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Sexo durante embarazo

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El sexo es un aspecto sano de la relación afectiva que usted mantiene con su pareja. Pero ¿está bien tener relaciones sexuales cuando está embarazada? Para la mayoría de las mujeres, el sexo no implica riesgos durante el embarazo. Si tiene preguntas sobre el sexo durante el embarazo, hable con su profesional de la salud.

Estos son los puntos principales que debe saber sobre el sexo durante el embarazo:

  • Si su embarazo es sano, puede tener relaciones sexuales. Usted y su pareja pueden usar posiciones que sean seguras y cómodas durante todo el embarazo.
  • Las relaciones sexuales no lastiman a su bebé. El líquido amniótico del útero ayuda a proteger a su bebé durante las relaciones sexuales.
  • Si tiene complicaciones del embarazo ahora o si las ha tenido en el pasado, tal vez no sea seguro tener relaciones sexuales durante el embarazo.
  • Si después de tener relaciones sexuales, tiene sangrado intenso, dolores abdominales fuertes o pérdida de líquido amniótico, llame a su profesional o vaya a una sala de emergencia.

¿Cuándo no es seguro el sexo durante el embarazo?

Es posible que el sexo sea riesgoso durante el embarazo si usted tiene ciertas complicaciones ahora o si las tuvo en el pasado. Si tiene alguna de estas complicaciones, hable con su profesional de la salud para ver si puede tener relaciones sexuales:

  • Está embarazada de múltiples (gemelos, trillizos o más)
  • Tuvo un aborto espontáneo antes o corre riesgo de tener un aborto espontáneo en este embarazo. El aborto espontáneo sucede cuando el bebé muere en el útero antes de las 20 semanas de embarazo.
  • Tuvo un bebé prematuro antes o tiene las señales del parto prematuro en este embarazo. El bebé prematuro es aquel que nace demasiado temprano, antes de las 37 semanas de embarazo. El parto prematuro es cuando su parto comienza temprano; antes de las 37 semanas completas de embarazo.
  • Tiene un cuello uterino incompetente. Eso sucede cuando el cuello uterino se abre demasiado temprano en el embarazo. El cuello uterino es la abertura hacia el útero (matriz) que está en la parte superior de la vagina. El cuello uterino incompetente puede causarle el parto prematuro.
  • Usted tiene placenta previa. Sucede cuando la placenta está muy baja en el útero y cubre todo o parte del cuello uterino. La placenta previa puede causar sangrado grave y otras complicaciones más adelante en el embarazo.

¿Cómo puede asegurarse de que el sexo no sea riesgoso durante el embarazo?

El coito sexual no perjudica a su bebé durante el embarazo. Los músculos del útero y el líquido amniótico que rodea a su bebé en el útero ayudan a protegerlo. El tapón mucoso ayuda a proteger a su bebé de las infecciones. Ese tapón es una masa de mucosidad que bloquea la abertura del cuello uterino. Si su pareja es de sexo masculino, el pene no tiene contacto con el bebé durante el coito sexual.

Aunque las relaciones sexuales son seguras para la mayoría de las mujeres durante el embarazo, y no lastiman a su bebé, le convendrá protegerlo contra ciertas infecciones que usted puede contagiarse a través del sexo. Esto es lo que puede hacer para ayudar a protegerse a sí misma y a su bebé:

  • Protéjase de las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Las ETS son infecciones que puede contagiarse al tener relaciones sexuales con alguien que está infectado. Pueden ocasionar problemas para su bebé durante el embarazo y el parto. Usted se puede contagiar una ETS si tiene relaciones sexuales vaginales, anales u orales. Si tiene relaciones sexuales durante el embarazo, hágalo sólo con una persona que, a su vez, no tenga otras parejas sexuales. No tenga relaciones sexuales con una pareja que puede tener una ETS.
  • Si tiene sexo oral, asegúrese de que su pareja NO le sople aire en la vagina. El sexo oral es el sexo en el que intervienen la boca y los genitales (órganos sexuales como el pene y la vagina). Soplar aire en la vagina puede causar una embolia de aire (una burbuja de aire que bloquea un vaso sanguíneo). Eso puede causar problemas graves para usted y para su bebé.
  • Pregunte a su profesional de la salud si puede tener sexo anal. El sexo anal es el sexo en el que intervienen el pene y el ano. El sexo anal puede ser riesgoso durante el embarazo porque el ano está lleno de bacterias. Si tiene relaciones sexuales vaginales después del sexo anal, corre más riesgo de contagiarse una infección con bacterias en la vagina. Las bacterias son organismos diminutos que viven adentro y alrededor de su cuerpo. Algunas bacterias son beneficiosas para el cuerpo. Pero otras pueden causar enfermedad.

¿Cuáles son las señales de problemas durante o después del sexo?

Si siente dolor durante el coito sexual, avise a su profesional de la salud. Si tiene sangrado intenso, pérdida de líquido amniótico o dolores abdominales fuertes que no desaparecen después de las relaciones sexuales, llame a su profesional o diríjase a una sala de emergencia.

Es normal tener algún dolor abdominal y manchado después de tener relaciones sexuales durante el embarazo. Tener un orgasmo puede causar dolores abdominales. El manchado es un sangrado leve. Cuando eso sucede, le aparecen unas gotas de sangre en la ropa interior. El manchado es tan leve que la sangre no satura un protector femenino diario.

¿Cómo puede afectar el embarazo su vida sexual?

