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Segundo embarazo barriga

Segundo embarazo: ¿qué cambia?

Cuando afrontas el segundo embarazo, es normal que te hagas muchas preguntas, que lo compares con el primero y que quieras descartar que se repitan determinadas circunstancias. ¿Será igual que el embarazo de mi primer hijo? Hay dos cosas que las futuras mamás, embarazadas de su segundo hijo, deben tener en cuenta:

  • Tras el primer parto, el cuerpo de la mamá experimenta algunos cambios que facilitarán los futuros embarazos y partos. Los tiempos de adaptación del cuerpo de la mujer se reducen a la mitad, los trastornos típicos del embarazo disminuyen, los tejidos son más elásticos, queda la movilidad ósea, el cuello del útero es más blando y los tiempos de la expulsión también se reducen, prácticamente, a la mitad.
  • Si el médico no indica lo contrario, en el segundo embarazo, no tienen por qué repetirse las complicaciones sufridas en el primer embarazo o un parto difícil. El dolor de espalda, la sensación de náuseas, la duración del trabajo del parto, la recurso a la cesárea… Es posible que sean totalmente diferentes en el segundo embarazo.

Primer y segundo embarazo: cuáles son las diferencias

  1. ¿La barriga crecerá antes?
    Sí. Los músculos del abdomen están un poco más relajados y, por lo tanto, se adaptan enseguida a las modificaciones del embarazo. En una mujer primeriza, la barriga no es evidente hasta el quinto o sexto mes; mientras que, en el segundo embarazo, es posible que la barriga se note alrededor del tercer mes o al inicio del cuarto.
  2. ¿El útero es más grande?
    No. El útero no aumenta de tamaño tras el primer embarazo. Con el segundo hijo, el tamaño del útero aumentará mes a mes, gradualmente, exactamente igual que la primera vez.
  3. ¿Tendré los mismos trastornos en el segundo embarazo?
    Sí y no. Las náuseas y el dolor de espalda probablemente se repetirán en el segundo embarazo, dado que se trata de trastornos relacionados con los cambios que se producen en el organismo femenino durante la gestación. En cambio, si la primera vez se produjeron problemas serios, como la gestosis, no tienen por qué repetirse necesariamente.
  4. ¿Tendré un riesgo mayor de que a mi bebé le puedan detectar Síndrome de Down?
  5. Normalmente, a una edad más avanzada, el riesgo de detectar Síndrome de Down es más elevado. Esto no significa que el riesgo sea especialmente alto necesariamente, sino que la probabilidad es mayor. Es una cuestión relacionada, principalmente, con la edad de la mamá, si bien hay muchos otros factores que influyen.
  6. ¿Cuándo notaré los movimientos del feto?
    En el segundo embarazo, los movimientos del feto se notan a partir de la semana 14 de embarazo, mientras que la mamá primeriza no los experimenta hasta las 20 o 22 semanas de embarazo. En el segundo embarazo, la mamá ya ha experimentado esta sensación y es capaz de reconocerla inmediatamente.
  7. ¿Nacerá en la misma semana de embarazo?
    Los factores que influyen en la duración del embarazo pueden cambiar en cada gestación. No obstante, si se trata del tercer o cuarto parto por vía vaginal, es más difícil que el cuello del útero se mantenga cerrado hasta el final en la gestación, y el pequeño, con toda probabilidad, nacerá antes.
  8. Después de una cesárea, ¿se puede dar a luz por vía natural?
    Si la primera cesárea se realizó por un motivo circunstancial, el segundo parto puede ser perfectamente por vía vaginal. Si, después de la operación, no se ha producido ninguna complicación especial, la cicatriz no constituye por sí misma ningún obstáculo.
  9. ¿La dilatación durará menos?
    En el segundo parto, el nacimiento del niño también implicará un cierto esfuerzo. Sin embargo, durará menos. Del mismo modo que será más breve la fase de expulsión, es decir, el parto propiamente dicho. En general, si para un primer hijo pueden transcurrir incluso 24 horas desde el inicio del trabajo hasta el parto, para el segundo, el tiempo necesario se reduce a la mitad.
  10. ¿Volverá a ser necesaria la episiotomía?
    Antes, la episiotomía, es decir, la pequeña incisión para ensanchar la abertura de la vulva y permitir al niño salir más fácilmente, se practicaba a todas las mujeres. En la actualidad, se tiende a efectuarla únicamente en los casos realmente necesarios. Sin embargo, si, en el transcurso del primer parto, se practicó, es probable que se deba recurrir a ella también en el segundo, ya que el tejido del periné es menos elástico y podría rasgarse.
  11. ¿Tengo que volver a asistir a un curso de preparación al parto?
    Siempre es aconsejable. El hecho de haber vivido ya esta experiencia no exime de las tensiones emocionales. Además, se pueden dar situaciones diferentes en el embarazo o en el parto. Los cursos dedican un amplio espacio al ejercicio físico y a la relajación, para llegar al parto de la mejor manera.
  12. ¿Romperé aguas espontáneamente?
    La rotura de aguas espontánea es un episodio totalmente accidental y, si la primera vez el trabajo había comenzado de esta manera, esta situación no tiene por qué repetirse con el segundo niño.

