0

Sexo con mi hijo

Las mejores formas como yo le enseñé a mi hijo con necesidades especiales sobre el sexo

Hablar sobre sexo es incómodo.

Hablar de sexo con tu hijo es aún más incomodo.

Hablar de sexo con tu hijo que tiene autismo pasa de incomodo a «Caray, ¿cómo voy a empezar a explicárselo?»

En eso estoy ahora. Mi hijo tiene autismo de alto funcionamiento, ya casi tiene 10 años, y estoy bastante segura que está por entrar a la pubertad. Él siempre ha aparentado una edad mayor, su pediatra nos advirtió que quizás empezaría a desarrollar y entrar a la pubertad temprano; parece que su predicción va a ser realidad. Que suerte tengo.

Lo primero que hice fue contactar a otras madres que tienen hijos con autismo para ver si tenían algún consejo. Todas tenían consejos sobre cómo enseñarle sobre la higiene, pero nadie tenía ningún consejo en cuanto a cómo hablarle sobre sexo y todo lo relacionado a ello. La mayoría parecían sorprendidas que yo quisiera hablarle de eso siendo tan pequeño.

Soy una madre soltera, y mi hijo tiene necesidades especiales-ambos factores aumentan el riesgo de que él pueda ser abusado sexualmente. No voy a negarle información sobre la sexualidad saludable (que le podría evitar que ocurra un abuso) solo porque me siento incómoda. Afortunadamente, trabajo en Defend Innocence y tengo acceso a personas que pueden ayudarme a determinar cómo atravesar esta nueva etapa en la crianza un hijo con autismo.

Me encantaría darles una lista de diez cosas maravillosas que he podido hacer que ha hecho todo más claro para mi hijo y le ha permitido entender todo de manera perfecta, pero no puedo. Como todo en la crianza de los hijos, ¡estoy haciendo lo mejor que puedo y espero que funcione! A continuación, tres cosas que he hecho y han funcionado para nosotros.

Leemos libros juntos

A mi hijo le encanta leer, así que pensé que esto sería un buen lugar para empezar. Desafortunadamente, no hay muchos libros sobre la pubertad para varones y mucho menos para chicos con necesidades especiales. Dos libros que han sido de ayuda son «Sex is a funny word» (sexo es una palabra chistosa) de Cory Silverberg y Guy Stuff: The body book for boys (cosas de chicos: el libro sobre el cuerpo para chicos) de Cara Natterson. Los leímos juntos. Él quería saltarse algunas partes o le dio vergüenza parte del contenido, pero tuvimos muy buenas conversaciones, y él pudo obtener la información de una manera que tuvo sentido para él. Me sentí cómoda al darle el libro Guy Stuff y dejarlo leerlo por si solo, pero sentí que yo tenía que leer Sex is a funny word con él porque habla más sobre sexo (obviamente), y quería estar ahí Ventajas: la información era para explicarle las cosas.
correcta, las ilustraciones eran divertidas, y pudimos hablar sobre el respeto, consentimiento, y cómo debe ser una relación. Yo aprendí mucho sobre lo que él quiere en sus relaciones futuras.
Desventajas: Ahora él le hecha la culpa de todo a la pubertad

De hecho, me dijo: «mamá, me pica mi trasero. Creo que puede ser la pubertad.

Conclusión: Esto fue lo más fácil que hice, pero él no querría seguir haciéndolo todas las noches. Ahora hablamos de eso aproximadamente cada dos semanas.

Hablamos al respecto

Lo senté y traté de hacerle preguntas para iniciar una conversación. Les diré la verdad, fue un fracaso desde el principio. Él no estaba interesado en tener conversaciones «aburridas» conmigo. A él no le gusta hablar, pero hablar con su mamá sobre el amor, sexo, y relaciones fue (aparentemente) peor.
Ventajas: Le pude decir que puede hablar conmigo sobre cualquier cosa cuando quiera.
Desventaja: No se puede tener una conversación con un niño a quien no le gusta hablar, así que me tocó ser la que habló y él escuchó o yo hice preguntas y él estaba fastidiado porque no lo dejaba en paz.
Conclusión: Esto no funciona con un niño a quien no le gusta hablar o que tiene dificultad para hacerlo. Pero yo traté, ¡y eso es lo que importa!

