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Sensación de irrealidad

Trastorno de desrealización, la sensación de vivir en un sueño

Si alguna vez has sentido que estabas volviéndote loco, que estabas como en un sueño o en una burbuja, puedes haber sufrido un episodio de desrealización. Las características esenciales del trastorno de desrealización son episodios persistentes o recurrentes de desrealización. Ahora después veremos en qué consisten.

A menudo se pueden dar también episodios de despersonalización. En los episodios de despersonalización aparece una sensación de irrealidad o extrañeza, así como un distanciamiento de uno mismo en general o de algunos aspectos del yo. La sensación es como la de estar fuera de uno mismo, como si uno fuera un observador externo.

Episodios de desrealización: la sensación de vivir en un sueño

Los episodios de desrealización se caracterizan por una sensación de irrealidad o distanciamiento. También puede aparecer la sensación de no estar familiarizados con el mundo, ya sean individuos, objetos inanimados o todos los alrededores. La persona puede sentirse como si estuviera en una niebla, un sueño o una burbuja. O como si existiese un velo o una pared de cristal entre el individuo y el mundo que le rodea. El entorno puede verse como artificial, sin color o sin vida.

La desrealización está acompañada normalmente por distorsiones visuales subjetivas. Estas distorsiones visuales pueden ser: visión borrosa, agudeza visual aumentada, campo visual ampliado o reducido, bidimensionalidad o planitud, exageración de la tridimensionalidad, alteraciones en la distancia o tamaño de los objetos (p. ej., macropsia o micropsia).

También pueden ocurrir distorsiones auditivas, silenciándose o acentuándose las voces o los sonidos. No olvidemos que para diagnosticar un trastorno de desrealización es necesaria la presencia de un malestar clínicamente significativo. También puede aparecer un deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

¿Me estaré volviendo loco?

Las personas con trastorno de desrealización pueden tener dificultades para describir sus síntomas. Pueden llegar a pensar que están «locas» o «volviéndose locas». Otra experiencia frecuente es el temor a un daño cerebral irreversible.

Un síntoma común asociado es una alteración subjetiva del sentido del tiempo (p. ej., pasas demasiado lento o demasiado rápido). Otro síntoma común es la dificultad subjetiva para recordar vívidamente las memorias del pasado y para ser dueño de las mismas, tanto personal como emocionalmente.

Los síntomas corporales tenues, como la saturación de la cabeza, el hormigueo o la sensación de desmayo, no son tampoco infrecuentes. Las personas pueden sufrir una preocupación obsesiva y una rumiación marcada.

Esta rumiación hace referencia a que las personas pueden obsesionarse sobre si realmente existen o controlan sus percepciones para determinar si parecen reales. También son características asociadas con frecuencia a diferentes grados de ansiedad y depresión.

Se ha observado que las personas con este trastorno tienden a tener una hiporreactividad fisiológica a los estímulos emocionales. Sustratos neuronales de interés con el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, el lóbulo parietal inferior y los circuitos de la corteza prefrontal-límbica.

¿Cómo se desarrolla y cuál es el curso del trastorno de desrealización?

La edad media de inicio de los síntomas del trastorno de desrealización es de 16 años. Sin embargo, el trastorno puede comenzar a principios o mediados de la infancia. Solo una minoría no recuerda haber tenido síntomas.

Menos del 20 por ciento de los casos aparecen después de la edad de 20 años. Sólo el 5 por ciento después de los 25 años. La aparición en la cuarta década de la vida o más tarde es muy infrecuente. Por otro lado, el inicio del trastorno puede ser extremadamente repentino o gradual. La duración de los episodios puede variar mucho ampliamente, desde breves (horas o días) a prolongados (semanas, meses o años).

Mientras que para algunas personas la intensidad de los síntomas puede aumentar y disminuir considerablemente, otras refieren un nivel constante de intensidad. En casos extremos puede aparecer durante años o décadas.