La madre se encontrará mejor preparada, física y psicológicamente, para afrontar el nuevo reto de un segundo embarazo, Sin embargo, el desarrollo del embarazo y el parto no son iguales, aunque los experimente la misma mujer, y hay aspectos que deben tenerse en cuenta. Unos son positivos y otros no tanto.

Ventajas del segundo embarazo

Te contamos cuáles son las ventajas y los inconvenientes a los que te enfrentas en tu segunda gestación:

– Trastornos típicos del embarazo. Disminuyen debido a que los tejidos han ganado en elasticidad. El dolor de espalda, las náuseas del primer trimestre, la ciática o los problemas de circulación en las piernas, es posible que aparezcan de forma distinta.

– El trabajo de parto es más liviano. En general, si para un primer hijo pueden transcurrir incluso 24 horas desde el inicio del trabajo hasta el parto, para el segundo, el tiempo necesario se reduce a la mitad. La fase de dilatación suele ser más corta porque el cuello uterino se borra muy rápidamente. Además, las paredes vaginales están más distendidas y son más elásticas, porque no es el primer bebé que atraviesa el canal vaginal.

– El parto acorta su duración. Tras el primer parto, el cuerpo de la madre experimenta diversos cambios van a facilitar los siguientes alumbramientos. El tiempo de adaptación del cuerpo de la mujer se reduce, debido a que el cuello del útero está más blando, al igual que los tejidos circundantes, lo que facilita la dilatación y la expulsión del bebé. Además, la mujer se encuentra menos asustada, ya sabe empujar y colabora mejor con el ginecólogo y la matrona.

– La barriga se nota antes. Se debe a que los músculos del abdomen están más relajados y se adaptan antes a las modificaciones del embarazo. Si durante la primera gestación, el embarazo no se nota hasta el cuarto o quinto mes, en el segundo la barriga ya es visible desde el tercer mes.

– Los movimientos del bebé se perciben pronto. En el segundo embarazo, los movimientos del feto se notan a partir de la semana 14 de embarazo, mientras que la mamá primeriza no los experimenta hasta la semana 20 o 22. La ventaja es que en el segundo embarazo, la madre ya conoce esa sensación y es capaz de reconocerla inmediatamente.

– Se adelanta la fecha de parto. En la segunda gestación, diversos factores influyen en la duración del embarazo. La fecha de parto puede adelantarse unos días debido a que el cuello del útero está más blando y le cuesta más mantenerse cerrado hasta el final de la gestación.

– Después de una cesárea, el segundo puede ser un parto vaginal. La cicatriz de la cesárea no constituye un obstáculo para tener un segundo parto vaginal, sobre todo, si la primera se realizó por un motivo circunstancial y después de la intervención no se produjo ninguna complicación.

– Menores posibilidades de episiotomía. La correcta distensión del tejido del periné permite no realizar episiotomía. Antes se realizaba a casi todas las mujeres para evitar desgarros, pero si no se precisó en el primer parto, tampoco será necesaria en el segundo. La razón es que la vulva se distiende mejor en el segundo parto y la episiotomía suele ser mucho más pequeña y, en ocasiones, ni siquiera es necesaria. Esto se notará en la recuperación posparto.