Durante todo el embarazo, puede cambiar su interés en el sexo y su deseo sexual (también llamado libido). Los niveles hormonales que aumentan o disminuyen y otros cambios en su cuerpo pueden afectarle el deseo sexual. Estos son algunos cambios comunes en el deseo sexual que tal vez sienta durante el embarazo:

Primer trimestre. Los niveles hormonales cambiantes a principios del embarazo y los cambios en su figura tal vez la hagan sentir sexy. Pero esos cambios también pueden dar lugar a malestares del embarazo que quizás le hagan perder el interés en el sexo, como sentirse cansada o con náuseas y vómitos, senos doloridos y necesidad de ir al baño con frecuencia.

Segundo trimestre. Es posible que se sienta mejor durante el segundo trimestre. Tal vez hayan desaparecido los malestares del primer trimestre y pueda controlarlos mejor en el segundo trimestre. Su abdomen está creciendo pero todavía es pequeño como para tener relaciones sexuales cómodamente. En efecto, tal vez sienta el deseo de tener relaciones sexuales con más frecuencia que en el pasado.

Las mujeres acumulan unas 3 libras de sangre durante el embarazo y la mayoría de esa sangre circula debajo de la línea de la cintura. Tal vez descubra que esa circulación extra de sangre le permita tener un orgasmo con mayor facilidad e incluso más de uno. El orgasmo es la sensación intensa de placer que producen las relaciones sexuales. Al tener un orgasmo, es posible que sienta contracciones alrededor de la vagina.

Tercer trimestre. Hacia el final del embarazo, tal vez no sienta tanto interés por el sexo. A medida que se le agranda el abdomen, quizás le resulten incómodas algunas posiciones sexuales. También puede sentir menos interés en el sexo porque está pensando más en el parto y en tener a su nuevo bebé. Es normal sentir esas emociones. Usted y su pareja igualmente pueden demostrarse afecto e intimidad aunque usted no desee tener relaciones sexuales.

¿Qué posiciones sexuales son mejores durante el embarazo?

Es posible que las posiciones sexuales que eran cómodas antes del embarazo y a principios de éste le resulten incómodas o incluso sean peligrosas en las etapas más avanzadas del embarazo. Por ejemplo, acostarse boca arriba (también llamada posición tradicional del misionero) después del cuarto mes de embarazo pone presión en los vasos sanguíneos principales por el peso de su bebé en crecimiento. Intente en cambio estas posiciones:

  • La mujer arriba. Esta posición le permite controlar cuán rápido, lento y cómoda desea estar durante las relaciones sexuales.
  • Posición de la cuchara. Recuéstese de costado con su pareja en la misma posición detrás de usted. Esta posición ayuda a disminuir la cantidad de presión que se ejerce sobre su abdomen.
  • Mujer en cuatro. Esta posición sobre manos y rodillas funciona mejor durante el primer y el segundo trimestres porque reduce la presión sobre su abdomen. A medida que se le agranda el abdomen, quizás esta posición le resulte incómoda.

¿De qué otras formas puede lograr la intimidad con su pareja?

No es preciso tener coito sexual para demostrarle afecto a su pareja. Usted puede tener momentos de intimidad al:

  • Acurrucarse o arrimarse
  • Besarse
  • Masajearse. Es cuando usted y su pareja se frotan suavemente el cuerpo.
  • Masturbación mutual. Es cuando usted y su pareja se tocan para alcanzar el orgasmo.
  • Sexo oral

Para mantener la conexión con su pareja, hable de sus necesidades de manera abierta y afectiva. Déjese guiar por el goce y la comodidad. Si hay algo que no le resulta bien a uno de los dos, cámbielo. Si le preocupa que el embarazo está afectando la relación con su pareja, hable con su profesional de la salud.

¿Cuán rápido puede tener relaciones sexuales después del parto?

Es mejor esperar hasta después del chequeo posparto (alrededor de 6 semanas después de dar a luz) para tener relaciones sexuales otra vez.

Use un anticonceptivo confiable cuando se sienta lista para empezar a tener relaciones sexuales otra vez. Hable con su profesional de la salud sobre el anticonceptivo que sea seguro si usted está dando pecho.

Aun después de que su cuerpo se haya recuperado, estos cambios comunes pueden afectar su vida sexual:

  • Puede sentir sequedad en la vagina por los cambios hormonales, en especial si está dando pecho. Use una crema o gel lubricante para ayudar a que la vagina sea más resbaladiza. Intente distintas posiciones hasta encontrar la más cómoda.
  • Tal vez no sienta tanto placer durante el coito sexual porque los músculos vaginales pueden estar débiles después del parto. Este problema suele desaparecer con el tiempo. Para fortalecer los músculos vaginales, haga ejercicios Kegel. Contraiga los músculos que usa para detener la corriente de orina y sosténgalos durante 10 segundos. Hágalo de 10 a 20 veces seguidas al menos tres veces por día.
  • Quizás su deseo sexual no sea tan intenso como de costumbre. Eso es normal, así que no se preocupe. Hay muchas razones por las que siente menos interés en el sexo, como sentirse muy cansada o estresada por el cuidado del bebé. O tal vez le preocupe que el coito sexual le resultará incómodo o doloroso. Para aumentar su deseo sexual, acérquese a su pareja en otros momentos que no sea en la cama. Si no tiene deseos de tener relaciones sexuales, intente otras formas de intimidad con su pareja.

