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Sensacion mocos garganta

Cómo eliminar la mucosidad en garganta y pecho

El otoño es la época propicia para coger resfriados y gripes, que te produzcan mucosidad. También procesos alérgicos como la rinitis, conlleva una acumulación de mocos en exceso. Hoy queremos ayudarte a llevarlo mejor y prevenir complicaciones con estos remedios naturales y consejos que te ayudarán a eliminar la mucosidad.

En AXA Health Keeper tienes médicos generales para todo tipo de patologías leves, y si tu problema es más serio puedes encontrar neumólogos, otorrinos, alergólogos o fisioterapeutas para que te ayuden. Regístrate.

Mocos en la garganta, mocos en el pecho. Riesgos

  • Tos productiva, más exagerada por la noche, al acostarse.
  • Congestión y embotamiento.
  • Sinusitis.
  • Sobre infecciones bacterianas oportunistas (neumonías, bronquitis…).
  • Respiración superficial.
  • Saturación de oxígeno baja.
  • Cansancio y fatiga ante el más mínimo esfuerzo.
  • Afonía.

Cómo eliminar la mucosidad de forma efectiva

La fisioterapia respiratoria, te puede enseñar a toser y movilizar las secreciones para aliviar tu malestar y optimizar tu oxigenación. Pregunta a tu médico. Él te enseñará. Además, puedes seguir una serie de consejos y remedios naturales para liberarte del exceso de mucosidad.

Consejos para explusar la mucosidad

  1. Humidifica el ambiente. Así tus secreciones serán más fluidas.
  2. Bebe mucho líquido. Te ayudará a expulsar las flemas.
  3. Utiliza gotas para la nariz naturales, como el agua de mar. Al limpiar las vías nasales respirarás mejor. Cuidado con los inhaladores de farmacia “para respirar mejor”. Suelen llevar vasoconstrictores, que pueden generar adicción y producir tener efecto rebote. Por ello deberían siempre ser prescritos por el médico, estableciendo la temporalidad de uso.
  4. Haz vahos con agua y sal. Abrirá las vías altas y te ayudará a despegar la mucosidad de las paredes.
  5. Ventila tu casa o tu centro de trabajo. Un aire cargado y caliente es más denso y te provocará tos. Limpia el aire cinco minutos al día.
  6. Respira aire limpio. Ya sabemos que hace frío. Pero si es posible, sal a la calle y respira profundo unas cuantas veces. Por la nariz para que el aire se caliente y se filtre.
  7. Acuéstate con la cabeza algo levantada. Con dos almohadas o una toalla bajo el colchón.
  8. Aprende a toser. Si lo haces muy flojo sólo despegarás pequeños trozos de mucosidad que te harán toser el doble.
  9. Evita el humo del tabaco. Por favor. 😉
  10. Pregunta a tu farmacéutico o médico antes de tomar un jarabe descongestionante o antitusivo por tu cuenta. Ellos te asesorarán con criterio y evitarás reacciones alérgicas que pueden ser graves.

Remedios para los mocos.

  1. Toma una infusión de jengibre y cardamomo. Es antiinflamtorio y descongestionante, incluso para las secreciones del pecho.
  2. Haz vahos con eucalipto. El agua hirviendo con sal también abre las vías, pero el eucalipto tiene un efecto balsámico extraordinario.
  3. Cebolla y ajo. Son antibacterianos, por lo tanto, refuerzan las defensas, pero además contribuyen a diluir la mucosidad por sus compuestos azufrados y reducen la tos.
  4. Infusión de tomillo. Es diurético y expectorante.
  5. Coloca compresas tibias en tu rostro. En las zonas de los pómulos y los senos nasales. El calor actúa como dilatador y al abrir las vías la mucosidad saldrá más fácilmente. Esto es muy útil en embarazadas que no pueden tomar medicación. Si sufres sinusitis pregunta antes a tu médico. Podría no ser aconsejable.
  6. Prepara un jarabe casero contra la mucosidad. Hierve unos higos secos, una cebolla en trozos y un limón. Mantenlo a fuego lento hasta reducir el agua a la mitad. Cuela el resto de agua, añade miel y guarda en la nevera. Toma una cucharada 3 veces al día.
  7. Prueba una limpieza nasal yóguica.
    Ya sabes lo importante que es la respiración para los yoguis. Cuando la mucosidad cierra tus vías no puedes respirar adecuadamente y practicar yoga se torna difícil. Para hacer los lavados nasales existen unos cuernos de lavado o una especie de tetera o Lota, que se deben llenar con una solución salina.
    Inclina el cuerpo y se ladea la cabeza. Se introduce el extremo de la lota o cuerno en la narina que quede más elevada y se vierte el agua. El líquido saldrá por el otro orifico de la nariz. Una vez vaciado todo el líquido se repite la operación inclinando hacia el otro lado. Se respira por la boca con normalidad.

Recuerda que el tabaco es el enemigo número uno para tu garganta. Evalúa tu dependencia a la nicotina en la nueva sección Tests de la app. En AXA Health Keeper podemos ayudarte a dejar de fumar.

Presentar mucosidad en la garganta es una de las molestias más incómodas y a la vez más frecuentes. Este problema suele aparecer normalmente como consecuencia de un resfriado común o una gripe, aunque también puede manifestarse a causa de condiciones como la sinusitis o la amigdalitis. Este síntoma se presenta porque durante una infección la mucosidad aumenta con el propósito de luchar contra los agentes que están produciendo dicha infección, para eliminarlos lo antes posible. Existen muchas causas por las que puede aparecer flema en la garganta y según la causa, se presentarán unos síntomas u otros.

Seguro que te preguntas cómo eliminar la mucosidad en la garganta y qué tomar para disminuir este síntoma de una vez por todas, por ello en este artículo te explicamos cómo hacerlo.

Causas de la mucosidad en la garganta más comunes

Las causas que llevan a la aparición de mucosidad en la garganta pueden variar desde algo sencillo de tratar, como un resfriado común, hasta una enfermedad más complicada, como una bronquitis crónica, donde la mucosidad no desaparecerá hasta un largo tiempo y gracias a un tratamiento específico.

A continuación, te explicamos las causas más frecuentes de la flema en la garganta:

Infecciones virales

Algunas infecciones virales como un resfriado, una gripe, la mononucleosis o virus comunes, producen que el moco aumente para que el virus causante de la infección ocasione el menor daño posible en tu cuerpo, por tanto la flema en la garganta suele ser un síntoma frecuente, especialmente al despertar.

Infecciones respiratorias

Las infecciones respiratorias como la sinusitis, faringitis, amigdalitis, bronquitis y neumonía producen también un exceso de moco para impedir que la bacteria o virus causante prolifere. En estos casos, la mucosidad puede durar incluso semanas, por lo que deberemos ser pacientes y constantes con el tratamiento.