– El bajón hormonal se supera mejor. La experiencia anterior ayuda a relativizar los problemas y a utilizar los mecanismos que ayudaron a superar la depresión del primer posparto. La multiplicación del volumen de trabajo no causa tanta ansiedad porque la madre se siente más segura de sí misma. El padre suele implicarse más al tener menos miedo a cuidar del bebé y, en general, la mujer no sufre con tanta intensidad el bajón posparto.

– Más facilidad para retomar la actividad sexual. Reanudar las relaciones sexuales da menos miedo. Igual que tras el primer parto, es recomendable no tener relaciones con penetración en las seis semanas que siguen al parto, para dejar tiempo a que los tejidos recuperen su elasticidad, sobre todo, si ha habido episiotomía. Es aconsejable practicar los ejercicios de Kegel (contraer y relajar la vagina) para ayudar a que el periné recupere su elasticidad.

– Lactancia: la experiencia cuenta. La instauración de la lactancia no tiene secretos para una madre que va a iniciarla por segunda vez. Ahora el pecho y los pezones están más curtidos y la piel menos sensible. Con la experiencia anterior, la madre adaptarse con más seguridad a las necesidades de su bebé.

Inconvenientes del segundo embarazo

– El útero tarda más en volver a su tamaño. El útero tarda un poco más en volver a su tamaño original debido a la distensión muscular. Los entuertos, que son espasmos que ayudan a contraerlo, son más numerosos y dolorosos durante los 3 o 4 días que siguen al parto.

– Recuperar la línea es una tarea más difícil. Aunque no existen razones médicas para ello, el cuerpo tarda más tiempo en recuperar la figura. Generalmente, una vez finalizada la lactancia, y con un programa de dieta sana y ejercicio, el cuerpo vuelve a su peso ideal.

– El cansancio se nota más. Dormir poco y de forma interrumpida por los horarios de lactancia y, al mismo tiempo, atender al hijo mayor se traduce en un mayor cansancio y falta de tiempo. Conviene dejarse ayudar para recuperar sueño y descansar durante las siestas del bebé.

Marisol Nuevo. Redactora

La mayoría de las madres coinciden en afirmar que el primer embarazo se vive de una forma especial e irrepetible. Todo lo que acontece durante esos meses es nuevo para nosotras, por lo que las emociones y sensaciones están a flor de piel.

Cuando nos quedamos embarazadas de nuevo, una de las primeras dudas que surgen es si todo volverá a ser igual que la primera vez. Aunque cada embarazo es único y no se puede generalizar, lo normal es que se sucedan una serie de cambios y acontecimientos que difieran notablemente de la primera experiencia.

La tripa aparece antes

Una de las cosas que más ilusión nos hace cuando nos quedamos embarazadas es lucir tripita. Es fascinante comprobar cómo va cambiando nuestro cuerpo para dar cobijo al bebé, y nos emociona mirarnos en el espejo y sentir la prominente curvita de nuestra barriga.

Por lo general, en un primer embarazo tendremos que esperar al segundo trimestre para que todos se den cuenta de nuestro estado, pero en la segunda gestación la tripa aparece mucho antes. Esto sucede porque los músculos rectos transversales de las paredes del abdomen (los que van desde las costillas hasta la línea alba) están más cedidos.

Los movimientos del bebé se sienten antes

La tan esperada primera patadita del bebé dentro del vientre materno se percibe antes en el segundo embarazo. Al comienzo se siente como una especie de burbujeo o mariposeo y más tarde, las pataditas o las manitas chocando con las paredes del útero.

Por lo general, la percepción del movimiento del bebé durante el primer embarazo se produce aproximadamente entre la semana 18 y la semana 20, mientras que en el segundo se produce entre la semana 16 y la semana 18.

Esto se debe a que en el segundo embarazo tanto los músculos de la pared abdominal como del útero están menos tonificados tras haberse dilatado la primera vez, y esto hace que sea más fácil que cedan a los primeros movimientos.

