algunos padres creen que es perjudicial y otros afirman que no ofrece ningún peligro para la salud del bebé.

Para aclararnos, mejor acudir a la ciencia. Diversos estudios han revelado que calentar sólidos o líquidos en el microondas no es perjudicial para salud. Analizamos si es perjudicial calentar la leche del bebé en el microondas.

Calentar la leche del bebé en el microondas: ¿Sí o no?

Los expertos en el tema dicen que tanto la leche materna como la artificial se pueden calentar en el microondas, siempre que al retirar el biberón del microondas, se verifique que la temperatura de la leche es la adecuada antes de ofrecérsela al bebé, para evitar así posibles quemaduras.

Es muy común, en el caso de los microondas, que el alimento líquido o sólido se caliente más que el envase, ya que el sistema de calentamiento va del interior al exterior, ya que se calientan primero las moléculas que están en el centro. No obstante, su calentamiento no es uniforme.

A la hora de calentar el biberón en el microondas también influye el material con el que esté fabricado el biberón. Los más seguros son los de vidrio, ya que los de plástico pueden desprender moléculas que pueden pasar al alimento.

En cuanto a la duda sobre si los alimentos calentados en el microondas pierden o no nutrientes y calorías, los expertos dicen que con cualquier método de calentamiento, de conservación o de cocción, sea en el microondas, en horno convencional, en la cocina a gas o eléctrica, los alimentos siempre pierden una pequeña cantidad de sus propiedades nutricionales.

El microondas es hoy uno de los electrodomésticos que más facilitan el día a día de las familias. El hecho de que caliente los alimentos de una forma rápida, no quiere decir que altere su composición y ofrezca riesgo para la salud de los bebés.

Del mismo modo que otro sistema de calentamiento, el microondas solamente trasmitirá calor al alimento. Nada más. Por otro lado, es necesario controlar la temperatura antes de ofrecer la comida calentada en el microondas a los niños para evitar algún accidente.

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