Resfriados

Todos hemos experimentado un resfriado fuerte alguna vez, sobre todo, cuando se producen cambios bruscos de temperatura o en invierno, ya que es más frecuente en esta época del año. Durante el resfriado, la nariz se llena de mucosidad y sientes una extraña sensación de ahogo debido a la producción de moco por parte de las vías respiratorias, las cuales se inflaman y producen flema para ayudar a absorber el virus y los patógenos que han penetrado en tu cuerpo. En estos casos, la mucosidad en la garganta irá desapareciendo progresivamente siendo, normalmente, uno de los síntomas del resfriado que más dura.

Alergias

Cuando se produce una reacción alérgica, también reacciona tu sistema inmunológico, que libera anticuerpos para protegerte frente un alérgeno presente en el aire que has inhalado. Como consecuencia, aumenta la mucosidad con el fin de eliminar los agentes que han penetrado en tu cuerpo. No existe ninguna infección de garganta por culpa de una alergia, pero se producen molestias debido a la acumulación de moco en la garganta que produce el goteo post-nasal y que se experimenta frente una reacción alérgica.

Fumar

Si eres fumador, entonces tienes más riesgo de que aparezca flema espesa en tu garganta debido a la inflamación de las mucosas que envuelven la garganta y la nariz. Es por ello que, si no quieres experimentar esa mucosidad en tu garganta por la noche especialmente, tal vez sea un buen momento para plantearte dejar de fumar.

Factores ambientales

Si vives en un ambiente frío o con aire seco, es normal que tu cuerpo reaccione produciendo moco para mantener la humedad en las membranas nasales. Además, las sustancias irritantes como el humo de un coche, el humo del tabaco o cualquier contaminación ambiental que puedas inspirar va a hacer que la producción de moco aumente para eliminar dichas sustancias, ya que son perjudiciales para tu organismo.

Cómo eliminar la mucosidad en la garganta

La mucosidad, además de una acumulación de flema excesiva, puede conducir a otros molestos síntomas, como carraspeo, tos, irritación de garganta y sensación de tener algo molesto atorado en la misma.

Existen una serie de recomendaciones que puedes llevar a cabo, para reducir la flema en la garganta:

  • Hidrátate bien: especialmente si estás resfriado, la hidratación es muy importante pues ayuda a disolver y expulsar la flema de manera más simple, haciendo también que la mucosidad sea menos densa. Y no solo se trata de beber agua, incorporar alimentos líquidos a tu dieta, como los caldos y sopas, también te ayudará a disminuir la mucosidad en la garganta.
  • Inhala vapor: una ducha de agua caliente es ideal para drenar la mucosidad en la garganta, pues el vapor humidifica el ambiente y facilita su expulsión. Del mismo modo, los vahos con agua caliente contribuyen a la eliminación de las flemas, sin embargo debes recordar que este tipo de práctica no deben llevarla a cabo niños pequeños sin la supervisión de sus padres, para reducir el riesgo de quemaduras con el agua caliente.
  • Haz gárgaras: puedes hacer gárgaras con agua tibia y sal para aliviar la inflamación e irritación de garganta. La sal, gracias a sus propiedades antimicrobianas, te será de gran ayuda.
  • Evita los ambientes muy secos: reducir el uso de la calefacción e instalar un humidificador en tu habitación si vives en un ambiente muy seco, te ayudará a combatir el síntoma de la mucosidad y a reducir molestias como el dolor de garganta o la sequedad en esa zona.
  • Ayuda a tu sistema inmunológico: la vitamina C es una buena opción frente a dolores de garganta que conllevan a la formación de mucosidad en la garganta, ya que ayuda al sistema inmunológico a combatir y eliminar el agente causante. Puedes ingerir alimentos o suplementos que contengan esta vitamina. Algunos alimentos que contienen vitamina C son la fresa, papaya, brócoli, coliflor o tomate. Además, y especialmente en el caso de resfriados e infecciones respiratorias, es recomendable hacer reposo para que tu sistema inmunológico pueda combatir la causa de este problema lo antes posible.
  • Cuida la dieta: ¿sabías que hay alimentos que aumentan la producción de flema? Por ejemplo los lácteos, los cuales no se recomiendan cuando tenemos mucha mucosidad en la garganta pues podrían aumentar la presencia de flema, por eso limita el consumo de leche, quesos y yogures mientras tengas estas molestias.
  • Ventila bien tu hogar: especialmente si el causante de la mucosidad es un virus. Ventilar la casa durante al menos 15 minutos al día ayuda a limpiar el aire y reducir la presencia de patógenos dentro del hogar, por lo que es una práctica muy recomendable, especialmente en invierno, cuando el aire dentro de casa tiende a ser mucho más pesado.
  • Cuida tu garganta: mantén el calor en tu garganta si vas a salir a la calle y hace frío o viento, cubre el cuello con una bufanda para evitar que el problema empeore. Evita alzar la voz y, sobre todo, evita el tabaco para eliminar la flema en la garganta lo antes posible.

Si la mucosidad en la garganta es constante o tan intensa que te dificulta respirar adecuadamente, así como si observas aparición de pus en la garganta, fiebre, inflamación de las amígdalas o una flema abundante y de color verde, no dudes en acudir al médico.

Constantemente siento que tengo flema en la garganta y en el pecho ¿Qué puedo tener y a qué médico debo acudir?

2.-La sensación de flemas en el pecho, con tos (expectoración) y sensación de catarro frecuente o permanente suele producirse en patologías de vía aérea baja, tipo bronquitis. Las bronquitis agudas son casi siempre infecciosas. Los procesos bronquiales crónicos tienen causas más variadas, aunque las más frecuentes son la bronquitis crónica y el asma. La bronquitis crónica se define en términos clínicos por tos y expectoración durante más de 3 meses al año durante al menos 2 años consecutivos. Las infecciones bronquiales agudas concomitantes pueden reagudizar una bronquitis crónica preexistente.
Entre los factores de riesgo claramente asociados a la bronquitis crónica destaca el tabaquismo. En personas no fumadoras activas, como es su caso, puede haber otros factores asociados, como el tabaquismo pasivo, la exposición laboral (trabajadores expuestos a polvo de origen mineral, como minas de carbón y oro, fundiciones, polvos de origen vegetal como cereales, algodón), la contaminación atmosférica (el papel de la contaminación es difícil de establecer en la actualidad aunque parece existir una mayor prevalencia de síntomas respiratorios y bronquitis crónica en habitantes de zonas muy contaminadas) y la hiperreactividad bronquial y atopia (alergia).
El asma bronquial se caracteriza por la aparición de episodios de dificultad respiratoria debidos a broncoespasmo, causado por la contracción de la musculatura bronquial y por la aparición de edema en la mucosa bronquial, lo que causa dificultad para el paso del aire. Puede tener en muchos casos un componente alérgico importante, frecuentemente a pólenes, polvo y ácaros. En casos de infecciones bronquiales asociadas o la exposición a irritantes ambientales (aire frío, niebla, humos, pinturas, tabaco) pueden producirse episodios agudos de empeoramiento. A diferencia de la bronquitis crónica, en muchos casos de asma pueden conseguirse periodos de remisión de síntomas entre los episodios agudos. El especialista más adecuado en caso de sospecharse una patología bronquial crónica es el neumólogo (aparato respiratorio).