Aparecen nuevos miedos

Es más que probable que quedarte embarazada por segunda vez no te exima de sufrir ciertos temores relacionados con la salud de tu bebé, el correcto desarrollo de la gestación o el momento parto. Quizá los manejes de otra forma, pero el miedo a que a tu hijo le ocurra algo siempre estará ahí; ya sea el primero o el segundo embarazo.

Pero además, en los segundos embarazos aparece un nuevo factor que a menudo es el principal desencadenante de nuestras dudas, sentimiento de culpa y preocupaciones: nuestro primer hijo. ¿Lograré querer a mi segundo bebé igual que a mi hijo? ¿Cómo llevará mi hijo la llegada al mundo de su hermanito? ¿Será capaz de atender a dos hijos por igual?…

El embarazo se disfruta más

En mi experiencia diré que los segundos embarazos se disfrutan mucho más. Si bien, como comentábamos antes, la mochila de los miedos siempre está ahí, es más sencillo relajarse y dejarse llevar por sensaciones que ya nos son familiares.

Además, nuestro hijo mayor nos aportará momentos inolvidables que siempre recordaremos con especial emoción, como el día en que le contamos que tendría un hermanito o cuando nos acaricia la tripa y habla al bebé a través de ella.

El embarazo se hace más corto

Aunque casi todas las mujeres coincidimos en afirmar que el embarazo parece ser eterno, lo cierto es que cuando ya tienes un hijo todo parece marchar a otra velocidad. Tu niño es quien marca el ritmo de tu vida, y sus rutinas diarias, sus necesidades y sus juegos ayudarán a que los meses del calendario transcurran mucho más rápido.

Tienes menos tiempo para ti

Como consecuencia de lo anterior, también tendrás menos tiempo para ti. Si en tu primer embarazo pudiste disfrutar de baños aromáticos, masajes relajantes y lectura en soledad, en tu segundo embarazo no tendrás apenas tiempo para dedicarte, pues como es lógico tu hijo mayor lo ocupará todo.

Aún así, mi consejo es que pidas ayuda para encontrar ese ratito diario tan necesario para ti y tu bebé. En este sentido, el yoga o el pilates para embarazadas son actividades fabulosas que te ayudarán a relajarte y a conectar física y emocionalmente con tu pequeño.

Sabrás reconocer las contracciones

Uno de los grandes miedos durante el primer embarazo es saber si seremos capaces de reconocer las contracciones de parto y diferenciarlas de las que no lo son. Y es que confieso que en más de una ocasión acudí a urgencias creyendo estar de parto, cuando en realidad se trataba de las contracciones de Braxton Hicks o cualquier otra falsa señal de alarma.

Pero esto no ocurre en el segundo embarazo pues las sensaciones ya nos resultan familiares, y nos será más fácil reconocer los pródromos de parto y las señales de que el día se acerca.

El parto suele ser más rápido

Aunque cada caso es único y es difícil predecirlo de antemano, lo normal es que en un segundo embarazo las posibilidades de tener un parto más fácil y corto que la primera vez sean mayores. No en vano, según los estudios la duración promedio del parto en primíparas es de ocho horas, mientras que en multíparas es de cinco horas.

Esto ocurre así porque tras la primera vez, el canal de parto es más espacioso y ofrece menos resistencia a la dilatación, además de que la musculatura uterina está más laxa. Y todo ello hace que las fases de dilatación activa y la expulsión sean más rápidas.

Se tienen las cosas más claras

Y ya por último cabe señalar que en los segundos embarazos se tienen las cosas más claras que la primera vez, tanto en lo que respecta al momento del parto como a la crianza de nuestro bebé. Y es que cuando somos primerizas es fácil dejarse influenciar por comentarios y no escuchar a nuestro instinto.

Sin embargo, durante el segundo embarazo solemos estar más empoderadas, nos informamos con más precisión de aquellos temas que nos preocupan o que no salieron como esperábamos la primera vez, y tenemos más «mano izquierda» para manejar a las visitas tras el parto y las opiniones no pedidas.