¡No es fácil cuidar de sí misma cuando está dedicada por completo a cuidar de su bebé! Para ayudarla a sentirse mejor, coma alimentos sanos, haga algo activo todos los días y descanse lo más que pueda. Si le preocupa tener relaciones sexuales otra vez, hable con su pareja. Tal vez su pareja sienta lo mismo. La mayoría de las parejas reanudan su vida sexual activa en algún momento del primer año de vida del bebé. Si le preocupan las relaciones sexuales o se siente presionada para hacerlo, avise a su profesional de la salud.

Última actualización mayo de 2015

El sexo durante el embarazo

Uno de los grandes mitos es que la práctica del sexo durante el embarazo puede ser peligroso para el bebé y no son pocas las mujeres que eliminan totalmente las relaciones sexuales desde el momento en que confirman que están embarazadas. Sin embargo, el sexo durante el embarazo únicamente supone un riesgo en casos muy específicos:

  • Cuando hay antecedentes de aborto espontáneo o parto prematuro.
  • Si existe sangrado o flujo vaginales.
  • Si se produce pérdida de líquido amniótico o placenta previa.
  • Si se padece una enfermedad de transmisión sexual.

En lo que respecta a los denominados embarazos de riesgo, será el ginecólogo quien debe determinar si se puede o no mantener relaciones sexuales.

Otro de los mitos relacionados con el sexo durante el embarazo es que su práctica puede hacer daño al bebé. Lo primero que hay que saber es que éste está protegido por el abdomen de la madre y por la bolsa de líquido amniótico. No obstante, habrá que adaptar el modo en que se llevan a cabo las relaciones sexuales a medida que avanza el embarazo, aunque no con el fin de evitar que el bebé sufra, sino para que resulten cómodas y ambos miembros de la pareja puedan disfrutar plenamente de ellas.

Pese a los falsos mitos, sí es cierto que el embarazo condiciona de algún modo la vida sexual de la pareja. En algunas mujeres el deseo sexual va y viene durante la gestación. En el primer trimestre, por ejemplo, los síntomas propios del embarazo pueden inhibir el deseo de mantener relaciones sexuales. Pero los síntomas suelen desaparecer en el segundo trimestre y se puede recuperar la normalidad en la medida en que el crecimiento del feto, y con él de la barriga, condicionará los movimientos y las posturas. Además, durante el embarazo aumenta el volumen de sangre de la mujer y la mayor parte del flujo sanguíneo se dirige a la zona de la pelvis, por lo que es probable que ella alcance el orgasmo con más facilidad e incluso con mayor intensidad.

En el tercer trimestre puede producir nuevamente una pérdida de interés por el sexo por parte de la mujer, aunque suelen ser situaciones transitorias. La práctica del sexo impondrá la necesidad de buscar posturas cómodas para la mujer, dado el crecimiento de su abdomen. Las mejores en este caso son aquellas en las que la mujer está encima, en las que el hombre se sitúa en la espalda de la mujer o en la que ésta se apoya sobre las manos y las rodillas. Aún así, no hay que olvidar que la relación sexual puede ser igualmente satisfactoria sin necesidad de que se produzca la penetración: hay muchas maneras de disfrutar del sexo.

En cualquier caso, la práctica del sexo durante el embarazo debe basarse en una buena comunicación entre la pareja, buscando la comprensión y satisfacción mutua de las necesidades del otro. La complicidad que se obtiene de este modo hará que ambos disfruten por igual.

Todo sobre el sexo durante el embarazo

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Tiempo con tu pareja

Lee 10 cosas esenciales durante el embarazo. El sexo durante el embarazo está lleno de sorpresas. Podrías sentir mucha libertad (por no tener que preocuparte de tomar anticonceptivos) y también más excitación debido a todos los increíbles cambios en tu cuerpo. Pero también podría ser lo último que quieras hacer si sufres de náuseas y otras molestias del embarazo. Quizás, para muchas mujeres, sea una mezcla de todo esto. Lo más importante es que sepas cómo divertirte y tener un embarazo sano al mismo tiempo.

¿Puedo tener relaciones sexuales mientras estoy embarazada?

En la mayoría de los casos, sí. Si tienes un embarazo normal y sin complicaciones, puedes continuar teniendo relaciones sexuales hasta justo antes de que se rompa la fuente o bolsa de aguas.
Sin embargo, existen algunas circunstancias especiales en las que necesitarías modificar la actividad sexual o suspenderla del todo. Tu doctor o partera te orientará si necesitas evitar las relaciones sexuales temporalmente o incluso si debes abstenerte por completo durante el resto de tu embarazo.

¿El sexo en el embarazo podría dañar al bebé?

No te preocupes que tu bebé está muy bien protegido en tu útero por varias capas de músculo, además de estar acolchonado por el líquido amniótico que lo rodea. Y el cuello del útero está sellado por una gruesa membrana mucosa que lo protege contra infecciones.
Pero si no estás en una relación monógama con una pareja libre de cualquier tipo de infección, tendrás que usar siempre condones masculinos o femeninos para proteger a tu bebé y a ti misma de las enfermedades de transmisión sexual.

¿Cuáles son los beneficios del sexo en el embarazo?

Aparte de hacer el amor por pura diversión, aquí tienes otras posibles ventajas de la actividad sexual durante el embarazo:

  • Te mantendrás activa. El sexo quema calorías, y podría ayudarlos a ti y a tu pareja a permanecer activos y mantenerse en forma.
  • Tendrás mejores orgasmos. Durante el embarazo, aumenta el riego sanguíneo hacia la zona genital, lo cual muchas veces produce mejores orgasmos.
  • Te sentirás más feliz. El orgasmo libera endorfinas, que te harán sentir más contenta y relajada.
  • Se fortalecerá el apego con tu pareja. Una vida sexual saludable durante el embarazo ayuda a mantener una fuerte conexión emocional con tu pareja, lo cual es de suma importancia ahora que tantas cosas están cambiando.