Hablé de eso en frente de él, pero no con él

Mi hijo siempre escucha atentamente, aún cuando no estoy hablando con él. Decidí usar eso a mi favor y hablar de la sexualidad, pubertad, relaciones, y interacciones saludables cuando él estaba cerca. Hablé de eso con amigos y familiares, temas diferentes en distintas ocasiones, y dialogamos con ellos sobre todas las cosas que yo quería que él supiera.
Ventajas: Las palabras fueron dichas (entonces sé que al menos las está escuchando), y eso ayudó a otras personas en mi vida a acostumbrarse a hablar sobre una sexualidad saludable.
Desventajas: No sé sobre que quiere saber más él o si tiene algunas preguntas. Y no tengo ni idea qué información está captando de estas conversaciones que no son con él.
Conclusión: No tengo idea cuán efectivo es esto, pero sé que él está escuchando. También me dio la oportunidad de aprender lo que otras madres y personas a quienes quiero piensan sobre varias cosas, y me encanta hablar con ellos.

La crianza de los hijos es difícil y tener un hijo con necesidades especiales tiene sus propios desafíos. No te rehúses a aprender ni a enseñarle a tu hijo sobre la sexualidad saludable sólo porque es difícil de hablar de eso. Si aprendes aunque sea algo de mí, espero que sea que vale la pena intentarlo. Sigue intentándolo.

“Tener un hijo es como colgarte una mochila y llevarla a la espalda el resto de tu vida. Cualquier cosa que hagas a partir de ese momento, cualquier actividad que emprendas, cualquier decisión que tomes, estará condicionada por el hecho de que cargas con una mochila”. Álvaro, 46 años, es informático, y llegó a esta conclusión poco después de haber sido padre por primera vez (ahora tiene dos niñas). Una de esas “actividades” que en su caso se vio trastocada por la paternidad fue el sexo. “El bebé no paraba de llorar. No pegabas ojo, y al día siguiente te metías en la cama agotado. Lo que más deseabas en el mundo era dormir. Mantener relaciones con mi pareja era algo que ni siquiera se me pasaba por la cabeza. Tendrían que haberme obligado a punta de pistola, y creo que ni por esas. Y a mi pareja le pasaba igual. Con el tiempo, nos instalamos en esa rutina”, recuerda.

Su pareja se llama Marga, y hablo con ella por separado. “Me caía de sueño a lo largo del día, ¿cómo iba a pensar en otra cosa que no fuera dormir cuando me metía en la cama? Durante un tiempo me sentía dolorida. No percibía mis pechos como una parte sensual, sino como una herramienta de manutención, o algo así. Todo eso, quieras o no, estableció un nuevo estándar en nuestra relación. Al principio, al poco de conocernos, éramos dos jóvenes ansiosos sexualmente. Luego pasamos a una etapa de madurez, en la que ya no lo hacíamos tanto como antes. Tras dar a luz, empezó una nueva fase, en la que ya apenas lo hacíamos”, confiesa esta abogada de 42 años, sin asomo de pena. “Es así, y ya está. ¿Por qué tendríamos que plantearnos volver a lo de antes? Ahora nos apetecen otras cosas”, añade.

«Mantener relaciones con mi pareja era algo que ni siquiera se me pasaba por la cabeza. Tendrían que haberme obligado a punta de pistola, y creo que ni por esas»

Tener hijos te cambia la vida; también la sexual. Un 47% de las mujeres y un 43% de los hombres opina que sus relaciones íntimas han ido a peor, según una encuesta publicada en 2018. Como afirma el informe, el deseo sexual disminuye en un 61% de mujeres y en un 30% de los hombres tras traer niños y niñas al mundo. Las parejas lo hacen un 47% menos. Y no solo por falta de ganas: encontrar el momento resulta complicado. Un 63% de ellas declara “difícil o muy difícil” disponer de intimidad cuando el hijo está despierto.