Flemas crónicas, ¿por qué se producen?

Lisa F. Young – RF – Thinkstock

Todos en algún momento de la vida hemos tenido que ver con las flemas; pero el problema no es ese. Lo que realmente preocupa es saber si tienes flemas crónicas y por qué se producen. Aunque no lo creas miles de personas en el mundo pasan por ello y hoy hablaremos de este tema que impide respirar con tranquilidad a más de uno.

¿Se puede tener flemas crónicas?

kzenon – RF – Thinkstock

Es cierto, alguien puede tener flemas crónicas que en términos médicos es denominada ‘hipersecreción mucosa crónica’ y puede presentarse o asociarse gracias a otras enfermedades como el asma, la bronquitis crónica o algunas alergias de tipo ocupacional. Estas son las razones por las que pueden aparecer flemas crónicas.

Rinitis alérgica

Gennadiy Poznyakov – RF – Thinkstock

Alergias a lo alimentos

Bronquitis crónica

Una de las mejores formas para cuidar tu garganta cuando tienes flemas es no toser o carraspear fuerte, pues esto podría irritar tu garganta y flemas. Lo ideal en estos casos según los expertos es beber suficiente agua. Ahora ya sabes por qué se puede producir las flemas crónicas.

La función de la nariz es calentar, limpiar y humidificar el aire que respiramos. Además, colabora en los sentidos del olfato y del gusto. Una persona normal produce alrededor de dos litros de moco líquido cada día, que ayuda a mantener el tracto respiratorio limpio y húmedo. Unos delgados pelos microscópicos, llamados cilios, recubren la superficie interna de las vías aéreas y ayudan a eliminar las partículas. Lentamente esta capa de moco es desplazada hacia la garganta desde donde es deglutida de forma inconsciente. Todo este proceso es cuidadosamente regulado por varios sistemas orgánicos.

La nariz está dividida en dos fosas nasales separadas por un septo o tabique nasal. En el interior de cada fosa nasal se encuentran unas proyecciones óseas llamadas cornetes, que ayudan a aumentar el área de superficie del interior de la nariz. En cada fosa nasal hay tres cornetes, el superior, el medio y el inferior. Los senos paranasales son cuatro cámaras pares, llenas de aire que drenan en la cavidad nasal. Su función no es completamente conocida.

Clasificación de la rinitis
La rinitis es la inflamación de la superficie interna de la nariz. La rinitis puede ser aguda o crónica:
– La rinitis alérgica se caracteriza por picor y mucosidad nasal, estornudos y congestión nasal. Otros síntomas alérgicos son el picor de oídos y de garganta, problemas en las trompas de Eustaquio, enrojecimiento y lagrimeo ocular, fatiga, tos, pérdida de concentración, falta de energía por falta de sueño y dolor de cabeza e hipersensibilidad facial.
– La rinitis alérgica estacional, también llamada fiebre del heno, está causada en general por el polen del aire y los pacientes sensibles tienen síntomas durante la estación polínica correspondiente.
– La rinitis alérgica perenne, un tipo de rinitis crónica, es un problema de todo el año y a menudo está causado por alergenos interiores como el polvo y la caspa de los animales de compañía. Los síntomas están presentes independientemente del momento del año.
– La rinitis no alérgica, también llamada rinitis vasomotora, aparece en aquellos pacientes en los que no parece existir una causa alérgica. Se cree que la rinitis vasomotora está causada por una regulación anormal del flujo sanguíneo nasal.
– La rinitis crónica se caracteriza por irritación e inflamación persistente de los tejidos que recubren el interior de la nariz. Una de las características más comunes de la rinitis crónica es el goteo postnasal, que es la acumulación de moco en la parte posterior de la nariz y la garganta, que produce la sensación de que el moco gotea hacia abajo desde la parte posterior de la nariz. El goteo postnatal puede estar causado por la una secreción espesa o excesiva, o por el deterioro del aclaración normal del moco desde la nariz o la garganta.

Factores relacionados con la rinitis crónica
Las siguientes situaciones se asocian con frecuencia a un aumento de la mucosidad nasal. No es raro que haya más de un factor implicado en un individuo particular.

Pueden causar un aumento de la secreción fluida:
– Virus
– Alergias
– Temperaturas frías
– Ciertos alimentos o especias
– Embarazo o cambios hormonales
– Efectos secundarios de los medicamentos, especialmente los antihipertensivos
– Problemas estructurales como desviación del tabique, cornetes grandes
– Rinitis vasomotora

Pueden reducir el contenido líquido del moco, lo que espesa las secreciones y da la impresión de que hay un aumento de la mucosidad:
– Baja humedad.
– Infecciones nasales o sinusales.
– Cuerpos extraños, especialmente si la mucosidad es por una sola fosa nasal.
– Irritantes ambientales como tabaco, humo, contaminación.
– Problemas estructurales como desviación del tabique, cornetes grandes, glándula adenoides aumentada de tamaño
– Edad avanzada: la membrana mucosa que recubre la nariz puede encogerse con la edad, produciendo un menor volumen de secreción, que es más espesa.
– Trastornos hormonales.
– Efectos secundarios de medicamentos, como antihistamínicos.

Las alteraciones de la deglución pueden hacer difícil aclarar las secreciones normales. Esto puede resultar en el acúmulo de material en la garganta que puede deslizarse hacia la laringe produciendo afonía, laringitis y tos. Contribuyen a las alteraciones de la deglución:
– Edad avanzada, por reducción de la potencia y la coordinación de la deglución.
– Estrés, que produce espasmos en la faringe; el hábito nervioso del carraspeo frecuente, empeora esta situación.
– Estrechamiento de la garganta o tumores faríngeos, lo que bloquea parcialmente el paso de los alimentos.
– Reflujo gastroesofágico.
– Trastornos neuromusculares como ictus, enfermedades musculares, etc.

Veamos todas las causas de tener una flema en la garganta, ya sea por infección, al cantar, pegada o la sensación todo el tiempo, además de remedios naturales para eliminarlas.

Las flemas son mucosa que están en nuestras vías respiratorias aéreas, se generan en los pulmones y ayudan a mantener todas las mucosas hidratadas. Desde el pulmón, la traquea, laringe, faringe y nariz. En nuestra nariz las vemos como moco y en nuestra garganta las vemos como flema. Sin embargo, sólo son fluidos que proveen la hidratación necesaria para nuestro cuerpo.

El problema surge cuando esa flema en la garganta es demasiada y no nos permite hablar, se siente atorada, pareciera una flema en la garganta todo el tiempo, o surge justo al momento de cantar o hablar y ensucia tu canto o te hace sonar como un monstruo. También cuando te provocan tos y peor aún cuando su color y densidad cambia.

Ya que la mucosidad recorre un camino largo, hay muchas razones por las que podemos tener problemas con las flemas: a nivel de pulmones, traquea, cuerdas vocales, nariz, etc. es por eso que veremos las causas y remedios para eliminar la flema de la garganta.

Aquí encontrarás:

Flemas en los pulmones

Si el exceso de flemas es a nivel de pulmones, estos remedios te ayudarán al eliminar las flemas de los pulmones:

1. Elimina los lácteos

Los lácteos generan un exceso de flemas terrible en nuestro cuerpo: leche, queso, crema, yogurt, son malísimos. Muchas veces los pruebas y luego luego se siente, lo espeso, la flema, elimínalos por completo.

2. Vaporizaciones

Las vaporizaciones nos ayudarán a aflojar el exceso de flemas en nuestros pulmones, creando más humedad en nuestro organismo. Puedes hacerlas cuando te bañas con agua calientita, pones tus manos y respirar ahí. O también vaporizaciones de te de manzanilla para que sean suavecito o vaporizaciones con te de orégano. Este pica un poquito y te va ayudar a expulsar más flemas. También de agua con sal hacen un efecto desinflamante.

3. Golpecitos en el pecho

Después de las vaporizaciones o de los tes expectorantes se recomienda hacer unos golpecitos en el pecho, para potenciar los efectos. Vamos a ayudar a despegar la flema. Inhala profundo por nariz, y mientras retienes el aire, da unos pequeños golpecillos en el pecho con los puños cerrados, muy rápidos y suaves mientras cuentas 5. Por último exhala.

Si tienes dudas y quieres ver como hacer este ejercicio aquí lo encontrarás

Flemas en la garganta por alergia

La alergia es una respuesta inflamatoria de las vías aéreas superiores de nuestro cuerpo a alguna sustancia que no puede tolerar o procesar. Si a causa de la alergia, tu nariz no funciona correctamente, no respiras bien, lo más probable es que respires por la boca, todo se reseca terriblemente y generas mucha más mucosa.

4. Remedios para las flemas por alergia:

Puedes utilizar remedios como las vaporizaciones de tes naturales, tomar mucha agua, agua con miel, eliminar lácteos, humidificar el ambiente y todos los remedios que quieras; pero con todo esto no combatirás la causa, sólo las consecuencias. En este caso el remedio seguro es ubicar la causa de la alergia y alejarte o eliminar dicha sustancia.

Flema por Infección en la garganta

Normalmente la flema es de color transparente, si se pone amarillenta o verdosa, es signo de infección. Si tienes infección en la garganta no sólo tendrás flemas sino que además serán flemas verdes o amarillentas, dependiendo del microorganismo que te produzca la infección. En ese caso lo ideal es que consultes al médico y elimine la infección. Como remedio lo más que puedes hacer es usar tes expectorantes. Son remedios que se usan para la tos con flemas, porque te sacarán más flemas e irán ayudando a limpiar tus pulmones, sin embargo no atacarán la causa que es una infección. Entre estos tes están:

5. Te de cebolla

8. Súper te para quitar la tos con flemas.

Ajo, bastante cebolla, cúrcuma, jenjibre, una pizquita de vickvaporub, orégano, miel de abeja, tomillo, limón y pimienta. Por cierto que este te es maravilloso para tos, gripa y más enfermedades respiratorias.

9. Gárgaras de agua con sal.

Si sientes picazón por que te quiere dar una infección en la garganta, hacer gárgaras de agua con sal te ayudará muchísimo. Quizá hasta te puedas librar de la infección…

Flema en la garganta al cantar

Al cantar la flema se da a nivel de cuerdas vocales. Como ya dijimos las flemas son normales. Nuestras cuerdas vocales necesitan tener un equilibrio entre hidratación y resequedad para poder funcionar bien. Las flemas son parte de la hidratación normal de la cuerda, es la mucosa de la cuerda vocal y sirven como mecanismo de defensa para proteger la cuerda del daño. Es como una capita que protege, como tu crema hidratante o tu protector solar. La flema es una protección de las cuerdas vocales.
En este caso te recomiendo este artículo donde explico a detalle las causas y remedios para esta situación: Flemas al cantar como eliminarlas.

Sensación de Flema atorada que no se va

La sensación de flema atorada en la garganta que no se quita, que está pegada todo el tiempo de forma permanente es muy molesta, incluso desesperante.
en este caso las razones pueden ser:

  • Infección en la garganta: La fuerte inflamación en la garganta puede provocar esta incómoda sensación. Y de los remedios y acciones a seguir ya hemos hablado anteriormente.
  • Estrés, tensión y ansiedad. Si, aun que no lo creas la tensión, el estrés y la ansiedad pueden provocar tanta fricción en los músculos de tu cuello que pueden hacerte sentir esa sensación de flema pegada en la garganta. para ello el remedio más eficaz es hacer ejercicios de relajación, enfocados principalmente en los músculos de tu cuello. Además, obviamente de cambiar tu modo de vida y bajar los niveles de estrés o ansiedad y a toda costa deberás evitar bajo circunstancias estresantes mientras tengas esa sensación de flema pegada.
  • Enfermedad de las cuerdas vocales. Hay enfermedades de las cuerdas vocales de las que uno de los síntomas es justamente la sensación de flema pegada en la garganta que no se va, además de ronquera, picazón o cambios en el tono o la forma de la voz. Si este es tu caso, debes de irte a revisar con un otorrinolaringólogo o definitivamente con un foniatra.

Ver: Descubre si tienes las cuerdas vocales dañadas

Recomendación Final

Aprende a carraspear correctamente

Cuando hay flemas, por instinto carraspeamos, pero si lo hacemos mal, nos podemos lastimar, no quitamos la flema y empeoramos la situación. Para carraspear bien, en lugar de friccionar con fuerza, debemos carraspear con aire. La idea es como si dijeras una “j” con el carraspeo y que salga tantito aire mientras lo haces. Así no friccionarás brutalmente tu cuerda. De hecho lo ideal es no tener que carraspear en ningún momento, tomar agua o alguna de las medidas que ya te hemos sugerido en este artículo.

Reflujo Gastro esofágico (RGE) y Reflujo Laringo-Faríngeo (RLF)

La mayoría de los pacientes mejora su cuadro clínico con una combinación de cambios en el estilo de vida y el uso de medicamentos. Ocasionalmente se recomienda la cirugía. Los medicamentos mas usados son: antiácidos, inhibidores de bomba de protones, prokineticos, y medicamentos que mejoran la barrera contra el acido.

Los niños y adultos que no mejoran con el tratamiento medico pueden requerir un procedimiento quirúrgico, como la fundoplicatura, un procedimiento en el cual una parte del estomago se envuelve alrededor del esófago inferior para fortalecer el esfínter esofágico inferior.