¿Sentiré lo mismo ahora que estoy embarazada?

Muchas mujeres aseguran que las relaciones sexuales cambian con el embarazo. Para algunas, son incluso más placenteras, por lo menos algunas veces. Otras las encuentran menos placenteras durante algunos meses, o incluso durante todo el embarazo.
Y es que durante el embarazo tu cuerpo pasa por una serie de cambios que podrían afectar cómo te sientes al tener relaciones sexuales. La pelvis, por ejemplo, tiene más riego sanguíneo, lo cual puede aumentar las sensaciones de placer. Además, tienes más flujo vaginal y humedad durante el embarazo, lo que también puede ser una ventaja.
Por otro lado, quizás estos cambios no te gusten y sientas que te producen una sensación incómoda. Algunas mujeres también sienten cólicos (como los de la menstruación) durante o justo después del acto sexual o de un orgasmo.
Es posible que tus pechos estén hipersensibles y te duelan al roce, especialmente durante el primer trimestre. Esta sensibilidad generalmente disminuye con el paso de los meses, pero a menudo los pechos siguen estando más sensibles de lo normal. A algunas mujeres esta sensación les parece agradable, mientras que otras prefieren que ni se los toquen.
Si algo te resulta incómodo, díselo a tu pareja, incluso si es algo que antes hacían siempre.

Desde que quedé embarazada no tengo ganas de hacer el amor. ¿Es normal?

Hay una gama muy amplia de experiencias individuales en cuanto al deseo sexual durante el embarazo. Algunas mujeres sienten un deseo mucho más intenso cuando están embarazadas, mientras que otras no están muy interesadas en el sexo. Muchas mujeres sienten que su apetito sexual fluctúa, dependiendo quizás de cómo se sienten física y emocionalmente.
Quizás estés demasiado cansada, indispuesta o irritable para hacer el amor, sobre todo durante el primer trimestre. Es bastante común sentirse abrumada por los cambios emocionales y físicos que estás experimentando. Pero no te desanimes. En el segundo trimestre, por lo general, el deseo sexual aumenta, una vez que las náuseas y el cansancio se van estabilizando.

Sin embargo, muchas veces el deseo disminuye de nuevo en el tercer trimestre, sobre todo en los últimos dos meses antes del parto. En este momento quizás estés ya muy grande, dolorida o cansada para hacer el amor cómodamente. Puede que no te sientas a gusto con el aspecto de tu cuerpo o estés preocupada por el parto, que ya está muy cerca.
Explícale a tu pareja cómo te sientes y asegúrale que lo sigues queriendo. Es crucial mantener una buena comunicación y apoyarse mutuamente mientras pasan juntos por todos estos cambios.

Y mi pareja, ¿me deseará tanto como antes?

La mayoría de los hombres encuentran a sus mujeres tan atractivas como siempre cuando están embarazadas, o incluso más, pero no todos. Hay varias razones por las que el deseo sexual de tu pareja puede disminuir durante una parte de tu embarazo. Por ejemplo, quizás esté nervioso por la responsabilidad que se le avecina, y esta ansiedad puede afectar su deseo sexual.
Probablemente la causa más común de la disminución del deseo masculino durante el embarazo es el miedo de que la penetración pueda hacerle daño al bebé. Te aseguramos, sin embargo, que el pene no pasa de la vagina durante el sexo, o sea que no podrá dañar al bebé.

¿Y si no siento ganas de sexo?

Aunque no disfrutes con la penetración, considera estas otras formas de expresar tu afecto:

  • Acurrucarse en el sofá
  • Besarse, abrazarse y acariciarse
  • Darse masajes
  • Dar y recibir sexo oral
  • Satisfacerse manualmente o masturbarse, a solas o con tu pareja

Y no olviden la importancia de simplemente hablar de sus sentimientos y emociones para sentirse unidos. Una buena comunicación puede disminuir la tensión, ayudarles a relajarse y disfrutar el uno del otro, y encontrar maneras de crear momentos de intimidad, tanto si incluyen el acto sexual como si no lo incluyen.

¿Cuáles son las mejores posiciones para el sexo en el embarazo?

Quizás tendrás que experimentar un poco con distintas posiciones para encontrar las que mejor te van. Por ejemplo, la posición de misionero (con el hombre arriba) es más difícil a medida que tu embarazo progresa y casi imposible hacia el final del embarazo.
Mira nuestra galería de fotos con ilustraciones de las posiciones sexuales favoritas para el embarazo. Encontrarás muy buenas sugerencias para encontrar posturas cómodas (y divertidas) en cada etapa del embarazo.

¿Es seguro el sexo oral en el embarazo?