Fotos | iStock

Cambios que se producen en el segundo embarazo

La experiencia es una ventaja cuando se afronta el segundo embarazo y saber lo que te espera te dará seguridad. Aunque no hay dos embarazos ni dos partos iguales, en general los tiempos de adaptación y reacción en el cuerpo de la mujer se acortan en la segunda gestación. Estos son los cambios que puedes notar entre tu primer embarazo y esta segunda vez:

  1. Cambios emocionales y psicológicos. Desaparecen los miedos a lo desconocido, ya que la futura mamá conoce los cambios que va experimentar su cuerpo y cómo reacciona su organismo ante los cambios hormonales.
  2. La barriga se nota antes. Mientras que en el primer embarazo la barriga no se nota hasta el quinto mes de gestación, en el segundo empieza a ser evidente a finales del tercer mes o principios del cuarto mes. Esta visibilidad se debe a que los músculos del abdomen están más relajados y se adaptan rápidamente a los cambios del embarazo por acción de las hormonas.
  3. Las molestias son distintas. No hay un embarazo igual a otro. Es posible que no tengas náuseas, o que las tengas si no se produjeron en el embarazo anterior y que en general te sientas distinta. Algunos problemas como el dolor de espalda te acompañarán de nuevo y, sin embargo, si tuviste hipertensión o diabetes en el primero, un mayor control médico te ayudarán a prevenir los problemas del anterior.
  4. Los movimientos fetales se sienten antes. Aunque las madres primerizas no sienten cómo se mueve su bebé dentro del útero hasta la semana 20 o 22 de embarazo, con el siguiente notarás los movimientos de tu bebé a partir de la semana 14 de gestación.
  5. La duración del embarazo puede variar. Son muchos los factores que influyen en la duración del embarazo y uno de ellos es el número de partos. Cuando se trata del tercer o cuarto bebé, el cuello del útero está dilatado y tiende a borrarse con facilidad, por lo que es posible que el nacimiento se produzca una o dos semanas antes que embarazos anteriores.
  6. El parto generalmente dura menos. Debido a que las estructuras internas ya se han distendido, la duración del parto en el segundo embarazo suele acortarse a la mitad y durar de cuatro a ocho horas. Concretamente, la fase de expulsión es la que suele ser más breve.
  7. El segundo parto puede ser por vía vaginal, aunque el primero haya sido por cesárea. Siempre que la cesárea se produjera por las propias circunstancias del parto, es posible dar a luz por vía vaginal en el segundo embarazo.
  8. El trabajo de parto resulta menos duro, debido a que la vagina es más elástica y no hay fase de preparto, que tiene lugar cuando el cuello del útero tiene que ablandarse y acortarse. Al mismo tiempo, el útero también es más flexible. Por todo ello, el trabajo de parto del segundo bebé suele ser más breve.
  9. La experiencia previa ayuda en el segundo parto. La mujer ya ha pasado por la experiencia y se siente capaz de colaborar con las instrucciones del ginecólogo y la matrona.
  10. La episiotomía puede no ser necesaria. Este corte que se realiza en la vagina solo en caso necesario para facilitar la salida de la cabeza del bebé por el canal del parto, puede no tener que realizarse cuando el periné es más elástico.
  11. Es recomendable asistir de nuevo al curso de preparación al parto. Aunque muchas mujeres sólo asisten la primera vez, es recomendable porque ayuda a aliviar las tensiones emocionales, ya que dedican mucho tiempo al ejercicio físico y a la relajación para llegar al parto de la mejor manera.
  12. La depresión posparto se supera mejor. La experiencia ayuda a superar el bajón hormonal y a sentirse más segura de sí misma. La utilización de los mecanismos que funcionaron para relativizar los cambios de humor y una mayor implicación del padre en el cuidado del bebé sirven para superar la depresión posparto.
  13. La lactancia se instaura fácilmente. La experiencia anterior hace que la madre se adapte mejor a las necesidades del bebé y físicamente notará que sus pechos y sus pezones están más preparados.
  14. Reanudación de la vida sexual. Tanto el despertar del deseo sexual como el reinicio de las relaciones sexuales son comportamientos que resultan menos preocupantes para la mujer. No obstante, es recomendable no tener relaciones con penetración en las primeras seis semanas tras el parto, sobre todo, si ha habido episiotomía.

Evolución de la barriga del segundo embarazo, de la semana 13 a la semana 16

¡Aquí seguimos!, con una barriga que aumenta por momentos, ¡vaya tela!, que razón tiene la gente cuando me dice «es que la segunda sale antes», ¡y tan antes…!.

Ya resabida de mi excesivo aumento de peso en el embarazo de Batusi, en este segundo embarazo me he propuesto coger los mínimos kilos posibles, eso si, cuando el hambre aprieta ¡aprieta!, pero ME NIEGO a coger los casi 20 kilos de mi primer embarazo, la verdad es que de momento, estoy cumpliendo el propósito, he cogido unos 5 kilos y estoy de 17+3 semanas, bueno, quizás algún kilito de más si que tengo, ¡pero no son los 11 que que ya llevaba en las mismas semanas que Batusi!.

SÍNTOMAS

Hambre: A todas las santas horas del día, pero me contengo…

Cansancio: Vamos superándolo, ya no es el extremismo del primer trimestre que o te sentabas, o te tumbabas, ahora me está pasando un poco al contrario, ¡no puedo estar sentada!, me da la sensación de estar perdiendo el tiempo, además de que últimamente llevo unas 3 semanas que no paro, de aquí para allá, quedada con unas con otras, que si un evento, que si trabajo de Papinga también por las tardes… Quizá sea por esto que el aumento de peso es menor, eso si, ¡la siesta con la peque es SAGRADA! 😀

Felicidad: Nivel máximo, así como con Batusi tenía el morro torcido cada dos por tres (raro en mi), en este embarazo las hormonas están todas japys de la laif, me río a todas horas, y por cualquier chorrada, estas fotitos de Facebook que en otra ocasión piensas ‘pero que gilipollez’, pues aquí la menda se troncha, ya no sólo eso, si no esa sensación de que todo es estupendo y maravillo, que parece que los astros se han alineado para que tu vida sea wonderful, en fín, ya me veis, más tonti imposible… >.<

Dolor abdominal: Esporádico, y cuando estornudo, de hecho acudí un día a urgencias, porque me encogía del dolor cada vez que estornudaba, y teniendo en cuenta que tengo sinusitis, la cosa se pone peor, ya que cada dos por tres estoy estornudando, el diagnóstico de la ginecóloga fue, «no te preocupes, es dolor muscular, no afecta a ningún órgano», ¡ofú, que alivio!.

Picor en la cicatriz de la cesárea: ¡Uf, uf, uf!, pero muchísimo me pica, debido al estiramiento de la piel, me pongo tres tipos de cremas, haré post en breve mostrando los cuidados que estoy llevando en este embarazo.

EVOLUCIÓN DE LA BARRIGA

Sigo con mi ritual semanal de hacer fotos de la evolución de la barriga, ¿os gusta esta idea?, ¿alguna lo hizo en su embarazo?

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Durante el embarazo el cuerpo de la mujer experimenta cambios importantes, no solo desde el punto de vista hormonal sino también anatómico. De hecho, a medida que la gestación avanza los senos aumentan de tamaño y las caderas se empiezan a ensanchar, es la forma que tiene el cuerpo de prepararse para el momento del parto y la lactancia. Sin embargo, el cambio más notable a nivel anatómico tiene lugar en el vientre materno, a partir del segundo mes de embarazo la barriga de la madre empieza a crecer de forma considerable para que el bebé se pueda desarrollar.

Obviamente, a todas las mujeres no les crece la barriga de la misma forma, depende de diferentes factores como el tono muscular, la posición del feto, la anchura de la pelvis, la cantidad de grasa corporal y la edad gestacional. No obstante, lo más usual es que a medida que el embarazo avance, el vientre de la madre vaya creciendo paulatinamente, haciéndose cada vez más grande.

Desarrollo del vientre materno mes a mes

1 ▪ Primer mes de embarazo

Durante este mes apenas se producen cambios visibles en el vientre de la madre. El feto es del tamaño de un grano de arroz por lo que no necesita mucho espacio. Aún así, la mujer es capaz de notar los primeros síntomas del embarazo: empieza a tener digestiones más pesadas y aparecen las náuseas y la repulsión hacia algunos alimentos, a la vez que los pechos aumentan ligeramente de tamaño.

2 ▪ Segundo mes de embarazo

En este momento, quienes rodean a la futura mamá no notarán ningún cambio en su vientre, pero la gestante ya se percata de que su abdomen se ha abultado ligeramente. De hecho, al vestirse puede notar que la ropa le aprieta un poco en la cintura. En este mes el embrión mide unos 2,5 centímetros de largo, por lo que la placenta y el útero están creciendo rápidamente.

3 ▪ Tercer mes de embarazo

Para finales del primer trimestre del embarazo, el útero será apenas más grande que un racimo de uvas, pero ya se podrá palpar por encima del hueso pélvico. El embrión ya pesa unos 40 gramos y tiene el tamaño aproximado de una naranja, por lo que ya se comienza a notar el vientre. En este momento la cintura se ensancha discretamente y los senos habrán crecido bastante.

4 ▪ Cuarto mes de embarazo

A inicios del segundo trimestre los cambios anatómicos en la madre ya se notan a simple vista. El útero ha crecido hasta alcanzar el tamaño de un melón pequeño y el feto ya mide entre 12 y 13 centímetros, de manera que es posible notar el vientre abultado. En algunos casos, sobre todo cuando la madre tiene la cintura fina, la barriga tiende a crecer hacia delante, mientras que en las mujeres con la cintura más ancha, el vientre se nota más plano.

5 ▪ Quinto mes de embarazo

Este mes marca el comienzo de una etapa de desarrollo acelerado para el bebé, de manera que el vientre también comienza a crecer a gran velocidad. Lo que sucede es que en esta etapa el útero comienza a distenderse para favorecer el crecimiento fetal, un cambio que le permitirá a la madre sentir por primera vez cómo su bebé se mueve dentro de su vientre.

6 ▪ Sexto mes de embarazo

En este mes, el vientre materno ha crecido casi el doble respecto al inicio del segundo trimestre. Esto se debe a que el bebé ya mide más de 30 centímetros y pesa unos 800 gramos. De hecho, a partir de este momento es usual que la gestante comience a experimentar dolor en la espalda y en las piernas y que se sienta más débil de lo normal, sobre todo cuando hace actividad física, lo cual se debe al peso que ejerce su barriga sobre su centro de gravedad.

7 ▪ Séptimo mes de embarazo

En el séptimo mes de gestación la madre habrá aumentado unos 8 kilos, lo cual se notará a simple vista en su vientre, que habrá crecido unos 5 centímetros más de diámetro. En esta etapa el bebé ya mide unos 40 centímetros y ha alcanzado los 1.200 gramos. Sus músculos se están fortaleciendo y, aunque ahora cuenta con menos espacio dentro del vientre materno, se las ingeniará para voltearse y mover las manos y los pies, lo cual no pasará desapercibido para su madre.

8 ▪ Octavo mes de embarazo

En este momento la barriga de la madre ha crecido tanto que ya le cuesta hacer las actividades que antes hacía con facilidad. El simple hecho de caminar dentro de casa o de salir a tirar la basura pueden agotarle más que de costumbre, por lo que tendrá que tomar más descansos que antes. También es probable que se fatigue y le falte el aire con más frecuencia ya que el diámetro del abdomen empieza a comprimir ligeramente la cavidad torácica.

9 ▪ Noveno mes de embarazo

Durante el último mes de embarazo el vientre de la gestante ha llegado a su límite de crecimiento. El bebé apenas cabe dentro del útero materno porque ha crecido demasiado, y la barriga comprime aún más la cavidad torácica y la pelvis. De hecho, en usual que ahora la embarazada deba descansar más que antes porque su columna vertebral apenas puede sostener el peso del vientre. La buena noticia es que estos son síntomas de que falta muy poco para que el bebé nazca.

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