¿Cómo prevenir el RGE y el RLF?

  • No ingiera comidas o bebidas tres horas antes de acostarse
  • Levante la cabecera de la cama 15 a 20 cm.
  • Coma despacio y en pequeñas cantidades
  • Disminuya los alimentos que contengan : Grasas y alimentos fritos, harinas blancas, pimienta, y condimentos, salsas con tomate, y bebidas carbonatadas o con cafeína
  • Disminuya de peso
  • Use ropa cómoda
  • No ingiera alcohol
  • No fume
  • Tome los medicamentos ordenados por su medico

Si en el momento que logras escupir la flema, observas que hay presencia de sangre en la misma, también debes ir con el médico.

Porque se producen las flemas en la garganta

Son el resultado de un exceso de producción de moco causados por el goteo postnasal que provoca ademas irritación de la garganta acompañada de tos.

Cuando una mujer esta embarazada los cambios hormonales originan el aumento de las secreciones nasales en especial cuando se trata del primer trimestre de embarazo.

Referencias

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¿Pensó en reflujo gastroesofágico?

Introducción
La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) -presencia de lesiones o síntomas atribuidos al reflujo del contenido del esófago- es una de las patologías más comunes del tracto gastrointestinal. Cuando las manifestaciones se extienden más allá del esófago suele denominarse reflujo extraesofágico (REE). Los efectos pueden ser causados por la acción nociva directa de los jugos gástricos sobre la superficie mucosa del árbol traqueobronquial, laringe, faringe, oído medio y complejo nasosinusal. También es posible la activación de reflejos.
Las manifestaciones del REE incluyen una variedad de síntomas pulmonares -asma, bronquitis crónica, tos, fibrosis pulmonar idiopática y neumonía- y otorrinolaringológicos (ORL) como laringitis por reflujo o laringitis posterior, espasmo laríngeo, ulceraciones por contacto, granulomas laríngeos, estenosis subglótica y carcinoma laríngeo. También se ha descrito faringitis, rinosinusitis crónica y otitis media secretoria crónica. Los síntomas relacionados con el REE abarcan carraspera, dolor de garganta, moco excesivo, drenaje posnasal, halitosis, sensación de molestia en la garganta, tos no productiva, estridor, otalgia y sensación crónica de presión en los oídos. Cabe destacar que la mayoría de los pacientes con manifestaciones ORL relacionadas con REE no presentan los síntomas típicos de reflujo como acidez.
En la actualidad no se recomienda la endoscopia digestiva alta en pacientes con manifestaciones ORL compatibles con ERGE. En cambio, se considera que la estrategia óptima inicial es la terapia antiácida, al menos en enfermos con síntomas clásicos de reflujo. Sin embargo, existe poca información en relación con la sensibilidad o especificidad del procedimiento en enfermos con síntomas extraesofágicos que suelen, además, responder menos rápidamente y menos completamente a la supresión ácida absoluta. El objetivo del estudio actual es valorar de manera prospectiva la prevalencia de esofagitis erosiva, esófago de Barrett y otras anormalidades del tracto gastrointestinal superior durante la endoscopia realizada en pacientes con síntomas ORL crónicos, inexplicados y refractarios. Un grupo de pacientes con pirosis, observado en el mismo período, se utilizó como grupo control. Además se evaluó la respuesta al tratamiento médico antirreflujo.

Materiales y métodos

Se incluyeron 405 pacientes consecutivos con síntomas ORL crónicos, refractarios, no explicados, posiblemente atribuibles a REE. Antes de la derivación al servicio de gastroenterología se excluyeron otras posibles causas de las manifestaciones clínicas, entre ellas alergia, infecciones crónicas del tracto respiratorio alto, tumores y enfermedad broncopulmonar, cardiovascular y neurológica. Si bien los enfermos no habían recibido terapia antirreflujo se los consideró refractarios al tratamiento porque los abordajes médicos convencionales anteriores -antihistamínicos, antibióticos y corticoides- y quirúrgicos -amigdalectomía, cirugía endoscópica de senos paranasales- no se asociaron con mejoría. El grupo control estuvo integrado por 554 pacientes con pirosis sin tratamiento antiácido previo.
Los enfermos clasificaron 60 manifestaciones ORL y de reflujo como leves, moderadas o graves. Además, en la medida de lo posible debieron establecer una categoría sintomática predominante: manifestaciones de garganta, carraspera, tos no productiva, molestia faríngea, otras. Todos fueron sometidos a examen ORL y los enfermos con síntomas típicos de reflujo completaron la versión abreviada del cuestionario de reflujo de 14 síntomas. Todos los participantes fueron sometidos a endoscopia digestiva alta. Se registró la presencia de esofagitis y su magnitud (grados 1 a 4) según la clasificación de Savary-Miller.
Se estableció esófago de Barrett en presencia de al menos 1 cm de epitelio columnar en el esófago distal, confirmado por biopsia. Se definió hernia hiatal cuando, durante la endoscopia, aparecieron más de 2 cm de mucosa gástrica por encima del diafragma. También se registró la presencia de úlceras pépticas en estómago y duodeno.
Todos los enfermos con manifestaciones ORL recibieron 20 mg de omeprazol dos veces por día o 30 mg de lansoprazol una vez por día, independientemente de los hallazgos endoscópicos. Además, se indicaron medidas generales antirreflujo. Los enfermos fueron controlados cada 15 días, con monitoreo de los síntomas (0 = sin respuesta, hasta 3 = respuesta excelente).
La terapia con inhibidores de la bomba de protones se interrumpió lentamente cuando el paciente presentó respuesta favorable obvia luego de al menos 4 semanas.

Resultados

Durante un período de 30 meses se incluyeron 405 enfermos consecutivos de 14 a 86 años con síntomas ORL. El 19% fumaba y el 25% bebía alcohol regularmente. En el 69% de los pacientes, la evaluación clínica reveló signos de laringitis posterior (edema y eritema de aritenoides y de la mucosa interaritenoidea).
Las características demográficas de los enfermos con síntomas típicos de ERGE no difirieron de las de los pacientes con manifestaciones ORL. El 25% era fumador y el 21% ingería alcohol regularmente.
En función de los síntomas predominantes, los enfermos ORL fueron clasificados en las siguientes categorías: malestar de garganta (48.9%), tos no productiva (16.5%), carraspera (13.3%), globo faríngeo (7.1%) y otras manifestaciones (14%).
Las manifestaciones más comunes en todos los pacientes fueron las de garganta. La carraspera, obstrucción nasal, tos no productiva, sensación de molestia en faringe y halitosis fueron otros de los síntomas frecuentemente informados.
En el grupo ORL, la endoscopia digestiva reveló esofagitis erosiva en 52.3% de los casos, esófago de Barrett en 4.9% de los enfermos y hernia hiatal en 25.9% de los pacientes. La prevalencia de esofagitis erosiva no difirió en pacientes ORL con pirosis o sin pirosis o regurgitación (54% y 44%, respectivamente).
En el grupo de enfermos con síntomas esofágicos, la endoscopia mostró esofagitis erosiva en 38.4% de los casos, esófago de Barrett en 4.5% de los pacientes y hernia hiatal en 37.5% de los enfermos. La prevalencia de lesiones asociadas con reflujo (esofagitis o esófago de Barrett) fue significativamente más alta en sujetos con síntomas ORL (52.3% versus 42.6%; p < 0.05). Asimismo, la frecuencia de endoscopia negativa también fue sustancialmente inferior en sujetos con manifestaciones ORL en comparación con pacientes con síntomas esofágicos (43.9% en comparación con 55.1%; p < 0.001). La prevalencia de esofagitis grado 1 fue considerablemente más alta en pacientes ORL (p < 0.005) pero la esofagitis más avanzada y la presencia de esófago de Barrett no difirió entre ambos grupos de enfermos. La hernia hiatal fue más común mientras que la úlcera péptica fue menos frecuente en sujetos con ERGE respecto de aquellos con síntomas ORL. La esofagitis fue más prevalente en pacientes con predominio de tos y significativamente más alta que en enfermos con síntomas de garganta y sensación de globo en faringe.
Hubo infección por H. pylori en 22.5% de los pacientes con manifestaciones ORL. Se encontraron úlceras pépticas en 8.4% de los casos (n: 34 enfermos); en 19 sujetos tuvieron lugar en presencia de esofagitis o esófago de Barrett. La prevalencia de úlceras fue significativamente más baja en pacientes con ERGE en comparación con pacientes con manifestaciones ORL. Hubo lesiones graves en la endoscopia digestiva alta en 11.6% de los sujetos con síntomas ORL y en 9.9% de aquellos con ERGE.
Después de dos semanas de tratamiento, la mayoría de los enfermos presentaron mejoría importante de las manifestaciones clínicas. Los síntomas asociados también disminuyeron o desaparecieron. El índice de respuesta a los inhibidores de la bomba de protones no difirió entre enfermos con pirosis o sin ella pero los enfermos con esofagitis presentaron índices significativamente más altos de alivio sintomático a las 2, 4 y 8 semanas de terapia en comparación con los individuos sin esofagitis.
El alivio sintomático mayor se observó en sujetos con tos no productiva, mientras que fue inferior en aquellos con globo faríngeo y en el grupo con síntomas misceláneos. En los controles de las 8, 12 y 16 semanas, la medicación se redujo a la mitad en el 14%, 20% y 24% de los enfermos, mientras que se interrumpió en el 12%, 18% y 19% de los casos.

Discusión

Es bien sabido que el reflujo puede ser causa de manifestaciones pulmonares y ORL. Estas últimas han recibido gran atención últimamente. Los hallazgos de estudios anteriores en conjunto sugieren que la esofagitis erosiva era una observación rara en pacientes con síntomas ORL y, por lo tanto, la endoscopia digestiva alta no se recomienda como prueba inicial en estos enfermos. Sin embargo, varios trabajos pequeños en pacientes seleccionados con manifestaciones ORL revelaron una elevada prevalencia de lesiones esofágicas.
En el trabajo actual y, a diferencia de lo sugerido en la literatura, la enfermedad por reflujo fue significativamente más alta en pacientes ORL. En el 52.3% de ellos, la esofagitis erosiva o el esófago de Barrett confirmaron ERGE. Luego de 4 semanas de terapia, los síntomas ORL predominantes se redujeron notablemente en la mayoría de los enfermos evaluados prospectivamente; el índice de respuesta fue alto en comparación con lo referido anteriormente. Asimismo, fue sustancialmente superior en enfermos con esofagitis erosiva, especialmente durante los primeros 2 meses de terapia. No obstante, en algunos pacientes se requirió terapia más prolongada para obtener mejoría sintomática.
En la minoría con persistencia de manifestaciones, el fenómeno pudo obedecer a inhibición ácida insuficiente, a reflujo ácido continuo, a reflujo no ácido o a otras causas no relacionadas con el reflujo. Aunque la mayoría de los enfermos tenían síntomas múltiples, en general respondieron al tratamiento.

Goteo Retronasal

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  • Discharge Care
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¿Qué es el goteo retronasal?

El goteo retronasal es una condición que causa la acumulación de una gran cantidad de moco en la garganta o la nariz. También se denomina síndrome de tos asociado a patología de la vía aérea superior debido a que la mucosidad provoca tos repetida. Usted puede tener dolor de garganta o hinchazón de los tejidos de la garganta. Podría sentir como que tiene una protuberancia en la garganta. También puede sentir la necesidad de despejar la garganta a menudo.

¿Qué causa el goteo retronasal?

  • Un resfriado o gripe
  • Las alergias, como la fiebre del heno o la alergia a la leche
  • El aire frío o el aire seco en un lugar calefaccionado
  • Embarazo o cambios hormonales
  • Condiciones médicas tales como un tabique desviado, la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) o problemas con las estructuras en la garganta
  • Ciertos medicamentos, como las píldoras anticonceptivas y los medicamentos para la presión arterial
  • Una infección en los senos paranasales o la nariz

¿Cómo se diagnostica y trata el goteo retronasal?

Su médico lo examinará y le hará preguntas acerca de sus síntomas. Informe a su médico si tiene síntomas todo el tiempo o si van y vienen. Incluya todo lo que provoca los síntomas, como el aire frío o el polen. Una muestra del moco se puede analizar para detectar las bacterias que podrían estar causando sus síntomas.

  • Los medicamentos pueden ser administrados para diluir la mucosidad. Puede que necesite tragar el medicamento o utilizar un dispositivo para limpiar los senos paranasales con un líquido que se arroja a chorros en la nariz. También podría necesitar aerosoles nasales para mantener la humedad de los tejidos en la nariz. Los medicamentos también pueden aliviar la congestión. Los medicamentos para la alergia pueden ayudar si los síntomas son provocados por alergias estacionales, como la fiebre del heno. Usted podría necesitar medicamentos para ayudar a controlar la enfermedad por reflujo gastroesofágico.
  • Los antibióticos podrían ser necesarios para tratar una infección bacteriana.

¿Que puedo hacer para controlar el goteo retronasal?

  • Use un humidificador o vaporizador. Use un humidificador de rocío frío o un vaporizador para elevar la humedad en su casa. Esto podría ayudarle a respirar con mayor facilidad.
  • Tome más líquidos como se le indique. Los líquidos ayudan a mantener humectadas sus vías respiratorias y ayudarle a eliminar las flemas por medio de la tos. Pregunte cuánto líquido debe tomar cada día y cuáles líquidos son los más adecuados para usted.
  • Evite el aire frío y el aire seco y caliente. El aire frío o el aire seco pueden provocar goteo retronasal. Trate de permanecer dentro en días fríos, o de mantener la boca cubierta. No permanezca mucho tiempo en áreas con aire seco y caliente.
  • No fume y evite el humo de segunda mano. La nicotina y otros químicos en los cigarrillos y cigarros pueden irritar la garganta y empeorar la tos. Pida información a su médico si usted actualmente fuma y necesita ayuda para dejar de fumar. Los cigarrillos electrónicos o el tabaco sin humo igualmente contienen nicotina. Consulte con su médico antes de utilizar estos productos.