En general, el sexo oral es seguro durante el embarazo. Lo que debe evitarse es que tu pareja sople aire en tu área genital. Si entra el aire en la vagina podría causar una embolia por aire (una burbuja de aire que se mete en tu torrente sanguíneo). Esto sucede muy rara vez, pero podría poner en peligro tu vida o la de tu bebé.
Tampoco es seguro que tu pareja te haga sexo oral durante el embarazo en las siguientes situaciones:

  • Tu pareja tiene un brote de herpes en la boca o siente que le va a salir uno. Y durante el tercer trimestre, si tu pareja ha padecido herpes bucal alguna vez, debería abstenerse por completo de practicar el sexo oral, tanto si tiene síntomas como si no los tiene. (Averigua si es seguro tragar semen durante el embarazo).
  • No estás segura si tu pareja tiene o no el virus del VIH (el virus que causa el SIDA) o una enfermedad de transmisión sexual. En ese caso, puedes usar una barrera dental (es una pieza de látex que se coloca entre tus genitales y la boca de tu pareja). Hay evidencias que sugieren que una persona puede transmitir el VIH y otras enfermedades como el herpes, la gonorrea y el virus del papiloma humano, a otra a través de pequeños cortes o heridas de la boca.

Nota de la editora: Los Centros para el control y la prevención de enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), recomiendan que las embarazadas se abstengan de tener sexo vaginal, anal o oral (o que usen condones durante estas actividades) si a su pareja le diagnosticaron el virus del Zika o vive o viajó a un área donde hay mosquitos que transmiten el Zika. Lee más en detalle sobre el VIH durante el embarazo..

¿Es seguro el sexo anal en el embarazo?

En la mayoría de los casos, sí lo es, aunque hay algunas excepciones. Evítalo si estás en alguna de las siguientes situaciones:

  • Tienes hemorroides. Son comunes en el embarazo y tienden a empeorar a medida que te acercas a la fecha del parto. Si las sufres, el sexo anal no solo te será muy incómodo, sino que también podrías perder mucha sangre, lo cual podría ocasionar una complicación peligrosa.
  • Tienes placenta previa. Si tu placenta está situada en una posición que cubre total o parcialmente el cuello del útero, el sexo anal podría dañarla. Pregúntale a tu médico o partera si puedes practicar el sexo anal en ese caso.
  • Hay riesgo de que tengas un parto prematuro. Estés o no embarazada, nunca debes pasar de la penetración anal a la vaginal sin que tu pareja se lave antes el pene (o cambie de condón). De lo contrario te arriesgas a contraer vaginosis bacteriana (una infección ocasionada por la proliferación de ciertas bacterias en la vagina), lo cual podría ocasionar que rompieras aguas antes de tiempo.

¿Es seguro usar juguetes sexuales en el embarazo?

Los juguetes sexuales están liberados durante el embarazo, siempre y cuando tomes ciertas precauciones generales (y que tu médico no te los haya prohibido):

  • Límpialos bien antes y después de cada uso, especialmente después del sexo anal.
  • Deja de usarlos si sientes dolor, cólicos o incomodidad.
  • No los uses si estás sangrando, estás en riesgo de tener un parto prematuro o tu placenta se ha implantado en una posición baja en el útero.
  • No los uses después de que se te haya roto la fuente.

¿Hacer el amor puede desencadenar el parto?

No, si tu embarazo es normal y de bajo riesgo. La estimulación sexual o el orgasmo no hace que el parto inicie ni provoca un aborto. Y aunque el orgasmo puede causar ligeras contracciones del útero, estas por lo general no son dañinas y además son temporales.
Algunas embarazadas, parteras y médicos aseguran que tener relaciones sexuales a finales del embarazo podría darte el empujoncito necesario para desencadenar la labor de parto. Una de las teorías es que las hormonas encontradas en el semen (llamadas prostaglandinas) y las contracciones provocadas por el orgasmo estimulan el cuello del útero, pero los estudios no han confirmado aún esta relación.
Mientras tengas un embarazo saludable y sin complicaciones, puedes hacer el amor todo lo que quieras, hasta el momento en que rompas aguas. Pero no esperes que el sexo te ponga de parto.
Si algo te preocupa, pregúntale a tu médico si está bien que sigas teniendo relaciones en el tercer trimestre.

¿Hay algún síntoma que requiera una llamada a mi doctor?

No dudes en hablar con tu doctor si tienes cualquier pregunta o preocupación, sobre todo si no sabes con seguridad si debes abstenerte de tener relaciones o si tienes miedo de que le harán daño al bebé.
Llama a tu médico si tienes cualquier síntoma inusual durante las relaciones sexuales, incluyendo los siguientes:

  • Cólicos un poco fuertes que no desaparecen tras algunos minutos
  • Dolor
  • Sangrado
  • Secreción o flujo vaginal

Si el doctor te dice que no puedes tener relaciones sexuales, pregúntale si se refiere solamente a evitar la penetración, o si es que debes evitar colocar cualquier cosa en tu vagina o hacer cualquier actividad que te provoque un orgasmo.
Descarga nuestra app gratis para tener una guía durante todo el embarazo. Mi embarazo y mi bebé día a día te da la información de experto que necesitas, siempre a tu alcance. Revisado en julio 2019

Referencias

Eske, Jamie. 2019. How does sex drive change during pregnancy? Medical News Today. www.medicalnewstoday.com/articles/324556.php
Jones Claire et al. 2011. Sex in pregnancy. CMAJ 183(7):815-818. www.cmaj.ca/content/183/7/815
Kirchner Jeffrey T. 2000. Tips from other journals: The role of bacterial vaginosis in preterm labor. American Family Physician 62(3):652-655. www.aafp.org/afp/2000/0801/p652.html
Mayo Clinic. 2018. Sex during pregnancy: What’s OK, what’s not. www.mayoclinic.org/healthy-lifestyle/pregnancy-week-by-week/in-depth/sex-during-pregnancy/art-20045318

El sexo durante el embarazo es un tabú que todavía ronda por la cabeza de muchas mujeres. A Guiainfantil nos llegan muchas dudas de mamás embarazadas preguntándonos si es posible tener relaciones sexuales a lo largo del embarazo sin que haya peligro para el bebé, incluso a algunas les preocupa que en la recta final suponga un problema, puedan inducir el inicio del parto o puedan causar algún daño al bebé.