“La principal consecuencia es una alteración de la rutina sexual espontánea de la pareja; ya en el embarazo se produce una modificación del patrón de relaciones”, asegura el psicólogo y terapeuta de parejas Juan Macías. Dicha alteración obedece a factores físicos y psicológicos. Para empezar, y aunque eso no justifica el rechazo a mantener relaciones sexuales por parte del hombre, es un hecho que el cuerpo de la mujer cambia. “A nivel físico, los cambios bioquímicos tras el parto y la lactancia afectan de forma directa a la vagina y a su lubricación, haciendo más dolorosas e incomoda la penetración, también puede haber puntos y daño en la musculatura pélvica”, añade.

Germán, de 44 años, dependiente en unos grandes almacenes, lo describe de este modo. “El cuerpo de mi pareja cambió rápidamente. La transformación había comenzado con la barriga de embarazada, pero después su cuerpo no volvió a ser el mismo. No es que fuera menos atractiva; simplemente era otra. Tuve que reacondicionar mi deseo, convencerme de que ese otro cuerpo también me atraía sexualmente”. Cabe resaltar que cuando los hombres nos quedamos calvos y echamos barriga, a nuestras parejas (generalmente) les seguimos pareciendo atractivos.

También se revolucionan las emociones. “La madre y el padre están elaborando de forma muy distinta la crianza y resituando la presencia de su pareja en este proceso, lo que puede generar extrañeza hacia la pareja o incluso un conflicto directo. Puede existir depresión posparto en la mujer y en ocasiones sentirse presionada por el hombre para retomar las relaciones sexuales. Muchos de estos cambios producen una disritmia importante: el deseo, la frecuencia y las formas de acceso a las relaciones sexuales evolucionan de forma muy distinta en hombre y mujer desde el momento del embarazo y tras el parto. Afectan con más intensidad a la mujer y esto puede provocar una desincronía importante”, señala el psicólogo.

Tener hijos te cambia la vida; también la sexual. Un 47% de las mujeres y un 43% de los hombres opina que sus relaciones íntimas han ido a peor, según una encuesta publicada en 2018

En las mujeres, recuperarse del embarazo y el parto lleva tiempo, como indica un informe del Murdoch Children Research Institute basado en una encuesta a 1.500 madres primerizas. “Incluso seis meses después del nacimiento del bebé, muchas mujeres aún no sienten que han vuelto a la normalidad física o emocional”, dice el documento. El texto recoge algunas respuestas de las participantes muy interesantes sobre el cambio de sus patrones sexuales, que aluden a razones físicas y de estilo de vida. “Intentamos tener sexo pero simplemente no podíamos. Me dolía, así que aparcamos el sexo una temporada”. “Tenía un bebé colgado de mi pecho dos horas al día. No quería tener a nadie más pegado a mi cuerpo”. “Igual que cuando eres madre pierdes libertad como persona, también la pierdes como pareja”.

Para José Luis, químico de 48 años, el cambio se produjo en su cabeza. “Casi de la noche a la mañana dejé de ver a mi pareja como una compañera sexual para considerarla, por encima de todo, la madre de nuestro hijo. Donde hubo deseo, ahora había ternura, y un respeto aún mayor que me impedía, por ejemplo, emplear un lenguaje subido de tono en nuestras relaciones, algo que antes nos excitaba”. Ahora está intentando convencer a su pareja para dormir en camas separadas. “Si lo que quieres es descansar, es lo mejor”, apostilla.

¿Cansancio? ¿Otras prioridades? Puede que simplemente los hombres estemos buscando excusas para explicar una reacción química. El doctor Lee Gettler, de la Universidad de Notre Dame (Indiana, EE UU), descubrió que la testosterona en los hombres disminuye considerablemente cuando tienen su primer hijo (hasta un 34%), lo que deriva en una disminución de su actividad sexual. Así, las mujeres no serían las únicas que cambian biológicamente para criar a los hijos. Esos menores niveles de testosterona, sostiene el médico, pueden desempeñar un papel a la hora de ayudar al hombre a ser más sensible con las necesidades de su hijo y de la familia.