Los factores internos y externos que afectan a la intensidad de los síntomas varían entre las personas, aunque se documentan algunos patrones típicos. Las exacerbaciones se pueden provocar por el estrés, por el empeoramiento del humor o de los síntomas de ansiedad, por las circunstancias estimulantes o sobreestimulantes nuevas y por los factores físicos, como la falta de sueño.

Como vemos, el trastorno de desrealización puede ser sumamente desagradable para quienes lo sufren. La sensación principal es la de estar volviéndose loco o vivir en un sueño, alejado de la realidad. Esto puede impulsar a estas personas a buscar ayuda médica. Afortunadamente, a pesar de ser muy desagradable, no es peligroso.

Cómo es vivir con el trastorno de despersonalización que te hace dudar de la realidad que vives

Derechos de autor de la imagen Cortesía de Shaun O Connor Image caption Shaun O Connor padeció trastorno de desrealización hace más de una década y el proceso para aprender a vivir con él no le resultó fácil.

El siguiente relato es un testimonio en primera persona sobre cómo es vivir con el trastorno de desrealización-despersonalización, una condición que hace que algunas personas puedan sentir que se observan a ellos mismos como si estuvieran fuera de su cuerpo de forma persistente o repetitiva.

También suelen percibir que la realidad o las cosas que los rodean no son reales.

Hay mucha gente que puede llegar a tener un episodio de desrealización (o despersonalización) en algún momento de su vida, pero en algunos casos esta sensación no desaparece nunca del todo, afectando al desarrollo de una vida normal.

*Fuente: Clínica Mayo.

Esta es la historia de Shaun O Connor, director y editor de cine que sufrió su primer episodio de desrealización hace una década y que ha relatado su experiencia a Poorna Bell, de BBC Three.

Tenía 25 años cuando tuve mi primer episodio de trastorno de despersonalización.

Estaba solo en casa de mis padres, viendo la televisión y comenzó de la nada. De repente, tuve un intenso ataque de pánico. Sentí como si las paredes se estuvieran cerrando. Me miré las manos, pero era como si no me pertenecieran. Incluso después de haber logrado calmarme, seguí sintiéndome muy agitado y confuso.

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Era como si me encontrara fuera de mi cuerpo, sintiendo como si la realidad se estuviera descomponiendo.

Hasta ese momento, nunca había tenido problemas serios con mi salud mental.

Claro que me preocupaba por las cosas normales, como mi carrera como músico profesional y las relaciones personales, pero siempre había conseguido apartar cualquier pensamiento excesivamente negativo.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Cuando uno sufre trastorno de despersonalización suele sentir que observa un cuerpo que no es el suyo. A veces es una sensación pasajera y otras constante. (Imagen representativa).

La única sensación parecida al ataque de pánico que había experimentado fue una vez que fui a Ámsterdam y fumé un cigarro de cannabis que resultó ser más fuerte de lo que esperaba. Me costó que se me pasaran los efectos.

Así que cuando tuve ese episodio en casa de mis padres, me fui a la cama convencido de que esa extraña sensación se iría en algún momento. Pero no fue así.

Ver un cuerpo que no es el tuyo

Al día siguiente por la mañana seguía ahí, como si me estuviera mirando a través del cristal. Tomé un baño, pensando que ayudaría, pero nada. Todo seguía igual.

Bajé a desayunar, saludé a mis padres y traté de actuar con normalidad. Me oí hablar a mí mismo, pero sonaba a la voz de otra persona.

Era como si me hubiera desconectado de todo y de todos.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Shaun O Connor sintió como si la voz con la que hablaba no fuera la suya.

Al día siguiente, tuve que hacer un viaje de 90 minutos en autobús de regreso a Cork, en el suroeste de Irlanda, donde vivía.

Recuerdo estar en el autobús y sentirme aterrorizado. Estaba sentado en el asiento de una ventana y me sentí abrumado por la inmensidad del paisaje en el exterior. Y, sin embargo, al mismo tiempo, nada de eso parecía real. Era como estar atrapado en una pesadilla.

No lo sabía en ese momento, pero lo que estaba experimentando coincidía con los síntomas del trastorno de despersonalización.