Sexo en el embarazo

La realidad es que las relaciones sexuales por parte de la mujer durante el estado de gestación no causan rotura de las membranas ni parto prematuro. El sexo embarazada tampoco es perjudicial para el bebé, ya que no hay mejor amortiguador que el líquido amniótico.

La respuesta de los médicos en torno al sexo durante el embarazo, es que en condiciones normales, no hay problema ninguno para tener una vida sexual normal en la gestación. El bebé está protegido dentro del útero y el líquido amniótico actúa como un colchón.

Sin embargo, los obstetras sí desaconsejan las relaciones sexuales si se da alguna de estas circunstancias:

– sangrado vaginal

– antecedentes de abortos espontáneos o partos prematuos

– contracciones fuertes tras una penetración

– placenta previa

– signos de rotura del saco gestacional

– en las horas posteriores a una amniocentesis

Durante años, se ha tenido la falsa creencia de que el sexo en los días previos a la fecha probable de parto podría desencadenarlo, incluso que ayudaba cuando ya se había sobrepasado la fecha para provocar el inicio del parto.

Un estudio realizado a más de 1000 mujeres que fue publicado en la revista de ginecología BJOG reveló que no existió diferencia ninguna entre las mujeres que tuvieron relacione sexuales al final del embarazo y las que se abstuvieron. Por lo tanto, el sexo no desencadena el parto.

Foto: Support Tattoos and Piercings at Work

Algunas otras precauciones

Una situación improbable, pero que resulta riesgosa y por lo tanto es bueno tener presente, es la de que ingrese aire por el conducto vaginal. El aire podría bloquear algún vaso sanguíneo y causar una embolia, un problema de consecuencias importantes tanto para el bebé como para la madre. Por ello, se recomienda que, si se practica sexo oral, la pareja de la mujer no sople en la vagina de la mujer embarazada y, en todo caso, tenga precaución de que eso no suceda tampoco de manera involuntaria.

Por lo demás, en los últimos meses del embarazo, cuando la tripa ya tiene un gran tamaño, hay que tener en cuenta dos cuestiones. La primera es casi de sentido común: evitar las posiciones que pudieran causar una presión excesiva sobre el vientre. De hecho, también se aconseja buscar posturas cómodas para la mujer; ella tumbada de lado, con su pareja detrás, es una de las más frecuentes durante el tercer trimestre de la gestación.

La segunda cuestión que se debe considerar es que las relaciones sexuales con penetración pueden convertirse en un factor desencadenante del parto. Por lo tanto, cuando existe el riesgo de un parto prematuro, se debe procurar evitarlas.

En el embarazo, un sexo más placentero

Con excepción de esas consideraciones, el sexo durante el embarazo no tiene más que beneficios, incluso más que antes o después de esa etapa. Uno de los más importantes, según Francisca Molero y la mayoría de expertos en sexología, es que el placer que se obtiene es mayor. Esto responde a varios motivos.

En las mujeres embarazadas, la razón principal es fisiológica: el embarazo provoca –escribió Molero en un artículo– «un aumento de lubricación y de sensibilidad, debido a la existencia de una mayor vascularización», es decir, una mayor irrigación sanguínea a las zonas genitales. Esto es lo que hace que la sensación de goce sea mayor.

En sus parejas, el mayor placer puede provenir de la posibilidad de cumplir una fantasía recurrente: tener sexo con una embarazada. Las «nuevas» curvas de la mujer y el aumento de tamaño y firmeza de los pechos y algunas otras partes de su cuerpo resultan especialmente excitantes para muchas personas.

Foto: Dominio Público

Si el embarazo llegó después de una búsqueda larga y estresante, el sexo puede ser también un modo de relajarse y «celebrar» la consecución del objetivo. Y a eso se añade, en las parejas monógamas heterosexuales, la falta de preocupaciones ya no solo en cuanto a la búsqueda del embarazo, sino al motivo contrario: no hay necesidad de métodos anticonceptivos. Por ello, el embarazo se puede ver, entre tantas otras cosas, como una etapa para disfrutar del sexo con plenitud.

Desde la actividad física hasta el buen humor

Francisca Molero apunta también que la mujer embarazada «debe acostumbrarse a su nueva estructura corporal» y, mientras lo hace, «se puede sentir insegura, con temor de que su pareja, al verla con unos kilos de más, la encuentre poco atractiva». En este sentido, la clave radica en el diálogo y la comunicación en la pareja, pero no hay dudas de que el sexo sirven para afianzar el vínculo.

Las relaciones sexuales también tienen el efecto positivo que proporcionan en tanto que constituyen una actividad física. Fortalecen el suelo pélvico: los músculos, ligamentos y nervios que sostienen el útero (y por lo tanto también al bebé en formación), además de la vagina, la uretra, la vejiga y el recto. Cuanto más fuerte y elástica se encuentre esa zona, menores serán los riesgos de padecer desgarros y otras disfunciones durante el parto, y más rápida la recuperación posterior. El sexo es, junto con los llamados ejercicios de Kegel, el mejor entrenamiento para esta región del cuerpo.

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Por lo demás, no hay dudas de que el sexo también ayuda a estar de buen humor. Con ello tienen que ver la dopamina y la oxitocina que el cuerpo libera durante el orgasmo, sustancias que se relacionan respectivamente con la sensación de placer y la conexión afectiva con las otras personas. Como cualquier otra actividad física, asimismo, el sexo favorece el sueño y el descanso.

En última instancia, como ya se ha mencionado, las relaciones sexuales pueden convertirse en un factor desencadenante del parto. Y si esto puede ser un factor negativo en embarazos con riesgo de parto prematuro, es positivo en los casos en que el lapso de la gestación ya se ha cumplido -o está a punto de hacerlo- y, pese a ello, no hay aún señales de que el parto se aproxime. El sexo se convierte, en estos casos, en una buena forma de estimularlo.

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La mejor postura mes a mes

Como se ha mencionado antes, el segundo trimestre del embarazo suele ser el mejor momento para dedicar al sexo durante la gestación pero ¿cuál es la mejor postura? Según Ramos, todo dependerá de “la forma física de la madre, del peso adquirido y de la pericia de ambos integrantes de la pareja”.

En general, no existe una norma sobre las posturas recomendadas por meses “pero sí hay una tendencia espontánea a buscar aquellas que dejen libre el vientre, sobre todo cuando el volumen empieza a ser considerable y que coincide con el comienzo del tercer trimestre”. Así, “las posturas con la mujer de pie o tumbada de lado serán posiblemente las más comunes y practicadas durante la gestación”.

Por el contrario, “aquellas en las que la mujer se apoya sobre las cuatro patas serán, quizás, las menos indicadas ya que en estas posiciones existe una mayor exposición a posibles hemorragias debido a la gran vascularización de la vagina durante el embarazo”. Por ello, en caso de que haya la más mínima pérdida de sangre “se deberá acudir al ginecólogo”.

Sexo contraindicado si…

Ramos aconseja mantener relaciones sexuales siempre que se pueda y que el embarazo sea normal. Sin embargo, hay casos de riesgo en los que se desaconseja la penetración. “Se recomienda la abstinencia siempre que haya habido con anterioridad un aborto espontáneo o amenaza de uno; cuando el cuello de útero no esté cerrado correctamente o se haya practicado un cerclaje cervical; en el diagnóstico de placenta previa y, en el tercer trimestre, ante la amenaza de parto prematuro o embarazo gemelar”.

Además, concluye: ·”Es conveniente prestar atención a las reacciones de la madre durante y después del sexo y acudir al médico si se observa una pérdida de sangre por leve que sea o si se sienten molestias”.

Es uno de los mitos más comunes sobre el embarazo, pero mantener relaciones sexuales mientras se está embarazada no es peligroso ni hace ningún mal al bebé. Salvo indicación médica debido a alguna complicación, lejos de ser perjudicial, practicar sexo en el embarazo es beneficioso tanto para la pareja como para el bebé.

El embarazo puede transformar la vida sexual, en muchos casos a mejor intensificando el deseo. Las hormonas están en plena ebullición y las emociones, a flor de piel, así que el sexo puede convertirse en una experiencia muy satisfactoria durante estos meses. Toma buena nota de estos nueve beneficios de practicar sexo en el embarazo.

Unión afectiva con la pareja

Las relaciones sexuales contribuyen a fortalecer ese vínculo afectivo que os ha llevado a desear formar una familia juntos, a agrandarla, según sea el caso.

La pareja vive un momento muy especial. Son meses de complicidad, de ilusión y los últimos que seréis sólo dos personas. Aprovechad la intimidad, los momentos de tranquilidad y el disfrute de estar juntos.

Mejores orgasmos

Debido a la acción de las hormonas del embarazo, el flujo sanguíneo de la madre aumenta casi un 50 por ciento. Especialmente la región pélvica recibe un mayor riesgo de sangre haciendo que las relaciones sexuales sean más placenteras y los orgasmos más intensos.

Incluso hay mujeres que nunca antes habían experimentado un orgasmo, y lo hacen por primera vez en el embarazo.

Favorece el sueño

El sexo es un potente relajante muscular, lo que contribuye a mejorar el sueño y favorecer un mejor descanso, algo que en el embarazo puede ser misión imposible, especialmente en las últimas semanas de gestación.

Mejora el estado de ánimo

Es también el mejor remedio contra las preocupaciones y el mal humor. El orgasmo produce la liberación de endorfinas, sustancias químicas naturales del cuerpo que nos hacen sentir bien y mejoran nuestro estado de ánimo.

Placentero para el bebé

No sólo la pareja disfruta de las relaciones sexuales, también es placentero para el bebé. Después de que la madre tiene un orgasmo, se produce una inmensa liberación de endorfinas, que llegan por el cordón umbilical hasta el feto, proporcionándole sensación de placer.

El sexo reduce el dolor de las contracciones

Tener sexo durante el embarazo activa receptores en el cerebro que ayudan a calmar los dolores de las contracciones. Se recomienda mantener relaciones para disminuir los intensos dolores que preceden al parto, aunque no practicarlo una vez que se hayan roto aguas, por el riesgo de infección.

Ayuda a desencadenar el parto

Aunque hay estudios que lo refutan, es una de las más conocidas fórmulas para ayudar a desencadenar el parto de manera natural. Esto se debe a que el esperma contiene prostaglandinas, las hormonas que se utilizan precisamente para inducir el parto.