Le preguntamos al terapeuta sexual si puede existir también una explicación atávica, genética, un pensamiento inconsciente del tipo: “Ya nos hemos reproducido, ya hemos cumplido con nuestra misión animal, y no tenemos esa necesidad acuciante de practicar sexo”. Sobre todo hoy en día, cuando postergamos todo lo posible el momento de ser padres y madres, con las dificultades que eso entraña. Una vez ha nacido nuestro bebé, responde, “hay dos reacciones posibles: relajarse y disfrutar el sexo más que antes, recuperar la parte de juego y disfrute; o que las relaciones sexuales se desenergeticen, se hagan menos frecuentes, se descanse de la tarea o la obligación de un sexo reproductivo. Los miedos ante el riesgo del primer trimestre suelen favorecer que se desplace la sexualidad”.

“Casi de la noche a la mañana dejé de ver a mi pareja como una compañera sexual para considerarla, por encima de todo, la madre de nuestro hijo. Donde hubo deseo, ahora había un respeto que me impedía emplear un lenguaje subido de tono en nuestras relaciones»

Por otro lado, ser padres puede coincidir con el momento en que la relación alcanza su madurez, el deseo ya no es como al principio… ¿Y si el hecho de que la vida sexual cambie en ese punto es lo más natural y no hay que hacer nada para arreglarlo? Según Juan Macías, “no existe ningún referente normativo al que tengamos que rendir culto, la sexualidad de cada pareja es distinta. La sexualidad evoluciona, la pareja evoluciona y se producen cambios de todo tipo, hay etapas muy distintas y no hay que obsesionarse con ello. Pero el embarazo y el posparto son momentos en que es recomendable prestar atención y cuidar la sexualidad porque hay más riesgo de perder nuestra normalidad. No se trata de querer que sea siempre igual, sino de cuidarla para que esté sana; lo podemos comparar con cuidar nuestro cuerpo: no tiene sentido querer tener un cuerpo de 20 años siempre, pero si hacemos cosas para cuidarnos estaremos lo mejor posible en cada edad”.

Arrinconar el sexo por esta causa no tiene por qué implicar, en cualquier caso, condenar la relación. “Por mi experiencia no es un factor importante que provoque una ruptura”, concluye el sexólogo. “Depende de otros muchos factores, pero por sí solo no lo considero determinante”. Dicho esto, ¿qué puede hacer una pareja que desea recuperar la pasión de antaño? “Hay que consolidar el vinculo de pareja, la comunicación, la complicidad; conocer y hablar sobre los cambios que se producen a todos los niveles, expresarse, plantear estrategias activas, buscar referentes. Puede ser incluso una oportunidad para explorar y crecer como pareja y en el plano erótico y sexual”, sugiere Juan Macías. “En un plano más práctico, las recomendaciones suelen ser darle un lugar a la intimidad y la sexualidad con la mayor continuidad posible, y si se ha perdido, retomarla de manera progresiva y consensuada, mantener espacios de intimidad erótica, de juego y sensualidad, aunque no se realicen las prácticas sexuales habituales; explorar otras opciones es una buena forma de mantener y/o recuperar la normalidad sexual”. En otras palabras, “sí” a comunicarse y cuidar; “no” a guardar silencio, exigir, distanciarse y sentirse solo.

Puedes seguir ICON en Facebook, Twitter, Instagram,o suscribirte aquí a la Newsletter.

Los adultos intentan velar en todo momento por el bienestar de su hijo, por cuidarle, por darle todo lo que necesita, por ofrecerle lo mejor, se desviven por ese. Sin embargo, eso no significa que dejen de lado momentáneamente sus roles de padres y madres para también ser simplemente personas que disfrutan de sus parejas. Esto les lleva, entre otras muchas cosas, a organizar planes románticos, a acometer escapadas sólo para dos o a tener sexo cuando les apetece.

Precisamente eso último, el disfrutar de relaciones sexuales, es lo que han hecho unos padres que, sin embargo, han visto como las mismas se han convertido en un foco de “problema” con su pequeño y es que este les ha oído mientras intimaban. ¿Resultado? Que el pequeño no sólo les ha dado cuenta de que les había escuchado teniendo sexo sino que, del mismo modo, les ha pedido algo. ¿Quieres conocer cuál ha sido su reclamo? Sigue leyendo y lo conocerás.