¿Cuándo debo comunicarme con mi médico?

  • Usted tiene dificultad para tragar debido a la mucosidad.
  • Usted tiene síntomas nuevos o estos empeoran, incluso después del tratamiento.
  • Usted tiene signos de una infección, como mucosidad amarilla o verde, o fiebre.
  • Usted tiene preguntas o inquietudes acerca de su condición o cuidado.

ACUERDOS SOBRE SU CUIDADO:

Usted tiene el derecho de ayudar a planear su cuidado. Aprenda todo lo que pueda sobre su condición y como darle tratamiento. Discuta sus opciones de tratamiento con sus médicos para decidir el cuidado que usted desea recibir. Usted siempre tiene el derecho de rechazar el tratamiento.Esta información es sólo para uso en educación. Su intención no es darle un consejo médico sobre enfermedades o tratamientos. Colsulte con su médico, enfermera o farmacéutico antes de seguir cualquier régimen médico para saber si es seguro y efectivo para usted.

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Medical Disclaimer

El término faringitis describe la inflamación aguda o crónica de la mucosa de la faringe, un órgano hueco que se localiza en el cuello. La faringitis aguda es la forma más frecuente de inflamación de la faringe y suele manifestarse como catarro agudo. Las faringitis crónicas son mucho menos frecuentes.

Faringitis agudas

Las faringitis agudas suelen ser víricas o bacterianas, más raramente fúngicas, y hasta en el 30% de los casos no se identifica ningún microorganismo patógeno. La mayor parte de las faringitis agudas se presenta durante los meses fríos, esto es, en la estación de las enfermedades respiratorias infecciosas, en la que es común el contagio entre los miembros de la familia.

Tanto en niños como en adultos, la mayoría de las faringitis son víricas. Entre los virus implicados se encuentran los del resfriado, como el rinovirus o el adenovirus, el virus de la gripe (Influenzavirus), el virus de Ebstein-Barr que produce la mononucleosis infecciosa, etc.

Las faringitis bacterianas son más frecuentes en niños y la mayoría de las veces son producidas por el estreptococo beta hemolítico del grupo A. La faringitis estreptocócica es una causa grave de faringitis. Las complicaciones de la faringitis estreptocócica pueden incluir fiebre reumática aguda, insuficiencia renal y enfermedades graves como la bacteremia y el síndrome del choque tóxico estreptocócico. En los adultos es relativamente frecuente la faringitis gonocócica producida por Neisseria gonorrhoeae.

Clínicamente, el síntoma que siempre aparece y más frecuente es el dolor de garganta. Este puede ser espontáneo o bien aumentar al tragar. También aparece quemazón y sensación de garganta rasposa y seca que provoca carraspeo. Cuando la infección es bacteriana, la clínica suele ir acompañada de fiebre alta, malestar general, dolor de cabeza y adenopatías cervicales, es decir, inflamación de los ganglios linfáticos de la zona lateral del cuello.

Faringitis crónicas

Las faringitis crónicas representan modificaciones inflamatorias, irritativas o alérgicas de la faringe, que se mantienen a lo largo del tiempo. No suelen tener una causa infecciosa, sino una serie de factores causales como:

­ Sustancias irritantes: polvo, sustancias químicas laborales, aire acondicionado seco en oficinas.

­ Abuso de alcohol y/o tabaco.

­ Respiración bucal propia de las obstrucciones nasales por desviación del tabique, sinusitis o aumento del tamaño de la adenoides (vegetaciones).

­ Factores hormonales: hipotiroidismo, menopausia.

­ Enfermedades crónicas como la diabetes y la alergia respiratoria.

­ El uso abusivo de gotas vasoconstrictoras nasales.

En las faringitis crónicas hay una sensación muy molesta de sequedad de garganta, carraspera, eliminación de mucosidad espesa, sensación de ocupación faríngea, dificultad para tragar saliva, aunque el paciente tiene la necesidad de tragar constantemente, sensación de sed y tos irritativa.

En los niños y adolescentes el cuadro coincide siempre con un aumento del tamaño de amígdala faríngea, adenoides o «vegetaciones». Frecuentemente aparecen crisis agudas con otitis de repetición y gran cantidad de producción de moco que baja del cavum.

En los adultos pueden presentarse de diferentes formas:

­ Faringitis purulenta (con pus). Casi siempre coincide con rinorrea o aumento de la mucosidad nasal purulenta o sinusitis crónica. El origen es siempre nasal o se sitúa en los senos paranasales.

­ Faringitis congestiva. Es frecuente en alcohólicos, fumadores y profesionales de ambientes con polvo. Hay enrojecimiento faríngeo y tos seca.

­ Faringitis hiperplásica. Aumento de tamaño de las estructuras glandulares de la faringe que provocan un aumento de producción de moco. Hay sensación de cuerpo extraño.

­ Faringitis seca. Al contrario que en la anterior, hay atrofia o adelgazamiento de las glándulas, secundaria a un aumento de la ventilación nasal por operaciones agresivas sobre los cornetes o el tabique nasal. Hay moco adherido y molestias subjetivas de sequedad.

Diagnóstico

El diagnóstico es principalmente clínico, a través del interrogatorio y la exploración física del paciente. Durante el interrogatorio hay que evaluar factores como la presencia de enfermedades de la nariz y los senos paranasales, inflamación, obstrucción; enfermedades de la boca; profesión y ambiente laboral, en particular si hay polvo, humedad, temperaturas bajas, etc.; tabaquismo e ingesta de alcohol.

Los principales síntomas de la faringitis son: dolor de garganta, dificultad y dolor al tragar, sensación de sequedad y cuerpo extraño, quemazón y carraspeo, fiebre, dolor de cabeza, adenopatías cervicales, malestar general, rinorrea nasal y secreción posnasal.

En la faringitis aguda vírica, la mucosa que recubre la pared posterior de la faringe aparece enrojecida y cubierta de moco. Cuando la infección es bacteriana, estreptocócica, la mucosa queda cubierta por un punteado blanquecino que tiene tendencia a confluir formando una capa: es el pus. Esta infección bacteriana aparece ocasionalmente en enfermos a los que se les ha extirpado las amígdalas.

En la faringitis crónica seca la mucosa está pálida, adelgazada, brillante, como si estuviera barnizada, y recubierta de mucosidad espesa. En la faringitis hiperplásica, la mucosa aparece engrosada.

Otros métodos diagnósticos menos utilizados son los análisis de laboratorio: el cultivo faringoamigdalar, los tests rápidos para detección de estreptococo beta hemolítico, etc. Las técnicas radiológicas, desde la radiografía de cráneo en distintas proyecciones hasta la tomografía computerizada, son útiles para ver las diferentes estructuras anatómicas de la faringe.

Diagnóstico diferencial

El dolor de garganta al tragar o el dolor en la zona de la faringe, en particular cuando se acompaña de otros síntomas de infección de las vías respiratorias superiores, suele ser lo más común. Sin embargo, hay que tener presentes otros posibles diagnósticos. La tabla I puede ayudar a identificar el problema y a saber qué hacer en cada caso.

Faringitis estreptocócica

La faringitis aguda producida por el estreptococo betahemolítico del grupo A es la infección bacteriana más común de la faringe. Es más frecuente entre los 5 y los 15 años de edad, aunque puede aparecer también en niños pequeños y en adultos. Es más común a finales de otoño, durante todo el invierno y a principios de primavera. La infección se contagia de persona a persona a través de las secreciones nasales o la saliva, a menudo entre miembros de la familia o las personas que conviven en la casa.

Tras un período de incubación de 2-5 días, la enfermedad comienza generalmente de forma brusca, con fiebre que alcanza su máximo en el segundo día. Además suele haber dolor de garganta, dolor de cabeza, dolor de estómago, náuseas o escalofríos.

En general, los síntomas más frecuentes de la faringitis estreptocócica con los siguientes: dolor e irritación de garganta, enrojecimiento de la garganta a la exploración física, dificultad para tragar, fiebre de inicio súbito, adenopatías cervicales, malestar general, inquietud, sensación de enfermedad, náuseas, pérdida del apetito y erupción cutánea.

El diagnóstico suele ser clínico, por los síntomas, aunque se puede tomar una muestra de la faringe para realizar un cultivo. Las pruebas del antígeno rápido pueden ser útiles pero no detectan cierto número de casos.

El tratamiento de la faringitis estreptocócica se basa en el empleo de antibióticos. El fármaco de elección para tratar el estreptococo es la amoxicilina a dosis de 500 mg por vía oral cada 8 h durante 7 días. En caso de alergia a la penicilina, se utilizará la eritromicina con la misma pauta de administración. Si la infección es recurrente, se aconseja el uso de amoxicilina-clavulánico o clindamicina. A causa de las resistencias del microorganismo a los antibióticos, hoy día se prefieren derivados antibióticos más modernos y cefalosporinas.

Suele ser recomendable el empleo de un analgésico antitérmico como paracetamol, ibuprofeno o, en niños a partir de 16 años de edad, ácido acetilsalicílico. Hacer gargarismos con agua tibia con sal también suele procurar alivio.

El pronóstico de este tipo de faringitis suele ser bueno si no hay complicaciones, que el tratamiento ayuda a evitar. Entre las complicaciones de la faringitis estreptocócica se encuentran la otitis, la sinusitis, la mastoiditis, el absceso periamigdalino, la fiebre reumática, la glomerulonefritis y la escarlatina.

Faringitis gonocócica

La faringitis gonocócica, producida por la bacteria Neisseria gonorrhoeae o gonococo, es una enfermedad de transmisión sexual que se adquiere a través del sexo oral con una pareja infectada. En la mayoría de casos no hay síntomas.

Cuando los hay, en general son leves y solamente son generalizados cuando la enfermedad evoluciona hacia una gonococemia diseminada por el torrente circulatorio. La gonorrea sin tratar puede diseminarse a otras partes del cuerpo, produciendo inflamación de los testículos o la próstata en los hombres y enfermedad inflamatoria pélvica en las mujeres.

Los síntomas típicos de la faringitis gonocócica son: irritación de garganta, dificultad para tragar, fiebre y adenopatías cervicales. Otros síntomas que pueden acompañar a la infección son los siguientes: dolor en el cuello, secreción nasal, congestión nasal, dolor muscular, rigidez articular, dolor de cabeza, alteración del sentido del gusto.

Hay que recordar que la faringitis gonocócica puede cursar sin síntomas y su diagnóstico solamente se realiza por medio de un frotis faríngeo positivo para el gonococo tras su cultivo en el laboratorio.

El tratamiento de la faringitis gonocócica, que es una enfermedad de notificación obligatoria, es el propio de la gonorrea. El tratamiento antibiótico, por vía intramuscular (ceftriaxona, espectinomicina) u oral en dosis única (cefixima, ciprofloxacino, ofloxacino, cefuroxima axetil, cefpodoxima proxetil, enoxacino) o en múltiples dosis (eritromicina), debe ser realizado por la persona infectada, así como por todas las parejas sexuales, para evitar una mayor diseminación de la enfermedad.

Candidiasis orofaríngea

La candidiasis de la boca y la faringe, conocida como muguet o candidiasis orofaríngea (COF) es una infección fúngica, producida por el hongo Candida. Este hongo es un residente habitual de la piel o las membranas mucosas, pero en situaciones de desequilibrio del microambiente del interior de la boca y la faringe es capaz de multiplicarse y acabar produciendo los síntomas clásicos del muguet.

La COF puede afectar a recién nacidos normales, especialmente si la madre padece candidiasis vulvovaginal durante el embarazo y el parto, pero ocurre con mayor frecuencia y es más grave en pacientes con su sistema inmunitario debilitado, y en particular en pacientes con sida.

Los síntomas clásicos del muguet son la presencia de manchas blancas indoloras sobre la mucosa de la orofaringe, que puede acompañarse de dolor y dificultad al tragar.

La mayoría de casos de COF se deben a la Candida presente en el propio organismo del paciente, en particular, a los hongos normalmente residentes en la boca y al tracto digestivo.

El diagnóstico de la COF se basa en la toma de una muestra del exudado blanquecino sobre la mucosa orofaríngea y su visualización al microscopio y posterior confirmación del microorganismo causante en un cultivo de laboratorio.

El tratamiento de la COF se realiza bajo prescripción médica, mediante el empleo de antifúngicos específicos como los derivados azólicos o nistatina. En los casos recidivantes es útil el estudio de la sensibilidad del hongo responsable frente a diferentes antifúngicos. Sin tratamiento, los síntomas de la COF persisten y existe riesgo de progresión de la enfermedad a una candidiasis invasiva. *

Bibliografía general

McIsaac WJ, Kellner JD, Aufricht P, Vanjaka A, and Low DE. Empirical Validation of Guidelines for the Management of Pharyngitis in Children and Adults. JAMA. 2004;291:1587-95.

National Institute of Allergy and Infectious Diseases. Group A Streptococcal Infections. Bethesda, MD: Office of Communications and Public Liaison. Disponible en: http://www.niaid.nih.gov/ factsheets/strep.htm.

Parmet S, Lynm C, Glass RM. Sore throat. JAMA Patient Page. JAMA. 2004;291:1664.

Wald ER. Diagnosing and treating strep throat. Fam Pract Manag. 2004;11(2):20.

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