Además, durante los últimos meses de gestación, el sexo ayuda a la madre a prepararse para el parto debido a que la oxitocina producida durante el orgasmo femenino provoca contracciones en el útero. Mantiener relaciones hacia el final de embarazo puede contribuir a desencadenar el trabajo de parto cuando este no llega.

Mejora la recuperación después del parto

Mantener relaciones sexuales durante el embarazo tiene efectos positivos incluso después del parto. El suelo pélvico es un grupo de músculos en forma de hamaca que se encargan de sostener la vejiga, el útero y el recto. Ejercitarlos a través de la práctica sexual contribuye a fortalecerlos de cara al parto y facilita la recuperación postparto.

Bebés más seguros y tranquilos

El ginecólogo y obstetra brasileño José Bento, aparte de confirmar que el sexo es positivo para la preparación de la madre para el parto, también asegura que hace bien al bebé y que las embarazadas que tienen actividad sexual tienen bebés más seguros, tranquilos y felices.

Fotos | iStockphoto
En Bebés y más | El sexo durante el embarazo: beneficios para todos

Cuando una pareja decide empezar la búsqueda de un embarazo hay mucha ilusión y se suele pensar que no se tardará mucho tiempo en conseguirlo. Se está pendiente del ciclo, de la temperatura basal, de la ovulación… Pero cuando el embarazo no aparece tan pronto como se tenía planeado, el sexo puede convertirse en algo automatizado y puede vivirse como una obligación y con mucho estrés: ¡cariño, hoy toca!

El riesgo que puede tener todo esto es que se pierda lo erótico, lo sensual, que se tenga sexo sin ganas, únicamente para cumplir y con el único objetivo de conseguir el embarazo. Evidentemente todo ello puede afectar considerablemente a la relación de pareja.

¿Qué podemos hacer para que esto no ocurra? Buscar momentos especiales y de intimidad, sitios diferentes donde mantener relaciones sexuales, incorporar elementos que nos saquen de la rutina, tener sexo no solo cuando se está, o se cree que se está, ovulando (y si un día no apetece, ¡no pasa nada!), y recordar que si pasa más de un año y el embarazo sigue sin darse, deberíamos consultar con nuestro ginecólogo.

Durante la gestación

¡Cariño, estoy embarazada! ¿Qué pasa con el sexo? Cada embarazo es un mundo y cada mujer lo vive de formas diferentes. En consulta, por norma general, solemos ver que el sexo durante el embarazo disminuye considerablemente, especialmente en el tercer trimestre.

A veces esta disminución en el nivel de actividad sexual viene por diferentes motivos: ya sea por los síntomas frecuentes en el primer trimestre (náuseas, vómitos, sueño, malestar…) que pueden dejar el sexo en el último lugar, el miedo a poder tener un aborto, el dolor que experimentan algunas mujeres durante la penetración, algunas mujeres pueden sentirse menos atractiva debido a los cambios físicos evidentes de un embarazo, la incomodidad cuando la barriga ya es muy grande y el bebé se mueve, la creencia de algunas personas que el sexo puede generar contracciones…

La recomendación

Durante el embarazo se puede tener sexo, siempre y cuando el ginecólogo no nos haya indicado lo contrario

Hay que tener presente que durante el embarazo se puede tener sexo, siempre y cuando el ginecólogo no nos haya indicado lo contrario. Es importante adaptar el sexo a la etapa del embarazo en la cual nos encontremos y seguir manteniendo espacios de intimidad con la pareja. ¿Y cómo lo hacemos?

• ¡La comunicación y la escucha activa son fundamentales! En esta etapa es muy importante que la mujer se sienta comprendida y que su pareja la respete adaptando el ritmo y la sexualidad al momento que se está viviendo.

• Hacer y ayudar a que la mujer se sienta atractiva y sensual.

• Adaptar la postura sexual al tamaño de la barriga, y a la etapa del embarazo.

• Recordar que la penetración no lo es todo en el sexo.

Después del parto

¿Y qué ocurre cuando el bebé ya ha nacido? ¡Bienvenida cuarentena y postparto! Es muy importante no olvidar que durante este período la mujer puede quedarse embarazada, así que debemos utilizar algún método anticonceptivo. Es ideal poder comentarlo con tu ginecólogo para que os recomiende la mejor opción. Ya que muchas parejas reducen su actividad sexual por el miedo a un embarazo no deseado.

El cambio

Si la mujer decide dar el pecho, es normal que pueda verse disminuido el deseo sexual, además de por el cansancio y los cambios físicos

Durante el postparto es normal sentir molestias los 2-3 primeros meses, por eso es muy importante seguir con las revisiones ginecológicas y acudir a un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico para hacer una valoración después del embarazo y el parto.

Si la mujer decide dar el pecho, es normal que pueda verse disminuido el deseo sexual y que haya menos lubricación vaginal, debido a la prolactina, hormona que se libera durante la lactancia. También puede afectar directamente al deseo el cansancio, los cambios físicos y emocionales, y el miedo a la penetración por si ésta produce dolor.

Es importante en este momento no ponerse presión, ser conscientes de que es una etapa de adaptación, pasado un tiempo, cuando los síntomas del postparto hayan disminuido y nos hayamos adaptado a la “nueva vida”, habrá que ponerse las pilas para no olvidar que ahora, a parte de padres, seguís siendo pareja. El cariño, la sensualidad y el juego entre vosotros se tiene que mantener, con lo que es importante buscar espacios en los que os podáis encontrar el uno con el otro.

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