En Australia es donde ha tenido lugar este caso, con el que quizás más de una pareja con hijos, pueda llegar a sentirse identificada. Tres podemos decir que son las figuras que han conseguido convertirse en noticia a raíz de la publicación de lo sucedido:

Mel Watts y su esposo, que estos pasados días no dudaron en disfrutar de un momento de placer en la más absoluta intimidad.
El hijo de la pareja, de 9 años de edad, que ha dado a conocer a sus progenitores que les ha escuchado teniendo sexo.

El perfil que la mujer tiene en la red social Instagram, bajo el nombre «themodernmumma», es el que ha utilizado la misma para dar a conocer los hechos que ahora te estamos contando. En concreto, en el citado espacio ha procedido a informar de que estos pasados días vivió uno de los momentos más embarazosos de toda su vida.

El origen de todo está en una noche en la que Mel y su marido mantuvieron un encuentro sexual realmente apasionado. Una relación íntima que disfrutaron plenamente y sin ser conscientes de que las paredes de su vivienda son muy finas y eso provoca que se oiga todo.

Pues bien, al día siguiente, la fémina se encontraba en casa junto a su hijo de nueve años cuando este se acercó para darle cuenta de que la pasada noche les había escuchado teniendo sexo. Una afirmación que la pilló absolutamente desprevenida, por lo que no supo que decir al respecto.

Sin embargo, cuando aún se quedó más estupefacta y sin saber cómo reaccionar fue cuando su pequeño le hizo una petición al respecto. ¿Cuál? En concreto, les solicitó que, por favor, cuando mantuvieran relaciones sexuales que hicieran menos ruido para que así él no tuviera que escuchar nada de lo que ocurría dentro de las cuatro paredes de la habitación de sus padres.

Una solicitud a la que la madre sólo pudo contestar diciendo lo siguiente: “claro, cariño. Lo siento”.

Como hemos mencionado anteriormente, después del shock inicial, Mel no ha dudado en hacer uso de sus perfiles en las redes sociales para dar cuenta de lo que le ha sucedido y de la estupefacción con la que vivió ese instante. Al contarlo, su historia se ha convertido en viral en la Red, generando más de 2.400 “me gusta”, y propiciando que haya recibido más de 220 comentarios de usuarios opinando acerca de lo ocurrido e incluso “solidarizándose” con el caso porque también han vivido algo parecido con sus pequeños.

En concreto, entre los mensajes que han dejado en Instagram destacan algunos como los que te damos a conocer a continuación:

“Yo no estoy preparado para afrontar esa situación. ¡Necesito ayuda!”.
“Jajajaja, divertidísimo. Como sexólogo clínico, mi consejo para los padres es que la educación sexual abarca muchas cosas, no sólo el hablar permanentemente con los hijos. ¡Feliz crianza”.
“Me encanta su honestidad. Es maravilloso”.
“Esto es increíble”.
“Oh, Dios mío. Creo que me moriría…Soy ingenuo porque yo nunca habría pensado que los niños podrían conocer el sexo de manera tan temprana”.
“¡Realmente divertido!”.
“Me estremezco de pensar que esto mismo podría sucederme a mí. Tengo que empezar a ser cuidadoso”.
“Mi hija tiene 9 años y no paro de decirle a mi marido que tenemos que tener una charla con ella respecto al sexo”.
“Al leer esto, casi me hago pis. ¡Qué divertido!”.

¿Qué te parece a ti lo que le ha sucedido a estos padres australianos? ¿Te ha ocurrido algo parecido con tus pequeños y no has sabido bien cómo reaccionar o qué hacer al respecto? Cuéntanos tu historia.

¿Qué hacer si mi hijo me descubre haciendo el amor?

WavebreakMedia/Thinkstock

Error # 1 – No tener precauciones

El principal error empieza antes de que todo suceda y por ello existen precauciones que todas las parejas deben tomar. Una de ellas, por ejemplo, es la educación que tus hijos reciben sobre la privacidad y el resto de los espacios, otra es mantener la cerradura con llave durante las relaciones sexuales con tu pareja.

Error # 2 Evadir la situación

Si existe un error grave a la hora de enfrentar una situación tan embarazosa como esta es evadir la situación, el famoso ‘hacer de cuenta que no pasó nada’, es el primero de los errores que desencadenará un efecto negativo en tu hijo. Lo mejor es asumir que pasó y enfrentar el problema para que el niño no maquine solo.