Desencadenantes

Desde el punto de vista científico, es un trastorno dentro del espectro de ansiedad.

Generalmente comienza con un ataque de pánico y puede ser un síntoma de otras condiciones mentales más graves.

Se convierte en un trastorno cuando el mundo que te rodea parece irreal y distante de forma constante y cuando eres incapaz de sentir emociones.

El trastorno de despersonalizaciónes distinto de la psicosis o la esquizofrenia. Los pacientes no experimentan delirios, como pensar que están en una realidad alternativa, ni alucinaciones, como ver cómo las personas u objetos cambian de forma.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption La práctica clínica dice que el consumo de cannabis puede desencadenar en los jóvenes episodios de despersonalización.

Pero sí es una de las afecciones psiquiátricas más comunes pero también poco diagnosticadas. Y para los jóvenes, fumar cannabis puede ser un claro desencadenante.

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Al principio, me esforcé mucho por poder superarlo, pero eso me frustraba y eso conllevaba todavía más ataques de pánico.

Me costaba comer y perdí 6 kilos en el primer mes.

Lo peor, para mí, siempre era la mañana, así que me pasaba la mitad del día en la cama con las cortinas echadas. Pasé de ser alguien a quien le encantaba hacer deporte, socializar y leer, a alguien incapaz de concentrarse en nada.

Fue horrible. Miraba a mi perro y ese animal me resultaba tan extraño que la sensación me abrumaba por completo.

A veces también miraba por la ventana, observaba el cielo, las nubes y me encontraba perdido pensando en la inmensidad del universo.

  • «Lo que llamamos ‘realidad’ son alucinaciones que asumimos como reales porque todos tendemos a percibirlas de la misma manera»

Ese tipo de pensamientos me aturdían cientos de veces al día.

Una sensación de desapego constante

Desde fuera, se me veía normal.

Podía hacer mi vida, ducharme y mirar la tele, pero esta sensación de desapego me invadía constantemente.

Sentí que había perdido la capacidad de disfrutar de cualquier cosa.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption El trastorno tuvo un gran efecto en la vida de Shaun O Connor, que acabó con su pareja, volvió a casa de sus padres y era incapaz de dar conciertos.

Después de un mes, fui al médico. Traté de explicarle que sentía que mi memoria y mi percepción del tiempo se estaban fragmentando. Pero hacerlo no fue fácil, y me preocupaba que lo que decía no tuviera ningún sentido.

El doctor escuchó y concluyó que lo que me ocurría es que estaba deprimido y con ansiedad.

Me aconsejó que hiciera ejercicio y me recetó benzodiacepinas. Pero nada parecía funcionar, y no saber lo que me estaba pasando me hizo todavía tener más ansiedad.

A esas alturas, mi vida ya se estaba rompiendo. Había cancelado todos mis conciertos, terminado con mi pareja y había vuelto a vivir en casa de mis padres.

Toqué fondo unos meses después de haberme mudado al hogar familiar. Un pariente se casaba en Escocia y la idea de subir a un avión me aterrorizó, pero, de alguna manera, lo logré.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption O Connor intentó hacer deporte por recomendación de su médico, pero la mejoría era breve y fugaz. (Imagen representativa).

Pero sentirme obligado a socializar durante todo un fin de semana completo fue demasiado.

Llegó un momento en el que tuve que irme a una habitación oscura para acostarme. En el avión de vuelta tuve un ataque de pánico muy fuerte. Honestamente, creí que la realidad tal y como la conocía se había hecho pedazos.

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En la búsqueda de respuestas

Fue entonces cuando empecé a buscar en internet y encontré un artículo sobre el trastorno que, sin saberlo, sufría. De repente, todo tenía sentido.

Eso me llevó a foros donde contacté a personas que estaban pasando por lo mismo. Fue un alivio darse cuenta de que esto era un problema real y que no estaba solo.

Al principio, probé cosas como la meditación, los masajes y empecé a hacer mucho ejercicio para mejorar mis síntomas. Todo esto conseguía aliviarme brevemente, pero después los pensamientos negativos volvían más fuertes que nunca.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Fue en internet donde O Connor pudo entender lo que le pasaba y entrar en contacto con gente con el mismo trastorno.

Finalmente, concerté una cita con un psicólogo, que confirmó que mis síntomas eran consistentes con el trastorno de despersonalización. Me dijo que la afección normalmente ocurría como una respuesta temporal a un trauma o ansiedad y que en su forma crónica era muy rara.

Me escuchó y mantuve algunas sesiones con él durante varios meses.

Fue útil, pero me dejó claro lo difícil que es encontrar a un profesional de la salud que esté familiarizado con esto como una condición crónica, incluso cuando parece que en internet hay una gran comunidad de pacientes.

Aceptación

Un año después, me di cuenta de que había comenzado a vivir mi vida en torno a la enfermedad. Aceptar eso realmente me ayudó a comenzar a construir una nueva realidad.

En lugar de tratar de averiguar constantemente por qué estaba mal, simplemente acepté que a veces mis pensamientos no tenían mucho sentido. Lentamente, las cosas empezaron a mejorar.

Comencé a trabajar y a tocar música en vivo otra vez. Volví a comer adecuadamente y a ganar peso.

Y, lo que es más importante, me di cuenta de que pasar tiempo en foros hablando sobre mi condición me hacía sentir peor, así que me tomé un descanso de las redes sociales.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Algunos estudios apuntan a que el trastorno de personalización es en realidad una respuesta del cerebro a un trauma o experiencia traumática.

De mi propia investigación descubrí que se piensa que el trastorno de despersonalización es en realidad un mecanismo de defensa del cerebro, diseñado para protegerte en situaciones traumáticas. Es parte de la respuesta de lucha o huida de tu cerebro.

Muchas personas lo experimentarán en algún momento u otro en su vida, aunque por lo general solo dura unos segundos o minutos. Pero se convierte en un problema si solo puedes pensar en eso e inicia un círculo vicioso de ansiedad.

Entendiendo esto, que mi trastorno realmente está ahí para proteger a mi cerebro, me ha ayudado con mi recuperación.

Si los sentimientos negativos regresan, en momentos de estrés extremo o de ansiedad, ahora trato de reconocerlos por lo que son.

Hoy en día, más de una década después, he conseguido recuperar mi vida.

Me he mudado de vuelta a Cork. Socializo, viajo y tengo una exitosa carrera como director de cinematografía.

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Como curar la sensación de irrealidad en 3 semanas

Bienvenidos a todos a este post.
La sensación de irrealidad es una sensación, valga la redundancia, realmente incómoda.
Cuando a mí me tocó vivir en carne propia la sensación de irrealidad, definitivamente fue uno de los mometos más desagradables de mi vida. A ver si se sienten identificados.
Yo sentía que mi vida era un sueño, que veía una película, que todo estaba, por momentos, nublado, que mi alma estaba escapándose de mi cuerpo, no me sentía “aquí”, me sentía en cualquier otro lado menos “aquí”, y seguramente tú, si estás prestando especial atención a este tema, es porque debes estar aburrido, desesperado y fastidiado por este mismo motivo.
La sensación de irrealidad quizás hasta podríamos relacionarlo con la fotofobia. Ya que te sientes aburrido de mirar, te molesta la luz, los ojos te fastidian, la vida te parece un problema e inclusive puedes sentir miedo de existir. La perspectiva de la vida varía y puede llegar a confundirte.
Os explicaré primero porque he decidido hacer esto.
Todo empezó por el típico cuadro de ansiedad y tras buscar y buscar por internet llegué a la siguiente conclusión:
*La sensación de irrealidad SE PUEDE CURAR
*La sensación de irrealidad no se cura de la noche a la mañana
*La sensación de irrealidad es desagradable(se lo que se siente, la he vivido) pero hay que ignorarla
¿COMO CURAR LA SENSACIÓN DE IRREALIDAD?
Con el conocimiento correcto, es MUY SENCILLO de corregir este problema, primero de todo debeis conocer esta frase
<<A lo que te resistes, persiste… Lo que aceptas, se transforma>> «Carl Jung»
¿Qué significa esta frase?
Que para curar la irrealidad tenemos que aceptarla en en un plazo máximo de de un mes nos habremos olvidado completamente.
¿COMO ACEPTAR LA IRREALIDAD PARA ASÍ PODER CURARLA?
Cuando estes en un cuadro de irrealidad, es decir, viviendolo, sigue haciendo tu vida normal, como que tienes que «ignorar esta sensación», distraete para no pensar en ella, por ejemplo; lee, mira la tele, haz deporte, etc.
Si te intentas resistir(es decir, pensar que te vuelves loco/a, que nunca se te va a ir, esforzarte en que se vaya…) va a persistir, si lo aceptas ( sigues haciendo vida normal, sin preocuparte por esta), se transforma…
¿CONCLUSIÓN?
La sensación de irrealidad se cura ignorandola, y en una semana más o menos pensarás; pero si llevo todo el dia sin pensar en la irrealidad…. y al cabo de dos semanas pensarás; sólo he pensado 2 veces al dia …. y al cabo de un mes pensarás; pues no era para tanto (creeme, lo digo por experiencia)
También quiero dar ánimos a esas personas que lo están pasando mal y darles otra frase que en vuestra situación me fué muy útil:
<< Todo es pasajero, hasta los problemas>>
Ánimos SI SE PUEDE, SI SE PUEDE

El 1% de la población sufre despersonalización crónica como una enfermedad de entidad propia, pero ésta se detecta como síntoma en el 60% de los pacientes que sufren trastornos de ansiedad, cuadros depresivos, esquizofrenia, trastornos psicóticos o se encuentran bajo los efectos de determinadas drogas (cannabis, éxtasis).

“Es como si hubiera perdido la noción del tiempo. Todo lo veo como si estuviera en un sueño, como si todo fuera falso. Me toco mis manos y siento como si no fueran mías y las piernas igual… Nunca he vuelto a sentirme bien. Es como si no fuera una persona”. Éste es el testimonio de una persona que padece despersonalización.

El DSM IV (el manual de referencia de las enfermedades psiquiátricas) define el trastorno por despersonalización como la presencia de “experiencias persistentes o recurrentes de distanciamiento o de ser un observador externo de los propios procesos mentales o del cuerpo”.

El profesor Mauricio Sierra, psiquiatra del Institute of Psychiatry, King’s Collage, de Londres, ha disertado sobre esta psicopatología en las II Jornadas de Psicopatología Clínica y Salud Mental organizadas, hoy y mañana en Bilbao, por el Hospital Aita Menni y avaladas por la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría.

Así pues, según el experto, “la mayoría de las definiciones de despersonalización subrayan la existencia de quejas de sensación de irrealidad por parte del paciente”. En la práctica los pacientes tienen, a menudo, enormes dificultades para comunicar la naturaleza del fenómeno, y usualmente recurren al uso de metáforas, añade.

Síntomas

Los principales síntomas de esta psicopatología son, según Sierra, “experiencias corporales anómalas, incapacidad para sentir afecto por personas cercanas, placer miedo, rabia, etc; experiencias anómalas del recordar, y sensación de desvinculación en relación con el entorno”.

Influencias culturales

Sierra sugiere que la prevalencia de despersonalización es susceptible a influencias culturales. Dado que se trata de una patología que usualmente se conceptualiza como una anomalía en la percepción o experiencia del sí mismo, es concebible que las influencias culturales que moldean la experiencia y concepto del sí mismo sean relevantes a la hora de explicar la variaciones en la prevalencia de despersonalización entre culturas”.

En este sentido, en los países occidentales –Estados Unidos y Europa occidental- (caracterizados por un mayor individualismo) habría mayor prevalencia de esta enfermedad mental que en los países de America Latina, Asia y Europa oriental, caracterizados por un mayor colectivismo (al contrario que el individualismo, las personas se experimentan a sí mismas más como parte de su entorno social).

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