Error # 3 Regañarlo

Quizá uno de los errores más frecuentes porque la culpa de la situación no es precisamente de tu hijo, se trata de un accidente y es posible que un grito terminé por hacerlo sentir mal y llorar, lo que a su vez altera la percepción de lo sucedió como algo muy grave.

Error # 4 Avergonzarse

Otro de los problemas es que los padres se avergüencen de lo que sucedió. Finalmente, se trata de una situación normal de la vida diaria, que por supuesto no debería estar expuesta ni a los hijos ni a nadie, pero en este caso sucedió. Lo ideal es actúes con naturalidad y sin avergonzarte.

Error # 5 Contarle detalles

Por supuesto que hay que hablar con él y explicarle lo que vio, preguntarle cómo se siente y lo que piensa al respecto, pero puede resultar un craso error contarle detalles específicos de tus relaciones sexuales. ¡Hay que hablar, pero no demasiado!

3 consejos para padres que fueron descubiertos mientras hacían el amor

iStock/Thinkstock

Para Guzmán, “hay que explicarles que todo es producto del amor. Cuando hablamos de ello, los niños se quitan el sabor de lo extraño, lo que no pasaría si dejamos el tema suelto”, así que a la hora de hablar con ellos nos da algunos consejos.

Consejo # 1 – Naturalidad

Nada mejor que la naturalidad cuando se trata de abordar un tema delicado. Es importante usar palabras sencillas, por supuesto, de acuerdo la edad del niño y explicarle de manera tranquila que hacer el amor es un acto natural cuando se es mayor.

Consejo # 2 – Pregúntale

Sin instigar demasiado pregúntale qué vio, de esta forma tendrás información sobre lo que él está pensando y podrás responderle con mayor facilidad a sus dudas. Sé claro, calmado y muy amoroso.

Consejo # 3- Déjalo preguntar

Cuando lo dejas preguntar sobre lo sucedido aclaras sus dudas. Intenta no camuflar la verdad con historias reforzadas, porque por lo general los niños son muy inteligentes y más adelante descubrirán la verdad. Además, no serán niños por siempre.

iStock/Thinkstock

Cuéntanos si te ha pasado y si cometiste algún error de los mencionados cuando trataste de hablar con tus hijos.

Escalofriante: «Mi hijo debutó sexualmente conmigo»

Desgarrador testimonio de una mujer en Santiago del Estero. Su esposo la obligaba a tener sexo con su descendiente de 15 años y con desconocidos porque «eso lo excitaba».

Conmoción y terror en la ciudad santiagueña de Añatuya, donde una mujer acudió desesperada a las autoridades en busca de ayuda y protección de las garras de su marido. Luego de ser sometida durante muchos años a las más aberrantes perversiones, como ser obligada a mantener relaciones sexuales con su propio hijo o con desconocidos, frente a la mirada perversa de su propio esposo. El cual permanece en libertad, a pesar de que también fue acusado de violar a su hija, cuando era menor de edad.

“Mi hijo debutó conmigo”, fueron las desgarradoras palabras que marcaron el inicio del relato de una mujer, de 48 años.

Luego de más de diez años de callar y soportar diversas acciones denigrantes que la denunciante padeció por obra de su propio marido. Un mecánico que, en su propio taller, del Barrio Rivadavia, de la Ciudad de Añatuya, cada fin de semana la encerraba a su pareja y le exigía mantener relaciones con al menos dos hombres en reiteradas ocasiones, por la repugnante razón de que “eso lo excitaba”.

Por si fuera poco, no era la única manifestación demencial y perversa del individuo, puesto que no satisfecho con ello le ordenaba acostarse y establecer contacto sexual con el propio hijo del matrimonio, de 15 años, tal como ella lo confesó ante las autoridades.

Sin embargo, también hostigaba y acechaba a la hija mayor de ambos, actualmente de 18 años, quien a sus 8 años fue violada en dos ocasiones por su progenitor.

Calvario

No obstante, la mujer siguió agachando la cabeza durante tantos años, sin recurrir a las autoridades, como finalmente lo hizo en las últimas horas, cuando decidió dar por terminado semejante calvario, alejándose primero, junto a sus hijos, de la vivienda familiar y posteriormente realizando la denuncia.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *